EMPRESA Octubre / Noviembre 2007
LO MATERIAL Y LO ESPIRITUAL EN LA NAVIDAD
Enrique Shaw EL DEBER EMPRESARIAL DE ESTAR A LA ALTURA DE LOS TIEMPOS
Jorge Aceiro LA CRISIS DE LA ESPIRITUALIDAD CONTEMPORANEA
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Santiago Kovadloff
EMPRESA
Número 186 Octubre / Noviembre 2007
Publicación de ACDE Buenos Aires Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa Afiliada a la Federación ACDE UNIAPAC de Argentina
SUMARIO 3
Testimonio Lo material y lo espiritual en la Navidad Enrique Shaw
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Reportajes Jorge Aceiro El deber empresarial de estar a la altura de los tiempos
Director
Carlos G. Garaventa
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Sociedad La crisis de la espiritualidad contemporánea Santiago Kovadloff
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Recursos Humanos La comunicación en la empresa, entre el diálogo y la discusión Gerardo Carchio
24
Empresa Tendencias internacionales en materia de productividad Marcos Gallacher
30
Economía Contracción crediticia, crisis moral Samuel Gregg
32
Política Marx después del comunismo The Economist
Los artículos reflejan el punto de vista del autor y no necesariamente el de ACDE Registro Propiedad Intelectual 522.706 Precio del ejemplar: $12.- (S/envío postal)
38
Reflexiones La viveza, entre la inteligencia y la estupidez Marco Denevi
Suscripción anual
48
Justicia El haber y el deber de una justicia para todos María Angélica Gelli
53
Empresa Una empresa altamente productiva y plenamente humana Lorenzo Servitje
58
Reflexiones Recordando a Víctor Frankl La búsqueda del sentido de la vida Fernando Pascual
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Doctrina Los tres desafíos del mundo globalizado Benedicto XVI
Consejo de Redacción Eduardo Aceiro Celso Enrique Arabetti Pablo Bevilacqua Viviana Morandi Victoria Riobó Héctor Mario Rodríguez
Consejo Editorial
Horacio Bolaños Enrique Del Carril Horacio Diez Gabriel Mayor
Secretario de Redacción Eduardo Otsubo
Asistente de Dirección Patricia D’Agostino
Premio Santa Clara de Asís 2002
(seis números, incluye envío postal) Buenos Aires, Interior: $ 70.Países Limítrofes: U$S 60.Resto de América: U$S 70.Europa: U$S 80.Suscripción estudiantes: $ 50.Suscripción donación: $ 200.Bolívar 425 - (C1066AAI) Buenos Aires República Argentina Tel./Fax: (54 11) 4331-0251 E-mail: empresa@acde.org.ar www.acde.org.ar Tarifa Reducida Concesión Nº 1453 Franqueo Pagado Concesión Nº 1277
Testimonio Lo material y lo espiritual en la Navidad ¡Navidad! Hay pocas palabras que evoquen sentimientos más profundos en lo más íntimo de nuestro corazón. Sentimientos de alegría y de paz que, al desbordar, procuran llevar alegría a todos nuestros familiares y conocidos. Quien más, quien menos, todos estamos recorriendo las tiendas en busca de regalos, preparando con gusto alguna reunión de familia donde encontrarnos con nuestros parientes, adornando nacimientos y hasta tal vez arbolitos y no olvidando por nada ni pan dulce ni turrón… Todas estas tradicionales costumbres son lindísimas. Pero ¿alcanzan? Para contestar esta pregunta basta recordar el motivo de tanta alegría. Si bien todo en nuestra religión se explica a la luz del amor y nada se entiende ni tiene sentido si nos olvidamos del amor que Dios tiene por cada uno de los hombres, incluso por quienes constantemente le ofenden, Navidad es, más aún, por excelencia la fiesta del Amor Misericordioso. Dios tanto amó al mundo que se hizo hombre para endiosar a los hombres, dándonos poder de llegar a ser hijos suyos, no esclavos ni amigos, hijos. Pues, aunque nació en Belén, fue dado a todo el mundo, para que por Él tengamos la vida, no una vida débil y triste, sino su misma vida divina y en gran abundancia. Es por ello que Navidad no es solamente un día para recordar; es un regalo del que debemos hacer partícipes a otros. ¿De qué modo? Así como Dios es todo bondad que se comunica, una criatura se le asemeja en la proporción en que lo imita.
Enrique Shaw Primer presidente de ACDE.
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Por lo tanto, si recordamos que, aunque al crear Dios al hombre quedó unido el espíritu con la materia, fue en Navidad cuando en la persona del Niño Jesús esta unión fue sublimada. Es apropiado, Página 3
Testimonio
entonces, que la alegría de nuestro espíritu se proyecte en lo terreno mediante regalos y otras manifestaciones materiales de afecto, dado que los elementos y valores de este mundo precisamente en este día cobran renovado valor como imagen, como pálido reflejo, de los dones que nos ha hecho llegar Dios en la persona de su Hijo. Y también, dado que Jesús vino al mundo y vivió durante 30 años en el seno de la Sagrada Familia, de ese modo santificando todas las relaciones familiares, es natural que festejemos cada nuevo aniversario de la Encarnación para reunirnos con quienes la carne y la sangre nos ligan de un modo más especial, los miembros de nuestra familia. Usemos, pues, de todas estas cosas para celebrar esta fiesta como preludio del día en que en el cielo, si Dios quiere, hemos de vernos reunidos todos los seres queridos, pero hagámoslo de modo que mediante ellas expresemos nuestro agradecimiento a Dios por el inmenso bien que en este día de Navidad nos ha dado. Miremos al Dios Todopoderoso, transformado en débil Niño, habiendo venido al mundo en un pesebre, ya que por ser la Santísima Página 4
Virgen y San José tan pobres no encontraron lugar en ningún hospedaje de Belén. ¿Quién de nosotros puede dejar de sentirse movido por tan gran gesto de amor? ¿Cómo responder a Él? ¿Qué podemos ofrecerle a Dios en prueba de nuestro agradecimiento? Ante todo, abramos las entradas de nuestra alma al Niño nacido hoy. Él es el Amor y el amor no se revela sino al amor. Vayamos a unirnos con Él mediante una fervorosa comunión, para decirle cuánto le agradecemos, cuánto le queremos y, después, llenos de esa vida que Él nos ha prometido darnos en abundancia, vida de hijos de Dios. Dediquémonos a continuar cada vez con más energía esa obra de amor, de paz y de alegría iniciada hace ya casi 2000 años y que no quedará terminada mientras haya un cuerpo hambriento, un alma lastimada, un corazón herido, un rostro ceñudo, mientras no haya venido el Reino de Dios que Jesús vino a establecer. Vemos, por lo tanto, que sin dejar de cumplir con ninguna costumbre podemos y debemos usar las cosas materiales de este mundo para llevar la alegría de esta fiesta a otros, pero tengamos presente que todas ellas deben ser solo un símbolo, una proyección terrestre del amor espiritual que debemos tenernos unos a otros, poniendo en práctica las clarísimas palabras de las Sagradas Escrituras: “Si así nos amó Dios, también nosotros debemos amarnos unos a otros”. EMPRESA Nº186
Editorial
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Reportajes
Jorge Aceiro
Ingeniero MecánicoElectricista. (Universidad Nacional La Plata). Harvard UniversityGraduate School of Business Administration. Advanced Management Program. Director General, Vicepresidente y Presidente de importantes empresas y entidades sectoriales. Miembro del Consejo de Administración de la UCA. Académico de número y actual Presidente de la Academia del Plata. Coautor del libro Hacia una Argentina posible. Ex Presidente de ACDE (1969/1973 1979/1982).
El deber empresarial de estar a la altura de los tiempos “Creo que una característica distintiva de ACDE -y de los dirigentes de empresa, nucleados bajo los principios y los valores que la entidad promueve- fue, y es, tratar de estar a la altura de los tiempos”, subrayó con énfasis Jorge Aceiro. De vasta y reconocida trayectoria en el ámbito empresario, Aceiro lideró ACDE en su etapa de fortalecimiento institucional. Las grandes cuestiones empresariales que marcaron su gestión en la asociación, el valor de los juicios prudenciales para contextualizar la Doctrina Social de la iglesia, la presencia de Moledo, el desarrollo integral del hombre y la responsabilidad social de la empresa fueron algunas de los temas que surgieron de la entrevista que concediera a EMPRESA.
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El término empresario es, sin duda, uno de los que mejor definen a Aceiro. Hombre emprendedor, ejercitado y a gusto en la toma de decisiones, se presenta tan respetuoso del otro como exigente y preciso en sus conceptos y definiciones Sus encuentros con Alfred Sloan o Lee Iacccoca; sus famosos debates con dirigentes políticos, sindicales y eclesiástcos planteando y sosteniendo que “sin ganancia no habrá crecimiento”, o exigiendo “justicia y libertad como condición necesaria para la realización personal”; marcan una historia de vida muy rica en matices. Ha liderado en ACDE una etapa generacional muy fuerte de dirigentes de empresa Aceiro: - Decía Ortega que el hombre pertenece a una generación y que cada generación no se instala en cualquier parte sino sobre la que le precedió y, a partir de ahí, edifica su mundo. Claro que para poder hacerlo debe estar a la altura de los tiempos, “sus tiempos”, lo que equivale a conocer los valores, los problemas y las ambiciones de la sociedad en la que pretende contribuir y realizarse.
- En el mundo intelectual europeo El error cero equivale a riesgo cero, es comenzó, tímidamente primero y decir, falta de creatividad. con mayor decisión después, a cuestio¡Pobre empresa donde no hay narse el desarrollo económico. Era la hombres que se equivocan! forma de reflejar el conflicto entre el ¡Pobre empresa donde los hombres “ser” y el “tener”. En nuestro país ese que se equivocan, no cambian! cuestionamiento fue en su momento particularmente fuerte, aun dentro del ámbito de los intelectuales católicos. Esto parece difícil de entender hoy, pero conviene recordar que en las calles de Buenos Aires la clase media era fuerte y la desocupación muy baja. Nosotros sosteníamos la necesidad del crecimiento como medio imprescindible para el desarrollo integral del hombre (da más capacidad de elección y, por lo tanto, más
Pero en este devenir histórico, los problemas cambian. Nuevos tiempos son nuevos problemas. Por eso, cuando analizamos la actitud de hombres o sociedades, es imprescindible ubicarse en el contexto en que esas actitudes ocurrieron. Con certeza, no me gustaría que ni hoy ni en el futuro se juzguen escritos o palabras mías sin ubicarlas en el tiempo y en el contexto de los problemas reales de ese tiempo en que se escribieron o se dijeron. Ser empresario y cristiano, o cristiano y empresario, no ha sido fácil en los años 60 y en los 70, en un contexto con fuertes cuestionamientos a conceptos como crecimiento, utilidad y desarrollo. Octubre / Noviembre 2007
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libertad) y para nuestra realización como Nación, y por eso festejamos en particular con Populorum progressio, que el “desarrollo era el nuevo nombre de la paz”. Esta mentalidad existente llevó, naturalmente, a cuestionar de hecho el beneficio e incluso, los empresarios experimentaron algún sentimiento de “culpa” o temor en mostrar utilidades, a pesar de que por razones técnicas (no se aceptaba el ajuste por inflación) estas no eran del todo reales. El desconocimiento del papel que juega en la vida de la por la represión, será un país menos libre empresa la utilidad como medio, igy menos eficiente que aquel que ya norando de hecho que sin eficiencia ha asumido los valores y actúa y utilidad ésta no puede realizar funsegún ellos. ción social alguna, parecen superados y más aún hoy cuando leemos en el N° 340 del Compendio: “La doctrina social reconoce la justa función del beneficio, como primer indicador del buen funcionamiento de la empresa”.
de la doctrina social, claro que sin decirlo. Cuando hablaba con los empresarios, mi argumento era que por la participación funcional –el mejor medio de mejorar la eficiencia global de la empresa– nos convertíamos en un elemento perturbador, en el sentido de que despertábamos el deseo de ser y tener más, rompiendo un equilibrio que nosotros mismo debíamos restituir, elevando hombres y tecnologías, para evitar que ese desarrollo humano se convirtiera en frustración al no encontrar lugares para realizarse.
