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Acebal Canney Arquitectos & Asociados concibe la arquitectura como algo más que la creación de espacios: la entiende como el arte de diseñar entornos extraordinarios que inspiran, cautivan y trascienden el tiempo. Dirigido por Alejandro Acebal Canney, arquitecto con más de quince años de experiencia, el estudio se especializa en el desarrollo de proyectos residenciales, comerciales y hoteleros de lujo, con un enfoque centrado en la innovación, la sostenibilidad y la integración con el entorno.
Reconocido por su capacidad para crear diseños únicos y poco convencionales, el estudio se distingue por su compromiso con la visión de cada cliente, transformando ideas en realidades que superan las expectativas. Su metodología abarca todas las etapas del proceso —desde la conceptualización hasta la ejecución— con un enfoque personalizado y minucioso que garantiza resultados de excelencia.
Ya sea al fusionar la arquitectura con el paisaje natural o al diseñar fachadas de gran fuerza expresiva, Acebal Canney Arquitectos & Asociados busca que cada espacio refleje la esencia de sus usuarios y el espíritu del lugar. Su obra celebra el lujo contemporáneo, la innovación y la autenticidad, consolidando al estudio como un referente en la creación de experiencias arquitectónicas memorables.



Cap Cana - Santo Domingo - Madrid
Correo: info@acebalcanney.com Tel.: 809-562-6382
Instagram: acebal_canney Web.: www.acebalcanney.com
1. La Arboleda Residences
2. Villa Taka Taka
3. Villas Marina
4. Ocean 21
5. Villa Polo 03
6. Fundadores de Golf 11
7. Punta Majagua 151B
8. Punta Majagua 151A
9. Punta Cayuco 10
10. The St. Regis Cap Cana
11. Fundadores de Golf 31
12. Torres Nao
13. Ocean Lake
14. Las Palmas 9
15. Las Iguanas 21
16. Green Village Luxury Villas
17. Green Moon
18. Element Cap Cana
19. Dezenove Residences
20. La Rambla
21. Caleton Estates 77
22. Racket Village
23. Playa Caracol
24. Condo-hotel Farallón
25. Blue Lagoon
26. Oficinas Yarari
27. Parque Atracciones Cap Cana
28. Masterplan Farallón
29. Las Iguanas 48
30. Juanillo 16
31. Puerto Sereno D
32. Masterplan Lakeside
33. Las Iguanas PF
34. Juanillo 12
35. Juanillo 12
36. Las Iguanas Condos A
37. Las Iguanas Condos B
38. Villa Marina 01
39. The One
40. Fundadores de Golf 04
41. Punta Maravilla 02
42. Punta Maravilla 01
43. Level 2
44. Juanillo 09
45. Masterplan The Links
46. Dezenove 2
47. Level 1
48. Lakeside Cap Cana
49. Caleton 54
50. Caleton 07













DISEÑO INTERIOR

DISEÑO
Arq. Antonio II Imbert
Arq. Antonio II Imbert
Dis. Niobe Robles
Ing. Tao Herrera
Arq. Byron Rodriguez
Simples Arquitectura
Arq. Salvador Perez
Simples Arquitectura
Constructora Heco
Rosch Arq. e Ing.

CONSTRUCCIÓN
Ing. Rafael Silverio Ingenieria SC

Arq. Rafael Selman Selman Arquitectos
CONSTRUCCIÓN
Ing. Hector Emilio Isidor Const. Isidor Fernandez

En la portada: imagen de Kris Tamburello de la Casa Las Ondas, en Punta Cana.
Antonio Segundo Imbert y Salvador Pérez Chávez, Simples Arquitectura.
ANTILLANA
Director/Editor
Gustavo Luis Moré
Coeditor
Marcos A. Blonda
Coeditora Sección Interiores
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Bahamas: Diane Phillips
Bolivia: Javier Bedoya, Gustavo Medeiros
Brasil: Ruth Verde Zein, Hugo Segawa, Leonardo Finotti
Chile: Humberto Eliash, Andrés Téllez, Sebastián Irarrázabal, Horacio Torrent,
María de Lourdes Muñoz
Colombia: Silvia Arango, Carlos Niño Murcia, Alberto Saldarriaga Roa, Sergio Trujillo, Claudia Fadul, Daniel Bermúdez, Lorenzo Fonseca, Gilberto Martínez, Ricardo Vives
Costa Rica: Bruno Stagno, Luis Diego Barahona
Cuba: Eduardo Luis Rodríguez, José Antonio Choy, Omar López
Curazao: Ronald Gill, Sofía Saavedra, Ronny Lobo, Michael Newton
Ecuador: Sebastián Ordóñez
El Salvador: Francisco Rodríguez
Guatemala: Blanca Niño Norton, Ana Ingrid Padilla, Cristian Vela, Raúl Monterroso
Jamaica: Patricia Green, Jaquiann Lawson, Patrick Stanigar, Mark Taylor, Robert Woodstock
México: Louise Noelle, Fernando Winfeld, Jaime García, Eliana Martínez. Juan Bernardo Dolores
Panamá: Silvia Vega, Sebastián Paniza, Carlos Morales
Paraguay: Jorge Rubiani, Oscar Centurión
Perú: Pedro Belaúnde
Puerto Rico: Manuel Bermúdez, Segundo Cardona, Emilio Martínez, Ricardo Medina, Jorge Rigau, Enrique Vivoni
Rep. Dominicana: Eugenio Pérez Montás, Esteban Prieto Vicioso, Mauricia Domínguez, Omar Rancier, José Enrique Delmonte, Lowell Whipple, Marianne de Tolentino
Suriname: Jacqueline Woei A. Sioe
Trinidad y Tobago: Mark Raymond, Jenifer Smith
Uruguay: Sebastián Schelotto, Conrado Pintos, Nelson Inda
Venezuela: Carola Barrios, Francisco Feaugás, Ramón Paolini, Enrique Larrañaga, Martín Padrón, David Gouverneur, Federico Vegas
ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA
Honolulu: William Chapman
Miami: Roberto Behar, Andrés Duany, Elizabeth Plater-Zyberk, Rafael Fornés, Carmen Guerrero, Luis Trelles, Teófilo Victoria, José Gelabert Navia, Jean François Lejeune
New York: Joaquín Collado, Rafael Albert, Germán Pérez, Rafael Álvarez
Washington D.C.: Aurelio Grisanti, Francisco Ruiz
COMUNIDAD EUROPEA
Austria: Mayra Winter
España: Antonio Vélez, Lluis Hortet, Oswaldo Román, Juan Herreros, Juan Antonio Zapata
Francia: Kyra Ogando
Italia: Carmen Amelia Corsani, Stefano Topuntoli, Julia Vicioso
Suiza: Marilí Santos Munné
Japón: Cathelijne Nuijsink
AAA © es una edición trimestral. Publicada en marzo, junio, septiembre y diciembre. Santo Domingo: Número 097, marzo 2026.
Para envío de colaboraciones, cartas o informaciones internacionales favor contactar al editor en:
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El editor no se hace responsable de los conceptos emitidos por los articulistas. Publicación registrada con el No. 83238 del 15/4/96 en el Ministerio de Industria y Comercio de la República Dominicana ©. ISSN 1028-3072. LCCN 99110069 sn 98026218 OCLC number (OCoLC) ocm 40640773



Entrevista:
En 3 vistas: Juan Luis Guerra, hoy
Ruth Herrera / Gustavo Luis Moré
Apuntes de infraestructura
Juan Luis Guerra: el Caribe revelado en la música y la prosa, Pedro Delgado Malagón
Presentan el pionero libro: La Frontera: De Capotillo a Comendador, Ruth Herrera
Apuntes de infraestructura
La Frontera: De Capotillo a Comendador, Pedro Delgado Malagón
de la edición AAA096
Patrimoniales, Ruth Herrera / AAA
La ciudad como texto, Marcos A. Blonda
El lenguaje arquitectónico del
norteamericana en Haití
Rosabaya, Cosón Samaná
Mónica Desangles
Gustavo Luis Moré
No es noticia ya el desarrollo que ha experimentado la República Dominicana en sus espacios para acomodar la enorme demanda turística y vacacional iniciada por Infratur en los años de 1970. El impacto de esta política –originada en el proyecto de Playa Dorada en Puerto Plata– ha sido descomunal: los incentivos para desarrollar miles de iniciativas protegidas por la legislación dominicana vigente han logrado multiplicar las zonas de playa, montaña y pueblos en casi toda la geografía nacional. Hoy en día no es exageración señalar el hecho real de que esta actividad es el soporte vital de decenas de comunidades, así como un robusto pilar de nuestra macroeconomía.
El manejo del territorio y la arquitectura –entendida como infraestructura vital en esta dinámica– han sido elementos fundamentales en el apoyo en estos procesos. A pesar de las a veces rígidas normativas ministeriales que dirigen la visión implementada para el uso de los suelos y los dispositivos de equilibrio sostenible, el impacto de esta creciente huella sobre el territorio es alarmantemente evidente en el universo paisajístico y natural.
Esta edición, como muchas otras anteriores, se enfoca en varios de los proyectos de valioso diseño construidos recientemente en los enclaves turísticos dominicanos principales. Villas vacacionales o residencias de uso permanente en ambientes de igual uso son incluidas a la par que conjuntos habitacionales, nuevos hoteles de gran prestancia o modestas pero potentes villas de campo distribuidas en la geografía nacional.
El elenco de autores se amplía, aunque reseñamos a varios ya reconocidos por su trayectoria destacada en ese universo. Estamos conscientes que este itinerario de AAA097 es muy incompleto. Estamos atentos a seleccionar aquellos proyectos de mayor calidad para ser integrados a la edición AAA098 de temática complementaria a ésta.
No solo los centros urbanos principales como Santo Domingo –en particular la Ciudad Colonial– y Santiago de los Caballeros, sino enclaves playeros como Juan Dolio, Bayahibe, Casa de Campo, Punta Cana, Cap Cana, Bávaro, Miches, Puerto Plata, Sosúa, Cabarete, Río San Juan y Cabrera, Samaná, Las Terrenas y Portillo, junto a otros de montaña en Jarabacoa y Constanza, son enriquecidos con piezas de valiosa arquitectura y con desarrollos urbanísticos diseñados expresamente con un marcado espíritu vacacional.
Punta Cana, originalmente un destino turístico de alto nivel, hoy se ha poblado con decenas de conjuntos creados para viviendas y apartamentos de segunda residencia, dotados de infraestructuras sociales, académicas, hospitalarias, comerciales y para el ocio
comunitario. Hoy el apelativo “cana” se está usando hasta la saciedad en varios proyectos, como un elemento de valor mercadológico e identitario de toda una región. Desde la perspectiva económica, es procedente atisbar en el futuro inmediato qué tan exitosas podrán resultar las múltiples inversiones en proceso; algunos economistas alertan sobre la posibilidad –no comprobada– de una desaceleración en las ventas inmobiliarias.
Quedan pendientes para un acercamiento cercano los proyectos de amplio alcance actualmente en proceso de obras en Punta Arena, provincia Peravia, el de Playa Bergantín en Puerto Plata y el de Cabo Rojo en Pedernales, en el extremo sur fronterizo. Las últimas dos son de las inversiones público-privadas más relevantes de la actualidad.
De igual relevancia nos parece explorar la naturaleza espacial y paisajística de la relación entre los recursos playeros y paisajísticos y la presencia de la huella humana. Esta ecuación debe ser revisada y cualificada a fines de producir una mirada propositiva y sostenible a futuro.
La edición presenta con orgullo una nueva entrevista hecha al más reconocido autor de la música popular dominicana en los ámbitos internacionales, nuestro querido Juan Luis Guerra. Juan Luis se abre a AAA ya por segunda ocasión (ver edición AAA045 ) y nos comenta aspectos íntimos de su actual carrera profesional, de sus expectativas de futuro, de su reconocida fe cristiana y de su experiencia en los resonados conciertos celebrados en Santiago de los Caballeros en el mes de febrero pasado.
Caribbeana, siguiendo su visión de sólida prestancia académica, presenta también la reseña de cuatro publicaciones de profunda naturaleza, producidos por autores de sólida trayectoria, como Marcos A. Blonda, Marcos Barinas, José Enrique Delmonte y Mauricia Domínguez, obras que enriquecen el acervo cultural e histórico de la arquitectura y del urbanismo dominicanos.
Como una primicia muy especial, hemos contado con el respaldo de los arquitectos guatemaltecos Pedro Godoy y María Sánchez del Estudio Urbano, quienes, junto al destacadísimo arquitecto
luxemburgués Leon Krier (1946-2025), fueron los autores del asombroso proyecto para la Ciudad Cayalá en las afueras de la Ciudad de Guatemala. Este admirable conjunto celebra los temas de la identidad cultural de la arquitectura local y las cualidades más ricas del urbanismo regional, reinterpretadas en un ensemble de exigente factura, hermosa ambientación y rigurosa funcionalidad. El exitoso proyecto ha sido profusamente ilustrado al considerarlo digno de ser referente a otros casos similares en el Gran Caribe.
Entrevista
Ruth Herrera y Gustavo Luis Moré
Apuntes de infraestructura
Pedro Delgado Malagón
Reseña
AAA / Ruth Herrera
Apuntes de infraestructura
Pedro Delgado Malagón
Reseña
AAA / Ruth Herrera
Biblioteca
Marcos A. Blonda
AAA / Gustavo Luis Moré
Biblioteca
Marcos Barinas / Marcos A. Blonda
Biblioteca
José Enrique Delmonte / Marcos A. Blonda
Biblioteca
Mauricia Domínguez / Marcos A. Blonda
En 3 vistas: Juan Luis Guerra hoy
Juan Luis Guerra: el Caribe revelado en la música y la prosa
Presentan el pionero libro
La Frontera. De Capotillo a Comendador
La Frontera. De Capotillo a Comendador
Lanzamiento de la edición AAA096
Intervenciones Patrimoniales
La ciudad como texto
Representación de Santo Domingo en la literatura de los siglos XX y XXI
Urbanista de Cabecera
El lenguaje arquitectónico del discurso del poder en la República Dominicana 1940-1950
Análisis comparativo de la infraestructura de servicio público durante la ocupación militar norteamericana en Haití y la República Dominicana (1915-1934)
Proyectos recientes
Estudio Urbano / Leon Krier
Proyectos recientes
Luis Vidal Arquitectos / Oscar Torrejón
Ciudad Cayalá, Guatemala
Una nueva cultura de ciudad para America Latina
Patio Embajada
Ruth Herrera / Gustavo Luis Moré
Fotografías cortesía Babeto Rodríguez / 440
Esta entrevista fue realizada pocos días después de ocurrir dos conciertos antológicos, a casa llena, presentados en Santiago de los Caballeros por Juan Luis Guerra y su banda 440 junto a un selecto grupo de invitados. Hacía tiempo que AAA no conversaba con el más célebre autor popular dominicano, quien nos recibió en su estudio con total candidez y amabilidad y habló de temas tan diversos como sus gustos musicales, su método creativo, su fe, la experiencia de Santiago, sus expectativas de futuro.
¿Serrat o Sabina?
Esas son preguntas que no se discuten, son dos maestros…
¿Lennon o McCartney?
Uaaaayyyy, tampoco… Sabes que he estado viendo la antología de los Beatles y he descubierto muchas cosas nuevas sobre ellos. Lennon era la voz de la mayoría de las canciones en la primera etapa, pero McCartney era el músico melódico, su padre era músico. Cada cual tenía su don, y eso se demuestra en sus formas de componer tan diferentes. Y por supuesto, no podemos obviar a George Martin, el quinto Beatle, que les daba la profundidad armónica y orquestal que necesitaban.
¿Beatles o Rolling Stones?
Esa está más clara, para mí ¡Beatles!
¿Bob Dylan o Leonard Cohen?
Soy más Dylan, conozco mucho más su obra musical, pero reconozco a Leonard Cohen como un compositor excelente también.
¿Luis Días o Johnny Ventura?
Luis Días es uno de los más grandes compositores dominicanos de todos los tiempos y Johnny Ventura es el padre del merengue moderno dominicano. ¡Nadie con más carisma que Johnny Ventura sobre un escenario!
¿Podrías poner en palabras tu trayecto musical, como ha ido variando la estructura de tus composiciones?
Con el cambio de las formas y la tecnología, ha variado muchísimo el proceso de grabación, mientras que la composición sigue siendo la misma, me inspiro en cualquier cosa que me rodee. Normalmente compongo en guitarra y si quiero experimentar o buscar nuevos sonidos voy al piano. Siempre empiezo trabajando la melodía y así voy desarrollando cada tema. Pero el aspecto del arreglo musical ha variado completamente, hoy es un mundo diferente. Cuando regresé de Berklee grabamos “Soplando” y seguíamos el método tradicional de escribir el score y oírlo por primera vez en el estudio de grabación.



Ahora todo lo hacemos con Logic o ProTools, y es secuenciado. Llegamos al estudio, secuenciamos y podemos oír el arreglo antes de grabarlo. Debo resaltar el equipo de producción que siempre me acompaña: Janina Rosado coproductora, Allan Leschhorn, ingeniero de sonido, y Edwin Sánchez, supervisor.
Se percibe que sigues teniendo una línea armónica muy vinculada a la expresividad de la guitarra… Así es. Mis arreglos son esencialmente guitarrísticos. Hace poco hablaba con Janina de la importancia de mantener el aspecto melódico en los arreglos, como hacían los arreglistas de big band Sammy Nestico, Nelson Riddle, Oliver Nelson, Thad Jones, entre otros. Para mí es muy importante que un arreglo pueda tararearse al igual que la canción.
¿Cuál es tu principal fuente de inspiración relativa a las otras artes, la literatura, el teatro, las artes plásticas, la misma música?
La misma música primero. Escuchar compositores clásicos como Bach, Beethoven, Ravel… jazzistas como Metheny, Bill Evans y big bands como las de Ellington o Count Basie. También me inspira mucho la poesía y la pintura.
¿Qué poetas lees?
Suelo leer poemas de Neruda, Lorca, Machado, Mir y Freddy Gatón. Hace poco recibí un hermoso libro de Julia Álvarez. Leo mucho la Biblia, que es parte de mi inspiración y, por supuesto, mi esposa Nora, mis hijos y todo lo que me rodea.
A propósito de la Biblia, ¿nos compartes tus lecturas favoritas?
¡La Biblia está llena de versículos hermosos, de sabiduría y salvación! Uno de los que más me llama la atención es Juan 3:16: “De tal manera amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito para que todo aquel que crea en Él no se pierda, más tenga vida eterna”. Y me sobrecoge la frase que inicia: “De tal manera”, tan enamorado estaba Dios de nosotros que nos envió a Jesús a pagar el precio de nuestra salvación y de nuestra paz. Fue torturado, sufrió maltratos y vergüenza pública, por ti y por mí. Jesús fue sacrificado antes de la fundación del mundo,

dice la palabra en Apocalipsis. El plan de salvación ya existía antes de nosotros nacer, algo muy difícil de entender, y eso es debido a que su amor sobrepasa todo entendimiento. Por eso nos dice Pablo en Efesios que anhela que lleguemos al punto de comprender cuán ancho, cuán alto, cuán largo y profundo es el amor de Cristo, ¡para que seamos llenos de la plenitud de Dios!
¿Por qué te llegó tan hondo tu paso a la conversión, el profundizar en la Palabra?
Bueno, la fe viene por oír y oír la palabra de Dios. ¡Mientras más oyes, mas fe tienes! A mí me gusta recitar la Biblia, cantarla, escucharme a mí mismo proclamar las promesas del Señor. Si te fijas en “Las avispas”, esa canción tiene más de 20 versículos bíblicos. No estaba pensando en ellos específicamente al momento de componerla, pero el Espíritu Santo nos recuerda lo que hemos leído y nos enseña todas las cosas.
¿Nunca te resististe en los primeros momentos de tu encuentro? No me resistí porque estaba en mucha necesidad. Me faltaba paz y no la encontraba por ninguna parte. Pero el Señor Jesús siempre llega en el momento oportuno y me predicaron de su amor y su bondad ¡y lo acepté en mi corazón! Todo el que confiesa a Jesús con su boca y cree en su corazón que el Padre lo resucitó de entre los muertos ¡es salvo! En ese momento recibí su vida en abundancia.
¿No le temes a la muerte?
Bueno, el propio Jesús dijo: Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de ese pan vivirá para siempre. Y también dijo: Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí, aunque haya muerto, ¡vivirá! Esa es su promesa para todo el que cree. Por eso Pablo decía que morir para él era ganancia y estar con Cristo ¡muchísimo mejor!
Cuando abordas un nuevo proyecto, una nueva producción, ¿tienes un marco conceptual, o trabajas canción por canción, cada una con su propia identidad?
Usualmente tenemos un concepto, a veces se desarrolla el concepto a medida que trabajamos. Hay canciones que las tienes grabadas y

te das cuenta que no pertenecen a determinado proyecto. Eso pasó con “Radio Güira”, teníamos más de cinco canciones, pero algunas no seguían el formato del álbum y decidimos guardarlas para otra ocasión. Siempre trato de que cada producción tenga un orden y concepto, y creo esto lo aprendí de los Beatles.
¿Cómo seleccionas a tus músicos? ¿Hay algún elemento determinante, o es intuitivo, o prueba y error?
Los seleccionamos dependiendo el género que vamos a grabar, pero en la mayoría de los casos son nuestros músicos de 440. Si necesitamos corno francés o violines, pues buscamos músicos sinfónicos. A través de los años han pasado músicos excelentes por nuestras grabaciones y ha sido un privilegio poder contar con ellos.
¿Tienes alguna idea que puedas compartir sobre tu próxima producción?
En esta etapa estamos grabando demos, componiendo y arreglando, después veremos lo que viene.
Mencionas la inspiración como punto de partida, pero la esperas sentado trabajando.
Sí, como decía Serrat, es muy buena la inspiración, pero es preferible que te encuentre trabajando. Tengo un hábito de componer casi a diario y todo lo que me rodea me inspira. Con relación al horario de trabajo en el estudio prefiero las mañanas desde las 10:00 hasta las 7:00 de la noche aproximadamente. Suelo componer la música primero y luego las letras.
¿Cómo evitas repetirte, caer en fórmulas? ¿Estás consciente de eso?
Simplemente compongo; luego, si algo tiende a tener cierto parecido con una canción o un arreglo ya grabado pues variamos la armonía o la melodía. ¡Todo tiene solución!
¿Qué respeto te merecen el reguetón y los géneros urbanos?
Me parecen géneros válidos, de los cuales han salido excelentes exponentes, Daddy Yankee por mencionar uno. En lo urbano tenemos

el ejemplo de Residente, ha hecho cosas impresionantes y con influencias sinfónicas.
¿Entrarías en ese mundo?
Creo que no. Puedo incluir un rap o reguetón o cualquier otro género como hicimos en el “Mambo 23”, pero no trabajar específicamente con ellos.
¿Te interesaría darle cabida al rock o al jazz?
Bueno, hicimos la canción con Michel Camilo, “Te invito a un blues”, que es un pambiche jazz. Sigo disfrutando del rock tanto como cuando era un muchacho.
Tuve la oportunidad de ver un programa de Rick Beato en las redes analizando “Roundabout” de Yes, y fue algo impresionante. Mis bachatas están llenas de riffs de guitarra rock, en especial de George Harrison. Al igual mis arreglos del jazz. Creo que la influencia de Sammy Nestico en especial es evidente en mi forma de arreglar y orquestar.
¿Cómo te ves en tu carrera en estos momentos, Juan Luis, que te gustaría hacer en los próximos años?
A mí me gustaría hacer algo clásico. He tenido conversaciones con el maestro Molina, mi querido y admirado amigo, y creo que pronto trabajaremos juntos. Tengo algunos bocetos de carácter sinfónico y corales.
¿Te ves retirado en algún momento?
No por ahora, pero en algún momento sí… no podré estar dando brincos para siempre (risas).
Pero Paul McCartney no se ha retirado…
Paul es impresionante, tiene 83 años y hace conciertos de tres horas. Ya lo he visto unas cuatro veces y es digno de admirar. Mientras disfrute el escenario que prosiga. Y es bueno destacar también que ¡el compositor nunca se retira!





