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El método Montessori
Guatemala, 19 de febrero de 2021 Año 7 No. 356
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Guatemala, viernes 19 de febrero de 2021
Editorial El primer virus fue descubierto como tal, gracias a la elevada capacidad de resolución del microscopio electrónico. Antes de eso, este escurridizo patógeno logró burlar la estrecha vigilancia de los buscadores de información sobre aquellos agentes invisibles que tanta devastación han causado a lo largo de la historia. Y tanto beneficio, debe decirse, pues muchos de ellos, si no la mayoría, resultan vitales para los diversos procesos a los que dan lugar los complejos ciclos interactivos de la biomasa en el planeta. En ese sentido, puede que no resulte ocioso tener muy en cuenta que el amor resulta ser un virus altamente transmisible que puede causar la pérdida de uno o más sentidos y provocar estados extremos de delirio o abatimiento según la posición de los astros o de las agujas del reloj. Por lo menos es la evidencia que recogen, tanto los libros sagrados como los textos profanos de todos los tiempos. Pero, en fin, se trata de un agente sin el cual la
K. H. Waters
Heródoto el historiador
UANDO Heródoto dio a conocer su Historia, se suscitó una polémica. Su intención declarada había sido exponer su indagación “con el propósito tanto de impedir que la historia de la humanidad se borre con el paso del tiempo, como de conservar la fama de obras… de parte de helenos y bárbaros; y en particular la causa de la guerra entre ellos”. Lo acusaron de barbarófilo y antipatriota por no borrar de su trabajo las obras de los enemigos de Grecia. Su obra se convirtió en un clásico leído y estudiado por generaciones interesadas en esa visión tan vasta del mundo conocido de su tiempo. Waters, quien imparte lecciones universitarias sobre el tema, desmenuza la Historia para indagar ahora sobre su autor, sus antecedentes intelectuales, su educación, la estructura narrativa usada, sus actitudes morales y religiosas, sus prejuicios, aciertos y debilidades. Al emplear el sistema de Heródoto para estudiarlo a él, se obtiene no solo una buena imagen de su papel como escritor e historiador, sino también una mejor comprensión de esas obras de sus contemporáneos que quiso darnos a conocer.
vida en la Tierra no sería posible. Y no solo en la Tierra. Es un virus galáctico, podría decirse, que se mantiene latente en cada rincón del cosmos. Por lo menos es lo que sugiere la Luna. Si no, que lo digan los enamorados.
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Coordinador: Francisco Chinchilla Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Sulhema Pacheco Digitalización: Freddy Pérez
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Galileo Galilei, considerado como padre de la astronomía y la física modernas, nació en Pisa, Toscana, Italia, el 15 de febrero de 1564, y falleció el 8 de enero de 1642. Fue, ingeniero, filósofo, matemático y físico estrechamente ligado a la revolución científica. Hombre del Renacimiento, mostró interés por casi todas las ciencias y artes. Sus logros incluyen la mejora del telescopio, múltiples observaciones astronómicas, y la primera ley del movimiento.
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Semblanza Richard Wagner
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Padre de la ciencia
Considerado uno de los más grandes compositores del siglo XIX, Wagner nació el 22 de mayo de 1813 en Leipzig. Su padre adoptivo Ludwig Geyer, actor y pintor, fue su primer instructor. Su hermana mayor Rosalie también era actriz y su otra hermana, Klara, cantante. En 1829 asistió a una representación de Fidelio, quedando deslumbrado ante las dotes de la soprano Wihelmine Schröder-Devrient (Leonora). Decidió dedicarse a la música ese mismo día, aunque no llegó a destacarse como estudiante de piano y violín. Durante seis meses estudió con Theodor Weinlig, cantor de Santo Tomás de Leipzig. Mostró su interés también por la literatura, sobre todo clásica, por lo que descubría en la ópera su ideal, puesto que así podría dedicarse a los dos géneros conjuntamente. Su carrera profesional comenzó a los 20 años, cuando fue contratado como director de coro de Würzburg. Compuso sus primeras operas para teatros de poca categoría, Las hadas (Die Feen) (1834), en Magdeburgo, La donna serpente y La prohibición de amar (Das Liebesverbot) (1836), estrenadas en Magdeburgo. Sus deudas acumuladas le obligaron a huir del país; París fue su destino y durante la travesía hacia Londres (camino de París) una serie de terribles tempestades le inspiró una nueva opera: El holandés errante (Der fliegende Höllander). Permaneció un breve tiempo en la cárcel por deudas, puesto que estas se acumulaban rápidamente y los ingresos escaseaban. Finalmente fue la ciudad de Dresde la que, gracias a la ayuda de Meyerbeer, aceptó el estreno de Rienzi el 20 de octubre de 1842 con gran éxito. Wagner fue desde entonces un compositor considerado en su patria. Desarrolló la idea de la “obra de arte total” (Gesamtkunstwerk), síntesis de todas las artes, en una serie de ensayos entre 1849 y 1852, y que plasmó en la primera mitad de su tetralogía El anillo del nibelungo. Participó en el conato de revolución de 1848 en Alemania, a causa de lo cual tuvo que huir a París y después a Zurich. En 1852 conoció al acaudalado Otto Wesendock y a su esposa Mathilde, quienes pusieron a disposición del matrimonio Wagner el Asylum, una pequeña casa de campo en Wesendock cerca de Zúrich, estancia que inspiró al compositor algunas de sus mejores obras. La relación entre Wagner y Mathilde pronto se convirtió en amor imposible. Su romance quedó plasmado en la apasionada obra Tristán e Isolda (1857-1859), uno de los dramas musicales wagnerianos más largos y difíciles de representar. El 1 de junio de 1865 se estrenó Tristán e Isolda en Múnich, mientras comenzaba su autobiografía Mi vida (Mein Leben). Se supo que había iniciado relaciones con Cósima Listz (hija de Franz Liszt) y, tras la muerte de su esposa Minna en Dresde (1866), se instaló con Cosima y con sus cuatro hijas a orillas del Lago Lucerna. En 1867 terminaba Los maestros cantores de Nuremberg (Die Meistersinger von Nürnberg). En 1882 terminó su última ópera en Palermo, Parsifal. Sufrió un primer ataque al corazón en Berlín (1881) y el segundo en Bayreuth, donde ya repuesto estrenó el 26 de julio de 1882 Parsifal, dando 16 funciones en las que el tercer acto de cada una de ellas fue dirigida por el propio compositor. El 13 de febrero de 1883 moría en Venecia. El 18 fue enterrado en el jardín de Wahnfried, en Bayreuth, donde después se enterró también a su esposa.
Guatemala, viernes 19 de febrero de 2021 Cortesía: zolashelton/Pixabay.
