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Guatemala, viernes 30 de diciembre de 2016
Antología guatemaltec
Editorial En el último número del año que termina, hemos incluido semblanzas de personajes del mundo artístico, religioso y político que de muchas maneras hicieron de su vida una herramienta de transformación que, en diversas latitudes y épocas, ha impactado significativamente las aspiraciones de generaciones sucesivas.
sta Antología , curada por el poeta Enrique Noriega por encargo del Ministerio de Cultura y Deportes, es una muestra de poesía guiada, como tablero de dirección, para que transitemos por los mundos subjetivos de cincuenta y dos autores nacidos entre 1876 y 1986, años en que nacen María Cruz, con quien se inicia la selección, y Wingston González, con quien se cierra. La muestra inicia con la poesía de una mujer y cierra el recorrido con la de un escritor garífuna, que nace antes de que finalice el siglo XX, con lo que asume una posición crítica delante de sus lectores. En la antología nos encontramos con varias sensibilidades artísticas, las cuales son posibles de definir y comprender dentro del marco de la historia de la poesía latinoamericana moderna y posmoderna, ya que los escritos hacen un recorrido entre varios períodos o tendencias estéticas que pueden estudiarse dentro de un espectro mucho más amplio, como el modernismo y las dos vanguardias (histórica y posvanguardia), y para hacer un viaje por un periodo nebuloso después de la Segunda Guerra Mundial.
Es el caso del llamado Poeta cabrero de la España republicana, Miguel Hernández, de quien se han encontrado recientemente textos inéditos. Estos arrojan nuevas luces sobre la personalidad y el espíritu de uno de los grandes de la península ibérica, que con justeza tiene un lugar junto a Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado y, cómo no, Federico García Lorca. Recordamos aquí los versos de Niño yuntero, musicalizados por Joan Manuel Serrat: “Carne de yugo, ha nacido/ Más humillado que bello, / Con el cuello perseguido / Por el yugo para el cuello (...)”. La vida y la poesía de Miguel Hernández ponen de manifiesto que tenemos el poder de transformar nuestro entorno. Y esta transformación empieza por amar el suelo que nos cobija y alimentar el amor que nos sostiene. Frente a cada uno de los días del resto de nuestras vidas se impone el propósito de cambiar las cosas que nos atañen. En eso consiste la vida como ejercicio de poder.
DIRECTORIO Director General: Héctor Salvatierra Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Boris Molina Biblioteca de la Tipografía Nacional: Thelma Mayén Hemeroteca del Diario de Centro América: Álvaro Hernández
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de la poesía ca del siglo XX
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años del primer partido El 26 de diciembre 1860 en la ciudad de Sheffield, en Yorkshire, al norte de Inglaterra, tuvo lugar el primer encuentro oficial de fútbol entre el equipo de Sheffield, que ostentaba un uniforme rojo granate, y el de la localidad de Hallam, que jugó con uno azul.
Cuento 165
María
Un otoño me encontré por sorpresa con mi hija María en la acera delante de la relojería; estaba más delgada, pero no me costó nada reconocerla. No recuerdo ya por qué estaba yo en la calle, pero tenía que tratarse de algo importante, porque fue después de que la barandilla de la escalera se hubiera roto, así que en realidad ya había dejado de salir a la calle. Pero fuera como fuera, me encontré con ella, y se me ocurrió pensar: Qué casualidad tan extraña que yo haya salido justamente hoy. Pareció alegrarse de verme, porque dijo “padre” y me dio la mano. Ella era la que más me gustaba de mis hijos; cuando era pequeña decía a menudo que yo era el mejor padre del mundo. Y solía cantar para mí, por cierto bastante mal, pero no era culpa de ella, lo había heredado de su madre. “María -dije-, eres realmente tú, tienes buen aspecto”. “Sí, bebo orina y soy vegetariana”, contestó. Me eché a reír, hacía mucho que no me reía, imagínate, tenía una hija con sentido del humor, incluso con un humor un poco atrevido, quién lo diría. Fue un momento hermoso. Pero me equivoqué, qué fastidio que uno nunca consiga quitarse las ilusiones de encima. Mi hija se quedó como embobada y con la mirada perdida. “Te estás burlando de mí -dijo-, pero si yo te contara…”. “Me pareció haberte oído decir orina”, contesté. “Orina, sí, y me he convertido en otra persona”. No lo dudé ni un momento, era lógico, debe de resultar imposible seguir siendo la misma persona antes y después de haber empezado a beber orina. “Bueno, bueno”, dije en tono conciliador, y con ganas de hablar de otra cosa, tal vez de algo agradable, nunca se sabe. Entonces me fijé en que llevaba una alianza y le comenté: “Veo que te has casado”. Ella miró el anillo. “Ah, lo llevo sólo para mantener a raya a los pesados”. Eso sí que tendría que ser una broma, calculé rápidamente que por lo menos tendría unos cincuenta y cinco años, y tampoco era tan guapa. Así que volví a reírme por segunda vez en mucho tiempo, y en medio de la acera. “¿De qué te ríes?”, preguntó. “Creo que me estoy haciendo mayor”, contesté, cuando me di cuenta de que me había equivocado una vez más, “conque es así como se hace hoy en día”. Ella no contestó, así que no sé, supongo y espero que mi hija no sea muy representativa de los nuevos tiempos. Pero ¿por qué he tenido hijos como ella, por qué? Nos quedamos un instante callados, pensé que ya era hora de despedirse, un encuentro inesperado no debe durar demasiado, pero justo en ese momento mi hija me preguntó si me encontraba bien. No sé lo que quiso preguntar, pero contesté la verdad, que lo único que me molestaba eran las piernas. “Ya no me obedecen, mis pasos son cada vez más cortos, y pronto no podré moverme”. No sé por qué le hablé tanto de mis piernas, y ciertamente resultó que no debería haberlo hecho. “Será la edad”, dijo ella. “Desde luego que es la edad -contesté-, ¿qué otra cosa iba a ser?”. “Pero supongo que ya no necesitas usarlas tanto, ¿no?”. “Si tú lo dices -contesté-, si tú lo dices”. Al menos captó la ironía, diré eso en su favor, y se irritó, pero no consigo misma, porque dijo: “Todo lo que digo está mal”. No supe qué contestar a eso, ¿qué podría haber contestado? Me limité a sacudir la cabeza inexpresivamente, ya hay demasiadas palabras en circulación por el mundo, y el que habla mucho no puede mantener lo dicho. “Bueno, tengo que seguir mi camino -dijo mi hija tras una pausa breve, pero lo suficientemente larga-, tengo que ir al herbolario antes de que cierren. Ya nos veremos”. Y me dio la mano. “Adiós, María”, dije. Y se marchó. Esa era mi hija. Sé que todo tiene su lógica inherente, pero no siempre resulta fácil descubrirla. Kjell Askildsen /Noruega)
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Miguel Hernández:
Ni autodidacta ni Anna María Iglesia*
Miguel Hernández es un ejemplo ético”, exclama José Luis Ferris, autor de Miguel Hernández: pasiones, cárcel y muerte de un poeta (Fundación José Manuel Lara, 2016), una edición ampliada de la biografía que escribiera hace ya 12 años. “En esta nueva edición, quería matizar y repasar tópicos que se han aplicado a la figura de Hernández”, continúa Ferris, que, tras haber firmado en 2004 la biografía de Maruja Mallo, indaga ahora en la relación personal e intelectual que mantuvo Hernández con la pintora de la Escuela de Vallecas. “Al conocer a Mallo, Hernández se encuentra con la reivindicación de aquello de lo que él quería desprenderse: lo rural. El universo de Mallo en su muralismo, aquellas espigas y aquel mundo marítimo, es el mismo universo de Hernández, y es que un cuadro de Mallo es un soneto de Hernández”.
