Abril 2018
Destinos
Guardar el pacto MONGOLIA
La portada Damdinsuren Tserenbyambaa vive en Ulán Bator, la capital de Mongolia. En ese país, los cristianos son minoría entre los budistas, ateos y samanes. Los adventistas han logrado ingresar a Mongolia tan solo en las últimas décadas. Al igual que muchos otros adventistas en Mongolia, Damdinsuren es la única cristiana en su familia. Gracias al gozo que el evangelio le ha dado, su pasión es dar una cálida bienvenida a cada visita a la iglesia adventista más grande de Ulán Bator. Su oración es que sus hijos también conozcan y acepten a Jesús como su Salvador personal. Fotografía de portada: Eike Mueller
Enfoque 10 La transformación La Palabra 18 Devocional 20 Espíritu de Profecía 26 Respuesta a preguntas bíblicas Mi Iglesia 14 Voces jóvenes 16 Perspectiva global 22 En diálogo 24 Lecciones del pasado Una fe viviente 15 Fe en acción 27 Salud y bienestar 28 ¿Puedo contarle una historia? 30 Fe en crecimiento – Páginas infantiles
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«¿Cuál es su historia bíblica favorita?» Es una pregunta que a menudo se le hace a un pastor y editor. Y la verdad sea dicha, he respondido esa pregunta de manera diferente en las diversas etapas de mi vida. Porque tenía un padre, un hermano y un tío llamados David, la historia de David y Goliat fue una temprana favorita. Aunque para los diez años había pasado a mi hermano mayor David tanto en altura como en peso, mi siguiente historia favorita fue la de Zaqueo, pequeño de estatura, que no deseaba ser notado. La atención que le mostró Jesús al ver esa figura solitaria sobre el árbol me emocionó en una época en que no estaba seguro de que otros lo notaban. Como joven pastor, me habría referido a las tres parábolas de los perdidos de Lucas 15: la moneda perdida, la oveja perdida y el hijo perdido. Al igual que otros estudiantes de la Biblia, hallé en esas tres historias de gracia el «evangelio dentro de los Evangelios». Durante los últimos veinte años, sin embargo, hay otra historia de los Evangelios que ha cautivado mi imaginación, porque es en sí maravillosa, y porque es una metáfora poderosa de la manera en que la iglesia de Cristo recupera la esperanza y el gozo mientras aguarda que Jesús regrese. El relato de Lucas de los dos discípulos en camino a Emaús (Lucas 24) es mi historia favorita de la resurrección, en parte porque transcurre en las sombras del atardecer, mi momento preferido del día. En el centro mismo, sin embargo, hay dos elementos esenciales que hablan a través de los siglos a todos los que aman a Jesús y anhelan su aparición. En su forma más breve, cuento la historia de esta manera. Dos discípulos tristes y desanimados acuerdan caminar y hablar mientras absorben el devastador hecho de la crucifixión de Jesús. Hacen lo que es más esencial para los creyentes: pactan pasar unas horas compartiendo sus miedos, escuchando bien, tratando de entender. ¿Y qué sucede? Jesús aparece, y camina unos kilómetros con ellos, lo suficiente para darles un estudio bíblico desde Moisés a los profetas sobre la función y la misión del Mesías. El día de su resurrección, Jesús no podía dejar de cumplir la promesa más importante que ha hecho a todos los discípulos: «Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mat. 18:20). Su presencia cambia para siempre la historia de ellos: borra sus angustias, transforma el temor en poder, aviva el futuro con un entusiasmo por Cristo que ellos transmitieron a veinte siglos de creyentes. Esa es, para mí, la historia fundacional de la iglesia: no los tres mil creyentes bautizados en un día de Pentecostés, sino dos creyentes, unidos por Jesús, que pactan caminar y hablar juntos mientras avanzan hacia el poder desplegado de su resurrección. Al leer con oración las páginas de esta edición de Adventist World, lo invito a preguntarse si está siendo llamado junto con otros creyentes a un viaje de renovada esperanza, nuevo gozo y una eternidad con Cristo.
Instantánea
Los adventistas, junto con el gobierno y los líderes de la comunidad, se reúnen en Tatalea (Egipto), para rededicar la segunda iglesia adventista más antigua de la nación, que fue renovada hace poco. Fotografía: Samuel Britton
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Noticias breves
«Solo la eternidad revelará lo que han significado los cánticos de Del Delker para el movimiento adventista en todo el mundo». H.M.S. Richards, orador y director de «La Voz de la Profecía», al escribir sobre la renombrada solista Del Delker en 1955. Delker, que seguiría cantando en ese ministerio por varias décadas, falleció el 31 de enero de 2018 a los 93 años. Su firme voz de contralto compartió abiertamente el amor de Cristo y cautivó a audiencias en todo el mundo.
Iglesia Adventista inicia canal de TV en Francia Hope Channel se asoció hace poco con la Unión Asociación FrancoBelga para lanzar Hope Channel France. El canal por Internet transmitirá desde París y se enfocará en programación específica para una audiencia caracterizada por la indiferencia religiosa. Es una audiencia considerable en Francia, que se encuentra entre el quince por ciento que se considera ateo y el diez por ciento de creyentes practicantes. 4
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«La historia adventista es en potencia muy rica, con muchos matices, muy profunda y muy amplia […]. No es la historia de solo unos pocos individuos». David Trim, director de la Secretaría de Archivos, Estadísticas e Investigaciones en la sede de la Iglesia Adventista, durante un encuentro de historiadores adventistas en Silver Spring (Maryland, EE. UU.). Numerosos historiadores y teólogos presentaron trabajos sobre pioneros adventistas menos conocidos que contribuyeron de manera significativa a los comienzos del movimiento.
6.770 El número de pacientes atendidos en Phoenix (Arizona, EE. UU.), por 3.300 voluntarios que ofrecieron $40.608.800 en atención médica, odontológica y oftalmológica gratuita del 25 al 27 de diciembre de 2017. En el Centro de Convenciones de Phoenix se llevaron a cabo cirugías, atención odontológica, servicios médicos múltiples, exámenes de la vista y prescripción gratuita de lentes. También se brindaron otras prescripciones, servicios legales, cortes de cabello y distribución de prendas de vestir.
Número de instituciones adventistas de salud en el mundo
441
Clínicas y dispensarios
180
Hospitales y sanatorios
121
Hogares de ancianos
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Orfanatos y hogares para niños
«Jamás somos personas artífices de nuestro propio éxito, sino una red humana cuya fortaleza se ve determinada por la fuerza de las conexiones más débiles y la manera en que tratamos con ellas». Dan Presecan, cuya vida cuando niño experimentó un intenso impacto gracias a una caja de zapatos con regalos que recibió de unas jovencitas británicas de once años, durante la crisis de los Balcanes en la década de 1990. La caja especial, que era parte del proyecto «Cajas para Bosnia», incluía presentes, una carta, fotografías de las remitentes, y una dirección en caso de que el “amigo desconocido” quisiera escribirles. Prescan, que ahora es director de programas de ADRA en Asia Central, se reconectó hace poco con una de las hermanas, gracias a los medios sociales.
Noticias breves
«Desde ese día, he querido hacer algo para ayudar a los que sienten que no tienen otra opción que trabajar en la producción de sustancias ilegales».
«Los refugiados y los migrantes no son “otros”, son igual que nosotros […], parte de la historia y el presente de la familia global».
Jimmy Muñoz, pastor asociado de la iglesia adventista Seabrook en Lanham (Maryland, EE. UU.), después de enterarse de que hay medio millón de niños que no van a la escuela en Colombia, lo que los convierte en blanco de los narcotraficantes que quieren que ellos trabajen en granjas ilegales. Muñoz y sus miembros han lanzado un ministerio denominado «Un mundo libre de cocaína», para promover emprendimientos y crear empleos en el área de manufactura en Colombia.
La subsecretaria general de las Naciones Unidas, Amina J. Mohammed, en el discurso de apertura del Cuarto Simposio Anual sobre el Papel de la Religión y las Organizaciones de Base Religiosa en los Asuntos Internacionales, copatrocinado por la Iglesia Adventista. El evento reunió a unos 250 representantes de la ONU, grupos religiosos y ONG. Entre los organizadores estuvieron el departamento de Asuntos Públicos y Libertad Religiosa de la Asociación General y la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales.
900.000 Número de personas en Malaui que, según estimaciones, sufren de epilepsia. Warren Boling, profesor y director de neurocirugía de la Escuela de Medicina de la Universidad de Loma Linda, y Travis Losey, director médico de neurología adulta del Centro Integral de Epilepsia de la Universidad de Loma Linda, trabajaron con el neurocirujano malauí Patrick Kamalo en el Hospital Central Queen Elizabeth para establecer el primer programa médico de tratamiento de la epilepsia en el país. Fotografía: Noticias de Salud de la Universidad de Loma Linda AdventistWorld.org Abril 2018
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Noticias en detalle
Corte Suprema de las Filipinas falla a favor de observante del sábado
En histórico caso, estudiante de medicina ahora está libre de clases y exámenes en sábado.
División de Asia-Pacífico Sur y Adventist Review
En la que ha sido llamada «una decisión histórica», la Corte Suprema de las Filipinas falló a favor de un estudiante adventista y su derecho constitucional de observar libremente un día de descanso de acuerdo con su conciencia. El fallo afecta al demandante Denmark Valmores, estudiante de medicina en la Universidad del Estado de Mindanao. La demanda de Valmores fue resultado de las incesantes negativas de acceder a la petición de sus derechos de exención religiosa, para eximirlo de clases y exámenes en sábado, el día bíblico de descanso que observamos los adventistas del séptimo día. También denunció el incumplimiento de los demandados de la Sección V de la Declaración de Derechos de la Constitución de Filipinas de 1987, que declara que «el libre ejercicio y beneficio de la profesión religiosa y de culto, sin discriminación o preferencia, será permitido para siempre». Neil Abayon, abogado de Valmores, cree que el fallo solidifica la identidad adventista como pueblo que observa el sábado como día de descanso de Dios. «El impacto es muy grande si con-
sideramos que uno de los argumentos más usados contra los adventistas cuando piden el reconocimiento de sus derechos religiosos es “¿Cómo es que uno de sus amigos adventistas va a clases en sábado?” –dijo Abayón, citando una impugnación común a los que buscan ser excusados en ese día–. En el caso de Valmores, la Corte Suprema aclaró que la adherencia al credo propio es la regla general, y que una persona no puede ser penalizada por las transgresiones que haga otra persona de sus creencias religiosas». El caso se inició en 2014, cuando algunas de las clases y exámenes de Valmores fueron transferidos al sábado. En respuesta a eso, Valmores escribió al decano y a una profesora solicitando una exención de asistir a clases en sábado, al tiempo que expresó su disposición de rendir un examen especial. Aunque envió varias comunicaciones formales, incluido un Certificado de Miembro de la Iglesia Adventista firmado por Hanani Nietes, director de Asuntos Públicos y Libertad Religiosa de la Asociación de Mindanao Norte, Valmores no recibió respuesta alguna. El dilema de Valmores lo llevó a
Denmark Valmores (izquierda), estudiante adventista de medicina cuyo caso llegó a la Corte Suprema de las Filipinas, para solicitar que se respetaran sus derechos de libertad religiosa.
Fotografía: Noticias de la División de Asia Pacífico Sur 6
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enviar el caso y buscar ayuda de la Comisión de Educación Superior (CHEd por su sigla en inglés). El tema fue tratado y referido directamente a Macapado Muslim, rector de la Universidad. En respuesta, Muslim envió el memorando de la CHEd de 2010 al decano del Colegio de Medicina y a la docente involucrada. Ambos permanecieron en silencio, lo que llevó a que Valmores tomara acciones legales, dado que sus derechos religiosos estaban siendo suprimidos y puestos a prueba. Cuatro años después de que Valmores presentó el caso, la Corte Suprema de las Filipinas falló a favor del demandante, expresando que «las instituciones educativas tienen que salvaguardar la libertad religiosa de sus estudiantes. Por ello, con ese fin, nuestras instituciones educativas tienen la responsabilidad de restringir sus libertades académicas, en caso de que estas colisionen con los derechos preferidos por la constitución». «El caso de Valmores ha sido clasificado como un caso histórico, dado que es el primero que cuestiona la fe de los adventistas que guardan el sábado –dijo Abayon–. Por ello, es muy probable que sea analizado en las áreas académicas al estudiar el Derecho Constitucional. En consecuencia, la próxima generación de abogados tendrá conocimiento de qué implica la observancia del sábado». Valmores sigue estudiando en la misma universidad, mientras hace ejercicio de su libertad religiosa.