Montessori: un método que no juega A pesar de que cada vez son más los centros que intentan adoptar el método de la educadora italiana, la confusión es cada vez mayor. Una estudiosa de sus propuestas resuelve nuestras dudas.
Héctor G. Barnés* URANTE los últimos años, el método Montessori se ha convertido en uno de los recursos más atractivos entre las pedagogías educativas alternativas utilizadas en muchos países. Son cada vez más los colegios e institutos que lo emplean, y una pequeña industria de juguetes, libros y productos ha florecido gracias a los padres que recurren a aquel método expuesto por la italiana Maria Montessori (1870-1952) hace ya más de un siglo.
Como bien explica Catherine L’Ecuyer, autora de Educar en el asombro y Educar en la realidad, la falta de sistematización de sus escritos y las malas interpretaciones de algunos de sus seguidores han provocado que abunden las confusiones sobre el método Montessori. La canadiense es una de las grandes expertas sobre Montessori en el mundo, como demuestra en su último libro, Montessori, ante el legado pedagógico de Rousseau, en el que no solo explica por qué es equivocado identificar a la italiana con la Educación Nueva, sino que analiza a profundidad su obra, vida y pensamiento para arrojar un poco de luz en la oscuridad. Producto de una investigación de más de cinco años, realizada en la Universidad de Navarra, España, y que culminó en tesis cum laude, el trabajo es uno de los análisis más detallados de un método que con frecuencia se pierde en ritos vacíos y malas interpretaciones ajenas a las pretensiones iniciales de su autora. Charlamos con L’Ecuyer sobre la verdadera Montessori.
A menudo se ha equiparado a J. J. Rousseau con M. Montessori, ¿a qué se debe esta confusión?
Se suele clasificar a Montessori en la corriente del romanticismo pedagógico, que nace de Rousseau y que acaba en la Educación Nueva del siglo XX. Esa asociación se debe a una lectura superficial de sus obras y a un desconocimiento de los hechos de su vida. Ella nunca se consideró a sí misma como continuadora de
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esa tradición y le molestó profundamente que la asimilaran a la ‘historia romántica’ del Emilio. La genealogía intelectual de Montessori no se remonta a Rousseau, sino al pensamiento de los filósofos clásicos, sobre todo al de Aristóteles.
¿En qué no coincidía con el romanticismo?
No lo compartía en cuanto a rebelión contra la racionalidad, empirismo, importancia que se da a los sentimientos y a la imaginación productiva, libertad, disciplina, naturalismo, papel del Estado y cultura militante. Tampoco comulgó con los principios del movimiento de la Educación Nueva inspirado en Rousseau, que describió como “una revolución que aspira al desorden y a la ignorancia”.
¿Por qué es relevante esta diferencia?
La ola de populismo, que está a la orden del día en muchos países, tiene sus raíces en Rousseau. Las políticas y los contenidos educativos defendidos por esa ola tienden a ser antiintelectuales (con un desprecio creciente hacia el conocimiento), basadas en el sentimiento o en las emociones y niveladoras por la base (un igualitarismo demagogo que no responde a las características de cada alumno). Hay una lucha creciente en todos los ámbitos para convertir las aulas en un campo de batalla de la militancia social. En El contrato social, Rousseau ideó un sistema político en el que “cualquiera que se niegue a obedecer a la voluntad general, será obligado a ello por todo el cuerpo social: lo que no significa otra cosa que se lo forzará a ser libre”. ¿Cómo llevar a cabo el plan de ‘forzar’ a todos a ser libres obedeciendo la voluntad general? Empezando en la infancia.
es necesariamente visible. El ejercicio mental, el silencio y la concentración son muestras de disciplina interior. Sin ella, el niño no supera la fatiga y los aprendizajes no son posibles. En realidad, no solo se entiende lo que se descubre, se puede también entender lo que se recibe (por medio de la instrucción directa o del ambiente preparado, por ejemplo). Lo que se aprende porque nos lo enseñan, si lo entendemos, también lo descubrimos.
Para muchos Montessori es “aprender jugando”...
El uso de la palabra ‘jugar’ para referirse a la educación Montessori es incorrecto. Para ella, el niño profundamente atento y concentrado está trabajando en silencio, no jugando. En 1911, Montessori observa que los niños que aprenden a realizar tareas intelectuales, como por ejemplo reconocer las letras, pierden interés por los juguetes. Empieza a ver los juguetes como un refugio en ausencia de un mayor reto para ellos y decide sacarlos definitivamente de sus aulas porque interfieren con el esfuerzo.
¿Cuál es el enfoque de Montessori respecto del esfuerzo, y cómo difiere del de la educación nueva?
La educación nueva del siglo XX (y también la actual) aborrece el esfuerzo y se empe-
ña en rebajar las exigencias para disminuirlo. No en vano habla Montessori de la Educación Nueva como de un movimiento que aspira a la ignorancia. Según Montessori, cuando el niño está absorbido o completamente concentrado trabajando, no es consciente del empeño que está poniendo en la tarea, y ese esfuerzo se ve compensado por la satisfacción que da la alegría de aprender. El esfuerzo es, de alguna forma, placentero.
¿Es un error utilizar Montessori para acelerar aprendizajes?
Ese propósito se suele perseguir porque los alumnos Montessori aprenden a leer y escribir desde los 3 años. Lo hacen a su ritmo, siguiendo un método sensorial, pues los niños de esa edad aún no tienen capacidad de abstracción. No hay recetas mágicas en educación, todo es lento y lleva su tiempo. Se trata de hacer lo adecuado en cada etapa. Y si se hace, el resultado se nos dará por añadidura. Sospechen de todos los métodos que hablan de aprendizaje “acelerado”.
¿Tiene sentido el método en secundaria?
Ella dijo que su método era aplicable en esa etapa, pero no concretó tanto como se debía llevar a cabo. Personalmente, creo que es la etapa en la que el sistema Montessori está menos “logrado”, pero aquí me refiero a su aplicación, no en los principios de la autora. Muchas escuelas secundarias Montessori aspiran a ser escuelas “Summerhill”, parecidas a las Escuelas Nuevas que abrieron el camino a la Educación Nueva del inicio del siglo XX. Por las mismas razones por las que no compartía los planteamientos de Rousseau, Montessori aborrecía la Educación Nueva tal como la planteaban sus contemporáneos, como Dewey, Ferrière, Claparède o Bovet.
Cortesía: @GabrielBadiaL’Ecuyer
Rousseau tiene fama de dejar hacer...
Rousseau decía: “Que el alumno crea ser siempre el maestro y que siempre lo seáis vosotros. No existe sujeción tan perfecta como la que conserva la apariencia de la libertad; se cautiva así la misma voluntad”. Emilio es un pseudoestudio de campo, una novela inventada con una muestra poco representativa: un niño, Emilio, un personaje ficticio. El mismo Rousseau reconoce que no era un tratado de educación. Es un manual de manipulación del futuro ciudadano de la sociedad ideada en El contrato social. Isaiah Berlín consideraba a Rousseau como el padre del totalitarismo, un totalitarismo que se impone poco a poco, bajo apariencias de libertad.