El año de Miguel Hernández
En su biografía, Ferris disuade los vacíos y las dudas que todavía rodeaban la vida y trayectoria de Hernández: la indagación sobre la relación, no solo con Maruja Mallo y Josefina Manresa, futura mujer del poeta, sino también con la poeta murciana María Cegarra, y la influencia que estas mujeres tuvieron en la escritura de El rayo que no cesa. La lectura atenta de la correspondencia, recientemente publicada, entre Vicente Aleixandre y Hernández, el testimonio de compañeros de celda y el descubrimiento de algunos inéditos —Ferris comenta que hace apenas unos días han aparecido nuevos versos de Hernández— han permitido al autor completar los vacíos que presentaba la anterior biografía. Ante la celebración, en 2017, del Año Miguel Hernández, con ocasión del 75 aniversario de su muerte, Ferris no titubea: “Espero que los derechos de autor no impidan la realización de proyectos interesantes”.
¿Ha aparecido entonces un nuevo poema inédito de él?
Sí, se ha publicado en el Diario Información hace unos días. Hoy por hoy, no podemos decir cuánto queda todavía por salir de inédito de Hernández; yo, personalmente, imagino que seguirán saliendo escritos, puesto que él era muy generoso y, en la guerra, si tenía compañeros que lo pasaban mal, aliviaba ese pesar escribiendo poemas para ellos, poemas de los cuales él no se guardaba ninguna copia.
Y hace 6 años se descubrieron dos cuentos dedicados a su hijo...
Se han encontrado dos cuentos inéditos que debían formar parte de esos otros dos Cuentos
para Manolillo que Hernández entregó a su hijo estando en prisión, pocos meses antes de morir, encuadernados y primorosamente ilustrados a la acuarela. Lo que se ha descubierto ahora no solo son esos dos relatos inéditos, sino que los Cuentos para Manolillo habían sido efectivamente escritos por Hernández, pero no ilustra-
dos por él. El hijo de quien ilustró los relatos, Eusebio Oca, encontró en su casa papel higiénico encuadernado y cortado en varias hojas, cosidas con hilo, en el que estaban, escritos a mano y a lápiz, cuatro cuentos, pertenecientes a Miguel Hernández, quien, en su momento, en la cárcel, los había dado a Oca para que los ilus-
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pobre
José Luis Ferris revisa y actualiza la biografía del poeta cabrero en Miguel Hernández: pasiones, cárcel y muerte y desarma los clichés sobre su vida.
Fotos: Archivo
¿Hernández nunca dejó de escribir, ya fuera en el frente y hasta en sus últimos días de vida en la cárcel?
Siempre, escribió siempre. No concebía la vida sin escribir, la escritura y la literatura eran su oficio, no un empleo. En la vida tenemos que distinguir entre oficio y empleo: el oficio es tu pasión, es lo que quieres hacer, aunque no siempre puedas hacerlo y estás obligado a emplearte en otra cosa para sobrevivir. Aunque trabajara como mecanógrafo pasando a limpio textos para José María de Cossío o investigando para la enciclopedia de los toros, también de Cossío, Hernández nunca dejó de escribir poesía, de componer obras de teatro, en definitiva, de hacer literatura, ante todo porque no concebía vivir ningún momento de su vida sin pasarlo sobre el papel y, de hecho, precisamente por esto, podemos rastrear su vida a través de sus poemas y de sus escritos.
Menciona ahora la colaboración con Cossío, que, junto a la investigación en torno a la relación, no solo amorosa, sino de colaboración artística, con Maruja Mallo y a la correspondencia con Aleixandre, le han permitido desmontar del tópico de Miguel Hernández poco leído y autodidacta.
trase. Sin embargo, de esos cuentos, Oca llegó a ilustrar solo dos, que, una vez encuadernados por él mismo, fueron entregados a Manolillo; los otros quedaron sin ilustrar y permanecieron inéditos hasta 2010. Y es que Miguel nunca dejó de escribir, aún enmedio de las condiciones más extremas.
Todos los documentos que hemos ido encontrando a lo largo de estos años —cartas, la propia obra, algunos inéditos, testimonios vivos…— nos han permitido desmontar el mito del poeta cabrero y autodidacta, un mito, sin duda, interesado. Los tópicos son muy fáciles, se aprenden y se repiten, sin ver qué hay más allá de ellos. Es muy fácil etiquetar y fue muy fácil etiquetar a Hernández como un poeta cabrero, autodidacta y pobre, pero Miguel era mucho más que esto y, sobre todo, no era un poeta autodidacta, sino alguien que había estudiado durante 10 años, algo nada frecuente entre los vecinos del barrio de Orihuela, donde vivía. No venía tampoco de una familia pobre, sí de una familia austera, pero en absoluto pobre y, finalmente, Miguel era alguien que, al dejar de estudiar y dedicarse al pastoreo, durante 5 años antes de ir a Madrid, traducía latín y leía francés; de hecho, llevaba siempre consigo a Verlaine. Era necesario hacerle justicia y descubrir al hombre con todas sus miserias y con todas sus grandezas.
¿Cuáles eran las motivaciones para tal manipulación?
