Boletín Acsrr nº 69 Año 2020 Editorial
3
Latidos de un pueblo
4
Relatos y dibujos'19
5
Conozcamos nuestra habla
8
Rincoreflexiones
10
Un poco de historia
15
Rincón infantil
17
El Dardo
18
Personas colaboradoras'20
19
La ACSRR no se hace responsable de las opiniones aquí expresadas por las personas colaboradoras. Es nuestro deber procurar la igualdad y la libertad de expresión, así como la información y la independencia, siempre y cuando no se falte el respeto a las personas. Dirección y Diseño: Rubén Poza Mari Luci Tortajada Redacción: Tamara Domínguez Rosa Giner José Lázaro Adolfo Pastor Alicia Pérez Rubén Poza Mari Luci Tortajada
Por Rubén Poza ¡¡Buenas familia rinconera!! Otro año más que se nos ha esfumado y, menudo año. Echo la vista atrás y me parece ayer cuando estábamos felicitándonos el recién empezado año 2020, en nuestro local, con la misma alegría que todos los años y, después de ese maravilloso recuerdo, un año plano, con muchísimas emociones fuertes, pero un año plano, como el horizonte. Este año lo recordaremos siempre, nosotros y todos, hemos tenido la fortuna o desgracia de ser partícipes de algo que será recordado en los anales de la Historia. Este año hemos tenido un compañero de viaje que nos ha hecho sacar lo mejor y lo peor de nosotros, pero yo prefiero quedarme con lo bueno, que también ha habido cosas buenas y muchas. Todos tenemos presente que desgraciadamente y, muy a pesar de la Junta Directiva, no hemos podido celebrar nuestras ansiadas fiestas de verano 2020, pero vamos a intentar sacarle el lado positivo. Los que hemos podido ir a nuestra aldea, hemos disfrutado de ella como hacía muchos años que no lo hacíamos y quiero compartir con vosotros mi experiencia. Este año, la aldea y sus alrededores nos han abierto de nuevo sus rincones, esos rincones que hacía muchísimos años que no veíamos ni visitábamos, pues la vorágine de las fiestas nos eclipsaba y absorbía tanto tiempo y energía que no nos quedaban fuerzas para disfrutar de ello. Os sugiero a todos los que no habéis podido visitar la aldea este año, a que intentéis hacer memoria de aquellos lugares que tenéis en el recuerdo de vuestra infancia, más allá del local y que, cuando podáis volver a Las Rinconadas, os guardéis un tiempo para visitarlos. Espero que al visitarlos, en algunos de ellos podáis sentir, como he sentido yo, la sensación de volver varias décadas atrás, de trasladaros a aquellos veranos, en los que nuestras fiestas eran un aliciente más, pero no dejaban de ser una hoja más en el diario de nuestros veranos. Es una realidad que las fiestas mantienen viva nuestra aldea y llenan de alegría, alboroto e ilusión, sus calles y callejones durante la semana cultural, sin ellas, estoy seguro que muchos habrían perdido el contacto, pero aún y así, espero que cuando volváis a visitar nuestra amada aldea, busquéis un instante para intentar conectar de nuevo con ella, con sus rincones y volváis a sentir el vínculo que os une a ella y, en ese momento, veréis que no sólo las fiestas os mantienen unidos a este maravilloso paraíso, sino que hay muchísimos sentimientos que, unos unidos a otros, forman un cordón umbilical que os mantiene y mantendrá eternamente unidos a este lugar. Volved a conectar, volved a sentir, volved, volved y volved, todos, que no falte nadie, haced todo lo posible para que pronto, muy pronto, volvamos a disfrutar todos unidos de nuestras Rinconadas. Felices Fiestas y Próspero 2021
Boletín Acsrr nº 69 Año 2020
Por Mari Luci Tortajada Este año ha sido un año duro y diferente por las personas que se han ido y no hemos podido despedir, pero no nos hemos de olvidar que la vida sigue, y afortunadamente también sabemos que han nacido varios bebés.
Nacimientos Empezamos en noviembre de 2019, concretamente el día 14, que nacía Anna, hija de Eva y Jordi, nieta de Jesús "Ricardito" y Mari. El día de San Blas, el 3 de febrero, llegaba al mundo Jairo, hijo de Marta y David, nieto de Tere y José Antonio. Ya en julio, nació Marc Dimitri, hijo de Chusa y Chope, nieto de Jesús "Ricardito" y Mari, el día 16. En agosto, el día 10 venía al mundo Diego, hijo de María y Juan, nieto de la Marujín. Enhorabuena a las madres, a los padres, a las familias y amistades, ya que siempre es bueno saber que nuestras Rinconadas seguirán teniendo bebés correteando por sus calles.
