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José Horacio y Alejandro Marranzini AAA Pro_File 03

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José Horacio y Alejandro Marranzini

En portada, Los arquitectos

José Horacio y Alejandro Marranzini. Fotografía de Luis Nova para AAA.

AAAPro_File 03

Director/Editor

Gustavo Luis Moré

Coeditora

Melisa Vargas

Articulista invitado

José Enrique Delmonte

Consultor de diseño

Massimo Vignelli

Directora de arte

Chinel Lantigua

Asistentes gráficos

María del Mar Moré / Manuel Flores

Fotografía portada

Luis Nova

Fotografías

Ricardo Briones / Luis Nova

Corrección de estilo

María Cristina de Moré

Gerente administrativa

María Cristina de Moré

Gerente de ventas y mercadeo

Patricia Reynoso

Consultora de mercadeo

María Elena Moré

Asistente administrativa

Nathalie Castillo

Asistente

Luis Checo

Suscripción, venta y publicidad

Santo Domingo, RD

Patricia Reynoso

Tel 809 687 8073 / Fax 809 687 2686

Miami, Fl

Laura Stefan

Cel 786 553 4284

Preprensa e Impresión

Editora Corripio

Santo Domingo, RD

AAA / Pro_File © es una edición trimestral. Publicada en marzo, junio, septiembre y diciembre. Santo Domingo: Número 03, septiembre 2012.

Para envío de colaboraciones, cartas o informaciones favor contactar al editor en: Gustavo Luis Moré / AAA, E.P.S. P-4777, 8260 NW 14th st. Doral, Florida 33126 USA. Dirección oficinas de redacción: Calle Benigno Filomeno Rojas #6, Penthouse 7 Norte, Torre San Francisco. Santo Domingo, República Dominicana. Tel.: 809 687 8073. Fax: 809 687 2686. E-mail: gustavoluismore@gmail.com Sitio Internet: www.archivosdearquitecturantillana.com

Permitida la reproducción parcial siempre que se admita la fuente. El editor no se hace responsable de los conceptos emitidos por los articulistas. Publicación registrada con el No. 83238 del 15/4/96 en el Ministerio de Industria y Comercio de la República Dominicana ©. ISSN 1028-3072. LCCN 99110069 sn 98026218 OCLC number (OCoLC) ocm 40640773

a José Horacio y Alejandro Marranzini

Gustavo Luis Moré / Melisa Vargas

Los Marranzini o la herencia de una rebeldía creadora

José Enrique Delmonte

AEDUSA / Villas en Casa de Campo, otras viviendas y

Bahía Minitas 12, Casa de Campo

Barranca Oeste, Casa de Campo

Tennis Villas 33, Casa de Campo

Punta Minitas 17, Casa de Campo

Villa Marranzini Capano Barranca 1, Casa de Campo

Cayacoa Golf City (Las Lagunas)

La Flecha, Sierra Prieta

Taller Orbitarq

Tésis de grado de Alejandro Marranzini

Edificio para vagabundos

Soluciones a la vivienda económica

Barrio de Piedra, Guayacanes

Centro Cívico Batey Atilano II, Ramón Santana

Proyecto Fronterizo Jimaní en la frontera Domínico-Haitiana

Proyecto Centro Comunitario y Turístico Juancho, Pedernales

Water Gardens

Jardines del Prado

Vistana 2.1

Corporativo 2010

Logroval XVI

Obras cívicas, villas vacacionales, torres y proyectos comerciales

Escuela Felipe Vicini Perdomo, San Pedro de Macorís

Juanillo Bay 40, Cap Cana

Juanillo Bay 25, Cap Cana

Punta Majagua 149, Cap Cana

Las Palmas 87, Cap Cana

Vistana 1, Santo Domingo

Las Terrazas: Logroval XIV, Santo Domingo

Logroval XV, Santo Domingo

Torre Da Silva IV, Santo Domingo

Johnny Rockets, Santo Domingo

José Horacio y Alejandro Marranzini AAA Pro_File 03

Pocas veces la profesión de la Arquitectura presenta oportunidades para una asociación vertical entre padre e hijo que responda a una vocación y admiración genuinas. De hecho, algunos colegas suelen defender la idea de que estas alineaciones pueden producir conflictos de visión, talento e identidad imposibles de resolver, que se orientan a un eventual fracaso, debilitando no solo el prestigio profesional de los íntimamente involucrados, sino creando fisuras difíciles de sanar en la estructura familiar.

Este caso demuestra lo contrario con tal vehemencia, que debe ser asumido como un caso extraordinario de integración entre dos profesionales cuyo respeto mutuo y su afiliación resultan admirables. Si bien los anteriores Pro_Files (01 –Oscar y Antonio Segundo Imbert– y 02 –Juan E. Pérez Morales y familia–) han dibujado relaciones familiares también excepcionales y exitosas, la sinergía creada por José Horacio Marranzini y su hijo Alejandro, produce tal sensación de suspensión milagrosa, que hemos debido señalarlo así en esta introducción a su Pro_File03, que acompaña a la edición AAA044, de septiembre de 2012.

En el estudio de la obra de estos singulares autores dominicanos acudimos a una manifestación cualitativa de diseño verdaderamente extraordinaria. José Horacio inicia sus estudios en Ciudad Trujillo –Santo Domingo– en 1955, y practica en los despachos profesionales más sólidos de esa difícil época del final de dictadura trujillista, condición por la que precisamente se interesa en abandonar la República Dominicana para terminar sus estudios en Roma. Los sucesos personales y familiares que le llevan de Roma –donde coincide en sus estudios en La Sapienza con Nervi y su generación– a Madrid –donde colabora en el despacho de Alejandro de la Sota–, y de vuelta a la ya liberada Santo Domingo, son dignos de ser novelados, recuentos que se esbozan con simpatía contagiosa en la entrevista que abre este especial. A su retorno, inicia el esfuerzo paralelo de establecerse como profesional libre y de graduarse de arquitecto, hecho que debió esperar varios años hasta que en la UNPHU alcanzó el nivel requerido de sus adelantos previos. La obra del reconocido Sancocho –apodo de universal cariño entre sus múltiples allegados y clientes–es prolífica, creativa y de una modernidad entroncada en lo tropical. Reconoce que “el lujo de materiales y terminaciones me es ajeno, me resulta de una ostentosidad poco moderna”. He aquí la clave para entender su poética de obra natural, de formas libres y sensuales. De vocación servicial, se dedicó varios años a dirigir la Dirección de Planificación Urbana en el Ayuntamiento de Santo Domingo, experiencia muy rica pero distante a su temperamento franco y transparente.

Alejandro ha debido heredar el apelativo inevitable de Sancochito, hecho que asume con gran soltura. Su obra joven, experimental pero madura, ha demostrado un talento poco usual para atender los requerimientos de una clientela ilustrada, conocedora de sus objetivos, tanto en el universo de la arquitectura para el mercado inmobiliario, como en la de proyectos institucionales y en opuesta naturaleza, de vivienda mínima social. Alejandro es más que nada, un gerentearquitecto al mando de una oficina ágil, compuesta por arquitectos de talento con mucho calado profesional, que organiza, ejecuta, controla y finalmente entrega a satisfacción, obras cada vez más complejas, a la vanguardia del avance tecnológico, de gran participación en la ciudad y del espacio colectivo dominicano. La participación de Sancocho se enfoca en los inicios de la concepción conjunta de los proyectos, dibujados a mano, siempre con la ayuda de sus inseparables mallas; y de aquí progresa hasta el taller, orientado por Alejandro y revisado periódicamente por todo el equipo dedicado a cada obra. Singular binomio de autores, vinculados laboriosamente sin edad, sin escuela, sin reservas. Sólo prima el respeto, la admiración y la belleza del resultado final... ejemplar.

Gustavo Luis Moré / Melisa Vargas

Entrevista con José Horacio y Alejandro Marranzini

José Horacio y Alejandro Marranzini, posan en el taller Orbitarq, para AAA junto a algunas de las obras pictóricas de José Horacio. En la credenza, fotos de familia, entre ellas la de José hijo, fallecido a destiempo en un accidente de tránsito. Se observan otras imágenes del taller, y una de José Horacio -Sancocho- en sus viajes europeos.

AAA: ¿Sancocho, cómo nace tu vocación?

José Horacio –Sancocho- Marranzini: Yo comencé con Auñón y Ortiz, arquitectos quienes diseñaron una casa a mi papá y a mi mamá, no construída. Ahora bien, debo comenzar diciendo que mi abuelo materno fue José Turull, quien hizo la primera casa de concreto en Santo Domingo. Fue un pionero en la construcción, vino desde La Habana. Creó la primera fábrica de mosaicos de hormigón coloreado en el país, posteriormente vendida a Tavares Industrial. Hizo el puente Ulises Hereaux sobre el río Ozama y muchas construcciones domésticas. Yo no lo conocí, murió antes de que yo naciera. Esa primera casa se le vendió luego a Trujillo.

AAA: ¿Dónde estuvo esa casa?

JHM: La casa que él hizo en concreto, está todavía ahí, al lado de la Iglesia Santa Clara, esa es la primera casa de vivienda de concreto. Él hizo ahí el garage, no la conchera, el garage para carros de motor, de manera que se viera el río. O sea que en mi casa se hablaba frecuentemente de ingeniería; mi mamá era plomera, iba a la fábrica mucho… yo le di a mamá una vez unos planos para que hiciera un bungalow, y ella lo construyó, dirigiendo a los obreros.

AAA: ¿Por qué tú dices que Ortiz y Auñón fueron los que te inspiraron?

JHM: Porque ellos me ayudaron, él me dijo: “Tú vas a ser arquitecto”.

AAA: ¿Cuál de los dos te lo dijo?

JHM: Tomás Auñón. Recuerdo que ellos fueron a la casa en la 19 de Marzo, entraron al estudio y me vieron, yo me ponía a usar las reglas paralelas, tendría unos 5 ó 6 años. Auñón me regaló un lápiz y me dijo: “Tú vas a ser arquitecto”, hay una foto por ahí, con él. Supongo que intuyendo la influencia de mi abuelo Turull sobre mí, a través de mi mamá. El estudio de esa casa era muy interesante. La ciudad ya se extendía hacia Gazcue, la calle Pasteur era de caliche. Para llegar a Güibia tú tenías que bajar por la Pasteur, donde había un trillo hasta el obelisco que llegaba al parque, que yo recuerde, después de ahí era un camino de caliche y luego cuando hacen el Hotel Jaragua en el 42, lo extienden hasta la Máximo Gómez…

AAA: …y lo paran en la casa de los Vicini en la Máximo Gómez. Antes se entraba a ésta desde la avenida Independencia.

JHM: Exacto, después viene Moncito Báez para llevar la ciudad hasta los terrenos donde se ejecutó la Feria en el 55, y Trujillo le dice que no pare la vía, aunque el mismo Trujillo tuviera su casa ahí. Cuando Trujillo mandó a hacer la avenida de prolongación del malecón para la Feria, él vivía en la Estancia Ramfis.

AAA: ¿Y tú estudias en el Colegio La Salle? ¿El que está en la Hostos?

Arriba izquierda: Puente Ulises Heraux, río Ozama, Santo Domingo, construido por el ingeniero José Turull Vilanova (1865-1933), abuelo materno del arquitecto José Horacio Marranzini.

Al centro, izquierda: el ingeniero Jose Turull Vilanova en la fábrica de mosaicos y granitos hidráulicos “La Primera” en Santo Domingo, posteriormente vendida a Tavares Industrial. Abajo izquierda: Hoja de vida del ingeniero Turull Vilanova y anuncio publicitario de la fábrica de 1907. Arriba derecha: Anécdota del Boletin de Casa de España sobre la fabricación y primeros

usos de los mosaicos en República Dominicana. Abajo, Estribos antiguo puente Ulises Heraux, actualmente bajo la estructura del existente puente Francisco del Rosario Sánchez, también conocido como “Puente de las Bicicletas”.

Cuarteto de cronopios de visita en La Flecha, una tarde lluviosa, durante las sesiones fotográficas para la portada: Sancocho Marranzini, Luis Nova, G.L. Moré y Alejandro Marranzini.

Vista parcial del despacho de Sancocho Marranzini y una foto casual posando con una máscara del ex-presidente Joaquín Balaguer, que conserva en un lugar especial del salón de reuniones de Orbitarq. Abajo, otra de las tomas de la sesión con Luis Nova en La Flecha.

Eduardo Valdez, Alejandro Marranzini y Alejandro Logroño durante la construcción de Punta Majagua 149 en CapCana.

Marranzini con su equipo de trabajo en el Centro de Experimentación C=.

Juan Mubarak, colaborador cercano del equipo de diseñadores principales, y Alejandro Marranzini.

José Horacio Marranzini y el destacado ingeniero estructural dominicano Luis Abbott, revisando un proyecto en la mesa de Sancocho en el taller.

JHM: Comenzamos en la Hostos y terminamos en la Bolívar. Los curas usaban el auditorio del Partido en el malecón y hacían la graduación allá. Cuando se hacían las reuniones, se alquilaba el teatro Capitolio, frente a la Catedral, ese era el auditorio de La Salle para los eventos de todos lo meses en las entregas de calificaciones. Como es de esperarse, yo estaba incluído entre los que recibían los diplomas rojos, que eran para los más malos; ahí estaba siempre yo, la gente decía: “Míralo, ahí va otra vez...” (risas)

AAA: ¿A qué edad te gradúas del Colegio La Salle?

JHM: Me gradué en 1955. Entonces entré a la Universidad de Santo Domingo (hoy Universidad Autónoma de Santo Domingo -UASD- AAA ). Me tocó Martín Zabrá en el primer año, quien nos daba álgebra.

AAA: ¿Cuáles compañeros tuyos, de tu promoción en la universidad, recuerdas?

JHM: Eramos muchos, entramos cerca de 100: Asdrúbal Domínguez, quien ya era comunista como todo el mundo y con Trujillo vivo! (risas); Fidelio Despradel, José Israel Cuello, Nelson Caamaño. Había ingenieros, Gilbertón, eramos varios en la universidad, la lista de la universidad era grande. Porque la arquitectura y la ingeniería estaban juntas. El que dice que las separen fui yo.

AAA: ¿Cómo fue eso?

JHM: Porque a nosotros nos juntaban los Dibujos de los ingenieros. Primero nos dio la materia Don Guillermo (Guillermo González, AAA ) y creo que en el segundo año, Teófilo Carbonell. Luego Edgardo -Gay- Vega, ya al final de la carrera. Pero en los primeros años habían unos profesores con los que llegamos a trabajar con tiralíneas, estábamos como en el renacimiento, como Miguelángel. No habían clases de dibujo a mano alzada. En realidad no estudiábamos arquitectura, teníamos una base de ingeniería. Entonces a Fidelio, con quien siempre estábamos inventando, le nombran a su papá como rector de la Universidad, y yo le dije: “Yo quiero ver a tu papá. Vamos a decirle que nos cambie la maldita arquitectura, que nos la separe de la ingeniería civil”. Ese comentario fue solo el inicio de la historia…

AAA: ¿Eso fue en qué año?

JHM: Eso fue en el 56 ó 57. A Fidelio le puedes preguntar. Luego las Facultades se separan.

AAA: ¿Y tú recuerdas qué medidas se tomaron, qué cambios?

JHM: Todo comenzó al separ las dos carreras a partir del tercer año. Los dos primeros años eran comunes, a partir del tercer año los ingenieros escogían una rama; y los arquitectos, otra. Ellos cogían más matemáticas que nosotros, nos reuníamos en algunas matemáticas, pero no se llegó a dar dibujo a mano alzada. Los que escogieron arquitectura y por voluntad fue el grupo que vino detrás, quienes encontraron una Escuela de Arquitectura, como Pedro José

Borrell, Plácido Piña, Luis Despradel. Los arquitectos eran muy pocos, pero ese grupo ya va a Bellas Artes a aprender, no porque lo exigiera la universidad. Esa era la época en que allí estaba el profesor Jaime Colson.

AAA: ¿Tú recuerdas alguno de los ejercicios que hacías con Guillermo González?

JHM: Él lo que nos ponía era un proyecto individual mensual, generalmente temático, por tipología.

AAA: ¿Eran cursos de un año o por semestre?

JHM: Eran de un año. Había vacaciones de verano, pero eran cinco años. Llegué a la USD hasta el cuarto año. En el 60 vino el movimiento revolucionario antitrujillista y posterior a la dictadura, por ejemplo el 14 de Junio y ahí se complicó grandemente todo.

Alejandro Marranzini: ¿Pero, estando en la USD, tú trabajabas con Guillermo González, de noche?

JHM: Así es. Recuerda que en ese momento había una sola universidad. Todas las demás universidades surgen después de que la USD cae en manos de las izquierdas.

AAA: ¿Durante los estudios fuiste monitor?

JHM: No. Yo fui dibujante de Gay, de Don Guillermo y de Manolito Baquero. Yo trabajaba en el taller de Alfredo González, allí le dibujaba a Manolito y a Gay. Pero a Don Guillermo había que dibujarle allá arriba, en el Jaragüita a las 5:30 de la mañana. Había que llegar al taller máximo a las 6:00 a.m. y ya el viejo estaba dándole a los lápices. Don Guillermo tenía dos pisos, en el penthouse habían 3 mesas. Era muy rápido, te hacía un proyecto en una mañana. Él nos decía: “Mira, ven acá, loco viejo, tú ves eso que está ahí, esa es la habitación del hotel, ponte 25 unidades, 12 de un lado y 13 del otro, haz lo que te dé la gana pero ponme una planta aquí, el pasillo es de tantos metros, dibuja tres y ponte las otras iguales”. Siempre ponía un patinillo y me decía: “Recuérdate que tienes que llevarle eso a Alfredo”. Alfredo (Alfredo González, AAA ) era él quien resolvía la instalación sanitaria, él hacía unos patinillos para llevar todos los tubos por ahí y no romper nada, se orientaban hacia el pasillo, donde había un registro para mantenimiento, así no tenían que entrar a ninguna habitación a menos que fuese una llave de lavamanos. El plomero se llamaba Aranda, que tenía un hijo que era pelotero, era catcher, yo lo conocí después. Yo era un muchacho cuando se hizo el Jaragua, recuérdate que las tuberías eran galvanizadas. Aranda era un tipo que pesaba más de 200 lbs., con fuerza para hacer las roscas, imagínate lo que eran tuberías de 3” y de 4”, galvanizadas, hacerles las roscas no era fácil. No eran de PVC, no. Era haciendo palancas con un tubo, hacían la rosca, cogían el coupling lo pegaban y seguían hacia arriba. No había teflón, lo que le ponían era talco, cogían el cloro y se lo ponían.