Por una parte, lo que sucedió es que la derecha intentó, dentro de lo que cabe, rescatar a
Hernández, porque era una persona adorable y muy apreciada, independientemente de dónde militaba y de su ideología; de hecho, tenía amigos en el bando franquista, amigos que nunca rompieron la relación con él y que trataron de ayudarle hasta el final. Este es el caso de Cossío, de José María Alfaro, de Dionisio Ridruejo o del ministro Rafael Sánchez Mazas; todos ellos son nombres con un peso específico que, cuando Hernández muere en la cárcel, se sintieron dolidos y dañados en el alma, de ahí que algunos trataron de rescatarlo para que no cayera en el olvido. En este contexto, Juan Guerrero Zamora escribe una biografía interesada de Miguel Hernández desde presupuestos franquistas y donde convierte a Hernández en un personaje religioso que murió dentro de la religión y que se equivocó de bando político. Por otra parte, el interés reivindicativo de la izquierda convirtió a Hernández en una bandera de la lucha antifranquista y, por esto, solamente interesó recuperar al poeta beligerante y de versos comprometidos. La reivindicación que se hace en los últimos años del franquismo de Hernández es sectaria, en la que se le instrumentaliza, haciéndole un flaco favor, porque, insisto, dan a conocer solo cuatro o cinco poemas de Hernández, aquellos que lo convierten en un radical, pero no rescatan al poeta sereno de las cárceles o al poeta enamorado de El rayo que no cesa.
“El régimen no puede permitirse otro Lorca”. Este es uno de los motivos para pedir la pena de muerte de Hernández. ¿Rescatando su figura, el franquismo trató de resarcirse de ese otro Lorca que terminó siendo Hernández?
No se puede generalizar al hablar de la derecha o de los nacionales que ganaron la guerra; no se puede igualar a todos, ya sean de un bando o de otro. Pensemos en la izquierda: hubo gente que quería un mundo mejor, que creyó en el comunismo como vía para construir ese mundo anhelado, pero también entre ellos hubo gente que quemó conventos. Asimismo, dentro de la derecha, empezando por Luis Rosales, hubo falangistas quienes adoraban a Lorca. Y para algunos que empezaron la guerra en el bando nacional fue una tragedia ver que se estaba matando a gente como Lorca y, de hecho, nombres de peso próximos a Franco, como Sánchez Mazas o Ridruejo, no querían que se repitiera un caso como el asesinato de Federico García Lorca. Por este motivo, se asustaron bastante al ver que con Miguel Hernández se podía repetir la historia e intentaron evitarlo. Consiguieron que le indultaran y, creo, llegaron a confiar en que lograrían también liberarlo de la cárcel, de esa condena de 30 años y un día, pero no hubo tiempo.
Contrario a lo dicho en la biografía de Eutimio Martín, usted en ningún momento habla de asesinato, aunque sí pone el foco de la responsabilidad en el religioso Luis Almarcha, que había sido maestro de Hernández y que financió Perito en lunas, sintiéndose traicionado por el posiciona-
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miento político que adoptaría el poeta durante la guerra.
Yo, en verdad, creía que Eutimio Martín, en su biografía de Hernández, pondría más el foco en Almarcha. Sin embargo, no se atreve y simplemente dice que Almarcha pagó el pato de la muerte de Miguel Hernández, siendo solo un elemento más de todo un sistema más complejo. Por el contrario, en Miguel Hernández: pasiones, cárcel y muerte de un poeta, sostengo lo contrario y tiro de las orejas a Martín: Luis Almarcha tuvo mucha responsabilidad en la muerte de Hernández y lo digo, creo, con bastante claridad.
Sin embargo, evita hablar de asesinato.
Sí, lo evito, porque no se puede hablar de asesinato si uno no se carga a otra persona, aunque también es cierto que hay muchas formas de matar, y una de ellas es dejando morir. Esto es lo que hacen con Hernández: lo dejan morir. Sin embargo, repito, la palabra asesinato no me atrevo a decirla, porque no hubo una voluntad de asesinarlo, al contrario, al final, hubo, por parte de algunos, un intento de salvarlo. En efecto, si Miguel Hernández hubiera aguantado más con su enfermedad, le hubiera llegado una orden de traslado al hospital, pero no hubo tiempo, la enfermedad estaba muy avanzada. En cuanto a Almarcha, el hecho de que, al final, Hernández cediera en el matrimonio eclesiástico, puesto que con la llegada de Franco el matrimonio civil ya no tenía valor, para así favorecer a su mujer y a su hijo, hizo que el religioso consintiera que se le transportara al hospital de Valencia. A lo mejor, si la enfermedad no hubiera estado tan avanzada y si él hubiera cedido antes, casándose con Josefina, Hernández se hubiera salvado.
Hernández se resistió a ceder hasta el último momento.
Miguel lo estaba pasando mal, no solo desde el punto de vista físico; no era poca la calentura mental que tenía, entre la presión que recibía por parte de su mujer, que le decía que debía ceder a todo y que si no lo hacía demostraba que, en verdad, no quería ni a ella ni a su hijo, y la conciencia de que su decisión iba a ser un ejemplo para todos los otros presos, para los cuales Hernández era un ejemplo de aguante y de integridad. Si él hubiera cedido y se hubiera definido como fiel al régimen, su ejemplo se habría desmoronado, habría dejado de ser ese ejemplo que era para todos.
Esta rectitud le lleva a distanciarse de Cossío, quien le presiona para que ceda, y así poder salir de prisión, y de Alberti, cuya no participación activa en la guerra Hernández no comprende.
Hernández fue alguien apasionado: apasionado de la vida y apasionado de la lucha. Era muy temperamental; tras el golpe del 1936 no pudo soportar que unos militares hubieran tomado el mando para adueñarse de esa España que se había conquistado democráticamente. Él no concibe lo que está pasando y no concibe que pueda pasar y va al frente, algo que le pone en una situación muy complicada dentro de la familia, puesto que los republicanos acaban de matar al padre de Josefina, su futura mujer.
La obra de Hernández, el poeta cabrero, constituye una apuesta ética y estética.
A pesar de esto, Hernández va al frente para detener a los nacionales, que, para el poeta, no tienen otro objetivo que destruir ese mundo democrático y libre en el que él creía. Por ello lucha, pero no lucha desde el despacho, sino desde el frente.
¿La oposición entre Hernández y Alberti es también el reflejo del pueblo que va a la guerra frente a una intelectualidad que simplemente observa y condena desde los despachos?