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Defunciones Este apartado nos encantaría que estuviera vacío, pero no sucede nunca... A principios de año, en el mes de enero, nos dejaba Marcial Sánchez, marido de la tía Adela, el día 29. En pleno confinamiento, el día 22 de abril fallecía Flores Pérez, mujer de Victoriano. El día 3 de mayo (unos meses después de su marido) nos dejaba Adela Pastor, mujer del tío Marcial. Ya en el verano, nos decía adiós el día 6 de septiembre José Sánchez, marido de Angelita. Y por último, tenemos conocimiento de la muerte de Adela Antón, hermana de la tía Otilia, el día 9 de noviembre. Nuestro más sincero pésame a las familias, amistades y personas allegadas. Descansen en paz
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2º Premio Infantil Dibujo 2019
Elsa, Paula Mena
2º Premio Infantil Redacción 2019
Un día soleado Hace muchos años en un pueblo llamado Rinconadas, una niña llamada Mika se dio cuenta de que siempre hacía mucho calor. Estaba agotada de tanto sudor, así que quiso formar un club para averiguar por qué hacía tanto calor. Reunió a su amiga Tila, a su amigo Lucas, Carla y Juan. Tila era la mejor amiga de Mika. Lucas era muy payaso y gracioso, Carla era muy amable y siempre ayudaba a la gente, y por último Juan, que desde que era muy muy pequeño, siempre jugaba con Mika. El club se llamaba "El Club Solar". Hacían muchas reuniones, incluso hicieron su propio mapa. Mika estaba muy contenta, ¡todo cuadraba! Todo daba a la montaña más alta de Las Rinconadas, se llamaba la montaña Puc. Estuvieron unos días preparándose para la aventura. Llevaron cada uno una mochila con todas las cosas necesarias para el viaje.
Al fin llegó el día en el que partieron hacia la montaña Puc. Subieron muy alto hasta llegar a la cima, estaba súper cerca del sol, hasta lo podían tocar, pero no quemaba como decían en el sol habían tres botones: uno de un sol, otro de muchas nubes y otro de una nube lloviendo. ¡Eran justo los dibujos que había en su mapa! ¡Habían acertado! El botón del sol estaba pulsado, por eso siempre hacía calor. Mika pulsó el botón de lluvia, porque estaba acalorada, y de repente, empezó a llover a cántaros. Todo el pueblo se lo agradeció al "Club Solar", y así cada vez que tenían frío o calor, pulsaban un botón u otro. Y vivieron a la temperatura perfecta para siempre.
Natolina, Sofía Candela
Me crié con él, me enseñó lo que era un pensamiento de pueblo, me llevó con él al huerto y me hizo sentir que aquel lugar siempre nos marcaría.
Porque era trabajador, amo de casa; porque todo lo que se proponía, lo conseguía, porque nunca se rendía, ... y eso decía mucho de él.
Me hizo reír, al perseguir una gallina tras haberse escapado. Me explicó su infancia, su forma de pensar y hablar...
Porque fue el hombre de mi vida, porque era mi ojo derecho, porque eramos 2 en 1 y 1 en 2.
Era amigo de sus amigos, marido de su mujer, padre, tío, primo, sobrino, y el mejor abuelo que una nieta habría podido tener. ¿Por qué? Porque sí, porque te daba todo lo que tenía, porque si no sabías algo, no te lo decía, sino que te lo explicaba para que tú solo pudieras hacerlo.
Porque me complementaba, porque nunca nunca nunca, me soltó la mano. Y lo mejor de todo es que sigue siendo el hombre de mi vida, sigue sin haberme soltado la mano... ...Porque un ser no muere hasta que no es olvidado. Y tú nunca lo serás, yayo Te quiero
Ita, Nerea Sánchez
Sofía, Noa Moliner
2º Premio Juvenil Dibujo 2019
2º Premio Juvenil Redacción 2019
Un ser no muere hasta que no es olvidado
2º Premio Senior Dibujo 2019
Máquina, Claudia Pérez
2º Premio Senior Redacción 2019
Soy como un río Soy como un río no puedo pararme para que me cojas con tus dedos. Soy como un río, no puedes verme porque el agua que ves ya se ha ido. No soy lo que tú dices, no me cristalices... No soy guapa, no soy un monstruo, ni simpática, ni borde... No soy la mujer de nadie, no soy Down, ni una sirena, ni asperger ni un genio... Tus palabras me embotellan y no me dejan crecer. Tus palabras me etiquetan y no puedo ser diferente de ayer. Pero soy. Soy como un río y nunca me detendré. Matilda,
Julia Monfort
Por Adolfo Pastor (Pos me paece bien dicir unas palabras, sobre to dirigías a las personas rinconeras cultas que llevó su familia a lejanas tierras, o nacías ya allá ande su familia fue a parar, que han tenío la suerte de adquirir una cultura de libros, institutos y universidá, pa mí fantástica. Pos, cualquiera de estas personas, al ver, leer y pronunciar estas palabras que aquí escribo, les deben rechinar los dientes y aun las orejas. Las llevo escribiendo desde que empezó nuestra revista o boletín, allá por los años ochenta, empezando por la A que, como sabís es la primera letra del alfabeto o abecedario. Creo que está a punto el libro. Munchas de las que a vosotros y vosotras no os suenan u os suenan mal, a mí me deleitan. Estas palabras son un homenaje a las mismas y sobre to a las personas que las usaron y quizá a algunas que aún las usan aunque menos. Algunas forman parte del vocabulario de tos y toas las rinconeras y rinconeros, otras no las usaban toas y tos, sino que las usaban solo algunas o