AAA: ¿Tú recuerdas en qué proyectos trabajaste con Guillermo?

JHM: Sí, trabajé con Don Guillermo en el de la Santo Domingo Motors. Barletta le contrató

Dertalle del edificio Santos Dalmau, calle Charles Sumner, Los Prados, SD.

para la Santo Domingo Motors, la casa de Laura y la casa de Nelita, un 3X1. La casa de Laura pasó por la oficina de Billy Reid, porque eran primos hermanos y se la dan a Billy. Don Guillermo, ya mayor, no tenía trabajo, entonces pasa a trabajar con Billy, quien lo ayuda. Don Guillermo muere vendiendo el edificio, no tenía ni para comer, murió en un apartamentico que tenía detrás del Jaragüita. Yo vivía al doblar, en la Pasteur #2, yo bajaba a pie y me metía allá en la mañana a dibujar. A las 8:00 a.m. cuando sonaba el teléfono, cerraba el capítulo, decía que la arquitectura no se podía hacer con teléfonos sonando. Imagínate hoy con el celular, el chat, el día entero! La gente lo llamaba diciéndole “hazme un planito”. Recuerdo oirle decir, “vamos a hacerle el planito a fulano”. Don Guillermo regalaba muchísimos planos. Eso me quedó a mí en el corazón…

Con la muerte de Trujillo, en 1961, el país estaba estático en términos de obras. Se instituyó el ADIA y luego el CODIA, que al final no ha funcionado nunca, y además es ilegal, ya que te obligan a pertenecer a una institución gremial inoperante a la cual en realidad tú no tienes que pertenecer. Eso lo inventó Manolín Fiallo y ese grupo para enfrentar al gobierno, más que para defender al colegiado. Todo debía pasar por el CODIA, los concursos, los contratos, o sea, un control total, imagínate! Aunque la idea es interesante, la realidad no lo permitió. El primero que quitó ese control fue el presidente Balaguer, quien aunque permitió el CODIA, montó un “gremio” paralelo.

AAA: ¿En qué año tú viajas a Europa? ¿Y qué te hizo ir en esos momentos?

JHM: Yo me voy de aquí en el 60. Estaba haciendo mi tesis con Gay, yo estaba en mi último año, la tesis se hacía en el último año. No pude acabarla. No sé si tú leíste el periódico Caribe de este sábado, donde dijo Fidelio que yo estaba con él planeando matar a Trujillo…(risas). Ya tú sabes como se me complicó la situación en el país. Yo me fui, en esa época ya habían muchos líos. Fidelio se fue después y vivimos juntos en Roma.

AAA: ¿Pero tú llegaste a Roma o a Madrid?

JHM: Primero llegué a Madrid, pero yo quería estudiar en Roma porque allí estaba Pier Luigi Nervi, el ídolo en el mundo de la arquitectura, quien acababa de hacer todos los edificios extraordinarios de las olimpíadas de Roma en el 60.

AAA: ¿Entonces llegas a Madrid?

JHM: Sí, me paso las vacaciones y luego me voy a Roma. Trujillo había prohibido que me dieran mis papeles universitarios, yo llego a Roma solo con mi título de bachiller escolar. En Roma hablé con el Decano, le expliqué que por razones políticas no me entregaron los documentos y el Decano me respondió que me inscribiera en el primer año… y así comencé de nuevo desde el primer año en Roma, a pesar de haber estado casi graduado en Santo Domingo. Ese primer año me dio clases Del Fiori, famoso, dibujaba con las dos manos, él fue quien hizo los dibujos en el concurso de las Naciones Unidas. Del Fiori me dio clases de mano alzada durante un año, tú tenías que hacer unos 20 dibujos en una hora. Te llevaba

a Plaza Navona, o a la cúpula de San Pedro. Él citaba mucho a Canaletto, el gran pintor veneciano, que era un fenómeno. La mayoría de sus cuadros los tienen los ingleses, porque el embajador de Inglaterra, que estaba en Venecia, compró todas las obras de Canaletto.

AAA: ¿LLegaste a recibir clases de Nervi?

JHM: Los que realmente tomaron clases con Nervi fueron Rafael Calventi y Doi Gautier, y creo que Erwin Cott. Calventi incluso trabajó con Nervi. Ellos estuvieron paralelamente a mí en Roma, pero me tenían algunos años de ventaja.

AAA: ¿Te graduaste en Roma?

JHM: No. Ese es otro capítulo de mi saga para ser arquitecto diplomado... El año en que matan a Trujillo, yo tenía nada más un año en Roma, eso es en el 61. Entonces las remesas dejan de llegar. Sobreviene la hambruna de todos los que dependíamos del soporte familiar desde la R.D. Yo iba para el segundo año. Al llegar a Roma me examinaron para saber el nivel. Una profesora italiana lo primero que me dijo fue: “Dibuje el arco de Constantino ahí, del tamaño que usted quiera, póngale una sombra de 45 ó 60 grados, de no sé cuantos puntos…” yo no sabía nada de eso. Comencé las matemáticas, que había cursado aquí, me divertía, a veces ni iba a la clase. Yo les decía que ya había estudiado eso. Al final tomé todas las materias del primer año, que eran interesantísimas como Dibujo a Mano Alzada, Historia del Arte, Perspectiva y Sombra.

AAA: ¿Y por qué te vas a España?

JHM: En el 61 me voy de vacaciones a España y comienzo a hacer gestiones…

Alejandro Marranzini: ¿Pero tú no tenías una novia en Italia, no fue esa la razón de tu traslado? (risas)

JHM: Yo estaba enamorado locamente de una uruguaya y no estudiaba nada…(risas) Al darme cuenta de que estaba perdiendo el tiempo, me fui donde un psiquiatra vecino en el edificio y le pregunté: “ ¿Qué hago que no estudio? Tengo una resaca moral tremenda!”

AM: ¡La dolce vita ! (risas)

JHM: Sí, la dolce vita

AAA: Mastroiani era un niño al lado tuyo…(risas)

JHM: Así era… imagínate, estaba Fidelio por un lado y Titico Ruiz por el otro oyendo ópera. No tenía ambiente para el estudio. Vivíamos a unos metros del auditorium de la RAI, donde había el concierto de los domingos, le daban entrada gratis a los estudiantes.

AAA: ¿Pero dejaste la novia en Italia?

JHM: Sí porque el psiquiatra –recuerdo me dio la cita en un parque– me aconsejó que dejara la novia, me dijo: “Mira de manera muy sencilla, ve a tu habitación, recoge todo lo que te puedas llevar, vende lo demás...” me preguntó si tenía familia en algún otro lugar, le contesté que tenía una prima en España y él me dijo que me fuera de Roma. Yo dije:

“…bueno, parece que esto se acabó”. Después ella se me apareció un día en Barcelona. Ni hablar...

AAA: Entonces, te fuiste a Madrid.

JHM: Allí llegué a la universidad, me recibió la persona más decente que he conocido, el edecán de la Escuela de Arquitectura, le expliqué mi caso, me dijo que yo era el primer dominicano que llegaba allí. Le expliqué que había estudiado 4 años en Santo Domingo, había pasado un año en Roma, pero que no tenía papeles por problemas políticos. No tuve que explicarle mucho acerca de la dictadura de Trujillo porque el sabía por la dictadura de Franco. Me dijo: “Fíjese, aquí usted no tiene que inscribirse, usted va a ir a una caseta que está allá abajo, usted dice que va a estudiar Arquitectura, le darán un documento de oposición, aquí no se entra por convalidación sino por oposición, sólo pueden entrar sesenta estudiantes al año, los sesenta mejores”. O sea, que entrar a la Escuela de Arquitectura era un tema, lo primero que había que hacer era hacerse amigo del portero, había gente que tenían diez años para poder entrar. Me dijeron, coja lo que usted quiera, entre a las clases y vaya mirando, coméntele a los estudiantes lo que usted más o menos ha hecho. Me hice amigo de algunos y les dije que yo tenía pendiente cursar las materias que en Santo Domingo llamábamos Estabilidad y Resistencia de Materiales, se las describí y entonces ellos me dijeron que para ellos correspondía a la materia Mecánica Aplicada, que se impartía antes de entrar a la Universidad. En Santo Domingo eran materias difíciles de cursar. Me consiguieron el libro y me lo aprendí en un mes. El problema era que en esa época, en Santo Domingo, no había la facilidad de tener libros de textos, todo era un misterio, contábamos con maestros difíciles como Penson; otros como Leonte, a quien le gustaba que la gente aprendiera. El problema aquí era que el profesor era un “fenómeno” cuando quemaba a 40 de 42, el día en que pasaban dos tú veías la fiesta en la universidad. En Europa, si no pasaba el 70% ó el 80% el problema era el profesor, no el alumno. En Madrid teníamos profesores maravillosos, tú no podías dejar de ir, ese era el caso de Eugenio Toro, famoso, tiene muchos libros, me dio clases de Historia de la Arquitectura y de Historia del Arte. Mira, cuando el viejo Toro llegaba, un hombre grande, al curso…era el hombre más agradable, no podíamos dejar de ir a su clase. También en Urbanismo había un profesor llamado Perpignan, era catalán, me dijo un día: “Entonces, usted es dominicano, ¿con cuál Urbanismo va usted a comenzar?”, yo le respondí que ya había cursado dos años, él me dijo: “Coja el primero”. O sea, desde cero de nuevo. Un día me preguntó: “¿Qué es un cul de sac?” Digo yo que una calle cul de sac da la vuelta en sí misma. Me respondió que el coude de sac era una calle inventada por los árabes para matar gente. Me dijo: “Fíjese usted se va a Toledo este fin de semana, usted va a caminar por Toledo, se fijará que está llena de callecitas de un metro o metro y medio, esa es la última ciudad más cercana a Madrid. A Madrid nunca llegaron los árabes, se pararon en Toledo que está a 60 km de Madrid. En Toledo había un portón, igual que en todas las ciudades árabes, pero en un momento ellos la abrían dejaban que todo el mundo entrara, usted entraba en su caballo, las tropas pensaban que ya habían tomado la ciudad, pero ellos

estaban dentro de las casas, mirando a través de unos hoyos y armados, esperaban para matarte porque no podías salir del cul de sac Ese es el origen”. Yo le dije… bien, voy a comenzar a estudiar desde el primer año. Y así inicié nuevamente. Y eso que Moncito Báez me dio un Urbanismo muy bueno… Moncito era excelente.

AAA: Moncito era de la escuela norteamericana.

JHM: Con Moncito pasaba una cosa, él viajaba y traía todas las fotos, en España no había una revista en el 60, ni siquiera una revista pornográfica… mucho menos una revista de arquitectura. Eso comenzó entonces a entrar allá, la economía no lo permitía. Una revista inglesa, su valor en pesetas era una fortuna, no se vendía, no había quien pudiera comprarla. Yo comencé pidiendo que me trajesen revistas de New York a todo el que llegaba a Madrid. Mamá, cada vez que sabía de alguien que viajaba a Madrid, le entregaba un par de revistas para mí. Y cuando esas revistas llegaban, todos los muchachos se volvían locos.

AAA: ¿Y en Diseño, quién fue tu profesor?

JHM: En Santo Domingo, también habían profesores buenos, por ejemplo Guillermo, él te enseñaba lo que él sabía, no se lo guardaba. Don Guillermo comenzaba diciéndote hasta cómo se ponía el papel. ¿Ustedes saben cómo él decía que debía ir el papel? Usaba chinchetas porque no había tape en los 50. Nos decía que al lápiz se le daba la vuelta de izquierda a derecha... y si tú no lo hacías así estabas “quemao”.

AAA: Alejandro, ¿cuántas veces tú has oído todos esos cuentos?

AM: Bueno…muchas veces! (risas)

JHM: No… yo no le había explicado eso a él.

AAA: ¿Tú crees que él esté diciendo la verdad? (risas)

AM: Sí, creo que sí...(risas)

JHM: Y hay muchas más cosas buenas…Mira, la ventaja de ir a Europa era que incluso si tú no estudias, no importa; cuando caminas por Roma lo único que tienes que hacer es levantar la cabeza. ¿No fuiste a estudiar arquitectura? Ahí está todo. Además, los arquitectos hacían unos debates, eran amigos, pero era peor que un juego de fútbol, se decían de todo. Yo recuerdo que cuando habían diferencias, por ejemplo respecto al vuelo de 16 m de la Stazione Termine, si te encontrabas dentro de la terminal la sensación era de que se iba a caer, y eso no se puede sentir en arquitectura. El grupo decidía ir personalmente para confirmar y experimentar el espacio en medio del debate. ¡Esos italianos pelean..!

AAA: Entonces, volvamos a Madrid… ¿cuánto tiempo estuviste en Madrid?

JHM: En Madrid estuve casi cuatro años.

Villa Bobadilla.
Residencia Marranzini Capano en Santo Domingo.
Villa Mayol.

Interesantísimo y estratégicamente importante proyecto para la estación de frontera con Haití, en Jimaní, realizado para la Dirección de Aduanas.

AAA: ¿Trabajaste con De la Sota?

JHM: Me quedé trabajando todo el tiempo con De la Sota, él me dio clases de diseño durante dos años.

AAA: ¿Ya De la Sota era famoso?

JHM: Sí, ya era famoso, el Gimnasio Maravilla se acababa de inaugurar, el otro estaba en construcción. Después conocí a Fissac y luego una vez, donde Don Rafael Pared Franco en el 70 y pico, ya yo vivía aquí, fui a Madrid a saludarlo y me presentó a Félix Candela que estaba con él en el estudio. Eran estudios chiquitos, esa gente lo que tenían eran dos dibujantes, no había casi movimiento económico en la España de inicios del 60, tenían encargos institucionales, de bancos, de la alcaldía, cantidad de asuntos del gobierno.

AAA: ¿Recuerdas en qué trabajaste con De la Sota?

JHM: Sí, recuerdo que trabajé en un hotel que no se hizo. De los pocos que habían viajado estaba Alejandro De la Sota, él y Carvajal. Carvajal nunca me dio clases, creo que él estaba en los proyectos de grado.

AAA: ¿Qué compañeros tuviste en la Universidad en esos momentos?

JHM: Recuerdo unos diez o doce, estaba Alburquerque en esa época en ese curso; Juan Velázquez, no sé si murió, escribía en el ABC todos los días y estaba estudiando arquitectura con cincuenta y pico de años. Nosotros leíamos sus artículos, lo felicitábamos. Estaba también el que es director de arquitectura de la oficina de correos de Madrid, allí hay más de treinta arquitectos…un piso entero!

AAA: ¿Qué te hace dejar Madrid y volver a Santo Domingo?

JHM: A papá le da cáncer. Lo operan allá en Madrid y le dan un año de vida de pronóstico. Mis padres, tíos y mi hermana vivían en Madrid. Al final cuando yo regreso a Santo Domingo es cuando comienza la película. Después de todos esos años de estudio, estoy haciendo el examen para graduarme en la UASD, un sábado porque Penson no podía otro día. Ese preciso día, sábado 24 de abril del 65, estalla la Revolución. ¡No lo vas a creer! Entonces, como es lógico, paran la Universidad durante 1 año y es tomada por la izquierda; sacan a todos los profesores: a José Antonio Caro, a Leonte Bernard, a Moncito Báez, los principales docentes de Arquitectura e Ingeniería. Producto de esta situación se funda la UNPHU . Cuando yo retorno a la UASD , terminada la Revolución, con el interés de hacer, finalmente, mi examen de diplomado, no conocía a nadie, el rector era diferente, había cambiado todo. Me recibió el Decano –me reservo su nombre–, le expliqué mi situación, todo lo que había pasado, y me dice algo que nunca olvidaré: “En esta Universidad ninguno de los programas que habían hasta hoy sirven, o sea que tú ahora estás más o menos en el tercer año...”, yo iba cogiendo fuego por dentro... ahí mismo me salió una violencia compulsiva inevitable que yo tengo, y le

Blue, Punta Cana.

dije: “Pero ven acá, hijo de … ¿y tú que eres el decano y te graduaste aquí, tú me dices a mí que todo lo que tú aprendiste también es una m…? ¿pero tú estás loco?”

A partir de ese momento nunca más volví a la UASD. Luego hablé con José Antonio Caro, una bella persona, quien me dijo: “Lo tuyo siempre es un lío, tú siempre tienes un problema por resolver”. Mira, una vez estando en la UASD a mí me prohibieron tomar un examen dizque porque no había pagado, no pagué, sí pagué, no me querían dar el examen. Cogí para donde Caro, que era el decano de la facultad, voy a su casa y me dice la empleada que no podía verlo porque se estaba bañando, ¡qué bañando! Le abrí la puerta y estaba Caro tomando una ducha! Don José llamó enseguida a la universidad y así me dieron el examen. Para graduarme en la UNPHU, que recién abría, Don José me dijo que tenía que esperar cuatro años porque la carrera estaba iniciando. Imagínate... Entonces me dediqué a esperar, nacieron mis hijos. Cuando me inscribí en la UNPHU, finalmente, mi hijo mayor ya estaba nacido, o sea que yo iba con sueño a la Universidad! Tuve que coger materias pre-requisitos. Yo he visto profesores en mi vida en blanco y negro, y a color! Imagínate que me tocó Pichy Vega, me tocaron más jóvenes que yo, tuve 3 años, y cuando al fin me voy a graduar me dicen entonces que la nota de inglés no aparece…(risas). Le dije a Mejía Feliú, el rector, que finalmente me había graduado. El me prometió una graduación especial para mí solo en la Rectoría, entonces llamé a mamá, Ana Rosina, mis dos hijos… por ahí anda la foto.

