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Revista Viernes del Diario de Centro América del 04 de septiembre de 2020

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Guatemala, viernes 4 de septiembre de 2020

Editorial La pérdida o atrofia parcial de uno o más sentidos, dispara, al parecer, la agudeza en otros. Beethoven, el poeta sinfónico, perdió la capacidad de oír, mas no la de

Arturo Pér

El club D

escuchar. Esta se le agudizó y, gracias a ella, logró articular el universo musical que legó a la posteridad. Si a la pérdida de capacidad auditiva le hubiera seguido la sordera espiritual, digamos, quizás el creador hubiera naufragado, atado de pies y manos, en un cuarto acolchado a prueba de sonido. Pero Beethoven escuchaba. Escuchaba y tomaba notas. Tomaba notas y, sin oír, componía. Componía y volvía a escuchar. Siempre escuchaba. En el cosmos por el que viajaba al final de sus días, se mantenía concentrado en unir las claves sueltas de un arca sonora infinita y decodificaba pentagramas ocultos, guiado por silencios plenos de sentido. Se dice que el destino es un cisne blanco que navega aguas oscuras. Un ave ciega que surca inexorable el horizonte en busca del punto de retorno. Aunque na-

PUEDE un libro ser investigado policialmente, como si de un crimen se tratara, utilizando como pistas sus páginas, papel, grabados y marcas de impresión, en un apasionante recorrido de tres siglos? Lucas Corso, mercenario de la bibliofilia, cazador de libros por cuenta ajena, debe encontrar respuesta a esa pregunta cuando recibe un doble encargo de sus clientes: autentificar un manuscrito de Los tres mosqueteros y descifrar el enigma de un extraño libro, quemado en 1667 con el hombre que lo imprimió. La indagación arrastra a Corso —y con él, irremediablemente, al lector— a una peligrosa búsqueda que lo llevará de los archivos del Santo Oficio a los libros condenados, de las polvorientas librerías de viejo a las más selectas bibliotecas de los coleccionistas internacionales. Construida con excepcional talento narrativo, El club Dumas sitúa pieza a pieza, una trama excitante, minuciosa y compleja, donde se dan cita los ingredientes de la novela clásica por entregas, los relatos policiacos y de misterio, los juegos de adivinación y las técnicas del folletín de aventuras.

vegaba también a oscuras, Beethoven logró agarrar su destino por el cuello y hacer de él una herramienta plenamente sometida a su voluntad creadora.

Homenaje al cacao

DIRECTORIO Director General: Pavel Arellano Arellano

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Coordinación: Francisco Chinchilla Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada y Sulhema Pacheco Digitalización: Freddy Pérez

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El 7 de julio del 2010, la Organización Internacional de Productores de Cacao y la Academia Francesa de los Maestros Chocolateros y Confiteros distinguieron ese día con su nombre para honrar sus propiedades y beneficios. Es una fruta de origen tropical cuyo nombre científico (Theobroma cacao) significa “alimento de los dioses”.


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Guatemala, viernes 4 de septiembre de 2020

Hermann Hesse

Archivo

El escritor Hermann Karl Hesse nació el 2 de julio de 1877, en Calw-Württemberg, pequeño lugar de la Suabia, al norte de la Selva Negra, Alemania. Hijo primogénito de Johannes Hesse, un misionero báltico, y de Marie Gundert, nacida en la India e hija de otro misionero. Fue expulsado de muchos colegios. Ingresó en un seminario, pero abandonó los estudios teológicos y comenzó a trabajar como mecánico y más tarde se empleó en una biblioteca, donde surgiría su pasión por la literatura. En la adolescencia intentó suicidarse por una pena de amor y su familia lo puso bajo atención médica. Se dedicó al periodismo free-lance, lo que le inspiró su primera novela, Peter Camenzind (1904), mismo año en el que contraería matrimonio con María Bernoulli. En 1912 se trasladó a Berna, Suiza, abandonando Alemania para siempre. En 1916 padeció un ataque de nervios y recibió su primer tratamiento psicoterapéutico. Durante la I Guerra Mundial, Hesse, que era pacifista, se trasladó a Montagnola, Suiza; donde se nacionalizó en 1923. Fue por esta razón por la que se le consideró un traidor a la patria por los nazis. Se desposó en 1924 con Ruth Wenger, aunque el matrimonio no fue consumado. En 1931 se casaría con Ninon Dolbin. Se convirtió en uno de los escritores más representativos de Europa; continuador de la línea del romanticismo alemán e intérprete al mismo tiempo de los problemas de la sociedad moderna. El tema central de su obra es la inquietud del hombre en busca de su destino. En su novela Demian (1919), se percibe la influencia del psiquiatra Carl Jung. En Viaje al Este (1932) expone las cualidades místicas de la experiencia humana. Siddharta (1922) también refleja su interés por el misticismo oriental. El lobo estepario (1927) expone la dualidad entre la individualidad rebelde y las convenciones burguesas, al igual que su obra posterior, Narciso y Goldmundo (1930). Su última novela fue El juego de abalorios (1943). Indiferente a las corrientes y movimientos literarios, rara vez aparecía en público y jamás firmó ejemplares. Ya mayor, aceptó el Premio Goethe, y el Premio de la Paz, pero no acudió a las respectivas ceremonias. Fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1946. Hesse falleció mientras dormía, el 9 de agosto de 1962, a causa de una hemorragia cerebral, en Montagnola, Suiza.


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La epopeya de Gilgamesh

Un día de noviembre de 1872, un joven salió de un cuarto trasero del Museo Británico y, según uno de sus colegas, empezó a correr “por todos lados”. Paso seguido, “ante el asombro de todos los presentes, empezó a desvestirse”. Dalia Ventura* E LLAMABA George Smith y nunca supimos por qué se desnudó, pero sí la razón de su desbordada alegría. Había leído un relato que hacía parte de una historia imaginada hacía

unos 4 mil años, y que desapareció por dos milenios y medio, pues había quedado sepultada con los restos de uno de los primeros grandes imperios de la historia de la humanidad.