Háblanos de tu experiencia con Sting. Sting es un extraordinario músico y compositor, uno de los grandes intérpretes del rock de todos los tiempos.
Lo conocí la primera vez que vino a Altos de Chavón. Cenamos la noche anterior a su concierto y me invitó a tocar guitarra en “Fragile”. Una de las cosas que me impresionó de él fue cuando le pregunté cómo escogía a sus músicos, y me respondió: “tienen que tocar mejor que yo”, jajaja… Ya sabes lo que eso implica.
Con relación a nuestra colaboración me sentí privilegiado de que cantara una de mis bachatas en español, lo recibo como un honor y una bendición.
Hablemos de tu reciente experiencia en Santiago, donde hicieron una producción que fue más allá que una producción normal de la banda.
Desde el principio quisimos hacer algo especial para Santiago, dar lo mejor de nosotros y preparar un concierto diferente pues teníamos mucho tiempo sin ir. Planificamos todo detalladamente; luces, sonido, pantallas y hasta el show de drones.
Luego nuestros queridos invitados: Beto de Rawayana, Maridalia y Mariela, Frank Ceara, Sandy Gabriel, El Blachy, Manny Cruz y mi admirado Prodigio. ¡El público estuvo impresionante! ¡Todo quedó tal cual lo soñamos! ¡Gracias Santiago!
Dime tu canción favorita de 440, rápido, no lo pienses… Eso es muy difícil... jajajaja… Cada una tiene su particularidad y llena su cometido.







Pedro Delgado Malagón
El calor de Santo Domingo —ese sol que no se posa sino que se incrusta en la piel como una bendición y como una carga— está en la raíz del hombre que camina por los pasillos de Berklee con una guitarra colgada al hombro y con un rumor de mares del sur en la memoria. Un hombre alto, de pasos tranquilos, que escucha en el tránsito de la ciudad norteña los ecos del merengue campesino que aprendió en su infancia; los salmos de las iglesias evangélicas, las voces de Juan Lockward y de Joseíto Mateo. Y que ahora lleva, sin saberlo, la semilla de un lenguaje que no será ni estrictamente merengue, ni estrictamente pop, ni estrictamente salmo, sino algo nuevo, hecho de todos y de ninguno, como los ríos que bajan de las montañas y llegan al mar sin pedir permiso, ni dar explicaciones.
Nació en 1957 y su infancia transcurrió entre la disciplina escolar y la música de la radio, entre el olor de los mangos maduros y el sonido de los LP que llegaban de Puerto Rico y de New York. Estudió primero arquitectura, como si quisiera darle a la forma de las casas el mismo equilibrio que después daría a las canciones, Y luego música, ya sin remedio, en Berklee College of Music en Boston, donde aprendió armonía moderna y arreglos jazzísticos, pero sin dejar de ser ese muchacho dominicano que recordaba el güiro y la tambora. De ahí viene esa mezcla de rigor técnico y abandono lírico que define su obra.
Cuando regresa a su país y funda 440, el grupo que sería su banda de batalla, no imaginaba que la República Dominicana —esa isla de contrastes, de pobreza antigua y de fiestas interminables— sería su laboratorio sonoro y también su púlpito. ‘Ojalá que llueva café’ (1989) irrumpió con la fuerza de un himno colectivo: un canto de esperanza y de nostalgia rural, con la sencillez del refrán y la complejidad de un arreglo jazzístico. Era, a la vez, una canción de protesta disfrazada de plegaria agrícola y un acto de ternura social. Y desde entonces, cada disco ha sido un capítulo de una crónica mayor: ‘Bachata Rosa’, ‘Areíto’, Fogaraté, ‘Ni es lo mismo ni es igual’, ‘Mudanza y acarreo’, ‘Soplando’, ‘Mientras más lo pienso’. Siempre jugando con el límite entre lo secular y lo sagrado, entre la pista de baile y el sermón, entre la ironía y la compasión.
La raíz de esa música está en un mestizaje profundo. El merengue, con su estructura binaria, su premura bailable, su llamado a la colectividad, es para Juan Luis Guerra una plataforma y no una jaula. Sobre ese pulso coloca armonías propias del jazz, coros que evocan góspel y letras

que fluctúan entre el costumbrismo y la metáfora bíblica. La bachata, antaño música de bares y arrabales, recibe de él un barniz poético y urbano, sin perder su dolor original. Y el son caribeño, el bolero, incluso la salsa, aparecen en su obra como referencias móviles, a modo de citas afectuosas. Su discografía es un mapa sonoro de Hispanoamérica que no se conforma con repetir clichés, sino que los transforma.
La prosa de Juan Luis Guerra —menos perceptible que su música, pero no menos intensa— prolonga esa mezcla. Sus entrevistas, sus declaraciones públicas, sus apuntes de devoción tienen una ternura piadosa, una humildad que no es fingida sino casi tímida, como si quisiera retirarse antes de que la cámara dispare. No hay en ella exhibición ni cálculo, sino una cadencia lenta, reflexiva, con pausas largas, tal si midiera cada palabra a la luz de una conciencia trascendente. Se percibe la influencia de la lectura bíblica, de los himnos y salmos, pero también de la ironía criolla. Habla como canta: invocando imágenes sencillas que se abren a significados mayores.
En esa prosa —ya sea en las notas de sus discos, en sus discursos de aceptación de premios, en los mensajes a su público— hay un gesto de cuidado. Guerra no se enoja: más bien se compadece. No denuncia con estridencia: en todo caso, sugiere con metáforas. No reclama un lugar para sí: abre un espacio para los otros. Esa “piadosa ternura” es, en realidad, una ética del lenguaje. En vez de hurgar en el morbo, invita a mirar con gratitud; en vez de regodearse en el drama, busca la esperanza. En un tiempo en que las redes sociales premian el escándalo, su tono parece de otra época, y sin embargo esa distancia lo vuelve actual.
Su trascendencia en el ámbito hispanoamericano es múltiple. Por un lado, ha internacionalizado el merengue y la bachata sin reducirlos a productos turísticos: los ha dignificado como géneros con historia, con raíces populares y con potencial de innovación. Por otro, ha demostrado que se puede ser masivo sin renunciar a la complejidad musical y a la profundidad lírica. Y también ha encarnado una suerte de diplomacia cultural: en sus giras, en sus colaboraciones con artistas de Puerto Rico, México, España e Inglaterra ha tendido puentes, mostrando que la identidad caribeña no es una isla sino un archipiélago.


“El Prodigio”, acordión, invitado
En la escena global, la repercusión de sus canciones es innegable. “Bachata Rosa” vendió millones de copias y ganó premios Grammy; “La bilirrubina” se canta en estadios europeos; “Visa para un sueño” fue himno de migrantes en Nueva York y en Madrid; “Ojalá que llueva café” se volvió metáfora de justicia social para campesinos en toda América Latina. Y sin embargo, más allá de los números, su universalidad radica en otra cosa: en la capacidad de transformar una experiencia local —el campo dominicano, el barrio de Santo Domingo, la liturgia evangélica— en símbolos comprensibles para cualquier público. Sus canciones son, a la vez, profundamente dominicanas y radicalmente universales, como el blues del Delta de Mississippi o el fado de Lisboa.
En este sentido, Juan Luis Guerra ha logrado algo que pocos artistas consiguen: construir una obra que no es sólo entretenimiento ni sólo mensaje, sino una visión del mundo. Su música —con ese verbo rítmico, envolvente, a ratos épico— es un relato coral en el que hablan los campesinos y los estudiantes, los enamorados y los migrantes, los que bailan y los que rezan. Y su prosa, discreta pero firme, es la contrapartida reflexiva de ese relato: la voz del narrador que, después de la fiesta, se sienta a contar lo que vio y a dar las gracias.
Quizá por eso, escucharlo o leerlo produce la sensación de estar ante algo más grande que la suma de notas y palabras. Como si en cada compás hubiera un eco de país, un rumor de historia compartida, una promesa de redención. Como si las tamboras y los metales, las guitarras eléctricas y los saxofones, los coros y las metáforas fueran los personajes de una novela sin fin, escrita en clave de merengue, con capítulos de bachata y epílogos de jazz.
Así se explica que, más de tres décadas después de aquel primer golpe de tambora, su obra siga creciendo, dialogando con nuevas generaciones, cruzando fronteras. No es sólo un fenómeno de ventas ni un ícono pop; es un contador de historias sonoras, un cronista de la fe y del amor, un arquitecto de ritmos que diseñó, sin planos visibles, un puente entre la República Dominicana y el mundo.
Y en ese puente —hecho de síncopas y metáforas, de trompetas y
de salmos— caminan millones de oyentes que se reconocen en sus canciones y en su palabra. Ellos, nosotros, todos, llevamos en el oído y en la memoria esa mezcla de rigor y ternura, de baile y plegaria, de Caribe y de universo. Una mezcla que, como las mejores epopeyas, no se agota en la anécdota, sino que abre un territorio donde la vida y el lenguaje se abrazan en un denso e interminable río.
Juan Luis Guerra: el Caribe revelado
Hubo un tiempo en que el mar Caribe, vasto y adornado de islas como un collar de perlas rotas, fue escenario de sinfonías naturales —el oleaje, los vientos alisios, las voces del cacao y del ron fermentando en tinajas— que aguardaban, desde siglos atrás, un oído capaz de convertirlas en música humana. De ese silencio preñado de ritmos surgió, con la exactitud tardía de los astros, la música de Juan Luis Guerra: un milagro de equilibrio entre lo culto y lo popular, entre el salmo y el tambor, entre el ingenio de la letra y la transparencia de la emoción.
No se entiende su obra, con todo, si acaso la excluimos de la gran tradición americana del asombro; esa que, desde los taínos que soplaban caracolas, hasta los negros que templaban cueros bajo la luna, fue acumulando los materiales de un porvenir musical. En Santo Domingo —donde la historia parece sonar en compases alternos de esplendor y naufragio— nació el joven que habría de unir el merengue y el bolero con la arquitectura tonal aprendida en las aulas de Berklee, para luego devolverlos al mundo con el sello de un Caribe espiritualizado.
Nada más ajeno al arte de Juan Luis Guerra que el simple entretenimiento. Su música no distrae: más bien, enaltece. En ella vibra la gramática del asombro americano, la tierra que canta a través de sus pueblos; adonde lo maravilloso no es invención ni artificio, sino sustancia de lo cotidiano. Así lo atestiguan los azules y amarillos de *Ojalá que llueva café*, donde una lluvia mítica de fresas y miel redime las sequías de un país y de un tiempo. Aquello no era metáfora, sino profecía del pan compartido.
Sus inicios fueron modestos y casi litúrgicos. Hijo de un educador y de una pianista, creció entre los himnos de la iglesia y los pregones de la calle. Estudió filosofía antes de entregarse a la música, y cuando viajó

a Boston (a esa catedral sonora llamada Berklee) descubrió que el Caribe podía medirse con el pentagrama del jazz y que las síncopas del merengue contenían una sabiduría ancestral no menos compleja que las fugas de Bach. Y volvió a su isla con una convicción de profeta: también con el tambor podía hacerse teología.
Con 440 (nombre que alude a la frecuencia sonora del “La”, símbolo exacto de afinación universal) comenzó a cincelar su propio recinto expresivo. Cada disco era un retablo en el que convivían la bachata, el son, el bolero y la poesía. En sus letras había el aliento de un predicador ilustrado y la ironía de un juglar urbano. En *Bachata Rosa*, el erotismo y la elegancia se fundieron en un lenguaje sin precedentes; en *Areíto*, el artista volvió la mirada hacia las raíces indígenas y africanas, convocando los espíritus del tambor mayor y los ancestros del canto colectivo.
Aunque es en la estructura de su música donde emerge el verdadero artificio del Caribe profundo: esa capacidad de elevar lo popular a categoría de rito. Sus arreglos, complejos y transparentes, son arquitecturas sonoras en las que cada trompeta y cada coro obedecen a un principio de orden cósmico. Como en los templos coloniales del trópico, donde el dorado barroco no era lujo sino fervor, en sus canciones el exceso es armonía, la abundancia es medida y la devoción es euritmia.
Juan Luis Guerra pertenece a esa estirpe de creadores que devuelven al arte su sentido original: el de testimoniar una visión del mundo. En su caso, una mirada del Caribe como espacio metafísico, donde el gozo y la tristeza conviven con naturalidad; y en la que el baile es, al mismo tiempo, oración y conjuro. Sus canciones han cruzado los océanos sin renegar del origen; como esos árboles de manglar que, hundiendo raíces en la

sal, levantan su verde intacto hacia el sol. Y hay en su figura, además, un misterio de equilibrio: un hombre profundamente religioso, pero de una fe abierta a la belleza; un músico de multitudes que compone en silencio; un dominicano universal cuya humildad parece desafiar la lógica del éxito. Ha hecho de la música un ministerio del alma y del cuerpo, reconciliando las pulsiones del tambor africano con la verticalidad de la plegaria cristiana. En esa síntesis reside su genio y su legado: haber descubierto que el destino del Caribe no sería imitar, sino revelar al mundo su originalidad.
Cuando en sus conciertos la multitud canta al unísono, no se asiste a un espectáculo, sino a una ceremonia de identidad. Allí el Caribe se reencuentra consigo mismo y se reconoce en su palabra, en su cadencia, en su milagrosa alegría. Es el mismo pueblo que un día inventó la güira y la tambora para domesticar el tiempo; y que hoy, guiado por la música de uno de los suyos, se contempla en un espejo sonoro de esplendor y dignidad.
Juan Luis Guerra no ha hecho otra cosa que escuchar: al viento del trópico, a las campanas del alma, a las voces antiguas que todavía susurran bajo las ceibas. Y de esa percepción ha brotado un arte que, más que música, es una manera de entender el mundo: el Caribe como partitura, la historia como ritmo y la fe como acorde mayor. Porque, en definitiva, hay en su música una conciencia del tiempo americano: ese devenir cíclico y voluptuoso en que la historia, el mito y la melodía se abrazan en un mismo compás.
Escuchar a Juan Luis Guerra es oír al continente que despierta; es asistir, maravillados, a la reaparición de lo real maravilloso del Caribe.
AAA / Ruth Herrera
Con el auspicio de la Fundación de Desarrollo Fronterizo (Fundefro), se realizó el lanzamiento del libro La Frontera. De Capotillo a Comendador, del arquitecto Gustavo Luis Moré, la periodista Ruth Herrera y el fotógrafo Gustavo José Moré, con la edición de Archivos de Arquitectura Antillana (AAA). La actividad tuvo lugar en el foro Pedro Mir de Libros Cuesta. Ocuparon la mesa principal los arquitectos Alejandro Marranzini, director de la Fundación, y Gustavo Luis Moré, editor de la revista AAA; el intelectual e ingeniero Pedro Delgado Malagón, presentador del libro; el general Rafael De Luna Pichirilo, miembro de Fundefro, y la periodista y editora Ruth Herrera.
Al tomar la palabra, Delgado Malagón, afirmó que la obra “no reduce la frontera a consigna ni a explicación única. No la aborda desde la abstracción teórica ni desde el grito. La recorre, la observa, la documenta, la muestra tal como es, con la paciencia del reportaje y la atención del testigo”.
Resaltó que, junto al paisaje, el libro “incorpora reportajes de lugares emblemáticos y entrevistas que son uno de sus mayores aciertos… Voces dominicanas y haitianas que no pretenden representar la verdad total, pero que juntas construyen una visión plural y verosímil de la frontera vivida. No hay personajes idealizados ni figuras demonizadas”.
De esta forma el libro permite que el lector descubra “una frontera que no se deja reducir a las categorías habituales del debate público. No es solo tensión, ni únicamente escenario de problemas. Es circulación, negociación constante, soluciones prácticas”
En su turno, Marranzini dijo que “la edición de este libro es un aporte de Fundefro para dar a conocer la zona fronteriza, su población, su cultura, sus variados ecosistemas, sus bellos paisajes, sus vías de comunicación, sus lugares de interés turísticos, su potencial de desarrollo”.
Abogó por “sumar voluntades” para contribuir con la mejoría de la calidad de vida de las poblaciones dominicanas fronterizas, a fin de que tengan más presencia en la región. Así lo garantiza la Constitución de la República y en la Estrategia Nacional de Desarrollo. Agradeció la colaboración del Cesfront, de la Dirección de Promoción de Comunidades Fronterizas, al Ministerio de Defensa y al Ejército de la República Dominicana, que acompañaron y garantizaron la seguridad del recorrido.
Moré, conceptualizador y coautor de La Frontera, explicó que la idea surgió motivada por la dificultad en imaginar la irregular geografía de la línea divisoria en sí misma, por la rica historia de sus asentamientos y por el desconocimiento de la mayoría de los dominicanos. No conocemos la frontera. El amplio público compuesto por profesionales, empresarios, estudiantes y militares se mostró atento y entusiasta ante las exposiciones. Al final departió animadamente, disfrutando de un generoso brindis.
Esta edición de La Frontera. De Capotillo a Comendador corresponde a la primera etapa de un proyecto exhaustivo que cubrirá toda la línea fronteriza. El libro de 200 páginas se imprimió en tapa dura, formato alto vertical, con un despliegue de vívidas fotografías, mapas y gráficos. Está a la venta en Libros Cuesta.








