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AAA058 Juntando voluntades

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Haché Paredes Acústicas Móviles

Haché es el proveedor por excelencia para sus proyectos de paredes acústicas móviles. Este sistema - de paneles deslizables a través de un riel superior sin guías en el suelo permite dividir efectivamente grandes salones de actividades en salones más pequeños y acústicamente independientes. La experiencia de Haché de más de 40 años en el mercado de interiores, asistiendo a diseñadores en la selección e instalación de estos sistemas, avala la confianza que requiere el arquitecto para llevar a cabo su visión. Con Haché, todos los detalles de su proyecto están en las mejores manos. Somos distribuidores exclusivos de Advanced Equipment Corporation (AEC), empresa de Estados Unidos de América con más de 50 años de experiencia dedicada al diseño y manufactura de paneles de acero de gran tamaño, de excepcional precisión y calidad. Las paredes móviles de AEC son duraderas, fáciles de usar, y reducen efectivamente la transmisión de sonido a un precio muy competitivo. Todos los productos de AEC son sometidos a rigurosas pruebas de calidad que permiten garantizarlos por muchos años de servicio. Además, AEC ofrece pruebas de campo de sonido para demostrar y medir el extraordinario desempeño acústico de sus productos. Los paneles de AEC son fabricados totalmente en EEUU y están diseñados para soportar cargas sísmicas y ofrecer una excelente barrera contra incendios. El sistema AEC consiste en paneles con estructura y láminas de acero soldados robóticamente, con aislamiento interno y terminaciones en vinil, alfombra, laminado plástico o tela. Los paneles se movilizan mediante un sistema de rodamientos de acero y riel de aluminio. El aislamiento acústico se logra mediante sellos telescópicos con cierre de configuración tipo macho-hembra que fijan el panel al suelo y a las paredes, eliminando de esta manera el paso del sonido a través del sistema. Los paneles ofrecen continuidad visual, geométrica en los espacios, y los rieles permiten movilizar los paneles y múltiples opciones de apilado. Las paredes acústicas móviles son cada día más necesarias porque permiten el mejor aprovechamiento de los espacios, mediante la transformación provisional y rápida de un área grande en pequeños salones utilizables – y alquilables. Son ideales para hoteles, salones de convenciones, salas de reuniones, salones de eventos y para docencia que buscan rentabilizar su inversión. Dentro de nuestros proyectos más recientes cabe mencionar al Hotel El Embajador, Hotel Lina, Hotel Nueva Romana, JW Marriot, Embassy Suites, Eden Rock, Hotel Bahía Príncipe y Gran Palladium, Casinos Maunaloa y Benpo, Universidad UNPHU, Oficinas ARS Palic, Banco Popular entre otros. Contáctenos y permita que nuestro personal especializado le asesore con todo lo que Haché le ofrece para sus proyectos. Para mayor información sobre nuestros productos y servicios visítenos en www.hache.com.do

Santo Domingo: Av. John F. Kennedy Tel.: (809) 566 1111 Santiago: C/ Ucho Álvarez esq. Proyecto Tel.: (809) 971 1111


Juan Cristóbal Caro, Jaime Batlle, José Antonio «Tony» y Danilo Caro Ginebra; en el retrato, José Antonio Caro Álvarez.

Oscar Imbert y Antonio Segundo Imbert

Juan Pérez Morales Arquitectos

José Horacio y Alejandro Marranzini

Juanchy Zorrilla y Trini Baquero

Atilio y Lui León Arquitectos

William J. Reid Cabral, Carlos y Patricia Reid Baquero

AAA Pro_File es una serie dedicada a presentar en detalle a los más representativos autores de la Arquitectura Contemporánea del Gran Caribe. Puntos de ventas: Librería Cuesta, Papelería Arroyo Hondo, Centro León y oficinas de AAA @revistaaaa

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Archivos de Arquitectura Antillana


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Archivos de Arquitectura Antillana


ARCHIVOS DE ARQUITECTURA ANTILLANA

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En portada, vista de la terraza de la Casa SaLo, de Patrick Dillon, en San Lorenzo, Panamá. Foto de Fernando Alda.

ARCHIVOS DE ARQUITECTURA ANTILLANA Director/Editor Gustavo Luis Moré Coeditora Lorena Tezanos Toral Sección Interiores María del Mar Moré Consultor de Diseño Massimo Vignelli (†) Directora de Arte Chinel Lantigua Asistente Gráfico Manuel Flores / John Noyola B. Fotografía Ricardo Briones / Gustavo José Moré Gerente Administrativa María Cristina de Moré Gerente de Ventas y Mercadeo Patricia Reynoso Consultora de Mercadeo María Elena Moré Secretaría / Ventas / Suscripciones Mádeline Espinal Corrección de Estilo Lorena Tezanos Toral Asistente Luis Checo Preprensa e Impresión Editora Corripio Santo Domingo, RD Suscripción, venta y publicidad Santo Domingo, RD Patricia Reynoso Tel 809 687 8073 / Fax 809 687 2686 Miami, Fl Laura Stefan Cel 786 553 4284 San Juan, PR Emilio Martínez Tel 787 726 7966 Santiago de Chile Humberto Eliash 56 22 480 3892

AMÉRICA LATINA Y GRAN CARIBE

Antillas Francesas: Gustavo Torres, Serge Letchimy, Jack Sainsily, Bruno Carrer Argentina: Ramón Gutiérrez, Fernando Diez, Jorge Ramos, Mario Sabugo, Cayetana Mercé Bahamas: Diane Phillips Bolivia: Javier Bedoya, Gustavo Medeiros Brasil: Roberto Segre (†), Ruth Verde Zein, Hugo Segawa Chile: Humberto Eliash, Andrés Téllez, Sebastián Irarrázabal, Horacio Torrent, María de Lourdes Muñoz Colombia: Silvia Arango, Carlos Niño Murcia, Alberto Saldarriaga Roa, Sergio Trujillo, Claudia Fadul, Daniel Bermúdez, Lorenzo Fonseca, Gilberto Martínez Costa Rica: Bruno Stagno, Luis Diego Barahona Cuba: Mario Coyula (†), Eduardo Luis Rodríguez, José Antonio Choy, Omar López Curazao: Ronald Gill, Sofía Saavedra, Ronny Lobo, Michael Newton Ecuador: Sebastián Ordóñez El Salvador: Francisco Rodríguez Guatemala: Blanca Niño Norton, Ana Ingrid Padilla, Cristian Vela, Raúl Monterroso Jamaica: Patricia Green, Jaquiann Lawson, Patrick Stanigar, Mark Taylor, Robert Woodstock México: Carlos Flores Marini (†), Louise Noelle, Fernando Winfeld, Jaime García, Eliana Martínez Panamá: Silvia Vega, Eduardo Tejeira Davis, Sebastián Paniza, Carlos Morales Paraguay: Jorge Rubiani Perú: Pedro Belaúnde Puerto Rico: Manuel Bermúdez, Segundo Cardona, Luis Flores (†), Emilio Martínez, Ricardo Medina, Andrés Mignucci, Jorge Rigau, Enrique Vivoni Rep. Dominicana: Rafael Calventi, Eugenio Pérez Montás, Esteban Prieto Vicioso, Mauricia Domínguez, Omar Rancier, José Enrique Delmonte, Lowell Whipple, George Latour, Marianne de Tolentino Suriname: Jacqueline Woei A. Sioe Trinidad y Tobago: Mark Raymond, Jenifer Smith Uruguay: Sebastián Schelotto, Conrado Pintos, Nelson Inda Venezuela: Francisco Feaugas, Ramón Paolini, Enrique Larrañaga, Martín Padrón, David Gouverneur, Federico Vegas ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA

Honolulu: William Chapman Miami: Roberto Behar, Andrés Duany, Elizabeth Plater-Zyberk, Rafael Fornés, Carmen Guerrero, Luis Trelles, Teófilo Victoria, José Gelabert Navia, Jean François Lejeune New York: Joaquín Collado, Rafael Albert, Germán Pérez, Rafael Álvarez Washington D.C.: Aurelio Grisanti, Francisco Ruiz COMUNIDAD EUROPEA

Austria: Mayra Winter España: Antonio Vélez, Lluis Hortet, Oswaldo Román, Víctor Pérez Escolano, Juan Antonio Zapata Francia: Kyra Ogando Italia: Carmen A. Corsani, Stefano Topuntoli, Julia Vicioso Suiza: Marilí Santos Munné ASIA

Japón: Cathelijne Nuijsink AAA © es una edición trimestral. Publicada en marzo, junio, septiembre y diciembre. Santo Domingo: Número 58, marzo 2016. Para envío de colaboraciones, cartas o informaciones favor contactar al editor en: Gustavo Luis Moré / AAA, E.P.S. P-4777, 8260 NW 14th st. Doral, Florida 33126 USA. Dirección oficinas de redacción: Calle Benigno Filomeno Rojas #6, Penthouse 7 Norte, Torre San Francisco. Santo Domingo, República Dominicana. Tel.: 809 687 8073. Fax: 809 687 2686. E-mail: gustavoluismore@gmail.com Sitio Internet: www.archivosdearquitecturaantillana.com Permitida la reproducción parcial siempre que se admita la fuente. El editor no se hace responsable de los conceptos emitidos por los articulistas. Publicación registrada con el No. 83238 del 15/4/96 en el Ministerio de Industria y Comercio de la República Dominicana ©. ISSN 1028-3072. LCCN 99110069 sn 98026218 OCLC number (OCoLC) ocm 40640773


Editorial: Juntando voluntades Gustavo Luis Moré / Ramón Gutiérrez CARIBBEANA Panorama: Trazos en el mar: Guillermo González Arquitecto de la modernidad dominicana Silvia Arango / Gustavo Luis Moré Panorama: AAA Pro_File 07: «Los Caro», Tres generaciones de Arquitectura, Urbanismo y Construcción / Itinerario de un arquitecto humanista Gustavo Luis Moré / Alex Martínez Suárez Biblioteca: Publicaciones Recientes Lorena Tezanos Toral SAL XVI, SANTO DOMINGO: PONENCIAS Reseña general: XVI Seminario de Arquitectura Latinoamericana SAL 2015 Mizoocky Mota Discurso: Discurso de apertura SAL 2015 Miguel Fiallo Calderón Ponencia: Heterotopías Mario Sabugo Ponencia: Denominando Silvia Arango Ponencia: Reflexiones sobre la heterotopía: siete tesis sobre la arquitectura panameña Eduardo Tejeira Davis Ponencia: Arquitectura y naturaleza en el habitat del Caribe mexicano Louise Noelle Ponencia: Benacerraf & Gómez: obras en Caracas, Venezuela Hannia Gómez Ponencia: Finding the centre: locating Caribbean architectural practice Mark Raymond Ponencia: Arcadia y el [des]encanto de la máquina tropical María Isabel Oliver Panorama: Premios América SAL XVI 2015 / Premios Gran Caribe AAA / Omar Rancier Premio América Teoría y Crítica: CARIMOS: el archipiélago del mar patrimonial Eugenio Pérez Montás Premio América Teoría y Crítica: Poema a Santo Domingo Jorge Ramos SAL XVI, SANTO DOMINGO: PROYECTOS Y OBRAS Aulario, Universidad Ricardo Palma, Lima, Perú / Casa Díaz, Antioquía, Lima Casa en Caleta, Playa Misterios / Casa G, Playa Barrancadero / Casa Torres Llosa / Casa Awapara Juvenal Baracco Edificio de negocios y autobanco, Escazú, San José, Costa Rica / Edificio de facultades, Universidad Iberoamericana, San José, Costa Rica Bruno Stagno, Premio América a Obra SAL XVI / Pietro Stagno Centro para invidentes y débiles visuales, México, D.F. / Escuela de Artes Plásticas, Oaxaca Campamento de Edificios Públicos, México, D.F. Taller de Arquitectura, Mauricio Rocha Guarumos, casa y funicular, Puntarenas, Costa Rica / Casa Indios Desnudos, Península Papagayo Casa Ron Ron, Costa Rica Víctor Cañas Casa SaLo, Punta Lorenzo, Panamá / Casa Bovarnick-Castro, El Copé, Panamá Casa Bermingham-Longwater, Gamboa, Panamá Patrick Dillon, ENSITU, S.A. Delpin House, Puerto Rico / El Blok Hotel, Vieques, Puerto Rico Therapeutic Pools, Escuela La Esperanza, San Juan, Puerto Rico Fuster + Architects Parque Luis Muñoz Marín, San Juan de Puerto Rico Andrés Mignucci Arquitectos / Texto: María Isabel Oliver I.U.F.M. de Guyane / Marie annexe de Maripasoula, antenne du Parc Amazonien de Guyane et bureau de poste a Taluhwen / Maison de la Reserve Naturalle des Marais de Kaw-Roura Jungle Architecture Group, Franck Brasselet Etude pour une eglise, ville de Goyave, Guadeloupe Emile Romney, Pile et Face Campus Ecopark, Universidad Las Américas, Quito, Ecuador Eliash Arquitectos Plaza Mirador Pablo Neruda, Santiago, Chile Carlos Martner, Humberto Eliash Clínica Centro Diagnóstico Docente, R. D. / Casas «Y» y «H», Los Establos, Cap Cana, R.D. José Horacio Marranzini, Alejandro Marranzini Palabras finales SAL XVI, Santo Domingo Omar Rancier

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Juntando voluntades

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Gustavo Luis Moré / Ramón Gutiérrez

Esta edición de AAA058 ha sido dedicada a reseñar el XVI Seminario de Arquitectura Latinoamericana, celebrado en la República Dominicana a inicios del mes de noviembre del pasado año 2015, y organizado por un consorcio de instituciones, liderado por la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU) y la revista Archivos de Arquitectura Antillana (AAA), en el que participaron también la Universidad Central del Este (UCE) y la Universidad Iberoamericana (UNIBE); contó además con la colaboración de la PUCMM, la Sociedad de Arquitectos de la República Dominicana, la Fundación Erwin Walter Palm, e innumerables colegas y patrocinadores privados. El evento, desarrollado durante una semana completa en la que la sede fue desplazada entre la UNPHU, UNIBE y la UCE, logró una convocatoria extraordinaria de estudiantes y profesionales locales, quienes acudieron masivamente a compartir las conferencias de renombrados visitantes extranjeros y un grupo selecto de profesionales dominicanos, tanto del área privada como del sector público, cuyos proyectos en curso más significativos fueron presentados en una sesión especial desarrollada en San Pedro de Macorís. AAA058 ha resumido una muestra —incompleta pero significativa—, de las ponencias teóricas y las presentaciones de obras de muchos de los actores del programa. Incluímos de manera especial a los cuatro arquitectos elegidos como recipientes del Premio América: Jorge Ramos (Argentina) y Eugenio Pérez Montás (R.D.) galardonados en Teoría e Historia, y Juvenal Baracco (Perú) y Bruno Stagno (Costa Rica), premiados como diseñadores. La edición incluye además reseñas de dos publicaciones de gran relevancia en el panorama local, y de los eventos que le dieron cabida: en primer lugar, el lanzamiento del libro Trazos en el mar: Guillermo González Arquitecto de la modernidad dominicana, patrocinado por el Banco Popular Dominicano; y el de AAA/ Pro_File 07, dedicado a «Los Caro: tres generaciones de arquitectura, urbanismo y construcción». Este último fue puesto en circulación como parte del programa de eventos de la muestra organizada por el Centro Cultural de España en la República Dominicana, titulado José Antonio Caro Álvarez: itinerario de un arquitecto humanista. Incluímos en este editorial, las palabras especialmente escritas para la edición por el Arq. Ramón Gutiérrez, fundador de los SAL y uno de sus espíritus más solidarios. Juntando voluntades: SAL Santo Domingo Ramón Gutiérrez En el año 2000 el Seminario de Arquitectura Latinoamericana (SAL) se reunió en San Juan de Puerto Rico para articular el diálogo con el Caribe en una reunión memorable que integró nuevas voces y pensamientos. Quince años después, los colegas y amigos de la República Dominicana, impulsados por las universidades reiteraron la gestación del espacio del diálogo de las periferias del archipiélago. Lo hicieron en la convicción de que todo el continente es un archipiélago de realidades locales y regionales que remiten justamente a esta nueva instancia de un mundo americano sin fronteras, horizonte esperanzado de una Patria Grande que el siglo XIX fue desvaneciendo. Un archipiélago es más que una sumatoria, implica que cada esquirla se testimonia a sí misma pero también pertenece a un sistema y por ende su presencia afecta al conjunto de sus integrantes. El Caribe, las Guayanas y las Antillas nos brindan a los americanos la indudable riqueza de la diversidad cultural en nuestro espacio americano predominantemente de origen hispano-lusitano. Cuando pensamos en patrimonio e identidad, buscamos muchas veces fortalecer lo

local sobre una dimensión globalizadora que puede sumergirnos en una abstracción conformada sobre la base de valores que nos son ajenos o que no son relevantes para nosotros. Esto ha sucedido con lecturas que no han interpretado que nuestro archipiélago americano tiene múltiples facetas que no perturban la identidad, porque justamente hay pluralidad de identidades y, además, la identidad se va construyendo permanentemente articulando lo fragmentado o potenciando nuevas alternativas. Lo diverso no perturba la identidad, la enriquece si sabemos tener la voluntad de construir conjuntamente. Hemos planteado la necesidad de nuevas miradas desde el patrimonio americano, con valores que testimonien estas múltiples realidades. Hemos propiciado la fusión de las Convenciones de Patrimonio Cultural-Natural, de lo inmaterial y de la Diversidad Cultural en una única Convención del Patrimonio de UNESCO que atienda inteligentemente nuestras declaratorias y genere las herramientas de actuación adecuadas. Es preciso admitir que buena parte del patrimonio material declarado por gobiernos y la propia UNESCO tienen su fundamentación, no en las calidades artísticas y funcionales de los edificios, sino en los acontecimientos inmateriales (históricos o culturales) que sucedieron en ellos. Es preciso señalar a la UNESCO que no debe continuarse en declaratorias que sean sumatorias de conjuntos individuales sino que deben reconocer el sistema al cual pertenecen. Las declaratorias de Ouro Preto, Mariana, Diamantina, deberían verse en el contexto de territorio minero del Brasil involucrando a Tiradentes, Congonhas y otros lugares precisos. Lo propio debería hacerse con los conjuntos de los treinta pueblos de las misiones jesuíticas de guaraníes o los de Chiquitos. La escala del «patrimonio territorial» es clave para entender el proceso americano. Todo sería más razonable si fuéramos capaces de diferenciar la noción de «bien cultural» del concepto de «patrimonio». El primero es aquel bien que los técnicos o especialistas pueden distinguir y sugerir proteger por sus valores intrínsecos. Sin embargo, ese «bien cultural» será efectivamente patrimonio cuando la comunidad a la cual pertenece se apropie de él y actúe atendiendo a su preservación. El concepto de patrimonio implica imprescindiblemente la participación activa de la comunidad en el rescate y mantenimiento del bien. La acción del Estado y la privada ayudará a la vez a que los bienes culturales encuentren la tutela y la gestión adecuada, atendiendo siempre a la idea de que «el patrimonio debe ganarse la vida». Es preciso también que nuestro archipiélago americano revise los conceptos tradicionales de «autenticidad» y de «valor universal» para ajustarlos a nuestras propias realidades culturales. También discutir a fondo las políticas de «centros históricos» y la necesidad de aceptar que toda la ciudad es «histórica» con lo cual las medidas de acción patrimonial deben también atender a las realidades de las comunidades barriales al mismo tiempo que traten de evitar el vaciamiento de los centros históricos en función del comercio turístico. El SAL volvió a encontrar su espacio en Santo Domingo y en San Pedro de Macorís, convocó a nuevas voces y a atentos oyentes, reunió algo que ya es tradicional en el SAL, la voluntad de estar y participar de muchos colegas de distintos países que entienden que están ante un movimiento que aportará renovadas ideas y propuestas para mejorar la arquitectura y el urbanismo de nuestro archipiélago americano. Se nos volverá a decir que somos un grupo de amigos y tienen razón, somos muy amigos y además desde hace más de 35 años, juntando voluntades, seguimos incorporando nuevos amigos. En definitiva, una virtud.


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Caribbeana

Panorama Silvia Arango Gustavo Luis Moré

Trazos en el mar: Guillermo González, arquitecto de la modernidad dominicana El pasado mes de diciembre de 2015, el Banco Popular puso en circulación el libro Trazos en el mar, escrito por el arquitecto Gustavo Luis Moré. El libro trata sobre la vida y obra del arquitecto dominicano Guillermo González Sánchez «reconocido nacional e internacionalmente como el padre de la arquitectura racionalista en la República Dominicana y como uno de los más importantes autores de la modernidad latinoamericana».

Panorama Gustavo Luis Moré Alex Martínez Suárez

AAA Pro_File 07: «Los Caro», tres generaciones de arquitectura, urbanismo y construcción / Itinerario de un arquitecto humanista El pasado mes de febrero de 2016 la editora Archivos de Arquitectura Antillana puso en circulación el Pro_File número 07 dedicado a «Los Caro», familia de tres generaciones de reconocidos arquitectos dominicanos. Este volumen fue programado junto a una exposición en los salones del Centro Cultural de España curada por el Arq. Alex Martínez Suárez y titulada «José Antonio Caro Álvarez: itinerario de un arquitecto humanista».

Biblioteca Lorena Tezanos Toral

Publicaciones recientes Presentación de 12 libros de publicación reciente que analizan el arte y la arquitectura en Latinoamérica. Entre los países representados en esta muestra bibliográfica se encuentran tres publicaciones del DoCoMoMo México: Los arquitectos mexicanos de la modernidad; Reflexiones, esperanzas y lamentos; y México-Veracruz: miradas desde dentro hacia afuera. De Panamá incluimos el libro de Eduardo Tejeira Davis sobre El casco antiguo y la dinámica de sus transformaciones; de Colombia, la publicación sobre el Premio Latinoamericano de Arquitectura Rogelio Salmona; y de Venezuela el libro de la exposición Suite Iberia, dedicada a la obra de arquitectos españoles en Caracas. Del Caribe insular destaca la publicación La Route de L’Art sobre el arte de Guyana Francesa. Del cono sur presentamos la edición «Heterotopías» del Instituto de Arte Mario J. Buschiazzo; la obra Arquitectura sin orillas que explora la arquitectura rioplatense actual; el libro dedicado al arquitecto chileno Carlos Martner; y las ediciones de los talleres de diseño liderados por Juvenal Baracco en la Universidad Ricardo Palma, de Perú. Por último, se incluye el libro La arquitectura moderna en Latinoamérica, que ofrece una visión continental.


Panorama Silvia Arango / Gustavo Luis Moré

Portada del libro Trazos en el mar: Guillermo González, arquitecto de la modernidad dominicana, escrito por el Arq. Gustavo Luis Moré (Santo Domingo: Banco Popular Dominicano, 2015)

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Trazos en el mar: Guillermo González arquitecto de la modernidad dominicana

Prólogo: Apuntes desde la distancia Silvia Arango Las primeras visitas que hice a Santo Domingo fueron en octubre de 1993, en el marco de mis investigaciones sobre la arquitectura latinoamericana, y el año siguiente, en noviembre de 1994, como jurado de la Bienal de Arquitectura de República Dominicana. En esas ocasiones, de la mano de Omar Rancier, Emilio Brea y Cuquito Moré, conocí por primera vez la obra de Guillermo González. En mis amigos todavía estaba vivo el dolor por la demolición del Hotel Jaragua y alcancé a visitar y fotografiar, todavía en pleno funcionamiento, la casa Pichardo y el Jaragüita. En mis cortas estadías, hice el periplo arquitectónico obligado por el centro histórico, el campus de la universidad y la Feria de la Paz y soy una de las pocas privilegiadas en tener los números de Arquivox ya difíciles de conseguir. Fotografié también algunos de sus hermosos dibujos y me embelesé oyendo anécdotas sobre las habilidades no reconocidas de don Guillermo. Desde entonces se me incrustó la convicción de que GG era un gran arquitecto. Por ello, acepté gustosa la invitación para prologar este libro tan indispensable para la cultura arquitectónica latinoamericana. Mis apreciaciones y reflexiones son hechas desde la distancia. Una distancia geográfica, que no es mucha, pero sobretodo una distancia conceptual. No conocí personalmente a GG, ni su entorno cotidiano ni la ciudad que vivió y ayudó a construir, ni las personas que lo acompañaron, pero cuento con la íntima complicidad que brinda el hecho de ser colombiana y de sentir el Caribe como parte de mi medio natural, lo que me permite reconocer las condiciones y situaciones dominicanas con mucha familiaridad. La distancia conceptual se refiere al intento —que se desarrolla a continuación— de situar a GG y su obra dentro de un contexto más general: la aventura de la arquitectura latinoamericana en su tarea de construir la modernidad. El primer tema que salta a la vista es el hecho de que GG pertenece claramente a la generación de arquitectos más sobresaliente y talentosa que haya tenido la arquitectura latinoamericana1. GG nació en 1900, el mismo año que el venezolano Carlos Raúl Villanueva; tenía seis años menos que el uruguayo Julio Vilamajó y el alemán-colombiano Leopoldo Rother (nacidos en 1894); dos años más que el brasilero Lucio Costa y el mexicano Luis Barragán (nacidos en 1902); cinco más que el alemán-boricua Henry Klumb y el mexicano Juan O’Gorman (nacidos en 1905), y siete más que el brasilero Oscar Niemeyer (nacido en 1907), para no citar sino algunos de los más destacados. Con esta brillante nómina de coetáneos, GG compartía una serie de rasgos comunes: en primer lugar, una formación anclada en preceptos clásicos con preeminencia en el sentido de las proporciones, que se manifiesta en la elegancia de sus composiciones

tanto en planta como en volumen; en segundo lugar, una gran sensibilidad por la relación entre el arte y la arquitectura, que se manifestó de dos maneras: sus propios dibujos para capturar las emociones de arquitecturas visitadas o sus propias creaciones y la aparición de elementos artísticos, murales o escultura, concebidas dentro de su producción arquitectónica, dentro de lo que se conoció como la «integración plástica» y, en tercer lugar, una visión de la arquitectura como una búsqueda de la verdad, en una tarea solitaria y difícil en la que se identificaban la ética y la estética. Una lectura de las páginas de este libro muestra cómo GG poseía estas tres características generacionales de manera clara y contundente, añadiendo que pienso que sus dibujos poseen más calidad que los de los colegas generacionales mencionados. Pero a la vez, GG poseía otras características que son particulares a su carácter y condiciones que lo llevaron a ejercer su profesión de manera inédita en las circunstancias que le tocó vivir y enfrentar. Para su época y generación, GG posee un elemento excepcional en su formación porque sintetiza tres experiencias arquitectónicas modernas diferentes: la norteamericana (con énfasis en el este de los Estados Unidos), la europea (con énfasis en la escandinava), y la latinoamericana (con énfasis en el Brasil). En este sentido es un arquitecto muy caribeño, pues es en el Caribe donde se reúnen, de manera clara, estas tres vertientes culturales. En el ensayo de Omar Rancier, incluido aquí dentro del anecdotario final, hay un aparte sobre las influencias en GG. Quisiera añadir algunos apuntes a sus reflexiones. Desde la distancia conceptual, me parece ver que GG toma de la arquitectura del este norteamericano un sentido práctico de la eficiencia de una construcción; de la vertiente escandinava toma una proclividad por el ascetismo en la composición de los volúmenes y una tendencia a los grandes planos de cerramiento en las fachadas, y de la arquitectura brasilera adapta un sentido climático y algunos motivos plásticos (como los calados con ventana en la fachada y las columnas en V2). Esto es, sin embargo, una manera simplificada de decirlo, pues el tema de las influencias en GG es bastante más complejo. Las influencias tienen tres vehículos para producirse: por la formación (en este caso, EEUU), por la emoción recibida en la experiencia directa de la arquitectura (en este caso, Escandinavia) y por las revistas y exposiciones (en este caso, Brasil). Respecto a este último aspecto, gracias al ensayo de Eugenio Pérez Montás sabemos que GG poseía una extensa biblioteca y una colección de revistas de las que extraía lo que más le interesaba y lo organizaba en carpetas. Esta práctica, que también tenía el alemán Leopoldo Rother que trabajó en Bogotá, revela no sólo a una persona ávida por una permanente actualización, sino a una persona sistemática que analizaba y estudiaba antes de digerir cualquier novedad o como se puede decir de manera más coloquial, no «tragaba entero». De hecho,


El arquitecto Gustavo Luis Moré hace entrega formal al Lic. Manuel Alejandro Grullón, presidente del Banco Popular Dominicano, del primer ejemplar publicado del libro Trazos en el mar: Guillermo González, arquitecto de la modernidad dominicana.

El arquitecto Moré se dirige a la audiencia durante el evento del Banco Popular Dominicano celebrado en el Garden Tent del Hotel Embajador el 16 de diciembre de 2015.

GG muestra gran personalidad en sus preferencias tanto en arquitectura (como el Ayuntamiento de Estocolmo, de Ragnar Östberg) como en escultura (Carl Milles), en vez de seguir automáticamente los «grandes nombres» o las figuras de moda. La evidente destreza en elaborar y matizar las influencias en GG estaban mediados por su fuerte comprensión del lugar donde actuó y por su acusado sentido práctico, pero también en la manera como entendía y ejerció su profesión. GG tuvo la feliz circunstancia de tener que diseñar edificaciones que se construirían de manera inmediata en un proceso total de uno o dos años, con un dominio total sobre todos los aspectos del proceso: planeación inicial, diseño, construcción de la estructura, cerramientos, detalles y terminados, paisajismo, amoblamiento… Recuerdo mucho que Rogelio Salmona, el mejor arquitecto que ha tenido Colombia, decía que la única manera de ser verdaderamente arquitecto era tomando decisiones en todas las fases de un proyecto y por eso nunca se conformaba con hacer el diseño, sino que se dedicaba de manera obsesiva a vigilar el proceso de construcción. En GG, esta práctica profesional llega a su culminación en el enorme esfuerzo contra el reloj que supuso la Feria de la Paz y la Confraternidad del Mundo Libre y se parece a la carrera contra el tiempo que por las mismas fechas asumió Carlos Raúl Villanueva para diseñar y construir la plaza cubierta y el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, y a la premura que había asumido diez años antes Oscar Niemeyer para el conjunto de Pampulha. Los tres casos obedecen a las urgencias políticas que son frecuentes en América Latina, pero a la vez, como contaron con arquitectos idóneos para su rápida realización, son tres casos de excelencia urbano-arquitectónica. La moraleja sería, tal vez, que la urgencia, la presión y la construcción apresurada son, en buena manos, un acicate para la calidad, pues se superponen todos los momentos del proceso arquitectónico sin adormecedores plazos que debiliten las decisiones. La Feria de la Paz se diferencia del corazón de la Universidad Central de Venezuela y del conjunto de Pampulha porque se trata de un proyecto mucho más ambicioso. Las ferias internacionales, en todas partes del mundo, suelen construir enormes edificaciones que, a pesar de su inversión y magnificencia, tienen vidas efímeras. La Feria Internacional de Nueva York de 1939-40 (en la que participó GG con el pabellón dominicano) había dejado un área inservible en la zona de Queens con edificaciones ruinosas3. Por otro lado, la idea de hacer centros cívicos se extendió a mediados del siglo XX en América Latina pero, aunque muchos fueron planeados, muy pocos fueron construidos o lo fueron parcialmente. En la feliz decisión de planear la Feria de manera que no sólo fuera un evento pasajero sino una intervención urbana duradera, GG tuvo, posiblemente, una importante participación. La mezcla de la idea de la Feria (de simbolismo transitorio) con un

El arquitecto Gustavo Luis Moré, el Lic. José Mármol, el arquitecto Manuel Salvador Gautier, el Ing. Jorge González Fernández Canivell y el arquitecto Francisco Batista, durante el conversatorio celebrado en Santiago de los Caballeros el 1ero de marzo de 2016.

centro cívico (de simbolismo perdurable) produjo como resultado el lugar de referencia más connotado de Santo Domingo. Se trata de un lugar inédito en América Latina y, tal vez, en el mundo. Expresa un sentido del tiempo que define muy bien la cultura latinoamericana, pues entremezcla situaciones contingentes y transitorias con condiciones trascendentes y perennes4. El libro insiste en la adscripción moderna de GG y esto es cierto en un sentido muy amplio. La división estilística entre casas neocoloniales (con pañete rústico) y edificios públicos modernos, es característica de esta generación: lo hizo Luis Barragán en México, Lucio Costa en Brasil, Alejandro Bustillo en Argentina, Héctor Velarde en Perú o Casanovas y Manheimm en Colombia. Si el «estilo colonial» de los terminados era a gusto del cliente (aunque había clientes que no lo solicitaban), el arquitecto reservaba su espíritu moderno a la distribución en planta y a la composición volumétrica donde se mezclan elementos ortogonales con acentos en curva. Respecto a los modos de habitar, GG presenta un signo de modernidad mucho más elocuente en sus edificios de apartamentos. Contra la costumbre de vivir en casas —y todo lo que significa en términos de hábitos—, vivir en apartamento a inicios de los años 1940 representaba una forma de vida ligada a nuevos comportamientos familiares (pocos hijos, roles más activos para las mujeres, espacios pequeños y funcionales, etc…) practicados por jóvenes intelectuales modernos. Es muy revelador que GG, después de su refugio azul en madera, no diseñe una casa propia —que es el manifiesto más demostrativo de un arquitecto— sino que en un acto que demuestra sus convicciones modernas más íntimas y su entereza ética, decida irse a vivir a un apartamento del Jaragüita, frente al mar Caribe. Un aspecto de la arquitectura de GG que también lo hace muy excepcional en su contexto generacional es la permanente presencia de la dimensión urbana. Es evidente que GG era muy consciente de la condición urbana de sus obras más importantes, concentradas en la franja de expansión entre la avenida Independencia y el mar. Sus arquitecturas constituyen una transición entre la vida introvertida y pública de la ciudad y la inmensidad soñadora del mar. El Hotel Jaragua, por ejemplo: la parte de adelante, precedida por un paseo arbolado que prolonga una de las calles de Gazcue, se enfrenta de manera axial para preparar la entrada con su rotonda de recibo; hacia atrás, la piscina, la terraza y las ventanas del hotel dan hacia el horizonte marino. Las dos fachadas del hotel enfrentan su condición urbana: vida formal del trabajo cotidiano la una y vida lúdica del ocio la otra. También se asume esta condición urbana transicional en proyectos menores como el Casino de Güibia y el Cuartel de Bomberos. Especial atención merecen su primer proyecto y uno de sus últimos, que son propiamente urbanos, el Parque Ramfis y la Feria de la Paz. Entre los dos hay muchos elementos comunes: axialidad, fuentes de agua a mitad


El arquitecto Cuqui Batista y Georgie Gonzélez Fernández Canivell —hijo del arquitecto Guillermo González— durante sus intervenciones, y vista parcial del panel durante el conversatorio celebrado el día 1ro de marzo de 2016 en el Hotel Gran Almirante, Santiago.

del recorrido, referencia visual de un sobrio elemento vertical, importancia de las esculturas, escalonamiento gradual con vistas hacia el mar... Los dos proyectos, como la universidad, evitan la autonomía y buscan la integración con el trazado urbano. Toda la arquitectura de GG resume una fuerte conciencia de su inserción urbana: siempre hay un gran cuidado en suavizar las esquinas, un delicado control de las visuales lejanas y cercanas, un esfuerzo por volver amables los accesos, un especial tratamiento de las proporciones de las escalera para facilitar el ascenso… en fin, toda una serie de gestos de «urbanidad» muy poco frecuentes en los arquitectos modernos. La preocupación de hacer ciudad con la arquitectura, creo yo, es uno de los rasgos esenciales de GG y en verdad merecería toda una indagación más pormenorizada de esta excepcional cualidad. Por ello suscribo las definiciones muy precisas que da Francisco «Cuqui» Batista en su testimonio, al decir que GG logra una unidad estético-ética en el ejercicio de una profesión urbano arquitectónica. La arquitectura moderna en América Latina ha tenido el desgraciado destino de no ser comprendida y está desapareciendo en aras de la voracidad inmobiliaria. Como en el caso de GG —lo supe por el libro— ha sido demolida cerca del 40% de su obra, entre ellos algunos de sus edificios más importantes, la única manera de dar a conocer su importante arquitectura a las nuevas generaciones es a través de esta segunda vida fantasmal que le brindan los libros. «Trazos en el mar» no solo da cuenta de esta indispensable pieza del rompecabezas historiográfico, sino que sitúa a Guillermo González en el lugar que le corresponde: junto a los grandes arquitectos latinoamericanos que construyeron la modernidad en nuestro continente. Referencias: 1 En mi libro Ciudad y Arquitectura. Seis generaciones que construyeron la América Latina Moderna, se la denomina Generación Progresista. 2 Esto es especialmente visible en el interesante proyecto del Centro Social Obrero de 1944. Los detalles «brasileros» fueron probablemente conocidos por GG por la exposición Brazil Builds en el MOMA de Nueva York de 1942 o su catálogo de 1943. 3 En el mundo entero, son contados los casos en que antiguos pabellones de ferias internacionales hayan sido reutilizados e integrados a la ciudad. 4 Rogelio Salmona alude a esta característica espacio-temporal en su ensayo «El elefante y la mariposa».

Introducción Gustavo Luis Moré Guillermo González Sánchez (1900-1970) es reconocido nacional e internacionalmente como el padre de la arquitectura racionalista en la República

El rector de la UNPHU, Arq. Miguel Fiallo Calderón, mientras se dirige al público, y miembros del panel, durante el conversatorio celebrado el día 3 de marzo de 2016 en el Auditorio de la UNPHU, Santo Domingo.

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Dominicana y como uno de los más importantes autores de la modernidad latinoamericana. Nacido en Santo Domingo de padre dominicano y madre cubana, asume desde temprana edad junto a su numerosa familia de 7 hermanos, una visión internacional poco frecuente en la época, fundamentada en las actividades diplomáticas del padre tanto en los EUA como en diversos destinos europeos, particularmente en el puerto andaluz de Málaga. Tocado por la vocación hacia las artes plásticas y el diseño, durante varios años se desempeñó como dibujante técnico junto a su hermano Alfredo, en la oficina de Obras Públicas durante el gobierno de Ocupación Norteamericana en la República Dominicana (1916-1924), experiencia que eventualmente le impulsa a inscribirse durante un año como estudiante de arte en la Universidad de Columbia en Nueva York, a trabajar de freelance en varios estudios profesionales neoyorquinos y a ingresar a la Universidad de Yale, donde se gradúa con honores en una rápida carrera realizada justo en los duros años de la Gran Depresión norteamericana, recibiendo premios que le permiten viajes de estudios en Europa, antes de regresar a su país en 1932. Su ejemplar obra, principalmente dominicana, tuvo episodios luminosos tanto en el campo de la edilicia y el urbanismo públicos, con proyectos como el del Parque Eugenio María de Hostos —entonces Parque Ramfis— ganado por concurso en uno de los pocos certámenes celebrados en el país en esos años, los hoteles Jaragua (su obra más celebrada y la que lo puso en al mapa internacional), el Hamaca, el Montaña y el Paz; las obras para la celebración del Primer Centenario de la República, en 1944, el Cuartel de Bomberos, el Casino de Güibia y el Hipódromo Perla Antillana; el diseño urbano del campus de la USD (actual UASD), y del conjunto de la Feria de la Paz y sus edificaciones, como en el universo privado, con una serie de residencias y edificios de apartamentos de enorme influencia entre sus contemporáneos (como el Jaragüita, el edificio González, las casas Pichardo, Schad, Vicini, Ricart, Mathis, Troncoso, Bonetti, Jorge, Barletta, etc). Los hermanos Guillermo y Alfredo González fueron autores de las residencias para muchas de las familias más renombradas y de alto rango de la ciudad, durante más de dos décadas. Su labor como catedrático formó dos generaciones de arquitectos dominicanos, originalmente en la USD y al final de su carrera, en la UNPHU. Estas obras y muchas más, han ido identificándose progresivamente a falta de un catálogo comprensivo de su quehacer, durante muchos años de investigaciones, posteriores a su fallecimiento en 1970. La autoría de muchas de ellas obedecen a pesquisas informales, hasta casuales, eventualmente confirmadas documentalmente; esto puede dar cabida al olvido involuntario de algunos trabajos aquí aún no identificados, o a una equívoca asignación de autoría a uno que otro. Se ha sido lo más meticuloso posible en este aspecto, como esperamos que el atento lector o futuro estudioso de la obra de GG pueda apreciar.


El arquitecto Gustavo L. Moré autografía ejemplares obsequiados por el Banco durante la celebración del evento.

Arturo Despradel, Guillermo Despradel, Julie Catrain de Despradel, y Francisco Catrain González.

A pesar de varias iniciativas frustradas, hasta el momento (2015) no existe una obra que documente su extraordinario aporte cultural, fenómeno que es común a muchos de sus contemporáneos, como el caso de José Antonio Caro, Leo y Marcial Pou, entre otros autores cuya huella deberá ser recogida posteriormente. La información existente ha sido más bien fragmentada y confusa. Una edición de la revista CODIA, la #23, lanzada a raíz de su deceso, innumerables proyectos académicos, estudios parciales de su obra y artículos varios, han visto la luz en los últimos 50 años. Quien escribe publicó una edición —hace tiempo agotada— de la revista Arquivox (1985) del Grupo Nueva Arquitectura, dedicada a González, único trabajo de cierto calado que reunió parcialmente textos sobre su obra hechos por diversos ensayistas dominicanos y extranjeros. Este libro constituye, en consecuencia, tanto una enorme deuda como una gran responsabilidad. El proyecto para esta publicación no es sino uno más dentro de una larga lista de iniciativas editoriales de diversos géneros, que se han motorizado en diversos momentos. Una de ellas, bocetada por los arquitectos dominicanos Risoris Silvestre, Erwin Cott, Teódulo Blanchard, Emilio Brea, Omar Rancier y quien escribe, llegó incluso a ser estructurada en una propuesta que no obtuvo apoyo institucional para su financiamiento, hace algunos años. A raíz de varios contactos hechos con los dos hijos de don Guillermo, Blanca y Jorge «Georgie» González Fernández-Canivell, residentes en Málaga, España, quienes han puesto sus recuerdos y sus archivos personales a nuestra disposición; y gracias al apoyo solidario y paciente de su familia local, la amable doña Julie Catrain González de Despradel y sus hijos arquitectos Arturo y Adolfo Despradel Catrain y de sustanciales descubrimientos recientes, ha surgido la oportunidad de realizar un trabajo riguroso que permite cubrir este vacío historiográfico. El material de base de este trabajo, celosamente guardado en diversos archivos nacionales e internacionales, incluye objetos, registros, documentos académicos, personales, dibujos de viaje de extraordinaria factura, planos, recortes de periódicos y docenas de fotografías inéditas de excelente calidad. Hoy ponemos en manos de toda la comunidad internacional este libro, gracias al apoyo del Banco Popular Dominicano. Esperamos que su contenido tenga el mérito de ser representativo de la memoria de tan relevante autor en la cultura del Gran Caribe y de toda América Latina, y permita proyectar su figura en nuevos ámbitos, y así ser valorado en su justa dimensión por nuevas generaciones.

El Ing. Jorge González Fernández Canivell y Nérsida Vda. Bernard. Debajo: el ingeniero Pilo Cáceres, y los arquitectos Ana Rosa Hernández y Rafael Tomás Hernández.


Panorama Gustavo Luis Moré / AAA

Portada del Pro_File 07: «Los Caro: 3 generaciones de Arquitectura, Urbanismo y Construcción en la República Dominicana».

Los arquitectos Juan Caro Gómez, José Antonio -Tony- y Danilo Caro Ginebra junto al retrato de José Antonio Caro Álvarez.

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AAA Pro_File 07: «Los Caro» Tres generaciones de Arquitectura, Urbanismo y Construcción / Itinerario de un Arquitecto Humanista Desde cualquier perspectiva, intuir que en el tiempo tres generaciones sucesivas de sus descendientes serían reconocidos como arquitectos de calidad en la República Dominicana, debió ser un hecho imposible para doña Mercedes Álvarez y don Francisco «Quico» Caro, hijo de inmigrantes españoles cuyo oficio de panadero sentó las bases para el desarrollo de toda su reconocida familia. Don Quico, ya exitosamente establecido en varias propiedades de la calle Padre Billini, en la Zona Colonial de Santo Domingo, embarca —de la mano del Ing. José Turull a quien acompaña hacia Barcelona y luego monta en un tren hacia Bruselas— a su hijo José Antonio, ya graduado de bachiller en ciencias físicas y matemáticas de la Escuela Normal Superior de Santo Domingo. JACA se instala en Gantes, Bélgica, con el propósito de formarse profesionalmente como arquitecto, hecho que finalmente ocurre en 1934, después del traslado del joven a la Escuela Especial de Arquitectura en París, en 1930. La familia Caro Álvarez mientras tanto reside en Barcelona. José Antonio, nacido en Santo Domingo el 7 de junio de 1910, aprovecha esta larga permanencia familiar y su presencia activa en uno de los centros de producción de conocimiento de mayor solvencia de la época, para consolidar una educación amplia y de aguda visión, hecho que demostró con creces durante sus más de cuatro décadas de trabajo profesional y humanista en el desarrollo de la cultura dominicana. Fue tal su pasión, que sus dos hijos varones, José Antonio «Tony» y Danilo, ambos asumen el llamado de la vocación y realizan sus estudios profesionales en la Universidad de Cornell, y ya en una tercera generación, Juan Cristóbal, hijo de Tony, se forma en la Universidad de Wentwoth también como arquitecto y al igual que su abuelo, su padre y su tío, mantiene una práctica destacada y firme. En verdad toda la familia descendiente de José Antonio Caro Álvarez, se ha dedicado, de una u otra forma, a diversas ramas de la arquitectura, el urbanismo y la construcción, incluyendo al Arq. Antonio Kaparis Caro, nieto de JACA e hijo de Lorraine Caro Ginebra, quien se educó y ha desarrollado su práctica profesional en los EUA. No es extraña en la historia esta continuidad familiar a un mestiere. Una familia de arquitectos flamencos, los Keldermans, se desempeña con prestigio entre 1345 y 1534; en el Véneto, la familia Contín actúa entre 1530 y 1654; desde mediados del siglo XVIII hasta al menos 1925, la familia de arquitectos Balian, se destaca en las cortes otomanas; más recientemente apellidos como el de Wright, Saarinen, Bohm, Neutra, Pei, Pelli, Roca, y Gensler, se extienden más allá de una generación, cada una con su particular visión y a la vez, con un estrato vivencial en común. En la República Dominicana, país en el que la práctica de la arquitectura es un hecho relativamente joven, ya se está evidenciando, cada vez con más notoriedad, este fenómeno de la continuidad profesional familiar.