Efectivamente. Como cuenta en sus diarios el diplomático chileno Carlos Morla Lynch, Alberti y María Teresa de León consiguen exiliarse junto a Santiago Ontañón, al tomar un coche hacia Elda, cerca de Orihuela, desde Madrid, mientras que a Miguel Hernández lo dejan “en tierra”. Hernández no llegó a ser un intelectual, pero era una persona de un grandísimo talento; yo estoy convencido de que era un superdotado intelectual, pues es inusual que un niño de 8 años tuviera la capacidad memorística que tenía Hernández a esa edad. El enfrentamiento con Alberti se entiende en cuanto Miguel, que cree en el comunismo como un sistema de igualdad sin clases sociales, no concibe que la intelectualidad milite en la izquierda y sea comunista, pero se acomode y luche por la República sin asumir ningún riesgo. Entre Alberti y Hernández, en definitiva, hay un choque de dos mundos, de dos concepciones del mundo distintas que, sin embargo, luchan y militan en el mismo bando. La diferencia es que Hernández defiende la República desde la primera línea de frente.
Más allá de las desavenencias personales entre ambos, las
vidas de Lorca y Hernández son en cierta manera paralelas: Hernández sustituye a Lorca en la dirección de la Barraca y sus finales son símbolos de la represión, el primero durante la guerra y el segundo durante la inmediata posguerra.
Lorca es un gigante, es el gran poeta del siglo XX. La literatura española del siglo XX tiene a Juan Ramón Jiménez, a Antonio Machado y a Federico García Lorca. Miguel Hernández es un poeta que no tiene la proyección universal que tuvo Lorca, pero desde luego tiene un espacio importantísimo dentro de la literatura española porque supo ocupar el lugar que Lorca no llegó a ocupar al morir antes. ¿Qué hubiera sido la obra de Lorca si este hubiera sobrevivido a la guerra? ¿Qué hubiera escrito Lorca durante la guerra y en la posguerra, ya sea en el exilio o desde la cárcel? Estos interrogantes los responde, en parte, Hernández, que supo resolver una fórmula poética que combinaba el compromiso con la altura poética. Y esto es lo que da trascendencia a la poesía de Hernández, aunque, evidentemente, nunca llegó a alcanzar la trascendencia y el reconocimiento de Lorca, cuya trayectoria es absolutamente más extensa que la de Hernández, ante todo, porque Miguel era 12 años más joven.
¿Este reconocimiento le queda aún pendiente respecto de Miguel Hernández?
Sí, todavía está pendiente. Todavía hoy, no se conocen todos los libros de poesía de Hernández; aún hoy Cancionero de ausencias es un libro desconocido, a pesar de su importancia, puesto que si no se conoce el Cancionero tampoco se conoce al poeta Miguel Hernández en su totalidad.
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Control de las cuentas públicas DCA, 30 de diciembre de 1933.- El Supremo Tribunal de Cuentas es la institución del
Estado encargada de mantener control y vigilancia sobre el manejo de los fondos públicos, la cual, secundando los buenos propósitos del gobernante, ha venido desarrollando una activa labor en defensa de los intereses fiscales. Está presidido por Mariano Solís y Fernando Fuentes Díaz como secretario. Les acompañan Abraham Barrios, Ernesto Ramírez, Alberto Paniagua, Rafael González, Carlos Gutiérrez, Federico Coronado, Agustín Sáenz, Domingo Blanco, Luis G. Zelaya, Enrique Melgar, Raúl de la Cerda, Rodolfo Matheu, Manuel Noriega M. y Alfredo Rivera. Hemeroteca del Diario de Centro América
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Reporte en V BBC * Es horrible: somos muchos! El planeta Tierra tiene una población humana de 7 mil 500 millones de individuos. En el 2100 seremos 11 mil millones. ¿Cómo podrán alimentarse todas esas personas? Frente a esta tendencia, los medios de comunicación están mostrando por primera vez algo de preocupación, incluso en Francia, un país promotor de políticas a favor de la natalidad y donde los medios de comunicación están definitivamente a favor de los nacimientos. Vivimos en una sociedad obsesionada con los niños. Un hijo es considerado garantía de felicidad, desarrollo personal e incluso status social. A aquellos que no son padres o madres se les describe como egoístas. Están bajo sospecha de ser malos ciudadanos. Muchos de ellos sienten la presión de justificarse: “No puedo tener ninguno, pero amo a los niños”. Ante lo cual yo me apresuro a añadir, solo para ponerle picante a la conversación: “Tengo algunos, pero también tengo razones para odiar a los niños”.
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¿Odiar a los niños?
El polémico test de una ma
Hiperpadres
No es que esté en posición de defender una reducción de la tasa de natalidad. Teniendo dos hijos, no puedo decirle a los demás: “No hagas lo que yo hice”. No obstante, sí me parece hipócrita esconderme detrás de una pantalla de humo idealista (“no hay nada más hermoso que la sonrisa de un niño”) para justificar mis cuestionables decisiones en la vida. Estoy fuertemente en contra del lavado de cerebros y del pathos. Es hora de dejar de vender la idea de que los bebés producen un hechizo de felicidad. ¡Basta de esta gran ilusión! En estos días es imposible expresar la experiencia personal de la maternidad en otros términos que no sean: “Soy una madre (o un padre) dichoso, mis hijos son mi alegría”. Es obligatorio encontrar placer en la maternidad. En mi experiencia, la realidad es muy diferente: criar a un hijo es 1 por ciento de felicidad y 99 por ciento de preocupación. Ser padre se ha convertido en un trabajo muy demandante. Muchos padres se involucran más de la cuenta en la educación de sus hijos y se convierten en hiperpadres, presentes en cada frente: asegurando un desayuno balanceado, actividades extracurriculares, ayuda con los deberes escolares… Yo estoy perfectamente consciente de cuán involucrada estuve (muy involucrada, de hecho) y como me convertí, lo quisiera o no, en el estereotipo de una madre judía. Eso produce niños hipercontrolados e hipervigilados. Me pregunto cómo ellos se las arreglarán un día para convertirse en adultos. ¿Por qué toda esta presión alrededor de la natalidad? La respuesta, por supuesto, es proporcionar un número cada vez mayor de pequeños consumidores que nunca se fatigarán de un capitalismo que necesita vender cada vez más productos. Es en el nombre de los hijos que los padres compran autos, lavadoras, casas y demás artefactos. Los hijos cuestan una fortuna. En este punto en particular, extrañamente, hay muy pocos datos disponibles en Francia, aunque no hay escasez alguna de estadísticos profesionales. Los españoles, que son más pragmáticos,
La escritora francesa Corinne Maier considera que los adultos están tan obsesionados con sus hijos, y tan exhaustos por tener que cuidarlos, que no tienen energía para nada más.
creen que desde el nacimiento hasta la adultez los niños cuestan a la familia entre 98 mil y 300 mil euros cada uno. Esa es, al menos, la cifra que maneja una organización de consumidores respetada.