¿Es el método Montessori una tercera vía?
Los que aborrecen la instrucción directa demonizan la clase magistral. Los que aborrecen el aprendizaje por descubrimiento demonizan los métodos activos. Ese dilema es falso. Las metodologías activas suelen hacer hincapié en la actividad externa del alumno. La actividad espontánea propuesta por Montessori no
La educadora canadiense Catherine L’Ecuyer, bajo la portada de su nuevo libro.
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je de los principios y del método en el sistema montessoriano es tal que una persona que no entendiera los principios que fundamentan el método no podría llevarlo a cabo, o hacerlo se convertiría en una especie de caricatura.
¿No hay demasiado ritualismo en algunas aplicaciones actuales del método? ¿Demasiada preocupación por el método o sus materiales y poca por sus fines?
Cuando el fin de la educación no está claro en la mente del educador, corremos el riesgo de entrar en una confusión de valores por la que se confunde el medio con el fin. Ese es el riesgo que corren todos los métodos educativos, desde el momento en que se comercializan. Cada vez que se pierde de vista el fin —o que se actúa como si no existiera— se corre el riesgo de exagerar la importancia del medio, de detenerse en ello, incluso de venerarlo, hasta convertirlo en un estorbo en relación con el fin. Entonces, en vez de aproximarse al fin, se produce un alejamiento, porque un método en sí no educa. Educa la persona, desde su visión implícita o explicita de los fines de la educación.
María Montessori, refugiada en Barcelona, España, en 1935.
Se ha tachado a Montessori de “fascista fracasada”...
Más que una acusación, es una absolución tras una confesión. El Mussolini con el que Montessori había pactado en 1924 no era el mismo que Montessori humilló declinando su invitación a ser embajadora de la infancia en representación del Gobierno fascista en 1934. Por dar un plantón a Mussolini, Montessori perdió todo; el régimen cerró sus colegios en Italia y tuvo que exiliarse en Barcelona. Cuando su biógrafo De Giorgi dice que Montessori fue una “fascista fracasada”, quiere decir que, si bien accedió inicialmente a que sus colegios fueran integrados dentro del régimen, apoyando ideas como por ejemplo el orgullo nacional o la disciplina, dejó de hacerlo cuando se dio cuenta de lo que Mussolini tenía en mente. No quiso ser instrumento de algo tan siniestro. Cuando la gente dice que Montessori fue fascista, es que peca de presentismo histórico, que consiste en someter la interpretación de hechos pasados a una mentalidad actual. La historia permite entender la realidad no por lo que es, sino por lo que fue.
¿Sufren de ese presentismo algunas de las aplicaciones actuales del método?
Sí. Cuando Montessori da importancia a la educación sensorial y lamenta que los niños padezcan una carencia sensorial, hay que entender esa afirmación en el contexto de la Italia del inicio del siglo XX. Los bebés estaban inmovilizados por mantas desde su nacimiento y en las familias de la burguesía italiana, había niños cuyas niñeras hacían todo por ellos: los vestían, los peinaban, les daban de comer. El niño se consideraba un ente pasivo. Ahora, la sobreestimulación está a la orden del día. Leer acerca de la importancia que da Montessori a la educación sensorial sin entender ese contexto puede llevar a defender la sobrees-
¿No es sorprendente que apenas haya estudios que validen su método?
La tradición educativa romántica tiende a ver con mal ojo la medición de resultados. El romanticismo surge como contrapeso al racionalismo de la Ilustración o a la filosofía clásica; se deshace de la idea de que existen criterios objetivos, de forma que, si alguien hace uso de ellos, es un mentiroso o un loco. De hecho, algunos pedagogos progresistas se dieron cuenta de que Montessori iba por otro lado y le reprocharon su método de control del error.
¿En qué consiste?
En muchas ocasiones en la aplicación del método se incurre en el ritualismo, sobrevalorando el uso de los materiales por encima de los fines educativos que se busca alcanzar con ellos. timulación. Nada más lejos de lo que ella pretendía. Ella insistía en que la educación sensorial consistía en afinar la sensibilidad, para que el niño sepa percibir correctamente la realidad. El objetivo nunca ha sido la estimulación en sí.
En internet encuentro mochilas Montessori, paraguas Montessori...
Es completamente absurdo. Incluso el propio material Montessori (por ejemplo. la Torre Rosa) no tendría sentido sin la explicación de la guía y el espíritu del método. El sistema educativo montessoriano, como cualquier otro sistema, es una combinación de principios (una filosofía, un espíritu, unas creencias, etcétera) y de métodos (una forma de hacer, unos materiales, un sistema, etcétera). El enca-
El material está diseñado para que el niño se dé cuenta, cuando se equivoca, del error que ha cometido (por ejemplo. la pieza no encaja, la serie de sonidos o de colores no es armoniosa, etcétera). Según Montessori, el error es un amigo que nos ayuda a descubrir la verdad.
¿De verdad interesa Montessori a muchos o solo la imagen prejuiciosa que se tiene sobre ella y sus métodos?
Hay un poco de todo. Algunos se sienten atraídos por la frescura de su propuesta, intuyen que hay algo grande en sus obras, aunque a veces no saben explicar lo que es, porque es extremadamente complejo y profundo. La comprensión que Montessori tiene del niño es única y sin precedentes. Otros tan solo se apuntan a las modas del momento. En cualquier caso, si hoy vuelve Montessori a estar vigente, es porque nos encontramos en un momento pedagógico que va dando tumbos de lo ‘viejo’ a lo ‘nuevo’ sin tomar las riendas de sí misma con fundamento. Se han olvidado los fines de la educación, del sentido, se ha entregado a la novedad como valor en sí y al eclecticismo educativo como escaparate de una pedagogía a merced de las modas y de los empujones que responden a los intereses económicos y políticos, no del niño. *El Confidencial
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Evangelista Torricelli
DCA, 14 de febrero de 1937.Este hombre de ciencia nació el 15 de octubre de 1608, probablemente en Faenza, Italia. Quedó huérfano a temprana edad y pasó su infancia y adolescencia en Faenza, donde comenzó a estudiar con su tío materno, Gian Francesco Torricelli, párroco de S. Ippolito, que se encargó de su educación en el Collegio di Sapienza en Roma. Fue ayudante de Galileo
en 1641 y 1642. A la muerte de éste, le sucedió como profesor de Filosofía y Matemáticas en la Academia Florentina. Torricelli descubrió y determinó el valor de la presión atmosférica y en 1643 inventó el barómetro. También comprobó que el flujo de un líquido por una abertura es proporcional a la raíz cuadrada de la altura del líquido, este resultado es conocido ahora como el Teorema de Torri-
celli. Escribió Trattato del moto (Tratado sobre el movimiento, c. 1640) y Opera geométrica (Obra geométrica, 1644). Fue un experto en la construcción de telescopios y ganó mucho dinero con en este trabajo en el último periodo de su vida. Una unidad de medida, el torr, que se utiliza en física, se denomina así en su honor. Evangelista Torricelli falleció el 25 de octubre de 1647 en Florencia.