El país ético, logrado básicamente
El Congreso Nacional de ACDE en Mendoza, en 1967, constituyó por su temática un avance notable para la época… - Totalmente. Se habló de la obligación de ser eficientes en la producción de bienes y servicios, de la legitimidad y necesidad de los beneficios (medida de la eficiencia), de la promoción integral del hombre y de la responsabilidad social de la empresa. Sin duda, un avance notable para la época Si alguien lee hoy con detenimiento mi conferencia de Mendoza, encontrará bastante de Peter Drucker traducido al idioma Página 8
¿Cómo tomaba la dirigencia política esta postura de doctrina empresaria? - Vuelve a mi memoria la dura confrontación ideológica que nos obligó a exponer públicamente (se publicó en aquel momento una exposición personal titulada Participación en la Empresa ¿Sabemos qué queremos?) este concepto de participación frente a lo sostenido por el entonces presidente de Segba y principal dirigente del Sindicato de Luz y Fuerza, Juan José Taccone. Y así en otros ámbitos de representación. Pero estábamos convencidos de que esa era nuestra responsabilidad social como empresarios contra la idea imperante de que debíamos ocuparnos bien de lo interno: pagar los impuestos y que el Gobierno debía hacer el resto usando bien esos fondos. Esto trae a colación mi disidencia con la visión de aquellos que hoy pueden considerar al ACDE de entonces como un “club de amigos”. La historia de la entidad es contundente. En lo personal, desde 1967, en que he tenido presencia activa en ACDE, puedo afirmar que se distaba mucho del concepto implícito de esa afirmación. Ud. hizo referencia a la Doctrina Social de la Igesia . Muchas veces se pone el acento EMPRESA Nº186
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en la falta de actualización o practicidad de dicha doctrina para los tiempos que corren. - Sabemos que en las Encíclicas están los principios -que no se discuten y no se cambian- los juicios o valoraciones históricas, y los juicios prudenciales. Estos últimos serían los medios que se suponen adecuados en tal contexto histórico para alcanzar los principios. En muchas reuniones, incluso de pastoral social, se usaban juicios prudenciales de Rerum novarum para ser aplicados en esos momentos y era difícil disuadirlos de que estos ya carecían de asidero. No se entendía con claridad que las sociedades mismas y los hombres cambian. Surgen nuevos problemas, la ciencia y la tecnología avanzan, progresan. Y la doctrina social también va adaptándose, porque es dinámica. Algunos cristianos (sacerdotes y laicos, sin excluir obispos) se ponen nerviosos cuando se habla de contextualizar (poner en el tiempo) las enseñanzas de la Iglesia. Si bien estos nervios pueden justificarse, si pensamos los disparates que se hicieron en nombre de la necesidad de actualizar la doctrina, esta reacción obedece a no poder distinguir claramente entre medios y fines. En tal sentido, siempre debemos tratar de encontrar cuáles son los medios contemporáneos que ayuden mejor a cumplir los fines bíblicos. Y los medios cambian… - Recuerdo que en una importante reunión me sacaron de las casillas, y enojado dije: desde mucho antes de Rerum novarum y hasta hoy, la función de un médico es curar (este es el principio que no cambió). El contexto histórico Octubre / Noviembre 2007
EL “PASTOR” DE EMPRESARIOS “El empresario que no es austero no es un buen empresario, porque no conoce el verdadero valor de la riqueza. Lo que ennoblece a la riqueza es la inversión convertida en productora de riqueza, factor de abundancia”, señalaba el Padre Moledo. El convencimiento de la misión trascendente del laico en la Iglesia lo llevó a ACDE. Su trabajo con los empresarios robustecería ese convencimiento, y lo impulsaría a intentar, por muchos años, un mayor acercamiento entre ACDE y la jerarquía de la Iglesia. “Hay una cosa que el dirigente no puede sacrificar nunca: su conciencia. Para atender los dictados de la conciencia hay que escucharla en silencio. Por eso tienen que haber en la vida del empresario momentos en los que haga un esfuerzo para tomar distancia respecto a lo que está realizando y para interrogar a su conciencia”, señalaba en alguna de sus inolvidables reflexiones. Moledo supo comprender, mucho antes y más profundamente que otros, los problemas que enfrentaba el empresario. Esto le permitió ser “El Pastor” de empresarios por excelencia; Pastor en el sentido más estricto y bello de la palabra. Jorge Aceiro
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tiene que ver con los medios, las herramientas en ese momento al alcance del médico para curar. ¿Qué creen que pasaría con un médico que aplicara para diagnosticar y curar hoy los recursos de la época de dicha Encíclica? Creo que iría preso por mala praxis. Esto es lo que quiere decir el Papa cuando habla de “estar a la altura de los tiempos”. Vivimos una modernidad caracterizada por un fuerte relativismo moral... - Sin duda hacen falta valores éticos, porque ese difícil arte de lograr que, simultáneamente en una sociedad, sean válidas la libertad y la justicia, solo se logra en sociedades maduras que aprendieron a auto-limitar su libertad, encontrando el equilibrio adecuado para vivir y convivir. Pero las actitudes no éticas exigen más y El empresario de éxito es aquel que, más restricciones a la libertad personal, porque sabe que puede equivocarse, porque la libertad que no se auto ressigue de cerca la implementación tringe, termina siendo limitada por la y, apenas se da cuenta de que se fuerza de las regulaciones o de las leyes equivocó, la cambia que, al actuar sobre todos los individuos, no solo sobre los que la provocan, hacen que la sociedad sea menos libre, tanto más cuanto más se afecte el bien común a favor del personal. Las mismas organizaciones proponen la implementación de códigos de ética… - Son intentos meritorios que parten del supuesto (aunque no lo expliciten) de que es posible lograr comportamientos éticos sin el desarrollo ético de las personas, sin el desarrollo de las virtudes humanas de los líderes. Página 10
Las propuestas basadas exclusivamente en este camino, son solo una solución parcial e imperfecta del problema, porque restringen la libertad de todos y además, hay principios éticos que no veo cómo pueden legislarse y comportamientos no éticos que pueden ser legales. Una sociedad sin valores es muy difícil de gobernar. Decía el Dr. Pedro Frías que, a falta de valores, todo depende de la justicia, y esto puede ser pedirle demasiado. ¿Cuál es el camino? - La verdadera solución no parece poder lograrse solo con reglamentaciones y restricciones (que hacen menos libre e ineficiente la sociedad), sino con un profundo cambio de valores. Juan Pablo II lo llamaba: “cambio en el corazón del hombre”, ya que la impureza moral proviene del propio corazón. El Padre Rafael Braun señala acertadamente que una ética auténtica es una ética de virtudes no de recetas, pues tiene que ver con el corazón del hombre y su actuación frente a las circunstancias. Y tampoco se corrige con leyes el relativismo moral ni la falta de ejemplaridad. No quiero ser utópico. Nadie infiera que soy contrario a las leyes y regulaciones necesarias, ni mucho menos al castigo legal y social. Solo quiero exponer mi convencimiento de que el país ético logrado básicamente por la represión será un país menos libre y menos eficiente que aquel que ya ha asumido los valores y actúa según ellos. Jorge, ¿qué es para Ud. un empresario exitoso? - Al retirarse de General Motor, el artífice de su consolidación y crecimiento, Alfred Sloan, escribió Mis treinta años con General Motors. En la presentación del libro, un periodista le preguntó cómo definiría a un empresario exitoso. Como Sloan se EMPRESA Nº186
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demoraba en la respuesta, el periodista impaciente adelantó: “seguramente, aquel que no se equivoca”. “No sea tonto”, contestó Sloan. “Los problemas que debe resolver un empresario, tantos más cuanto más alto sea su cargo y solo si llegan a él los que corresponden a su nivel, son tan difíciles que la chance que tiene de equivocarse es muy alta porque elige entre alternativas, todas con pro y contra. El empresario de éxito es aquel que, porque sabe que puede equivocarse, sigue de cerca la implementación y, apenas se da cuenta de que se equivocó, la cambia”. Adhiriendo a la respuesta de este admirado empresario, agregaría simplemente que el error cero equivale a riesgo cero; es decir, falta de creatividad. ¡Pobre empresa donde no hay hombres que se equivocan! ¡Pobre empresa donde los hombres que se equivocan, no cambian!
expectativas. Pero ninguna promoción es válida si antes no hay en el hombre una honesta y decidida actitud de progreso, dispuesta a asumir los costos inherentes a ese progreso.
¿Qué diferencia al empresario cristiano? - Siempre pensé que la diferencia entre un muy buen empresario, que mira la empresa a largo plazo, y un buen empresario cristiano, había que buscarla más en las motivaciones, más en el interior que en lo exterior, más en los objetivos de cada uno, que en lo que se veía. El buen dirigente de empresa sabe que cada hombre tiene diversos niveles de necesidades y que, una vez satisfechos, surgen otras necesidades nuevas, de mayor amplitud o nivel superior. La empresa si realmente es innovadora, va capacitando y despertando nuevas aspiraciones. Y si no encuentra la forma de encauzarlas… - Actuará como un elemento perturbador, en el sentido de que rompe el equilibrio de las Octubre / Noviembre 2007
Aquí cobra valor una asociación como ACDE - Hoy más que nunca cobra valor la presencia y el accionar de ACDE que, como siempre en su historia, esta tratando, también obstinadamente, de razonar los valores de una Argentina posible. Estamos viviendo una transformación importante, no solo económica, sino principalmente, de valores culturales, y es mucho lo que ACDE ha hecho, está haciendo y puede seguir haciendo como asociación de dirigentes de empresa para que este cambio sea más exitoso y más humano en este mundo que no se nos entregó hecho, sino que debemos hacer entre todos, construyéndolo cada día por sobre las imperfecciones. Eduardo Otsubo Página 11
Aceiro: “Ninguna promoción es válida, si antes no hay en el hombre una honesta y decidida actitud de progreso, dispuesta a asumir los costos inherentes a ese progreso”.
Sociedad
Santiago Kovadloff
La crisis de la espiritualidad contemporánea “Si perdurar no es lo mismo que la calidad de la existencia, seguramente podamos eludir los riesgos derivados de la amenaza de extinción objetiva de nuestra especie. Sin embargo, no sé si estamos encarando adecuadamente estos riesgos, lo que a mi entender, se relaciona con una profunda crisis de la espiritualidad contemporánea”. Para el autor, vivimos un proceso de la globalización tecnocrática en el que se advierte la disociación entre ética y eficacia, en el que emerge una cierta idolatría que convierte en dioses a los objetos, que reduce la subjetividad a su servicio, y donde el hombre deja de ser contemplativo. Kovadloff nos alienta a sentarnos en la propia perplejidad de estar vivos, supeditar la organización de nuestra vida social y la convivencia a las pautas que le den hondura ética al significado de la experiencia de vivir.
Filósofo (Universidad de Buenos Aires). Ensayista, poeta, autor de relatos para niños. Es profesor honorario de la Universidad Autónoma de Madrid. Colaborador permanente del diario El País.
Versión periodística de la exposición realizada en el X Encuentro anual de ACDE (septiembre de 2007).
Hay muchos peligros que amenazan la supervivencia de nuestra especie: las guerras, en las que ya nos encontramos; las tensiones sociales, que no necesariamente desembocan en un enfoque bélico, pero que generan un alto grado de incompatibilidad recíproca entre los pueblos; la crisis ambiental, nacida de la concepción de la naturaleza como objeto de dominio y además, la crisis de la subjetividad. Tal vez podamos sobrevivir como especie, en el sentido de perdurar, pero habrá que ver si lo haremos como personas. Si perdurar no es lo mismo que la calidad de la existencia, seguramente podamos eludir los riesgos derivados de la amenaza de extinción objetiva de nuestra especie. Sin embargo, no sé si estamos encarando adecuadamente estos riesgos, lo que a mi entender, se relaciona con Página 12
una profunda crisis de la espiritualidad contemporánea. El problema de la significación del otro ha cobrado dramática actualidad en el marco de la etapa globalizadora que vivimos. Ahora bien, ¿en qué etapa de la globalización nos encontramos? Podemos hablar de cuatro momentos globalizadores que precedan al actual y que interactúan con él. Por una cuestión simplemente metodológica, los voy a plantear en forma sucesiva. La primera globalización tuvo lugar durante el Imperio Romano: el primer intento de crear un mundo interdependiente con un centro. La segunda fue la expansión apostólica de la fe cristiana. La tercera tuvo que ver con el descubrimiento de América, y la cuarta surgió a partir de la propuesta de los derechos universales del hombre. EMPRESA Nº186
Sociedad
La quinta globalización: la evolución del espacio y del tiempo ¿Cuál es el rasgo distintivo de esta globalización que vivimos hoy? ¿Qué tiene que ver con nosotros en particular? El rasgo distintivo de la quinta globalización es la evolución del espacio y del tiempo, la irrupción del orden virtual en virtud del desarrollo de la tecnología, y la irrupción de un repertorio de dilemas que comprometen el porvenir de la integración del planeta. Esta quinta globalización se lleva a cabo con un espíritu primordialmente tecnocrático. Los riesgos que se derivan de este hecho son decisivos. Si los sabemos encarar, es probable que tengamos un porvenir cuantitativo más alto que si no sabemos hacerlo. El punto fundamental en el proceso de la globalización tecnocrática es la disociación entre ética y eficacia. La tecnocracia tiene como meta básica la reducción de lo ético a lo eficaz. Y lo eficaz se mide en términos de rentabilidad.
hacerlo caber dentro de él. Se puede. No olvidemos nunca, que se puede. La pregunta es a qué costo y cuál es nuestro posicionamiento frente a ese costo en un momento en el que se confunde la capacitación técnica con la cultura, la idoneidad profesional con el sentido moral de nuestra vida, el mercado con el escenario de desarrollo de nuestra subjetividad.
Progreso sin subjetividad A fines de la Modernidad, quiero decir, en los albores de la Segunda Guerra Mundial, y durante su desarrollo y su posterioridad, hemos descubierto un escándalo fundamental: que el progreso del que hablamos no incluye la subjetividad. El desarrollo objetivo que hemos alcanzado redundó, de modo más inesperado, en la aparición de una forma espuria de religiosidad dominante, en la que se idolatran los objetos.
Dentro y fuera del laboratorio “Todo físico sabe que su mujer no es más que un conjunto de átomos y de células. Ahora bien, si la trata así, la pierde”, dijo con humor Lord Eddington, un gran físico inglés contemporáneo. La pierde porque confunde lo que hay dentro del laboratorio con lo que hay afuera; porque dentro del laboratorio resulta suficiente un repertorio de variables para determinar, en términos diagnósticos y descriptivos, qué es lo real; ya que lo que espera a ese físico fuera del laboratorio es infinitamente más complejo. Un mundo dominado por la tecnocracia intenta reducir el exterior del laboratorio para Octubre / Noviembre 2007
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Kovadloff: “La contemporaneidad es un deber que nace de la pasión por ganar interdependencia con el prójimo, y el desafío de nuestro tiempo es hoy, más que nunca, hacerle lugar a la alteridad, a una naturaleza que quiere ser oída.”
Sociedad
No estoy contra la tecnología, estoy contra la idolatría que convierte en dioses a los objetos y que reduce la subjetividad a su servicio. No somos ateos porque no creemos en Dios, somos ateos porque creemos en las máquinas. En consecuencia, la rebelión de este estado de cosas exige capacidad de duelo. La disociación entre progreso objetivo y anemia subjetiva exige capacidad de duelo. Mientras sigamos creyendo que la realización de la persona pasa por sus logros cuantitativos estamos restando; qué significa ser humano es hoy una pregunta en desuso.
El don de la contemplación
Kovadloff: “Mientras sigamos creyendo que la realización de la persona pasa por sus logros cuantitativos estamos restando; qué significa ser humano es hoy una pregunta en desuso.”
El ser humano es una existencia contemplativa. Es el único ser viviente que tiene el don de la contemplación. Ninguna otra especie viva que conozcamos es capaz de detenerse a observar el mar, el atardecer, el amanecer, o el
rostro de un muerto. El ser humano es el único ser con aptitud para lo inútil, que no quiere decir lo que no sirve, sino lo que excede el campo de la rentabilidad inmediata y, por lo tanto, de la inmediatez. Estamos dejando de ser contemplativos, ya no nos interesa. No entendemos más qué quiere decir subir a una montaña para solo disfrutar la vista, hacemos alpinismo o no subimos. Vamos al mar para hacer surf, o no vamos. El atardecer lo miramos, si el reloj ha fallado, sólo para ver qué hora es. Y con esto, perdemos algo; considero que pérdidas radicales, que tienen que ver con la posibilidad de descubrirnos como seres existentes, es decir, inscriptos en la vida y no sólo en el tiempo cronológicamente entendido. Sin el descubrimiento de la experiencia de la vida no hay justicia porque no hay dimensión de lo sagrado. Puede haber convenciones justicieras, pero no va a haber justicia. Para que haya justicia es preciso descubrir que la alteridad no me pertenece. Que no puede ser mía. La primera dimensión de la alteridad soy yo mismo. Mismo es una palabra demagógica, uno es aproximadamente uno mismo. Pero si descubro que no soy mi dueño, si descubro que frente a mi actitud para crear leyes, también soy fruto de leyes, y no sólo de leyes sociales; si no advierto mi condición de criatura junto a mi condición de creador, no puedo convivir. Utilizo lo existente con una finalidad de rentabilidad, pero no puedo convivir. Para convivir es preciso descubrir que el amo es una instancia inferior de la condición vincular del hombre. Asentarse en la propia perplejidad de estar vivo, supeditar la organización de nuestra vida social y la convivencia a las pautas que le den hondura ética al significado de la experiencia de vivir.
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Sociedad
Facultades y no Universidades En la Argentina no hay Universidades, hay Facultades y de ellas emergen los facultados, gente con idoneidad profesional; eso sí, cada uno en lo suyo y sin tiempo para más: alguien se ocupará del conjunto. Uno en todo no puede estar, por eso no tenemos universitarios, porque no tenemos el sentido de la interdependencia, entre lo que hacemos de forma particular y la demanda comunitaria de participación orquestal. Confundimos la idoneidad profesional con la cultura. ¿Qué tiene que ver la cultura con la idoneidad profesional? Hoy no hay medicina y lo digo porque no hay experiencia de interlocución con el sufrimiento.
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La contemporaneidad es un deEl punto fundamental en el proceso ber que nace de la pasión por ganar de la globalización tecnocrática interdependencia con el prójimo, y es la disociación entre ética y eficacia. el desafío de nuestro tiempo es hoy, La tecnocracia tiene como meta básica más que nunca, hacerle lugar a la la reducción de lo ético a lo eficaz. Y lo alteridad, a una naturaleza que eficaz se mide en términos quiere ser oída. A un prójimo cuyas de rentabilidad. diferencias sólo pueden valer para nosotros como introducción a la intimidad si la sacralizamos. Y estamos lejos todavía de intentarlo siquiera.
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Recursos Humanos
Las empresas se nutren, con frecuencia, de modelos organizacionales provenientes del deporte y de ciertas enseñanzas de la dinámica de los equipos de alto rendimiento. Son muchos los directores técnicos reconocidos que han dado conferencias trazando un paralelismo entre el mundo de la empresa y el del deporte. La necesidad por lograr resultados en un ámbito de alta competitividad y de trabajo en equipo, lo convierte en la metáfora más gráfica para la transferencia de estos conocimientos.
