Portal
Guatemala, viernes 1 de marzo de 2019
Gerardo G
Editorial
El acertijo de
Mangos y quiletes figuran en la dieta identitaria que abordamos en este número. Por un lado, constatamos que no hay nada más mundial que el mango, esa fruta total, esa fuerza bruta que se desparrama por los cuatro costados y colma de mieles los sentidos. Es tal la dimensión de sus dominios, que sus devotos han llegado a situarlo en los altares como ofrenda y como símbolo de poder y... cómo no, de sensualidad. La historia muestra, pues, que el cielo está poblado por frutas misteriosas y que por eso, de tarde en tarde, llueven mangos en la tierra. Y en cuanto a otros milagros vegetales, algo decimos también de ese conjunto de brotes comestibles que en México llaman quelite (del náhuatl quílitil) y que en Guatemala, con el nombre de quilete, designa específicamente a una hierba de sabor levemente amargo (Solanum americanum, nifrescens y nigricans). En algunas regiones, el quilete es sinónimo de macuy o hierba mora. Como lo demuestra la ciencia de las cosas, los mangos y las hierbas forman parte indisoluble de la historia evolutiva de los habitantes de estas tierras. Sobre un entramado de hierbas se han erigido civilizaciones y, en el huerto continental, la convivencia pacífica aún busca, generosa, dar sus mejores frutos.
DIRECTORIO Director General: Pavel Arellano Arellano
ste es el intento de escribir una “post novela” a partir de dos inéditas y cuatro publicadas. Anormal empeño en un mundo donde la “post verdad” es un delirio. Personajes y personas intercambian papeles y desquician a un editor sin nombre que se involucra a regañadientes en un tinglado donde literatura, ópera y ficción protagonizan escenas hilarantes, pero, a su vez, él acepta ser parte del juego de una entelequia como muro contra la realidad, para “dejar atrás la promiscuidad de los temas del patio nacional”. Así, Maria Callas no es el resto de la historia. Quizá lo sea el trasfondo de la misma: el país crudo, sin misericordia. En sus páginas, una poética literaria y el enigma de una sociedad secreta de personajes.
Mapamundi ire
c ci ó
n Gen
er a
l
D
Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Boris Molina
Gua
t e m ala
Archivo
2
Gal
3
Guatemala, viernes 1 de marzo de 2019
Guinea Diez
Maria Callas
lería Juan de la Cosa, nacido en Santoña, España, entre 1450 y 1460, fue navegante y cartógrafo, conocido por haber participado en 7 de los primeros viajes a América y por haber dibujado el mapa más antiguo conservado en el que aparece el continente americano. Tuvo un papel destacado en los primeros viajes de Cristóbal Colón a las Antillas, y en 1499, participó como piloto mayor en la expedición de Alonso de Ojeda a las costas de Sudamérica.
Semblanza Victor Hugo Victor Hugo nació el 26 de febrero de 1802 en Besançon, Francia. Hijo del general Joseph Léopold Sigisbert Hugo y de Sophie Trébuchet, de origen bretón; fue el menor de tres hermanos. Pasó su infancia en París y después tuvo frecuentes estancias en Nápoles y España, a causa de los destinos de su progenitor. Se educó con tutores particulares y en escuelas privadas de París. En 1817 la Academia Francesa le premió un poema, 5 años después publicó su primer volumen: Odas y poesías diversas. Máximo exponente del Romanticismo francés y maestro del movimiento en el mundo. Victor Hugo escribió Islande (1823) y Bug-Jargal (1824), y los poemas de Odas y baladas (1826). En su drama histórico Cromwell (1827), plantea la liberación de las restricciones que imponía el Clasicismo que se convertiría en el manifiesto del Romanticismo. Su segunda obra teatral, Marion de Lorme (1829), fue censurada por considerarla demasiado liberal. El 25 de febrero de 1830 su obra teatral en verso, Hernani, tuvo un tumultuoso estreno que aseguró el éxito del Romanticismo. Entre 1829-1843 escribió obras de gran éxito. De este periodo es la novela histórica Nuestra Señora de París (1831), Claude Gueux (1834), donde condenaba los sistemas penal y social de la Francia de su tiempo. Además escribió volúmenes de poesía lírica, entre los que destacan Cuentan Orientales (1829), Hojas de otoño (1831), Los cantos del crepúsculo (1835) y Voces interiores (1837). Entre sus obras teatrales destacan: El rey se divierte (1832), el drama en prosa Lucrecia Borgia (1833) y el melodrama Ruy Blas (1838). Su obra Les Burgraves (1843) fue un fracaso. Abandonó en cierto modo la poesía, dedicándose plenamente a la política. En 1845 el rey Luis Felipe le nombró par de Francia, pero se hizo republicano en la Revolución de 1848. En 1851, tras la derrota ante Napoleón III, se vio obligado a exiliarse en Bélgica. En 1855 comenzó su exilio de 15 años en la isla de Guernsey. En este periodo escribió la sátira Napoleón el pequeño (1852), los poemas satíricos Los castigos (1853), el libro de poemas líricos Las contemplaciones (1856) y el primer volumen de su poema épico La leyenda de los siglos (1859-1883). En la isla completó Los miserables (1862), novela que describe y condena la injusticia social de la Francia del siglo XIX. Sus opiniones político-morales le convirtieron en un héroe para la Tercera República. Fue contrario a la pena de muerte, estuvo a favor de los derechos humanos, contra cualquier religión, en favor del laicismo (aunque creía en un Ser Supremo), luchó por los derechos de los niños y de las mujeres, de la enseñanza pública, laica y gratuita para todos, de la libertad de expresión, de la democracia total y por la unión europea. Víctor Hugo fue uno de los primeros partidarios del euro. Propugnó en 1855 unos “Estados Unidos de Europa” y una “moneda para todo el continente, conducida por la actividad de 200 millones de hombres”. “Esta moneda única sustituiría y pondría fin a toda la absurda variedad de dinero que existe hoy, con sus efigies de príncipes, esos símbolos de miseria”. Victor Hugo falleció el 22 de mayo de 1885, en París. Su cuerpo permaneció expuesto bajo el Arco del Triunfo y fue trasladado, según su deseo, hasta el Panthéon, donde fue enterrado.
Bangladesh considera al mango su árbol nacional.