Más allá de este hecho que podría ser considerado anecdótico, está la obra misma. Desde su regreso al país JACA (nom de plume de José Antonio) se entrega de lleno a la práctica tanto pública como privada; sus primeros proyectos son para la familia misma y, en sociedad con otro dominicano formado en Bélgica paralelamente, Leo Pou Ricart, realiza varias obras de relevante presencia, documentadas en este libro por vez primera. Caro Álvarez se constituye en un pionero de la modernidad dominicana, junto a los hermanos Pou Ricart —Leo y Marcial— y a Guillermo González, diez años mayor, formado en la Universidad de Yale, quien sería, en gran medida, su socio y alter ego como autor y personaje simbólico durante los duros años de la Era de Trujillo (1930-1961). Este Pro_File 07, ha estado en proceso de edición desde los años 80, años en los que entramos en contacto con los Caro como parte de las investigaciones del Grupo Nuevarquitectura. Ha sido un desarrollo lento, madurado con el pensamiento y consciente del peso histórico que asumimos al resumir, en estas páginas, más de 80 años de afanes ininterrumpidos de toda una familia y en realidad, de toda una sociedad que les distingue. La edición de este Pro_File 07, como los seis anteriores de la serie asumida por AAA para detallar la obra y el pensamiento de autores sobresalientes en el escenario de la arquitectura y el urbanismo del Gran Caribe, intenta estructurar una visión crítica que sea coherente e integral con la obra misma del protagonista y su realidad histórica. Se trata de extraer de la documentación obtenida y de los relatos orales, la naturaleza propia del autor, intuir los razonamientos, hechos y el sentir que pudo orientar sus actos, tal y como los registró la historia. El carácter de un texto biográfico se hace inevitablemente necesario, al igual que la revisión exhaustiva de toda la documentación de archivo. En este caso el material ha sido extraordinariamente abundante; muchos de los gráficos contenidos aquí son inéditos y representan una cantidad muy limitada de los que pudieron ser publicados. La sola obra de JACA, hubiera dado material suficiente para una obra enciclopédica... La estructura del libro sigue una ruta naturalmente cronológica. La historia familiar ha sido resumida por el reconocido intelectual dominicano José del Castillo, cercano además a la familia Caro, quien ilustra con elegancia y precisión en su texto «JACA, perfil de un humanista», la singular dinámica de tan colorida familia, desde las antológicas canastas metálicas donde se distribuían aún calientes el Pan Quico y sus productos de alta repostería, hasta las últimas actuaciones del hombre multidimensional en que se convirtió don José Antonio, como producto de las circunstancias que le tocó vivir, su alto sentido de la responsabilidad y su inagotable altruismo.


Los señores panelistas Danilo Caro Ginebra, Manolito García Arévalo, Jaime Batlle, José del Castillo, José Antonio -Tony- Caro Ginebra, Juan Caro Gómez, Gustavo Luis Moré y Omar Rancier.

Vista parcial del panel.

Una de las facetas más valoradas de su trajinar fuera del taller de arquitectura, fue la de la arqueología, disciplina que le apasionaba y que le orientó a gestionar, diseñar, construir, dirigir hasta su muerte y crear la museografía aún en gran medida existente, del Museo del Hombre Dominicano, espacio que reúne en una arquitectura de bellísima modernidad, la colección de objetos prehispánicos más importante de la República Dominicana, y posiblemente del mundo. Este museo, al igual que la Biblioteca Nacional, son dos de las obras que encadenaron generacionalmente a JACA con sus hijos, en una operación que providencialmente permitió al gobierno de turno del Dr. Joaquín Balaguer, (1970-1974), concebir y ejecutar el recinto de la Plaza de la Cultura, en pleno corazón de la ciudad de Santo Domingo, ámbito donde se reúnen las instituciones oficiales más importantes de este universo en el país. Este esfuerzo es plasmado aquí en el texto «Un valioso y fecundo aporte a la arqueología nacional» del Dr. Manuel García Arévalo, a su vez arqueólogo y coleccionista, quien convivió y colaboró apasionadamente con JACA en esta particular vocación. Gran parte de la historia de los Caro está en proceso de desarrollo actual. Es por esto que decidimos contarla con las voces mismas de ellos en una serie de entrevistas realizadas a lo largo de la edición, en la que participaron José Antonio «Tony» y Danilo Caro Ginebra (hijos de JACA), el Ing. Jaime Batlle (colaborador protagonista del equipo y miembro integral del núcleo familiar), y Juan Cristóbal Caro Gómez, arquitecto, hijo de Tony Caro y actual director de Caralva en el manejo cotidiano de la empresa. Estas entrevistas han sido editadas y presentadas en un texto continuo, en el que se describe con certeza y fácil lectura, la relación entre los miembros de la familia, los colaboradores, las empresas e iniciativas, e infinidad de anécdotas producto de tan longeva actuación durante más de 8 décadas al frente del mundo de la arquitectura y la construcción en el país. Desde sus inicios, la firma de Caro Álvarez estuvo consciente de la relevancia de su rol como empresa contratista. En su mente el acto de diseño y el de construcción eran parte de un continuum que garantizaba la calidad y el control de la obra misma. Caro ensambló con los años un equipo de jóvenes colaboradores que posteriormente fueron destacándose individualmente y en asociaciones que hoy se inscriben en las páginas de la mejor práctica profesional del país. La lista de nombres ilustres es larga y resonante. Se ha intentado recoger al final de este volumen, la mayor cantidad de personas vinculadas a través de los años a JACA, y a las otras denominaciones que la empresa ha asumido con el devenir del tiempo: José Antonio Caro y Asociados; Ingeniería y Arquitectura C x A; Caralva, etc... Desde su graduación académica en los años 50, el Ing. Milton Ginebra, sobrino de JACA, se convirtió en mano derecha del mismo en el campo y en las labores

Vista parcial del público asistente al lanzamiento del Pro_File 07 y al coloquio sobre la familia Caro.

constructivas. Su participación en obras de gran envergadura en todo el territorio nacional, está estrechamente asociada al éxito de los emprendimientos. Así mismo, el Ing. Jaime Batlle Ginebra, quien se especializa en Río de Janeiro, Brasil, se integra al despacho como contratista principal a partir del regreso de Tony Caro de Cornell, en 1967. El enorme trabajo de la firma a través del tiempo, ha sido presentado en este volumen al final del contenido, para permitir dar continuidad a la lectura visual del diseño como elemento conductor del equipo. Hoy puede resultar un tanto ajeno a las generaciones actuales, reconocer la experiencia de Tony y de Danilo Caro Ginebra como arquitectos. A raíz del fallecimiento temprano de don José Antonio, ambos hermanos se debieron dedicar a las actividades empresariales que para JACA eran complementarias a la práctica profesional, pero, debido al éxito de las mismas, fueron exigiendo cada vez más atención. Tony debió asumir el rol de banquero frente a la organización del Banco Hipotecario Dominicano (hoy transformado en Banco BHD León), una de las instituciones financieras de mayor prestigio, líder en el país; Danilo hubo de asumir el comando de varias de las empresas del ramo industrial creadas por JACA, como Cima Industrial y Pinturas Popular, entre otras. Pero en la década de los 70, el panorama era otro. Tony regresa al país desde Cornell en diciembre del 1967 y Danilo en el 1969. Desde el inicio, se integran al taller de JACA, y asumen sus primeros proyectos: casas, apartamentos y casi de inmediato, la Biblioteca Nacional y el Museo del Hombre Dominicano; proyectos de gran magnitud y responsabilidad, cuidados bajo la tutela de don José Antonio, quien compartía su presencia en I+A con su desempeño como rector de la UNPHU, y como incipiente creador del Museo del Hombre. Las anécdotas de don José Antonio y las fotos de archivo le ilustran como un hombre siempre jovial, despierto y atento a todo... Tony —cuya tesis en Cornell anticipa formalmente tanto el diseño de la Biblioteca como el del Museo— y Danilo, van ganado su confianza y se van haciendo, apoyados por Jaime y por Milton, con uno de los equipos profesionales de mayor calidad y volumen de obras en el país. Los Juegos Panamericanos del 74 ofrecen la oportunidad de realizar, junto al Arq. Fred Goico, el Estadio Olímpico.También de esa misma época es la propuesta ante el concurso para el Banco Central de la República Dominicana, no ganadora, pero que les valió la importante comisión para la construcción de la torre diseñada por el Arq. Rafael Calventi. Muchas otras obras institucionales, domésticas y urbanas se suceden en una dinámica cada vez creciente. Paralelamente al deceso de don José Antonio en 1978, los Caro se vinculan al empresario norteamericano Charles Bluhdorn, quien a través de la Gulf+Western pone en marcha un desarrollo industrial e inmobiliario que habrá de cambiar la RD: Costa


El Agregado Cultural de la Embajada de España en Santo Domingo, Javier Cantero, durante su comparecencia en el coloquio sobre la familia Caro.

El arquitecto Cristóbal Valdez mientras se dirige a la audiencia.

Sur, Casa de Campo, en La Romana, al este del país. I+A prácticamente se establece en el este, con Milton Ginebra a la cabeza, y realiza infinidad de obras vacacionales, cívicas, y planifica el conjunto original de Altos de Chavón, un poblado destinado a artistas y personajes ilustres, situado en el promontorio más alto del desarrollo. El proyecto original se ejecuta con modificaciones sustanciales, obras de Roberto Coppa, escenógrafo contratado para mimetizar in stile toscano la idea original. Entre 1978 y 1982 los Caro realizan una serie de obras que en verdad definen —junto al trabajo del arquitecto norteamericano William Cox—el carácter del conjunto que aún predomina en lo que se ha convertido en el paradigma de la calidad en los ámbitos vacacionales dominicanos. De esta etapa es también la concreción de la Urbanización Los Pinos, en Santo Domingo, diseñada junto al urbanista Pablo Mella. Este desarrollo situado en unos espectaculares terrenos cercanos al Parque Botánico Nacional, concentró una cantidad significativa de residencias de alto nivel, muchas de las cuales fueron realizadas por I+A. Juan Cristóbal Caro Gómez (1971) soñó desde niño con la construcción y el diseño de obras. De todos los nietos de JACA, fue quien más claramente identificó ese llamado vocacional. Después de cumplir su formación académica en el Wentworth Institute of Technology, en Boston, y de trabajar por dos años en Hammond, Beeby and Babka, en Chicago, se reintegra definitivamente a Caralva en 1997. De inmediato gana, asociado a Gustavo Luis Moré, el concurso interno para la ejecución de una serie de sucursales llamadas Bankágil BHD, que se diseminan en todo el país. Durante este proceso Caralva y Moré Arquitectos se presentan juntos y ganan el concurso nacional de diseño para el edificio sede de la Suprema Corte de Justicia y la Procuraduría General de la República. Esta experiencia ha permitido una serie de proyectos producto de esta asociación estratégica, muchos de los cuales recoge este volumen, además de los ejecutados por Caralva a través de la gestión de Juan Cristóbal. Ambas empresas operan de manera independiente también. El acercamiento a la lectura crítica de la obra de los Caro ha sido abordado por el Arq. Omar Rancier. Rancier, como conocedor de la arquitectura moderna dominicana y de la obra de los Caro en sí, ha sido imparcial en su visión, relativa a los códigos estéticos manejados por JACA, a su elevada capacidad cultural, a su temperamento franco y emprendedor; logra reinterpretar esa arquitectura blanca, de sutil paleta brutalista, tan frecuente en los USA y en la República Dominicana a caballo entre los 60 y 70, posiblemente introducida aquí por Tony y Danilo y manejada con absoluta propiedad; propone una visión abierta y múltiple de los proyectos vacacionales y turísticos ejecutados por I+A; y aborda con gran tino la joven pero madura obra de Juan Cristóbal.

Los arquitectos Tony y Danilo Caro Ginebra junto a sus esposas, Rosalía Gómez y Susana Messina de Caro.

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El texto de Rancier complementa la perspectiva histórica desde la crítica; y sitúa la obra de las tres generaciones de los Caro no sólo en la secuencia creada por ellos mismos, sino dentro del contexto general de la arquitectura dominicana en su tránsito desde los años 30 del pasado siglo hasta la actualidad. La edición del Pro_File 07 se completa con cuatro documentos redactados especialmente para la misma: una Cronología personal y familiar de los Caro en sus respectivos contextos históricos; el Catálogo de obras y proyectos, todos confirmados documentalmente. Muchas fechas han sido aproximadas y es muy probable que falten proyectos, tal ha sido la magnitud del trabajo de la firma a través del tiempo; una lista —seguramente incompleta— de colaboradores; y una bibliografía compilada entre las obras de los Caro y sobre los mismos. Este volumen ha sido programado para coincidir dentro de los actos que el Centro Cultural de España ha hecho como homenaje al Arq. José Antonio Caro Álvarez y su familia, en gratitud a su participación como gestor instrumental de la institución y de su sede en Santo Domingo. Se ha realizado una muestra de objetos, piezas de valor y textos, curados por el Arq. Alex Martínez Suárez, que ocupan los salones del Centro en un recorrido rigurosamente estudiado, representativo del quehacer de esta familia de arquitectos y humanistas que tanto han dado al desarrollo nacional. Exposición José Antonio Caro Álvarez: itinerario de un arquitecto humanista Centro Cultural de España en Santo Domingo 27 de enero al 20 de febrero del 2016 Curador: Alex Martínez Suárez Sin lugar a dudas, José Antonio Caro Álvarez es uno de los protagonistas más relevantes de la arquitectura y la cultura dominicana del siglo XX. Graduado en París en 1934, regresó a su país natal para desarrollar una prodigiosa labor profesional que trascendió el campo del diseño, el urbanismo y la construcción. Se destacó por su pensamiento humanístico desarrollado en múltiples dimensiones y disciplinas. Fue verdaderamente un hombre renacentista en tiempos modernos, diferente de sus contemporáneos y con una aproximación única. Perteneció a la primera generación de arquitectos dominicanos, en la que siempre sobresalió como uno de los que poseía más formación intelectual y en la que tuvo un importante rol en la definición de la arquitectura moderna.


Vistas del catálogo y la exposición José Antonio Caro Álvarez: Itinerario de un arquitecto humanista, presentada en el Centro Cultural de España, en la Ciudad Colonial de Santo Domingo.

Itinerario de un arquitecto humanista

Arq. Alex Martínez Suárez, curador de la exposición, Juan Caro Gómez, José Antonio -Tony- Caro Ginebra, el embajador de España, Jaime Lacadena, Danilo Caro Ginebra, y el ingeniero Jaime Batlle Ginebra.


Varias imágenes de los asistentes a las distintas actividades realizadas como parte de la muestra José Antonio Caro Álvarez: Itinerario de un arquitecto humanista, curada por el Arq. Alex Martínez Suárez en el Centro Cultural de España, en Santo Domingo, R.D.

Diseñador de gran estirpe, realizó una extensa obra arquitectónica y muchas de las edificaciones más emblemáticas de Santo Domingo son de su autoría. Por su talento innato, supo integrar en su práctica una plástica estilizada e igualmente variada, y desarrollar propuestas que iban desde un racionalismo fiel hasta nuevas interpretaciones academicistas. Ocupó importantes cargos como servidor público, además de tener una participación dinámica en iniciativas y organizaciones dedicadas al desarrollo del país, tanto industriales y empresariales como culturales. Son innumerables las obras e instituciones que deben su existencia a su impulso creador y consagración entusiasta. Su vocación natural de enseñar lo hizo dedicarse muchos años a la docencia, y ejerció como catedrático en la Universidad de Santo Domingo, luego fue decano de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura y posteriormente rector de la misma universidad. Años más tarde participó en la gestación de la primera universidad privada de Santo Domingo, la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, de la que también fue su primer rector. Su visión y sensibilidad lo llevaron a ser un gran impulsor de las artes plásticas y uno de los mecenas más ilustres de su época. Con gran devoción, dedicó gran parte de su vida a la arqueología y la antropología. Realizó investigaciones de gran rigor que han quedado plasmadas en decenas de publicaciones y ensayos que abarcan diversos ámbitos culturales. Esta muestra enaltece su memoria a través de un recorrido por sus principales aportes, y resalta sobre todo su personalidad polifacética, su profundo compromiso profesional y su extraordinario legado. El catálogo puede ser descargado desde www.fundacioncaroalvarez.org Créditos de la muestra Producción: Fundación J. A. Caro Álvarez | Curaduría y museografía: Alex Martínez Suárez | Asistencia en diseño y museografía: Vivian Mateo Coradín | Textos: Alex Martínez Suárez y Mauricia Domínguez | Investigación: Lorena Tezanos, Alex Martínez Suárez y Gustavo Luis Moré | Apoyo logístico y audiovisual: Patricia Raquel Peña Ramos | Coordinación CCESD: Juan Sánchez y Cristina Rico-Bornay | Diseño Gráfico y Editorial: Samanta Sánchez Franco | Corrección de estilo: Alejandro Castelli | Fotógrafo invitado: Victor Stonem.

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Vista de los asistentes al lanzamiento del Pro_File 07 y al coloquio sobre «Los Caro», el 18 de marzo de 2016 en el Centro Cultural de España, Ciudad Colonial, Santo Domingo.


Biblioteca

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Lorena Tezanos Toral

Ana Esteban Maluenda, ed. La arquitectura moderna en Latinoamérica: antología de autores, obras y textos. Barcelona: Editorial Reverté, 2016 Idioma: español

Los arquitectos mexicanos de la modernidad: corrigiendo las omisiones y celebrando el compromiso Catherine R. Ettinger, Louise Noelle, eds. México: Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, y Docomomo México, 2003

En el prólogo, «Miradas transversales», Ramón Gutiérrez explica: «Este libro propone una interesante lectura de la arquitectura moderna en América Latina en el periodo que va de 1930 a 1970; y lo hace con una estructura integradora que convoca a críticos, teóricos e investigadores, que analizan la trayectoria de un arquitecto singular y privilegian el análisis de una de sus obras. Complementa esta mirada la inteligente selección de textos de cada uno de los arquitectos respecto de su posición frente a la arquitectura».

Este volumen reúne trabajos de investigación sobre los arquitectos de México que han quedado con poca visibilidad en la historiografía a pesar de haber contribuir de manera significativa a la construcción de la modernidad arquitectónica y urbana de México. En el texto introductorio, Catherine Ettinger y Louise Noelle Gras establecen que las «nuevas perspectivas historiográficas han dado realce a la necesidad de ver más allá de los grandes acontecimientos y actores; en lo que se refiere a la arquitectura, más allá de las “estrellas”, con la finalidad de comprender la complejidad inherente a la producción arquitectónica y la participación de muy diversos autores en ella»; por esta razón «para el presente libro, sin aspiraciones de una visión totalizadora, se tomó la decisión de dar reconocimiento a un grupo de actores claves en la introducción e institucionalización de la modernidad arquitectónica en México».

Como en toda antología, se recopilan obras donde «la calidad o el valor de las piezas es lo que marca su selección frente a otras opciones posibles». Como explica la editora Ana Esteban Maluenda en la Introducción, «la buena arquitectura no es posible si no se alcanza un equilibrio entre las ideas y las obras, entre el pensamiento y la producción». Y por esta razón, se seleccionaron arquitectos latinoamericanos «en los que ese binomio “pensamiento/obra” presentase la armonía» que se buscaba. Asimismo, se intentó que en la selección estuviesen representadas varias generaciones y el mayor número posible de nacionalidades; con la finalidad de representar «la diversidad de opciones que se dieron en la búsqueda de la modernidad», así como «la evolución que sufrió la arquitectura latinoamericana» en el periodo 1930-1970. Las obras y autores seleccionados se organizan de manera cronológica y el libro se divide en tres partes. La primera parte, 1930-1960, incluye arquitectos como Juan O’Gorman, Lucio Costa, Oscar Niemeyer, Carlos Raúl Villanueva, Antonio Bonet y Luis Barragán, con obras canónicas y reconocidas, en una época en la que la arquitectura moderna latinoamericana despierta ante el mundo. La segunda parte, 1950-1960, incluye los arquitectos Eladio Dieste, Mario Roberto Álvarez, Claudio Caveri, Félix Candela, Lina Bo Bardi y Clorindo Testa, con propuestas muy diferentes entre sí que «no podrían haberse erigido fuera de sus ámbitos geográficos». Por último, la tercera parte, 1960-1970, incluye arquitectos que ya «manejan unos recursos absolutamente propios, resultado de la destilación perfecta de sus circunstancias particulares», tales como Emilio Duhart, Ricardo Porro, Pedro Ramírez Vásquez, Héctor Velarde, Rogelio Salmona y Alberto Cruz. El libro constituye una «antólogía de autores», una «antología de obras» y una «antología de textos» ofreciendo visiones dispersas que impulsaron a estos arquitectos, un tanto dispares y lejanos física e intelectualmente, a buscar una arquitectura propia y adecuada a su tiempo.

El contenido se estructura en cuatro bloques; el primero, titulado «Los pioneros», está dedicado a la primera generación de arquitectos modernos mexicanos, entre ellos Guillermo Zárraga, Carlos Contreras, Antonio Pastrana y Ochoa, Leonardo Noriega Stávoli, entre otros. El segundo bloque, «Exploraciones divergentes», toca el tema de la diversidad e incluye artículos sobre arquitectos que participaron de manera importante en la exploración de una plástica mexicana, entre ellos Manuel Amábilis, Ricardo Rivas y Augusto Pérez Palacios. El tercer bloque llamado «En busca de la modernidad», reseña la obra de diversos actores en la segunda mitad del siglo XX, entre ellos Francisco Cossio e Ignacio Algara, José Hanhausen, María Luisa Dehesa, Alfonso Pallares y Marcial Gutiérrez. Por último, el cuarto bloque, «La afirmación de la modernidad», refleja el momento en que se institucionaliza la modernidad en México, presentando arquitectos opacados por ser partícipes de despachos importantes o de un trabajo institucional, entre ellos Enrique Carral, Enrique Guerrero, José Antonio Toriello, Guillermo Ortiz Flores, entre otros. Los autores que colaboran en este proyecto incluyen importantes académicos mexicanos, entre ellos Lourdes Cruz González Franco, Catherine Ettinger, Louise Noelle Gras, Alejandro Ochoa Vega, Enrique Urzaiz Lares, Elisa Drago, Alejandrina Escudero, Carlos González Lobo, Cecilia Gutiérrez Arreola, María Eugenia Hurtado, Hans Kabsch, Ana y Francisco Javier Ortiz, Victor Ramírez, Iván San Martín, Natalia de la Rosa y Jesús Villar.


Reflexiones, esperanzas y lamentos: en torno al patrimonio arquitectónico del Movimiento Moderno en México Ivan San Martín, ed. México: Docomomo México, 2013 Idioma: español

Iván San Martín y Fernando N. Winfield, comp. México – Veracruz: Miradas desde adentro y hacia fuera. Interpretaciones regionales y nacionales del Movimiento Moderno. México, D.F.: Universidad Veracruzana y DOCOMOMO México, 2015. Idioma: español

Este libro es producto de la intensa actividad académica del capítulo mexicano del Docomomo, y reúne los trabajos de investigación de 22 de sus miembros, representando 10 universidades estatales a través de todo el territorio mexicano. Ivan San Martín, secretario de Docomomo México, explica en su introducción que una de las misiones de los capítulos nacionales de Docomomo es la difusión de los valores culturales de la arquitectura moderna en aras de proteger y defender este importante patrimonio arquitectónico, «razón por la cual, el capítulo mexicano desde su fundación ha llevado a cabo investigaciones colectivas basándose en grandes temas, muchos de ellos originalmente tratados en los seminarios nacionales anuales».

La Dra. Sara Ladrón, rectora de la Universidad Veracruzana, dice en la presentación del libro que «El patrimonio de Veracruz siempre ha sido una puerta de entrada a influencias, intercambios y relaciones con el resto del país y con el mundo». Este volumen, resultado de una coedición entre la Universidad Veracruzana y el DOCOMOMO mexicano, aborda, en esta ocasión, la investigación de la modernidad arquitectónica y urbana de la costa del Golfo de México, donde la posición geográfica de estados como Veracruz, Campeche y Yucatán los ha situado históricamente entre el influjo del centralismo capitalino y la influencia de la modernidad caribeña y del sureste de los Estados Unidos.

Esta publicación, que celebra una década desde la fundación del capítulo de Docomomo México, agrupa los trabajos de investigación en cinco grandes temas —ya trabajados en seminarios anuales—. El primero, «Reflexiones en torno al patrimonio moderno», reúne artículos sobre la catalogación y preservación de la arquitectura moderna, sus retos y obstáculos. El segundo, «Arquitectos de la modernidad», incluye análisis de las obras de importantes arquitectos como Ernesto Gómez Gallardo, Fernando López Escalante, Juan Sordo Madaleno, y Luis G. Rivadeneyra. El tercero, «La vivienda del Movimiento Moderno», analiza la vivienda moderna en México, sus influencias extranjeras y sus respuestas locales. El cuarto, «Hospitales de la modernidad», incluye análisis puntuales de la arquitectura hospitalaria mexicana, como el Hospital Ignacio Morones Prieto en San Luis Potosí, el Centro Médico de Enrique Yáñez, entre otros. Y por último, el bloque «Otras apuestas del Movimiento Moderno», estudia tipologías modernas de la arquitectura religiosa, turística, etc. Entre las páginas de esta publicación no sólo se incluyen reflexiones en torno al patrimonio moderno de la ciudad de México, sino de diversos estados del país como Yucatán, Morelia, Veracruz, Chiapas y Oaxaca, o en ciudades como Xalapa, Mérida y San Luis Potosí. Las contribuciones estudian la arquitectura y el urbanismo desde la riqueza regional, analizando el patrimonio del Movimiento Moderno en cada localidad. «Con esta publicación, Docomomo México refrenda su compromiso para la valoración y reflexión sobre el pasado arquitectónico reciente, un legado que parecería situarse entre las esperanzas por su conservación y los lamentos por su destrucción».

Esta publicación recoge los trabajos de investigación realizados a partir de las temáticas del encuentro titulado «Miradas desde adentro hacia afuera: una revisión crítica de las lecturas globales y locales del Movimiento Moderno en México» celebrado en Xalapa, Veracruz, en 2013. Estas investigaciones son estructuradas en dos apartados importantes: «Miradas hacia adentro» y «Miradas hacia afuera». En el primer apartado, «Miradas hacia adentro», se incluyen seis artículos de investigación que abordan exclusivamente obras veracruzanas, con casos específicos del patrimonio moderno de Xalapa, Veracruz, Mérida y Campeche. Los autores, de reconocimiento nacional y regional, incluyen a Marco Tulio Peraza, Iván San Martín, Iliana Miranda, Fernando Winfield, Gustavo Bureau y Abraham Broca. En el segundo apartado, titulado «Miradas hacia afuera», los autores buscan vincular la producción mexicana con el exterior internacional, tanto de Europa como del Caribe. Este apartado incluye tres artículos: «Barragán y Le Corbusier: una revisión» a cargo de Carlos Caballero; «La arquitectura oficial de la era de Trujillo en la República Dominicana» de Gustavo Luis Moré; y «América Latina en las páginas de la revista Arquitectura/México» de Louise Noelle. Los autores se caracterizan por sus análisis críticos, con perspectiva contemporánea, de casos emblemáticos y vulnerables de la modernidad arquitectónica mexicana, con un énfasis en los contrastes historiográficos que ofrecen el adentro y el afuera. Así, como menciona la Dra. Landrón, «las miradas desde adentro establecen un fructífero diálogo con las miradas hacia afuera, y nos dan cuenta del valor histórico de los intercambios en materia de patrimonio tangible; de manera paralela se establecen puntos de contacto e identidad cultural en distintas escalas geográfico-culturales de nuestra región y nuestro país, así como su inserción en el campo de las vanguardias internacionales».


Biblioteca

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Lorena Tezanos Toral

Panamá: el casco antiguo y la dinámica de sus transformaciones / Panama: the historic district and the dynamics of its transformations Eduardo Tejeira Davis. Panamá: Oficina del Casco Antiguo, 2013 Idiomas: español / inglés

Fundación Rogelio Salmona Premio Latinoamericano de Arquitectura Rogelio Salmona: espacios abiertos / espacios colectivos, primer ciclo 2014 Bogotá: Instituto Distrital de Patrimonio Cultural y Fundación Rogelio Salmona, 2015 Idiomas: español / portugués

En diciembre de 1997, el Casco Antiguo de la ciudad de Panamá fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad. La Dirección Nacional de Patrimonio Histórico se encarga de salvaguardar este importante patrimonio cultural del país, para lo que necesita información detallada, no sólo de cada inmueble sino sobre la arquitectura doméstica en general y su evolución desde el siglo XVII. La Oficina del Casco Antiguo, como parte de sus actividades de investigación y divulgación de los valores patrimoniales, inicia la compilación de un inventario exhaustivo de estos inmuebles y acoge favorablemente la iniciativa de realizar esta publicación sobre la evolución de las viviendas en el Casco Antiguo de Panamá. Este libro busca dar a conocer la diversidad tipológica e histórica de la arquitectura residencial del Casco Antiguo panameño en aras de lograr su adecuada conservación, y presenta los resultados de una investigación que su autor, Eduardo Tejeira Davis, empezó en 1986.

La Fundación Rogelio Salmona, constituida en 2009 en Bogotá, «centra su interés en la comprensión, creación, mejoramiento y defensa de una arquitectura con espacios comunes o espacios colectivos abiertos a la ciudad, concebidos como aquellos que pertenecen a todos los ciudadanos, propician su libre expresión, contribuyen decisivamente al mejoramiento de la calidad de vida y fortalecen la construcción del tejido social». En la presentación del libro, María Elvira Madriñán, presidenta de la Junta Directiva de la Fundación Rogelio Salmona, explica que desde el 2011 la Fundación trabaja «para buscar la manera de poner en evidencia la arquitectura y su poder transformador de ciudades y personas». Por tal razón, para celebrar su quinto aniversario, la Fundación entrega el Primer Ciclo del Premio Latinoamericano de Arquitectura, Rogelio Salmona: espacios abiertos / espacios colectivos, iniciativa que busca dar continuidad, a la labor iniciada hace casi treinta años por Rogelio Salmona y los SAL, de «mirar a Latinoamérica desde Latinoamérica y asumir una arquitectura como un hecho cultural, histórico y colectivo capaz de transformar la vida».

El libro consta de tres secciones. El primer capítulo constituye un resumen de la historia del Casco Antiguo como conjunto histórico, su traza original, sus edificios emblemáticos, su evolución y expansión. El segundo presenta una visión panorámica de cómo han evolucionado las casas del Casco Antiguo desde el siglo XVII hasta el presente. Y finalmente, el tercer capítulo es un catálogo de 64 casas y edificios de apartamentos, construidos entre los siglos XVIII y XX, organizados y presentados por áreas. Cada obra es documentada mediante plantas arquitectónicas, excelentes fotografías de distintas épocas, reproducciones cartográficas, y memorias descriptivas. En palabras de Eduardo Tejeira Davis, este registro pretende mostrar «la complejidad y diversidad de la arquitectura doméstica, no a través de generalizaciones, sino de ejemplos específicos que —comparados morfológicamente— presentan los más diversos matices de la realidad». Asimismo, Carlos Martínez, director ejecutivo de la Oficina del Casco Antiguo, establece que esta publicación se configura como «un aporte concreto al conocimiento más amplio de la historia y los valores patrimoniales del conjunto monumental histórico del Casco Antiguo de la ciudad de Panamá». El arquitecto y doctor Eduardo Tejeira Davis estudió arquitectura en la Escuela Técnica Superior de Darmstadt, Alemania y se doctoró en Historia del Arte en la Universidad de Heidelberg, Alemania. Sus libros más recientes son: Panamá: Guía de arquitectura y paisaje (Sevilla, 2007), El Teatro Nacional: historia de un ícono cultural (Panamá, 2008), y Ciudad del Saber: la construcción de un legado (Panamá, 2010).

Esta publicación reúne los resultados del proceso y culminación de este premio latinoamericano Rogelio Salmona. El libro se estructura en cuatro acápites. El primero, titulado «Intenciones del premio Rogelio Salmona» explica el espíritu del premio; el segundo, «Desarrollo del premio Rogelio Salmona», desglosa los procesos de convocatoria y juzgamiento, los términos de referencia del primer ciclo 2014 y las reflexiones de los jurados —Silvia Arango (región Andina), Ruth Verde Zein (región Brasil), Fernando Diez (región Cono Sur), Louise Noelle Gras (región México, Centroamérica y Caribe), e Hiroshi Naito (quinto miembro del Comité Internacional). En la tercera sección se desglosan cada una de las «Obras participantes», organizadas según la región a la que pertenecen, e incluyendo un texto descriptivo, planos y fotografías. La cuarta sección reseña las «Obras Premiadas», primero las menciones honoríficas: el Conjunto Parque de los Deseos (Medellín, Colombia, 2003-2004), el Campus Urbano Universidad Diego Portales (Santiago de Chile, Chile, 2003-2008) y el Centro Cultural Palacio de la Moneda y Plaza de la Constitución (Santiago de Chile, Chile, 2004-2005); seguidas por la obra ganadora, el Edificio Projeto Viver (Paraisópolis, Sao Paulo, Brasil, 2003-2005) de FGMF Arquitectos. Para finalizar, la sección «Conclusiones y enseñanzas del primer ciclo del Premio Rogelio Salmona», incluye un texto de Jorge Ramírez Nieto titulado «Una experiencia académica».


Suite Iberia: la arquitectura de influencia española en Caracas Sala TAC (textos de Hannia Gómez) Caracas: Sala TAC, 2015 Idioma: español

La Route de L’Art: Artistas de la Guyana Oeste Textos Patrick Lacaisse / Fotos: David Damoison / Creación gráfica: Franck Kauffmann Guyana: ONF Guyane, 2014 Idioma: francés

Este libro es el resultado de una exposición que lleva el mismo nombre —Suite Iberia: la arquitectura de influencia española en Caracas— organizada por la Sala Trasnocho Arte Contacto (TAC), el Docomomo Venezuela y la Embajada de España en Venezuela. Su propósito principal es dar continuidad al estudio y divulgación del trabajo de arquitectos españoles que contribuyeron de manera significativa a la configuración del entorno urbano de la ciudad de Caracas. Entre los arquitectos reseñados figuran: Valentín Beato Téllez, Rafael Bergamín, Félix Candela Outeriño, Juan Capdevila Elías, Francisco Iñiguez de Luis, Amós Salvador Carreras y Logroño, Javier Yárnoz Larrosa, Urbano de Manchobas Careaga, José Lino Vaamonde y Manuel Mujica Millán.

Esta guía o «ruta de arte» es una invitación a un viaje artístico a través de tres municipios del oeste de Guayana Francesa: Mana, d’Awala-Yalimapo y Saint-Laurent-du-Maroni, descubriendo sus producciones artísticas y artesanales. El libro, dedicado a viajeros y aficionados del arte y la artesanía, organiza una ruta a través de siete áreas geográficas guyanesas, visitando los centros de producción artística y artesanal más destacados y mostrando sus creaciones al público y lector.

Con un extenso y detallado trabajo documental realizado por el equipo de Docomomo Venezuela y bajo el criterio curatorial de Hannia Gómez, la exposición reunió imágenes, maquetas, obras y documentos que mostraron el legado español en la arquitectura caraqueña de 1900 a 1970. Asimismo, la publicación comprende un texto introductorio de Hannia Gómez, seguido del desglose de cada arquitecto, incluyendo un texto analítico de su obra y perfil seguido de un mosaico de fotos de sus obras. Como apéndice final se incluye un listado de obras y objetos facilitados por coleccionistas y expuestos en la exposición; y una breve reseña de las maquetas y videos realizados para la misma. En síntesis, este compendio editorial y expositivo brinda la oportunidad a estudiosos e interesados de conocer la historia cultural caraqueña y su riqueza patrimonial, hoy anudada en la trama urbana cotidiana de la ciudad. Desde muy temprano en la historia de Venezuela se registran las obras de españoles; sin embargo, es en el siglo XX cuando la migración española constituye la colonia europea más cuantiosa de la capital. En palabras de Hannia Gómez, «Los arquitectos, constructores, urbanistas, artesanos, técnicos, ingenieros y artistas españoles afectaron la manera de hacer arquitectura, dieron un vuelco a la calidad y a la industria de la construcción, permitieron que se acometieran proyectos más complejos, multiplicaron los lenguajes arquitectónicos y artísticos, ampliaron sus repertorios». La muestra nos presenta un abanico de estilos y lenguajes, desde neohispanicismos, hasta una arquitectura racionalista de extrema modernidad que, contextualizada y adaptada al carácter y la trama urbana de la ciudad, da como resultado un mestizaje que es esencialmente caraqueño.

El libro se organiza en dos secciones, con una especie de introducción titulada «La Guayana Oeste: historia y culturas artísticas», donde se analizan las dinámicas de la sociedad, los fundamentos de identidad, la historia y los orígenes artísticos, las fuentes de inspiración y las artes escénicas. La primera sección de la guía se titula «Las prácticas artísticas en la ruta» y aquí se define el repertorio de producciones artísticas y artesanales seleccionadas, explicando sus materiales, técnicas, motivos y estilos. Entre los renglones artísticos o artesanales se incluyen el trabajo de la madera (para arquitectura y objetos decorativos), la cerámica, la cestería, los textiles, los adornos corporales, la herrería (instrumentos musicales, armas, etc.), la pintura, plantas y jardines, y el carnaval. La segunda sección titulada «La guía: los artistas de la ruta», presenta los artesanos y sitios de producción artística, repartidos en siete zonas o sectores geográficos específicos. La ruta o recorrido atraviesa los territorios de Mana, Awala-Yalimapo y Saint-Laurent , y tiene una longitud de 200 kilómetros, con 55 paradas en las casas de los artesanos y productores. Cada una de las siete áreas o secciones es identificada con un color específico e incluye un mapa o plano de conjunto donde se especifican los puntos de producción seleccionados. Cada área posee entre 6 y 13 artistas o centros de producción desglosados y documentados. El formato y el diseño sigue un estilo de revista con gran cantidad de fotos a color, mapas y una interesante y atractiva diagramación. El libro ofrece un viaje pictórico por las artes y artesanías del oeste de la Guayana Francesa, presentando autores que oscilan entre estilos contemporáneos, arte bruto, arte popular, y objetos artesanales de uso diario y valor cultural; presentando al lector un panorama de gran riqueza cultural y artística.


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Biblioteca Lorena Tezanos Toral

Anales del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas “Mario J. Buschiazzo”. Heterotopías (Anales del IAA 44) Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires, Facultad de arquitectura, diseño y urbanismo, 2014. Idioma: español

Arquitectura sin orillas. La raíz rioplatense: 20 estudios de arquitectura Sergio E. Daniszewski y Andrés I. Agosin Buenos Aires: 1:100 Ediciones, 2014 Idioma: español

Esta revista Anales constituye, desde 1948, el vehículo de difusión por excelencia del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas «Mario J. Buschiazzo». En este número 44 se trata el tema de las heterotopías, noción de M. Foucault construida a partir de los vocablos griegos heteros, diferente y topos, lugar. Mediante este concepto, Foucault definió un conjunto de análisis diferentes a los tradicionales, que buscaban explorar regiones alternativas, que Foucault llamó contraespacios o «lugares que se oponen a todos los otros, que están destinados de algún modo a borrarlos, a neutralizarlos o a purificarlos». Entre los espacios considerados por Foucault como heterotopías estaban los hospitales, prisiones, jardines, cementerios (considerada la más absoluta heterotopía), y prostíbulos (considerados heterotopías crónicas), entre otros.

Un colectivo de veinte estudios de arquitectura rioplatense ha venido sosteniendo una serie de debates o conversaciones a modo de reflexión sobre diversos tópicos, tales como identidad, sitio, creatividad, sustentabilidad, materialidad, formación, ciudad rioplatense, rol del arquitecto y diversidad generacional. «De todas estas problemáticas», dice Jorge Ramos de Dios en la introducción, «dan cuenta las obras presentadas en este volumen, ubicadas a uno y otro lado del Río de la Plata, en sus diferentes escalas y programas, céntricas o barriales, rurales o urbanas. Exentas en gran medida de excesos, tanto de formalismo como de funcionalismo... Alejadas todas del espectáculo de las arquitecturas sin referentes, de los proyectos liberados de la semántica y de la historia de la cultura... En suma, lo aquí presentado se ajusta a lo que muchos de ellos han dado en llamar una arquitectura de resistencia».

En la actualidad, ciertas corrientes de pensamiento rescatan estos postulados con la finalidad de incluir e interpretar nuevos fenómenos arquitectónicos y urbanos, y fue incluso la línea temática que guió el decimosexto Seminario de Arquitectura Latinoamericana (SAL XVI) celebrado en Santo Domingo en 2015. Los 14 artículos que componen esta edición revisitan estas teorías y desarrollan nuevas posibilidades interpretativas para ciertos territorios y objetos arquitectónicos. Un primer conjunto de siete artículos tratan la concepción teórica de la heterotopía y el segundo grupo de artículos son dedicados al estudio de objetos heterotópicos concretos. Entre los temas o tipologías heterotópicas exploradas en los artículos incluidos en este volumen se encuentran: las tipologías hospitalarias inéditas, analizadas por Henry Mazorra Acosta en su ensayo «El pensamiento ilustrado y la arquitectura del hospital en Cuba durante el siglo XIX: utopías y realidades»; las cárceles, exploradas por Tania Maya Sierra en su ensayo «El Panóptico Nacional de Colombia, heterotopía de desviación e imperio de la mirada»; los cementerios, estudiados por David Dal Castello, en su ensayo “«Dejar la casa. Espacios de los velorios en Buenos Aires 1868-1903», entre otros. «Continuando por el camino trazado por Michel Foucault, los textos que integran el presente volumen de los Anales, escritos tanto por autores consagrados como por jóvenes investigadores que están dando sus primeros pasos, convergen en la idea de generar nuevas miradas. Ya sea por vías transitadas o circulando por senderos menos explorados, todos llevan en sus espaldas cierta incomodidad con los estudios tradicionales, tanto por los objetos analizados como por los enfoques perseguidos. Tal vez sea ésta la verdadera premisa que nos convoca» (Horacio Caride Bartrons y David Dal Castello).

Este libro reúne 50 proyectos u obras de 20 firmas de arquitectura rioplatenses. Los editores las estructuran en 11 apartados o ejes temáticos: «Identidad», «El sitio», «Creatividad», «Sustentabilidad latinoamericana», «La ciudad rioplatense», «El rol del arquitecto», «Educación», «Diversas generaciones», «Tecnología aplicada», «La concepción del proyecto», «La arquitectura rioplatense ¿existe?». Cada apartado o eje temático inicia con conversaciones de los arquitectos sobre el tema en cuestión, seguido de una presentación de cuatro o cinco proyectos u obras, que son mostradas mediante ficha técnica, texto descriptivo, fotos y planos. Las obras reseñadas incluyen casas, edificios de apartamentos, bancos, hospitales, colegios y campus universitarios, paseos públicos, anfiteatros, complejos turísticos, equipamientos urbanos, entre otros. Todo esto es precedido por un capítulo introductorio titulado «Modernidades Pioneras» que analiza ocho obras de las décadas de los cuarenta, cincuenta y sesenta, de ocho arquitectos considerados pioneros o precursores en la exploración de este lenguaje «rioplatense». El libro constituye una reflexión hecha desde una perspectiva latinoamericana y rioplatense, pensando el diseño como una práctica situada regionalmente; estudiando el tema de la identidad desde una cultura y un territorio específico; trabajando con el sitio como premisa ineludible de diseño; explorando la tradición, en continua transformación y construcción; buscando tecnologías sustentables, adecuadas y apropiadas; y reconociendo las materialidades locales y populares. En fin, una arquitectura que toma conciencia de las particularidades del espacio en nuestra región latinoamericana y explora la relación del hombre con el ambiente.


Carlos Martner: la humanización del paisaje Humberto Eliash D., ed. Santiago de Chile: Universidad de Chile, 2014 Idioma: español

Baracco 15. Talleres 2009 / 2012 / 2014 / 2015. Arquitectura: Universidad Ricardo Palma Juvenal Baracco, ed. Lima: Universidad Ricardo Palma, 2009-2015 Idioma: español

En el año 2003, Humberto Eliash y la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile editan un primer libro sobre su egresado, docente y académico Carlos Martner, titulado Carlos Martner: arquitectura y paisaje. Once años después, la destacada y prolífera actividad pictórica, escultórica y arquitectónica de Martner, amerita un segundo libro que reúne sus trabajos más recientes. En palabras de Humberto Eliash, Carlos Martner «continúa obstinadamente desarrollando las mismas preocupaciones que venía elaborando en su labor anterior: explorar los límites entre arquitectura, escultura y pintura y crear espacio público a partir de la tensión entre obra construida y medio natural».

