Viernes
Archivo
Guatemala, 5 de octubre de 2018 AĂąo 6 No. 252
Charles Aznavour
Portal
Guatemala, viernes 5 de octubre de 2018
Mario Albe
Editorial Diversas ramas de la neurociencia apuntan a que el concepto de mente abarca todo el entramado de relaciones entre los sistemas responsables del funcionamiento de nuestro organismo. En otras palabras, el cuerpo en su conjunto sería la casa de la mente, y no solo el cerebro. Pero, como se muestra en este número, nuevos hallazgos dan cuenta también de que el sistema digestivo es, virtualmente, un cerebro aparte. Por ese camino probablemente lleguemos a la conclusión de que estamos dotados de tantos cerebros como sistemas orgánicos poseemos. ¿Y el alma? ¿Es posible que no poseamos un alma sino varias? Por ahora hay evidencia confiable de que hay una en los intestinos. Quizás ahí se refugia, a salvo de la razón y la locura que a sus anchas acampan en el otro cerebro, en perpetua pugna, en perpetuo abrazo. Por eso, pensar en cómo nutrir y equilibrar el ecosistema de las tripas es una cuestión que tiene que ver con el alma. Cuidar el alma, alimentarla. Alimentar el alma, cuidarla. Hacer de ella un paraíso en el que otras almas conviven armónicamente. De ahí se desprende que la inmortalidad habita precisamente en el ombligo, vestigio que queda de nuestra conexión con el universo materno del que por un breve lapso fuimos alma, y hoy somos carne.
Diorama en to de Miguel Án Muchos escritores de valía ha producido nuestro país. Cada uno preocupado por un tema especial, a veces tocando lo nacional, pero ninguno obsesionado con Guatemala en la medida que vivió nuestro país en la mente de Miguel Ángel Asturias. Desde su tesis de graduación que intituló, en 1923, El problema social del indio hasta su última novela Dos veces bastardo que dejó inconclusa al morir, Guatemala se repitió en su producción escriturística de diversos modos: poética, narrativa, teatral, periodísticamente”. Así se expresa el autor de este libro, quien en un breve recorrido por el mundo asturiano ofrece puntos de vista precisos en torno a la obra de Miguel Ángel, que no solo contribuyen a un mejor entendimiento sino que incitan a continuar leyéndolo.
Archivo
DIRECTORIO Director General: Pavel Arellano Arellano
ire
c ci ó
n Gen
er a
l
D
2
Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Boris Molina
Gua
t e m ala
Gal
Viernes
Guatemala, viernes 5 de octubre de 2018
erto Carrera
Semblanza
orno a la obra ngel Asturias
Charles Aznavour Este compositor y cantante nació el 22 de mayo de 1924 en París, Francia, hijo de los emigrantes armenios Michael Aznavourian, barítono, y Knar Baghdasarian, actriz. Su padre cantaba en diversos lugares antes de abrir Le Caucase, su propio restaurante. Abandonó la escuela a los diez años y, tomando el nombre artístico de Aznavour, se dedicó a cantar. Hizo su debut en el mundo de la canción junto a su hermana Aida, y casi al mismo tiempo en el teatro, donde trabajó desde los 11 años. En 1941 conoció a Pierre Roche, y juntos compusieron e interpretaron a dúo. J›ai bu, cantada por Georges Ulmer, que ganó en 1947 el Grand Prix. Actuaban en la primera parte de los conciertos de Edith Piaf, hasta que Roche se fue a Quebec. Aznavour escribió para Piaf, Jézébel, para Juliette Gréco, Je hais les dimanches y para Eddie Constantine, Et bâiller, et dormir, posteriormente escribió Je m’voyais
lería
Microbiólogo
Louis Pasteur, quien falleciera en Francia el 28 de septiembre de 1895, fue un químico y bacteriólogo al que se debe la técnica conocida como pasteurización, y cuyos descubrimientos y experimentos refutaron la teoría de la generación espontánea, al tiempo que desarrollaba la teoría germinal de las enfermedades infecciosas. Por sus trabajos es considerado el pionero de la microbiología moderna, iniciando la llamada “Edad de Oro de la Microbiología”.
déjà. El éxito le llegó en 1953 con Sur ma vie, al que siguieron: Viens pleurer au creux de mon épaule, Tu t’laisses aller, La mamma, Comme ils disent y La Bohème, entre otros. En 1974 se convirtió en un gran éxito en el Reino Unido, donde su canción She llegó al número uno en las listas. En el cine se reveló como un actor de talento en Un taxi pour Tobrouk (1961), de Denys de La Patellière y en El tambor de hojalata (1979), de Volker Schlöndorff. A lo largo de su carrera vendió más de 100 millones de discos, grabó unas mil 200 canciones en siete idiomas diferentes, rodó 80 películas, y recibió múltiples discos de oro, platino y diamante. En 1977 fue condenado por el tribunal de Versalles a un año de cárcel, en libertad condicional, y a una multa superior a los dos millones de dólares por evasión de capital a Suiza. A los 84 años aceptó el nombramiento de embajador de Armenia en Ginebra, Suiza. El cantante fue nombrado en 2004 Héroe Nacional por el presidente armenio Robert Kocharian. En 2017 le fue concedida una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywod. Estuvo casado con Micheline Rugel (1946), Evelyn Plessis (1956) y Ulla Thorsell (1967). Fue padre de seis hijos y falleció a los 94 años, el 1 de octubre de 2018, en su casa de Alpilles, Francia.
3
4
Abecedario
Guatemala, viernes 5 de octubre de 2018 Fotos: Archivo
“Dejar de ingerir gluten nos priva de muchos elementos clave en la dieta, como vitaminas y fibras que necesitan ser compensadas para mantener una nutrición equilibrada”, sostiene el doctor Alessio lFasano.
Dieta sin gluten:
¿moda injustificada? Millones de personas alrededor del mundo están renunciando al gluten. El autor William Kremer es uno de ellos. Y tiene sus razones para haber dejado de comprar el pan y los pasteles tradicionales. Pero no está seguro de por qué lo hacen los demás, como escribe a continuación.