Gerardo Carchio Lic. en Psicología. HR Executive Program (Universidad de Michigan) MBA (CEMA). Programa de Alta Dirección (IAE) Profesor de la cátedra de Liderazgo en el Master en Administración de Negocios (CEMA). Ex Director de Recursos Humanos de Johnson & Johnson Medical para el Cono Sur y HR Business Partner para LifeScan LA. Director General de DOC/HRsolutions. Desarrollo Organizacional y Cambio
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La solidaridad, la amistad, la diversidad, la humildad, la entrega en pos de un objetivo común constituyen las competencias más destacadas en el rugby. Por lo general, estos valores no están ausentes en ningún modelo de Misión y Visión corporativa. Pero a la hora de ponerlos en acción, ¿creemos realmente en ellos para diseñar nuestras competencias organizacionales? ¿O es algo nice to have (que es bueno tener) en una declaración de valores empresarios, pero constituye un romanticismo difícil de aplicar a la hora de los resultados? En mi larga carrera como ejecutivo y, actualmente, como consultor especialista en el desarrollo de las organizaciones y la administración del cambio, son contadísimas las oportunidades en las que he comprobado la coincidencia entre la manifestación de principios y la ejecución profunda de las acciones. Se da casi por descontado que las empresas muy agresivas comercialmente tengan culturas y políticas internas concordantes, en las que la EMPRESA Nº186
La comunicación en la empresa, entre el diálogo y la discusión puja por el poder y el ascenso está jalonada por un sinnúmero de vallas, que hacen de esta carrera una lucha por la supervivencia del más apto. Las manifestaciones de vulnerabilidad, las emociones y la confidencia pueden resultar mortales a la hora de planificar el propio desarrollo gerencial. Abundan las culturas orgullosas de sus excepcionales resultados, supuestamente deducidos de sus agresivas políticas internas que, por lo general, olvidan el carácter humano de sus recursos. Pareciera que, desde este modelo mental, es imposible el logro de resultados extraordinarios que contemplen los miedos, el temor a no saber, y la humildad ante lo desconocido. Los ejecutivos tienden a ocultar sus sentimientos, atrapados por un modelo de liderazgo épico que castiga el error y no conoce la duda, la fuente de todo tipo de síntomas individuales y organizacionales. El estrés y el burn out son solo algunas de las señales de este modelo, que incluye innumerables manifestaciones psicosomáticas que minan la vida personal de sus empleados. Quienes amamos el deporte y el trabajo en equipo, hemos asistido maravillados al funcionamiento colectivo y coordinado de la selección argentina de rugby en el mundial de Francia. Las declaraciones, una tras otra, de sus jugadores dieron muestras de equilibrio, humildad ante el compromiso a asumir, capacidad de planificar paso a paso, “amor a la camiseta”, y amistad para el logro de los objetivos. Octubre / Noviembre 2007
No hay dudas de que equipos como Francia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Australia son rivales a los que nadie podría subestimar, ni dejar de considerar como competencia agresiva. Para el logro de objetivos tan desafiantes, y siguiendo el mismo modelo empresario, sus políticas internas debieron replicar la agresividad de los logros que estas organizaciones se proponían. Sin embargo, en estos casos asistimos a una extraña combinación de resultados excepcionales, competencia externa agresiva y profundo trabajo en equipo basado en habilidades y competencias “blandas”. La constitución de equipos de alto rendimiento basados en valores no es el producto de un azar aleatorio en la vida de las organizaciones. Existe un profundo trabajo grupal por detrás de este aparente fluir natural. La empresa de hoy sobreestima los números y subestima las emociones en el ámbito laboral y, cuando las considera, no las incluye como una necesidad de profesionalizar el desarrollo emocional hacia el logro de los objetivos en común. Algún gerente de recursos humanos con vocación integradora se dará el tiempo para “conversar” con la gente, en el sentido más amplio de la palabra. Los equipos ganadores conversan. Manejan con maestría el fino balance entre el diálogo y la discusión. El primero, para enriquecer las ideas y el segundo, para tomar las decisiones sobre lo dialogado. Página 17
Recursos Humanos
Bohn fue un físico cuántico que, cansado probablemente de tanta teoría, comenzó a incursionar en otro tipo de disciplinas menos duras Y dedicó mucho tiempo a investigar, con rigurosidad científica, la enorme complejidad de la comunicación humana para manejar con destreza la alternancia enriquecedora entre el diálogo y la discusión. Señalaba que el hombre aislado tiene un pensamiento incoherente, que sólo es atravesado de sentido por el diálogo. La palabra diálogo, proviene del griego dia, que significa dar sentido o atravesar de sentido, y logos, que significa palabra. Por otro lado, la palabra discusión tiene una raíz distinta que se asemeja a percusión. Como un juego de ping-pong, posee el movimiento de un rebote. Para Bohn, en el diálogo, las personas suspenden el apropiamiento de sus ideas para enriquecerlas con los aportes del otro. Es allí donde la incoherencia comienza a adquirir sentido. Ya enriquecidas las ideas, continúa el momento de la discusión, en el que se toman posiciones y se decide. Las personas son las que tienen que tomar las posiciones y no al revés, ya que en ese caso aparecerán síntomas como la tozudez, la rigidez y la inflexibilidad.
tiene efectiva o simbólicamente la misma camiseta. Los equipos ganadores manejan con mayor destreza la alternancia entre el diálogo y la discusión para la resolución de los conflictos y la toma de decisiones. El éxito es un logro colectivo en el que desaparecen los dueños, los héroes o los próceres para dar lugar a líderes situacionales y al equipo como protagonista. No existe decisión en la vida que no sea vivida sin emoción; es imposible pensar sin sentir, por más que nos forcemos a excluir la misma de las decisiones. Podemos disociar o congelar los sentimientos, pero aun así estaremos frente a una emoción frisada. Hasta la indiferencia es una manera de comunicar. Es imposible no comunicar, aunque nos quedemos en silencio. Los climas emocionales son “entrenables” en las organizaciones y los equipos que trabajan para el alto rendimiento saben de los beneficios en dirimirlos. Hoy son muchas las consultoras especializadas en dinámicas grupales que apuntan a mejorar los rendimientos de equipos de trabajo a través del diálogo.
Los equipos ganadores tienen tantos conflictos como los perdedores, pero la diferencia está en la habilidad para resolverlos y atravesarlos, suspendiendo las emociones que perturban la tarea y entendiendo que no hay nadie más importante en el partido por jugar -sea en la empresa, en el deporte o en el equipo de trabajo- que aquel que Página 18
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Empresa
Marcos Gallacher
Tendencias internacionales en materia de productividad “Hace 100 años nuestro país lideraba (cómodamente) el ranking de productividad latinoamericano; en la actualidad, en cambio, va a la zaga de otros. De hecho, nuestra productividad es hoy prácticamente idéntica al promedio latinoamericano”. Gallacher profundiza en la experiencia del agro argentino afirmando que esta “marca el rumbo” que otros sectores de la economía deberían intentar replicar.Y agrega: “si la productividad total de los factores de estos sectores hubiera aumentado a un ritmo comparable al logrado por el sector rural (2.0% – 2.5% anual), el bienestar al cual accede la población sería hoy sustancialmente mayor al que observamos”.
Profesor de Economía y Organización Empresaria en la Universidad del CEMA. Recibió su educación en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de Kentucky (EE.UU.), donde obtuvo su doctorado.
El análisis de datos históricos brinda enseñanzas que conviene tener bien presentes. Al respecto, la figura adjunta a esta nota muestra la evolución de la productividad (por persona) de Argentina, América Latina y Chile durante todo el siglo XX. A comienzos de este período, Argentina producía casi el 70% de los bienes y servicios producidos en los EE.UU. La producción per-cápita argentina era, en ese momento, más del doble de la producida en el resto de América Latina. Un siglo más tarde, la producción de nuestro país era sólo ligeramente superior a la de América Latina, y había caído al 30% de la de los EE. UU. Argentina, que en el 1900 superaba a Chile en producción percápita, se encuentra en los primeros años del siglo XXI por debajo de este país. Los datos anteriores resultan de enorme importancia para comprender el origen de Página 24
los problemas sociales que nos aquejan. Claramente, durante el último siglo, Argentina ha perdido posiciones con respecto a los otros países de la región. Hace 100 años nuestro país lideraba (cómodamente) el ranking de productividad latinoamericano; en la actualidad, en cambio, va a la zaga de otros. De hecho, nuestra productividad es hoy prácticamente idéntica al promedio latinoamericano. La producción que logra una determinada fuerza laboral depende fundamentalmente de tres aspectos. Uno de ellos es la cantidad y la calidad de los recursos naturales disponibles. El otro es la disponibilidad de distintas formas de capital. Y el tercero es la eficiencia con la que se llevan a cabo los procesos productivos. El primero de estos factores está dado. En contraste con esta situación, la canEMPRESA Nº186
Sociedad
tidad y la calidad de capital, junto con la eficiencia con la que se llevan a cabo los procesos productivos, son resultado de acciones humanas. Que estas acciones humanas -y no la disponibilidad de recursos naturales- sea la clave en lo que hace a productividad, no resulta a esta altura sorprendente. Japón, los países nórdicos, Suiza, Holanda, Singapur, Taiwán, y muchos otros, representan casos de economías limitadas en lo relativo a recursos humanos, sin embargo, altamente productivas, con elevados niveles de vida logrados por sus poblaciones. Los países latinoamericanos representan, en general, la situación inversa: abudantes recursos naturales, pero muy bajos niveles de productividad. Argentina es, en este aspecto, un caso particularmente relevante.
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Algunas historias de éxito Existen -aun en América Latina- historias de éxito. El caso de Chile en los años recientes es uno de ellos. El de la agricultura argentina es otro. En efecto, en 1970, la producción total de granos argentina rondaba las 20 millones de toneladas. Treinta años más tarde, esta producción se había más que triplicado. Una parte importante de estos aumentos de producción se logró no por incrementos en el uso de insumos, sino en eficiencia. Daniel Lema, economista del INTA y profesor de la Universidad del CEMA, estima que entre la década de los años 70 y la de los 90, la Productividad Total de Factores (PTF = cociente entre producto y total de insumos empleados) de la agricultura argentina aumentó aproximadamente un 2.5% por año. Esto
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Sociedad
contrasta con el casi nulo incremento de PTF en el resto de la economía. ¿Qué quiere decir esta cifra? La respuesta es simple: un aumento de productividad del 2.5% anual implica que los mismos recursos permiten obtener, al cabo de dos décadas, 64% más de producción (1.02520 = 1.64). Los incrementos de productividad El bienestar de un trabajador logrados por el agro no se debieron en un país desarrollado es mucho sólo a las “buenas” condiciones para mayor al de los países de América la producción existentes en nuestro Latina, aún cuando en estos existe país. Esto, en todo caso, podría expli“protección” basada en el derecho car sólo parte del fenómeno. Adede indemnización por despido. más, el sector se benefició de: (a) una estructura decisoria descentralizada, (b) rápida adopción de tecnologías generadas en el exterior como de origen local, (c) escasa o nula conflictividad laboral y (d) amplia libertad contractual. El crecimiento agrícola se produjo, inclusive, en una situación en la que el sector sufrió discriminación, ya sea por la existencia de impuestos a la exportación de sus productos, a la importación de insumos o a atrasos en tipo de cambio. Todas estas experiencias han existido en el período 1970-2007. A partir de la experiencia del agro argentino, ¿surgen algunas lecciones que puedan ser incorporadas a otros sectores de nuestra economía? La respuesta es afirmativa. En relación a los puntos (a) y (d), mencionados en el párrafo anterior, pueden hacerse algunos comentarios. Contrástese por Página 26
ejemplo, la estructura decisoria del sector agropecuario (muchas empresas relativamente pequeñas), con la que existe en instituciones como la industria automotriz o la banca pública, donde las primeras dos o tres mayores empresas concentran un porcentaje importante del mercado. Claramente, la posibilidad de que ineficiencias de diverso tipo se mantengan a través del tiempo son, en este último caso, mayores: el poder de mercado permite mantener ineficiencias que no serían posibles en sectores altamente competitivos. Por otro lado, la adopción de tecnología en el sector agropecuario ha sido rápida por una simple razón de supervivencia: la empresa que no adopta, no puede “pagar” el uso de recursos, ya sean éstos: tierra, horas-máquina u horas-hombre. Otra empresa se los quita. ¿Ocurre lo mismo con la repartición pública que tiene a su cargo, por ejemplo, la emisión de los DNI? Claramente no, y por eso encontramos en esta última una muy baja productividad, lo que se traduce en una pobre “atención al cliente”. La conflictividad laboral ha sido -por factores que no es el caso analizar aquí- reducida o nula en el sector agropecuario. No puede decirse lo mismo de sectores industriales o del sector público. Esta conflictividad resulta un freno a los incrementos de productividad y, en última instancia, a la generación de riqueza. No sólo el “empresario” paga los platos rotos, implícitos en el conflicto social, lo paga en definitiva toda la sociedad. Por último, la libertad de contratación (en sentido amplio) tal vez ha estado menos condicionada en empresas del sector agropecuario que en otras. Si bien el sistema legal básico es similar para todas las empresas EMPRESA Nº186
Sociedad
del país, en el caso del sector agropecuario “contratos implícitos”, basados en reputación, y transacciones repetidas han permitido una mayor calidad de cooperación humana que la que ocurre en otros sectores. En definitiva, la experiencia del agro argentino “marca el rumbo” que otros sectores de la economía deberían intentar replicar: si la productividad total de factores de estos sectores hubiera aumentado a un ritmo comparable al logrado por el sector rural (2.0% – 2.5% anual), el bienestar al cual accede la población sería hoy sustancialmente mayor al que observamos.
América Latina en espejo retrovisor Con el sugestivo título Latin America in the Rearview Mirror, cuatro autores: Harold Cole, Lee Ohanian, Álvaro Riascos y James Schmitz, analizan las razones por las cuales las economías latinoamericanas no han podido, en el último medio siglo, reducir la brecha que las separa de los países mas desarrollados. Este hecho es sorprendente: la mayor parte de las economías occidentales menos desarrolladas están logrando reducir la brecha que las separa de los países avanzados. Esto es de esperar. En definitiva: los países menos desarrollados pueden adoptar en forma acelerada muchas tecnologías y procesos que los países desarrollados han adoptado con anterioridad. En los países menos desarrollados, por otro lado, existe una abundancia de oportunidades potenciales de inversión con altas tasas de retorno: sistemas de distribución eléctrica, mejoramiento de la educación primaria, caminos, sistemas de riego. En principio, las inversiones deberían fluir desde economías en las que el capital es “abundante” hacia aquellas en donde es “escaso”. Octubre / Noviembre 2007
La “escasez” de capital, en efecto, resulta en general en altas tasas de retorno a nuevas inversiones. Todas estas razones sugieren que las economías menos desarrolladas deberían crecer más, y no menos rápido que las más avanzadas. El trabajo de Cole, Ohanian, Riascos y Schmitz tira abajo algunos preconceptos relacionados a los determinantes del lento crecimiento de productividad observado en países de la región. Por de pronto, los autores no encuentran que las restricciones en lo relativo a capital humano (educación) sean lo más importante en lo relativo a productividad: de hecho, los niveles de educación de la población adulta en Chile, Argentina y Uruguay son, por ejemplo, más altos que los de Portugal, España y Singapur, economías cuya productividad ha crecido en forma marcada. La explicación más plausible de los lentos aumentos de productividad en América Latina parece encontrarse en la existencia de fuertes barreras a la competencia. Estas barreras pueden ser de dos tipos: al comercio internacional y a la movilidad de factores dentro de la economía doméstica. Página 27
Gallacher: “La adopción de tecnología en el sector agropecuario ha sido rápida por una simple razón de supervivencia: la empresa que no adopta, no puede “pagar” el uso de recursos, sean estos: tierra, horas-máquina u horas-hombre.”