Gloria enterrada

En 612 a. C., Babilonia, decidida a terminar con el dominio asirio en Mesopotamia, lideró una alianza en un ataque contra la última capital asiria, Nínive. La ciudad fue saqueada por completo y después de un asedio de tres meses, el rey asirio Sin-shar-ishkun fue asesinado. Fue el principio del fin de un imperio que se había empezado a forjar alrededor de 2025 a. C. y que en su apogeo gobernó sobre las “cuatro esquinas del mundo”, los límites de lo entonces conocido, desde las costas del golfo Pérsico hasta las montañas de Anatolia y las llanuras aluviales de Egipto. Durante un período de unos 300 años (más o menos entre 900 y 600 a. C.) fue la civilización más avanzada que se había visto jamás. Los asirios fueron los primeros en desarrollar armas y elementos de protección de hierro, un avance tecnológico que les dio una

gran ventaja, así como la creación de una unidad de ingeniería separada, que instalaba escaleras y rampas, llenaba fosos y cavaba túneles para ayudar a los soldados a entrar en las ciudades amuralladas. También estuvieron entre los primeros en construir carruajes, que proporcionaron una mayor protección en el campo de batalla. Incluso después de su caída, el legado del imperio perduró en las tácticas y tecnologías de guerra adoptadas por civilizaciones posteriores. Pero mucho se perdió durante su conquista, particularmente el tesoro de ideas asirias que guardaba la biblioteca de Nínive, que había sido concebida en el siglo VII a. C. para albergar la suma de todo el conocimiento humano. La rebelión liderada por los babilonios dejó a la ciudad más rica del mundo en ruinas, con sus palacios ardiendo y sus habitantes muertos o esclavizados. A la destruida biblioteca se la tragó la tierra.

2 mil 465 años después...

Una noche de diciembre de 1853, en lo que hoy es Irak, un equipo de excavadores dirigido por Hormuzd Rassam, el primer arqueólogo Fotos: Archivo

Detalle de tableta decorativa mostrando a Gilgamesh, de la civilización asiria, siglo IX antes de Cristo.


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Escultura en relieve de Nínive que representa a los pescadores que nadan para pescar mientras otros hombres recogen la cosecha en el suelo.

nacido y criado en Medio Oriente, encontró el palacio del rey asirio Asurbanipal (quien reinó de 668 a 627 a. C.). Además de magníficas obras de arte talladas en piedra más de dos milenios y medio atrás, los excavadores recogieron del piso miles de fragmentos de tabletas de arcilla cubiertos con la intricada escritura cuneiforme. No lo sabían, pero eran los restos de la biblioteca real. Los empacaron en cajas que enviaron al Museo Británico, donde los almacenaron pero no los clasificaron hasta que en 1861 contrataron a Smith para limpiarlos y organizarlos. Cautivado por las antigüedades que estaban llegando de Nimrud y Nínive, Smith llevaba años tratando de entender tanto la escritura cuneiforme, como el idioma acadio. Una década más tarde, ese día en el que estalló de felicidad, en el museo había leído sobre un mundo ahogado por un diluvio, acerca de un hombre que había construido un bote y una paloma liberada para buscar tierra firme. Era una versión del Arca de Noé. Pero el libro no era el Génesis. Era parte de la cuidadosamente transcrita Epopeya de Gilgamesh, el poema épico inscrito por primera vez alrededor de 1800 a. C., unos mil años antes de la composición de la Biblia judía (el Antiguo Testamento cristiano).

El resto de la historia

Un mes más tarde, Smith leyó su traducción de la tableta ante la Sociedad para la Arqueología Bíblica en Londres. Era la primera vez que una audiencia escuchaba parte del poema en más de 2 mil años. Fue toda una sensación y desató debates en todo el mundo. Para algunos, corroboraba la verdad esencial de la Biblia. En opinión de otros, tras El origen de las especies (1859) de Charles Darwin, representaba otra gran grieta en el edificio del cristianismo.

La que se llegó a conocer como la “Tableta del diluvio”, o la Tablilla XI, fue la primera de muchas más que, desde entonces, han ido apareciendo, algunas hasta más antiguas. Con ellas, los asiriólogos han ido resolviendo uno de los más grandiosos rompecabezas de la historia, aquella que cuenta sobre un rey que vio, experimentó y consideró todo, hasta lo oculto; que desveló lo velado, que supo sobre el Diluvio, viajó a los confines del mundo y regresó, exhausto pero entero, como prometen las primeras líneas del texto. Aunque aún hay brechas, se piensa que ya tenemos 2/3 del relato. ¡Y qué relato! Es una de esas obras de literatura antigua que nos hace mella pues su héroe, a pesar de ser “dos tercios dios”, es muy humano: siempre se está equivocando, nunca alcanza su meta y, como todos, tiene que aceptar la muerte, esa inevitabilidad con la que vivimos.

Una extraordinaria aventura

Cuando su historia empieza, los súbditos de Gilgamesh, el rey de Uruk, elevan sus quejas a los dioses, pues abusa de su poder. Las deidades crean su doble, Enkidu, para que compitan y “¡Luchen entre sí, para que Uruk conozca la paz!». Pero antes de que Enkidu pueda retar a Gilgamesh, tiene que ser “humanizado” por Shamhat, una prostituta sagrada, quien lo seduce y pasa con él 6 días y 7 noches, tras lo cual deja de ser el salvaje que era y “tiene sabiduría, más amplia comprensión”. Del enfrentamiento entre Enkidu y Gilgamesh nace una profunda amistad y parten juntos en busca de gloria, hacia el Bosque de los Cedros, un lugar remoto del que, según la tradición babilonia, los reyes traían la madera para las grandes construcciones. Pero, según una tablilla encontrada a finales del siglo XX, el bosque de los cedros de este poema es distinto al concepto que se tenía de

él en la antigüedad. En este caso es una selva animada con el canto de los pájaros, la cacofonía de los insectos y los gritos de los monos en los árboles, todos entreteniendo a Humbaba, un gigante, guardián y señor de esa jungla, en la que vivía como un rey rodeado de sus músicos. Enkidu y Gilgamesh van con la intención de matar a ese rey y talar sus árboles, y lo logran. Humbaba es inmovilizado por los 13 vientos enviados por el dios-sol Shamash y ruega, en vano, por su vida; Enkidu y Gilgamesh le cortan el cuello, extraen su corazón y pulmones y le sacan los dientes. Pero se dan cuenta de que fueron en contra de la voluntad de los dioses. De hecho, tras hacer lo que se propusieron, Enkidu mira el resultado y le dice a Gilgamesh: hemos devastado esta tierra… ¿qué le diremos a los dioses cuando regresemos?