William Kremer* sta es la manera en la que liberas tu vida del gluten. Primero, retiras el pan, la harina y los cereales de trigo del desayuno. Tiras frascos abiertos de mermelada y tarros de margarina por si tuvieran migas. Millones de personas están haciendo todo esto y probablemente mucho más a medida que van convirtiendo sus cuerpos en zonas libres de gluten. Alrededor de 70 millones de estadounidenses —el 29 por ciento de la población adulta— aseguran que están tratando de cortar el consumo de gluten, según la empresa de investigación de mercados NPD Group. En Reino Unido, por ejemplo, el 60 por ciento de los adultos ha comprado un producto sin gluten, de acuerdo con los datos de la encuestadora aYouGov, y un 10 por ciento de los hogares tienen algún miembro que piensa que el gluten es malo para la salud. Uno de estos 2.6 millones de hogares es el mío. En febrero, Sam, mi hijo de 21 meses, fue diagnosticado con celiaquía.
Procesar el gluten
Los seres humanos generalmente tienen mucho que agradecerle al gluten. Convierte el
pan en un producto más suave y esponjoso al hacer que la masa se eleve durante la cocción. Pero es la única de las proteínas que no puede ser descompuesta por completo por el cuerpo humano y convertida en aminoácidos. Lo más que podemos hacer es dividirla en cadenas de ácidos llamados péptidos. Estos simplemente pasan a través del cuerpo de la mayoría de la gente, pero los celíacos están genéticamente predispuestos a alertar sobre ellos al sistema inmunológico, el cual cree que está siendo atacado por microbios. Una guerra comienza, y hay daños colaterales: una reducción de las vellosidades, filamentos con forma de finos dedos que recubren el intestino delgado y absorben los nutrientes hacia el flujo sanguíneo. A medida que se atrofian, su superficie disminuye y no pueden hacer su trabajo apropiadamente. La enfermedad celiaca es bastante común. Afecta a alrededor del 1 por ciento de las personas del mundo desarrollado, pero no es suficiente para explicar la creciente popularidad de la dieta sin gluten. Según la empresa de estudios de mercado Mintel, el 7 por ciento de los adultos de Reino Unido evita el gluten a causa de una alergia o una intolerancia (estrictamente hablando, la enfermedad celiaca no es ninguna de las dos
Viernes
Guatemala, viernes 5 de octubre de 2018
5
Comparación entre una muestra intestinal sana (izquierda) y la de un paciente celiaco.
cosas), y más de un 8 por ciento lo evita como parte de “un estilo de vida saludable”.
Dejar el gluten, ¿una moda?
Este punto de vista, según el cual el gluten no es solo malo para celiacos como Sam sino para todo el mundo, es apoyado por una corriente de blogueros, nutricionistas que venden best sellers y famosos. Un informe de Mintel valora en casi US $9 mil millones el mercado estadounidense de productos sin gluten. Un vistazo a las búsquedas en Internet en los últimos años sugiere que el aumento de interés en las dietas sin gluten tiene poco que ver con una creciente conciencia de la enfermedad celíaca, y mucho que ver con la popularidad de las dietas “paleo”: el movimiento alimenticio que busca que la humanidad vuelva a la Edad de Piedra, al menos en cuanto a la dieta se refiere. La existencia de la sensibilidad al gluten sigue en discusión, pero el doctor Alessio Fasano, director del Centro de Investigación Celíaca en Estados Unidos, es un firme creyente. En 1993, Fasano asumió como director de gastroenterología pediátrica en la Universidad de la Escuela de Medicina de Maryland. Era un joven médico procedente de Nápoles, Italia, donde había visto al menos 20 o 30 niños a la semana con trastorno celíaco. En Estados Unidos era otra historia. “Pasaban los días, las semanas, los meses, y no veía un solo caso de celiaquía. Ni uno”, recuerda. Posteriormente averiguó que era una cuestión de mal diagnóstico. Aunque sus colegas eran escépticos, puso en marcha un gran estudio epidemiológico con 13 mil personas que ayudó a cambiar las cifras: de una prevalencia calculada en una de cada 10 mil personas afectadas por la enfermedad, pasó a una de cada 133. Su clínica trata actualmente a más de mil pacientes al año. A diferencia de la alergia al trigo y la celiaquía, la sensibilidad al gluten no tiene una serie de biomarcadores conocidos, es decir, los médicos no pueden saber, con un examen, si un paciente la sufre (hay una prueba de sangre pero no aporta resultados precisos para muchos pacientes). Así que solo se puede diagnosticar eliminando otros trastornos y después probando una dieta sin gluten. Aunque el gluten no tiene valor nutritivo en sí mismo, hacer un cambio radical en la dieta sin la supervisión de un especialista es una mala idea, insiste Fasano.
De acuerdo con estimaciones de Mintel, el 41 por ciento de los adultos de EE. UU. cree que una dieta sin gluten es buena para todos, pero un 44 por ciento dice que es una moda pasajera. En 2014, el valor del mercado de los productos sin gluten en EE. UU. era de US $8 mil 800 millones, mientras que el valor previsto para 2017 fue de US $14 mil 200 millones.
Difícil diagnóstico
Parte de la controversia en torno a la sensibilidad al gluten nace de la dificultad para distinguir los beneficios que cualquiera puede experimentar al adoptar una dieta sin gluten, del efecto placebo (el poder de las expectativas del paciente de que el tratamiento conducirá a la cura). La falta de biomarcadores físicos para la sensibilidad al gluten también significa que es difícil saber cuántas personas están afectadas. El cálculo de Fasano, al cual ha llegado estudiando el historial de los pacientes, es del 6 por ciento, una cifra más alta que el 1 por ciento de celíacos. Pero con un 29 por ciento de adultos estadounidenses que intentan evitar el gluten, hay un 22 por ciento —53 millones de personas— que no están en el espectro de sufrir enfermedades relacionadas con el gluten pero que aun así dicen que quieren eliminarlo de su dieta. Según datos del NPD, en 2013, se pidieron 200 millones de comidas sin gluten en los restaurantes. “Nos hemos estado rompiendo la cabeza para entender este fenómeno social”, explica Fasano. “Empezamos esta cruzada, por decirlo así, para sensibilizar a la comunidad estadounidense sobre la existencia de la celiaquía. No nos dimos cuenta de que este péndulo se iba a descontrolar e iba a ir hasta el otro extremo”. Cuando se le pregunta si adoptar una dieta sin gluten puede ayudar a alguien a perder peso, Fasano se ríe. “Si empiezas una dieta sin gluten, y tomas o comes sustitutos como cerveza sin gluten, o pasta, galletas, etcétera, lo que harás será subir de peso. Una galleta común tiene 70 calorías. La misma galleta, sin gluten, puede subir hasta 210 calorías. “Tienes que sustituir el gluten con algo que haga que esa galleta sea comestible, por lo que la cargas con grasas y azúcares. Toma en cuenta esto: un gramo de proteína contiene cuatro calorías; un gramo de grasa, nueve”.