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Reporte en V
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Autocompasión, no autoestima Piensa en la última vez que fallaste o cometiste un error importante. ¿Todavía te sonrojas y te regañas por haber sido tan tonto o egoísta? David Robson*
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TIENDES a sentirte solo en ese fracaso, como si fueras la única persona que se ha equivocado? ¿O aceptas que el error es parte del ser humano y tratas de hablarte a tí mismo con cuidado y ternura? Para muchas personas, el ser crítico con uno mismo es lo más natural. De hecho, incluso podemos enorgullecernos de ser duros con nosotros mismos como señal de nuestra ambición por mejorar.
La autocompasión se relaciona con la salud mental y el bienestar general de las personas.
Pero una gran cantidad de investigaciones muestra que la autocrítica a menudo es contraproducente. Además de aumentar nuestros niveles de infelicidad y estrés, puede aumentar la postergación y nos hace aún menos capaces de lograr nuestras metas en el futuro. En lugar de castigarnos a nosotros mismos, debemos practicar la autocompasión: un mayor perdón de nuestros errores y un esfuerzo deliberado por cuidarnos a nosotros mismos en momentos de decepción o vergüenza. “La mayoría de nosotros puede que tenga un buen amigo en su vida, que nos apoya incondicionalmente”, dice Kristin Neff, profesora asociada de Psicología Educativa en la Universidad de Texas, en Austin, quien ha sido pionera en esta investigación. “La autocompasión es aprender a ser un amigo cálido y comprensivo contigo mismo”. Si eres un cínico, puede que inicialmente te opongas a esta idea. Como escribió la comediante británica Ruby Wax en su libro sobre la atención plena: “Cuando escucho que las personas son amables consigo mismas, me imagino a los tipos que encienden velas aromáticas en sus baños y se hunden en una tina de leche de feto de yak del Himalaya”. Sin embargo, la evidencia científica sugiere que tratarnos bien puede aumentar nuestra resiliencia emocional y mejorar nuestra salud, bienestar y productividad. Es importante destacar que también nos ayuda a aprender de los errores que causaron nuestro malestar en primer lugar.
Autocompasión
La investigación de Neff se inspiró en una crisis personal. A finales de los 90, estaba pasando por un divorcio doloroso. “Fue muy complicado y sentí mucha vergüenza por algunas malas decisiones que había tomado”. Buscando una forma de lidiar con el estrés, se inscribió en clases de meditación en
“La autocompasión es aprender a ser cálido y comprensivo contigo mismo”.
un centro budista local. La práctica de la atención plena trajo cierto alivio, pero fueron sus enseñanzas sobre la compasión, en particular, la necesidad de dirigir esa bondad hacia nosotros mismos, las que le brindaron el mayor consuelo. “Simplemente noté una diferencia inmediata”, dice. Superficialmente, la autocompasión puede parecer similar al concepto de “autoestima”, que se refiere a cuánto nos valoramos a nosotros mismos y si nos vemos de manera positiva. Los cuestionarios para medir la autoestima piden a los participantes que califiquen afirmaciones como, “siento que soy una persona valiosa, al menos en el mismo plano que los demás”. Desafortunadamente, esto a menudo viene acompañado de una sensación de competencia y puede resultar fácilmente en una especie de narcisismo frágil que se desmorona ante un posible fracaso. “La autoestima depende del éxito y de que le gustes a la gente, por lo que no es muy estable; podrías tenerla en un buen día pero perderla en un mal día”, dice Neff. Muchas personas con alta autoestima incluso recurren a la agresión y al acoso cuando su confianza se ve amenazada. Neff se dio cuenta de que cultivar la autocompasión podría ayudar a evitar esas trampas, para que puedas levantarte cuando te sientas herido o avergonzado, sin derribar a otros en el camino. Entonces decidió diseñar una escala psicológica en la que los participantes debían calificar una serie de afirmaciones en una escala del 1 (casi nunca) al 5 (casi siempre) tales como: • Intento ser cariñoso conmigo mismo cuando siento dolor emocional • Trato de ver mis fallas como parte de la condición humana. • Cuando sucede algo doloroso, trato de tener una visión equilibrada de la situación. • Desapruebo y juzgo mis propios defectos e insuficiencias. • Cuando pienso en mis deficiencias, tiendo
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a sentirme más separado y aislado del resto del mundo. • Cuando me siento deprimido, tiendo a obsesionarme y fijarme en todo lo que está mal. • Cuanto más estés de acuerdo con el primer conjunto de afirmaciones y menos con el segundo, mayor será su autocompasión. Los primeros estudios de Neff examinaron cómo la autocompasión se relacionaba con la salud mental y el bienestar general de las personas. Al interrogar a cientos de estudiantes de pregrado, descubrió que la característica se correlacionó negativamente con informes de depresión y ansiedad, y se correlacionó positivamente con la satisfacción general con la vida. Es importante destacar que este estudio también confirmó que la autocompasión era distinta a la autoestima. En otr as palabras, puede haber alguien con un sentido general de superioridad, a quien, sin embargo, le resulta muy difícil perdonarse a sí mismo por los fracasos percibidos, una combinación que dista mucho de ser ideal.
La meditación ayuda a entrenar la autocompasión.
Campo floreciente
Investigaciones posteriores confirmaron estos descubrimientos en muestras más diversas, desde estudiantes de secundaria hasta veteranos estadounidenses en riesgo de suicidio. Todos los estudios mostraron que la autocompasión aumenta la resiliencia psicológica. De hecho, la autocompasión se ha convertido en un campo de estudio floreciente que atrae el interés de muchos otros investigadores. Algunos de los resultados más interesantes se refieren a la salud física de las personas. Un estudio reciente muestra que las personas con alta autocompasión tienen menos probabilidades de reportar una variedad de dolencias, como dolor de espalda, dolor de cabeza, náuseas y problemas respiratorios. Una explicación podría ser una respuesta silenciosa al estrés, con estudios previos que revelaron que la autocompasión reduce la inflamación que normalmente acompaña a la angustia y que puede dañar nuestros tejidos a largo plazo. Pero los beneficios para la salud también pueden deberse a diferencias de comportamiento, ya que la evidencia muestra que las personas con mayor autocompasión cuidan mejor su cuerpo con la dieta y el ejercicio. “Las personas que tienen niveles más altos de autocompasión son generalmente más proactivas”, dice Sara Dunne, psicóloga que estudió el vínculo entre la autocompasión y los comportamientos saludables en la Universidad de Derby, Reino Unido. Ella lo compara con el consejo de un padre bien intencionado. “Te aconsejaban ir temprano a la cama, levantarte temprano y luego solucionar tus problemas”, dice. De manera similar, alguien con alta autocompasión sabe que puede tratarse a sí mismo con amabilidad, sin críticas excesivas, y al mismo tiempo que reconoce lo que es mejor para él a largo plazo. Este es un punto importante, dice Neff, ya que algunos de los primeros críticos de su trabajo se preguntaron si la autocompasión simplemente conducía a un comportamiento perezoso y poca fuerza de voluntad. En su opinión,
La autocompasión también está asociada con la salud de las personas.