Guatemala, viernes 1 de marzo de 2019
La canción
Fotos: Archivo
El mango, esa fruta tropical pulposa, ovalada y tan apreciada por muchos, guarda datos curiosos que a menudo pasan desapercibidos. Por ejemplo, ¿sabías que existen cientos (puede que incluso miles) de variedades de esta fruta que nunca llegan a los estantes del supermercado? Benjamin Ramm* uchas especies de mango son cremosas y dulces, otras tienen un sabor cítrico y algunas hasta pican un poco. En tres países del planeta, los mangos son tan populares que fueron declarados la fruta nacional. India, Pakistán y Filipinas les otorgaron este título. Bangladesh también le concedió una categoría especial: la de árbol nacional. Lo más probable es que el origen de la palabra mango se encuentre en la voz “mankay” de Tamil Nadu, o en el término “mangga” de Kerala, ambos son estados de India. Cuando los comerciantes portugueses se asentaron en el sur indio, adoptaron el nombre de “manga” para esa fruta. Fue cuando los británicos empezaron a comerciar con el sur de India, durante los siglos XV y XVI, que surgió la palabra mango. ¿Te podrías comer un mango de 3.5 kilos? Así era el que se llevó en 2009 el récord Guinness al mango más pesado del mundo. Medía 30.48 centímetros de largo por 17.78 de ancho, con una circunferencia de 49.53 centímetros. El ejemplar fue cosechado de un
Un mango al día...
árbol del jardín de Sergio y María Socorro, en Filipinas. Se dice que Buda meditaba y descansaba junto a otros monjes en un ambiente pacífico y lleno de paz que le brindaba una arboleda de mangos. Como resultado, los budistas consideran sagrado al árbol que produce esta deliciosa fruta. El pariente más cercano de un mango no se suele encontrar en otra fruta jugosa y pegajosa, sino más bien en frutos secos como el pistacho o la nuez de India. La explicación: el mango es una drupa, es decir, un fruto carnoso con una piel delgada con un centro duro llamado endocarpio, que resguarda a la semilla. Esto lo relaciona con las aceitunas, los dátiles, las nueces de India, los pistachos o las cerezas.
Toneladas de disfrute
La producción mundial de mangos es de alrededor de 46 millones de toneladas anuales. A los supermercados llegan ejemplares de todas partes del mundo. En Reino Unido, por ejemplo, a principios de año lo más probable es que estén comiendo un mango peruano, que dentro de unos meses será reemplazado por uno de
Guatemala, viernes 1 de marzo de 2019
del mango África occidental. A este le seguirán mangos de Egipto e Israel, y es muy posible que acaben el año comiéndose uno importado de Brasil. No fue hasta el siglo XVII que portugueses y españoles trajeron esta fruta a América. En el caso de Europa, solo se cultivan mangos en España, en concreto, en Málaga, una región menos propensa a sufrir heladas. La mayoría de mangos que se comercializan son de la variedad Tommy Atkins, ya que esta crece rápidamente y alcanza un buen tamaño y color. Además, resiste muchos tipos de hongos y no se magulla fácilmente, lo que significa que puede durar mucho más en los estantes de las tiendas. Estas características lo han convertido en el favorito para la exportación pese a que, para nuestra mala suerte, tiene muchas hebras y poco sabor.
Meca del cultivo
India cultiva 18 millones de toneladas de mango al año, es decir, casi el 40 por ciento de la producción mundial. Sin embargo, solo participa en menos del 1 por ciento del comercio internacional de mango, ya que el consumo local acapara la mayor parte de estas frutas. Se cree que el árbol de mango se originó al pie de los Himalayas, que corresponden a India y Myanmar. El primer cultivo de mango del que se tiene conocimiento se remonta hasta hace más de 5 mil años, en la zona del sur de India, Myanmar y las islas Andamán (archipiélago en la bahía de
Bengala). El árbol más antiguo está en pie desde hace unos 300 años en el lado oriental de Kandesh, en el centro de India, y ¡aún da frutos!
Culto chino
Hace cincuenta años, China se vio inmersa en la década más caótica y traumática de su historia reciente, la Revolución Cultural. Durante este período, la nación fue presa de una histeria peculiar: la manía de los mangos. El fruto se convirtió en un objeto de gran veneración, y un vehículo para la promoción de la imagen de Mao Tse Tung. Como se sabe, en 1966, Mao había llamado a los guardias rojos a rebelarse contra las autoridades “reaccionarias”. Su objetivo era reformar la sociedad, purgándola de elementos burgueses y de las formas tradicionales de pensar. Pero, para el verano de 1968, el país era escenario de una cruenta disputa entre distintas facciones de la Guardia Roja compitiendo por el poder. Para controlar lo que había desatado, Mao envió 30 mil trabajadores a la Universidad de Tsinghua, en Pekín, armados solo con su emblemático Libro Rojo. Los estudiantes los atacaron con lanzas y ácido sulfúrico, matando a cinco personas e hiriendo a más de 700, antes de finalmente rendirse. Como agradecimiento a los trabajadores, Mao les regaló unos 40 mangos que el canciller de Pakistán le había dado el día anterior. Este regalo tuvo un gran impacto.
Una ofrenda para los espíritus.
La fruta mágica
“En ese momento, nadie en el norte de China sabía qué eran los mangos. Así que los trabajadores se quedaron toda la noche mirándolos, oliéndolos, acariciándolos y preguntándose qué era esta fruta mágica”, cuenta la historiadora de arte Freda Murck, quien ha estudiado detalladamente esta historia. “Al mismo tiempo, habían recibido una directiva del presidente Mao diciendo que, en adelante, la clase obrera debía ejercer el liderazgo en todo. Fue muy emocionante recibir este tipo de reconocimiento”. Este cambio en el poder —de los estudiantes a los obreros y campesinos— logró una pausa en la anarquía. “Algunas personas en Pekín me dijeron que percibieron que Mao finalmente había intervenido en la violencia caótica , y que los mangos simbolizaban el final de la Revolución Cultural”, dice Murck.
Advertencia para los fanáticos de esta fruta mágica,: ¡el mango de la foto es artificial!
Un mango eterno
Zhang Kui recuerda que la llegada de uno de los mangos de Mao a su lugar de trabajo provocó un intenso debate. “El representante militar entró en nuestra fábrica con las manos en alto, llevando el mango. Discutimos qué hacer con él: si dividirlo entre todos y comérnoslo o preservarlo. Finalmente decidimos preservarlo”, cuenta. “Encontramos un hospital que lo puso en formol. Esa
India tiene una relación muy especial con los mangos.
Guatemala, viernes 1 de marzo de 2019
Miembros del Ejército de Liberación Popular observando la réplica de un mango, protegida con una campana de vidrio.