Pero, añade, puede ser posible perder peso con una dieta sin gluten si se eligen productos naturales, como pescado fresco, carne, verduras y fruta.
Académicos enfrentados
Dos libros muy populares —Wheat Belly (Panza de trigo), de William Davis, y Grain Brain (Mente de granos), de David Perlmutter—, han sido especialmente importantes a la hora de alertar a los estadounidenses sanos sobre los “peligros” del trigo y el gluten. Ambos libros hacen referencia a la investigación de Fasano, pero el experto dice que están llenos de exageraciones y generalizaciones (“El gluten y los carbohidratos están destruyendo tu cerebro”, se lee en la contraportada del libro de Perlmutter). Frustrado por esta cobertura sensacionalista, Fasano publicó su propio libro el año pasado: Gluten Freedom (Libertad del gluten), escrito con Susie Flaherty. Dice que comer gluten no supone ningún riesgo para las personas que están fuera del espectro de enfermedades relacionadas con este elemento, y la mayoría de los expertos está de acuerdo con él. “Cuando tenemos algo como el gluten, es muy importante dejar que la ciencia sea lenta y humilde”, dice Alan Levinovitz, otro experto en la materia. Académico especializado en religión y literatura, puede parecer extraño que Levinovitz se haya involucrado en el debate sobre el gluten. Pero dice que ve la moda contra el gluten como una combinación entre los poderosos mitos de un paraíso pasado con una actitud anticorporativa hacia la industria alimentaria. En su nuevo libro, The Gluten Lie (La mentira del gluten), Levinovitz señala que no es la primera vez que un tratamiento para celíacos se pone de moda. Ya ocurrió en las décadas de 1920 y 1930. Muchos de los famosos del show business que han abandonado el gluten —una lista que
Al parecer, existe el peligro de que la erradicación del gluten del paisaje alimentario, sea vista como una panacea.
6
Viernes
Guatemala, viernes 5 de octubre de 2018
Independientemente de las modas dietéticas alentadas por los mercadólogos, la búsqueda del balance sigue siendo primordial.
incluye a Gwyneth Paltrow, Miley Cyrus y Victoria Beckham— dicen que no han eliminado el gluten de sus dietas por diversión, sino porque tienen intolerancia, algo que usualmente se detecta con la ayuda de un nutricionista o un gurú de la salud. En su libro, Levinovitz habla también del efecto “nocebo”: la idea de que algo que te puede hacer daño produce de verdad efectos negativos. ¿Puede ser que una gran parte de EE. UU. se encuentre bajo lo que los médicos llaman una “enfermedad sociogénica masiva”, cuando se trata del gluten? A la gente no le gusta que le digan que su enfermedad está solo en su mente.
Una decisión arriesgada
Levinovitz sabía que iba a recibir fuertes críticas por su libro, pero le impactó la cantidad de mensajes cargados de odio que recibió. “Si le dices a alguien, oye, los científicos acaban de descubrir que Plutón no es un planeta, a nadie le importa. Solo dicen ¡oh! ¿es un meteorito? ¡Genial!”. Pero, añade, hablarle a la gente sobre mitos de la comida es como atacar su identidad. “Es aterrador pensar que podemos no entendernos a nosotros mismos. Que podemos estar equivocados sobre nuestros cuerpos y sobre los efectos de lo que ponemos en ellos.Mirando hacia atrás, ojalá mi tono
El mundo de los espectáculos ha constituido una indudable plataforma publicitaria para todo tipo de tendencias de consumo, incluidas las alimentarias.
hubiera sido menos burlón, un poco más sensible”. Pero Levinovitz cree firmemente que la moda del sin gluten no está libre de peligros. Muchos pacientes que lidian con desórdenes alimentarios, sostiene, empezaron su declive con dietas de exclusión. Hay pruebas que sugieren que una ansiedad extrema sobre lo que comemos puede conducir a síntomas que no son diferentes a aquellos de
la sensibilidad hacia el gluten. Pero al menos ya no es un tema tabú o desconocido. Según crece, mi pequeño se beneficiará de un abanico y una calidad sin precedentes de productos alimentarios para su condición. Es también fantástico que cuando dices en cafés y restaurantes que el niño no come gluten, la gente sabe de qué estás hablando. *BBC
Guatemala, viernes 5 de octubre de 2018
Gavetas
7
Hemeroteca del Diario de Centro América
Liendo y Goicochea DCA, 3 de julio de 1935.- El 3 de mayo pasado varias asociaciones científicas y culturales de Latinoamérica conmemoraron el bicentenario del nacimiento del sabio doctor Antonio de Liendo y Goicochea, quien vivió en Guatemala desde los 9 años hasta su muerte. El sabio franciscano nació en la ciudad de Cartago, Costa Rica, el 3 de mayo de 1735. Dedicó su vida entera al estudio de las ciencias, y cuando tenía ya algunos años de ejercer la docencia hizo un largo y azaroso viaje a España, saliendo por Veracruz, México. Permaneció 2 años en la península, y a su regreso trajo una valiosa biblioteca y numerosos aparatos para las clases prácticas de física y química. No obstante su dedicación al estudio y a las duras disciplinas religiosas, el doctor De Liendo y Goicochea, según lo pintan sus biógrafos, anduvo llevando a flor de labio una sonrisa franca y cordial que demostraba claramente la bondad de su corazón y su completo acuerdo con los designios del destino. Murió a una avanzada edad el 3 de julio de 1814, después de haber dedicado su vida entera a la difusión de todas las ciencias con una gran sabiduría, por lo que su nombre es evocado después de tanto tiempo de su fallecimiento, con gratitud y cariño.