AAA: En tu tesis mandaste a imprimir unos vasos que decían Sancocho 1956-1973…! (risas). Estaba yo en mi primer año en la Escuela de Arquitectura y recuerdo la algarabía cuando te dieron la nota final.

JHM: …sí, estuve casi 20 años en eso!

AAA: Hablemos un poco de tu vida personal. Llegas a Santo Domingo, soltero, los negocios de la familia un poco en el aire, ¿qué hiciste? ¿en qué trabajabas?

JHM: Inmediatamente llegué monté un chinchorro de construcción. Comencé a hacer piscinas, canchas de tennis, le hice una cancha de tennis a los Grullón y a mucha gente más. Yo no tenía título todavía, y aún así me dieron la Ferretería Villa en la Ave. Kennedy, soy yo quien la diseña. Luego me voy a Punta Cana con Frank Rainieri, y le hice los primeros 8 bungalows del futuro Punta Cana Beach Resort, a 30 pesos el metro. Historia Patria. El país estaba en quiebra, entonces ya estaba Balaguer en el poder y va a la inauguración. Me dice que ése era el primer proyecto turístico, que me pasara por su oficina para darme trabajo. Balaguer me mandó a buscar un día con Rafael Tomás Hernández, me otorgó la obra para la casa de la Embajada de Venezuela en la avenida Anacaona.

AAA: ¡Ah! Esa obra es tuya…

JHM: Esa la admiraba todo el mundo. Después hice una muy interesante a Joaquín Cabrera en la Anacaona. Era un módulo, yo todo lo modulaba, yo no comienzo ningún plano si no hay una cuadrícula, tú eres de la generación de las computadoras, pero yo estoy todavía en

“lapizcad” o “pencilcad”, hay que decirlo en inglés (risas).

Bebecito Martínez nos dio el Palacio de Baloncesto. Máximo era fanático del baloncesto, nosotros teníamos un equipo para la serie del Caribe. El camión de nosotros era el que transportaba a los jugadores, nosotros les conseguíamos hasta las pelotas, Máximo era el ideólogo de todo eso. Después hicimos un proyecto para un centro de boxeo en La Romana. Aquí se hacían muchos proyectos pero no se ejecutaban. Luego llega Balaguer y cambia las normas, te daba la construcción pero no te pagaba el diseño, o tú te metías a constructor o te morías de hambre.

AAA: ¿En qué año haces Young and Rubicam Damaris?

JHM: Young and Rubicam Damaris es más o menos del 71 ó 72 antes de yo graduarme. No teníamos donde meter más parqueos, el terreno era limitado, yo tenía un sótano de ciento o más metros que se hizo para la acústica, para el estudio de grabaciones EMCA

AAA: Había allí una cafetería y un estudio.

JHM: Sí, trajeron a Di Angelo, un técnico de acústica norteamericano, vino a ayudar, con él aprendí mucho sobre el tema. En ese estudio se puso la primera cámara invertida de proyección. O sea, proyectaban de atrás de la pantalla. Todo esto se hizo y después Monchín me lo copió. En la calle me lo encontré y me dijo: “¡Oye, Sancocho, hice el teatro igualito que el tuyo y no te pagué!”. (risas)

AAA: Sancocho, entonces te casas en el 67 y tu hijo Alejandro nace 10 años después.

JHM: Sí, primero nace Jose, que en paz descanse, luego mi hija Ana María y Alejandro casi 10 años después.

AAA: Disculpen la pregunta, ¿a qué edad fallece Jose?

AM: A los 27 años. Yo tenía 17.

AAA: ¿Qué profesión tenía?

JHM: Era economista.

AAA: Alejandro, ¿tú recién entrabas a la Universidad?

AM: Así es.

AAA: ¿Y Ana María?

JHM: Ana María estudia Economía, le falta una materia para graduarse, pero lo bueno de ella es que le gusta la arquitectura, ella es aquí, en la oficina, quien corrije los planos; y compra apartamentos para remodelar. No quiso estudiar arquitectura pero se pasa el día dibujando, ahora, la economía la maneja porque es una gran administradora. ¡Ella es la Ministra de Hacienda de la oficina!

AAA: Alejandro, tú inicias tus estudios de arquitectura en Wentworth Institute of Technology, Boston, ¿Qué te hace estudiar arquitectura fuera del país?

AM: Me obligan.

JHM: ¡No, espérate! no hemos llegado ahí, él estaba en el colegio Carol Morgan, todos los lunes yo recibía una carta de quejas. Todos los días este muchacho armaba un pleito, un lío. Un día en el colegio pusieron una bomba, Alejandro y sus amigos pusieron…

AM: …un cohete chino.

JHM: …sí, un cohetico chino, pero que voló un baño! Encargaron a uno encenderlo con un cigarrillo y corrieron a jugar fútbol para despistar. Ninguno quiso confesar. Ana Rosina y yo tuvimos que ir a hablar con el Director y le dijimos que no podíamos más, que habíamos decidio sacarlo del colegio y del país. Decidimos, entonces, enviarlo a Boston a terminar la escuela, allí en Boston estaba Jose terminando su carrera. Como Jose era mucho mayor, Alejandro era su medio hijo, yo hablé con Jose y le dije que su hermanito estaba “botao” del colegio. Jose me dijo que se lo mandara, que él haría las averiguaciones para inscribirlo en la escuela en Boston.

AM: Yo curso en Boston desde el 9no. grado, y sigo en la universidad.

JHM: Para Jose, Alejandro era su medio hijo, lo protegía. Jose lo inscribe en la escuela. Alejandro se va con dos amigos desde aquí. Recuerdo que lo llevé, se apeó del carro, comenzó a jugar fútbol, y yo nada más pensé: ¡Qué Dios reparta suerte! Ahí se graduó. Luego pasó algo muy interesante, cuando Alejandro iba a solicitar admisión en la Universidad, yo le dije que aplicara a diversas universidades y que ese proceso era responsabilidad exclusiva de él. Él mismo con sus calificaciones debía ocuparse de todo.

AM: Yo quería ir a Wentworth Institute of Technology, es una Universidad donde es difícil permanecer si no eres buen estudiante. Tiene dos años básicos, luego hay una precalificación de 30 estudiantes donde se decide si sigues o te vas. Para mí lo más importante de esta Universidad es que ofrece una orientación técnica, o sea, que dentro de la misma escuela de arquitectura te enseñan un poco más de construcción, hay una combinación entre ingeniería y arquitectura bien interesante. La facultad de ingeniería está al lado de la de arquitectura y tienen mucha relación en todo, hay mucha fusión. En Estados Unidos hay algunas universidades que se desfasan un poco, las facultades de arquitectura se mantienen muy académicas. Es una Universidad técnica, no se imparten carreras como derecho, administración o negocios, etc. Logré entrar, luego fallece mi hermano y entonces eso me hizo madurar y finalmente me gradué en 5 años. O sea, muy bien, tranquilo, lo que no pude hacer en el colegio porque yo era un desastre, con la arquitectura y la Universidad fue distinto.

AAA: …la carrera te motivó!

AM: Sí, yo no sentía que tenía que estudiar, sino que la carrera en sí era mi vida. En la arquitectura, si te gusta, no es una carrera que tú estudias, tu vives la arquitectura, se convierte en tu manera de vivir.

AAA: ¿Te acuerdas de algún proyecto, profesor o anécdota de la escuela de arquitectura?

AM: Sí, recuerdo a los profesores de historia. Eran clases excelentes, no queríamos que acabasen y eso que duraban 3 horas. Tuve una vez un professor de Sri Lanka, se llamaba

Valentín Unasekara, graduado de la Architectural Association, en Londres. Era un gurú, un individuo muy espiritual, a él se le veían las dos bondades de la arquitectura, se le veía la bondad técnica y la bondad espiritual y social, eso para mí fue muy interesante. Además venía de un lugar muy parecido a nuestro país, los proyectos que él hacía eran muy similares a los proyectos que hacía papi, todo abierto hacia la naturaleza y la ciudad.

AAA: Posiblemente fue contemporáneo o estudiante de Geoffrey Bawa. AM: Era extraordinario. Pero lo más importante fue que a nosotros nos tocaba un semestre fuera de la Universidad. Nos llevaron a Montpellier, en Francia. La educación norteamericana y la europea son totalmente diferentes por eso estos intercambios eran fabulosos. La escuela de Montpellier es de un brutalismo notable, se siente por todos lados. Totalmente lecorbusiano. En Europa lo que más hicimos fue viajar, fue otra manera de estudiar. Andábamos con profesores de historia, ya te podrás imaginar lo extraordinario que era aquello. Después de haber ido a Barcelona y a muchos sitios más, te dejaban libre de andar por donde quiesieras, solo te decían: “Tomen la ruta que ustedes quieran, pero en dos semanas nos reunimos en Berlín”. O sea, que más que trabajar lo que hacíamos era viajar, visitar, conocer lugares. Yo andaba con un norteamericano-polaco y llegamos a Varsovia y a Praga en tren, una aventura que es clave para poder desarrollar esta profesión. Así terminamos en Berlín, estábamos en el 2000, Berlín en esa época estaba reconstruyéndose…

AAA:…en pleno proceso de reunificación.

AM: Sí, a unos niveles impresionantes, tenían a Foster por un lado, a Piano por el otro, mucho dinero…Papi me recomendó que aprovechara y me quedara por unos meses y así lo hice, trabajé por un tiempo en una firma llamada Lion Worhagher and Vernik. JHM: Yo me fui a verlo a Berlín.

AM: Sí, esta firma de arquitectos hacía muchas embajadas, colegios, tenía gran importancia en el área. Yo me preguntaba cómo podía yo, siendo estudiante, lograr trabajar con esta empresa. Fui, me presenté, les dije que era estudiante, que no les cobraría nada, que sabía hacer maquetas, mi única condición era que no tendría horario ni de entrada ni de salida. Les prometí ir una vez al día porque deseaba tener tiempo para conocer la ciudad. Me manejé de esta forma durante dos meses y medio en Berlín. Terminamos en la expo de Hannover. Regresé y entonces terminé la Universidad.

AAA: ¿En qué momento llegas al país?

AM: Regreso en el 2001.

AAA: ¿Cuál es tu plan en esos momentos?

AM: En esos momentos no pensaba ejercer la arquitectura, no sé por qué, pero a veces mientras más preparado estás en arquitectura, más difícil se hace ejercer o conseguir proyectos, esa es la historia del arquitecto…

JHM: …la historia aquí en Latinoamérica! Eso no es así en Estados Unidos o en Brasil.

AM: Sí, la verdad hay casos excepcionales como Niemeyer, que hoy son marcas. Cuando regresé a Santo Domingo, papi y yo siempre hemos inventado mucho, todos los veranos cuando venía a pasar mis vacaciones en casa, papi y yo nos dedicábamos a hacer experimentos con casas: casas con paneles, casas de foam, casas de hierba.

JHM: Nosotros tenemos un centro de investigación, en la finca de Sierra Prieta, La Flecha.

AM: Así es, yo desarrollé una gran curiosidad respecto a estos temas, con el propósito de realizar proyectos de viviendas económicas a gran escala que fuesen sostenibles y que pudiesen funcionar. El nivel de investigación que teníamos nos llevó a comprar unos equipos de proyección con el propósito de modernizar la construcción, venía con ideas desde Estados Unidos, donde todo es ensamblado en seco. Me decía a mí mismo que no podía ser que trabajásemos en nuestro país de manera tan arcaica. La verdad es que nada más vendimos uno. Por más que les explicábamos a la gente que el uso de esos equipos le ayudaría por ejemplo, a subir la arena, no tienes que usar carretillas, este aparato te bombea la arena 20 pisos hacia arriba, es un equipo de movimiento, lo que se llama una soladora. Te agarra el material de un sitio y te lo sube, te lo coloca donde quieras, incluso materiales mezclados. Pero nos quedamos con ese proyecto en el aire

AAA: ¿Qué hiciste entonces?

AM: Papi siempre trabajaba los planos de la empresa promotora Logroval a nivel de anteproyecto, con mi cuñado, le hacía las elevaciones y las plantas, era algo muy informal.

JHM: Ellos hacían 4 y 5 pisos con cemento y bloques, al final se dieron cuenta que era un problema de repetición, al final compraron un molde, les cambié el sistema de construcción, con eso se ahorraban un montón de dinero.

AAA: ¿Te tocó entonces un Logroval?

AM: Sí, un Logroval XIV : Las Terrazas. A nivel de edificio ese fue mi primer trabajo. Era un proyecto de papi, de esta manera yo comencé a introducir en la oficina la tecnología digital, eso es influencia mía, pero la parte de dibujo, plantas, la manera de resolver el proyecto y demás, tenía que ver mucho con papi directamente.

AAA: ¿Ustedes entonces montan esta oficina?

AM: El usa su oficina, Arquitectura Edificación y Desarrollo Urbano (AEDUSA), que tiene 40 años de fundada. Este local junto a ORBITARQ es nuevo, nos hemos mudado varias veces.

JHM: En este local tenemos unos diez años. Yo tuve mi oficina en la Independencia con Bernard, una oficina bien pequeña, allí fue donde fundé mi firma.

AAA: ¿En qué año sería eso?

JHM: Eso fue el 64, recién llegado de España, me asocié con Máximo Bernard, el hermano de Leonte, nos llamábamos Marranzini-Bernard. Diseñamos el Instituto Espaillat Cabral.

Water Gardens.
Barrio de piedra, Guayacanes. Juanillo Bay 25, Cap Cana.

Antiguo edificio para Young & Rubican Damaris, importante centro de actividad creativa y cultural durante varias décadas, en Santo Domingo.

Sencillo edificio para la empresa de servicios estéticos de los Hermanos Dueñas.

AAA: Alejandro, volvamos al momento en que tú te integras a la oficina a trabajar con tu papá.

AM: Desarrollamos el Logroval XIV, proyecto que quedó muy bien, eramos tres personas: mi papá, un arquitecto cubano llamado Germán González y yo. Trabajamos junto a dos desarrolladores que nos ayudaron mucho, claro está, Logroval y luego Constructora Sofisa de Eddy Tejera, con ellos comenzamos a desarrollar diversos proyectos, entre ellos edificios de residencias.

AAA: ¿Qué otro hicieron después de ése?

AM: Hicimos el Da Silva I y II, ubicados en Serrallés. Seguimos entonces con las casas en CapCana, comenzamos con diversas villas, papi tiene una gran experiencia con las villas desde hace años en La Romana, aunque hoy en día las solicitudes son distintas, por ejemplo el lujo, cómo en la actualidad se entiende el lujo en una casa de vacaciones.

AAA: Fíjate ese es un tema interesante en el que me gustaría profundizar. El arquitecto tiene un concepto distinto de estos elementos.

JHA: Hay clientes que desean invertir dinero y solicitan al arquitecto diseñar en función del lujo, es producto del mercado…

AAA: Sí, es una visión del mundo, eso está en el corazón de todos los Arquitectos.

JHM: Yo me crié un tiempo en que era al revés...

AM: No… tú te criaste durante la segunda Guerra mundial (risas)...

JHM: …me eduqué con Leonte, diseñando con austeridad. Para mí un piso no es un lujo, es una superficie para ser pisada. La idea de lujo me resulta muy ajena.

AAA: Entonces, Alejandro, nos estamos acercando al momento en el que comienzas a trabajar con el Grupo Vicini.

AM: Así es, yo tengo una relación muy cercana, desde la infancia, con Juan, uno de los hermanos Vicini. Juan es conocedor y le gusta mucho la arquitectura. Cuando estábamos en la Universidad hacíamos planes diseñando casitas económicas para resolver los problemas en los bateyes. Cuando ambos regresamos al país luego, de terminar nuestras carreras en el extranjero, nos reunimos y fuimos a un batey llamado La Tumba, cerca de Ramón Santana. Hicimos allí una primera casa en piedra, después de haber hecho nuestro primer experimento en la finca, estableciendo algunas ideas de cómo la gente en los bateyes podían ayudar a construir esas casas, cómo las podían hacer más grandes, y cómo podrían usar los tractores agrícolas para recoger piedras. Al recoger esas piedras se limpiaban los campos, se creaba todo un sistema, una dinámica. Allí elaboramos una serie de casas, así nació nuestra relación de desarrollo de proyectos. Se crea una oficina, además se integra a Juan Mubarak debido a sus investigaciones y proyectos que había desarrollado en Boca Chica. Mubarak y yo manejamos la unidad que se encarga de los desarrollos futuros, a largo plazo, el crecimiento, y los proyectos donde el Grupo tenga inversiones inmobiliarias, a manera de garantizar que los proyectos de arquitectura se desarrollen conscientemente.

Instituto Espaillat Cabral, 1968. Edificio para un grupo de Otorrinolaringología, trabajado con volúmenes circulares, muy novedoso en su momento. Todavía vigente y en excelente operación.

AAA: Imagino que los proyectos que te llegan de manera personal los manejas aquí y los relacionados con los Vicini, los conduces desde las oficinas del Grupo Vicini.

AM: Así es, son dos oficinas independientes. Los Vicini tienen que ver con proyectos como Alfa Romeo, Sans Souci, los estudios de cine, etc.

AAA: Me parece que en Sans Souci tú eres un consultor.

AM: Yo trabajo como consultor, porque el arquitecto del proyecto es Leonardo Macarrulla.