En la Facultad de Arquitectura de la Universidad Ricardo Palma los talleres 5 y 15 son módulos educativos que imparten la enseñanza del diseño arquitectónico y están dirigidos por profesores egresados del mismo taller, encabezados por el Arq. Juvenal Baracco Barrios, profesor principal. Estos módulos gozan de autonomía académica, lo que le ha permitido desarrollar métodos particulares y propios para enfrentar la enseñanza del Diseño Arquitectónico en una evolución sostenida durante sus treinta y siete años de funcionamiento. Estas ediciones anuales publican los resultados obtenidos en estos talleres de diseño que incluyen el Taller 5, dedicado específicamente a los niveles básicos I y II, y el Taller 15, que está constituido por tres niveles formativos: Huaca: espacio y territorio, Manzana: ciudad y evento, y Metáfora y performance; y por último, el nivel aplicativo final donde trabajan estudiantes de diversos niveles hasta egresar, llamado nivel vertical.

El libro explora tres facetas de la producción artística de Martner, su obra arquitectónica, escultórica y pictórica, y de la misma manera se estructura la publicación. El texto principal e introductorio, redactado por Humberto Eliash, vicedecano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, analiza la obra de Martner, su relación con el paisaje y su búsqueda constante de «naturalizar la arquitectura y arquitecturizar el paisaje»; así como su constante preocupación por lograr una identidad cultural y un compromiso social en cada una de sus obras. A continuación se desglosan cinco obras arquitectónicas: la Plaza Mirador Pablo Neruda, el Embalse Ancoa, la Plaza de los Vilos, el Cerro Blanco, y la Plaza Ciudad Parque Bicentenario. Todas las obras incluyen un texto descriptivo escrito por Alejandra Rosati explicando la historia del proyecto, ideas originales, materialidad, dimensiones, etc., así como fotos y planos tanto de conjunto como de detalles. La segunda sección desglosa tres obras escultóricas de Carlos Martner: la Plaza Caupolican en PMS, los Jardines Parcela 129 Comunidad Valle Los Naranjos, y el Museo Caracolas de Neruda. El texto introductorio de Ernesto Ortiz, «Diálogos entre arquitectura y escultura», explica la manera en que sus intervenciones escultóricas se integran y dialogan con el lugar y su entorno mediante formas lúdicas y frescas y una delicada selección de materiales. Por último, la autora Lea Kleiner analiza las «Acuarelas de Carlos Martner» y la manera en que éstas expresan «la inmensidad de los paisajes que lo rodean en su cotidiano y que son la preocupación de su arquitectura». Todo esto acompañado de abundantes fotografías a color, croquis, dibujos y pinturas.

El «Básico I» incluye ejercicios de desarrollo de modelos básicos elementales de espacio y arquitectura, en base a movimientos corporales y apropiaciones del espacio. En el «Básico II» se trabaja el concepto y la imagen en un proceso de diseño de un artefacto, manejando volumen, color, textura, escala y estructura. En el nivel «Huaca: espacio y territorio», los estudiantes interactúan con el territorio y su materialidad pre-existente con la finalidad de estructurar visiones propias y diferenciadas en base a una misma realidad territorial. En «Manzana: ciudad y territorio», los proyectos se adentran en entornos urbanos, fomentando la experiencia vivencial de la ciudad y, en base a esto, la generación de espacios urbanos. En «Metáfora y performance» se presentan propuestas arquitectónicas complejas que crean nuevas formas de habitabilidad en contextos inverosímiles. Por último, el nivel «Vertical» explora proyectos puntuales, complejos en su equipamiento, estructura y sofisticación material, localizados en segmentos urbanos cargados de memorias. Para cada nivel de diseño, estas publicaciones incluyen una memoria del proyecto desarrollado en el semestre —junto a los nombres de profesores y estudiantes participantes— e imágenes de los trabajos de los estudiantes, tanto del proceso como del producto final. Consiste en una publicación académica de formato pequeño, 15 x 15cm., que busca la constante experimentación tanto arquitectónica como de nuevos e interesantes procesos de enseñanza/aprendizaje.


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SAL XVI, Santo Domingo: Ponencias

Reseña general Mizoocky Mota

XVI Seminario de Arquitectura Latinoamericana SAL 2015 Recuento de la décimo sexta versión del SAL celebrado en Santo Domingo del 2 al 6 de noviembre de 2015, que reunió a profesionales y estudiantes para discutir el rumbo actual de la arquitectura, el urbanismo y el diseño latinoamericano.

Discurso Miguel Fiallo Calderón

Discurso de apertura SAL 2015 En su discurso, el rector de la UNPHU dejó inaugurado los trabajos del SAL y dió la bienvenida a todos los visitantes, exhortándoles a «conocer la hospitalidad de los dominicanos, la belleza de nuestra ciudad y las bondades de nuestra tierra».

Ponencia Silvia Arango

Denominando Silvia Arango establece que el objetivo de su análisis es «asignar nombres a los espacios urbanos de la ciudad espontánea latinoamericana», potenciando sus aspectos positivos.

Ponencia Eduardo Tejeira Davis

Reflexiones sobre la heterotopía: siete tesis sobre la arquitectura panameña En la ciudad de Panamá, Tejeira Davis explora «mundos heterotópicos» provenientes del consumismo moderno, y «espacios otros», ambiguos y difíciles de clasificar.

Ponencia Louise Noelle

Arquitectura y naturaleza en el hábitat del Caribe mexicano Examen del panorama actual de la arquitectura del Caribe mexicano señalando ciertos acercamientos o indagaciones compartidos por una serie de arquitectos que buscan soluciones adaptadas al clima, de gran riqueza compositiva y libertad en el diseño.

Ponencia Hannia Gómez

Benacerraf & Gómez: obras en Caracas, Venezuela Análisis de la obra de los arquitectos venezolanos Moisés Benacerraf y Carlos Gómez, cuyos edificios, de gran expresividad, se convierten en modeladores de su entorno.

Ponencia Mark Raymond

Finding the centre: locating Caribbean architectural practice

Ponencia María Isabel Oliver

Arcadia y el [des]encanto de la máquina tropical Ensayo que invita a re-evaluar la producción arquitectónica moderna en el Caribe, así como los discursos que le dan trasfondo y sentido teórico.

Panorama AAA / Omar Rancier

Premios América SAL XVI 2015 / Premios Gran Caribe El SAL XVI reconoció con el Premio América a los arquitectos Juvenal Baracco (Perú), Bruno Stagno (Costa Rica), Eugenio Pérez Montás (R.D.) y Jorge Ramos (Argentina). También en el contexto del SAL fueron reconocidos con el premio Gran Caribe los arquitectos dominicanos Francisco «Cuqui» Batista, Rafael Tomás Hernández y Emilio Brea.

Premio América Teoría y Crítica Eugenio Pérez Montás

CARIMOS: el archipiélago del mar patrimonial Ponencia magistral del Arq. Pérez Montás que analiza diversas iniciativas como el plan CARIMOS o la Promoción Popular que han buscado proteger patrimonios construidos y promover el desarrollo comunitario en América Latina.

Premio América Teoría y Crítica Jorge Ramos

Poema a Santo Domingo Jorge Ramos nos regala un poema dedicado a la ciudad de Santo Domingo, «a la vera del Ozama», que «huele a tabaco... huele a mofongo... huele a viento huracanado».

Mark Raymond explica su forma de hacer y pensar arquitectura, dentro de una filosofía que ve la disciplina como una forma de producción cultural que refleja valores sociales.


Reseña general

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Mizoocky Mota

XVI Seminario de Arquitectura Latinoamericana, SAL 2015

Los Seminarios de Arquitectura Latinoamérica SAL constituyen uno de los eventos de arquitectura latinoamericana más importantes de la región pues reúne una red de arquitectos, estudiantes, académicos y entusiastas del área, para tratar temas sobre la arquitectura latinoamericana observándonos desde adentro, entendiendo que la producción arquitectónica de Latinoamérica no es solo un resultado de modelos foráneos sino parte de procesos particulares y únicos de la región, esa capacidad de ser propios y flexibles a la vez, herencia de un sincretismo histórico largamente discutido. El tema que hilvanaba todo el seminario fué «El archipiélago latinoamericano: tránsito del sincretismo a la heterotopía», entendiendo a Latinoamérica como un archipiélago, en su condición fragmentada pero parte de un sistema, un todo singular; reconociéndonos convergentes y divergentes a la vez. Se recorrieron tres dimensiones temáticas: «La dimensión arquitectónica», que recogía la condición primaria del ser humano, el habitar, lo cotidiano, la arquitectura simbólica y su continua relación entre la tradición y lo contemporáneo así como también todo el lenguaje estilístico fruto del sincretismo local y global desde una visión histórica hasta nuestros días; «La dimensión urbana», siempre presente en los debates, lo urbano y las visiones de cómo concebir la ciudad a partir de lo existente y la herencia tangible e intangible que se crea bajo patrones formales, pero también comprender la informalidad, los espacios espontáneos, la fragmentación, la inclusión y la exclusión resultado del acelerado crecimiento de nuestras ciudades latinoamericanas; y «La dimensión territorial», que abarca los procesos de puesta en valor del territorio y su incidencia en las dinámicas de desarrollo, las capas superpuestas del paisaje natural y cultural, los proyectos de impacto social y de ordenamiento territorial a largo plazo y las diferenciaciones de los distintos paisajes latinoamericanos. Estas dimensiones fueron debatidas en tres sedes, la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), la Universidad Iberoamericana (UNIBE) en Santo Domingo, y la Universidad Central del Este (UCE) en San Pedro de Macorís, durante cinco días de una apretada agenda. Primer día: 02 noviembre 2015, UNPHU Apertura La ciudad de Santo Domingo depositaria de algunos de los capítulos más importantes de nuestra historia, particularmente nuestra historia arquitectónica, se prestaba como escenario ideal para iniciar nuestro seminario a través de un recorrido por los entes arquitectónicos más emblemáticos de la ciudad.

La ruta se inició en la UNPHU e inmediatamente se dirigió al conjunto de la Feria de la Paz y la Confraternidad (hoy Centro de los Héroes) para visualizar el trazado y la obra arquitectónica moderna más representativa de la ciudad; seguido por una visita a la Plaza de la Cultura; a los edificios públicos gubernamentales insertados en la emblemática Gazcue, el Palacio Nacional, el perfil de la Ciudad Colonial, el Faro a Colón, la riviera oriental del río Ozama y el paseo marítimo o Malecón; finalizando en el punto de partida. El acto de apertura reflejó lo típico y popular de la cultura dominicana, poniendo de manifiesto un aria de fiesta y celebración para los locales y visitantes extranjeros augurando ser el XVI Seminario de Arquitectura Latinoamericana la plataforma ideal de transmisión de conocimiento en un ambiente de hermandad y cercanía. Después de las palabras de bienvenida por parte de nuestro Señor Rector Arq. Miguel Fiallo Calderón y del Decano de la Facultad de Arquitectura y Artes, Arq. Omar Rancier, iniciamos con la primera conferencia magistral de un grande, uno de los nuestros, el Arq. Eugenio Pérez Móntas en una disertación de una actualidad y realismo extraordinario, donde nos ilustró la crisis global en términos de inestabilidad religiosa, política y cultural, repasando conceptos de la historia de los pueblos antiguos y su repercusión en la historia actual, las ideologías humanas y su relación con el paisaje físico, los recursos naturales y la sinergia entre estos sistemas. El principio integral entre tierra, ser humano y cultura es un patrimonio definitivamente a preservar. Segundo día: 3 noviembre 2015, UNPHU La Dimensión Arquitectónica El segundo día inician los paneles estudiantiles sobre la dimensión arquitectónica, la vivienda popular, lo vernáculo y los espacios simbólicos de tradición afrodescendientes, como el batey. Anais Reinoso Naut, con su ponencia «Evolución de la vivienda vernácula dominicana», Virna Castillo Reyes, con «Configuración del hábitat vernáculo en Sabana Buey», y Judith López González con «El batey: símbolo y tradición», abordan el tema de la vivienda popular, los espacios de producción como sistema habitacional tradicional y primitivo de la cultura dominicana afrodescendiente, las influencias sincréticas coloniales y las tipologías, materiales y conformación espacial así como su traducción en el territorio. Brayan Leonardo Garavito, desde Colombia, con la ponencia «La Casa dispersa en el edifico: articulación entre lo público y lo privado» explora un punto de vista sobre la vivienda y el espacio donde se inserta, haciendo un ejercicio de extrapolación entre lo público y lo privado. Brayan analiza las manzanas, la relación entre la morfología


Logo del SAL XVI en los jardines frontales del auditorio de la UNPHU.

Palabras de apertura al SAL XVI a cargo del Arq. Omar Rancier, decano de la Facultad de Arquitectura y Artes de la UNPHU, junto a miembros del Comité Ejecutivo del SAL.

urbana y el edificio de vivienda, dando flexibilidad de recorridos internos/externos y tipologías habitacionales variadas y dispersas. El panel de profesionales se preocupa por profundizar temas de teoría y crítica de la arquitectura sincrética, la nueva arquitectura y las traducciones estilísticas y los concursos tomados como referencia en las escuelas de arquitectura de Latinoamérica. Humberto Viccina a través de su ponencia «El límite del sincretismo: la claridad estilística y los criterios de valor en la arquitectura latinoamericana», enfoca su preocupación sobre cuáles criterios de valorización del paisaje arquitectónico deben ser tomados o no en cuenta para volverse un referente histórico que nos pertenezca. Dentro de este marco se vuelve apremiante entender cómo la contaminación estilística extranjera condiciona la memoria colectiva de los nuevos arquitectos, y cómo debe ponerse en valor la arquitectura local. La ponencia de Ernesto Rodríguez Matos, «Distantes cercanías: intentos de hilvanar el archipiélago latinoamericano», busca entender la intertextualidad y versatilidad de la arquitectura latinoamericana y cómo es traducida y referenciada por toda la región. A excepción de años atrás donde los modelos norteamericanos y europeos marcaban las pautas, este ejercicio futuro busca reconocer la arquitectura fraccionada latinoamericana como un instrumento de similitudes compartidas que recorren todo el continente. El tema de los concursos de arquitectura —aunque muchos se quedan en papel— marcan las pautas de las tendencias del momento y contribuyen a una cierta libertad de expresión y lugar de encuentro experimental. Con su ponencia «Peugeot 1961: visiones del sincretismo latinoamericano a través de un concurso internacional de arquitectura», Ana Esteban Maluenda pone en resalto las contradicciones culturales y geográficas del concurso que daba pie a comparaciones del «archipiélago» y lo «foráneo». Como parte de la dinámica del evento se introdujeron paneles profesionales de invitados especiales que abarcaban una síntesis de sus proyectos más importantes y la esencia de su pensar y hacer arquitectura en Latinoamérica y el Caribe. Antonio Segundo Imbert, dominicano, mostró sus proyectos icónicos en la República Dominicana a través de su empresa Simples Arquitectura, destacándose como importante referente regional de la arquitectura caribeña. Entre las obras presentadas se encuentran el Aeropuerto de Punta Cana, la casa del vecino en Punta Cana y la casa de Playa Caletón.

Jorge Ramos, por su parte, recorre una serie de óperas arquitectónicas que se destacaron y marcaron precedentes en su momento histórico y en el presente de la arquitectura moderna en Argentina. Marcos Barinas, dominicano, muestra un interesante enfoque del impacto arquitectónico sobre el entorno natural, abordando temas actuales como la sustentabilidad, la resiliencia y el cambio climático en el contexto caribeño. Emile Romney, desde Guadalupe, representa al estudio Pile et Face, y a través de los proyectos para concursos, entiende la realidad caribeña como referencia en el contexto regional y global, respetando principios de sustentabilidad, y uso responsable de los recursos naturales. En su ponencia recorre sus inicios como arquitecto y la versatilidad de su estudio en proyectos urbanos, arquitectónicos y de equipamientos. Para cerrar el segundo día la conferencia magistral estuvo a cargo del puertorriqueño Nathaniel Fuster, a través de un repertorio de obras arquitectónicas de su estudio Fuster + Architects, donde desglosan una serie de principios para el buen diseño, entre ellos, el espacio como el elemento primordial de la experiencia arquitectónica, la forma sigue a la emoción, la imperfección como un atributo legítimo del diseño arquitectónico, y la luz como elemento esencial articulador del espacio y sus sensaciones. Sus obras más emblemáticas son: la Casa Delfin, la Casa Viera, El Blok, el Natatorio Mayaguez y la Casa del Castillo. Tercer día: 4 noviembre 2015, UNIBE La Dimensión Urbana Iniciando el panel estudiantil, Zegella Toloza y Ricardo Bacaraldo con su ponencia «El Caribe y la arquitectura contemporánea: cuatro casas paradigmáticas» proponen un resumen del sincretismo caribeño y la capacidad del Caribe de distinguirse con relación a la arquitectura del continente, a través del análisis de cuatro casas paradigmáticas. María Alejandra Hernández y Juan Manuel García, en su ponencia «Los hitos urbanos en contexto latinoamericano», exploran la forma en que la arquitectura latinoamericana ha estado replanteándose sus particularidades buscando su propia línea de identidad, y cómo la arquitectura popular ha sido sostén para mantener las raíces de nuestras tradiciones. María Alejandra Sanabia en su ponencia, «La pobreza como espacio de fragmentación socio-espacial», analiza el tema de la fragmentación espacial informal, condición de los barrios marginales de la capital dominicana, desglosa las condiciones socio-económicas de los mismos y plantea una serie de soluciones y propuestas a tres casos de estudio.


El rector de la UNPHU, Arq. Miguel Fiallo Calderón junto a su esposa Germania Pellerano de Fiallo, y el Lic. José Milcíades Alburquerque junto a su esposa Luisa de Alburquerque durante la cena inaugural el 2 de noviembre de 2015.

El Arq. Francesco Gravina, director de la Escuela de Arquitectura de la UCE, junto a Raúl de Moya (UNPHU) en la cena inaugural del SAL el 2 de noviembre de 2015 en el Santo Domingo Country Club.

El panel profesional recoge varios temas acerca de la visión del espacio público, la heterotopía, las inversiones económicas, la ciudad, la vivienda social y las incidencias políticas, el uso de las tecnologías en arquitectura y el nuevo concepto de contemporaneidad inducido. Como parte de este panel expuso Marcelo Vizcaino, de Chile, su ponencia «Ciudad y cine: lectura sobre Santiago proyectado»; y, mediante proyecciones del séptimo arte (entre 1990 y 2013), reflexionó sobre el contexto contemporáneo de Santiago a través de sus espacios públicos y la representación de la ciudad. Fernando Pabón, de Puerto Rico, con su ponencia «Auge y dependencia en inversiones urbanas ponceñas» hace una introspección sobre las inversiones urbanas en la ciudad contemporánea de Ponce y analiza su sostenibilidad en un mundo globalizado, constantemente en aceleramiento y en búsqueda de nuevas estrategias. Mizoocky Mota, de República Dominicana, con «La nueva herencia heterotópica», hace una profunda crítica sobre la necesidad de entender los espacios otros como una oportunidad y no como una condición de otredad, a través de las estrategias de participación ciudadana y de las iniciativas Bottom-Up; asimismo analiza, a través de una cartografía del Gran Santo Domingo, las islas heterotópicas que conforman el Archipiélago de la ciudad. Andrés Mignucci, de Puerto Rico, reconoce la importancia del espacio público como gran protagonista de la ciudad, y con su ponencia «El derecho al espacio público», analiza la situación actual puertorriqueña y la necesidad de exigir el espacio público como lugar de protesta, de recreo y de movilidad, para convertirlo en verdadero escenario de las manifestaciones humanas. Juvenal Baracco, destacado arquitecto peruano, muestra un portafolio amplio de sus obras arquitectónicas más importantes, considerado como innovador y reaccionario, sus proyectos de residencias y edificios se relacionan con el entorno y la tradición de su país en clave moderna. Franck Brasselet y su estudio Jungle Architecture Group, de Guyana Francesa, presenta tres proyectos icónicos, con gran respeto a la naturaleza, el uso de los recursos existentes y los materiales del lugar, conjugando el buen diseño con la sustentabilidad a la máxima expresión, y destacándose por su arquitectura en madera emplazadas en zonas húmedas. Humberto Eliash expuso sobre la arquitectura chilena de los años sesenta y su calidad estilística que permanece en el tiempo, analizando el deterioro de algunas de estas obras debido a mala gestión institucional que pone en peligro el patrimonio moderno, legado de una arquitectura excepcional.

Los arquitectos Andrés Mignucci (Puerto Rico), Nataniel Fuster (Puerto Rico) y Mark Raymond (Trinidad y Tobago) durante la cena inaugural del SAL XVI el 2 de noviembre de 2015.

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Víctor Cañas, como conferencista magistral, presentó sus obras residenciales, casas insertadas en un paisaje extraordinario que con gran maestría crean aperturas y visuales y se relacionan directamente con el entorno. Algunas de sus casas son: la Casa Eos, la Casa Indios Desnudos, Estancia y Ficus y Casa Vos. La sencillez de las formas, la luz y la evocación espacial son definitivamente las líneas guías de sus proyectos. Cuarto día 4: 5 noviembre 2015, UCE La Dimensión Territorial Los paneles estudiantiles trataron el tema territorial como respuesta a problemáticas ligadas a los recursos naturales. Francisco Monterroza en su ponencia «Dispositivos urbanos arquitectónicos para el manejo del agua en Sincelejo, finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX», trata el tema del agua, mientras que la ponencia de Anderson Ricardo dos Anjos, «Paisaje cultural en Matías Cardoso: diálogo y relaciones que impregnan entre el río San Francisco, la colina, la ciudad, la iglesia y la cultura general» toca el tema de la importancia de rescatar el patrimonio arquitectónico y cultural con relación al territorio ambiental en que se inserta. También expusieron: Diana Sevilla, «Movimientos sociales en la historia del urbanismo: el mutualismo en Colombia, siglos XIX y XX»; Eduardo Tapia, «Contaminaciones: hacia un paisaje abstracto e impuro»; y Duvier Alejandro Gómez, «Las dimensiones del territorio: geografía cultural del Caribe». En los paneles profesionales disertaron Jhon Farfan, sociólogo colombiano, con su tema «Artistas y actores itinerantes de la carrera séptima de Bogota: convierto el espacio y luego lo apropio», un interesante análisis de la apropiación espontánea de los artistas urbanos y su capacidad de constituir espacios otros llenos de significado, de lo efímero, fugaz y transitorio. Marisa Oliver con su «Arcadia y el [des] encanto de la máquina tropical», define las contradicciones entre soñar y escribir el paraíso tropical y vivir en él, imaginario colectivo del trópico exótico desde siempre. También presentaron sus ponencias, Alonso Gutiérrez Arristizabal, «Paisajes contradictorios: los sitios de interés cultural y la valoración patrimonial»; y José Ignacio Vielma Cabruja, «Las autopistas de Caracas y la construcción contingente del paisaje moderno». El panel de profesionales dominicanos presentó proyectos públicos de arquitectura y desarrollo urbano a gran escala, entre ellos el proyecto Ciudad Colonial BID- Mitur presentado por Maribel Villalona; el proyecto Ciudad Juan Bosch, presentado por Lena Ciccone y el proyecto La Nueva Barquita URBE- M.A.P. Rep. Dom, presentado por Patricia Cuevas. Para continuar con el panel de profesionales, Carlos Matner, arquitecto y paisajista chileno, mostró una serie de proyectos urbanos al rescate de la parte paisajística del espacio exterior y la conjugación entre los elementos de la naturaleza y la arquitectura.


El arquitecto dominicano Eugenio Pérez Montás, durante su conferencia magistral el 2 de noviembre de 2015.

Los arquitectos dominicanos José Enrique Delmonte, Omar Rancier, Eugenio Pérez Montás y César Al Martínez.

Los arquitectos dominicanos Constantino Saliaris, Gustavo Luis Moré y Marcos Blonda.

Silvia Arango, con su ponencia «Denominando», pone en resalto la necesidad de nominar los espacios que se conjugan en la urbe y el territorio como residuales, resultantes de concepciones formales o informales, y comenzar a reconocerlos, analizarlos y darles un carácter estructurador de dinámicas sociales tradicionales y cotidianas. Estos trazos de la ciudad, gestos del crecimiento de las ciudades como los senderos, los ensanches, las esquinas dinámicas, las canchas, las escaleras, pueden ser parte de un nuevo ábaco en el lenguaje de la ciudad.

Mark Raymond, de Trinidad y Tobago, y Louisse Noelle, de México, destacan a través de sus ponencias las particularidades del territorio donde se insertan, ese sentido de pertenencia único del lugar, y cómo en tiempos de la hiper-estimulación estilística la arquitectura del Caribe sigue manteniendo sus raíces conectadas al contexto rico de cultura popular. Hannia Gómez, venezolana, nos hace recorrer el legado arquitectónico de Carlos Gómez de Llerena en la ciudad de Caracas, a través de imágenes inéditas de la época.

Cierra el día en San Pedro de Macorís, la conferencia magistral del mexicano Mauricio Rocha, arquitecto de gran trayectoria en Latinoamérica, cuya arquitectura busca la conexión entre los recursos naturales del lugar, las percepciones, el usuario y un presupuesto sustentable, poniendo en evidencia que la buena arquitectura se hace con poco. A través de los elementos naturales como la luz y la vegetación, Rocha crea espacios a través del tacto y el olfato, como en sus obras del Centro para invidentes y la casa para Graciela Iturbide. En la Escuela de Artes Visuales de Oaxaca, Rocha, con gran maestría, pone en manifiesto la técnica constructiva mexicana en materiales de piedra y orienta los edificios para lograr la eficiencia climática reduciendo el impacto térmico en los interiores.

En la conclusión del SAL XVI, el conferencista magistral Arq. Ramón Gutiérrez, la figura más representativa de la teoría y crítica de la arquitectura latinoamericana, hace una reflexión sobre el patrimonio y la tutela de lo cotidiano, así como del valor del espacio, no solo como materia construida, sino por cómo se usa y se relaciona con la cultura. La historia tangible e intangible y la relación con el espacio natural pertenecen al conjunto o conglomerado patrimonial pero también al monumento y en menor escala al ser humano, pasando así por las distintas escalas donde el fin a perseguir es siempre mejorar la calidad de vida. Gutiérrez presentó cual es el futuro del CEDODAL, ente de recopilación e investigación para la difusión de la arquitectura latinoamericana, y renovó su compromiso con la historia, la teoría y la crítica de nuestra profesión y las generaciones futuras.

Quinto día: 6 noviembre 2015, UNPHU Clausura Se comienza el último día del seminario con el panel editorial a cargo de las más importantes revistas de arquitectura dominicanas como Arquitexto —con la Arq. Carmen Ortega—, y Archivos de Arquitectura Antillana —con el Arq. Gustavo Luis Moré—, así como también importantes revistas latinoamericanas representadas por el Arq. Mario Sabugo, el Arq. Ramón Gutiérrez, presidente del CEDODAL, Ching Ling Ho Shum, representando la revista universitaria de la Facultad de Arquitectura y Artes de la UNPHU, y la Arq. Ana Esteban Maluenda.

En una notable nostalgia por lo que vivimos en este SAL XVI y una extraordinaria experiencia de conocimientos compartidos, se cierra así, justo como inició, en un ambiente de fiesta y saludos entre viejas y nuevas caras esta aventura del SAL, con la convicción de que se le rindió honor a uno de los eventos más importantes de Arquitectura Latinoamérica, aquí en el mismo trayecto del sol, y que sin lugar a dudas esta red de amigos, curiosos y entusiastas continuará expandiéndose.

En este panel se abordaron temas editoriales y del compromiso hacia la investigación y profundización de los temas de la arquitectura latinoamericana y su difusión. Cada representante expuso sobre el trabajo que viene realizando en sus medios de comunicación escrita, y además se presentó el proyecto a concretizarse de la revista Antrópico con su primer número concerniente a la Academia. En el último panel de profesionales hacen su intervención: Mario Sabugo, con el tema «Heterotopia en América Latina y el Caribe», y Eduardo Tejeira Davis, tratando temas de arquitectura heterotópica como los espacios de represión (cárceles y manicomios) y las condiciones de otredad de los espacios urbanos.


Varias imágenes del encuentro del SAL XVI en sus diferentes sedes: UNPHU, UNIBE y UCE. Debajo: A la izquierda, Eduardo Tejeira Davis (Panamá), María Isabel Oliver (Puerto Rico), Ramón Gutiérrez (Argentina), Ylka Mendoza (República Dominicana) y Andrés Mignucci (Puerto Rico); a la derecha, Carmen Ortega (RD/Arquitecto), Ana Esteban Maluenda (España/ Arquitectura Viva), y Gustavo Luis Moré (RD/AAA) durante el encuentro de revistas.

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Arriba: Ramón Gutiérrez (Argentina) durante su charla magistral en el cierre del evento; el maestro de ceremonia principal, Arq. Constantino Saliaris (UNPHU); los arquitectos Mauricio Rocha (México) y Francesco Gravinia (RD/ UCE); y el Arquitecto Gustavo Luis Moré (RD/AAA) presentando el Premio América Póstumo al Arq. Roberto Segre (Argentina).

Al centro: Arq. Alejandro Marranzini (RD); Silvia Arango (Colombia); la maestra Louise Noelle (México); y el Arq. Franck Brasselet (Guyana Francesa). Debajo: a la izquierda, los arquitectos chilenos Humberto Eliash y Carlos Martner; a la derecha, un grupo compuesto por Jorge Ramos (Argentina), Juvenal Baracco (Perú), Humberto Eliash y Carlos Martner (Chile).


Arriba: El rector de la UNPHU, Arq. Miguel Fiallo junto a la arq. Ylka Mendoza; Mizoocky Mota durante su ponencia; y el Arq. Omar Rancier, decano de la Escuela de Arquitectura de la UNPHU, durante las palabras de clausura del evento. Al centro: Francesco Gravinia (UCE); Juan Penabad (Puerto Rico); y los arquitectos dominicanos Marcial Martínez, Cristóbal Valdez y Carlos Aguiló.

Debajo: a la izquierda, los arquitectos Juan Rodríguez, Virgina Estrella y Gustavo Luis Moré; y a la derecha, un grupo formado por Juvenal Baracco y su esposa, Ylka Mendoza y Humberto Eliash.

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Discurso Miguel Fiallo Calderón, Rector UNPHU

Arquitecto Miguel Fiallo Calderón, Rector de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, UNPHU, durante el discurso de apertura del SAL XVI.

Discurso de apertura SAL 2015

Con verdadera satisfacción me dirijo a ustedes en mi condición de rector y arquitecto egresado de esta Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, la primera universidad privada de la ciudad de Santo Domingo, que el próximo año cumplirá cinco décadas al servicio de los más altos intereses de nuestro país.

se ha desarrollado encerrada en cada país-isla. Los arquitectos latinoamericanos han construido su obra y su historia, destacan los organizadores, como casos aislados; sin embargo, una serie de temas comunes aparecen cual hilo conector en todas las reflexiones arquitectónicas y urbanísticas que se efectúan de nuestra realidad.

Esta universidad tiene como una de sus grandes fortalezas su Facultad de Arquitectura y Artes, y más específicamente, su Escuela de Arquitectura y Urbanismo. Sus egresados, que sumamos alrededor de 1,200, se han encargado de modificar el perfil urbano de las principales ciudades de nuestro país, ofreciendo a partir de mediados de la década de los setenta y principios de los ochenta una visión progresista, pero con predominio de lo moderno, en el tejido urbano.

El evento que hoy dejamos inaugurado se organiza en tres jornadas temáticas a efectuarse en las diferentes universidades coauspiciadoras y una actividad de clausura. Al mismo se han invitado 20 figuras del más alto nivel académico y profesional de la región. Contará con 32 ponencias, 20 profesionales y 12 estudiantiles, así como charlas magistrales. La primera, de apertura, la dictará el profesor arquitecto Eugenio Pérez Montás, que como dijimos es profesor fundador, Doctor Honoris Causa y asesor vitalicio de nuestro sistema universitario Pedro Henríquez Ureña, además de autor de varios libros entre ellos La Ciudad del Ozama, escrito para conmemorar el medio milenio de la historia urbana de nuestra ciudad de Santo Domingo, y que nuestro arzobispo primado, su eminencia el Cardenal Nicolás López Rodríguez, en la presentación del mismo, lo describe como imprescindible ya que su protagonista es la Ciudad Primada de América y nunca antes había sido presentada su evolución de una manera tan vívida, detallada y hermosa. Completan el evento actividades culturales, turísticas y artísticas.

Al tener el privilegio de inaugurar hoy los trabajos de este «Seminario de Arquitectura Latinoamericana» en su versión décimosexta, lo hago convencido del importante aporte que el mismo reviste para nuestro país y la región. Los Seminarios de Arquitectura Latinoamericana, por sus siglas SAL, nacieron en el año 1985 y, a decir de nuestro decano, el arquitecto Omar Rancier, se definen «como un movimiento de arquitectos y académicos que piensan en América Latina desde América Latina, así como un espacio de debate donde confluyen el pensamiento teórico y la práctica arquitectónica del continente», el ejercicio profesional y la visión académica. Las 15 versiones anteriores han logrado consolidar una red de personas, instituciones, centros de enseñanza y de investigaciones que ha permitido mirar integralmente la arquitectura desde la región y el mundo. «Arquitectura y espacio urbano: memorias del futuro», fue el tema del último seminario celebrado en el año 2013 en Bogotá, Colombia. Un consorcio de prestigiosas universidades lo auspiciaron. Hoy, Santo Domingo, ciudad primada de América y patrimonio cultural de la humanidad, declarado por la UNESCO en 1992, también convoca un consorcio de las más antiguas y prestigiosas universidades privadas del país con escuelas de Arquitectura. Me refiero, además de la UNPHU, a las universidades Iberoamericana, Central del Este y Pontificia Madre y Maestra, así como la revista Archivos de Arquitectura Antillana, la Fundación Erwin Walter Palm y la Sociedad de Arquitectos de la República Dominicana. El tema de nuestro seminario es «El archipiélago latinoamericano: tránsito del sincretismo a la heterotopía». Este tema, establecido y definido en las reuniones previas aquí en Santo Domingo denominadas «PreSAL», define al Caribe de manera análoga a toda América Latina considerando que la historia arquitectónica del mismo

Quiero destacar ahora que en la ciudad de Santo Domingo podrán apreciar a grandes rasgos los colegas extranjeros que nos visitan, tres épocas claramente definidas por la tipología de sus construcciones, entre otros elementos: •฀ La Ciudad Colonial y Antigua (intra y extra muros), con sus iglesias, casas y palacios de piedra del siglo XVI, restauradas y consolidadas muchas de ellas a partir de la segunda mitad del siglo XX; es la ciudad de los trazados en cuadrícula con sus grandes plazas abiertas e integradoras de los poderes. •฀ La Ciudad Republicana, la cual contiene el ensanche Gazcue y que, de acuerdo con el arquitecto Cristóbal Valdez, en su libro Historia crítica de la ciudad de Santo Domingo, fue el barrio de la burguesía de los años cuarenta del siglo XX, la cual añade a la ciudad una zona tropical, ajardinada y arborizada. •฀ La Ciudad Moderna y Contemporánea, que avanza al impulso de la permisividad de los sucesivos gobiernos de una forma caótica y desarticulada respondiendo vagamente a los diferentes planes formulados, dejando su huella en sus construcciones y su vialidad desde los años 70 hasta nuestros días. Recorrer esa parte occidental de la ciudad de Santo Domingo sin contar con la ciudad otra, la ciudad de la Zona Oriental, la del otro lado del río Ozama, es una experiencia que invitamos a los arquitectos extranjeros que nos visitan a experimentarla y hasta disfrutarla.


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Cada una de ellas tiene sus símbolos, sus construcciones más emblemáticas y representativas, y sus arquitectos más relevantes. Se pasa de una a otra con la dificultad que permite el tránsito que fluye pesado en todas las direcciones. Aprovechando este espléndido escenario quiero proponerles abrir una mesa o foro permanente de debate sobre la problemática urbana del «Gran Santo Domingo», sería un espacio de discusión, análisis, recomendaciones y propuestas que cubran todos los aspectos que incidan en el mismo. Finalmente termino estas breves palabras que no pretenden ser más que una cálida bienvenida a nuestra universidad y a Santo Domingo a las personas que nos visitan, muy especialmente a los de otras naciones, las cuales enriquecerán este congreso con importantes ponencias académicas, con unas frases de un poema de nuestro poeta nacional don Pedro Mir, fallecido recientemente, refiriéndose a nuestro país, cito: «Hay un país en el mundo colocado en el mismo trayecto del sol oriundo de la noche, en un inverosímil archipiélago de azúcar y alcohol sencillamente liviano sencillamente claro, frutal y fluvial» A todos, éxito en el desarrollo de los trabajos. A los extranjeros, que saquen un momento para conocer la hospitalidad de los dominicanos, la belleza de nuestra ciudad y las bondades de nuestra tierra. Muchas gracias!


Reseña Mario Sabugo

Arriba: Paseos en Elefante del Zoológico, Buenos Aires, 1940; y Traslado de Jirafa al Zoológico, Buenos Aires, 1912. En el centro, Cementerio de La Chacarita, Buenos Aires, c. 1900. Abajo: Instituto Experimental del Cancer, Buenos Aires, 1929. Estas imágenes corresponden a la exposición «Heterotopías porteñas», presentada en el Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas por el Programa de Estudios Históricos de las Heterotopías (Director: Horacio Caride Bartrons, codirectora: Ileana Versace).

Heterotopías

A partir de su tesis doctoral de 1961, la Historia de la locura en la época clásica, se suele atribuir a Michel Foucault el inicio del estudio de nuevos objetos en la historia cultural, social y urbana. Debiendo adicionarse luego otros dos de sus textos: Vigilar y castigar, de 1975, y el primer tomo de Historia de la sexualidad publicado al año siguiente. La noción de «heterotopía» acuñada por Foucault —que construyó a partir de los vocablos griegos «heteros», diferente, y «topos», lugar— presupone que así como no existirían sociedades que no constituyen utopías, tampoco las habría sin heterotopías. En 1966, Foucault enunció una especie de listado heterotópico: «Por ejemplo, están los jardines, los cementerios, están los asilos, los prostíbulos, las prisiones, están los pueblos del Club Méditerranée, y muchos otros». Las heterotopías foucaultianas fueron presentadas en su relación a los sistemas históricos, de cuyas periodizaciones también tomaba distancia, denominándolas «heterocronías». Para el primer conjunto establecido, alegó que muchas heterotopías tenían estrechas vinculaciones con tiempos o épocas determinados. Dentro de ellos estableció algunas taxonomías, diferenciando lógicas culturales y correlatos espaciales. Así, por ejemplo, definió a los «jardines» como la más antigua de las heterotopías, al cementerio como la más absoluta de todas ellas, y a los teatros, y luego a los cinematógrafos, como los lugares del tiempo efímero de la fiesta. En contraposición, algunos «lugares diferentes» como los prostíbulos, fueron durante siglos «heterotopías crónicas». Dentro de este conjunto, también incluyó las cárceles, los manicomios y los hospitales, cada uno con sus conceptualizaciones diferentes aunque reunidos en el mismo nominativo heterotópico. De la lista resulta evidente que esta noción, nacida en la paradoja —lugares utópicos, momentos ucrónicos— tenía una componente espacial concreta. Es lo que Foucault llamaba «contraespacios», «(…) lugares que se oponen a todos los otros, que están destinados de algún modo a borrarlos, a neutralizarlos o a purificarlos», y que tendrían, como común denominador, su situación marginal en una doble condición social y territorial.


Ponencia

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Silvia Arango

Denominando

«What’s in a name? That which we call a rose by any other name would smell as sweet» William Shakespeare (Romeo y Julieta, 1595) «Rose is a rose is a rose is a rose» Gertrude Stein (Sacred Emily, 1922) Si en el pasaje citado de Shakespeare, Julieta piensa que el nombre no es significativo pues no cambia la realidad de lo nombrado, tres siglos después, Gertrude Stein hace la afirmación contraria: el nombre es la cosa misma, ése es el poder de la palabra. Cuando algo no tiene nombre, es decir, no posee una palabra que lo designe, aunque exista en la realidad, no existe para la imaginación colectiva, ni para las clasificaciones conceptuales, ni para el pensamiento abstracto. Un nombre no solo insufla vida, sino que otorga identidad, define, produce una realidad social susceptible de ser pensada y, para el caso de los arquitectos, diseñada. Denominar —dar nombre— obliga a recurrir a la metáfora, tal como la define Ortega, al recomendar que, como una palabra nueva no significaría nada para los demás, es deseable «recurrir al repertorio del lenguaje usadero, donde cada voz se encuentra ya adscrita a una significación. A fin de hacerse entender, elige la palabra cuyo usual sentido tenga alguna semejanza con la nueva significación. De esta manera, el término adquiere la nueva significación al través y por medio de la antigua, sin abandonarla. Esto es la metáfora».1 Al buscar nombres que deriven de otras palabras más o menos similares se estaría, metafóricamente, aludiendo a la nueva palabra que se intenta introducir. En los mundos nuevos, muchas realidades no tienen nombre y por ello «no existen» para el pensamiento. Lo decía García Marquez en Cien años de soledad: «el mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre, y para nombrarlas había que señalarlas con el dedo». Esto sucede con los espacios públicos de las ciudades latinoamericanas que se han hecho espontáneamente. El propósito de este texto es dotar de nombres a esos espacios urbanos. El espacio público es producto de dos maneras de hacer ciudad: como implantación explícita de la voluntad de arquitectos, urbanistas, diseñadores urbanos o paisajistas, o como residuo espontáneo de las construcciones hechas de una en una. En lenguaje de Cristopher Alexander esta diferenciación equivale a los crecimientos a «grandes dosis» (intervenciones de gran tamaño que se hacen en poco tiempo y precedidas por un proyecto general) y crecimiento a «pequeñas dosis» (intervenciones puntuales, pequeñas, que se dilatan a lo largo de muchos años o décadas y que no poseen proyectos previos). En América Latina, debido a la impresionante aceleración del crecimiento urbano, la segunda mitad del siglo XX deja como principal herencia una porción enorme de ciudad (cerca del 50%) hecha de manera informal, a pequeñas dosis. Los herederos, habitantes

de la ciudad del siglo XXI, pueden considerar este legado de manera pesimista como un cáncer o un problema que debe ser extirpado prolongando los prejuicios del siglo anterior, o pueden considerarlo como una oportunidad inmejorable para detonar la imaginación creadora. Asumir la ciudad informal latinoamericana como un legado preñado de posibilidades, como ya lo indicaba John Turner desde los años 1960, significa aplicarse para potenciar sus cualidades, que no son pocas: situaciones de vida urbana ricas en experiencias de intercambios sociales, intensa vida en comunidad, dinamismo incentivado por la esperanza; condiciones todas que contrastan con la vida urbana previsible y acotada de los espacios formales y su reducido repertorio de alternativas. Los intercambios sociales se producen en el espacio público y en ellos encontramos la paradójica diferencia entre estas situaciones, visibles en la calidad de la experiencia urbana: hay «pobres niños ricos», acorralados en sus espacios individuales confinados —su habitación, su casa— o en el vacío del conjunto en que habitan y «ricos niños pobres», que habitan los vecinos, los parientes en las calles, las escaleras, y otros espacios de generación espontánea y colectiva que, como no tienen nombre, no existen para la conceptualización de los profesionales encargados del diseño de la ciudad. La «solución» de viviendas en serie o de grandes conjuntos que buscan formalizar la informalidad a partir de los prejuicios de los economistas reinantes, produce la peor de las situaciones en cuanto a riqueza de la experiencia urbana, la de «pobres niños pobres». La ciudad planificada, conceptualizada y teorizada ha decantado palabras que se refieren a espacios urbanos codificados por el uso, como calles, plazas, plazoletas, malecones, alamedas…. La ciudad no planificada, rica en espacios colectivos que parecen informes a pesar de que también han sido decantados por el uso, no posee un arsenal lingüístico que denomine sus espacios. El objetivo que me propongo es el de asignar nombres a los espacios urbanos de la ciudad espontánea latinoamericana. No surge de una exhaustiva investigación de todas las posibilidades espaciales que se han ido produciendo en los vericuetos de la ciudad informal de laderas pronunciadas o a veces en las inmensas explanadas de calles rectas. Surge, sí, de la vivencia directa de varios espacios en distintas situaciones que la vida me ha permitido experimentar. No es por ello una racional tipología de espacios públicos sino un esfuerzo de dotar de sentido a realidades urbanas para cualificar la ciudad informal potenciando sus aspectos positivos pues, presiento, es el mayor reto que enfrentarán los arquitectos en el siglo XXI. Para ello se ha utilizado, además de la experiencia, la invaluable herramienta contemporánea de la fotografía aérea por satélite y las fotografías accesibles por internet. Las siguientes denominaciones, que se refieren a dos escalas del diseño urbano (la traza y el lugar) deben, pues, tomarse con las precauciones debidas a este informal acercamiento


Cancha, Medellín, Colombia.

