CIUDADANOS
GLOBALES
Nº 0 – Año 1 Noviembre-Diciembre de 2016
JOSÉ MANUEL BUYATTI La interculturalidad como forma de vida
RESPIRAR AZUL CLARITO Crónica de un viaje a Bolivia
YO ELIJO ARGENTINA La experiencia de François Verdier
Habitar el mundo y borrar las fronteras
Nº 0 – Año 1 Noviembre-Diciembre de 2016
STAFF Responsable editorial: Camila Venturini Diseño: Camila Venturini Paula Pretti Mauro Milesi Redacción: Alejandrina Tinta Segovia Mara Torossian Colabora en este numero: Andrea Brandalise Mail: ciudadanosglobales@gmail.com Dirección: Victoria 55 4to PB 3100 Paraná, Entre Ríos, Argentina
Alguien de por ahí carga un mochila, abre una puerta y sube a un taxi con rumbo a una terminal cualquiera de una ciudad cualquiera. Otro, en el rincón más lejano del mundo, con otra cultura y otro idioma se despide entre abrazos de su familia. Un tercero recuerda a los que hace apenas seis meses eran desconocidos pero que hoy forman parte de sus afectos. Ciudadanos Globales es una revista destinada a todos aquellos que, curiosos del mundo que los rodea, han decidido dejar atrás la comodidad del hogar y adentrarse en la búsqueda de lo distinto; para los que no se conforman con escuchar historias de viajes sino que prefieren vivir sus propias historias, pero también para aquellos que quieren emprender una forma de vida repleta de nuevos destinos, nuevas culturas, y nuevas maneras de mirar el mundo. En este primer número de Ciudadanos Globales presentaremos una entrevista a José Manuel Buyatti , representante de American Field Service (afs) en nuestro país, quien nos cuenta sobre su experiencia de vida por el mundo así como su trabajo en la organización. También traemos el testimonio de François Verdier un joven francés radicado actualmente en la ciudad de Rosario, que nos cuanta cómo ha sido este cambio en su vida y por qué eligió Argentina como lugar donde vivir. Además veremos cómo se siente descubrir el mundo con sólo una mochila en la espalda a través de las palabras de Andrea Brandalise. En estos tiempos de cambio, de movimiento y espontaneidad, Ciudadanos Globales se propone mostrar e incentivar la interculturalidad relatando experiencias de otros, para aportar a esas difusas fronteras con las que convivimos en nuestro día a día.
6 RESPIRAR AZUL CLARITO Crónica de viaje de Andrea Brandalise
22 JOSÉ MANUEL BUYATTI
DESTINOS DESTACADOS
«ESTAR EXPUESTO A OTRAS REALIDADES ES LO MÍO» El voluntario de afs nos cuenta sus experiencias de interculturalidad
12 YO ELIJO ARGENTINA
UNA VIEJA CONOCIDA
UNA VIDA EN UN AÑO
François Verdier: De Francia a Rosario
CUANDO LA GUERRA TE OBLIGA A EMIGRAR
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CUANDO LA GUERRA TE OBLIGA A EMIGRAR Por Alejandrina Tinta Segovia
Para algunos viajar resulta una situación placentera que brinda la posibilidad de conocer nuevas regiones, nuevas culturas, aprender un idioma o simplemente disfrutar. Sin embargo muchos de los viajeros que hoy recorren el mundo son obligados a dejar sus hogares por situaciones extremas que atentan contra su seguridad. Este es el caso de los sirios que desde el 2011 escapan de la guerra buscando refugio en los países vecinos como Egipto, Irak, Jordania, Líbano, Turquía, o hacia el norte de África. Las luchas internas por el poder, catalogada como la Guerra Civil Siria, han dejado una cifra que llegó a los cinco millones de refugiados. A estos hay que sumarle los que intentan llegar a Europa atravesando el Mediterráneo en condiciones inseguras e inhumanas. Según La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (agnur), 2015 ha sido el año de mayor migración de sirios: más de 1 millon. De ellos 3771 han perdido
la vida intentando cruzar. Este año la cifra llegó a 3800 personas que murieron o desaparecieron en el mar. Pero quienes sobreviven a estas travesías no necesariamente alcanzan su cometido, porque no todos los países están dispuestos a recibirlos y brindarles las condiciones necesarias para su bienestar. El epicentro del problema acontece en Grecia a cuyas fronteras llegan el mayor número de refugiados con la intención de cruzar a Alemania o a otros países de Europa. Las imágenes que llegan de los diferentes medios conmueven al mundo entero, son realmente desoladoras: campamentos improvisados entre lodazales donde familias enteras subsisten día a día, naufragios en el Mediterráneo e imágenes de niños que sufren las consecuencias de una guerra que ni siquiera pueden comprender. Por su parte la Unión Europea (ue) con sus ideales de respeto a la dignidad humana, de libertad, de democracia, de igualdad
y los derechos humanos parece haber olvidado sus valores y una vez más expulsa a quienes intentan buscar refugio en sus tierras. Debido a su ubicación geográfica, Turquía, es un lugar de paso inevitable para quienes pretenden llegar a Grecia desde Siria. Es por esto que la ue realizó en marzo de este año un acuerdo con Turquia para devolver a suelo turco a todos aquellos migrantes y refugiados que a partir del 20 de marzo lleguen a Egeo, Lesbos, Chios, Samos y Leros .A cambio la ue se ofreció a entregar 6.000 millones de euros en carácter de ayuda humanitaria y a eximir de visado a todo ciudadano turco que quiera viajar a un país de la ue. Este acuerdo ha transformado los centros de refugios en centros de detención, convirtiendo a los refugiados en criminales. Muchas de las ong de ayuda humanitaria que trabajaban en estos centros(como Médicos Sin Frontera ,Save The Children) han replanteado su labor en el lugar,
Internacional ya que no quieren ser cómplices de este acuerdo que atenta contra la dignidad humana y rompe los derechos internacionales por incumplimiento de la convención de la ue del año 1951 y el protocolo del 1967 para los refugiados. Si bien estos conflictos parecen muy lejanos, no debemos olvidar que nuestro país, como muchos otros de Latinoamérica, es comunidad cosmopolita. En nuestras costumbres y tra-
diciones se guardan las culturas de otros pueblos que han ido conformando este vasto territorio. Históricamente refugiados y migrantes de todo el mundo han llegado a estas latitudes en busca de una nueva vida y han encontrado aquí oportunidades que sus países les negaban. La gran y civilizada Europa, como muchas otras veces, sigue expulsando hombres, mujeres y niños. Los discursos xenofóbicos y ra-
cistas resurgen en lugares donde parecían extintos. Es por eso que no podemos ser indiferentes a los conflictos que viven otros pueblos. Debemos exigir a nuestros gobiernos que se comprometan a garantizar los derechos de todos para hacer de nuestra sociedad un espacio de convivencia sano y digno para la vida.