AAA: ¿Qué otros proyectos tienes actualmente con ellos?

AM: Tenemos los estudios de cine, proyecto importante que se está construyendo, con un programa muy interesante. Lleva hasta un tanque de agua, con una piscina infinita para poder desarrollar películas acuáticas sin tener que estar en el mar, mediante un sistema contenido. Y luego los estudios que son unas cajas súper técnicas a nivel de sonido. Ese proyecto lo hicimos Juan Mubarak, el equipo de TBR y yo. Estamos también trabajando en el Centro Financiero, que conllevará un proceso más lento.

AAA: ¿Qué está ocurriendo en términos de torres habitacionales en Santo Domingo? Temas como la alineación de la torre con la ciudad; la relación entre torre y estacionamiento; el vínculo entre superficie de ventas y el mercado; el cambio, con los años, en el diseño de apartamentos. ¿Qué ha cambiado? ¿Cuál es la experiencia de ustedes como arquitectos?

JHM: Te diré que apartamentos que habíamos pensado pequeños, la demanda nos ha obligado a incluir más superficie. Claro, Logroval tiene un nicho en el mercado, que se maneja entre los 400 y 600 metros por 36 unidades, estamos hablando de un mega edificio. La gente quiere los apartamentos más grandes. Este es un nicho que tienen Logroval, Juan Pérez Morales y Campagna Ricart. El que va a invertir en un apartamento de esa envergadura, se lo compra a uno de esos tres promotores.

Fíjate, yo fui Director de Planeamiento Urbano en el Ayuntamiento durante uno de los períodos de Balaguer. Manejé todo el proyecto urbanístico de la zona del río Ozama hasta Haina, toda la zona verde, patrocinado por la asistencia de la Embajada de Italia. Pero no había control para combatir la arrabalización. Rafael Tomás Hernández trabajó mucho en todas esas avenidas, aquí se camina en la ciudad de Santo Domingo hoy en día gracias a ese equipo de profesionales visionarios. Durante la revolución del 65 la Kennedy llegaba hasta la Ferretería Villa, imagínate.

AAA: La Kennedy terminaba donde está Reid & Pellerano, en contacto con la Lope de Vega.

JHM: Exacto, ahí estaba la carretera vieja hacia Santiago, la San Martín. Si tu observas bien el plano, aquí hay tres ciudades: la Ciudad Colonial, construida por Ovando; la de Trujillo, con Ciudad Nueva y Gazcue, con la última avenida hacia el oeste que es el campo de Polo,

hasta ahí llegaba la ciudad, esto es 1970; y la ciudad de Balaguer, a partir de ahí, arranca Balaguer, la lleva hasta Herrera y Haina. Pero Balaguer tuvo el problema de la gran migración interna que se establece en la ciudad. Esta invasión imprevista, es el origen de los grandes cordones de miseria y arrabalización que hay en Santo Domingo, y de su interminable déficit de infraestructuras.

AAA: Hay mucha historia por contar..!

JHM: ¿Te cuento mejor acerca del hermano de Manjoú?

AAA: ¿Quién es Manjoú?

JHM: Era una mujer muy elegante, vendedora, me dijo que tenía un hermano que se había graduado de arquitecto; le dije que me lo mandara al Ayuntamiento. Nombré al muchacho Inspector de Construcción y le dije que quería que me dijera todo lo que estaba pasando ahí, que debía hacerme un informe semanal pero que no fuera a mi oficina a verme, ni que mi secretaria lo viera. Le pedí que nos encontráramos en el Meson de Bari, allí él me reportaría todo el robo y los movimientos inadecuados. Me dijo cómo los empleados recolectaban el dinero quitándole o pidiéndole a la gente, cómo negociaban diciéndoles que podían dejar el lindero allí pero que le dieran dos mil pesos, deme tres mil pesos, etc. Me informó que recolectaban un promedio de quince mil pesos diarios y se lo dividían entre todos, incluyendo secretarias. La reunión era en casa de una de las secretarias, esa era la base, allí se repartía el dinero, entre ellos las cuatro secretarias que yo tenía, sobre todo una de ellas, me invitaron a comer cangrejo un día. Un día, una de ellas le tramita un impuesto de cien mil pesos de solar baldío a una obra grande. Yo bajo a Rentas Internas y pregunto cuánto había recolectado el Departamento de Arquitectura, me dicen que unos setenta mil pesos, yo respondo que no puede ser, porque solamente uno de los impuestos era de unos cien o doscientos mil pesos, entonces me responde que sí que el problema había sido que yo no estaba en ese momento en la oficina y la secretaria había firmado por mí y se había equivocado escribiendo un cero de más. Al recibo le habían borrado un cero con líquido corrector luego de ser cobrado. Le pedí una copia del recibo y me fui donde el síndico, y le expliqué. Boté a todas las secretarias. Luego me querían asignar cuatro guardias y no lo acepté, dije que yo andaba solo. Tampoco acepté carro del Ayuntamiento.

AAA: Difícil gestión, muy comprometedora. Háblame de las medidas urbanísticas que tomaste.

JHM: Me reuní con la Arq. Mercedes Sabater y con un grupo de arquitectos, para concertar el que los edificios solamente llegaran a doce pisos. Esto nunca se aprobó en la Sala Capitular. Por eso hoy en día cuando salgo de mi casa, es imposible transitar, debido a la densidad de ese sector. Fíjate bien, tengo La Cuchara de Madera en esa esquina, la escuela de inglés y un restaurante que se llama Sonoma, además de dos construcciones que están más alante, que cuando se meten dos camiones de concreto como ayer en la tarde, no puedo salir.

AAA: Volviendo al tema de la oficina de diseño, ¿cómo ustedes manejan internamente los proyectos?

JHM: Ale es el que maneja eso, yo ya no soy moderno.

AAA: ¿Quién arranca el proyecto?

AM: Es una combinación de acciones…

JHM: Nadie amarra nada, el papel lo va pidiendo, opinan Eduardo, el cleinte, y cada uno de nosotros. Yo dibujo mucho a mano, con una cuadrícula, yo modulo.

AAA: Alejandro, ¿cómo organizas profesionalmente tu día? ¿Qué tiempo pasas en el taller y qué tiempo en las obras?

AM: La carga fuerte de trabajo está concentrada en el taller, o sea, para tú poder manejar, como en estos momento, 6 ó 7 proyectos al mismo tiempo, el taller tiene un peso importantísimo y hay que buscar la forma de repasarlo en horas de control, donde tú decides lo que quieres ver hoy, lo que quieres ver mañana. Tratamos de dividir los 5 días de la semana entre los proyectos. Los mismos arquitectos del taller tienen que visitar la obra por lo menos una vez a la semana, para ver todo lo relacionado con lo que ellos estén trabajando. La mayoría son profesionales muy jóvenes, pues las limitaciones tecnológicas de una generación a otra son muy grandes. Pero los jóvenes aún no tienen los conocimientos técnicos, están perdidos en las obras por la falta de experiencia. Algo obligatorio del taller es que todos los arquitectos tienen que ir una vez a la semana a terreno, antes iba yo nada más. Ahora soy el que menos va, porque después debía explicarles a ellos, y en eso perdíamos muchísima información y tiempo, y después, tenían que comunicármelo a mí para entonces yo discutirlo con los clientes. Por eso el link de los arquitectos del taller a la obra es más importante que el que yo pueda tener, es más directo. Yo trato de ir una vez al mes, o por una emergencia, o porque me lo solicite el cliente.

AAA: ¿Cuáles son tus expectativas para los próximos años?

AM: Estamos tratando de organizarnos para trabajar proyectos internacionales, concursos, donde se necesita capacidad profesional, pero también suerte. Me gustaría lograr algo fuera del país. Por otra parte me interesa el tema de la vivienda económica, creo que es algo que hay que resolver. Este no es un problema arquitectónico ya, es un problema fianciero y de gestión, eso está claro desde los años 60.

AAA: Sí, ese es uno de los proyectos del futuro presidente Medina quien tiene planes de hacer unas 100 mil viviendas y unas 28 mil aulas en 4 años; cuando se habla de cifras tan grandes, la planificación tiene un papel importante.

AM: Mi propósito es que el taller siempre esté vivo, aunque esté chiquito a veces, en estos momentos estamos grandes. Un aspecto en el cual quiero que sigamos superándonos es en la tecnología, ver cómo podemos mecanizar el proceso un poco más. Nosotros con lo del foam, al ser co-dueños de la fábrica, vemos cómo se puede pasar del dibujo directamente a la obra, se pueden hacer muchísimas cosas. Esto es lo que estamos ensayando actualmente

Oficinas Blue, en Bávaro, República Dominicana.
Juanillo

con el Edificio Corporativo, donde instalamos piezas semi-prefabricadas de fachada que van a la obra, tú vas creando una dinámica industrial en base a la tecnología. Creo que ése es uno de los temas que más me motiva ahora.

AAA: ¿Hay algún otro proyecto en esa línea corporativa?

AM: No, ahora mismo lo que deseamos es terminar bien los proyectos que tenemos, dándole importancia a los detalles.

AAA: ¿Y el tema de vivienda vacacional tipo CapCana?

AM: Está parado. El mercado de la arquitectura para el turismo se ha reducido notablemente.

AAA: ¿Nunca les ha interesado participar como promotores?

AM: Como arquitecto para poder cobrar bien hay que meterse en la promoción, porque si no es así entonces tú estás regalando los planos. Hay que tratar de defender nuestra profesión, combinando ambas actividades. La construcción cada vez será más cara porque cada día se crean nuevas especialidades. Uno de mis sobrinos estudia en Estados Unidos, Construction Management. Esto encarecerá la obra pero dará más tranquilidad al arquitecto. Se van a definir más honorarios indirectos, pero te va a dar más seguridad y muchos lo van a exigir.

AAA: Se va a tender a gastar más en los costos gruesos y a aumentar los costos de control y de especialización.

AM: Exacto, la supervisión será clave, el arquitecto desarrollará un papel muy importante porque de verdad tendrá que entregar sus planos.

AAA:…y cumplir con calendarios.

AM: La profesión va a crecer, creo que la educación está aquí muy débil en ese sentido. La arquitectura es mitad educación, mitad lo que tu vives y lo que te da tu papá de sabia herencia y experiencia. En ese caso, estoy pago...

Conversando con Ana Rosina Capano de Marranzini / Por María Cristina de Moré

MC: Ana Rosina, ¿cómo defines a Sancocho?

AR: Sancocho, mi esposo, es una persona muy suis generis. Muy seguro de sus conocimientos y de sí mismo. Como todo arquitecto tiene toques de bohemio y de artista y ante todo de gran artesano. Yo lo definiría como un alma libre, constructor de alegría y amante de todo lo bello y de una auténtica joie de vivre

MC: ...¿y a tu hijo Alejandro, cariñosamente, Sancochito?

AR: De mi hijo Alex, te diría que como dice el refrán “hijo de gato caza ratón”, él y su padre son muy parecidos en todo, y a pesar de que Alex tiene una personalidad y estilo propio, no desestima para nada el sentirse orgulloso de su padre y consultar con él y hacerlo partícipe en todo lo relativo a su profesión, o sea, que Alex está bien consciente de que “más sabe el diablo por viejo que por diablo”. (Risas)

MC: ¿Percibiste, desde la infancia, a tu hijo Alejandro como futuro arquitecto?

AR: Desde que mis hijos estaban pequeños, Sancocho acostumbraba llevarlos a su estudio y los ponía a dibujar compartiendo esos momentos con ellos mientras él trabajaba. Eso me hizo pensar muchas veces, que uno de ellos, en el futuro, sentiría pasión por la arquitectura. Recuerdo una tarde que estando todos juntos en el taller, Sancocho me llamó la atención para que me fijara la manera como Alex agarraba el lápiz con apenas 3 añitos y me dijo: “Éste será arquitecto”.

MC: ¿Cómo ves la relación, como arquitectos, entre Alejandro y Sancocho?

AR: Te diría, primero, que el hecho de que su hijo Alex fuese arquitecto lo llenó de un gozo interno sin límites, ya que vio en él una continuacion de sí mismo. Lo segundo sería que la relación entre ellos ha sido siempre excelente, con sus altas y bajas, como es natural, y tomando en cuenta que ambos vienen de corrientes muy diferentes: la de Alex basada en el tecnicismo del momento y en los avances de los materiales existentes; muy diferente a la de su padre que le tocó vivir una arquitectura racionalista de post-guerra.

MC: ¿Para ti, cúal ha sido la mejor etapa de la carrera de Sancocho como arquitecto?

AR: ...La verdad no sabría decirte cuál etapa ha sido la mejor... porque Sancocho no termina nunca, tiene una creatividad inagotable, vive inventando y buscando soluciones arquitectónicas rápidas y limpias.

MC: ¿Su experiencia en el Ayuntamiento, te pareció positiva?

AR: Su experiencia en el Ayuntamiento fue más bien frustrante, siempre ha lamentado el desorden urbano existente. Esto lo ha hecho sentirse muy pesimista ante los grandes deficits.

MC: ¿Qué les dirías?

AR: María Cristina, ...que como esposa y madre, me siento muy orgullosa de los dos!

Escuela Ingenio en San Pedro de Macorís. Da Silva 4, en la César Nicolás Penson, SD. Jardines del Prado.

Ensayo Crítico

Los Marranzini o la herencia de una rebeldía creadora

Los años de estudio de José Horacio Marranzini bien podrían formar parte de una historia novelada, de una película de ficción en el que el protagonista principal nunca adopta la postura que esperamos ni la personalidad que debería asumir. Sería un personaje tan particular, tan errático, tan divertido que disfrutaríamos de sus ocurrencias y vicisitudes con una carcajada siempre fresca y llena de humanidad. Como en las grandes historias, más allá de esa carcajada se escondería una lección muy aguda sobre las experiencias que la vida ofrece y que sólo un puñado de seres sensibles puede comprender y conducir a una mejor convivencia. José Horacio Marranzini es una de esas personas que bien encaja en este tipo de historia. Su sobrenombre, Sancocho, es la síntesis de lo que podría ser su personalidad: abierta, convidante, alegre y cargada de muchos componentes que le aportan una diversidad sugerente. Es su “marca de fábrica” o su “sello de identidad” que los mercadotécnicos y semióticos buscan ahora para poder entender un mundo tan disímil y tan similar a la vez, donde un gesto o una acción motivan a la creatividad. Compartir con Sancocho es compartir el mundo, escuchar mil historias acabadas o narraciones inconclusas, interesantes todas y llenas de una energía contagiosa que motiva a la acción. Sancocho bien podría resumirse en tres puntos suspensivos o un símbolo de interrogación que impide que podamos encajarlo en un estándar o en una banalidad intrascendente. Sancocho es sinónimo de infinito o sorpresa, un zigzag en la línea recta de una profesión que a veces es estática y otras dinámica y en sus manos parece el resultado de una búsqueda inconclusa hacia la perfección.

Versátil y juvenil no importan los años, Sancocho coloca su personalidad en cada una de sus obras por encima de las rigurosidades programáticas y las aspiraciones de sus clientes, siempre con un detalle o un giro inesperado. La larga lista de sus proyectos construidos refleja un ejercicio de amplias ramificaciones, desde proyectos menores en sus inicios hasta complejos edificios insertados en el área metropolitana de Santo Domingo, en los que siempre ha contado con un equipo de colaboradores comprometidos con sus ideas. Su hijo, Alejandro, hoy forma parte importante en la oficina que fundó a principios de la década de 1970 y que se ha mantenido firme con el paso de los años. El empuje de Alejandro, revestido de la energía necesaria para conducir el taller por nuevas rutas del diseño, ha sido trascendente para visualizar una trayectoria de continuidad y compromiso.

Sancocho tuvo una accidentada formación académica. Inició en la antigua Universidad de Santo Domingo, donde no concluyó por razones políticas y se trasladó a la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Roma, Italia, donde hizo dos años. Más tarde se traslada a Madrid donde trabajó en importantes estudios de arquitectura y regresa a Santo Domingo. Finalmente, recibe el título de Arquitecto por la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, mucho tiempo después de iniciar sus estudios y con una

experiencia de trabajo importante. Estuvo al lado de los más reconocidos arquitectos dominicanos de la Primera Generación (González, Vega, Baquero, etc.), ya como dibujante, ya como asistente, con quienes aprendió el oficio en una época de conformación de la arquitectura académica en el país. Su dominio de la función y su sensibilidad hacia el contexto caribeño se pusieron de manifiesto desde sus primeras obras, las cuales, a pesar de la rigurosidad en las formas y los espacios, reflejaban tempranamente la búsqueda de la fluidez, de la apertura, de la liberación del muro, de la incorporación de la naturaleza y del uso de técnicas y materiales tradicionales.

En realidad, uno de los aspectos más representativos de la obra de Sancocho ha sido la experimentación en sus propuestas, precisamente en lo referente a la manera de construir sus obras. En ese sentido, una incesante necesidad de abaratar los costos con soluciones menos sofisticadas y más apegadas a la tradición lo ha conducido a crear, inclusive, métodos constructivos novedosos. En conversaciones con Sancocho sobre su obra, en algún momento sale a relucir el tema de la vivienda social como elemento principal en sus inquietudes sobre la academia y el ejercicio profesional al servicio de la solución de la vivienda en la República Dominicana. Como si fuera un compromiso que siente debe resolver, Sancocho se expande en explicaciones sobre la importancia de abaratar los costos en la creación de diseños que contengan la esencia de espacios flexibles, sustitución de materiales industrializados por aquellos que abunden en el lugar, métodos de construcción rápidos y sencillos, y la incorporación de mano de obra no tan sofisticada. Para él la vivienda es la base de la superación de la pobreza y la imagen de una realidad social que marca abismos entre las clases sociales. Una vivienda digna es responsabilidad de los arquitectos y para él las escuelas de arquitectura deberían considerar este tema como fundamental para el desarrollo nacional. En su propuesta para el Centro Cívico Batey se observa la síntesis de sus preocupaciones: una planta modular sin muros de apoyos interiores, facilidad en la construcción mediante un sistema de piedras superpuestas y contenidas en una malla simple, cobija en planchas metálicas sin cortes, ventilación cruzada y el uso de colores como referencia a la cultura popular dominicana. De acuerdo a sus palabras, su interés es ofrecer una vivienda que pueda ser construida por los mismos usuarios, con poco uso de materiales que encarecerían su construcción. El resultado de este proyecto es un largo período de ensayos sobre materiales y módulos idóneos que fueron presentados en la VIII Bienal Internacional de Arquitectura de Santo Domingo, en 2006, donde su Barrio de Piedra obtuvo el primer lugar en la categoría Arquitectura Experimental.