Pedro Delgado Malagón
Hablar hoy de la frontera dominico-haitiana es adentrarse en uno de los espacios más complejos, sensibles y a menudo peor comprendidos de nuestra realidad nacional. No es solo una línea sobre un mapa, ni un dispositivo de control, ni una herencia del pasado. La frontera es, ante todo, experiencia viva. Un territorio donde confluyen paisaje, circulación humana, intercambios económicos, tensiones silenciosas y formas cotidianas de convivencia.
El libro que presentamos, La Frontera. De Capotillo a Comendador, parte de esa convicción. No reduce la frontera a consigna ni a explicación única. No la aborda desde la abstracción teórica ni desde el grito. La recorre, la observa, la documenta, la muestra tal como es, con la paciencia del reportaje y la atención del testigo.
No es casual que los autores —Gustavo Luis Moré, Ruth Herrera y Gustavo José Moré— hayan escogido como arco simbólico dos puntos extremos cargados de sentido. Capotillo, en el norte, recuerda el inicio de la Guerra de la Restauración en 1863, cuando la República Dominicana reafirmó su decisión de existir como Estado soberano. Comendador, en el suroeste, representa otra dimensión de la frontera: menos épica, más cotidiana, menos inscrita en la memoria heroica, pero profundamente reveladora de la vida diaria. Entre ambos puntos se despliega un territorio extenso y diverso que el libro recorre sin prisa y sin estridencias.
Este no es un libro de historia. Las referencias históricas aparecen únicamente para situar un lugar, un monumento o un episodio significativo. El corazón de la obra es otro. La Frontera. De Capotillo a Comendador es un amplio documento gráfico y humano. Un reportaje sostenido por fotografías, planos, mapas, imágenes aéreas, el registro del camino y la presencia concreta de los espacios.
Las páginas muestran ríos, montañas, valles, bosques y llanuras secas. El Masacre, el Artibonito, pasos formales e informales, carreteras principales y caminos secundarios. Iglesias, escuelas, parques, fortalezas, puestos fronterizos, mercados y pequeños núcleos urbanos. Las imágenes y los planos aportan información precisa y, al mismo tiempo, transmiten la sensación de habitar esos lugares. El territorio no es fondo: es protagonista silencioso. Cada fotografía recuerda que la frontera es concreta, irregular, áspera a veces, y que condiciona la vida de quienes la habitan.
Junto al paisaje, el libro incorpora reportajes de lugares emblemáticos y entrevistas que constituyen uno de sus mayores aciertos. Hablan lugareños, comerciantes, transportistas, trabajadores agrícolas, sacerdotes, militares, funcionarios públicos. Voces dominicanas y haitianas que no pretenden representar una verdad total, pero que juntas construyen una visión plural y verosímil de la frontera vivida. No hay personajes idealizados ni figuras demonizadas. Hay personas que trabajan, intercambian, resuelven, se adaptan. Estas voces permiten percibir el pulso de la frontera, desde la vida cotidiana hasta episodios de relevancia local.
El lector descubre así una frontera que no se deja reducir a las categorías habituales del debate público. No es solo tensión, ni únicamente escenario
de problemas. Es circulación, negociación constante, soluciones prácticas. La economía que aparece en estas páginas es híbrida y funcional: mercados binacionales, comercio de pequeña escala, transporte informal, intercambio cotidiano de bienes esenciales. El libro no celebra ni condena: sencillamente muestra, describe, sitúa.
De forma tangencial, el libro deja ver la asimetría que existe entre las dos naciones que comparten la isla. Haití, con los indicadores socioeconómicos más bajos del continente, y la República Dominicana, que ha experimentado crecimiento sostenido en las últimas décadas. Esa desigualdad no es argumento ideológico: es más bien un dato de contexto que atraviesa la vida fronteriza y explica muchas de sus dinámicas.
Aunque el libro no aborda específicamente la construcción del muro fronterizo, conviene señalar que medidas de tal naturaleza procuran mantener el control migratorio y resguardar la integridad del territorio nacional. En un espacio amplio y complejo, con flujos humanos constantes y un relieve desafiante, dichas estructuras ofrecen un marco de orden que facilita la gestión de pasos fronterizos y la seguridad de las comunidades.
Uno de los méritos del libro es su tono. En un tema propenso a la exageración y al grito, los autores optan por la sobriedad. La cámara no busca impacto fácil ni imagen efectista. El texto que acompaña las fotografías es descriptivo, contenido, funcional. Ofrece claves de lectura, sitúa al lector y permite que la realidad hable por sí misma. Esa elección formal es también una postura ética.
El resultado es una obra que invita a mirar con atención, a detenerse, a comprender la frontera: no como concepto abstracto, sino como sucesión de lugares concretos y vidas específicas. El lector no recibe un discurso cerrado, sino una experiencia prolongada: casi un recorrido físico a lo largo de la línea de Capotillo a Comendador.
En un momento en que la frontera ocupa un lugar central en el debate público dominicano, este libro aporta algo cada vez más escaso: una perspectiva. No pretende ofrecer soluciones ni dictar juicios. Su valor reside en mostrar, documentar, hacer visible una realidad compleja sin deformarla.
Las fronteras no se perciben desde la distancia ni desde las palabras. Se comprenden recorriéndolas, observándolas, escuchando a quienes las habitan. Eso es lo que hace este libro, con paciencia y sobriedad. Y al hacerlo, nos recuerda que ningún límite se vuelve inteligible sin mirada atenta, y que toda aproximación responsable comienza siempre por la observación honesta.
Porque al final, las fronteras no solo delimitan territorios: muestran cómo una sociedad enfrenta sus límites, reconoce al otro y se observa a sí misma. Comprender una frontera es, en esencia, confrontar la complejidad de la vida compartida, sus tensiones y sus silencios. Y este libro nos recuerda que toda mirada que atraviesa un límite revela, con la claridad del espejo, aquello que somos y aquello que no podemos ignorar.
Hotel Mercedes, Santiago
AAA / Ruth Herrera
El Centro Cultural Banreservas Santiago, alojado en el espléndido edificio histórico del Hotel Mercedes, fue el anfitrión para el lanzamiento de la revista AAA096, dedicada al tema de “Intervenciones Patrimoniales”. El artículo central de este número precisamente reseña in extenso el proyecto de rescate y nuevo uso de este célebre hotel inaugurado en 1929, obra del Arq. Romualdo García Vera.
La actividad fue realizada a casa llena el pasado martes 3 de marzo y contó con la participación de la Lic. Gladialisa Pereyra, directora ejecutiva del Centro, quien ofreció las palabras de bienvenida y brindó una elogiosa visión del trayecto de AAA en la escena cultural dominicana.
El Arq. G. L. Moré, editor de AAA, dibujó el marco editorial que dio cabida y estructura a esta reseña especial, en la que se incluyeron textos de varios de los protagonistas en este exigente proceso, como son el Arq. Ja’El García, autor del proyecto arquitectónico director; el Arq. César Payamps, responsable del marco normativo de la restauración y representantes de la Dirección Nacional de Patrimonio Monumental en Santiago; la Lic. Margarita González Auffant, curadora de la estupenda colección de Banreservas expuesta en el Museo de Arte de Santiago (MAS), y el Dr. Edwin Espinal Hernández, historiador y miembro de los colectivos locales del DoCoMoMo y del ICOMOS, quien ofreció una apasionante visión crítica del proceso.
La mesa principal estuvo compuesta por los ponentes arquitectos Moré, García y Payamps y el doctor Espinal.
La activa y militante participación de los asistentes permitió comprender la importante valoración de la comunidad santiaguera de este singular patrimonio de la ciudad. Varios participantes elevaron sugerencias de gran utilidad que podrían ser contempladas en el manejo futuro de esta importante institución cultural cibaeña.
Vista parcial del auditorio a casa llena durante el evento en el primer nivel del Hotel Mercedes.
Abajo el Arq. Ja’El García.


Desde la izquierda, Arq. Gustavo Luis Moré, editor de AAA, Doc. Edwin Espinal Hernández, ponente, Lic. Gladialisa Pereyra, directora del Centro Cultural Banreservas Santiago, Arq. Gina Schiffino, Banreservas, directora del proyecto, Arq. Ja’El García y Arq. César Payamps, ponentes.
Abajo el Arq. Cesar Payamps, representante de la DNPM Santiago.


El Arq. Gustavo Luis Moré, editor de AAA durante su participación, comparte con el nutrido público asistente.
Abajo el Dr. Edwin Espinal Hernández, miembro del DoCoMoMo Dominicano y del ICOMOS Dominicano.


La ciudad como texto
Marcos A. Blonda / texto de Gustavo Luis Moré

Verbalizar no constituye el hecho primigenio del gesto creativo; pero solo cuando transformamos las ideas en palabras logramos comprender ese hecho en toda su magnitud humana y lo convertimos en una experiencia capaz de ser comunicada. De esta forma, idealizar la ciudad, graficarla en el pensamiento para luego construirla —como suele ser la labor de urbanistas, arquitectos, políticos y, aceptémoslo, de todo ser humano— es solo un paso dentro de una suerte de textos que van desde la imaginación hasta el hecho nunca totalmente consumado que es la ciudad: ese lugar de interacción, arcilla de toda identidad colectiva.
Marcos A. Blonda aborda en su libro La ciudad como texto, producto de su tesis doctoral, la labor de leer la ciudad como artefacto a través de las palabras escritas por un número significativo de autores que describen un arco de gran potencia literaria. Atisba en el devenir de la historia nacional desde el siglo XVI, concentrándose en los últimos dos siglos, y elige aquellas narrativas que demuestran su idea de partida: entender la materia urbana como una construcción cultural, no solo desde la normativa del urbanismo, sino desde la fabricación del texto literario extraído de su contexto material.
Basado en los conceptos de spatiality y geocriticismo, escribe Blonda una serie de reflexiones pivotales que transcribo aquí para situar el tono del texto:
“El espacio es absolutamente necesario para hacer verosímil lo narrado… todo lo narrado está situado dentro de un espacio descrito… la idea de imaginario combina lo espacial, lo cultural y lo social”.
Aterrizando en América, cita: “…la historia de América comienza, prácticamente, como un hecho urbanístico”.
Adentrado ya en el siglo XX dominicano, señala: “Las dictaduras de Trujillo y Balaguer (…) adoptaron la ciudad como escenario de intervenciones espaciales mediante la construcción de un discurso mítico (…). Paz, progreso y modernidad se traducirán en edificios administrativos, escuelas, guarderías, hospitales y todo lo que caracteriza a una sociedad moderna en términos materiales”. En particular, con gran sensibilidad sugiere un aspecto determinante: “(…) el espectáculo dramático e hiperbólico de la Era nace y muere en el Malecón”.
Aclara Blonda una idea pionera para interpretar la literatura posdictadura trujillista: “(…) después de decapitada la dictadura de Trujillo, las representaciones de Santo Domingo tienden a excluir los espacios aprobados por el poder y se concentran en representar espacios marginales habitados por sujetos en conflicto”.
Cita a Ibisch, quien atribuye tres funciones a las ciudades en la literatura: “(…) la función documental, la función narratológica y un modelo que actúa como esquema cognitivo relacionado con nuestra memoria cultural”.
Blonda, Marcos A.
La ciudad como texto
Representación de Santo Domingo en la literatura de los siglos XX y XXI
Isla Negra editores, San Juan / Santo Domingo 2025, 224 pp.
La estrategia metodológica de la investigación se centra en caracterizar las obras seleccionadas a partir de un análisis contextual de sus principales elementos: personajes, estructura argumental, eje espaciotemporal, contexto histórico, rasgos de estilo, écfrasis y otros recursos retóricos. Luego se propone comentar las ideas de lo urbano en las obras estudiadas y evidenciar sus distintos aspectos a través de fragmentos ilustrativos. La obra describe este arco metodológico con coherencia, mediante innumerables pasajes bien seleccionados y profundamente estudiados en sus contextos particulares.
Valgan como muestra del rigor documental las siguientes citas.
De La ciudad romántica, de Tulio M. Cestero, cito esta escena de gran potencia que retrata el duro clima tropical: “El sol estival derrama sobre Santo Domingo de Guzmán torrentes de fuego, que ondulan en las bóvedas de la gótica catedral, corren por los techos de las casas, surtiendo en chorros por las gárgolas, en algunas de piedra labrada con figuras de canes con la lengua afuera (…)”..Del mismo Cestero, en La sangre, esta elegía a la geografía costera de Santo Domingo: “¡Qué fiesta para sus ojos! El cielo azul, límpido, sin una nube. El sol derrama oro cobrizo sobre Santo Domingo de Guzmán, con amor fecundamente inagotable. El mar cabrillea deshilando sus randas de espuma en la arena de la Playa del Retiro, y muge con ternura de toro celoso en las peñas del acantilado, sostén de la Torre del Homenaje (…)”.
En Caonex, de J.M. Sanz Lajara, se distingue una de las más reconocidas representaciones de la ciudad y su arquitectura moderna durante la Era de Trujillo, dedicada al desaparecido Hospital Antituberculoso Dr. Martos, que funcionó durante décadas como campus I de la UNPHU: “El establecimiento de salud quedaba en las afueras de la ciudad, arriba de las lomas por donde se inicia la carretera central. Era una construcción blanca, estrellada, con galerías abiertas al viento. Palmeras y mangos, rosas y césped lo rodeaban”.
Y esta otra, de particular relevancia: “Aseguraba que el Jaragua exótico, lujoso, caro, engrandecía a la ciudad. Y como en sus aireados salones, en su piscina de verdes azulejos, en sus habitaciones modernistas y cómodas, se reflejaba para él la paz ricachona y novísima del país, amó al hotel (…)”.
Estimo apropiado citar la reseña de la solapa del libro, escrita por Arturo Victoriano: “
“En La ciudad como texto, Marcos A. Blonda ofrece una obra pionera que entrelaza con lucidez crítica literaria y pensamiento arquitectónico para interpretar las representaciones de Santo Domingo en la literatura dominicana de los siglos XX y XXI. Con una mirada profundamente interdisciplinaria, y continuando los trabajos de críticos dominicanos como Miguel D. Mena, Soledad Álvarez y Marcio Veloz Maggiolo, el autor convoca a figuras como Foucault, Mumford, Simmel y Aldo Rossi para iluminar la dimensión espacial como eje narrativo y cultural”.
Marcos Barinas / texto de Marcos A. Blonda

Marcos Barinas Uribe (Santo Domingo, 1970) es arquitecto y urbanista, con una larga trayectoria como diseñador, consultor, profesor y estudioso del fenómeno urbano. Su carrera incluye estancias docentes en Estados Unidos, Venezuela y Sudáfrica, así como asesorías al Estado dominicano y proyectos privados en la República Dominicana y otras islas del Caribe.
Su presencia en los medios es constante, donde explica, con claridad pedagógica, las prácticas que harían de nuestras ciudades mejores lugares para vivir. A veces comparo su labor divulgativa con la de Neil de Grasse Tyson en la astrofísica: ambos traducen temas complejos al lenguaje cotidiano.
Esa vocación divulgadora se confirma en su libro Urbanista de cabecera: incisiones críticas en el Gran Santo Domingo, publicado a finales de 2025, que reúne artículos periodísticos y ensayos académicos escritos desde el año 2000. Se trata de más de dos décadas de pensamiento urbano expuestas en una prosa accesible tanto a especialistas como al público general. Tras una presentación de Francisco J. Rodríguez Suárez, director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Illinois, y una introducción del propio autor, el libro se divide en tres secciones: Epidermis, Dermis e Hipodermis.
El texto inicial, “Carta de Johannesburgo a Santo Domingo”, propone, mediante un recurso epistolar, siete recomendaciones que la ciudad sudafricana dirige a la capital dominicana. Más que ficción, es la mirada experimentada del urbanista que sabe leer el presente como antesala del futuro. Este enfoque es constante en el libro: Barinas no se limita al detalle físico ni al pintoresquismo superficial, sino que examina tendencias globales, flujos de capital y dinámicas económicas que modelan la ciudad contemporánea.
Su análisis reivindica también la relación entre las ciudades caribeñas y el mar, ofreciendo una visión renovada del litoral de Santo Domingo, desde Haina hasta Boca Chica. Allí, infraestructuras logísticas, sistemas productivos y redes de transporte aparecen no como elementos aislados, sino como partes de sistemas determinados por la globalización. La ciudad, sugiere Barinas, es un proceso inscrito en fuerzas que trascienden lo físico.
En el ensayo “El final de la ciudad quieta”, el autor examina la evolución urbana mediante una lectura que combina historia y contemporaneidad. No es una narración cronológica, sino una interpretación de procesos y transformaciones: el derribo de murallas, la apropiación del frente marítimo y la expansión de infraestructuras responden a impulsos modernizadores. La ciudad quieta ha dado paso a una urbe dinámica, aunque marcada por tensiones entre inclusión social y desarrollo material.
En otro texto relevante, Barinas analiza las “máquinas urbanas” —puertos, aeropuertos, metro— cuestionando la idea de que generan progreso por sí mismas. Argumenta, en cambio, que son consecuencia del desarrollo, no su
Urbanista de cabecera: incisiones críticas en el Gran Santo Domingo
Marcos Barinas Uribe
Editora Nacional, 2025 204 páginas
causa, y critica la pasividad de la profesión frente a modelos desarrollistas centrados en la infraestructura.
La sección Dermis reúne artículos periodísticos donde el autor asume plenamente su rol de divulgador. Desde temas cotidianos como la bicicleta, el tránsito, las aceras o las escuelas, construye una narrativa urbana comprensible y crítica. Destacan textos como “Nuestra creciente huella urbana”, sobre la expansión metropolitana; “Diseño sostenible y educación escolar”; y “¿Quién mató al transporte público?”. En ellos aborda problemas como la pérdida de cobertura boscosa, la presión sobre los recursos hídricos y la congestión vehicular.
Finalmente, en Hipodermis, Barinas presenta “Calle El Conde: espina dorsal de la memoria urbana”, donde ofrece una visión histórica, un diagnóstico actual y una propuesta para revitalizar esta emblemática vía.
El libro culmina con “La transformación urbana de Santo Domingo en el siglo XXI”, texto que integra historia, análisis y prospectiva en cinco claves para el desarrollo metropolitano.
Un breve epílogo menciona la aprobación del reglamento de la Ley de Ordenamiento Territorial, que el autor interpreta como una oportunidad para corregir las contradicciones del crecimiento urbano.
Urbanista de cabecera es un libro que se lee con placer y provecho. Barinas logra explicar la complejidad urbana con claridad, integrando datos, historia y reflexión crítica. Su mirada, apasionada y rigurosa, nos muestra la ciudad que ama —“hasta la rabia”— no solo como es, sino como podría llegar a ser.
1940-1950
José Enrique Delmonte / texto de Marcos A. Blonda

La literatura acerca de la dictadura de Trujillo se ha centrado en causas, hechos y consecuencias. Durante las décadas que han transcurrido desde el 30 de mayo de 1961 se han escrito miles de páginas acerca de los crímenes, de los héroes y villanos, de las relaciones del dictador con sus aliados y adversarios internacionales, del régimen de control y terror que ejerció y de su ajusticiamiento. Algunos autores han tocado el trasfondo mismo del régimen ahondando en el sostén ideológico de la tiranía y las estrategias retóricas de los intelectuales al servicio del régimen; por sólo citar a dos tenemos el caso de Mito y cultura en la era de Trujillo de Andrés L. Mateo (2004) y La poética del trujillismo: Épica y romance en el discurso de “la Era” de Médar Serrata (2016). Un nuevo título viene a sumarse a la literatura de análisis profundo de la prolongada tiranía que, sin duda alguna marca, la etapa final de los procesos de modernización iniciados a fines del siglo XIX (Cassá: 2001), se trata de El lenguaje arquitectónico del discurso del poder en la República Dominicana 1940-1950 de José Enrique Delmonte Soñé y que por la importancia que reviste quiero comentar aquí.
Esta investigación es producto de una meditación larga y profunda acerca del discurso del poder trujillista articulado por intelectuales al servicio del régimen y su manifestación en la arquitectura. Delmonte parte desde el discurso, ese conjunto de ideas estructurado para legitimar las relaciones de poder dentro de una sociedad determinada. La arquitectura de la dictadura se convierte en la traducción material y patente de ese discurso.
Delmonte parte de una afirmación muy certera, cito: “Hasta 1940, el Gobierno dominicano no había establecido un estilo arquitectónico que le representara ni mucho menos había desarrollado un programa de construcciones públicas en las que la arquitectura tuviera un papel preponderante.” A partir de aquí empieza a construir una disertación que combina un profundo conocimiento de la historia con el análisis lingüístico, las condiciones materiales y la evolución de una conciencia nacional con marcas de identidad.
Señala el autor que a lo largo de todo el devenir de la nación dominicana la construcción de una arquitectura nacional fue tímida cuando no inexistente. Señala que muchos factores influyeron en esto: la pobreza generalizada de la colonia primero y la república después, la falta de instituciones fuertes y el déficit en la educación.
El capítulo que trata sobre las razones para una arquitectura que representara al régimen es el punto de partida del análisis semiótico concreto de la arquitectura de la tiranía. El autor señala los conceptos primarios que conforman el discurso de la “Patria Nueva” que junto con la paz y el progreso se constituyen en el sostén del tinglado ideológico trujillista y agrega el efecto transformador y propagandístico de los proyectos arquitectónicos de gran escala para los dictadores.
Delmonte Soñé, José Enrique
El lenguaje arquitectónico del discurso del poder en la República Dominicana
1940-1950
Santo Domingo: PUCMM
2023, 375 páginas
Aborda también el nacionalismo, parte integral de los regímenes dictatoriales, y su relación con la arquitectura. Este es uno de los capítulos que mejor estructura la investigación. La Patria Nueva se hace nueva en las palabras y en la arquitectura. Las ideas, que son intangibles, sostienen lo concreto. La arquitectura comunica los valores del nuevo orden dictado por Trujillo.
El capítulo 7 concretiza la investigación y se ocupa de la interpretación de la arquitectura de la Era de Trujillo como hecho construido. Inicia con una aproximación a la persona del dictador y su círculo y luego procede a un análisis detallado de la arquitectura y lo hace asumiendo la arquitectura como un lenguaje. Es el gran aporte a la literatura dedicada al estudio de esa larga y oprobiosa tiranía que, sin embargo, también fue el inicio de la modernidad arquitectónica en el país. No existía hasta ahora un analisis linguistico profundo de la arquitectura trujillista hasta esta investigación.
Siempre que nos referimos a un trabajo la tendencia es a emitir un juicio y para el texto de Delmonte podemos decir que es un aporte significativo y quizás el primero sobre la arquitectura trujillista que hurga en la profundidad de su razón de ser. No se limita a los edificios sino que va a la estructura ideológica que los genera.
La arquitectura no es solo función, también representa. En otro orden esta investigación aparece de manera muy oportuna en un momento en el que la arquitectura estatal de la República Dominicana se encuentra en un crisis profunda. El estado no encuentra, y ya vamos por el primer cuarto del siglo XXI, un lenguaje para sus edificios que comunique valores y propósitos o se relacione de forma efectiva con la sociedad a la que sirve.
La arquitectura trujillista poseía una altísima calidad estética y constructiva y como acervo de un pueblo, aun cuando haya sido producida por una tiranía, debe ser estudiada a fondo. Delmonte la muestra más allá del hecho físico, la descompone en sus más profundas razones, las que proceden del lenguaje.
Referencias:
Cassá, R. (2001). Algunos componentes del legado de Trujillo. Iberoamericana (2001-), 1(3), 113-127.