algunos, especialmente la forma de pronunciarlas. Hay palabras que no son solo rinconeras, sino que son de uso universal, pero las pongo porque pa mí tienen algo especial referío a algún recuerdo, alguna vivencia, algún sentimiento relacionao con nuestra aldea. Yo escribo tos los vocablos que recuerdo, tanto por ellos mismos como por la forma en que se pronunciaban y se pronuncian, pero seguro que abundan los olvidaos. Fantástico si alguien me hace llegar alguno que aquí no esté, pues siempre estamos a tiempo. Creo que, al escribir estas palabras, estamos cumpliendo un deber histórico, como tendríamos que hacer con los sucesos, vivencias, hazañas, tragedias que nuestros antepasaos vivieron, pa que no se olviden unos y sigamos el ejemplo, y pa que no se vuelvan a repetir otros que no tuvieron que haber ocurrío nunca. Y dicho queda. Gracias)
Vide.- Es otra de las palabras que en nuestra aldea se alarga. Es lo mismo que vi. Ayer vide a tu hermano. La verdá es que, cuando se pronuncian las dos, paece que vide tiene más fuerza que vi. Bueno, a lo mejor me pasa a mí porque soy rinconero, no sé a las y los demás. Vido.- Pos es lo mismo que vide, pero cuando es él. Él lo vido y seguro que estaba aquí, lo que pasa es que se habrá fugao. En cambio, nunca se ha oío dicir: Tú vidiste. O sea que se usa sólo pa mí y pa él o ella, no pa ti ni lo demás, nosotras, vosotros… Víbora.- Serpiente o culebra corta y rechoncha, con la cabeza triangular, de color amarronao. Son las únicas culebras venenosas que existen en nuestro término. Suelen encontrarse en lugares más bien secos. La verdá es que no se dejan ver muncho.
Víbora ciega.- Es una pena pa ella que se llame así. Yo he visto algunas cerca de casa del tío Felipe en el Barranquillo. Cualquiera que la ve, en su primer movimiento lo que intenta es chafarla, pensando sobre to en su veneno por lo de víbora. Hemos investigao y paece ser que no es así, es una especie de lombriz de tierra, aunque sí tiene una pequeña boca y un color brillante plateao sobre su color amarronao como aquellas. Seguro que cumple su función como la cumplen tos los animales con los que nos encontramos. No es na venenosa. No la mates.
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Vociar.- Dar voces. Hay quien tie por costumbre vociar cuando habla, pero, por regla general, has de vociar cuando estás lejos de la persona a la que quieres enviar el mensaje, por ejemplo de un monte a otro, o cuando hay demasiá gente hablando. Los que venden algún producto, antes lo pregonaba el aguacil y era el que vociaba, pero si no había aguacil, pos a vociar el mismo o la misma que vendía.
Yesera.- Es la mina del yeso. En Las Rinconás abunda el yeso. Hay una yesera en el Cerro La Puente, otra enfrente del Puente, en la Casa Grande al entrar a Orchova... Son yeseras ande podemos ver restos de la explotación, hornos de yeso, algún rulo…. Algunos hornos aún siguen cargaos. Seguramente los que los cargaron emigraron y no les dio tiempo de quemarlos. Aunque el yeso sea blanco, las yeseras tienen un color grisoso, aunque mezclado con el color azul, rojo, marrón de las tierras gredosas. Son tierras poco productivas, ande abunda el esparto y otras plantas sufrías, como arnachos, tomillos, romeros, aliagas, jaboneras…
Yesca.- El pedernal es una piedra que, al golpearla con otra piedra más dura o con un trozo de hierro, hace chispas. Yo pienso que los primeros hombres – y mujeres, claro – cuando descubrieron el fuego debió ser una de estas casualidades; no que golpearan una piedra de pedernal con un hierro, que todavía no habían descubierto, sino con otra piedra, más que ir dándole vueltas a un palo. Eso sin duda que lo harían después. Bueno, pues cuando salta la chispa, ¿qué nesecita pa que haiga fuego? Ahí es ande viene la yesca. La yesca es un material mu seco que arde más que la teda, casi como la gasolina, suele ser material extraío de alguna clase de hongos. Antes de los encendedores de gas y de los de gasolina, los mencheros tenían una mencha larga y gruesa de ahí su nombre – que se encendía con la chispa que producía un golpe, rozando, de la palma de la mano, en una ruedecilla que a la vez golpeaba, igualmente rozando la piedra del menchero. La piedra era como una mina de lápiz. Pos bien, esa mencha debía estar hecha de yesca, al menos en parte. La mencha esa larga también se emplea pa encender los petardos cuando vamos a la despertá a las ocho de la mañana, en las fiestas de Agosto. Es ideal este chisquero pa encender cualquier cosa que no nesecita llama, como los cigarros, cohetes en sitios abiertos, ande hace muncho aire…