Sociedad
En relación a las El crecimiento agrícola se produjo, barreras al comercio, las economías inclusive, en una situación en la que el de la región se caracterizaron dusector sufrió discriminación, rante todo el siglo xx, por niveles de ya sea por la existencia de impuestos a protección mayores a los de los paíla exportación de sus productos, ses europeos. Por ejemplo, en 1960, a la importación de insumos o las “tasas de protección” (una medida a atrasos en el tipo de cambio. de la magnitud de las trabas al comercio) eran del 138% en Argentina, 172% en Brasil y 134% en Chile, contra el 11% en los países de la Comunidad Económica Europea. En muchos países, las trabas al comercio se redujeron en la década de los años 80 y los 90. Sin embargo, aún en este último
período, el grado de apertura de las economías latinoamericanas fue limitado: en 1990 la mayor parte de estas economías presentaban un cociente Exportaciones + Importaciones/Producto Bruto menor al de las economías europeas o asiáticas. La persistencia de altas barreras -aun cuando éstas han sido onerosas para el bienestar general- se explica por la existencia de grupos de presión o de lobby: como fue señalado por Mancur Olson en su clásico La Lógica de la Acción Colectiva: grupos pequeños, pero bien organizados, pueden hacer valer su interés por sobre el de grupos mayores, pero dispersos. A las barreras al comercio se suman las barreras a la movilidad (interna) de factores. Por ejemplo, en América Latina, el costo de iniciar un nuevo negocio equivale a un 80% del PB/cápita, contra menos del 2% en los EE.UU. En América Latina la banca pública representa el 47% de los activos de los diez mayores bancos, contra 40% en Europa, 21% en Asia y 0% en los EE.UU. En América Latina, en particular, la banca pública con frecuencia ha sido responsable de la asignación de crédito, sesgada según conveniencia política o devolución de favores.
PRODUCCION POR PERSONA (EE.UU. = 100) 80
Producción por Persona
70 60 50 40 30 20 10 0 1880
1900
1920
Argentina
1940 1960 1980 2000 Año Chile America Latina
Fuente: Cole, Ohanian, Riascoa y Schmitz, 2004
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Por último, los costos asociados al despido de personal son sustancialmente mayores en América Latina que en Europa, Asia o los EE.UU. Estos costos no benefician, a la fuerza, al trabajador. De hecho dificultan la movilidad de trabajadores desde empresas o sectores que se contraen a aquellas que se expanden. EMPRESA Nº186
Sociedad
En definitiva, el bienestar de un trabajador en un país desarrollado es mucho mayor al de los de países de América Latina, aún cuando en éstos existe “protección” basada en el derecho de indemnización por despido.
Bienestar humano Reiteramos lo mencionado al comienzo de esta nota: las economías latinoamericanas parecen ser las únicas economías occidentales cuya producción per-cápita permanece más o menos estancada. Las razones por las cuales esto ha ocurrido son fuente de vigorosos debates. Las evidencias, sin embargo, parecen ser claras: en líneas generales, en estas economías han persistido medidas que atentaron contra el comercio y la movilidad de factores.
Bajo el punto de vista de la política económica, resulta prioritario evaluar el impacto de diversas medidas sobre estas decisiones. Medidas que en primera instancia pueden parecer “atractivas”, pueden resultar -en un análisis más detallado- contraproducentes.
El desafío más importante que enfrentan los países de América Latina, en general, y Argentina en particular, es lograr incrementos de productividad sostenidos en el tiempo. Estos incrementos surgen, en definitiva, de decisiones tomadas por miles de agentes económicos.
En especial, las trabas al movimiento de factores -sean estos capital o trabajo- entre sectores, entre empresas de un sector, o entre actividades de una empresa tendrán asociados costos en lo relativo a incremento de productividad. Y, en última instancia, sobre el bienestar de la población.
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El desafío más importante que enfrentan los países de América Latina, en general, y Argentina en particular, es lograr incrementos de productividad sostenidos en el tiempo.
Economía
Samuel Gregg
Contracción crediticia, crisis moral Tal vez, el torbellino financiero reciente nos hará recordar que los sectores financieros sólidos confían en las culturas morales responsables, más de lo que nos imaginamos.
Los recientes trastornos en los mercados financieros a nivel global han generado innumerables comentarios acerca de las causas de los problemas de liquidez. Entre los culpables identificados, se menciona a los prestamistas de hipotecas subprime (de alto riesgo) norteamericanas, a las agencias calificadoras de riesgos y a los bancos centrales. Es característica de estos análisis la tendencia a estudiar la crisis en términos estrictamente económicos. Frases tales como “sobreexposición a inversiones de alto riesgo”, “suspensión de retiros de fondos invertidos en títulos valores con iliquidez crediticia” y “llamados de reposición de margen que obligan a los fondos de cobertura a liquidar buenos activos” dominan la discusión. Licenciado en Filosofía (Universidad de Melbourne). Doctor Filosofía Moral (universidad de Oxford). Director de Investigaciones en el Acton Institute. Artículo traducido por Arlanguages
atención de la implicancia que esto tiene a nivel humano. Al igual que otros elementos del mercado, los negocios financieros no están constituidos por entidades sin nombre o dinámicas grupales anónimas o incluso, ni tampoco por los “gnomos de Zurich” (tal como lo imaginan los antisemitas y los expertos en teorías conspirativas). Seres humanos reales, acciones y elecciones gravitan en el corazón de las bolsas de valores de todo el mundo: es decir, gente real que genera riqueza, responde a incentivos, comete errores genuinos, y algunas veces se comporta de manera irresponsable.
El valor del carácter moral de empleados y directores
Todas estas expresiones, así como otras, poseen un significado real y describen exactamente los elementos en juego, en la tormenta económica que redujo en más de un 30% , y en solo una semana, el valor de los fondos accionarios globales líderes de Goldman Sachs.
Con tanto bienestar económico, dependiente en parte de las decisiones adoptadas por los que trabajan en los servicios financieros, un activo fundamental perseguido por cualquier banco o entidad financiera debería ser el sólido carácter moral de sus empleados y directores.
Lamentablemente, el lenguaje de esos comentarios desvía algunas veces nuestra
Un ejemplo de la importancia del carácter moral, es la falla de muchas agencias
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Economía
calificadoras de riesgo en identificar el incremento de incumplimientos en el pago de hipotecas de alto riesgo como un problema emergente. Uno de los motivos de este error radica en su aparente conformidad en situaciones vinculadas a conflictos de intereses. Desde 1995, individuos e inversores institucionales vienen comprando títulos con activos en garantía, que utilizaban hipotecas de alto riesgo norteamericanas como aval. A su vez, estos títulos se aglutinan en obligaciones de deuda con garantía (Collateralized-debt Obligations o CDOs) y en obligaciones de préstamo con garantía (Collateralized-loan Obligations o CLOs).1 Los riesgos asociados con distintas CDOs y CLOs son evaluados por las agencias calificadores de riesgo. Esto constituye una de sus actividades más rentables. Tal como lo destacó recientemente The Economist, hace algunos años muchas entidades financieras (sabiendo que las calificaciones ayudan a determinar el valor de las CDOs y las CLOs) comenzaron Octubre / Noviembre 2007
a solicitar a las agencias calificadoras, su asesoramiento sobre cómo estructurar las CDOs y las CLOs para maximizar su valor.
Las agencias calificadoras en boca de todos En ese momento, las “antenas de la moral” de las agencias calificadoras deberían haber comenzado a emitir señales de problemas. Resulta muy difícil brindar un asesoramiento objetivo respecto de los riesgos asociados con títulos específicos, cuando ha sido uno mismo quien ayudó a estructurarlos. Sin embargo, esto no impidió que algunas de dichas agencias se involucraran en la estructuración de las CDOs/CLOs. Por ende no es de extrañar que cuando se produjo la implosión del mercado de hipotecas de alto riesgo, sobre las cuales se habían estructurado muchas CDOs/CLOs, algunas agencias calificadoras se mostraran reacias a reconocer que algo andaba mal; lo que hubiera planteado muchos de los interrogantes que ahora se suscitan en cuanto a su objetividad. Página 31
Con tanto bienestar económico, dependiente en parte de las decisiones adoptadas por los que trabajan en los servicios financieros, un activo fundamental perseguido por cualquier banco o entidad financiera debería ser el sólido carácter moral de sus empleados y directores.
1 NdelT: Son figuras jurídicas semejantes a las estructuras fiduciarias que proliferan en Argentina desde la destrucción de nuestro sistema de intermediación bancaria en 2002. Fideicomisos que emiten títulos valores respaldados por activos constituidos por hipotecas, cupones de tarjetas de crédito, pagarés, obligaciones negociables, créditos documentarios sobre el exterior, cheques diferidos y todo instrumento financiero que pueda ser homogeneizado y titularizado.
Sociedad
Esto no quiere Seres humanos reales, acciones y decir que las agencias calificadoras elecciones gravitan en el corazón estuvieran de alguna manera vinde las bolsas de valores de todo culadas a sórdidas estafas financieras. el mundo: es decir, gente real El punto es que cuando los bancos que genera riqueza, responde solicitaron a las agencias que para incentivos, comete errores genuinos, ticiparan en la estructuración de las y algunas veces se comporta CDOs/CLOs, estas deberían haber de manera irresponsable. respondido: “No. Eso podría comprometer nuestra capacidad de evaluar objetivamente los riesgos asociados con sus activos. Nuestra objetividad es nuestro principal activo. Puede otorgarle valor a sus activos; únicamente si permanecen objetivas e imparciales”. El hecho de que algunas agencias calificadoras actuaron de otro modo, sugiere la presencia de errores de juicio y de valor de su parte. Un problema más a largo plazo es que este error podría facilitar la demanda de una mayor regulación financiera, tanto como la Ley Sarbanes-Oxley fue la respuesta a los escándalos corporativos de los años 2000-2001 en Norteamérica. Cada vez hay más evidencia de que dicha ley resultó demasiado costosa para las empresas. Incluso los autores de la misma ahora reconocen que muchas de las disposiciones incluidas en ella estuvieron mal redactadas. Según un estudio a cargo de la Universidad de Pittsburgh, el desaliento promovido Página 32
por la ley Sarbanes-Oxley, a asumir un riesgo prudente y a generar costos de cumplimiento adicionales, contribuyó a que muchas empresas eligieron para cotizar a la Bolsa de Londres en lugar de hacerlo en Wall Street. También contribuyó a esto el cambio de la Autoridad de Servicios Financieros de Gran Bretaña, tendiente a alejarse de los procedimientos de regulación financiera del tipo Sarbanes-Oxley hacia reglamentaciones basadas en principios centrados en (a) el comportamiento razonablemente esperado de los profesionales de las finanzas y (b) los buenos resultados. Sin embargo, ningún tipo de regulación -ya sea estricta o leve- puede reemplazar la formación que, supuestamente, se adquiere en la familia, en el colegio, en las iglesias o las sinagogas.
El desarrollo del “sentido moral” Estos son los organismos (más que los auditores de ética y los cursos sobre ética empresarial) que Adam Smith, autor de La Riqueza de las Naciones, ha identificado como las instituciones responsables de ayudar a la gente a desarrollar lo que él llama el “sentido moral”, que es lo que hace que, instintivamente, sepamos cuándo determinados cursos de acción son imprudentes o sólo incorrectos, independientemente de que seamos banqueros de Wall Street o humildes analistas desempeñándonos en una agencia calificadora de riesgo. Tal vez, el torbellino financiero reciente nos hará recordar que los sectores financieros sólidos confían en las culturas morales responsables, más de lo que nos imaginamos. EMPRESA Nº186
Po l í t i c a
The Economist
Marx después del comunismo La guerra de clases es el sine qua non de Marx. Pero la guerra de clases, si alguna vez existió, ya terminó. En las democracias de Occidente; ¿quién elige hoy, quién conduce y por cuánto tiempo?, ¿quién les dice a los gobiernos cómo se regula a las compañías? Finalmente, ¿quiénes son los dueños de las compañías?: trabajadores a sueldo, el proletariado.Y esto se debe a -y no a pesar de- lo que Marx deploró más: la propiedad privada, los derechos políticos liberales y el mercado. Extractamos en esta edición un interesante artículo que hace algunos años publicara The Economist donde, con visión crítica, se hace foco en el pensamiento del creador de la doctrina comunista y su perdurable influencia intelectual. Como sistema de gobierno, el comunismo está muerto o está muriendo. Como un sistema de ideas, su futuro parece seguro. Cuando el comunismo soviético cayó hecho pedazos hacia los finales del siglo xx, nadie pudo decir que había fallado por un tecnicismo. Un colapso más comprensivo o ignominioso -moral, material e intelectual- hubiera sido difícil de imaginar. El comunismo ha tiranizado y empobrecido a sus súbditos y los ha masacrado por decenas de millones. En décadas pasadas, en la Unión Soviética y sus países satélites, cualquier alusión a los objetivos declarados de la doctrina comunista: igualdad, derecho a no ser explotado, justicia verdadera, habría provocado solo una risa amarga. Finalmente, las estatuas de Karl Marx fueron derribadas con tanto desprecio como aquellas de Lenin y de Stalin. El comunismo fue repudiado como teoría y como una práctica; sus líderes e impulsores fueron desechados al igual que sus fundadores intelectuales y sus gobernantes socios apáticos (caracterizados como de comportamiento antisocial). Octubre / Noviembre 2007
Los pueblos de Occidente, por no haber vivido en el sistema inspirado por Marx, tuvieron una visión más desapasionada. Se inclinaron por sentir que Marx había sido incomprendido. El comunismo de Europa del Este y la Unión Soviética fue una perversión de su pensamiento. Lo que ocurrió en esas tierras sumidas en la oscuridad hubiera consternado a Marx, tanto como nos consterna a nosotros y no tiene cabida en la validez de sus ideas. En realidad, se sugiere, Marx estaba en lo cierto con respecto a muchas cosas que están mal en el capitalismo, en la globalización, en los mercados internacionales, o acerca de la forma en que la economía modela ideas.
Dad al hombre su merecido En 1999 la BBC implementó una serie de encuestas solicitando a la gente que propusiera los hombres y mujeres más prominentes del milenio. En octubre de ese año, a escasas semanas del décimo aniversario Página 33
Extracto del artículo reproducido de The Economist (19 diciembre de 2002). Traducido y adaptado por Celso E. Arabetti y Héctor Mario Rodríguez.
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del derrumbe del Muro de Berlín, la BBC anunció quién había sido elegido por la gente como “el mayor pensador”: en primer lugar, Karl Marx; en el segundo, Einstein; y en el tercer y cuarto lugar Newton y Darwin respectivamente. Aunque los dictadores a lo largo del siglo xx han distorsionado las ideas originales de Marx, la BBC, empresa financiada por el Estado Británico, señaló que “su trabajo como filósofo, científico social, historiador y revolucionario es respetado por las academias actuales”. En el campo de la erudición, la teoría política y económica marxista ha superado su etapa de esplendor. La mayoría de las cosas que Marx quiso decir o que en realidad dijo, o las que probablemente pudo haber querido decir, han sido ubicadas y debatidas (aunque lejos de ser conclusivas). Pero la falta de actividad, en medio de fuentes primarias asombrosamente voluminosas, no es la mejor medida de la perdurable influencia intelectual de Marx.
La única constante era su convicción de que lo que dijo en cualquier momento era la absoluta verdad e íntegramente consistente con lo que había dicho antes.
Libros sobre Marx, orientados a estudiantes universitarios y para los no especialistas, se siguen vendiendo con regularidad en Europa Occidental y en los Estados
Unidos. Y siguen apareciendo nuevos. Por ejemplo, para estimular críticas: La venganza de Marx, escrito por Meghnad Desai, profesor de economía de la London School of Economics. Desai sostiene que Marx, este gran hombre, fue incomprendido y que estaba en lo cierto mucho más allá del crédito que se le asigna. En agosto de 2002, la imprenta de la universidad de Oxford publicó: ¿Por qué leer a Marx hoy?, de Jonathan Wolf. El autor, un profesor del colegio universitario de Londres, un hábil dilucidador de filosofía política, adhiere en su libro lo dicho por Desai Se podría decir que Adam Smith representa con relación al capitalismo liberal -considerado un orden económico comparativamente exitoso- casi lo que Marx con relación al socialismo. Pero la cantidad de títulos referidos a Marx superan los libros sobre Adam Smith, en una diferencia entre cinco y diez. En un arduo trabajo sobre lecturas recomendadas para estudiantes universitarios surge que, en las facultades de economía, Smith lo supera, mientras que en las ciencias sociales y las humanidades se da lo opuesto. Es el espacio de la influencia continua de Marx, especialmente en contraste con su extraña irrelevancia con la economía moderna, lo que lo hace tan cautivante. ¿Cómo puede uno explicar esto? ¿Queda algo valioso de los escritos de Marx? Esta no es una pregunta franca, directa, dado que él tuvo mucha dificultad para hacerse entender.