Noticias en detalle
Comisión de Supervisión de la Unidad da a conocer declaración sobre cómo sigue el proceso
El proceso incluye recolección de datos cualitativos y cuantitativos del campo mundial
Comisión de Supervisión de la Unidad de la Asociación General
La Comisión de Supervisión de la Unidad se reunió en la sede central de la iglesia el 14 de diciembre de 2017 con su nuevo presidente, Mike Ryan (votado por la Comisión Administrativa de la Asociación General), y Hensley Moorooven como secretario. En ese encuentro, la comisión adoptó un proceso para ayudar en su tarea de revisar el documento «Procedimientos para la Reconciliación y Adhesión en el Gobierno de la Iglesia: Fase II», que le fue referido por el Concilio Anual 2017, y para preparar una propuesta nueva o revisada. «La comisión acordó unánimemente que este proceso sería abierto y transparente, en el cual se tomarían en cuenta las perspectivas de la Iglesia Adventista mundial –explica Ryan–. Los directivos de la Asociación General apoyan plenamente esta decisión». El proceso que ha sido adoptado incluye la recolección de datos cualitativos y cuantitativos del campo mundial. Esto permitirá que la comisión juzgue con mayor exactitud qué postura tienen los líderes y los miembros de la iglesia mundial en cuestiones que tienen que ver con la adhesión a los votos tomados en los Congresos de la Asociación General y de la Junta Directiva de la Asociación General. Los datos cualitativos serán reunidos mediante visitas personales y diálogos con los líderes de las trece regiones del mundo (Divisiones), y la Unión de Oriente Medio y Norte de África. También se reunirán datos cualitativos de las instituciones de la Asociación General y del Consejo de Liderazgo de la Asociación General, compuesto por directivos de la Asociación General y líderes de los departamentos. En el presente se están recolectando datos cuantitativos mediante una en-
cuesta a los presidentes de las Uniones y las Divisiones. Las Uniones Asociaciones juegan un papel fundamental como los bloques de la organización de la iglesia. Son uno de los cuatro tipos de unidades organizacionales basadas en los miembros, y tienen un conjunto único de características, lo que incluye responder a los miembros de su territorio. Asimismo, los presidentes de las Uniones son miembros de la Junta Directiva de la Asociación General, que tienen una visión general de los eventos de la iglesia mundial. Las Uniones Asociaciones conforman la base de la Asociación General.
«La comisión acordó unánimemente que este proceso sería abierto y transparente». —Mike Ryan
Como parte del proceso, la Comisión de Supervisión de la Unidad pidió a todos los presidentes de las Uniones y las Divisiones que respondan una encuesta de seis preguntas sobre las diversas acciones propuestas en el documento Fase II analizado en el Concilio Anual de octubre de 2017 y enviado de nuevo a la comisión. Esto brindará información a la comisión sobre detalles que serán incluidos en una propuesta que será presentada en el Concilio Anual 2018. «Se ha pedido tanto a los presidentes de las Uniones como de las Divisiones que respondan las seis preguntas de acuerdo con lo que creen es la perspectiva de la mayoría de los miembros del territorio, en contraposición a su opinión personal», dice David Trim, director de la Secretaría de Archivos,
Estadísticas e Investigaciones (ASTR). La encuesta fue diseñada por la ASTR, y está siendo distribuida por sus directivos. Los presidentes devolverán la encuesta completada directamente a la ASTR. Debido a las características de las Uniones expresadas más arriba, los estándares de investigación califican a los presidentes de Unión como expertos para evaluar la opinión de la mayoría de los miembros de su territorio. El proceso de investigación también ha sido diseñado para que pueda evaluarse la validez de las respuestas, con la intención de maximizar la exactitud de los resultados. En caso de discrepancias dentro de una región, la ASTR llevará a cabo una muestra aleatoria de la feligresía de esa región para aclarar la exactitud de los resultados informados de la encuesta. «Las respuestas individuales a la encuesta solo estarán a disposición de cuatro individuos –la ASTR y los líderes de la Comisión de Supervisión de la Unidad– para proteger la integridad del proceso y garantizar que los datos sean analizados de manera apropiada», explica Moorooven. Es la intención de la comisión compartir los resultados con los principales administradores de la Asociación General y toda la Comisión de Supervisión de la Unidad. Los resultados agregados estarán a disposición de audiencias adventistas más abarcadoras. «Para garantizar la claridad, la encuesta está disponible en ocho idiomas –dice Moorooven–. La redacción y el orden de las preguntas en la encuesta contribuyen a su confiabilidad». La Comisión de Supervisión de la Unidad dará a conocer materiales adicionales entre ahora y el Concilio Anual 2018, que se llevará a cabo en Battle Creek, Míchigan, Estados Unidos. AdventistWorld.org Abril 2018
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Enfoque regional - División del Pacífico Sur
Reina de Tonga habla en encuentro de mujeres La reina de Tonga fue invitada de honor en un desayuno de oración organizado por el departamento de Ministerios de la Mujer de la Misión de Tonga, un territorio eclesiástico en el Pacífico Sur. Asistieron alrededor de cuatrocientas personas, principalmente mujeres líderes, que se reunieron en el Salón Queen Salote Memorial en Nuku’alofa el pasado 18 de noviembre. La mayoría de las invitadas no pertenecían a la Iglesia Adventista.
«Usemos el dolor de la pérdida para movernos y ser más reales: escuchando, orando, apoyando y aconsejándonos mutuamente sin juzgarnos. Eso es lo que significa ser discípulo de Jesús. Esa es la clase de iglesia que todos estamos buscando». Glenn Townend, presidente de la División del Pacífico Sur, al comentar sobre las pérdidas de miembros en las iglesias adventistas locales, y los enfoques positivos que se pueden adoptar para prevenirlas.
1.192 Número de estudiantes matriculados en la Escuela Primaria Adventista Carr Memorial en Puerto Moresby (Papúa Nueva Guinea), que hace poco tuvo el número más alto de graduandos de su historia: 195. La elevada matriculación de la institución se ve apoyada por treinta docentes y personal auxiliar, lo que la convierte en la escuela primaria adventista más grande de la División en cantidad de alumnos.
«Ahora mismo, la Iglesia Adventista tiene la oportunidad de transformar la vida de miles de personas». Líderes de Ministerios de Salud de la División del Pacífico Sur, al referirse a la rápida y creciente epidemia de enfermedades de estilo de vida como la diabetes, en las Islas del Pacífico. La «Campaña 10 Mil Dedos», una sociedad entre Salud Adventista y la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales, busca equipar a las iglesias con las herramientas y habilidades que necesitan para llevar a cabo evaluaciones de salud de sus miembros y comunidades, para la detección temprana de la diabetes y otras afecciones crónicas.
Los ancianos de iglesia ahora pueden bautizar en Australia Una nueva iniciativa de discipulado de la Iglesia Adventista de Australia permitirá que los ancianos de iglesia bauticen dos veces al año. Es la primera vez que los ancianos participarán de ese programa, que ha recibido el apoyo de la División del Pacífico Sur y la Asociación General.
504.456 miembros en la División del Pacífico Sur al 30 de setiembre de 2017
El presidente de Fiyi, George Konrote, inauguró oficialmente hace poco el congreso de jóvenes de la Unión Misión del Transpacífico. Más de quinientos jóvenes de trece naciones insulares asistieron al evento en el Colegio Terciario Fulton.(^-)
Fotografía: Adventist Record 8
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Perspectiva
Terry Benedict
Fotografía: Ahmad Dirini
Creatividad y propósito El 15 de abril ha sido designado “Día Mundial del Arte” por la Asociación Internacional de Arte, para celebrar la creatividad e impulsar mayor conciencia sobre la expresión creativa en todo el mundo. Adventist World le pidió a Terry Benedict, productor de Hacksaw Ridge –el premiado filme sobre la vida de Desmond Doss– y fundador de la Fundación Shae, que ofrezca una perspectiva espiritual sobre la creatividad. Hace poco, di una serie de seminarios sobre cómo descubrir sus talentos y propósito. Siempre me asombra que la fila de personas que aguarda para hablar conmigo suele dividirse en dos grupos: las personas felices y agradecidas de que alguien finalmente valide que ser creativos es un don divino; y el grupo conflictuado, que quiere una receta de cómo descubrir sus dones, pasión y propósito. La realidad es que se puede decir que esta es la receta más corta, y para descubrirla tenemos que volver al comienzo, a Génesis 1. Lo primero que Dios le pidió a Adán requirió de creatividad: “Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viera
cómo las había de llamar; y el nombre que Adán dio a los seres vivientes, ese es su nombre” (Gén. 2:19). La creatividad de Dios no terminó con la creación del mundo. Cuando Dios nos creó a su imagen, nos infundió genéticamente su propia creatividad. Esa frase –“para que viera cómo las había de llamar”– nos dice mucho sobre la naturaleza de Dios y la naturaleza de los seres humanos creados a su imagen. Por supuesto, Adán solo podía completar la tarea debido a la creatividad que Dios le había dado inicialmente. A pesar de ello, se le dio increíble libertad. Parece que Dios estaba más interesado en asociarse con nosotros para que su creatividad fluyera a través de la humanidad que en controlarla para obtener un resultado perfecto. Nuestro Creador ha otorgado a cada uno diferentes facetas de su espíritu creativo con un propósito específico. Al igual que un prisma, su blanca luz pasa a través de nosotros, brindándonos un color único. Se nos da una dimensión de su espíritu creativo “para inventar diseños” (véase Éxo. 31:2-4), ya sea pintados sobre el lienzo, a través del lente de la cámara, o por medio de sonidos, palabras o ideas. Y nos presenta oportunidades para ver de qué manera usaremos con intención y propósito ese espíritu creativo. Nuestro propósito no está oculto en algún oscuro misterio. El
Creador espera que creemos mediante su espíritu divino, dando el salto del conocimiento y la capacidad al concebir diseños artísticos que sirvan a los demás y den honra a su nombre. Lo interesante es que cuanto más ejemplificamos nuestro espíritu creativo de maneras positivas y responsables, más manifestamos la intención del Creador en nuestra vida y la vida de los demás. La inspiración por medio del arte es fundamental para depositar semillas que cambien, enriquezcan y salven vidas. Esto nos ayuda a comprender por qué es nuestra obligación, por ejemplo, ayudar a que los niños descubran sus dones y los cultiven de manera de puedan ocupar el lugar que les corresponde dentro del Plan Maestro de Dios, como colaboradores de la comunidad global y para el crecimiento del reino de Dios. Nuestra misión es liderar con el ejemplo, marcando un impacto positivo en la vida de los artistas, alentándolos, inspirándolos y guiándolos para usar los dones que el Creador les ha dado para servir a la comunidad local y mundial. Es con ese fin fundamental que, creo yo, cada uno de nosotros debe cultivar un espíritu creativo.