Análisis comparativo de la infraestructura de servicio público durante la ocupación militar norteamericana en Haití y la República Domnicana (1915-1934)
Mauricia Dominguez Rodríguez / texto de Marcos A. Blonda


Durante ocho años la ocupación de la isla de Santo Domingo por parte de los Estados Unidos fue total. Las fuerzas militares de ese país ocuparon Haití en 1915 y estuvieron allí hasta 1934, en la República Dominicana tomaron el país hasta 1916 y permanecieron hasta 1924. Durante ese periodo se implantaron en ambos países gobiernos militares que implementaron programas de construcción de infraestructuras de servicios públicos.
Mauricia Domínguez Rodríguez, arquitecta, investigadora e historiadora ha concluido una investigación titulada Análisis comparativo de la infraestructura de servicios públicos durante la Ocupación Militar Norteamericana, en Haití y República Dominicana (1915-1934).
Se trata de un trabajo que aborda desde una perspectiva comparativa, histórica y analítica los programas de infraestructura de servicios públicos impulsados por el gobierno militar norteamericano entre 1915 y 1934. Domínguez analiza la manera en que estas acciones de planificación y construcción se producen en el marco de un discurso hegemónico que presentaba a Estados Unidos como agente civilizador.
Desde el principio de la investigación la autora se plantea una premisa: las infraestructuras no sóloproducen servicios, sino también relaciones de poder. Todo lo realizado por el gobierno militar estadounidense en los dos países iba orientado a legitimar todas las operaciones de dominación imperial que se efectuaron en la isla y en toda la región prácticamente al mismo tiempo. Domínguez hace una relación histórica de como, durante la primera mitad del siglo XX, Estados Unidos llevó a cabo una serie de intervenciones y ocupaciones militares en la cuenca del Caribe y Centroamérica.
Estas acciones se justificaron principalmente bajo la Doctrina Monroe y el Corolario Roosevelt de 1904, que reclamaba el derecho de Estados Unidos a intervenir en naciones del hemisferio occidental para estabilizar sus asuntos económicos y evitar la influencia de potencias europeas. La investigación del tema propuesto se organiza en cinco grandes capítulos, además de la introducción, la conclusión general y los apéndices y anexos documentales. Algo llama la atención acerca de este trabajo y es que es uno de los pocos de cualquier disciplina que abordan al mismo tiempo los dos países que ocupan la isla. La literatura histórica acerca de las respectivas ocupaciones militares tienden a enfocarse en una u otra república. Domínguez Rodríguez aborda la isla completa y a profundidad. La infraestructura construida por los estadounidenses en República Dominicana había sido considerada por críticos e historiadores como parte de estudios históricos o de arquitectura pero siempre dentro de un marco general, nunca en sus razones profundas de ser.
Dominguez Rodríguez, Mauricia
Análisis comparativo de la infraestructura de servicio público durante la ocupación militar norteamericana en Haití y la República Domnicana (1915-1934)
Santo Domingo: PUCMM 2025
Se miraban las escuelas, las carreteras, los puentes y otros, como ejemplos de nuevas tecnologías, de modernidad incipiente, o de preámbulo a una modernidad posterior de altos vuelos pero nunca desde el novedoso enfoque histórico y político que le confiere la investigadora. El enfoque no es solo novedoso sino además exhaustivo. En el primer capítulo, dedicado al contexto sociopolítico, analiza desde la idea de civilización hasta la expansión norteamericana en el Caribe y Centroamérica.
A la ocupación de la isla de Santo Domingo se le dedica el segundo capítulo y los tres restantes al gobierno militar de ocupación, las infraestructuras de servicios y el impacto socioeconómico y político de la infraestructura de servicios públicos. A lo largo de la obra describe en detalle las condiciones iniciales de ambos países antes de la implementación de las infraestructuras; identifica actores, planificadores, constructores y agentes militares y políticos del gobierno de los Estados Unidos. Examina además tipos de obra, áreas de acción y fuentes de financiamiento; también estrategias de intervención e impacto posterior. Las conclusiones cierran la obra y a continuación de estas las referencias, cuadros e imágenes completan el bien estructurado volumen.
Creo que es un trabajo importante en varios sentidos: es uno de los pocos que miran a los dos países de la isla a un mismo tiempo; contextualiza a Haití y a República Dominicana en la región en el momento en que los estados unidos inician su penetración hegemónica en el Caribe y es quizás el más profundo análisis de la infraestructura de servicios implementada en la isla completa a los inicios del siglo XX.
Este último aspecto lo convierte en un referente de estudio para mirar los procesos de modernización en República Dominicana y Haiti. Para concluir quiero agregar que uno de los grandes aportes de este trabajo es poner en un solo lugar las referencias de documentos, libros, informes y otras fuentes que, por tratarse de dos países con condiciones disimiles, se encuentran dispersas. Sin duda será una herramienta de consulta obligada para investigadores a ambos lados de la frontera.


María Sánchez, Directora Estudio Urbano.
Nos parece admirable reseñar in extenso este extraordinario proyecto desarrollado por León Krier y Estudio Urbano en la ciudad de Guatemala. En él se demuestra la universalidad de los principios de Krier (1946-2025) y su exitosa aplicación en América Latina. La estudiada solución que cuida todos los aspectos necesarios para la vida contemporánea junto con la calidad del espacio público y su potente significado cultural, convierten a esta singular referencia regional en un estimulante ejemplo a tomar en cuenta.
En un momento en que muchas ciudades latinoamericanas parecían haber renunciado a la idea misma de ciudad —aceptando la dispersión suburbana, los enclaves amurallados y la dependencia absoluta del automóvil— un proyecto dentro de la Ciudad de Guatemala comenzó a plantear una pregunta distinta y profundamente contracultural: ¿era aún posible, en pleno siglo XXI, construir una ciudad verdadera —compleja, coherente y bella— capaz de reconciliar modernidad y tradición, naturaleza y urbanidad, comunidad y diversidad?
Esa pregunta dio origen a Ciudad Cayalá, una nueva extensión urbana que desafía la lógica fragmentada del desarrollo contemporáneo para afirmarse como un proyecto cívico, cultural y arquitectónico de alcance internacional. Su gestación está inseparablemente ligada al trabajo de Estudio Urbano, fundado por los arquitectos y urbanistas guatemaltecos María Sánchez y Pedro Godoy, y a la colaboración con el urbanista y teórico Léon Krier, cuya crítica al urbanismo moderno y cuya defensa de la ciudad tradicional como forma de vida a escala humana resultaron decisivas para orientar el proyecto.
Un origen contracorriente
A comienzos de los años 2000, el área donde hoy se asienta Cayalá se desarrollaba según la lógica predominante del momento: condominios cerrados por muros perimetrales, conjuntos residenciales aislados y una fragmentación urbana que hacía inviable cualquier vida cívica compartida. No había plazas verdaderamente cívicas, calles con carácter urbano ni continuidad espacial; faltaban, en esencia, todos los componentes de una ciudad.
En 2002, los propietarios del terreno invitaron a Estudio Urbano —a través del arquitecto paisajista y urbanista Marc Landers— a reflexionar sobre el futuro del lugar. Desde el inicio, este equipo de jóvenes arquitectos comprendió que la carencia fundamental no era solo arquitectónica, sino profundamente urbana y cultural. Convencidos de que el sitio merecía una visión más ambiciosa, invitaron a Léon Krier a sumarse al proceso.
La alianza que se forjó no fue meramente técnica, sino intelectual y ética, y se mantuvo con una coherencia ejemplar durante más de dos décadas de trabajo continuo. Krier aportó su crítica al urbanismo funcionalista y su comprensión de la ciudad como obra de arte colectiva; Estudio Urbano aportó un conocimiento profundo del contexto guatemalteco y su sensibilidad cultural.
Juntos persuadieron al cliente de abandonar la lógica de enclaves cerrados y apostar por una ciudad abierta, compleja y cívicamente significativa.
El proceso comenzó formalmente con un primer charrette en 2003. El charrette es un proceso intensivo de diseño colaborativo, realizado en un corto período de tiempo, en el que arquitectos, urbanistas, expertos y la comunidad trabajan juntos para desarrollar una visión o plan para un lugar. Durante los charrettes, Estudio Urbano invitó a un equipo internacional de expertos —entre arquitectos, urbanistas y otros especialistas de reconocido prestigio— para contribuir a la conceptualización del proyecto mediante jornadas intensivas de trabajo.
Más que una serie de experimentaciones, este fue un camino de decisiones conscientes y cuidadosamente deliberadas sobre cómo recuperar los principios de la Ciudad Tradicional y hacer posible una nueva ciudad latinoamericana contemporánea que respetara la continuidad histórica de la forma urbana mientras respondía con inteligencia a las condiciones del presente.
El territorio como estructura urbana
El terreno, de más de 230 hectáreas, se emplaza sobre una meseta elevada rodeada por profundos barrancos que definen su carácter paisajístico. En lugar de ignorar esta condición natural, el plan maestro la integró como estructura fundamental del proyecto, encuadrando la belleza del paisaje guatemalteco con sus montañas y volcanes.
El territorio se organizó en cuatro grandes barrios urbanos interconectados —Paseo Cayalá, Nogales, Socorro Bajo y Socorro Alto— articulados a lo largo de una calle principal de aproximadamente cuatro kilómetros que sigue la cresta natural del terreno. Este eje es la columna vertebral cívica de Cayalá, una nueva ciudad dentro de la ciudad. Un gesto central del plan fue la preservación de una amplia reserva ecológica al oeste de Paseo Cayalá, hoy la mayor área verde protegida dentro de la Ciudad de Guatemala. Con ello, el proyecto demostró en la práctica que el crecimiento urbano puede —y debe— conciliarse con el respeto por el paisaje y los ecosistemas que lo enmarcan.
El propósito del plan maestro fue claro desde el principio: crear un entorno humano, hospitalario y cívicamente significativo, donde la vida cotidiana pudiera desarrollarse con dignidad, belleza y sentido de pertenencia. Ciudad



Cayalá fue concebida como un desarrollo privado de acceso público, siguiendo principios observados y estudiados por el equipo en referentes urbanos internacionales de larga tradición: espacios de administración privada, pero abiertos a todos. Así, aunque no todos puedan residir allí, personas de distintos estratos sociales, edades, orígenes y culturas pueden experimentar, recorrer y disfrutar las bondades de un urbanismo de alta calidad, donde el espacio público vuelve a ser un lugar de encuentro y convivencia.
Paseo Cayalá: la primera ciudad dentro de la ciudad
La primera fase del proyecto se materializó en 2009 con la construcción de Paseo Cayalá, concebido como un verdadero barrio urbano y no como un mero recinto comercial aislado. Su trazado se organiza en torno a cuatro calles principales que convergen en una plaza central de carácter cívico y simbólico, donde más adelante se erigiría el principal edificio sagrado del conjunto, reforzando la tradición hispanoamericana de situar la vida espiritual en el corazón de la ciudad.
Paseo Cayalá integra diversos vecindarios —Ramblas, Nova, Belesa, Olmos, Lirios y el centro cívico-comercial—, cada uno con identidad propia, pero unidos por un mismo lenguaje urbano y arquitectónico. A diferencia de los desarrollos habituales en la periferia metropolitana, Cayalá apuesta por el uso mixto, la caminabilidad y la centralidad del espacio público, restableciendo la primacía del peatón sin negar la movilidad contemporánea.
Arquitectura con memoria y propósito
La arquitectura de Cayalá no imita el pasado, sino que dialoga con él. Balcones de madera y hierro forjado, techos de teja roja, pórticos inspirados en la histórica ciudad de Antigua Guatemala —precedente directo y fundamental— y detalles artesanales como fuentes, celosías, terrazas españolas y molduras conforman un paisaje urbano rico, humano y profundamente arraigado en la tradición constructiva local. Cada uno de estos elementos dando carácter al lugar.
El estacionamiento se resolvió mayoritariamente de manera subterránea, liberando las calles para la vida peatonal y evitando la presencia dominante del automóvil en el espacio público.

Los edificios públicos más importantes se situaron en posiciones estratégicas —como el Azaria Hall de Richard Economakis, la Torre del Mercado de Léon Krier y la Iglesia de Santa María Reina de la Familia, diseñada por Pedro Godoy y María Sánchez—funcionan como hitos urbanos que estructuran el espacio y simbolizan una visión compartida de ciudad. Aunque confiados a distintos arquitectos, estos edificios mantienen una coherencia formal en su expresión arquitectónica y los materiales empleados, lo cual expresa un principio fundamental: variedad dentro de la unidad, metáfora arquitectónica de una sociedad plural pero cohesionada.
Los barrios residenciales y Lirios.
Dentro de Paseo Cayalá, Estudio Urbano diseñó los barrios residenciales de Ramblas, Nova, Belesa y Olmos, desarrollados entre 2014 y 2019. Estos vecindarios ofrecen una diversidad de tipologías —casas unifamiliares, townhouses, condominios y apartamentos— organizadas en calles y plazas de escala íntima. Las calles y callejones, los espacios verdes compartidos y los elementos de madera en puertas y portones refuerzan un carácter urbano tradicional que privilegia la convivencia sobre el tránsito vehicular. El barrio de Lirios surgió como respuesta a la creciente demanda de vivienda cercana al centro urbano. Aquí se desarrolló una tipología innovadora: el “palacito”, inspirado en los palazzine romanos estudiados por Krier, un edificio de cinco a siete niveles que combina densidad con escala humana. Organizado en pequeñas ínsulae conectadas por calles y plazas peatonales, Lirios integra estacionamiento continuo bajo el tejido urbano —una innovación de Godoy— que permite una disposición orgánica de los palacitos manteniendo la primacía del espacio público en superficie.
Expansión y continuidad de principios
El éxito de Paseo Cayalá es hoy evidente en múltiples dimensiones — económica, urbana, arquitectónica y, sobre todo, en su escala humana—. A partir de esta experiencia, los nuevos barrios urbanos de Nogales, El Socorro Bajo y El Socorro Alto fueron concebidos por Estudio Urbano y Krier para continuar y profundizar los mismos principios que hicieron de Paseo Cayalá un referente: uso mixto, primacía del espacio público, caminabilidad, coherencia arquitectónica y un profundo respeto por la tradición constructiva guatemalteca.


De la utopía al cambio cultural
La trascendencia de Ciudad Cayalá reside en la convergencia de sus logros: su calidad urbanística y arquitectónica, su solidez económica y, como consecuencia natural de ambas, su profundo impacto en la cultura urbana de Guatemala.
Al demostrar que una ciudad bella, ordenada y bien construida puede ser también viable y deseable, Cayalá ha transformado la manera en que muchos guatemaltecos imaginan el espacio público, la convivencia y el sentido mismo de la vida urbana en el siglo XXI.
En un país marcado por divisiones históricas, Cayalá ha ofrecido un espacio donde personas de distintos orígenes se encuentran, caminan, conversan y comparten plazas, calles y parques. Más que un desarrollo inmobiliario exitoso, se ha convertido en un símbolo de reconciliación cívica y esperanza urbana.
Cayalá ha enseñado que la belleza no es un lujo, sino una necesidad cívica al alcance de todos; que el orden urbano no es opresión, sino condición de libertad y convivencia; y que la modernidad no exige romper con la tradición, sino aprender de ella y adaptarla al mundo de hoy, porque sus principios son universales y perennes.
Un legado latinoamericano en construcción Ciudad Cayalá no es un proyecto concluido; es una ciudad en evolución. Representa la prueba de que, incluso en el siglo XXI, es posible transformar una utopía urbana en realidad construida.
Gracias al trabajo conjunto de Estudio Urbano, Léon Krier y su equipo internacional, comprometidos con la tradición y la ciudad humana, Cayalá se erige como un referente para América Latina: un modelo que demuestra que el urbanismo puede ser bello, socialmente integrador y económicamente sostenible al mismo tiempo.
Más que edificios, Cayalá ha construido comunidad. Más que calles, ha trazado nuevas formas de convivir. Y más que un éxito inmobiliario, ha sembrado una nueva cultura de ciudad en Guatemala —una cultura que, sin duda, resuena más allá de sus fronteras. El éxito económico es, en última instancia, la consecuencia natural de los fundamentos que confirman que la ciudad tradicional sigue siendo el modelo urbano más exitoso concebido hasta ahora.






















FICHA TÉCNICA:
Nombre proyecto:
Ciudad Cayalá
Diseño Urbano:
Leon Krier & Estudio Urbano
Dirección arquitectónica:
Pedro Godoy y María Sánchez, Directores de Estudio Urbano.
Diseño Arquitectónico:
Pedro Godoy
María Sánchez
Richard Economakis
Léon Krier
Participación en charrettes: Arquitectos y especialistas internacionales invitados
Arquitecto paisajista:
Marc Landers
Desarrollador:
Grupo Cayalá

Luis Vidal Arquitectos / Oscar Torrejón

Luis Vidal Arquitectos / Oscar Torrejón
Patio Embajada es el nuevo proyecto insignia de Patio Capital Partners en Santo Domingo y el primer hito comercial del desarrollo urbano Reserva Los Robles, al norte del Distrito Nacional. Concebido y diseñado por luis vidal + arquitectos, bajo el liderazgo de Luis Vidal y Oscar Torrejón, el conjunto propone una reinterpretación contemporánea de la plaza comercial dominicana, poniendo en el centro la calidad del espacio público, la experiencia del peatón y la integración con la ciudad. Es un proyecto que condensa el ADN del estudio: arquitectura profundamente funcional, orientada al usuario, con vocación urbana y un compromiso real con la sostenibilidad.
El proyecto se ubica en una parcela de unos 19.000 m², de forma trapezoidal, situada junto a la Embajada de los Estados Unidos y tangente a la Avenida República de Colombia, una de las principales vías de conexión norte–sur de Santo Domingo. Esta posición estratégica convierte a Patio Embajada en la puerta de entrada al masterplan Los Robles y en un futuro nodo de intercambio entre la avenida, la carretera La Isabela y la nueva urbanización residencial que comienza a desarrollarse.
El programa alcanza aproximadamente 8,500 m² de superficie comercial y 264 plazas de estacionamiento. La oferta se organiza en torno a tres piezas principales: una gran “ancla” comercial de unos 4,250 m²; una banda de locales medianos y pequeños dispuestos en forma de L que abraza el volumen principal; y dos edificios independientes tipo stand alone, concebidos como volúmenes escultóricos y muy visibles hacia el bypass. Más que un centro de compras, Patio Embajada se plantea como un lugar de encuentro cotidiano para la comunidad de Reserva Los Robles, los residentes de Altos de Arroyo Hondo, el entorno escolar inmediato y sus desarrollos, y la propia colonia vinculada a la Embajada. Su condición de primer nodo comercial en el recorrido desde el este por la Avenida República de Colombia le otorga un papel de referencia urbana, visible para miles de conductores cada día.
Peatón vs vehículo: la plaza comercial como espacio público Uno de los ejes del proyecto es la reflexión sobre la relación entre peatón y vehículo en el modelo de plazas comerciales. Frente al esquema tradicional -grandes explanadas de parqueo frente a una cinta de locales-, Patio Embajada propone integrar arquitectura, estacionamiento y paisaje para que el traslado desde el automóvil hasta el local se convierta en un paseo cómodo, intuitivo y seguro. Esta forma de pensar el flujo de personas y vehículos entronca con la experiencia de luis vidal + arquitectos en infraestructuras de alto tránsito, como aeropuertos y hospitales, y traslada a la escala comercial la misma obsesión por la legibilidad, la orientación natural y el confort del usuario.
Todas las edificaciones se desarrollan en un único nivel sobre rasante, ligeramente elevado respecto a las vías interiores, lo que permite una accesibilidad universal sin barreras arquitectónicas. Desde la plaza peatonal central se accede a todos los comercios “a nivel”, reforzando la idea de un gran suelo continuo donde el cliente no se enfrenta a escaleras, rampas ni cambios bruscos de cota. El visitante entiende de manera inmediata cómo moverse, dónde aparcar, por dónde caminar y hacia qué focos dirigirse: una consecuencia directa de esa mirada “user-centric” que define el trabajo del estudio.
La circulación rodada se organiza mediante un anillo perimetral flexible, con accesos y salidas diferenciados desde el bypass y la Avenida Los Robles, y con circuitos independientes para vehículos privados, carga y descarga y empleados. Este esquema permite un funcionamiento eficiente en diferentes fases de desarrollo urbano, al tiempo que libera el vértice sur de la parcela para crear una gran ventana visual hacia el interior del conjunto, actuando como escaparate urbano del proyecto.
Arquitectura comercial y orientación intuitiva
La arquitectura de Patio Embajada se basa en una composición de volúmenes horizontales coronados por grandes cubiertas que se pliegan y se elevan en los puntos clave: accesos, patio de comidas, ancla principal y locales en contacto directo con la avenida. Estos gestos volumétricos generan sombra, protegen de la lluvia tropical y, al mismo tiempo, actúan como señales urbanas que orientan al visitante desde lejos.
Las cubiertas y fachadas se resuelven mediante bandas horizontales continuas que guían al peatón hacia los accesos principales. El color se convierte en una herramienta de orientación y también en seña de identidad: tonalidades cálidas en techos volados, pavimentos diferenciados en el parqueo y elementos verticales de señalización marcan recorridos, accesos y áreas de estancia, creando un ambiente amable y reconocible. La imagen resultante es sobria pero expresiva, contemporánea sin perder cercanía, coherente con la visión de Luis Vidal y Oscar Torrejón de una arquitectura que comunique sin necesidad de estridencias.
Los dos locales stand alone se plantean como piezas icónicas, ligeramente separadas del volumen principal y relacionadas directamente con el bypass. Su morfología singular y su autonomía de accesos los convierten en focos de atracción que enriquecen la lectura del conjunto, permitiendo usos con identidad propia -como formatos drive thru o marcas que buscan un mayor protagonismo- y sumando capas de actividad al proyecto durante todo el día.
Relación con el contexto y tejido urbano
La posición de Patio Embajada dentro del masterplan Reserva Los Robles refuerza su papel como centralidad urbana. El proyecto se concibe como una pieza abierta, con fachadas activas hacia el interior de la nueva urbanización, hacia la Embajada y hacia la avenida principal. La edificación se retira de los linderos y crea bandas de amortiguación ajardinadas que mejoran la relación con las parcelas residenciales colindantes y filtran la presencia del estacionamiento hacia el exterior.
El conjunto aspira a convertirse en el lugar cotidiano de encuentro de la comunidad: un espacio al que se llega en vehículo, taxi, transporte compartido o incluso a pie desde la Embajada o el centro escolar cercano. El diseño exterior busca alargar la permanencia de los usuarios, ofreciendo igualdad de visibilidad a todos los locales y favoreciendo un recorrido comercial continuo. Aquí se hace patente otra constante en el trabajo de luis vidal + arquitectos: la voluntad de coser ciudad, de que cada edificio aporte algo al espacio público y no se limite a consumir suelo.
Innovación, sostenibilidad y funcionalidad
Patio Embajada nace con la vocación de elevar el estándar de las plazas comerciales dominicanas. Desde el punto de vista medioambiental, el proyecto incorpora criterios de eficiencia energética y gestión responsable del agua: fachadas protegidas del asoleamiento directo, cubiertas generosas que mejoran el comportamiento de los sistemas de climatización, y selección de materiales durables, preferentemente de tecnología local. La sostenibilidad se entiende aquí no como un añadido, sino como parte intrínseca de la lógica del proyecto, en línea con la estrategia global del estudio en sus obras internacionales.
La funcionalidad del conjunto se apoya en una clara lectura de usos: el estacionamiento como base necesaria pero cuidadosamente tratado; la calle comercial, siempre en un mismo nivel; el patio de comidas y los locales ancla como nodos de concentración; y una red de servicios -aseos, muelles de carga, circulaciones técnicas- organizada de manera que el usuario solo perciba la cara amable del proyecto. Muchos de los aprendizajes acumulados por Luis Vidal y Oscar Torrejón en tipologías complejas -terminales aeroportuarias, edificios sanitarios, grandes equipamientos- se destilan aquí en una arquitectura comercial capaz de ser, a la vez, altamente eficiente y muy humana.
En definitiva, Patio Embajada propone un nuevo modelo de arquitectura comercial para Santo Domingo: un proyecto de una sola planta, cómodo y accesible, donde el automóvil deja de ser protagonista para ceder el centro de la escena a un espacio público de calidad. Un lugar que, lejos de ser una simple suma de locales y parqueos, se ofrece como un pequeño fragmento de ciudad contemporánea, capaz de activar el entorno, acompañar el crecimiento de Reserva Los Robles y convertirse en un referente para futuras intervenciones comerciales en la República Dominicana, reafirmando la apuesta de luis vidal + arquitectos por una arquitectura que mejore la vida de las personas y el tejido urbano al que se incorpora.