necesitamos la autocrítica para motivarnos a realizar cambios importantes en nuestras vidas. Como evidencia en contra de esta idea, señala una investigación de 2012 que encontró que las personas con alta autocompasión muestran una mayor motivación para corregir sus errores. Por ejemplo, tienden a trabajar más duro después de fallar una prueba importante, y están más decididos a compensar una transgresión moral percibida, como traicionar la confianza de un amigo. La autocompasión, al parecer, puede crear una sensación de seguridad que nos permite enfrentar nuestras debilidades y hacer cambios positivos en nuestras vidas, en lugar de ponernos a la defensiva o crearnos una sensación de desesperanza.
Intervenciones rápidas
Si deseas obtener algunos de estos beneficios, ahora hay abundantes pruebas, del grupo de investigación de Neff y de muchos otros, de que se puede entrenar la autocompasión. Las intervenciones populares incluyen la “meditación de bondad amorosa”, que te guía a concentrarte en los sentimientos de perdón y calidez hacia ti mismo y hacia los demás. En un ensayo reciente, Tobias Krieger y sus colegas de la Universidad de Berna, en Suiza, diseñaron un curso en línea para enseñar este ejercicio junto con lecciones más teóricas sobre las causas de la autocrítica y sus consecuencias. Después de siete sesiones, encontra-
ron aumentos significativos en las puntuaciones de autocompasión de los participantes, junto con una reducción del estrés, la ansiedad y los sentimientos depresivos. “Medimos muchos resultados”, dice Krieger, “y todos fueron en la dirección esperada”. También hay intervenciones escritas, como redactar una carta desde la perspectiva de un amigo cariñoso, que pueden proporcionar una mejora significativa, dice Neff. Para la mayoría de la gente, el hábito de la autocrítica no parece estar tan arraigado como para no poder evitarlo. (El sitio web de Neff incluye pautas más detalladas sobre las formas de poner en práctica esto y la meditación de la bondad amorosa). Neff dice que ha visto un mayor interés en estas técnicas durante la pandemia. Para muchos de nosotros, las dificultades por el aislamiento, el trabajo a distancia y el cuidado de las personas que amamos han proporcionado el caldo de cultivo perfecto para la autocrítica y la duda. Si bien no podemos eliminar esas tensiones, al menos debemos cambiar la forma en que nos vemos a nosotros mismos, lo cual nos puede dar la resiliencia necesaria para enfrentar los desafíos. Ahora más que nunca, debemos dejar de ver la autocompasión y el autocuidado como un signo de debilidad, dice Neff. “La investigación es realmente abrumadora en este momento, y muestra que cuando la vida se pone difícil, quieres ser compasivo contigo mismo. Te hará más fuerte ”. *BBC
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Contando el tiempo
El primer virus
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En 1796, el médico británico Edward Jenner desarrolló la primera vacuna contra una enfermedad de origen viral: la viruela. Sin embargo, se tardaría un siglo más en descubrir lo que es un virus. medad que afectaba a la planta del tabaco, que BBC* I JENNER ni otros famosos inmunólogos del siglo XIX, como Louis Pasteur, sabían contra qué patógenos combatían sus vacunas. Hasta ese momento, los agentes infecciosos más conocidos eran las bacterias, los organismos más pequeños descubiertos hasta entonces. Pasteur, quien en 1885 desarrolló la vacuna contra la rabia, nunca pudo identificar qué causaba la enfermedad, pero creía que se trataba de un patógeno más pequeño que las bacterias y que por eso no podía ser detectado por un microscopio. Fue el asistente de Pasteur, Charles Chamberland, quien aportó la pieza clave que llevaría al descubrimiento del primer virus. Cha mberla nd inventó un f ilt ro, que lleva su nombre, que permite remover bacterias. El filtro de porcelana tiene poros más pequeños que las bacterias, lo que permite separarlas. El bacteriólogo francés creó ese aparato con la intención de producir agua libre de bacterias para usar en sus experimentos con Pasteur. Pero un científico ruso le dio otro uso, y abrió las puertas al descubrimiento de los virus.
Enfermedad del tabaco
Dmitri Ivanovsky era un microbiólogo y botánico nacido en Gdov, Rusia, en 1864. Unos años después de que Chamberland creó su filtro, comenzó a investigar una enfer-
se extendería con rapidez y produciría graves pérdidas económicas. El mal había sido identificado unos años antes en Países Bajos, donde se le apodó Mosaico del tabaco, ya que producía unas manchas en las hojas que le daban ese aspecto.
El neerlandés Martinus Beijerinck fue uno de los fundadores de la virología.
El científico alemán que identificó la enfermedad, Adolf Mayer, demostró que era infecciosa y, aunque no pudo aislar el patógeno, estaba convencido de que se trataba de una bacteria. Pero Ivanovsky logró demostrar que no se trataba de un agente infeccioso conocido. En 1892 molió hojas extraídas de una planta infectada y pasó el cultivo por el filtro de Chamberland. Su experimento mostró que la planta seguía infectada. De esta forma, logró comprobar que el agente infeccioso no era una bacteria, al menos no una tradicional.
“Virus”
Al ser más pequeños que las bacterias, los virus permanecieron por siglos sin ser detectados.
Si bien Ivanovsky tampoco pudo identificar qué causaba la enfermedad del mosaico del tabaco —su principal teoría era que podía tratarse de una toxina producida por una bacteria— sí aportó un dato clave. Logró determinar que se trataba de un agente filtrable, lo que dio origen a una nueva categoría de patógenos. Fue su par neerlandés, el botánico y microbiólogo Martinus Willem Beijerinck, quien logró avanzar aún más con el estudio de este nuevo agente infeccioso. Además de describir algunas de sus propiedades, a Beijerinck se le atribuye haber bautizado a este patógeno como un “virus”, palabra derivada de un término latín que significa “líquido viscoso” o “veneno”, aunque algunas
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Guatemala, viernes 19 de febrero de 2021
El virus del mosaico del tabaco fue el primero identificado en la historia.
