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Filosofando Agosto 2020 - 2

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BOLETÍN VIRTUAL - EDICION AGOSTO 2020 - 2

JR. SAN LUIS 285, (A UNA CUADRA PLAZUELA VÍCTOR RAÚL) TELF.: (076) 60 4884 - CEL.: 982 359393 EMAIL: CAJAMARCA@ACROPOLISPERU.ORG

... la obsesión por hacerse ver se ha apoderado de algunos menores que se entregan a las más variadas formas de violencia, las registran con sus cámaras de video y luego las hacen circular por Internet...

Obsesión por ser visto Continúa pág. sgte.


2 A estas alturas, esas que todavía llamamos “nuevas tecnologías de la comunicación” han dejado de ser nuevas y se han integrado en nuestras costumbres de manera casi inexorable. Todos, en mayor o menor medida, no es que estemos obligados a servirnos de ellas, sino que hemos llegado a la conclusión de que sería tonto darles la espalda y no aprovechar las innumerables oportunidades que nos brindan.

Obsesión por ser visto Ya no escuchamos aquellas apocalípticas proclamas en contra de los ordenadores o de Internet, o las que pronosticaban, hace diez años, la extinción inminente de los libros, de los periódicos de papel o las cartas por correo. Se llegó incluso a decir que el periodismo como profesión estaba llamado a desaparecer, pues cada ciudadano disponía de los medios suficientes para recoger la información que le interesara, sin intermediarios. Se despertaron innumerables “vocaciones” de reporteros, fotógrafos, cámaras. Poco a poco les hemos ido haciendo sitio y los nuevos soportes se instalan en nuestros rituales, facilitándonos la vida en la mayoría de los casos. Pero, a la vez, han ido apareciendo los usos perversos, las exageraciones sociales, nuevos hechos delictivos que,

... han ido apareciendo los usos perversos, las exageraciones sociales, nuevos hechos delictivos que, con cierta frecuencia, saltan a las páginas de los periódicos,... con cierta frecuencia, saltan a las páginas de los periódicos, como por ejemplo, esos nauseabundos pedófilos, localizados en la penumbra de sus casas, mientras trafican con miles de imágenes descontroladas de adolescentes, de niños, de bebés. En el otro extremo, la obsesión por hacerse ver se ha apoderado de algunos menores que se entregan a las más variadas formas de violencia, las registran con sus cámaras de video y luego las hacen circular por Internet, para alimentar el voyeurismo de sus “colegas” y su hambre de mirar escenas sórdidas. Gracias a acciones como estas, la red es una inmensa cloaca por donde circulan los productos más abyectos, con los cuales no es difícil toparse en esas “navegaciones” que, por otra parte, nos ofrecen hallazgos apasionantes.


3 Cada día tenemos noticias de nuevos casos de unos malos usos de los nuevos medios de información, quizá no tan graves como los ya citados, pero que despiertan desconfianza y temor entre los más prudentes: suplantaciones de personalidad, utilización indebida de textos sin permiso de los autores, intromisión en la intimidad de las personas…

La

leyenda del

Nos preguntamos quién debe asumir la responsabilidad de permitir que se haga apología de los más execrables productos de la miseria humana, sin que nadie pueda hacer nada por impedirlo: que se incite al suicidio, a la anorexia, a la prostitución, al terrorismo, al fascismo y todos los que hacen negocio con ese tráfico se laven las manos y miren para otro lado. Habrá que promover un uso ético y respetuoso de Internet, para que esta nueva herramienta sirva para la cultura y la civilización y no para extender la barbarie. Mª Dolores F.-Fígares

Colibrí

Cuenta una leyenda guaraní, que la muerte no es el final de la vida, pues el hombre, al morir, abandona el cuerpo en la Tierra pero el alma continúa su existencia. La leyenda dice que se desprende el alma y vuela a ocultarse en una flor a la espera de un mágico ser. Entonces, es cuando aparece el "mainimbú" (nombre guaraní del Colibrí) y recoge las almas desde las flores, para guiarlas amorosamente al Paraíso. Esta es la razón de que vuele de flor en flor. Antiguamente se creía que el colibrí provenía de un país de hadas y quien tenga hoy el placer de contemplarlo, no estará lejos de opinar lo mismo. Por eso, cuándo en nuestro jardín aparece un "Colibrí" significa qué nos vienen a contar que las almas de los qué amamos están bien. Cortesía: Círculo de Simbolismo y Mitología “Argonautas”, Nueva Acrópolis Cajamarca.


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Pestesy desastres Escrito en junio de 1987.

A medida que nuestro siglo XX se acerca a sus últimos años, aparece un variado conjunto de síntomas que poco y nada difieren de los que se padecieron en otros momentos críticos de la Historia, especialmente cada vez que se cerraba algún ciclo de vidas y experiencias.