Título de la obra/proyecto:
Patio Embajada
Dirección:
Av. República de Colombia 57, Santo Domingo
Propietario:
Patio Capital Partners
Año inicio / término obra: 2022/2025
Área total de construcción:
8,350 m²
Área del solar / lote: 19,068 m²
Diseño:
luis vidal + arquitectos
Consultores:
Estructural
OPTIMUM ENGINEERING SOLUTIONS
Eléctrico:
AAS / INICA
Sanitario: AAS / INICA
Sistemas de a/a:
AAS / INICA
Diseño interiores:
luis vidal + arquitectos
Diseño iluminación:
AAS / INICA
Diseño paisajístico : Palo Verde Design
Construcción
Contratista general:
Imbert Domínguez & Asocs.
Supervisión: LEXCO/TISSA
Suplidores principales
Instalaciones eléctricas:
MEP ENGINEERING GROUP
Instalaciones sanitarias: IPROCON
Estructuras metálicas: CODACERO
Revestimientos:
Imbert Domínguez & Asocs.
Impermeabilización:
Aislantes y Techos
Jardinería:
Palo Verde
Señalización: LordSigns
Sistemas de seguridad: GBH
Medición eléctrica: ENERGUÍA
Instalaciones de gas:
Grupo Propagas
Envolvente arquitectónica: NEMCO
Estructura metálica almacén: INGENIERÍA METÁLICA
Estructura metálica locales: BLUE STEEL
Equipo de proyecto:
Bianca Amerini
Adriana Borja del Sur
Juan Bueno Bueno
Marina Garcia Anton
Rafael Marmolejos
Diego Miranda
Carlos Peña
Johanna Rodriguez
Cristina Sanchez
Enrique Sanchez
Ana Taboada
Javier Torrecilla
Oscar Torrejon
Ana Vela
Marcos Velasco
Luis Vidal
En Patio Embajada la solución de diseño y ejecución arquitectónica se presenta como una ingeniosa mezcla de materiales, generando una visual personalizada que caracteriza y da identidad única al proyecto.
El soporte estructural de esta fachada está generada con cuerpos de acero galvanizado en formato de alerones que generan una visual de louvers, estos elementos se anclan a la nave metálica principal del proyecto.
Estos louvers luego toman forma al ser cubiertas con paneles de aluminio compuesto trabajados e instalados en colores personalizados. Generando una degradación en tonos de color verde que caracterizan el ambiente arquitectónico del proyecto.
En este proyecto trabajamos:
• La estructura de la fachada en acero galvanizado tipo alerones, ancladas a la nave metálica principal.
• Revestimos esta estructura mencionada anteriormente en ACM (Material de Aluminio Compuesto) en degradados de verde personalizados para el cliente.




Calle Magdalena Suero 12, San Geronimo. Email: proyectos@nemco.com.do Whatsapp.: 829-520-4832 Tel.: 829-371-9090
Alejandro Acebal
GVA Arquitectos / Carlos Aguilar
Juan Caro Gómez
Mónica Desangles y Joey Rapagliá / Arkina
Arturo Despradel / Despradel Design
Antonio Segundo Imbert / Simples Arquitectura
Rosa Julián / Emilio Olivo / PIIAU
Roberto Rijo / RR & Asocs.
Byron Rodríguez / Rosch SRL
Arq. José Esteban (Jay) Rodríguez / VAC Constructora
Luis Sabater / A20 Arquitectos
Rafael Selman Arquitectos
Zorrilla y Baquero
Juanillo 16 / Casa del Mar, Cap Cana
Hotel St. Regis, Cap Cana
Hotel AC, Santiago
Hotel Hampton Inn Square, Santiago
FC-23, Corales, Punta Cana
Casa Rosabaya, Playa Cosón
Casa Punta Águila 22, Casa de Campo
Hotel Zemí, Miches
Casa Las Ondas, Punta Cana
Casa El Tablón, Rio San Juan
The Park & Vista Cana Residences
Vista Cana
Eden Residences, Cabarete
Haus, Cap Cana
Art, Cap cana
The Bridge House, Jarabacoa
The Spa, Casa de Campo
Casa Corales 57, Punta Cana
Casa Corales 50, Paunta Cana


Alejandro Acebal Canney
Casa del Mar se concibe como un diálogo sereno entre tierra, mar y cielo. Su arquitectura se define por volúmenes simples y atemporales que revelan de manera gradual el sutil gradiente donde el Caribe se funde con el horizonte, creando un telón de fondo cambiante de azules, luz y atmósfera.
La llegada es una experiencia en sí misma. Una puerta de acceso en madera, compuesta por paneles móviles, introduce un gesto interactivo que anticipa el recorrido espacial. Un largo muro de piedra parece flotar sobre un espejo de agua, con una celosía texturizada animada por una cortina de agua que desciende suavemente desde lo alto. Este elemento lineal estructura el acceso, guiando al visitante a través de una secuencia de láminas de agua, jardines exhuberantes y esculturas cuidadosamente integradas, mientras el sonido del agua y la brisa caribeña activan los sentidos.
A medida que el recorrido avanza, los espacios se abren de forma progresiva hasta culminar en una amplia terraza cubierta, donde la arquitectura se diluye en el paisaje. Lámparas colgantes de cuerda se mecen con el viento, enmarcando una piscina tipo beach-entry revestida en tonos beige claros que evocan la arena natural y recrean la transparencia del mar. Desde este punto, la piscina se proyecta visualmente hacia las playas vírgenes de Juanillo, desdibujando el límite entre el espacio construido y la naturaleza.
Los volúmenes superpuestos se componen cuidadosamente para enmarcar vistas panorámicas desde el nivel de acceso y generar nuevas perspectivas desde los niveles superiores. El gran salón de doble altura, completamente acristalado y bañado por luz natural, se define por una paleta de materiales neutros y serenos que refuerzan la sensación de calma y solemnidad al llegar. Los jardines no se conciben como un complemento, sino como un elemento esencial del proyecto, entrelazados con la arquitectura para conformar una experiencia sensorial continua.
Una escalera helicoidal de carácter escultórico flota sobre un espejo de agua y conduce al segundo nivel, donde los corredores revelan vistas inesperadas y cuidadosamente enmarcadas. Cada espacio ofrece un punto de vista único, invitando a la contemplación del océano, suavemente filtrado entre palmas.
Espacios, materiales y mobiliario a medida se integran en una composición armónica que expresa un lujo sobrio y refinado: equilibrado, elegante y profundamente conectado con su entorno. Casa del Mar rinde homenaje al mar que la define, desde las vistas presentes en cada espacio habitable hasta los interiores serenos que inspiran calma, introspección y un profundo sentido de lugar.
Palabras clave del concepto: Vistas enmarcadas ·Experiencias sensoriales a través del agua y la brisa ·Espacios abiertos que invitan a la naturaleza ·Contraste entre jardines tropicales y el azul profundo del Mar Caribe

























Nombre proyecto:
Juanillo 16 – Casa del Mar
Dirección:
Juanillo, Cap Cana, República Dominicana
Propietario:
Shamez Virani
Año inicio/término obra: 2023 / 2025
Área total de construcción:
2,950 m²
Área del solar/lote:
7,713.42 m²
Diseño arquitectónico:
Acebal Canney Arquitectos & Asociados
Arquitecto principal:
Alejandro Acebal Canney
Empresa:
Acebal Canney Arquitectos & Asociados
Colaboradores:
Laura Leger
Vicky Pérez Mirambeaux
Stefany Taron
Leonor Cordero
Silvia Caradona
Diseño estructural:
Duarte & Rubiera Ingenieros / Ing. Sammy Duarte
Diseño sanitario:
VD&A Velázquez Duarte / Ing. Magda Duarte
Diseño eléctrico, data y CCTV:
Symantel
Diseño iluminación:
Mava Consulting / María Alejandra Varela
Diseño mecánico:
Cemca
Diseño paisajismo:
Daniel Nunes
Diseño cocinas:
Kitchenarte
Automatización:
Symantel
Carpintería ligera:
Terminaciones S.R.L.
Diseño interior (acabados):
El Estudio Proyectos
Mobiliario y decoración:
Restoration Hardware (Toronto)
Contratista general:
Constructora Heco / Ing. Tao Herrera
Supervisión arquitectónica:
Acebal Canney Arquitectos & Asociados
Curaduría de arte:
Fernando Yeara
Fotografía:
Fabiana Ocando & Juan Mendoza


Alejandro Acebal Canney
Esta es una iniciativa de alto impacto y prestigio para el país, que ha unido tres reconocidas marcas, las cuales garantizarán el éxito del proyecto y su reconocimiento internacional. Como accionistas principales y proveedores de fondos de capital, Pioneer; una sociedad administradora de fondos de inversion, pioneros en la industra de fondos y apostando al sector turismo con un amplio portafolio. Como socios, constructores y promotores: Campagna Ricart & Asociados. Empresa dedicada al diseño, construcción y promoción de proyectos inmobiliarios al mas alto nivel, con un aval de 25 años de experiencia, distinguiéndose en el mercado por un ejercicio serio y responsable. Como administradores y operadores hoteleros: The St. Regis Hotels and Resorts de la firma Marriott. Marca exclusiva en la industria con los mas altos niveles y estándares del mercado de lujo mundial.
El proyecto, programado fue aperturado en el 2025, consiste en un hotel de lujo de 200 habitaciones y 70 residencias para la venta que fungirán como condohotel, para un total de 360 habitaciones, en la más exclusiva y espectacular playa dentro de Cap Cana. En efecto, este desarrollo orientado a la conservacion del medio ambiente y al desarrollo sostenible, se realizó en un solar de 67,000 m2 con exclusividad de acceso, pues está limitado en todo su perímetro por el Campo de Golf Punta Espada, de la firma y diseño de Jack Nicklaus, y por 200 metros lineales de la más bella playa de arenas blancas y aguas azul turquesa.
Es precisamente este emplazamiento entre el hoyo 1 y el 2, del campo de golf, el motivo de inspiración arquitectónica del proyecto, que con la intención de integrarse al entorno, desarrolla el área de hotel y el de las residencias como si fueran parte natural del campo. El proyecto aprovecha las diferencias de nivel existente en el terreno, para presentar un hotel que tiene sus habitaciones desarrolladas en terrazas y techos verdes, rodeadas de impresionantes piscinas, y el condo hotel, también desarrollado en terrazas, desde donde se pueden apreciar las espectaculares vistas hacia la exclusiva playa, las majestuosas piscinas, los azules del Mar Caribe y los matices de verdes del Campo de Golf que le rodea.
Atractivos del complejo turístico:
- Majestuoso lobby
- El icónico st. Regis bar
- El Astor Ballroom
- Restaurantes especiales
- Rum and cigar lounge
- Gimnasio
- El St. Regis Spa
- Bares de playa,
- Areas de niños, entre otras amenidades.
En el cuarto nivel, el hotel dispone de una espectacular y panorámica terraza con piscina, asoleaderos, decks, exhuberante paisajismo, bar de tapas, donde se aprecian los espectaculares atardeceres en compañía de sus famosos bloody marys, coctel que fue creado en 1934, en el Hotel St Regis de nueva york y su disfrute continúa siendo uno de sus rituales emblemáticos.



























Nombre proyecto:
The St. Regis
Constructor:
Campagna Ricart y asociados
Operadores y administradores:
Marriott International
Arquitectura
Acebal Canney Arquitectos & Asociados
Arquitecto Principal
Alejandro Acebal Canney
Colaboradores
Laura Leger
Jessy Tatis
Vicky Pérez Mirambeaux
Stefany Taron
Lourdes Montes de Oca
Vanessa Heredia
Pamela Polanco
María Andreína Pérez
Nathaly Araujo
Leonor Cordero
Silvia Caradonna
Shara Lyna Ortiz
Desarrollo
Campagna Ricart & Asociados
Dino Campagna
Julio Bobadilla
Gianmarco Campagna
Ana Almonte
Starling Morel
Asael Muñoz
Aldo Boyá
Pedro Fernández
Consultores
Diseño estructural: Ing. Reginald García
Diseño sanitario: Piarcon
Diseño eléctrico: Conelca
Data y CCTV y Automatización: Symantel
Diseño iluminación: Inverse Lighting
Diseño mecánico: Cemca
Diseño paisajismo: Estudio PWP
Project Management: TLDI
Diseño Interior:
Chapi Design Inc.
Tatiana Sheveleva
Loris Ognibene
AG Interiores
Alexandra Guzmán
Laura Pérez Mestre
María Elena Liriano
Liliana Ortiz
María Laura Báez
Paola Méndez
Marlene Quiñones
Fotografía:
Fabiana Ocando & Juan Mendoza
Jason Dewey & Marriott International
Carpintería ligera:
Terminaciones S.R.L.


GVA Arquitectos / Carlos Aguilar
Ubicado en un solar perteneciente a las parcelas No. 13-A-4, 13-A-3 y 13-A-2 del distrito catastral No. 8 del municipio de Santiago, el proyecto se emplaza en la Calle del Sol, entre la Autopista Duarte y la Calle 6, en Santiago de los Caballeros.
Sus límites son: al norte, la Calle del Sol; al sur, la parcela No. 13-A-14; al este, la parcela No. 13-A-14; y al oeste, la parcela No. 13-A-5.
El proyecto AC Santiago celebra la belleza del diseño clásico mediante una mezcla entre lo moderno y nuestra identidad local. Como edificación, respeta su contexto preservando la importancia del Monumento a los Héroes de la Restauración y sus jardines circundantes. AC busca ser un hotel elegante para los espíritus urbanos mediante un diseño armonioso, perspicaz y contemporáneo.
El hotel cuenta con 145 habitaciones con visuales hacia la ciudad, combinando tipologías innovadoras que ofrecen una estadía memorable en la Ciudad Corazón. Las áreas públicas, accesibles para todos los usuarios, brindan nuevos espacios de entretenimiento y amenidades. Entre sus principales atractivos se encuentra un gran salón de eventos, que permite celebraciones en un espacio amplio y de fácil acceso.
En el último nivel se desarrollan el restaurante y la terraza, concebidos como lugares de esparcimiento, además de un amplio rooftop con piscina y vistas privilegiadas hacia la ciudad. Como hotel, AC busca transformar la experiencia del huésped, pasando de ser simplemente un lugar para dormir durante un viaje a convertirse en un oasis en el centro de la ciudad.
El proyecto consiste en un edificio de siete (7) niveles sobre el nivel de la calle y cuatro (4) niveles soterrados de estacionamientos, para un total de 27 metros de altura sobre el nivel de la calle.
En el primer nivel se desarrollan los accesos principales, el área de lobby, los núcleos de circulación vertical, áreas sociales, servicios, baños y un majestuoso ballroom con un amplio foyer de acceso, junto con su correspondiente área de back of the house.
En los niveles del dos (2) al seis (6) se disponen las habitaciones del hotel, para un total de 145 habitaciones distribuidas en las siguientes tipologías: Standard King Room (100); Standard Corner Suite (5); Standard Double Room (30); Standard Accessible Room (10)
En el nivel dos se desarrolla un patio interior que puede apreciarse desde todos los niveles de habitaciones. El edificio cuenta con un núcleo central de circulación vertical que organiza la distribución de los espacios.
La azotea del nivel siete (7) alberga una terraza, restaurante, salón multiusos, gimnasio, cocina y piscina, conformando un espacio de recreación y contemplación con vistas hacia la ciudad. En los niveles soterrados, el proyecto dispone de 194 parqueos distribuidos en cuatro niveles de estacionamiento. Asimismo, en el primer nivel soterrado se ubica la lavandería del hotel.


















FICHA TECNICA
Proyecto:
Hotel AC Marriott Santiago
Ubicación:
Santiago, República Dominicana
Diseño arquitectónico:
Arq. Carlos Aguilar (GVA)
Colaboradores:
Arq. Lina Peña
Arq. David Avendaño
Arq. Paola Ortiz
Arq. Vianny Martínez
Ejecución civil / contratista:
Grupo Deproc
Diseño interior / interiorismo: Proffetional
Fachada del hotel:
GVA / Procontratistas
Muro cortina y ventanas: Alugav
Contratista HVAC: Cemca
Contratista hidrosanitario y supresión de incendios: Piarcon
Contratista eléctrico: Cemca
Mobiliario: Proffetional
Carpintería ligera: Procontratistas
Paisajismo (ejecución): Eco
Iluminación (ejecución): Spectro Lighting
Estructura metálica: Estructura Tadug
Elevadores y generadores: Otis / Danilo Hiralgo
Diseño de piscina: Acuarium
Ebanistería: MADESOL
Carpintería ligera: Terminaciones S.R.L.
Como empresa referente en el sector de la madera y derivados por más de 30 años, con productos que van desde la pintura hasta la ferretería, nos hemos adaptado a los cambios que el mercado nos va exigiendo, esto conlleva a diversificación de otras categorías para soluciones integrales enfocadas en la construcción y el interiorismo de proyectos.
Contamos con una fábrica con más de 60 maquinarias y un espacio operativo de 10,800 m2 para la fabricación y venta de mobiliarios al por mayor, donde trabajamos desde tapiceria, superficies, metales, aluminios, hasta carpinteria y ebanisteria.
Con el “AC Hotel Santiago” fuimos participes de la fabricación e instalación de la carpintería, mobiliarios y elementos arquitectonicos que aportan a su estilo caracteristico en múltiples áreas:
Lobby Principal: Creamos el impactante bar de bienvenida, el snack bar y el counter principal, todos ejecutados en laminado HPL con topes de cuarzo. Además, fabricamos las banquetas de diseño y la imponente biblioteca, integrando HPL, sistemas de iluminación y textiles decorativos. El mobiliario complementario, incluidas mesas y sillas, fue fabricado con madera y MDF enchapado, siguiendo rigurosos estándares de diseño.
Restaurant Buffet: Diseñamos y produjimos las banquetas y la estación principal del buffet, combinando la solidez de metales estructurales y decorativos con enchapados en HPL, topes de cuarzo, y tapicería especializada para garantizar la durabilidad en uso comercial.
Puertas y Accesos: Instalamos todas las puertas de ingeniería en HPL para distintas zonas de las area sociales. Resalta la puerta especial del salón de conferencias, que incorpora un sistema pivotante con estructura metálica y un acabado tapizado.
Habitaciones y Corredores: En las áreas privadas y de circulación, fabricamos e instalamos los forros de pasillos y techos utilizando MDF hidrófugo, revestidos con HPL, lo que asegura estética y resistencia.
Rooftop Espectacular: Colaboramos con el mobiliario de su terraza con vista panorámica al monumento. Esto incluyó la fabricación de las barras de los bares (principal y cigar lounge), divisiones metálicas, mesas y sillas tipo cabina, y todo el mobiliario de exterior para la terraza, incluyendo sofás, chaise lounges y elementos estructurales en madera.
Este proyecto en el AC Hotel Santiago es un testimonio de nuestra capacidad para convertir visiones de diseño en realidades funcionales y estéticas, reafirmando nuestro liderazgo en la provisión de soluciones integrales y a medida para el sector de la construcción y el interiorismo de proyectos.





Av. Barceló, Punta Cana. km 3 Tel.: 809.547.4400 IG: @madesolrd
Santiago


GVA Arquitectos / Carlos Aguilar
Square Santiago es un complejo turístico–corporativo–comercial desarrollado sobre un terreno de 2,334.72 m², que integra de manera armónica un hotel, un edificio corporativo y un área comercial, articulados a través de una plaza pública que conecta el proyecto con la ciudad. El conjunto está compuesto por 114 habitaciones de hotel, 19 locales de oficinas y 5 locales comerciales, además de áreas de parqueo, conformando un espacio de uso mixto con vocación urbana.
El proyecto se organiza en dos edificaciones de nueve niveles cada una, implantadas estratégicamente según la forma y características del terreno. Ambas construcciones se relacionan mediante una plaza pública central, concebida como el elemento articulador del conjunto y como un espacio de encuentro para usuarios y visitantes.
El edificio corporativo, ubicado hacia la Calle Del Sol, combina usos comerciales y de oficinas. En el primer nivel se desarrolla el lobby principal, mientras que los niveles 1, 2 y 9 albergan locales comerciales, estos últimos con terrazas y vistas a la ciudad. Entre los niveles 3 y 8 se distribuyen las oficinas corporativas, concebidas como plantas libres que ofrecen flexibilidad de uso y facilitan la personalización por parte de los arrendatarios, todas con visuales hacia el entorno urbano.
El hotel, localizado hacia la calle Manuel Batlle, cuenta con un lobby y terraza en el nivel 2, orientados hacia la plaza pública. Las 114 habitaciones se distribuyen entre los niveles 3 y 8, con diversas tipologías acordes a la marca. En el nivel 9 se concentran las áreas comunes, que incluyen salones de reuniones, gimnasio y piscina, ofreciendo servicios complementarios con vistas panorámicas de la ciudad.
La plaza pública, situada en el segundo nivel, se accede mediante rampas y escaleras integradas a un diseño paisajístico que acoge al usuario y fomenta la interacción social. Este espacio sirve como vínculo entre las edificaciones y como soporte para las actividades comerciales del proyecto, fortaleciendo su relación con el entorno urbano y generando un nuevo espacio de uso público en la ciudad.

