En 1898, el mismo año en que Beijerinck versiones señalan que fue Ivanovsky quien pripublicó sus hallazgos, dos colegas alemanes, mero usó el término. Friedrich Loeffler y Paul Frosch, utilizaron el En 1898, en su laboratorio en Delft, Beijefiltro de Chamberland para investigar el patórinck replicó el trabajo de Ivanovsky, volviendo geno que causaba la fiebre aftosa del ganado. a demostrar que la planta de tabaco infectada Así, lograron determinar que la enfermecon la enfermedad del mosaico seguía siendo dad era causada por un agente filtrable, como contagiosa tras ser filtrada. se llamaba en ese momento a los virus. El científico también mostró que la infecEl primer virus humano hallado fue ción podía transferirse a otras plantas de forma el de la fiebre amarilla, en Cuba, serial lo cual, reveló que el patógeno en en 1901. cuestión se autorreplicaba y, por Luego de que el ende, no se trataba de una toximédico cubano Carna química, como especulalos Finlay descubrió ba Ivanovsky. que el vector de la Además, comproenfermedad era bó que el agente cauel mosquito, sal podía difundirse una comisión a través de varios especial creamilímetros de gel. da por el EjérConcluyó que cito de Estase trataba de un dos Unidos patógeno líqui(que ocupó do, al que llamó contagium vivum Cuba hasta f luidum (germen 1902), logró viviente soluble) y, determinar descartó que fuera un que el origen contagium fixum (gerdel mal era un men fijo o sólido), como “agente filtrable”. son las bacterias. Fue la invención Beijerinck describió el del microscopio elecvirus como un líquido vivo trónico, en 1931, lo que que contenía una entidad permitió finalmente a El virus de la fiebre amarilla, disuelta, no particular y no los científicos visualizar transmitido por el mosquito corpuscular. los virus y comenzar a Aedes aegypti, fue el primero A pesar de que las investientender sus complejas identificado en humanos. gaciones de Ivanovsky y Beijeestructuras. rinck contenían conclusiones En 1935, el bioerróneas —años más tarde se químico y virólogo descartaría la naturaleza líquida de los virus y estadounidense Wendell Meredith Stantambién que estuvieran vivos— dieron pie a una ley fue el primero en cristalizar un virus nueva rama de la ciencia: la virología. —el TMV—, con lo cual demostró que permanecen activos e infecciosos luego de la Plantas, animales y humanos cristalización. El virus del mosaico del tabaco (también El experimento de Stanley también reveló conocido como TMV, por sus siglas en inglés) que los virus no eran líquidos sino partículas fue el primer virus identificado en la historia, y sólidas. Y descubrió que están hechos en su siguió jugando un papel clave en el desarrollo de mayoría de proteínas. Sus hallazgos lo llevaron la virología. Tras la identificación de ese primer a recibir el Premio Nobel de Química en 1946, virus en una planta, empezaron a descubrirse que compartió con otros dos científicos que otros en animales y humanos. trabajaron con la cristalización.
En la década de 1950 se descubrió que además de proteínas, los virus están compuestos por ácidos nucleicos (ADN o ARN), que actúan como material hereditario.
De la fiebre amarilla al Covid
En los últimos 120 años se han descubierto más de 200 virus que afectan a los humanos. Se estima que entre tres y cuatro especies nuevas son descubiertas cada año. Algunos, como la viruela, la influenza y el VIH/sida, han matado a millones de personas. Aún resta determinar cuántas personas perderán la vida a causa del SARS-CoV-2, el tipo de coronavirus que causa la pandemia del Covid-19, y que ya ha provocado casi 2 millones de muertes en todo el mundo. Sin embargo, los virólogos han descubierto que son apenas un pequeño puñado los virus que nos dañan, del quintillón (un 1 seguido de 30 ceros) que existen en la Tierra. La mayoría de los virus son inocuos. Algunos son beneficiosos, e incluso hay otros que son indispensables para algunas especies. *British Broadcasting Corporation
El microscopio electrónico permitió finalmente visualizar y estudiar los virus.
Guatemala, viernes 19 de febrero de 2021 Fotos: Archivo
Casados, es el nombre de esta obra de Frederic Leighton de 1882, y —podría añadirse— obviamente enamorados, algo que acababa de ponerse de moda en los matrimonios.
Casarse por amor Dalia Ventura*
IN EMBARGO, aquello de casarse por amor, también hasta donde sabemos, es una costumbre relativamente reciente. Durante la mayor parte de la historia registrada el amor no era una consideración a la hora de escoger una pareja con la cual formar un hogar y pasar el resto de tu vida. Y, en muchos casos, sigue siendo así. Una búsqueda rápida en internet arroja por ejemplo un artículo del Times of India — el tercer diario en circulación de la populosa nación asiática— de octubre 2020, en el que se informa que pese a que “la sociedad moderna y progresista también ha comenzado a ver los matrimonios por amor bajo una nueva luz. Ya no es un deseo rebelde ni contra la sociedad”, las indias siguen prefiriendo las uniones pactadas por sus padres o superiores pues, “los estudios afirman que las mujeres se sienten más seguras». Mientras que en China Educational Tours —un sitio web con información para occidentales que planean visitar China—, bajo el título Qué piensan los chinos del amor y el matrimonio, dice que... “Está bien que los adolescentes tengan sentimientos de amor, pero cuando alcanzan la edad para contraer matrimonio, se piensa que el amor no solo es innecesario, sino hasta quizás
Dejemos algo claro desde el principio: el amor de pareja, hasta donde sabemos, siempre existió.
riesgoso. Más útil e importante para elegir un cónyuge es una buena educación, un trabajo y tal vez también un apartamento”. Hasta hace poco más de dos siglos, esa explicación habría sido innecesaria para los visitantes de Occidente, pues en su cultura el amor y el matrimonio tampoco habían sido siempre uno. No en vano en el Olimpo una diosa se ocupaba de lo primero —Afrodita, la Venus de los romanos— y otra, de lo último —Hera, la Juno latina—. El matrimonio ha estado más estrechamente vinculado con la economía que con el amor. La mayoría de las uniones que ahora llamamos sentimentales eran esencialmente arreglos financieros diseñados para cimentar poderosas alianzas e intercambiar o adquirir tierras o propiedades.
Leer novelas: una peligrosa costumbre.
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jóvenes independizarse más pronto y casarse apenas tuvieran los medios económicos para hacerlo.
La búsqueda de la felicidad
A Hera/Juno, la diosa del matrimonio, no le fue tan bien en el suyo con Zeus/ Júpiter, como parecería en esta obra de James Barry del siglo XVIII.