Hoy como entonces nos afectan, entre otros muchos males, nuevas y desconocidas enfermedades que bien pueden compararse a las antiguas pestes. También como antaño surgen las preguntas inevitables: ¿es Dios el que envía este castigo a los hombres descarriados?; ¿es la ambición desmedida y la vanidad humana la que fabrica virus imbatibles en el anonimato cómplice de los laboratorios? ¿Maldición divina o maldad humana? Lo cierto es que la peste se manifiesta con su secuela de dolor, muerte y, como siempre, temor: temor a ser el próximo, a no poder escapar de sus garras.

desarrolla las enseñanzas que incumben a todos los desastres, a los finales del mundo y, fundamentalmente, al miedo como consecuencia de la ignorancia. Otra vez corresponde a la Filosofía recordar que las ciencias y las leyes matemáticas afectan a todo el Universo. Así, todo lo que sucede podría medirse en base a la Ley de Causas y Efectos, por la cual unas cosas son la raíz de otras. Del mismo modo en que la semilla indica la naturaleza del árbol que ha de crecer, la naturaleza de un acto señala las características de sus actos consecuentes.

Hoy como entonces nos vemos invadidos por predicciones de toda índole. O bien es Dios quien directamente, o a través de emisarios y enviados, anuncia la eliminación de la especie humana, o bien son las guerras y las modernas armas las que se encargarían de destruir todo lo que vive sobre la faz de la tierra. No se ven soluciones por ninguna parte; sólo se predicen desastres, desolación, muerte y, una vez más, temor: temor a lo que vendrá, a un futuro incierto y desesperanzador.

En la medida en que cada hombre despierte su propio filósofo interior, habrá, pues, más seguridad individual, más conocimiento, lo que equivale a decir más experiencia para mejorar las causas, y con ello variar los efectos. En última instancia, pestes y desastres viven en nuestro interior, así como viven también dentro de nosotros las fuerzas que nos permitirán paliar las pestes y los desastres. De la misma manera en que la luz borra la oscuridad, el conocimiento lo hace con el miedo; todo es cuestión de encender la primera antorcha.

Hoy como entonces la Filosofía asimismo plantea y

Delia Steinberg Guzmán


5 Cuando la tormenta pase

Anuncia en

De Mario Benedetti

Cuando la tormenta pase Y se amansen los caminos y seamos sobrevivientes de un naufragio colectivo.

Mario Benedetti fue un compositor, dramaturgo, poeta, escritor y periodista uruguayo. Se fue de este mundo en 2009, pero dejó una prolífica obra de más de 80 libros, algunos traducidos a más de 20 idiomas. En su testamento dejó creada la Fundación Mario Benedetti, cuyo fin era preservar su obra, apoyar la literatura y la lucha por los derechos humanos. Ahora mismo, recordamos a Benedetti con algunas de sus palabras más inspiradoras en el poema “Cuando la tormenta pase”. Este pequeño escrito nos ilustra sobre todo lo que nos dejan las tormentas, señala que estas de alguna manera nos hacen más humildes, más solidarios, nos hacen sentir empatía por todos aquellos que se fueron en medio de la tormenta y levantar voces de júbilo con muchas más ganas de vivir cuando todo ha pasado. Benedetti nos deja este mensaje, sabio y oportuno, que nos dice que después de esta tormenta, seremos mejores de adentro hacia afuera.

Con el corazón lloroso y el destino bendecido nos sentiremos dichosos tan sólo por estar vivos. Y le daremos un abrazo al primer desconocido y alabaremos la suerte de conservar un amigo.

Seremos más generosos Y mucho más comprometidos Entenderemos lo frágil que significa estar vivos Sudaremos empatía por quien está y quien se ha ido. Extrañaremos al viejo que pedía un peso en el mercado, que no supimos su nombre y siempre estuvo a tu lado. Y quizás el viejo pobre era tu Dios disfrazado. Nunca preguntaste el nombre porque estabas apurado.

Y entonces recordaremos todo aquello que perdimos y de una vez aprenderemos todo lo que no aprendimos.

Y todo será un milagro Y todo será un legado Y se respetará la vida, la vida que hemos ganado.

Ya no tendremos envidia pues todos habrán sufrido. Ya no tendremos desidia Seremos más compasivos.

Cuando la tormenta pase te pido Dios, apenado, que nos devuelvas mejores, como nos habías soñado.

Valdrá más lo que es de todos Que lo jamas conseguido

Si ahora mismo te sientes abrumado por la situación, permite que tu mente se expanda y aprende a ver las cosas desde una perspectiva más amplia. No te atemorices pensando que es el fin de la humanidad, es solo el preludio de un nuevo comienzo, solo una tormenta, que busca hacernos más sabios, más humildes y por sobre todo mucho más solidarios. Ten paz. Cortesía: Círculo de Simbolismo y Mitología, Nueva Acrópolis Cajamarca.