4.815.868 Son los refugiados sirios en los países vecinos. 2,1 millones en Egipto, Irak, Jordania y Líbano, 1,9 millones en Turquía. Mas de 28 mil registrados en el Norte de África
2.500.000
Zaatari Este campo de refugiados en Jordania es el que aloja a mayor cantidad de migrantes desde 2012, con aproximadamente 80 mil personas.
Son los niños refugiados en los países vecinos. Y más de 500.000 en Europa. 300.000 han nacido como refugiados.
327.800 Es la cantidad de personas que intentaron cruzar el Mediterráneo para llegar a Europa solo en 2016.
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RESPIRAR AZUL CLARITO Crónica de un viaje a Bolivia
Por Andrea Brandalise Salí el 2 de enero de mi casa después de haber armado mi mochila la noche anterior, puse ropa de verano y también algún que otro abrigo, me iba al norte. Ya había estado allí, el clima es muy variado. Ese día nos levantamos temprano, mi papá me llevó a la terminal de Córdoba donde me reuní con dos amigas. A las 7 de la mañana partiríamos hacia Jesús María para luego seguir a dedo sin rumbo exacto. Después de un largo recorrido en el norte argentino llegamos a la frontera con Bolivia. La cruzamos a pie luego de hacer una cola de 2 horas y media. En el país vecino sacamos pasajes hacia una de las ciudades más altas del mundo, Potosí. Era la tercera vez que visitaba el país pero no conocía esa localidad. A pesar de no estar tan lejos de Argentina, sus costumbres son diferentes, la cultura boliviana no sufrió muchas modificaciones a lo largo del tiempo, ni siquiera por la tecnología. Dependiendo de la región hablan Quechua o Aymara; la mayoría de los
platos suele contener carne o pollo y mucha fritura, su ropa es colorida, los bailes y las fiestas son alegres y todo el pueblo participa. En esos instantes me parecía estar en otro mundo. La ciudad de explotación minera, hace más de 500 años que extrae plata, cobre y oro de Cerro Rico, los mineros trabajan todos los días del año, casi no ven la luz del sol. El clima es frío por estar a 4.070 metros de altura pero el sol suele ser intenso. Tuvimos la oportunidad de celebrar con los pobladores el Carnaval Minero. Es a fines de enero, las calles se llenan de bailarines, se toma cerveza, chicha, se come y se le tira espuma y agua a los bailarines y a todos los que están presentes. Llegamos a Sucre en flota, como le dicen allá a los colectivos. Pudimos compartir el viaje con gente de la propia comunidad boliviana porque ese tipo de trasporte es muy económico y los lugareños suelen utilizarlo con frecuencia. Nos hospedamos en Lo de Mario, donde encontramos muchos
malabaristas, músicos y artesanos. El albergue era una casa vieja con sus paredes pitadas de colores penetrantes, tenía un patio central repleto de plantas que reunía todas las piezas en círculo, la cocina era compartida y todo huésped podía utilizarla. Un bloqueo nacional en el país nos impidió salir durante tres semanas, ya que la capital fue la ciudad más perjudicada. En el trascurso de los días paseamos por la ciudad conociendo lugareños y compartiendo desde adentro la cultura del carnaval. Como sucede en el norte argentino, el jueves de compadres salen todos los hombres a festejar; al siguiente jueves salen las
El mundo en una mochila
CARNAVAL MINERO DE POTOSÍ
Cuentan las viejas tradiciones de la ciudad de Potosí, que la bajada de los mineros en el mes de febrero tiene relación con la devoción a la imagen de la Virgen de la Candelaria (Imagen de la Kollita) y el Tata Ck'accha (Cristo de los Auxilios), que en quechua quiere decir «Cristo Minero». Esa fiesta es considerada como una de las manifestaciones y expresiones folklórico-culturales más genuinas, única en su género, pues refleja el importante aporte del trabajador minero para el desarrollo del país. Fotografía: Román Schuster
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Andrea Brandalise a orillas del Titicaca, el lago navegable más alto del mundo.