Sí, Marx fue marxista Cuando quería, Marx era un escritor apremiante, que producía epigramas de primer nivel. Las oraciones de cierre del Manifiesto Comunista (1848) son por cierto, célebres: “Los trabajadores no tienen nada que perPágina 34
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der, más que sus cadenas. Tienen un mundo para ganar. Trabajadores del mundo uníos”.
como una amarga lucha de clase contra clase.
También tenía un envidiable estilo de histeria insultante, a tal punto que en El capital (1867-1894) define el objeto de su investigación como “mano de obra muerta, que, al modo vampiro (explotador), solo vive chupando mano de obra viva, y vive más, cuanto más mano de obra chupa”. Eso no es sólo inolvidable sino, en efecto, muy apropiado si uno cree en la teoría de valor de Marx.
• Al final de la historia, las clases y el Estado (cuyo único propósito es representar los intereses de la clase reinante) deben disolverse para alcanzar el paraíso en la tierra.
Podía expresarse de manera brillante, como también con cierta torpeza e impenetrable complejidad como lo evidencian las páginas con que inicia El capital (¿mejora más adelante?). A la confusión, se suma lo que Marx creía en 1874: su convicción de que lo que había dicho en cualquier momento era la absoluta verdad, total y consistente con todo lo dicho antes. Y la mayor parte del Marx publicado, incluyendo El manifiesto y los volúmenes II y III de El Capital, fue editado y escrito con la colaboración anónima de Friedrich Engels. Por lo tanto, durante muchos años, separar a Marx de Engels, en lo que el mundo entiende como “Marx”, constituyó una industria académica en sí misma. Marx creía que: • Las sociedades siguen las leyes del movimiento, lo bastante simples y tan abarcadoras como para hacer predicciones fructíferas de largo alcance. • Estas leyes son en carácter solo económicas. Lo único que configura la sociedad son “las fuerzas materiales de producción”. • Estas leyes deben invariablemente expresarse, hasta el final de la historia, Octubre / Noviembre 2007
¿De qué manera, entonces, se desviaba el comunismo estilo soviético de estas creencias? Principalmente, se dice que Rusia se anticipó al tiempo. Según las leyes del movimiento de Marx, se suponía que la sociedad había de progresar del feudalismo al capitalismo cuando el feudalismo dejara de servir a las fuerzas de la producción, como lo venía haciendo hasta entonces, y pasara a trabarlas.
La mayoría de las cosas que Marx quiso decir o que en realidad dijo, o las que probablemente pudo haber querido decir, han sido ubicadas y debatidas (aunque lejos de ser conclusivas). Pero la falta de actividad, en medio de fuentes primarias asombrosamente voluminosas, no es la mejor medida de la perdurable influencia intelectual de Marx.
Más tarde, el capitalismo cedería a su vez al socialismo la dictadura del proletariado de manera muy similar: una vez que su potencial productivo ha sido plenamente logrado, la existencia del capitalismo es un obstáculo para la suficiencia material antes que un medio para lograrla. Pero Rusia fue en línea recta, y demasiado rápido, del feudalismo al socialismo. Marx pudo haberle dicho a Lenin que eso nunca funcionaría. ¿Es esto realmente lo que hubiera dicho? Sin duda que Lenin se consideró un verdadero seguidor de Marx, y tenía toda la razón en ello. A fines del siglo xix, Página 35
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el pensamiento socialista se dividía; las leyes de movimiento de Marx estaban fallando.
La paradoja central que Marx enfatizaba resultó falsa, es decir que su propia productividad colosal pondría al capitalismo de rodillas, al hacer que el comunismo siguiera al socialismo ambos materialmente posibles y lógicamente necesarios.
El capitalismo aún florecía: no había signos de que cayeran las tasas de rentabilidad, que señalarían su fin. La clase trabajadora estaba logrando el voto. El estado benefactor estaba tomando forma. Mejoraban las condiciones fabriles y los jornales crecían por encima del piso de subsistencia. Todo esto era contrario a las leyes de Marx.
En respuesta, la izquierda se dividía. Por un lado, estaban los reformistas y socialdemócratas, que vieron que al capitalismo se le podía dar un rostro humano. Por el otro lado, estaban aquellos que creían que el sistema de Marx podía ser desarrollado y restablecido. ¿De qué lado pudo haber estado Marx? ¿Revolución o reforma? ¿Hubiera continuado insistiendo que había que destruir al vampiro? ¿O se hubiera hecho reformador, pidiéndole dulcemente que chupara un poco menos de sangre? Esto último parece improbable. Marx era un maestro, pero también era un fanático y un revolucionario. Su incapacidad para comprometerse (con camaradas, menos aún con oponentes) era patológica. Y en el prefacio de la edición rusa de 1882 de El manifiesto, su última publicación escrita, esperaba que una revolución en Rusia pudiera ser “la señal de una revoluPágina 36
ción proletaria en el Oeste, de manera que ambas se complementaran”. En ese caso, Rusia, no obstante sus características precapitalistas, “podría servir como el punto inicial para un desarrollo comunista”. Lenin seguramente estaba en lo cierto en creer que él era leal al pensamiento del maestro y que no lo eran aquellos acomodaticios burgueses simplones.
Aparte del Gulag Hay aspectos de su pensamiento que realmente impresionan. Sin embargo, sus dichos diversos acerca del alcance del mercado global, en realidad no son los mejores ejemplos. El siglo xix fue un período de globalización y Marx fue uno de los muchos que lo notaron. La acelerada integración global de los últimos treinta años resume apenas una tendencia que estaba vigorosamente asentada durante la vida de Marx, y que fue luego interrumpida en 1914. Marx fue mucho más original al imaginar el imponente poder productivo del capitalismo. Percibió que estimularía la innovación a un grado tal, inimaginable hasta ahora. Estaba en lo cierto al decir que las corporaciones gigantes vendrían a dominar las industrias del mundo (aunque no tanto como él creyó). Precisamente, subrayó la importancia de los ciclos económicos (si bien sus registros de las causas y consecuencias estaban errados). La paradoja central que Marx enfatizaba resultó falsa, es decir, que su propia productividad colosal pondría al capitalismo de rodillas, al hacer que el comunismo siguiera al socialismo, ambos materialmente posibles y lógicamente necesarios. Aún de modo justificado, Marx podría reclamar el haber percibido con mayor EMPRESA Nº186
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claridad que otros, cuánto podría el capitalismo cambiar las condiciones materiales del mundo. Y esto a su vez refleja algo más, que exige por lo menos un envidioso respeto: el asombroso alcance y la ambición de su pensamiento. Pero a pesar de todo, en los temas que más le importaban, Marx estaba equivocado. El poder real que reclamaba para su sistema era predictivo, y sus principales predicciones fueron fracasos sin esperanza. En cuanto a una perspectiva para el capitalismo, uno puede siempre argüir que sólo estaba equivocado en determinar el momento: al final, cuando el capitalismo haya recorrido su curso, se le reconocerá que estaba en lo cierto. Así, este razonamiento, como muchas otras excusas para Marx, tiene la ventaja de su imposible refutación. Pero eso no lo hace creíble. El problema es que excluye la clase. Esto es una omisión sagaz, porque “clase” es una idea que se ha hecho confusa al punto de carecer de significado. Sin embargo, el antagonismo de clase es indispensable para la visión mundial del marxismo. Sin ella, aunque el capitalismo se rinda al estancamiento o a la declinación, falta el mecanismo para su derrocamiento. La guerra de clases es el sine qua non de Marx. Pero la guerra de clases, si alguna vez existió, ya terminó. En las democracias de Occidente, ¿quién elige hoy, quién conduce y por cuánto tiempo?, ¿quién les dice a los gobiernos como se regula a las compañías? Finalmente, ¿quiénes son los dueños de las compañías?: trabajadores a sueldo, el proletariado. Y esto se debe a –y no a pesar de– lo que Marx deploró más: la propiedad privada, los derechos políticos liberales y el mercado. Donde más importaba, Marx no pudo estar más errado. Octubre / Noviembre 2007
El antagonismo de clase es indispensable para la visión mundial del marxismo. Sin ella, aunque el capitalismo se rinda al estancamiento o declinación, falta el mecanismo para su derrocamiento.
Correcto en principio La idea central de que la estructura económica determina todo, ha sido en especial perniciosa. De acuerdo con esta visión, por ejemplo, el derecho a la propiedad privada existe sólo porque sirve a relaciones burguesas de producción. Lo mismo puede ser dicho respecto a todo otro derecho o libertad civil que uno encuentre en la sociedad. La idea de que tales derechos tienen un apuntalamiento moral más profundo es una ilusión. La moralidad en sí misma es una ilusión, sólo otra arma de la clase gobernante (como lo definió Gyorgy Lukacs: “La ética comunista la hace el más alto deber para actuar perversamente…este es el sacrificio más grande que la revolución requiere de nosotros”). La entidad humana es nula; seremos simples tontos del sistema, hasta que lo repudiemos cabalmente. Página 37
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El pensamiento marxista es también profundamente utópico –otro rasgo influyente. El Manifiesto Comunista, a pesar del título, no era un programa para gobernar inteligentemente cuando cayera el poder en las manos de uno. Era un comentario sobre los defectos y dinámicas del capitalismo.
Lo que vale para la ética también vale para la historia, la literatura, el resto de las humanidades y las ciencias sociales. El “marxista tardío” los ve a todos, no como sujetos de investigación intelectual sino como formas de control social. El pensamiento marxista es también profundamente utópico; otro rasgo influyente.
El Manifiesto Comunista, a pesar del título, no era un programa para gobernar inteligentemente cuando cayera el poder en manos de uno. Era un comentario sobre los defectos y las dinámicas del capitalismo. En ningún lugar del “manifiesto”, o en cualquier otro lugar de sus escritos, se tomó Marx la molestia de describir cómo funcionaría, en efecto, el comunismo que él pronosticó y apoyó.
La teoría de Marx sobre el ganado Dijo una vez: “En la sociedad comunista, donde nadie tiene una esfera de actividad exclusiva, la sociedad regula la producción general y, por ende, hace posible que yo hoy haga una cosa y otra mañana; cazar por la mañana, pescar por la tarde; criar ganado al atardecer; criticar tras la cena, precisamente como lo tengo en mente, sin que por ello me haga cazador, ganadero o crítico”. Si el ganado está contento de que se lo críe sólo a la caída del sol o cuando se le ocurre a la gente, es uno de los muchos interrogantes que uno desearía ver desarrollados con mayor extensión. Pero esta Página 38
caricatura es casi todo lo que Marx dijo en la práctica sobre el comunismo. El resto debe ser deducido, tanto como la ausencia de cosas que deploraba sobre el capitalismo: desigualdad social, explotación, alienación, propiedad privada, etc. Es notable que hoy, los críticos militantes de la globalización, ya sean o no declarados marxistas, proceden de la misma manera. No proponen el desarrollo de un proyecto alternativo para el presente orden económico; en vez de eso, invocan una utopía libre de estrés ambiental, injusticia social y ropa deportiva de marca, y retroceden a una época dorada pre-industrial, que en realidad no existió. A este futuro alternativo nunca se le ha dado una conformación clara que permita su examen. Y los “antiglobistas” han heredado, además de esto, otras cosas de Marx: la ira farisaica, la retórica violenta, la voluntad de recurrir a la violencia real (en respuesta a la “violencia” de otro lado), la demonización de las grandes empresas, la división del mundo entre explotadores y victimas, el desprecio por la reforma gradual, el fervor por el activismo, la impaciencia con la democracia, el desprecio por los “derechos” liberales y las libertades, la suspicacia sobre las soluciones negociadas, la presunción de hipocresía o de ingenuidad infantil en los argumentos que defienden el orden del mercado. La antiglobalización ha sido apropiadamente descripta como una religión secular. Así es el marxismo: un credo completo con profeta, textos sagrados y la promesa de un paraíso recubierto de misterio. Marx no fue científico como alegaba. Fundó una fe. Los sistemas económicos y políticos que inspiró están muertos o moribundos, pero su religión es una amplia iglesia y continúa viva. EMPRESA Nº186
Reflexiones
Marco Denevi
La viveza, entre la inteligencia y la estupidez Frente a un problema concreto, la reacción mental del hombre inteligente es dinámica: buscará el camino de la solución, a menudo a través de exploraciones, de asedios desde distintos flancos, de razonamientos abandonados en un punto y recomenzados en otro, hasta encontrar la salida. En latín, salida se dice exitus, que los ingleses tradujeron por exit. La inteligencia conduce al éxito. Aquel mismo idioma, madre del nuestro, cuyo estudio hoy les parece superfluo a algunas autoridades universitarias, tiene un verbo stupere, que significa quedarse quieto, inmóvil, paralizado en sentido traslaticio, mentalmente detenido como delante de un cartel que dijera “Stop”. De aquí deriva la palabra “estúpido”: hombre que permanece entrampado por un problema sin atinar con la salida, aunque a veces adopte la agitación convulsa de una mariposa encandilada por una luz muy fuerte o los movimientos desesperados de un animal dentro de una jaula. Hablo siempre de lo ocurre en la mente. Las dos únicas reacciones del estúpido serán la resignación o la violencia: dos falsas salidas, dos fracasos. Salvo casos patológicos, todos somos inteligentes frente a un tipo de problemas, y estúpidos respecto a otros tipos de problemas. Pero nuestra inteligencia y nuestra estupidez no dependen de nuestra moral. Octubre / Noviembre 2007
Hay inteligentes moralmente canallas, y hay estúpidos moralmente intachables. Cuánto deben la inteligencia y la estupidez a los genes, y cuánto a la educación (digamos la gimnasia), es un asunto que dejaré de lado para que no me usurpe todo el espacio del que dispongo. Pero no querría pasar por alto un dato: sin el auxilio del intelecto (esto es, la capacidad de análisis crítico del problema), y sin la posesión de conocimientos relacionados con ese problema y adquiridos por experiencia propia, o por revelación ajena, la pura inteligencia que acumule conocimientos no sabe qué hacer con ellos. Y no es raro que un intelectual ducho en el análisis crítico, sea incapaz de hallar soluciones. El desarrollo en un mismo individuo de la inteligencia, del intelecto y de los conocimientos bien puede llamarse sabiduría, si no en la aceptación teísta que le dan las escrituras, por lo menos como tributo humano susceptible de adquisición o pérdida. Con alguna frecuencia, la realidad nos pone, de momento, mentalmente paralíticos. Es cuando decimos que estamos estupefactos, lo cual significa “estar hechos unos estúpidos”. La inteligencia, si la tenemos, vendrá a rescatarnos de esa pasajera estupidez, que por no ser insalvable, se llama estupefacción. Situada a mitad de camino entre la inteligencia y la estupidez, está la “viveza”, Página 39
Escritor y dramaturgo argentino (1922-1998).
Artículo publicado en el diario La Nación (23 de octubre de 1987).
Reflexiones
capaz de producir acciones en cualquier dirección, excepto hacia la salida del problema. Este es su secreto: la fórmula intrascendente que le permite ponerse a salvo y resguardo de la humillación y desprestigio que se sufren en la estupidez.
El desarrollo en un mismo individuo de la inteligencia, del intelecto y de los conocimientos bien puede llamarse sabiduría, si no en la aceptación teísta que le dan las escrituras, por lo menos como tributo humano susceptible de adquisición o pérdida.