FICHA TÉCNICA
Proyecto:
Hotel Hampton Inn / Square Santiago
Ubicación:
Santiago, República Dominicana
Diseño arquitectónico:
Arq. Carlos Aguilar / GVA
Colaboradores:
Arq. Lina Peña
Arq. David Avendaño
Arq. Paola Ortiz
Arq. Vianny Martinez
Diseño y paisajismo: ECO
Ejecución civil / contratista:
Constructora Gizeh
Diseño interior / interiorismo: Room 1804
Fachada del hotel:
Panelkret (Ingeniería Estrella S.A.)
Fachada corporativo:
Tadug Panel SRL
Muro cortina y ventanas:
Glassart SRL
Contratista HVAC:
Ferretería Ochoa S.A.
Contratista hidrosanitario y supresión de incendios:
Piarcon SRL
Contratista eléctrico:
Coelca (Corredores Eléctricos SRL)
Mobiliario:
PFD – Proffetional Finishing Design RD SRL
Corrientes de control:
D Mart (Madden Services Fild SRL)
Carpintería ligera:
Ciprián Ingeniería y Terminaciones SRL
Ingeniería & Servicios Ayala Cabrera SRL
Paisajismo (ejecución):
Superplant Proyectos SRL
Iluminación (ejecución):
Ilumeyco International LLC
Elcon Suplidores Eléctricos SRL
Estructura metálica:
Tavárez Durán Grupo Tadug SRL
Elevadores y generadores:
San Miguel & Cía SRL
Diseño de piscina:
Cordero Arquitectura y Construcción

Arkina / Mónica Desangles y Joey Rapagliá

Arkina / Mónica Desangles y Joey Rapagliá
Casa Rosabaya se ubica en primera línea de la playa Cosón, en Las Terrenas, República Dominicana. Los clientes solicitaron una casa de vacaciones que pudiera alquilarse a particulares, para eventos y producciones de televisión, y que al mismo tiempo pudiera ser disfrutada de manera privada por ellos.
Cuenta con un área de construcción de 1,500 m² distribuidos en dos niveles. Dispone de diez habitaciones secundarias y dos habitaciones principales, todas con vistas al mar, además de amplias áreas sociales integradas y abiertas hacia el exterior.
El proyecto se desarrolla a partir de una volumetría fragmentada y asimétrica, unificada en su totalidad por una gran losa de hormigón con vigas invertidas. Estos volúmenes fragmentados responden siempre a las vistas y generan
pequeños patios entre sí, buscando el máximo disfrute del interior en relación con la vegetación.
La materialidad general del proyecto se caracteriza por el uso repetido de madera local, cemento gris y estuco gris. Casa Rosabaya nos permitió experimentar con distintas aplicaciones y acabados que pueden lograrse con el cemento, visibles en las encimeras de baños y cocinas, la escalera principal, los pisos interiores y exteriores, los asientos de la sala e incluso los lavamanos del baño central.
Esta línea de investigación y experimentación con materiales y mano de obra locales es uno de los enfoques más importantes dentro de nuestro taller.

















Proyecto: Casa Rosabaya
Ubicación:
Cosón, Las Terrenas, Samaná, República Dominicana
Año de finalización: 2021
Área total del proyecto:
1,500 m²
Área del solar/lote:
3,665 m²
Empresa:
Arkina S.R.L.
Arquitectos:
Mónica Desangles y Joey Rapagliá
Diseño estructural:
Ofinsa – Kurt Hansen
Cemento: Cemex
Estuco:
Mortero de Europa
Mosaicos de cocina: Aguayo
Cocina modular:
Spazio di Casa
Lámparas de iluminación arquitectónica: Spectro
Mobiliario principal: Ilumel

Juan Caro Gómez / A20, arquitectos asociados

Juan Caro Gómez / A20, arquitectos asociados
El proyecto FC-23 corresponde a una villa unifamiliar ubicada en Los Corales, Punta Cana, implantada en un terreno frente al mar Caribe. La propuesta arquitectónica se concibe como una secuencia espacial que conduce gradualmente hacia el paisaje marítimo, donde la arquitectura no revela el entorno de manera inmediata, sino que lo descubre progresivamente a través de patios, jardines y espacios intermedios que estructuran el recorrido desde el acceso hasta el horizonte del mar.
La implantación se organiza mediante una serie de volúmenes horizontales dispuestos alrededor de patios que introducen la vegetación dentro de la arquitectura y articulan la distribución del programa. Estos patios funcionan simultáneamente como organizadores espaciales y como dispositivos ambientales, permitiendo la entrada de luz natural, favoreciendo la ventilación cruzada y generando transiciones entre interior y exterior que responden al clima tropical.
Las áreas sociales se ubican en el eje central del proyecto y se abren completamente hacia el jardín y la piscina, estableciendo una continuidad visual y espacial con el paisaje marítimo. Amplias superficies acristaladas y galerías sombreadas permiten que la vida doméstica se extienda hacia el exterior, mientras los volúmenes laterales alojan las áreas privadas, configurando un equilibrio entre apertura hacia el paisaje y privacidad interior.
La arquitectura enfatiza la horizontalidad y la claridad volumétrica, integrándose con el paisaje costero y permitiendo que el protagonismo recaiga en el mar, la vegetación y la luz del trópico. La materialidad combina piedra natural, madera y superficies neutras que dialogan con el entorno, mientras que el paisajismo se incorpora como parte esencial de la experiencia espacial.
En este sentido, la vivienda actúa como un filtro entre el jardín tropical y el paisaje abierto del mar, regulando luz, vistas y privacidad mediante patios, galerías y espacios intermedios que gradúan la transición entre arquitectura y naturaleza. El resultado es una arquitectura que entrelaza paisaje y espacio doméstico, configurando una experiencia de habitar abierta, luminosa y profundamente vinculada con el Caribe.


































FICHA TECNICA
Proyecto: FC-23
Ubicación:
Corales, Punta Cana, Provincia La Altagracia, República Dominicana
Arquitectura:
Caralva S.R.L./ Arq. Juan Caro
Arquitectos colaboradores:
Arq. Luis Sabater, Arq. Fernando Salcedo, Arq. Farailda Peña,
Arq. César Pimentel, Arq. Elvis Anderson Batista
Diseño interior:
Arq. Juan Caro, Arq. Niobe Robles
Arquitectura del paisaje:
Ecopacheco – Juan Ramón Pacheco
Ingeniería de suelos:
Victor Koury & Asociados
Diseño de iluminación:
MAVA Consulting
Ingeniería estructural:
Ing. Alfredo Medina
Ingeniería sanitaria / hidráulica:
Chahín & Duval S.R.L. – Ing. Franklyn Chahín
Ingeniería electromecánica:
Aldebot Ingenieros y Consultores – Ing. Gabriel Aldebot
Sistemas de bajo voltaje:
AICO Digital
Contratista general:
Caralva S.R.L.
Director del proyecto:
Arq. Juan Cristóbal Caro Gómez
Gerente del proyecto:
Arq. Evelin Báez
Movimiento de tierra:
Equipos Sigler S.R.L.
Instalaciones electromecánicas e hidráulicas:
Inica Instalaciones S.A.
Puertas y ventanas de aluminio y vidrio:
Proyectos Especiales Cima
Muebles de baño:
Kitchenarte
Persianas de aluminio:
Jasaye Construcciones Tecnológicas del Caribe
Cocinas modulares:
Inversiones Saín (CDesign cocinas)
Puertas de madera:
Holz Flooring Systems
Barandas y particiones de baños:
Elementarq
Closets modulares:
California Closet Santo Domingo
Equipos de piscina:
Vertice / Aquasport S.R.L.
Pisos de madera PVT:
231 Forest Inc.
Forro de madera en cedro: Marco Polanco Ebanistería
Forro de madera sintética:
Inversiones Mattera S.R.L.
Paisajismo y sistema de riego:
Picky Plants
Particiones ligeras:
Estudio Román Lantigua
Sistemas de bajo voltaje:
AS Simple Automation
Muros de piedra decorativa:
Juan Bautista M. Piedras Decorativa S.R.L.
Acabados Graniplast:
Acabados y Terminaciones Joel
Mobiliario suelto: Terraluz
Madera sintética:
Tarimatec
Barandas de aluminio:
OISIDE
Mármol en mobiliario fijo:
Marmolería Italtop
Cortinas interiores y permas:
Lucienne Carlo Interiorismo
Revestimientos de mármol y moleano:
Eurostone S.R.L.
El proyecto FC -23, es una villa ubicada en Punta Cana representa una fusión impecable entre elegancia contemporánea y conexión natural con el entorno caribeño. Su diseño de planta abierta permite que la luz natural inunde cada rincón, creando una atmósfera serena y sofisticada que invita al descanso y la contemplación.
El área social destaca por su amplitud y armonía, donde mobiliarios de líneas limpias y tonos neutros se integran perfectamente con materiales cálidos como la madera y textiles suaves. La disposición de los asientos favorece la convivencia, mientras que los detalles decorativos aportan un equilibrio entre modernidad y calidez.
Las grandes puertas de vidrio de piso a techo eliminan las barreras entre interior y exterior, ofreciendo vistas continuas hacia el jardín tropical y el horizonte marino. Esta transición fluida refuerza la sensación de libertad y exclusividad que define la propiedad.
Cada elemento ha sido cuidadosamente seleccionado para transmitir lujo sin excesos, priorizando la comodidad y la estética atemporal. En conjunto, esta villa no solo es un espacio habitable, sino una experiencia sensorial donde la arquitectura, el paisaje y el diseño interior convergen en perfecta armonía.





Villa FC23: Diseño, confort y tecnología en Punta Cana
En el corazón de Punta Cana, Villa FC23 se erige como un referente de innovación arquitectónica y bienestar. El proyecto contó con la asesoría y ejecución de PROYECTOS ESPECIALES CIMA, empresa responsable de suplir e instalar los sistemas que hoy definen la estética y funcionalidad de la residencia.
Tras un proceso de selección minucioso junto a los clientes, se eligió la línea UNI_ONE, reconocida por garantizar permeabilidad al aire, estanqueidad al agua, ahorro energético y disminución acústica. Su diseño permite integrar los cerramientos con el ambiente interior, aportando armonía y elegancia. El aluminio exterior, lacado tras la soldadura, asegura hermeticidad y una estética impecable sin necesidad de mantenimiento. En el interior, la madera de pino —proveniente de fuentes renovables y trabajada con tecnología laminar— aporta calidez, durabilidad y sostenibilidad. El revestimiento Silk, de última generación, añade un valor diferencial a cada pieza, consolidando la excelencia del sistema.
Como elemento central de la villa, se instalaron las Puertas Corredizas AE9082, en Aluminio y Vidrio Aislante, un sistema elevable con rotura de puente térmico, diseñado para grandes dimensiones. Estas puertas, fabricadas e instaladas por nosotros, combinan amplitud, luminosidad y eficiencia energética, convirtiéndose en el sello distintivo de Villa FC23.





Arturo Despradel / Despradel Design

Arturo Despradel / Despradel Design
Ubicado sobre un promontorio rocoso frente al mar Caribe, este proyecto arquitectónico en la costa de Casa de Campo propone una relación directa y respetuosa entre arquitectura, paisaje y mar. El conjunto se implanta estratégicamente sobre la formación natural de roca coralina, aprovechando la topografía existente para generar una experiencia espacial donde el horizonte y el sonido del oleaje se convierten en protagonistas.
La arquitectura se concibe como una serie de volúmenes horizontales que se adaptan al terreno y se abren hacia el océano. Las cubiertas inclinadas y ligeras, de amplios aleros, refuerzan la horizontalidad del proyecto y ofrecen protección solar, una respuesta climática esencial para el contexto tropical de la República Dominicana. Estas cubiertas también contribuyen a crear espacios intermedios —terrazas, galerías y áreas semiabiertas— que diluyen los límites entre interior y exterior.
Uno de los elementos más singulares del proyecto es su ubicación sobre una pequeña cala natural esculpida por el mar en la roca. Este gesto geográfico no solo define el carácter del lugar, sino que también se integra en la narrativa arquitectónica: las edificaciones se disponen alrededor de este vacío natural, enmarcando las vistas hacia el agua y generando múltiples puntos de contemplación. La relación entre arquitectura y paisaje no es de imposición, sino más de diálogo.
El lenguaje material refuerza esta intención. Los planos blancos y las superficies claras contrastan suavemente con el arrecifes del acantilado, mientras que los revestimientos en tonos cálidos de madera o materiales naturales aportan textura y profundidad visual. La paleta es deliberadamente sobria para permitir que el entorno —la vegetación tropical, el azul profundo del mar y la luz cambiante del Caribe— sea el verdadero protagonista.
La vegetación juega un papel fundamental en la integración del proyecto. Palmas y especies tropicales acompañan los recorridos exteriores, suavizando las transiciones entre arquitectura y paisaje. Los espacios exteriores, cuidadosamente ajardinados, funcionan como extensiones naturales de los interiores, permitiendo que las actividades sociales y de descanso se desarrollen en contacto permanente con el entorno.
Más que un objeto aislado, el proyecto se entiende como un paisaje habitado. Su escala contenida, la apertura hacia el mar y la continuidad entre arquitectura y naturaleza reflejan una sensibilidad contemporánea hacia el lugar. En este enclave privilegiado de Casa de Campo, la arquitectura se convierte en un marco sereno para experimentar la costa caribeña, donde la luz, el viento y el sonido del mar completan la experiencia espacial.





















Proyecto:
Punta Águila 22–23
Dirección:
Casa de Campo, La Romana
Propietario:
Stanley Meek / Conchita Meek
Año inicio/término obra: 2019 – 2021
Área total de construcción:
2,943 m²
Área del solar/lote: 5,446 m²
Diseño arquitectónico:
Arturo Despradel / Despradel Design & Development
Colaboradores:
Arq. Sally Cedano
Diseño estructural:
Ramses Sánchez
Diseño eléctrico:
Víctor Báez (Soelec)
Diseño sanitario:
Diego Vargas
Diseño sistema de A/A:
Víctor Báez (Soelec) / MPG
Diseño iluminación: Luis Lozoya (Luz y Forma)
Diseño paisajístico:
Omar Garrido
Contratista general:
Constructora Puello S.R.L.
Supervisión arquitectónica:
Despradel Design & Development
Instalaciones eléctricas:
Constructora Puello
Instalaciones sanitarias:
Constructora Puello
Instalaciones A/A: MPG
Estructuras metálicas:
Constructora Puello
Luminarias: Prolum
Carpintería aluminio: ANSA
Ebanistería:
Constructora Puello
Revestimientos:
Eurostone
Azulejos del Mundo
Aguayo
Cortinas y telas:
Venecianas del Caribe
Impermeabilización:
Constructora Puello
Jardinería:
Omar Garrido

Antonio Segundo Imbert / Simples Arquitectura

Antonio Segundo Imbert / Simples Arquitectura
Este proyecto tiene como objetivo potenciar la oferta hotelera en la zona Este, específicamente en el Municipio de Miches, provincia El Seibo. La ubicación estratégica del hotel lo sitúa cerca de los principales atractivos turísticos de la región y a solo una hora del Aeropuerto Internacional de Punta Cana, gracias a la nueva carretera Miches–Punta Cana.
El desarrollo hotelero cuenta con 503 habitaciones distribuidas en las parcelas ¹ 419091264176 y designación temporal ¹ 663201711225_1_1, con una superficie total de 172,008.14 m². Está localizado en playa Esmeralda, sección de Altamira, municipio de Miches, provincia El Seibo, con las coordenadas UTM aproximadas 501,200.91 m E, 2,099,858.58 m N, zona 19Q.
La parcela ocupada por el proyecto está delimitada al Oeste por el Océano Atlántico, al Norte y Este por la Parcela 11-A-3-G, y al Sur por la Parcela 663201711225_1_2.
Concepto Arquitectónico
El concepto arquitectónico se inspira en la organización de los poblados indígenas, donde las casas se disponían alrededor de una gran plaza central. Con el objetivo de minimizar el impacto ambiental, la huella de construcción será aproximadamente el 30% o menos de la superficie total del solar, es decir, menos de 50,000 m². Además, se incluye una zona de conservación ambiental de 22,435.78 m².
Estructura y Edificaciones del Proyecto Edificio Principal
Ubicado en el centro del solar y frente a la gran plaza principal, este edificio
concentra la mayoría de las actividades de ocio del hotel. Incluye: lobby, tiendas, cinco restaurantes, bar, cocina principal, áreas de servicios, marquesina para vehículos ligeros y autobuses, gimnasio, salón de convenciones, depósitos, núcleos de circulación vertical, Cigar Club, Sport Bar, enfermería, business center, baños, 37 Premium Club Suite, club restaurante y piscina.
La superficie construida total es de 20,750 m² distribuidos en cuatro niveles:
• Primer nivel: 12,556.00 m²
• Segundo nivel: 2,380.00 m²
• Tercer nivel: 4,674.00 m²
• Cuarto nivel: 1,140.00 m²
Edificio A (80 habitaciones)
Situado en la parte norte del proyecto, las habitaciones ofrecen vistas directas al océano Atlántico. El bloque, de cuatro niveles y 18 metros de altura sobre el terreno, tiene un área de construcción de 7,227 m²:
• Primer nivel: 2,000.00 m²
• Segundo nivel: 1,803.00 m²
• Tercer nivel: 1,764.00 m²
• Cuarto nivel: 1,609.00 m²
• Nivel techo: 50.00 m²
Edificio B (84 habitaciones)
También ubicado en la parte norte, con vistas al océano Atlántico, este bloque de cuatro niveles y 18 metros de altura cuenta con 7,284 m² de construcción:
• Primer nivel: 1,974.00 m²

• Segundo nivel: 1,886.00 m²
• Tercer nivel: 1,767.00 m²
• Cuarto nivel: 1,607.00 m²
• Nivel techo: 50.00 m²
Edificio C (108 habitaciones)
En la parte norte del proyecto, este bloque de habitaciones con vistas al océano Atlántico tiene cuatro niveles y un área de construcción de 9,440 m²:
• Primer nivel: 2,563.00 m²
• Segundo nivel: 2,425.00 m²
• Tercer nivel: 2,279.00 m²
• Cuarto nivel: 2,125.00 m²
• Nivel techo: 49.00 m²
Edificio D (60 habitaciones)
Localizado en la parte sur, las habitaciones tienen vistas a un amplio jardín. El edificio de cuatro niveles y 18 metros de altura suma 5,476 m²:
• Primer nivel: 1,511.00 m²
• Segundo nivel: 1,454.00 m²
• Tercer nivel: 1,308.00 m²
• Cuarto nivel: 1,154.00 m²
• Nivel techo: 50.00 m²
Edificio F (102 habitaciones)
Ubicado en la zona sur, las habitaciones ofrecen vistas a un gran jardín. El bloque de cuatro niveles y 18 metros de altura totaliza 8,808 m²:

• Primer nivel: 2,249.00 m²
• Segundo nivel: 2,244.00 m²
• Tercer nivel: 2,171.00 m²
• Cuarto nivel: 2,094.00 m²
• Nivel techo: 49.00 m²
Bungalows
Hay 14 unidades de bungalow situadas en el lado norte del solar, frente a la playa. Destacan por su diseño moderno y carácter tropical, logrado con materiales vernáculos.
• 12 bungalows de 1 dormitorio (10 habitaciones), superficie de 93 m² cada uno.
• 4 bungalows de 2 dormitorios (8 habitaciones), superficie de 234 m² cada uno.
Spa Center
El Spa Center ofrece una amplia gama de terapias y actividades orientadas al bienestar y la relajación: tratamientos termales, aromaterapia, cromoterapia, hidroterapia, exfoliantes, envolturas y distintos tipos de masajes corporales. Su programa se desarrolla sobre una superficie de 1,415 m², incluyendo 8 cabinas de masaje estándar, 2 cabinas de masaje doble, salón de belleza, duchas y lockers, recepción, lounge bar, área de yoga, piscina termal, área administrativa, tienda de souvenirs y productos spa.
Grand Plaza
La Grand Plaza se sitúa en la parte central del solar, delimitada al este por el edificio principal, al oeste por las piscinas y área de playa, y al sur por el restaurante Beach Grill.




























FICHA TÉCNICA
Proyecto
Zemí Miches all-inclusive resort
Dirección:
Carretera Playa Costa Esmeralda km 7, 24000, Miches, El Seibo, República Dominicana
Propietario:
Zemi Hotels & Resorts S.R.L
Año inicio / término obra:
Enero 2023 / 2025
Área total de construcción:
75,000 m² aprox.
Área del solar/lote:
172,000.47 m²
Diseño arquitectónico:
Arq. Antonio Imbert
Diseño paisajístico:
Arq. Juan Diego Vásquez
Colaboradores:
Arq. Randol Mercedes
Arq. Nataly García
Arq. Patricia Núñez
Arq. Salvador Pérez
Supervisión arquitectónica:
Arq. Randol Mercedes
Diseño estructural:
Guillén Rosa & Asociados
Diseño eléctrico:
Guía
Diseño sanitario:
JRV Ingeniería
Diseño sistema de A / A: MPG
Diseño instalaciones mecánicas:
MPG
Diseño interior / decoración:
Adriana Hoyo
Diseño iluminación:
Mava Consulting SRL
Instalaciones eléctricas:
Inica / Estel
Instalaciones sanitarias:
Inica / Estel
Instalaciones A/A:
MPG
Prefabricados: Conde
Estructuras metálicas: Blue Steel
Impermeabilización: Cobian
Cerramientos en vidrio:
Arboleda / Cerartec
Barandillas / herrería: Arboleda
Revestimientos:
Porcelanosa
Jardinería:
Picky Plants S.R.L
Imágenes render y 3D:
Cubico 3D
Accesorios de baño:
Baccessory
Tecnología y confort en la climatización del Hotel Zemi Miches
En el desarrollo del Hotel Zemi Miches, la infraestructura de climatización fue concebida como un elemento clave para garantizar confort, eficiencia energética y confiabilidad operativa en todas las áreas del complejo. Grupo MPG estuvo a cargo del diseño, suministro e instalación integral de los sistemas de aire acondicionado, ventilación y extracción del hotel completo, desarrollados bajo lineamientos internacionales de ASHRAE, así como los estándares técnicos de Hilton y los consultores del proyecto.
El sistema de climatización se basa en chillers modulares VRF Mitsubishi Electric E-Series, una solución que permite construir grandes capacidades de aire acondicionado mediante la integración de múltiples módulos interconectados. En conjunto, estos sistemas suman más de 2,000 toneladas de capacidad de aire acondicionado instaladas en el complejo. Esta configuración distribuye su capacidad entre varios módulos, de modo que si alguno de ellos llegara a salir temporalmente de operación, la reducción en capacidad representaría solo una pequeña fracción del total instalado. De esta manera, el sistema puede mantener condiciones térmicas estables en el resto del hotel, garantizando continuidad operativa. Cada módulo incorpora múltiples compresores, lo que añade un nivel adicional de confiabilidad y flexibilidad operativa, más una garantía de 5 años - única en su categoría.
Las unidades interiores fueron provistas por Trane Technologies, seleccionadas por su eficiencia, bajo nivel de ruido y capacidad de mantener condiciones de confort para los huéspedes. Como parte del diseño HVAC, también se integraron soluciones para el control de la humedad en los ambientes interiores, un aspecto fundamental en climas tropicales para preservar la calidad del aire, evitar condensaciones y asegurar condiciones de confort estables.
La red de agua helada fue desarrollada utilizando tuberías PPR (polipropileno), un material reconocido por su resistencia y durabilidad. Las uniones fueron realizadas mediante termofusión, un proceso que crea una unión molecular continua entre los componentes y elimina el riesgo de fugas. Ingenieros de Grupo MPG recibieron entrenamiento especializado en Estados Unidos para la implementación de esta tecnología, posteriormente replicado en la capacitación del equipo técnico responsable de su ejecución.
La integración de tecnología avanzada, rigurosos estándares de instalación y una coordinación precisa entre diseño, suministro y ejecución permitieron desarrollar una infraestructura HVAC de alto desempeño. El resultado es una de las instalaciones de climatización más completas ejecutadas en el país en el sector hotelero, donde la ingeniería trabaja de forma silenciosa para sostener el confort y la experiencia de quienes habitan el espacio.