En el cartel se lee: “El precioso regalo presentado por el Gran Líder Mao (...): un mango. 5 de agosto de 1968”.
fue la primera decisión. La segunda decisión fue encerar los mangos y meter cada uno bajo una cubierta de vidrio. Luego hicimos réplicas de los mangos de cera y los repartimos entre todos los obreros revolucionarios”. Se esperaba que los trabajadores trataran al fruto sagrado con solemnidad y reverencia, y eran amonestados si no lo hacían. Wang Xiaoping, un empleado de la planta recuerda que “un representante de los trabajadores llevó un mango real desde la fábrica hasta el aeropuerto, acompañado de una procesión que tocaba tambores, mientras la gente se amontonaba en las calles”. Los trabajadores habían fletado un avión para llevar un solo mango a una fábrica en Shanghái.
religiosa, y rápidamente los mangos se convirtieron en objeto de intensa devoción. Algunos de los rituales imitaban siglos de tradiciones budistas y taoístas. Los mangos incluso llegaron a ser puestos en altares, frente a los que se inclinaban los trabajadores de las fábricas. China tiene una larga historia de asociaciones simbólicas con alimentos, que puede haber alentado interpretaciones extravagantes del regalo de Mao. Los mangos fueron comparados con las Setas de la Inmortalidad y el Melocotón de la Longevidad de la mitología china. Los trabajadores conjeturaron que el regalo de Mao fue un acto de desprendimiento, en el que sacrificó su longevidad por la de ellos.
Mango = Presidente
Lo que no sabían... era que a Mao no le gustaba esa fruta. Tampoco les molestó saber que Mao estaba simplemente pasando un regalo que había recibido. Hay una tradición en China de zhuansong, o “re-regalo”. Puede ser considerado como de mal gusto en Occidente, pero en China regalar lo regalado es generalmente visto como un cumplido, que halaga tanto al que da como al que recibe. Los mangos también demostraron ser un regalo para el departamento de propaganda del Partido Comunista, que fabricó rápidamente artículos para el hogar con variaciones sobre el tema, desde sábanas y tocadores hasta lavamanos esmaltados, así como jabones con aroma de mango y cigarrillos con su sabor. Enormes mangos de papel maché adornaron la carroza central durante el desfile del día nacional en Pekín, en octubre de 1968. A lo lejos, en la provincia de Guizhou, miles de campesinos armados se peleaban por una fotocopia en blanco y negro de un mango.
Cuando uno de los mangos empezó a pudrirse, los trabajadores lo pelaron e hirvieron su pulpa en agua, que se convirtió en agua sagrada y cada trabajador sorbió una cucharada. (Se dice que Mao se rió al enterarse de este detalle en particular). “Desde el principio, el regalo de los mangos adquirió una cualidad similar a la de las reliquias. Fue venerado y hasta adorado”, señala Adam Yuet Chau de la Universidad de Cambridge. “El mango no era sólo del Presidente, sino que era el Presidente”. Esta asociación se refleja en un poema de la época: “Al ver el mango de oro / ¡era como si estuviera viendo el gran líder, el Presidente Mao! De pie frente al mango de oro / ¡era como estar parado junto a Mao! / Tocando una y otra vez el mango de oro: / ¡el mango de oro era tan caliente! / Oliendo una y otra vez el mango: / ¡el mango de oro era tan fragante!
Frutas sagradas
Los mangos recorrieron el largo y ancho del país, y fueron recibidos con una serie de procesiones sagradas.Los guardias rojos habían destruido templos y santuarios, pero destrozar artefactos es más fácil que eliminar la conducta
El re-regalo
Prohibido dudar del mango
Pero no todo el mundo estaba tan entusiasmado con la fruta. El artista Zhang Hongtu me dijo de su escepticismo: “Cuando la historia del
mango fue publicada en el periódico, ¡pensé que era gracioso, tonto, ridículo! Nunca había tenido un mango, pero sabía que era una fruta, y cualquier fruta se pudre”. Los que expresaron sus dudas, sin embargo, fueron castigados severamente. Se sabe que un dentista de pueblo fue humillado públicamente, después de comparar a un mango que estaba de “gira” con una patata dulce. La fiebre del mango se apagó después de 18 meses y, pronto, las desechadas réplicas de cera se utilizaron como velas durante los cortes eléctricos. En una visita a Pekín en 1974, Imelda Marcos llevó una caja de la fruta nacional de Filipinas —mango— como un regalo para sus anfitriones. La esposa de Mao, Jiang Qing, conocida como “madame Mao” en Occidente, intentó replicar el entusiasmo anterior enviándoles los mangos a los trabajadores. Ellos diligentemente llevaron a cabo una ceremonia y dieron gracias. Pero Jiang Qing carecía del sentido de ocasión política que tenía su marido. Al año siguiente, como Mao estaba enfermo y sin un claro sucesor a la vista, ella comisionó una nueva película, Canción del mango, para mejorar su credibilidad. Pero una semana después de su lanzamiento, Jiang fue detenida y la película fue retirada de circulación. Fue el último capítulo de la historia del mango.
Epílogo
Los historiadores tienden a considerar la locura con el mango como una moda extraña. Pero es una ocasión en la que la cultura fue creada espontáneamente, de abajo para arriba: iniciada e interpretada por los trabajadores. Durante un período de gran dureza y hasta crueldad, los mangos representaron para la gente un emblema de paz y generosidad. Querían creer en la promesa escrita en las bandejas esmaltadas: “Con cada mango, bondad profunda”. * BBC
Guatemala, viernes 1 de marzo de 2019
Américo Vespucio DCA, 14 de octubre de 1935.- Irving Washington (Vida y viajes de Cristóbal Colón, página 147), nos ha dado los primeros detalles acerca de la vida de Vespucio, quien fue nombrado piloto mayor de la Casa de Contratación de Sevilla, en 1508: “Nació en Florencia el 9 de marzo de 1451, de una familia noble, aunque no rica entonces; su padre se llamó Anastasio, su madre Isabel Mini. Fue el tercero de los hijos y recibió una educación esmerada bajo la dirección de su tío José Antonio Vespucci, doctor fraile de la fraternidad de San Marcos e instructor de varios personajes ilustres de aquel tiempo”. Desde 1451 hasta 1492, no sabemos nada de Vespucio. En esta última fecha se establece en Sevilla y entabla amistad con otro comerciante florentino llamado Juan Berardi, representante de la importante casa de los Médici. Berardi era amigo íntimo de Colón, al que protegió cuando por primera vez pisó tierra hispana y en su casa fue que Vespucio lo conoció. Recibió de este noticias de su primer viaje y su ánimo, de por sí aventurero, se exaltaría con la narración de las ilusiones y temores que tienen los navegantes y las alegrías que prodigan los nuevos descubrimientos. Decidido a cambiar de profesión, estudió con el tesón y la voluntad de un hombre de más 40 años las ciencias relativas a la navegación. Pese a todo, parece haberse empeñado más en hacer usufructo de las hazañas de otros que conseguir sus propios logros. Al examinar sus célebres cartas, vemos que están plagadas de errores, no conoce las latitudes de los puntos que dice haber tocado, y todo parece indicar o que era un gran ignorante o que puso especial empeño en falsear los hechos. No obstante, su nombre pasó a bautizar el Nuevo Continente.