«Disfruto ponerme en contacto con culturas distintas, así aprendí a intercambiar conocimientos»
comadres. Este último día es un descontrol, una multitud de mujeres de diferentes edades (desde niñas hasta abuelas) bailan, cantan y se visten de acuerdo a la comparsa a la que pertenecen. A pesar de que nosotras éramos de afuera, fuimos bienvenidas a bailar y disfrutar con ellas. Cuando pudimos salir de Sucre hicimos la famosa Ruta del Che, sin necesidad de pagar los costosos tours destinados al turista. Recorrimos cada uno de los pueblitos, incluso La Higuera, donde mataron al revolucionario. Llegamos a Samaipata, la ciudad pertenece al departamento de Santa Cruz de las Sierras. En esta zona sus modos de hablar cambian, incluso la tonada es diferente al oriente boliviano. En la localidad existen muchos movimientos sobre permacultura y bioconstrucción. Nosotras hicimos un voluntariado con los kamba, como se denominan los lugareños, aprendimos a labrar la tierra, a trabajar con animales y a cambio obtuvimos un lugar para dormir y comida diaria. Es una buena forma de viajar, porque uno ingresa en las vivencias de la gente. Además esta experiencia me brindó la posibilidad de aprender sobre medicina natural. A cada paso sentíamos que nuestras vivencias se acumulaban a la par de un conocimiento que jamás alcanzaríamos de otra manera y decidimos continuar. En La Paz, visitamos un mercado popular donde se pueden encontrar una diversidad de alimentos, jugos naturales y comida a 10 pe-
sos bolivianos. El menú del día puede incluir, como entrada, sopa de maní, de chairo o fideos y algunos de los platos típicos son ají de lenteja, ají de gallina, plato paceño, ranga ranga, ají de fideo o papa a la huancaína. Para mi suerte, ya que no como carne, el plato paceño es queso frito, con habas, papines, choclo y ensalada. La comida en Bolivia es muy abundante, económica y hecha por las caseras, así se llama a las mujeres que trabajan todos los días ofreciendo distinta recetas a los huéspedes hechas con mucho cariño. Generalmente la casera te prepara un jugo natural cada mañana incluida la yapita, vuelven a llenar el vaso; la que nos cocinaba conocía nuestros gustos, siempre me ofrecía algo sin carne o estaba dispuesta a ponerme más yapa de arroz o ensalada para que coma bien. A pesar de resultarles raro que no coma carne, siempre me ofrecían todo lo que tenían. Lugares sagrados A 147 Kilómetros de La Paz se encuentra Copacabana, pero nosotras hicimos un desvío y nos dirigimos a la Isla del sol rodeada por el Lago Titicaca, el más alto del mundo. Este lugar sagrado para muchas comunidades aborígenes es impresionante. Todas las mañanas nos bañábamos en sus aguas heladas por la altura, al principio cuesta meterse pero una vez acostumbradas queríamos nadar ahí todos los días. Cuando uno se sumerge parece que los oídos están por
estallar y todo el cuerpo se entumece. En el lago viven los isleños distribuidos en diferentes islas, la del Sol es la más conocida. Allí la gente vive de sus animales, todas las mañanas los pastores pasan con sus ovejas y las llevan a pastar, mientras los chanchos andan sueltos y corriendo por la playa. Como en toda aquella zona del país, las personas tienen la cara curtida por el frio y el sol, que quema desde el amanecer. Ellos siempre están emponchados, las mujeres usan faldas largas y sombreros para protegerse, están acostumbrados a estar abrigados a pesar del calor ya que empiezan su jornada muy temprano, antes de que salga el sol. En la isla no se puede hacer fuego para proteger el lugar, en temporada alta se suelen alquilar cocinas o bien se debe comprar comida hecha. Nosotros tuvimos la hermosa experiencia de poder cocinar en la casa de una familia que nos prestó su cocina, porque ya no era temporada cuando fuimos, la conseguimos después de preguntar por toda la isla. Una mujer hermosa, humilde y de cuerpo pequeño a causa del trabajo pesado, cuando le consultamos sonrió y nos llevó hasta su casita. Tuvimos que caminar bastante y subir una montaña, cuando llegamos al lugar la vista era sorprendente,
desde ahí se podíamos apreciar toda la isla, el lago que parece nunca terminar y los botecitos navegando. Lo mejor fue cuando cocinamos a leña, ya que allí no existe el gas, su cocinita estaba afuera de la casa, era de barro y se ubicaba en el piso, semejante a una diminuta cueva; para prender el fuego uno tenía que agacharse. Además de prestarnos la cocina nos regaló algunas verduras y condimentos, luego nos dejó solos en su casa porque ella tenía que volver a cuidar a su hijita y a trabajar. Partí a Coroico, la capital de la provincia de Nor Yungas. Viví tres meses allí trabajando con artesanías, en una disco los fin de semana y con turismo a veces, porque nos hicimos amigas de un guía que nos llevó a conocer varios lugares, algunos turísticos y otros no, pero igual de hermosos. Al quedarme tanto tiempo hice muchas amistades lugareñas, el pueblo es muy chiquito y toda la gente se conoce, así uno pasa a formar parte de ellos también, te invitan a comer a las casas y vas a las fiestas tradicionales. En la ciudad tuve la oportunidad de realizar un documental de las comunidades afro bolivianas que viven en pueblos muy pequeños y cercanos a Coroico. Estas personas son descen-
dientes de africanos, traídos como esclavos para trabajar en las minas de Potosí, pero cuando se abolió la esclavitud buscaron un lugar semejante al de sus orígenes, por ello terminaron formando sus comunidades en las yungas, donde se cosecha café, cacao, coca y cítricos. Al caminar por la zona se puede comer naranjas o mandarinas, arrancarlas del mismo árbol, y llenar las mochilas de fruta. También hay bananos, papayas, carambolas, y de todo un poco. En esta experiencia aprendimos a cosechar café y cacao. Su proceso es largo: se los recolecta manualmente y debe sufrir varios secados, es un trabajo enorme antes de que se pueda comer un pedazo de chocolate o hacerse una cocoa, como le dicen ahí. Coroico me brindó muchas posibilidades, estuve también en las plantaciones de coca y de tabaco. Conocí muchas actividades de elaboración y aprendí de las diferentes culturas, bailes, comidas y tradiciones. Los viajes forman parte de mi vida, es algo que me llena. Disfruto ponerme en contacto con culturas distintas, así aprendí a intercambiar conocimientos. Porque ellos también se interesan por saber cómo se vive en mi tierra, cuales son mis costumbres, comidas y tradiciones.
brasil perú
Coroico
Isla del Sol
La Paz Samaipata Sucre
La Higuera Potosí
paraguay chile
La Quiaca (Arg.)