Aunque la gente de clase trabajadora y las comunidades agrícolas tenía más chance de escoger sus parejas —entre su grupo económico y reducido entorno, pues viajar era un lujo—, la realidad para la clase media y alta y los aristócratas era un futuro con la persona escogida por los padres, a menudo desde que eran niños, sin mucha opción de rehusarse. Siempre, no obstante, hubo rebeldes que desafiaron las convenciones, y sus historias de amor perviven. Pero no fue sino hasta el siglo XVIII que las voces descontentas se empezaron a alzar, desencadenando un profundo cambio en las relaciones de pareja.
Cómo se coló el amor
Al principio, los conservadores culparon la creciente popularidad de las novelas por alentar las expectativas de quienes en los salones y cafés de ciudades como Londres debatían con devoción el secreto del éxito en el matrimonio. Obras como Roxana de Daniel Defoe (1724) o Pamela de Samuel Richardson (1740) no solo hacían énfasis en la autoexpresión, el libre albedrío y los sentimientos personales, sino que, alentaban, desde su punto de vista, aspiraciones inalcanzables. Como escribió el arzobispo de Cambray François Fénelon en sus Instrucciones para la educación de una hija, era un peligro que las niñas leyeran “romances” y después se “asombren de no encontrar en el mundo real personas que sean como esos héroes románticos”. La preocupación llegó a tal grado que los gobiernos tomaron cartas en un asunto que desde el siglo XIII había sido regido por la Iglesia. En Reino Unido, por ejemplo, se promulgó una ley en 1753 con una serie de reglas que estandarizaba las bodas y estipulaba que se requería el consentimiento de los padres de las parejas menores de 21 años. Pero nada pudo contener el curso de esa revolución: había llegado la edad de la Ilustración con su defensa de los derechos
La idea de un matrimonio íntimo producto del amor se fue filtrando e imponiendo poco a poco. En Rusia, el zar Pedro el Grande declaró ilegales los matrimonios obligados en 1724, y ordenó que los novios debían declarar que habían elegido casarse libremente. En Reino Unido, el amor se impuso en las décadas de 1760 y 1770, la misma época en la que en Francia la gente común empezaba a hablar de ese enlace que la clase alta aún consideraba una fusión de riquezas como un camino a la felicidad. Las ideas románticas cruzaron el Atlántico. El 4 de julio de 1776, la Revolución estadounidense culminó con una declaración de Independencia que sostenía como derechos inalienables “la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. Poco después, la joven república empezó a adoptar la novedosa idea del “matrimonio de compañerismo” gobernado por el afecto. Según el perfil de Martha Skelton, de la Casa Blanca, el autor mismo del documento, Thomas Jefferson, había practicado lo declarado al elegir su pareja. “Quizás un amor mutuo por la música cimentó el romance; Jefferson tocaba el violín y uno de los muebles que encargó para la casa que estaba construyendo en Monticello era un piano fuerte para su novia”. “El triunfo de la familia nuclear basada en la pareja de compañeros unida libremente sobre la familia de linaje con sus estrategias e intereses sigue siendo uno de los pilares de nuestra comprensión del progreso social como el ascenso del individuo”, señala la historiadora de la Universidad de Michigan Dena Goodman. “Por primera vez en 5 mil años se pensó que el matrimonio era una relación privada entre dos personas antes que un vínculo dentro de un sistemas más amplio de alianzas políticas y económicas”, subraya en su libro Historia del matrimonio la historiadora Stephanie Coontz.
Enamorados del amor
Declaración de amor: Charles, complacido con su gracia, su figura y rostro, su corazón está decididamente corriendo la carrera del amor que solo por Julia podría detenerse alguna vez; piensa que es divina, así que le propone matrimonio.
individuales y su insistencia en que las relaciones entre la gente en una sociedad debían basarse en la razón y la justicia, no la fuerza. Y una de sus campañas centrales contra la tradición fue a favor del matrimonio basado en el amor y la libre elección de la pareja. Esas ideas se vieron reforzadas por la difusión del trabajo asalariado, que permitió a los
El romance floreció en el siglo XIX. En el imperio más grande de la historia, los victorianos estaban enamorados de la idea del amor, y la más exquisita fuente de inspiración era nada menos que la reina Victoria, quien con su príncipe Alberto formaba una pareja que era el icono del matrimonio amoroso. Su unión puede haberse basado en linajes, pero Victoria frecuentemente se refirió a ella como un “matrimonio por amor”, y eso se filtró en la sociedad, más allá de las fronteras. Al otro lado del Atlántico. En EE. UU., gracias al alza en las tasas de alfabetismo, las cartas y los poemas de amor se multiplicaron. Sin embargo, como ideal de libertad, el matrimonio de pareja no tenía el mismo significado para las mujeres que para los hombres. Si bien los ilustrados en el siglo anterior habían ampliado sus oportunidades de éxito, habían limitado las de las ilustradas estrictamente al plano doméstico. Pero esa es otra historia. *BBC
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Ventanas
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El efecto Roseto Fotos: Archivo
Roseto es un pequeño pueblo del estado de Pensilvania, en Estados Unidos.
Los seres humanos somos sociales por naturaleza.
Iker Badiola* STE NÚCLEO urbano fue fundado en su totalidad por inmigrantes originarios de una pequeña localidad italiana situada a los pies de los Apeninos llamada Roseto Valfortore. A finales del siglo XIX, el pueblo italiano experimentó un gran flujo migratorio y los rosetianos se desperdigaron por todo el mundo. Un grupo muy importante emigró al estado de Pensilvania con la intención de trabajar cerca de una cantera de pizarra. Con el devenir de los años, los rosetianos fundaron todo un pueblo al que denominaron Roseto en homenaje a sus orígenes. A mediados del siglo XX, Roseto era un pueblo estadounidense como otro cualquiera. Entre otros servicios, tenía un médico. Fue este médico quien alertó al doctor Stewart Wolf (a la postre uno de los padres de la medicina psicosomática) de un hecho peculiar que acontecía en Roseto: los rosetianos apenas sufrían enfermedades cardiovasculares.
