revista VIRTUAL - edición agosto 2020 - 4
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La Cultura del
SILENCIO
... no sabemos escuchar, la música “ambiente” nos ensordece por temor a ese incómodo y tenso silencio que se produce y que habría que rellenar con palabras, con conversaciones animadas. Vayamos de compras, a tomar café, de copas, a dar un paseo o al médico, el silencio está prohibido. Así somos, educados para vivir en el alboroto. Continúa pág. sgte.
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La Cultura del
SILENCIO
Para cualquier inversor, la información es sencillamente la clave de su éxito. En una familia, la comunicación, es el “aceite” por el que se deslizan algunas refriegas o pequeños roces naturales. El lenguaje nos hace humanos, nos procura enriquecimiento, agranda nuestro espíritu al amparo de los conocimientos aprendidos. Pero… ¿de dónde surge el lenguaje, la comunicación, la información?... sencillamente del silencio. De un silencio que en muchas ocasiones se considera poco menos que una planta en extinción, pues vayas donde vayas, el ruido, la contaminación acústica, la falta de ese vacío necesario para que surja algo… lo ocupa todo. Oímos sí, pero no sabemos escuchar, la música “ambiente” nos ensordece por temor a ese incómodo y
... tiene nuestra hermosa tierra lugares en los que caminar precisa hacerse de puntillas, como para no molestar el paso del tiempo o las leyendas escritas en las esquinas.
tenso silencio que se produce y que habría que rellenar con palabras, con conversaciones animadas. Vayamos de compras, a tomar café, de copas, a dar un paseo o al médico, el silencio está prohibido. Así somos, educados para vivir en el alboroto. Sin embargo, tiene nuestra hermosa tierra lugares en los que caminar precisa hacerse de puntillas, como para no molestar el paso del tiempo o las leyendas escritas en las esquinas... siempre que uno camina por sus calles sean horas penumbrosas, épocas invernales o deliciosas tardes de verano, siente que el tiempo anda más despacio, que puedes descubrir en ese silencio cargado de vida, recuerdos íntimos, alegrías y tristezas pasadas, temores y tibiezas del alma… ah, pero hace falta silencio, ese precioso silencio que nos niega el progreso de las grandes urbes, ese silencio prohibido del que surgen poemas, músicas y relatos, chascarrillos, coplas y bailes, ese silencio que traspiran los lugareños. ¿Será por esto por lo que cada vez más gente busca el amparo en su pueblo, por lo que los grandes yupies se
3 enclaustran en monasterios, o los artistas se pierden entre mudos bosques? ... el silencio es el agua fértil de la que se alimentan los propios sueños y que, saber escuchar ha sido y es, signo de sabiduría. Sin embargo, nuestra cotidiana existencia nos niega esa Cultura del Silencio. Hagan el experimento, párense en medio de la calle a escuchar, verán que nuestras conversaciones rozan el griterío, que el tráfico se convierte en un ronco rumor que nos envuelve, que televisiones y radios no nos acompañan, se imponen a fuerza de decibelios, que la siesta hay que hacerla con tapones o la ventana herméticamente cerrada… ¿Así somos? Creo que no, creo que sencillamente así nos han mal educado, que no tenemos esa necesaria cultura del silencio.
Sebastián Pérez
... el silencio es el agua fértil de la que se alimentan los propios sueños y que, saber escuchar ha sido y es, signo de sabiduría.
Honore de Balzac Honoré de Balzac notificaba a los presentes la defunción de su tío, el cual le había dejado en herencia todos sus bienes. - Ayer al anochecer, dijo, mi tío y yo pasamos a mejor vida.