Gavetas
7
Hemeroteca del Diario de Centro América
8
Reporte en V
Guatemala, viernes 1 de marzo de 2019 Fotos: Archivo
Crónica desde Haití
Pese a ser uno de los primeros países en declararse independiente en América, Haití aún lucha por su soberanía.
El clima social viene caldeándose en este país, conforme las frustraciones sociales se acumulan en un polvorín que nunca termina de desactivarse. Lautaro Rivara* espués de las intensas movilizaciones del año pasado, con epicentros masivos y radicales en los meses de julio, octubre y noviembre, la tregua tácita de fin de año dio lugar a unas navidades materialmente precarias, pero tranquilas. Sin embargo, las festividades no fueron más que un interludio breve. Pronto se reanudarían las batallas contra la carestía de la vida, la corrupción endémica, la crisis social y económica, y la ausencia de un modelo de nación para la primera república independiente surgida a la historia de este lado del Río Bravo. Las protestas ya llevan ocho intensas jornadas, y nada parece señalar que vayan a detenerse. Los primeros síntomas de este nuevo ciclo de protestas se manifestaron en nuestro propio pueblo, cuando jóvenes descontentos por el accionar policial en un conflicto de tierras prendieron fuego a la comisaría de policía de la localidad de Montrouis, en el departamento Artibonite. La respuesta, previsible, fue la rápida militarización de un poblado por lo demás pacífico. Al día siguiente del hecho, las fuerzas especiales del CIMO ya dormían su siesta larga frente al mercado del pueblo, y nadie podía recordar
cómo era que habían ido a parar allí, ni con qué propósito. Pero pronto el conflicto comenzó a multiplicarse en diferentes focos del país, hasta llegar a la explosiva jornada del 7 de febrero, aniversario de la huida del país del dictador Jean-Claude Duvalier. Desde entonces comenzó a combinarse todo el repertorio de acciones callejeras habidas y por haber: concentraciones esporádicas, inmensas movilizaciones espontáneas, caravanas de motocicletas, huelgas de transportistas, la quema de comisarías y edificios gubernamentales y, sobre todo, miles de barricadas que rápidamente tabicaron la capital y los diez departamentos del país.
Ajustando cuentas
Hace semanas que la escasez de combustible no deja de agravarse. Las largas colas que poblaban las estaciones de gas han cedido paso a puertas cerradas y playones vacíos, sin autos ni transeúntes. Los últimos galones de circulación legal fueron engullidos por el contrabando, y ahora sólo es posible conseguir combustible en la calle, tras arduas negociaciones y a precios imposibles. En estas refriegas es el pequeño consumidor quien lleva todas las de perder, desde el chofer que necesita echar a rodar su motocicleta para comprar su ración diaria de arroz con frijoles, hasta la vendedora que precisa encender su mechero para continuar sus ventas al menudeo en las horas sin sol. Las causas del desabastecimiento tienen que ver con las responsabilidades contraídas por el deficitario Estado haitiano, que adeuda pagos millonarios a la empresa que concentra las importaciones. Los monopolios, sin remordimientos, ajustan cuentas haciendo rechinar los dientes de toda la población con su poder de paralizar el país. Las calles están casi vacías, y los precios de todas las cosas, desde el transporte
hasta la alimentación, se han disparado por los aires. La economía cotidiana está deshecha, y está paralizado el trajinar diario de quienes cada día luchan por su subsistencia en el país más pobre (o más bien, empobrecido) de todo el hemisferio.
Crisis desapercibida
Mientras la agenda internacional se empecina en volver la mirada hacia Venezuela, la grave crisis haitiana pasa, una vez más, prácticamente desapercibida. Y es que a los motivos del aislamiento que sufre la nación caribeña, en donde los factores políticos y económicos son aún más determinantes que su condición insular o su singularidad lingüística, se suma un hecho fundamental. El ensimismado gobierno nacional de Jovenel Moïse, jaqueado por agitados días de protestas y repudiado por prácticamente todos los sectores de la vida nacional haitiana, viene de dar una significativa señal de alineamiento a la diplomacia norteamericana. La política abstencionista que Haití venía sosteniendo, junto a otras naciones caribeñas, había sido determinante para evitar que los Estados Unidos y el Grupo de Lima expulsaran hace un año a Venezuela del mismo organismo interregional. Ahora bien, la política pragmática y mendicante de Moïse malamente podría ser confundida con afinidad ideológica con el llamado socialismo del siglo XXI. Al ser jalado de la correa Moïse volvió rápidamente al redil, abandonando la plataforma de integración energética Petrocaribe que funcionaba desde 2005.
Lo crudo y lo cocido
El foco de las preocupaciones debería recaer sobre el devastado Haití y las miradas admonitorias sobre su clase política y sus pun-
Viernes
Guatemala, viernes 1 de marzo de 2019
tales internacionales. Pero es evidente que de lo que se trata en la política internacional del hegemonismo es de garantizar la explotación de las vastas reservas de crudo venezolano y de avanzar en el proceso de recolonización continental. A esta resonante indiferencia ante la crisis haitiana, debemos sumar también una explicación ligada al secular racismo de un mundo colonialmente estructurado desde los tiempos de la esclavitud plantacionista y el comercio triangular. Racismo que hace que diversos sectores, incluso progresistas o de “izquierda”, se encandilen ante la “elegancia” con que luchan en las calles parisinas miles de chalecos amarillos (ciertamente dignos), pero desprecian las batallas desesperadas de un pueblo negro y tercermundista que no ha cesado de movilizarse desde la insurrección popular de julio de 2018.