La viveza, creo yo, es la habilidad mental para manejar los efectos de un problema sin resolverlo. La persona dotada de viveza no ejercita la inteligencia, sino un sucedáneo apto para entenderse con las consecuencias prácticas del problema, pero no con la sustancia del problema. En otras palabras, el vivo se mueve mentalmente en procura de cómo eludir los efectos de los problemas, cómo volverlos beneficiosos para él, o lo peor de todo, cómo desviarlos en perjuicio de un tercero. La viveza, entonces, se conecta imprescindible e irrenunciablemente con la moral. Sin el concurso del egoísmo no resulta posible ser vivo y para echarle el fardo al prójimo sin que éste se resista, es menester cierto grado de inescrupulosidad, y hace falta practicar algún género de fraude, siquiera verbal. Observado durante un corto plazo, el vivo da la impresión de haber obtenido el éxito, de ser inteligente: se desplaza entre los problemas sin padecer las consecuencias, o mejor aún, sacándoles provecho. Pero el flujo de los efectos del problema es ininterrumpido, por lo que el vivo no puede entregarPágina 40
se a los ocios y recesos de la inteligencia. De ahí que se los puede calificar de “despiertos”. Aparentan una brillantez mental que engaña a las miradas superficiales. El inteligente, como está armando sus estrategias para resolver el problema, parece amodorrado y en comparación con el vivo, un tanto estúpido. Cuanto más complejo sea el problema, mas exigirá al inteligente paciencia y esfuerzo, más lo someterá al silencioso y tedioso análisis crítico, y al repaso constante de sus conocimientos. La viveza no puede permitirse estas demoras. Los efectos prácticos del problema no esperan mucho tiempo para hacerse sentir, de modo que el vivo está obligado a la rapidez y en consecuencia, a la improvisación de sus métodos, generalmente empíricos. Otra vez el inteligente en comparación con el vivo parecerá lento y hasta torpe. Si los efectos del problema por magnitud o por complejidad sobrepasan las posibilidades de ser eludidos por la viveza, el vivo resulta acorralado como un estúpido, y sin sucumbir a la resignación o a la violencia, no confesará jamás su fracaso, buscando algún chivo emisario en quien cargar las culpas. En todas las sociedades conviven los inteligentes, los vivos y los estúpidos en proporciones distintas para cada una de ellas. Para Borges, entre los italianos y judíos no hubo nunca ningún estúpido. Exageraba, a no dudarlo. Pero imaginemos ahora un país ficticio donde, por razones genéticas o históricas, los vivos sean mayoría. Esbozaré la novela de lo que en ese país imaginario podría ocurrir. Puesto que son mayoría, unos vivos ocuparían el gobierno. Y otros vivos los eligen. Estos vivos que eligen EMPRESA Nº186
Reflexiones
con el concurso de los estúpidos, incapaces de solucionar los problemas del país, los transferirían a los elegidos. Estos como vivos que son, se dedicarán a lo suyo, o sea ponerse a salvo de los efectos de los problemas, sacarles provecho o desviarlos a otros terceros, así estos sean vivos, inteligentes o estúpidos. Durante un tiempo, los estúpidos parpadearán de catatonia mental. Los inteligentes se sentirán más marginados. Y los vivos tratarán de imitar a los gobernantes.
violentos. Los inteligentes toman las valijas y huyen, y los vivos corren de efecto en efecto, vendando aquí, remendando allá, y emparchando más allá. Dejan los bofes en este desesperado trajín por entre el caos sin control. Y para disimular su impotencia recurren a los fantasmas de los chivos expiatorios internos y externos, y a un lenguaje esquizofrénico que, disociado con la realidad circundante, seguirá pronunciando aquellos discursos con los que alguna vez embaucaron a la estupidez.
Mientras tanto los problemas sin resolver se acumulan, se multiplican, se potencian, y se superponen. Hasta que fatalmente llega el día en que los problemas acumulados forman una pared compacta con un cartel que dice:”¡Stop, no va más!”. Es aquí donde la sociedad se detiene y se paraliza, y los estúpidos, si no se resignan, se vuelven
Estúpidos de brazos cruzados o de brazos armados, inteligentes en ese país ficticio, caído al pie del ominoso “stop”: no habrá para vuestro país otra salvación posible que no sea “¡la inteligencia al poder!”. Salvo que todos los inteligentes hayan huido, hipótesis altamente improbable, la novela podría tener un final feliz.
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J u s t i c i a
María Angélica Gelli
El haber y el deber de una justicia para todos A partir de la sanción de nuestra Constitución histórica, Gelli diferencia tres significados de justicia, que le permiten profundizar en cuatro problemáticas concretas: el inusitado aumento de los litigios, la independencia de la justicia, la inseguridad, y las atribuciones del Ejecutivo que deviene de la Ley de Superpoderes. En este contexto reconoce las acciones ya en curso y, frente a las asignaturas pendientes, comparte propuestas de mejora.
Abogada. Especialista en Sociología Jurídica. Profesora de Derecho Constitucional en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de San Andrés. Autora de Una Constitución comentada. Premio Konex. Directora del suplemento “Derecho Constitucional” de la Revista Argentina Jurídica de La Ley. Versión periodística de la exposición realizada en el X Encuentro anual de ACDE (septiembre de 2007).
¿Cumplimos o no cumplimos con la Constitución? Tal vez sería adecuado para poder dar respuesta a este interrogante, partir de lo que establecieron nuestros padres fundadores cuando sancionaron la Constitución histórica en 1853. En tal sentido, pueden señalarse tres significados de la expresión “justicia” que conviene diferenciar. Ello permitirá examinar el momento en el que estamos, analizar qué falta lograr y, quizá, compartir algunas propuestas a fin de alcanzar la justicia para todos.
Tres significados de justicia En primer lugar, en el Preámbulo, entre los objetivos constitucionales, se estable el de afianzar la justicia. Se trata de algo más que de crear un Poder Judicial. Se relaciona con la suma de valores que impregnan la Constitución y que interpela u exige a la estructura judicial, a los restantes poderes del Estado y a todos y cada uno de los habitantes de la Nación. Se enuncia allí, de modo implícito, el derecho de acceder a los servicios de justicia y una obligación estatal de desarrollar políticas públicas justas. Página 48
En segundo lugar, en la Constitución se estructura lo que se denomina “administración de justicia”. Este servicio judicial es, quizá, el más afectado por la recurrente crítica de quienes son sus usuarios, los habitantes del país. En la Constitución se establece un mandato a las provincias, también a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y al gobierno federal, a fin de que organicen un sistema de justicia eficaz, que sirva para resolver o encauzar los conflictos aplicando las normas generales sancionadas con anterioridad. Por fin, en la Constitución, la justicia está estructurada y organizada como uno de los poderes del Estado. Uno de los cuatro poderes del Estado, porque a partir de la reforma constitucional de 1994, el Ministerio Público fue diseñado como verdadero Poder -órgano independiente, con autonomía funcional y autarquía financiera- por las atribuciones que se le adjudicaron en orden a la defensa de los intereses generales de la sociedad entre los que está, por ejemplo, la persecución de la corrupción administrativa. Como poder, la justicia tiene la misión de controlar a los otros órganos del Estado. Sin EMPRESA Nº186
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embargo, ese control no significa disputarles espacios para diseñar políticas públicas -corresponden al Congreso y al presidente de la Nación- sino para asegurar, garantizar, en los casos concretos que se planteen ante los tribunales, los derechos de las personas, de las empresas, de las asociaciones; en fin de todos los habitantes del país. La aplicación efectiva de estos tres sentidos de justicia genera una serie de cuestiones problemáticas. Conviene examinar cuatro de esas cuestiones esenciales las que, además, podríamos resolver.
Un inusitado aumento de los litigios y la Ley de Superpoderes La primera cuestión está referida al inusitado aumento de los litigios en nuestro país. En los últimos años, a partir de la gran crisis de 2001, principios de 2002, en algunas áreas de la administración de justicia, los litigios crecieron entre un 200 y un 500%. Este crecimiento requiere, por un lado, redimensionar la estructura y los recursos con los que se cuenta y, por otro, reencauzar esa creciente litigiosidad hacia formas más sencillas de resolución de conflictos. Muchas controversias pueden y deben resolverse por medios alternativos que no pasen, sólo y exclusivamente, por el pleito y el litigio judicial.
control el Poder Judicial, dado que resulta difícil que se presente un caso concreto de los que cabe examinar a éste último, salvo una afectación muy concreta de derechos constitucionales y decretos ejecutivos emitidos con irrazonabilidad manifiesta. A más, debe señalarse la modificación de la Ley de Administración Financiera y Sistemas de Control, popularmente conocida como Ley de Superpoderes. Esta modificación normativa reconoció importantes atribuciones al Jefe de Gabinete de Ministros para redistribuir partidas presupuestarias y lo hizo -lo que resulta más inquietante- no como una atribución excepcional, en razón de la emergencia declarada por ley, sino como una atribución ordinaria, de reglamentación usual de ese funcionario de la Presidencia de la Nación Este es un punto crucial en la definición del poder, de quién tiene en realidad el po-
El segundo gran problema influye en la prestación del servicio de justicia y en ésta como pauta para dar a cada uno lo suyo y está relacionado con una cuestión macrojurídica. Hemos pasado seis años de emergencia declarada por ley. La ley 25.561 sancionada a comienzos de 2002 sigue aún vigente por sucesivas prórrogas dictadas año a año por el Congreso de la Nación. Esta ley delega importantes funciones en el Poder Ejecutivo, funciones que deja de ejercer el Congreso y sobre las que tiene poco Octubre / Noviembre 2007
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Gelli: “La justicia tiene como misión controlar a los otros órganos del Estado. Pero no controlarlos para disputarles espacios, sino para asegurar, garantizar en los casos concretos que se planteen ante los tribunales los derechos de las personas, de las empresas, de las asociaciones; en fin, de todos los habitantes del país”.
Economía
Gelli “Generalizar de ese modo supone afirmar que todas las personas pobres terminarán cometiendo delitos, importa tanto como descalificar a ese sector social, sin advertir que nuestro país se construyó con inmigrantes pobres que llegaron sin más capital que su interés por trabajar, por su deseo de incorporarse a la Nación..”.
der de decisión en las políticas publicas que se diseñan, se supone, para afianzar la justicia. En los hechos, la modificación de la Ley de Administración Financiera y Sistemas de control -aunque haya afectado a un solo artículo de esa disposición- concentra el poder de modo notable en el Ejecutivo.
La independencia de la justicia y la problemática de la inseguridad El tercer problema que afecta a la administración de justicia se relaciona con la percepción social acerca de que ésta resulta ineficaz, lenta y poco independiente al momento de resolver los conflictos sociales. Sin duda ese problema está conectado con las dificultades institucionales, con las rupturas del sistema constitucional que padeció nuestro país. Es la historia de la cual venimos. Finalmente, el cuarto problema visible y agudo que afecta a la justicia es el de la inseguridad o la falta de seguridad. Todos conocemos los contornos de esta gravísima cuestión. Sin embargo, en muchas ocasioPágina 50
nes se analiza la problemática desde una perspectiva ideológica que parte de una premisa por momentos discriminatoria e insultante para los sectores sociales más pobres, en tanto se sostiene que la desigualdad económica es la única y exclusiva causa de la inseguridad. Generalizar de ese modo supone afirmar que todas las personas pobres terminarán cometiendo delitos, importa tanto como descalificar a ese sector social, sin advertir que nuestro país se construyó con inmigrantes pobres que llegaron sin más capital que su interés por trabajar, por su deseo de incorporarse a la Nación. Que se educaron y contribuyeron a crear un país que, en algún momento de nuestra historia, dio esperanzas de movilidad y plena integración social a sus hijos.
Respuestas y medidas frente a las problemáticas Ahora bien, ¿qué medidas pueden elaborarse frente a estos cuatro problemas? Algunas soluciones se han arbitrado y otras están pendientes. En el haber puede señalarse la EMPRESA Nº186
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acción que está impulsando la Corte Suprema de Justicia de la Nación, con la impronta que le está dando su actual presidente, Ricardo Lorenzetti. El año pasado se ha inaugurado la Conferencia Nacional de Jueces, un espacio para analizar los problemas de ineficacia y de afectación de la independencia del Poder Judicial. Constituye un dato alentador, porque significa que la justicia como Poder del Estado se está haciendo cargo de las dificultades que lo afectan. En orden a resolver el problema del aumento de los de litigios la Corte está analizando mecanismos de arbitraje para las cuestiones comerciales; mediaciones para los conflictos familiares y mediaciones preventivas para los conflictos laborales-empresariales. Estos son pasos intermedios, adecuados para resolver las controversias antes de que lleguen a la instancia jurisdiccional. La Corte Suprema también ha sugerido la instancia de lo que ha denominado el “Diálogo Institucional”. En primer lugar con los abogados. El presidente de la Corte acaba de asistir a la Decimoquinta Conferencia Nacional de Abogados, celebraba en Salta. Allí planteó la necesidad de establecer políticas públicas consensuadas en materia de educación judicial y en materia de administración de justicia. Constituye una propuesta dirigida a todos actores sociales involucrados directa o indirectamente en la solución del problema de la justicia. Por cierto, este tiempo de emergencia jurídica requiere una respuesta constructiva por parte de los abogados, también operadores del derecho. Las otras medidas las tiene que aportar el poder político.
Necesidad de derogar ciertas normas Entre las cuestiones pendientes, considero necesario examinar con seriedad, revisar, Octubre / Noviembre 2007
eventualmente derogar o modificar las normas jurídicas que hoy vigentes, que no contribuyen a mejorar la institucionalidad. En especial dos normas merecen atención. Una de ellas para derogarla, me refiero a la que se denomina, popularmente, Ley de Superpoderes. La otra, la Ley de Abastecimiento, para sincerar definitivamente su estado de vigencia.
El liberalismo de la Constitución es un liberalismo personalista que implica derechos y deberes. Esos deberes sugieren que, además de reclamar lo que nos corresponde en justicia, tenemos una responsabilidad social de hacer y de hablar oportuna e inoportunamente, por nosotros mismos o por nuestras asociaciones.
La Ley de Abastecimiento fue suspendida por un decreto de necesidad y urgencia durante la administración Menem. Sólo recuperaría su vigencia mediante una ley que declarase la emergencia de abastecimiento. No obstante, aquel decreto mantuvo la vigencia de una disposición que acuerda numerosas delegaciones al Poder Ejecutivo en materia económica. Esas delegaciones permiten intervenir al Presidente -y a sus funcionarios- en el proceso de producción, comercialización, intermediación y distribución de bienes y servicios. La vigencia de esta norma autoriza al Poder Ejecutivo -a éste Presidente o cualquier otro- disponer de enormes atribuciones para asumir las que corresponden al Congreso, y las que no debieran ejercer uno ni otro porque son inconstitucionales. En 1994, por primera vez, se dispuso en la Constitución Nacional, el objetivo de proveer justicia social mediante políticas públicas diseñadas por el Poder Legislativo. Página 51
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Además, se incorHa llegado la hora de que pensemos poró una norma de protección de usuaen soluciones a los conflictos; que no rios y consumidores quedando a cargo pasen, sólo y exclusivamente, por el de las autoridades el establecimiento pleito y el litigio judicial. de sistemas eficaces para evitar toda forma de distorsión de los mercados. Esta norma constitucional es relevante ya que, por un lado, reconoce la existencia del mercado y de lo que ello significa acerca de la libertad económica y de la libertad de empresa. Pero, al mismo tiempo, atribuye al Estado la función de controlar la distorsión, las posibles distorsiones de los mercados, y el control de los monopolios legales o naturales. Esta tarea -a fin de que la justicia sea para todos- cabe a los poderes públicos provenientes de la elección popular. En ese camino debieran derogar aquellas dos leyes a las que me he referido.