“¿A cuál amante amaste siempre?”

Tras la batalla, cuando Gilgamesh se está lavando los rastros de la lucha, la diosa Ishtar lo ve, lo desea y le pide que se case con ella, prometiéndole riquezas y poder. Pero Ishtar es la diosa de la guerra y el amor, del sexo y la violencia, y una propuesta de matrimonio de ella es un asunto riesgoso —sus amantes previos han tenido finales terribles— así que Gilgamesh la rechaza sin piedad. “No eres más que un brasero que se apaga con el frío; una puerta trasera que no detiene la ráfaga ni el huracán; (...) ¡Calzado que oprime el pie de su propietario! ¿A cuál amante amaste siempre?”. Enfurecida, Ishtar le pide a su padre, el dios del cielo y rey de los dioses Anu, que envíe a un gran monstruo a la Tierra a matar a Gilgamesh y destruir a Enkidu. El monstruo es el Toro del Cielo, un animal feroz, que elimina todo a su paso. No obstante, los amigos logran matarlo e Ishtar, furiosa, los maldice; Enkidu, al escucharla, le arrancó una pierna al toro y se la lanzó.

A la luz de la Luna, Rassam y su equipo empezaron a desenterrar las placas de piedra que habían sido talladas más de 2 mil 500 años antes para las habitaciones del rey asirio Asurbanipal.


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La historia quedó plasmada en páginas de arcilla húmeda, en el idioma acadio que se habló en Mesopotamia y en escritura cuneiforme, una de las formas más antiguas de expresión escrita.

Al Toro del Cielo se le ha identificado como la constelación de Tauro, una de las primeras en ser descritas. Y hay quienes especulan que la lucha con el toro corresponde a lo que los babilonios estaban observando en el firmamento: las constelaciones cambian lentamente su posición con referencia al Sol y cuando la historia de Gilgamesh nació, Tauro estaba dejando de ser la constelación dominante.

Una vez más, con su victoria, los héroes ofenden a los dioses. A sus ojos, es un acto de arrogancia suprema. “Porque el Toro del Cielo mataron, y a Humbaba mataron; por consiguiente”, dijo Anu, “uno de ellos, aquel que taló los montes del cedro, debe morir”. Y así fue. Devastado por la muerte de Enkidu, Gilgamesh se sume en un dolor sin límites: no permite que lo entierren “hasta que un gusano caiga de su nariz”. Finalmente, se da cuenta que debe seguir adelante, le hace un grandioso funeral y empieza a pensar en sí mismo y su mortalidad. “El espanto ha entrado en mi vientre. Temeroso de la muerte, recorro sin tino el llano”. Es por eso que se embarca en un vasto viaje, siguiendo el sendero del Sol y sobre las Aguas de la Muerte, en busca del hombre que sobrevivió el diluvio y descubrió el secreto de la inmortalidad: Utnapishtim.

Cuando dejó de llover

La historia de Utnapishtim aparece en otras obras de literatura babilónica pero el autor de Gilgamesh la usa como una historia dentro de su historia cuando Gilgamesh le pregunta cómo se volvió inmortal. Es entonces que le cuenta que hacía mucho tiempo, los dioses le habían dicho que iban a inundar el mundo y que debía construir una nave y embarcar en ella todas las semillas de la vida. Cuando la lluvia cesó, cuenta Utnapishtim, abrió una escotilla y solo vio agua. Todos los humanos habían perecido: “Me arrodillé y lloré; las lágrimas se deslizaron por mis mejillas”. Tras enviar una paloma y una golondrina, que regresaron al no encontrar dónde posarse, soltó un cuervo y al ver que no regresaba, dejó salir a todos del barco, e hizo una ofrenda a los

dioses. Al llegar Enlil, el señor de los cielos y la tierra, los otros dioses le reclamaron haber causado el diluvio y antes de partir, tras reflexionar, volvió a Utnapishtim y su esposa inmortales. El propósito de Utnapishtim era hacerle entender que se volvió inmortal por un evento único ocurrido hacía mucho tiempo y que nada parecido le iba a pasar a él. “¿Quién por ti convocará los dioses a la asamblea, para que encuentres la vida que buscas?». No había ningún secreto, ni nada más que pudiera decirle. Gilgamesh hace un último intento: saca del fondo del mar una planta que Utnapishtim le había revelado que le devolvería su juventud, pero antes de que pudiera aprovecharla, una serpiente se la comió y se fue, no sin antes deshacerse de su vieja piel. Desilusionado, y consciente al fin de los límites de sus propias capacidades, regresa a Uruk reconciliado con su suerte, y sabio. Su lucha heroica contra la muerte, primero en pos del reconocimiento inmortal a través de obras gloriosas y luego en busca de la vida eterna, lo lleva a enfrentar el inevitable fracaso y a comprender que la única inmortalidad a la que puede aspirar es la que da el dejar algún logro duradero. Su viaje que termina donde empezó, y es el principio de la Epopeya la que nos cuenta el final. En palabras del prólogo: Llegó de un camino lejano, estaba cansado, encontró la paz. Finalmente sereno, acepta que si bien los individuos son mortales, la humanidad es eterna, y ve la ciudad como una expresión de la humanidad y la generaciones futuras: sus notables obras de construcción serían las que le garantizarían que su fama sobreviviera su muerte. *BBC

No había madera en Mesopotamia así que la tenían que traer de las montañas. Esta es una máscara de arcilla con el rostro de Humbaba de la ciudad de Sippar, de la Baja Mesopotamia, la actual Irak.