Ensanche, Medellín, Colombia.

y podrían luego, con más detenimiento, cotejarse con investigaciones más precisas y documentadas. Los ejemplos que ilustran las denominaciones tentativas podrían someterse a pruebas de ensayo y error, o ampliarse con otras modalidades y casos específicos. Se trata tan solo de ejemplos indicadores de una dirección de la mirada, que busca relacionar trazas y lugares espontáneos con formas culturales —históricas— de asumir un territorio. Trazas Se utiliza aquí la palabra «traza» por su connotación de huella, vestigio o rastro, en vez de «trazado», disciplinariamente más vinculado a los dibujos que se hacen antes de una obra de construcción. En las áreas de arquitectura y urbanismo, las clasificaciones de trazados urbanos encuentran gran facilidad para denominarse cuando descansan en figuras geométricas como dameros de cuadrados, dameros de rectángulos, dameros con diagonales, hexagonales, redondos, concéntricos, radiales. Cuando no hay posibilidad de descansar en la geometría, aparece siempre una extraña categoría, la de «irregulares». Allí entra todo lo demás y en ella caben demasiadas cosas distintas: las ciudades medievales europeas, los zocos o bazares árabes, las zonas de vivienda prehispánicas, algunos pedazos de la ciudad moderna informal y numerosos otros diseños de trazados urbanos de distintas culturas y épocas. La traza urbana resultante del crecimiento a pequeñas dosis es la expresión de todos y de nadie. No está precedida por un proyecto o plan previo y sin embargo posee una coherencia o sigue unas reglas tácitas que todos, aparentemente, comparten. Por ello, las trazas urbanas espontáneas son una de las expresiones más elocuentes de una cultura —entendiendo por cultura el sedimento tácito de unos valores y sentimientos colectivos— y su desentrañamiento una de las operaciones más finas que pueda realizar un intérprete. El potencial antropológico solo es comparable con la lengua, que arrastra una tradición muy antigua de sonidos y sentidos a la vez que se enriquece y transforma por la participación de múltiples hablantes vivos. Pero mientras la lingüística cuenta con un ejército ilustrado de cultores que la estudian, la forma de los trazados urbanos es apenas una incipiente tarea que pocos emprenden. Al examinar las porciones informales de las grandes ciudades latinoamericanas, dejaremos de lado la comodidad geométrica de las trazas regulares, que generalmente se producen en zonas planas, e incursionaremos solo en las trazas irregulares que generalmente se producen en áreas de topografías abruptas. Una mirada desprevenida o extranjera encuentra que todas las porciones informales de las ciudades latinoamericanas «se parecen» por su imagen abigarrada de casas amontonadas en un cerro. Sin embargo, una mirada más detenida descubre una gran variedad de situaciones de casos de urbanismo construido a pequeñas dosis, que ameritaría una incursión en geometrías no euclidianas

Rinconada, Medellín, Colombia.

o en el reconocimiento de que existe una lógica del caos, pero no es ese el propósito que ahora nos anima, sino solo constatar algunas de estas diferencias. Las trazas urbanas dependen enormemente de la topografía. Para la construcción de la ciudad, la geografía no puede ser excesiva: inclinaciones muy pendientes (por encima de los 30 grados), terrenos demasiado blandos, erosionados o inundables son definitivamente no aptos para la construcción. En situación de urbanización acelerada, las zonas planas se ocupan rápidamente dejando los lugares difíciles y abruptos de ladera, de serranías, para los que llegan después. En la segunda mitad del siglo XX, muchos de los barrios informales se han trazado precisamente dentro de la franja dejada entre los lugares más aptos y cómodos y los límites de las condiciones geográficas. Este reto se enfrenta con el saber popular más inconsciente y arcano: el de concebir la vida humana en íntima convivencia con la naturaleza, el de saber convivir con la geografía. Los territorios donde se producen las trazas urbanas no suelen denominarse con palabras que denotan cambios orográficos abruptos —como cordillera o serranía— sino con palabras que expresan cambios más sutiles, como lomas (siendo las lomerías o lomajes la sucesión de varias lomas) o morros, así como sería necesario no hablar de precipicios sino de hondonadas para referirse a las depresiones entre lomas. También habría que suavizar las palabras que definen grandes cuerpos de agua: en vez de ríos, quebradas o escurrentías y en vez de pantanos, humedales. Cuando se asume este territorio tamizado como condición previa, se producen trazas muy interesantes y variadas. Si el territorio está conformado por una serie de lomas alargadas con hondonadas de por medio, una de las formas de ocupación consiste en reservar el filo o cumbrera de la loma para el camino principal, y con calles perpendiculares a ella, ir urbanizando el resto. Este tipo, que podríamos denominar Traza de Cresta (cresta es la línea de máxima elevación de un relieve montañoso) se encuentra, por ejemplo, en las comunas nor-orientales de Medellín y fue utilizado para la implantación inicial del metro-cable en esa ciudad. Si observamos desde el aire formas de ocupación en la zonas rurales de la región antioqueña, dominadas por una geografía quebrada, vemos un patrón de comportamiento similar: primero se coloniza la parte más alta con un camino y es allí donde se localizan las construcciones, mientras que los cultivos se reservan para las laderas que bajan de allí. Tal vez la sensación de dominio visual que produce vivir en la parte más alta fuera apreciada por los aventureros que en el siglo XIX colonizaron estas tierras. Pero una condición geográfica similar puede propiciar una Traza en Remolino, circunvalando las laderas de las lomas, como los que encontramos en la disposición del cabello en la cabeza de las personas y en la favela nova Brasilia de Río de Janeiro, que recuerda el tradicional proceso de urbanización de los pueblos portugueses en donde, a partir de una iglesia o edificio significativo en la punta de una loma, se va derramando hacia abajo con caminos circulares. La Traza de Cuenca Fluvial, que sigue una lógica de ríos y sus afluentes, es decir, la unidad de una serie de recorridos


Sendero, Medellín, Colombia.

Traza cresta, Santo Domingo, Medellín, Colombia.

lineales que se articulan, es otra alternativa en territorios de lomadas; a partir de un tronco o vía principal, desembocan vías de menor tamaño a las que llegan otras aún menores, como el que se presenta en la zona de Petare, en Caracas. ¿Vendrá esta percepción de la geografía de los numerosos ríos que cruzan las llanuras de la cuenca del Orinoco? Lugares El esfuerzo por denominar para dar realidad a las cosas, puede realizarse también para los espacios públicos o colectivos. Cuando un barrio o urbanización se va construyendo sin planificación previa, en un período largo de tiempo y por pequeñas dosis, es imposible separar los elementos llenos (la arquitectura) de los vacíos (espacios colectivos), pues nos encontramos con la paradoja del huevo y la gallina. ¿Qué es primero, la construcción de las casas o los espacios entre ellas? Podríamos pensar que se trata de procesos simultáneos que derivan de un consenso colectivo tácito pero no por ello menos determinante. En áreas «ralas» o poco densas al inicio del proceso de urbanización, encontramos tanto casas que parecen sueltas y aisladas como caminos que no conducen claramente a ninguna parte, pero a medida que se densifica, los caminos adquieren un papel articulador de la disposición de las construcciones. Estos caminos, que normalmente son estrechos y que se forman por el paso de la gente y los animales, se podrían llamar Senderos. El léxico europeo respecto a espacios de circulación estrechos —dada la tradición medieval— es más rico en connotaciones y, cuando el proceso de urbanización se consolida, se pueden usar palabras ya codificadas como Callejuela o Callejón…. Como estos espacios lineales suelen estar en laderas pronunciadas, aparecen frecuentemente las Escaleras, de las cuales hay una amplia variedad en los barrios informales. Muchas de las intervenciones de diseño urbano que se han hecho en estos barrios en las últimas dos décadas tienen precisamente que ver con la regularización, pavimentación y arreglo de escaleras para facilitar los ascensos. Entre ellas se pueden citar las del programa Favela-Barrio en Río de Janeiro o las del barrio San Rafael en Caracas. Con la intervención de artistas internacionales se han hecho interesantes propuestas artísticas en escaleras en Río de Janeiro, como las de JR (Morro da Providencia, 2008) y las de Favela Painting (Dre Urhahn y Jeroen Koolhaas, Vila Cruzeiro, 2010). Pero posiblemente la intervención más atrevida y prometedora en términos de mejorar la calidad de vida, son las escaleras eléctricas que se construyeron en Medellín (Comuna San Javier, 2014). Las urbanizaciones informales consolidadas producen otro tipo de espacios colectivos o lugares no planificados que no poseen nombres puesto que las palabras plaza, plazoleta o plazuela no las denominan verdaderamente. Tal vez podríamos llamar Rinconadas a aquellos espacios pequeños en lugares de una circulación en donde se presenta un cambio de dirección o, eventualmente, en el fondo de circulaciones truncadas, que son lugares cruciales que no sólo cumplen un papel orientador en el laberinto urbanizado sino

Traza cuenca fluvial, Petare, Caracas, Venezuela.

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que permiten el encuentro casual de vecinos que así se re-conocen al pasar. Arquitectos sensibles a estos espacios han mejorado y consolidado rinconadas en algunos barrios como San Rafael en Caracas y Santo Domingo en Medellín. Otros lugares significativos son los que podemos llamar Ensanches definidos como ampliaciones o hinchazones de una calle articuladora que adquieren importancia especial por sus usos comerciales o por albergar actividades lúdicas o deportivas; por su intenso uso y circulación funcionan a la manera de hitos centralizadores o proto-centros lineales que incentivan las modificaciones arquitectónicas de sus bordes. La palabra cancha —que deriva del quechua— no sólo está unida al maíz que revienta (frito o tostado) sino que, en muchos países latinoamericanos se refiere al lugar donde se juega fútbol y por extensión, a las personas que tienen habilidad o experiencia para desarrollar una tarea, se dice que «tienen cancha». Estas connotaciones permiten usar metafóricamente la palabra Cancha para referirse a los espacios abiertos que permiten jugar fútbol, beisbol o basketball, o donde hay la presencia de un equipamiento importante, como iglesia, escuela, biblioteca, centro de salud, etc. Por ello, son lugares en cierto modo inducidos pues, si bien no son espontáneamente sitios de reunión sí lo son de peregrinaje y sitios «de mostrar» donde se tiene relación con el otro diferente. Son los puntos de conexión con la ciudad formal, la prueba de ciudadanía. Son numerosos los casos en distintas ciudades latinoamericanas que en los últimos años han ido consolidando estos espacios en la medida en que el estado ha construido grandes edificaciones de servicios comunales, algunos de ellos relacionados con las canchas deportivas. La morfología urbana designa atributos despectivos a los trazados y espacios informales o irregulares al considerarlos laberínticos y desordenados o como vestigios de un pasado bárbaro y precario. Sin embargo, es interesante observar su recurrencia en distintos tiempos y lugares, como si se tratara de la manera espontánea como los seres humanos eligen para vivir en comunidad. Dada la presencia de estas trazas y lugares en la ciudad latinoamericana contemporánea, la sensibilidad de un buen diseñador es, en primera instancia, reconocerlos como realidades que existen para la reflexión, para así poder potenciar sus cualidades. Armados con un léxico elemental como el que aquí se propone podríamos descifrar esta morfología y leer los trazados con una actitud que permita cualificar la ciudad informal respetando sus propias reglas y sus modalidades de convivencia.

Notas: 1 Ortega y Gasset, José. «Las dos grandes metáforas» en El espectador, vol. IV (1924; Madrid: Ed. Biblioteca Nueva, 1950).


Traza remolino, Nova Brasilia, Río de Janeiro, Brasil.


Ponencia

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Eduardo Tejeira Davis

Reflexiones sobre la heterotopía: siete tesis sobre la arquitectura panameña

La heterotopía, que empezó como un término clínico, fue transformada por Michel Foucault en una nueva categoría de espacio: el «espacio otro» o «espacio de la otredad», ambiguo por naturaleza, difícil de clasificar y potencialmente una fuente de ansiedad. En la ciudad latinoamericana de hoy, la heterotopía se manifiesta de muchas maneras y da lugar a las más diversas interpretaciones; uno de estos «mundos heterotópicos» proviene del consumismo moderno. Dado su carácter, la ciudad de Panamá se presta para algunas reflexiones. 1. En la capital panameña, la arquitectura es cada vez más un objeto de consumo, tal como los autos o los equipos electrónicos. En la práctica, esta arquitectura cumple la función capital de representar jerarquías sociales a través de los conceptos de diseño y las formas. Su expresión más completa se da en los centros comerciales y rascacielos que definen el paisaje urbano de hoy. 2. La arquitectura como objeto y representación del consumo no es nueva en Panamá: empezó en el siglo XIX, a más tardar en 1875 con la edificación del Grand Hotel (hoy Museo del Canal Interoceánico), que en su momento expresó un cosmopolitismo más o menos afrancesado. Un sentido importante de tales proyectos era establecer claras diferencias con respecto a la arquitectura tradicional, vista por las élites como atrasada, tosca y hasta vulgar. Para el resto de la población eran símbolos de exclusión. 3. Esta tendencia continuó a lo largo del siglo XX pasando por una amplia gama de modas arquitectónicas, todas «modernas» a su manera. En el mejor de los casos, esta forma de diseñar y construir era un reflejo creativo y racional de estímulos originados en Europa y los Estados Unidos. En este panorama, el Movimiento Moderno (que reemplazó las demás modernidades) empezó como una tendencia reformista de altos ideales, con espacio considerable para la experimentación y el diálogo con el entorno tropical-húmedo. 4. Con el tiempo, sin embargo, el Movimiento Moderno panameño devino en un estilo más. A más tardar desde los años sesenta, la hoja de ruta la ha definido un formalismo irracional, caprichoso, de intención protagónica e indiferente a su entorno. 5. En la Zona del Canal (1904-1979), donde no existía la propiedad privada de la tierra o edificios, la arquitectura se sustrajo de esta tendencia general: en este sentido, para los panameños era el «espacio de la otredad» por excelencia. Hoy se tiende a idealizar la antigua «Zona», pero hay que recordar que siempre fue una clara representación del poderío estadounidense y su visión muy particular del trópico.

6. En el siglo XXI, la arquitectura del consumo globalizado impera en los sitios privilegiados de la ciudad de Panamá y deja a un lado aspectos como la exclusión, el clima, el medio ambiente y la identidad, que no interesan o no encajan en los esquemas usuales de publicidad. Se trata de un mundo auto-contenido y centrado en sí mismo —un espacio heterotópico—, con su propia estética y su propio público. 7. La «otra arquitectura», que dialoga con el contexto específico del país, se desarrolla mayormente en «islas» dentro del área metropolitana: los sitios de la Lista del Patrimonio Mundial (las ruinas de Panamá Viejo y el Casco Antiguo), proyectos únicos e irrepetibles como el Biomuseo de Frank Gehry, finalmente sitios sui generis como la Ciudad del Saber (una antigua base militar estadounidense), y Gamboa, que han quedado fuera del gran mercado inmobiliario. Muy pocos arquitectos participan en este campo, y la clientela correspondiente es exigua. El gran dilema es que la mayoría de la población no comprende esta arquitectura ni se identifica con ella.


El Grand Hotel (hoy Museo del Canal Interoceánico), a la derecha (1875), fue el primer edificio claramente europeizante y «moderno» de la ciudad de Panamá. Centro: La calle 50, una de las principales arterias de la ciudad; paisaje típico del centro financiero, con sus perennes «tranques» y la competencia visual entre torres.

Una calle típica del poblado de Gamboa en la antigua Zona del Canal, administrada por los Estados Unidos; era el «otro» Panamá, con una arquitectura centrada en el clima. Abajo: la «otra arquitectura» del Panamá de hoy, que dialoga con el contexto específico del lugar: la residencia Bermingham en Gamboa, del arquitecto Patrick Dillon.

El hotel El Continental (1962), en la ciudad de Panamá, diseñado por la firma Schay & Holzer; el movimiento moderno llegó a Panamá en los 40, y poco a poco fue adaptado a las peculiaridades del país. Centro: Escaparate de modernidad en la ciudad de Panamá de hoy: rascacielos en la cinta costera.


Ponencia

Enrique Murillo, Casa en Tlacotalpan, 1982 (Foto archivo E. Murillo).

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Louise Noelle

Arquitectura y naturaleza en el hábitat del Caribe mexicano

«Luego hubo una tregua, más calurosa, más cargada de silencio que la calma de la prima noche. Y fue la segunda lluvia, más agresiva aún que la anterior… Fue poco después de la medianoche cuando entró el grueso del huracán en la ciudad. Sonó un bramido inmenso, arrastrando derrumbes y fragores». Alejo Carpentier, El siglo de las luces. La descripción de Alejo Carpentier de un huracán sobre La Habana resuena por igual en las islas caribeñas y en las costas de la tierra firme mexicana, que además comparten tanto las hazañas colombinas con el advenimiento de los puertos fortificados y sus imponentes construcciones religiosas, como los ritmos y sabores, en diversas lenguas y dialectos. Por ello no es de extrañar que las expresiones arquitectónicas participen, desde antaño, en soluciones similares como respuesta al clima y al entorno. En efecto, tanto la naturaleza como el entorno social conforman una unidad en el ámbito que se ha denominado como el Gran Caribe, sin por ello dejar de mostrar características locales. La presencia de la arquitectura interviene en este territorio de manera similar, en particular si nos acercamos a las construcciones de casas e inmuebles habitacionales, ya que en ellas influyen modos de vida y culturas análogas, al igual que las condiciones del entorno. Se puede añadir que la arquitectura doméstica, promotora de ideas de vanguardia, es a la vez capaz de aglutinar conceptos inmemoriales dentro del resguardo de sus espacios; por ello las diversas formas de habitar y los cambios surgidos a lo largo del tiempo han ido conformando elaboraciones formales o constructivas, signadas por las expresiones de lo íntimo. Así las propuestas arquitectónicas estarán íntimamente ligadas con las costumbres y con una respuesta adecuada al entorno y al clima. En efecto, dentro del territorio que se puede denominar Caribe mexicano, particularmente en la península de Yucatán, con los estados de Campeche, Quintana Roo y Yucatán, englobando también a los estados de Tabasco y Veracruz, encontramos una serie de casas, tanto citadinas como de vacaciones, que muestran un acercamiento peculiar al hecho construido; se trata de una indagación compartida por un grupo de arquitectos, que buscan tanto soluciones adaptadas al clima riguroso y las eventualidades de los temporales, sin por ello deponer soluciones personales en el ámbito del diseño. En estos casos la riqueza compositiva y la libertad en el diseño conjugan acertadamente materiales y técnicas tradicionales con la adaptación de algunas nuevas tecnologías para lograr diseños de gran esencialidad y honestidad. Además, resulta necesario acercarse a los esfuerzos por conservar ámbitos domésticos de épocas pasadas, reconvertidos en viviendas confortables para el tiempo presente. Por ello es importante, no solo desgranar nombres de arquitectos y presentar sus obras, sino examinarlas dentro del contexto del Gran Caribe, para poder señalar filiaciones naturales o buscadas, aquellas que integran

puntos de vista y preocupaciones fundamentales. En el ámbito veracruzano, la figura de Enrique Murillo (n.1933)1 resulta fundamental para entender el desarrollo arquitectónico de esta zona, a pesar de que su trabajo se ha realizado particularmente en el clima más templado de Xalapa. Su dilatada labor en el ámbito doméstico, casi siempre en sociedad con Gerardo Morales Berman, ofrece sin embargo ejemplos en localidades costeras como Tlacotalpan, donde las dos casas realizadas en la década de los ochenta, ostentan grandes corredores con arcadas y techos de teja muy inclinados, típicos de la localidad; sobre el concepto generador de su diseño nos dice Murillo que su idea fue «explorar el paisaje y a la vez sugerir cierta identificación con la casa rural de las orillas del Papaloapan»2. Estas moradas se compaginan con el «Diagnóstico y proyecto de imagen urbana de la ciudad», propuesto por estos arquitectos diez años después, en preparación para la Declaratoria de Patrimonio por la UNESCO de 1998 de esta ciudad3. En cuanto a los arquitectos que viven en el simbólico puerto de Veracruz con su fortaleza colonial, se debe destacar por una parte a Luis Román Campa y a Jaime García Lucía, que han logrado interesantes edificios públicos a la vez que funcionales residencias en la ciudad. Por la otra, encontramos a José Luis Freyre con Enrique Sánchez Pugliesse, quienes trasladan a sus obras una preocupación particular sobre el tema de la ecología, disciplina que han venido desarrollando en el ámbito universitario, en particular en las Residencias Estudiantiles de la Universidad Veracruzana (2005). Además, resulta interesante recoger algunos ejemplos domésticos de Carlos Caballero Lazzeri (n.1946) en Orizaba, quien se ha señalado como teórico y maestro de arquitectura; estas obras, que se localizan en las poblaciones de Córdoba y Orizaba, tienen nombre definitorios, Casa Rosa (1987), Casa Arena (2004) y Casa Blanca (2013), y ofrecen emotivos ámbitos domésticos. Su definición de la arquitectura, expuesta en el artículo «El campo de la arquitectura» refleja cabalmente los presupuestos de este escrito: Contribuir al entendimiento de la arquitectura como perteneciente a un lugar en su doble vertiente física y cultural… Dicha pertenencia, por otro lado, se relaciona no solo con la morfología y el clima de cada sitio específico sino también con las formas de vida de sus habitantes en esa región asentados4. En el estado de Tabasco, y en particular en su capital Villahermosa, se ha dado un desarrollo menos notorio o publicitado en el terreno arquitectónico; sin embargo, algunos arquitectos se han empeñado en lograr espacios amables para los usuarios, todos exponentes de las nuevas generaciones, como es el caso del taller de Jorge y Mario Cámara, en la Residencia D7 (2006), al igual que de Miguel Bosch, en diversas casas. Sus obras apelan a una arquitectura netamente contemporánea en acuerdo con las


Carlos Caballero Lazzeri, Casa Rosa, Orizaba, Veracruz, 1987 (Foto C. Caballero).

Augusto Quijano, Casa Chicxulub, Yucatán, 2010 (Foto archivo Roberto Cárdenas Cabello).

condiciones climáticas del sitio y la natural demanda de confort. Es posible que sea el estado de Yucatán el que mayor presencia tenga en el ámbito arquitectónico, tanto nacional como internacional, acumulando preseas y reconocimientos5. Esto se debe a profesionales egresados tanto de escuelas de arquitectura locales como de otras entidades, pero que cuentan con obras destacadas y que ameritan analizarse, como es el caso de Augusto Quijano (n.1955), Enrique Duarte Aznar (n.1957), Mario Peniche (n.1954), Jorge Carlos Soreda (n.1954) y Roberto Ancona Riestra (n.1954); sus obras se ocupan, por una parte, de casas habitación donde la riqueza compositiva y la libertad en el diseño conjugan acertadamente los materiales tradicionales con formas sencillas, destacando las búsquedas en la adecuación, tanto al entorno geográfico como climático. Es posible que algunas de las numerosas casas proyectadas por Quijano formen ya parte del imaginario doméstico de México, desde la espectacular Casa de Huéspedes (1996), hasta la galardonada Casa Larga (2003), o la campirana Casa Q (2013); su obra toma una carácter muy particular en las casa de playa, como la Hadad o la Rivas (1991), y la Chicxulub (2010), que permiten a sus habitantes solazarse y entrar en contacto con el mar y la brisa, tan necesarios en los meses veraniegos. El propio arquitecto escribió en su texto «Acerca de las Casas» de 2002: «Una casa, más que una serie de cuartos organizados para ocuparlos con muebles, es una serie de espacios que albergan actividades, que albergan deseos y sueños, que albergan futuro, bienestar, calidad de vida»6. En cuanto a Duarte, además de algunas moradas en la ciudad, vale la pena destacar las atractivas casas de vacaciones, La Cuña y El Refugio, donde aprovecha las condiciones favorables de la cercanía de la playa y el mar para ofrecer ámbitos propicios al esparcimiento dentro de condiciones climáticas óptimas; el propio arquitecto menciona que «nos ocupa el sitio donde han de construirse nuestros proyectos, ya que la relación que debe existir entre el hombre y la naturaleza es de respeto y armonía»7. Por su parte Zoreda, quien intitula significativamente a su taller como «Arquitecturartesanal: Arte de proyectar y construir edificios imprimiéndoles un sello personal», traduce su ideario en obras de gran pureza de líneas y excelente funcionalidad; en la playa, con las casas Juanes o Lock, logra interesantes ejemplos de espacios favorables a la luminosidad, las brisas y las vistas. Por lo que respecta a Peniche, obras como la Casa de los Chakas (2010) localizada en el club de golf La Ceiba, ofrece líneas minimalistas que se conjugan con acertada ventilación e iluminación. Aquí debemos incorporar a algunos arquitectos de generaciones más jóvenes, como Javier Muñoz Menéndez (n.1968), quien tiene en su haber numerosos ejemplos de

arquitectura habitacional a partir de 1994; algunas de las casa más reconocidas y que han recibido diversos reconocimientos llevan nombres evocadores como Xcumpich (1994), Amé (1995), Huayas (2002), Árbol de Pan (2008), Siriki (2008) o Archipiélago (2010). Aún más jóvenes son Jorge Bolio o los integrantes del taller Seijo y Peón, Juan Carlos Seijo y Josefina Peón, quienes han realizado interesantes viviendas; en particular, del primero destaca una casa en la ciudad de Mérida (2012), mientras que de estos últimos, el conjunto de casas de Vacaciones OB (2015), sobre la costa en San Bruno, ofrece una propuesta audaz y novedosa para un conjunto de casas de playa. En el estado de Yucatán también es de destacar la adecuada conservación y reciclaje de los espacios habitables del pasado, casas y haciendas, como lo ha venido haciendo la dupla integrada por el arquitecto Salvador Reyes Ríos y la diseñadora Josefina Larraín Lagos. Es el caso de buen número de antiguas haciendas henequeneras a lo ancho de la península yucatanense, como la Hacienda de Petac (2002), o de residencias en el centro de Mérida, como la casa Ramos (2007), la casa GG15 (2013), o la casa Itzimná (2014), donde la arquitectura preexistente conserva sus cualidades intrínsecas y se enriquece con mobiliario, textiles y colores locales. En estos últimos casos es de destacar el respeto que los artífices muestran en sus obras, pues al conservar estas piezas arquitectónicas anónimas contribuyen a la salvaguarda integral de ámbito urbano histórico. Su propuesta es la de «Destacar el valor artístico y arquitectónico de los elementos y espacios originales de la época, a partir de su contraposición en forma y material con los nuevos propuestos… (convenciendo) a los propietarios de invertir en una investigación documental»8. En los estados vecinos de la península de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, la situación varía considerablemente, ya que en Campeche prácticamente no existe una producción propia que destacar y la zona de Cancún se desborda con un crecimiento vertiginoso en las últimas tres décadas, pero con una gran cantidad de construcciones, en su mayoría indiferentes al clima y las costumbres, que buscan servir primordialmente a un turismo masivo; se puede aseverar que la creatividad y la originalidad dentro del compromiso con el entorno es una moneda poco común en esta franja costera. Cabría agregar que, de manera paralela, en la zona del Caribe mexicano se han construido obras de importantes arquitectos de la ciudad capital quienes, en la mayoría de los casos, han buscado atender las determinantes locales. Existen algunos ejemplos notorios de museos de Abraham Zabludovsky o Fernando González Gortázar9, aunque en el género que nos ocupa es preciso destacar una casa de Ramón Torres y Héctor Velázquez para el doctor Pérez Teuffer en Cancún (1977), y la remodelación de una casa en Mérida, por parte de Augusto H. Álvarez (1990); en estos casos, se debe rescatar un adecuado acercamiento a las condiciones de un clima tropical dentro de los requerimientos de una casa para vacaciones.


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Augusto Quijano, Casa Larga, Mérida, Yucatán, 2003 (Foto Roberto Cárdenas Cabello).

20.02, 2002).

De forma sucinta se puede agregar que en tiempos recientes, dentro del territorio caribeño han proliferado las propuestas dentro del ámbito doméstico, logrando ejemplos de calidad. En estos casos se puede apreciar una convergencia de las propuestas regionalistas y los deseos de internacionalismo, ya que se ha hecho patente que existen muy diversas formas de acercarse a la arquitectura por parte de los artífices del Caribe mexicano. Sin embargo, es necesario reconocer que poco han aportado los arquitectos de la zona en el ámbito de la arquitectura popular, donde persisten grandes carencias. Si recordamos algunas audaces propuestas de artífices como las del venezolano Fruto Vivas y sus «Árboles para Vivir» (Lecherías, 1994), comprendemos que aún es largo el camino que se debe recorrer para que los habitantes más desprotegidos en los conjuntos urbanos caribeños tengan viviendas dignas, donde la naturaleza y sus beneficios climáticos puedan estar presentes.

7

Duarte Aznar Arquitectos S.C.P., «La firma: nuestros valores», http://www.duarteaznar.com/

8

Salvador Reyes Ríos, «Criterios de intervención en haciendas y casas de fines del siglo XIX en Yucatán», Archivos

de Arquitectura Antillana 49 (Santo Domingo, 2013). 9

Abraham Zabludovsky con el Centro de Convenciones en Coatzacoalcos, Veracruz y el Museo Papagayo en

Villahermosa Tabasco; y Fernando González Gortázar con el Museo del Pueblo Maya de Dzibichaltun, Yucatán. 10

Texto manuscrito.

Principales referencias: Archivos de Arquitectura Antillana, 1-54. Santo Domingo, 1996-2015. Caballero Lazzeri, Carlos, Arquitectura Básica, 1 y 2. Xalapa: Universidad Veracruzana, 2001. Jean-François Lejeune curador. Cruelty & Utopia. Cities and Landscapes of Latin America. Nueva York: CIVAPrinceton Architectural Press, 2003. Fernández Cox, Cristian, Enrique Browne, Carlos Eduardo Comas, Rodolfo Santa María, Francisco Liernur, Ada

Sin embargo, antes de concluir, considero apropiado retomar un texto escrito en 1996 por Augusto Quijano, «20 años», donde deja ver cuáles son sus ideales para la arquitectura de su estado natal, mismos que comparte con la mayoría de sus colegas yucatecos; es posible que este sea el camino para lograr una mejor arquitectura para todos: Asumir una nueva actitud frente a lo propio y lo ajeno sobre la base de un pensamiento crítico, para sumarse al conjunto de obras singulares que constituyen el camino propio para la nueva arquitectura de Yucatán… Hablo de la esencia de la arquitectura del pasado, del legado de la tradición en el uso de los espacios, de la espacialidad de los patios, del sentido del agua y del manejo de la luz y la brisa, para poder reinterpretar en el lenguaje contemporáneo, la nueva casa del siglo XXI, la arquitectura del mañana, moderna y a la vez propia10. En este texto, de forma sucinta, se ha buscado aquilatar la situación actual del panorama arquitectónico del Caribe mexicano, buscando evaluar las aportaciones a las condiciones contemporáneas y al ámbito cultural conformado por el mare nostrum caribeño. Notas: 1

Enrique Murillo Pérez ha trabajado casi siempre en sociedad con Gerardo Morales Berman. Ver Ignacio Maya

Gómez y Jaime Torres Palacios, ed., Enrique Murillo Arquitecto (México: 1992). 2

Enrique Murillo Arquitecto, Op. cit.

3

La obra más reciente de Enrique Murillo es la Sala de Conciertos Tlaqná, para la Orquesta Sinfónica de Xalapa,

2013. 4

Carlos Caballero Lazzeri, «El campo de la arquitectura», en Habitarq (Universidad Veracruzana: 2012). Ver También

Arquitectura Básica, 1 y 2, (Xalapa: Universidad Veracruzana, 2001). 5

Baste mencionar los premios de la Bienal de Arquitectura Mexicana, o de las Bienales de Quito y Sao Paulo.

6

Texto manuscrito. Sobre su obra ver Augusto Quijano. Arquitectura contemporánea del mayab (México: Editorial

Dewes y Marina Waisman. Modernidad y postmodernidad en América Latina. Estado de debate. Bogotá: Editorial Escala, 1991. López Padilla, Gustavo, Honorato Carrasco y Lucia Zesati. 21 Jóvenes Arquitectos Mexicanos. Relevo generacional. México: UNAM, 2013. Maya Gómez, Ignacio, y Jaime Torres Palacios, ed. Enrique Murillo Arquitecto. México: 1992. Quijano, Augusto. Arquitectura contemporánea del mayab. México: Editorial 20.02, 2002. Noelle, Louise, cord. Arquitectos Iberoamericanos Siglo XXI. México: Fomento Cultural Banamex, 2006.


Arriba: Enrique Duarte, Casa La Cuña, Chicxulub, Yucatán, 2010 (Foto Roberto Cárdenas Cabello). Centro: Javier Muñoz Menéndez, Siriki, Mérida, Yucatán, 2008 (Foto Roberto Cárdenas Cabello y Rolando Córdoba); y debajo: Salvador Reyes Ríos y Josefina Larraín Lagos, Casa Ramos, Mérida, Yucatán, 2007 (Foto Louise Noelle).

Jorge Bolio, Casa en Mérida, Yucatán, 2012 (Foto David Cervera Castro).

Arriba: Jorge Bolio, Casa en Mérida, Yucatán, 2012 (Foto David Cervera Castro). Abajo: Salvador Reyes Ríos y Josefina Larraín Lagos, Casa Ramos, Mérida, Yucatán, 2007 (Foto Louise Noelle).


Reseña Hannia Gómez

Oficinas de Benacerraf & Gómez Arquitectura, Torre América, Bello Monte, Caracas (Carlos Gomez de Llarena, 2015).

Perspectiva de la Torre Bello Monte, Colinas de Bello Monte, Caracas; Carlos Gómez de Llarena, 1970, tinta sobre albanene (Archivo Benacerraf & Gómez).

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Benacerraf & Gómez: obras en Caracas, Venezuela

Introducción Benacerraf & Gómez Arquitectura en Caracas (1970-2015) es una de las oficinas de arquitectura más importantes de la historia reciente en Venezuela, formada por los arquitectos Moisés Benacerraf Coriat (1998) y Carlos Gómez de Llarena (1939), quienes mantuvieron por treinta y cuatro años una larga sociedad —y memorable amistad— desde su asociación en Caracas en 1970. En la obra conjunta Benacerraf & Gómez puede encontrarse la primera y más ortodoxa modernidad venezolana, producto de la experiencia de Benacerraf con la arquitectura moderna de Venezuela de la segunda mitad del siglo, y actualizada por la fuerza proyectual de Gómez de Llarena. Su obra se desarrolla en un momento en el que la memoria de la propia modernidad y la necesidad de darle importancia a lo urbano se estaban haciendo cada vez más presentes y urgentes, y se estaba enfatizando la sofisticación del diseño, la importancia de la estructura, y la aspiración a la excelencia en la calidad de la construcción y en el refinamiento de los detalles. La capacidad de Gómez de Llarena como dibujante de perspectivas (en las que no solo dibuja sino que diseña los proyectos), le abrieron el camino desde muy temprano en su carrera, contando con una oficina de arquitectura propia desde los veinte años de edad, donde trabajaba para los arquitectos Martín Vegas, José Miguel Galia y Walter J. Alcock. Esta facultad, y la inclinación por el diseño en perspectiva de los volúmenes calzando en los escenarios de la ciudad, marcará inmediatamente el perfil de la obra de Benacerraf & Gómez. En 1970 construyen su primera obra, la Torre Bello Monte. Ese mismo año ganan el Primer Premio del Concurso Internacional para el Palacio Municipal de Caracas, cuyo jurado estaba conformado por I.M. Pei y los arquitectos venezolanos Carlos Raúl Villanueva y Tomás J. Sanabria. Este palacio refleja la influencia de un edificio institucional construido dos años antes, el Boston City Hall, de Kallmann, McKinnell & Knowles (1968), igualmente de planta libre y baja altura, que nunca se construyó. Sin embargo, es el punto de partida del leitmotiv doble de la obra de Benacerraf & Gómez. Un leitmotiv doble, es decir, con dos caras. Por un lado, «la expresión del edificio en el exterior, como una explicación de sus componentes y de su construcción, y por el otro, la respuesta al entorno alrededor y el papel que tiene el edificio como modelador de ese entorno»1. Las arquitecturas de Benacerraf & Gómez no pueden considerarse, por lo tanto, solo como obras puntuales, objetos aislados en el paisaje urbano, sino como parte de una trama, donde una serie de temas se entretejen y se van desarrollando a lo largo del tiempo, comunes denominadores de una arquitectura siempre experimental y responsable con la ciudad.

Así, por un lado, los edificios «expresan lo que son por dentro: donde están sus órganos, cómo es su arreglo interior»2. Una arquitectura que se entiende al observarla perfectamente bien: cuáles son sus partes, cuáles son sus elementos constitutivos, cómo son las oficinas, cómo son los comercios, cómo los medios de escape, dónde están las circulaciones, los accesos, las instalaciones. «La expresión exterior es el resultado de cómo todo funciona por dentro. La expresión es la idea, cómo esta se construyó y cómo funciona; es expresar la verdad. Todo lo expresa el edificio; todo se lee: la modulación, las columnas, las vigas, los muros de resistencia que refuerzan la estructura, incluso desde el aire»3. Arquitectura como la disciplina del control del arquitecto sobre todos los elementos. Porque el Arkitekton, es, debe ser, quien domina la arquitectura. Todas las disciplinas que la acompañan, la estructura, las instalaciones y los servicios, no deberán nunca sorprender ni afectar al edificio. En las obras de Benacerraf & Gómez siempre se sabe qué espacio ocupan las instalaciones y cómo estas funcionan. Por eso la estructura siempre está totalmente definida desde el principio del proyecto. Pero adicionalmente, el entorno se reinterpreta, se arma y se le da forma con el propio edificio. El edificio «es como un guante que calza perfectamente bien en el lugar y lo hace entendible, lo hace lógico. Desde su primer croquis debe crear y resolver la situación urbana donde se encuentra. Luego, se vuelve indispensable para entender ese espacio. Cada edificio es imprescindible en el lugar donde está». Ambas ideas estarán en toda la obra de Benacerraf & Gómez. Una arquitectura legible y un instrumento para reorganizar la ciudad; pero también, un sistema. Observando algunas de las plantas de sus torres de oficinas entre 1970 y 1998 vemos como «todos los edificios tienen la misma planta»5; porque ellas no son sino una repetición diferente de un mismo tema. En todas se trabaja la misma idea de «la planta útil»: un enorme container, una planta amplia y modular que funciona diáfanamente, un uso del piso total, con su circulación vertical y horizontal y la ubicación clara de los grandes servicios y de la ductería: «una constante desde la Torre Bello Monte (1970)»6. Todas las torres de oficina se pueden asimilar a esta idea, «incluso hasta el Hotel Meliá Caribe»7. Ello ocurre con las plantas tipo de la Torre Bello Monte, con la Torre Europa, con la Torre América, con la Torre del Banco Unión (1980) —a pesar de sus grandes volados—, con las torres gemelas del Centro El Recreo (1990) y las del Centro San Ignacio (1998). En la Torre Europa (1971-75), Premio Nacional de Arquitectura, «todo se entiende desde afuera, todo puede leerse desde el exterior: cómo funciona el edificio, cómo resiste, y cómo se estructura»8; este es un proyecto «muy limpio» y «experimental». Es, de nuevo, la idea de la planta útil y de la planta libre, pero agregando otro tema de experimentación que será sumamente recurrente en la obra de Benacerraf & Gómez: el tema de la esquina


Perspectiva del Palacio Municipal de Caracas, Carlos Gómez de Llarena, 1970, tinta sobre albanene. Entrada ganadora del concurso. (Archivo Benacerraf & Gómez)

Torre Europa (1975), avenida Francisco de Miranda, Caracas; Premio Nacional de Arquitectura (Archivo Fundación de la Memoria Urbana, 1970s).

urbana. La idea aquí era «hacerle justicia a la esquina»9. Y de allí, el edificio, diseñado en perspectiva, reconoce la esquina y además al alineamiento urbano de la avenida Francisco de Miranda, algo que no se estaba haciendo en Venezuela; es «la esquina como hecho urbano»10. Así, la esquina, construida a partir de la escalera que se cuelga desde el volumen de los ascensores, es «como una escultura» que «inscribe al edificio en un lugar urbano previamente desordenado, pasando a ser imprescindible, dándole forma a lo que pasa en la ciudad»11. Igual que luego ocurrirá en el Banco Unión en 1980, «la esquina se libera en planta baja para canjear la ubicación por un espacio»12. Ya desde allí el edificio también explica que se organiza por capas sucesivas, en layers. Lo vimos antes en la planta de oficinas, de sesenta metros de largo, donde los servicios están separados así como las instalaciones, lo cual se expresa afuera. Dos años mas tarde, otro edificio haría lo mismo en París: el Centro Pompidou, inaugurado en 1977. La arquitectura de la Torre Europa al presentar todos sus «órganos» a la vista, es Brutalista, y está particularmente influenciada por la escuela inglesa estructuralista, pero tiene también mucho del rigor de Mies van der Rohe o de Louis Kahn, sobre «la idea de crear volúmenes, masas y equilibrios y a la vez asimetrías»13. Detalles que recuerdan al grupo Archigram, pero «insertados dentro de una disciplina mucho más amplia, que no es de Archigram, ni de nada que hubiera previamente en Venezuela»14. La preocupación por hacer entender todo lo que está en la ciudad empezó a aflorar en una propuesta urbana de 1975 para las Nueve Cuadras que rodean la Plaza Bolívar, el corazón del centro histórico de Caracas. En ella se reanudan las ideas planteadas en el ya mencionado Concurso para el Palacio Municipal de Caracas (cuyo volumen estaba incluido en la maqueta de las Nueve Cuadras). Aunque esta propuesta nunca se realiza, conducirá a la creación, en 1979, junto a un grupo de veinticinco arquitectos, de una fundación dedicada al pensamiento y diseño de la ciudad: el Instituto de Arquitectura Urbana (IAV), de la cual Moisés Benacerraf y Carlos Gómez de Llarena fueron sus primeros directores. En 1975, Benacerraf y Gómez también proyectan para la compañía española Meliá, el Hotel Meliá Caribe, en la costa de Caracas, una nueva oportunidad para retomar el hilo conductor del «edificio insustituible, clave para entender y resolver todo el entorno»15. Aquí hay un salto hacia referencias completamente nuevas, como la arquitectura expresionista de Eric Mendelsohn, pero también a las formas estructuralmente ejemplares del Instituto Ramiro de Maeztu, en Madrid, diseñado por Carlos Arniches Moltó, Martín Domínguez Esteban y Eduardo Torroja en 1933 — donde Gómez de Llarena había estudiado en su juventud.

Comparativa de las plantas tipos de las torres de oficinas de Benacerraf & Gómez (1970-1998): Torre Bello Monte, Torre Europa, Torre América, Torre El Recreo y Torre Copérnico (Archivo Benacerraf & Gómez).


Maqueta de la propuesta de las Nueve Cuadras (1975), centro histórico de Caracas. Arriba a la derecha, el volumen del Palacio Municipal de Caracas (Archivo Benacerraf & Gómez).

Vista aérea del Hotel Meliá Caribe, en Caraballeda sobre la costa de Caracas (Archivo Fundación de la Memoria Urbana, 1970s).

Residencia Caraballeda (1976) en la costa de Caracas (folleto promocional, Archivo Fundación de la Memoria Urbana, 1976).

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En el Hotel Meliá Caribe los arquitectos de nuevo buscan «entender la esquina, responder al entorno entre el mar Caribe y la laguna de Caraballeda y cumplir con una obligación urbana»16. Trabajan «con las alas del hotel»; con el ala este se le da «continuidad a los edificios de la avenida de La Playa, mientras que con el ala suroeste se acompaña el cambio de dirección de la calle que bordea la laguna»17. De esta manera, el edificio resuelve todos las claves el contexto.

espacio que no existía antes, una gran plaza que fue donada a la ciudad»24. Igualmente, una escalera pública construye una conexión peatonal que conduce hasta la estación del metro. Entretanto, en el interior del edificio, tanto en la torre de oficinas como en el cuerpo bajo de la agencia bancaria, los módulos empleados en la fachada de vidrio prosiguen hasta el interior, replicándose en plafones y demás elementos, creando todo un envoltorio para los espacios y un sistema de diseño para la arquitectura interior.

En las cercanías del Hotel Melía, Benacerraf & Gómez diseñarán, al año siguiente, la Residencia Caraballeda (1976), para la Fundación Planchart. Esta obra consiste en un delicado edificio de resonancias aaltianas «muy ligado al proyecto del Hotel Meliá Caribe», en el que Gio Ponti, cuando vino a Caracas para hacer la Villa Planchart, manifestó querer un día allí morir feliz y ser sepultado.

En 1981, tras algunos proyectos no construidos, como el proyecto del Hotel Meliá Caracas en la avenida Casanova, el proyecto del conjunto Tanaguarena, en la localidad de Tanaguarena en la costa de Caracas, el proyecto del Complejo Hotelero Tamanaco para el Hotel Tamanaco en Las Mercedes, Caracas, y la construcción de un pequeño edificio vacacional muy de su época, el edificio La Jolla en la laguna de Caraballeda, Benacerraf & Gómez comienzan a diseñar y construir dos importantes proyectos de carácter urbano: el Palacio de Justicia y el Parque José Maria Vargas.