Es contrastante que un arquitecto que ha desarrollado un catálogo de obra residencial de grandes dimensiones dedique tiempo y esfuerzo en prototipos de vivienda social con un amplio dominio de la escala y calidad de los espacios, lo que

refleja una sensibilidad muy particular en el tema de la arquitectura como medio para ofrecer lugares aptos para una mejor vida. Si bien la vivienda de gran formato y de alto presupuesto le permiten explayarse en las inquietudes estéticas y el afán de alcanzar la síntesis de las más amplias aspiraciones como diseñador, en la vivienda social le coloca de frente ante una realidad de escasez y de pocas alternativas para aportar diversiones estéticas. Se está, en este último caso, ante una necesidad primaria que no permite disgregaciones ni pérdida de la perspectiva hacia una resultado eficiente, sencillo y digno. “Yo siempre he querido lograr una vivienda que no traspase los ciento cincuenta dólares el metro cuadrado de construcción completa. Todavía no lo he logrado pero estoy seguro que se puede hacer”, repite con los ojos llenos de esperanza como tienen aquellos arquitectos que se inician en la profesión. El tiempo en su oficina escasea para temas de poca importancia para la firma, excepto cuando se habla de aquellos que envuelven la reducción de los costos y el logro del ansiado prototipo económico, eficiente, repetible y lleno de carácter que Sancocho entiende que debe poseer la vivienda de bajo presupuesto en la República Dominicana.

Esas mismas preocupaciones, sin embargo, se pueden identificar en sus viviendas de gran escala. La eliminación de elementos superfluos o de piezas no imprescindibles para la estructura le han permitido la liberación de los espacios de aquellos cerramientos que evitan una mayor incorporación del paisaje o la continuidad visual o funcional entre las diferentes dependencias de la vivienda. Muchas de sus villas en Casa de Campo, donde Sancocho tuvo la oportunidad de desarrollar un número importante en un período relativamente corto, responden a este criterio no importa la forma de la planta o el tipo de techumbre que la corone. Dentro de una diversidad de soluciones, aparece la intención de escapar de los límites del muro, de los convencionalismos operativos o de la formalidad tradicional. En un período de quince años Sancocho recibe alrededor de veinte encomiendas para casas veraniegas en La Romana que le permiten explorar sus inquietudes, desde la residencia del señor Ramón Báez Romano, en Punta Minitas, en 1977, hasta la residencia del ingeniero José Turull, en Bahía Minitas, en 1992. En ellas el arquitecto se enfrenta al reto de no repetirse y de colocar su propio sello en cada una de sus propuestas, en un equilibrio entre los requerimientos de cada cliente, las especificaciones de Casa de Campo, la evolución de sus propios trazos y la exploración hacia la novedad y el confort. Son característicos el uso de las superficies blancas, los juegos en los techos, la duplicidad en las alturas interiores, el obsesivo logro de la ventilación y la luz, la introducción de la vegetación como parte integral del espacio, y la dinámica visual acompañada de elementos sorpresa.

Es importante detenerse a comprender la diversidad en el planteamiento de cada una de estas casas, en especial, en lo referente al concepto que genera la planta.

En la residencia Turull, por ejemplo, se percibe un esquema de cuerpos separados unidos por un eje diagonal donde se coloca el acceso principal y la distribución hacia las distintas dependencias. Este esquema se repite tanto en el primer nivel –donde se ubican cuatro dormitorios– y en el segundo nivel –donde están los dormitorios principales– ambos dispuestos hacia puntos focales atractivos, tales como las áreas recreativas o la vista al horizonte. Debajo de estas plantas se desarrollan las áreas sociales en un esquema dinámico de ángulos agudos y diagonales estratégicas.

Toda la vivienda presenta escasos cerramientos y el peso de la forma cae sobre la techumbre a dos aguas de ambos cuerpos laterales. La expansión que produce el juego espacial interior hace de esta propuesta uno de sus mayores atractivos y marcó un punto importante en la obra de Marranzini. Esta propuesta de la residencia Turull contrasta, aparentemente, con la solución lograda en la residencia Barranca 1 ó Marranzini Capano, donde aparece una planta formada por dos cuerpos circulares que se contraponen, donde se generan áreas atrapadas en las curvaturas cóncavas y convexas existentes. En esa residencia Sancocho apuesta a la disposición de las áreas sociales en el segundo nivel como una forma de garantizar las mejores vistas y el mayor flujo de vientos, a la cual se accede mediante una imponente escalera semicircular que, según palabras del propio autor, se ha convertido en la pieza más emblemática del conjunto “por su capacidad de uso, ya que los dominicanos tienen la costumbre de alargar las despedidas y esta escalera es el punto final donde abandonar la vivienda con la parsimonia propia de nuestra cultura”. La sinuosidad que aporta la forma de esta planta permite disfrutar de un movimiento sugerente que se unifica gracias a la presencia de un techo continuo de cana que evoca la arquitectura vernácula del Caribe. En esta casa el estudio de los vientos y la posibilidad de aportar el máximo confort con la menor cantidad de recursos mecánicos fueron logrados a cabalidad. Muchos de los muebles que son necesarios para el uso de la vivienda fueron hechos en hormigón como una garantía de reducir el mantenimiento y preservarlo a través del tiempo. “Fue una solución muy económica que todavía hoy sigue en óptimas condiciones”, dice Sancocho, lo que evoca su preocupación por ser eficiente con una arquitectura no minimalista, sino hecha con el mínimo, con la genialidad de la escasez y la creatividad. En esa misma dirección, Sancocho proyectó la villa Barranca Oeste, una propuesta de planta circular con grandes espacios abiertos hacia las visuales más importantes, cuyo punto focal lo genera la piscina. Aquí, de nuevo, la escalera es un elemento que protagoniza los temas, desarrollada en hormigón con peldaños de madera en forma helicoidal, que se convierte en una pieza estética de gran fuerza. La vegetación y el baño de luz natural que reciben los interiores logran aportar un bienestar anhelado por los usuarios de estas casas propias para el descanso y la imaginación.

La incorporación de Alejandro al taller, a partir del 2000, coincide con una nueva etapa donde los encargos se dirigen tanto a residencias individuales como a proyectos multifamiliares y comerciales. Formado en el Wentworth Institute of Technology, en Massachusetts, Alejandro llegó con el deseo de transformar por completo la manera de generar los proyectos mediante un taller de gran nivel técnico apoyado en la tecnología de punta. Esta preocupación para producir una arquitectura documentada al máximo y especificada hasta en los mínimos detalles ha hecho que el taller Marranzini se enfrente a proyectos de alta exigencia en tecnología constructiva y en conocimiento de los más disímiles elementos operativos. Hay un marcado interés en ofrecer una arquitectura que responda a las exigencias de clientes de alcance universal, con los estándares de las grandes oficinas de los países industrializados y donde cada diseño es sometido a un riguroso proceso de desarrollo y mejoramiento tanto en sus aspectos técnicos como estéticos. De ahí que la plataforma del taller haya evolucionado hacia un equipo de profesionales con distintas habilidades, cada uno de los cuales aporta sus ideas que contribuyen a la mejor solución posible y dentro de lo posible.

A partir de aquí el taller de los Marranzini ha desarrollado proyectos de apartamentos cada vez más ambiciosos sin dejar de diseñar las casas de veraneo que conformaron la huella de la firma. En el primer caso, los edificios de apartamentos diseñados para la empresa Logroval marcaron el nuevo camino a seguir. Con la Terraza de Logroval Alejandro se inserta en un mercado inmobiliario saturado por los mismos temas y el uso de los mismos materiales, y propone un edificio neomoderno con revestimiento industrializado, como una forma de marcar nuevas vías estéticas en un escenario de reiteraciones permanentes. Junto a los sucesivos Logroval que la firma desarrolló –quince edificios de este nombre forman parte del inventario– surgieron los Da Silva, un producto acabado y con sello propio diseminado en el área metropolitana de Santo Domingo. El más impactante de todos ha sido la Torre Da Silva 4, ubicada en la avenida Pedro Henríquez Ureña, donde la rebeldía de Sancocho hacia lo convencional ha motivado a padre e hijo a proponer un edificio de apartamentos de gran altura, con una riqueza formal generada por retranqueos, vacíos y atrevimientos estructurales que lo convierten en uno de los edificios con personalidad propia en el mundo inmobiliario dominicano del presente.

Más allá de la simple proposición de una arquitectura que responda a las exigencias de un mercado de oferta y demanda, en cada uno de los edificios Logroval o Da Silva, se ofrecen soluciones complementarias que incluyen el interiorismo, la programación de obra y la visualización del proyecto en diferentes medios. Es importante destacar que a pesar de la tecnología con que se dispone en el taller, Alejandro apuesta siempre a los modelos físicos como una forma de mostrar el producto al alcance de

todos sus futuros usuarios o propietarios. “Yo creo en las maquetas, para mí es un medio ideal para hacer entender mis proyectos”, un criterio que parece ir ganando terreno en las grandes firmas de arquitectura del mundo junto al poder del trazo a mano que había perdido terreno ante la avalancha de los programas de dibujo asistido por computadora. En síntesis, cada proyecto que es desarrollado por el taller sigue un riguroso proceso de exploración que parte de una lluvia de ideas en la que participa todo el equipo y se complementa poco a poco con las aportaciones que surgen cada día. Aquí lo artesanal forma parte de lo extremadamente técnico.

Mientras la firma ha incursionado en estos edificios urbanos de gran altura, sus propuestas para villas en Cap Cana merecen un comentario aparte. La madurez en el diseño de viviendas de este tipo ha servido para proponer nuevas expresiones en un escenario paradisíaco, donde las dimensiones y las escalas parecen no tener límites y donde la libertad de un medio exclusivo para poder exprimir la creatividad, han contribuido a la generación de algunas propuestas emblemáticas dentro del catálogo de la firma. Se destaca villa Juanillo 25, donde la firma incursiona en un lenguaje muy distinto a los usados en sus villas precedentes. Aquí la firma apostó a una reinterpretación de arquitectura mediterránea, monocromática, donde la presencia de bóvedas de cañón en hormigón se destaca como tema principal. La planta se desarrolla en dos ejes paralelos separados por un vacío central que sirve de conexión entre las áreas de dormitorios y las sociales. La fuerza del conjunto conduce hacia una línea imaginaria que culmina con la piscina cuyo límite visual es la vegetación circundante en el entorno.

En Las Palmas 25, en cambio, la firma retorna hacia códigos antes conocidos y ahora trabajados con un sello de serenidad y sobriedad que garantizan un confort de mejor aceptación. Aquí la escala es manejada con mesura y aquellos espacios provocadores de asombro en los proyectos de Casa de Campo, ahora sucumben ante un proyecto maduro, elegante y sencillo, acompañado de la originalidad propia de la firma. No falta, por supuesto, la riqueza espacial en los espacios abiertos, los patios interiores, la presencia de la vegetación como parte integral del diseño y la diversidad en materiales naturales (madera, lajas, caliza, entre otros), elementos imprescindibles en cada uno de los proyectos de villas que la firma ha desarrollado a lo largo de los años. La más impactante de todas sus villas de Cap Cana es, sin lugar a dudas, Majagua 149. Se trata de una pieza única dentro del catálogo Marranzini por su atrevido concepto y su bien lograda articulación a través de espacios de circulación que obligan a ubicarla en un punto distinto a las demás propuestas residenciales de la firma. Organizada con una clara intención hacia la visualización de un horizonte atractivo, la vivienda está compuesta de tres niveles que simulan dos, gracias al tratamiento de los volúmenes y al uso de materiales distintos. La base de la casa,

Villa Barranca Oeste, Casa de Campo.
Campo. Villa Cabrera, Casa de Campo.

correspondiente a los primeros dos pisos, está hecha en hormigón y el cuerpo superior –el tercer piso– en madera, cuyo efecto de suspensión es logrado por la presencia de una estructura de madera independiente que la soporta. La secuencia de los techos inclinados hacia atrás contribuyen a sugerir una apertura hacia el horizonte, con grandes vidrieras a manera de mirador. La disposición de una piscina en dos niveles hace coherente el tema de multiplicidad funcional que acompaña a toda la casa, con espacios sugerentes y rincones inesperados que ofrecen diversas alternativas de uso en un inmueble con un aspecto ingenuamente sencillo. Dentro de esta simplicidad, sin embargo, se esconde un sorprendente manejo de los espacios que reflejan el dominio de una arquitectura compleja por la necesidad de que estimule el ensueño y el placer.

Los últimos proyectos de la firma indican una preferencia por ofrecer propuestas que rompan con la tradición formal en el contexto local. Tanto en el edificio Corporativo 2010, en el Centro Comunitario y Turístico de Juancho, Pedernales, como en el local comercial de Johnny Rockets, por solo citar tres, se identifica la persistencia en alejarse de lo convencional y apostar por rutas inexploradas y ricas en alternativas conceptuales. Esta vía de desarrollo creativo refleja una liberación de antiguos códigos y el arrojo para afrontar múltiples encargos con la firme decisión de asumirse distintos.

Más allá de una habilidad para generar formas atrevidas o insertarse en lenguajes contemporáneos que complazcan a una sociedad consumista de productos globales, la firma dirige sus preocupaciones hacia una arquitectura cargada de intenciones claras, de conceptos acabados y despojada de convicciones formales. La experiencia de Sancocho con su interés en usar la arquitectura como un laboratorio integral de diseño, construcción, tecnología constructiva y eficiencia financiera, parece haber sido absorbida por Alejandro con el fin de aportar nuevas preocupaciones y formas de expresión para un ejercicio cargado de compromiso con la calidad en todas sus vertientes. Tal parece que no sólo el talento se hereda, sino también que la conducta rebelde hacia lo intrascendente inducen hacia una arquitectura novedosa, sutil, coherente y amena, tan amena como la sonrisa que la personalidad de Sancocho brinda y que ha servido para ser captada por su hijo, en la búsqueda de un camino distinto en el mundo de la creatividad del presente.

Santo Domingo, 2 de septiembre de 2012.

Las Palmas 87, Cap Cana. Juanillo Bay 40. Villa Bávaro II, Punta Cana.
Punta Majagua 149, CapCana.
Villa Marranzini Capano, Barranca 1, Casa de Campo.
Facsímil de la portada del folleto editado por José Horacio Marranzini Turull para promover la empresa AEDUSA, Arquitectura, Edificaciones y Desarrollo Urbano, SA.

Villas en Casa de Campo, La Romana

4. Barranca 1

5. Barranca 5

6. Barranca 3

7. Barranca 9

8. Barranca 19

Casas
1. Barranca Oeste
2. Golf Villa 236 3. Cajuiles 57
9. Barranca 12
10. Barranca 44
11. Tennis Villa 32
12. Tennis Villa 33
13. Bahía Minitas 12
14. Punta Minitas 17 15. Punta Mnitas 4

Bahía Minitas 12, Casa de Campo

José Horacio Marranzini

Bahía Minitas 12, Casa de Campo

Bahía Minitas es una vivienda unifamiliar de 10 habitaciones. Con el fin de crear una dinámica de uso interesante se exploró colocar alternativamente las habitaciones en el primer piso de la casa y las áreas sociales se ubicaron en el segundo nivel. Esta distribución crea una integración de las áreas comunes con la piscina, que queda como techo de las habitaciones. En esta parte también se utilizó un techo verde, cuya superficie de grama funciona como área colindante a la piscina.

La estructura del techo de la casa se trabajó con madera y los recubrimientos exteriores del mismo con singles asfálticos.

Los muebles están incorporados a la estructura de concreto. Las áreas sociales no tienen puertas o ventanas, son completamente abiertas, produciéndose así una relación directa con el exterior.

En cuanto a la geometría de la casa, líneas diagonales definen el área de piscina y por medio de dos elementos rectangulares ubicados de forma simétrica, se forman los espacios de las áreas sociales.

Planta nivel sótano
Planta nivel 2
Planta nivel 1

Proyecto

Bahía Minitas 12

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini

Localización

Casa de Campo, La Romana Fecha 1992

Barranca Oeste, Casa de Campo

José Horacio Marranzini / Rhina López Marranzini

Barranca Oeste, Casa de Campo

La vivienda forma una curva cerrada que abre amplias visuales. Esta curva también genera que el volumen abrace un patio central, que ilumina y ventila naturalmente los espacios interiores.

Una escalera de hormigón y madera, de forma helicoidal, resalta como elemento escultórico, que a su vez queda rodeado de la exuberante vegetación de los jardines. La integración de la jardinería con las áreas de la casa generan una delicada relación de exterior e interior.

La piscina se integra por medio de un estanque ubicado en el primer nivel del cual cae una pequeña cascada sobre la misma.

Proyecto

Barranca Oeste

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini

Rhina López Marranzini

Localización

Casa de Campo, La Romana

Fecha

1985

Tennis Villas 33, Casa de Campo

José Horacio Marranzini

La vivienda se estructura básicamente en dos cuerpos rectangulares perpendiculares entre sí pero colocados de forma diagonal al eje central que parte de la marquesina.