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UNA VIDA EN UN AÑO La sensación que uno tiene cuando deja su casa, su país, sus costumbres, su familia y amigos para ir hacia lo extraño, es una mezcla de nervios, miedo y ansias. No es tan difícil dejar lo conocido porque ya se sabe que luego de un determinado tiempo, uno va a volver. Sin embargo irse de intercambio un año no es una decisión que se tome de un día para otro. Implica un proceso de preparación para que cuando llegue el momento de la experiencia, esté uno capacitado para poder superar los momentos difíciles, los choques culturales y para lograr insertarse en ese mundo nuevo del que formará parte. Muchas veces decir «me voy de intercambio» para algunas personas significa un año sabático o vacaciones. Pero una vez en el país de destino, uno no habla el idioma, no conoce cómo es la rutina diaria, vive con desconocidos, va a una escuela nueva, tiene que estudiar en otra lengua. Los desafíos que se le presentan son muchos y al ir superándolos uno va teniendo satisfacciones. El resultado de la experiencia siempre es positivo, puede haber sido un muy buen año o uno no tan bueno, pero el aprendizaje es inmenso. Encontrar-
se solo, sumergido de lleno en una nueva cultura hace que uno aprenda a ver el mundo de una perspectiva distinta, no sólo desde el punto de vista que trae con su cultura, sino desde la mirada de otro. El problema se presenta cuando llega el momento de volver. No es lo mismo que dejar tu propio país, porque ahora se deja un segundo hogar, al cual no se sabe cuándo podrá regresar. Alguien tiene una vida que construye durante 16 o 17 años, luego viaja a otro lugar y construye todo eso en un solo año y después tiene que abandonarlo. Sin dudas que durará el sentimiento para toda la vida y que siempre será una segunda casa. ¿Cómo irse de intercambio? Distintas organizaciones no gubernamentales promueven el aprendizaje intercultural a través de este tipo de experiencia, con programas de distintas duraciones y a cientos de destinos alrededor del mundo. Conozcamos un poco más sobre las principales organizaciones de nuestro país.
Intercambios 11
American Field Service (afs) Es una organización internacional, de base voluntaria, no gubernamental, sin fines de lucro que promueve oportunidades de aprendizaje intercultural para ayudar a las personas a que desarrollen los conocimientos, las destrezas y el entendimiento necesario para crear un mundo más justo y en paz. La educación que promueve es la que permite a la gente cambiar su perspectiva a través de una experiencia que los expone a otras culturas y a otras formas de pensar. Hoy afs está presente en 80 países y cuenta anualmente con la participación de 13.000 estudiantes a escala mundial. Contacto: www.afs.org.ar 0800 288 2237
Youth For Understanding (yfu) Es una organización privada sin fines de lucro que se dedica a organizar programas de intercambio estudiantil internacional para jóvenes entre 15 y 18 años. Su misión es darle a los jóvenes la oportunidad de vivir una experiencia de entendimiento intercultural única, en un mundo de constantes cambios e interdependencia. Esta experiencia de vida permite a los estudiantes crecer integralmente, desarrollar su personalidad, valorar su propia cultura y enfrentar el futuro con amplitud de criterio y responsabilidad. yfu cuenta con 50 sedes alrededor del mundo. Contacto: www.yfu.org.ar 011 5236-0044
Rotary International Es una red voluntaria de un millón doscientos mil socios alrededor del mundo. Su principal tarea es el servicio a la comunidad, sin embargo debido a su presencia en tantos países, realiza intercambio de jóvenes que viajan representando a un club o sede local. Rotary ofrece anualmente a más de ocho mil jóvenes la experiencia única de vivir en el extranjero. Al compartir su cultura y adoptar nuevas costumbres, afirman que contribuirán al fomento de la comprensión entre las naciones. Además de ampliar sus horizontes, descubrirán nuevas perspectivas en lo personal y lo cultural. Contacto: www.rotary.org/es 011 5032 -0096
Historia de vida 13
JOSÉ MANUEL BUYATTI:
«Estar expuesto a otras realidades es lo mío» Por Mara Torossian
José Manuel Buyatti se acomoda en la silla, recién vuelve de trabajar de la aceitera de su familia, Buyatti saica, allí es el encargado del Departamento de Finanzas y Comercio Exterior. Reconquista, al norte de Santa Fe, es la ciudad donde nació y recide actualmente. Está casado con Gabriela, a quien conoce desde la escuela primaria y tiene dos hijas, una de 16 y otra de 13 años. Estudió Licenciatura en Comercio Exterior en Buenos Aires, después de haber hecho un intercambio cultural en Estados Unidos durante 1989 y 1990. A los 45 años José Manuel no le teme a lo extraño. Actualmente es voluntario de afs y su vida está atravesada por la interculturalidad; ha sido familia anfitriona y él consejero de jóvenes extranjeros, además su vocación y compromiso con la ong hizo que su forma de ver el mundo sea desde los ojos de un ciudadano global. Visitó Tailandia en 2012 para luego fomentar que jóvenes argentinos elijan ese país como destino de intercambio
«Los voluntarios no recibimos plata, pero recibimos un sueldo afectivo y de conocimiento»
¿Cuál fue tu primera experiencia intercultural? Cuando tenía 7 años. Mis primos, que a la vez eran mis vecinos, fueron la primera familia que hospedó un estudiante de intercambio en Reconquista. Era un chico de Estados Unidos, John. Cuando entré en contacto con él, tomé dimensión de la importancia de conocer personas de otros países, que hablan otro idioma y viven distinto. Eso fue lo que me llevó a querer saber más de afs. Una amiga de mi madre era voluntaria en ese momento y yo tenía conocidos que habían viajado, por lo que sabía un poco de lo que eran esas experiencias a través de ellos. Mi mujer hospedó en el año 87 una chica de Estados Unidos y yo sentí la necesidad de vivir algo así también. En el 89, luego de haber terminado el secundario, estaba haciendo ingeniería química en Santa Fe y en agosto de ese mismo año me fui de intercambio. ¿Cómo fue esa experiencia? Primero tuve que atravesar un proceso de selección. No era como ahora, porque antes debían elegirte, hoy te preparan. Viajaban muy pocos chicos; éramos más de 90 los que rendimos el examen y quedamos seleccionados cuatro. Me acuerdo que los datos de mi familia anfitriona me llegaron por correo desde la oficina de afs en Bue-