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Nasrudín

En cierta ocasión, Nasrudín recibió una visita de una señora, visiblemente agitada

– Por favor, por favor, yo no puedo vivir más así, mi vida es un infierno; necesito que me diga, oh sabio, qué es lo que puedo hacer. – Ah, sí claro –respondió Nasrudínpero, dígame antes qué es lo que le aqueja, cuál es su problema.

y la situación angustiosa

– Pero… ¿se ha vuelto loco? le he dicho la desgracia que es vivir en casa tan pequeña, y que esa es la causa del problema y me dice aún que entre al burro…

mientos tiraba cuanto estaba a su alcance, además se comió parte de la reserva que teníamos en la cocina. Oh, por favor, ¡qué infierno!, ¿cómo se le ha ocurrido hacerme esto?

– Me prometió que no iba a cuestionar nada de lo que le pidiese, dijo taxativamente Nasrudín

– Pues bien, dijo Nasrudín, durante la próxima semana, debe hacer entrar, además a la vaca, y que así comparta con todos ustedes la casa cuando regrese de pastar.

Y así, durante siete días, al infierno

– Oh, no, no, no… ¿pero qué me está pidiendo, venerable Nasrudín? Usted ha perdido el juicio, o si no, va a hacer de todos modos que yo pierda el mío.

- No resisto un minuto más el caos que hay en casa. Mi marido y mis cinco hijos, continuamente pidiendo que les busque algo, y sin tener nunca nada de espacio ni de intimidad. Nuestra casa más parece mezquita de ermitaño que vivienda, es demasiado pequeña para todos los que allí estamos, y cuando estamos todos juntos es un alboroto.

La buena señora comenzó a gritar, pero un gesto imperativo, y apaciguador del sabio, fue suficiente para que se callara, pues había prometido obedecerle. Además, la fama de santo de Nasrudín hacía que, en el fondo de su alma, confiase en él, aunque no entendiera de ningún modo la tortura a que le estaba sometiendo.

– Ah…vaya, creo que ya sé la solución para su problema, pero me debe prometer que va a hacer lo que le digo sin preguntar y sin perder la paciencia. – Lo prometo, lo prometo – dijo la angustiada señora, que confiaba en la sabiduría de Nasrudín - haré lo que sea necesario para salir de este infierno y esta opresión que me consume. – Pues bien, durante esta semana – dijo Nasrudín - entre el burro en la casa y que duerma con ustedes.

que vivía la buena mujer, se sumó la presencia casi permanente del burro en la casa. Transcurrida una semana angustiosa, volvió a ver, según lo previsto, al sabio, quien le preguntó. – Y bien, ¿qué tal se ha adaptado a esta nueva situación? – Oh, Nasrudín, es un infierno, un verdadero infierno, no había quien se moviese y el burro, con sus movi-

Y así obedeció, y durante la siguiente semana, ella, su marido, los cinco hijos, el asno y la vaca compartieron la estrecha vivienda en que moraban. Cuando volvió a ver al sabio, éste le preguntó: – Qué, cómo va todo. – Ah, esto es ya insufrible, la vaca hace sus necesidades en la casa, y se pelea con el burro por el espacio, mis hijos


7 por poco no han sido aplastados por ella y… – Está bien, está bien, todo está resultando según lo esperado, dijo Nasrudín. Ahora lo que tiene que hacer es entrar al cerdo, tarde y noche. Un gesto de Nasrudín impidió ninguna palabra de protesta. Una semana después, el sabio preguntó a la afligida señora: – Bien, bien, cómo va la semana? La señora ya no tenía ni energía para responder, además su vestido estaba sucio y maloliente, al tener que dormir bajo el mismo techo que el cerdo, el burro y la vaca… Permaneció en silencio, implorando con su mirada… – Ahora lo que tiene que hacer, dijo Nasrudín, es retirar cerdo, vaca y asno, y me vuelve a ver en una semana. Cuando ésta transcurrió, y la señora se encontró con Nasrudín, el sabio preguntó: – ¿Cómo se encuentra ahora, qué tal ha pasado la semana? La señora, visiblemente feliz, limpia, contenta, respondió: – Ah, qué maravilla, qué alegría, en comparación con las semanas pasadas nuestra casa se ha convertido en un palacio, parece que hay espacio para todo, y la vida transcurre en ella apaciblemente… – Pues bien, dijo Nasrudín, creo que el asunto ha concluido, sus males, al parecer han cesado y usted está contenta y feliz, de lo cual, sinceramente me alegro. Y la señora se fue serena y contenta por vivir en lugar tan placentero.

El retorno de los

Angeles Autora: Laura Winckler

Durante siglos, los ángeles han estado discretamente confinados a adornar con sus bellos rostros los decorados de las iglesias. Ahora, vuelven con fuerza ante un renovado interés por el mundo angélico y la angelología. Desde los ángeles guardianes hasta los ángeles rebeldes, pasando por los ángeles de luz, el libro que presentamos nos descubre un mundo lleno de riqueza, serio y alejado de clichés fantasiosos. Cortesía: Círculos de Lectura “Sócrates”, Nueva Acrópolis Cajamarca.

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