Mundo devastado
Criar a mis hijos no solo me dejó exhausta, sino en bancarrota también. Pronto mi hija terminará sus estudios. Tendré una gran fiesta ese día. Finalmente no tendré que encargarme de ella: ¡qué alivio! ¡Y qué ahorro! ¿Por qué nos dicen constantemente que “los niños son nuestro futuro”? Es precisamente porque no estamos seguros de tener un futuro. Nuestra pasión por los niños está ligada a la creciente preocupación por el futuro de la humanidad. Bienes que se agotan, recursos naturales cada vez más contaminados… ¿En qué mundo devastado viviremos mañana? ¡Y pensar que hemos renunciado al intento de cambiarlo! Niños, bienvenidos y buena suerte a todos mientras se abren camino en este mundo podri-
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stimonio adre
Fotos: Archivo
Las generaciones venideras tendrán que reinventar el modo de enfrentar el mundo.
nadores y otros padres. Me recuerdo diciéndole a mi madre que esperaríamos hasta que pudiéramos costear el tener un hijo. Ella dijo: si esperas hasta que puedas costearlo, nunca tendrás ninguno. Tenemos hijos y nietos porque ellos nos reintroducen a las maravillas de la naturaleza y tienen una perspectiva única de la vida que nos deleita”. Karen, Estados Unidos. “Tuve dos hijos en Japón. Y sí, costó mucho en términos de dinero y tiempo, pero fui no obstante capaz de mantener una carrera académica razonablemente exitosa. Los niños solo me hicieron más organizado. De modo intangible, ellos me han devuelto lo que recibieron, y continúan haciéndolo en sus vidas adultas. Ambos tienen carreras en medicina y contribuyen ampliamente al bienestar de la sociedad. En lugar de ser “pequeños consumidores”, son “grandes contribuyentes”. Bob, Japón.
Arrepentidos
do que sus padres, quienes los aman mucho, les han dejado. Pasaron tanto tiempo cuidándolos que no tuvieron tiempo de transformarlo. Se dieron por vencidos, renunciaron, colgaron los guantes. “El niño es lo más importante”. Nos perdonarán, ¿verdad? El testimonio anterior generó numerosos comentarios entre el público. Algunos confesaron que también se arrepienten de haber tenido hijos, mientras otros aseguran que no. Aquí están varias de las opiniones.
Sin arrepentimientos
“Tener hijos es lo mejor que me ha pasado. Es también un trabajo duro. No sé de dónde alguien sacaría la idea de que ser padre es un trabajo fácil que trae felicidad instantánea. Ser feliz en cualquier circunstancia es algo por lo que tienes que trabajar a largo plazo”. Brian, Estados Unidos. “No me puedo imaginar sin hijos. Como soy introvertida, ellos me mantienen en contacto con el mundo a través de sus profesores, entre-
“Nunca se me han dado bien los niños… y sigue siendo así. Mi hijo tiene 6 años y todavía me parece difícil relacionarme con él y sus amigos. Gran parte del tiempo no me gusta ser madre y en general no encajo en ese rol. En la escuela de mi hijo, me siento como una paria entre todas las madres que están tan activamente involucradas”. Anónimo, Alemania. “Es difícil decir que me arrepiento de tener hijos porque los amo. Pero, haciendo un balance, si pudiera dar marcha atrás al tiempo y decirme cómo es todo esto en realidad, no estoy segura de que me tomaría la molestia de tener descendencia. Es ‘maravilloso’ solo una pequeña parte del tiempo. Sin ellos, tendría dinero, libertad y muchas menos preocupaciones”. Mary, Escocia. “Tengo 50 años y estoy arruinada. Por suerte, solo financieramente porque mantuve mi salud mental y mi vida intactas a pesar de los niños. Definitivamente, la maternidad no es para todo el mundo y el solo hecho de tener el equipamiento no significa que tenemos la disposición. Di todo lo que pude e hice todo lo que era necesario, pero ¿eso fue ‘felicidad’? No. Si
volviera a mis tiempos de nuevo, nunca tendría hijos”. Joy, Inglaterra.
Sentimientos encontrados
En Noruega, más que en otros países europeos, tener hijos es todavía visto como el aspecto más importante de la vida. El matrimonio es considerado un estado temporal, pero la familia y los niños se quedan. “Mi esposo y yo teníamos una hermosa relación y muchos intereses en común. Ahora que somos padres, estamos estresados todo el tiempo, más gordos que antes y tenemos muy poco tiempo para dedicarnos el uno al otro. Estamos tan a tope como para complacernos el uno al otro en la mayoría de los aspectos. Sí amamos a nuestros dos hijos y somos muy felices cuando ellos están, pero de alguna manera nosotros hemos desaparecido”. Mette, Noruega. “Adoro criar a mis hijos, con todo lo malo que eso conlleva. Sin embargo, es extraño pero debo decir que es algo que no les deseo a mis hijos. El mundo es un lugar muy diferente y está cambiando, de manera que se puede tener una buena vida sin la santidad del matrimonio y la unidad familiar. Se puede ser feliz y estar satisfecho sin comprometerse demasiado con el cuidado de otros. Una mascota, muchos amigos y un buen trabajo serán suficientes para la próxima generación de europeos y norteamericanos”. Jean, Escocia. “Tengo dos hijos y los amo infinitamente hasta que el cansancio me atrapa y el ruido diario no parece acabar. Solía ser paciente y tener un cerebro funcional. Eso parece haber desaparecido. Ahora todo tiene que ver con agendas, siestas, comida, ropa, juegos infantiles, los zapatos adecuados, la forma correcta de educar, qué decir, qué no decir, tratar de no tomarse las cosas de manera personal... En los momentos más difíciles, me gustaría una vida sin niños, pero cuando recibes un abrazo o un beso, o cuando hacen algo importante por primera vez, no lo cambiaría por nada del mundo”. Anja, Holanda.
