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CUENTO

TONTO

DE NUNCA ACABAR PARA APRENDICES DE POETA MAJARETA


Don Tomás Conde, el que mejor se esconde, un día se juntó con


Toni Elías, el que mejor se esconde de día, y fueron a coger espárragos con


Don JuliĂĄn Trenado, el que mejor se esconde de lado, y en un pequeĂąo rato reunieron un buen manojo que se lo ofrecieron al frutero


Don Luis Mansilla, el que se esconde a hurtadillas, para que los vendiera en su tienda. Pero su mujer,


DoĂąa Clotilde Murillo, la que se esconde solo un poquillo, no quiso que los pusiera a la venta porque segĂşn su vecina,


Doña Leonor Lucena, la que se esconde que da pena, los espárragos son muy buenos para curar el reúma y su marido,


D. Jesús Carbonero, el que se esconde con esmero, tenía las rodillas muy inflamadas y, según su médico,


D. Antonio González, el que se esconde dale que dale, le dijo que los debía comer tres veces al día si quería curarse el reúma… Pero su hijo,


Don Luis Carbonero Benítez, el que se esconde al quite, le dice ¿no será eso mucho espárrago? Lo digo porque a mí me ha dicho mi profesor,


Don Amador Lozano, el que esconde sólo una mano,: no comas muchos espárragos porque es muy malo para las narices. Si no lo crees, padre, acuérdate de


Don Pedro García, el que se esconde detrás de mi tía, que de comer tantos espárragos no solo la nariz sino que también la lengua se le inflamó. Y en la Hª de España queda recogido que


la Reina Isabel la Católica, la que se esconde detrás de la parabólica, tenía una clínica de dietética en la que tenía empleado a


Don Antonio Monterroso, el que se esconde detr谩s de un oso, que tanto las recet贸 que enferm贸 toda la poblaci贸n y tuvo que venir


el Alcalde Sotomayor, que se esconde que es un primor, y preso se lo llev贸. Menos mal que lleg贸 su primo el carcelero


Don Lorenzo Cantueso, el que se esconde al peso, y de la cárcel lo liberó no sin que antes le diera el mismo consejo que le diera a él su madre,


Doña Mónica Ruiz, la que se esconde como una actriz. Tal que así le dijo: Deja ya de hacer curas con espárragos si no quieres que te pase lo que a


InĂŠs MarĂ­a Palacios, la que se esconde despacio, la que era amiga del pastelero de Puertollano


Don José Félix Medina, el que se esconde como un capitán de

marina, a la que por dar consejos que nadie le pedía


Doña Asunción Carmona, la que se esconde muy mona, le sacó para el carnaval unas coplillas…


…CONTINUARÁ… ¡Palabra de Don...!


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