La estructura de la marquesina está definida por pórticos asimétricos que se colocan de forma invertida provocando un giro en eje de las aguas del techo. El espacio central de la vivienda es un gran salón de estar, a doble altura, que se destaca con cubierta independiente en madera y cana.

Las habitaciones están ubicadas en un volumen independiente. En este volumen también se trabaja con una estructura oblicua y en él se ubican las escaleras y balcones en las esquinas para liberar las demás paredes hacia las vistas.

Proyecto Tennis Villas 33

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini

Localización

Casa de Campo, La Romana

Fecha

1982

Punta Minitas 17, Casa de Campo

José Horacio Marranzini

Vivienda unifamiliar frente al mar, de espacios amplios, áreas sociales a doble altura y trabajo en madera que enmarca las vistas al mar. Dentro de la sala destaca un mezzanine en madera que aporta textura y volumetría al espacio de forma sencilla y acogedora.

La luz y la ventilación natural es controlada por medio de celosías de madera que aportan ritmo a los cerramientos de los espacios sociales y que a la vez comunican dichas áreas con el exterior por medio de un sistema orgánico.

Las tejas criollas de los techos inclinados, la integración de los jardines y el manejo de las terrazas generan un conjunto de carácter tropical y ligero.

Proyecto

Punta Minitas 17

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini

Localización

Casa de Campo, La Romana

Fecha 1980

Villa Marranzini Capano Barranca 1, Casa de Campo

José Horacio Marranzini / Rhina López Marranzini

Villa Marranzini Capano

Barranca 1, Casa de Campo

El volumen de la casa se genera por unión de dos curvaturas contrapuestas y está sustentado sobre una gran estructura en hormigón de dos niveles.

El esquema reelabora una solución ya ensayada con éxito, en la que los salones de estar se desarrollan todos en el segundo nivel, al que se accede mediante una escalera de madera.

El primer nivel fue reservado para los dormitorios y dependencias de servicio. La estructura de techo es de madera con cubierta de cana, lograda mediante la utilización de dos tipos de vigas de diferente longitud y la repetición de éstas sobre el módulo de 1.20 metros en el radio mayor, logrando cubrir ambas curvaturas. El estudio del arquitecto, en el extremo final, termina con un hábil gesto, el desarrollo geométrico de toda la casa.

La piscina aprovecha la forma de la vivienda y también explota el uso del segundo nivel. El jacuzzi se levanta desde el centro de la piscina en una estructura de hormigón comunicándose a través de un pequeño puente con los salones de estar. La vivienda disfruta de una espléndida vista al campo de golf.

El conjunto se completa con las estructuras independientes del gazebo de la piscina y del garage, este último con cubierta a una sola agua de pendiente muy marcada.

Sección 2
Sección 1
Planta nivel 1 Planta
© Ricardo Briones
© Ricardo Briones

Proyecto

Villa Marranzini Capano

Barranca 1

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini

Rhina López Marranzini

Localización

Casa de Campo, La Romana Fecha

1990

Cayacoa Golf City (Las Lagunas)

José Horacio Marranzini / Rhina López Marranzini

Cayacoa Golf City (Las Lagunas)

Ubicado en la parte norte de Santo Domingo, este complejo fue conceptualizado como una zona residencial con campo de golf. El proyecto aquí reseñado es la Casa Club para el campo de golf donde se trabajó con una geometría concéntrica, en la cual todas las utilidades son fugadas desde el Pro-shop / mirador.

Se dejaron patios interiores como separaciones entre las ondas formales del proyecto y se trabajó con los siguientes materiales: cana, concreto y madera.

También se trabajaron modelos de villas para residencias tanto de primera como de segunda vivienda, con ventilación natural inducida por las inclinaciones y huecos en los techos, y con la integración de vegetación y patios.

Proyecto

Cayacoa Golf City (Las Lagunas)

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini

Colaboradores

Rhina López Marranzini

Diana Dalmasí

Giovanni Bolonotto

Jack Corey

Diseño estructural

Frank Adames

Localización

Km 22, Autopista Duarte

Fecha

1990

La Flecha, Sierra Prieta

La Flecha, Sierra Prieta

Vivienda propia del arquitecto y su familia en la finca de Sierra Prieta. Ha sido ubicada estratégicamente en un punto donde se puede ver la finca completa.

La casa se comporta como un mirador con grandes aperturas controladas con puertas roller haciendo alusión al carácter popular y sencillo del colmado dominicano. Se caracteriza por una estética rústica, por materiales y terminaciones simples como pisos de cemento pintado con epoxy blanco y una mesa de comedor central de cemento recubierta de cerámicas de colores llamativos. El ambiente general es distendido y relajado, propicio a la reflexión contemplativa

La casa está incrustada en la loma y tiene forma de flecha en elevación, de aqui su apodo.

Elevación
Elevación

Proyecto

La Flecha

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini

Colaborador

Leonidas Castro (Maestro Didí)

Contratista

José Horacio Marranzini

Localización

Sierra Prieta, Santo Domingo Norte

Fecha

1996

En

Equipo de trabajo en el taller de Orbitarq, Santo Domingo.

Arriba izquierda: Proyecto Fronterizo Jimaní. Arriba centro: Detalle fachada Corporativo 2010. Centro izquierda: Torre Vistana 2.0, medio centro 1: Torre Vistana 2.1. Abajo izquierda: Complejo Jardines del Prado.

Arriba derecha: Restaurante Johnny Rockets. Medio centro 2: Torre Corporativa. Medio derecha: Torre Da Silva IV. Abajo derecha: Casa Club Chavón.

Tesis de grado de Alejandro Marranzini

Edificio para vagabundos

Proyecto de grado realizado en 2001. Se trabajó el tema del vagabundo y su hábitat. Se buscó crear una arquitectura a partir del análisis de las posibilidades de rehabilitar este tipo de persona. El vagabundo es afectado por diferentes circunstancias de la vida, se mantiene aislado y con poca relación social. Sobrevive recogiendo botellas y vendiéndolas. El contenedor estará ubicado en el medio de un canal como símbolo de marginalidad.

Una estructura permite el acceso libre, pero demanda del trabajo del vagabundo para la climatización de los puntos de descanso. Una arquitectura de anarquía que amplifica el estilo de vida propio del vagabundo.

Dicha estructura tiene como muro cortina elementos que rompen el viento pero al mismo tiempo permiten la permeabilidad. El techo está ausente a nivel de conjunto, solo se cubren guaridas con los elementos superiores. La estructura debe envejecer en el tiempo reflejando el ciclo de la vida.

Soluciones a la vivienda económica

Barrio de Piedra, Guayacanes

Centro Cívico Batey Atilano II, Ramón Santana

José Horacio / Alejandro Marranzini

Barrio de Piedra

Se creó un barrio experimental, desarrollado con un sistema constructivo pensado para que cada persona del lugar pudiese auto-construir su vivienda. La solución no sólo buscó generar una vivienda económica, sino que contempló que el usuario aportara y continuara enseñando a otros habitantes de la zona cómo construir el prototipo.

La estructura básica se convierte en el punto de partida para que la vivienda pueda evolucionar con la economía del usuario, pudiendo ser mejorada con terminaciones y acabados en el tiempo.

En el momento del diseño se pasaba por una crisis de escasez y alto precio del cemento, se pensó entonces en una vivienda económica donde el consumo de cemento fuese minimizado utilizando elementos naturales de la zona y otros materiales de bajo costo como la piedra, las varillas y las planchas de zinc. Se construyeron 64 unidades en la zona de Guayacanes.

Centro Cívico Batey Atilano II

Utilizando el mismo prototipo de vivienda se construyó la unidad experimental en el Batey Atilano II, ubicado en Ramón Santana. Esta obra se erigió en conjunto con la comunidad.

Se trabajó a nivel colectivo con la población del batey que en ese momento no contaba con ninguna experiencia en construcción, adquiriendo el conocimiento y a la vez participando en una actividad de integración comunitaria.

Axonométrica estructural de la unidad básica de vivienda económica para el Barrio de Piedra en Guayacanes.

Planta apartamento económico.

Proyectos

Barrio de Piedra

Centro Cívico Batey Atilano II

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini

Alejandro Marranzini

Colaboradores

Giovanni Bolonotto

Juan Luis Rodríguez

Gill Cáceres

Claus van Arsdale

Diseño estructural

METALDOM

Diseño eléctrico

Jacob Vanderlinde

Diseño sanitario

Giovanni Bolonotto

Contratista

METALDOM

Peña Nina

COA

Localización

Guayacanes, San Pedro de Macorís

Ramón Santana

Fecha

2006

Proyectos no construidos / en proceso

Proyecto Fronterizo Jimaní en la frontera Domínico-Haitiana

El concepto principal de este puesto fronterizo se basó en el sentimiento imaginario de propiedad de dos culturas, dos pueblos, dos destinos unidos a través de un portal. Ese portal es un punto de unión, pero también es un punto de control que, por elevarse a través de pilotes para permitir el paso de vehículos de diferentes tipologías entre dos naciones, de manera estructurada y ordenada, según los avances tecnológicos internacionales, y con la incorporación de tecnología de punta, le confiere al usuario de este puesto fronterizo, fluidez, facilidad, seguridad y funcionalidad en las actividades migratorias, aduaneras y de vigilancia fitosanitarias.

Las realidades de la zona se incorporan al conjunto y fue lo que dio origen a prever la actividad del mercado que actualmente se da en la zona, en el que tanto dominicanos como haitianos se dan cita semanalmente en un fraterno intercambio de bienes, lo que enriquece aún más el proyecto.

La forma elíptica en donde se alojan todas las facilidades para las oficinas que intervienen en este tipo de instalaciones surge de la espontaneidad de la plástica misma, sugiriendo una composición simple, pero audaz, capaz de armonizar con todo el ecosistema del entorno.

El complejo está compuesto por:

• Edificio Militar, de seguridad fronteriza

• Centro de Visitantes

• Mercado

• Estacionamientos

• Área bienes retenidos para inspección

Proyecto

Proyecto Fronterizo Jimaní

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini

Alejandro Marranzini

Colaboradores

Ricardo Sánchez C.

Lisette Pons

Diseño estructural

Samuel S. Conde & Asociados

Fernando Perdomo

Renderings

Lenin Mireles

LMCad

Localización

Jimaní, República Dominicana

Fecha

2008

Planta de conjunto

Proyecto Centro Comunitario y Turístico

Juancho, Pedernales

Orbitarq

Introito

El proyecto parte de consideraciones tanto del contexto, en su proceso de apropiación del territorio y del paisaje, así como de los aspectos operativos con el objetivo de hacer una reflexión espacial del encuentro del hombre (su trayectoria-recorrido), la tecnología (turbinas eólicas) y la naturaleza.

Construcción de la forma (objeto)

El objeto propuesto toma como referencia inicial “las turbinas eólicas” en movimiento (las aspas) y los aspectos plásticos del contexto (lo vernáculo), como una imagen que se esboza asociada al paisaje; pliegues, geometría que se proyecta desde la naturaleza que se eleva del suelo cual plataforma de experimentación del espacio y su contexto: cinco pliegues que se desdoblan y se elevan en el espacio construyendo, en esencia, tres grandes extensiones fragmentadas en continua conexión con el exterior; entrar… gran espacio intermedio y el “escenario” o encuentro con el nuevo paisaje (hombre-naturalezatecnología) hacia el futuro.

La propuesta se emplaza en las cercanías de Juancho, Pedernales, estableciendo la relación entre la población y el nuevo paisaje-parque eólico.

Entendemos el futuro como aquello que somos capaces de generar, proyectar y construir, que se extiende a través del tiempo, hacia el infinito. El recorrido a través del conocimiento, utilizando la tecnología como plataforma, es fundamental para proyectarnos hacia el infinito, hacia el futuro.

ORBITARQ

Alejandro Marranzini

Juan Mubarak

Teualdys Díaz

Javier Espinal

Water Gardens

José Horacio / Alejandro Marranzini

Cluster de viviendas tipo town-home donde se adosan viviendas de tres pisos. Cada unidad presenta las siguientes características tipológicas:

Primer nivel: estacionamiento y servicios.

Segundo nivel: área diurna de cocina, salones y patio.

Tercer nivel: área de dormitorios y estar familiar.

El complejo cuenta con un área común central donde se ubican los servicios comunes: piscina, gimnasio y área de juego.

Proyecto

Water Gardens

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini

Alejandro Marranzini

Colaboradores

Juan Luis Rodríguez

Lisette Pons

Antonio Haché

Diseño estructural

Rafael Rosario

Diseño eléctrico

Inteca

Gustavo Alba

Diseño sanitario

Germán Álvarez

Contratistas

Constructora Vistana

Luis Manzano

INTECA

Gustavo Alba

Germán Álvarez

Localización

Arroyo Hondo Viejo

Santo Domingo

Fecha

2009

Planta de conjunto

Jardines del Prado

José Horacio / Alejandro Marranzini

Ubicado en la zona de Los Prados de Santo Domingo, la edificación consta de 22 apartamentos. El proyecto tiene la particularidad de que todas las unidades tienen terraza. Para lograr esta condición se creó un sistema en el que se ubicaron estos espacios abiertos tanto a nivel central como en el nivel superior.

Cada apartamento consta de dos niveles y se crea un juego en sección producido por el cambio de ubicación de las habitaciones en cada unidad dependiendo de su posición en el conjunto y de la relación con la terraza.

Proyecto

Jardines del Prado

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini

Alejandro Marranzini

Colaboradores

Paola Peña

Juan Luis Rodríguez

Diseño estructural

Luis Debord

Diseño eléctrico

Carlos Fernández

Diseño sanitario

Julio Suero Marranzini

Contratistas

AEDUSA

Miguel Lora Renderings

Lenin Mireles LMCad

Localización

Los Prados

Santo Domingo Fecha

2007

Sección transversal

Elevación oeste
Planta de conjunto nivel 1

Vistana 2.1

José Horacio / Alejandro Marranzini

Proyecto

Vistana 2.1

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini

Alejandro Marranzini

Colaboradores

Laura Sosa

Juan Luis Rodríguez

Antonio Haché

Diseño estructural

Rafael Rosario

Diseño eléctrico INTECA

Gustavo Alba

Diseño sanitario IPROCON

Edwin Ramírez

Contratistas

Constructora Vistana

Luis Manzano

y Carlos García

Renderings

Lenin Mireles LMCad

Localización NACO

Santo Domingo Fecha 2012

Planta típica

Corporativo 2010

José Horacio / Alejandro Marranzini

La principal intención de diseño para esta obra fue producir un ícono, que el edificio asuma el centro de la avenida Abraham Lincoln para convertirse en un punto de referencia en la ciudad de Santo Domingo. Su principal atractivo de esta torre de oficinas es la trama compleja de su fachada. A modo de tejido, un patrón de piezas pre-fabricadas en foam, a modo de rompecabezas, genera un zigzagueante patrón de líneas diagonales. Este patrón surge a través de un proceso, de una serie de estudios de composiciones y ritmos variados que condujeron a la solución final elegida. Esta trama hace alusión a la actual era digital, emulando la geometría de un chip de computadora. Mientras se fueron adicionando elementos a la fachada las mismas se adaptaron al patrón, así sucedió con el núcleo vertical que se comporta como un chip dentro de un motherboard del cual salen elementos ramificados hacia los “circuitos” de la fachada.

Proyecto

Corporativo 2010

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini

Alejandro Marranzini

Colaboradores

Lissette Pons

Ricardo Sánchez Columna

Eddy Pimentel

Diseño estructural

Luis Abbott

Diseño eléctrico

Jorge Ovalles

Diseño sanitario

Juan Luis Mena

Contratistas

Constructora Sofisa

Renderings

Lenin Mireles

LM Cad

Localización

Av. Abraham Lincoln Santo Domingo Fecha 2010 - 2013

Elevación norte
Detalles de fachada
Detalle

Logroval XVI

La Torre Logroval XVI es un proyecto residencial localizado en el polígono central de la ciudad, en el sector Piantini de Santo Domingo, República Dominicana, levantado en un solar de 3,053.00 m2 circunscrito entre la calle José Amado Soler (al norte), la calle Manuel de Jesús Troncoso (al oeste) y la calle Proyecto (al este).

Es un edificio residencial compuesto por 2 niveles de parqueo, 2 niveles de áreas sociales, ocio y esparcimiento; y 2 torres de apartamentos. El proyecto completo maneja una composición arquitectónica en la cual todas las partes logran armonizar e interactuar optimizando los espacios destinados para cada actividad y al mismo tiempo evocando confort y exclusividad en cada opción de apartamento.

En el primer nivel (N01) de este proyecto se desarrollan el lobby general con las áreas de espera y los 2 núcleos de accesos verticales (ascensores y escaleras) que comunican los 2 niveles de parqueos, las áreas sociales y los apartamentos de cada torre. En toda esta zona se incluye el amueblamiento total y climatización. En este nivel también se encuentran los parqueos de visitantes, parqueos de apartamentos y las áreas de servicio en general: planta eléctrica, depósito, sala de choferes con baño, depósito de basura, entre otros.

El segundo nivel (N02) también está destinado a parqueos de apartamentos. La entrada a este nivel de estacionamiento es por la rampa vehicular de la calle Proyecto y la salida es por la rampa vehicular hacia la calle Manuel de Jesús Troncoso.