nos Aires el 25 de abril, cuatro meses antes de mi partida. Esta experiencia fue un antes y un después en mi vida. A veces pienso en algo y digo: «¿Cuándo fue? Ah, tres años después de que volví», lo tomo como una referencia. Me marcó en muchas cosas; una de ellas marcó mi futuro, ya que me hizo ver que la ingeniería no era lo mío. Hoy sigo en contacto con mi familia anfitriona, los volví a visitar cinco veces y ellos vinieron dos. ¿Sigue presente en vos hoy tu intercambio? Sí, me doy cuenta de que esta forma de vivir que yo adquirí y que hoy tenemos en mi familia cambió no sólo mi vida, sino también la de mis hijas, las hizo ver el mundo desde otra realidad. Un día, cuando la más chiquita estaba aprendiendo a hablar, empezó a balbucear y mi hija de tres años le dijo: «Hablá bien o ¿sos estudiante de intercambio?». Desde tan pequeña ya diferenciaba que había gente de otros países; le explicaba a sus amigos que había diferencias horarias, cosas que un nene a esa edad no entiende. ¿Cuántas veces fueron familia anfitriona? Seis. Primero recibimos a un japonés, después a uno de Estados Unidos, luego a uno de Turquía, otro de Aus-
tralia, uno Nueva Zelanda y una de Italia. Sigo teniendo contacto con la mayoría, fuimos a Turquía, también fui a Estados Unidos. Este año en julio estuvimos en la casa de la chica de Italia. Nos queda ir a Australia y Nueva Zelanda. Con el japonés no tenemos mucho contacto. ¿Cómo fue la experiencia de convivir con personas de otras religiones? Como creo en los valores del catolicismo, veo a las otras creencias como una oportunidad de aprender y no busco solo las diferencias, sino las similitudes. Mi hijo de Estados Unidos es judío, yo sabía poco de su religión, pero me interioricé después de haberlo conocido. A través de esta relación entre las formas de pensar uno va abriendo la mente y viendo qué es importante para el otro. El de Turquía es musulmán, un día durante una de nuestras largas charlas me preguntó si yo realmente creía que la Virgen María era virgen. Me hizo pensar… Lo mismo podemos preguntarnos nosotros sobre su Dios Alá, él me contaba que para ellos significa todo, es por eso no se puede dibujar, porque tiene muchas formas. Cuando llegó hablaba muy poco castellano y me dijo: «mi objetivo es aprender a hablar español para explicar que no todos los musulmanes somos terroristas». Estaba
desesperado por hacer esa aclaración. Y así uno va observando, aprendiendo cosas y generando tolerancia. Si bien tu familia de sangre está en Reconquista ¿Considerás que una parte tuya está en cada uno de esos países? Sin duda que un pedacito nuestro esta en cada lado con ellos. Y se va ampliando. Ahora uno de nuestros hijos se casó, conocimos a su mujer y cuando lleguen los nietos van a ser parte de nuestro hogar también. Mi familia de Estados Unidos me hospedó en el 89. En el 91 recibieron a un hondureño que se llama Miguel y yo lo conocí ese mismo año porque fui a visitarlos. Él se casó con Gabriela, tiene una hija que se llama Mia. En el año 93 volvieron a hospedar, esta vez a Andreas de Italia. En agosto de este año fui a Roma y lo conocí por primera vez después de varios años de hablar por Skype. ¿En qué países has estado? ¿Cuál de todas tus experiencias en el exterior te marcó más y por qué? Estuve en Canadá, Estados Unidos, México, República Dominicana, Colombia, Perú, Chile, Brasil, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Polinesia, Turquía, Tailandia, Islandia, Islas Faroe, Dina-
marca e Italia. La más fuerte fue la del intercambio, pero también cada chico que hospedamos me marcó. En todas las experiencias hubo problemas, pero se fueron superando y eso es lo que nos ha dado tanto aprendizaje. Luego de 15 años de voluntariado en afs, ¿qué te motiva a seguir con esta tarea? Los voluntarios no recibimos plata pero sí tenemos un sueldo afectivo, un sueldo en conocimiento, un sueldo en un montón de cosas. Las motivaciones por las cuales uno entra son unas y por las que continua son otras, van cambiando. Entré a afs porque hubo mucha gente que no conocí que hizo algo para yo pudiera irme de intercambio. Nunca me enteré quiénes fueron, quedaron en el anonimato. Quería devolverle eso a la organización, sentía la necesidad de ayudar a que otros chicos pudieran tener la oportunidad que yo tuve. Ahora, luego de tantos años, creo que ya pagué esa deuda. Hoy cada actividad en la que participo me deja algo. El estar en contacto con estudiantes extranjeros y con las familias anfitrionas, es un desafío constante, porque ¡nos estamos comprando gratis problemas de otras personas! —dijo entre risas—. A pesar del paso del tiempo y
de las experiencias que uno va acumulando, cada joven que llega a Reconquista viene con todas las expectativas y ganas de que ese sea el año de sus vidas. Esa energía te hace permanentemente revisar la manera en que uno ve la realidad y así ir cambiando la forma de pensar. Además veo cómo va evolucionando la juventud. Siento que estar expuesto a otras realidades es lo mío. ¿Qué es para vos un ciudadano global? Es el que conoce el mundo. Aquel que se da cuenta de que el otro es diferente. Es volver a pensar distinto, teniendo en cuenta cómo se hacen las cosas en otras realidades. Tener visión global es saber que si tomo una decisión acá puede afectar a otro lado del planeta. Es compartir, complementar, por más que no tengas los mismos valores o motivos de las demás personas; es tratar de pensar en su contexto antes de hacer un juicio de valor. Eso contribuye a ser un ciudadano global. Ser consciente de otras realidades le hace a uno sentirse agradecido de lo que tiene, eso es tener una conciencia global para mí. ¿Te considerás un ciudadano global? Sí, soy un ciudadano global.