Mark Twain Un hipócrita tiburón de los negocios se creyó en la necesidad de decirle un día al escritor y humorista estadounidense Mark Twain (1835-1910): - Antes de mi muerte pienso hacer peregrinación a Tierra Santa; quiero subir a lo alto del monte Sinaí para leer en voz alta los Diez Mandamientos. - Podría hacer usted una cosa mejor todavía —replicó Mark Twain—: quedarse en su casa de Boston y cumplirlos. Fuente: www.larazon.es
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Salud
NORMAS PARA UNA BUENA
salud natural La medicina natural se aproxima a la filosofía reconociendo la influencia de la mente y de las emociones en los procesos del organismo físico. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, la Medicina es la ciencia y el arte de precaver y curar las enfermedades. Compartimos algunos tips para una buena salud natural:
Respirar aire puro,
Comer sólo productos naturales,
Ser sobrios constantemente,
Beber sólo agua natural,
Tener suma limpieza en todo,
Dominar las pasiones,
No estar jamás ociosos,
Descansar y dormir sólo lo necesario,
Vestir con holgura,
Cultivar todas las virtudes...
Orientándose la medicina natural o filosófica fundamentalmente hacia la prevención, no sólo es misión médica curar sino mantener la salud mediante una bien entendida higiene de acatamiento a la ley natural que nos libre de todas las enfermedades, así como iniciar en la naturología a los enfermos, pues se impone la necesidad de devolver a la misión del médico todo el carácter pedagógico-filosófico que debe tener. Fuente: Extracto tomado de la página web de Nueva Acrópolis Bolivia.
¿Cuál es tu reacción cuando te hacen cosquillas? Probablemente tu primer impulso sea retorcerte del shock que te produce. Es posible que esas suaves caricias en algún punto en concreto de tu cuerpo te provoquen convulsiones, o puede que te hagan reír a mandíbula batiente. Sin embargo, desde el punto de vista científico, las cosquillas no están relacionadas con el placer, sino que es un mecanismo de defensa que nos advierte del peligro. Para reaccionar ante posibles adversidades, el cerebro trata de predecir en todo momento qué va a ocurrir. Por ejemplo, cuando alguien nos hace cosquillas, no sabemos hacia dónde va a ir ese movimiento, por lo que nos produce estrés, contra el que reaccionamos, ya sea con movimientos convulsos o con una sonora carcajada. Eso sí, no conseguirás reírte haciéndote cosquillas a ti mismo, pues en ese caso no hay incertidumbre contra la que actuar. Un estudio de la Universidad de LinKöping (Suecia) publicado en 2019 en Proceedings of National Academic of Sciences analizó qué zonas del cerebro se activan cuando nos hacen cosquillas y cuáles lo hacen cuando nos tocamos a nosotros mismos. Los científicos pidieron a voluntarios que se colocaran en una cámara de resonancia magnética que registraba imágenes de la actividad cerebral. Después les solicitaron que se acariciasen el brazo suavemente, y luego repitieron el proceso, pero esta vez con una caricia proferida por un miembro del equipo. Al comparar las imágenes de los dos procesos, compararon qué zonas se habían activado en uno y otro caso.
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Las
¿Por qué no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos? La clave está en cómo percibe el contacto físico nuestro cerebro.
cosquillas
Su conclusión: al tocarnos a nosotros mismos, el cerebro suprime la actividad en una parte de la corteza cerebral relacionada con la percepción, por eso no sentimos, ni reaccionamos, del mismo modo que cuando recibimos el contacto de alguien, o de algo.