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Enfoque
La transformaciรณn Para ser lo que Dios anhela que seamos
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GERALD A. KLINGBEIL
l año pasado, más de veintitrés millones de personas sintieron que necesitaban experimentar un cambio dramático. En efecto, sintieron que eso era tan importante que decidieron someterse a una cirugía estética, desde estiramientos faciales, cirugía de párpados, liposucción, y abdominoplastia (el alisado quirúrgico del abdomen).1 Esa es la población de todo el país en naciones como Taiwán o Camerún. Solo en los Estados Unidos, se esperaba que el mercado de belleza y cosméticos superara los sesenta y dos mil millones de dólares.2 Eso significa 191 dólares por persona por año, una cifra impresionante si pensamos lo que se puede comprar con ese monto en muchas partes del mundo. Y se pronostica que en el mundo, los mercados de belleza y cosméticos llegarán a 675 mil millones para 2020.3 Este no es un fenómeno nuevo. Desde la caída, la humanidad ha anhelado transformación. Quizá es el anhelo del Edén perdido, o la conciencia de que fue hecha para más que tan solo trabajar, comer y dormir. A lo largo del tiempo surgieron muchos intentos de cambiar la sociedad. Génesis 11 nos cuenta la historia de los constructores anónimos de la torre, que trataron de tomar el futuro en sus propias manos. «Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéramos esparcidos sobre la faz de toda la tierra» (Gén. 11:4). Una ciudad, una torre cuya cúspide llegue al cielo, y hacerse un nombre: esos son los ingredientes para el cambio. Mucho después, poderosos líderes cambiaron el mundo al conquistar las naciones vecinas y establecer imperios. El control y el poder se convirtieron en la moneda necesaria para que la transformación se hiciera realidad. Ya fuera Alejandro Magno, Aníbal, Gengis Khan, Napoleón Bonaparte, Stalin o Hitler, todos procuraron establecer algo completamente nuevo al realizar conquistas y destruir lo viejo, esperando que durara «mil años». Todos fracasaron. OTRA MANERA
«ismos» que luchan por cambiar el argumento. El carpintero de Nazaret, sin embargo, tomó un camino diferente. Jesús jamás se dedicó a los juegos de poder. No ansiaba el control. Por el contrario, humilde y voluntariamente se hizo humano y experimentó nuestra suerte (Fil. 2:68). Su camino hacia la transformación se dirigió sin pausa hacia una cruenta cruz enclavada en la tierra en las afueras de Jerusalén. Entretanto, tocó a los leprosos y abrazó a los pecadores. Sanó a los que sufrían enfermedades físicas y heridas emocionales. Se encontró con la gente en sus lugares de rutinas diarias: junto a una fuente en el momento más caluroso del día; en un estanque atestado de personas que ansiaban sanación; en los caminos y senderos que entrecruzaban Palestina; en el hogar de un fariseo. El ministerio relativamente breve de Jesús cambió el mundo para siempre. Cuando hablaba del reino de Dios, los que lo escuchaban se sentían atraídos al Creador. Cuando señalaba al Padre celestial, sus oyentes sentían que sus corazones latían entusiasmados por ese futuro que en realidad ni siquiera podían imaginar, y cuando Jesús los escuchaba, se sentían comprendidos. La mayoría no entendía las implicaciones plenas de sus palabras y acciones. Es por ello que gritaron: «¡Hosana en las alturas!»; y «¡Bendito el que viene en el nombre de Jehová!», citando un bien conocido salmo mesiánico (Sal. 118:26; cf. Mat. 21:1-10). Sabían que solo un rey podía hacer que la visión radical de
El comunismo ha caído, el fascismo alemán ha caído, y nuestro mundo aún se tambalea por todos los otros AdventistWorld.org Abril 2018
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Jesús se hiciera realidad, por lo que le dieron una bienvenida real cuando entró en Jerusalén en su último viaje. No se dieron cuenta de que las batallas principales de ese reino se pelearían en la cruz y, vez tras vez, en batallas dentro de los corazones. Pronto, el entusiasmo se transformó en desilusión. Después de la traición de Judas y la condena ilegal de Jesús por parte de una farsa del Sanedrín que no siguió sus propias reglas, muchos de los que habían gritado «Hosana en las alturas» gritaron «Crucifícale» cuando Pilato les mostró la figura torturada y azotada de Jesús. El rey de ellos necesitaba tener diferente aspecto. Su vibrante euforia se volvió un frenesí homicida. Los discípulos no actuaron mucho mejor. Después de más de tres años de estar constantemente con el Maestro y de observarlo de cerca, uno lo vendió a sus enemigos, otro lo negó tres veces aun conociéndolo, y la mayoría de los otros simplemente huyó. Estaban demasiado aterrorizados como para recordar lo que él les había dicho que sucedería. EN LA CRUZ
Un extranjero, Simón de Cirene, cargó con la cruz (Mat. 27:32). Los soldados clavaron a Jesús a los ásperos maderos, y Jesús agonizó conectando el cielo con la tierra. No fue un espectáculo elaborado. El Dios-Hombre, que cargó nuestros pecados y fue afligido por la naturaleza destructiva del pecado, escuchó los oscuros susurros de Satanás diciéndole que era el fin. «Con fieras tentaciones, Satanás torturaba el corazón de Jesús –escribió Elena White–. El Salvador no podía ver a través de los portales de la tumba. La esperanza no le presentaba su salida del sepulcro como vencedor ni le hablaba de la aceptación de su sacrificio por el Padre. Temía que el pecado fuese tan ofensivo para Dios que su separación resultase eterna».4 La oscuridad cubre el sol, y los congregados al pie de la cruz, escuchan el clamor angustiado: «“Elí, Elí, ¿lama sabactani?” (que significa: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”)» (Mat. 27:46). Silencio. ¿Dónde está Dios? ¿Dónde está la justicia? ¿Dónde está la gracia? Dios está colgando de la cruz. El último «Consumado es» de Jesús (Juan 19:30) nos recuerda del plan que fue diseñado mucho antes de la creación. «Mucho antes de establecer los cimientos de la tierra, nos tenía en la mente, nos había escogido como el énfasis de su amor, para ser hechos plenos y santos por su amor –escribe Eugene
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Paterson en la paráfrasis The Message de Efesios 1:4-5–. Hace mucho, mucho tiempo decidió adoptarnos en su familia por medio de Jesucristo». Las Escrituras nos relatan que en ese momento, en apariencia tan oscuro de la historia de la tierra, dos hombres decidieron estar del lado de Jesús, por más que eso significaba hacer público su amor por Cristo. José de Arimatea, un acaudalado integrante de la sociedad judía y discípulo secreto de Jesús, ofreció su propia tumba. Estuvo acompañado por Nicodemo, el que antes había ido a Jesús al resguardo de la noche (Juan 19:38-42). Ambos no temieron la impureza ritual al tratar con el cuerpo sin vida de Jesús en el día de preparación para un sábado de solemnes festividades. Ambos ofrecieron lo mejor; una tumba y una abultada cantidad de una costosa mezcla funeraria de mirra y áloes, digna de un rey. EL COMIENZO DE ALGO NUEVO
Ese sábado tiene que haberles ofrecido poco descanso o refrigerio a los seguidores de Jesús. Todas sus esperanzas habían sido pisoteadas; todas sus expectativas aniquiladas; todos sus sueños destrozados. Jesús estaba muerto, en una fría tumba, rodeado de soldados romanos. Las horas del sábado habían pasado lentamente. Los angustiados seguidores de Jesús no eran conscientes de que el mundo estaba por cambiar para siempre. Un violento sismo acompaña al ángel que desciende para correr la piedra que cubre la entrada de la tumba. Aterrados, los soldados se retuercen en el polvo mientras Jesús se levanta ese domingo por la mañana. Cuando Dios se levanta, la naturaleza se inclina y ruge. Los que hallan la tumba vacía y escuchan la afirmación del ángel de no tener miedo (Mat. 28:5) se lo cuentan a los demás que, acongojados, están sentados en un aposento alto. ¡El Señor está vivo! Lenta y casi imperceptiblemente al comienzo, crece la esperanza y supera a la desilusión y el temor. Me maravillo frente a la transformación que la cruz de Jesús obra en este mundo. La oscuridad de la crucifixión se transforma en la luz de la resurrección. Temiendo por sus vidas, los acongojados discípulos, se vuelven osados proclamadores de la resurrección y la salvación del Señor. El libro de los Hechos es una crónica de esos hombres y mujeres encendidos por Jesús. La culpa es cubierta por el perdón; la muerte ha perdido su aguijón (1 Cor. 15:54, 55). Los corazones vacíos se transforman en corazones ardientes (Luc. 24:32).
La oscuridad de la crucifixión se transforma en la luz de la resurrección. En el centro de todo vemos a Jesús, que aparece repentinamente en una habitación llena de discípulos que habían estado ocultándose. «Paz a vosotros», les dice con su voz melodiosa, y entonces se dirige a Tomás: «Pon aquí tu dedo y mira mis manos; acerca tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente» (Juan 20:27). ¡Cree, tan solo cree! CIENTO CINCUENTA Y TRES PESCADOS
Y después de la resurrección, está el evento de los pescados (Juan 21). Pedro, Tomás, Natanael, Santiago, Juan y otros dos discípulos habían regresado a Galilea y salieron a pescar. Es lo que hacemos a menudo cuando enfrentamos grandes interrogantes. Volvemos a lo que conocemos; regresamos a lo que nos resulta familiar. Después de una larga noche en el lago, no tenían nada para recompensar sus esfuerzos. De pronto, ven una figura solitaria que les hace seña desde la playa. «Hijitos, ¿tenéis algo de comer?» ¿Quién puede usar el término cariñoso «hijitos» para dirigirse a los extraños? Sacuden la cabeza. «Echad la red a la derecha de la barca y hallaréis», les dice (Juan 21:5, 6). Juan reconoce instantáneamente al Maestro. Pedro se arroja inmediatamente al agua para abrirse paso hacia la playa. El resto de los discípulos trabaja duro para arrastrar la red hasta la costa. Juan nos dice que ese día atraparon 153 pescados grandes (vers. 11). Alguien los cuenta. Jesús los invita a un suculento desayuno. Toma el pan y el pescado y lo comparte con ellos. Entonces mira a los ojos de Pedro y le formula la pregunta real: «Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos?» (vers. 15). ¡Qué pregunta! ¿Cómo puede competir mi amor por Jesús con el amor de los que me rodean? Jesús le hace la misma pregunta tres veces, y tres veces recibe una respuesta afirmativa. La tercera es la que más me gusta: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero» (vers. 17). Dios, no puedo ser un simple actor delante de ti. Conoces mi corazón; conoces mi pasado; tú sabes todas las cosas. UN MOVIMIENTO TRANSFORMADO
gracia; crecieron en la comunión (cf. Hech. 2:42-47; 4:32, 33). Ese crecimiento transformativo también incluyó una nueva teología. Pedro y los primeros creyentes judíos aún tenían que cruzar un inmenso abismo teológico. ¿Podía ser que Dios no solo estaba invitando a Israel –el pueblo del pacto– a ser parte del Camino (Hech. 9:2; 19:9, 23; 22:4; etc.), sino que también estaba llamando a los gentiles para ser sus discípulos? La experiencia de Pedro en el hogar de Cornelio es el comienzo de mentalidades transformadas (Hech. 10). La gracia de Dios es inclusiva. El Salvador vino a salvar a los pecadores, más allá de su etnia o afiliación religiosa. La obra del Espíritu no se ve limitada por fronteras, aun cuando a veces las construimos en nuestra mente y las consideramos ordenadas por Dios. La mañana de la resurrección marcó solo el comienzo de un movimiento que valoró la transformación sobre el estancamiento. Y la transformación continúa. Dos mil años después, Dios aún nos invita a ser parte de este movimiento que afirma no solo que él ha resucitado, sino que está volviendo para llevarnos a casa. Esperamos y aguardamos, y mientras lo hacemos, somos transformados. En ocasiones lentamente, en ocasiones muy notoriamente. Es una obra desde adentro. «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas» (2 Cor. 5:17). Por el poder transformador de Dios llegamos a ser lo que debemos ser: Una bendición para los que nos rodean y aún están buscando y haciéndose preguntas. Estas cifras están basadas en las estadísticas más recientes que ofrece la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética. Véanse los preocupantes detalles en https://www.isaps.org/wp-content/uploads/2017/10/ GlobalStatistics.WorldWide.Summary2016s-1.pdf 2 Cf. https://www.prnewswire.com/news-releases/marketresearchcom-the-us-beauty-and-cosmetics-market-expected-to-exceed-62-billion-in-2016-300209081.html 3 https://www.businesswire.com/news/home/20150727005524/en/Research-Markets-Global-CosmeticsMarket-2015-2020-Market 4 Elena White, El Deseado de todas las gentes (Mountain View, Cal.: Pacific Press Publ. Assoc., 1955), p. 701. 1
Gerald A. Klingbeil es editor asociado de Adventist World, y anhela una mayor transformación.
Después de su encuentro con Jesús, Pedro salió a tener un papel preponderante en el movimiento cristiano. Con el poder del derramamiento del Espíritu Santo, el reducido grupo de líderes (mayormente) sin educación formal predicó sobre Jesús sin temor ni vergüenza. ¡Y qué movimiento provocaron! Crecieron en número; crecieron en la
Fotografía: Eberhard Grossgasteiger
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Voces jóvenes
Tan solo entrégate
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l cielo se oscureció casi instantáneamente; los últimos rayos anaranjados del sol desaparecieron detrás de gigantes nubes grises. El viento frío y la lluvia nos forzaron a acurrucarnos en busca de calor. Nuestras pequeñas barcas se sacudían mientras las olas cobraban fuerza. Los barqueros, que trataban de hacer lo mejor para navegar en la oscuridad, se dirigieron directamente a la playa. Un grupo de veinte jóvenes viajeros, perdidos en la percusión rítmica de las olas, estaban regresando después de un ajetreado día. Solo unas semanas antes, el entusiasmo era palpable mientras planeábamos nuestro viaje a Palawan, una de las islas más grandes de las Filipinas. Palawan, un paraíso de playas de arenas blancas y aguas color turquesa, era para muchos un destino soñado. Era una gran manera de escapar del estrés del trabajo académico. Después de asegurarnos el financiamiento, salimos con oraciones y llenos de esperanza. Sin embargo, en vez de disfrutar de los imponentes acantilados de piedra caliza y practicar esnórquel en lagunas de color jade, tuvimos que enfrentar un tifón. El tifón Pablo había arremetido sin aviso previo. Aunque algunos aún esperaban pasar buenos momentos juntos, otros hicimos planes alternativos, y otros simplemente quedaron muy desilusionados. Pocos sábados después, me reuní con nuestro grupo local de ministerios GROW en una colina con vista al Lago Taal. Me llamó la atención el lema del retiro: «Entrégate». Un grupo de jóvenes profesionales, que organizan y planean controlar casi todo en la vida, se había reunido para aprender sobre el tema. Al escuchar las experiencias de los miembros, me di cuenta por qué es importante la entrega, y me uní a ellos en una travesía hacia esa entrega.