Más de 3,000 m2 de áreas sociales y de esparcimiento incluyen: pista de jogging de aproximadamente 200 metros lineales ininterrumpidos, salón multiusos, cancha de squash, área de spa con cabinas de masaje y sauna, piscina, gimnasio totalmente equipado, salón de juegos, área de terraza para eventos, área de BBQ, área de juego para niños, oficina administrativa del edificio, zona de catering, cocina de servicio, baños para damas y baños para caballeros, área de lockers

Proyecto

Logroval XVI

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini

Alejandro Marranzini

Colaboradores

Ricardo Sánchez

Lisette Pons

Mariví Perdomo

Diseño estructural

Luis Abbott

Diseño sanitario

Edwin Ramírez Instalaciones sanitarias

Edwin Ramírez Diseño mecánico

José Hernández

Contratistas

constructores

Eduardo Valdez

Alejandro Logroño

Diseño eléctrico

Gustavo Alba Instalaciones

eléctricas

Guillermo Santoni Instalaciones aire acondicionado

José Hernández

Localización

Piantini

Santo Domingo

Planta nivel 6
Elevación norte

Escuela Felipe Vicini Perdomo San Pedro de Macorís

José Horacio / Alejandro Marranzini

Escuela Felipe Vicini Perdomo

San Pedro de Macorís

La problemática de este diseño se plantea a partir de un conglomerado de realidades conceptuales del lugar como el entorno cultural y un conjunto de disquisiciones semióticas enraizadas dentro de una dinámica dialéctica en el entrelace de los espacios que interactúan entre sí. Así, en un espacio urbano marcado por la cultura de las inmigraciones de esclavos de las islas, y asentado bajo un sincretismo religioso que conjugado a la serenidad producida por las plantaciones de caña de azúcar, tomadas a partir de los ejes móviles que se entrecruzan entre la silueta de un machete y ante el golpeo de un bate y una bola de baseball, surge una interesante organización espacial que en su esencia procura producir un ambiente adecuado para el desenvolvimiento de las actividades académicas, culturales y deportivas.

El eje definido por los árboles alineados de la entrada no solo sirve como pasillo conector sino como gran lobby que involucra el verde de la sabana cañera, que incluye el área de juegos infantiles, y segrega al mismo tiempo las áreas deportivas de las áreas académicas. Al final de este eje se encuentra emplazado el espacio más importante del conjunto definido por el área infantil. Éste marca su importancia a partir de los niños, cuya formación será de vital importancia cual zapata de edificaciones que habrán de ser lo suficientemente sólidas como para crecer sistemática y gradualmente a fin de ir ocupando los espacios de aulas convenientemente situados en forma lineal. Esta disposición espacial maneja los aspectos acústicos y organizativos, asimismo están confinadas dentro del módulo administrativo a la entrada del conjunto, y las áreas de cafetería y servicios sanitarios.

En la parte derecha del eje de entrada ubicamos el área de informática y el área deportiva, definida en primer plano por una cancha de basketball, seguida de un área verde de esparcimiento y el campo adyacente de baseball que completa sin lugar a dudas el tinglado cultural, educativo y deportivo del conjunto planteado. Cabe destacar la importancia del área deportiva con su cancha de basketball y sus gradas adecuadas para el disfrute de los partidos que se celebren. En el nivel 2, e inmediatamente encima del área de informática, encontramos el área de biblioteca, que domina visualmente todo el conjunto. Las instalaciones también cuentan con facilidades para discapacitados, de esta manera planteamos un esquema inclusivo que combate la segregación y enriquece adicionalmente el proyecto. Nos proponemos puntualizar y reiterar la influencia de la composición de ejes a diferentes ángulos, de manera que los mismos provoquen una calidad y calidez espacial capaz de incrementar el acervo cultural y potenciar el rendimiento académico de los alumnos.

Todos estos conceptos acentúan la realidad cultural de la ciudad de San Pedro de Macorís y sus componentes, estableciendo una ruptura radical con las escuelas públicas tradicionales y marcando pautas de nuevas composiciones y planteamientos arquitectónicos capaces de mejorar la calidad del hombre y su entorno.

Este proyecto consta de dos fases:

Fase 1: La construcción de un edificio con diez aulas con capacidad para 34 estudiantes cada una, para un total de 340 alumnos en la escuela; área administratica, centro de informática, biblioteca, cancha de basketball, graderías, play de baseball, y área de servicio.

Fase 2: Extensión del proyecto con otro edificio de diez aulas.

Sección
Gradas
Elevación frontal
Ricardo Briones

Proyecto

Escuela Felipe Vicini Perdomo

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini

Alejandro Marranzini

Colaboradores

Juan Luis Rodríguez

Diseño estructural

Luis Debord

Diseño eléctrico

Jacob Vanderlinde

Localización

San Pedro de Macorís

Fecha

2005

Juanillo Bay 40, Cap Cana

José Horacio / Alejandro Marranzini

Juanillo Bay 40, Cap Cana

Como un manglar que se sostiene con raíces sobre la superficie del agua, esta casa de 5 habitaciones crea un hábitat que asimila este ecosistema, el cual formaba parte del contexto original en las orillas de la playa de Juanillo.

Al entrar observamos como el área de estar nace del agua y se clava para así dejar el panorama ininterrumpido hacia el área de piscina, jardín y el mar Caribe. A través de pasarelas y escaleras se comunican estas islas-espacios, las cuales se bordean de oasis de vegetación. El área de la piscina está colocada en el mismo centro con un ligero ángulo que se revela a la vista de la Bahía de Juanillo.

Es una casa que define un ambiente tropical, amplificándose al mismo tiempo la sensación de vivir en una isla. En el primer nivel se encuentra el área de recepción con una escalera que lleva a un mirador y la pasarela central que actúa como columna vertebral, la cual desemboca en todas las áreas del segundo nivel y termina en escaleras en los extremos. En el primer nivel hacia el oste se encuentra el área del comedor, rodeada de jardines hacia el oeste y el norte. A través de los jardines se encuentran las áreas de cocina y servicio. Una terraza verde que sirve como desahogo para el estudio y las habitaciones.

Una casa de una experiencia particular. Construida con los más altos estándares de calidad y tecnología utilizados en este tipo de edificaciones. Los materiales utilizados fueron: techos en madera recubierta de tejas, pérgolas en madera, pisos revestidos con mármol travertino, muros de bloques pañetados y estructuras de hormigón armado.

En el exterior, pisos de coralina o piedra similar para las áreas de piscina y terrazas, en combinación con las áreas verdes. La villa posee los siguientes espacios:

• 5 habitaciones con W.I.C.

• 5 1/2 baños

• Estudio

• Estar familiar

• Salón principal

• Comedor

• Cocina-pantry

• 2 habitaciones de servicio

• Área de lavado

• Gimnasio

• Sauna

• Piscina

• Baños área de piscina

• Terrazas

Elevación norte
Elevación sur
Planta nivel 1 Planta

Proyecto

Juanillo Bay 40

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini Turull

Alejandro J. Marranzini C.

Asistente

Gil de Jesús Cáceres

Diseño estructural

Fernando Perdomo

Diseño de terminaciones

Alex Vega

Diseño eléctrico

Guillermo Santoni

Cableado estructurado

World Link

Félix Hermida

Promotores

Promotora de Negocios

Constructora

Alejandro Logroño

Eduardo Valdez T.

Supervisión

Alejandro J. Marranzini C.

Juanillo Bay 25, Cap Cana

José Horacio / Alejandro Marranzini

Juanillo Bay 25, Cap Cana

Inspirada en los pueblos blancos del sur de Europa, se trabajó una villa frente a la playa que hace referencia formal a la arquitectura mediterránea. Se organiza a lo largo de un eje central, ajardinado y abierto, desde el cual se desprenden todas las áreas.

La casa utiliza materiales pétreos en algunos de sus elementos exteriores, y a pesar de ser una vivienda de bloques de concreto y pañete liso, emula el tradicional mortero de cal o argamasa para la construcción y revestimiento de paredes y muros de color blanco.

Característica de su estilo, la villa responde a estructuras cúbicas. A excepción de la puerta, solo se abren pequeñas ventanas que brindan al mismo tiempo intimidad y seguridad. En la planta superior, los huecos son más grandes, aportando a la casa mayor luminosidad.

Aunque en su geometría la casa hace alusión a la arquitectura mediterránea de influencia árabe, especialmente por el uso de bóvedas y arcos en las terrazas, la vivienda mantiene un lenguaje abstracto y elimina cualquier tipo de detalle decorativo, dejando los vértices, volúmenes y uniones de manera pura.

Sección
Elevación posterior
Elevación lateral derecha
Elevación frontal
Planta nivel 2
Planta nivel 1

Proyecto

Juanillo Bay 25

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini

Alejandro Marranzini

Colaboradores

Gil Cáceres

Carol Rodríguez

Carla Caballol

Laura Geraldes

Diseño estructural

Oliver Guillén

Diseño eléctrico

Jacob Vanderlinde

Diseño sanitario

Alfredo Morillo

Contratistas

Eduardo Valdez

Alejandro Logroño

Localización

Capcana, La Altagracia

Fecha

2007

Punta Majagua 149, Cap Cana

José Horacio / Alejandro Marranzini

Punta Majagua 149, Cap Cana

Punta Majagua 149 es una villa unifamiliar de lujo, ubicada en Punta Majagua, dentro del Complejo Turístico de CapCana en Higüey, República Dominicana. Fue colocada como mirador del hoyo #3 del Punta España Golf Course, detrás del cual resalta el azul del mar Caribe.

La distribución de esta residencia tropical se compone de 4 elementos unidos por una gran plataforma de madera la cual se transforma en vestíbulo en la primera planta y en un salón en la segunda planta. En los bloques que componen el primer nivel se encuentran 5 dormitorios con sus respectivos baños y jardines interiores. Un salón principal en el segundo nivel, con vista hacia los cuatro puntos cardinales, está en contacto visual directo con el mar. Los espacios invertidos se convierten en área de estudio, comedor y cocina.

El campo de golf se observa desde cualquier área de la casa y aparece como punto central entre dos terrazas. Los techos se convierten en tres elementos rítmicos de los cuales resurgen espacios, que se abren hacia la visual del mar.

Desde la terraza posterior se accede al área de jacuzzi, que cae en cascada en la piscina que se eleva desde el plano de tierra.

Los materiales utilizados fueron: techos en madera recubierta de tejas, pérgolas en madera tratada, pisos revestidos con mármol travertino o piedra similar, muros de bloques pañetados y estructuras de hormigón armado. En el exterior fueron usados pisos de coralina o piedra similar, en las áreas de piscina y terrazas en combinación

con las áreas verdes. Esta casa fue construida con los más altos estándares de calidad y tecnología utilizados en este tipo de edificaciones. El programa general posee los siguientes espacios:

• 5 habitaciones con W.I.C

• 5 1/2 baños

• Estudio

• Estar familiar

• Salón principal

• Comedor

• Cocina-pantry

• Cocina servicio

• 2 habitaciones de servicio

• Área de lavado

• Piscina

• Baños área de piscina

• Terrazas

• Gimnasio

Elevación este

Planta 1

Proyecto

Punta Majagua 149

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini Turull

Alejandro J. Marranzini C.

Asistente

Gil de Jesús Cáceres

Diseño estructural

Reginald García

Diseño eléctrico

Guillermo Santoni

Cableado estructurado

World Link

Félix Hermida

Promotores

Promotora de Negocios

Constructora

Alejandro Logroño

Eduardo Valdez

Supervisión arquitectónica

Alejandro Marranzini

Fecha

2007

Las Palmas 87, Cap Cana

Las Palmas 87, Cap Cana

Esta vivienda unifamiliar se caracteriza por tener una planta modulada en cuadrados de unos 18 m2 dispuestos en una retícula diagonal generando bloques de distintos usos funcionales. Estos bloques operativos son articulados por una secuencia de patios y espejos de agua que iluminan y ventilan toda la casa.

En el primer nivel, un gran vestíbulo abierto comunica las llegadas peatonal y vehicular con el resto de la casa y con las habitaciones agrupadas en el bloque superior, las áreas de servicio y las escaleras están en el bloque opuesto a éste y, al fondo, las áreas sociales y la piscina.

El segundo nivel contiene una gran habitación principal, un estar familiar y un estudio. Al estar colocados sobre dos de los módulos, estos espacios generan un juego en alturas en la fachada, manifestando en esta dimensión nuevamente el concepto del diseño modular generador del proyecto.

Sección
Elevación norte
Elevación este Planta

Proyecto

Las Palmas 87

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini

Alejandro Marranzini

Colaboradores

Hugo Ortíz

Ricardo Sánchez Columna

Diseño estructural

Luis Debord

Diseño eléctrico

Jacob Vanderlinde

Diseño sanitario

Alfredo Morillo

Contratistas

Constructora Aybar

Localización

Cap Cana, La Altagracia

Fecha

2006

Vistana 1, Santo Domingo

José Horacio / Alejandro Marranzini

Vistana 1, Santo Domingo

Torre de 13 niveles ubicada en el sector de Piantini de Santo Domingo. Inspirada en la silueta de un cpu G5 de Mac, la torre trabaja sus fachadas longitudinales a modo de superficie que se pliega suavemente en los puntos más altos y más bajos del volumen y utiliza un lenguaje reticulado en una gran parte de sus recubrimientos exteriores.

Cuenta con un área social sobre los niveles de parqueo y consta de un apartamento por nivel.

La volumetría del edificio es acentuada por la extrusión del bloque de cocina en cuatro de los apartamentos de forma alternada, estos volúmenes son resaltados por el uso del recubrimiento que aparece en las fachadas más estrechas.

El uso de la esquina con efecto fillet se repite incluso en el muro perimetral del proyecto, suavizando los vértices y aligerando la presencia de la torre en el denso entorno del Polígono Central de Santo Domingo.

Sección 1
Sección 2
Elevación sur
Elevación oeste

Proyecto

Vistana 1

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini

Alejandro Marranzini

Colaboradores

Paola Peña

Juan Luis Rodríguez

Diseño estructural

Luis Abbott

Diseño eléctrico

Jorge Ovalles

Diseño sanitario

Julio Suero Marranzini

Contratistas

Constructora Vistana

Luis Manzano

INTECA

Gustavo Alba

Germán Álvarez

Localización

Piantini, Santo Domingo

Fecha

2007

Las Terrazas: Logroval XIV

Santo Domingo

© Ricardo Briones

Las Terrazas: Logroval XIV, Santo Domingo

Esta obra se desarrolla en el centro del sector de Piantini, caracterizado en los últimos años por un creciente desarrollo de proyectos habitacionales de gran tamaño y altura. Proyectado tomando en consideración la geometría del solar y un interés enfocado al aprovechamiento de las visuales, la iluminación y ventilación naturales, además de la integración del edificio y las áreas verdes, se diseña tratando de dar a cada entidad habitacional el porcentaje óptimo de cada uno de estos aspectos.

La volumetría se logra a través de la interpretación de las áreas y sus funciones prioritarias, dando como resultados espacios amplios, fluidos y armónicos. Se crea un cinturón verde en la base de la edificación mediante la elevación de los primeros dos niveles, utilizados para parqueos, permitiendo libertad de visuales de los apartamentos ubicados en los pisos inferiores. El espacio negativo en la esquina sur-oeste se crea para lograr la terraza pergolada que sirve de área de esparcimiento y recreación para todo el edificio, al mismo tiempo permite la continuidad del cinturón verde por la colocación de vegetación aportando textura y color. El uso de los primeros niveles para parqueos aporta, además, una disminución representativa de los costos por la eliminación de movimientos de tierra producto de las excavaciones que origina un proyecto de estas dimensiones.

Se repiten las pérgolas y su aporte de vegetación, para crear esa sensación de espacio-jardín, a través de terrazas en los 2 últimos apartamentos de los pisos superiores y los pent houses, ubicadas en los cuatro vértices del edificio, repitiéndose el mismo efecto con la colocación de reatas en los niveles inferiores restantes.

Amplias zonas monocromáticas, además de la combinación del hormigón visto con fachadas recubiertas de elementos color terracota, ofrecen un equilibrio visual que convive con su entorno en total armonía.

El proyecto es una investigación sobre esta tipología de edificación, partiendo de volúmenes puros y de la forma como derivado de la función.

Planta estacionamiento
Planta pent house
Planta típica

Proyecto

Las Terrazas de Logroval XIV

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini

Alejandro Marranzini

Colaboradores

Germán González

Juan Luis Rodríguez

Diseño estructural

Reginald García

Instalaciones sanitarias

Omar Ortiz Segralc

Constructora

Eduardo Valdez

Alejandro Logroño

Promotores

Promotora de Negocios

Fecha

2004

Logroval XV, Santo Domingo

José Horacio / Alejandro Marranzini

Logroval XV, Santo Domingo

Logroval XV está localizado en un solar particular, entre sus muchas características importantes está el hecho de estar construido entre tres vías, siendo una de ellas la Avenida Anacaona, con una impresionante vista al mar y de frente al verdor del parque Mirador del Sur.

La torre se diseñó en forma de V, un eficiente triángulo que asegura vistas en todas las áreas, no importa el lugar donde se encuentre el propietario del apartamento. La Torre Logroval XV cuenta con un gimnasio, piscina, baño turco, área verde, cancha de tenis y media cancha de basketball. El gran lobby recibidor se caracteriza por ser un espacio de triple altura y por tener una fuente interior de un muro cascada.

Sus fachadas se trataron con recubrimientos de aluminio en algunos paños y en ella se refleja la geometría de pliegues de la edificación.

El tipo de ventana utilizada en esta torre cuenta con triple vidrio. Dos de éstos, con un laminado contra impacto en el medio, y el laminado que protege contra los rayos ultravioleta. El tercer vidrio te crea una cámara de aire que aísla del calor y del sonido del exterior.

Por igual, dicho laminado, que no permite la entrada del calor, sólo de claridad, ayudará a que los aires acondicionados trabajen de manera más eficiente. Además, el sistema de aire acondicionado cuenta con unos mini chillers que trabajan con agua fría. Este es un sistema mucho más eficiente porque luego de que enfrían el agua, apagan el compresor, otro sistema de ahorro de energía.

En la parte superior del edificio se ubicó un faro, que durante la noche, diferencia al edificio de las demás torres que le rodean.