Experimentos de risa En uno de los experimentos, los investigadores tocaron el brazo del participante con unos filamentos de distinto grosor, al tiempo que acariciaban el brazo simultáneamente, bien por el mismo sujeto de estudio o bien por otra persona. Demostraron que cuando los participantes se acariciaban los brazos, su capacidad de percibir esas sensaciones simultáneas disminuía. Quizás sea el motivo por el que, por ejemplo, nos frotamos el pie cuando
alguien nos da un pisotón. Sin embargo, los científicos fueron más allá, y descubrieron que cuando nos toca alguien se activan áreas del cerebro relacionadas con la cognición social, como la corteza insular. El contacto es, según el estudio, juega un papel fundamental en las relaciones sociales de humanos... Por ello encontrar los procesos neuronales que hacen que nuestro organismo sea capaz de discriminar entre un contacto propio y otro ajeno no solo es importante para nosotros mismos, sino también entender cómo nos relacionamos con los demás. Eso explica, por ejemplo, que las personas aquejadas de esquizofrenia puedan sentir sus propias cosquillas, al no discriminar el propio tacto del de un tercero. Fuente: National Geographic
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Beds are burning (Las Camas están ardiendo) MIDNIGHT OIL Perteneciente a su disco Diesel and Dust (1987), Beds are burning es una célebre canción del grupo australiano Midnight Oil. Esta banda dedicó gran parte de su tiempo a manifestar su desacuerdo con todo aquello que consideraba injusto. De este modo, al revisar la carrera musical de estos artistas descubrimos, entre otras, posturas que defienden los derechos de los obreros, críticas hacia las prácticas de las petroleras, declaraciones en contra del deterioro medioambiental y denuncias sobre la situación de los aborígenes en Australia. Beds are burning (La cama está ardiendo) nos habla de la expulsión del pueblo Pintupi de sus tierras australianas y a través de su melodía pide la devolución de este espacio perdido. Así, con esa reivindicación flotando en el aire y vestidos con sudaderas en las que se podía leer la palabra sorry, los músicos interpretaron el tema en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Sídney. Y lo hicieron ante el primer ministro, que a pesar de declararse admirador de la canción, se había negado reiteradamente a la devolución de las tierras de los pintupi. Además, en 2009 Midnigt Oil reescribió la composición y sesenta celebridades de todo el mundo grabaron un remix con el objetivo de dar visibilidad a los problemas derivados del cambio climático.
Midnight Oil – Las camas están ardiendo Allá fuera, donde el río rompió el eucalipto y la acacia del desierto.
Las chatarras de holden y diesels hirviendo, vapor a cuarenta y cinco grados. El momento ha llegado, para decir que ya está bien. Para pagar el alquiler, para pagar nuestra parte. El momento ha llegado, un hecho es un hecho. Les pertenece a ellos, vamos a devolvérselo. ¿Cómo podemos bailar cuando nuestra tierra se está dando la vuelta? ¿Cómo dormimos mientras nuestras camas están ardiendo? Los vehículos de cuatro ruedas asustan a las cacatúas, desde el este de Kintore hasta Yuendumu. El desierto del oeste vive y respira a cuarenta y cinco grados. El momento ha llegado, un hecho es un hecho. Les pertenece a ellos, vamos a devolvérselo.
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¿Cómo puedo vivir una vida feliz, realizada? ¿Cómo puedo ser una persona buena? Responder a estas dos preguntas fue la única pasión de Epícteto, el influyente filósofo estoico nacido en la esclavitud cerca del año 55 D.C., en Hierápolis, Frigia, en los extremos orientales del Imperio Romano. Sus enseñanzas, cuando las despojamos de sus antiguos ornamentos culturales, poseen una extraordinaria pertinencia para nuestra época.
En nuestro día a día tomamos decisiones constantemente, desde las más simples y cotidianas, hasta las más difíciles que determinarán el éxito o fracaso que tengamos, pero, ¿por qué nos resulta tan difícil elegir lo correcto?
El fenómeno de la depresión se ha generalizado a tal punto, que ante cualquier debilidad o incapacidad, el individuo se “siente deprimido”; no tiene ganas de hacer nada, siente angustia, pierde la esperanza y las ilusiones.
Descubramos que el elegir es un arte que tendremos que dominar para vivir con armonía. A través de esta edición veremos con gran sencillez y claridad los factores que influyen en la toma de las buenas y malas decisiones para que cada vez elijamos un poquito mejor.
Descubra a través de esta edición una visión breve pero profunda sobre los factores sociales que han influenciado en el desarrollo de este trastorno que hoy en día aqueja a millones de personas.
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Cortesía: Círculo de Lectura “Sócrates”, Nueva Acrópolis Cajamarca.