No nos agrada entregarnos. A los que nos rodean, tampoco.
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De alguna manera, recordé nuestro viaje a Palawa; una travesía plena de grandes experiencias y lecciones. Ese había sido un viaje hacia la entrega. Desde el mismo comienzo habíamos experimentado la conducción y la protección divinas. Habíamos sentido su presencia, a pesar del neumático sin aire, las tres horas trabados en la ruta, las lluvias y las aguas tormentosas. Aún logramos ver la belleza de los cielos oscuros, experimentar la paz en medio de las aguas tormentosas, y aguardar por un solo rayo dorado de luz. Acaso el tifón destruyó nuestros sueños, pero no pudo sacudir nuestra fe en Cristo. Mientras orábamos, hablábamos, reíamos y compartíamos la vida, nos fortalecimos unos a otros. Se crearon sólidos vínculos y un nuevo sistema de apoyo. Al mirar hacia atrás, me doy cuenta de que solo en la entrega vemos la belleza de la tormenta. En la entrega, hallamos significado y propósito en medio del caos. En la entrega, hay paz, gozo y esperanza. No nos agrada entregarnos. A los que nos rodean, tampoco. Nos vemos atrapados en las ocupaciones de la vida, sin darnos cuenta de que cuando hacemos tantas cosas en realidad no logramos nada. La vida de David habla de entrega. David, el ungido rey de Israel, podría haber derrocado fácilmente a Saúl. En su lugar, aguardó los tiempos de Dios. Creía que Dios estaba obrando con él y por su medio. El rey David aguardó en el Señor en silencio y con entrega. Se dio cuenta de que cuando entregamos nuestra vida al Dios vivo, estamos en paz, no importa lo que pueda suceder. «En tu presencia hay plenitud de gozo –escribe el salmista–. Delicias a tu diestra para siempre» (Sal. 16:11).Me entrego a ese pensamiento.
Beersheba Maywald, que es de Tamil Nadu, India, cursa actualmente una maestría en religión en el Instituto Internacional Adventista de Estudios Avanzados (AIIAS) en Silang, Cavite, Filipinas.
Fotografía: Beersheba Maywald
Fe en acción
Una pequeña vela en un lugar oscuro Cuando Dios actúa, todo puede ser posible I N D I A H AY E S *
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lla caminó hacia el pequeño espacio donde estábamos reunidos, con la cabeza cubierta y una vela en la mano. Era una joven musulmana, preocupada y sola, y contenía las lágrimas al compartir su historia con un ujier de la entrada. Amina y su esposo habían llegado hacía poco a la ciudad como refugiados. Su esposo había seguido viaje a Inglaterra para buscar trabajo, y ella no sabía nada de él. No sabía cómo contactarlo o qué hacer. La noche anterior, un viernes de noche, Amina había tenido un vívido sueño. En su sueño, se le dijo que comprara una vela al día siguiente, que fuera a la iglesia y que pidiera ayuda. Así fue que, por la mañana, Amina compró una vela, pero no tenía idea de cómo encontrar una iglesia. Cuando le pidió al taxista que la llevara a una iglesia, este la dejó junto a nuestra puerta. Estábamos reunidos en un templo evangélico. Pocos meses antes, sus miembros nos habían permitido reunirnos allí los sábados, ya que ellos la usaban los domingos. Amina encendió la vela antes del comienzo del culto y, durante la oración, la invitamos a adelantarse. Nuestro pequeño grupo se arrodilló en torno a ella, sin conocer su historia, pero orando con fervor por lo que parecía ser una gran necesidad. Cuando le pedimos al Señor que la ayudara y le diera paz, lágrimas de agradecimiento comenzaron a correr por las mejillas de la mujer. El culto continuó entonces como de costumbre, con excepción del momento en que sonó un teléfono celular en medio del sermón. Hasta el sábado siguiente, no supimos más nada. ¡DIOS RESPONDE LA ORACIÓN!
El siguiente sábado, uno de los miembros de iglesia compartió el testimonio de Amina al momento de los anuncios. Nos enteramos entonces que la llamada que habíamos escuchado la semana anterior había sido de su esposo. ¡Estaba bien! Nuestras oraciones intercesoras habían sido contestadas. Acaso jamás veamos otra vez a Amina, pero ella no olvidará la oración a Dios que le dio paz. Se ha sembrado una semilla. EL EJÉRCITO DE JÓVENES DE DIOS
Somos un grupo singular en una ciudad de más de cinco millones de personas no alcanzadas. Hace pocos años, no había ninguna iglesia adventista en la zona. También somos una minoría estadística dentro de la Iglesia Adventista. Tengo treinta y cinco años, y soy uno de los miembros de mayor edad de mi iglesia. Los ancianos de iglesia, los directores de música, el tesorero, los oradores y todos los que participan son estudiantes universitarios menores de treinta años. Puede ser que tengamos una feligresía joven, pero ese día me di cuenta de que, si no fuera por esos jóvenes, no habría una iglesia adventista en esta ciudad de la Ventana 10/40. Y Amina, que buscaba ayuda, no habría hallado ninguna. La mies es en verdad mucha, pero los obreros son pocos. Los invito a orar hoy para que el Señor envíe obreros a los campos aún no alcanzados de este mundo. *India Hayes y Amina son seudónimos. Hayes es una obrera de avanzada en la región de Oriente Medio y Norte de África.
Pran Thiramethanon
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Perspectiva global
La necesidad espiritual de unidad en la iglesia y la autoridad bíblica Para cumplir la misión divina
Nota del editor: Lo que sigue es la primera parte (resumida) de una presentación dada por el pastor Ted Wilson en la Cumbre Global de Liderazgo de la Asociación General en Lisboa (Portugal), el 6 de febrero de 2018. Se han conservado elementos de la presentación oral.
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s un gran privilegio enfocarnos en una cosa que Cristo anheló, según se registra en Juan 17: la unidad de su iglesia para cumplir con la misión divina. El lema de la cumbre de liderazgo, «La necesidad espiritual de unidad en la iglesia y la autoridad bíblica para cumplir la misión divina», es un sólido recordatorio del deseo de Cristo de que su iglesia sea una, así como él y el Padre son uno. El sentido de unidad que emana de la Deidad es contundente. Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo están siempre unidos y cumplen juntos su obra sin diferencia de opinión: son Uno. Estuvieron unidos en la creación (Gén. 1:26); en el bautismo de Cristo (Mat. 3:16, 17); en el Monte de la Transfiguración (Mat. 17:5); en la cruz (Mat. 27:50-54); y así sucesivamente. Las tres personas de la Deidad están siempre unidas en todas las decisiones que toman. Por ello, es la intención de Dios que su iglesia esté en armonía con su voluntad y direcciones. El Salmo 133 propicia esa esperanza para el pueblo de Dios: «¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es que habiten los hermanos juntos en armonía! Es […] como el rocío del Hermón, que desciende sobre los montes de Sión, porque allí envía Jehová bendición y vida eterna».
“Oh Jerusalem” por Greg Olsen. Usado con permiso. www.GregOlsen.com
EL DESEO DE DIOS
Al hablar por medio de David, Dios expresó el enorme deseo de que su pueblo esté en unidad. Esa unidad no era una manifestación simbólica de camaradería, sino más bien una verdadera fusión de propósito, misión y deber que solo resulta de enfocarse en la voluntad divina. Toda vez que nos apartamos de esa fórmula, nuestra unidad quedará incompleta y se convertirá en desunión. Nuestra verdadera unidad celestial puede lograrse solo cuando nos sometemos con humildad a las instrucciones de Dios mediante la influencia del Espíritu Santo y nuestra comprensión de su voluntad mediante los Escritos Sagrados de la Biblia y el Espíritu de Profecía. Mediante la oración y el estudio, Dios abre las puertas a una discusión en oración y a la conducción divina, contribuyendo a que su iglesia sepa cómo avanzar con la tarea más grande que alguna vez se le confió a los humanos que viven al fin de los tiempos: la proclamación de Cristo y los mensajes de los tres ángeles, uniéndonos así en el mandato divino de la Iglesia del Señor en la tierra. Leemos en Testimonios para la iglesia, t. 9, página 17: «En un sentido muy especial, los adventistas del séptimo día han sido colocados en el mundo como centinelas y transmisores de luz. A ellos ha sido confiada la tarea de dirigir la última amonestación a un mundo que perece. La Palabra de Dios proyecta sobre ellos una luz maravillosa. Una obra de la mayor importancia les ha sido confiada: proclamar los mensajes del primero, segundo y tercer ángeles. Ninguna otra obra puede ser comparada con esta, y nada debe desviar nuestra atención de ella». NUESTRA MAYOR NECESIDAD
Nuestra mayor necesidad es estar quietos y conocer a Dios y sus deseos. Muchas veces, en nuestro intento por cumplir nuestros conceptos de lo que Dios desea para nosotros, dejamos de estar quietos según lo expresa Sal. 46:10: «Estad quietos y conoced que yo soy Dios». Al tratar de hallar nuestro camino hacia la unidad sin estar quietos para escuchar la conducción divina, terminamos en caos y disfunción. En el proceso de escuchar la voluntad de Dios, necesitamos tener gran respeto por él y su Palabra, respeto por la organización de la iglesia que él ha establecido, y humildad para estar quietos y seguir las instrucciones divinas. La humildad es una gran clave de la unidad. La Santa Palabra de Dios nos pide: «Perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros» (2 Cor. 13:11). ¡Qué importante es ser «de un mismo sentir»! Esto también se refleja en Filipenses 2:1-4: «Por tanto, si hay algún consuelo en Cristo, si algún estímulo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por rivalidad o por vanidad; antes bien, con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo. No busquéis vuestro propio provecho, sino el de los demás». Ese «sentir lo mismo» o «estar unánimes» se ve afirmado en la humildad que es necesaria para la unidad; una sumisión a toda la iglesia cuando toma decisiones. Por supuesto, esa humildad solo puede producirse cuando aceptamos el espíritu de Cristo que en nosotros cumple el mandato de Filipenses 2:5: «Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús». La Iglesia Cristiana primitiva tomó esto con seriedad y humildad de espíritu, permitiendo que el Espíritu Santo asumiera el control pleno. El resultado se encuentra en Hechos 2:46: «Perseveraban unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas comían juntos con alegría y sencillez de corazón». Como resultado de su dedicación a Dios y su humildad y simpleza de corazón, ellos estaban unánimes. Este es el resultado de la verdadera sumisión a Dios, y es lo que la
La humildad es una gran clave de la unidad.
iglesia poseerá para terminar su gran proclamación de los mensajes de los tres ángeles. UN CONSEJO ALENTADOR
El Manual de la iglesia posee algunos consejos maravillosos para cada uno de nosotros sobre la unidad.1 «Los cristianos deben hacer todo lo posible para evitar tendencias que pudieran dividirlos y acarrear deshonra a su causa. “El propósito de Dios es que sus hijos se fusionen en la unidad. ¿No es vuestra esperanza vivir juntos en el mismo cielo? […] Los que se niegan a trabajar en armonía con los demás deshonran a Dios” (8T 251). La iglesia debe promover constantemente la unidad y desaprobar toda acción que pueda amenazar la armonía entre sus miembros» (p. 50). Cuando la Palabra de Dios ocupa un lugar primordial y en nuestros corazones está presente la humildad de la Iglesia Cristiana primitiva mediante la presencia del Espíritu Santo, el resultado será la unidad real. 1
Véanse las páginas 8, 9, 50, 71, 119, 125.
Ted N.C. Wilson es presidente de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Se pueden consultar artículos y comentarios adicionales en las cuentas de Twitter: @pastortedwilson y en Facebook: @Pastor Ted Wilson.
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Devocional
Tres signos de puntuación
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ay tres signos de puntuación que juegan un papel importante en mi vida: el punto final, el signo de interrogación y el signo de exclamación. El punto final representa todo lo que está fijo, invariable y establecido: esas cosas en las que no tengo que pensar mucho. «Comí el cereal con leche de soya y sin azúcar»—Punto final. «Me llamo Werner Dullinger, soy pastor, y tengo una esposa y dos hijos»—Punto final. «El supermercado abre a las 9.00»—Punto final. Todo esto es verdad, aunque con excepción de mi esposa y mis hijos, no tienen necesariamente una conexión real ni juegan un papel significativo. Son simples declaraciones. Los signos de interrogación parecen cobrar más importancia cuanto mayor edad tengo. Cuando era más joven, tenía respuestas muy claras para casi todo. Todo mi mundo se dividía claramente en blanco y negro, sin nada entre medio. Cuanto más aprendí y más experiencias tuve, sin embargo, más preguntas abiertas van quedando. Algunas de las antiguas explicaciones ya no encajan en mi mundo más complejo. Me he dado cuenta de que el mundo no solo es blanco y negro. Hay muchos matices. Eso también incluye aspectos de mi fe. No es algo malo o amenazante. Puedo vivir con algunos signos de interrogación en mi vida. Pero honestamente, ¿solo con signos de interrogación? No es suficiente; tiene que haber algo más en la vida.