Gilgamesh llegó en busca de respuestas.

“El que vio el abismo, la fundación del país, quien sabía ..., era sabio en todos los asuntos ... y aprendió de todo la suma de la sabiduría”


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DCA, 2 de septiembre de 1936.Nació el 3 de febrero de 1809 en Hamburgo. Su abuelo paterno fue el filósofo judío Moses Mendelssohn.Su madre, una pianista con profundos conocimientos de la literatura alemana, le enseñó los rudimentos musicales. Debutó con 9 años como pianista y a los 11 interpretó su primera composición. Compuso la obertura Sueño de una noche de verano cuando solo tenía 17 años y la obra que contiene la famosa Marcha nupcial, 17 años después. En 1825, la familia Mendelssohn se trasladó a Berlín, convirtiéndose su residencia en el

Felix Mendelssohn principal salón cultural de la ciudad. En 1827 ingresó en la Universidad de Berlín, asistiendo a las clases del filósofo G. F. Hegel. Se le atribuye el haber redescubierto la obra de Johann Sebastian Bach, al estrenar en 1829 su Pasión según san Mateo. Realizó giras por Europa y fue director musical de la ciudad de Düsseldorf (1833-1835), director de la Gewandhaus de Leipzig (a partir de 1835) y director musical del rey Federico Guillermo IV de Prusia (a partir de 1841). En 1842 colaboró en la fundación del Conservatorio de Leipzig. De sus sinfonías destacan la S. italiana (1833) y la S. escocesa

(1843). De su música coral sobresale la cantata Erste Walpurgisnacht (La noche de Walpurgis, 1832, revisada en 1843), y sus sonatas, preludios y fugas para órgano, que constituyen la aportación más importante al repertorio de órgano desde Johann Sebastian Bach. Destacan asimismo las Variations sérieuses (1841) para piano, oberturas para concierto, conciertos para violín (1844) y para piano (1831, 1837) y ocho volúmenes de Romanzas sin palabras para piano (18301845), compuestas algunas por su hermana Fanny. El músico falleció a los 38 años, el 4 de noviembre de 1847, en Leipzig.


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Reporte en V Vivimos sujetos a ella y, sin embargo, aún no sabemos con precisión qué es. El nuevo libro Gravedad: una historia de la fuerza que lo explica todo, recorre la cronología de esta interacción fundamental, desde Newton, hasta el hallazgo de las ondas gravitacionales.

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La gravedad

Elena Turrión* N LA SEGUNDA mitad del siglo XVII, un hombre se preguntó qué leyes rigen la caída de los cuerpos. Se llamaba Isaac Newton y fue el primero en dar solidez matemática al concepto de la gravedad, una de las cuatro interacciones fundamentales de la naturaleza que aún hoy resulta un misterio para la mayoría. Para el periodista y divulgador británico Marcus Chown, resolver ese enigma ayudará a aclarar otras cuestiones fundamentales sobre el origen del universo. Por eso, en su último libro, Gravedad: una historia de la fuerza que lo explica todo, editado por Blackie Books, hace un recorrido por el pasado, presente y futuro de la investigación científica sobre este fenómeno. Se trata de una obra accesible para todos los públicos que analiza desde el porqué de las mareas hasta la importancia del descubrimiento de las ondas gravitacionales en 2015. Chown, que se licenció en Física en la Universidad de Londres en 1980, es doctor en Astrofísica. Tras trabajar como astrónomo en el Instituto Tecnológico de California, decidió volver a Reino Unido para dedicarse a la divulgación. Ha colaborado en revista científicas como New Scientist y actualmente, escribe libros infantiles y para adultos sobre Física y Astronomía.

¿Qué es la gravedad?

La explicación más sencilla es que se trata de una fuerza mundana que nos mantiene con los pies en la Tierra. Isaac Newton la definió como una fuerza de atracción entre todas las masas. Algo así como una atadura invisible entre el Sol y la Tierra que mantiene al planeta orbitando alrededor del astro. Sin embargo, Albert Einstein mostró que esa imagen es errónea. No hay tal fuerza de atracción. De hecho, una masa como el Sol distorsiona el espacio-tiempo a su alrededor, creando un valle, y la Tierra viaja alrededor de las laderas superiores de este valle como una bola en una ruleta. Si bien la gravedad es una distorsión del espacio-tiempo, la pregunta “¿qué es la gravedad?” se convierte en “¿qué son el espacio y el tiempo?”. Nadie lo sabe realmente. Esto es lo que los físicos teóricos están tratando de responder.

Marcus Chown, periodista y divulgador británico.

¿Por qué es importante entenderla?

Actualmente, la gravedad es una fuerza extremadamente débil, pero en el Big Bang era mucho más fuerte y dominaba a las otras fuerzas fundamentales de la naturaleza. Necesitamos entender cómo se comportó la gravedad en este momento para entender el origen del universo y responder a preguntas como ¿qué es el universo? ¿De dónde vino? ¿Qué pasó antes?

¿Por qué, si es la primera fuerza estudiada, es tan desconocida?

Podemos describir el comportamiento de la gravedad cuando es débil, en el universo a gran escala. Tal descripción puede ser fácilmente obtenida observando el movimiento de los planetas y la Luna. Sin embargo, para tener una imagen completa de la gravedad también necesitamos ser capaces de describirla a una escala ultrapequeña. Es tan desconocida porque no

se sabe con precisión cómo actuó durante el Big Bang. Para conocer más sobre esta fuerza necesitamos unificar la teoría cuántica, que estudia a escala ultrapequeña los átomos y sus constituyentes, con la teoría de la gravedad de Einstein. Solo entonces tendremos una teoría cuántica de la gravedad y obtendríamos una imagen completa de esta fuerza.

En el libro dice que la gravedad es tan débil que, si extiendes la mano, la gravedad de todo el planeta no es capaz de imponerse a la fuerza de los músculos. Sin embargo, es tan irresistible a gran escala que controla la evolución y el destino de todo el universo. ¿Cómo es posible?

Para la fuerza eléctrica, que mantiene unidos los átomos de nuestro cuerpo, existen dos


Viernes

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y el universo

todo este conocimiento y escribirlo para que fuera accesible?