En busca del secreto de los rosetianos
En los años 50, entre las primeras causas de muerte en Estados Unidos estaban las enfermedades cardiovasculares. En cambio,
en este pequeño pueblo en el estado de Pensilvania no se trataba a la gente por este tipo de afecciones. El doctor Wolf empezó a estudiar a la población de Roseto tomando en cuenta parámetros médicos. En un principio, se barajó la hipótesis de que los hábitos alimenticios propios de una comunidad mediterránea beneficiaba a estos inmigrantes en comparación con la población estadounidense que se alimentaba a base de una dieta consistente en azúcares y proteínas. Pero los rosetianos habían adquirido los hábitos alimenticios de la sociedad estadounidense, e incluso en los apuntes del doc-
Las canas no son vanas
El imaginario popular está lleno de anécdotas que relacionan las experiencias estresantes con el encanecimiento acelerado del cabello, aunque hasta ahora no se conocía el mecanismo que lo explicaba. Anteriores estudios ya demostraron que la pérdida de pigmento en el cabello está mediada por el agotamiento de células madre de los melanocitos. En el nuevo trabajo, realizado en ratones, este efecto parece ser impulsado por la activación del sistema nervioso simpático —involucrado en las respuestas automáticas al peligro o estrés—. Científicos de la Universidad de Harvard (EE. UU.) han descubierto cómo se produce este fenómeno: el estrés puede hacer que el pelo se vuelva gris al provocar el agotamiento de las
células madre que forman los pigmentos en los folículos pilosos. “Esta es la primera vez que tenemos evidencia definitiva de la relación entre estrés y encanecimiento del cabello”, afirma Ya-Chieh Hsu, profesora de la universidad americana y una de las autoras de la investigación publicada en Nature. Los autores consideran que el estrés activa el sistema nervioso simpático, induciendo la liberación de un neurotransmisor —llamado noradrenalina— que hace que las células madre de los melanocitos, que dan color al cabello, se activen excesivamente. De esta manera, todas las células madre se convierten en células productoras de pigmento, agotando prematuramente el reservorio. Los expertos demostraron que, al bloquear dicha proli-
tor Wolf se observaba que el tabaquismo estaba muy extendido entre la población, algo que debía perjudicar seriamente la salud cardiovascular de los rosetianos. Una vez descartada la mencionada hipótesis, la siguiente suposición se dirigió a la genética de los rosetianos. Pero al estudiar la incidencia de las enfermedades cardiovasculares en otros rosetianos que no residían en la población también se desechó esta hipótesis. Aquellos que residían en otras partes de Estados Unidos sufrían enfermedades cardiovasculares con la misma incidencia que los demás estadounidenses.
feración, se evitaba la pérdida de células madre de los melanocitos y el encanecimiento del cabello en los ratones. Los hallazgos pueden ayudar al conocimiento de los efectos del estrés en otras partes del cuerpo, lo que puede sentar las bases de futuros estudios que busquen modificar o bloquear sus efectos dañinos. “Entender cómo cambian nuestros tejidos bajo el estrés es el primer paso hacia una intervención terapéutica para detener o revertir este impacto negativo”, indica Ya-Chieh Hsu. “Tenemos mucho que aprender. Acabamos de descubrir los mecanismos; es un primer paso importante para identificar un posible tratamiento. Sin embargo, por ahora no hay ninguna terapia segura y efectiva al respecto”, concluye. (Sinc)
Viernes
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Roseto tiene unos 2 mil habitantes.
El doctor Stewart Wolf (1914-2005) fue profesor de medicina y coautor de The power of clan: influence of human relationships on heart disease (El poder del clan: la influencia de las relaciones humanas en las enfermedades cardíacas).
El siguiente estudio se centró en el análisis de la zona geográfica en la que vivían, pero poblaciones colindantes como Bangor o Nazareth tenían las mismas tasas de incidencia que las demás poblaciones de Estados Unidos. El doctor Wolf contó con la colaboración del sociólogo John Bruhn, quien resultó ser vital en el esclarecimiento del misterio de Roseto. Ambos observaron que los rosetianos habían construido una comunidad muy cohesionada. Todos se ayudaban mutuamente. En una población de apenas 2 mil habitantes había 22 organizaciones cívicas. Las casas donde convivían tres generaciones eran inusualmente frecuentes. Los domingos todo el pueblo se congregaba en la parroquia Nuestra Señora del Monte Carmelo para celebrar conjuntamente la misa. Se potenciaba sobremanera la equidad y los más afortunados ayudaban a los más desfavorecidos. En definitiva, el sentimiento de comunidad era extraordinario para una población afincada en un país donde se primaba sobremanera el individualismo.
Soledad y cortisol
Hoy sabemos que la soledad que evitaban los rosetianos aumenta los niveles de estrés, el gran mal de los países desarrollados. El estrés aumenta en nuestro cuerpo la hormona cortisol. Esta es producida por la glándula suprarrenal y prepara el organismo para momentos en los que tenemos que acelerar nuestra actividad metabólica en respuesta a condicionantes externos. Pero la exposición constante de los tejidos al cortisol provoca el incremento de la presión arterial y la depresión del sistema inmune que termina desembocando en enfermedades cardiovasculares. Los rosetianos nos brindaron un bonito experimento con el que demostraron la naturaleza grupal del ser humano. Nos enseñaron que el Homo sapiens es un animal social, en contra de las nuevas tendencias individualistas que se imponen en los países desarrollados.
En un reciente artículo publicado en Trends in Cognitive Sciences, Robin Dunbar, catedrático de Psicología Evolutiva de la Universidad de Oxford (Reino Unido) y uno de los principales investigadores en neurobiología, afirma que “la falta de estímulo social afecta al razonamiento, al desempeño de la memoria, al equilibrio hormonal, a la conexión entre la materia gris y la materia blanca del cerebro, y a nuestra capacidad para hacer frente a enfermedades físicas y mentales”. Dunbar está convencido de que la carencia de relaciones sociales eleva más la mortalidad de otros factores de riesgo de sobra conocidos como el tabaco, el alcohol o la falta de ejercicio físico. Una prueba de ello, dice, es que cada vez que nuestras relaciones sociales se ven amena-
*The Conversation/BBC
Esta es la Avenida Garibaldi, en Roseto.
Aislamiento
zadas, entran en acción las mismas áreas del cerebro que cuando corre peligro nuestra integridad física. “El aislamiento social podría suponer la máxima amenaza para la supervivencia y la longevidad”, recalca Dunbar. Traducido a números, se estima que aumenta en torno a un 30 por ciento el riesgo de muerte prematura, sobre todo debido a enfermedades cardiovasculares. No es de extrañar que el año pasado la propia OMS haya declarado oficialmente que la soledad debe ser considerada un grave problema de salud pública. A Dunbar le interesan especialmente los efectos de esta falta de contacto sobre el sistema inmunitario. “Parece que acariciarse y abrazarse activa los receptores de los nervios C-táctiles de
la piel, que envían una señal directa a varios centros cerebrales para que produzcan endorfinas”, explica. Concretamente, estos opioides naturales inundan el tálamo, el estriado, la corteza cingulada y la corteza frontal, provocando sensaciones sumamente placenteras en nuestro órgano pensante. “Pero lo realmente interesante de las endorfinas es que, además de producir un agradable ‘subidón’ anímico, consiguen estimular lo suficiente al sistema inmunitario para que produzca células T-asesinas, una de cuyas misiones es destruir virus invasores”, aclara. Los expertos deducen de ahí que, cuando nos aislamos y racionamos los abrazos y las caricias, “la actividad del sistema inmunitario desciende y nos defendemos peor de las agresiones externas”. (Sinc)