*British Broadcasting Company
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Contando el tiempo
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Carlomagno:
emper Universidad de Navarra
arlomagno fue un monarca germánico que restauró el Imperio en Europa Occidental. Hijo primogénito del rey de los francos, Pipino el Breve, heredó el trono al morir su padre (768) y lo completó con los territorios orientales concedidos a su hermano Carlomán, al morir este en 771. Su política expansiva continuó con la conquista y anexión del Reino lombardo (el norte de Italia), realizada en el 774, mediante una alianza de los francos con el papado. Dominada Italia (aunque pervivían tendencias particularistas, especialmente fuertes en los ducados meridionales de Spoleto y Benevento), Carlomagno concentró sus energías en la conquista de Sajonia (norte de Alemania), empresa que le exigió 18 campañas sucesivas entre 772 y 804. Carlomagno dominaba así el más importante reino de la Europa de su época; pero para mantenerlo tuvo que combatir continuamente, unas veces contra rebeliones o resistencias internas y otras para asegurar las fronteras contra enemigos exteriores. Entre estas últimas cabe destacar la guerra contra los ávaros en la frontera oriental, que le llevó a dominar los territorios actuales de Hungría, Croacia y parte de Serbia; y también un intento infructuoso de penetrar en España, abortado por la derrota que le infligieron los vascos en la batalla de Roncesvalles (778), pero que le sirvió al menos para crear una Marca Hispánica sometida al Reino franco, que iba de Pamplona a Barcelona.
Predecesor de la unidad
La extensión geográfica del reino de Carlomagno correspondía a la totalidad de lo que hoy son Francia, Suiza, Austria, Bélgica, Holanda y Luxemburgo, y la mayor parte de Alemania, Italia, Hungría, la República Checa, Eslovaquia y Croacia. Ha sido considerado por ello un predecesor de la unidad europea. Ningún monarca había reunido en su mano un territorio tan extenso desde la caída del Imperio Romano (476); por lo que no es de extrañar que la idea de la restauración imperial se abriese paso, ligada a la alianza estable que Carlomagno mantuvo con el Papado. El día de Navidad del 800, el papa León III coronó a Carlomagno emperador, dando comienzo así un nuevo Imperio germánico, que perviviría hasta comienzos del siglo XIX. Aunque la continuidad de este Imperio germánico con el Imperio Romano de Occidente, desaparecido tres siglos antes, era una ficción, la restauración de la idea imperial significaba una aspiración a un poder universal por encima de los príncipes de los distintos reinos, que sería la contrapartida temporal de la supremacía del papa en lo espiritual.
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rador de Occidente El 25 de diciembre del 800, Carlos I el Grande (Carlomagno) nacido 58 años antes en Aquisgrán, Reino de los francos, fue coronado emperador de Occidente por el papa León III. Murió 14 años más tarde en Aix-la-Chapelle, luego de haber unificado buena parte de la Europa Occidental.
equilibrio logrado por Carlomagno entre Imperio e Iglesia. Las continuas luchas fratricidas convirtieron el Occidente cristiano en un campo de batalla cuyas consecuencias no podían dejar de incidir en la vida de la Iglesia, como la usurpación de los bienes eclesiásticos por parte de los nobles y la decadencia de la vida disciplinar y moral y de las estructuras eclesiásticas. En cuanto a la Iglesia de Roma, el papado quedó en manos de los intereses de la aristocracia romana en lo que se llegó a denominar el “siglo de hierro” del pontificado, que afectó a finales del siglo IX y buena parte del X. La llegada al trono imperial de la dinastía de los Otones a mediados del siglo X volvió a instaurar la dignidad imperial sobre el modelo teocrático carolingio. El diseño de una Iglesia imperial incardinada en el Sacro Imperio Romano y la intervención del emperador en las elecciones pontificias trajeron consecuencias positivas para la reforma de la vida de la Iglesia, pero, al mismo tiempo, la encuadraba de lleno en el sistema feudal de la estructura imperial. De este modo, los obispos se convirtieron en la longa manus del emperador, con el consiguiente riesgo de su progresivo distanciamiento del Romano Pontífice.
Libertad eclesiástica
El imperio de Carlomagno en el año de su coronación (800)
Esta peculiar alianza y complementariedad del emperador con el Vaticano daría lugar a una pugna por la supremacía entre ambos poderes, que se prolongaría a lo largo de la Edad Media.
Sin capital fija
En una época caracterizada por el alto grado de violencia y de anarquía que presidía la vida social, el Imperio carolingio fue un gran esfuerzo de organización político-administrativa. Aunque no había una capital fija (la capital del Imperio estaba donde se encontrara el emperador con su corte), la ciudad germánica de Aquisgrán cumplió esas funciones de manera casi permanente. Desde allí, una Cancillería, a cuyo frente se encontraba un clérigo culto, dirigía los asuntos tanto civiles como eclesiásticos; el control del territorio estaba en manos de los condes, salvo en las marcas fronterizas, organizadas militarmente; y unos enviados del emperador (missi dominici) supervisaban la administración en cada rincón del territorio. La religión cristiana constituía un elemento cultural de integración,
de estabilidad y de orden social, que el emperador se encargó de cultivar: protegió a los monasterios y procuró extender la fe cristiana hacia el norte (imponiéndola por la fuerza a los sajones). Sin embargo, aquel gran conglomerado territorial no sobrevivió mucho tiempo. El propio Carlomagno había previsto que, a su muerte, el Imperio se repartiera entre sus tres hijos; pero la muerte de dos de ellos retrasó la fragmentación hasta el momento en que murió el único sucesor superviviente, Ludovico Pío, que también dividió el Imperio entre sus tres hijos (Tratado de Verdún, 843). La dinastía Carolingia siguió al frente del Imperio hasta comienzos del siglo X, y en el Trono de Francia, hasta el 987.
El contexto histórico
Por lo que se refiere a la historia de la Iglesia, el siglo XII supone el punto de llegada de un complejo proceso social, político y religioso que, en términos generales, puede englobarse bajo la denominación de “reforma gregoriana”. La decadencia del Imperio carolingio trajo consecuencias desastrosas para el interesante
Este estado de cosas dio lugar a la llamada “lucha de las investiduras”, que llegó a su clima más tenso durante el pontificado de Gregorio VII (1073-1085), quien empleó medios más enérgicos que sus antecesores para recuperar la libertas Ecclesiae. Algunos movimientos espirituales, tanto de tipo monacal como laical, ya habían denunciado la incompatibilidad entre las instituciones eclesiásticas y las feudales y señoriales. Pero fue la orden de Cluny –con su sistema de exención tanto de la autoridad secular como de la episcopal para depender directamente del Papa– la que prestó el modelo para la reforma eclesiástica, tanto estructural como moral. La solución al conflicto de las investiduras culminó, al menos de modo teórico, con el Concordato de Worms (1122). El movimiento gregoriano puso las bases de una nueva concepción teocrática, que daba la vuelta a las relaciones entre imperio y papado, por una parte iniciando un proceso de desacralización del poder político laico, subordinándolo a la autoridad eclesiástica y, por otra parte, situando al papa como garante y supremo regulador de la redistribución de los poderes institucionales dentro y fuera de la Iglesia. De este modo comienza un nuevo período de la cristiandad medieval, cada vez más caracterizado por la supremacía pontificia, de la que serán imponentes modelos papas como Alejandro III, Inocencio III y Gregorio IX.