Santo Domingo: Prol. Avenida Independencia #110, km 11 Punta Cana: Blvd. 1ro de Noviembre, GAL Business Center, 1er Nivel Tel.: 809-531-6666 Web: www.grupompg.com
Antonio Segundo Imbert / Salvador Pérez Chávez
Simples Arquitectura


Antonio Segundo Imbert / Salvador Perez Chávez
Simples Arquitectura
En un solar privilegiado del paradisíaco complejo Punta Cana, y con el Mar Caribe como lienzo principal enmarcando las vistas, desarrollamos esta imponente villa, que se organiza principalmente en tres crujías:
Una crujía de servicios y visitantes en un extremo. Otra crujía destinada a la familia, con todas sus facilidades, en el extremo opuesto. Una tercera crujía que une a ambas: la destinada a las estancias sociales y públicas, protagonista espacial del proyecto, que maneja una geometría sinuosa desplegada en una imponente escala.
El planteamiento de la casa responde a una narrativa descriptiva que destaca sus espacios más importantes.
La entrada desde la calle, a través de un driveway flanqueado por un pórtico simbólico y perpendicular a la vía, se conecta con una pasarela techada y abierta. Un volumen cilíndrico y un espejo de agua en cascada acompañan el recorrido hasta la entrada. Desde la puerta visualizamos inmediatamente el mar, lo que nos conduce a un corredor que conecta con el resto del espacio, siempre en diálogo con el exterior.
El instinto nos dirige hacia una gran sala de entrada de doble altura, con catorce metros de luz, cubierta por una media bóveda que conecta con otras dos: una más pequeña, pero con la misma luz entre apoyos, destinada al comedor y abierta al espejo de agua de la entrada; y otra media bóveda de mayor escala que funciona como terraza, alcanzando casi una triple altura en su punto máximo. Estas tres bóvedas completan este espacio lúdico y monumental.
Una vez dentro, la naturaleza extendida del sitio se hace evidente e ininterrumpida, aterrazando cada uno de los espacios para no bloquear visuales entre sí. A medida que las masas del programa se separan, se forma un dramático cañón compuesto por tres medias bóvedas en forma de olas, cuyo volumen enmarca la vista hacia el mar.
Este vacío central está animado con elementos y obras de arte deliberadamente esculturales, que incluyen una audaz escalera y una serie de entradas de luz indirecta desde el techo, creando un espacio mágico.
Todos los espacios principales de vida, desde las áreas más íntimas hasta las más abiertas y expansivas, mantienen una conexión constante con el entorno exuberante del mar. El agua serpentea por toda la casa, comenzando en el driveway, unificando los espacios y culminando en el patio que se abre al mar,
donde una piscina monumental tipo infinito, de veintisiete metros de largo, completa la experiencia.
Nuestro objetivo funcional fue lograr que la villa pudiera conectarse sensorialmente con la naturaleza circundante y el clima privilegiado de la zona. Por ello, nos propusimos que pudiera abrirse casi en su totalidad sin que se percibiera la presencia de cerramientos, ocultándolos en muros falsos y logrando así una climatización natural complementada con un sistema mecánico alternativo.
Dado el extenso programa requerido por el cliente, se alcanzó un equilibrio entre escala e intimidad al organizar el proyecto en dos alas fracturadas a cada lado del núcleo central.
El nivel superior de dormitorios alberga la habitación principal con vista al mar y otras dos habitaciones destinadas a la familia del propietario. En la misma crujía, pero en el nivel inferior, se ubican tres habitaciones adicionales. En la crujía opuesta se encuentra otra habitación principal, completando así el programa de siete dormitorios de esta villa.




























Proyecto:
Casa Las Ondas Ubicación:
Punta Cana, Rep´Ublica Dominicana
Solar: 5,261.42 m2
Huella: 865.16 m2
Total Edificado: 1,536.85 m2
Fecha: 2021/2025
Diseño Arquitectónico:
Antonio Segundo Imbert y Salvador Pérez
Chávez; Simples Arquitectura
Diseño Interiores:
Niobe Robles / Niobe Robles Interior Design Construcción:
Miguel (Tao) Herrera. Constructora HECO
Diseño Estructural:
Juan Carlos Martínez
Diseño Electromecánico:
Ivan Jiménez
Diseño Hidrosanitario:
Magda Duarte CarpinterÍa de aluminio: VANTA


Rosa Julián / Emilio Olivo / PIIAU
El Tablón es una residencia concebida como un refugio para la desconexión y el reencuentro con la naturaleza. Ubicada en la provincia María Trinidad Sánchez, en el municipio de Río San Juan, la vivienda se implanta en un entorno privilegiado donde el paisaje, el clima y la vegetación definen las decisiones arquitectónicas desde el inicio del proyecto.
La casa se desarrolla sobre un solar de 1,569 metros cuadrados y cuenta con una superficie construida de 283 metros cuadrados. Más que imponerse al terreno, la propuesta busca integrarse de manera respetuosa al entorno, aprovechando las condiciones naturales del lugar para generar confort ambiental y una relación directa con el exterior.
La implantación permite que la vivienda respire, se abra al paisaje y se rodee de vegetación, destacándose la presencia de palmas reales que refuerzan su carácter tropical y doméstico.
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su clara conexión con el entorno inmediato. La residencia se concibe como un volumen permeable, donde la ventilación cruzada y la iluminación natural juegan un rol fundamental en el desempeño espacial y climático. Las aperturas, galerías y elementos calados permiten que el aire fluya libremente, reduciendo la necesidad de sistemas artificiales y reforzando una experiencia de habitar ligada al clima caribeño.
El proyecto se organiza a partir de una gran barra longitudinal, articulada por la marquesina, que actúa como elemento distribuidor y de transición. En el lado derecho se ubican dos habitaciones, cada una con su baño, junto al área de cocina y el área social, concebidas como espacios abiertos y continuos. Esta disposición favorece la convivencia y la relación visual constante entre los distintos usos, manteniendo siempre el contacto con el exterior.
En el lado izquierdo se localiza la habitación principal, que cuenta con su baño privado y un mezzanine. Este último funciona como un espacio flexible, ya sea para descanso, lectura o contemplación, reforzando la verticalidad del espacio interior y la relación con la cubierta. La organización del programa responde a una clara jerarquía de usos, separando las áreas privadas sin perder la continuidad espacial del conjunto.
El techo se convierte en uno de los elementos más protagónicos del proyecto. Elaborado completamente en bambú por manos artesanas, tanto en su estructura como en su revestimiento, el techo se resuelve mediante tijerillas arqueadas también fabricadas en bambú, evidenciando el valor del oficio y el trabajo manual. Esta cubierta no solo cumple una función técnica, sino que define la atmósfera interior de la vivienda, aportando textura, ritmo y calidez.
La paleta de colores utilizada es deliberadamente sobria, compuesta por tonos naturales que permiten que el bambú y los materiales predominantes se expresen con honestidad. Esta decisión refuerza la intención de que la arquitectura dialogue con el paisaje sin estridencias.
El Tablón se plantea como una reinterpretación contemporánea de la arquitectura popular dominicana, incorporando elementos tradicionales como la galería perimetral, los bloques calados y el techo a dos aguas. Lejos de una reproducción literal, el proyecto traduce estos recursos a un lenguaje actual, donde la sencillez, la materialidad y la relación con el entorno se convierten en los verdaderos protagonistas. El resultado es una vivienda sensible, coherente y profundamente arraigada a su contexto.


















FICHA TECNICA
Proyecto:
Casa El Tablón
Dirección:
El Tablón, Río San Juan, María Trinidad Sánchez, República
Dominicana
Propietario:
PIIAU – Proyectos Integrales de Ingeniería, Arquitectura y Urbanismo
Año inicio/término obra: 2016
Área total de construcción:
315 m²
Área del solar/lote: 1,920 m²
Diseño arquitectónico:
PIIAU – Arq. Rosa Julia / Arq. Emilio Olivo
Empresa:
PIIAU – Proyectos Integrales de Ingeniería, Arquitectura y Urbanismo
Colaboradores:
Arq. Laura Leonardo
Arq. Ana Santana
Ian Pérez
Diseño estructural:
PIIAU / Fausto de Jesús Fernández
Diseño eléctrico:
PIIAU / Tinelex
Diseño sanitario:
SAP Ingeniería
Diseño interior / decoración:
Arq. Rosa Julia / Emilio Olivo
Diseño iluminación:
PIIAU
Diseño instalaciones mecánicas:
Tinelex
Contratista general:
PIIAU (diseño y construcción) / Rosa Julia / Carlos Vasallo / Emilio Olivo
Supervisión arquitectónica:
PIIAU
Maestro de obras:
Víctor “El Chivo”
Instalaciones eléctricas:
Tinelex
Instalaciones sanitarias:
SAP Ingeniería
Instalaciones A/A:
CJ Socias
Prefabricados:
Bambú / Fausto de Jesús Fernández
Estructuras de madera:
Fausto de Jesús Fernández
David Díaz
Materiales de construcción:
Hormigón, madera, bambú y pisos de cemento y madera
Materiales eléctricos:
Tinelex
Luminarias:
Johana Torres
Ebanistería:
Fausto de Jesús Fernández
David Díaz
Herraje:
Todo Herraje
Revestimientos:
Marmotech
Terminaciones / pintura:
SAP Ingeniería


Vista Cana
Roberto Rijo
Arquitectura y territorio
El Manifiesto Inicial: diseñar el origen
En 2019, Nuestro estudio asumió el encargo de proyectar dos proyectos entre los primeros hitos arquitectónicos en Vista Cana, un desarrollo que en aquel entonces se encontraba en su fase embrionaria. El desafío trascendía la simple edificación: nuestro reto era ; establecer un criterio formal y funcional que sirviera de bitácora visual para el crecimiento del complejo. Nuestra intervención buscó vislumbrar la identidad de un nuevo territorio, equilibrando la estética contemporánea con la eficiencia programática.
The Park : La descomposición del programa doméstico
The Park se presenta como un ejercicio de síntesis de la vivienda unifamiliar. Emplazado en un lote de 4,734 m^2, el proyecto reinterpreta la dualidad entre lo público y lo privado a través de una volumetría de dos niveles claramente diferenciados.
* Estratificación Funcional: El diseño segrega las actividades por estratos térmicos y sociales. El primer nivel actúa como un zócalo de interacción social y servicios, mientras que el nivel superior se reserva para la introspección familiar.
* Flexibilidad Tipológica: Con unidades de 195 m^2 de construcción, el proyecto responde a una demanda híbrida: desde la residencia primaria para el usuario local hasta el refugio de retiro o el activo inmobiliario. La arquitectura aquí no es estática; es un contenedor adaptable a diversos ciclos de vida.
Vista Cana Residences:
Configuración del Plan Maestro:
Concebido en el umbral de la pandemia de 2020, Vista Cana Residences es un conjunto de alta densidad (216 unidades)
Concepto generador y configuración espacial
La premisa del diseño se basa en la extroversión hacia el interior. El conjunto se organiza mediante un “cinturón” perimetral de servicios y estacionamientos que protege la zona residencial, permitiendo que el corazón del proyecto sea un pulmón verde libre de vehículos.
El Patio Central: Todas las edificaciones convergen hacia un gran espacio central que alberga áreas verdes, amenidades y una piscina de dimensiones protagónicas.
* Conectividad: La movilidad interna es exclusivamente peatonal, fomentando un estilo de vida relajado y seguro
Programa arquitectónico
El complejo se desarrolla sobre un terreno de 27,742.13 m², con una superficie total de construcción de 17,252.98 m².
Morfología de bloque:
Se proyectaron 9 bloques de 4 niveles. La planta baja actúa como transición, integrando la recepción con unidades habitacionales, mientras que los niveles superiores optimizan la densidad con 6 unidades por planta.
Resiliencia y uso turístico:
La arquitectura responde a un modelo de “condominio turístico” con tipologías de 1 a 3 habitaciones, permitiendo una transición fluida entre la estancia prolongada y la renta corta, todo bajo el soporte de una Casa Club que centraliza las amenidades de bienestar y gestión.
Síntesis proyectual
Estos dos proyectos representan la consolidación de un lenguaje arquitectónico que buscaba interpretar el nacimiento de una comunidad. Desde la unidad individual en The Park hasta la escala colectiva de Vista Cana Residences, nuestro estudio ha buscado dotar al entorno de una coherencia espacial que perdure en el tiempo.







Proyecto:
Vista Cana Residences
Año de construcción: 2022-2025
Localización:
Vista Cana, Punta Cana, Bávaro.
Unidades:
207 unidades de vivienda
Área del lote:
27,742.13 mts2
Arquitecto: Roberto Rijo
Equipo de proyecto:
Elaine Rodríguez, Erick Pichardo, Raquel Vásquez, Erys Reinoso
Cliente:
LC Inversiones
Construcción:
LC Ingenieria
Directores:
Ing. Levis Cruz, Ing. Alejandro Cruz
Rijo








Proyecto: Vista Park
Localización: Punta Cana, Bávaro.
Unidades: 14 unidades de vivienda
Fecha: 2024
Área del lote: 4,734.78 mts 2
Superficie construida: 3,523,03 mts 2
Arquitecto: Roberto Rijo
Equipo de proyecto: Elaine Rodríguez, Erick Pichardo, Raquel Vásquez, Erys Reinoso
Byron Rodríguez / Rosch


Byron Rodríguez / Rosch
Eden Residences, Caberete, se presenta como una propuesta arquitectónica de alto nivel que responde tanto a las demandas contemporáneas del mercado residencial de lujo como al dinamismo urbano y turístico que caracteriza hoy a Cabarete. Ubicada en una de las zonas costeras de mayor crecimiento en la República Dominicana, Cabarete ha experimentado en los últimos años un notable desarrollo inmobiliario, impulsado por su creciente atractivo como destino internacional para turismo experiencial, wellness y deportes acuáticos, especialmente kitesurf y windsurf. Su playa de vientos constantes, condiciones marinas excepcionales y ambiente cosmopolita la han convertido en una de las playas más famosas del Caribe para este tipo de actividades, atrayendo tanto turistas como residentes de distintas partes del mundo.
El proyecto parte de un concepto inspirado en el movimiento de las olas, traducido en un lenguaje formal y tectónico que se expresa en balcones retranqueados y curvas orgánicas, generando fachadas dinámicas que remiten al flujo del mar y articulan visuales profundas, sombras proyectadas y una relación directa con el entorno natural. La introducción de jardineras integradas y vegetación colgante acentúa una arquitectura biofílica que favorece la conexión sensorial entre el habitar y el paisaje.
Distribuido en tres bloques residenciales interconectados, el conjunto organiza sus flujos espaciales a través de ejes peatonales y transiciones verdes, definiendo un ambiente comunitario y abierto. El Bloque A – Ocean Front, con unidades de gran escala (560–600 m²), se posiciona como el elemento principal del complejo, con ventanales panorámicos de hasta 10 m de ancho por 3 m de alto que enmarcan vistas sin interrupciones hacia el mar, invitando al paisaje como protagonista de la vida cotidiana. Las amplias terrazas y piscinas infinitas privadas expanden los espacios sociales hacia el horizonte, en una lectura fluida entre interior y exterior.
El Bloque B – Vista al Jardín alberga unidades de 120–300 m² articuladas alrededor de un patio interior ajardinado, con vegetación como modulador climático y social, ofreciendo tanto perspectivas hacia el océano como hacia las elevaciones de Puerto Plata. Esta disposición responde no solo a criterios de confort y microclima, sino también a la diversidad de experiencias que busca el residente moderno: contacto con la naturaleza, introspección y vistas cualificadas.
El Bloque C, compuesto por unidades tipo loft de doble altura (aprox. 120 m²), explora espacialidades verticales que amplifican la percepción de volumen en tipologías compactas, integrando luz, ventilación y amplitud desde una escala más íntima.
En términos de materialidad y especificaciones técnicas, Eden Residences incorpora una paleta que dialoga con su contexto costero: el uso de piedra natural local tipo coralina como revestimiento exterior, aporta tanto textura como una identidad contextual, evocando los materiales tradicionales de la región. En interiores, los acabados de primera incluyen pisos en travertino
natural, carpintería en madera preciosa, cocinas modulares importadas, porcelánicos y cerámicas de alta gama, techos en yeso y aparatos sanitarios premium. La selección de estos materiales responde a criterios de durabilidad, confort térmico y estética sobria y elegante.
El proyecto integra además estrategias de diseño sostenible y pasivo, como ventilación natural optimizada, control solar mediante retranqueos y aleros, equipos de bajo consumo energético y vegetación como sistema bioclimático activo. Esta postura reafirma el compromiso con el medio ambiente y con un modo de habitar más consciente y respetuoso.
Con aproximadamente 30 unidades residenciales distribuidas en cuatro niveles, y una oferta de amenidades exclusivas que incluye club de playa, spa, hammam, piscinas privadas y semi-privadas, gimnasio, áreas recreativas y espacios sociales diseñados para el bienestar, Eden Residences responde tanto a una demanda local como internacional. Su concepto arquitectónico no solo enmarca paisajes icónicos y experiencias náuticas, sino que también se inserta en la narrativa de crecimiento urbano de Cabarete, una localidad que ha consolidado su posición como polo de atracción turística, cultural y deportivo en el Caribe.
Eden Residences no es solo un proyecto de lujo: es una respuesta arquitectónica a las nuevas formas de habitar y a la creciente demanda de destinos que combinen naturaleza, deporte, vida social y calidad de diseño, consolidando un referente en el tejido arquitectónico del litoral norte dominicano.










FICHA TÉCNICA
Nombre proyecto:
Eden Residences
Arquitectura y diseño:
Rosch SRL
Arquitecto:
Arq. Byron Rodríguez
Colaboradores:
Elaine Saint-Hilaire
Galby Pérez
Modelado BIM:
Estudio Caribe
Colaboradores / asesoría interiores en acabados:
Artisanat – Annellie Khoury
Diseño estructural:
Duarte y Rubiera Ingenieros SRL
Contratista general:
Ingeniería SC – Ing. Rafael Silverio
Ing. Francisco Daly
Instalaciones eléctricas: SERELEC
Instalaciones sanitarias: VEPO
Instalaciones HVAC:
Carlos Socias
Instalaciones de piscinas:
Vértice / Aquasport
Paisajismo:
ANV – Arquitectura y Naturaleza en Verde – Mario Guerra
Mobiliario / decoración:
CHARO Decoraciones
Cocinas:
Contideco / ASTER
Appliances de cocina:
La Cuisine
Luminarias:
Luminatti
Revestimientos:
Carabela / Porcelanosa
Carpintería de aluminio:
VANTA / Minimal Windows
Carpintería de ebanistería:
Nadine Hückine
Revestimiento de calles:
Aguayo
Estilismo de interiorismo:
Juan Manuel Polanco
La Cuisine Appliances: tecnología, diseño y respaldo para proyectos de alto nivel
Con más de quince años de experiencia en el mercado dominicano, La Cuisine Appliances se posiciona como un proveedor especializado en la distribución de electrodomésticos premium para proyectos residenciales y desarrollos inmobiliarios de alto estándar. Establecida formalmente en 2016 y como parte de La Cuisine International, con sede en Miami, la empresa opera bajo lineamientos internacionales de calidad, logística y soporte técnico.
Desde sus showrooms en Santo Domingo y Punta Cana, La Cuisine Appliances atiende proyectos a nivel nacional, ofreciendo soluciones integrales para cocinas, lavanderías y espacios exteriores, adaptadas a las exigencias funcionales, estéticas y técnicas de cada tipología residencial. Su portafolio incluye marcas de prestigio como Gaggenau, Thermador, Bosch, Liebherr, Smeg, Fisher & Paykel y DCS, entre otras, permitiendo una correcta alineación entre diseño arquitectónico, desempeño y durabilidad.
Dentro de su trayectoria en proyectos residenciales, La Cuisine Appliances integró su portafolio en el proyecto Edén Cabarete, un conjunto de 33 residencias, suministrando soluciones en cocción, extracción, refrigeración —incluyendo vineras bajo tope— lavaplatos y lavandería, respaldadas por Bosch y Liebherr. La intervención se enfocó en asegurar compatibilidad dimensional, eficiencia operativa y coherencia con el concepto general del proyecto.
La Cuisine Appliances complementa su oferta con un servicio post venta especializado, que incluye instalación certificada, puesta en marcha, soporte técnico y mantenimiento. Este acompañamiento garantiza seguridad, consolidando a la empresa como un aliado confiable dentro del ecosistema de arquitectura, diseño y construcción.