Grave ofensa
La palabra “ladrón” tiene en creol, la lengua nacional de los haitianos, una connotación mucho más subida que en otras lenguas continentales como el portugués, el español y el inglés. No es un término de uso tan frecuente ni un vocablo para dispensar a la ligera. El robo es considerado una ofensa grave a toda la comunidad, por lo que en algunas zonas rurales aún se lo castiga severamente, con métodos de justicia autogestionados por las propias comunidades. Por eso es que caracterizar a la clase política como ladrones, es un hecho menos frecuente y aún más significativo que en muchos otros países. La acusación se relaciona con el desfalco de fondos públicos, probado por el Senado haitiano e investigado por el propio Tribunal Superior de Cuentas, que inculpa a altos funcionarios de la actual administración y de la anterior gestión presidencial de Michel Martelly. La suma dilapidada por la clase política local, en convenio con capitales diversos, es de 3 mil 800 millones de dólares, previstos para atender las infinitas urgencias infraestructurales que tiene el país. Se trata de fondos que la Venezuela otorgara en el marco de los programas de desarrollo de la Plataforma Petrocaribe. Si a esta corrupción endémica sumamos la delicada situación de la economía y la sociedad haitianas, podremos comprender fácilmente los rencores acumulados y las ansias de transformación social expresadas en las calles por un mosaico que expresa contradictoriamente a sectores sindicales y políticos, urbanos y campesinos, eclesiásticos y empresarios, conservadores y radicales.
producción agrícola; el éxodo permanente de jóvenes, expulsados del campo a la ciudad y de allí a países donde son discriminados y superexplotados; y por último, el hambre que golpea duramente a prácticamente un 60 por ciento de toda la población.
Una paz blindada
Hace poco, un carro blindado de las Naciones Unidas, conducido por militares extranjeros, perdió el control y embistió de lleno a un tap tap, el popular medio de locomoción haitiano. El saldo, trágico, fue de 4 muertos y 9 heridos. Un accidente involuntario, sin dudas. Pero el estupor y la bronca de los ciudadanos de a pie no parece deberse a la impericia del conductor, sino al hecho de no poder entender por qué un carro blindado, un vehículo de guerra, circula amenazante por un país pobre y sin fuerzas armadas que no representa una amenaza para la seguridad de terceros países. Hace 15 años comenzó la llamada pacificación de Haití, impulsada por las Naciones Unidas y plasmada en la intervención de una fuerza militar y civil multilateral, la Minustah (hoy Minujusth). Pero al día de hoy, la principal amenaza para la población, más que la inseguridad local (baja si la comparamos con su incidencia en el resto de la región) y aún más que la actuación de sus propias fuerzas policiales, lo constituye la presencia de una fuerza de ocupación. Entre los atropellos se cuentan las violaciones sistemáticas a mujeres de los llamados “guetos”, y entre 7 mil y 9 mil víctimas fatales por la epidemia de cólera traída al país por un contingente de soldados nepalíes, y un número incierto de jóvenes asesinados en las barriadas de la capital Puerto Príncipe. En Haití, la llamada “ayuda humanitaria” no ha sido más que una excelente coartada para violar la soberanía territorial. La pequeña nación caribeña es hoy un muestrario de lo que el “capitalismo humani-
9
tario” podría generar en algún otro país bajo asedio.
Vivir como personas
Más de 10 muertos reconocen ya las fuerzas policiales. Una media centena, e igual número de heridos, afirman enfáticamente sectores de la oposición y los movimientos sociales. En los últimos días, las calles y las redes sociales muestran una serie de imágenes escabrosas. Jóvenes y niños tendidos, agonizando, en las calles de la capital. Un militante popular socorrido por sus compañeros, tras ser derribado por una bala policial en las inmediaciones del Parlamento. Una densa humareda, que cubre la ciudad de forma casi permanente, genera un clima irrespirable. El mercado de Croix-des-Bossales, mil veces incendiado, mil veces reconstruido, otra vez reducido a una maraña de hierros retorcidos. Pero también hay imágenes indudablemente heroicas, con ese heroísmo propio de las gentes sencillas, sin margen, que se animan. Estar en las calles de Haití es hoy mucho más que una opción política y un gesto de coraje: es una necesidad vital, el cross desesperado de un pueblo contra las cuerdas. Hombres en sillas de ruedas o en muletas, marchando bajo el sol abrasador de mediodía. Vendedoras y ancianas gritando sus consignas desaforadas frente a la represión policial. Y, también, pequeños gestos de solidaridad internacional que titilan como luces tenues, y llegan al país saltando las barreras del idioma y la desidia. Nou gen dwa viv tankou moun. “Tenemos derecho a vivir como personas”, se lee en una pancarta que sintetiza un programa mínimo, elemental, meramente humano. El programa de un pueblo que aún recuerda las glorias pasadas, que aún cree en las posibilidades de regeneración nacional y que busca fanáticamente por enésima vez, su independencia y su dignidad. Un pueblo que sufre, sí, pero que jamás se resigna. *Nodal/Surysur.
El manejo y el desmanejo
Algunos indicadores económicos pueden ayudarnos a resumir rápidamente la situación: una devaluación de la moneda nacional, el gourde, de 20 por ciento a lo largo de 2018; una inflación de dos dígitos que algunos analistas estiman en el orden del 14 o 15 por ciento; el derroche de recursos públicos en prebendas de todo tipo absorbidas por la clase política; el desmanejo económico de un Estado que ni siquiera cuenta con un presupuesto oficial desde que fuera retirado el previsto para el ciclo 2018-2019; los niveles alarmantes de desempleo y la completa informalidad del mundo laboral; la ruina pronunciada de la
Aunque muchas de las imágenes de las últimas semanas reflejan caos, en el corazón de las comunidades aún hay esperanza.
10
Contando el tiempo
1.