Nuestra responsabilidad como sociedad ¿Qué nos compete hacer a nosotros -como sociedad- para que la justicia sea en verdad para todos? Deberíamos, como primera medida, conocer los problemas. Podemos tomar, como ejemplo, el de la seguridad. De modo usual suele decirse que el problema de la inseguridad se resuelve con el aumento de las penas y con la acción severa de los jueces intervinientes. Se desconoce, en cambio, el papel de los fiscales en el proceso penal y que los jueces, en razón de la jurisprudencia actual de la Corte Suprema, no deben dictar sentencias condenatorias si no hay acusación del fiscal, salvo pedido de la querella. Considero, en consecuencia, que la sociedad debe prestar atención al modo en que actúan los fiscales; hoy constituyen un nuevo poder del Estado. Muchos de los Página 52
entorpecimientos, de los bloqueos en la administración de justicia no se producen sólo por las dificultades de ésta sino por la actuación o las dificultades e interferencias que afronta el Ministerio Público Fiscal, los fiscales a cargo de la persecución penal. También, en el problema de la seguridad, están involucrados los medios de comunicación social. Hay aquí una verdadera cuestión pendiente que no debe desconocerse. ¿Qué pueden hacer los medios de comunicación? ¿Qué es lo que no hacen cuando justifican algunas acciones como consecuencia de la situación social de sus actores? Asimismo, es necesario exigir a los poderes públicos la implementación de las soluciones adecuadas. Accionar en lo que podríamos llamar la “ética de las conductas”. Un mecanismo de alerta a los poderes públicos es la emisión del sufragio, elegimos cada dos años. Pero, además, cada uno de nosotros, en las áreas en las que trabajamos, podemos comunicar al poder político la fuerza de la sociedad civil. Y, finalmente, debemos pronunciar la verdad en la que creemos, no para imponerla, sino para ofrecerla como contribución. En ocasiones, parece que la sociedad argentina guarda silencio, excesivo silencio ¿Por qué sucede? En particular creo que es porque somos más individualistas que liberales. El liberalismo de la Constitución es un liberalismo personalista que implica derechos y deberes. Esos deberes sugieren que, además de reclamar lo que nos corresponde en justicia, tenemos una responsabilidad social de hacer y de hablar oportuna e inoportunamente, por nosotros mismos o por nuestras asociaciones. El silencio puede comprenderse después de crisis muy agudas como las que hemos vivido. Pero, aunque pueda comprenderse, me parece que ya, en este momento de nuestra historia, no puede justificarse más. EMPRESA Nº186
Empresa
Lorenzo Servitje
Una empresa altamente productiva y plenamente humana “La empresa con alma es aquella en la que sus directivos no sólo creen profundamente en su filosofía, sus valores y sus objetivos, sino que los viven y los expresan con entusiasmo en todo lo que hacen. Ejecutivos que no dirigen sólo con su inteligencia sino también con su corazón”. En octubre pasado visitó nuestro país Lorenzo Servitje, uno de los socios fundadores del Grupo Bimbo y, por muchos años, su Director General. Hombre coloquial, cálido en sus expresiones; denota un espíritu emprendedor que no ha mermado con el paso de los años. El supo construir un grupo empresario internacional cimentado en valores y en la visión de constituir una empresa altamente productiva y plenamente humana. Además de su extensa trayectoria profesional, Lorenzo fue uno de los propulsores de la asociación cristiana de dirigente de empresa de México, USEM. Su paso por Buenos Aires fue una oportunidad ideal para contar con su palabra. ¿Es posible para una empresa crecer, incluso a nivel internacional, conservando sus valores? La respuesta implica, sin duda, la definición previa de qué valores estamos hablando.
cios a la sociedad. La finalidad económica interna es obtener un valor agregado para remunerar a quienes le han aportado capital o trabajo.
A nuestro juicio, los valores son, por una parte, los económicos y, por la otra, los sociales y propiamente morales. La definición implicará establecer cuáles son las finalidades económicas y sociales de toda empresa, tanto las que se pueden considerar externas como internas.
La finalidad social externa es, en el desarrollo de su actividad económica, salvaguardar los valores fundamentales que la sociedad aprecia; no deteriorarlos sino, y más aún, promoverlos. La finalidad social interna es conservar y fomentar los valores indispensables para el pleno desarrollo de sus integrantes.
La finalidad económica y social de la empresa La finalidad económica externa de toda empresa es proporcionar productos o serviOctubre / Noviembre 2007
Todas estas finalidades, al irse alcanzando, hacen que la empresa cumpla lo que constituye su responsabilidad, su respuesta a lo que esperan de ella sus stakeholders, es dePágina 53
Ex presidente del Grupo Empresarial Bimbo y miembro del Consejo de Administración. Formó y presidió la Fundación Mexicana para el Desarrollo Social y el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana.Ex presidente de la Unión Social de Empresarios Mexicanos (USEM).
Empresa
• Calidad de nuestros productos. El mantenimiento y mejora de la calidad es casi una obsesión de la empresa, y la firmeza de esta política es apreciada de inmediato por nuestro personal, y por nuestros clientes y consumidores. Alguna vez escribí: “Todos los días debe haber una preocupación, una obsesión por el producto. La lucha por su calidad y su frescura es una lucha permanente. La producción es una actividad fundamental de nuestra empresa. Queremos amorosamente nuestro oficio y los productos que hacemos”.
Servitje: “La empresa con alma es aquella en la que sus directivos no sólo creen profundamente en su filosofía, sus valores y sus objetivos, sino que los viven y los expresan con entusiasmo en todo lo que hacen. Ejecutivos que no dirigen sólo con su inteligencia sino también con su corazón.”
cir, todos aquellos grupos con los que ella entra en contacto. Desde luego, entre los mismos están sus inversionistas y su personal, a los que les siguen los clientes, proveedores, competidores, la comunidad, el Gobierno y quienes tienen derecho a un medio ambiente sano, que son los habitantes presentes como futuros de una ciudad o un país. Dicho esto, veamos cuáles son los valores que estamos decididos a conservar en los lugares en que se encuentran nuestras empresas. Desde luego, son muchas las diferencias en el gusto, en las preferencias y costumbres, y en la cultura de los diversos países en que trabajamos, más si consideramos que podemos hablar tanto de Norteamérica como de Sudamérica y Asia. Pero lo que hemos comprobado con satisfacción, es que son muchas más las coincidencias que las discrepancias.
Los valores en la empresa Nosotros insistimos en los siguientes valores: Página 54
• Nuestra visión de largo plazo y la firme voluntad de resistir la tentación de comprometer el futuro por resultados inmediatos. Lo que está relacionado con una política de invertir y reinvertir nuestras utilidades, otorgando bajos dividendos. Esto dio oportunidad no sólo de instalar fábricas en varias ciudades de la República Mexicana sino también fuera de nuestras fronteras y además, permitió entrar a otros campos de la industria alimentaria. • La pasión, que es la capacidad de poner algo más, con mayor entusiasmo en lo que se hace. • La eficacia, que es lograr lo que se desea que suceda. • La rentabilidad, que es pugnar porque siempre consigamos resultados positivos en lo que hacemos, proporcionados a la inversión y a sus riesgos. • Pero el valor que consideramos de mayor importancia es nuestra gente, el personal que trabaja en la empresa, desde el más alto directivo hasta el más modesto trabajador.
EMPRESA Nº186
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La empresa será lo que sean sus hombres y sus mujeres Siempre hemos sostenido que la empresa será lo que sean sus hombres y sus mujeres, las personas que trabajan en ella. Y ellos serán lo que sean sus jefes, en el nivel en que se encuentren. De allí que nuestra política, en relación con los que tienen funciones de mando, sea muy exigente, desde su capacitación, desarrollo y motivación hasta su remuneración y permanencia en la empresa. Esta política hacia el personal, que de algún modo tiene consecuencias para todas las personas con las que la empresa se relaciona, ha quedado plasmada en nuestro propósito de ser una empresa altamente productiva y plenamente humana. El campo de la economía es el del aprovechamiento óptimo de recursos escasos. El campo de la ética es el de lo que debe hacerse para el bien del ser humano. Siempre existirá una tensión entre lo que puede hacerse –campo de la economía– y lo que debe hacerse –campo de la ética–. El deber del dirigente de empresa es esforzarse por acercar lo más posible lo que debe hacerse con lo que puede hacerse. Para que esto sea realidad, es indispensable que los jefes de la empresa, del nivel que sean, tengan las cualidades de jefe que la empresa exige: inteligencia y conocimiento de su tarea, espíritu de trabajo, deseo de logro, integridad moral y, desde luego, sentido humano.
El trabajo en la empresa y la relación con sus colaboradores El sentido humano debe orientar y animar todo el trabajo de la empresa y la relación con sus colaboradores, e incluye estas normas: Octubre / Noviembre 2007
• Pugnar por desterrar de la empresa lo que se ha llamado la relación adversa: la actitud de defensa y de presión continua entre quienes mandan y quienes deben obedecer. • Enseñar al personal el funcionamiento de la economía, de la empresa en general y de la nuestra en particular para que tenga un conocimiento justo de lo que son. • Capacitar al personal cuidadosamente para su buen desempeño, pero también contribuir a su formación y desarrollo como persona para el bien de la empresa y de su familia. • Remunerar de acuerdo al mercado y, en lo posible mejor, mediante bonos e incentivos. • Insistir en la El desarrollo en un mismo individuo necesidad de una buena comunicade la inteligencia, del intelecto y de los ción interna y de conocernos mejor. conocimientos bien puede llamarse Cuando uno se conoce muchas sabiduría; si no en la aceptación teísta cosas cambian. El contacto físico y la que le dan las escrituras, por lo menos proximidad hacen que se borren, que como tributo humano susceptible de se limen muchas asperezas, y que adquisición o pérdida. surja esa esencia bellísima que es la calidad de los seres humanos. Todo esto nos lleva a poder compartir ideas, poder brindar nuestra colaboración y nuestro apoyo personal. • Involucrar al personal en las finalidades de la empresa como si fueran propias, mediante amplios esquemas de participación en las decisiones, en sus áreas de trabajo, insistiendo en el principio de subsidiaridad Página 55
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que exige que el colaborador haga lo más posible y que el jefe o una autoridad mayor, lo necesario. • Y finalmente introducir en la relación de trabajo ese algo más que es el reconocimiento de la dignidad de cada persona y de su valor como ser humano; que implica tratarle con justicia, respeto, confianza y afecto.
La empresa es algo que vive En un libro poco conocido, Leadership with Soul, de Lee G. Bolman y Terrence E. Deal, que trata muy a fondo el espíritu de la relación laboral, se desarrolla la idea de que en la empresa debe existir el amor fraterno, al que todos los seres humanos aspiramos. ¿Por qué no puede existir, para quienes convivimos tantas horas y tantos días en la empresa, no sólo la amistad, la ayuda mutua y la camaradería, sino también el afecto?
Todos los días debe haber una preocupación, una obsesión por el producto. La lucha por su calidad y su frescura es una lucha permanente. La producción es una actividad fundamental de nuestra empresa. Queremos amorosamente nuestro oficio y los productos que hacemos.
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La empresa es algo que vive. En ella hay un impulso vital; algo superior que la alienta. No debe verse como un simple negocio sino como una entidad por sí misma con un horizonte largo de vida, que debe cobrar sentido y significado para todos. Alguien ha dicho que tiene su personalidad y un corazón que late al ritmo del corazón de las mujeres y de
los hombres que en ella trabajan, los que muchas veces la quieren más que sus dueños o jefes. Esto es lo que se ha llamado “el alma de la empresa”. Y aquí deseo relatar el caso de la Preston Trucking Company. Sus empleados habían realizado un trabajo verdaderamente sobrehumano a favor de la empresa. Alguien, escéptico, les preguntó por qué habían hecho todo eso por ella. Un endurecido trabajador, combatiente de tradicionales luchas sindicales, contestó: “Escucha amigo, nosotros no trabajamos para Preston Trucking, nosotros somos Preston Trucking”. Y también el caso de un vendedor jubilado de Bimbo México que había pedido de regalo un uniforme, aunque ya no trabajaba en la empresa. Al preguntarle el porqué de su petición, dijo que quería que cuando muriera lo enterraran con él. Y así sucedió. Para lograr estos objetivos elevados, los jefes deben tener en cuenta y vivir las necesidades, las inquietudes y las aspiraciones de su personal. Que sepan que se preocupan de ellos, que tratan de saber quienes son, que es lo importante para ellos y tener hasta la capacidad de perder el tiempo con ellos. En pocas palabras, la empresa con alma es aquella en la que sus directivos no sólo creen profundamente en su filosofía, sus valores y sus objetivos, sino que los viven y los expresan con entusiasmo en todo lo que hacen. Ejecutivos que no dirigen sólo con su inteligencia sino también con su corazón. Y este espíritu, esta alma de la empresa a la que todos deben de contribuir, es lo que puede hacer de ella no solamente un medio para que cada uno se gane la vida con dignidad, sino también el lugar donde se sea alguien, donde se pueda alcanzar la propia realización y ser feliz. EMPRESA Nº186
Empresa
¿Es posible para una empresa crecer, incluso a nivel internacional, conservando sus valores? Y aquí llegamos a tratar de responder esta pregunta. No hay duda que una empresa que se extiende fuera de las fronteras de su país se encuentra con el problema de cómo traducir sus objetivos, políticas y estilo de operar a otros países; con culturas, a veces cercanas como es el caso de Argentina, otras lejanas, como es el caso de China. Un primer obstáculo es el lenguaje, que en muchos casos se presta a confusiones o malas interpretaciones. Otro es el estilo de comunicación y de mando. Y en esto suele tropezarse, como en nuestro país, con prejuicios, desconfianza y escepticismo. Buena parte de este obstáculo es el grado de relación adversa, dentro de las empresas, entre quienes mandan y quienes deben obedecer, que ocurre en todas partes. Superar esto implica la necesidad de ganar la confianza de quienes trabajan, convencerlos con hechos de que nuestra conducta de respeto, de comprensión y de apertura a su participación es genuina y no un mero instrumento de manipulación para ganar su cooperación en orden a una mayor productividad. El proceso es lento y depende, fundamentalmente, de la integridad moral de los jefes y de su capacidad de respetar, entender e incluso querer a sus colaboradores, como ya hemos dicho anteriormente. Hay que poner un cuidado especial en esta relación de no invadir su espacio personal y privado, y en esto se debe prestar atención a las costumbres de cada país. Al ingresar a nuevos países, pugnamos para que nuestros directivos y gerentes mexicanos conozcan no sólo esas costumOctubre / Noviembre 2007
bres, sino también lo más relevante de su historia y de sus gobernantes actuales. Otra advertencia es que traten de escuchar a sus colaboradores para ir conociéndolos cada vez más e ir comprendiendo y apreciando su cultura. También recomendamos que, en cuanto sea posible, se afilien a las asociaciones de su gremio industrial; y que la empresa cubra las cuotas que correspondan. Además, tan pronto la empresa tenga utilidades, deberá aportar a obras sociales de la comunidad siguiendo las políticas del Grupo en cada localidad. Queremos que nuestra empresa en el país que se encuentre sea considerada como un buen miembro de esa comunidad. Y un proyecto en el mediano plazo es que en cada país la mayoría de los puestos directivos y gerenciales estén en manos de nacionales y de ser posible, la totalidad. En general, habiendo seguido estas normas, no hemos encontrado obstáculos importantes para que nuestros valores tengan vigencia tanto en lo interno como en lo externo de la vida de la empresa, y confiamos que así continuará. Página 57
Lorenzo Servitje recibe durante el Foro almuerzo un especial reconocimiento de los dirigentes de empresa de ACDE.
Reflexiones
Fernando Pascual
Recordando a Víctor Frankl
La búsqueda del sentido de la vida Hace diez años, el 2 de septiembre de 1997, moría en Viena un famoso psiquiatra, Viktor Frankl. Su voz se difundió por los cinco continentes a través de innumerables conferencias en las que defendió su teoría psicoterapéutica: la logoterapia. Sus libros continúan entre nosotros y nos dan un testimonio particularmente vivo a favor de la dignidad del hombre; de un hombre dotado de libertad y de responsabilidad con las que puede hacer el bien o el mal.
Una lucha en favor de la vida y de la dignidad de cada ser humano
L.C. Profesor de Filosofía en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, ROMA.
Publicado en Análisis Digital y reproducido por Zenit (28 de agosto de 2007).