To el Cerro La Puente, encima El Molino del mismo nombre, es una yesera explotá durante muncho tiempo por santacruceros, olmedanos y rinconeros. Continúa siendo testigo de ello, junto al carril, el horno cargao y que sigue esperando algo que seguramente nunca podrá llegar: Que quien lo cargó lo queme como estaba previsto. La emigración tuvo la culpa seguramente. Yeso.- Piedra blanquecina, blanda. Abundante en nuestra aldea. Hay yeso por toas partes. Pa poder emplearlo en la construcción se han de hacer una serie de trabajos. Primero hay que sacar las piedras de la yesera. Se trocean y se llevan hasta el horno. Con ellas se va rellenado el horno. En la parte baja ha de quedar una bóveda con una pequeña puerta. Sobre la bóveda se van colocando las piedras de yeso hasta que sobresalen por arriba. El final, por arriba, tamién es abombao. Por delante queda como una pader perfecta. A continuación hay que acarrear abundante leña. Se mete la leña por la puerta y se enciende. No hay que dejar de meter leña durante muchas horas. Recuerdo haber ido con mi tía y mis primos a pasar toa la noche con mi tío que estaba quemando un horno yeso, en La Coneja, aquel montículo que hay a las afueras del pueblo subiendo a la derecha. Allí cenamos y nos quedamos a dormir. Acabao de cocer el yeso, se deja enfriar. Se van sacando las piedras que ya casi se deshacen de tan blandas que quedan. Se van extendiendo en la era, mientras el macho da vueltas y más vueltas, arrastrando un rulo que convierte las piedras en polvo. Tamién has de arnerar o cerner con el arnero, al igual que el trigo porque se han de quitar las granzas. Ya está preparao el yeso pa ser utilizao. Sólo falta trasportarlo hasta el lugar ande se ha de usar. Se mezcla con agua y a construir la casa o el corral… Se ha de vigilar que no se muera, por eso se prepara poca cantidá y cuando se acaba, más. En algunas casas, hasta hace mu poco, y quizá quede alguna, el suelo tamién era de yeso, pero un yeso durísimo como el cemento, no era de color blanco-blanco, sino que era tirando a gris. Dicen que este yeso era especial y se conseguía quemándolo más que el normal. El suelo quedaba brillante y fino con unas motas blanquinosas. Creo que por Valencia le dice trespol. Como aquí abunda tanto el yeso, dominaba este material en la construcción de casas, corrales, pajares…
¿Realmente hemos perdido un año? Por Tamara Domínguez Cerrando el año, mi propósito es arrojar una perspectiva con tintes positivos abandonando datos y cifras que nos han perseguido desde el 13 de marzo. Analizando mi fuero interno, analizo qué aprendizaje nuevo se lleva mi persona de este atípico año para todos. Los hechos, hechos son, nunca se pueden cambiar, pero sí la forma o el lugar desde donde los miras y considero que mi proyección puede ser compartida con vosotros. Por ello, al zanjar este 2020 voy a dar gracias al universo por las siguientes cosas que realmente cobran sentido ahora: 1. Asumo y entiendo que las navidades serán diferentes y que no podré disfrutarlas como he ido haciendo hasta ahora, PERO, en el momento en que me siento en la mesa agradezco que los que estamos, estamos llenos de SALUD. Esa palabra que solo recordábamos el día del gran sorteo de Navidad y que ahora hemos aprendido el peso de valor de una manera más consciente. 2. Acepto que este año no hemos ido de vacaciones ni hemos viajado como a todos nos hubiera gustado, PERO, hemos aprendido a retomar un tiempo en familia más valioso que nunca. Hemos dotado de significado el tiempo que hemos estado en nuestras casas, porque hasta entonces, el tiempo que convivíamos dentro de nuestro hogar, eran momentos ciertamente más banales, de entradas y salidas a trabajos, colegios y actividades extraescolares, que aunque muy necesarios, nos hacían minimizar los gestos y vida bajo el techo de nuestro hogar. Ahora, agradezco que la vida me haya obligado a aprender a convivir mejor con los que estamos, a sentarme en la mesa y jugar al monopoly, cartas y todo el repertorio fantástico de juegos de mesa que hemos explotado.
Agradezco haber podido pintar mandalas y desempolvar nuestra cocina haciendo pan, bizcochos, monas y tartas de cumpleaños, porque la vida nos ha obligado a aprender que aquí, cuando todo se pone duro, lo único que te llevas es el tiempo que hayamos pasado con los nuestros y la importancia de la calidad de éste. 3. Sí, con todo esto nos hemos desesperado más e incluso aburrido o discutido, meros síntomas de aprender a hacer algo que habíamos olvidado: convivir. 4. La Tierra también nos da las gracias, porque un bichito andaba destruyendo todo a su paso, y no era el coronavirus, era el ser humano, que al refugiarse en su verdadero hábitat, su casa, había dejado de contaminar, explotar y matar animales. Así que agradezco que nuestro esfuerzo haya contribuido un poquito a tomar algo de conciencia y un respiro a nuestra madre tierra. 5. Y, por último, y no menos importante, gracias a los niños/as de mi casa y de todas las casas, por enseñarnos a que los problemas son menos problemas si sabemos adaptarnos a todas las nuevas situaciones que nos vienen, que la vida está hecha para afrontarla y seguir adelante y no sentarse y verla pasar. Por regalarnos momentos únicos en este confinamiento de su infancia, de su tiempo, jugando, dibujando, aburriéndonos, mirando películas o haciendo cabañas en el comedor de casa, haciéndonos el gran regalo de poder disfrutar de ellos como nunca habíamos podido hacer antes, porque eso lo necesitaban ellos y nosotros. De este modo, al menos, las generaciones de niños que crecieron con padres muy ocupados tuvieron un año en el que disfrutaron de experiencias que todos merecíamos. Brindemos por la salud y el tiempo en familia. ¡Feliz 2021!