Visita a Panamá, donde se realizó una cumbre de voluntarios de AFS
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YO ELIJO ARGENTINA Por Alejandrina Tinta Segovia
El pensamiento de los argentinos está colonizado. Si bien Colón llegó a nuestras tierras hace 524 años y nosotros expulsamos a los españoles hace 200, nos cuesta a veces ver la realidad desde una perspectiva propia y no impuesta. Esto se manifiesta cuando todo lo que tenga que ver con Europa o Estados Unidos, para muchos de nosotros es mejor. Queremos huir. Irnos para allá es señal de grandeza. Si alguien viaja o vive en los países llamados del primer mundo, adquiere automáticamente un estatus social superior al que los que se quedan relegados en este sur subdesarrollado. El hecho de que existe un encanto por esos otros países es real. Cuando creemos escuchar un idioma distinto paramos la oreja y observamos,
porque esa persona que no es nacida acá nos produce curiosidad o quizás hasta admiración. Claro está, no sentimos lo mismo al ver a alguien uruguayo o paraguayo porque son casi lo mismo que nosotros, pero cuando hay algún europeo, asiático, de Oceanía o África, nuestros ojos vuelan y nos desesperamos por saber más sobre ellos. Este pensamiento y forma de actuar cultural de los argentinos es interesante, ya que demuestra que a pesar de haber estado por 200 años descolonizados, no podemos dejar de pensarnos como colonia, como inferior, como sudacas. Y así vemos el emigrar como un progreso, un logro. Quizá no lo vemos tanto en las relaciones personales, como sí se nota con los productos materiales. Todos
Ser extranjero en Argentina 17
tenemos anécdotas de aquel que se compró un jean en París, entonces es el jean. Por más que la confección sea igual que la nacional, es mejor porque es importado y da un nivel de jerarquía a aquel que lo usa por sobre aquel que usa uno hecho acá. Pero esto de que a nosotros un extranjero nos produce encanto, no quiere decir que a ellos no les suceda lo mismo. En todos los países del mundo hay personas que viajan al exterior para conocer y porque también quieren saber más sobre ellos. Un argentino por el mundo también puede producirle curiosidad a un estadounidense o un sueco. A pesar de que nosotros nos podemos llegar a considerar como en desventaja, desde otros lados no nos ven tan así. Somos un país del que muchos, al menos, han escuchado hablar. Quizá no puedan ubicarnos en un mapa, pero nos conocen. Ya
sea por el fútbol, el asado, el vino, la religión o política; Argentina es un destino que está en la lista de muchos. Conocer América del Sur, como ellos nos llaman, es para los europeos o yankees una aventura. Salen contentos de su casa con todo el confort, para ir a recorrer el mundo real de las selvas y montes, mezclado con un poco de shopping. Pero también hay otros que se interesan por conocer realmente en profundidad nuestra tan rica cultura. Llegan a Ezeiza con una idea del mundo, y cuando pisan el aeropuerto luego de un tiempo prolongado en nuestro país, se van con una forma completamente distinta de pensar lo que es el hemisferio norte y cómo se lo ve desde el sur. Una experiencia así está teniendo François Verdier, un joven nacido en Toulouse, Francia, que tiene 24 años. Hace tres años eligió mudarse
a Argentina. Vive en Rosario y trabaja allí haciendo producciones audiovisuales independientes. «Quería irme más lejos y había escuchado buenas cosas sobre Argentina, ya que mi padre había venido varias veces por trabajo y le encantó el país», respondió a la pregunta de por qué la decisión de venir. François expresó que en su país la gente tiene una muy buena imagen de nosotros, «se dice que es un país lindo y que la gente es piola, que son cálidos y que hay muy buena comida». Al principio este joven creía que iba a venir sólo por un tiempo, pero de a poco se fue enamorando de nuestra cultura y por ahora no tiene planeado regresar a su lugar de origen. «Tenía las ganas de irme al menos por un año, sabía que iba a ser un viaje un poco largo pero no sé si pensaba que iba a pasar más de 3 años acá. Por ahora no he planifica-
La primera producción audiovisual de François fue al grupo de raperos Técnica del Hip Hop (THH)
«Las diferencias entre Francia y Argentina al principio las sentía, pero hoy puedo ver que a pesar de estar tan lejos, los países no son tan distintos y uno puede sentirse en casa en ambos lados»
do irme. Quiero conseguir trabajo fijo, además me puse de novio con una chica argentina y ella todavía está en la facultad». Hoy, ya sintiéndose cómodo y como un argentino más, François puede analizar cómo fue el proceso de choque cultural que tuvo que atravesar luego de su llegada. «Cuando llegué a la Argentina me sentía y me hacían sentir que era extranjero, al sólo verme la gente lo notaba. Apenas decía tres palabras y me preguntaban ¿vos de dónde sos? Ahora no tanto. No sé si saben. Cuando llegué la gente estaba interesada en entender por qué un francés se vino a vivir acá y cómo es allá. Era en esas situaciones que yo me sentía muy de afuera. Hoy estoy más involucrado e integrado en la cultura, entonces no me siento más así». La forma de vivir relajada de los argentinos es otro de los atractivos. Venir de una cultura rigurosa, con los tiempos establecidos, con poca flexibilidad y en la que todo está calculado y pensado para que funcione como tiene que funcionar; para luego llegar a un lado donde todo se puede rever, donde se vive al