Aquí es donde el signo de exclamación hace su aparición. Cuanto mayor soy, más importantes se vuelven en mi vida. Una oración con un signo de exclamación significa mucho más que una oración con punto final. Un signo de exclamación comunica más emociones y mayor conexión que un punto final. «¡Nuestro equipo ganó el campeonato mundial!» «Tengo que contarte algo: ¡Me compré un Porsche 911 con 450 HP!» Esa no es mera información. Podemos captar inmediatamente la emoción y la conexión. Los signos de exclamación hacen que la vida sea significativa, y que valga la pena vivirla. UN SIGNO DE EXCLAMACIÓN EN LA BIBLIA
En la Biblia hay un signo de exclamación. No es un signo de puntuación sino una palabra. «Amén» es un término hebreo que significa «ser cierto, confiable, estar seguro». Se usa en contextos diferentes. Cuando la gente aceptaba la validez de un juramento solían decir «Amén» (Núm. 5:22; Deut. 27:15; Jer. 11:5). En otras instancias, era la respuesta a una bendición (1 Crón. 16:36; Neh. 8:6). En el Nuevo Testamento, es usada periódicamente como la conclusión de una doxología u oración (1 Cor. 14:16). «Amén» es una afirmación, ¡un signo de exclamación! La vida se torna significativa cuando decimos «Amén» a algo o a alguien. Tenemos que decir «sí». Necesitamos al menos un signo de exclamación. Las Escrituras están llenas de personas que hallaron su signo de exclamación, que decidieron comprometerse con algo que estaba más allá de ellos. Pablo lo expresa así: «Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros –por mí, Silvano y Timoteo–, no ha sido “sí” y “no”, sino solamente “sí” en él, porque todas las promesas Fotografía: Luke Stackpoole
de Dios son en él “sí”, y en él “Amén”, por medio de nosotros, para la gloria de Dios» (2 Cor. 1:19, 20). Somos el signo de exclamación, el sueño mayor de Dios. Esa es la razón por la que Jesús vino y pagó un gran precio para hacer realidad ese sueño. Filipenses 2:6-8 expresa esto de manera maravillosa. En Jesús, Dios se humilló a sí mismo para que tengamos la oportunidad de aprehender la eternidad por medio de él. Hay maneras más fáciles de morir que en una cruz romana. Aun así, Dios siguió fiel a su plan de salvar a un mundo en rebelión, y perseveró hasta que su sueño se hizo realidad. Por ello, dice Pablo, porque ya no tengo que andar pensando acerca de mi valor, de mi dignidad, sobre ser aceptado y amado, o sobre mi autoestima, tengo la libertad de comenzar la búsqueda de mi signo de exclamación en la vida, de buscar el «amén» en mi vida. Dag Hammerskjöld, el segundo Secretario General de las Naciones Unidas (1953-1961), falleció en un accidente aéreo en Zambia, donde estaba por iniciar las negociaciones para poner fin a una sangrienta guerra civil. En su libro Marcas en el camino compartió esta idea: «No sé quién, o qué, formuló la pregunta. No sé cuándo fue formulada. Ni siquiera recuerdo haberla respondido. Pero en algún momento le dije que “sí” a alguien, o a algo, y desde esa hora tuve la certeza de que la existencia es significativa y que, por lo tanto, la entrega personal de mi vida tenía un propósito».1 De eso se trata la vida. De descubrir la pregunta a la cual podemos, desde lo más íntimo de nuestro ser, decir que sí. Es casi como enamorarse, cuando sentimos un cosquilleo en el estómago. ¿Recuerda las cosas alocadas que hacía en ese estado? Cosas como conducir una motocicleta durante cuatro horas bajo la lluvia, para poder pasar sesenta minutos con la
Si queremos vivir nuestra vida, nuestra fe y nuestro llamado con gozo, tenemos que regresar a lo que nos motivó e impulsó inicialmente. persona amada. O mirar una película muy aburrida, solo porque a ella le gustaba. O ella me acompañaba a un encuentro deportivo, solo porque jugaba mi equipo. Creo que ninguna relación y ningún sueño puede sobrevivir si ese sentimiento está ausente. Solo podemos sentirlo si ese es nuestro sueño, y no el de algún otro. Solo si estamos respondiendo a nuestra pregunta, y si es nuestro propio «sí». Si queremos vivir nuestra vida, nuestra fe y nuestro llamado con gozo y profunda satisfacción interior, tenemos que regresar a lo que nos motivó e impulsó inicialmente. Tenemos que redescubrir qué valores y prioridades estamos atesorando con cada fibra de nuestro ser. No importa si somos miembros de iglesia, maestros, pastores o administradores, con vidas muy atareadas y calendarios repletos, necesitamos esta clase de reforma. A la luz del abarcador «sí» que Dios nos dio por medio de Jesús, nosotros también podemos responder sin reservas y sin dudar que sí. El «sí» de Dios se torna así nuestro «sí» de entrega. Entonces, nuestras vidas cobrarán sentido y propósito. Por eso, ¡yo digo que sí! 1
Dag Hammersköld, Markings (New York: Alfred A. Knopf, 1964).
Werner Dullinger es presidente de la Unión Asociación del Sur de Alemania, en Ostfildern, Alemania AdventistWorld.org Abril 2018
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Espíritu de Profecía
¿Qué hay en una carta? E l Patrimonio White tiene actualmente más de cinco mil cartas escritas por Elena White. Esta carta que ella escribió a Abram y Caroline Dodge fue publicada entera por primera vez en 2014 en The Ellen G. White Letters and Manuscripts With Annotations [Cartas y manuscritos de Elena White con notas], Tomo 1, pp. 319-321. El primer volumen contiene cada carta y manuscrito de Elena White del que se tenga conocimiento durante un período de quince años (1845-1859), e incluye su primer diario personal. Actualmente se está preparando el Tomo 2 (1860-1863). El texto ha sido editado tan solo por cuestiones de espacio.
LA CARTA
Ìmágenes: Centro de Investigación Adventista
¿QUIÉNES ERAN LOS DODGE? Abram A. Dodge (1817-1892) y su esposa Caroline Elizabeth (18301915) eran laicos activos de Jackson (Míchigan, Estados Unidos) a comienzos de la década de 1850, que más tarde vivieron en Battle Creek y Coopersville, en el mismo estado. Abram Dodge fue recordado por J. N. Loughborough por su «fidelidad […] para llevar a los obreros de un lado a otro en su carro». Dodge era hombre de negocios, vendedor de instrumentos musicales, relojero. Poco después de su casamiento en 1851, Abram y Caroline viajaron a una conferencia en Camden (Nueva York). Allí conocieron a Elena y Jaime White por primera vez, y se hicieron amigos. Años después, en 1872, Elena White escribió: «Si había una mujer preciosa y temerosa de Dios en Battle Creek, esa era la hermana Dodge».
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Carta 9, 1851 21 de diciembre de 1851 Saratoga Springs, Nueva York, Estados Unidos Queridos hermanos Dodge: Tengo unos pocos momentos libres que dedicaré a escribirles. Mi salud no ha sido buena este último tiempo, pero hoy estoy mucho mejor. En ocasiones Jaime y yo nos sentimos casi agotados. Rara vez nos vamos a dormir antes de las once o doce de la noche; 1 no tenemos momentos de ocio. De no ser por la fortaleza diaria que recibimos de Dios, nos hundiríamos. Alabado sea el Señor porque tenemos un Sumo Sacerdote compasivo y tierno que puede identificarse con los sentimientos de nuestras enfermedades. No esperamos reposo aquí, no, no. El camino al cielo es una senda para cargar la cruz; el camino es recto y estrecho, pero avanzaremos alegres, sabiendo que el Rey de gloria pasó una vez por este camino ante nosotros. No nos quejaremos por lo duro del camino, sino que seremos mansos seguidores de Cristo, andando en sus pisadas […]. No tendremos pensamientos de murmuración porque tenemos pruebas. Los hijos amados de Dios siempre las tuvieron, y cada prueba bien soportada aquí solo nos hará ricos en la gloria. Ansío la parte del sufrimiento. No iría al cielo sin sufrir, aunque pudiera, para ver a Jesús que tanto sufrió por nosotros para darnos una herencia tan rica; y ver a los mártires que dieron su vida por la verdad y por causa de Cristo. No, no. Permítanme ser perfeccionada mediante los sufrimientos. Ansío ser partícipe de Cristo en sus sufrimientos, porque si lo soy, seré partícipe con él en su gloria. Jesús es nuestro modelo. Estudiemos para que nuestra vida esté tan cerca de Cristo como sea posible. Mi alma clama por el Dios vivo. Mi ser mismo lo anhela. ¡Oh, si pudiera reflejar perfectamente su hermosa imagen! ¡Oh, si pudiera estar plenamente consagrada a él! Qué difícil le es morir al yo tan querido. Podemos regocijarnos en un Salvador pleno, que nos salva de todo pecado. Podemos estar ocultos con Dios, de manera de decir cada día: «Ya no vivo yo, pues Cristo vive en mí para desear y hacer según le plazca».
MÁS INFORMACIÓN 1 «Anteanoche –escribió Elena White
Glorias sean dadas a Dios. Sé que mi vida está oculta con Cristo en Dios. El velo ha sido descorrido, y he visto la rica recompensa preparada para los santos. He tenido una vislumbre de los gozos del mundo venidero, y eso ha arruinado este mundo para mí. Mis afectos, mis intereses, mis esperanzas, mi todo están en el cielo. Anhelo ver al Rey en su belleza, a aquel a quien ama mi alma. El cielo, el dulce cielo. «Anhelo estar allí; y pensar que está cerca, me vuelve impaciente de que aparezca Cristo» 2 […]. Tengamos fe, fe viva en Dios, y amor por los demás como Dios nos ha amado. Estamos muy listos para ver faltas en los demás, y no somos tan rápidos para descubrir las nuestras. Si cada uno se analizara diariamente para mostrarse aprobado ante Dios, y si buscáramos sinceramente glorificarlo, no haciendo nuestra voluntad o agradándonos a nosotros mismos, sé que seríamos fuertes y floreceríamos en la vid […]. La voz del ángel parece sonar en mis oídos esta noche con fuerza y claridad: Prepárate, prepárate, prepárate, no sea que seas pesada en la balanza y seas hallada en falta. Cristo tendrá una iglesia para presentar a su Padre sin mancha o arruga o cualquier otra cosa, y cuando nos guíe por las puertas de perla de la ciudad dorada, mirará lo que adquirió con su sangre, sus hijos redimidos, verá el trabajo de su alma y estará satisfecho. Anhelo ver al amante Jesús cuyo rostro ilumina la ciudad gloriosa; a aquel a quien adoran los ángeles, y al inclinarse, arrojan sus brillantes coronas ante él, y entonces tocan sus arpas doradas y llenan el cielo de melodiosa música, de cánticos al Cordero. Las palabras de mi alma son: «Aunque oscuras sean las aguas, y rudas las ondas, si Jesús permite la tormenta salvaje, la enfrentaré. Porque esa música celestial me tiene tan embelesado, que me uniré al coro; yo iré, permítanme ir». 3 Mi alma está en las alas de la gloria. Queridos hermanos: No he olvidado los momentos que pasamos juntos en la conferencia de Milton [Nueva York] 4 Que el Señor los fortalezca y los acompañe en cada prueba, para que salgan victoriosos. Hemos de vencer por la sangre del Cordero y la palabra de nuestro testimonio […]. El próximo martes o miércoles comenzaremos el viaje a la conferencia de Camden [Nueva York]. Si tan solo Jesús viene a la fiesta (como creo que lo hará), tendremos una reunión gloriosa. Sé que si somos humildes como debemos serlo, y nos damos cuenta de dónde proviene nuestra fortaleza, y tenemos fe, fe viva, Dios obrará con poder por nosotros, y veremos entre nosotros sus majestuosos pasos. Jaime […] está muy ocupado corrigiendo la hoja de pruebas. La hermana Annie Smith lo está ayudando, 5 y eso me da algo de tiempo para escribir. He escrito esta noche después del sábado, a la luz de las velas, con ojos doloridos, por lo que pido que excusen mi letra. Tengan ánimo. No dejen que nada los hunda o desanime. Recuerden que casi estamos en el hogar. Muchos cariños a todos los hermanos de Míchigan, en especial a los que he visto y conozco personalmente. Díganles que estén de buen ánimo […]. Queridos hermanos, escríbannos. Nos gustará saber de ustedes y de los hermanos en Jackson [Míchigan]. Jaime y yo les enviamos nuestros cariños a ustedes y a todos los que aman a Jesús. Con premura y cariño. Elena G. White
una semana antes– nos sentamos y doblamos y embalamos [la Review] hasta después de la una de la madrugada» (Lt 5, 1851 [14 de diciembre]).