Centenares de personas que esperaban ansiosas con su dinero en la mano debieron regresar a su casa decepcionadas cuando él anunció que no seguiría recibiendo depósitos. Para entonces, este italiano que había emigrado a Estados Unidos con los bolsillos casi vacíos se había convertido en millonario. Ángel Bermúdez*
Llegué a este país con US $2.50 en efectivo y un millón en esperanzas, y esas esperanzas nunca me abandonaron”, le dijo Carlo Ponzi a finales de julio de 1920 al diario The New York Times. Por aquellos días, ese carismático empresario se vio envuelto en una gran polémica: las autoridades habían abierto una investigación en torno a su empresa, la Security Exchanges Company, para tratar de entender cómo en el plazo de unos 7 meses Ponzi había recibido millones de dólares por parte de miles de inversores y, sobre todo, cómo era capaz de ofrecerles un Con una interés de 50 por ciento en el plazo de 90 días. amable sonrisa La información sobre la apertura de la y una actitud investigación causó gran revuelo en Boston. aparentemente Hubo conatos de disturbios y hasta algunas perdespreocupada, sonas resultaron heridas en una oportunidad Ponzi logró cuando la masa intentó entrar a la fuerza en las recuperar en oficinas de la empresa para exigir la devolución pocos días la de sus fondos. confianza de los Miles de inversores nerviosos empezaron inversores. a apilarse cada mañana frente a las oficinas de Ponzi, quien en menos de una semana logró calmar las aguas y transformar las dudas en seguridad y simpatía. Carlo Ponzi logró convertirse en millonario en pocos meses, gracias a un fraude piramidal.
2.
3.
En 1934, Ponzi salió de la cárcel, pero en vez de la libertad, le esperaba la deportación.
Sobredosis de confianza
El día que las autoridades anunciaron la investigación sobre los negocios de Ponzi, el empresario compareció públicamente junto al fiscal de distrito, y dijo que daría todo su apoyo al procedimiento y ofreció garantías de que pagaría hasta el último centavo. En aquel primer momento, estimó las acreencias de su empresa en unos US $3.500.000 y dijo haber acumulado una fortuna de US $8.500.000, por lo que —aseguraba— tenía dinero de sobra para cubrir las inversiones y aún quedar con una buena fortuna. Explicó que su negocio se basaba en sacar provecho de las diferencias en el precio de unos cupones de correo postal internacional, que se vendían en distintos países. La idea era convertir los dólares que obtenía de los inversionistas en
divisas depreciadas, como la lira italiana, y con ese dinero adquirir los cupones a un menor precio. Estos eran enviados a un país con moneda más fuerte, donde eran cambiados por estampillas —cuyo valor de uso era superior al que se había pagado por el cupón original— las cuales a su vez eran convertidas en efectivo. Aseguraba que el ciclo completo de la operación duraba unos 45 días y que, en ocasiones, podía obtener ganancias de hasta 400 por ciento.
Guatemala, viernes 1 de marzo de 2019
Carlo P
y la estafa 1.
2.
Mago relacionista
Durante los días que duró la corrida contra su empresa, Ponzi llegaba cada mañana impecablemente trajeado a bordo de su Locomobile, el auto más costoso del momento. Con una gran sonrisa saludaba a las personas que estaban en la cola y les pedía que no se impacientaran, pues todas podrían cobrar su dinero, no solamente aquellos que tenían pagarés vencidos sino incluso aquellos que simplemente querían recuperar su inversión sin esperar a los 90 días de plazo. En sus declaraciones le advertía a los inversores que no cayeran en manos de los “especuladores” que, aprovechándose del nerviosismo imperante, querían comprarles sus pagarés a un precio reducido para luego cobrarlos ellos y quedarse también con los intereses de 50 por ciento. Ponzi, además, hablaba en contra de las grandes instituciones financieras y anunciaba planes para revolucionar ese sector, creando un banco en el cual los dividendos se repartieran 50 por ciento a los inversores y 50 por ciento a los ahorristas. Además, apuntaba sobre la posibilidad de incursionar en la política, una vez que obtuviera la ciudadanía estadounidense, para ayudar a los desprotegidos. Decía que si llegaba a ganar US $100 millones se quedaría solamente con un millón y dedicaría el resto a la caridad. También era hábil con los aparentemente pequeños gestos.
3. Uno de esos días, cuando había miles de personas haciendo fila para retirar el dinero de su empresa, ordenó repartir gratis perros calientes y café entre quienes esperaban. Entonces, muchos decidieron marcharse y dejar sus fondos en manos de Ponzi hasta que vencieran los 90 días acordados. En menos de una semana, las colas de personas deseosas de recuperar sus inversiones se desvanecieron y el empresario se había convertido en una celebridad. “Luego de una semana de investigación sobre Ponzi, el interés público sobre el hombre y sus actos permanece inalterable. Es seguido por centenares de personas dondequiera que aparece en la calle y lo saludan como a un héroe”, reseñó el 1 de agosto de 1920 el diario The New York Times.
4.
Viernes
Guatemala, viernes 1 de marzo de 2019
Ponzi,
a piramidal
5. 6. “Aunque la auditoría federal sobre sus registros contables apenas ha empezado, sus admiradores lo ven como si ya hubiera sido reivindicado y están impacientes para que vuelva a recibir fondos”. “Empleados de tiendas por departamento, fábricas y grandes plantas han juntado su dinero y están impacientemente esperando la oportunidad de invertir el dinero con Ponzi, en su esquema de 50 por ciento en 45 días”, agregó el diario estadounidense.
El nombre del fraude
Pero la calma duraría poco tiempo. Menos de dos semanas más tarde, la auditoría federal reveló que la Secur it y E xcha nges Compa ny en frent aba acreencias por, al menos, US $7 millones. Ponzi, quien aún afirmaba disponer de unos US
11
Fotos: Archivo
$4 millones, admit ió no poder hacer frente a sus deudas. Entonces, las autoridades formularon cargos en su contra, señalando que desde el principio él sabía que no iba a poder pagar y que, de hecho, nunca negoció con cupones de correo internacional. La operación que Ponzi había iniciado en diciembre de 1919 con la recepción durante ese mes de unos US $870 por parte de unos 15 inversionistas, vertiginosamente había derivado en la captación masiva de fondos que se estimaban en hasta US $250 mil al día y que obligaban a la Security Exchanges Company a emplear a unas 16 personas que se encargaban de hacer el registro de los ingresos y de guardar el dinero en gabinetes y hasta en cestas de la basura. Se estimaba que unos 40 mil inversionistas le confiaron entre 15 y 20 millones de dólares (unos US $251 millones de los actuales ajustados por la inflación). Muchas de estas personas de todas las nacionalidades y niveles de vida, acudieron a la Fiscalía para buscar justicia después de haberle entregado “hasta el último centavo” de sus ahorros. Según descubrieron las autoridades, el “negocio” de Ponzi había consistido en pagar los intereses de los viejos inversores con los depósitos de los nuevos, en una suerte de fraude piramidal que, desde entonces, se conoce globalmente con su nombre “el esquema Ponzi”. Dos días más tarde, el “empresario” entró en prisión, algo que lo protegió de que alguno de los muchos inversores furiosos que querían su cabeza lo matara.
