PUBLICACIÓN DE DISTRIBUCIÓN GRATUITA - AGOSTO 2020
Entre
Nosotros Las tormentas interiores agotan de entrada nuestra capacidad lógica y se convierten en auténticos vendavales emocionales, amos y dueños absolutos de la situación.
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2 Entre nosotros, ¿Quién no ha pasado por la experiencia de presenciar una terrible tormenta de esas que aterran con sus truenos y sus rayos, de esas que traen la oscuridad de la noche en pleno día, que arrastran con sus vientos como si fueran a llevarse persona y objetos casi ingrávidos ante su fuerza? Creo que a todos nos ha tocado vivir algo semejante y todos, más o menos, nos hemos sentido sobrecogidos por esas potencias desatadas de la naturaleza ante las cuales nada podemos hacer. El de carácter romántico disfrutará de la tempestad o bien se sentirá atacado por todos los terrores del mundo, y el de carácter práctico intentará resguardarse prudentemente mientras las furias hacen de las suyas en el exterior, igualmente consciente de que no puede hacer otra cosa que esperar.
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Nosotros
Sin embargo, hay otras tormentas totalmente devastadoras que se llevan todo por delante, y a las que no les prestamos la misma atención. Son las que con bastante frecuencia se desatan en el interior de las personas con el mismo carácter incontrolable. Son las pasiones que obran como vientos que arrebatan todo cuanto encuentran a su paso.
Hay otras tormentas totalmente devastadoras... Son las que con bastante frecuencia se desatan en el interior de las personas con el mismo carácter incontrolable.
Si lleváramos adelante esta comparación que establecemos, veríamos que, curiosamente, no reaccionamos de la misma forma en los dos casos planteados.
Tenemos varias formas de actuar ante una tormenta exterior. Ya mencionamos al hombre práctico que busca un techo para guarecerse; al temeroso que mira al cielo indagando en las nubes borrascosas el final de semejante desastre; al romántico que se embelesa ante la sinfonía de luces y bramidos. Pero como sea, todos somos conscientes de estar ante una tormenta, todos somos conscientes de esa fuerza de la Naturaleza que encierra peligros para nuestra constitución física, tan pequeña y tan débil ante el viento huracanado o el rayo enceguecedor. Una tormenta puede resultarnos más o menos bonita pero sabemos que va a acabar y a veces rogamos para que termine lo más pronto posible. Las tormentas interiores, en cambio, agotan de entrada nuestra capacidad lógica y se convierten en auténticos vendavales emocionales, amos y dueños absolutos de la situación. Pocos son los hombres prácticos que, en este caso, busquen un refugio seguro; al contrario, nos extrañaría ver al más sereno de los humanos dejarse arrastrar por la tormenta y arrastrar además a todos los que tiene alrededor. No existen los románticos que puedan observar el fenómeno “desde afuera” buscando insólitas inspiraciones, ni los temerosos que anhelan el pronto final de la tormenta.
3 Cuando se trata de una vivencia interna, todos perdemos la objetividad con que miramos la naturaleza exterior y por consiguiente perdemos también la capacidad de razonar y de actuar en ningún sentido.
Cuando se trata de una vivencia interna, todos perdemos la objetividad con que miramos la naturaleza exterior y por consiguiente perdemos también la capacidad de razonar y de actuar en ningún sentido. Por lo general impera un placer morboso que lleva a abandonarse a fuerzas tempestuosas, sin importar siquiera cuánto van a durar; la irracionalidad es entonces una potencia más que se suma a la ya desbocada situación emocional. La tormenta corre el peligro de eternizarse destruyendo a su paso todo lo bueno, positivo y estable que existe en el hombre. Sigamos con nuestras comparaciones, aunque parezcan cosas diferentes, no lo son tanto, y ambas nos atañen, por lo que estamos en condiciones de aplicar nuestras habilidades en las dos circunstancias. ¿Acaso no escuchamos con atención al “hombre del tiempo”, para saber qué es lo que nos pronostica? ¿No nos interesa por igual prever cómo reaccionar ante la tormenta ya desatada? ¿No estamos atentos a lo que nos espera? Curiosamente olvidamos que dentro de cada uno existe también un “hombre del tiempo” que podría prestarnos alguna ayuda si supiésemos entrar en contacto con él. Aún si nos hiciéramos eco de las bromas que cunden sobre los pronósticos meteorológicos advirtiéndonos que todo será al revés de como nos lo dicen, ya tendríamos al menos una pauta de acción. Nuestro “hombre del tiempo”, es un poco nuestra conciencia, nuestra capacidad de razonar, de aplicar nuestra inteligencia y obrar según nuestras decisiones.