Foto: Archivo

Primero, intenté imaginarme momentos clave en las vidas de Newton y Einstein. Por desgracia, Einstein no nos dijo cómo obtuvo algunas de sus ideas más cruciales. Solo admitió que, cuando tenía 16 años, se había imaginado cómo sería cabalgar sobre un rayo de luz. Al hacerlo, llegó a la conclusión de que una persona que cae no siente la gravedad. De esta forma, traté de imaginar las circunstancias exactas en las que Einstein desarrolló sus ideas y me divertí tanto que decidí escribir este libro. Además, mientras lo hacía, se descubrieron las ondas gravitacionales, lo que fue un aliciente para terminarlo. De repente, la gravedad se convirtió en un asunto de actualidad, así que a pesar de la complejidad del tema, completé el libro en un año.

En entrevistas anteriores comentó que cuando tenía 8 años, su padre le compró el Libro de Astronomía de H. C. King. Esa es una de las cosas que estimuló su pasión por la ciencia. ¿Con sus libros quiere lograr lo mismo, despertar la vocación científica de los jóvenes?

Una de las cosas más gratificantes de escribir libros sobre física y astronomía es lograr que los jóvenes se interesen por la ciencia. Hace poco, en el Festival de la Ciencia de Edimburgo, dos mujeres se me acercaron de forma separada y me dijeron que se hicieron científicas porque habían leído uno de mis libros cuando eran adolescentes. No hay nada comparable a ese sentimiento.

Usted trabajaba como científico en el Instituto de Tecnología de California. ¿Por qué decidió dedicarse a la divulgación?

tipos de materia: la que está cargada negativamente y la que está cargada positivamente. Las cargas del mismo signo se repelen entre sí a diferencia de las de signo diferente, que se atraen. También sabemos que existe la misma cantidad de carga negativa y positiva en el universo. Sin embargo, en el caso de la gravedad, solo hay un tipo de materia que siempre se atrae con la fuerza. Sin nada que la cancele, la fuerza aumenta cuanta más materia haya. Es por eso que la fuerza más débil de la naturaleza supera a todas las demás fuerzas fundamentales a gran escala: la escala de los planetas, las estrellas, las galaxias y el universo en su conjunto.

¿Qué pasaría entonces si la gravedad se desactivara hoy?

Al principio, el material del Big Bang se repartía uniformemente por todo el espacio. El universo era aburrido y habría permanecido así de no haber sido por la atractiva fuerza de gravedad. La gravedad hizo que el universo pasara de ser uniforme a ser heterogéneo. Al unir la

materia, creó las galaxias, las estrellas y los planetas que hoy vemos a nuestro alrededor. Si la gravedad desapareciera de repente —algo que es difícil de imaginar—, entonces las galaxias, las estrellas y los planetas se desmoronarían en pedazos. Con el tiempo, el universo volvería a su estado original, sin forma.

En 2015 se descubrieron ondas gravitacionales. ¿Cómo cambió eso la percepción que teníamos de la gravedad?

El descubrimiento de las ondas gravitacionales confirma la teoría de Einstein que propone que el espacio-tiempo es algo que no solo puede estar distorsionado, sino ondulado. Si la distorsión es la gravedad, la ondulación sería una onda gravitacional.

Habla de hechos históricos, de investigaciones actuales, de teorías científicas... ¿Cómo fue el proceso de recopilar

Cuando estaba en el Instituto me gustaba la ciencia y me gustaba escribir, pero entonces no era posible perseguir ambas vocaciones. Así que estudié Física en la universidad y luego me doctoré en Astrofísica. Pero seguía con la espina clavada de ser escritor, por lo que decidí dejarlo todo por el periodismo científico. Tuve la suerte de conseguir un trabajo en el equipo de la revista científica británica New Scientist y ahora me gano la vida principalmente como escritor.

¿Qué es lo próximo en su carrera?

Acabo de publicar una obra llamada Infinito en la palma de tu mano: 50 maravillas que revelan un universo extraordinario y también estoy terminando de escribir otro libro sobre la magia de la ciencia, es decir, sobre su habilidad para predecir la existencia de cosas que existen en el mundo real. Como la antimateria, las ondas gravitacionales y el bosón de Higgs. Esta “magia” es tan especial que incluso los propios científicos dudan de ella. Por ejemplo, Einstein no estaba seguro de dos de las predicciones de su propia teoría: los agujeros negros y el Big Bang. *Sinc

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Guatemala, viernes 4 de septiembre de 2020 Fotos: Archivo

250 años de Beethoven Beethoven paseando en la naturaleza.

Marta Medina* UANDO el 7 de mayo de 1824, se estrenó la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven (Bonn, 1770-Viena, 1827) en el Teatro de la Puerta Carintia en Viena, la mayoría de los asistentes pensaron que por aquel entonces el músico estaba totalmente sordo. Aún hoy, 250 años después de su nacimiento, esa sigue siendo la creencia popular. Pero para uno de los mayores expertos del mundo sobre Beethoven, Theodore Albrecht, profesor en la Universidad del Estado de Kent en EE. UU., esto no es más que un mito. “Pudo escuchar su última sinfonía en su estreno, pero de forma relativamente débil, lo suficiente como para dar a la mayoría de los espectadores la impresión de que estaba completamente sordo”, explica. A lo largo de sus últimos 30 años de vida, el compositor alemán fue experimentando la progresiva pérdida auditiva, que poco a poco le obligó a dejar de escuchar convenientemente no solo su música, sino también los aplausos. Pero no fue hasta su último año de vida, allá por 1826, que la sordera llegó a ser profunda. “Estuvo muy débil en ese momento”, continúa Albrecht. Esa fragilidad pudo haberla arrastrado toda su vida. La viruela que sufrió de niño y que le provocó marcas en la cara, una cicatriz en la barbilla y sobre todo una visión débil, pudo ser el detonante de otros de sus problemas de

El compositor alemán Ludwig van Beethoven, arrastró gran parte de su vida un estado de salud débil, desde la viruela que tuvo de niño y que le afectó la vista, hasta la progresiva pérdida de audición que le angustió hasta el final de sus días. salud. “No hay muchos investigadores médicos que hayan indagado sobre cómo pudo haber influido en sus otros sistemas más adelante en su vida”, sugiere el experto estadounidense.