La obsesión de un delincuente
Ponzi fue condenado a 5 años de cárcel en una prisión federal, de los cuales solamente cumplió 3 y medio. Durante ese tiempo estuvo enviando tarjetas de Navidad a miles de sus acreedores, a quienes prometía devolver el dinero una vez recuperara su libertad. Cuando llegó ese momento, sin embargo, le aguardaba una nuevo juicio por hurto mayor en Massachusetts. Tras ser condenado, apeló a la sentencia y aprovechó su libertad para viajar a Florida, donde intentó vender tierras pantanosas. Por esto fue juzgado nuevamente y condenado por fraude.
Ponzi escapó a Texas pero fue capturado y reenviado a Massachusetts, donde permaneció preso hasta 1934, cuando fue deportado a Italia. Terminaba entonces, al menos hasta donde se sabe, su carrera criminal que no había comenzado en Estados Unidos sino en Canadá. Entre 1911 y 1912, Ponzi pasó 20 meses en una cárcel de Montreal por haber falsificado un cheque en un episodio en el que aparentemente hay varias claves sobre lo que vendría después. Según cuenta su biógrafo Mitchell Zuckoff, las perspectivas de triunfar en el nuevo continente que tenía Ponzi cuando llegó a Boston, en 1903, eran muy pocas. En aquel momento tenía 20 años de edad, no sabía inglés ni tenía ninguna habilidad destacada y, para colmo, consideraba un orgullo el no haber tenido que trabajar ni un solo día Tras el escándalo que de su vida. protagonizó en Boston, Ponzi Al otro lado del Atlántico Ponzi había crecido en la localidad de Lugo, viajó a Florida en el norte de Italia, en el seno de una familia donde intentó modesta que, a costa de hacer sacrificios para vender tierras ahorrar parte de los ingresos de su padre — pantanosas. que trabajaba repartiendo correo y vendiendo estampillas—, logró enviarlo a la Universidad de Roma. En lugar de estudiar, el joven Carlo se dedicó a salir de juerga y pronto tuvo que volver a casa sin título ni dinero. Entonces, su familia Cuando los ciudadanos acordó enviarle al otro lado del Atlántico. Tras dedicar sus primeros años a trabajar supieron como camarero o friegaplatos en distintas ciu- que se había dades de la costa este, Ponzi obtuvo un trabajo abierto una en un banco que era propiedad de unos italianos investigación sobre la en Montreal. Según Zuckoff, fue en aquella época cuan- empresa de do comenzó a pensar en “otras formas” de ganar Ponzi, miles de dinero. Luego de ser condenado por falsificar inversores se un cheque fue enviado a prisión, donde estuvo movilizaron para intentar trabajando en la oficina de correo. El que fue su supervisor lo describió luego recuperar su como un joven muy inteligente y amable que dinero. tenía un don para los números. Sin embargo, también apuntó que tenía una “obsesión por planificar golpes financieros”. Aparentemente, Ponzi logró superar ese defecto en los años finales de su vida, cuando Tras varias se fue a trabajar en una línea aérea italiana en semanas de Brasil. La compañía cerró debido al inicio de investigación, la II Guerra Mundial y, entonces, él intentó Ponzi admitió ganarse la vida montando un puesto de ventas que no podía pagar sus de perros calientes, que fracasó. Posteriormente, obtuvo algunos ingresos deudas, y fue dando clases de inglés y francés, lo que apenas encarcelado. le daba para sobrevivir. El 18 de enero de 1949, hace ahora 7 décadas, murió en una sala de beneficencia de un hospital de Río de Janeiro. Tenía 66 años y estaba completamente arruinado.
4. 5.
6.
BBC
14
Ventanas
Guatemala, viernes 1 de marzo de 2019 Fotos: Archivo
Quiletes Por mucho tiempo se consideraron “comida para pobres”, pero estas hierbas mesoamericanas conocidas como “quiletes” pueden ser en realidad un tesoro.
Para los investigadores, los quiletes son un tesoro gastronómico.
BBC* u nombre proviene del náhuatl “quilitl”, que significa en general “hierba tierna comestible”, y se consume desde épocas prehispánicas. México, donde se conocen como “quelites” ha registrado más de 300 variedades, pero puede haber más de 500, según Edelmira Linares y Robert Bye, etnobotánicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Diversos estudios muestran los beneficios que estos vegetales ofrecen para la salud de quienes los consumen. Sin embargo, hoy en día están subvalorados, según Amanda Gálvez, doctora en Biotecnología de la UNAM y directora de un proyecto de investigación de los quelites para reinsertarlos en la dieta mexicana.
Algunos investigadores estudian la posibilidad de ofrecer los quelites en formas envasadas.
Qué es el huitlacoche
El maíz: oro puro. Durante milenios ha sido el alimento básico de casi toda Latinoamérica pues está repleto de cosas buenas: carbohidratos, vitaminas y fibra. Pero le hacen falta dos elementos cruciales para la nutrición: los aminoácidos esenciales, lisina y triptófano. Aunque los humanos estamos hechos de alrededor de 250 mil proteínas distintas, esas están compuestas de solo 20 aminoácidos. Lo asombroso es que nuestros cuerpos pueden fabricar 11 de ellos, pero eso significa que nos faltan 9. A estos los llamamos aminoácidos esenciales, y los tenemos que introducir por medio de nuestra dieta. Pero eso no siempre es fácil. Los huevos, el pescado y la carne contienen esos aminoácidos esenciales, pero muchos otros alimentos no. Para sobrevivir, aún sin estar conscientes de lo que estábamos haciendo, hemos
mezclado cuidadosamente lo que comemos. Para comer maíz y completar todos los aminoácidos necesarios, el secreto mexicano es deleitarse con un extraño manjar. El huitlacoche ha sido descrito como “la comida de los dioses”, aunque parece algo inventado para una película de horror pues cuando se pelan las hinchadas mazorcas de maíz nos encontramos con deformidades resultado de la acción de un hongo patogénico —Ustiligo maydis— y se trata de una enfermedad que afecta a las plantas de maíz en todo el mundo. Pero mientras que Le charbon du maïs, le causa terror a los agricultores franceses y el corn smut hace que los estadounidenses saquen sus armas químicas, en México es el único lugar en el que los campesinos se entusiasman cuando se lo encuentran.