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Es posible un mundo mejor Por Alicia Pérez El confinamiento me hizo reflexionar: Íbamos demasiado rápido, acelerados, sin tiempo siquiera para sonreír y de repente nos frenaron en seco, con el shock que ello supone, y nos dimos cuenta de que es posible que los padres tengan tiempo para sus hijos: juegan con ellos, pintan con ellos, ríen con ellos, los educan, porque los padres están ahí para educar en valores, y enseñar a sus hijos a afrontar la vida tal como viene, porque a veces no da tiempo de hacer preparativos. Y nos dimos cuenta: - De que es posible que los abuelos tengan vacaciones, tiempo libre. A nuestros mayores les debemos un respeto, por el tiempo que nos han dedicado, por el amor que nos han dado y sabiendo que lo han hecho lo mejor que han sabido y por ellos seguiremos las normas para protegernos, los echamos mucho de menos, sus hijos, sus nietos y ellos a nosotros, pero ahora es así. - De que se puede estar sin comprar ropa y muchas cosas, por lo menos durante un tiempo apreciamos lo que tenemos. - De la tregua al planeta que nos cobija: ver delfines al lado de los puertos y playas es posible, el agua limpia en los canales de Venecia, contemplar las montañas a muchos kilómetros de distancia porque el aire era más puro, porque la tierra se regenera cuando le damos un respiro.
- Del valor que tienen los amigos de cuatro patas, porque en esos días quién tenía un perro tenía un tesoro. - De que la unión hace la fuerza, de que somos capaces de alcanzar lo que a veces nos parecía imposible, de lo importante que es tener una familia, un amigo, un vecino y, a la vez, si tenemos tiempo para ellos, será un beneficio también para nosotros mismos. - El uso de las mascarillas nos hace escuchar con más atención, porque a veces es mejor oír que hablar. También, con ellas la apariencia es la misma para todos. - Y de cuánto aprecio la risa y el alboroto de un niño, recuerdo el día que volvieron a salir a la calle, lloré al ver a un niño con su madre, porque sí que se escuchaban los trinos de los pájaros, de los gorriones, de las tórtolas, de los mirlos, de las golondrinas, pero faltaba la risa de los niños en las calles, porque ellos son luz y alegría. Porque hemos tenido tiempo de reflexionar, de estar con nosotros mismos, de conocernos mejor, de saber lo que sentimos y hasta de mirarnos en el espejo. Por todo ello, empecemos un mundo nuevo y mejor, un mundo solidario, porque no estamos solos, porque dependemos unos de otros, porque somos seres sociables, por todos los que se han ido DEP, que no haya sido en vano, aprendamos de ello.
Días de silencio Por Adolfo Pastor Han cambiado la hora. Es día 29 y se acaba marzo. La joven primavera avanza, pero no como un caballo desbocado con las crines adornadas de flores, sino titubeante como suele pasar en estos tiempos últimos, convulsos e imprecisos. Son días de confinamiento, no debido al miedo a las bombas italianas o alemanas de cuando aquella guerra que vivieron nuestros padres y explica la yaya Carme, que vivía en la calle França Xica, detrás del Mercat de les Flors, en la ladera de Montjuic. A cualquier hora, podía sonar la sirena que era diferente a la de los barcos que entraban al puerto cercano. Corrían hacia abajo, sin mirar a nadie, ni saludar a los vecinos, por ver si, entrando de los primeros, podían ocupar unos palmos de suelo donde acurrucarse con mayor sosiego, envueltos en la manta siniestra de la oscuridad y bajo la débil luz cenital de una bombilla que creaba fantasmas a los niños y niñas de miradas extraviadas y cuerpos huesudos. Al rato, volvía a sonar, como menos triste, la sirena, y de nuevo, cumpliendo la rutina, ahora arrastrando los pies siempre cansados, la cuesta arriba, intentando no pisar los charcos y esquivando los escombros humeantes de polvo de las casas derruidas, tapándose los oídos por no escuchar el ay incesante del dolor de las heridas y los heridos. Antes de entrar al portal de la finca, la madre se restregaba la suela de las alpargatas en el hierro en forma de u larga que había clavado el abuelo en la pared al lado de la puerta y, uno tras otro, todos la imitaban.