Una progresiva sordera

Los problemas de oído de Beethoven empezaron en torno a 1798 cuando ya era un músico formado y podía “visualizar” una sinfonía, un concierto o una sonata en su cabeza sin escucharla acústicamente. “Se dio cuenta de que estaba perdiendo la audición pasados sus 25 años, aunque sospecho que tuvo indicios de ello incluso antes de eso”, apunta Robin Wallace, profesor de Musicología

en la Universidad de Baylor en EE. UU., y cuya difunta esposa también perdió la audición al final de su vida. No fue hasta junio de 1801 que el compositor, cada vez más irascible, confesó su discapacidad a sus amigos, el doctor Franz Wegeler en Bonn y el maestro de escuela y violinista Carl Amenda en Kurland. En el verano de 1802, con 32 años, otros comenzaron a apreciar pequeños lapsus auditivos ocasionales, así como el miedo y la confusión que esto le empezó a originar. Así quedó reflejado en el Testamento de Heiligenstadt, una carta que el músico, atormentado e incapaz de ocultar su afección, escribió a sus dos hermanos en octubre de ese mismo año para despedirse de ellos. “En ese periodo fue cuando Beethoven comenzó a tener pensamientos suicidas”, concreta Yasmin Ali, investigadora en el departamento de Salud Mental y Pérdida Auditiva de la Universidad de Nottingham (Reino Unido). El documento, que nunca se envió, quedó escondido el resto de su vida. Aunque su capacidad para oír se fue debilitando lentamente, Beethoven no interrumpió del todo sus actuaciones en público, incluso con la orquesta, al menos durante esos primeros años. “Se le hizo más difícil tocar el piano en público, aunque lo hizo con éxito en diciembre de 1808”, señala Albrecht. Sin embargo, en algunos de los conciertos que dirigió, sus grandilocuentes gestos y exagerados movimientos le fueron delatando. “Tocó su Concierto para Piano n°5 con la orquesta en


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privado, pero nunca en público. Esa transición probablemente tuvo lugar hacia 1810 o 1811”, recalca el experto, que señala que, a pesar de todo, el músico se atrevió con una improvisación al piano delante de un pequeño grupo de amigos y compañeros en septiembre de 1825, dos años antes de su muerte. A medida que su audición decayó, el compositor comenzó a comunicarse por escrito en sus cuadernos de conversación, que llevaba siempre con él. Algunos de estos, que están siendo editados en la actualidad por el profesor Albrecht, se han logrado conservar hasta la fecha y están aportando información valiosa sobre este virtuoso de la música. En ellos, pedía a las demás personas que escribieran lo que no podía escuchar y él también empezó a hacer anotaciones.

Una música más atronadora

En lo musical, también empezó a depender más de la notación. “La composición para él consistía cada vez más en dibujar, escribir y revisar en papel”, precisa Robin Wallace, autor del libro Hearing Beethoven: A Story of Musical Loss and Discovery. Prueba de ello es el manuscrito de la Quinta Sinfonía, una de las obras más conocidas de la historia de la música. “Tiene tantas tachaduras y correcciones que es casi ilegible. Esto se debe a que Beethoven todavía estaba componiendo activamente, incluso cuando escribió la partitura final”, dice el experto. Acústicamente, la degeneración de su estado de salud también pudo plasmarse en su obra. “Su estilo musical se desarrolló mucho, pero es difícil saber si esto se debió a su sordera. Sin embargo, sospecho que su creciente dependencia por piezas musicales cortas y fáciles de recordar pudo ser producto de su pérdida auditiva”, recalca Wallace. A pesar de que los expertos no quieren hacer asociaciones directas, coinciden en afirmar que sus composiciones seguramente fueron influenciadas por la ira, el miedo y otras emociones que pudo sentir, debido al avance de su afección. “La música de Beethoven se hizo más fuerte, agresiva y oscura, lo que también reflejó su estado de ánimo”, indica Ali. Según la investigadora, la teoría que existe sobre la evolución de la música más profunda del compositor es que este pudo centrarse en los tonos de sonido fuertes que eran los que podía escuchar, antes de volverse definitivamente sordo. Después, incluso estas tonalidades apenas las pudo detectar.

Problemas psicológicos

Pero su estado de salud se vislumbró sobre todo en sus interacciones sociales. “La sordera de Beethoven hizo que se aislara socialmente, y puede que por eso sus últimos trabajos fueran más personales e introspectivos. Con esto no quiero decir que fue una simple cuestión de causa y efecto”, señala Wallace. Sin embargo, con la pérdida auditiva, independientemente del grado —leve, moderado, severo o profundo—, es frecuente que las personas se aparten en cierto modo de la sociedad porque ya no pueden participar en conversaciones o comunicarse de manera efectiva con los demás. Según Ali, esto puede generar un bajo estado de ánimo y, en última instancia, depresión o ansiedad. “Lo interesante es que Beethoven se

vio afectado por la pérdida auditiva hace 200 años exactamente de la misma forma en que las personas se ven aquejadas hoy”, subraya Ali. En la actualidad, más de 466 millones de personas en todo el mundo tienen pérdida auditiva incapacitante, y se estima que más de 900 millones lo sufrirán para el 2050, según la Organización Mundial de la Salud. Una de esas personas es el hermano mellizo de la investigadora, afectado desde los 18 años por una hipoacusia neurosensorial, la misma sordera que pudo sufrir Beethoven. Preocupada por las consecuencias psicológicas de esta discapacidad, la experta escribió un ensayo en la revista Nature —que le valió el premio al mejor ensayo de Jóvenes Científicos 2019—, en el que transmitía la necesidad de abordar este problema, muchas veces pasado por alto por la sociedad, de manera efectiva en los servicios de salud. “El impacto de esta afección sobre el bienestar mental de las personas aún no se tiene en cuenta”, manifiesta. “Tuve mucha suerte de ganar la competición, pero la mayor victoria para mí sería lograr una mayor concienciación en la comunidades científicas y públicas sobre los efectos de la pérdida auditiva”, confiesa Ali.