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Tragaluz
Guatemala, viernes 30 de diciembre de 2016
Pierre Lemaitre:
“El niño es un criminal Álex Vicente orprendido en un bistró de su barrio, en uno de los últimos rincones de Montmartre donde los turistas no se aventuran, Pierre Lemaitre (París, 1951) juró estar trabajando en la segunda parte de la trilogía iniciada con Nos vemos allá arriba, cautivador relato sobre la Primera Guerra Mundial con el que ganó el premio Goncourt, el más importante de la literatura francófona, en 2013. “Pero no me prohibiré escribir otro relato de intriga si surge una buena idea”, dejó caer. Un año más tarde, admite que Tres días y una vida (Salamandra) fue su salvación en un período de crisis creativa. Su última novela es un regreso al polar, el género con el que este profesor de formación profesional se adentró en la literatura francesa a través de un debut tardío, Irene, publicado a los 55 años. “No fui del todo honesto con usted. El verano pasado estaba muy bloqueado. Sentía la presión del Goncourt, la carga de demostrar que soy un escritor de verdad. Cuando uno lo gana por sorpresa y sin ser un autor reconocido, todo el mundo se pregunta si no habrá sido solo un golpe de suerte”, asegura Lemaitre.
Hacer lo previsto
Un día, su esposa le regaló una idea: retomar una novela que tenía a medias antes del Goncourt, y que terminó desestimando al ganar el premio. “¿Por qué no haces, simplemente, lo que tenías previsto?”, le preguntó. Lemaitre decidió volver a leer un primer borrador. No le pareció que estuviera tan mal. “Me reencontré con el placer de escribir novela negra. El suspense, las falsas pistas, los giros inesperados: ese es mi primer oficio. Cuando terminé este libro, todo se desbloqueó. Tuve la sensación de que el terreno estaba limpio. Y, por fin, podía avanzar”, sostiene. En Tres días y una vida, el asesino se llama Antoine Courtin y tiene solo 12 años. En un arrebato de ira, mata a otro menor en el bosque y carga con el secreto durante el resto de su vida. “La dificultad de su existencia no es saber si hizo bien o no, sino continuar viviendo con ese secreto que pesa tanto”, afirma Lemaitre. “A los autores de novela policíaca siempre nos atraen los extremos. Ser niño y criminal es una supuesta paradoja que me interesa. Ideé el personaje contra la idea de la infancia como un período inocente de la vida, ya que gracias a Freud sabemos que no es totalmente así”, apunta el autor. “En los últimos años, hemos visto a niños que matan con la pistola de su padre en Estados Unidos, a niños soldados que se embarcan en ejércitos fundamentalistas. Es una cuestión que planea sobre nuestro imaginario desde hace algunos años”, señala. En el libro, el protagonista parece el asesino perfecto: funciona con los estímulos primarios que mueven al homi-
El escritor Pierre Lemaitre, en su calle del barrio parisiense de Montmartre.
Tras hacerse con el Goncourt, Pierre Lemaitre regresa a la novela negra con Tres días y una vida, protagonizada por un asesino de 12 años.
cida. “Es el criminal en estado químicamente puro, porque actúa de manera pulsional y no premeditada”. En la última página del libro, el autor transcribe una cita de H. G. Wells: “Uno toma un rasgo por aquí y otro por allí. Se lo toma prestado a un amigo de toda la vida, o a alguien que se ha cruzado en el andén de una estación esperando el tren. Así es como se escribe una novela”. Lemaitre cree que esa es la única receta válida para ejercer su oficio. “La gente suele creer
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Guatemala, viernes 30 de diciembre de 2016
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“Uno toma un rasgo por aquí y otro por allí. Se lo toma prestado a un amigo de toda la vida, o a alguien que se ha cruzado en el andén de una estación esperando el tren. Así es como se escribe una novela.” H. G.Wells
en esa noción tan romántica de la inspiración, cuando en general es trabajo y técnica. En el fondo, los escritores somos artesanos. Escribir un libro es como fabricar un reloj o un par de zapatos”, asegura Lemaitre, que también suele hacer una lista de autores que le han inspirado en el epílogo de cada libro. “Es una actitud sana, porque implica cierta modestia. En el fondo, nada de lo que escribimos nos pertenece”, añade. Vender 600 mil ejemplares de Nos vemos allá arriba, resultado de un premio que
catapulta a sus autores a la primera división de las letras francesas, le ha cambiado bastante la vida. Dejó su trabajo de profesor y abandonó la banlieue (suburbio) para irse a vivir a París. “Cuando gané el Goncourt, me dieron dos consejos: paga tus impuestos y no dejes a tu mujer. Yo fui un premiado razonable: me limité a comprarme un piso. Es un período particular, porque de repente recibes mucho dinero de golpe, porque vendes 10 o 15 veces más que antes. Y eso, inevitablemente, lo altera todo”, admite.
Lemaitre está a punto de terminar su nueva novela. “Llevo 380 páginas sobre unas 500. Ya empieza a oler a guiso”, aplaude. La segunda parte de la trilogía que arrancó con su libro anterior estará ambientada en el París de entreguerras, entre 1927 y 1933. “Pero no es una novela histórica en sentido estricto. No es una fotografía precisa de ese período. Me he dejado llevar por la historia y los personajes”, explica. *EI Confidencial
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Ventanas
Guatemala, viernes 30 de diciembre de 2016
El Libro Rojo de Mao
Consta de 33 capítulos en los que se recogen 427 citas; ya sea con una sola frase o con párrafos completos Capítulo
Título
w 1. El Partido Comunista w 2. Clases y lucha de clases w 3. Socialismo y comunismo w 4. El tratamiento correcto de las contradicciones
en el seno del pueblo
No. de citas 3 22 28 16
w 5. Guerra y paz 21 w 6. El imperialismo y todos los reaccionarios son tigres de papel 10 w 7. Atreverse a luchar y a conquistar la victoria 10 w 8. La guerra popular 10 w 9. El ejército popular 8 w 10. La dirección de los comités del Partido 14 w 11. Línea de masas 22 w 12. Trabajo político 21 w 13. Relaciones entre oficiales y soldados 7 w 14. Relaciones entre ejército y pueblo 6 w 15. Democracia en los tres terrenos principales 8 w 16. Educación y adiestramiento militar 9 w 17. Servir al pueblo 9 w 18. Patriotismo e internacionalismo 7 w 19. Heroísmo revolucionario 8 w 20. Construir nuestro país con laboriosidad y economía 8 w 21. Apoyarse en los propios esfuerzos y trabajar duro 13 w 22. Métodos de pensamiento y de trabajo 41 w 23. Investigación y estudio 9 w 24. Autoeducación ideológica 15 w 25. Unidad 5 w 26. Disciplina 5 w 27. Crítica y autocrítica 15 w 28. Comunistas 18 w 29. Cuadros 11 w 30. Jóvenes 7 w 31. Mujeres 7 w 32. Cultura y arte 8 w 33. Estudio 9
Biografías y vidas
Mao Tse
acido en el seno de una familia de trabajadores rurales, en el medio donde transcurrió su infancia la educación escolar solo era considerada útil en la medida en que pudiera ser aplicada a tareas como llevar registros y otras propias de la producción agrícola, por lo que a la edad de 13 años Mao Tse-tung hubo de abandonar los estudios para dedicarse de lleno al trabajo en la granja familiar. Sin embargo, el joven Mao dejó la casa paterna y entró en la Escuela de Magisterio en Changsha, donde comenzó a tomar contacto con el pensamiento occidental. Más tarde se enroló en el Ejército Nacionalista, en el que sirvió durante medio año, tras lo cual regresó a Changsha y fue nombrado director de una escuela primaria. Más adelante trabajó en la Universidad de Pekín como bibliotecario ayudante y leyó, entre otros, a Bakunin y Kropotkin, además de tomar contacto con dos hombres clave de la que habría de ser la revolución socialista china :Li Dazhao y Chen Duxiu.