En la Residencia Caraballeda, de nuevo, «todo es legible, todo se entiende»18. Aunque es un proyecto donde se exploran nuevas búsquedas, el edificio, sin embargo, «siempre es la misma expresión»19. En la Residencia Caraballeda, como en los proyectos anteriores, «una vez que la arquitectura está concebida, se resuelve sin que hayan cosas que los transformen»20. Hoy, a pesar del paso del tiempo, este ancianato se conserva idéntico a como fue construido, fiel a su primera idea y con todos sus elementos. El proyecto siguiente es la Torre América (1978), situada en Bello Monte, en Caracas, al borde del gran viaducto «El Pulpo». Es quizás el proyecto más experimental de todos los de Benacerraf & Gómez, que parte de una nueva tipología estructural y constructiva, «una “osamenta” de concreto con costillas» que funciona a gran cabalidad. En este edificio «la estructura es la fachada, la piel es la estructura, y a la vez su expresión plástica»21. Sumamente económica y sustentable, la fachada estructural de concreto, anclada al centro de la torre mediante el núcleo de ascensores, contiene una serie de ventanas prefabricadas en fibra de vidrio que funcionan en el interior como un equipamiento, como muebles que enriquecen los espacios de las oficinas. Así, la Torre América es a la vez «un modelo de oficina, de fachada y de estructura»22. Situada en un entorno particularmente hostil, el proyecto responde a la ciudad incluyendo «una plaza adelante, un espacio urbano propio» —mas no privado— que le sirve de preámbulo. Hubo así en el contexto urbano «un antes y un después a la llegada del edificio»23. En 1980, de vuelta en el centro histórico de Caracas, Benacerraf & Gómez reciben una importante comisión: el proyecto para la nueva sede del Banco Unión. Esta será una importante operación corporativa, donde el diseño pudo ejecutarse hasta el último detalle de la arquitectura interior. En la Torre Unión encontramos de nuevo, como en la Torre Europa, una piel de vidrio que se modula, y la preocupación por el tema de la esquina urbana. En este proyecto también se crea un espacio público de nueva planta: «un

La filosofía del proyecto del nuevo Palacio de Justicia, situado en el extremo oeste de la avenida Bolívar (la mayor de la ciudad), consistió en considerar que un palacio de justicia tiene que hacer ciudad. Así, en este proyecto se crea una nueva plaza cubierta, la Plaza de la Justicia, entre los dos edificios independientes preexistentes, para que estos se unan y funcionen como uno solo con un gran espacio público en su interior. Como en los anteriores proyectos, «en el Palacio de Justicia también se entiende perfectamente bien donde están todas las partes de la arquitectura: los ascensores (que son a la vez el refuerzo sísmico), los pasillos, los tensores, toda la expresión exterior se arma organizando los elementos que componen la funcionalidad del edificio». La aspiración a querer hacer ciudad es una constante en la obra de Benacerraf & Gómez. De ella nace a fines de los años 80 el Parque José Maria Vargas en Caracas, extendiéndose por mas de un kilómetro a lo largo de una autopista de los años 50, al este del Palacio de Justicia. Este proyecto fue considerado como «la más importante operación de renovación urbana de su momento en Latinoamérica»25, pues lograría la reconversión de la preexistente autopista de alta velocidad —lo que era la avenida Bolívar desde los años cincuenta— en un paseo urbano. La autopista fue revitalizada y reconvertida en una avenida peatonal y en un gran parque urbano con nuevos cruces transversales de calles, plazas, jardines, anchas aceras de treinta metros flanqueadas de palmas reales y una larga arcada peatonal, a la manera de los grandes paseos cívicos del mundo. A partir de la muerte de Moisés Benacerraf Coriat en 1998, los proyectos siguientes de Benacerraf & Gómez, entre ellos la Galería de Arte Nacional, el Centro San Ignacio y la Torre Oeste, son desarrollados por Carlos Gómez de Llarena.


Alzado principal de la Torre América (1978), Bello Monte, Caracas, tinta sobre papel albanene (Archivo Benacerraf & Gómez).

Torre Unión (1980), centro histórico de Caracas (Giovanni Chiaramonti, 1987, Archivo Benacerraf & Gómez).

Palacio de Justicia (1985), avenida Bolívar, Caracas (Archivo Fundación de la Memoria Urbana). Debajo: Maqueta del Parque José María Vargas (1985), avenida Bolívar, Caracas (Archivo Benacerraf & Gómez, 2015).

Notas: 1 Hannia Gómez, «Entrevista a Carlos Gómez de Llarena», Caracas, 25 de octubre 2015. 2-24 Ibid. 25 Hannia Gómez, «Centro, parco, avenida: il nuovo Parque Vargas nel centro di Caracas», Lotus 56 Spazio, tempo e architettura, Milan (1987): 32-61. 26 Hannia Gómez, «Una galería para el arte nacional», Arquitectura, EL NACIONAL, Caracas, 11 de marzo de 1996; Revista ESTILO, Caracas, 1996. Referencias: Hannia Gómez, «En casa de Ben», Caracas, 31 de julio de 1998. Hannia Gómez, «En Benacerraf & Gómez», Caracas, 3 de septiembre de 1999.

Parque José María Vargas (1990), avenida Bolívar, Caracas (Giovanni Chiaramonti, 1987, Archivo Benacerraf & Gómez).


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Galería de Arte Nacional Benacerraf & Gómez

El proyecto del Parque José María Vargas (1985) comprende una serie de edificios públicos destinados a la cultura, como la Escuela de Artes Visuales Cristóbal Rojas, concluida en 1990 y la nueva sede de la Galería de Arte Nacional (1990-2009). La nueva sede de la Galería de Arte Nacional es arquitectónicamente una galería en toda su esencia: una gran nave monumental de varias alturas, de doscientos metros de largo, situada entre la avenida Bolívar y la avenida México, y que anticipa monumentalmente el encuentro con los tesoros que aguardan dentro. El proyecto de arquitectura que se diseñó para albergar el arte nacional parte de una reflexión sobre la relación arquitectónica entre los arquetipos de «museo» y «galería». «Galería» es el «espacio que sirve de preámbulo, el ámbito que prepara para la espera que ocurre antes de entrar al templo». La condición de espera, de tránsito y, en gran medida, de anticipación y preparación espiritual para el encuentro con la obra de arte, se convierte así en el tema central del partido. La galería de acceso a las salas de exposición —son su hilera de «palmas»— es la continuación a gran escala del sistema urbano/arquitectónico del proyecto de pórticos peatonales del Parque José María Vargas, en su deseo de ser «un edificio en el parque». Es también una «hilera de palmas» de concreto, por la biomórfica disposición de las columnas y la sección de la estilizada cubierta en voladizo, que aspiran a prolongar hasta adentro del espacio el Palmetum/Patio de Esculturas previsto para el espacio enfrente. Asimismo, la gran escalera que enlaza los niveles del sótano con el nivel de acceso, multiplica la riqueza espacial de la galería, en un recuerdo del hermoso espacio de la Alte Pinakothek de Münich de Leo von Klenze, proyectada en 1826.

Planta de techos (Archivo Benacerraf & Gómez)

Detalle de cubierta de concreto, atrio de acceso

Fachada hacia la avenida México (Servando García Lugo, 2011)

Fachada oeste o «fachada técnica» (Carlos Gómez de Llarena, 2014; Archivo Benacerraf & Gómez)


Centro San Ignacio y torre oeste Benacerraf & Gómez

El Centro San Ignacio es un centro comercial y de oficinas, ganador del Primer Premio Mies van der Rohe de Arquitectura Latinoamericana 1999. El proyecto fue concebido sin climatización alguna y completamente abierto al trópico, logrando romper en Venezuela con el paradigma de los antiguos centro comerciales cerrados con aire acondicionado. El Centro tiene una gran presencia arquitectónica en la ciudad y una poderosa expresión volumétrica; sin embargo, su implantación urbana permite el flujo del tráfico y la continuación de la trama urbana a través de todo el conjunto. Hacia el sur, su forma es totalmente cerrada mediante un largo muro de ladrillo que envuelve toda esa fachada — semejando un gran barco. Sin embargo, en el interior, los pasillos comerciales en forma de tribunas se abren a la vista de la montaña del Ávila. Esta larga nave comercial se encuentra bajo una gran pérgola de hierro y vidrio que tamiza la luz. Las dos torres elípticas, debido a la complejidad y belleza de los cálculos estructurales de las curvas en todo el conjunto, fueron bautizadas en honor a los astrónomos Copérnico y Kepler.

Vista de conjunto, al fondo el Ávila (Rem Sapojnikov, 2010)

En 1999, Benacerraf & Gómez dieron inicio al proyecto del tercer edificio de oficinas para el Centro San Ignacio: la Torre Oeste, cuya construcción inició en noviembre de 2015 y aún está en proceso. Su forma difiere de las dos torres gemelas iniciales, pero conserva un lenguaje arquitectónico similar e idénticos materiales. Desde la avenida Blandin, la Torre Oeste es concebida como la proa de la gran nave que sería el Centro San Ignacio. Al concluirse, la torre tendrá la forma de un cono invertido, con un gran plano de vidrio al norte y una amplia curva de ladrillo al sur, así como amplios jardines en el techo.

Galerías comerciales (Luis Polito, s.f.)

Paso de la calle Eliécer (NoticieroDigital.com, s.f.)

Planta de conjunto Torre Oeste

Pérgola sobre nave comercial (R. Hernández, 2011) Torre Copérnico y torre Kepler (Archivo B&G, s.f.)

Perspectiva de la Torre Oeste desde la avenida Blandin (Archivo Benacerraf & Gómez, 1999)


Reseña

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Mark Raymond

Finding the centre: locating Caribbean architectural practice

In my practice I have continually sought to critically engage with both the iterative process of architectural production and also active research and reflection upon not only the making of but also the thinking about architecture. I maintain an interest in the intersection between practice and production and between architectural practice and other forms of cultural production, in established, emergent and hypothetical architectural models that are capable of informing the production of a more aesthetically coherent and socially responsive architecture and in architectural ideas or models with the capacity to restore or address those positive and progressive attributes of the modern project. I have come to believe that the ideas that inform modern architectural production have the capacity to advance society. I understand architecture primarily as a form of cultural production and architectural practice as an activity situated within and reflective of the values of society. The nature, scope and form of architectural production all reflect the cultural and social values and aspirations of society. Twentieth century modernism impacted on global architecture generating universal values forms and approaches to the production of architecture, urban form and the landscape. The evolution of modern architectural culture in this globalised form has resulted in what might be termed an asymmetry in our collective perception and receipt of the representation and form of contemporary production. A tacit hierarchy exists in this schema ultimately appearing to privilege work produced in or from within western metropolitan culture over production generated in other geopolitical domains. I studied architecture at the Architectural Association School of Architecture in London in the eighties at the time when Alvin Boyarsky headed the school and created an unusual and compelling context for architectural education. I worked with a number of influential tutors including Jeanne Sillett, Chris Macdonald and Rodrigo Perez d’Arce. In particular the work of the architect Jeanne SIllett encouraged me to explore how the rational and physical engagement of the architect working with opportunities presented by programme, site and the landscape could be aligned with highly creative strategies. This approach revealed a means of deploying architecture conceptually whilst also facilitating complex and diverse production. On completion of my studies I worked for a variety of practices in Europe including the offices of Norman Foster, DEGW, Conran and with the German Lighting Designer Ulrike Brandi on projects throughout Europe. This experience exposed me to architectural production as a form of what might be termed optimised technique. In this period I was also exposed to and profoundly influenced by German designers such as Otl Aicher, Dieter Rams and later Swiss architects such as Andrea Deplazes and the Portugese architect Alvaro SIza. I continue to be intrigued by the culture of design that has informed the production of the work of these practitioners, the quality and rigour of their work and the

consistency and manner in which this is carried through in the processes of representation, production and implementation. Having completed professional practice and registration in the UK I returned to Trinidad to establish my own practice in 1993. I was eager to apply the approach to design that I had absorbed during my architectural education. However relocation and transition from the European context to that of the emergent and developing economy of Trinidad was complex and nuanced. This transition represented a threshold for my practice, marking the establishment of my own practice and first direct commissions. My research interests shifted from a research-driven interest with the Caribbean city whilst I was a student to a context in which I worked and was actively engaged. The culture in which architecture operated in Trinidad and the Caribbean was and is still remote from the culture that I had encountered in Europe and I was compelled to begin a process of fundamentally and comprehensively recalibrating my understanding of architecture and the processes of its conceptualisation, formulation and construction. I became aware of the cultural specificity of my architectural education and the bias of my cultural and aesthetic predilections and understanding of architecture and the specificity and character of the context in which I had elected to and have continued to practice. I began to engage reflectively with my practice and the context in which I operated. I have produced a wide range of projects since establishing my practice. I have worked primarily on my own account since 1993 supported by one or two student architects or graduate architects in a small studio environment. For a period of time between 2000 and 2006 I was a partner in a larger firm and undertook larger commissions including the Office of the Prime Minister of Trinidad and Tobago and a number of banks for a leading Caribbean bank. I have worked on residential projects, commercial/office projects and master planning projects and I have worked outside of Trinidad and Tobago on projects in Martinique, Dominica, Anguilla, Jamaica, Tobago and other locations in the Caribbean. Most of my work has been residential work in the form of private houses or residential developments. Recently I have been commissioned to undertake studies for social housing projects in Trinidad and in collaboration with Sue Courtenay in Belize we were recently awarded the commission to undertake the design of the Belize House of Culture – the national Museum of Belize. This project entails the restoration of a colonial structure, the design of a new building and the design of a botanical garden in Belize City. I am also awaiting planning permission for an educational retreat in Ortinola in the northern range of Trinidad. In my work I endeavour to reconcile and represent a range of ideas. I am not overtly concerned with what might be described as the scenographic or visual resonance of the work that I produce in the way that I see many other architects are preoccupied. That is not to say that I am not concerned with its aesthetic but I believe the aesthetic quality or value


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of the work is reflected in a range of dimensions. I distil my understanding of the work to a range of what I understand to be perennial themes including light, section, materials, structure, services, programme and context. I spend a great deal of time with my clients at the outset of a project exploring the programme of the project, how will the building be used and why. It is important for me to have a clear understanding of their needs and how they live or their expectation of the building and how they plan to occupy it. I also see this as an opportunity to educate them on my way of working. I spend time working on and understanding the site. I see the site as part of a wider landscape and the creation of architecture as a critical intervention that must respond to the site after careful deliberation and contemplation. I often defer the finalisation of building details or decisions about the interior of buildings until I see them being built. This is not possible for commercial or institutional buildings that I have worked on but for residential buildings it is an easier approach. I structure the contract and the procurement to permit this approach which allows me flexibility in determining the form and nature of the building and the opportunity to adapt the design to circumstances or observations that evolve only through familiarity with the form of the building as it emerges. I use drawing and sketching as a dynamic tool that permits examination and interrogation of ideas both as intent and as investigation. In terms of light and the spatial programming of space I devote a lot of time for orchestrating these aspects that facilitate a form of chorography for the users and inhabitants architecture. In this way the architecture constitutes a form of choreography but a form generated by the complex interplay of light, materials function and programme. I see the production of my work through projects as iterative and I seek to reconcile a range of moving ideas and intentions that are linked to materiality and also linked to broader cultural notions. Through the work I pursue order and reconciliation to create moments in space and time that resonate through habitual use and occupation. I have investigated my work from a reflective perspective through my continuing work and dialogue with Dr. Kamari Maxine Clarke, an anthropologist. Dr. Clarke’s research addresses questions of culture and power and examines the relationship between new social formations and contemporary problems. Her research demonstrates the ways that knowledge regimes produce practices that travel globally. Her work maps the movement of these cultural forms. Our exchange has focused on architectural practice and how the knowledge or aesthetic regime that global architectural culture represents moves and

operates. This perspective has compelled me to interrogate how my own practice operates and what motivates my work. Reflection on practice through this lens has informed my view and extended my understanding beyond production. It has revealed to me the fact that architecture intersects with a range of other disciplines often in ways to which architects may be oblivious but yet ways which have great impact and which which can reveal great insight and value both in terms of the formation and operation of the practice as well as the production of practice. The adoption for example of modes of working derived from modern architectural thought and notions surrounding the concept of the avant-garde and the architect as artist are founded in the practical application and operation of architecture but are also subjects of cultural or aesthetic regimes to which architects and all cultural practitioners are invariably subject. Recognition of or at least awareness of such regimes is a critical perspective in what I describe in the title of my research as «locating practice» —that is the appreciation of the parameters and scope of practice not simply defined by architectural language or the more pragmatic syntax of social, political and economic criteria but through the lens of a wide range of reference; social, ethnographic and anthropological. The extent to which, or precisely how such conjecture might engage with the explicit production of architecture is not obvious or evident but to engage in the reflection of practice whilst also acknowledging the expansive range of influences that impact social and political and cultural life must embrace at the very least the identification of the intersections where transnational or global and ethnographic influences intersect and the observation of how other power and knowledge domains are modified or influenced by such factors. This interest in the broader socio-cultural contextual circumstances of my practice has stimulated critical investigation and engagement not only with my own practice, but the practice of others and the how practice is informed by culture and education. I have developed continuous critical engagement with my own projects and through lectures, writing, publication, teaching and participation in architectural discourse and also sought out and researched the work of other practitioners whom I understand to operate in similar cultural contexts locally, regionally and internationally. I have researched and published essays on the work of Roger Turton and Colin Laird (Trinidad) and recently I have researched the practices of Bijoy Jain of Studio Mumbai (India) , Wang Chu (China) and I am particularly interested in the work of Nathaniel Fuster (Puerto Rico). and Andres Mignucci (Puerto Rico). These are all influential practices that are perceived to operate (or to have operated) on the periphery of mainstream global architectural culture, yet offer unique and compelling propositions of how practice resonates at the scale of the global. I have investigated practices and networks in West Africa particularly Nigeria and Ghana


Cascade house

and see similarities in practice there to my own context. These connections also exist through the network of the British Commonwealth to Malaysia, Australia and India and I am curious to learn how production takes place in those locations as a consequence of not only the materiality of the circumstances but also in relation to their the post colonial condition and the negotiation of the contemporary. My research and work has illustrated to me that notwithstanding the various networks of professional organisations and the architectural schools that operate within the Caribbean there is little substantive discourse or critique that informs architectural, urban and landscape architectural production in a manner that influences or is likely to influence the trajectory of production. I am of the view that such discourse has the potential of informing individual and collective practice, of generating innovative and responsive architecture and would also work to serve broader and fundamental societal and environmental imperatives. In the face of an increasingly consumerist and global society I aim to interrogate how architecture, urban design and landscape architecture might be engaged more responsively and how this operation might be more effectively sustained particularly in social and cultural contexts such as the Caribbean not in the form of a style but as a strategy that informs architectural, urban and landscape production. As society advances, and as architecture simultaneously proposes and defines the spatial and experiential organisation of this advancement in myriad forms, at a range of scales, in a diverse range of locations and subject to a multitude of cultural influences —how might the orientation, production, qualities and location my practice be more responsively configured and how might such a strategy operate on the scale of the global? Initial review of literature and references: Berthelot, Jack. Kaz antiyé jan moun ka rete. Guadeloupe: Éditions Perspectives Créoles, 1982. Canizaro, Vincent B. Architectural Regionalism: Collected Writings on Place, Identity, Modernity, and Tradition. Princeton: Princeton Architectural Press, 2007. Cesal, Eric J. Down Detour Road: An Architect in Search of Practice. Cambridge: The MIT Press, 2010. Frampton, Kenneth. Studies in Tectonic Culture: The Poetics of Construction in Nineteenth and Twentieth Century Architecture. Cambridge: The MIT Press, 2001. Harvard Design Magazine, Design Practices Now» Vol. II, Number 33 (Fall / Winter 201011). Harvard Design Magazine, Design Practices Now, Vol. 1: Architecture (Spring / Summer 2010). Rossi, Aldo. Scientific Autobiography. Cambridge: The MIT Press, 2010. Schaik, Leon van. Mastering Architecture: becoming a creative innovator in practice. Hoboken, NJ: Wiley Academy, 2005. Schaik, Leon van. Spatial Intelligence: new futures for architecture. Hoboken, NJ: Wiley Academy, 2008. Schön, Donald A. The Reflective Practitioner: How Professionals Think In Action. New York: Basic Books, 1984.

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Fairways


Ponencia María Isabel Oliver

La cabaña primitiva, Marc Antoine Laugier, 1755.

La cabaña tropical, Gottfried Semper, 1851.

Cabaña en Trinidad, ca. 1920.

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Arcadia y el [des]encanto de la máquina tropical

La concepción en torno a la capacidad del hombre para adaptar su comportamiento ante los fenómenos naturales, constituye una de las principales discusiones en la articulación del tema arquitectura-naturaleza. Esta reflexión sugiere una revisión crítica y analítica de la historia de la arquitectura moderna en el Caribe en relación a una cultura arquitectónica que manifiesta su obsesión con el concepto de «origen», a través de la representación y perpetuación de míticos conceptos relacionados a la «cabaña primitiva» que se adapta a las condiciones del lugar. Si bien el diccionario de la Real Academia define la palabra «origen» como el principio o la causa de algo, es importante añadir que el término también aborda el concepto de garantía y se aplica específicamente a aquellos productos cuyas cualidades dependen de la región en la que se obtiene o se elaboran, es decir, en su especificidad de lugar. El término «origen» presupone el entendimiento de la idea de temporalidad, espacialidad, y la garantía de un espacio incontaminado por el devenir histórico y el ambiente construido. Esto explica por qué el mito de la cabaña primitiva ha sido el centro de importantes debates arquitectónicos a través de los siglos. Gottfried Semper en su texto The Four Elements of Architecture, and other writings expone el origen de la arquitectura basado en la tectónica del volumen primitivo formalizado bajo el esquema de la cabaña caribeña exhibida en la exposición de 1851 en Londres1. A través de esta pieza, Semper establece cuatro elementos arquitectónicos que determinan maneras arquetípicas y simbólicas de trabajar los materiales. El basamento lo relaciona con la mampostería, el hogar con el metal y la cerámica, la estructura con la carpintería, y el cerramiento con el tejido. Estas relaciones tectónicas, entendidas como un agregado de diversas partes ordenadas entre sí, y dirigidas a la formación de un todo, aproximan la idea de la cabaña al concepto de la máquina. A diferencia de la máquina de habitar de Le Corbusier, donde el objeto útil y eficiente se fabrica y se representa a través del ensamblaje de piezas industriales, para Semper no es otra cosa que el énfasis en la poética de la construcción y su comportamiento análogo a las actitudes de la naturaleza. Desde temprana edad, nuestro entendimiento sobre la cabaña y su lugar se basa en el sentido que le confiere el lugar al objeto, el paisaje a la máquina. La construcción de la cabaña es un acto de coherencia y perfeccionamiento mediante el cual la máquina autónoma, insertada en el bosque, se aísla para acoger, refugiar, atrapar y encerrar, dejando la naturaleza plasmada como marco silente de la obra arquitectónica. Similar a Semper, el desarrollo tectónico de la máquina protectora en Los Tres Cerditos se delata como un largo proceso de perfeccionamientos donde las construcciones progresivas permiten ser desarrolladas en función de amenazas

análogas a la naturaleza. La vivienda de palma y madera, símbolo de la pobreza y la vagancia, no manifiesta temor al entorno natural, sino que lo aprovecha para beneficiarse de la temperatura y la ventilación mediante su sencilla construcción. Finalmente, la solución a la amenaza de fuertes vientos e impacto a la estructura, representado a través de la figura del lobo feroz, se resuelve a través de una aparente solución inteligente donde el uso del ladrillo, símbolo de la prosperidad y la seguridad, se reduce a un material compacto y sólido de limitadas posibilidades, capaz de proteger contra las fuerzas externas, anulando así los beneficios del paisaje natural. A la particularidad de esta teoría tectónica que propone lo operativo como principio de una arquitectura eficiente, se suma la idea de la máquina en el lugar. Leo Marx, en su libro The Machine in the Garden Technology and the Pastoral Ideal in America2, propone un análisis elocuente del ideal pastoril donde la naturaleza, vinculada al desarrollo de la tecnología en el siglo XIX, forma parte de un mismo paisaje que dota de sentido y permite la adaptabilidad de la máquina en el lugar. Sin embargo, si bien la máquina se define como un conjunto de aparatos combinados para transformarse en otro mecanismo más adecuado y eficiente para responder a las condiciones del lugar, se podría argumentar que, contrario a la postura de Marx, donde el paisaje cualifica y da sentido a la máquina, es la máquina autónoma la que se emplaza en la naturaleza para darle sentido a esta. Justamente es en este espacio contradictorio entre lo discursivo y la manifestación arquitectónica que radica el (des)encanto de la máquina tropical. Este ensayo pretende retar la construcción tradicional del discurso que hemos heredado sobre la máquina/objeto y el paisaje/lugar. Aunque la literatura ha sido clave en la difusión de imaginarios territoriales, el arte y las investigaciones científicas también han aportado al carácter significativo del lugar caribeño, reducido a un genérico esquema tropical. Desarrollos en importantes áreas de investigación, como las realizadas en la década del cincuenta por el Departamento de Arquitectura Tropical en el Architectural Association en Londres, abarcaron y extendieron el estudio de la región tropical a través de procesos sistemáticos de catalogación, documentación y representación con el fin de formular una percepción empírica y exacta del mundo tropical para justificar la producción de la máquina en el lugar3. En 1954, Edwin Maxwell Fry junto a Jane Drew, Otto Koenisberger, George Atkinson, y Leo de Syllas, desarrollaron el currículo del departamento con miras a definir y enriquecer el espacio físico y social en el trópico, mediante el dominio y la óptica británica. La publicación Tropical Architecture in the Humid Zones (1956)4, construyó un discurso tropical internacional partiendo de estructuras modernas ya construidas y exhibidas en importantes exhibiciones y publicaciones del MOMA tales como Latin American Architecture since 19455, curada por Henry Russell Hitchcock en 1954. A través de Fry y Drew, la máquina moderna existente se tropicalizó basado en


Hansel y Gretel, ilustración por Anthony Browne, 1981.

Caperucita Roja, ilustración por Kveta Pacovsa, 2008.

Dos ilustraciones de Los Tres Cerditos, por Leonard Leslie Brooke, 1904.

un sistema de referencias que respondían a la estética de lo moderno, para atender aspectos funcionales del lugar y precisar la dimensión representativa de la condición tropical6. Similar a la Arcadia de Virgilio, aquel lugar que se valió de su propia estética trágica y desagradable para convertirse en un mítico reflejo bucólico de la realidad, el trópico se ha proyectado como un fenómeno atrayente y distante donde la naturaleza, desorganizada, caótica, desbalanceada, exuberante y excesiva, se admira y a la vez se repele. Elementos para cubrir la cabeza con el fin de reducir la temperatura y la exposición facial, gafas de sol con lentes oscuros para opacar la claridad y para la prevención de peligrosas enfermedades oculares; y prendas de vestir adecuadas para la protección corporal, connotan una polaridad entre confianza y evasión hacia la naturaleza en el trópico. Esto nos remonta a esa Arcadia imaginaria donde lo salvaje se domestica respondiendo a las supuestas demandas de higiene, ventilación, luz natural, y sombra. En este sentido, la máquina moderna aparenta una complicidad con la naturaleza modificando su composición para transformarse, según algunos historiadores, en un mecanismo eficiente basado en «patios y jardines, el uso exuberante de la vegetación, grandes aperturas que facilitaban la fluidez del espacio y el uso táctil de los materiales», expresado a través de volúmenes longitudinales, basamento libre sobre columnas, y el desarrollo de extensas fachadas protegidas por quiebrasoles de patrones geométricos. Bajo estos preceptos no ha de extrañarnos que las obras modernas de los arquitectos Toro y Ferrer y Henry Klumb en Puerto Rico, hayan sido presentadas en las exhibiciones más importantes concernientes al tema de América Latina. La reducción de sus trabajos a la producción de una modernidad internacional donde la arquitectura responde a las condiciones climatológicas particulares de Puerto Rico, ha caracterizado a ambas firmas como codificadoras del mito de la cultura del trópico. Este mito se promueve a través de textos teóricos e históricos donde las interpretaciones sobre la integración entre la naturaleza y la arquitectura, se generalizan y mitifican a través de modelos rígidos y excluyentes dentro de un marco de verosimilitud (tiempo, espacio y objeto) donde la imagen y la palabra se contraponen al objeto en el lugar. La obra del arquitecto alemán Henry Klumb en Puerto Rico fue exhibida en dos de las exhibiciones mas importantes de América Latina en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. El santuario de San Martín de Porres de 1949 fue presentado en la exhibición Latin American Architecture since 1945 (1955)7, y la casa del propio arquitecto de 1950, en Latin American Architecture in Construction 1955-1980 (2015)8. La casa Klumb, una antigua hacienda del siglo XIX, es el resultado de una serie de reformas a la estructura original donde se eliminaron paredes, ventanas y puertas para

Naturalist on the River Amazon, Henry Walter Bates, ilustración por Josiah Wood Whymper, 1863.

Extrema derecha y debajo: Casa Klumb, Henry Klumb, a partir de 1949.


Facultad de Leyes de la Universidad de Puerto Rico, Henry Klumb, 1958.

Iglesia San Martín de Porres, Bay View, Cataño, Puerto Rico, Henry Klumb, 1950. Interior, primera mirada; interior, segunda mirada; y exterior, tercera mirada.

adaptar la máquina a las necesidades domésticas y relacionar la arquitectura a la naturaleza circundante. A través de su balcón corrido y el uso de vegetación como elementos aislantes, Klumb «protegió el interior con la siembra de palmas en la periferia de la casa y creó su mundo dentro del reino vegetal»9. La estructura proyecta un cerco donde la introspección y la distancia provocada a través de la organización del mobiliario prevalece como reacción al desorden natural del exterior. Como consecuencia de esta centralidad, se generó una máquina techada que enmarcó, mediante su estructura exterior, un paisaje que solo penetra el espacio a través de la mirada. Klumb, en actitud pasiva y contemplativa, evidencia la distancia entre la arquitectura y el paisaje natural. Por otro lado, en el Santuario San Martín de Porres, una pequeña estructura religiosa en hormigón comisionada por la orden de los Dominicos, el arquitecto recurre a elementos particulares de la naturaleza para atestiguar la relevancia de la máquina tropical. Luz, palmas y platanales son, en palabras de Gregorio García Castro en su artículo «Cataño tiene la primera iglesia consagrada a San Martín de Porres», el paisaje que «sirve de marco a la oración, lejos del mundanal ruido». A pesar de su interesante organización en planta, dos cuadrados superpuestos que establecen un dinamismo espacial, García Castro en su artículo codificó la máquina en función de la naturaleza descartando así las cualidades «técnicas, simbólicas y prácticas» que David Leatherbarrow, en su libro Architecture Oriented Otherwise10, asigna al «breathing wall», la pared que respira, en la obra de Klumb. En referencia a estos elementos se perciben ambos, la axialidad de la entrada principal hacia el punto focal de meditación, y la mirada al exterior, desde donde se observa la naturaleza distante y fragmentada por los elementos verticales en hormigón. La iglesia como máquina se posa en el paisaje sin comprometerse con este. Si el emplazamiento suburbano se ubica en el trópico, solo lo codificamos como tropical a través de las palmas en la fachada frontal. La construcción de la máquina que se mira, hace del proyecto moderno uno específico de objeto y lugar. Dentro de este concepto, en la Iglesia del Carmen (1958), Klumb genera un nuevo paisaje desde el exterior a través de la mirada recíproca entre el pueblo de Cataño y el Viejo San Juan, ambos separados por la Bahía. La iglesia, una estructura de planta centralizada, se desarrolló en un emplazamiento irregular localizado frente a la plaza principal. Esta se concibió bajo la idea de un faro, análogo al del Morro, mediante el diseño de una linterna que corona la cubierta principal de la estructura. Su complejidad volumétrica se organiza a través de dos cuerpos principales, uno de superficies ondulantes con su campanario irregular en la fachada

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frontal, y el volumen principal delimitado por expresivos arbotantes que sostienen un techo en hormigón. Ambos cuerpos dinámicos se contraponen a la simplicidad callada e introvertida del espacio interior que en su composición, niega por completo la naturaleza exterior. Klumb posa la máquina haciendo que tanto el exterior como el interior leviten sobre el suelo. Las sombras generadas por este desplazamiento hace aún más evidente la distancia entre el objeto arquitectónico y su lugar. El desarrollo de la sombra como cuerpo arquitectónico, se hace evidente en el Centro de Estudiantes en la Universidad de Puerto Rico. La configuración del edificio a través de sus ejes y la profundidad de sus fachadas transforma el espacio en una construcción permeable que da paso al espacio fluido, atenuando la relación espacial entre interior y exterior. En esta importante obra rehabilitada por el arquitecto Andrés Mignucci, Klumb estratifica la sección del edificio como respuesta a la topografía del terreno concibiendo cada losa de piso como una cota construida. Entre las cotas se libera por completo el espacio horizontal y se definen la escalera principal y los volúmenes programáticos del centro. Su definición horizontal, entrelaza el recorrido seccional de ida y vuelta, de adentro y afuera, y materializa la sombra como elemento arquitectónico. Es en este proyecto donde el encanto de la máquina tropical se hace evidente ante la voluntad de crear un espacio interior con atributos fluidos del espacio exterior, donde el emplazamiento y la experiencia del recorrido se convierten en pieza fundamental de la máquina para transformar el objeto en paisaje. Si bien la arquitectura del Centro de Estudiantes se enfoca en el espacio fluido, las sombras y el paisaje, la obra de los arquitectos Toro Ferrer junto al ingeniero Luis Torregrosa para el Hotel Caribe Hilton de 1949, hace perceptible estos enfoques de manera inversa. El hotel, producto de un concurso que auspiciara la Compañía de Fomento Industrial, surgió como modelo de lo moderno y lo eficiente. En su planta, dos barras superpuestas una sobre la otra, se organiza el vestíbulo principal con accesos a las areas exteriores, y las habitaciones —que de forma seriada y regular se enfocan en las vistas al mar, la ciudad y la laguna. En el libro Modern Architecture in Latin America: Art, Technology and Utopia de los autores Luis Carranza y Fernando Luiz Lara11, el hotel se presenta como un objeto que se adapta a las condiciones del clima, a las necesidades del programa y al usuario. Bajo estas premisas, y similar al texto de Jose A. Fernández en su libro Architecture in Puerto Rico12, el ensayo sostiene que es el lugar el que cualifica y da sentido a la máquina. Sin embargo, similar al Hotel La Concha (1958) y al Tel Aviv Hilton (1965), de la misma firma, el proyecto no renuncia al valor del objeto que se posa en el paisaje costero y que hace perceptible el valor de la máquina como volumen que se re-semantiza y dota de sentido al paisaje natural. En otras palabras, y contrario al discurso heredado, en la obra de Toro y Ferrer es, en efecto, la máquina la que condiciona nuestra percepción del paisaje.


Iglesia San Martín de Porres, Bay View, Cataño, Puerto Rico, Henry Klumb, 1950. Interior y planta. Debajo: Robie House, Frank Lloyd Wright, dibujo por Henry Klumb, 1929.

Planta arquitectónica Iglesia San Martín de Porres

Iglesia del Carmen, Cataño, Puerto Rico, Henry Klumb, 1958. Vista frontal desde la plaza; vista posterior; vista interior y debajo, planta y sección.

Planta arquitectónica y sección Iglesia del Carmen

Debajo: perspectiva del Centro de Estudiantes de la Universidad de Puerto Rico, Henry Klumb, 1959.


Hotel Caribe Hilton, San Juan, Puerto Rico, Toro y Ferrer, 1949. Fotos Ezra Stoller. Vista exterior; vista interior; dos vistas exteriores del área de la piscina; debajo: vista exterior.

En conclusión, a partir de finales de la década de los cuarenta, se ha construido una narrativa sobre la arquitectura tropical, aún vigente, donde se intenta reducir la relación arquitectura y paisaje a unas señas generalizadas y simplistas que intentan cobijar toda la producción arquitectónica moderna en nuestra región caribeña. Este ensayo formula un conjunto de relaciones más complejo y diverso que invita a re- evaluar la producción arquitectónica moderna en el Caribe así como los discursos que le dan trasfondo y sentido teórico. Referencias: 1 Gootfried Semper, The Four Elements of Architecture and Other Writings (Cambridge, New York: Cambridge University Press, 1989): 102. 2 Leo Marx, The Machine in the Garden: Technology and the Pastoral Ideal in America. (Oxford: Oxford University Press, 1964): 160. 3 Como resultado del desarrollo interdisciplinario del Departamento de Arquitectura Tropical se publicaron varios textos sobre el tema, entre ellos Tropical Architecture in the Humid Zones (New York: Reinhold International Library, 1956). 4 Maxwell Fry y Jane Drew, Tropical Architecture in the Humid Zones (New York: Reinhold International Library, 1956). 5 Henry Russell Hitchcock, Latin American Architecture since 1945 (New York: The Museum of Modern Art, 1955). 6 Esta premisa parte de la investigación sobre el currículo del departamento llevada a cabo por la autora en el Departamento de Arquitectura Tropical en el Architectural Association de Londres en el año 2008. 7 Hitchcock, 70-71. 8 Exhibición Latin American Architecture in Construction 1955-1980 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (2015). 9 Enrique Vivoni Farage, «Hacia una modernidad tropical: la obra de Henry Klumb» en Periferia, documents.mx. 10 David Leatherbarrow, Architecture Oriented Otherwise (New York: Princeton Architectural Press, 2009): 23. 11 Luis Carranza, y Fernando Luis Lara, Modern Architecture in Latin America Art, Technology, and Utopia (Austin, Texas: University of Texas Press, 2014): 127-128. 12 Jose A. Fernandez, Architecture in Puerto Rico (New York: Architectural Book Publishing Company, 1965): 73.

Debajo: Vista exterior del Centro de Estudiantes Universidad de Puerto Rico, San Juan, Puerto Rico, Henry Klumb, 1959.

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Centro de Estudiantes Universidad de Puerto Rico, San Juan, Puerto Rico, Henry Klumb, 1959. Arriba: Vista interior, área espacio fluido con escalera central, 1960; y vista interior, área espacio fluido con escalera central, 2014 (foto Max Toro). Medio: Vista interior, espacio fluido, 2014; y vista interior, área espacio fluido con escalera central, 2014 (ambas fotos Max Toro, 2014). Debajo: Vista interior, área doble altura, 1960; y vista interior, área doble altura, 2014 (foto Max Toro).


Panorama AAA / Omar Rancier

Premios América SAL XVI 2015

Al finalizar el XVI Seminario de Arquitectura Latinoamericana fue otorgado el Premio América, un reconocimiento a la labor de figuras sobresalientes del ámbito arquitectónico latinoamericano, que han incidido integralmente en la sociedad. Profesionales ilustres, de gran trayectoria, han sido honrados con este importante reconocimiento. En esta ocasión el Premio América SAL a la «Obra arquitectónica» fue otorgado a los arquitectos Juvenal Baracco, de Perú, y Bruno Stagno de Costa Rica, por su obra construida y sus aportes a la arquitectura latinoamericana. Por otro lado, el Premio SAL a «Historia, Teoría y Crítica» fue otorgado a los arquitectos Eugenio Pérez Montás, de República Dominicana, y a Jorge Ramos, de Argentina. En este SAL XVI, fue introducida una nueva categoría de «Reconocimientos Póstumos SAL», reconociendo a un grupo de amigos, profesionales, pensadores, diseñadores, arquitectos de corazón, que se nos han ido en los últimos años…. es una manera de reconocer, de no perder la memoria y saber que esas personas han sido importantes en el campo de la arquitectura, de la historia, de la teoría, y de la divulgación de la arquitectura latinoamericana, incluyendo el Caribe. Fueron reconocidos en este renglón los arquitectos: Roberto Segre, Rafael Iglesias y Cesar Naselli (de Argentina), Emilio Brea (de República Dominicana), Mario Coyula (de Cuba), Thomas Marvel y Luis Flores (de Puerto Rico), Ricardo Legorreta y Carlos Flores Marini (de México).

Los arquitectos Juvenal Baracco (Perú), Jorge Ramos (Argentina) y Eugenio Pérez Montás (RD) recibiendo el Premio América de manos del Arq. Gustavo Luis Moré (RD/AAA); abajo a la derecha, una foto del arquitecto Bruno Stagno (Costa Rica), ganador del Premio América, quien no estuvo presente en la actividad.

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Panorama Omar Rancier

Premios Gran Caribe

Dentro del marco del décimosexto SAL se decidió establecer el Premio Gran Caribe, con la idea de poder entregarlo el Día de la Arquitectura Dominicana que se celebra el 3 de noviembre. El día de la arquitectura dominicana fue una conquista del grupo NuevArquitectura, que logró que el entonces Presidente de la República Dr. Joaquín Balaguer —con la complicidad de Rafael Tomás Hernández, figura bondadosa, como dice el Arq. Pérez Montás— declarara el 3 de noviembre, día del nacimiento del maestro de la arquitectura moderna dominicana Guillermo González, como el Día de la Arquitectura Dominicana. Dentro de este contexto y en el marco del SAL, hemos establecido dos receptores de este Premio Gran Caribe, dos figuras que tienen la producción, la atención y la pasión por la arquitectura y el urbanismo dominicano. En ese sentido, hemos decidido otorgar el Premio de la Arquitectura Gran Caribe al Arq. Francisco Manuel Batista, conocido por muchos como «Cuqui» Batista. Cuqui es autor de una de las series de arquitectura más interesante de Santiago de los Caballeros —segunda ciudad del país—; es autor, en sus años mozos, de los planos del Palacio de Bellas Artes, que decía que «lo pintó» bajo presión; y es una persona que se ha mantenido constantemente pensando y produciendo arquitectura; así que es un honor para mí presentar al Arq. Cuqui Batista, como el receptor del Premio de Arquitectura Gran Caribe. En segundo lugar, el receptor del Premio Urbanismo Gran Caribe es el arquitecto Rafael Tomás Hernández, que por razones de salud no ha podido estar con nosotros en este seminario y me ha solicitado que salude a todos en su nombre. Rafael Tomás Hernández ha trabajado mucho tiempo en propuestas de arquitectura en la ciudad de Santo Domingo y otras ciudades del interior. Además, ha sido promotor de la urbanización, de esa urbanización moderna muchas veces criticada, muchas veces discutida, pero Rafael Tomás siempre ha defendido su punto de vista con mucha pasión y ha estado siempre de frente para apoyar las mejores causas de la arquitectura dominicana. Y, como decía anteriormente, fue el cómplice de Emilio Brea para que lográramos que se declarara el día 3 de noviembre como «Día de la Arquitectura Dominicana». Así que me complace mucho anunciar como receptor del Premio Urbanismo Gran Caribe al Arq. Rafael Tomás Hernández.

Los arquitectos Rafael Tomás Hernández y Francisco -Cuqui- Batista, galardonados con el Premio Gran Caribe, dentro del marco del SAL XVI. Abajo, a la derecha, el arquitecto Emilio Brea, merecedor del «Reconocimiento Póstumo SAL».


Premio América Historia, Teoría y Crítica, SAL XVI

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Eujgenio Pérez Montaz

CARIMOS: el archipiélago del

mar patrimonial

Estamos en el ámbito prodigioso del recinto principal de una corporación educativa que nació en 1966. En esos cincuenta años, su geografía se identificó con un polígono que huele a cultura, a humanidades; un sitio donde la naturaleza y el aroma de sus árboles traspasan un bulevar dedicado a los próceres y se desborda en el gran jardín de un parque botánico. En este polígono verde tienen su sede una fundación; una universidad y un sistema institucional que han puesto en marcha importantes proyectos, iniciativas de carácter regional y continental con proyección multinacional. Estos componentes son modelos heterogéneos, producto de situaciones propias de la segunda mitad del siglo XX, o el resultado de urgencias propias de nuestra época, y llevan el nombre de una figura emblemática: el humanista Pedro Henríquez Ureña, cuya biografía definitiva está en sus libros; quedó en las aulas; tomó forma humana en sus alumnos; saltó a ser leyenda y paradigma del mundo americano. Ningún libro podrá atraparla, dijo Andrés L. Mateo, ninguna exégesis contenerla. La iniciativa más lejana en el tiempo (década del sesenta) llevó el nombre de Promoción Popular, un movimiento patrocinado por la democracia cristiana participativa, para estimular el desarrollo descentralizado y la organización de los pobladores, tanto en el ámbito urbano como en el rural, identificando y combatiendo la marginalidad. Para esto se instaló una red institucional de componentes ligados al desarrollo comunitario en distintos lugares de América Latina. Posteriormente abordamos un proyecto denominado CARIMOS (década del ochenta en adelante) para estudiar y proteger los centros históricos y el patrimonio construido en la región del Caribe. Se crearon unidades activas en la Florida; Barbados; Cartagena de Indias; México y en Santo Domingo. Se le dio énfasis a la formación profesional; se desarrollaron proyectos específicos (Cabo Haitiano; Rodney Memorial en Spanish Town, Jamiaca; Georgetown en Guyana; y Paramaribo en Suriname); se formalizaron investigaciones respaldadas por la OEA y la Unión Europea; y se celebraron seminarios y talleres en toda la región. Actualmente se ha puesto en marcha el proyecto que se denomina «Influencia del medioambiente en el proceso de deterioro de los materiales constructivos en edificios históricos y propuestas para su conservación», con el propósito general de determinar las causas de deterioro de la piedra, ladrillo y hormigón armado, empleados en edificaciones históricas y buscar soluciones para su conservación. Este proyecto de investigación contempla ampliar y extender la preocupación en otras edificaciones históricas y así aprovechar la oportunidad de aplicar alta tecnología en el manejo de casos y situaciones en toda la región. La Universidad, además de adecuar sus laboratorios para esta

investigación, junto al Centro de Altos Estudios, se ocupará de la capacitación científica de profesionales y técnicos en el área de la conservación y restauración de edificaciones históricas, acción que ya ha sido iniciada a través de Diplomados sobre conservación de arquitectura de tierra, madera y piedra, además de mineralogía y petrología. La Fundación Universitaria, que también lleva el nombre de Pedro Henríquez Ureña, ha patrocinado en los últimos años cinco foros que abordan los siguientes temas: •฀ Foro sobre «Economía verde, camino a la sostenibilidad y la competitividad», conferencia a cargo de Gunter Pauli, año 2011 •฀ Foro Proyecto experimental «Las Gaviotas», conferencia a cargo de Paolo Lugari, año 2012 •฀ Foro Internacional «Ríos contaminados y cambios climáticos: realidades y alternativas de un problema inaplazable», conferencias a cargo de Fernando Vásquez, Walter Reinhard y Andrea Nardini, año 2013 •฀ Foro Internacional «Costas y pesquerías: incidencias ecológicas y económicas de un manejo eficiente», a cargo de expertos internacionales en manejo de zonas costeras, pesquería y maricultura, año 2014 •฀ Foro Internacional sobre «Bioeconomía y mecanismos financieros. Soporte del uso y gestión apropiada de los recursos naturales», año 2015 Los caballos de Dios Así pues, revisando papeles hemos descubierto algunos argumentos análogos con la temática propuesta por el Seminario de Arquitectura Latinoamericana (SAL): el sincretismo, interpretado como fusión de culturas, y el heterotopismo como espacio fuera de las normas; descripción sistemática, lectura y polémica de estos y sus diferencias. Queremos confrontar con ustedes algunas ideas, la primera de las cuales tiene que ver con la crisis global que estamos viviendo desde hace algunos años, un rompecabezas cuyo centro de gravedad está en Oriente Próximo, convertido en un foco de inestabilidad que se inició en un conflicto entres dos monoteísmos que se rechazan mutuamente. El conflicto se ha complicado ante el enfrentamiento de nacionalismos radicales; fanatismos entre creyentes y laicos; moderados y progresistas; religiosos musulmanes y cristianos, que parece extraído de una obra de teatro sangrienta escrita en el siglo XVII, pero que tiene lugar en el siglo XXI, tercer milenio. La furia iconoclasta, tal como señala un embajador en un artículo publicado en El País, es la mayor amenaza de un engendro escapado de la época medieval con tecnología moderna, y que pretende recuperar el mensaje primitivo del Islam. Un escritor nos advierte que ese monstruo surgido en la periferia de las ciudades ha engordado durante décadas a través de las oleadas de inmigrantes que van poblando Europa, y añade:


El arquitecto Eugenio Pérez Montás, galardonado con el premio América Teoría y Crítica, durante su conferencia magistral el 2 de noviembre de 2015 en el Auditorio de la UNPHU.