2 Palabras tomadas del himno «I Long to Be There», publicado por primera vez entre los adventistas guardadores del sábado por Jaime White en Hymns for Second Advent Believers, 1852. Para saber más sobre la historia de la publicación de este himno, véase James R. Nix, Early Advent Singing. 3 Palabras tomadas del himno «What Heavenly Music», incluido en el primer himnario publicado por Jaime White Hymns for God’s Peculiar People en 1849. Para saber más sobre la historia de la publicación de este himno, véase James R. Nix, Early Advent Singing. 4 Abram Dodge, que se había casado hacía pocos meses, había hecho el largo viaje con su esposa y otros creyentes de Jackson (Míchigan), para asistir a la conferencia de Camden (Nueva York), del 20 al 22 de junio de 1851. No se sabe a ciencia cierta si también asistieron a la conferencia de West Milton (Nueva York) el fin de semana siguiente. Más tarde se promocionó una segunda conferencia en West Milton, tres meses más tarde, del 19-21 de septiembre de 1851. De allí que cuando Elena White escribe de encontrarse con los Dodge en la «Conferencia de Milton», no está claro a qué conferencia se refiere. 5 Annie Rebekah Smith, la hermana de veintitrés años del futuro editor de la Review Urías Smith, se había incorporado recientemente al equipo de la Review como asistente editorial. En una carta escrita un mes antes, Elena White expresó sus sentimientos sobre Annie Smith: «Ella es justamente la ayuda que necesitamos. Se entiende muy bien con Jaime, y le ayuda mucho. Ahora podemos dejarla para ocuparse de las publicaciones y podemos salir más a visitar la grey». AdventistWorld.org Abril 2018
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En diálogo
Creer. Esperar. Cantar. Un diálogo sobre la publicación del nuevo himnario alemán Glauben-Hoffen-Singen (CreerEsperar-Cantar) Gerald Klingbeil, editor asociado de Adventist World, conversó hace poco con Friedbert Hartmann, secretario de la Unión Asociación Norte de Alemania ubicada en Hannover (Alemania), y presidente de la comisión que dedicó años a preparar el nuevo himnario Glauben—Hoffen—Singen, sobre el proceso y la experiencia de introducir un nuevo himnario. LA MÚSICA ES PARTE IMPORTANTE DE LA ADORACIÓN Y LA VIDA DE LA IGLESIA. LA IGLESIA DE ALEMANIA Y SUIZA HABÍA ACTUALIZADO SU HIMNARIO POR ÚLTIMA VEZ EN 1983. ¿POR QUÉ ERA IMPORTANTE PREPARAR UN NUEVO HIMNARIO? ¿CADA CUÁNTO DEBERÍA REVISARSE UN HIMNARIO, Y POR QUÉ?
Cuando en 2007 decidimos comenzar a trabajar en un nuevo himnario, teníamos varias razones para hacerlo: En primer lugar, el himnario Wir loben Gott (Alabamos a Dios) estaba casi agotado. En segundo lugar, las licencias estaban por expirar; no era cuestión solo de reimprimir. En tercer lugar, muchas iglesias tenían colecciones de cánticos más juveniles, lo que nos llevó a publicar en 2004 un himnario suplementario con nuevas melodías, llamado Leben aus der Quelle (Vida de la Fuente). Eso significó que las iglesias adventistas de Alemania cantaban con dos himnarios. Queríamos responder a esa situación. Por ello, sentimos que era importante crear un himnario que incluyera himnos tradicionales, pero también cánticos más nuevos. Hasta teníamos un objetivo más grande: el nuevo himnario tenía que incorporar himnos para cada generación, incluidos los niños y adolescentes, y aun 22
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para los miembros de iglesia que venían de otros países a Alemania y Suiza, de manera que pudieran hallar al menos unos pocos himnos que les resultaran familiares. El concepto fue crear un himnario integrativo. Los expertos en música eclesiástica nos dijeron que un himnario queda obsoleto y debería ser renovado cada veinte años. Nuestro viejo himnario había durado mucho más que eso, y las iglesias ya habían señalado que querían entonar otros cánticos. USTED ESTUVO AL FRENTE DE LA COMISIÓN QUE PRODUJO EL NUEVO HIMNARIO. ¿CUÁNTO TOMÓ EL PROCESO Y CÓMO PODEMOS IMAGINARLO, COMO PERSONAS AJENAS A ÉL? ¿SE PODÍA SER PARTE DE LA COMISIÓN COMO MERO AMANTE DE LA MÚSICA?
El primer encuentro de la comisión de trabajo tuvo lugar el 11 de octubre de 2007. Pronto decidimos trabajar en dos grupos: uno se encargaría de las cuestiones musicales, el otro de las lingüísticas y teológicas. También llevamos a cabo una encuesta por Internet entre los miembros. Entonces revisamos y calificamos a cada himno del viejo himnario. Hasta revisamos himnarios adventistas más antiguos e internacionales, buscando cánticos que se pudieran incluir en nuestro himnario, y también recibimos una variedad de sugerencias de himnos. Varios compositores adventistas enviaron sus obras. El resultado fue una reserva de varios miles de himnos. Todos fueron evaluados desde el punto de vista musical, lingüístico y teológico. Solo queríamos incluir en el nuevo himnario cánticos que tuvieran una alta calidad musical y literaria, pero que también expresaran teológicamente las creencias adventistas. Entonces, llegó el momento de hacer la selección. En realidad, al comienzo no queríamos incluir más de 650 cánticos. El proceso de selección fue muy difícil, por lo que al final, terminamos con 694 cánticos. Veintidós personas fueron parte de las dos comisiones: músicos profesionales, expertos en himnos, pastores, especialistas en lingüística alemana, laicos, teólogos, educadores—todos miembros de la Iglesia Adventista en Alemania y Suiza.
Fotografía: Stephan G. Brass
MI FAMILIA Y YO A MENUDO CANTAMOS DEL NUEVO HIMNARIO. AUNQUE EXTRAÑAMOS ALGUNOS CÁNTICOS DE LOS HIMNARIOS MÁS ANTIGUOS, NOS ENTUSIASMA APRENDER NUEVOS. ¿QUÉ CRITERIOS FUERON IMPORTANTES EN LA SELECCIÓN DE LOS HIMNOS?
Quisimos crear un himnario integrado, para que todo el que sea parte de la Iglesia Adventista en los países de habla germana pueda encontrar «sus» cánticos. Dividimos el nuevo himnario en ocho categorías temáticas principales y 48 subcategorías, comenzando con alabanza, gratitud, adoración, y concluyendo con Dios y la terminación de su obra en el mundo. En los himnos se reflejan todos los temas relacionados con nuestro caminar en la vida y la fe. Cuando fue posible, incluimos himnos de tradiciones adventistas más antiguas en cada categoría principal, y también djuntamos nuevos cánticos escritos en años recientes. Quisimos que los cánticos seleccionados reflejen con exactitud la teología adventista. Confieso que extraño algunos antiguos himnos que encontraba particularmente bellos. Pero las elecciones no fueron hechas por individuos, sino por dos comisiones que trabajaron a la par. ¿Cuál fue su experiencia con la introducción del nuevo himnario en las iglesias? Puedo imaginar que no todos los feligreses se alegraron. Nuestra experiencia ha variado grandemente. Aunque muchas iglesias estaban aguardando con ansias el nuevo himnario, algunos miembros tenían sus reservas. Nos dimos cuenta de que siempre es difícil remplazar algo que por décadas ha formado parte de nosotros. Dejar de lado lo familiar para introducir un nuevo himnario, con un título no familiar y una organización parcialmente nueva, además de los nuevos cánticos, puede presentar un gran desafío. Estamos felices de que la mayoría de las iglesias adventistas de Alemania y Suiza ahora disfrutan al cantar con el nuevo himnario. La demanda del nuevo himnario es tan grande que pronto tendremos que reimprimirlo. También hemos notado que hubo una aceptación más fácil del nuevo himnario en lugares donde se lo presentó, explicó e introdujo formalmente. Un himnario, que probablemente nos acompañará otra vez por décadas, necesita ser descubierto. Hay también iglesias que aún usan el viejo himnario. Eso es bueno. Después de todo, no es que haya un himnario correcto o incorrecto. Lo importante es el contenido: la alabanza y la adoración a Dios, el canto para dar testimonio de nuestra fe y, por supuesto, experimentar a Dios y la comunión mutua mediante el canto. ¿QUÉ REACCIONES RECIBIERON DE LOS MÚSICOS Y LOS HIMNÓLOGOS?
Fue bien recibido por los expertos. Se aprecia el enfoque integrador y la división temática del libro, que se basa en
Donde es posible, hemos incluido himnos de tradiciones adventistas más antiguas en cada categoría principal, así como nuevos cánticos escritos en años recientes.
nuestra vida y experiencia de fe. También produjo buena reacción que los himnos tradicionales acompañen a cánticos de adoración, que se haya incluido cánticos de niños y en otros idiomas, y que el himnario no solo contenga cánticos sino también muchos textos y sugerencias para el culto de adoración. Muchos ven digno de destacar que hemos impreso casi todos los himnos en cuatro voces, y que se incluyeron acordes para guitarra y teclado. Nos damos cuenta de que muchos que tocan el órgano en la iglesia están luchando para acompañar los cánticos más juveniles. Por esa razón, estamos ofreciendo seminarios donde se pueden aprender los acompañamientos. ¿QUÉ EXPERIENCIAS DE ESTE GRUPO DE TRABAJO PODRÍAN INTERESAR A OTRAS REGIONES DE LA IGLESIA MUNDIAL QUE ESTÁN PLANIFICANDO UN NUEVO HIMNARIO? ¿QUÉ APRENDIERON? ¿HARÍAN ALGO DIFERENTE SI TUVIERAN QUE REALIZAR ESTO NUEVAMENTE?
Por primera vez, incluimos a teólogos y lingüistas. Antes, solo los músicos solían producir un nuevo himnario. Pero ha valido la pena analizar más de cerca las letras y, en especial, la teología correcta en los textos. También aprendimos que producir un himnario lleva mucho más tiempo de lo que creíamos. Un consejo: ¡Comiencen con mucha anticipación para crear un nuevo himnario! Hemos desarrollado el concepto y el contenido del himnario con la ayuda de veintidós personas. En la mayor parte de lo que hicimos, involucramos a todos los participantes. Para la próxima, veríamos si algunas tareas pueden ser hechas por un grupo más pequeño en lugar de una comisión tan grande. Cuantas más tareas pasan por todos los integrantes de la comisión, más tiempo lleva. También habíamos planeado materiales adicionales para el nuevo himnario. Por ejemplo: acompañamientos adicionales para bandas o para conjuntos vocales en tres partes. Hasta soñamos con una aplicación informática. Todo esto, sin embargo, requiere mayores recursos humanos y financieros. Nos faltó un poco de los dos para convertir esos sueños en realidad. Por eso, el consejo que damos es: planifiquen y presupuesten desde el comienzo todos los materiales adicionales que son importantes para un nuevo himnario. Y si no es posible hacer todo, entonces comiencen a priorizar. Es lo que hicimos, y estamos agradecidos porque Dios nos bendijo y nuestras iglesias adventistas pueden cantar del nuevo himnario, proclamando el amor de Dios y experimentando la comunión fraternal por medio del canto.
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Lecciones del pasado
Restauración en el bosquecillo de arces Un lugar de renovación física y espiritual
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olo una semana antes de la Navidad de 1866, Jaime White, debilitado por un derrame que había sufrido dieciséis meses antes, no se estaba recuperando de la manera en que su esposa Elena creía que debía hacerlo. Jaime había recibido tratamientos de hidroterapia y otros remedios naturales en «Our Home on the Hillside», una institución de salud liderada por el doctor James Jackson en Dansville (Nueva York, Estados Unidos), pero Elena no estaba contenta con los resultados. Temiendo que jamás se recuperaría totalmente si permanecía inactivo, ella decidió ir a una gira de conferencias en lo que se consideraba «el norte de Míchigan», llevándolo a él también. Escribió: «Vendí mis alfombras a fin de tener recursos para el viaje […]. Con el dinero obtenido compré una galera con toldo. Hice los preparativos para el viaje colocando en la galera un colchón para que se acostara mi esposo».1 Los White, acompañados por su hijo Guillermo, salieron de su casa de Battle Creek en medio de una tormenta de nieve («en la parte más fría del invierno», según escribió Elena White).2 Su destino era Wright, una pequeña comunidad agraria en la región occidental del estado, a unos ciento cincuenta kilómetros de Battle Creek. No parecía una decisión muy sabia viajar tan lejos con Jaime en una condición tan delicada. Elena escribió: «Mi esposo soportó el viaje de ciento cincuenta kilómetros mucho mejor de lo que yo había anticipado, y cuando llegamos a nuestro destino parecía encontrarse tan bien como lo estaba cuando salimos de Battle Creek».3 E. H. Root los había invitado a quedarse con él y su familia en su granja. Wright era como el segundo hogar de los White en sus viajes por Míchigan, y el amor que sentían por los miembros, así como la hospitalidad que recibían, hacía que fuera el lugar perfecto para la siguiente etapa de la recuperación de Jaime. Elena estaba decidida a que Jaime se ejercitara cada día. «Mi esposo salía a caminar todos los días. En el invierno sobrevino una terrible tormenta de nieve, y mi esposo pensó que no podría salir a caminar en la tormenta y en la nieve. Fui a ver al Hermano Root y le dije:
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Un dibujo de 1868 del primer encuentro de los adventistas en Wright (Míchigan, Estados Unidos).