hoy, sin tener planificado lo que se hará en los próximos meses y donde la espontaneidad es la cualidad que reina; es algo que los enamora. Uno de los obstáculos con los que François se encontró en Argentina fue la forma de comunicación. Nosotros tenemos una manera muy indirecta de decir las cosas. Queremos algo, pero esa información no la expresamos enteramente con palabras, descontando que el otro va a entender a que nos referimos. El contexto y el lenguaje no verbal es muy importante para comprender ese mensaje. Un argentino da vueltas en la comunicación en vez de tomar el camino directo. Una persona que viene con dificultades en el idioma castellano y que está acostumbrado a que en sus país le digan exactamente lo que necesitan; a veces puede mal interpretar. También cuando éste extranjero habla, puede a veces sonar rudo al ser tan preciso. Un ejemplo de esto es nuestra famosa frase «hacé lo que quieras». Si leemos esto sin contexto ni lenguaje no verbal, significa que podemos elegir lo que queramos hacer. Pero, muy bien sabemos, que es más un no
Inmigrantes en números
que un sí. Aquí, una persona que no conoce los códigos de comunicación interpreta lo que dicen las palabras. Este tipo de situaciones son las que producen choques culturales y son las que tuvo que atravesar François como extranjero para poder lograr convivir con nuestra comunidad. Sin embargo, así fue construyendo su nueva forma de vida y luego de un tiempo se acostumbró a lo argento. «Las diferencias entre Francia y Argentina al principio las sentía, pero hoy puedo ver que a pesar de estar tan lejos, los países no son tan distintos y uno se puede sentir en casa en ambos lados», expresó François mientras reflexionaba. Es así que entre todos vamos construyendo nuestra identidad propia. Las distintas formas de pensar y de relacionarnos con el extranjero, hacen que podamos tener presente lo que es nuestro y que aprendamos a valorarlo. Pero para ver esto debemos estar dispuestos a relacionarnos con otros sin sentirnos inferiores ni distintos. Porque no importa el lugar de donde vengamos, todos somos iguales.
Argentina fue conformada en gran parte gracias a las corrientes inmigratorias que llegaron al país durante el siglo XX. Los avances que se experimentaron en la navegación a fin del siglo XIX y la Primera Guerra Mundial fueron factores fundamentales en la cofiguración de nuestro territorio. Muchos de estos inmigrantes venían huyendo de la guerra o de la pobreza y buscaban en estas tierras la oportunidad de progreso que promovían las políticas nacionales. A esto se sumaban los nativos originarios y los negros esclavos que llegaban en las bodegas de los barcos. Esta mezcla de razas, culturas y tradiciones pintaron el paisaje de la vida social de nuestra nación. La gran diversidad que habitan en nuestro país sigue siendo hoy un rasgo identitario. Sus leyes de migración y los programas, como Patria Grande y el Plan de Abordaje Territorial de la Dirección Nacional de Migraciones, garantizan el acceso de derechos a los extranjeros que se radican en nuestras zonas. Según el último Censo Nacional de Población de 2010, en la Argentina hay 1.800.000 residentes no nativos que representan el 4,5 % del total de la población. Mientras que la Dirección Nacional de Migraciones del Ministerio del Interior, los principales países de los que se recibieron pedidos de radicaciones permanentes y temporarias en la Argentina y que fueron otorgadas entre 2004 y 2015 son:
Paraguay
839.858
Bolivia
567.381
Perú
322.251
Colombia
39.233
Chile
45.068
Brasil
42.571
Uruguay
39.233
China
36.429
Venezuela
18.921
Ecuador
18.588
República Dominicana
14.541
Estados Unidos
14.016
España
12.913
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UNA VIEJA CONOCIDA Por Mara Torossian
Quizá no sea el destino destacado, pero es uno que siempre está allí esperando ocupar el número uno de la lista. Dejar de lado aquellos grandes y famosos monumentos, museos, catedrales históricas y caminos icónicos puede ser una elección que haga de tu viaje un momento en el que el resto del mundo quede paralizado y no haya otra cosa en qué pensar. Más allá de los cambios en las formas de vida que experimenta cada nueva generación, en muchas partes del mundo existen países que parecen estar detenidos en el tiempo. En ellos se conservan las tradiciones, los cultos y las creencias que se han sostenido a lo largo de su historia. Uno de estos casos es la República de India: el segundo país más poblado del mundo, con 1240 millones de habitantes. Muchas de sus costumbres ancestrales siguen siendo un pilar fundamental en la vida de esta sociedad. Cada región del vasto territorio es extremadamente diversa, esto
hace que sea un lugar ideal para visitar y así conocer la cantidad de culturas, idiomas y comunidades que allí conviven. Debido a que este país fue colonia del Reino Unido desde la mitad del siglo xix hasta mediados del xx, allí se habla principalmente inglés o el idioma local llamado hindi, que es el segundo más hablado en el mundo luego del chino. Sin embargo existe una gran diversidad de lenguas que varían según la región. Los propios ciudadanos afirman que existen alrededor de 500 idiomas en total: 21 lenguas oficiales sumados a los dialectos de cada zona. Por ello es común que un hindú hable entre 5 y 7 idiomas distintos. La familia es el eje donde se articulan las relaciones sociales. La autoridad máxima pertenece al padre y es estrictamente respetada por cada miembro del grupo, asimismo cada uno vela por el buen funcionamiento y la reputación de los suyos. Debido a esto, las necesidades y deseos individuales pasan a un