Siempre hay buenos motivos para las tormentas interiores, siempre hay zonas de altas y bajas presiones en nuestra psiquis y vientos fríos de altura que pueden desencadenar las más terribles tormentas. Preverlas, aunque no evitarlas, es una forma de conocerlas y temerlas menos. Saber que somos impotentes ante algunas fuerzas que no dependen de nosotros exclusivamente, es también lo que nos da el valor de enfrentar y dominar aquellas otras fuerzas que sí dependen de nosotros. Hay tormentas que son fenómenos meteorológicos inevitables, aunque a veces nos gustase, no podemos parar la lluvia ni el granizo ni las olas del mar simplemente con nuestras manos. Pero están las otras tormentas que son verdaderos retos a la razón y a la inteligencia, a los sentimientos poderosos antes que a las emociones. Son las tormentas humanas, las nuestras, donde podemos oficiar de ángeles y de Dioses. Autor: Profesora Delia Steinberg Guzmán Presidente Honorífico de Nueva Acrópolis
Nuestro “hombre del tiempo”, es un poco nuestra conciencia, nuestra capacidad de razonar, de aplicar nuestra inteligencia y obrar según nuestras decisiones.
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La gacela y el león
- Nosotros y nuestros hijos moriremos de hambre. No hay posibilidad alguna de respetar a las gacelas -dijo -, si ellas fueran más rápidas se salvarían de nuestras garras– dijo otro. Pero un león anciano que había vivido muchas partidas de cacería, se levantó imponiendo silencio en el consejo. - Señor rey y estimados consejeros: he aquí lo que me enseñaron los grandes sabios de nuestra estirpe: Si no hacemos el trato, también nosotros moriremos. Si seguimos así, las gacelas se acabarán y no tendremos que comer. Moriremos todos sin remedio. - Es un viejo pesimista -comentó airado el más joven de los leones- , las gacelas vienen ante nosotros a suplicarnos porque son débiles; nosotros tenemos el dominio y decidimos. Hay y habrá gacelas de sobra, este anciano solo trata de asustarnos– añadió. El rey león, que había escuchado a todos en silencio, le preguntó al elefante:
Un día, las gacelas se reunieron en consejo para poner una solución al gran peligro de extinguirse debido a los muchos leones que cazaban en la zona. Los leones se habían multiplicado enormemente matando sin piedad ni distinción tanto a adultos como a las crías. Se determinó enviar una embajada para hablar con el rey de los leones suplicando un poco de piedad y algún acuerdo entre ambos que permitiera la sobrevivencia de las gacelas. Para ello decidieron acudir a la ayuda de un gran elefante sabio y fuerte, muy respetado por los leones, para que hablara con ellos. El elefante se presentó ante el rey de los leones y su consejo transmitiéndoles el mensaje de las gacelas. Uno de los más jóvenes leones, al escuchar el mensaje, gruño de indignación:
- Tú que no comes gacelas, que te alimentas con las ramas de los árboles y otras hierbas y, por tanto, no tienes una opinión interesada, ¿Quién crees que tiene la razón? El elefante respondió: - No como gacelas, es cierto, pero no por ello las cosas en mi mundo dejan de funcionar de manera semejante. Si nosotros o cualquier otro animal, se comiera los árboles desordenadamente, se acabarían y también nosotros moriríamos de hambre. Es necesario establecer unos límites y si nosotros no lo hacemos en nuestra ignorancia, una ley superior a nosotros lo hará. Así dicen las antiguas tradiciones que heredamos de nuestros sabios. - Esa no es la ley de la selva - gritó airadamente uno de los jóvenes leones- el asunto es quien es el más fuerte, quien más astuto. Estas son las dos leyes con las que siempre hemos
5 vivido y que nos han transmitido nuestros padres: La ley del más fuerte y la ley de la selección natural que permite la sobrevivencia del más apto. El sabio de los leones, volvió a tomar la palabra: - Señores, su padres les enseñaron correctamente. Estas leyes son ciertas y así vivimos. No obstante esta no es toda la verdad sino solo una pequeña parte. Escuchen lo que dicen los grandes sabios, aquellos leones que llegaron a comprender los secretos de la naturaleza: La naturaleza nos permite comer gacelas pero sólo aquellas que son débiles y lentas o descuidadas. De esta forma nosotros sobrevivimos y, a la vez colaboramos aun sin darnos cuenta, al mejoramiento de las propias gacelas, quienes reproducirán solo los genes mejores de entre ellas.