8
Los arquitectos del llamado movimiento del Metabolismo en Japón desarrollaron innovadores proyectos que jugaron con los espacios y las formas.
Reporte en V
Guatemala, viernes 5 de octubre de 2018
Japón y las ciudades del futuro
Un grupo de avanzados arquitectos japoneses, homenajeados recientemente en la exposición JapanNess en el museo Pompidou de Metz, Francia, mostraron la manera creativa en que los mejores arquitectos del país se acercaron al “urbanismo en expansión” en Japón, después de 1945. Liza Foreman* l arquitecto Kenzo Tange impulsó el movimiento conocido como Metabolismo, que duró una década e incorporó tecnologías innovadoras y el uso de unidades modulares en la arquitectura. Diseñó la propuesta Plan para Tokio de 1960, durante un período de gran desarrollo urbano en Japón. El proyecto fue diseñado para acomodar la expansión de la ciudad a través de una arquitectura que conectara la bahía de Tokio. Esto llevó a una nueva forma de abordar el diseño urbano. Tange concibió el trazado de un gran eje que cruzaría la bahía y haría posible la existencia de plataformas para edificios creativamente diseñados. En 1966, Tange fue más allá en el desarrollo de sus ideas urbanas y diseñó el Centro de Prensa y Radiodifusión Yamanashi en Kofu. Creado por tres empresas mediáticas diferentes, el edificio albergaba una planta de impresión de
periódicos, una emisora de radio y un estudio de televisión. Para aprovechar el espacio al máximo, Tange agrupó las funciones similares de cada sector y colocó la maquinaria de impresión de periódicos en la planta baja, los estudios en las plantas superiores y las oficinas en pisos con paredes de vidrio rodeadas de balcones. Se dejó espacio en el edificio para futuras expansiones, pero ahora se usa para jardines y terrazas.
Metabolismo
El proyecto Marine City de 1958, del visionario arquitecto Kiyonori Kikutake, fue una de las primeras grandes ideas del Metabolismo y fomentó el concepto de una ciudad flotante en el océano. La estructura sería autosustentable, flexible, limpia, a prueba de terremotos y resistente a las inundaciones. Además, estaría ubicada lejos de la vida urbana de la isla y haría uso de grandes anillos de acero con torres magnéticas para mantener las bases circulares en su sitio.
Idealmente, las bases flotarían al estilo de una botella y crearían una rica industria de agricultura acuática. El concepto de vida alternativa de Kikutake fue radical en su tiempo, pero fue una de las primeras ideas para abordar temas de sostenibilidad y trabajo en módulos. Otro proyecto que ayudó a los arquitectos japoneses a crear un escaparate para la innovación en su disciplina fue el Joint System Core (conocido también como Ciudad en el Aire) que fue desarrollado en 1960 por Arata Isozaki. Su plan incluyó una ciudad en múltiples niveles con autopistas y edificios de aparcamientos tejidos entre complejos de oficinas y apartamentos. En los bocetos originales, esas estructuras parecen árboles que crecen uno junto al otro. Las ramas funcionan como pasadizos a unidades de vivienda, mientras que los troncos actúan como grandes pilares. Este proyecto a veces se conoce como “Racimos en el aire”, ya que los árboles desarrollan y crean una estructura similar a un bosque.
Conseguir más espacio
El arquitecto Kisho Kurokawa era un líder del Metabolismo en los años 60 y su primera estructura metabólica, Helix City, fue impulsada por la creciente falta de espacio en Japón. La idea era construir una estructura que funcionara de forma más eficiente y sensata. Construida con un diseño consistente hecho de una serie de estructuras vinculadas en espiral, Helix City se apoya en torres de servicio que están conectadas por una infraestructura de
Viernes
Guatemala, viernes 5 de octubre de 2018 Fotos: Archivo
lugar sin un centro, para representar fluidez y movimiento. El Resort Centre Yamagata Hawaii Dreamland apelaba a personas que empezaban a viajar en la posguerra en Japón al infundir placer y descanso. La estructura era muy metabólica, y su arquitectura podía crecer y cambiar según fuera necesario para transformar su forma a lo largo de los años. El edificio fue demolido alrededor de 1975 y en su lugar se construyeron torres residenciales. Las ideas del arquitecto Masato Otaka, mientras tanto, no obtuvieron tanto reconocimiento internacional como algunas de las de sus colegas, pero sus diseños se basaron en elementos claves del Metabolismo.
La estructura Golgi
El arquitecto Kenzo Tange diseñó el visionario proyecto de 1960 “Plan para Tokio”.
puentes sobre tierra y mar. Edificios residenciales llenan los vacíos entre las torres, creando un patrón que hipotéticamente podría continuar sin fin. El diseño fue inspirado por el descubrimiento del ADN en 1953, un punto de inflexión significativo en el estudio de los seres vivos.
Sobreviviendo al tifón
El diseño de Kurokawa de la Ciudad Agrícola empezó después de que el arquitecto sobreviviera al tifón de la bahía de Ise en 1959. Este proyecto se creó para evitar que un hábitat fuera inundado y consistía en una estructura al estilo de una red de bloques de cemento, alzados sobre soportes en tierra agrícola para sincronizar el paisaje rural con las áreas residenciales. La red daría apoyo a carreteras, servicios de agua, electricidad, monorrieles y estructuras como escuelas y edificios de oficinas de gobierno. La vivienda se diseñaría en forma de champiñón, de una a tres plantas, con un marco de madera y un techo de aluminio. Aunque las unidades para vivir estarían separadas, la vinculación entre ellas daría lugar a un pueblo.