Imagen: Centro de Investigación Adventista
—Hermano Root, ¿tiene Ud. un par de botas que no use? —Sí –contestó. —Le agradecería mucho que me las prestara esta mañana –le dije. Me puse las botas, salí afuera y recorrí medio kilómetro pisando la nieve profunda. A mi regreso, le pedí a mi esposo que saliera para caminar. Me contestó que no podría hacerlo en semejante tiempo. “Oh, sí; tú puedes hacerlo –repliqué–. Con seguridad puedes andar sobre las huellas que yo dejé”. Era un hombre que respetaba mucho a las mujeres; de modo que cuando vio las huellas que yo había dejado, pensó que si una mujer podía caminar en la nieve, él también podría hacerlo. Esa mañana salió a caminar como de costumbre».4 La salud de Jaime comenzó a mejorar más y más, y después de dieciocho meses de tiernos cuidados, junto con una dosis saludable de bondadosa coerción para que regresara a predicar al púlpito, se recuperó. COMIENZOS ADVENTISTAS
¿Por qué los White escogieron la comunidad de Wright? ¿Fue la amable hospitalidad del granjero Root y su familia? ¿El aire fresco y limpio? Quizá, pero lo que es más importante, había una tarea que tenía que llevar a cabo la congregación, y ese era justamente el impulso que necesitaba Jaime para regresar al trabajo. La iglesia de Wright había comenzado a guardar el sábado tres años antes de que se formara la Asociación de Míchigan, y cinco años antes de que se organizara la Asociación General. En 1858, Joseph Frisbie llegó a Wright, al «borde de la frontera», para dar una serie de conferencias de evangelización. Tuvo buena asistencia, a pesar de la resistencia de los clérigos locales. Después de comenzar las reuniones en una escuela, Frisbie tuvo que buscar otro local. Uno de los supervisores del lugar le ofreció usar su granero, y las reuniones continuaron. Al finalizar, se bautizaron suficientes personas como para comenzar una iglesia. Cuando los White llegaron en el invierno de 1866, sin embargo, Elena escribió: «Encontramos la iglesia de este lugar en condiciones precarias. En muchos de sus miembros germinaba la semilla de la desunión y la insatisfacción recíproca se arraigaba profundamente, a la vez que un espíritu mundano se posesionaba de ellos. Y a pesar de su estado degradado habían disfrutado tan a lo lejos el trabajo de nuestros predicadores, que estaban hambrientos de alimento espiritual. Aquí empezaron nuestras primeras faenas de éxito desde la enfermedad de mi esposo […]. Se nos escuchaba con mucha atención. Noté que mi esposo se fortalecía, y sus temas se hacían más claros y lógicos».5 Los White pasaron seis semanas con la congregación de Wright, animándolos mediante las enseñanzas bíblicas, la instrucción sobre principios de salud y la reforma del vestido, como también la creación de un plan de caridad sistemática
Este campo detrás de la iglesia de Wright fue la ubicación del primer encuentro de los adventistas del séptimo día en el lugar.
Fotografía: Merle Poirier
(dar sus diezmos y ofrendas). Los feligreses se pidieron perdón mutuamente, se restauró la unidad y la iglesia floreció. Es significativo que el primer encuentro de iglesias organizado por los adventistas se llevó a cabo en Wright, solo dos años después del tempestuoso viaje invernal de los White. «En una reunión llevada a cabo en la iglesia de Wright (Míchigan) en julio de 1868, a la que asistieron Jaime y Elena White y Urías Smith, se presentó el tema de los encuentros de iglesias».6 En un comienzo, Jaime sugirió hacer un encuentro grande en la zona de los lagos, pero la estación estaba muy avanzada como para planificar un evento a gran escala. La alternativa fue organizar encuentros regionales más pequeños: «Uno para Míchigan occidental, Wisconsin e Illinois; otro para Míchigan oriental, Nueva York y Canadá; y otro para el sur de Míchigan, Indiana y Ohio. Se decidió tener el primer encuentro regional en Wright, porque estaba cerca del lago Míchigan, y los [creyentes] de Wisconsin e Illinois podían llegar fácilmente por agua».7 Ese primer encuentro regional tuvo tanto éxito que se dejó de lado la idea de un gran encuentro general, y los encuentros por Asociaciones se convirtieron en la norma. AÚN ES UN TESTIMONIO
Hoy día, si visitamos la iglesia adventista en Wright, veremos que hay miembros fieles que participan activamente de la misión de la iglesia, ciento sesenta años después de su establecimiento. Es aún un lugar donde hay sanación y restauración, en los terrenos del viejo bosquecillo de arces. Elena White, Mensajes selectos (Mountain View, Cal.: Pacific Press Publishing Association, 1967), t. 2, p. 352. 2 Elena White, Testimonios para la iglesia (Doral, Fl.: Asociación Publicadora Interamericana, 2003), t. 1, p. 101. 3 Ibíd., p. 104. 4 Elena White, Mensajes selectos, t. 2, p. 354. 5 Elena White, Testimonios, t. 1, p. 496. 6 A. W. Spalding, Origin and History of Seventh-day Adventists (Washington, D.C.: Review and Herald Pub. Assn., 1962), t. 2, p. 9. 7 Ibíd., pp. 9, 10. 1
Bernard Andersen es miembro emérito de la junta de Ministerio de Herencia Adventista y primer anciano de la iglesia adventista en Wright, Míchigan, Estados Unidos. Beth Thomas es escritora y editora independiente, y vive en Laurel, Maryland, Estados Unidos.
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Respuesta a preguntas bíblicas
Padre nuestro P
¿Es verdad que la palabra abba en el Nuevo Testamento significa «Papito»?
R
El término abba, usado tres veces en el Nuevo Testamento (Mar. 14:36; Rom. 8:15; Gál. 4:6), no significa Papito. Abba es una transliteración del término arameo que significa «el padre». Era usado por los niñitos y los adultos para designar al padre de la familia, y su connotación era un apego profundo y filial. El término arameo es considerado por lo general como vocativo («Oh Padre»), pero también podría ser enfático («¡Padre!»). En el Evangelio de Marcos, se da la traducción al griego –ho pater, «el Padre»– lo que sugiere que la expresión aramea, aun donde se hablaba griego, era considerada importante y se usaba en las oraciones. Analizaremos los tres pasajes y el valor teológico del término. 1. EN MARCOS 14:36
En el Antiguo Testamento, «Padre» era usado para referirse a Dios, e Israel es identificado como el hijo de Dios. Pero el término mismo no se solía aplicar a Dios. Aparentemente, el término arameo abba no era una designación común para Dios entre los judíos. En el caso de Jesús, hallamos a un ser humano que se adjudica el título de «Hijo» a sí mismo, llamando a Dios «Abba, Padre», y enseñando a los discípulos a llamar a Dios «[Abba], Padre» (Mat. 6:9). El término arameo es preservado en la oración agonizante de Jesús en el Getsemaní: «Decía: “Abba, Padre, todo es posible para ti. No me hagas beber este trago amargo, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú”» (Mar. 14:36, NVI). El término enfatiza intimidad, y muestra la visión de Dios que tenía Jesús: es su Padre. Es algo que Dios declaró públicamente en el bautismo de Jesús (Mar. 1:11).
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El texto transmite al menos dos ideas principales. En primer lugar, Dios es un Padre amante y solícito, con el suficiente poder de librar al Hijo de lo que está enfrentando. En segundo lugar, el Padre es sabio y comprende lo que es mejor para el Hijo y para los que representa: su voluntad tiene que ser respetada. La agonía de la cruz y la misma cruz no quebrantarán la relación filial de Jesús con su Padre, porque mediante ella se revela el amor de Dios. El uso del término arameo abba que hace Jesús indica que para él era común usarlo para enfatizar su relación filial con un Dios amante a quien deberíamos estar dispuestos a someternos. Como Hijo de Dios, él podía testificar y revelar que su Padre celestial es en efecto un Dios que se preocupa y ama a los pecadores hasta el punto de sufrir con el Hijo en la cruz. 2. EN GÁLATAS 4:6 Y ROMANOS 8:15
Estos dos pasajes nos muestran que la práctica de Jesús de llamar a Dios «Abba, Padre» era lo suficientemente significativa para que Pablo la usara, aun al escribir a las congregaciones de habla griega. Era importante porque revelaba la imagen de un Dios amante, que busca adoptar a los pecadores como parte de su familia. En ambos pasajes es mediante el Espíritu, que recibieron al momento del bautismo, que los creyentes pueden llamar «Abba, Padre», para ser parte de la familia amante de un Dios que quiere profundamente a los seres humanos. Gálatas cimenta a los creyentes como hijos del Jesús que los redimió, mientras que Romanos enfatiza la adopción que nos capacita para ser guiados por el Espíritu. El término habla de un Dios que se interesa en nosotros, que nos sustenta en nuestra hora de necesidad, y que es digno de confianza. Como niños, tenemos una herencia eterna.
Ángel Manuel Rodríguez ha trabajado para la iglesia como pastor, profesor y teólogo.
Salud y bienestar
«¡Más detalles, por favor!» Enseño materias de salud en el último año de la escuela secundaria. A lo largo de los años, he disfrutado las columnas de salud y hasta las he usado en mis clases. En ocasiones, sin embargo, desearía que dieran más detalles, y acaso una discusión más amplia.
D
esde sus comienzos, la columna de salud de Adventist World buscó ser informativa, actualizada y clara. A lo largo de las décadas ha tenido diversos títulos, y ahora se llama «Salud y bienestar». En esta columna, nos esforzamos por transmitir responsablemente información que resulte útil y exacta, en respuesta a preguntas de los lectores o temas relevantes «de moda» en el ámbito de la salud. En ocasiones, es necesario usar términos técnicos para explicar cuestiones relacionadas con enfermedades, la salud y el bienestar, pero tratamos de ser claros y comprensibles dentro de las limitaciones de espacio. Usted no es el único que ha hecho ese comentario. Expertos de varias especialidades a veces preguntan por qué se excluyeron algunos detalles. Esto es por una cuestión de espacio. Procuramos incluir los puntos más importantes de cada tema, pero no podemos incluir todo. Es más fácil escribir más que menos, pero para ser concisos, damos prioridad a algunas cosas, y no siempre es fácil. Seguimos buscando soluciones para resolver esos desafíos. Respecto del contenido, escribimos cada columna y respuesta siguiendo los Reglamentos eclesiástico-administrativos de la Asociación General, que expresan que nuestras prácticas de Ministerios de Salud tienen base bíblica, están en consonancia con los consejos del Espíritu de Profecía, son apoyadas por publicaciones científicas basadas en evidencias y con revisión de pares, y son aplicadas usando la cosmovisión cristiana bíblica.1 Internet ha traído consigo una explosión de informaciones de salud –algunas de ellas erróneas–. Recuerde: «Si parece demasiado bueno para ser verdad, ¡es muy probable que no lo sea!» Todos necesitamos ser vigilantes y cuidadosos respecto de las fuentes y la confiabilidad de la información de salud que damos. Como iglesia, tenemos
Fotografía: Garrett Sears
que esforzarnos por «impartir correctamente la palabra de verdad», ya sea de las Escrituras o científica, siendo conscientes de que el conocimiento humano es progresivo. Preocupa que toleramos y compartimos «información» inexacta y no probada de salud en nuestras iglesias, o que ignoramos consejos que no nos resultan gratos. ¡La verdad requiere de vigilancia! ¡Debemos estar alertas! Algunos se preguntan por qué escribimos sobre los mecanismos de la enfermedad, la salud y el bienestar. La respuesta es: «Nuestra felicidad está tan íntimamente relacionada con la salud, que no podemos gozar de aquella sin que esta última sea buena. Para que podamos glorificar a Dios en nuestros cuerpos, necesitamos tener un conocimiento práctico de la ciencia de la vida humana. Por eso, es de primordial importancia que la fisiología ocupe el primer lugar entre los estudios que se eligen para los niños. ¡Cuán pocas personas poseen un conocimiento adecuado acerca de las estructuras y las funciones de sus propios cuerpos y de las leyes naturales que los gobiernan! Muchos andan a la deriva sin ningún conocimiento, como un barco en alta mar sin brújula ni ancla; y lo que es peor, ni siquiera demuestran el menor interés en prevenir las enfermedades ni en cómo conservar sus cuerpos en una condición saludable».2 Tenemos un Ancla y una Brújula celestiales. Dios nos ha dado consejos, y los estudios de salud siguen confirmando la sabiduría divina. Él es fiel, y podemos seguirlo con confianza. Working Policy of the General Conference of Seventh-day Adventists, 2016–2017 Edition (Nampa, Id.: Pacific Press Publishing Association), 2016, pp. 355–369. 2 Elena White, Consejos sobre la salud (Doral, Fl.: Asociación Publicadora Interamericana, 1989), p. 38. 1
Peter N. Landless es cardiólogo nuclear certificado y director de Ministerios Adventistas de Salud de la Asociación General. Zeno L. Charles-Marcel es especialista certificado en medicina interna y director asociado de Ministerios Adventistas de Salud de la Asociación General.