Santo Domingo: Rafael Augusto Sánchez #22, Esq. Piantini
Punta Cana: Galerías de Punta Cana, local 51. Tel.: 809-378-9999
Web: www.lacuisineappliances.com.do E-mail: ventasrd@lacuisineappliances.com

José Esteban (Jay) Rodríguez / VAC Constructora

Arq. José Esteban (Jay) Rodríguez / VAC
En el tejido residencial de Ciudad las Canas, en Cap Cana, Punta Cana, HAUS
Residences se implanta como una pieza de escala contenida que dialoga con el paisaje tropical y la trama urbana inmediata. Diseñado por los arquitectos José Esteban Rodríguez y Pablo Aybar, y desarrollado por la constructora VAC. Su localización estratégica, a pocos minutos de Playa Juanillo y del aeropuerto, lo inserta en una red consolidada de servicios y equipamientos.
El edificio se organiza en cuatro niveles sobre rasante, resolviendo un conjunto compacto que optimiza la ocupación del solar sin renunciar a la apertura espacial. La planta tipo repetida en los niveles superiores articula una distribución racional que combina unidades de una y dos habitaciones, con superficies que oscilan entre los 57 y 84 metros cuadrados. Esta diversidad tipológica se integra dentro de una estructura compositiva clara, donde el ritmo de balcones y los planos horizontales establecen una fachada continua y equilibrada.
La volumetría se construye a partir de planos superpuestos que proyectan aleros y balcones corridos, configurando un sistema de sombras profundas indispensable en el contexto tropical. Las terrazas no se conciben únicamente como extensiones programáticas, sino como dispositivos climáticos que median entre el interior y el exterior. Lamas verticales y pantallas filtrantes introducen un segundo plano de control solar, aportando privacidad sin comprometer la transparencia.
El espacio colectivo se concentra en el primer nivel y en el área posterior del conjunto, donde una piscina longitudinal estructura el ámbito común como un patio abierto hacia el cielo. Esta disposición organiza una secuencia clara de acceso, transición cubierta y expansión hacia el jardín. El paisaje compuesto por palmeras y muros vegetales funciona como extensión arquitectónica, suavizando los límites perimetrales y contribuyendo al confort térmico mediante sombra y vegetación densa.
En el interior, la distribución privilegia la continuidad visual entre cocina, comedor y sala, integrando los espacios sociales en una planta abierta que se prolonga hacia el balcón. Las habitaciones se ubican en posiciones más resguardadas, garantizando privacidad y ventilación cruzada. La materialidad refuerza esta lógica mediante el uso de concreto claro, planos en tonos neutros, barandas de vidrio y acentos en madera natural.
HAUS Residences no pretende imponerse como objeto aislado dentro del paisaje de Cap Cana. Su aporte radica en la precisión con la que articula escala, clima y programa, proponiendo una arquitectura contenida y coherente con las condiciones ambientales del Caribe. Más que un gesto icónico, el proyecto plantea una forma de habitar que entiende el trópico como un sistema activo, integrándolo como parte esencial de su experiencia espacial.
















FICHA TECNICA
Proyecto
Haus Residences
Ubicación
Ciudad Las Canas, en Cap Cana, Punta Cana
Construcción
VAC Constructora
Arquitectos
Arq. Jose Esteban Rodriguez
Arq. Pablo Aybar
Arq. Gilberto Lara
Estructural
Ofinsa/ Ing. Kurt Hansen
Sanitario
Agüero Perez y Asoc.
Eléctrico
Solutep
Carpinteria de aluminio
Tecnoglass
Cocinas modulares
Altacuina
Paisajismo
Cesar Portera /Arborea S.R.L.
Ebanisteria
Jaime Sanlley/ Mobila House
Ascensores
Ascensores Kone (Servicios e Instalaciones
Técnicas, S A)

José Esteban (Jay) Rodríguez / VAC Constructora

Arq. José Esteban (Jay) Rodríguez / VAC
En el contexto consolidado de Cap Cana, Art Design Residence se concibe como un ejercicio de síntesis entre arquitectura contemporánea y sensibilidad tropical. Implantado en un entorno de tejido residencial planificado, el proyecto asume la condición caribeña no como telón de fondo, sino como materia activa de diseño. Desde su aproximación urbana, el edificio establece una relación equilibrada entre alineación, escala y apertura, integrándose al paisaje sin renunciar a una identidad propia.
La propuesta volumétrica parte de una composición clara de planos horizontales superpuestos, donde balcones corridos y franjas de sombra estructuran la fachada. La masa edificada se fragmenta mediante retranqueos estratégicos que permiten generar profundidad, ventilación y variaciones de luz a lo largo del día. Este juego de llenos y vacíos evita la percepción monolítica y favorece una lectura dinámica del conjunto, donde la horizontalidad domina y otorga estabilidad visual.
En planta, el edificio organiza una diversidad tipológica que incluye unidades de una y dos habitaciones, con y sin área de servicio, y superficies que oscilan entre los 62 y los 99 metros cuadrados. Esta variedad programática se articula a través de circulaciones compactas y núcleos verticales claramente definidos, garantizando eficiencia y claridad en los recorridos.
En términos espaciales, el proyecto organiza sus unidades residenciales a partir de una lógica funcional eficiente, priorizando la claridad en circulaciones y la continuidad entre áreas sociales. Las zonas de estar se proyectan hacia el exterior mediante balcones que amplían la experiencia habitable, mientras los espacios privados se ubican en posiciones más protegidas. La arquitectura, en este sentido, actúa como mediadora entre el interior climatizado y el exterior tropical, promoviendo una transición gradual entre ambos ámbitos.
La materialidad refuerza esta intención. Superficies en concreto claro y revestimientos de textura sutil se combinan con elementos en madera y barandas de vidrio, generando un contraste controlado entre solidez y transparencia. Los planos verticales incorporan filtros solares y elementos de protección que reducen la incidencia directa del sol, al tiempo que permiten el paso del aire. Esta estrategia pasiva no solo responde al clima, sino que define la expresión arquitectónica del edificio.
El área común se articula en torno a un espacio abierto con piscina y jardines perimetrales, configurando un patio contemporáneo que concentra la vida colectiva. La vegetación, cuidadosamente integrada, actúa como amortiguador térmico y visual, reforzando la sensación de privacidad sin aislar el conjunto de su entorno inmediato. La relación entre arquitectura y paisaje se construye así desde la proximidad, evitando gestos excesivos y privilegiando la coherencia. Art Design Residence propone una arquitectura contenida, donde el diseño busca consolidar una experiencia habitable acorde con el contexto tropical contemporáneo. Su aporte reside en la articulación precisa entre programa, clima y materialidad, consolidando una pieza residencial que entiende la estética no como ornamento, sino como consecuencia directa de decisiones técnicas y espaciales.

















FICHA TECNICA
Proyecto
ART Residences
Ubicación
Ciudad Las Canas, en Cap Cana, Punta Cana
Construcción
VAC Constructora
Arquitectos
Arq. Jose Esteban Rodriguez
Arq. Pablo Aybar
Arq. Gilberto Lara
Estructural
Ofinsa/ Ing. Kurt Hansen
Sanitario
Agüero Perez y Asoc.
Eléctrico
Solutep
Carpinteria de aluminio
Tecnoglass
Cocinas modulares
Altacuina
Paisajismo
Cesar Portera /Arborea S.R.L.
Ebanisteria
Jaime Sanlley/ Mobila House
Ascensores
Ascensores Kone (Servicios e Instalaciones
Técnicas, S A)
Luis Sabater / A20 Arquitectos


Luis Sabater / A20 Arquitectos
The Bridge House, situada en las zonas rurales de Jumunuco, Jarabacoa, en la Cordillera Central de la República Dominicana, es un santuario silencioso profundamente integrado en el denso bosque tropical. Concebida como dos planos horizontales que reposan sobre una ladera empinada, la vivienda prioriza la respuesta climática, la simplicidad y la eficiencia económica, alineándose con las tradiciones constructivas de su contexto rural. La arquitectura actúa como un marco que fomenta una inmersión profunda en la naturaleza, verdadero protagonista del proyecto.
La pronunciada topografía del lugar organiza fundamentalmente el diseño. El acceso ocurre por el nivel superior, donde un atrio ajardinado crea una separación sutil entre las áreas sociales principales y la suite de la habitación principal. Este vacío continúa hacia el nivel inferior, estructurando la circulación hacia las habitaciones de huéspedes —orientadas al bosque—, los espacios de servicio discretamente ubicados y un estudio que se abre a una terraza en contacto directo con el paisaje. La secuencia culmina en una piscina lineal, diseñada para fundirse visualmente con el terreno circundante. Este plan espacial cohesivo permite a los propietarios vivir de manera eficiente en un solo nivel, mientras ofrece una extensión natural para huéspedes y actividades exteriores.
Las decisiones materiales reflejan un compromiso con la sostenibilidad directamente vinculado al lugar. La paleta —hormigón expuesto, madera local y detalles mínimos— se basa en materiales fácilmente accesibles en entornos rurales remotos y en técnicas constructivas familiares para la mano de obra local. Este enfoque reduce significativamente el impacto ambiental del transporte, minimiza la dependencia de recursos especializados y garantiza durabilidad con bajo mantenimiento. En lugar de adoptar estándares externos de lujo, el proyecto refina los métodos regionales existentes para lograr una arquitectura resiliente y climáticamente responsiva. Estrategias pasivas —incluyendo ventilación cruzada, sombreados, masa térmica y amplios voladizos— trabajan en conjunto para reducir la necesidad de climatización mecánica, demostrando un modelo de sostenibilidad tanto ambiental como socioeconómicamente responsable.
Estas decisiones de diseño contribuyen a un diálogo más amplio sobre la arquitectura residencial tropical en regiones en desarrollo: cómo las segundas viviendas pueden adoptar estrategias eficientes y sensibles sin recurrir al exceso. The Bridge House demuestra que la inteligencia contextual, la moderación y una fuerte conexión con el entorno pueden producir una arquitectura evocadora y verdaderamente sostenible.
En última instancia, la residencia funciona como una galería completa del paisaje circundante. Cada espacio enmarca cuidadosamente el bosque, permitiendo que el aire, la luz y la vegetación impregnen la vida cotidiana. La forma lineal, la claridad material y las transiciones fluidas entre interior y exterior refuerzan constantemente un diálogo con el entorno natural. La documentación fotográfica subraya esta relación, destacando la claridad estructural, la profunda conexión del proyecto con la ladera tropical y la absoluta coherencia entre su forma, materialidad y paisaje.




















FICHA TÉCNICA
Nombre proyecto:
The Bridge House
Dirección: Jumunuco, La Vega
Propietario:
Henry Rivas / Mariel Ramos
Año inicio / término obra: 2022 – 2024
Área total de construcción: 628 m²
Área del solar/lote: 6,675 m²
Diseño arquitectónico: Luis Sabater Musa
Empresa:
A20 Arquitectos SRL
Colaboradores:
Gabriela Ogando
Diseño estructural:
EISEN Ingeniería (Eduardo Fernández)
Diseño eléctrico:
Miguel Abréu y Asociados
Diseño sanitario:
SEMS (Ignacio Caminero)
Diseño sistema de A/A:
SEMS (Juan Bautista)
Diseño interior:
A20 Arquitectos
Diseño iluminación:
LUMIERE (Luis Sturla)
Diseño paisajístico:
MMAP – Massiel Mejía Arquitectura y Paisaje
Contratista general:
Arq. José Reyes Mala (Green Man Designs) Supervisión arquitectónica:
A20 Arquitectos
Instalaciones eléctricas: Reyes Malla Construcciones
Instalaciones sanitarias: Reyes Malla Construcciones
Estructuras metálicas: Reyes Malla Construcciones
Materiales de construcción: Ferretería Ramírez
Ferretería Ochoa
Luminarias:
Lux Gallery
Carpintería metálica: Reyes Malla Construcciones
Ebanistería:
Carpintería Mario
Herrajes:
Todo Herraje
Revestimientos:
Cerarte
Impermeabilización:
Selladores Cobián

Arq. Rafael Selman / Selman Arquitectos

Arq. Rafael Selman / Selman Arquitectos
El Spa Casa de Campo es un componente esencial del área central del complejo turístico de Casa de Campo, uno de los destinos más destacados de la costa sureste de la República Dominicana.
El diseño arquitectónico de esta edificación incluye todas las instalaciones propias de un centro de bienestar de alto nivel, que comprende la Recepción, un Café/Juice Bar, un Salón de Belleza, una Bridal Suite, un área de Fisioterapia, Baños-Vestidores, espacios de Relajación, Hidroterapia, Cabinas de Masajes y áreas de Servicio. Cada uno de estos espacios ha sido diseñado para ofrecer una experiencia integral, facilitando una transición fluida y controlada entre las diferentes áreas.
Un eje visual que conecta desde la marquesina de entrada hasta el lago existente, La Pérgola, actúa como un elemento organizador de los espacios. A la izquierda de este eje se ubica la Bridal Suite, con todas sus facilidades, mientras que a la derecha se encuentra el Café/Juice Bar.
Desde el Área de Recepción y Estar, nos dirigimos a un eje perpendicular que es la pasarela techada que se convierte en el elemento de circulación que conecta con los demás espacios. A través de esta pasarela, se transita entre jardines, creando una conexión íntima con la naturaleza, donde el agua, la vegetación y la arquitectura se integran de manera armoniosa.
Conceptualmente, el edificio se organiza en volúmenes fragmentados, unidos por esta pasarela abierta. Esta configuración crea patios y jardines interiores que favorecen la entrada de luz natural, la ventilación cruzada y la integración del paisaje en la experiencia del usuario. La variedad en los espacios genera áreas exteriores intermedias que enriquecen el paisajismo y suavizan la relación entre el interior y el exterior.
La complejidad técnica de un proyecto de esta magnitud exigió la colaboración de consultores especializados, especialmente en el diseño de las áreas húmedas. Esta colaboración permitió establecer estándares precisos para asegurar tanto el correcto funcionamiento como la durabilidad de las instalaciones.
Durante el proceso de diseño del proyecto, se consideró el contexto físico y natural existente, dando prioridad a la preservación y valorización del entorno. La ubicación y configuración del edificio se realizó de tal manera que respete e integre el paisaje, reforzando el carácter ecológico y sensorial del conjunto.
























Proyecto
Spa Casa de Campo
Dirección:
Hotel Casa de Campo, La Romana
Propietario:
Costasur Dominicana
Año inicio/término obra:
2022 / 2023
Área total de construcción:
2,230 m²
Diseño arquitectónico:
Selman Arquitectos
Empresa:
Selman y Asociados
Colaboradores:
Arq. Rafael Selman
Arq. Miguel Risk
Arq. José Alvarez
Arq. Naval Sosa
Diseños Estructurales:
Ing. Rafael Taveras, Estructuras Al Límite.
Diseño eléctrico:
Conelca
Diseño sanitario:
Piccini Service (general) / Prim Spa (spa)
Diseño sistema de A/A:
Zeller Ing. y Asocs. – Julio Zeller
Diseño interior:
Room 1804
Decoración:
Room 1804
Diseño iluminación:
MAVA Consulting – María Alejandra Varela
Diseño paisajístico:
Estudio PWP – Ana Portela / Lowell Whipple / Clara Portela
Contratista general:
Constructora Isidor Fernández
Supervisión:
Obra Civil – Departamento Ingeniería Central Romana
Project Manager:
Grupo Hernando García
Carpintería ligera:
Terminaciones S.R.L.
Carpintería de aluminio:
VANTA
Constructora Isidor Fernández, S.A. es una empresa de construcciones civiles ubicada en la ciudad de La Romana, República Dominicana. Fue fundada en 1991 como resultado de más de veinte años de experiencia acumulada por su fundador, el señor Héctor Emilio Isidor Batista, en la construcción, administración, planificación y desarrollo de proyectos hoteleros, urbanísticos, residenciales y corporativos en todo el territorio nacional, con mayor incidencia en la región Este del país.
Desde su creación, la empresa ha tenido como misión ejecutar proyectos manteniendo altos estándares de calidad y eficiencia en los servicios ofrecidos, garantizando siempre la mejor asesoría en el área de la ingeniería. Gracias a su equipo de profesionales altamente calificados, la empresa ha consolidado una sólida trayectoria y el reconocimiento de sus clientes, quienes continúan confiando en su experiencia para el desarrollo de importantes obras.
La empresa fue la constructora general del proyecto The Spa en Casa de Campo, un moderno centro de bienestar diseñado para ofrecer una experiencia integral de relajación y salud dentro del prestigioso resort. El proyecto integra arquitectura contemporánea, espacios interiores y exteriores cuidadosamente diseñados y tecnología de última generación aplicada al bienestar.
Este spa cuenta con más de 2,000 m² de instalaciones, incluyendo un circuito hidrotermal con sauna, baño de vapor, piscinas de vitalidad y agua fría, además de 12 elegantes salas de tratamiento con jardines privados, concebidas para brindar experiencias exclusivas de relajación y recuperación.






Zorrilla y Baquero
El Nuevo Mundo se encuentra con el Viejo en esta residencia de 900 mts2,que se eleva sobre el campo de golf de corales, Punta Cana. Definida por una elegante simetría y una acogedora sensación de tranquilidad, la casa es un conjunto moderno de arquitectura palladiana. Si bien la forma, un bloque central rodeado por cuatro pabellones, data de la época de Palladio, los techos a cuatro aguas cubierto de pizarras grises es un sello distintivo de las plantaciones coloniales. En toda la vivienda, las contrapuertas con persianas filtran la luz del sol y la brisa marina, invocando la comodidad y el romance de esta tipologia deviviendas isleñas. En el interior las formas modernas simples, que incluyen arcos segmentados, los alfeisares y molduras de piedra triturada visten con elegancia la residencia, la elección de una paleta monocromática le da a la casa un aspecto unificador y contemporáneo.
















Nombre proyecto:
Casa Corales 57
Año de construcción:
2017
Diseño arquitectónico:
Arq. Juanchy Zorrilla
Arq. Trini Baquero
Colaboradores
Arq. Geovanny de la Cruz
Arq. Tatiana Jiménez
Arq. María Medina
Diseño estructural:
Ing. Carlos Cruz
Diseño eléctrico:
Ing. Mayobanex Rodríguez
Diseño sanitario:
Ing. Leonardo Pérez
Diseño mecánico:
Ing. Milko Benítez / SEINCA
Paisajismo:
Picky Plants
Suplidores principales
Puertas, ventanas y mobiliario de cocina:
La Porta
Equipos de cocina:
La Cuisine Appliances
Topes de cocina:
Anticato
Pisos:
Cerarte
Tejas:
Rooftec
Artesanía de herrajes:
Richi Mercedes / Crearte Metal


Zorrilla y Baquero
Residencia de 1,200 m² ubicada en Corales, Punta Cana, sobre una colina. La villa se concibe como un espacio donde la arquitectura y la vida cotidiana se encuentran con naturalidad, abriéndose hacia la luz, las terrazas y la brisa. El principal reto de su ubicación fue lograr vistas al mar sin renunciar al carácter de las estancias coloniales que la inspiran.
Los espacios se organizan en dos niveles que combinan áreas íntimas y sociales, creando un recorrido fluido entre interiores cálidos y exteriores abiertos.
La llegada ocurre a través de una terraza de acceso que conduce a un vestíbulo amplio y luminoso, desde donde se percibe la elegancia de las escaleras dobles que articulan los distintos ambientes de la casa.
En este nivel se disponen tres habitaciones, concebidas como refugios privados. Sus terrazas permiten que la luz natural y la vegetación circundante formen parte de la experiencia interior.
La cocina principal, organizada alrededor de una isla central, se convierte en el corazón de la vida cotidiana.
Los espacios se prolongan hacia el paisaje.
El nivel superior se plantea como un ámbito de encuentro y contemplación. Amplias terrazas con área de comedor permiten disfrutar de reuniones al aire libre, mientras un salón abierto se conecta con una terraza de estar y dos suites principales. Balcones privados permiten despertar cada día con la luz y la brisa del exterior, todos estos espacios con vista al mar.
Materialidad y carácter
Inspirada en nuestro pasado colonial, la arquitectura de la villa se expresa a través de una paleta de materiales naturales que aportan calidez e identidad: muros de mampostería, pisos de barro, patios sombreados y arcadas en fachada que mantienen una atmósfera luminosa y serena.
Los accesos se definen con pavimentos de coralina y grava blanca, mientras las cubiertas de teja de barro color ladrillo evocan una arquitectura atemporal.
Las puertas en madera preciosa de cedro y los detalles cuidadosamente seleccionados completan una casa donde cada elemento busca equilibrio entre elegancia, funcionalidad y permanencia.
En su conjunto, la villa se concibe como un refugio donde la arquitectura se abre al paisaje y la vida se despliega entre terrazas, jardines y espacios pensados para el descanso y el disfrute












FICHA TECNICA
Proyecto
Corales 50A
Dirección:
Campos de Golf Corales, Punta Cana
Propietario:
Familia South Bellod
Año inicio/término obra:
2016 / 2018
Área total de construcción:
1,018.00 m²
Área del solar/lote:
3,777.93 m²
Empresa:
Zorrilla Baquero Arquitectos
Diseño arquitectónico:
Arq. Juanchy Zorrilla
Arq. Trini Baquero
Colaboradores:
Arq. Geovanny de la Cruz
Arq. Tatiana Jiménez
Diseño estructural:
Ing. Reginald García
Diseño iluminación:
JMIESES S. Consultoría y Asesoría en Ingeniería
Diseño mecánico:
JMIESES S. Consultoría y Asesoría en Ingeniería
Diseño hidrosanitario:
Ing. Leonardo Pérez
Diseño paisajismo:
Rosangela Bobea:
Constructora Peña Zorrilla
Puertas, ventanas y closets:
Salvador González
Ebanistería:
Salvador González
La Porta SRL
Herrajes y aparatos sanitarios:
Rosa Guzmán – Herrajes Decorativos
Lámparas metálicas:
Richi Mercedes – Crearte SRL
Pisos:
Marmotech