La red completa ofrecería suficiente espacio para unas 200 personas y el sistema de agua se establecería debajo del complejo. Entre 1970 y 1972, Kurokawa y su equipo diseñarían la Torre Cápsula Nakagin en Ginza, Tokio. Este fue el primer diseño arquitectónico de cápsula de la historia, creado con el objetivo de albergar a personas de negocios que se quedan en la ciudad entre semana. El edificio representó un prototipo de arquitectura que se centró en la sostenibilidad y la posibilidad de ser reciclado. Cada uno de los 140 módulos podía ser anexado al punto central o reemplazado e intercambiado cuando fuera necesario. Esta flexibilidad ofreció opciones prácticas de vivienda para las relativamente cortas estancias de estos visitantes. Con hasta 14 pisos de altura, el edificio fue una iniciativa del movimiento Metabolismo para ofrecer diseños adaptables e intercambiables en las ciudades. También basado en los principios metabólicos estaba el proyecto de Kurokawa Resort Centre Yamagata Hawai, de 1966. El arquitecto diseñó este edificio con la intención de crear un
Desde 1962, el desarrollo de viviendas de Otaka, Sakaide Artificial Ground, se basó en métodos de construcción con cemento para crear un nuevo tipo de urbanismo en un proyecto de viviendas en la isla Shikoku. Otaka diseñó un plano de terreno artificial ligeramente elevado para facilitar que los edificios interactuaran de manera más flexible. La Estructura Golgi, del arquitecto Fumihiko Maki recibió su nombre del ganador del premio Nobel, Camillo Golgi, un científico que encontró la manera de visualizar los cuerpos de células nerviosas. La estructura de Maki combina un área urbana densa con espacios abiertos sin estructura para crear un efecto de alternancia. Los espacios abiertos en la estructura están contenidos por células que absorben la luz que permiten la comunicación y distribución de energía. Este aspecto del proyecto era clave para Maki, que enfatizó la idea de la forma colectiva a través de tres tipos específicos: de composición, de estructura y de secuencia. La Estructura Golgi contribuyó a este concepto a través del uso de espacios abiertos, ofreciendo movilidad para los residentes y dándoles una oportunidad para interactuar entre ellos en un entorno social. Era un diseño metabólico por excelencia. * BBC
9
10
Contando el tiempo
Guatemala, viernes 5 de octubre de 2018
“Big Bang”… ¿o no? Los científicos han tratado de resolver los misterios del universo. Lo curioso es que cada vez que resuelven uno crean otro. Cada solución teorética o progreso tecnológico se considera como la última palabra, solo para ser reemplazada por otra. Nieves y Miro Fuenzalida* l final del siglo XIX se creyó que todo lo que puede ser descubierto y explicado ya se había logrado. Al comienzo de la nueva centuria, sin embargo, Einstein muestra un universo invisible que todavía no terminamos de comprender. En las últimas décadas el modelo del “Big Bang” ha sido la última explicación de cómo el universo empezó. Digamos, la última… por ahora. La teoría del “BigBang” , como hace notar John Malone en Unsolved Mysteries of Science, fue propuesta por primera vez por el belga Georges Lamaitre, monseñor de la iglesia católica, en 1927. Según Lamaitre la ley de gravitación de Einstein, formulada en 1915, implica que el universo debe estar expandiéndose por todas partes y en todas direcciones a la misma velocidad, lo que indica que debe haber comenzado con la explosión de un átomo primitivo que contenía toda la materia del universo. Posteriormente, Edwin Hubble en 1929, descubre que las galaxias se están alejando de nosotros y de cada una de ellas en todas direcciones a una velocidad proporcional a su distancia de nosotros y de la Vía Láctea. La expansión del universo convenció a más astrónomos que algún tipo de explosión inicial pudo haber creado suficiente energía para causar la expansión del universo.
Bruma cósmica
En 1940, los físicos teorizaron que inmediatamente después del evento, el plasma resultante debería haber sido más caliente que el interior de cualquier estrella ahora en existencia, pero que con el paso del tiempo tiene que haberse enfriado, aunque todavía conserva una pequeña cantidad de calor. El residuo de este proceso crea una espesa bruma cósmica de microondas conocida como fondo cósmico. Esto significa que mientras más lejos miremos en el espacio y en el pasado, más gruesa debería ser la bruma. En 1965, Arno
Einsten adelantó hipótesis que aún no han sido descartadas por los físicos actuales.
Penzias y Robert Wilson, trabajando en los Laboratorios de Bell, anunciaron que habían detectado un siseo constante de radiación cósmica. Esta fue la evidencia de que este residuo fue creado por una explosión inicial. Pero… más evidencias se necesitaban. En 1987 la NASA lanzó el satélite “Cosmic Background Explorer” para mirar hacia el pasado, 500 mil años después del “Big Bang”. La evidencia que el satélite proporcionó indica que en verdad la radiación cósmica es isotrópica y que su temperatura es cercana a los 3 grados por encima del 0 absoluto.
En sintonía
En 1992, según el mapa compilado por el satélite, la materia, una vez que comenzó a formarse a partir de los gases del “Big Bang”, lo hizo en grumos que últimamente darían nacimiento a las galaxias. Esto coincide con la idea de que las fluctuaciones microscópicas cuánticas durante el periodo del universo temprano alteraron la distribución homogénea de la materia. La distribución de elementos, conocida como abundancia de elementos cósmicos, resultó también estar en sintonía con la teoría del “Big Bang” . A esta altura se podría decir que la teoría, según la evidencia, es correcta. Cuando una teoría hace predicciones basadas en hipótesis comprobables y experimentos, entonces el consenso es que la teoría es válida.
Hoy día una gran mayoría de cosmologistas acepta el “Big Bang”. Esto no significa que la teoría sea definitiva. Problemas bastante serios todavía permanecen sin resolución. En 1948 Fred Hoyle, que acuñó el término “Big Bang” dándole un sentido peyorativo, propuso la teoría del “estado estable” junto con Herman Bondi y Thomas Gold. El universo, según la teoría, es mucho más viejo que lo que las observaciones astronómicas parecen indicar, porque siempre ha existido y siempre existirá. Durante eones de tiempos galaxias nacen, maduran y mueren y nuevas galaxias constantemente toman su lugar. Las nuevas galaxias que no se forman necesariamente en el lugar donde las otras habían existido mantienen la masa y el balance total del universo.