Planta nivel de estacionamientos
Planta nivel área social
Planta nivel 2

Proyecto

Logroval XV

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini

Alejandro Marranzini

Ricardo Sánchez

Colaboradores

Amaury Nicasio

Suleika Alba

Interiores y materiales

Felipe Rangel

Diseño estructural

Luis Abbott

Diseño eléctrico

Pedro Rodríguez

Diseño sanitario

Omar Ortíz

Contratistas

Alejandro Logroño

Eduardo Valdez

José Hernández

Julio Sosa

Pedro Rodríguez

Omar Ortíz

Localización

Los Cacicazgos, Santo Domingo

Fecha

2005

Torre Da Silva IV, Santo Domingo

José Horacio / Alejandro Marranzini

Torre Da Silva IV, Santo Domingo

El planteamiento conceptual del proyecto está estructurado sobre la base de una composición vanguardista de volumetría encapsulada alrededor de dos elementos verticales: uno recto-cúbico representado por la caja de elevadores y escalera de servicio, y otro curvo cilíndrico que alberga los vestíbulos de los pisos de los penthouses. Los juegos compositivos volumétricos de los balcones conforman dos ritmos A y B que se alternan hasta llegar al espacio de doble altura destinado a las áreas comunes y gimnasio. Luego se produce una acentuación aguda y aglutinante desde el punto de vista formal en la que se encuentran los dos semi-penthouses con ángulos verdaderamente dramáticos, para dar paso finalmente a los dos penthouses de dos y de tres niveles respectivamente, que capturan las más hermosas visuales nunca jamás contempladas desde el perfil urbano de la ciudad de Santo Domingo.

El edificio cuya esbeltez es parte no solo de las proporciones del solar donde se erigió, sino de sus propias características, posee un regio coronamiento que confina toda la composición propuesta, sin tocar y dejando pasar de forma poética el cilindro de los vestíbulos de los penthouses para proyectarlo al infinito.

En su cara oeste se entrelazan unos grupos de quiebra soles alternados, para brindar protección solar en horas de la tarde y formar parte de una de las más impresionantes fachadas del inmueble.

Cada piso es capaz de asimilar la realidad trópico-isla a través de la integración del mar, del intenso verde que cubre el parque donde se emplaza el Conservatorio Nacional de Música, y en su fachada norte el conglomerado topográfico brindado por el conjunto de los macizos montañosos de la hermosa Cordillera Central.

Las facilidades ofrecidas por este impresionante inmueble se reflejan a través de un atrio espectacular de entrada, con dos niveles de estacionamientos, uno de ellos semi-soterrado y el otro ubicado a medio nivel de la calle. Cada uno con facilidades de acceso al lobby y cumpliendo todas sus instalaciones con las normas más estrictas del código de seguridad y confort.

Los accesos establecidos dejan claro dos elevadores de rápido movimiento, una escalera de servicio con todas las normativas contra incendio, y un montacargas amplio para transporte de mudanzas y servicio en general.

En la parte posterior del Nivel 3 encontramos un área de recreo con facilidades de piscina, áreas infantiles, áreas verdes para esparcimiento, englobadas dentro de un microclima tropical que conforman un ambiente agradable para el deleite de los usuarios.

El piso 14 y 15 está reservado a una doble altura desde donde pende la caja de vidrio del gimnasio, accesible a través de un puente proveniente desde el área de los elevadores. Produciendo tanto en las horas del día y de la noche un impacto visual ante el efecto de desafiar la fuerza de la gravedad y constituirse en un faro nocturno que realza la arquitectura del edificio.

El área de los semi- penthouses conformada por los niveles 16 y 17 no deja de ser interesante, habidas cuentas de que el correspondiente al nivel 17 posee un acceso a una terraza en el lado norte del piso 18 agregándole un sello particular de vital importancia.

Las áreas destinadas a los dos penthouses (A y B) se yerguen en la cúspide del inmueble a través de un juego de dobles alturas, vanos y llenos, terrazas al aire libre que constituyen un sueño irresistible para el que los habite.

Todos estos factores se conjugan para producir, sin dudas, una de las más emblemáticas obras de arquitectura del actual perfil urbano de la capitad dominicana.

Elevación oeste
Planta área piscina
Planta tipo
Planta área común

Proyecto

Torre Da Silva IV

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini

Alejandro Marranzini

Ricardo Sánchez Columna

Colaboradores

Ricardo Sánchez Columna

Laura Geraldes

Diseño estructural

Luis Abbott

Diseño e instalaciones eléctricas

Jorge Ovalles

Diseño sanitario

Luis Pérez -IACO

Instalaciones sanitarias

ALVARI Sanitarias

Promotora SOFISA

Eddy Tejera

Construcción / obra civil

Constructora SOFISA

Pedro Molina

Juan Luis Mena

José Reyes

Diseño de interiores / decoración

Laura Castillo

Alejandro Marranzini

Ricardo Sánchez Columna

Laura Geraldes

Localización

Avenida Pedro Henríquez Ureña

Santo Domingo

Fecha

2006

Johnny Rockets, Santo Domingo

José Horacio / Alejandro Marranzini

Johnny Rockets, Santo Domingo

El tinglado formal de este planteamiento, responde más a una necesidad urbana que a la idea de plantear una escultura en este parque de la Ave. Bolívar con Ave. Abraham Lincoln. No se trata de un edificio, se compone esencialmente de un techado que mantiene la transparencia de la envolvente de vidrio a doble altura, y se incorpora biunívocamente al parque.

Los espacios de la mencionada doble altura, provocan la interacción directa con el infinito abierto, produciendo libertad y fluidez, pero con estricta funcionalidad. El volumen oval que aloja parte de las oficinas administrativas y espacios de exhibición en el primer nivel y en los niveles subsiguientes se planta con una personalidad capaz de marcar un hito en la silueta del parque, sin llegar a agredir a ninguno de sus componentes.

Para comprender las instalaciones de Johnny Rockets hay que incorporarse al recorrido de todos los rincones de la Plazoleta dedicada al país hermano de Venezuela, y convivir con y dentro del espacio citadino céntrico, lo que le confiere una característica especial que lo diferencia de otros lugares de la ciudad de Santo Domingo.

El edificio está conformado por:

• Un nivel soterrado de estacionamientos.

• Un primer nivel de restaurante:

- Área de mesa interior

- Área de mesa exterior

- Área de barra

- Aseos

- Punto de venta UEPA

- Cocina

- Área de empleados

• Un segundo nivel de oficinas administrativas y almacén.

Elevación este
Elevación oeste
Sección 3
Nivel 1
Elevación sur

Proyecto

Johnny Rockets

Diseño arquitectónico

José Horacio Marranzini

Alejandro Marranzini

Colaboradores

Lissette Pons

Ricardo Sánchez C.

Pedro Haché

Diseño estructural

Reginald García

Diseño eléctrico

Manuel Montás

Diseño sanitario

José Ramírez

Diseño mecánico

Rafael Rodríguez

Constructora

Constructora Ginaka

Axel Haché

Hipólito Rodríguez

Duarte Sánchez

Contratistas

Acero Estrella

Manuel Montás

José Ramírez

Rafael Rodríguez

Localización

La Julia, Santo Domingo

Fecha

2009

Cronología personal, de proyectos y obras

José Horacio Marranzini Educación

1955-1960 Universidad Autónoma de Santo Domingo, República Dominicana.

1960-1961 Universidad de Roma, Escuela de Arquitectura. Roma, Italia.

1961-1963 Universidad de Madrid, Escuela de Arquitectura. Madrid, España. 1974 Graduado de Arquitecto en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña. Escuela de Arquitectura. República Dominicana.

Experiencia Profesional

1955-1956 Bonilla & Compañía, dibujante.

1956-1957 Oficina del arquitecto Manolito Baquero, dibujante.

1957-1958 Oficina del arquitecto Edgar Vega, dibujante.

1958-1959 Oficina del arquitecto Guillermo González, Proyecto Naco I, dibujante y asistente.

1961-1963 Estudio del arquitecto Alejandro de la Sota, Madrid, España, dibujante.

1963 Oficina del Dis. Felipe Goico, asistente en el trabajo de decoración del Banco Popular Dominicano y del Museo de Historia y Geografía.

1963-1970 ASBESTO CEMENTO C X A, director de diseños.

1970-1973 Bernard & Marranzini, presidente.

1973 Urbanizaciones en General, S.A., presidente.

1978 Arquitectura, Edificaciones y Desarrollo Urbano, S.A., presidente.

Alejandro Marranzini Educación

1996-2001 Escuela de Arquitectura de Wentworth Institute of Technology, Boston, Massachusetts.

2001 Se integra formalmente a la práctica en Santo Domingo. Fundan ORBITARQ

Obras y proyectos

1970

- Edificio de apartamentos Familia Bonarelli. Bella Vista, Santo Domingo.

- Edificio de apartamentos Familia Schiffino, Santo Domingo.

- Proyecto casas dúplex, Urbanización Charles Summer, Santo Domingo.

- Residencia Sr. Jacinto Peynado, Santo Domingo.

1971

- Residencia Familia Vega-Guerra, Santo Domingo.

1972

- Cancha cubierta para basketball, Centro Social Obrero, Santo Domingo.

1973

- Casa del Ayuntamiento Nacional, Santo Domingo.

- Centro Espalliat Cabral, Santo Domingo.

1974

- Residencia Sr. Frank Rainieri, Santo Domingo.

1975

- Residencia Sr. Fernando Rainieri, Santo Domingo.

- Casa veraniega Sr. Julio Chifino, Barahona.

1976

- Residencia Sr. Antonio Alma, Santo Domingo.

- Urbanización Buena Vista Golf + Western, La Romana.

- Casa veraniega Familia Baucher, Juan Dolio.

1977

- Casa veraniega Familia Iglesias, Juan Dolio.

- Casa veraniega Sr. Ramón Báez, Punta Minitas, La Romana.

1979

- Casa veraniega Sr. José Miguel Bonetti, Punta Minitas, La Romana.

- Casa veraniega Sr. Kalil Haché, La Barranca, La Romana.

- Casa veraniega Sr. Richard McDaniel, La Barranca, La Romana.

- Casa veraniega Familia Lubraico. La Barranca, La Romana.

- Edificio Santos Dalmau, Los Prados, Santo Domingo.

- Ferretería Villa, edificio comercial, Santo Domingo.

1980

- Club Recreativo Listín Diario, Santo Domingo.

-Young & Rubicam Damaris, edificio de oficinas, Santo Domingo.

- Residencia Sr. Constantino Millar, Santo Domingo.

- Casa veraniega Sr. Alexandre Schad, La Romana.

- Residencia Familia Gómez, Santo Domingo.

- Casa veraniega Sr. Kaplan, Cacique, La Romana.

1981

- Casa veraniega Sr. Esteban Molinari, La Barranca, La Romana.

- Casa veraniega Sr. Yabar Zing, La Romana.

- Casa veraniega Sr. Juan Dubreil, Punta Minitas, La Romana.

1982

- Casa veraniega Sr. Alexander Hauchman, Cacique, La Romana.

- Casa veraniega Sr. Jaime Mayol, La Barranca, La Romana.

- Casa veraniega Sr. Rodolfo Wehe, La Barranca, La Romana.

1983

- Residencia Sr. Andrés Bobadilla, La Barranca, La Romana.

1984

- Casa veraniega Familia Bucher, La Barranca, La Romana.

- Casa veraniega Sr. Pedro Morales, La Barranca, La Romana.

1985

- Casa veraniega Sr. Juan Ramos, La Barranca, La Romana.

- Casa veraniega arquitecto José Horacio Marranzini, La Barranca, La Romana.

1986

- Casa veraniega Familia Bauer, La Barranca, La Romana.

1987

- Casa veraniega arquitecto José Horacio Marranzini, Cajuiles, La Romana.

1988

- Casa Club Cayacoa Golf City, Santo Domingo.

1992

- Casa veraniega ingeniero José Turull, Bahía Minitas, La Romana.

1996

- Urbanización San José, primera etapa, Pueblo Chico.

1998

- Plaza Charles Sumner, edificio comercial, Los Prados, Santo Domingo. 2002

- Las Terrazas de Logroval, edificio de apartamentos, Santo Domingo.

2003

- Barrio de Piedra, complejo habitacional sostenible, Juan Dolio.

- JB 39, villa, Cap Cana.

- JB 40, villa, Cap Cana.

- Punta Majagua 149, villa, Cap Cana. 2004

- Fundadores 22, villa, Cap Cana.

- Da Silva 1, edificio de apartamentos, Santo Domingo.

2005

- Da Silva 3, edificio de apartamentos, Santo Domingo.

- Arenas de Bávaro, complejo de edificios de apartamentos, Bávaro.

- Arenas de Bávaro 2, complejo de edificios de apartamentos, Bávaro.

- Logroval XV, edificio de apartamentos, Santo Domingo.

- Residencia Canal Capano, Santo Domingo.

- Villa Rubén Nieto, Bávaro.

- Villa Nieto, Bávaro.

- Da Silva 2, edificio de apartamentos, Santo Domingo.

- Soles de Bávaro, Bávaro.

- Escuela Colón, campus público, San Pedro de Macorís.

2006

- Arenas de Bávaro 3, complejo de edificios de apartamentos, Bávaro.

- Arenas de Bávaro 4, complejo de edificios de apartamentos, Bávaro.

- Da Silva 4, edificio de apartamentos, Santo Domingo.

- Vistana, edificio de apartamentos, Santo Domingo.

- Club Caribe Marsans, agencia de viajes, Bávaro.

- Santo Domingo Country Club, área recreacional y piscina, Santo Domingo.

- Jardines del Prado, edificio de apartamentos, Santo Domingo.

2007

- Lagunas 13, villa, Cap Cana

- Villa Lluvia, Cap Cana.

- Villa Chorro, Cap Cana.

- RPH, edificio corporativo, Punta Cana.

2008

- Proyecto para edificio de migración y aduanas en la frontera dominico-hatiana, Jimaní.

- Arrecife 31, villa, Punta Cana.

- Esfera Verde, fábrica de paneles EPS, Santo Domingo.

2009

- Andares del Mirador, complejo de edificios de apartamentos, Santo Domingo.

- Water Gardens, complejo habitacional, Santo Domingo.

- Samaná Docks, puerto turístico, Samaná.

- Johnny Rockets, restaurante, Santo Domingo.

2010

- Barahona Project, modelos de vivienda, Barahona.

- Logroval XIV, edificio de apartamentos, Santo Domingo.

- Vistana 2, edificio de apartamentos, Santo Domingo.

- Corporativo 2010, edificio corporativo, Santo Domingo.

- Logroval XVI, edificio de apartamentos, Santo Domingo.

- Torre Corporativa Churchill, edificio corporativo, Santo Domingo. 2006-2010

- Banco del Progreso, imagen corporativa, República Dominicana.

2011

- Vistana 2.1, edificio de apartamentos, Santo Domingo.

Equipo de Colaboradores (Taller de Arquitectura)

AEDUSA 1970-2012 / ORBITARQ 2001-2012

Equipo de Proyecto

Ricardo Sánchez Columna

Lisette Pons

Laura Geraldes

Juan Luis Rodríguez

Antonio Haché

Joanda Espaillat

Javier Espinal

Jacobo Arismendy

Eddy Pimentel

Betsaida Santana

Laura Sosa

Patricia Remigio

Tamily Elías

Vladimir Ramírez

Colaboradores

Juan Mubarak

Havin Peña

Alexandra Román

Heidi Peralta

Giovanni Bolonotto

Gil Cáceres

Paola Peña

Layrell Suárez

Lenin Mireles

Carla Caballol

Teualdys Díaz

Mariví Perdomo

Miguel Lora

Luis Abott

José Manuel Díaz

Rafael Rosario

Edwin Ramírez

Eduardo Valdez

Alejandro Logroño

Ana María Marranzini

Gustavo Alba

Germán González

Eduardo Tejera

Carlos Tejera

Nicolás Fernández

Lourdes Ortega

Miguel Valenzuela

Reginald García

Juan Luis Mena

Leandro Mercedes

Luis Manzano

Carlos García

Rodolfo Despradel

Jacob Vanderlinde

Manuel Lorenzo

Urs Fisher

Ing. Marino Fernández

Arq. M.A. D Sánchez

Francisco Adames

Rafael María Piña

Rossina De La Cruz

Alain Delance

Maria José González Del Rey

Orietta Baez

Diana Dalmasí

Luis Debord

Angelina Pérez

José Flores

Jenny Ng

Rafael Marte

Ana Rodriguez

Raul Lema

Fernando Perdomo

Horacio Viro

Juan Luis Mena

Album de Familia

Arriba izquierda: José Horacio Marranzini. Abajo izquierda: Rhina López Marranzini, Alejandro de la Sota y José Horacio Marranzini en Madrid. Abajo derecha José Horacio y Ana Rosina, su esposa.

Abajo izquierda: José Horacio y un joven Alejandro Marranzini en la finca

La Culebra (1984), Arriba derecha: la Flía. Marranzini Capano.

Medio derecha: María Turull Vda. Marranzini en su taller enseñando a dibujar a Alejandro.

Abajo izquierda: José Horacio acompañado de sus nietos y Alejandro Marranzini junto a su esposa Montserrat.

Arriba: Gay Vega, José Horacio Marranzini y Leonte Bernard, en el Meson de Bari. Alejandro después de su conferencia, con su madre en un reciente Convite de Arquitectura del Caribe, en FUNGLODE. José Horacio conversa con el ex-presidente Balaguer. Al centro, Juan Luis Rodríguez, Reginald García y Alejandro Marranzini. Abajo izquierda: Renata, Alejandro y José Ricardo junto a José Horancio Marranzini.

En pleno centro: Juan Vicini y Alejandro Marranzini en el Batey Atilano II, Ramón Santana.

Medio derecha: José Horacio Marranzini junto al maestro Didí (a su izquierda) y su equipo.

Abajo izquierda: Leónidas Castro (Didi) José Horacio y José Flores.

Abajo derecha: Alejandro Marranzini y José Horacio Marranzini en Buenos Aires.

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