segundo plano y las conductas están regidas indirectamente por las «buenas costumbres». Cada individuo es consciente de que sus acciones pueden repercutir en la imagen que se tiene de su familia. Es común que en la misma casa convivan hasta tres generaciones, en cuyo caso el abuelo es la cabeza de la parentela, salvo en las familias comerciantes donde el jefe es el que más dinero gana. Hay un rasgo muy distintivo de su cultura son las coloridas vestimentas, que dan cuenta de una sociedad conservadora. Las mujeres deben salir a la calle cubriendo los hombros, el escote y las piernas con sarees, que son tiras de tela de hasta 9 metros que se enrollan en el cuerpo de diferentes maneras. Si alguien decidiera no usarlo se lo consideraría una provocación, repercutiendo en la reputación de su grupo familiar. En el caso de los hombres no es tan restrictivo. Las temperaturas en el país son muy elevadas en verano,
Conocer otras culturas 21
por lo que las telas típicas son mucho más frescas y económicas que las occidentales. Los fuertes lazos que unen a los hindúes con sus familia los convierte también en grandes anfitriones y les enseña a ser cordiales con sus visitantes. Según dicta uno de sus dichos populares athithi devo bhava, el huésped es dios. Por este motivo acostumbran a hacer regalos a sus visitantes. Pero consideran que abrir el obsequio al momento de recibido es un signo de interés material y suele ofenderlos. Lo que debe apreciarse es el gesto y no el objeto en sí. Uno de los factores centrales en la vida de esta sociedad es la religión. La mayoría de sus habitantes (el 83%) practica el hinduismo aunque también hay un 13% de musulmanes, 2% de cristianos, 1% de sijes y otras confesiones religiosas. Cada casa tiene su propio altar donde
las familias realizan sus oraciones y cantos durante diferentes momentos del día. Es muy común que usen un punto rojo entre las cejas, lugar en el que sus creencias les dicen que convergen los centros nerviosos. Este sector es también la zona del chakra, la cual contiene la mayor cantidad de energía para la meditación. Otro de los significados es como señal de bienvenida cuando un visitante llega a un lugar. La comida es uno de los rasgos más distintivo de India; si venimos de Argentina y comemos como la mayoría en nuestra región, ésta puede resultarnos extremadamente picante desde el desayuno hasta la cena. Además la gran mayoría de los hindúes son vegetarianos, en parte debido a la religión, ya que los creyentes no comen carne de vaca; los musulmanes no comen carne de cerdo. Son usuales los platos con pescado, pollo y cordero.
Su creencia sostiene que un tercio de la comida va al cuerpo, un tercio va a la mente y el restante se expulsa. Es por esto que sus costumbres alimenticias están basadas en el equilibrio de los nutrientes y sus dietas dependen del tipo de trabajos que realiza cada individuo. Su gran diversidad cultural, sus idiomas, sus vestimentas, sus comidas; así como su hospitalidad y las formas en que se relacionan con el mundo que los rodea, hacen de este país un lugar interesante y rico en aprendizaje para quienes intentan vivir nuevas experiencias y expandir sus horizontes hacia una cultura ancestral que guarda la memoria de su pueblo e invita a celebrar el encuentro con el otro.
Tres argentinas visitaron la India y nos contaron su experiencia
En Argentina COLONIA SUIZA Río Negro
Colonia Suiza es una localidad del departamento Bariloche, se encuentra a 25 km de San Carlos de Bariloche.
Su cercanía al cerro López hace que sea un destino atractivo tanto en invierno como en verano.
La Fiesta del Curanto se realiza cada año allí. Además de gastronomía, hay espectáculos musicales con bandas que ponen ritmo y color a las jornadas.
Un destino ideal para dejar atrás las preocupaciones y el ruido de las grandes ciudades; para disfrutar de serenas caminatas; empaparse del aire puro que invade el ambiente; y también desafiar los diferentes escenarios agrestes.
FIESTA NACIONAL DEL CURANTO El curanto es un plato típico que se prepara con carnes y legumbres que se cocinan sobre piedras colocadas en un hoyo de 15 cm, en el cual se enciende fuego previamente.
En el exterior
Destinos destacados
ESMERALDAS Ecuador
Esmeraldas es una provincia del norte de Ecuador en el límite con Colombia. Está habitada mayormente por afrodescendientes.
Es la provincia con mayor diversidad étnica de Ecuador, debido a la llegada de habitantes de otras regiones del país durante los últimos cien años.
En el norte, las carreteras se transforman en caminos y estos en senderos que luego desaparecen tragados por la espesa vegetación y las aguas. Para adentrarse en esta región salvaje es imprescindible una canoa y verdaderas agallas.
También al norte, se encuentra La Reserva Ecológica Manglares Cayapas Mataje, que encierra 55.000 hectáreas de prístinos bosques de manglares, playas deshabitadas y una abundante fauna que ofrece excelentes oportunidades para la observación de aves. LOS ESMERALDEÑOS FOMENTAN SUS RAÍCES Realizan talleres que contribuyen al fortalecimiento de la memoria colectiva, mediante una exposición fotográfica y audiovisual sobre los afroecuatorianos. Ésta consta de una breve descripción de su historia y expresiones culturales, a través de la música y la danza.
Cinco ríos recorren la provincia, con playas habilitadas para bañarse. Además, en la reserva forestal La Chiquita se puede entrar en el bosque tropical bajo.
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En el próximo número…
LA VIDA EN LOS CAMPOS DE REFUGIADOS
El mundo en una mochila Crónica de un viaje a Nueva Zelanda Por Santiago Freijo Extranjeros en Argentina Entrevista a Denis Smith Nota de opinión Aldeas alemanas de Entre Ríos Intercambios Work and Travel