La constante cósmica
A muchos cosmólogos no les gusta la teoría del “estado estable” porque sugiere que nunca llegaremos al fondo de las cosas. La teoría, por cierto, no deja de tener sus propios problemas. Uno de ellos fue el uso modificado de la “constante cósmica”, una fórmula matemática que Einstein había introducido en su teoría general de la relatividad para mostrar que el universo no cambia. En 1929, cuando los estudios de Hubble mostraron el cambio de color hacia el rojo de las galaxias distantes, Einstein llegó a la conclusión de que las galaxias realmente se esta-
Viernes
Guatemala, viernes 5 de octubre de 2018
El mapa cósmico sufre transformaciones que obligan a redibujarlo constantemente.
ban alejando unas de otras junto con la expansión del universo. Después de esto la constante cosmológica no fue necesaria… “el mayor error que he cometido…” según el mismo Einstein. Esto puso a la teoría de Hoyle fuera de circulación. Pero, no a Hoyle. Puede que hayan problemas con su teoría, dice, pero muchos más los tiene el “Big Bang”. Uno de ellos, por ejemplo, es que el universo temprano no funciona de acuerdo con las leyes físicas prevalecientes. Durante los primeros 500 mil años después del “Big Bang” las leyes del universo actual no existían. Estas surgieron solo cuando el universo se enfrió lo suficiente para permitir la formación de materia y la emisión de luz . Es esta discrepancia la que obligó a los teóricos del “Big Bang” a adoptar la noción de que el universo inicial surgió a partir de una singularidad, de un evento único.
El lado oscuro del universo
Hoyle no demoró mucho en burlarse de la idea… seguro, cuando ustedes encuentran algo problemático en la teoría del “Big Bang”, en lugar de dudar, salen con una excepción especial que contradice todo lo que hasta ahora conocemos. Y, este no es el único problema. En 1990, un discípulo de Hoyle, Halton Arp, hizo notar que ha habido un número de observaciones del corrimiento al rojo que no corresponden con su distancia de la tierra. Un problema serio. Si el corrimiento al rojo no es un indicador confiable de la velocidad de la expansión del universo, entonces la teoría del “BigBang” recibe un serio golpe. Tal vez las galaxias, después de todo, no se están alejando tan rápido como se creía, lo que indica que no es necesario un “Big Bang” para ponerlas en movimiento. Pero, para sorpresa de todos, en el 2016, el telescopio espacial Hubble de la NASA descubrió que el universo se está expandiendo de 5 a 9 por ciento más rápido de lo esperado. ¿Qué significa esto? ¿que la teoría de la gravedad de Einstein es incompleta? ¿Qué el lado obscuro del universo tiene algo que ver con esto? En el fondo, esto revela que bien poco sabemos acerca de la energía y materia obscura del universo, dice Lucas Macri, uno de los colaboradores del estudio. En 1992, John Boslough en su libro Master of Time dice que varios físicos acusan a los proponentes del “Big Bang” de ignorar la evidencia o de desarrollar hipótesis que no pueden ser probadas. Entre ellas la idea más significante y novedosa que no puede ser probada es la de la inflación, propuesta por Alan Guth en 1981. Desde el mismo comienzo, el universo se expandió a una velocidad exponencialmente mayor de lo que lo hace ahora, yendo del porte de la cabeza de un alfiler al porte de una naranja en una cantidad increíblemente infinitesimal de tiempo. Matemáticamente, esto es asombroso. El aumento fue de un factor de uno seguido por
11
150 ceros. Después de esto el universo estableció la velocidad de expansión que hasta ahora ha prevalecido.
La planitud y la curva
El concepto de la inflación responde a algunos de los problemas que la teoría presentaba. Entre ellos el de la planitud del universo. Según los físicos el universo debe ser abierto, es decir, que se expande sin fin en una superficie infinitamente curva. O cerrado, significando que eventualmente la gravedad va a causar que el universo se repliegue en si mismo, terminando en el átomo primordial que había dado origen al “Big Bang”. Desgraciadamente, no existen signos observables para determinar lo uno o lo otro. Aparece perfectamente balanceado entre estas dos posibilidades y es a esta condición a la que se describe como planitud. Cuando Guth estaba desarrollando el concepto de la inflación encontró un problema. La teoría predice que la rápida expansión tendría que crear burbujas separadas y la muralla de burbujas debería ser evidente. El problema es que no lo es. Después de dos años publicó la teoría de todas maneras, con la esperanza de que otros físicos encontraran la solución. Y así fue. El físico ruso Andrei Linde logró demostrar matemáticamente que las burbujas, que ahora tienen el nombre de “dominios”, se habrían desarrollado independientemente unas de otras y estarían tan lejos que quedan fuera de nuestra observación para siempre. Sus cálculos matemáticos lograron remover los obstáculos que amenazaban la idea de las burbujas o dominios. La teoría, a pesar de no ser experimentalmente comprobable, resuelve los problemas de la inflación que, por cierto,
también es incomprobable. La teoría explica no solo la planitud del universo, sino también el hecho de que la materia esté homogéneamente distribuida a través del universo. El instante inflacionario actuó, digamos, como una licuadora cósmica. Para los críticos del “Big Bang”, entre ellos Arp y Hoyle, todo esto es muy conveniente. Sin evidencia experimental, por muy elegantes que sean los cálculos matemáticos, el “Big Bang” es solo una hipótesis. El avance de los instrumentos de medida, la computación y los experimentos de la física cuántica parecieran apoyar el “Big Bang. En el 2000 un telescopio robótico en Australia descubrió una aglomeración de galaxias que forman un verdadero continente cósmico. Pero, por enorme que sea, sus dimensiones no exceden las predicciones de la teoría del “Big Bang”. Los descubrimientos que el desarrollo tecnológico trae, hacen surgir nuevas dificultades. A pesar de ello, habría que decir que la teoría continúa siendo la mejor explicación del origen de nuestro universo. Por ahora, es la teoría estándar, aunque no la verdad. El físico francés Trinh Xuan Thuan escribe en The Secret Melody… “nuestro universo es una pequeña burbuja en la vastedad de otra burbuja, un meta universo, o súper universo, que es decenas de millones de billones de veces más grande. Y ese mismo meta universo esta perdido en una multitud de otros meta universos, todos creados durante la era inflacionaria de infinitamente pequeñas regiones de espacio, todos ellos desconectados unos de otros”. Aterrorizante… ¿cierto?… suena más bien como ciencia ficción. *Surysur
12
Tragaluz
Guatemala, viernes 5 de octubre de 2018
Arqueología biomolecular
Una investigación liderada por la Universidad del País Vasco (UPV) ha aplicado técnicas de arqueología biomolecular para analizar la alimentación de un asentamiento de campesinos de la época visigoda – siglos VI-VIII d. C.–, situado en las afueras del actual municipio de Illescas, en Toledo, España.