La revuelta
El 4 de mayo de 1919 estalló en Pekín la revuelta estudiantil contra Japón, en la que Mao Tse-tung tomó parte activa. En 1921 participó en la creación del Partido Comunista, y dos años más tarde, una alianza con el Partido Nacionalista, Mao quedó como responsable de organización. De regreso en su Hunan natal, entendió que el sufrimiento de los campesinos era la fuerza que debía promover el cambio social en el país, idea que expresó en Encuesta sobre el movimiento campesino en Hunan. Sin embargo, la alianza con los nacionalistas se quebró, los comunistas y sus instituciones fueron diezmados y la rebelión campesina, reprimida; junto a un numeroso contingente de campesinos, Mao huyó a la región montañosa de Jiangxi, desde donde dirigió una guerra de guerrillas contra Jiang Jieshi, jefe de sus antiguos aliados. El Ejército Rojo, nombre dado a las milicias del Partido Comunista, logró ocupar alternativamente distintas regiones rurales del país. En 1930, la primera esposa de Mao fue asesinada por los nacionalistas, tras lo cual contrajo nuevo matrimonio con He Zizhen. Al año siguiente se autoproclamó la nueva República Soviética de China, de la que Mao fue elegido presidente, y desafió al comité de su partido a abandonar la burocracia de la política urbana y centrar su atención en el campesinado. Pese a las victorias de Mao en la primera época de la guerra civil, en 1934 Jiang Jieshi consiguió cercar a las tropas del Ejército Rojo, tras lo cual Mao emprendió la que se conoció como la Larga Marcha, desde Jiangxi hasta el noroeste chino. Entre tanto, los japoneses habían invadido el norte del país, lo que motivó una nueva alianza entre comunistas y nacionalistas para enfrentarse al enemigo común. Tras la Segunda Guerra Mundial, se reanudó
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Fotos: Archivo
La Larga Marcha
El 26 de diciembre de 1893 nacía en la provincia de Hunan este político y estadista, considerado fundador de la República Popular de China.
la guerra civil, con la victoria progresiva de los comunistas. El 1 de octubre de 1949 se proclamó oficialmente la República Popular de China, con Mao Tse-tung como presidente. Si bien al principio siguió el modelo soviético para la instauración de una república socialista, con el tiempo fue introduciendo importantes cambios, como el de dar más importancia a la agricultura que a la industria pesada. A partir de 1959, dejó su cargo como presidente chino, aunque conservó la presidencia del partido. Desde este cargo promovió una campaña de educación socialista, en la que destacó la participación popular masiva como única forma de lograr un verdadero socialismo. Durante este período, conocido como la Revolución Cultural Proletaria, Mao logró desarticular y luego reorganizar el partido gracias a la participación de la juventud, a través de la Guardia Roja. Su filosofía política como estadista quedó reflejada en su libro Los pensamientos del presidente Mao.
También llamada Gran Marcha, fue el viaje a través del interior de China que siguieron las tropas del Ejército Rojo chino, las fuerzas armadas del Partido Comunista de China, entre los años 1934 y 1935, huyendo del ejército de la República de China. Supuso la subida al poder de Mao Tse-tung. Años antes, los comunistas habían logrado establecer una zona bajo su control en un área montañosa de la provincia de Jiangxi, en el sur del país, donde establecieron la República Soviética de China. Acosados por las fuerzas de la República, dirigidas por el generalísimo Chiang Kai-shek, el 16 de octubre de 1934 los dirigentes comunistas decidieron emprender la huida hacia el interior, que los llevaría un año después a la provincia norteña de Jiangxi, en una región aún más remota que se encontraba también bajo control comunista. Durante la Larga Marcha, los comunistas, eventualmente liderados por Mao Tse-tung y Zhou Enlai, escaparon en círculos hacia el oeste y el norte, recorriendo alrededor de 12 mil 500 kilómetros en 370 días. La dureza del viaje a través de la China interior, que solo
completaría alrededor de una décima parte de las tropas que salieron de Jiangxi, haría de este uno de los episodios más significativos y determinantes en la historia del Partido Comunista de China, que sellaría el prestigio personal de los nuevos dirigentes del Partido, con Mao a la cabeza, en las décadas siguientes. En el mapa que detalla el desarrollo de la Larga Marcha, las flechas rojas indican la trayectoria seguida por el Primer Ejército Rojo, que incluía a los dirigentes del Partido Comunista que salieron de Jiangxi. Las partes sombreadas indican las zonas que estuvieron bajo control comunista, entre ellas, marcadas con un aspa, las que fueron conquistadas por el ejército de la República durante las cuatro primeras campañas de cerco y aniquilación dirigidas por Chiang Kai-shek. De esas zonas partieron los otros dos grupos principales: el Segundo Ejército Rojo, comandado por He Long, en el sur y, más al norte, el Cuarto Ejército Rojo, dirigido por Zhang Guotao, cuyas trayectorias se indican por las flechas punteadas. La Larga Marcha concluyó en el norte, en la zona dominada por Liu Zhidan, donde se unieron los tres ejércitos.
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