Eugenio Pérez Montás, Carimos: monumentos y sitios del Gran Caribe (Santo Domingo: Museo de las Casas Reales, 1989).

Oficina de Desarrollo de la Comunidad y UNPHU, 1er Seminario Internacional de Desarrollo de la Comunidad (Santo Domingo: 1968).

Basta una mirada a la biografía de Sayyid Qutb, el ideólogo del islamismo radical, para darse cuenta de que la escalada yihadista lleva más de medio siglo creciendo y diseminándose. Qutb era un poeta egipcio que se ganaba la vida como maestro de escuela y al que el Ministerio de Educación de su país le pagó un viaje por algunas ciudades de Estados Unidos para que viera, de primera mano, el american way of life... En 1948 Qutb quedó asombrado. Se escandalizó por el tamaño que tenían las casas y los jardines. La dimensión de la propiedad privada lo enfermó y fue a recuperarse en Palo Alto, California, en una aldea de la costa Oeste, corazón de lo que es hoy Silicon Valley, cito: No está de más observar que de aquel valle californiano no solo ha salido la tecnología punta que hoy gobierna nuestras vidas, sino también las reflexiones que durante su convalecencia hizo Qutb y que se convertirían más tarde en los fundamentos del islamismo radical. Más tarde, ya que a fuerza de libelos, ensayos y discursos se había consolidado como un importante ideólogo del islam, Qutb pasó a ser el gurú de Los Hermanos Musulmanes. Como consecuencia de las acciones políticas de esta organización, en 1965 fue detenido y al año siguiente fusilado. La doctrina de la promoción popular dominicana: año de 1968 Quiero referirme a la doctrina de la Promoción Popular y a la red creada en América Latina para aplicarla, y cuya meta y propósito fue superar la marginalidad e integrar los grupos sociales a participar en la sociedad global. La marginalidad se caracteriza por una falta de participación. El marginado no participa ni de los beneficios, ni de los recursos sociales como: la productividad, la educación y la habitación. Tampoco participa en la toma de las decisiones. El marginado, en fin, no tiene injerencia en las tareas y responsabilidades de la sociedad global. Cuantitativamente la marginalidad afecta a los sectores campesinos y a los pobladores, o sea a los conglomerados que se establecen en la periferia de las ciudades y cuya única acción es la de ir «poblando». Ambos constituyen la gran mayoría de los ciudadanos que se encuentran en una situación de exclusión. Cualitativamente la marginalidad presenta dos aspectos principales: la «radicalidad», que impide la auto-realización, y la «globalidad», que afecta todos los aspectos de la vida humana. La superación de la marginalidad, conforme a los esquemas de la promoción popular, supone la ausencia de la «libertad de autorrealización», que es esencial al hombre, como derecho y como deber. Como una derivación del principio de la «libertad de autorrealización» existen otros dos principios cardinales:

Instituto de Desarrollo Económico y Social, UNPHU y Oficina de Desarrollo de la Comunidad, Promoción popular dominicana (Santo Domingo: 1968).

•฀ La solidaridad organizada, mediante la cual los marginados se unen para su propia promoción, afirmándose de esta manera el dinamismo, la responsabilidad social •฀ La subsidariedad, que indica la naturaleza de la ayuda que recibe el marginado de agencias externas de fomento, servicio o capacitación Esta «doctrina» estuvo acompañada de una «estrategia» que fue descrita como un esfuerzo por alcanzar una nueva organización social para el desarrollo comunitario. Su efecto sería el de producir un cambio de mentalidad, nexos entre los estratos sociales, a través de vínculos institucionales productores de una efectiva capilaridad social en un mundo moderno. Esa nueva organización social puede construirse sobre la base de la promoción de asociaciones territoriales y funcionales comunitarias, cuyos objetivos específicos son la representación popular en la toma de decisiones en las distintas funciones de la vida comunitaria interna. Además, requeriría el establecimiento de vínculos institucionales entre los sectores marginales organizados y los distintos escalones de gobierno: municipal, provincial o regional, y nacional. Para la consecución de los objetivos señalados parece indispensable la educación fundamental de la base societaria que componen los grupos marginales, y la capacitación diversificada del liderato comunitario. Lo primero lleva necesariamente a un nivel educativo que permita una mayor posibilidad de acceso a aquellos aspectos básicos del conocimiento moderno. La Universidad Pedro Henríquez Ureña patrocinó las estructuras para acompañar este proceso a través de una Red Latinoamericana que tenía sus bases en Santiago de Chile; Caracas, Venezuela; San José, Costa Rica; y Santo Domingo, República Dominicana. La transferencia de recursos humanos para poner en marcha la estrategia requirió un intenso trabajo para llevar a cabo un análisis demo-territorial y densidad de población; tenencia de la tierra y su correlación con los factores ecológicos; evaluación de la estructura político-administrativa vigente; un análisis sociocultural; un inventario de organizaciones comunitarias existentes y el potencial de cooperación, medido a través de necesidades reales y sentidas, piedra angular para la acción social a desarrollar a través de estructuras que en aquella época fueron debidamente definidas. El resultado final no importa ya. El mismo puede interpretarse a través de una constelación que no podemos evaluar aquí, porque la red y su proyección en las distintas regiones americanas, quedó desintegrada por los acontecimientos y por las circunstancias.


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CARIMOS y la región del Caribe: Palladio

En 1982, vigente aún el Plan de Protección del Medio Ambiente de las Naciones Unidas, que en cierta forma creó el concepto del Gran Caribe, se iniciaba el Plan CARIMOS bajo la orientación de las siguientes premisas: a) El Proyecto Gran Caribe constituye una estrategia para la conservación, el desarrollo y la revitalización ambiental b) Un asentamiento humano es un bien cultural, un recurso no renovable, cuya desaparición constituye una pérdida irreversible c) El Gran Caribe comprende los territorios insulares y continentales del Mar de las Antillas y el Golfo de México, incluyendo las Bahamas, Guyana, Suriname y el Departamento Francés de Guayana Hablar de CARIMOS es hablar de Palladio, que nació en Padua en noviembre de 1508, donde se inició en el oficio de cantería. Ejerció este oficio humilde hasta 1540, hasta alcanzar la categoría de arquitecto después de aprender el arte clásico en las ruinas imperiales de Roma. Su nombre era Andrea Di Pietro della Góndola. Su influencia en América es preponderante en todo el continente como lo es en el resto del mundo. Se dice de él que es el arquitecto más imitado en la historia. Se manifiesta en el Caribe (georgianocaribeño) popularizado por los constructores del siglo XVIII, tanto en las colonias inglesas como en las holandesas, impulsado por los cánones del estilo neoclásico. Nacía el neopalladianismo, movimiento que floreció en Inglaterra y sus colonias. A partir de estas corrientes, la arquitectura de las Antillas y el Continente sufren una potente renovación. La realidad climática y cultural del Caribe provoca la creación de modelos hasta cierto punto independientes, pero evidentemente afectados por poderosos centros culturales europeos. Se desarrolla la casa de plantación y su corolario inmediato: la vivienda vernacular del Caribe. Un libro del arquitecto Samuel Gutiérrez, titulado Arquitectura de la época del canal, da cuenta, en territorio panameño, de las tipologías que confluyen en el Caribe con motivo de la construcción del canal interoceánico, iniciado originalmente por ingenieros franceses y concluido finalmente por ingenieros norteamericanos. Para el año1995 CARIMOS se transforma en la Organización del Gran Caribe para los Monumentos y los Sitios, y adquiere nivel de «organismo internacional». Varias publicaciones registran la labor desarrollada, particularmente el libro titulado Monumentos y Sitios del Gran Caribe, patrocinado por la Unión Europea, la OEA y el Centro de Altos Estudios Humanísticos y del Idioma Español, adscrito a la UNPHU. Más de 400 estudiantes se formaron en los cursos organizados por la Universidad de La Florida-Gainsville. Los seminarios técnicos y talleres de estudio y reflexión han tenido por sede distintos lugares de la región del Caribe, destacándose entre otros: Willemstad, Curazao; Caracas y Ciudad Bolívar, en Venezuela; Cartagena de Indias y Bogotá, en Colombia; Bridgetown, Barbados; Spanish Town, Jamaica; Cabo Haitiano y la Citadelle en Haití; Puerto Limón en Costa Rica. Las multi-exposiciones sobre la arquitectura vernácula, el Caribe Fortificado y Monumentos del Gran Caribe han sido visitadas, manejadas y estudiadas por más de 30 millones de personas. Conclusión vista desde lejos ¿Es posible mantener un proyecto universal compatible con los múltiples legados culturales? Los autores de unas ponencias de las reuniones de la Comisión de Estudios Prospectivos de la UNESCO que exploran el futuro, admiten que, efectivamente, el tercer milenio, cito:

Puede ser presa de la contradicción entre el hecho de valorizar lo efímero como nunca se hizo hasta ahora y el de presenciar el nacimiento de sociedades del saber que inducen a que la educación para todos a lo largo de toda la vida no sea una mera quimera sino un auténtico proyecto, lo cual parece prefigurar el auge de un nuevo conjunto de valores duraderos y, a la vez serios, lúdicos y juveniles. Ellos se preocupan por la aventura del ser humano y por los proyectos y acciones para salvar la barrera existente entre el realismo y la utopía. Ratifican una «ética del futuro» similar a la fundamentada en los siguientes conceptos: •฀ El principio de preocupación, que nos enseña que la Tierra, las sociedades, la especie humana y la biosfera son perecederas. •฀ La noción de patrimonio, que al extenderse a todas las culturas y al conjunto de la naturaleza ha dejado de ser un simple resto del pasado para convertirse en el vector mismo de su transmisión a las generaciones venideras •฀ La ética del futuro que podría abrir paso a nuevos caminos para salir de los callejones sin salida en que nos encierra la tiranía de la premura y la fugacidad La realidad resulta nociva, es arcilla: rechácenla. La utopía es ilusión, es sueño: asúmanla. Cuando los ciudadanos pierden la confianza en las instituciones ha llegado el tiempo de la indisciplina y la traición.


Premio América Historia, Teoría y Crítica, SAL XVI Jorge Ramos

Poema a Santo Domingo

El Ozama entre dos rocas, una alcázar casa, otra faro sepultura. El hijo del genovés otea el horizonte, imaginando el mastodonte donde el padre dormirá el sueño eterno americano, clavado el Almirante en cruz maya hormigonada, chata, como un Cristo navegante, aliviado del jaleo a salto de mata, de Catedral en Catedral, de Sevilla a Santo Domingo, de Santo Domingo a La Habana, de La Habana a Sevilla, de Sevilla a Santo Domingo. Otra vez los cuatro viajes, ahora tiesos, reiterados, como dijera Evtushenko en Fukú, en sus versos: de isla en isla navegaron los huesos como huéspedes inesperados. Huele a manatí de río, huele a oro taíno arrebatado, a mina, ¿o quizás en la bóveda que huele a ruina sólo hay vacío y polvo de Trujillo? Huele a tabaco bajo los arcos del alcázar, el hijo del Almirante se pasea errante, como un perro ciego se pasea don Diego a la vera del Ozama, de la mar en calma, riega la arena blanca, con sus aguas menores, yace a la sombra de una palma y aspira los olores del tabaco ardiendo, que bajan humeantes de la casa de piedra, colado por las troneras del fuerte, fragante entre la hiedra, entre los palmares. Huele a tabaco en las Casas Reales. Entre calada y calada, entre densas bocanadas, huele a mofongo, a congo marcado a fuego, engrillado. Huele a viento huracanado. Entre las matas se oye el siseo del bamboleo de una hamaca con su mulata pidiendo que le den candela, con sus caderas color canela, color deseo, se oye el jadeo de la mulata, entre las matas. Huele a mamey en el caney, huele a mamey, hiede a Virrey huele a él, a negrito del batey, huele a ella, a morena de Quisqueya, huele a sal, huele a mar, del lejano Calabar.


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SAL XVI, Santo Domingo: Proyectos y obras

Juvenal Baracco Premio América a Obra SAL XVI Juvenal Baracco

Aulario, Universidad Ricardo Palma, Lima, Perú Edificio modular para alojar 104 aulas, todas dotadas de ventilación e iluminación natural. Casa Díaz, Antioquía, Lima, Perú Con un amplio programa, esta casa descompone la volumetría para crear múltiples lecturas. Casa en Caleta, Playa Misterio, Lima, Perú Residencia veraniega en un terreno complicado de fuerte pendiente y gran belleza paisajística. Casa G, Playa Barrancadero, Lima, Perú Casa de dos niveles donde todos los ambientes tienen salida a la terraza con vistas al mar. Casa Torres Llosa, Playa Misterio, Lima, Perú Consta de tres niveles, dividida en dos bloques separados por una toma de luz cenital. Casa Awapara, Playa Misterio, Lima, Perú Residencia veraniega situada en un acantilado que parece flotar sobre el terreno. Edificio de negocios y autobanco, Escazú, San José, Costa Rica Conjunto de edificios integrados al entorno urbano y de carácter sostenible. Edificio de facultades, Universidad Iberoamericana, San José, Costa Rica La imagen de este edificio se trabaja con una piel de malla metálica pintada de colores. Centro para invidentes y débiles visuales, México, D.F. Arquitectura que transmite múltipes impresiones sensoriales, con texturas, luz, agua y sonido. Escuela de Artes Plásticas, Oaxaca Edificio caracterizado por irregularidades y texturas, y un sistema constructivo que crea un microclima. Campamento de Edificios Públicos, México, D.F. Contenedor flexible de buena iluminación indirecta, cuya forma se adapta a la geometría del terreno. Guarumos, casa y funicular, Puntarenas, Costa Rica Casa en voladizo en un terreno en pendiente, accesible vía un funicular, parte esencial del diseño. Casa Indios Desnudos, Península Papagayo, Costa Rica Casa diseñada para vivir al exterior, disfrutando de las vistas al mar y a la reserva forestal. Casa Ron Ron, Costa Rica El punto focal de la composición es un Ron Ron, árbol nativo de Costa Rica Casa SaLo, Punta Lorenzo, Panamá Casa del arquitecto cuyo objetivo es investigar la naturaleza de la arquitectura tropical. Casa Bovarnick-Castro, El Copé, Panamá Casa en forma de «S» donde el panorama de la cordillera es punto focal de la experiencia. Casa Bermingham-Longwater, Gamboa, Panamá Casa que perpetúa la experiencia multisensorial de vivir en Gamboa, bosque húmedo tropical. Delpin House, Puerto Rico Residencia de carácter introvertido que crea un refugio a la hostilidad del contexto urbano vecino. El Blok Hotel, Vieques, Puerto Rico Hotel boutique en Esperanza inspirado en las formas, la porosidad y la densidad del arrecife de coral. Therapeutic Pools, Escuela La Esperanza, San Juan, Puerto Rico Espacio terapéutico para niños con discapacidades, donde los protagonistas son la luz y el cielo. I.U.F.M. de Guyane Proyecto de carácter sostenible y bioclimático, de gran conciencia medioambiental y confort climático. Marie annexe de Maripasoula, antenne du Parc Amazonien de Guyane et bureau de poste a Taluhwen Edificio que reinterpreta la cultura arquitectónica amerindia y adopta un planteamiento bioclimático. Maison de la Reserve Naturalle des Marais de Kaw-Roura Edificio de planteamiento bioclimático que integra productos y procedimientos de carpintería local. Etude pour une eglise, ville de Goyave, Guadeloupe Iglesia de envolvente porosa, compuesta por elementos verticales que filtran la luz y el viento. Campus Ecopark, Universidad Las Américas, Quito, Ecuador Arquitectura que busca maximizar el uso de sistemas pasivos de control energético y térmico. Plaza Mirador Pablo Neruda, Santiago, Chile Obra de carácter público caracterizada por su integración al lugar y el uso predominante de la piedra. Parque Luis Muñoz Marín, San Juan de Puerto Rico Proyecto que revitaliza el espacio público y conforma nuevos lugares de encuentro e integración social. Clínica Centro Diagnóstico Docente, República Dominicana Centro de salud de lenguaje contemporáneo, líneas armoniosas y envolvente novedosa y elegante. Casas «Y» y «H», Los Establos, Cap Cana, República Dominicana Proyecto de carácter ecuestre que incluye dos residencias con amplios espacios abiertos. Palabras finales SAL XVI, Santo Domingo Palabras de despedida del Arq. Omar Rancier, decano de la Escuela de Arquitectura de la UNPHU.

Juvenal Baracco Juvenal Baracco Juvenal Baracco Juvenal Baracco Bruno Stagno Premio América a Obra SAL XVI Bruno Stagno / Pietro Stagno Mauricio Rocha Mauricio Rocha Mauricio Rocha Victor Cañas Victor Cañas Victor Cañas Patrick Dillon, ENSITU, S.A. Patrick Dillon, ENSITU, S.A. Patrick Dillon, ENSITU, S.A. Fuster + Architects Fuster + Architects Fuster + Architects Franck Brasselet Jungle Architecture Group Franck Brasselet Jungle Architecture Group Franck Brasselet Jungle Architecture Group Emile Romney, Pile et Face Eliash Arquitectos Carlos Martner Humberto Eliash Andrés Mignucci Arquitectos Texto: María Isabel Oliver José Horacio Marranzini Alejandro Marranzini José Horacio Marranzini Alejandro Marranzini Omar Rancier


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Premio América a Obra SAL XVI Nuevo edificio de aulas, Universidad Ricardo Palma Lima, Perú Juvenal Baracco, Lima, Perú


Nuevo edificio de aulas, Universidad Ricardo Palma, Lima, Perú

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Juvenal Baracco, Perú

… yo vivo en un país milenario, lleno de fantasmas que acometieron empresas descomunales para domesticar la naturaleza poderosa y magnífica, pero avara para entregar sus riquezas.

El espacio techado es recreado por la luz cenital aprovechando la falta de lluvia y las dudas del sol oculto en la bruma de un cielo gris plomizo, que esparce una luz difusa que diluye las esquinas de habitaciones que no quieren mirar a nadie.

Tarea de escala gigantesca en la cual el hombre andino invirtió pacientemente generaciones sucesivas durante milenios en un esfuerzo aparentemente inútil, pues los Andes lucen tan agrestes, solitarios y bravíos, como si los hombres estuvieran solo de paso y fueran actores temporales de un teatro eterno e inalcanzable.

El mundo interno resulta encerrando así los placeres y la dulzura de la vida cotidiana, protegida en volúmenes masivos autosuficientes y rotundos, que crean calles y plazas muy definidas y marcado de carácter urbano.

La naturaleza sigue y seguirá dominando al hombre en un juego perverso donde se alternan grandes riquezas y cataclismos, donde es posible leer el designio de los dioses tutelares que crearon civilizaciones y las enterraron en ciclos que todavía nos dejan perplejos. El oficio de gigantes ha producido hombres inmutables y herméticos, de estupenda habilidad artesanal y de increíble capacidad física, que leen en la naturaleza sus deseos y su tiempo para hurgar pacientemente sus dones, esperando con resignación un destino decidido por las piedras, los ríos o los montes y que han dejado un legado fabuloso de sabiduría que nos sorprende cotidianamente y que nuestra torpeza occidental había ignorado. Mi ciudad es una vieja cortesana intrigante, de plácida juventud entre huertas y procesiones adonde llegaban las riquezas coloniales a esconderse en iglesias y conventos. Situada entre los Andes y el mar, la bruma del desierto le otorga una atmosfera fantasmal, polvorienta y disuelve sus sombras disimulando su entorno con el engaño de una primavera eterna y melancólica que define el carácter limeño. Hoy, ahogada por millones de inmigrantes campesinos, cubre los otrora fértiles valles y los bordes del desierto con miles de viviendas a medio construir, en una peculiar mezcla de miseria, ladrillos, polvo, sed y optimismo de un pueblo que construye un futuro enigmático. En el mundo andino la tierra es el eje del ciclo del eterno retorno y el muro es el guía para un cielo al cual se desciende para llegar a los orígenes en una relación mágica con los dioses tutelares; los objetos se sacralizan en la medida que son capaces de conectar las fuerzas internas ocultas con las exteriores como puntas icebergs pétreos de profundidades ignotas. El muro es la expresión construida de ese misterio y es el testigo mudo desde el cual y hacia el cual transcurre el mundo donde los accidentes naturales ya definieron espacios milenarios y el hombre los contempla desde plataformas que reciben la vida del sol.

La arquitectura acepta la ley de gravedad y la transmite sin violencias al suelo, los llenos predominan sobre los vacíos y las líneas horizontales son acentos superficiales intrascendentes a las masas de ideas verticales que se integran a la madre tierra. En este mundo mágico yo sólo acato sus designios, impresos en mi memoria, sólo sigo las rendijas que me insinúa mi entorno, procurando descubrir gigantes, epopeyas y dioses… JBB

Edificios institucionales (1967 – 2009) Una de las demostraciones más claras de la debilidad organizativa de mi país es su incapacidad de construir edificaciones institucionales y sólo poder haber construido, en 40 años de ejercicio profesional, tres edificios de servicio a la ciudad significativos. El primero, un banco para financiar la pequeña minería a fines de la década de los sesenta; el segundo, una academia para el adiestramiento de aviadores militares en los ochenta; y la tercera, un edificio de enseñanza universitaria a inicios del siglo XXI (2009). La crisis económica iniciada en los setenta con el golpe militar y las reformas izquierdistas de esa época crearon una «época oscura» que duró más de treinta años y que se acentuó con la guerra civil —con la guerrilla anarquista de «Sendero Luminoso» que costó 75,000 muertos— que dejó postrado al país. A partir de los noventa, el país empieza su reconstrucción para recuperar su institucionalidad perdida en el siglo XXI y poder mirar optimista el futuro. Esta es una razón por la que los edificios son distintos. El primero, muy precoz, ganado por concurso por un grupo de jóvenes de menos de treinta años, es muy académico y representa las ideas en boga en la facultad de Arquitectura donde estudiamos. Reverencia el concreto expuesto como material noble que expresa una verdad constructiva corbusiana y su audacia consiste en el tratamiento «externo», así como el tratamiento del espacio del hall interno, vinculado con el área verde del frente e integrado mediante la luz cenital.

El muro organiza el territorio, lo habilita y define el mundo exterior, poblado de gigantes y de violencia hostil.

La Academia de la Fuerza Aérea del Perú es un conjunto cerrado en una base militar. El proyecto ha trabajado austeramente la simbología de la rutina militar y sus actividades colectivas, donde estudiar y vivir se celebra con cortinas de mampostería y luz cenital.

La vida transcurre al aire libre y el espacio techado es un precario refugio nocturno que protege de los elementos y alberga los recuerdos. El espacio habitado es patio cercado que define y protege el oasis de la célula familiar.

Los edificios universitarios, por su lado, apuntan al futuro, enriquecidos con lenguajes de materiales que exaltan lo ligero e incompleto, la sorpresa y la vida académica, en objetos arquitectónicos posados en el suelo como gigantes naves siderales.


Nuevo edificio de aulas, Universidad Ricardo Palma Este proyecto se encuentra ubicado en la avenida Benavides 5460, en el distrito de Santiago de Surco, provincia de Lima, dentro del campus universitario de la Universidad Ricardo Palma. El edificio está destinado a alojar aulas, en un número total de 104. Asimismo, se ubicaron servicios y otras facilidades académicas en el semisótano. El edificio propuesto se emplaza delante de los actuales pabellones de las facultades de manera transversal al campus universitario, estando su fachada principal paralela a la calle Sacramento. El edificio tiene una longitud de 313 metros lineales y una crujía de 11.00 metros de ancho. El diseño responde a una concepción modular, habiéndose establecido siete módulos independientes separados por juntas. A nivel de sección, el edificio propuesto consta de seis niveles. El primero es un semisótano, el segundo es un espacio de doble altura sin cerramientos laterales donde se ubica un deambulatorio de acceso a los pabellones, y luego hay cuatro niveles destinados a las aulas. El semisótano se encuentra ubicado a -1.30 metros respecto al piso de ingreso al actual pabellón de la Biblioteca y está destinado a alojar los servicios de apoyo académico tales como cafeterías, librerías y otras tiendas, así como los servicios religiosos (capilla), y algunas oficinas de apoyo académico (admisión y desarrollo académico). El segundo nivel (o primer piso) está ubicado a una cota de +1.30 metros. Este es un espacio de doble altura donde se propone un deambulatorio que atraviesa todo el campus y permite acceder a las facultades y al propio edificio, a través de rampas, escaleras y ascensores. La intención de esta doble altura en primer piso es conseguir una transparencia que permita minimizar la presencia del edificio dándole continuidad al área verde. Montar el edificio sobre columnas permite que este «flote» y el espacio fluya. Además, este gran espacio funcionará como un gran estar y será un natural punto de encuentro entre los integrantes del claustro universitario, sin afectar las aulas y corredores de las clases. Los pisos 2, 3 y 4 están ubicados a 7.20, 10.80 y 14.40 metros respectivamente. Su uso es exclusivamente para aulas, a las que se accede desde la caja de circulaciones verticales (escaleras y ascensores) que desembocan a una circulación o pasadizo ubicado en un extremo del edificio con orientación hacia el oeste. Esta circulación está cerrada por una celosía de madera que permite la circulación de aire y filtra la luz del poniente, especialmente en verano. Las aulas tienen como dimensiones entre ejes 7.50 x 9.04, con un área de 67.80 m2. Están destinadas a albergar hasta 48 personas, en mesas de cuatro personas. Sobre la fachada este que dá hacia los espacios libres que se ubican entre los pabellones, se ha previsto la colocación de paneles móviles de piso a techo que permiten controlar la luz y eventualmente cerrar las aulas completamente para proyección de clases audiovisuales. Asimismo, la ventilación de las aulas es cruzada, con un amplio ventanal hacia la fachada este y una ventana alta hacia el pasillo de la fachada oeste.

El último piso (quinto) está ubicado a 18.00 metros respecto al nivel de inicio y su disposición en planta, así como sus características, son similares a las plantas de los pisos 1°, 2° y 3°, con la diferencia que en este nivel se incluyen espacios libres que pueden ser utilizados como estares, cafeterías u aulas libres.


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Planta arquitectónica semisótano

Planta arquitectónicaprimer piso

Planta arquitectónica típica (2-4)

Elevación frontal

Elevación posterior

Sección longitudinal


Sección longitudinal por módulo

Sección transversal

Sección longitudinal por módulo

Sección longitudinal por módulo

Sección transversal


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Casas de Playa, Lima, Perú Juvenal Baracco, Perú

Casas de ciudad (1968 – 1992) Las casas en la ciudad son un grupo de proyectos iniciales de tipo experimental donde se ensayaron diversos espacios, formas y materiales. Estos finalmente constituyen un lenguaje arquitectónico desarrollado en un tema de la época: la casa unifamiliar limeña. En un inicio las plantas eran articuladas, según un modelo académico de la modernidad; poco a poco las formas se vuelven más autonómas y la luz vincula estas piezas de rompecabezas que se convierten en contenedores de espacios fluyendo según las vistas y los usos y creando entornos dentro de una nueva topografía arquitectónica.

Casas de playa I (1983 – 1999) En 1981 se formó la Asociación «La Barca» sobre la base de antiguos propietarios de lotes en la playa Pulpos con fines de urbanizarla y construir casas de fin de semana. Esta playa es la primera ensenada al sur del valle del río Lurín, a 40 kilómetros sobre la autopista que sale al sur de Lima, y es el comienzo de un conjunto de bahías hacia el sur, muy concurridas en verano. A pesar de ser la más cercana a la ciudad no había sido ocupada y permanecía virgen y desierta, gracias a un relativo y casual aislamiento, y a su mayor braveza con relación a las otras bahías. Los vecinos son antiguos amigos de clase media alta, muchas parejas jóvenes amantes del camping y con hijos pequeños, que, bajo los mismos criterios y con gran entusiasmo han construido casas austeras en mampostería elemental, con techos de madera y caña, y con colores muy vivos. Ocupando una ladera de arena de 15 metros de alto con vistas al mar y a los bellos atardeceres con el fondo de las islas míticas de Pachacamac, estas casas dan un aspecto muy alegre al conjunto.

Casas de playa II (1999 – 2013) A fines de los noventa, la expansión urbana en Lima había dado un salto de 120 kilómetros, ocupando todo el frente al mar hacia el sur de Lima, una costa que se extiende por 40 kilómetros con pequeños balnearios. Inicialmente se desarrolló el borde del valle de Lurín, en el Kilómetro 40, y más tarde, la clase alta y media descubrieron en el valle de Mala y luego en Asia (en el Kilómetro 100), el placer del verano frente al mar, con sus noches cálidas y ardorosas. Había nacido en Asia un suburbio motorizado a base de islotes privados peatonales cercados, donde las damas y los niños gozan del mar y de la vida placentera en una serie de villorrios a lo largo de la autopista Panamericana Sur. Cada parcela consta de 50 a 150 casas con reglamentos sociales y arquitectónicos muy estrictos y propietarios muy celosos de su cumplimiento que fijan estándares de inversión y mantenimiento muy alto. «Misterio», por su parte, es una de las innumerables caletas producidas por el accidentado encuentro del tablazo ubicado entre los valles de Asia y Cañete a partir del Kilómetro 100 de la Autopista Panamericana Sur. Su belleza es el mudo regalo que nos hace la naturaleza desierta de la costa peruana descubierta por los limeños urbanos en los noventa y ahora en vías de ocupación para pequeñas villas temporales de uso veraniego. Está constituida por un conjunto de rompeolas naturales muy escarpados de colinas de roca y un islote que conforman una bella playa de mucha escala humana y que urbanizada es una pequeña comunidad de vacaciones.

En esta página: Casa Baracco B. (2003-2005), Playa Señoritas, Lima, Perú. En la página opuesta: A la izquierda, Casa Quispe (2009), Playa Misterio, Lima, Perú; a la derecha Casa Montenegro (2012), Playa Misterio, Lima, Perú.

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Casa Díaz, Antioquía, Lima, Perú Juvenal Baracco, Lima, Perú

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Casa Díaz, Antioquía, Lima, Perú Juvenal Baracco, Perú

La presente vivienda temporal ocupa el Lote 22 de la Manzana N en la urbanización Sierra Morena (IV Etapa), en el Distrito de Antioquía, provincia de Huarochiri, departamento de Lima. Ubicada en la el valle intermedio del rio Lurin, a aproximadamente 800 msn, esta propiedad es del señor Gonzalo Díaz y señora. El lote, de forma aproximadamente rectangular y con la orientación del lado mayor este-oeste, ocupa el comienzo de la lotización en el ingreso oeste con un area de 5,030m2 sobre una zona elevada que mira al resto de la zona este de la edificación y limita al sur con restos precolombinos ya fuera de la urbanizacion. La casa está ubicada en la esquina oeste-sur, en la parte mas alta del terreno, que es plano con una ligera pendiente oeste-este, y enfrenta al sol de la mañana en la vista principal al valle, rodeada de jardines de frutales al que abren todos los ambientes. Los accesos a la casa son diversos consecuente con su carácter informal y se definen por dos espacios, el oeste que es un patio de pasto con rampa de vehículos para la llegada de servicios y visitantes restringidos, y en la cara este en la terraza de la piscina por una estructura de madera a la que se llega desde el jardín; conectado a ambos existe un patio techado que une a las dos alas de la casa y que constituye un gran estar asoleado que une todos los ambientes sociales. Toda la casa se resuelve en dos niveles y en dos alas, en el ala sur se ubican los servicios en el primer piso y los dormitorios de la familia en el segundo, y en el ala norte se ubican la áreas de juegos y los dormitorios de huéspedes. Ambas alas están unidas por un puente en el segundo nivel que une ambas escaleras.

Planta de techos

Un propósito fundamental del proyecto es resolver el conflicto entre el tamaño del programa y la escala de ese tipo de vivienda, para lo cual se ha descompuesto la volumetría para crear múltiples lecturas y tratar el espacio como una sucesión de encuentros a partir de un recorrido central interno. Otra propuesta con el mismo fin fue usar la piedra, que como un zocalo de base reduce la masa muraria considerablemente y otorga a la parte superior blanca la levedad que le otorga la luz cenital. Sección F-F’

Sección G-G’


Planta arquitectónica 1er nivel

Elevación frontal

Elevación posterior

Elevación lateral izquierda

Elevación lateral derecha

Planta arquitectónica 2do nivel


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Sección A-A’

Sección B-B’

Sección C-C’

Sección D-D’

Sección E-E’


Casa en Caleta, Playa Misterio, Lima, Perú

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Juvenal Baracco, Perú

Misterio es una de las innumerables caletas producidas por el accidentado encuentro del tablazo ubicado entre los valles de Asia y Cañete a partir del Kilómetro 100 de la Autopista Panamericana Sur. Su belleza es el mudo regalo que nos hace la naturaleza desierta de la costa peruana descubierta por los limeños urbanos en los noventa y ahora en vías de ocupación para pequeñas villas temporales de uso veraniego. Esta constituída por un conjunto de rompeolas naturales muy escarpados de colinas de roca y un islote que conforman una bella playa de mucha escala humana y que urbanizada es una pequeña comunidad de vacaciones de no más de 300 habitantes y a la cual se accede desde un desvío del Kilómetro 117. Actualmente la mayor parte de las viviendas construidas ocupan la ladera de una escarpa de 25 metros de altura que separa la playa del tablazo posterior, por donde se accede vehicularmente por arriba a las casas, independientemente del acceso frontal inferior que sucede por un malecón peatonal en el nivel de la playa, la que consta de dos ensenadas. La presente obra ocupa un lote en la ensenada sur; está construida sobre una gran piedra existente en un terreno alargado, de frente a la playa, que es muy estrecho y con tres frentes libres, y posee una topografía de arena muy escarpada y orientación norte-sur. La descripción del entorno líneas arriba explica las condicionantes y posibilidades del proyecto, una casa veraniega en un terreno alargado y complicado de fuerte pendiente, que toma las mejores vistas de un entorno de gran belleza paisajística para un programa de uso temporal pero intenso de una familia extendida, a partir de las ventajas que sugiere el gran desnivel del lote. El programa de la vivienda obliga a formular una zonificación por niveles, que a partir del ingreso vehicular en el nivel superior se ubica, en el inmediato inferior, el servicio y la guardianía, en el siguiente la cocina, y luego el comedor, ubicado en el gran nivel social que es la casa en sí, y que son los estares abiertos y cerrados, la piscina y las terrazas que conforman una gran plataforma en el techo de los dormitorios que se prolonga en el espacio hacia el mar mediante largas vistas al horizonte. Debajo de la terraza se ubican, primero los dormitorios de la familia, y en el nivel inferior final los dormitorios de huéspedes. Los dormitorios conforman una estructura semicircular que vuela a partir de su apoyo sobre la gran roca inferior; esta base se prolonga en piedra verde en las jardineras y escaleras adyacentes creando un soporte visual al volumen principal blanco de los dormitorios, que a su vez convertido en terraza plataforma, porta las estructuras de madera que conforman los espacios sociales en los niveles superiores, cuyos cerramientos retoman el lenguaje de piedra y mampostería blanca. El espacio de la casa se estructura por dos circulaciones verticales. Por un lado, una escalera interior que se inicia en el ingreso principal —en el nivel superior— y que desciende al espacio social para bordearlo y delimitarlo interiormente formando un gran arco semicircular que se introduce descendiendo como eje de distribución de los dormitorios. Y por otro lado, una escalera exterior, que se inicia en el acceso peatonal del malecón inferior y que asciende de manera lineal en el borde oeste de la casa hasta llegar al comedor de diario y la cocina —para el acceso y servicio del uso de la playa. Ambas se unen tangencialmente en el área social, funcionando como sistema.

Aprovechando la orientación norte-sur de la casa, se ha independizado la estructura de madera del área social de los muros de cierre, y en su separación se ha introducido luz cenital periférica que dramatiza sus cualidades. La plataforma que constituye el área social está pavimentada en laja verde del mismo color del Océano Pacífico a la vista y los cierres son cristales templados transparentes, la estructura de madera es color natural, y la mampostería de concreto tartajeado pintado de blanco o revestido de laja verde. Los dormitorios tienen pisos de entablado de madera, y los baños y la cocina están revestidos de porcelanato con carpintería de madera.


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Planta arquitectónica 1er nivel

Elevación oeste

Planta arquitectónica 2do nivel

Elevación norte

Planta arquitectónica 3er nivel


Planta arquitectónica 4to nivel

Sección C-C’

Planta arquitectónica 5to nivel

Sección A-A’

Sección D-D’


Casa G, Playa Barrancadero, Lima, Perú Juvenal Baracco, Lima, Perú

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Casa G, Playa Barrancadero, Lima, Perú Juvenal Baracco, Perú

La presente vivienda ocupa el Lote 15 de la Manzana C, en la urbanización Playa Barrancadero ubicada en la Autopista Panamericana Sur, kilómetro 121.5. El solar forma parte de un sector de lotes alineados al borde de un risco, y está ubicado sobre la cara oeste en el centro de la lotización y sirve de punta que mira al sur, divisoria entre las dos ensenadas de la urbanización a una altura aproximada de 73 metros sobre el mar. La superficie del terreno es regular, con una suave pendiente de bajada hacia el fondo y la cara izquierda, que miran hacia el mar. Las limitaciones reglamentarias del terreno son: respetar una altura máxima de 4.5 metros sobre la cota máxima del frente del terreno, y guardar un retiro posterior de 4 metros en los frentes que miran al mar. El partido adoptado propone el uso máximo posible de las vistas al mar de todos los ámbitos, aprovechando la favorable ubicación y altura de la casa. Por eso, el proyecto propone un ingreso a través de un gran patio terraza desde el cual se descubre la playa vecina y se llega a un mirador techado que domina la vista del océano; además, desde aquí se accede al área social interna de la casa. Toda la casa se resuelve en dos niveles, el del acceso desde la calle, donde se ubican el área social y los servicios, y un segundo nivel debajo, donde están los dormitorios. La edificación, ubicada sobre la cota 0m, es un volumen escalonado de 4.5 metros de cota máxima que contiene la sala, las escaleras que descienden a los dormitorios, el comedor, la cocina, la escalera de servicio y el servicio con su patio. Delante y debajo, en la cota -4m, se ubican los dormitorios —un dormitorio principal y cuatro dobles con sus respectivos baños independientes—, y un estar íntimo compartido. Todos los ambientes tienen salida directa a la terraza que bordea el frente con vista a la playa y al mar —70 metros más abajo— y que se conecta con los niveles superiores en ambos extremos mediante un sistema de desniveles donde se ubican el jacuzzi y la piscina principal formando un conjunto con el estar de verano circular. En el extremo opuesto, también mirando a la playa, se limita con el frente de la calle por una escalera de salida rápida, la puerta de calle. Junto a los servicios hay un estacionamiento para 3 automóviles y un depósito adicional, anexo al ingreso, donde se conforma un hall abierto con la espalda de la barbacoa que mira al mar en la terraza de ingreso servida por la cocina. En el nivel de los dormitorios, estos están servidos por una circulación con iluminación cenital debajo del camino de llegada principal que es de madera tipo deck calado. Toda la fenestración es de vidrio, sin carpintería, con lunas corredizas, y los baños son integrados a los dormitorios mediante mamparas de este mismo tipo. Los muros de contención son forrados en piedra y los pisos en general son de piedra artificial. Sección H-H’


Planta arquitectónica sótano

Planta arquitectónica 1er nivel

Sección C-C’

Sección A-A’


Casa Torres Llosa, Playa Misterio Lima, Perú Juvenal Baracco, Lima, Perú

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Casa Torres Llosa, Playa Misterio, Lima, Perú Juvenal Baracco, Perú

La presente vivienda temporal ocupa el lote 17 del sector F en la urbanización Playa Misterio ubicada en la Autopista Panamericana Sur kilómetro 117.5. El solar forma parte de un sector de lotes alineados al borde de un risco ubicado sobre la cara sureste de la ensenada sur de la urbanización, a una altura aproximada de 27 metros sobre el mar. De forma rectangular, ligeramente irregular, el lote tiene un frente de 15.84 metros que limita —con un retiro de 5 metros— con la vía de acceso vehicular. Por la derecha, el lote limita con una vía peatonal de paso de 24.25 metros lineales, a la cual también limita el lote 20 vecino. Por la izquierda limita con el lote 22 con una línea recta de 21.53 metros lineales. El límite posterior del lote es el que mira al mar y limita con el área libre común que es la ladera del risco, con una línea recta de 19.80 metros, y con un área ocupada de 402.95m2. La superficie del terreno es regular con una suave pendiente de bajada hacia el fondo que mira hacia el mar. Las limitaciones reglamentarias del terreno son: respetar una altura máxima de 4.5 metros sobre la cota máxima del frente del terreno, y guardar un retiro posterior de 4 metros en el frente que mira al mar.

Otra de las terrazas viene desde la sala, es perpendicular al bloque y llega hasta el fondo del lote, asomándose al borde del acantilado. Esta terraza está separada por un nivel completo con la terraza de la piscina. Es justamente debajo de esta última terraza donde se ubica la habitación principal, que cuenta con closets y baño propio. La habitación principal da de frente a la terraza de la piscina y tiene mamparas de vidrio corredizas que permiten la integración con el exterior y una vista panorámica del mar. A esta también se puede acceder desde la sala por una escalera lateral al borde del lote.

El partido adoptado propone el uso máximo posible de las vistas al mar de todos los ámbitos, aprovechando la favorable ubicación y altura de la casa. Por eso, el proyecto propone un proceso de ingreso a través de filtros transversales transparentes desde el cual se descubra el océano y sus diversas vistas conforme se desciende hacia el fondo y su inmenso balcón sobre el mar. La casa tiene tres niveles y está dividida en dos bloques transversales al lote separados por una toma cenital de luz, dejando un patio al ingreso y una terraza en la parte posterior. Se ingresa a la casa por una escalera, paralela al retiro del estacionamiento, que desciende medio nivel a un gran patio, en cuyo centro se ha plantado un árbol. Anexo a este patio se encuentra un pequeño cuarto con ducha, un closet que sirve de depósito, y el acceso a la zona de servicio. Por este patio se accede al primer bloque que concentra los espacios sociales interiores como la sala y el comedor, los cuales forman parte de un mismo espacio en doble altura, pero con el comedor en un plano unas gradas más abajo que la sala. Al costado del comedor se encuentra la cocina, que tiene salida tanto al patio de servicio como a la terraza. Desde la sala, a través de una escalera paralela al comedor, se llega a una sala de estar que queda exactamente sobre la cocina, y en balcón a los espacios sociales.

Elevación frontal

Desde el estar, atravesando un puente se cruza al segundo bloque que está suspendido en el segundo nivel y apoyado solamente en dos columnas ubicadas en los bordes del lote. En este nivel se encuentran cuatro habitaciones, todas con baño y closet propio. Dos de estas habitaciones tienen 2 camas camarotes aéreas cada una. Todas las habitaciones dan a una terraza longitudinal cerrada por celosías de madera que corre a todo lo largo de la fachada que da al mar. Todas las habitaciones tienen vista la mar. En la parte baja de este segundo bloque, que es abierta, se encuentran dos terrazas en diferentes niveles. Una de las terrazas viene desde el comedor y funciona como una ampliación del comedor pues allí se encuentra la parrilla. Bajando medio nivel más, encontramos otra terraza, esta vez a cielo abierto, donde se ubica la piscina y el jacuzzi. Por unas escaleras se llega a un semisótano, ventilado naturalmente, donde está el baño de visitas, un depósito y el cuarto de bombas. Elevación posterior


Topografía

Planta arquitectónica sótano

Planta arquitectónica 1er nivel

Planta de techos


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Sección A-A’

Sección F-F’

Sección C-C’

Sección H-H’

Sección B-B’

Sección I-I’


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Casa Awapara, Playa Misterio, Lima, Perú Juvenal Baracco, Perú

La presente obra es una vivienda temporal en la caleta de Playa Misterio; ocupa el lote 1 en la ensenada sur, sector E, y está construida sobre un terreno plano de 17.93 metros de frente, 18.0 metros de fondo —al pie del acantilado—, 9.8 metros en el lateral derecho, y 11.35 metros en el lateral izquierdo. La casa tiene dos frentes, uno orientado al noroeste que mira al malecón y la playa, y otro orientado al noreste con vista al acantilado. La volumetría de la casa es escalonada. El primer nivel está exteriormente enchapado en piedra de un color similar al del acantilado, por lo que la casa, que es blanca, aparentemente flota sobre el terreno. El ingreso se hace desde el malecón a través de una escalera, sobreelevando los dos tercios derechos de la casa medio nivel con el fin de independizarla de la circulación pública, dándole a toda la zona social privacidad y una amplia vista al mar. El tercio del lado izquierdo de la escalera se eleva unas gradas más, para poner debajo la zona de servicio, con un cuarto y un baño para los empleados, la lavandería, un deposito, una ducha y un medio baño a los que se accede desde el estacionamiento techado con capacidad para dos automóviles. Sobre estos ambientes se ubica una terraza techada con asientos fijos corridos, que queda en balcón sobre el malecón, y la sala; unas gradas más abajo están el comedor, el baño de visitas, la cocina, la zona de parrilla y la terraza abierta donde está la piscina. Los ambientes cerrados, como la sala, el comedor y la cocina, están separados de los ambientes abiertos por una mampara de vidrio que corre por todo el largo de la casa, posibilitando además la integración total de ambas zonas cuando estas están abiertas.