“No dejes que se muera el sol sin que hayan muerto tus rencores”. Gandhi
“Calma las aguas de tu mente y el universo y las estrellas se verán reflejados en tu alma” Rumi
“No hay imposibles para el que lo intenta”. Alejandro Magno
“Cuando siembras sem illas de tu amor eres tú quien florece”. Ma Jaya Sati Bhagavat i
Pero, si abusando de nuestro poderío, acometemos la caza de otras y otras sin distinción, estaremos cometiendo una grave infracción a una de las leyes más elevadas que es aquella que procura el bien de todos en conjunto, donde están sometidos todos los seres. Los leones sintieron que algo les había tocado. Todos habían comprendido y en silencio volvieron a su lugar de la selva. Fuente: Web Nueva Acrópolis Uruguay
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Porque en el Perú tiene 52 años de experiencia en formación humana y 31 años en Cajamarca. Por su experiencia en más de 60 países en el mundo y más de 30 sedes en el Perú.
8 LA MISTERIOSA
ESQUEMAS PARA UN DISCURSO EN UNA
Virgen de los Dolores Después de terminada la iglesia San Francisco, se busco construir una capilla junto al templo principal, que debería albergar la imagen de la Virgen María. Los monjes franciscanos y la población hicieron un llamado para que los mejores artesanos hiciesen la imagen, pero nadie se presentaba, hasta que un día arribaron dos extraños forasteros, diciendo que eran carpinteros y habían escuchado el llamado. Los extraños personajes recién llegados sólo pidieron un lugar donde nadie los molestase y estuviese cerrado mientras ellos trabajaban. Así, se escuchaba el serruchar de la madera o los golpes del tallado, ninguna conversación entre los extraños, ni siquiera salían a recoger los alimentos que se les dejaba fuera del lugar donde realizaban su trabajo. Luego de dos días, los golpes cesaron y todo quedo en absoluto silencio. Extrañados por lo que sucedía los monjes y algunos pobladores abrieron las puertas y se encontraron con la dulce mirada de la Madre de Cristo, que parecía sonreírles a quienes admiraban la bella imagen tallada en madera. La noticia corrió rápidamente en el pequeño pueblo de Cajamarca, que desde ese momento ya tenía una imagen de la Virgen María a quien rendirle su devoción. Nunca se supo quiénes fueron los extraños carpinteros, pero la bella imagen se convirtió en la patrona del pueblo, debido a su misteriosa aparición. con el paso de los años fue llamada Virgen de los Dolores, debido a su fecha de Canonización en los siete días previos a la Semana Santa, relacionado a la pasión de Cristo. Esto fue en el año 1949.
Narración Adaptada Autor Anónimo
9 La primera parte de esta mirada filosófica a algunos versos del tema «Fin del tiempo» de la banda de rock peruana Amén, nos invitaba a buscar una verdadera libertad, una libertad fundamentada en el conocimiento de nosotros mismos y del mundo que nos rodea, lo que se llama en Filosofía, tener conciencia. Y nos recordaba la importancia de la unión, para volver a sentirnos como una gran familia y que, al identificarnos con ella, surja en nosotros la intención de ayudar, de colaborar y saber que podemos confiar. Esta vez tomaremos dos versos más de las últimas estrofas de la canción y será la filosofía griega la que nos ayudará a entender mejor el mensaje profundo que hay detrás.
AMEN
Fin del tiempo PARTE 2
Tranquilidad en tu alma, busca lo real, lo real es lo eterno, siente y no pienses más. No habrá fronteras si no hay egoísmo, no habrá religiones si entiendes que Dios es el mismo, no habría violencia si existiera paciencia, habría unión si entiendes que el amor no es una ciencia. Respondiendo al cómo lograr tranquilidad en el alma, el autor menciona: “busca lo real, lo real es lo eterno”. Nos vemos inmersos en un mundo contradictorio, confuso, sin sentido, donde nos parece cada vez más difícil, más lejano e improbable distinguir la verdadera realidad. Tal y como narra Platón en el Mito de la Caverna, donde el ser humano se encuentra dentro de un laberinto fabricado interesadamente por otros, poderosos e invisibles; pero que tiene la posibilidad de salir al mundo real. En otras palabras, la posibilidad de descubrir lo atemporal, lo eterno, lo que será válido hoy y en cien años, aquí y al otro lado del mundo: las virtudes.