SINC* egún los autores del estudio, cuyos resultados se han dado a conocer en la revista Archaeological and Anthropological Sciences, el análisis biomolecular permite no solo reconstruir la dieta de un grupo de población, sino que constituye una alternativa real para historiar conjuntos antropológicos que tendrían escaso potencial si solo se estudiaran mediante métodos tradicionales. El objetivo del trabajo fue demostrar que las técnicas de arqueología biomolecular pueden ser una alternativa útil para obtener nuevos datos sobre diversos aspectos sociales y económicos de las sociedades rurales de la Península Ibérica, en la Alta Edad Media, y así devolver el valor histórico a esos conjuntos antropológicos. Para ello, por un lado, se realizó un estudio antropológico tradicional con el fin de determinar el tamaño de la población enterrada y su perfil demográfico (edad y sexo), lo cual determinó que se trataba de una población estable en la que estaban representadas todas las categorías de edad.También se llevaron a cabo los análisis de isótopos estables de carbono nitrógeno de una parte de la población seleccionada aleatoriamente. Según explica Maite Iris García Collado, investigadora de la UPV y primera autora del estudio, “esta técnica se basa en la premisa de que la composición química de los alimentos que tomamos queda reflejada en la composición
química de los tejidos de nuestro organismo. Por lo tanto, analizando la composición de los restos antropológicos de una población arqueológica, podemos conocer su dieta”. Se sabe poco sobre los hábitats rurales de esa época, porque las fuentes escritas apenas cuentan nada sobre ellos y los restos arqueológicos que dejaron son escasos y poco visibles. “En ese tipo de contextos son frecuentes los cementerios que ocupan grandes extensiones, con tumbas que forman hiladas irregulares, en las que se inhumaban una o varias personas sucesivamente, a menudo acompañadas de distintos tipos de objetos”, comenta la investigadora.
Consumo de cereales
Sin embargo, el material antropológico procedente de esos cementerios, es decir, los huesos y los dientes de las personas que habitaron esas aldeas, no han recibido mucha atención, porque frecuentemente están fragmentados y mal conservados. Ello ha sido un obstáculo para el conocimiento de esas poblaciones, ya que se asumía que la información que se podía sacar de sus restos antropológicos era muy escasa. Ahora, con esta investigación, ha quedado demostrado que la aplicación de ese tipo de análisis permite no solo reconstruir la dieta de un grupo de población, sino que constituye una alternativa real para historiar conjuntos antropológicos que tendrían escaso potencial si sólo se estudiaran mediante métodos tradicionales,
destaca el estudio. De acuerdo con los isótopos de carbono, la alimentación de la población enterrada en Boadilla estaba basada en cereales de invierno, una categoría que incluye el trigo, la cebada, el centeno o la avena. No obstante, los cereales de ciclo corto, que en esta cronología están restringidos al mijo y el panizo, también formaban parte importante de la dieta de esa comunidad. “Esto es relevante, porque este y otros estudios anteriores apuntan a que la producción y el consumo de esos cereales menores podría ser un rasgo característico de grupos de campesinos con cierta autonomía y control sobre su producción. En cuanto a las proteínas de origen animal (carne, huevos, leche, lácteos) que se han podido detectar a través de los isótopos de nitrógeno, su consumo sería limitado y ocasional. Asimismo, se ha podido descartar el consumo de pescado”.
Edad y consumo
Según los resultados de los isótopos de nitrógeno, los individuos más jóvenes (entre 2 y 8 años) eran los que menos productos de origen animal consumían. El consumo de carne, huevos, lácteos y otros productos derivados se incrementaba ligeramente entre los 8 y los 14 años, para ponerse a la misma altura que los adultos durante la adolescencia (a partir de los 14 años). “Eso quiere decir que el acceso a ese tipo de productos estaba condicionado por la edad y que los individuos más jóvenes tenían un acceso
Viernes
Guatemala, viernes 5 de octubre de 2018 Nuria González / UPV/EHU
La investigadora Maite Iris García Collado, junto a los restos humanos hallados en el asentamiento de la Alta Edad Media en la aldea de Boadilla (Toledo).
muy restringido a ellos. Además, nos indica que era a partir de los 14 años, aproximadamente, cuando los adolescentes empezaban a ser tratados como adultos”, puntualiza. Otra cuestión investigada fue la existencia de diferencias en la alimentación entre los individuos enterrados con objetos de adorno personal o herramientas de uso cotidiano y los que se enterraron sin nada de ello.
A ojo del amo...