Elevación frontal

Los dormitorios se encuentran en el nivel superior, al que se accede a través de una escalera que separa el comedor de la cocina. Son tres dormitorios que tienen la particularidad de estar volumétricamente separados entre si dejando estrechas franjas de doble altura por donde se filtra la iluminación cenital hacia los ambientes sociales. Además, estos se encuentran a niveles diferentes, dando diferentes alturas a la zona social. La circulación que los une se ubica en la parte posterior en paralelo al acantilado y se bifurca en dos: una con rampa de madera que comunica con el dormitorio principal y el dormitorio de huéspedes y la otra con escalera que lleva a un cuarto dormitorio que se ubica sobre el dormitorio principal. Todos los dormitorios tienen baño propio. El dormitorio principal cuenta con una terraza de doble altura. El dormitorio que se encuentra encima tiene un solarium y una pequeña terraza que queda en balcón sobre la terraza del dormitorio principal. Ambas terrazas están cerradas por una celosía de madera que forma un cubo virtual que vuela 5 metros sobre la terraza de la sala. Los acabados son sobrios, y la casa es, en su totalidad, de estructura de concreto y mampostería tartajeada y pintada de blanco; los baños son de cerámica nacional y los pisos de mocetones de cemento; las ventanas son sin carpintería con vidrios templados.

Elevación lateral


Planta arquitectónica 1er nivel

Planta arquitectónica 2do nivel

Planta arquitectónica 3er nivel

Planta arquitectónica 4to nivel

Sección A-A’

Sección E-E’

Sección B-B’


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Premio América a Obra SAL XVI Edificio de negocios y autobanco Escazú, San José, Costa Rica Brugno Stagno Pietro Stagno asociado

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Edificio de negocios y autobanco Escazú, San José, Costa Rica Bruno Stagno / Pietro Stagno

El proyecto consiste en la ampliación de una sucursal existente, incluyendo un autobanco, pistas, un edificio de dos niveles y un edificio ejecutivo de dos plantas. El edificio ejecutivo se une a la sucursal existente a través de un puente, que constituye un trayecto ceremonioso que enaltece el acceso al salón donde se atiende a los clientes del banco y donde se realizan eventos. Estos nuevos programas se construyeron en terrenos previamente intervenidos. Se ha dado continuidad al lenguaje arquitectónico y de materiales existente —en su gran mayoría locales— como el acero, bloques de concreto, ladrillos y láminas de hierro galvanizado. La disposición de estos materiales se ha realizado bajo conceptos de coordinación modular reduciendo así desperdicios durante la construcción. Los edificios fueron integrados al entorno urbano, permitiendo visibilidad y movilidad a través del conjunto; y se reforzaron los árboles y especies vegetales autóctonas en los jardines. Por otro lado, fueron utilizados conceptos de climatización pasiva a través de grandes aleros y ventilación cruzada, lo que reduce el uso de aire acondicionado, y da mayor calidad lumínica y térmica al proyecto. Para el diseño de la fachada se incorporó una pantalla viva, dando así un ambiente interior verde y fresco. Se instalaron también equipos eficientes y certificados, que reducen el consumo energético, así como piezas sanitarias y grifería que permiten la reducción del consumo de agua. Para las aguas llovidas, se construyó un tanque de retención en el proyecto, y se ha instalado un sistema adecuado para el tratamiento de aguas servidas. El proyecto ha sido certificado bajo la norma ISO 14001, y la «Norma Nacional: Requisitos para Edificios Sostenibles en el Trópico, RESET.»

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Planta de conjunto

Elevación Oeste

Elevación Norte


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Proyecto

Edificio de negocios y autobanco Escazú, BAC San José Ubicación

Escazú, San José, Costa Rica Año de diseño

2014 Año de construcción

2014-2015 Arquitectura

Stagno Studio Arquitectos

Bruno Stagno Pietro Stagno Diseño de paisaje

Luz Letelier Diseño estructural

Ing. Silvia Gamboa Diseño eléctrico

Ing. Claudio Soto Diseño mecánico

Ing. J. L. Flores y As. S.A. Construcción

RAE Ingenieros


Edificio de Facultades Universidad Iberoamericana San José, Costa Rica Brugno Stagno / Pietro Stagno

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Edificio de Facultades, Universidad Iberoamericana San José, Costa Rica

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Bruno Stagno / Pietro Stagno

El nuevo edificio de facultades para la Universidad Iberoamericana es un proyecto que responde a las necesidades de una universidad privada en pleno crecimiento y al ímpetu de diferenciarse en un mercado cada día más competitivo. El programa funcional es sencillo: biblioteca y cafetería en un piso semienterrado; oficinas administrativas y recepción en la primera planta; y aulas y oficinas en los pisos superiores. En la azotea se ubicó una cancha de basket y un jardín arbolado con asientos, que fue eliminado durante la construcción y reemplazado por otra cancha de juegos multiusos.

El edificio cuenta con sensores y sistema programable de iluminación para optimizar el uso de la energía, así como con cacheras tipo «push», reductoras del uso de agua. Como ha sido habitual hemos trabajado con materiales sencillos buscándoles expresión arquitectónica con creatividad. Esto ha resultado en un costo de construcción inferior al presupuestado, lo que ha representado un gran beneficio para todos. Esta obra ha sido posible gracias a un gran equipo de trabajo y de personas que han participado en él.

Volumétricamente el proyecto se compone de un área de planta libre central y dos volúmenes de servicios en los extremos. El volumen hacia el extremo Oeste aloja las escaleras principales, un ascensor para administradores y profesores, y un lounge para los estudiantes en cada nivel. El volumen hacia el extremo Este alberga la escalera de emergencia, una batería grande de servicios sanitarios, ductos verticales electromecánicos y de IT, y dos ascensores para los estudiantes. El área central es amplia, destinada a las aulas, auditorios, oficinas y centro de simulación en el segundo nivel. Ambos extremos se unen circulando a través de un pasillo ancho central, ventilado e iluminado naturalmente, que permite un recorrido eficiente, así como el ingreso hacia todas las aulas, oficinas y demás programas. El pasillo central divide los espacios para aulas hacia las fachadas norte y sur. Esta distribución se resolvió con un sistema de ventilación vertical para todas las aulas, con ductos a los costados de los pasillos y extracción forzada por el techo del aire que entra por las fachadas. Los abanicos se cargan con la energía generada por los paneles fotovoltaicos. Sólo las oficinas y la biblioteca disponen de sistema de aire acondicionado.

Elevación principal

La orientación del edificio ayuda enormemente al uso de la iluminación y ventilación natural, el cual ha sido una directriz constante durante el proceso de diseño. Todas las áreas cuentan con ambos recursos de manera generosa. Las fachadas norte y sur disponen de marquesinas para generar sombra y permitir mantenimiento de la ventanería; además de una «piel» de malla metálica con tubos de hierro galvanizado pintados de colores la cual tamiza la luz sobre los vidrios y le otorga al edificio su imagen llamativa. Las fachadas este y oeste son más cerradas respondiendo a una incidencia solar mayor.

Elevación posterior

Elevación lateral

Elevación lateral


Planta arquitectónica semisotano

Planta arquitectónica 1er nivel

Planta arquitectónica 3er nivel

Planta arquitectónica 2do nivel

Planta arquitectónica 4to nivel

Planta arquitectónica azotea


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Proyecto

Universidad Iberoamericana, UNIBE Costa Rica Ubicación

Tibás, San José, Costa Rica Año de diseño

2014 Año de construcción

2015 Arquitectura

Stagno Studio Arquitectos

Bruno Stagno Pietro Stagno Diseño de paisaje

Luz Letelier Diseño estructural

Ing. Francisco Jiménez Diseño electromecánico

Ing. Francisco Quesada Construcción

Van der Laat y Jiménez S.A.


Centro para invidentes y débiles visuales México D.F. Taller de Arquitectura, Mauricio Rocha

AAA 058/ 122


Centro para invidentes y débiles visuales, México D.F.

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Taller de Arquitectura, Mauricio Rocha

El Centro para invidentes y débiles visuales fue creado como parte de un programa del gobierno del Distrito Federal para proveer de servicios sociales y culturales a una de las zonas periféricas más pobres y pobladas de la Ciudad de México. El complejo, de 14,000 m2, satisface las necesidades educativas y recreativas, siendo Iztapalapa, la delegación con el más alto índice de personas incapacitadas de la ciudad. Este centro a su vez brinda servicios al público en general en un esfuerzo por mejorar la integración de los invidentes a la vida urbana diaria. Delimitado por dos importantes avenidas, el complejo ocupa un predio en esquina que fue usado de tiradero de desechos de construcción. Ambas condiciones dieron la pauta para desarrollar la propuesta arquitectónica: un muro ciego que rodea el complejo en sus cuatro lados, que sirve por un lado como barrera acústica, y por otro como muro-talud que contiene la tierra movilizada; quedando así un muro de piedra de 100 metros de largo coronado por vegetación, condición que invita al visitante a descubrir sus interiores. En contraste con el exterior abstracto, la fachada interna del muro perimetral genera taludes que cambian su forma, sus alturas, sus orientaciones, generando así patios a distintas escalas y con distintas características espaciales.

Buscando acentuar los espacios a través de múltiples impresiones sensoriales se enfatiza la funcionalidad e importancia simbólica de la plaza, elevándola medio metro aproximadamente sobre el resto de los espacios. Un canal de agua corre por el centro de la plaza, de esta forma el sonido del agua orienta al usuario a lo largo de su recorrido. Además de la luz y el sonido, se usan texturas y olores para guiar el movimiento a través del complejo. Localizadas a la altura de la mano, las líneas horizontales y verticales formadas en el concreto ofrecen claves táctiles al usuario para poder identificar cada edificio. Al mismo tiempo, las fachadas de cristal de las aulas cambian de color para darle identidad a cada espacio. Como se mencionó, las cualidades olfativas del paisaje son también constantes sensores que podemos ubicar tanto en la plaza principal como en los jardines perimetrales, con una amplia gama de plantas de esencias y flores.

La planta puede descubrirse como una serie de filtros a partir de la entrada que van desplegándose en bandas paralelas. El primer filtro es el edificio que alberga la administración, cafetería y servicios. El segundo filtro consiste en dos líneas paralelas de edificios organizados de manera simétrica a lo largo de una plaza central. Estos edificios contienen la tienda, la tifloteca, sonoteca, y 5 talleres donde se expone y se trabaja en pintura, escultura, teatro, danza, mecanografía, carpintería, radiofonía y electricidad. El tercero y último filtro contiene las aulas orientadas hacia los jardines y patios más privados. En sentido perpendicular al acceso, la conformación de los filtros esta diseñada por una serie de volúmenes con doble altura que contienen: la biblioteca, el gimnasioauditorio y la alberca. Los edificios son simples formas rectangulares a base de marcos de concreto y techos planos. Aun así, cada grupo de edificios explora diferentes relaciones espaciales y estructurales; haciendo cada espacio claramente identificable para el usuario, variando en tamaño y proporciones, intensidades de luz, y peso de los materiales. En el edificio administrativo el esqueleto estructural se mantiene expuesto, forrado por cristales. Dentro de este fluído espacial, aparecen losas a distintos niveles que dan brillos y luz al espacio delimitado. En la segunda zona, los edificios son más sólidos, muros de tepetate sobre un basamento de concreto, siendo los accesos las únicas aperturas junto con una banda horizontal de cristal entre el muro y la losa, circunstancia que limita la relación visual al exterior manteniendo una buena iluminación y la funcionalidad de las actividades que en estos se desarrollan. Sin embargo, en la tifloteca se sustituye el tepetate por cristal dándole carácter al edificio desde la plaza principal. En el tercer filtro se repiten los materiales de concreto y tepetate buscando aislar las aulas del conjunto para luego abrirlas con cristales hacia los taludes y patios. En la biblioteca y gimnasio, la estructura híbrida del concreto con el acero permite tener plantas libres, ininterrumpidas, generando una continuidad con la plaza principal y el interior del edificio.

Croquis


Planta arquitectónica

Sección longitudinal


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Proyecto

Centro para invidentes y débiles visuales Ubicación

Av. Telecomunicaciones esquina prolongación Plutarco Elías, calles Col. Ejército Constitucionalista Iztapalapa, México D.F. Fecha

2000-2001 Propietario

Gobierno del Distrito Federal Superficie del terreno

14,000 m2 Área construida

8,500 m2 Autor del proyecto

Taller de Arquitectura, Mauricio Rocha Colaboradores

Arturo Mera Cristóbal Pliego María Elena Reyes Ivan Camacho Iris Sosa Jose Luis Acevedo Victor Limón Vanessa Loya Juan Manuel Moreno Francisco Manterola Daniela Gallen Erick Hernández Maqueta

Francisco Ortiz Paisaje

Jerónimo Hagerman Mobiliario

Salvador Quiroz Iluminación

Lidxi Biaani Estructura

Grupo Sai Constructor

Grupo Quart


Escuela de Artes Plásticas, Oaxaca Taller de Arquitectura: Mauricio Rocha, Gabriela Carrillo, Carlos Facio, Rafael Carrillo

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Escuela de Artes Plásticas, Oaxaca Taller de Arquitectura: Mauricio Rocha, Gabriela Carrillo, Carlos Facio, Rafael Carrillo

La escuela tiene dos tipos de edificios: aquellos construidos en piedra para conservar los bancos de tierra, y aquellos independientes de los bancos de tierra. Los construidos para conservar los bancos de tierra y proporcionar terrazas utilizables, tienen sus orientaciones correspondidas con las caras de los bancos, y sus patios y ventanas están en función de su uso: el área administrativa y la biblioteca de medios tienen vistas hacia el sur, y las aulas tienen vistas sobre todo a los patios hacia el oeste y el este. Los edificios independientes de los bancos de tierra miran al norte, con excepción de la galería y sala de conferencias principal que mira hacia el norte-sur y su construcción se hizo con tierra compactada. Este material orgánico no sólo le otorga a los edificios carácter, con sus irregularidades y texturas, sino que también proporciona un sistema constructivo que contribuye a crear un microclima que es perfecto para las extremas condiciones climáticas de la ciudad de Oaxaca, así como el aislamiento acústico de las aulas. La decisión de elevar el Aula Magna con soportes de hormigón, con un patio por debajo, crea la idea principal del proyecto y define un sistema de construcción. La fachada norte tiene grandes ventanales que ayudan a la ventilación cruzada de los talleres y le entregan la mejor iluminación posible a estos espacios, reduciendo la exposición directa de la luz solar en el interior. Estos patios sugirieron un piso a cuadros —con los edificios y los patios con cuadrados en blanco y negro, respectivamente—, donde el lleno-vacío en los caminos creados crean un efecto visual de puntos de fuga y rutas variadas. La conservación de los encofrados cada 61 centímetros transforma las fachadas con las sombras creadas por el movimiento del sol, y también pueden ser utilizados para colgar, apoyar o tensar objetos. La entrada principal se encuentra en escorzo, lo que distorsiona la lectura del complejo desde el exterior, con su escala aparentemente pequeña, y una colección de cuerpos en perspectiva aparente para formar una capa virtual, ya que las estructuras crecen en tamaño desde el exterior hacia el interior. Así, en lugar de abrirlos, la estrategia incluye la creación de diversos halls para los distintos espacios, con el fin de aislarlos del exterior ruidoso. Además, los bancos que actúan como entradas informales, crean una constante percepción cambiante del volumen. El edificio fue construido como un jardín, como un espacio en el que trabajar y socializar con flexibilidad, para poder ser habitado de diversas maneras. Francisco Toledo jugó un papel clave en el diseño de los exteriores. En los patios con piso de grava se encuentran árboles Macuil, los cuales tienen cubiertas y sus sombras crean espacios donde se puede trabajar. Los bancos de tierra están plantadas con plantas de bajo mantenimiento para que el jardín que rodea la escuela sea un ente vivo.

Planta arquitectónica


Sección

Sección

Sección

Sección

Sección

Sección


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Proyecto

Escuela de Artes Plásticas de Oaxaca Ubicación

Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, Av. Universidad s/n, Ex– Hacienda de 5 Señores, Oaxaca Fechas

Octubre 2007 - Septiembre 2008 Superficie de construcción

2,270 m2 Proyecto arquitectónico

Taller de Arquitectura: Mauricio Rocha Gabriela Carrillo Carlos Facio Rafael Carrillo Colaboradores

Francisco López Silvana Jourdan Pablo Kobayashi Francisco Ortiz Juan Santillán Asesoría especial y exteriores

Mtro. Francisco Toledo Proyecto estructural

Grupo Sai – Gerson Huerta Instalaciones

Tomas Rodríguez Mobiliario

Yurik Kifuri Asesores de paisaje

Luis Zárate Entorno Jardín Etnobotánico de la ciudad de Oaxaca Asesores de iluminación

Prolur Luz en Arquitectura Constructor

Enrique Cabrera y Asociados Créditos fotográficos

Luis Gordoa Sandra Pereznieto Rafael Carrillo


Campamento de Edificios Públicos México D.F. Taller de Arquitectura, Mauricio Rocha

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Campamento de Edificios Públicos, México D.F. Taller de Arquitectura, Mauricio Rocha

El aprovechamiento de la forma del terreno, donde un canal de tormentas generaba una curva contra una línea recta en la calle principal, fue una prioridad para este proyecto. Muros en forma de «L» se apropiaron de la geometría del terreno mientras los techos se abren hacia el norte, permitiendo una buena iluminación indirecta. Estos elementos fueron el punto de partida para alojar un programa dividido en tres zonas, una bodega, una segunda zona de talleres para la delegación, y por último, una zona administrativa; todas estas divididas y conectadas por un camino que conecta con la calle principal del sitio. Las alturas del edificio corresponden al programa que contienen; de esta manera la mayor altura la tiene la zona de bodega, y así comienza de manera descendente hasta llegar a la altura más baja que corresponde al área administrativa. En el edificio central se aprovecha la altura existente para generar tapancos que tienen la posibilidad de cerrarse de manera independiente y de contar con un área de trabajo de altura normal y un área de almacenaje de doble altura. Las ventanas superiores se extienden hacia las puntas del edificio modulado en crujías para convertirse en ventanas verticales que ayudan a generar una transparencia visual hacia el exterior. La estructura metálica compone un solo sistema: las columnas, los techos a base de montenes y lámina, y la cancelería que se modula en función de los anteriores; trabajan independizados pero como grupo, con los muros de piedra que conforman la piel del edificio. La selección de materiales responde no solo a un bajo costo constructivo y a la existencia de los materiales en el sitio, sino también por su bajo costo de mantenimiento. El edificio, aunque con una forma sumamente definida por la complejidad de su terreno, se convierte en un contenedor suficientemente flexible para el uso variable de los distintos espacios.

Planta arquitectónica

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Sección longitudinal

Sección transversal

Fachada interior


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Proyecto

Campamento de Edificios Públicos Ubicación

San Francisco Tecoxpa, Milpa Alta, México D.F. Propietario

Gobierno del Distrito Federal Delegación Milpa Alta Fecha

2002 - 2004 Superficie de obra

1,459 m2 Autor

Taller de Arquitectura, Mauricio Rocha Colaboradores

Arturo Mera Victor Limón Giovanni Ramírez Gabriela Carrillo Silvana Jourdan Abelardo Muzquiz Maqueta

Francisco Ortiz Cálculo estructural

Grupo SAI


Guarumos, casa y funicular Puntarenas, Costa Rica Victor Cañas

AAA 058/ 140


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Guarumos, casa y funicular Puntarenas, Costa Rica Victor Cañas

Guarumo, Cecropia obtusifolia Se llega al sitio y la casa no se ve. Subiendo en el funicular, va apareciendo poco a poco... Poco a poco... Condiciones e Intenciones Una de las primeras decisiones que se tomaron fue que la manera más lógica de llegar de la calle pública al sitio de construcción sería con un funicular. Dada la pendiente del terreno y el tamaño de la casa mucho de ella quedaría en voladizo, por lo que la estructura jugaría un papel preponderante en el diseño. Entre las intenciones de diseño estaban que la casa pasara desapercibida y que el recorrido de llegada a la casa rematara con un elemento de interés primordial. Por otro lado, el sitio sugería una apertura total de la casa hacia el bosque y la vista al mar. Soluciones En cuanto a la solución estructural, se usó una estructura de acero por la facilidad de manipularla en un sitio tremendamente complicado y porque permitía estructurar con columnas inclinadas tipo «pie de amigo» los volúmenes, los decks superiores y la cubierta. El recorrido de acceso se inicia subiendo un puente en rampa que nos lleva al estacionamiento; aquí tomamos el funicular al que consideramos como parte importante de la composición y no como un mal necesario. Su estructura metálica y liviana con imagen de antigua montaña rusa le agrega interés al recorrido prolongado y ascendente hacia la casa. El recorrido en funicular es lento. Lo primero que vemos de la casa es la enorme cubierta soportada por una delgada columna en diagonal. Luego empiezan a aparecer los volumenes y decks, también soportados con columnas que se cruzan en diagonal como los troncos de los árboles. Por fin llegamos al deck de acceso y atisbamos la vista al mar a través de un bosque de columnas y árboles. En cuanto a la solución espacial, el espacio central de doble altura se abre con un ventanal hacia la piscina y se prolonga hacia el bosque en el norte de la casa, integrando el interior y el exterior. Este espacio es a la vez dinámico y pausado. El dinamismo lo da la diagonal del dormitorio principal, la escalera y pasarelas de vidrio, y lo pausado la continuidad de la piscina y vista al mar. La fluidez entre interior y exterior hace que la casa se integre totalmente a la vista al mar y al bosque que la rodea. Se consideraron principios de sostenibilidad en todos los elementos del diseño y la tecnología. El funicular para acceder a la casa, por ejemplo, es la opción menos invasora. Asimismo se optó por una casa en tres niveles, y volúmenes flotando en voladizo para reducir doblemente su huella. Las fachadas este-oeste son más cerradas para evitar el calentamiento solar, y se incluyen grandes aleros para brindar protección solar total en las tres fachadas. La ventilación cruzada con grandes puertas corredizas minimiza el uso de equipos de climatización mecánicos. En cuanto a la tecnología, se evitó la utilización de maquinaria pesada en la construcción, para evitar daños al ambiente; se incluyeron calentadoras de agua solares, previstas para uso fotovoltaíco y planta de tratamiento de aguas negras. Por último, como manejo del sitio, se utilizaron gaviones para evitar deslizamientos, se encauzaron las aguas pluviales a la quebrada y se reforestó el lugar con aproximadamente 200 árboles de especies nativas.

Planta de conjunto


Sección esquemática de conjunto

Planta arquitectónica nivel +1

Planta arquitectónica de acceso

Planta arquitectónica nivel -1


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Proyecto

Guarumos, casa y funicular Ubicación

Manuel Antonio, Quepos, Puntarenas Área construida

500 m2 Diseño arquitectónico

Arq. Victor Cañas Equipo de diseño

Arq. Victor Cañas Arq. Andrés Cañas Arq. Ricardo Chaves Arq. Sara Araya Profesional responsable

Arq. Victor Cañas Diseño estructural

Ing. Rafael Cañas Ruiz Ingeniería Cañas Diseño eléctrico

Ing. Roberto Vargas Dengo Ing. Christopher Jenkins MacDonald Diseño mecánico

Ing. Cañas Empresa constructora

Garita y Vega Wicho Garita Gerente de proyecto

Erik Steinberg D.T. Danny González Maestro de obras

Fernando Acuña Paisajismo

Herman González Kathy MacDonald Subcontratista estructura metálica

Ing. Juan Carlos Ortíz Iluminación

Victor Cañas Highlights de CR Ventanería

Aluvitec


Casa Indios Desnudos Península Papagayo, Costa Rica Victor Cañas

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Casa Indios Desnudos Península Papagayo, Costa Rica Victor Cañas

En un lote en forma de «península» con una leve pendiente que baja de la calle hasta el fondo y pendientes más pronunciadas en sus otros dos linderos, se sitúa, en la «punta de la nariz» de la misma, la Casa Indios Desnudos. Es un lote con vista al mar y a la Península Papagayo al fondo, y con vista a bosques naturales a sus dos costados, siendo uno de ellos Reserva Forestal. Se diseña una casa para disfrutar de las vista y para vivir al aire libre. Los espacios internos se integran con los externos, y al estar en el interior se siente como estar en el exterior. Se plantea que todos los espacios vivenciales tengan vista al mar o a la reserva forestal. Se accede a un vestíbulo, desde el cual se atisba el área social y la vista al mar, al que atraviesa uno de los dos ejes de circulación que estructuran el proyecto. El espacio principal de doble altura contiene sala, comedor y cocina y se abre con grandes ventanales hacia la terraza-piscina y hacia la Reserva Forestal, donde enmarca uno de varios Indios Desnudos. El ventanal se abre con puertas corredizas borrando toda barrera entre el interior y la terraza. La piscina se funde con un espejo de agua que rodea en su totalidad una sala de estar al exterior situada debajo del dormitorio principal, enmarcado por un juego de columnas en diagonal. Esta «isla» sombreada es el pivote del área social, situado en un lugar estratégico cerca de la cocina, recibe las brisas marinas y disfruta de magníficas vistas al bosque y al mar. Por medio de una de las pasarelas puente que atraviesa la doble altura del espacio social, se llega al dormitorio principal, el cual disfruta de la misma vista y brisas que la isla. Al segundo dormitorio de planta alta se llega por la pasarela-puente que pasa paralela a ese mismo espacio disfrutando de la vista al mar. Los dormitorios de planta baja tienen vistas a la Reserva Forestal. Se les llega por otra de las pasarelas de madera. Esta pasarela que sale de la sala familiar, atraviesa un espacio estrecho de altura variable con iluminación cenital, se abre hacia el área social de doble altura a un lado y hacia el bosque que se refleja en el espejo de agua al otro, pasa junto a la terraza y la estancia al aire libre, y remata en un balcón que se proyecta sobre la copa de los árboles hacia el mar y el atardecer. Es un recorrido rico en sensaciones producidas por la diversidad de espacios, por la calidad de la luz, y por las diferencias en alturas, escalas y vistas. Indios Desnudos es, en resumen, una casa diseñada para vivir al exterior disfrutando de la brisa del mar, del sol, de las vistas al mar y a un bosque lleno de flora y fauna tropical y salvaje.

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Planta de conjunto

Planta arquitectónica 1er nivel

Elevación este

Planta arquitectónica 2do nivel

Sección


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Proyecto

Indios Desnudos Ubicación

Península Papagayo, Costa Rica Año de diseño

2011 Año de construcción

2014 Diseño arquitectónico

Cañas Arquitectos Arq. Victor Cañas Colaboradores

Arq. Andrés Cañas Arq. Ricardo Chaves Arq. Sara Araya Diseño estructural

Ing. Ricardo Solano Diseño eléctromecánico

Ing. Felipe Terán Iluminación

Cañas Arquitectos Paisajismo

Randolph Watpool Diseño interior

Emily Lister Muebles

Aimeé Uriarte Empresa constructora

Constructom


Casa Ron Ron, Costa Rica Victor Cañas

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Casa Ron Ron, Costa Rica Victor Cañas

La casa Ron Ron se sitúa en un terreno angosto y largo limitado por una calle pública y por un escarpado precipicio con vista al mar, a la playa y volcanes en la lejanía. Esto determinó el diseño que se desarrolla en forma longitudinal, cerrándose a la calle y abriéndose a la vista. Como punto focal en la composición está un Ron-Ron (astronium graveolens), árbol nativo de Costa Rica y que está siempre presente como primer plano en la vista. Alrededor de él se diseñó un deck en voladizo cuyo extremo está 40 centímetros más bajo que el resto, creando un espacio mirador donde se puede uno sentar a gozar del paisaje. La casa se desarrolla en dos plantas, con el esquema tradicional de dormitorios y áreas privadas en planta alta y áreas sociales en planta baja. Al extremo de la composición, separado del resto de la casa y unido a a ella por un puente de madera sobre la piscina, se diseñó el dormitorio de huéspedes. El acceso se realiza a través de un camino de baldosas de concreto sobre un espejo de agua que se interna dentro de la casa, rematando con las gradas de madera suspendidas en cantilever que llevan al segundo piso. Sala, comedor y cocina ocupan la mayor parte de la planta baja. Las tres áreas están dentro de un mismo espacio, diferenciándose por pequeños cambios de nivel o paredes de media altura. Las tres se abren con puertas corredizas al área de estar exterior y a la piscina. A la piscina se accede en uno de sus extremos por una rampa inclinada tipo playa. Al otro extremo se diseñó una caída de agua y un wet bar al que se sirve desde la cocina. Sección

Al subir las gradas a la planta alta llegamos a un puente de madera que atraviesa el espacio y une los dormitorios por medio de pequeños puentes de vidrio. El dormitorio principal y su baño se sitúan en un sitio privilegiado con vista al mar, a las islas del Golfo de Papagayo, a unos acantilados y a dos volcanes, con el Ron Ron en primer plano y sirviendo de encuadre. La casa Ron Ron se diseñó para vivir al aire libre y disfrutar de las estupendas vistas que la rodean. Para esto se utilizó una estructura de columnas de concreto y vigas de acero que permiten una gran flexibilidad en el uso de grandes ventanales que integran el interior con el exterior.


Planta arquitectónica 1er nivel

Planta arquitectónica 2do nivel Sección

Sección


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Proyecto

Casa Ron Ron Año de construcción

2007 Área de construcción

420 m2 Diseño arquitectónico

Arq. Víctor Cañas Colaboradores

Arq. Andrés Cañas Arq. Ana Ulloa Arq. Rodolfo Ramírez Arq. Ricardo Chaves Ingeniería estructural

Ing. Ricardo Solano Ingeniería electromecánica

Ingeniería Cañas Ing. Andrea Zuñiga Diseño de iluminación

Arq. Víctor Cañas Diseño de jardines

Ricky Wallace Interiorismo

Ricky Wallace Constructor

Wallace Construction


Casa SaLo Punta San Lorenzo, Panamá Patrick Dillon / ENSITU, S.A.

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Casa SaLo Punta San Lorenzo, Panamá Patrick Dillon / ENSITU, S.A.

Hace años vivía en París, en un apartamento en el sexto piso de un inmueble en la Rue Montmartre, en Les Halles. Eran cuatro minúsculos cuartos al final de una escalera desvencijada con dos ventanas hacia la calle y una hacia un patio interior, y no podía estrecharme mis brazos sin tocar el techo. Durante años sentí que era el cielo, pero a medida que esa ilusión se desvanecía y se reveló ser más como una camisa de fuerza que como un paraíso, me encontré a menudo meditando en la idea de vivir algún día en un lugar sin paredes, sin ventanas, sin restricciones, sin límites. Años más tarde vino la revelación. Era una hermosa tarde de febrero, el cielo estaba teñido de naranja y morado y yo estaba sentado en el «break» de Santa Catalina, cuando de repente se me ocurrió que tal vez encontraría lo que desde hacía tanto tiempo soñaba en el promontorio que veía al oeste en el horizonte. Y así fue. Aunque a raíz de muchos años de práctica de agricultura de subsistencia la cima del cerro había sido transformada en un campo baldío, quemado y estéril, estaba rodeado por el cielo y el océano infinito, con una franja de bosque seco desde donde emanaban los llantos de monos aulladores y había una vista hacia el sur que juro dejaba ver hasta las Islas Galápagos. Parado ese primer día en el cerro, sabía que si íbamos a intentar vivir allí tendríamos que recrear el ecosistema devastado como primer paso, y con esa meta en mente nos pusimos a construir una estructura hecha de materiales recuperados que llevamos en camión, cayuco, balsa, panga, a cuesta de caballo y a cuesta de espalda, a través de caminos enlodados, pasando por el Río Grande, manglares, playas y ensenadas hasta la cima del cerro. Allí construimos un gran techo para captar agua de lluvia en tanques y una cisterna abierta que sirve también de piscina; sembramos plantas, flores y árboles por todas partes y dejamos a la madre naturaleza tomar su curso. A cambio nos regaló una explosión espontánea de vida, las aves volvieron primero, cantando en los aleros al amanecer, luego vinieron mariposas, ranas, serpientes, iguanas, más monos aulladores, hasta los venados que se habían cazado casi a la extinción encontraron el camino de vuelta. Siguiendo el ejemplo de la madre naturaleza y como respuesta a sus cambios de temperamento, crecimos la casa orgánicamente.

Localización

Cuando venían rayos, truenos y tempestades como una alucinación desde el sur, hicimos el techo más grande en esa dirección para encajar el choque de la colisión y deslizamos paredes traslúcidas para protegernos de la lluvia, asegurándonos un espacio de calma y la esperanza de salvación dentro del caos. Y cuando los vientos cálidos del verano soplaron sin tregua desde el norte en un intento de barrernos de la cima del cerro retiramos las paredes y el techo, ligero como una cometa, ondulaba como olas del océano o como un ave gigante tomando vuelo. Comenzamos construyendo la casa SaLo con el objetivo de recrear un ecosistema y de investigar la naturaleza esencial de la arquitectura tropical. Durante los últimos diecisiete años la casa ha sido como una especie de laboratorio donde hemos experimentado con estructuras, materiales y métodos de construcción, esperando de esa manera llegar a alguna conclusión respecto a estos temas. Pero resulta que es mejor que el experimento se quede sin conclusiones y lo único que puedo decir con certeza es que la experiencia de construir y vivir allí nos ha llevado a apreciar más que nunca algunas cosas simples e infinitas como lo son el espacio y el tiempo, permitiéndonos de paso un destello de lo que tal vez sea el paraíso. Planta arquitectónica


Elevación principal

Sección

Sección


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Proyecto

Casa SaLo Ubicación

Punta San Lorenzo, Provincia de Veraguas, República de Panamá Área construida

250 m2 Cliente

Patrick Dillon Arquitecto

Patrick Dillon Constructor

Patrick Dillon / Comunidad de Arrimadero Fotografía

Fernando Alda


Casa Bovarnick-Castro El Copé, Panamá Patrick Dillon / ENSITU, S.A.

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Casa Bovarnick-Castro El Copé, Panamá Patrick Dillon / ENSITU, S.A.

Habíamos conocido los clientes cuando nos visitaron un fin de año en Casa SaLo. Estaban en ese tiempo en busca de un terreno en las montañas de la cordillera central del país, donde soñaban con construir una casa de campo, y al cabo de su estancia aquel fin de año con nosotros pidieron que les asesorara en la búsqueda de un sitio en donde realizar su proyecto. Unos meses después encontramos un sitio de unas 5 hectáreas en las montañas de la Provincia de Coclé, cercano al Parque Nacional Omar Torrijos, desde donde disfrutamos de impresionantes vistas de la cordillera hacia el norte, este y sur, y concluimos rápidamente que ese era sin duda el lugar en donde debía estar la casa.

Elevación noreste

Así comenzamos a pasar fines de semana acampando allá, explorando, caminando por las montañas, bañándonos en el helado río que tumultuaba al pie del cerro, sintiendo, escuchando, oliendo —intentando entender la mejor manera de organizar e integrar la casa en el sitio y de retener la esencia de la experiencia de acampar allá. Desde el primer momento en que llegamos al lugar era aparente para todos que el panorama de la cordillera iba a ser el enfoque visual de la experiencia, así que decidimos distribuir en el costado del cerro las diversas funciones de la casa en una línea con forma de «S», siguiendo una cota topográfica y orientando todos los espacios hacia las vistas.

Elevación noroeste

Esta «S» está atravesada por la entrada principal a la casa, ubicada encima del sendero que usábamos para bajar del acampamento al río —hecho que formalizamos con un espejo de agua— una especie de antecámara al río que aún se accede desde ese punto de la casa. En una de las alas están ubicadas cuatro recámaras y tres baños, mientras que en la otra se ha organizado un amplio espacio que contiene la cocina, el comedor, la sala y tres terrazas suspendidas frente al valle.

Elevación sureste

Las fundaciones consisten de una red de zapatas y vigas sísmicas de hormigón armado, encima de las cuales se erige una estructura portante de columnas y vigas de acero que soportan un techo liviano de una sola agua. El techo consiste en una estructura liviana de carriolas de zinc y una cubierta de zinc ondulada. La mayor parte de las paredes son de madera recuperada de casas demolidas de la antigua Zona del Canal, dispuestas en forma de persianas fijas. Esta fachada de persianas de madera fijas es la que ordena el patio de entrada a la casa, mientras que las fachadas norte, este y sur son grandes paños de vidrio o de mallas de mosquito abiertos a las vistas, el sol y los vientos que atraviesan la casa constantemente. Los pisos interiores son de bálsamo y los de las áreas exteriores son de teca.

Sección


Localización

Planta arquitectónica


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Proyecto

Casa Bovarnick-Castro Ubicación

El Copé, Provincia de Coclé, República de Panamá Cliente

Sr. Andrew Bovarnick Sra. Priscilla Castro Arquitectos

Patrick Dillon ENSITU, S.A. Ingeniero estructural

O.M. Ramirez y Asociados, S.A. Ingeniero de mecánica / eléctrica

Ing. Luis Carlos Gotti Fotografía

Fernando Alda


Casa Bermingham-Longwater Gamboa, Panamá Patrick Dillon / ENSITU, S.A.

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Casa Bermingham-Longwater Gamboa, Panamá Patrick Dillon / ENSITU, S.A.

«Tenemos una necesidad mental de caer en la cuenta de estar enraizados en la continuidad del tiempo, y en el mundo artificial, es cometido de la arquitectura facilitar esta experiencia». Juhani Pallasma, Los Ojos de la Piel

Hace sesenta años el filósofo y fenomenólogo Gaston Bachelard escribió en su obra La Poética del Espacio que «nuestra casa es nuestra esquina del mundo... nuestro primer universo, un verdadero cosmos en todos los sentidos de la palabra». En mi caso, mi primer universo y verdadero cosmos fue Gamboa, un pueblo canalero ubicado en el bosque húmedo tropical, en la confluencia del río Chagres y el Canal de Panamá en la zona del Canal de Panamá, un enclave norteamericano de unos 1,200 km2 que fue financiado, diseñado, construido y operado por el gobierno de Estados Unidos durante casi un siglo, entre 1903 y 1999. En 2005 fuimos invitados a diseñar una residencia unifamiliar en Gamboa, sobre los restos de una estructura multifamiliar construida en la década de 1930 que había sido irremediablemente dañada durante la invasión norteamericana de Panamá en 1989. De la que era originalmente una estructura de concreto y madera de tres niveles, solamente la estructura de la planta baja, de columnas y vigas de concreto armado, había sobrevivido a la agresión. Yo había pasado parte de mi adolescencia en ese lugar y recordaba la experiencia multisensorial que era vivir allí —el ritmo de los intensos aguaceros que caían sobre el techo de zinc en la época lluviosa y las brisas secas del verano que invadían pacíficamente la casa por las ventanas abiertas, el sonido de los cláxones de las naves navegando por el canal y los silbatos del tren que conducía del Atlántico al Pacífico, las manadas de aves que alborotaban el jardín todas las mañanas y atardeceres, y los olores que emanaban de la selva tropical que nos envolvía como un manto impenetrable, incomprensible e inexplicable. Afortunadamente, era una experiencia que también habían vivido plenamente los clientes y juntos decidimos, desde nuestro primer encuentro, que la casa debía perpetuar esas experiencias multisensoriales que compartíamos, respetando la herencia arquitectónica del pueblo sin recurrir a la construcción de una réplica de la misma.

de los aguaceros, sol e insectos, o más aún, sencillamente para estar en sintonía con la naturaleza de este singular universo y verdadero cosmos en todos los sentidos de la palabra. La estructura portante de la casa es un sistema de columnas y vigas de hormigón armado que se integró a la estructura de hormigón original. Esta estructura original tuvo que ser reforzada con armaduras de acero, las cuales han sido integradas a la expresión arquitectónica. La estructura ha sido revestida principalmente con paneles fijos y persianas operables de madera de pino amarillo del sur (recuperada de casas demolidas de la antigua Zona del Canal) en la planta baja y de teca en las plantas altas. Los pisos interiores son de bálsamo y los de las áreas exteriores son de teca.

Sección

Dado el gran tamaño de la estructura original decidimos que las áreas residenciales cerradas ocuparían solamente la cuarta parte del área disponible, con el setenta y cinco por ciento restante reservados para funciones complementarias y patios, donde sembramos varias especies nativas de árboles y cubre-suelos para absorber el calor solar e inducir la ventilación natural de la estructura. En la planta baja se ubicaron, en torno a los patios ajardinados, las entradas principales, los cuartos de juego y recámaras para tres niños, el garaje, lavandería, depósito y un taller. En el segundo nivel se ubicó la sala, comedor, cocina, terrazas, piscina y un baño japonés, mientras que en el tercer nivel se localizó la recámara de los padres, desde donde disfrutan las impresionantes vistas del Canal de Panamá en la distancia. Sección

Con el propósito de asegurar el perímetro de la casa y facilitar la ventilación natural y el aislamiento térmico de los espacios interiores, la planta baja ha sido revestida con paredes de acrílico traslúcidos y persianas fijas de madera recuperada de casas demolidas de la antigua Zona del Canal, mientras que el resto de la casa ha sido revestida con paneles fijos, persianas operables y puertas corredizas de teca que se «afinan» según las condiciones climáticas para capturar la luz y las brisas prevalecientes o para protegerse


Localización

Planta arquitectónica 1er nivel

Elevación norte

Planta arquitectónica 2do nivel

Elevación oeste

Planta arquitectónica 3er nivel


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Proyecto

Casa Bermingham-Longwater Ubicación

Gamboa, Provincia de Colón, República de Panamá Cliente

Sr. Eldredge Bermingham Sra. Chimene Longwater Arquitectos

Patrick Dillon, ENSITU, S.A. Ingeniero estructural

O.M. Ramírez y Asociados, S.A. Ingeniero de mecánica/ eléctrica

Ing. Luis Carlos Gotti Ingeniero de plomería

Ing. Maria Benedito Constructor

Arq. José Velarde Fotografía

Fernando Alda


Delpin House, Puerto Rico Fuster + Architects

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Delpin House, Puerto Rico Fuster + Architects

El diseño de esta residencia unifamiliar está basado en la idea de crear un ambiente introvertido y espiritual que actúe como refugio a la hostilidad y caos del contexto urbano vecino. Se propone maximizar el uso de este pequeño terreno de tal forma que se pueda generar una elaborada secuencia de espacios interiores, semi-interiores y patios que ocurren a través de la residencia. La secuencia espacial culmina en una amplia sala con cuatro grandes tragaluces cilíndricos y una piscina interior. Aunque la residencia posee pocas ventanas, la iluminación y ventilación se lleva a cabo a través de los patios anteriormente mencionados. Estas aperturas exteriores son protegidas por paneles de corten perforados. El aspecto minimalista de la residencia está hecho para que trabaje como contrapunto al caos visual del contexto.

Planta arquitectónica 1er nivel

Elevación

Sección

Planta arquitectónica 2do nivel


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Proyecto

Delpin House Lugar

Miramar, San Juan, Puerto Rico Fecha

2006 Clientes

Carlos y Eneida Delpin Arquitectos

Nataniel Fúster FUSTER + Partners Architects Equipo

Nataniel Fúster George Stewart Angel Rodriguez Ingeniero estructural

Luis Daza Programa

House Refurbishment Contratistas

Julio Vega Marcelino Mojica


El Blok Hotel Vieques, Puerto Rico Fuster + Architects

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El Blok Hotel Vieques, Puerto Rico

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Fuster + Architects

El hotel boutique El Blok está localizado en Esperanza, un tranquilo poblado al sur de la isla, municipio de Vieques, a 13 kilómetros al este de Puerto Rico. Queda emplazado en un pequeño lote en el área del Malecón de dicha localidad y por esta razón su forma y su programación son muy compactas. En un espacio muy limitado coexisten unas 23 habitaciones, un restaurante, una terraza con jacuzzi, estacionamiento y áreas de servicio. El Blok está inspirado en las formas, la porosidad y la densidad del arrecife de coral. Fue conceptualmente concebido como un bloque de coral sacado del fondo del mar. Sus fachadas están definidas por paneles prefabricados de hormigón reforzado con fibra de vidrio (GFRC) cuyo diseño se deriva de las formas coralinas. Estos paneles actúan como una mampara continua que filtra la luz natural y permite el paso del viento hacia los balcones de las habitaciones. Algunos de estos paneles abren como puertas permitiendo acceso visual ininterrumpido hacia el exterior del edificio. Las formas curvilíneas de El Blok también hacen referencia a la sinuosidad de la orilla del Mar Caribe que queda frente al hotel, y se acoplan a la carretera curva que define el frente de la propiedad. Al hotel se accede por una escalera de hormigón expuesto en forma de abanico que lleva al segundo nivel, donde está localizado el restaurante. El nivel del restaurante es predominantemente abierto ya que sigue los preceptos de la planta libre. Las habitaciones quedan en los próximos dos niveles; su organización en planta es radial para garantizar variedad de vistas, el máximo de iluminación natural y ventilación. En el centro de los

Sección

niveles habitacionales queda localizado un espacio abierto de planta ovalada que hace referencia a los patios interiores de la arquitectura vernácula caribeña. Este patio unifica los diversos niveles del hotel a través de la luz natural y hace que la circulación y el servicio hacia las habitaciones sean óptimos, ya que su forma reduce la distancia del recorrido peatonal. Las habitaciones recrean en sus respectivos micro-espacios el mundo orgánico y permeable del hotel. La terraza en el techo del hotel tiene un jacuzzi y chimeneas prefabricadas que cubren tuberías de servicio y establecen un contrapunto vertical con el horizonte. La estructura principal del hotel es de hormigón armado, material cuyas terminaciones han quedado mayormente expuestas ofreciéndole un carácter particular a los diversos espacios. Paralelamente, se diseñaron unas losas hidráulicas con un patrón inspirado en la planta del hotel. Estas losas siguen la tradición del uso de losetas de hormigón con color en la arquitectura de la cuenca del Caribe. Las maderas empleadas en gran parte del trabajo de ebanistería es madera local. El Blok es un hotel sostenible ostentando una certificación LEED Gold. Su diseño y su organización compacta hace que su huella física y ecológica sea muy limitada. Tanto las envolturas de techo como las de fachadas son muy eficientes en cuanto a su aislamiento térmico. Su techo recoge las aguas de lluvia para ser reutilizadas. Emplea al máximo la luz y la ventilación natural.