Cada familia seguía escaleras arriba hasta llegar a su rellano. Siempre con el ansia subida hasta el corazón que palpitaba acelerado hasta comprobar que la suerte había dejado intacto su hogar. Entraban emocionados, se abrazaban y proseguían la rutina diaria hasta esperar otro nuevo grito desgarrado de la odiada y, a la vez, agradecida sirena de los taimados, transgresores y odiados bombardeos. Nuestro confinamiento de ahora viene de una peste reciente que nos vino del sol naciente hace unos meses. Al principio todas y todos o casi pensábamos que a nosotros no se atrevería por aquello de que somos mejores y de un nivel superior. Ellos se lo buscan porque tienen sus costumbres alocadas y se comen las ratas, las serpientes y los murciélagos...nosotros nos comemos los cerdos y las gambas... Pero no, el tiempo nos ha mostrado iguales y aun inferiores. A ellos los confinaron en su día y nosotros seguíamos con risa de orgullo de seres superiores... Ahora ya estamos confinados, sin salir, oyendo las noticias tristes, persistentes y machaconas que nos hablan de contagiados y contagiadas a miles, y de muertes, mientras los orientales van saliendo del pozo y ya nos parecen superiores y se encuentran libres de lo que ya es pandemia universal desde oriente hasta occidente y del norte hasta el sur. Toda la tierra se está uniendo en la desgracia, y la tragedia nos muestra iguales. Quién sabe si, cuando todo esto acabe, los que atesoran millones con codicia pensando ser eternos, si todavía viven, se darán cuenta, recapacitarán y repartirán su riqueza entre los que no tienen, que son, en muchos casos, los que originaron la suya. Quién sabe si los endurecidos corazones de piedra del egoísmo se reblandecerán y llegarán a ser humanos…
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Retorno al ayer Por Rosa Giner A veces, quizá es bueno recordar y, para los que no lo vivisteis porque todavía no estabais, conocer nuestro pasado más reciente, aunque sea de manera sucinta y rápida. Sí, retorno al ayer de Las Rinconadas. Con su carretera desde la general sin asfalto, sus calles llenas de barro cuando el cielo nos enviaba sus aguas y una parte de la Aldea pasó a denominarse la “Calle de las Barcas”... A cambio, no teníamos agua en las casas y había que cargar con cubos, cántaros y botijos hasta la fuente para abastecernos... Aquellos tiempos en que las viejas cuadras eran los retretes..., las acequias lugar del friegue..., el río era utilizado como lavadero para nuestra ropa... Tampoco había otro medio para bañarnos que no fuese metiéndonos en el río, ese río que nosotros “disfrutábamos”, después de que lo hubiesen disfrutado muchos pueblos de allá arriba... La luz brillaba por su ausencia a excepción de la que había proporcionado anteriormente el Tío Pepe, y el Sr Ripoll después. Sin embargo, era muy poca la potencia que proporcionaba la luz de las bombillas que apenas alumbraba... Así que los candiles no eran un adorno o un capricho, sino una necesidad. Pero en aquellos tiempos, todo nos parecía “un adelanto” y alguien intentó poner una trasteada nevera. Resultó que, de día refrescaba tímidamente, pero de noche no tenía ninguna fuerza para que funcionara...
Todavía quedaba gente que vivía en Las Rinconadas, pero eran más los que habían huido, en busca de trabajo, allá lejos... Eso sí, si podían, volvían en sus vacaciones. Allí se sentían “en su casa”, disfrutando todo lo que podían de su Aldea. Y los niños y niñas, ¿qué hacían durante el verano? Se recreaban y se sentían libres, miraban los animales: gallinas, conejos, indianos, ovejas, cabras, perros, machos, alguna zorreta... y gozaban de todas las novedades que Las Rinconadas les ofrecía... Y se reunían e improvisaban los juegos que habían visto en las teles, en sus lugares de residencia..., especialmente “UN DOS TRES RESPONDA OTRA VEZ”. Y empezaron a “escenificar” aquello que era la moda. Y los mayores, complacidos, empezaron a pensar: ¿Por qué no hacer unas Fiestas en Las Rinconadas? Siempre pienso que los primeros “artistas” en Las Rinconadas fueron aquellos críos y que ellos fueron los que motivaron a “los Mayores” a remover el tema de las Fiestas. Pero..., ¿cómo? ¡Había tantas necesidades en la Aldea! Una Asociación, sí, ¡una Asociación podía ayudarnos en todos los aspectos! Y se empezaron a remover papeles, a pedir ayuda en Cuenca, etc etc. Y llegó el día en que, reunidos todos los interesados, se hizo la lectura de lo que sería la futura Asociación... Mas, ¡oh sorpresa!, el texto solo nombraba a los hombres, solo hombres, exclusivamente hombres, ninguna mujer constaba entre los socios... (¡He de decir que, en aquella época, era bastante normal!) Y las dos mujeres que allí estábamos protestamos e insistimos, hasta que se consiguió corregir y la rectificación contemplaba la igualdad de derechos entre hombres y mujeres... Y ganamos, sí, ganamos todos. Después de tanto tiempo, felicitamos a aquellos que se avinieron a rectificar lo que era justo. Y se creó la Asociación.