Origen incierto

En el caso del compositor, el origen de la sordera no está todavía del todo claro. Una investigación, publicada a principios de año en la revista The Laryngoscope, apuntaba a una posible intoxicación crónica por plomo como la causa de la progresiva sordera de Beethoven. Los científicos llegaron a esta conclusión al comparar los síntomas del músico observados en manuscritos, cartas e informes de su autopsia con los de una mujer de 64 años que acudió al hospital en 2018. Otros investigadores, como el australiano Peter J. Davies —autor de un libro sobre la

vida y muerte del compositor—, propone algún tipo de enfermedad del nervio auditivo, que al final de su vida, a los 56 años, se juntó posiblemente con otros trastornos como el alcoholismo y la depresión, entre otros. “Actualmente, todavía no hay manera de restaurar la pérdida de audición neurosensorial, que es el tipo más común y el que tenía Beethoven”, asegura Yasmin Ali. El músico intentó varios tratamientos aunque “los médicos entendían poco de sordera y lo que probó no fue útil”, explica Wallace. Beethoven optó por algunas soluciones que no hicieron más que deteriorar su estado de salud. Entre ellas, destacan las plantas tóxicas en la piel, como la llamada matacabras (Daphne mezereum) que provoca picazón y enrojecimiento, sanguijuelas, galvanismo —la corriente eléctrica que pasa por el cuerpo para su estimulación—, el aceite de almendras, incluso el aislamiento forzado en el campo durante el verano le fue recomendado en mayo de 1802 por el médico Johann Adam Schmidt, para preservar su audición con la soledad y el silencio. “Más tarde se puso audífonos después de que su pérdida auditiva empeorara mucho, pero su efectividad en ese momento no era como la que tenemos hoy”, afirma Yasmin Ali, que está convencida de que si Beethoven hubiera vivido ahora hubiera llevado audífonos más avanzados o un implante coclear. “Aunque el sonido mediante estos dispositivos parece más robótico, habría sido más efectivo. De hecho, hay muchos músicos exitosos con implantes cocleares”, comenta Ali. Sin embargo, el compositor, siempre en busca del perfeccionismo, podría haberse frustrado con el sonido imperfecto de estos dispositivos. Y entonces posiblemente su “furia creativa” nunca hubiera dado lugar a algunas de las piezas más importantes de la historia de la música. *Sinc

Primera página de la Quinta Sinfonía de Beethoven, que se estrenó el 22 de diciembre de 1808 en Viena.


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Ventanas

Guatemala, viernes 4 de septiembre de 2020

Historia evolutiva del sarampión

Verónica Fuentes *

Pulmón en formalina de un paciente con sarampión de 1912. Museo de Historia Médica de Berlín en la Charité.

PROXIMADAMENTE en el siglo VI a. C., el virus del sarampión se separó de otro estrechamente relacionado que se transmitía entre el ganado, según un nuevo estudio publicado en la revista Science. Los expertos sospechan que surgió cuando el virus de la peste bovina, ya erradicado, se propagó de los animales a las poblaciones humanas. El sarampión ha sido siempre un objetivo importante, tanto para las autoridades sanitarias, como para los científicos, ya que se trata de uno de los enemigos microbianos más antiguos de la humanidad. Hasta ahora, el consenso aceptado data su aparición alrededor de finales del siglo IX d. C., aunque la incertidumbre al respecto era muy grande. Para definir mejor su origen, el equipo liderado por Ariane Düx, del Instituto Robert Koch (Alemania), reconstruyó el genoma de este virus utilizando muestras de pulmón recogidas de un caso de sarampión de 1912. “Pudimos reconstruir la mayor parte del genoma del virus del sarampión, generando el genoma más antiguo de virus ARN que infecta a los seres humanos secuenciado hasta la fecha”, explica Düx. Los expertos compararon los datos de secuenciación con un genoma de la enfermedad de 1960, 127 genomas modernos y genomas de peste bovina y otro virus de ganado llamado PPRV. Así, rastrearon la aparición del sarampión en los humanos entre los años 1.174 a. C. y 165 d. C., con una estimación media en el año 528 a. C. “Encontramos que los linajes del virus del sarampión y la peste bovina se dividieron alrededor del siglo VI a. C. Esta

Fotos: Archivo

Zompopos y antibióticos

Son conocidos por cortar hierba y hojas, llevarlas a los nidos de sus colonias y cultivar allí hongos de los que luego se alimentan. Pero lo que sin duda destaca de estos pertinaces cultivadores de hongos —de la tribu de los atinos— es su capacidad para aliarse con bacterias que producen ingredientes antimicrobianos para proteger a sus cultivos de otros hongos parásitos. En un nuevo estudio, publicado en la revista Trends in Ecology & Evolution, un grupo de investigadores italianos y británicos trata de encontrar en estos insectos nuevas formas de detener o retrasar la evolución de la resistencia a antibióticos, que representa en la actualidad una gran amenaza para la medicina moderna. “De alguna manera, la alianza antibacteriana de las hormigas parece haber evitado el proble-

ma de la resistencia a los antibióticos”, dice Massimiliano Marvasi, de la Università degli Studi di Firenze, Italia, y autor principal del trabajo. “Esto nos llevó a plantear la hipótesis de que la aplicación de potentes cocteles de variantes en constante evolución de compuestos antimicrobianos era el modelo más probable para explicar esta dinámica”, añade. El equipo de Marvasi había estado estudiando la adaptación de los patógenos resistentes a múltiples fármacos en el ambiente. Mientras exploraba esto, el primer autor de la nueva revisión, Ayush Pathak, del Imperial College London, sugirió que compararan lo que veían en otros entornos, incluidas las clínicas, con lo que sucede en los “jardines” de hongos de los zompopos. En entornos clínicos, el uso de antimicrobianos con-

El virus del sarampión empezó a infectar a los humanos unos mil 400 años antes de lo que se pensaba.

duce rápidamente al aumento de cepas bacterianas resistentes. Pero estas hormigas no parecían tener ese mismo problema. ¿Por qué? Según los investigadores, su éxito puede explicarse por el hecho de que las bacterias con las que se asocian dependen de antimicrobianos que varían de manera sutil y continua a lo largo del tiempo, tanto en la estructura como en la mezcla. Este elemento sorpresa, que ha sido posible por la presencia de grupos de genes bajo presión selectiva, permite que las bacterias asociadas a las hormigas produzcan antimicrobianos siempre cambiantes e impredecibles. La práctica de estas hormigas sugiere que combinar y administrar variantes estructurales ligeras de antibióticos conocidos que cambien en todo momento podría ayudar a abordar la resistencia a ellos (Sinc).