Como apoyando a la idea, el compositor agrega: “no habrá fronteras si no hay egoísmo”, pues son las fronteras, las divisiones, los límites, las barreras, no solo entre los seres humanos sino también dentro de cada uno, un resultado del egoísmo. Pero como todo defecto, el egoísmo tiene una contraparte: la generosidad, que puede combatirlo. Al desarrollar una virtud, no solo mejoramos individualmente, lo que nos rodea también mejora. Se trata de reconocer que todo ser humano se hace preguntas sobre la realidad que vivimos, porque ser filósofo es una cualidad innata. Gracias a esto, cada uno de nosotros tiene la posibilidad de percibir todas las cosas desde un punto de vista profundo, filosófico. Podemos comprobarlo con este tema musical, en el que el autor nos recomienda buscar lo verdadero, lo real, la esencia más allá de las formas; además de desarrollar lo mejor en nosotros mismos, para poder convivir con comprensión, unión y generosidad. Autora: Fernanda Vásquez, Voluntaria Nueva Acrópolis Cajamarca.
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Salud
Salud y estética En general, todo lo que es sano mejora nuestro aspecto, nuestra imagen exterior. No es casualidad. En el mundo del deporte y la educación física existe la idea de que la mayor parte de la gente que practica algún deporte lo hace, entre otras motivaciones, porque quieren «verse mejor». Con el paso de las semanas, llevando una vida sana, la motivación estética pasa a un segundo plano, y aunque es evidente que ha mejorado, lo que más se valora es el bienestar y la salud. La estética es importante… pero mucho más lo es la salud. Lo que hagamos, sintamos y pensemos ahora se verá reflejado más adelante en nuestro organismo. Solo tenemos un cuerpo físico, y es para toda la vida. Hay que hacerse a la idea de que vamos a estar juntos toda la vida… Si le cuidamos un poco, nuestro cuerpo nos devolverá el favor «llenando de vida los años». Te animamos a tener objetivos definidos e ideas claras en todos los aspectos de vuestra vida, y en especial en el
terreno de la salud y el deporte. Ambas cosas, objetivos definidos e ideas claras, son necesarias para alcanzar los fines propuestos, y más en este campo de la salud, donde los falsos mitos proliferan como las setas en otoño. Esto último obedece a razones de mercado que no vamos analizar en este artículo, pero que están bastante alejadas de un verdadero espíritu olímpico. Nadie adelgaza delante de la consola o la televisión, ni con una crema reductora. Esto se consigue mejorando un poquito nuestros hábitos. Lo sano es estético. Lo insano es antiestético. Por ejemplo: el alcohol en exceso te va a hacer engordar mucho, aunque comas de manera frugal… El sedentarismo te va a ocasionar múltiples atrofias… Podríamos resumir todo el artículo diciendo: lo bueno es sano y lo sano es estético. Revista Esfinge, Nueva Acrópolis España
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Critón o el Deber PLATÓN El Critón es un diálogo breve de la primera época de Platón. Narra un encuentro entre Critón y Sócrates en la prisión.
biendo ante nuevos sistemas políticos. Trata temas como la "opinión de la mayoría", "la Justicia" y "Las Leyes".
Los amigos de Sócrates, después de haber ganado al alcaide de la carcel donde esperaba el día de su muerte, le enviaron uno de ellos, Critón, para que le suplicara que salvara su vida por la fuga, él opuso esta inevitable alternativa: ¿la fuga es justa o injusta? Porque es preciso resolverse en todos los casos, no por razones de amistad, de interés, de opinión; sino por razones de justicia.
El Critón emplea una serie de elementos claramente interrelacionados que dan forma a un doble planteamiento filosófico político de fondo: por una parte, la coherencia en el ejercicio de la virtud a lo largo de toda la vida, que no se puede contradecir ni siquiera si supone la muerte; y por otra parte, e inmerso dentro de los acontecimientos políticos y sociales del momento, el ideal político y ético de que lo justo es obedecer las leyes de la ciudad.
Contiene ideas predominantemente políticas, fundamentadas en el hecho de que la forma estatal del período ateniense más ilustre, la llamada “Atenas de Pericles”, estaba sucum-
Cortesía: Círculo de Lectura “Amigos de Platón”, Nueva Acrópolis Cajamarca