No podemos recordar, en tan sólo unas pocas líneas, lo que nos enseñó este hebreo que sobrevivió al horror de los campos de exterminio nazi. Quizá su misma lucha en favor de la vida y de la dignidad de cada ser humano sea el resultado de una experiencia profunda que habla más que sus palabras. De todos modos, vamos a espigar algunas ideas de Frankl, que encierran una fuerza particular. Cada hombre -tú, yo, el más desgraciado de los miserables- tiene dentro de sí una Página 58
mente y un corazón que nadie puede tocar, que nadie puede destruir. Es cierto que nos pueden secuestrar, encadenar, amenazar. Pero nadie nos puede obligar a pensar lo que no queremos, ni amar lo que odiamos, ni despreciar aquello que es lo más importante para nosotros. A lo sumo, podrán dañar nuestro sistema nervioso o podrán destruir partes importantes de nuestro cerebro, pero aún así no habrán doblegado la capacidad del espíritu: un hombre enloquecido no puede usar plenamente de sus facultades, no es capaz de amar en plenitud.
Abrir el corazón a la esperanza En los campos de concentración, decía Frankl, los verdugos querían anular la dignidad y las energías espirituales de sus prisioneros. Algunos, quizá muchos, sucumbían y llegaban a ser tan crueles con sus compañeros como crueles eran los carceleros. Pero otros, con una energía espiritual indestructible, eran capaces de abrir el corazón a la esperanza para ayudar al vecino de cama menos afortunado, o para soñar, al anochecer entre el frío y el cansancio, con la esposa o el esposo que tal vez les seguía aguardando en algún rincón del planeta. EMPRESA Nº186
Reflexiones
No han desaparecido, por desgracia, los campos de concentración y de exterminio. Resulta dramático encontrar jóvenes o adultos desesperados, dispuestos al suicidio o al abandono, cuando a veces conservan todas sus energías físicas e, incluso, bienes materiales más que suficientes.
El sentido de la vida ¿Por qué su angustia, por qué su “neurosis”? Quizá, nos diría Frankl, porque no han encontrado el sentido de su vida. Es cierto que muchas neurosis tienen un origen psicosomático. Pero también es cierto que hay neurosis que nacen, precisamente, del sentimiento del fracaso de quien no tiene ningún proyecto serio por el que luchar, por el que sufrir. Cada hombre y cada mujer en esta tierra pueden vivir para algo, pueden vivir para alguien. Querer vivir “para nada”, en la desesperación y en el vacío de quien busca atrapar el placer del momento sin ningún proyecto serio, sin ningún amor sincero, es caminar hacia la propia destrucción emocional y existencial. Es un suicidio moral, quizá tan grave como el suicidio físico, al que no pocas veces por desgracia, se llega de este modo. Por eso la terapia de la neurosis moderna radica en ayudar a los demás (y ayudarnos a nosotros mismos) a descubrir nuestro quehacer, nuestra misión en esta vida. No se trata de encontrar que de la noche a la mañana puedo empezar a ser pintor o médico, o bombero. Lo que debo hacer, con seriedad y con realismo, es ver lo que ha sido mi trayectoria personal para tomar los hilos que me dicen qué espera de mí la vida, que anhelan los demás de mi existencia. Octubre / Noviembre 2007
• Un marido descubrirá, tal vez, que se ha drogado con su trabajo y ha dejado de lado a aquella a la que amó algún día, y que no piensa en sus hijos sino cuando hay que tocar temas económicos. • Un borracho llorará al darse cuenta de lo mucho que podría consolar a su madre enferma si dejase, esta vez para siempre, las cervezas para cumplir con sus deberes de hijo. • Un joven que vive de discoteca en discoteca descubrirá, si tiene valor para pensar en serio, que una buena familia no nace de las fiestas, sino del estudio y del trabajo de quien decide amar de verdad a quien hoy es la novia y mañana, su esposa para siempre. Alguno pensará que hay situaciones sin sentido. Un cáncer en un adolescente, un accidente de carretera que deja inválido a un padre de familia, una hemorragia cerebral que obliga a una madre a quedarse para siempre en una silla de ruedas, ¿pueden tener un significado, un valor? Página 59
En el horizonte de las infinitas situaciones humanas, Frankl (en la foto) supo descubrir la presencia ignorada y escondida de Dios.
Reflexiones
bien del mundo, es una tarea que nos pide a todos abrir el corazón a la esperanza. El dolor no es el fracaso de una vida sin sentido. El dolor es una invitación a dar sentido a lo que parece una vida fracasada, pero no lo es: todo vale en el horizonte del amor de Dios. Hace diez años Frankl cruzaba la frontera del misterio. Aquí trabajó para ayudarnos a descubrir el sentido de la vida. Allá verá todo, junto a Dios, en la plenitud de su significado. No han desaparecido, por desgracia, los campos de concentración y de exterminio. Resulta dramático encontrar jóvenes o adultos desesperados, dispuestos al suicidio o al abandono, cuando a veces conservan todas sus energías físicas e, incluso, bienes materiales más que suficientes.
La presencia ignorada y escondida de Dios
Un amor que es más fuerte que la muerte
Frankl nos diría que sí. El espíritu humano es tan fuerte que puede sobreponerse al dolor y darle una luz y un significado superiores. También es cierto que puede haber quién no soporte ni un dolor de estómago y que se desespere cuando pierde el dedo de una mano. Pero eso es señal de un fracaso más profundo: no hemos sabido descubrir lo que la vida nos estaba pidiendo en los pequeños o grandes dolores de cada día.
En palabras de otro enamorado de la vida, el Papa Pablo VI, podríamos añadir, en el respeto de la fe judía del gran psicólogo austríaco, que “Todo es don; detrás de la vida, detrás de la naturaleza, del universo, está la Sabiduría: y después, lo diré en esta despedida luminosa (Tú nos lo has revelado, Cristo Señor) ¡está el Amor!”. Un amor que es más fuerte que la muerte, que el odio, que la enfermedad.
En el horizonte de las infinitas situaciones humanas, Frankl supo descubrir la presencia ignorada y escondida de Dios. Hay un designio que nos supera, nunca comprendido del todo; hay un proyecto en el que cada uno tiene un lugar maravilloso.
Ese es el mensaje que nos dejó Viktor Frankl. Acogerlo y vivirlo le toca a cada uno, desde su situación personal, desde lo que le pide la vida y, más en profundidad, desde lo que le pide ese Dios que nos espera a todos en un cielo para siempre.
Descubrir ese proyecto de Dios, pensado para mí, para mi propia felicidad y para el Página 60
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Doctrina
Benedicto XVI
Los tres desafíos del mundo globalizado Este año, el encuentro de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales centró su temática en la caridad y en la justicia, en las relaciones entre pueblos y naciones. Previo a la sesión plenaria de la entidad, Su Santidad remitió una carta a su presidenta subrayando el papel de la Iglesia frente a esta cuestión, dado que la búsqueda de la justicia y la promoción de la civilización del amor son aspectos esenciales de su misión al servicio del anuncio del Evangelio de Jesucristo. Como un aporte a la reflexión, y a manera de disparador, Benedicto XVI compartió su visión acerca de tres desafíos que afronta el mundo: el medio ambiente y un desarrollo sostenible, la persona humana, y los valores del espíritu, los que -según él-, únicamente pueden afrontarse con un compromiso convencido al servicio de la mayor justicia, que está inspirada por la caridad. No cabe duda de que la construcción de una sociedad justa corresponde en primer lugar al orden político, tanto dentro de los diversos Estados como en la comunidad internacional. Como tal, en todos los niveles requiere un ejercicio disciplinado de la razón práctica y un entrenamiento de la voluntad para poder discernir y satisfacer las exigencias específicas de la justicia, respetando plenamente el bien común y la dignidad inalienable de toda persona. En mi encíclica Deus caritas est, reafirmé -al inicio de mi pontificado- el deseo de la Iglesia de contribuir a esta necesaria purificación de la razón, para ayudar a formar las conciencias y para estimular una respuesta más amplia a las exigencias genuinas de la justicia. Al mismo tiempo, subrayé que, incluso en la más justa de las sociedades, habrá siempre espacio para la caridad: “No hay ningún orden estatal, por justo que sea, que haga superfluo el servicio del amor” (n. 28). Octubre / Noviembre 2007
La convicción de la Iglesia de que la justicia y la caridad son inseparables nace, en definitiva, de su experiencia de la infinita justicia y misericordia de Dios reveladas en Jesucristo, y lo manifiesta insistiendo en que el hombre mismo y su irreductible dignidad deben ocupar el centro de la vida política y social. Por tanto, el magisterio de la Iglesia, que no sólo se dirige a los creyentes sino también a todos los hombres de buena voluntad, apela a la recta razón y a una sana comprensión de la naturaleza humana al proponer principios capaces de guiar a los individuos y a las comunidades hacia la búsqueda de un orden social marcado por la justicia, la libertad, la solidaridad fraterna y la paz.
El papel de la caridad en la búsqueda de justicia En el centro de esa enseñanza, como sabéis muy bien, está el principio del destino uniPágina 61
Extracto de la Carta enviada por S.S. a la presidenta de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, la profesora Mary Ann Glendon, con motivo de la sesión plenaria celebrada en el Vaticano sobre el tema “Caridad y Justicia en las relaciones entre pueblos y naciones”, del 27 de abril al 1 de mayo de 2007.
Doctrina
versal de todos los bienes de la creación. Según ese principio fundamental, todo lo que produce la tierra y todo lo que el hombre transforma y confecciona, todo su conocimiento y toda su tecnología, todo está destinado a servir al desarrollo material y espiritual de la familia humana y de todos sus miembros.
La caridad no sólo permite a la justicia ser más creativa y afrontar nuevos desafíos, sino que también inspira y purifica los esfuerzos de la humanidad encaminados a alcanzar la auténtica justicia para construir así una sociedad digna del hombre.
Desde esta perspectiva íntegramente humana, podemos comprender más plenamente el papel esencial que desempeña la caridad en la búsqueda de la justicia. Mi predecesor, el Papa Juan Pablo II, estaba convencido de que la justicia por sí sola era insuficiente para entablar relaciones realmente humanas y fraternas dentro de la sociedad. “En todas las esferas de las relaciones interhumanas -afirmó- la justicia debe experimentar, por decirlo así, una notable “corrección” por parte del amor que -como proclama San Pablo- es “paciente”
y “benigno”, o dicho en otras palabras, lleva en sí los caracteres del amor misericordioso tan esenciales al Evangelio y al cristianismo” (Dives in misericordia, 14). Es decir, la caridad no sólo permite a la justicia ser más creativa y afrontar nuevos desafíos, sino que también inspira y purifica los esfuerzos de la humanidad encaminados a alcanzar la auténtica justicia para construir así una sociedad digna del hombre. En un contexto en que “la solicitud por el prójimo, superando los confines de las comunidades nacionales, tiende a extender su horizonte al mundo entero” (Deus caritas est, 30), se debe comprender y subrayar más claramente la relación intrínseca que existe entre caridad y justicia. A la vez que manifiesto mi confianza en que vuestros debates de estos días resulten fructuosos a este respecto, deseo atraer brevemente vuestra atención hacia tres desafíos específicos que el mundo afronta, desafíos que únicamente pueden afrontarse con un compromiso convencido al servicio de la mayor justicia, que está inspirada por la caridad.
El medio ambiente y un desarrollo sostenible El primer desafío atañe al medio ambiente y a un desarrollo sostenible. La comunidad internacional reconoce que los recursos del mundo son limitados y que todo pueblo tiene el deber de poner en práctica políticas encaminadas a la protección del medio ambiente, con el fin de prevenir la destrucción del patrimonio natural, cuyos frutos son necesarios para el bienestar de la humanidad. Para afrontar este desafío, se requiere un enfoque interdisciplinario semejante al Página 62
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Doctrina
que vosotros habéis empleado. Además, hace falta una capacidad de valorar y prever, de vigilar la dinámica del cambio ambiental y del desarrollo sostenible, de elaborar y aplicar soluciones a nivel internacional. Es preciso prestar atención particular al hecho de que los países más pobres son los que suelen pagar el precio más alto por el deterioro ecológico. En el Mensaje para la Jornada mundial de la paz de 2007, puse de relieve que “la destrucción del medio ambiente, su uso impropio o egoísta, y el acaparamiento violento de los recursos de la tierra, generan fricciones, conflictos y guerras, precisamente porque son fruto de un concepto inhumano de desarrollo. En efecto, un desarrollo que se limitara al aspecto técnico y económico, descuidando la dimensión moral y religiosa, no sería un desarrollo humano integral y, al ser unilateral, terminaría fomentando la capacidad destructiva del hombre” (n. 9: L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 15 de diciembre de 2006, p. 6). Al afrontar los desafíos de la protección del medio ambiente y del desarrollo sostenible, estamos llamados a promover y a “salvaguardar las condiciones morales de una auténtica ‘ecología humana’” (Centesimus annus, 38). Por otra parte, esto exige una relación responsable no sólo con la creación sino también con nuestro prójimo, cercano o lejano, en el espacio y en el tiempo, y con el Creador.
no se les ve como personas, varones y mujeres, creados a imagen de Dios (cf. Gn. 1, 26), dotados de una dignidad inviolable, será muy difícil lograr una plena justicia en el mundo. A pesar del reResulta cada vez más importante la conocimiento de los derechos de la necesidad de un diálogo que pueda persona en declaraciones internaayudar a las personas a comprender cionales y en instrumentos legales, sus propias tradiciones, promoviendo es necesario progresar mucho para la comprensión y el reconocimiento que ese reconocimiento tenga conde los verdaderos valores humanos secuencias sobre los problemas glodentro de una perspectiva intercultural. bales, como los siguientes: la brecha cada vez mayor entre países ricos y países pobres; la desigual distribución y asignación de los recursos naturales y de la riqueza producida por la actividad humana; la tragedia del hambre, de la sed y de la pobreza en un planeta donde hay abundancia de alimento, de agua y de prosperidad; los sufrimientos humanos de los refugiados y de los prófugos; las continuas hostilidades en muchas partes del mundo; la falta de una protección legal suficiente para los niños por nacer; la explotación de los niños; el tráfico internacional de seres humanos, armas y drogas; y otras muchas injusticias graves.
Los valores del espíritu La persona humana y los problemas globales Esto nos lleva a un segundo desafío, que implica nuestro concepto de persona humana y, en consecuencia, nuestras relaciones recíprocas. Si a los seres humanos Octubre / Noviembre 2007
El tercer desafío concierne a los valores del espíritu. Urgidos por preocupaciones económicas, tendemos a olvidar que -al contrario de los bienes materiales- los bienes espirituales, que son típicos del hombre, se extienden y se multiplican Página 63
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Es preciso prestar atención particular al hecho de que los países más pobres son los que suelen pagar el precio más alto por el deterioro ecológico.
cuando se comunican. A diferencia de los bienes divisibles, los bienes espirituales, como el conocimiento y la educación son indivisibles y cuanto más se comparten, más se poseen. La globalización ha aumentado la interdependencia de los pueblos, con sus diferentes tradiciones, religiones y sistemas de educación. Eso significa que los pueblos del mundo, precisamente en virtud de sus diferencias, están aprendiendo continuamente unos de otros y entablando contactos cada vez mayores. Por eso, resulta cada vez más importante la necesidad de un diálogo que pueda ayudar a las personas a comprender sus propias tradiciones cuando entran en contacto con las de los demás, para desarrollar una mayor autoconciencia ante los desafíos planteados a su propia identidad, promoviendo así la comprensión y el reconocimiento de los verdaderos valores humanos dentro de una perspectiva intercultural. Página 64
La justicia al servicio de la vida y de la promoción de la dignidad humana Para afrontar positivamente estos desafíos es urgente y necesaria una justa igualdad de oportunidades, en especial en el campo de la educación y de la transmisión del conocimiento. Por desgracia, en muchas partes del mundo la educación, sobre todo en el nivel primario, sigue siendo dramáticamente insuficiente. Para afrontar estos desafíos, solo el amor al prójimo puede inspirar en nosotros la justicia al servicio de la vida y de la promoción de la dignidad humana. Solo el amor dentro de la familia, fundada en un hombre y una mujer, creados a imagen de Dios, puede asegurar la solidaridad intergeneracional que transmite amor y justicia a las generaciones futuras. Sólo la caridad puede estimularnos a poner una vez más a la persona humana en el centro de la vida de la sociedad y en el centro de un mundo globalizado, gobernado por la justicia. EMPRESA Nº186