El hongo empieza como una espora microscópica que viaja con el viento: una sola puede infectar todo un cultivo. Cuando germina, llega a la mazorca y afecta cada grano, creando tumores inflamados. En otros países queman los campos infectados, pero en México no. El huitlacoche o cuitlacoche, que solía ser un alimento de los menos privilegiados, es una exquisitez que se sirve en los mejores restaurantes. En el mercado, el maíz infectado cuesta 50 por ciento más que el sano. “El aroma es maravilloso... huele a tierra”, exclama el chef Lalo García. “Por eso es que me gusta tanto este producto. Es asombroso que la tierra siga produciendo este tipo de belleza”, dice, refiriéndose a lo que en el resto del mundo se considera una abominación. (BBC)
Viernes
Guatemala, viernes 1 de marzo de 2019
Cortesía de la Dirección General de Comunicación Social de la UNAM.
Los quiletes pueden comerse crudos.
“En el desierto, los tarahumaras y yaquis (indígenas mexicanos) han sobrevivido a épocas de hambruna gracias a los quelites, que les proporcionan vitaminas, minerales y otros compuestos poco estudiados, además de fibra, tan necesaria para una buena salud”, escribe Gálvez en un suplemento de La Jornada del Campo, del diario mexicano La Jornada, de noviembre de 2017. Además de estas ventajas, algunos medios mexicanos informaron recientemente, citando un estudio de la UNAM, que los quelites son buenos o ayudan en el tratamiento contra la gastritis. ¿Qué tan cierto es esto y qué bondades tienen en verdad estas hojas que pueden casi salvar a poblaciones en dificultades?
Reducción del colesterol
Los quelites o quiletes son fuente de vitaminas, minerales, ácido fólico y fibra, entre otras cosas, dice Cristina Barros, investigadora de cocina tradicional mexicana, que también participó en el suplemento La Jornada del Campo, dedicado a estos alimentos. Además, contienen ácidos grasos, como el Omega 3 y 6, y ofrecen gran cantidad de antioxidantes, como sucede con las variedades llamadas chaya, chepil y alaches. “El consumo de estas tres matas puede contribuir a la prevención de enfermedades crónico-degenerativas”, aseguran Carolina Peña, del Instituto Tecnológico de Veracruz, y Mariana León y Amelia Farrés, de la UNAM, en el mencionado suplemento.
Quiletes más comunes
La doctora Irma Romero dijo que, hasta ahora, no había comprobado que los quelites fueran mejores que antibióticos como la amoxicilina para combatir la gastritis.
Verdolaga Romeritos Quintoniles o amarantos Epazote Pápalo Quilete cenizo Yerba mora Chaya Chepil Alache Lentejilla
Amolquilite o pipiamol Lengua de vaca La chaya es el quelite más estudiado. Según estas tres expertas, “se ha documentado que ayuda a disminuir la glucosa en la sangre y el colesterol malo (...), posee un efecto antiinflamatorio y protector del corazón, contiene compuestos antioxidantes (coumarinas, flavonoides, esteroles) y minerales como cobre, zinc, calcio y magnesio”. Otro de los quelites, conocido como alache, funciona como agente antidiabético, según las investigadoras Irma Romero y Erika Gómez, del Departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina de la UNAM.
¿Contra la gastritis?
Los quelites pueden comerse crudos, cocidos, fritos, en sopas, tacos, quesadillas, moles y guisados, señala la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, del gobierno de México. Sus variados sabores y aromas también los convierten en buenos condimentos, indica esta oficina. Irma Romero fue quien dirigió el estudio de los efectos de los quelites sobre el Helicobacter pylori, la bacteria que causa la gastritis. La investigadora aclaró que su equipo solo había observado in vitro la interacción entre extractos de alaches, chepiles y chayas y la bacteria gástrica. “Estos extractos detenían el crecimiento de la bacteria, mejor que el metronidazol (uno de los antibióticos que se usan contra la gastritis)”, dijo. Pero aún no se sabe si tendrían el mismo efecto en el estómago de las personas. “No te puedo decir que curan la gastritis, necesito otros experimentos para asegurarlo”, reconoció Romero. Aunque todavía no se sepa si acaban o no con este mal, la doctora Amanda Gálvez cree que estas plantas “deben llamarse especies valiosas de la biodiversidad agrícola de México” y, por ende, de la región mesoamericana. *British Broadcasting Company
Las hierbas y la evolución humana
“Los seres humanos somos hierba carnificada. La domesticación de la variedad silvestre de esa planta es nuestro punto de partida como especie”, afirma Tim Dee, autor del libro Cuatro campos, dedicado al análisis de hábitats en distintas partes del mundo. Y añade: “Casi todo lo que vive en la Tierra, tiene alguna vinculación con la hierba. Tres de los principales alimentos que cosechamos y consumimos son el arroz, el maíz y el trigo, que pertenecen a esa especie. Es uno de los grandes motores del mundo”. “En África, hace aproximadamente un millón de años, los elementos fundamentales para la sobrevivencia de los humanos eran el fuego y la habilidad de cocinar”, explica Howard Thomas, profesor emérito de biología de la Universidad de Aberystwyth, en el Reino Unido.
15
“Al cocinar un almidón (la principal reserva energética de una gran variedad de vegetales) se genera, justamente, energía. Un momento clave en la evolución de la humanidad fue el momento en el que se empezó a cocinar la hierba: el tamaño del cerebro empezó a incrementarse”, afirma Thomas. El biólogo señala que, como consecuencia del consumo de almidón, la población se multiplicó por 10 en pocos miles de años. La historia de las hierbas se remonta 70 millones de años. En ese entonces, las selvas dominaban la vegetación. Y para subsistir, tuvieron que adaptarse. Lo lograron adoptando la manera de vivir de los árboles que “colonizaban”, y cuya variedad era extensa. “Desarrollaron tres armas. La primera fue su resistencia al fuego, su punto de crecimiento es
bajo, lo que implica que el fuego le pasa por encima y puede volver a creer”, indica Thomas. “La segunda es que se adaptaron a los animales herbívoros y a que estos las pisaran sin mayor consecuencia. Y la tercera es que incluyeron a los humanos en su proceso de sobrevivencia: el maíz, por ejemplo, necesita ser cultivado por una persona, quien, a su vez, depende de ese grano para alimentarse”, concluye el catedrático. Curiosamente, las hierbas también comparten algo más con los seres humanos. “Es fascinante como la molécula de clorofila (presente en todas las plantas) se parece a la de hemoglobina presente en nuestra sangre”, comenta el artista británico Dan Harvey, quien se dedica a la creación de piezas de arte con la grama como elemento principal. (BBC)