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El camión rojo de bomberos
Q ¿Puedo contarle una historia? DICK DUERKSEN
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ué quieres ser cuando seas grande? —Un médico misionero adventista –replicó Donald Miller. Eso es lo siempre había querido ser, y su vida estuvo dedicada a lograr ese objetivo. Le fue bien en la escuela, y lo aceptaron como alumno de medicina de la Universidad de Loma Linda. Después de graduarse, el doctor Miller y su flamante esposa Wilma comenzaron a planificar su vida de misioneros. «Realmente no importa dónde vayamos –solía decir el doctor Miller–. Donde Dios nos necesite, allí tenemos que ir». Los Miller iniciaron su práctica médica y comenzaron a devolver el dinero que habían recibido como préstamo para estudiar. «Fue algo muy difícil para papá y mamá –cuenta su hijo Gordon–. Todo lo que anhelaban era ser misioneros, pero ahora estaban ocupados con la obra médica misionera en su hogar». —¿Podrían ayudarnos en un viaje
misionero a una aldea de montaña en México donde no hay ningún médico? El pedido se lo hizo un buen amigo, un médico que, al igual que el doctor Miller, había obtenido una licencia de piloto y por ello había comprado una avioneta. —¡Por supuesto! –respondió el doctor Miller. Ese viaje fue el primero de muchos viajes misioneros a México y otros países de América Central. El doctor Miller era un esmerado piloto que aterrizaba en caminos de tierra, en pistas muy cortas, ¡y también en el asfalto de los aeropuertos normales! Su avioneta siempre estaba llena de voluntarios y artículos médicos. Siempre había lugar para otra caja de medicamentos, otro par de muletas o alguna enfermera con ansias de servicio. *** El doctor Miller voló durante cuarenta años, dirigiendo viajes misioneros y coordinando clínicas ocasionales en aldeas de montaña en México. «Aun así, todavía queríamos ir como médicos misioneros a un lugar lejano –recuerda Wilma–. Anhelábamos jubilarnos para ser voluntarios médicos donde Dios lo quisiera». Cuando llegó el momento de jubilarse, comenzaron a planificar su sueño de participar del Ministerio Médico Internacional, mayormente en el sur asiático. «Varias veces viajamos a Camboya para trabajar en los campos de refugiados. Esos viajes eran los mejores –dice Wilma–. Entregamos medicamentos, arreglamos huesos, distribuimos alimentos y abrazamos a los niños. La mayoría de ellos eran huérfanos, y queríamos darle a cada uno un hogar lleno de amor. Era imposible, por lo que nos dedicamos a que tuvieran la mejor atención médica que estaba a nuestro alcance». «Papá siempre llevaba caramelos de menta en los bolsillos, y los niños lo seguían. Pronto se hizo conocido como el “Doctor Caramelo”». Cierto día, llamaron los guardias
del campamento, pidiendo al doctor que fuera rápido. Acababan de llegar una niña y su hermano, dos pequeños camboyanos que necesitaban atención médica inmediata. «La niña tenía una pierna fracturada –cuenta Wilma–, y aun así, había caminado durante días para llevar a su hermano a un lugar seguro. Esa delgada niña, y su hermano aún más pequeño, nos cautivaron el corazón. La niña había sido golpeada brutalmente, y su pierna estaba en un estado lamentable. Su hermanito sentía terror de todos y de todo, procurando huir así de terribles recuerdos. El doctor Miller acomodó la pierna de la niña y adaptó las piezas rotas de un viejo automóvil para aplicar tensión a la pierna reparada, para que sanara correctamente. Durante todo ese tiempo, su hermanito dormía bajo el catre de ella». Un día, el Doctor Caramelo le dio al muchachito un pequeño camión rojo de bomberos, un simple regalo cargado con mucho amor. El muchachito lo apretó junto a su pecho, y entonces se zambulló otra vez bajo el lecho de su hermana. Pocas semanas después, los Miller regresaron a los Estados Unidos. *** Al darse cuenta de que acaso era su última oportunidad de dar el «regalo perfecto» a su padre, Gordon Miller, ahora también ya médico, les dijo a sus padres que los llevaría al Show Aéreo de París, en Francia. ¿Extravagante? Quizás. Pero ver cientos de aviones en semejante espectáculo siempre había sido el sueño más grande del médico piloto. El doctor Miller aceptó la oferta de su hijo y comenzó a planificar el viaje. Sin embargo, poco antes de la fecha, sufrió un ataque cardíaco y murió. «Yo ya no quería ir al show de París –recuerda Wilma–. No quería ir sin mi esposo». —Tenemos que ir, mamá –la instó Gordon–. Papá estaba anhelando ir, y aunque él ya no está, le habría gustado que tú fueras.
Los recuerdos de Wilma influyeron su elección de un taxi al salir del aeropuerto de París. «A papá le habría gustado un conductor asiático», le dijo Wilma a Gordon, señalando a un joven asiático que aguardaba junto a su vehículo. —¿Dónde creciste? –le preguntó Wilma al comenzar el trayecto. —En Camboya –contestó el conductor. —¿Viviste en alguno de los campamentos de refugiados? –le preguntó. —Sí, mi hermana mayor fue adoptada por una familia francesa, pero mi otra hermana y yo estuvimos en un campo de refugiados y perdimos contacto con ella durante años, hasta que finalmente nuestra hermana mayor nos encontró. Wilma revolvió en su cartera, hasta que sacó una fotografía arrugada, y se la pasó al conductor. —¿Viste alguna vez a este hombre? Es mi esposo, y trabajamos juntos en los campamentos. Era médico. ¡Un muy buen médico! El conductor miró la fotografía, sacó el taxi de la ruta y estacionó. Entonces sacó un pequeño paquete de debajo de su asiento. —Sí, yo conocí al doctor –dijo el conductor, mientras abría el paquete de manera que Wilma lo viera–. El doctor Miller fue mi amigo. Él me dio esperanza. En las manos del conductor había un pequeño y gastado camión rojo de bomberos. «Había comenzado a dudar de que nuestras vidas habían tenido algún valor para los demás –cuenta Wilma–. Entonces Dios me llevó a París y me mostró un viejo camioncito de bomberos. Creo que hicimos exactamente lo que Dios quiso que hiciéramos».
Editor Adventist World, es una publicación periódica internacional de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Su editor es la Asociación General, División de Asia-Pacífico Norte de los Adventistas del Séptimo Día®. Editor ejecutivo/Director de Adventist Review Ministries Bill Knott Director de la publicación internacional Chun, Pyung Duk Comisión de coordinación de Adventist World Si Young Kim, presidente; Yukata Inada; Germán Lust; Chun, Pyung Duk; Han, Suk Hee; Lyu, Dong Jin Editores/Directores asociados, Adventist Review Ministries Lael Caesar, Gerald Klingbeil, Greg Scott Editores en Silver Spring (Maryland, EE. UU.) Sandra Blackmer, Stephen Chavez, Costin Jordache, Wilona Karimabadi Editores en Seúl (Corea del Sur) Chun, Pyung Duk; Park, Jae Man; Kim, Hyo-Jun Gerenta de operaciones Merle Poirier Editores invitados/Consultores Mark A. Finley, John M. Fowler, E. Edward Zinke Gerenta financiera Kimberly Brown Consejo de dirección Si Young Kim, presidente; Bill Knott, secretario; Chun, Pyung Duk; Karnik Doukmetzian; Han, Suk Hee; Yutaka Inada; Germán Lust; Ray Wahlen. Ex officio: Juan Prestol-Puesán; G. T. Ng; Ted N. C. Wilson Diseño y dirección artística Types & Symbols A los colaboradores: Aceptamos el envío de manuscritos no solicitados. Dirija toda correspondencia a 12501 Old Columbia Pike, Silver Spring, MD 20904-6600, EE. UU. Número de fax de la oficina editorial: 1 (301) 680-6638 E-mail: worldeditor@gc.adventist.org Sitio Web: http://www.adventistworld.org/ A menos que se indique lo contrario, todas las referencias bíblicas pertenecen a la versión Reina Valera. Revisión 1995. Usada con autorización. A menos que se indique lo contrario, todas las fotografías destacadas pertenecen a © Thinkstock 2017. Adventist World es publicada todos los meses e impresa simultáneamente en Alemania, Argentina, Australia, Austria, Brasil, Corea del Sur, Estados Unidos, Indonesia, México y Sudáfrica. Vol. 14, No. 4
Dick Duerksen, un pastor y narrador que vive en Portland, Oregón, Estados Unidos, es conocido en diversas partes del mundo como un «polinizador itinerante de la gracia».
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Fe en crecimiento
Páginas entretenidas para los menores
Verdad y mentiras La verdad puede ser difícil de hallar, pero siempre se puede contar con la Biblia. Las Escrituras dicen que la Palabra de Dios es la «espada de la verdad». Nos ayuda a mantenernos al margen de las mentiras espirituales. ¿De dónde provienen esas mentiras? La Biblia dice lo siguiente de Satanás: «Es mentiroso y padre de mentira» (Juan 8:44). ¡Así que ahora saben la verdad!
Josja se entera de la verdad
J
osja escuchó el sonido de pasos que ascendían por la escalera. Cansado después de un día de vender Biblias, había hallado una casa de campo abandonada en las profundidades de un bosque en Rusia; quería pasar allí la noche. Sin embargo, sonidos y sucesos extraños no lo habían dejado dormir. Ahora, desde un extremo de la ventosa habitación del piso superior, miró hacia el tope de la escalera. ¡Allí vio una figura espectral, cubierta en un velo blanco! «¡Ven conmigo!», le dijo la figura. Como no creía en fantasmas, Josja se propuso saber la verdad. Saltó de la cama, pero al mismo
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tiempo, el espectro bajó apresuradamente por las escaleras. Al pie de las escaleras Josja extendió sus manos queriendo tocar al extraño de blanco, pero el piso cedió, y sintió que caía al vacío. ¡Era una trampa! En el sótano, aparecieron dos hombres. Tomaron a Josja y le ataron las manos. Mientras el atónito vendedor de Biblias estaba allí sentado, la figura de blanco se quitó la sábana que lo había envuelto; Josja vio a un inmenso hombre. Al mirar a su alrededor, notó una pequeña imprenta. Probablemente estos hombres eran falsificadores. Uno de los falsificadores fue a revisar el lugar donde había dormido Josja. Al ver su bolsa la
abrió: «¿Qué es esto?», murmuró, mientras sacaba una Biblia. Desilusionado, metió la mano otra vez, y sacó otra Biblia. Confundido, probó tres veces más, ¡y lo único que encontró fueron Biblias! ¡Este hombre tiene que ser muy santo para llevar tantas Biblias!, pensó el falsificador. Con cuidado, guardó las Biblias otra vez, y regresó al taller secreto. Con las manos atadas, Josja escuchó que los tres hombres susurraban entre sí hasta que el de mayor tamaño dijo: «Lo hemos discutido, y creemos que tienes que ser un hombre excepcionalmente bueno». Hizo una pausa, y entonces continuó: «Hemos decidido no
Ilustración: Xuan Le
WILONA KARIMABADI
Tesoro bíblico «Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (Juan 8:32).
¿Real o Falsa?
Fuente original, «The Haunted House», Junior Guide, 13 de agosto de 1958, página 12.
¿Es esta foto real, o alguien está tratando de engañarte? Respuesta: Es la obra de una persona inteligente que usó un programa de edición de fotografías. Pero parece muy real, ¿no es así? Esto nos muestra que en nuestro mundo necesitamos buscar constantemente la verdad. .
matarte si prometes no decirle a nadie lo que has visto aquí». Josja en realidad no había visto mucho, de manera que dio su palabra de que guardaría silencio. Solo años después y a miles de kilómetros de distancia de esa vieja cabaña, se sintió libre de contar su historia. Esa noche, de la manera más sorprendente, la Biblia, la «espada de la verdad» realmente ayudó a que Josja alcanzara la libertad.
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