Viernes

Guatemala, viernes 4 de septiembre de 2020

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fecha marca el momento más temprano posible para la aparición de esta patología en humanos”, añade Düx. Este trabajo dibuja un nuevo retrato de la historia evolutiva del sarampión, mostrando que el patógeno surgió mucho antes de lo que se sospechaba y en un momento que coincidió con el surgimiento de grandes centros urbanos en toda Eurasia y el sur y el este de Asia. “En esa época las poblaciones humanas estaban creciendo y se estaban formando grandes ciudades, un requisito previo para una enfermedad como el sarampión, que necesita grandes poblaciones para persistir”, continúa.

La evolución de los patógenos

Los autores esperan que su investigación inspire estudios similares sobre otros virus. En una perspectiva relacionada, publicada también en Science, Simon Ho y Sebastián Duchêne, de las Universidades de Sidney y Merlburne (Australia), discuten sobre cómo ha avanzado nuestro conocimiento de los orígenes de patógenos humanos. “Dos herramientas clave son la teoría del reloj molecular y la extracción de ADN antiguo”, apunta Duchêne. “Los avances tecnológicos en ADN antiguo y modelación estadística de procesos moleculares nos permiten estimar con gran precisión el tiempo en que han emergido varias pandemias importantes en la humanidad”. En el caso del sarampión, los resultados son consistentes con estudios previos que sugieren una correlación entre crecimiento demográfico, densidad poblacional y aparición de pandemias, como la peste negra causada por la bacteria Yersinia pestis. “En cuanto al SARS-CoV-2, este virus pudo pasar décadas sin ser detectado en los murciélagos. Sin embargo, su aparición en humanos ocurrió durante las últimas semanas de noviembre, unas pocas semanas antes de que las autoridades chinas alertaran de la aparición del virus en Wuhan”, afirma Duchêne. Para los expertos, estimar la fecha de aparición de las pandemias tiene implicaciones en epidemiología y en la eficacia de vacunas. En primer lugar, entender cuándo aparecen estos patógenos ayuda a determinar la velocidad de

Especímenes en el sótano del Museo de Historia Médica de Berlín, en la Charité.

transmisión y hacer predicciones de la proporción de población que será infectada. “El análisis de genomas de COVID-19 en algunos países, como Australia, han establecido factores de riesgo de transmisión. Controlar dichos factores ha facilitado la mitigación de la pandemia”, insiste. En segundo lugar, el efecto de vacunación masiva está asociado a la diversidad genómica de los patógenos. Por ejemplo, la diversidad genómica del sarampión se ha vis-

to reducida gracias a campañas de vacunación en las últimas décadas. Pero, ¿por qué algunas campañas de vacunación son más eficaces que otras? Duchêne lo tiene claro. Por su reloj molecular, virus con tasas moleculares rápidas, como la gripe, requieren de vacunación anual mientras que algunos con tasas más lentas, como el de la fiebre amarilla, pueden ser controlados con vacunación mucho menos frecuente. *Sinc

Arqueología molecular Una investigación llevada a cabo por equipos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España, tiene como objetivo desenterrar los elementos estructurales perdidos del ácido ribonucleico (ARN), que fueron funcionales en el pasado, para entender las primeras fases de la evolución bioquímica, es decir, de la vida compleja. El estudio se publicó en la portada de la revista Annals of New York Academy of Sciences. Los científicos han ideado un nuevo método para buscar en el ARN actual elementos del ARN antiguo que han sido reprimidos, desdibujados o reorganizados a lo largo de la evolución. El procedimiento, denominado Arqueología del ARN codificante, podría tener aplicaciones en virología, ya que abre la puerta a encontrar pequeñas moléculas capaces de impedir la replicación de virus

patógenos, como el de la hepatitis C. Los investigadores proponen estudiar el pasado molecular del ARN mensajero (ARNm), el ácido ribonucleico de una sola cadena que transfiere a las proteínas la información contenida en el ADN celular. El objetivo es determinar si estas moléculas de ARN codificante esconden en su interior elementos estructurales capaces de ser reconocidos por enzimas actuales con orígenes arcaicos y si estos forman patrones. “Todos estos factores remiten de una u otra forma al pasado remoto de la vida dentro de la etapa de su origen, que conocemos como mundo del ARN. Se trata, por tanto, de describir la historia evolutiva del ARN observándola con ojos de enzima. De esta forma, trabajamos como el arqueólogo que explora el pasado remoto y lo interpreta

en función de los objetos que encuentra en los estratos más antiguos”, explica el investigador Jordi Gómez, que ha liderado este trabajo. Los investigadores han identificado pequeños elementos estructurales de ARN que, en la etapa del origen de la vida, habrían podido circular libremente, quedando después integrados en moléculas de ARN de mayor tamaño y con capacidad codificante (tras la fijación del código genético): los ARN mensajeros celulares y virales actuales. Con este estudio se consigue información directa sobre composición, patrones moleculares, actividad catalítica o localización) de los ARN antiguos. “La diferencia con métodos filogenéticos convencionales es clara, pues estos comparan las secuencias de bases del ARN, que solo son los mapas y planos de sus estructuras”, indican. (Sinc)


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Revista Viernes del Diario de Centro América del 04 de septiembre de 2020 by Diario de Centro América Guatemala - Issuu