Planta arquitectónica 1er nivel

Planta arquitectónica 3er nivel

Planta arquitectónica 2do nivel


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Proyecto

El Blok Hotel Arquitectos

Fuster + Architects Ubicación

Vieques, Puerto Rico Equipo de Diseño

Nataniel Fúster George Stewart Heather Crichfield Sadie Winslow Eric Barrios Luis R. Albaladejo Jose Pagán Área

2,211.0 m2 Fecha

2014 Fotografías

Dianne Puliza Jaime Navarro Simon Chaput Nataniel Fúster Consultores

Juan Ayguabibas Fernando Cortés Juan Requena Jorge Torres Óscar Marty Constructora

Venegas Construction Corp


Therapeutic Pools, Escuela La Esperanza San Juan, Puerto Rico Fuster + Architects

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Therapeutic Pools, Escuela La Esperanza San Juan, Puerto Rico Fuster + Architects

Las piscinas están diseñadas como un espacio terapéutico para ser utilizado por niños con discapacidades físicas entre las edades de 5 y 16 años, especialmente por los estudiantes de la escuela La Esperanza. También podrán ser utilizadas por el público general. Por tal razón, el edificio es color verde esperanza (verde amarillento) y la palabra «esperanza» está escrita en el fondo de la piscina principal. Esta estructura es la primera de su tipo en Puerto Rico. El proyecto está localizado en un estacionamiento vacío adyacente a la escuela La Esperanza. Este emplazamiento posibilita la conexión entre las piscinas y la escuela a través de un acceso peatonal que conecta los dos solares. Esta movida ayudó a mantener un bajo presupuesto y proveer espacio para una futura expansión del proyecto. Los protagonistas del espacio son la luz natural y el cielo. Una de las intenciones más importantes del proyecto fue crear un espacio único donde la luz natural transforme constantemente la atmósfera interior, generando una conexión directa entre el usuario y la naturaleza y así poder facilitar el proceso de sanación. Dentro de las piscinas, los huecos en el techo y los altos parapetos cilíndricos enmarcan el cielo generando una relación directa entre los usuarios y la esfera celeste. Esto es importante ya que los niños reciben sus terapias flotando y mirando hacia arriba. Cada piscina es tratada como un patio interior, usando como precedente la arquitectura colonial y vernácula de Puerto Rico. La tecnología del material utilizado para su construcción (paneles con aislamiento térmico recubiertos de mortero estructural) mantiene el espacio a una temperatura agradable en un ambiente más introvertido. El diseño se enfoca en potenciar, resaltar y promover la experiencia espacial de los usuarios sobre los requerimientos clínicos necesarios en un espacio terapéutico. No obstante, el edificio cumple con todos los requerimientos de diseño para acceso universal, lo que elimina las barreras para cualquier tipo de usuario. Esto hace que este proyecto se diferencie de otros de su tipo que tienden a enfocarse en hacer muy visibles los requerimientos clínicos como rampas y barandas, colocando en un segundo lugar la experiencia del usuario. Las formas cilíndricas y curvas acentúan el carácter introvertido y agradable del espacio generando una atmósfera relajada y acogedora en donde ofrecer las terapias. La secuencia de entrada culmina con un pequeño chorro de agua que, a la vez que funciona como parte del sistema de filtración, genera una atmósfera sonora de tranquilidad, relajación y paz. En contraste con el color brillante del exterior, los terminados interiores son predominantemente blanco y colores neutrales, reforzando así el sentimiento de paz y tranquilidad que emana del espacio.

Planta arquitectónica

Elevación

Sección


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Proyecto

Therapeutic Pools para la Escuela La Esperanza Ubicación

San Juan, Puerto Rico Fecha de terminación

2015 Cliente

Municipio de San Juan, Puerto Rico Carmen Yulín Cruz, Alcaldesa Arquitectos

Fuster + Architects, PSC Equipo de trabajo

Nataniel Fúster Heather Crichfield Sadie Winslow Santiago Garramuño José Pagán Luis R. Albaladejo Contratista

BIM Contractors


Parque Luis Muñoz Marín San Juan de Puerto Rico Andres Mignucci Arquitectos

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Parque Luis Muñoz Marín San Juan de Puerto Rico Andrés Mignucci Arquitectos Texto: María Isabel Oliver

Más que un bricolage de edificios, calles, plazas y parques, la ciudad es además una antología de debates, consensos, y discursos, que han configurado el tejido social y urbano y el funcionamiento del territorio. A partir de los años cincuenta, la cultura del automóvil configuró el orden de la ciudad moderna a través de extensas vías de velocidad que generaron segregación, barreras y fragmentación territorial. Como consecuencia, el espacio público quedó reducido ante la idea utópica de la movilidad y la funcionalidad en la ciudad. Volver a construir ciudad implica entonces el reclamo de espacios que respondan a la consolidación de zonas urbanas dispersas junto a formas contemporáneas de habitar. Ante estos retos, la intervención al Parque Luis Muñoz Marín, del arquitecto Andrés Mignucci, reflexiona sobre las políticas públicas y los efectos de la discontinuidad urbana. El parque, un organismo vivo de unificación y consolidación, surgió como parte del Plan Regional para el Área Metropolitana de San Juan, en 1956. Bajo la dirección del urbanista uruguayo Eduardo Barañano, el plan propuso la creación de un sistema metropolitano de parques que serviría de cinturón verde eslabonando espacios abiertos, deportivos y recreativos. Localizado en los terrenos delimitados por la avenida Roosevelt al norte, la avenida Pineiro al sur, el expreso Las Américas al este y la quebrada Josefina al oeste, el plan maestro original esbozó una estrategia de diseño basada en el desarrollo de dos grandes áreas: el sector norte, adyacente a la avenida Roosevelt, dedicado principalmente a equipamientos deportivos y entretenimiento a gran escala; y el sector sur, adyacente a la avenida Piñeiro, dedicado a la recreación pasiva, extendiéndose mediante puentes sobre el río Piedras con una gran laguna artificial proyectada como zona de transición entre las dos áreas principales. El proyecto para el Parque Luis Muñoz Marín rehabilita y moderniza las facilidades existentes ubicadas al sur del río Piedras, y aumenta su diversidad programática. El parque se asemeja a la configuración de una compleja célula vegetal. En la periferia, la pared celular se delimita a través de las vías rápidas y la autopista. El proyecto rompe el antiguo conjunto de verjas y muros, abriendo y haciendo visible el parque ante la ciudad y su ciudadanía. Un nuevo paseo central sirve de espina dorsal uniendo la entrada principal con nuevos elementos programáticos. En su interior, la membrana celular crea una segunda capa compuesta de nuevos volúmenes en hormigón expuesto que delimitan los espacios líquidos y verdes. Los organismos vivos contenidos dentro de estas membranas conforman hitos en el paisaje que, a través de golpes de agua emanando de monumentales torres en trencadis, parques de juego, paseos elevados, y el legendario árbol sembrado por Muñoz Marín, revitalizan el espacio público y conforman nuevos lugares de encuentro e integración social. Conexiones con el resto de la ciudad, como el nuevo puente sobre el río Piedras que conectará a la segunda fase del parque, la restauración del antiguo teleférico y la integración al sistema de transporte público de la ciudad, enuncian la promesa de transformaciones urbanas que solo pueden surgir de las acciones públicas y los convenios sociales.

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Planta arquitectónica de conjunto


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Proyecto

Parque Luis Muñoz Marín Localización

San Juan de Puerto Rico Cliente

Municipio de San Juan Hon. Carmen Yulín Cruz, Alcaldesa Fecha diseño

2013-2014 Fecha construcción

2015-2016 Arquitectos

Andrés Mignucci Arquitectos Equipo de trabajo

Andrés Mignucci FAIA Maribel Ortiz William Collazo Luis Orlando Peña Viviana Lasalle Rosalyn Román Héctor Camacho Antonio López Consultores

Ing. Miguel Zapata (Estructuras) Ing. Antonio Hernández (Civil) Ing. Carlos Urrutia (Electricidad) Ing. Jorge Torres (Mecánica y plomería) Jaca & Sierra (Suelos) Ing. Pedro Dávila Colón (Agrimensor) Pedro Juan Rivera, PhD. (Arbolista) Diseño de elementos: Mosaico en trencadis en torres y estanque lineal

CeRo Design Instalación «Rodapiés Rotondo» en árbol de Muñoz

Jorge Rigau Arquitectos: Jorge Rigau Josué Rivera Gandía Alberto Rigau Paisajismo

Gabriel Berriz & Associates Arq. Frances de la Rosa Señalización

Alonso + De la Cruz Luis Ernesto Alonso Alberto de la Cruz Gerentes de proyecto

Arq. Irvis González (diseño) Ing. Jessica Colón (construcción) Inspección

Ramón Zequeira & Asociados Constructor

3-0 Contractors Fotografía

Maribel Ortiz


I.U.F.M de Guyane Franck Brasselet / Jungle Architecture Group Cayenne, Guyana Francesa

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I.U.F.M de Guyane

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Franck Brasselet / Jungle Architecture Group Cayenne, Guyana Francesa

Le projet a été élaboré pour avoir la faculté, d’une part, de s’adapter aux différents scénari d’aménagement du PUG (mutualisation d’une partie des parkings, accès et positionnement de l’amphithéâtre), et d’autre part de préserver dans les trois enveloppes qui le composent la faculté de redistribuer les unités et entités fonctionnelles sans altérer la cohérence d’une conception climatique optimisée. Le projet a ainsi pu se construire au gré des phases de conception pour aboutir à une réponse adaptée aux attentes du maître de l’ouvrage, notamment en matière de QEA® (Qualité Environnementale Amazonienne). Un projet bioclimatique réellement maîtrisé intégré à une démarche globale QEA: Pari sur «l’intelligence à plusieurs», sur une bonne gestion à long terme et sur une recherche de qualité, cette démarche HQE® est «encore plus justifiée» pour un établissement devant accueillir les futurs citoyens actifs de la formation. Il est évident que ce début de siècle ne peut être que celui d’un vrai développement durable, c’est-à-dire capable de «satisfaire les besoins de générations présentes sans compromettre la capacité des générations futures à satisfaire les leurs…». Notre projet par son exemplarité et sa forte connotation pédagogique, est un édifice pilote, un préalable emblématique à une progressive conscientisation de la démarche environnementale comme à ses aboutissants. Le programme nous a alors offert la possibilité de concrétiser un projet idéalement apte à répondre à ces attentes de la part des décideurs Guyanais. Les trois configurations de bâtiment réalisables en climat équatorial y sont formalisées par une entité climatisée, une entité naturellement ventilée et une unité gérant l’intermittence. Des principes constructifs adaptés, un edifice simple, performant et pérenne: Les performances attendues feront de l’IUFM, avec le Lycée II de Rémire-Montjoly, deux pièces urbaines majeures représentatives de «l’excellence Guyanaise» en matière de confort climatique. Pour aboutir à ces performances, les éléments suivant ont été mis en œuvre: toiture équipée d’une centrale photovoltaïque (1800 m2), bâtiment à énergie positive (il produit plus que se qu’il consomme), chauffe-eau solaire, étagère de lumière, contact de feuillure coupant la climatisation à l’ouverture des baies, détecteurs de présence pour déclanchement de l’éclairage, éclaire performant à ballast électronique, brasseurs d’air, brise-soleil, plancher collaborant bois-béton, récupération des condensats de climatisation, températures de climatisation consignées… Le bâtiment bénéficie également des primes délivrées par EDF dans le cadre du Certificat d’économie énergétique (CEE). La notion de cout global: La démarche QEA® est une démarche environnementale globale qui a pour but de conduire à la réalisation d’un projet architectural dont l’impact sur l’environnement local, régional et planétaire est minimal et dont l’impact sur le confort et la santé de ses occupants est optimal. Cette démarche est facilitée par l’usage d’un certain nombre d’outils permettant à la fois de qualifier la qualité environnementale du projet, de fixer des objectifs quantitatifs et qualitatifs à atteindre et de suivre la mise en œuvre de ces objectifs. La démarche QEA®, développée par l’ADEME Guyane, constitue donc un apport méthodologique à la réalisation d’une architecture du développement durable. Cette démarche de qualité peut être qualifiée de «win-win-win», c’est-à-dire gagnante à la fois pour le propriétaire ou gestionnaire un bâtiment, pour ses utilisateurs ou occupants et enfin, pour les personnes vivant dans son environnement proche ou lointain. La rigueur et la simplicité des choix constructifs à été guidée par une bonne connaissance des compétences locales des entreprises du bâtiment. Le projet s’organise en deux axes majeurs directement induits par les contraintes climatiques. L’amphithéâtre se trouve logiquement à la croisée de ces deux axes, symbiose entre ventilation naturelle passive

et performante centralisée vers une intermittence raisonnée. Un langage de auvents par niveaux, incontournables en Guyane a été particulièrement développé et optimisé pour garantir la pérennité des ouvrages. L’amphithéâtre est protégé par un «Katoury» réalisé en structure bois local. Le batiment climatisé: Le bâtiment principal est caractérisé par ces espaces d’accueil et de vie conviviaux, fonctionnant en harmonie avec un atrium central microclimatique. Le batiment naturellement ventilé: Le bâtiment d’enseignement, fonctionnant sur 4 niveaux, est caractérisé par sa rigueur propice à l’apprentissage dans des conditions de confort climatique optimum. Les calculs démontrent la permanence, quelque soit l’heure de la journée et la période de l’année une température intérieure équivalente à la température extérieure. Le bâtiment à une morphologie générale guidée par la ventilation traversante, fine, haute et longue. L’amphithéatre: Le principe acoustique consiste en une trame élliptique formant une parois acoustique performante dans un espace rassurant et convivial. L’habillage en bois de ces colonnes, qui n’est pas sans rappeler l’ambiance de la forêt, donnera à ces réflexions nécessaires une rondeur et un timbre optimisé pour la parole, mais également pour des prestations musicales occasionnelles.


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Maîtrise d’Ouvrage

Rectorat de Guyane Architecte

Jungle Architecture Group BE QEA

Concept Energie - Solener BET structure béton

B.I.E.B. BET structure bois

I.C.E.B - BIEB BET fluides

A2E BET climatisation

Tecsol BET acoustique

Christian Hugonnet BET VRD–Paysagiste

Agence Ter Programme: Shon

5,357 m2 Etudes

concours octobre 2003 Chantier

24 mois Livraison

Septembre 2009 Descriptif technique

Structure porteuse du bâtiment climatisé en béton banché, structure du bâtiment ventilé en ossature bois, planchers collaborants bois-béton, ossature bois local et charpente lamellé-collé, menuiseries bois et aluminium, cloisons agglos et Pyropli®, revêtements de sol Linoléum biodégradable, couverture Meps® Equatorial, toiture végétalisée sur 900 m2, espaces extérieurs plantés.


Mairie annexe de Maripasoula, antenne du Parc Amazonien de Guyane et bureau de poste à Taluhwen Franck Brasselet / Jungle Architecture Group Cayenne, Guyane

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Mairie annexe de Maripasoula, antenne du Parc Amazonien de Guyane et bureau de poste à Taluhwen Franck Brasselet / Jungle Architecture Group Cayenne, Guyane

rampe 5% ±1,0

0

rampe 5%

±1,5

rampe 5%

0

±2,0

0

ac

cè

sa

u rd

c

LOC AL 19,3 TECH m2 . dalle béto n

Sont regroupés au centre du village le pouvoir culturel (l’école), le pouvoir coutumier amérindien (symbolisé par le Tukusipan), le pouvoir administratif (la mairie) et le pouvoir économique (la poste).

ESP ACE 104 HAMA ,4 m CS 2

0

pe

7%

m

16

ra

0

pla

±0,2

DP

Situé en pays amérindien au sein du Parc amazonien de Guyane, l’annexe de la mairie de Maripasoula à Taluhwen s’insère naturellement au sommet d’un petit morne dans la continuité des chemins existants d’un village isolé sur la haute Lawa, à deux heures de pirogue (pas d’autre accès) en amont de Maripasoula (l’accès à Maripasoula se fait en avion ou en 4 jours de pirogue).

SAN .H 10,4 AND. m2 er p

0

ino

P.8

nch

t re

fen

du

±2,5

0

0

Il est implanté en fonction des pluies dominantes en saison des pluies et des vents dominants en saison sèche. Les vents sont généralement très faibles en site isolés de part la forte rugosité de la forêt amazonienne. Ils sont souvent canalisés dans la direction du lit du fleuve.

dalle béto n

P.8

Il dialogue par sa façade courbe et sa grande rampe PMR avec le «tukusipan», carbet de réunion, symbole fort de la culture architecturale amérindienne. Le bâtiment allie respect de la culture et approche bioclimatique notamment en termes de conforts et d’énergie. Le terrain d’assiette n’a pas fait l’objet de terrassements. Le bâtiment n’a pas eu recours à des fondations profondes. Plan du RDC

10,00 rampe 5%

±1,0

0

rampe 5%

±1,5

rampe 5%

0

±2,0

0

La ventilation naturelle traversante, la toiture sur-ventilée, les protections solaires, l’isolation de toiture, les faux-plafonds en tôles perforées, la végétalisation des abords pour éviter l’albédo du sol font de la construction une réalisation exemplaire. Le bâtiment est alimenté en eau chaude solaire sanitaire (400 l).

P.80

BUR. 19, POSTE 3 m2

ATT EN 17,6 TE m2 P.80

pla

0

P.80

nche

BU 12,8 R.2 m2

pe

P.8

BU 12,1 R.1 m2

is

SAN .H 10,4 AND. m2

RÉU 33,4 NION m2

BU 12,2 R.3 m2

7%

m

ra

r bo

±2,5 P.8

0

0

En terme de préservation des ressources, le bois massif local à été débité en Guyane et en partie à moins de 2 km du chantier, bois brut écaris. La performance énergétique se traduit par un dispositif de captage actif d’énergie renouvelable (centrale solaire), à énergie positive auto-consommée et réinjectée sur le réseau du village alimentant une installation à basse consommation. La récupération des eaux de pluies permettra au bâtiment d’être autonome annuellement, la ressource en eau potable étant problématique sur les villages du fleuve. L’assainissement est réalisé par lagunage à macrophytes.

P.80

BUR.

DP 14 0

0

4 19,3PASSA m2 GE

P.8

3,00

Autres éléments d’appréciation: • Conforts, ambiances: Confort acoustique, visuel, olfactif, choix de couleurs et de matériaux, aménagements intérieurs: Bois sombres pour repos de l’œil (très forte luminosité en Guyane) • Santé: Qualité de l’air intérieur, choix des matériaux, prise en compte de la santé et du bien-être: Ventilation naturelle, bois local. • Innovations: Approche innovante appliquée à la conception, la gestion du projet, la formation des professionnels, la réalisation du chantier, le développement de matériel spécifique, la vie du bâtiment et son évaluation. • Pédagogie: Diffusion des informations avec les enseignements tirés du projet, visite de professionnels, scolaires, panneaux explicatifs, articles de presse, visite de chantier: Formation de résidents amérindiens sur le chantier de charpente et d’un responsable de l’entretien de la lagune à macrophytes.

dalle béto n

écra

n

3,00

Plan de l’etage

+5,64

+2,50

+0,20

Coupe A-A’


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Maître d’ouvrage

Commune de Maripasoula et Parc Amazonien de Guyane Architecte mandataire

Jungle Architecture Group (JAG) Architecte associé études

BOA BET structure

BIEB BET fluides

A2E / GITCE Entreprise générale

Cabalé SU

126 m2 SHON

210 m2 Altitude

108 M-NGF Mission

Base Livraison

2015


Maison de la Reserve Naturalle des Marais de Kaw-Roura Franck Brasselet / Jungle Architecture Group Cayenne, Guyane

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Maison de la Reserve Naturalle des Marais de Kaw-Roura

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Franck Brasselet / Jungle Architecture Group Guyana Francesa

Programme: Il s’agit du bâtiment d’accueil de l’association Arataï, qui gère les trois réserves naturelles de Guyane, dont celle des marais de Kaw-Roura dans laquelle est implanté le bâtiment. Le bâtiment comporte une partie privée constuituée de deux bureaux, l’un pour le conservateur de la réserve, l’autre pour les gardes, d’une réserve et d’un espace caféteria, et une partie publique, comprenant un poste accueil-standard, et une grande salle ouverte sur les marais permettant la mise en place d’expositions ou de manifestations. Ces deux parties ont chacune un accès indépendant et praticable par les handicapés, malgré la position de la maison sur pilotis. Images et concepts: De part la nature du projet, une démarche adaptée et pertinente vis à vis de l’environnement et du développement durable nous a semblé indispensable. Certaines cibles de la démarche Haute Qualité Environnementale ont alors été déterminées: a) Maitriser les impacts sur l’environnement: •฀ Relation harmonieuse du bâtiment et de son environnement immédiat: •฀ Le bâtiment est implanté le long du canal, à la façon d’un “bâtiment quai“ afin que sa découverte se fasse d’une façon cinétique. Tout d’abord depuis l’entrée du canal, sa morphologie est à l’échelle des maisons du bourg, ensuite sa longue façade se déroule devant la pirogue, prenant toute sa mesure en relation avec les marais en arrière-plan, et leur reflets dans les fenêtres. •฀ Lors de l’arrivée en pirogue, la toiture s’efface en une ligne virtuelle pour ne laisser visible que les parois en bois irisées par les reflets du canal. •฀ Chantier à faibles nuisances: •฀ La construction bois permet un chantier propre, notamment grace à la préfabrication de l’ensemble de la structure en atelier. •฀ Choix intégré des Procédés et produits de construction locaux: •฀ Utilisation de bois Guyanais et du savoir faire local de Compagnons charpentiers •฀ Stockage de CO2 •฀ Approche bio-climatique / Maitrise de l’energie: •฀ Limitation des apports en façades par une double peau bois, de grands débords de toiture, des lisses horizontales comme brise soleil et des films réfléchissants performants sur les vitrages. •฀ Eclairage par Lampes Basse Consommation, alimenté par la première centrale solaire de France. •฀ Ventilation naturelle et accélération de l’air par une porosité supérieure sous les vents dominants en façade. •฀ Isolation de la sous-face de la couverture. •฀ Choix d’un terrain largement dégagé. •฀ Limitation de l’albédo du sol et ventilation de la sous-face de plancher. •฀ Entretien et maintenance: •฀ Grande durabilité du bâtiment obtenue par les larges débords de toiture, le choix de platines de charpente et quincaillerie inox, le choix des essences de bois en fonction de la localisation et des classes de risques. •฀ •฀ b) Creer un environnement intérieur satisfaisant: •฀ Confort hygrothermique: •฀ Mise en place de brasseurs d’air.

Parti architectural: • Ouvrir des espaces conviviaux de larges courbes offrant des vues panoramiques sur les marais et cadrant les vues sur le canal et sur le bourg. • Adaptater les techniques traditionnelles de mise en œuvre comme la gaulette tressée et s’inscrire dans une démarche globale de projet bois (ossature / menuiseries / mobilier). • Un travail particulier sur la lumière naturelle (soleil couchant, reflets de l’eau…) • Une façade sur le canal résolument contemporaine qui offre de multiples textures. Kaw est une commune de l’intérieur de la Guyane isolée dans les marais. Le bâtiment est situé à l’entrée du village au bord du canal d’accès. La maison de la réserve naturelle des marais de Kaw est un lieu de découverte et de sensibilisation pour le public venant visiter la réserve naturelle. Face à la nature du projet, une volonté forte de l’architecte a permis de réaliser un bâtiment adapté à l’environnement et aux critères du développement durable. Certaines cibles de la démarche Haute Qualité Environnementale ont alors été déterminées. Le bâtiment, isolé en toiture et protégé par de grands débords de toiture, est rafraîchi par ventilation naturelle. Il est composé d’éléments préfabriqués essentiellement à partir de bois guyanais. Le chantier est propre. Le bâtiment est alimenté en énergie renouvelable. L’électricité provient de la centrale photovoltaïque du village. Le projet d’intégration : La maîtrise des impacts sur l’environnement d’un tel projet a permis de trouver une relation harmonieuse entre le bâtiment et son environnement immédiat. L’impact du chantier sur le site naturel est très faible grâce à l’utilisation de bois guyanais et la préfabrication de nombreux éléments. L’étude des techniques traditionnelles de mise en œuvre a permis d’intégrer des procédés et des produits de construction locaux comme la gaulette tressée. Grâce au savoir-faire local de Compagnons charpentiers, une démarche globale de construction en bois intègre le mobilier, les menuiseries et l’ossature du bâtiment. L’architecture du bâtiment réduit l’impact de la toiture à une ligne virtuelle. De larges courbes ouvrent des espaces conviviaux offrant des vues panoramiques sur les marais et cadrent les vues sur le canal et sur le bourg. Les menuiseries et ouvertures du bâtiment créent une façade sur le canal résolument contemporaine offrant de multiples textures et de jeux delumières.


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Maîtrise d’Ouvrage

Association Arataï Architecte

Jungle Architecture Group BET structure bois

B.E.S.B. Contrôleur technique

Apave Surface HON

205 m2 Coût des travaux

335,000 euros Etudes

Mai 1998 – Août 2000 Chantier

Démarrage septembre 2000 Livraison

Novembre 2001 Descriptif technique

Stucture porteuse en bois, planchers et charpente bois local. Menuiseries bois, cloisons en bardage bois, couverture bac acier. Fondations speciales

Safor Gros-Œuvre

Carvalho Charpente bois

Amazonie Bois Concept Menuiserie bois

Crea + Fabre Electricite

GES Plomberie

Plomb’express Peinture

Digital


Etude pour une Eglise Ville de Goyave, Guadeloupe Emile Romney, Pile et Face

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Etude pour une Eglise, Ville de Goyave, Guadeloupe Emile Romney, Pile et Face

La petite ville de Goyave s’est bâtie au fil du temps sur deux niveaux et le site retenu pour cette étude se trouve sur le plateau haut, en belvédère sur l’horizon. Visible de la ville et depuis la mer, l’Eglise exprime toute entière cette aspiration vers le ciel. L’enveloppe est constituée d’une multitude d’éléments verticaux liaisonnés entre eux qui filtrent la lumière et le vent. Ce mur «massif poreux» sur un mètre d’épaisseur constitue la structure de l’ensemble et s’élance ensuite en porte à faux pour former le clocher et l’auvent d’entrée. Autant l’extérieur est vertical, autant l’intérieur lui est horizontal et calme. Un plafond qui ondule légèrement, commence derrière l’autel et traverse toute l’église comme pour mieux porter et diffuser la parole. Ce plafond ample qui remplit tout l’espace, pourra recevoir une œuvre picturale religieuse sur l’ensemble de sa surface en souvenir de ce lien ancien entre le religieux, l’art et l’architecture. Le projet tout comme les églises en général s’oriente Est/Ouest mais il présente une légère inclinaison de façon qu’un rayon de soleil traversant la toiture vienne illuminer le sol dans l’axe de la nef le jour précis du 26 Juillet à 8h00 du matin. C’est la date du jour Saint voué à Sainte Anne, la mère de Marie, à qui est dédiée cette église.

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Proyecto

Etude pour une Eglise Ubicación

Goyave, Guadeloupe Diseño

Emile Romney


Campus Ecopark, Universidad de Las Américas Quito, Ecuador Eliash Arquitetos

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Campus Ecopark, Universidad de Las Américas Quito, Ecuador

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Eliash Arquitectos

El proyecto consiste en un nuevo campus para la Universidad de las Américas de Ecuador ante el rápido crecimiento de su alumnado que logró colmar en pocos años el primer edificio que, próximo a este sector de Quito, habían proyectado los mismos arquitectos. El nuevo edificio está ubicado en la ladera de una antigua quebrada próxima a un parque de carácter ecológico. El programa contempla facilidades para atender 5,000 alumnos en forma simultánea en cuatro facultades. Contempla auditorio, biblioteca, 2 cafeterías, sala de exposición, salas de computación, laboratorios, salas de clases, set de TV y video, oficinas directivas y administrativas, aparte de estacionamiento para 300 automóviles. El partido general escogido por los arquitectos organiza el programa de 35,000 m2 en forma de dos volúmenes superpuestos y escalonados. Estos volúmenes están perforados por dos patios de seis plantas de altura en el volumen superior. El conjunto tiene un complejo sistema de circulaciones verticales en torno a dos patios cubiertos: el patio Amazonia y el patio Andino. Uno de ellos concentra las escaleras mecánicas y se transforma en el lugar de encuentro de la comunidad universitaria.

estacionamientos de automóviles y dependencias de servicio. Estructuralmente el edificio es una caja asísmica en base a columnas, vigas y losas de hormigón armado que se arriostran mediante muros diafragma también de hormigón armado. Todas las losas son nervadas para reducir la vibración y mejorar el comportamiento acústico entre los pisos. El tema del sol ha sido un importante factor de diseño por tratarse de un edificio en la línea del Ecuador. Por una parte ha sido vital para la distribución de la luz natural, pero tambien el edificio utiliza la trayectoria del sol para celebrar su posición singular en el planeta. El salón del Equinoccio, o sala de consejo universitario, tiene en su centro un tubo de acero de 5 metros de alto que hace que el sol penetre verticalmente en solo dos ocasiones del año. Cada 21 de marzo al mediodía, un rayo de sol entra verticalmente inundando de luz la sala durante 45 segundos para luego desaparecer y volver el 22 de septiembre siguiente marcando así el paso del sol hacia el hemisferio norte o sur.

En el desarrollo de este proyecto se ha tenido un cuidado especial por el medio ambiente. La arquitectura propuesta busca maximizar el uso de sistemas pasivos de control energitérmico aprovechando las características propias del lugar. Especificamente se contempla lo siguiente: • La ventilación de los edificios cuenta con aperturas superiores e inferiores, para producir una corriente ascendente que arrastra el aire viciado del interior del recinto • El edificio, por su configuración espacial, permite aprovechar al máximo la iluminación natural tanto por las ventanas exteriores como por la luz que penetra por los patios cubiertos • Energéticamente es un edificio altamente eficiente ya que toda la iluminación artificial es mediante equipos LED de bajo consumo y cuenta con paneles fotovoltaicos que aportan el 10% del consumo eléctrico. El uso de aire acondicionado y calefacción es mínimo. • En cuanto al alcantarillado, se contempla un circuito de aguas servidas que son conducidas a una planta de tratamiento donde se filtra el agua, la cual sirve para regar el pequeño bosque ubicado en la zona deportiva del campus El requerimiento funcional de máxima flexibilidad se logra a través de plantas libres y un sistema circulatorio simple y eficaz. Las circulaciones verticales sirven como puntos de referencia y remate visual de cada uno de los patios. Para mejorar la accesibilidad de académicos y alumnos a los pisos superiores se ha previsto una escalera mecánica, aparte de escaleras normales que van entrelazadas produciendo una promenade architectural vertical. El volumen total es concebido como dos cajas que se entrecruzan formando los dos patios. La fachada se compone de paños alternados de cristales transparentes, traslúcidos y paños de bloques revestidos en piedra natural de color ocre. El perímetro del edificio es un jardín con césped y arbustos que permite optimizar las vistas y atenuar la radiación solar en verano. Hacia la calle Nayón se han dispuesto los espacios más propios del estar al aire libre produciendo una plazuela verde que acoge el acceso principal. El zócalo o subterráneo acoge el programa destinado a

Planta de conjunto


Planta arquitectónica 1er nivel

Planta arquitectónica 2do nivel

Planta arquitectónica 4to nivel

Elevación norte

Sección

Sección


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Proyecto

Campus Ecopark de la Universidad de Las Américas Ubicación

Camino a Nayón y avenida Simón Bolívar, Quito, Ecuador Cliente

Universidad Las Américas, Laureate, Inc. Fecha de diseño

2013-2014 Fecha de construcción

2014-2015 Superficie construida

35,000 m2 Arquitectos

Eliash Arquitectos Ltda. Humberto Eliash / Alain Champion Arquitecto residente en Quito

Ronny Cifuentes Colaboradores

Alberto Meloni Paulina Calvo Valeria Canal Carolina Salazar Matteo Puglisi Empresa constructora

SEMAICA S.A. Ingeniero calculista

Gino Manciatti (Ecuador) Fotografías

Sebastián Crespo


Plaza Mirador Pablo Neruda Santiago, Chile Carlos Martner García / Humberto Eliash Diaz

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Plaza Mirador Pablo Neruda Santiago, Chile Carlos Martner García / Humberto Eliash Diaz

Esta obra constituye una continuidad del trabajo que Carlos Martner ha realizado en el Parque Metropolitano de Santiago (Cerro San Cristóbal) que domina la ciudad. A fuerza de tesón la ciudad ha ido domesticando esta montaña convirtiéndola en el principal parque urbano de la urbe de 6.5 millones de habitantes. En el año 1965, Carlos Martner realizó la piscina Tupahue; seis años después realizó la piscina Antilén, y esta vez —ahora asociado con Humberto Eliash— realiza este mirador. Las tres obras tienen en común su carácter público, su integración con el lugar y el uso de la piedra como material predominante. La Plaza Mirador Pablo Neruda se ubica entre dos suaves cumbres del cerro San Cristóbal, que a su vez es un brazo montañoso que se desprende de la Cordillera de Los Andes. La particularidad de este sector es su condición de mirador, tanto de las montañas que rodean Santiago como del río Mapocho y el tejido urbano de la ciudad. Esta condición vincula al proyecto con los miradores precolombinos que asumen el dominio sobre el territorio propio de las culturas originarias, y retoma la expresión de éstos a través su materialidad y su geometría. El conjunto se compone de una serie de muros curvos de piedra que van definiendo espacios concéntricos en torno a un escenario y un teatro al aire libre. Estos muros pueden entenderse como pantallas con aperturas hacia la cordillera y la ciudad o bien como fragmentos de muros que emergen desde la propia naturaleza pétrea de la montaña. Tanto los muros como sus aperturas están en proporción áurea. El proyecto se complementa con dos pequeños miradores en las cumbres aledañas y un circuito de senderos peatonales. El Mirador del Aire, al norte de la plaza, se ambientará con esculturas que se irán construyendo y agregando a través del tiempo constituyendo un centro escultórico. El Mirador del Silencio, al costado sur, constituye el punto más alto del conjunto, abocándose por completo a su vista panorámica. El acceso a la plaza mirador es un plano de adoquines grises y un conjunto escultórico de tres prismas de hierro oxidado. Las especies vegetales seleccionadas son nativas, con el objeto de conservar el carácter natural del lugar y responder a criterios de sustentabilidad, mediante plantas de bajos requerimientos hídricos. El entorno inmediato de la plaza y los senderos de acceso consideran un ordenamiento de la vegetación existente, donde se incorporan nuevos ejemplares arbóreos propios de la zona biogeográfica de la cuenca de Santiago. Se acomodan las rocas del lugar y se complementan con arbustos y herbáceas nativas de floración estacional. Se incorporan principalmente ejemplares arbóreos endémicos como el Quillay y el Espino, ya muy presente en el lugar, con arbustos propios del matorral xerófito, más herbáceas y gramíneas. Finalmente, los criterios paisajísticos de sustentabilidad de la Plaza Mirador son acompañados por la integración de colectores solares para los servicios, y de luminaria de autonomía completa con paneles fotovoltaicos para la iluminación pública del lugar. Planta arquitectónica de conjunto


Planta arquitectónica inferior

Planta arquitectónica Plaza Mirador

Planta arquitectónica Mirador del Aire

Sección


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Proyecto

Plaza Mirador Pablo Neruda Ubicación

Parque Metropolitano de Santiago, Santiago, Chile Cliente

Parque Metropolitano de Santiago Serviu, Ministerio de Vivienda y Urbanismo Superficie de intervención

20 hectáreas Superficie de pavimentos

1.071 m2 Superficie cubierta

175 m2 Fecha de diseño

2008 Fecha de construcción

2009-2010 Autores

Carlos Martner García Humberto Eliash Diaz Eliash Arquitectura y Urbanismo Ltda. Arquitectos colaboradores

Dyann Kramm Camilo Cruz Dante Sepúlveda Daniela Palacios Rodrigo Herrera Arquitecta paisajista

Gabriela Bluhm Mandel Proyecto de esculturas

Carlos Martner García Escultor

Tito Ortiz Ingeniero calculista

Claudio Hinojosa Hinojosa Ingeniería Asoc. Ltda. Proyecto sanitario

Ciro Gonzalez / CGV y Cia. Ltda. Proyecto electricidad

Sandro Garrido / Ingenel S.A. Empresa constructora

Diseño Paisajista Ltda. Fotógrafos

Catalina Harrison Julio Cabello Humberto Eliash


Clínica Centro de Diagnóstico Docente República Dominicana Arq. Jose Horacio Marranzini / Arq. Alejandro Marranzini

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Clínica Centro de Diagnóstico Docente República Dominicana Arq. Jose Horacio Marranzini / Arq. Alejandro Marranzini

La Clínica «Centro de Diagnóstico Docente» es un centro de atención de salud localizado en la avenida Jardines de Fountainbleu, del sector Jardines del Norte de Santo Domingo, República Dominicana. Está levantado en un solar de 6,445.31 m2, al cual se puede acceder rápidamente, tanto desde la ciudad como desde el interior del país, por la avenida John F. Kennedy. El proyecto consiste en un edificio de lenguaje contemporáneo, y líneas definidas y armoniosas, en cuya imagen predomina el vidrio y el concreto, logrando una envolvente novedosa y elegante. El edificio cuenta con 8 niveles de altura y 3 niveles soterrados, para un total de 11 niveles. La Clínica CDD contará con las siguientes facilidades: • Unidades de soporte asistencial • Emergencia general y emergencia pediátrica, con área de triage y 13 cubículos de atención, incluyendo trauma shock • Departamento de imágenes que incluye: clínica de la mujer, medicina nuclear, resonancia magnética, equipos de ultrasonidos, fluroscopías, rayos X y tomógrafo • Departamento de radiología • Laboratorio y banco de sangre • Área comercial: sucursal bancaria, farmacia, cafetería, tienda de regalos, área de seguros y zona para quioscos • Auditorio para 100 personas • Departamento de cardiología no invasiva • Departamento de endoscopia • Departamento de obstetricia • Departamento de hemodinamia • Área de cirugía con 6 quirófanos, 6 cubículos de pre-operatorio, 6 cubículos de post-operatorio y 5 cubículos de recuperación cirugía ambulatoria • Unidad de cuidados intensivos neonatal • Unidad de cuidados intensivos con 11 cubículos de atención • Evaluaciones preferenciales, con 2 consultorios de atención inmediata • Consultorios para médicos tipo standard (78), consultorios de especialidades VIP (4 gabinetes con espacio para 3 consultorios y 3 salas de estudio) • 104 Habitaciones (80 unidades tipo estándar y 24 unidades tipo suite) • 374 unidades de estacionamientos • Áreas de apoyo y servicio requeridas para la envergadura de este proyecto

Perspectiva

Sección


Planta arquitectónica 1er nivel

Planta arquitectónica 2do nivel

Planta arquitectónica 5to nivel

Elevación norte

Elevación oeste

Elevación este


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Proyecto

Clínica Centro de Diagnóstico Docente Ubicación

Avenida Jardines de Fountainbleu, sector Jardines del Norte, Santo Domingo, R.D. Superficie del solar

6,445.31 m2 Diseño

Arq. Jose Horacio Marranzini Arq. Alejandro Marranzini Colaboradores

Eddy Pimentel Roger Raffa Lisette Pons Antonio Haché Angelica Lora Jesús Alfonso Laura Geraldes Render

Lmcad Diseño estructural

Luis Abbott Diseño eléctrico / llamado / CCTV

Z & R Ingenieros Diseño mecánico

Inteca Diseño sanitario/ CI

Iprocon Diseño gases / cocina

Jose Ramón Román Esterilización y equipos

GMD Dominicana


Casas «Y» y «H», Los Establos Cap Cana, República Dominicana Arq. Jose Horacio Marranzini / Arq. Alejandro Marranzini

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Casas «Y» y «H», Los Establos Cap Cana, República Dominicana Arq. Jose Horacio Marranzini / Arq. Alejandro Marranzini

Este proyecto se ubica en el área de Los Establos en Cap Cana, República Dominicana. El proyecto tiene un carácter ecuestre que fungió como la base conceptual del desarrollo de ambas viviendas. La premisa principal del proyecto era integrar una vivienda de unos 800 metros cuadrados de construcción dentro de un lote de 10,000 metros cuadrados donde se realizarían actividades relacionadas al entrenamiento, cuidado y ocio de los caballos. Ambas casas poseen plantas arquitectónicas diferentes pero ambas centradas alrededor de la pista exterior de dressage. La casa «Y», denominada así por su morfología en planta, tiene un metraje cuadrado estimado de unos 750 metros cuadrados. Las áreas sociales y las áreas privadas están separadas en dos bloques. Su unión es el paso de los caballos que van desde sus establos privados hasta la pista. Las casa «H», cuya planta arquitectónica tiene la forma de la letra H, tiene unos 800 metros cuadrados de construcción. Las áreas sociales están separadas de las áreas públicas y de los servicios por el gran salón. Dicho salón tiene unos 158 metros cuadrados con vista directa al dressage por un lado y al round pen por el otro. Ambas viviendas poseen espacios abiertos integrados al paisajismo y a las actividades ecuestres. Los espacios se diseñaron tomando en consideración las visuales hacia la propiedad y buscando favorecer una interacción directa entre la vivienda y su entorno. El usuario de esta vivienda es un amante de los caballos y un gran aficionado de las actividades ecuestres. El programa de áreas incluye un gran salón, estudio, comedor, estar familiar, 4-5 habitaciones con baños y walk-in closets, terrazas, área de bbq y/o cocina exterior, cocinas caliente y fría, piscina, gradas, áreas de servicio para la casa y áreas de servicio para los establos, 10 establos, 2 corrales, 1 pista de dressage, 1 walker, 5 estacionamientos, y área de almacenamiento.

Planta arquitectónica de conjunto Casa «H» Elevación oeste Casa «H»

Elevación norte Casa «H»


Elevación oeste Casa «Y»

Sección A-A’ Casa «Y»

Sección B-B’ Casa «Y»

Sección C-C’ Casa «Y»

Sección D-D’ Casa «Y» Planta arquitectónica de conjunto Casa «Y»

Elevación norte Casa «Y»

Elevación sur Casa «Y»


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Proyecto

Los Establos «Y» Diseño

Arq. José Horacio Marranzini Arq. Alejandro Marranzini Colaboradores

Jesús Alfonso Antonio Haché Render

Angélica Lora Antonio Haché


Ponencia Omar Rancier

Palabras finales SAL XVI, Santo Domingo Me toca la triste tarea de despedirme, que es a la vez una alegría, por habernos dado la oportunidad de hacer nuevos amigos y tejer nuevas esperanzas por la arquitecura latinoamericana. Creo que este SAL ha demostrado que somos sincréticos, que somos heterotópicos, pero sobre todo que somos latinoamericanos, uno, Caribe, Suramérica, Centroamérica, somos latinoamericanos. Quiero darle las gracias muy especiales a Ramón Gutiérrez, a Silvia Arango, Graciela, a Louise Nouelle, Marta Devia, a la Fundación Rogelio Salmona, a Mario Sabugo por habernos contagiado con el virus del SAL en su cepa XVI. Gracias a Jorge Ramos y a Juvenal Baracco, al profesor Pérez Montás, a Eduardo Tejeira, Andrés Mignucci, Víctor Cañas, al grupo del las islas inglesas y francesas del Caribe, Mark Raymond, Emil Romney, Franck Brasselette, que rubricaron con su participación la presencia del Caribe en este SAL. A Hannia Gómez, Humberto Eliash y Carlos Martner, a Mario Rocha y Nataniel Fuster por sus excelentes presentaciones. A todos los expositores, profesores, estudiantes y profesionales, que le dieron sentido a este evento. Especialmente quiero darle las gracias al equipo que trabajó con nosotros, Ylka Mendoza, Mizoocky Mota, Chileng Ho, Mauricia Domínguez, José Antonio Constanzo, Constantinos Saliaris, Ramón Méndez, Elizardo Ruiz, entre muchos otros profesores y estudiantes de la UNPHU. A los compañeros de la UCE, con Francisco Gravina a la cabeza, a Elmer González de UNIBE, y a Leyda Brea, y sobre todo a Marcos Blonda, de la PUCMM, muchísimas gracias. Queremos dejarle en la memoria para que no nos olviden, algunas imágenes de la inauguración de este SAL XVI, Santo Domingo 2015 y decirles a nuestros amigos invitados que aquí en esta media isla tienen un grupo que está dispuesto a batallar por este espacio construido entre amigos, cuyo éxito depende, como dice Silvia, a que no responde a ninguna institución sino a la voluntad de un grupo de amigos.

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AAA058 Juntando voluntades by Revista AAA - Issuu