Necesitábamos un local donde reunirnos y donde celebrar fiestas y donde hacer el teatro y donde instalar una biblioteca. Pero, ¿cómo íbamos a hacerlo si no teníamos dinero alguno? Alguien tuvo la feliz idea de que todos los que pudieran aportaran alguna cantidad para empezar, a modo de préstamo. Sí, gracias a la disposición de una parte de los socios, vimos cómo, día tras día, paso a paso, el edificio del local se fue construyendo. Y aún sin acabarlo de terminar, lo fuimos disfrutando. Y el teatro, que durante los dos primeros años lo representamos en el tablao montado en La Placetilla, finalmente ya se pudo representar en el escenario de nuestro local. Y hubo un tiempo en que pudimos participar en el programa Talía de la Diputación y fuimos a representar nuestras obras por distintos pueblos, incluso en el Parque de S. Julián de Cuenca... y el dinero que nos daban era para terminar el ansiado Local. Recuperamos los “aguilandos”, celebrábamos la Noche Vieja y el Año Nuevo, íbamos a comer la mona... Nuestro boletín, las comidas de hermandad, las excursiones, distintas danzas, como la de las cintas, la de los aros, los danzantes de los palos y castañuelas, la música, la coral infantil...Se consiguió un campo de fútbol, aunque no muy grande, se creó y se interpretó el Himno Rinconero... También, gracias a la Asociación, conseguimos que se acelerara la adecuación de la carretera, se arreglaron las calles, pudimos tener la primera tele en el local, (cosa no muy común en aquellos años...) y más y más... ¿A qué valió la pena?
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La leona ibérica y la Ley de Patrimonio Histórico Español Por José Lázaro El 28 de octubre de este año, un agricultor de la provincia de Córdoba, mientras araba sus olivos, halló una impresionante escultura: una “leona” dando caza a un carnero. Poco tardó su hallazgo en difundirse con gran asombro entre la prensa y los profesionales de la historia y arqueología.
Este importante hallazgo dotará de información y sumará un nuevo testimonio a la visión que se tiene de nuestros antepasados los íberos, siendo su valor incalculable. Pero dicho valor no es monetario, ¡cuanto daño ha hecho Indiana Jones a la concepción de la arqueología como “cazatesoros”! (aunque en verdad él es profesor en la universidad y habla a favor del método arqueológico y en contra del expolio a principios del siglo XX, pero luego él es el primero que se lanza a la aventura para expoliar “tesoros” si estos pueden caer en manos de “los malos”). Si se expolia una pieza, descontextualizándose por ello, o incluso si se revende, su valor sería poco menos que cero, convirtiéndose en una chatarra curiosa para el paisano de turno o costosa para un coleccionista elitista.
Por ejemplo, en 2008 y 2009 se descubrió que se iban a poner en subasta internacional unos cascos celtíberos de estilo hispano-calcídico, inéditos hasta la fecha, que habían sido expoliados en Aragón. Se descubrió a tiempo y se procesó a los expoliadores / exportadores. Conocer ese nuevo testimonio ha sido una revolución en la imagen que se tenía sobre los celtíberos y su forma de representarlos. Su impacto, al margen de las investigaciones arqueológicas y la historiografía, ya se ha visto y se hará notar también en recreaciones históricas, ilustraciones, miniaturas, videojuegos, cinematografía, merchandising, etc... Pues bien, resulta que Iker Jiménez en su canal de Youtube hizo un vídeo sobre el hallazgo de la leona. En éste, un comentario de los espectadores decía que la ley en España es injusta y que el descubridor, lejos de recibir una compensación, muy seguramente se enfrentase a la expropiación del olivar, a lo que otro usuario añadía que de ser así se entendería que se volviese a enterrar o arrasase el hallazgo, ¡qué horror! Un reacreador histórico representando a un celtíbero portando una reproducción del casco hispánocalcídico. Si los cascos originales no se hubieran rescatado, este hombre no podría haberse "disfrazado" así jamás.
Con empatía, entre varios usuarios, tuvimos que sofocar esos temores infundados mostrando verdaderamente qué decía la ley de Patrimonio Histórico Español (Ley 16/1985), y como algunos puntos resultaron interesantes es por ello que los comparto en este artículo. Así pues, vayamos con ello: -¿Puede expropiarse un terreno si se encuentran restos arqueológicos en él? No tiene por qué. Si se encuentran restos en una parcela y es un hallazgo casual de un bien mueble, se llevarán ante el museo de turno y listo. Si también hay estructuras o restos susceptibles de ser yacimiento arqueológico, se estudiaría la conveniencia de hacer o no una excavación, y aunque se fuera a hacer excavación arqueológica, tras estudiarse todos los restos, no siempre se opta por la musealización y se podrían volver a tapar. Cabe decir que, por ley, la propiedad de la tierra donde aparecen los restos, sigue siendo de los dueños de la parcela pero son los restos arqueológicos los que se consideran parte del Patrimonio Histórico Español (art.40). Aunque bien es cierto que, en caso de que los restos sean de cierta magnitud, los ayuntamientos suelen comprar el terreno al dueño para agilizar trámites y favorecer su protección, algo comprensible en caso de terrenos rústicos donde el valor catastral es reducido al igual que la rentabilidad agrícola. Entonces, de darse expropiación, solo sería, según lo expuesto en el artículo 36, si se incumple la obligación de conservación, mantenimiento y custodia de los bienes por parte de sus propietarios (de la parcela), o según el artículo 37, si se pone en peligro de destrucción o deterioro el bien. Representación de guerreros iberos. Autor: Jhonny Shumate, 2013. Aunque está muy conseguida, es la representación típica del guerrero ibérico basada en restos escultóricos. En ocasiones se ha representado también así a los celtíberos. Por eso es tan importante todo nuevo hallazgo, pues puede revolucionar la concepción que tenemos de ellos.
-¿Se merece un premio la persona que halló la escultura? Pues según la ley sí. El art. 36.3 dice así : “El descubridor y el propietario del lugar en que hubiere sido encontrado el objeto tienen derecho, en concepto de premio en metálico, a la mitad del valor que en tasación legal se le atribuya…”. ¡Pero cuidado! Lo recompensado es el hallazgo casual, ir a “buscar tesoros” no está permitido, ya que se estaría realizando una prospección (exploración superficial) o excavación (si se remueve tierra) sin autorización de la Administración competente (art. 42.1) y posible expolio y eso está penado. ¿Penado con cuánto? Pues según el artículo 76, esto constituiría infracción administrativa sancionable con hasta 150.235,03 euros de multa, pudiendo constituir delito según la gravedad del daño ocasionado, estando penado con prisión (de 6 meses a 3 años ) y de 12 a 24 meses de multa (Código Penal; art. 321 sobre derribo y alteración, art. 323 sobre daños y expolio). Pero aún hay más, según el artículo 75, si además lo expoliado se “exporta” (como el caso de los cascos hispano-calcídicos que comenté), puede ser constitutivo de delito o infracción por contrabando, siendo responsables del mismo tanto los intervinientes en la exportación como los facilitadores de la misma. La infracción por “exportación ilegal” se sanciona con hasta 601.012,01 euros. La pena para los cómplices del delito contra el patrimonio (con lucro mediante) puede ser de 1 a 3 años de prisión (art. 298 del Código Penal). La pena para el delito de contrabando es de prisión de 1 a 5 años y multa del sextuplo del valor de los bienes (art. 3 de la Ley Orgánica 6/2011, de 30 de junio, por la que se modifica la Ley Orgánica 12/1995, de 12 de diciembre, de represión del contrabando). Y bueno, hasta aquí por esta ocasión. Puede que quizás en la práctica haya casos en los que no se estén aplicando bien las leyes o las autoridades tarden en actuar, pero no nos puede faltar abogar por una concienciación colectiva sobre la importancia de proteger al patrimonio histórico, algo valioso que es de todos. Esperemos que la trasnochada costumbre de “encontrar algo y llevárselo a casa” caiga en el olvido; que esos restos acaben en un museo y sean investigados. Ya hay mucha información de Roma y Grecia, pero todavía quedan muchos enigmas por resolver sobre íberos y celtíberos que enriquezcan nuestro conocimiento y hagan enorgullecernos de nuestra cultura ancestral. Sin más, felices y atípicas navidades a todos.
Boletín Acsrr nº 69 Año 2020
Boletín Acsrr nº 69 Año 2020
Por Mari Luci Tortajada Dejamos atrás un año extraño, diferente, donde las emociones han estado a flor de piel, y los sentimientos más tiernos y duros han estado presentes, sin dejarnos ni un momento. Muchas personas queridas nos han abandonado este año, y esas "no despedidas" han sido muy duras de gestionar, desde luego que sí. En muchos momentos han flaqueado las fuerzas, el dolor se hacía hueco en nuestro interior, y no dejaba salir la alegría. Ha sido un año que no olvidaremos, desde luego que siempre va a estar presente en nuestros recuerdos, pero seguimos aquí, y eso es lo importante. Ahora mismo esa es la máxima: ESTAMOS, porque es la realidad más aplastante que tenemos y con la que nos hemos de quedar. El camino parece que se va iluminando un poco, y se ve una luz al final del túnel, muy tenue, pero ahí está. Y eso nos ha de dar energía, valor, y mucha mucha fuerza para seguir adelante, mirando al frente, y conseguir que esto se acabe de la mejor manera posible. Y esa forma sólo puede ser ESTANDO. Os deseo que tengáis esa fuerza y energía para cada nuevo día, y así seguir sumando. ¡¡Siempre hacia adelante!!
Boletín Acsrr nº 69 Año 2020
Elena Muñoz Moreno María Ángeles Pastor Pérez Lucía Tortajada Pastor Emma Tortajada Pastor María Ángeles Tortajada Pastor Donato Martella Guillem Martella Tortajada Asier Martella Tortajada Maribel Pastor Luján Unai Iglesias Pastor Jesús Pérez Moya Álvaro Pérez Escrivà María Pérez Escrivà Abigail García Pérez Sadrac Tebar González Rosa María Pérez Moya Salvador Peris Leiva (Boro) María Ángeles Sánchez Aparicio (Gela) Rubén Poza Antón Cristina Jarque Rodríguez Joaquín Jarque Pérez Ino Moreno Galán Manolita Rodríguez Sierra Roseta Antón Héctor Pastor Luján Candela Pastor Cerdá Amelia Pérez Moya Alberto Sánchez Moya Álvaro Torres Marco Luis Tortajada Pastor
¡¡Muchas gracias por vuestra colaboración!!
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