“A menudo, se ha considerado que esos objetos, que en ocasiones se depositaban junto a los cuerpos, podrían denotar la posición social del individuo. No obstante, de ser así, no habría habido diferencias significativas entre la dieta de los individuos más y menos relevantes”, dice García Collado. Por último, también se analizó un conjunto de muestras de animales domésticos, ya que determinar las pautas alimenticias de esos animales es útil para caracterizar la ganadería que se practicaba en esa aldea. “El resultado más interesante es que se practicaban diferentes estrategias para cada especie. Las vacas, las ovejas y las cabras probablemente pastaban en tierras cercanas a la aldea, lo cual contribuía al abonado de los campos de cultivo. En cambio, seguramente los caballos eran enviados a pastos abiertos más alejados del asentamiento”, concluye la autora. *Servicio de información y noticias científicas
Qué comían en Sudamérica Un equipo de investigadores de la Universidad de Vanderbilt (EE. UU.) y el Museo Nacional de Ciencias Naturales de España (MNCN), ha descubierto que el ritmo de las migraciones a lo largo del Pacífico en América del Sur fue más lento de lo que se pensaba. Asimismo, gracias a la buena conservación y cantidad de registros del yacimiento de Huaca Prieta en Perú, el equipo ha podido reconstruir cómo vivían y qué comían los habitantes de esta área en la Edad de Hielo, hace 15mil años. Los hallazgos, que se han publicado en Science Advances, engloban herramientas de piedra o restos de plantas y animales marinos. “Este yacimiento nos indica que los seres humanos de la era glacial tardía y del Holoceno temprano, que se consideran nómadas, por algún motivo se establecieron en este punto durante varios miles de años”, explica Tom Dillehay de la Universidad de Vanderbilt y autor principal del trabajo. La investigadora Isabel Rey Fraile, responsable del Laboratorio de Identificación Molecular del MNCN, ha sido la encargada de analizar los restos orgánicos, animales y vegetales, que se han encontrado en el yacimiento. “Hemos descubierto plantas como aguacates, pimientos y frijoles, así como juncos para tejer las esteras encontradas en el yacimiento”, explica. Gracias al clima árido de la región, los restos orgánicos han permanecido especialmente bien conservados, lo que ha permitido al equipo de Rey descubrir detalles de los restos orgánicos y así saber hasta qué tipo de madera usaban para calentarse. “Es impresionante comprobar cómo personas que vivieron hace 15 mil años tenían costumbres similares a las nuestras y comían alimentos que seguimos encontrando en nuestra dieta diaria”, comenta la investigadora española. Además de vegetales y plantas salvajes, los restos analizados revelan una dieta rica en especies costeras y de humedales, así como restos de aves y ciervos de los bosques de montaña, aunque estos últimos aparecen con menos frecuencia.
La presencia de alimentos de ambos ambientes sugiere que las personas que vivían allí salían de su asentamiento dirigiéndose hacia el mar o la montaña para cazar, recolectar y traer comida a casa. “Que exploraran y estuvieran familiarizados con diversidad de recursos locales confirma que se trata de una población que se estableció allí de forma continua”, aclara Rey. Pese a que se alimentaban de peces o leones marinos, no se han encontrado restos de anzuelos, arpones u otras herramientas relacionadas con la pesca, por lo que es poco previsible que fueran un pueblo marinero. Posiblemente colectaban animales marinos cuando bajaba la marea o atrapaban animales varados. Una vez hecha la recolección, usarían herramientas sencillas, generalmente hechas con materiales del lugar, para desescamar o cortar carne y plantas. Los yacimientos en los que han trabajado están sellados y cubiertos por dos montículos rituales, llamados Huaca Prieta y Paredones, en la costa norte de Perú. En concreto, en la Terraza de Sangamon, una plataforma plana y elevada de tierra de aproximadamente dos kilómetros de largo, situada a 15 kilómetros al oeste de los Andes. Los montículos tienen alrededor de 7 mil 500 años, pero el equipo de Dillehay descubrió que los primeros pobladores llegaron mucho antes, hace al menos 15 mil años, y ocuparon la zona hasta hace 9 mil años. Estos datos se ajustan a la cronología de otros yacimientos de la costa americana del Pacífico, lo que refuerza la teoría de que una de las formas utilizadas por los humanos para emigrar por América fue seguir la costa. Actualmente la Terraza Sangamon se encuentra justo en la costa, pero hace entre 10 mil y 15 mil años, antes de que los glaciares se derritieran, el nivel del mar estaba mucho más bajo y la costa más alejada, a unos 15 kilómetros al oeste. Huaca Prieta estaba situado entre la antigua costa y las montañas, probablemente conectado con el mar por un valle fluvial con humedales poco profundos y lagunas costeras donde la gente podía cazar y pescar. (SINC)
13
14
Ventanas
Guatemala, viernes 5 de octubre de 2018 Fotos: Archivo
“Nuestro intestino tiene su propia autonomía para tomar decisiones”, explica la doctora Rossi.
El segundo cerebro
Distintos microbios prosperan con distintos aliment una dieta diversa.
Tiene más neuronas que la espina dorsal y actúa independientemente del sistema nervioso central. ¿De qué hablamos? Seguramente, el intestino no fue la primera opción que consideró pero así es, y por eso desde hace años muchos lo apodan “el segundo cerebro”. BBC* se cerebro “independiente” en nuestras entrañas, y su compleja comunidad microbiana, influyen en nuestro bienestar general. Así que los médicos tienen cada vez más claro que la función de nuestro sistema digestivo va mucho más allá de simplemente procesar la comida que
El médico e investigador británico Ben Goldacre lucha en sus libros contra la pseudociencia que venden pequeños charlatanes y grandes multinacionales, y critica el papel de los medios en su difusión. Por suerte, también nos regala las herramientas necesarias para enfrentarnos con ojo crítico a cualquier estudio. La ciencia mal hecha nos rodea: en el supermercado, en la farmacia, en los colegios, en la televisión y en la prensa. En Mala ciencia, Goldacre da al lector armas con las cuales defenderse de charlatanes, curanderos y timadores. Este libro nació en las páginas del periódico The Guardian donde Goldacre tuvo, entre 2003 y y 2011, una columna semanal con el mismo nombre. Desde ese púlpito denunció la moda detox, la homeopatía, el movimiento antivacunas y
ingerimos. Es más, los médicos están investigando si se podría usar para el tratamiento de enfermedades mentales o del sistema inmunológico. La doctora Megan Rossi, una especialista australiana en salud intestinal, explica por qué debemos prestarle más atención a nuestras barrigas. Aquí presentamos algunos datos sorprendentes sobre nuestro “segundo cerebro”:
1. Un sistema nervioso autónomo
“A diferencia de cualquier otro órgano de nuestro cuerpo, el intestino puede funcionar solo. Tiene autonomía para tomar decisiones, no necesita que el cerebro le diga qué hacer”, explica la doctora Rossi. Lo que gobierna al intestino es el sistema nervioso entérico (SNE), que es una “sucursal” del sistema nervioso autónomo, encargada de controlar directamente el aparato digestivo. Ese sistema nervioso se extiende por el tejido que reviste el estómago y el sistema digestivo, y tiene
Mala ciencia
el alarmismo sanitario. En 2008, la columna evolucionó para convertirse en libro. Se cumplen 10 años de la publicación de Mala ciencia y, por desgracia, el texto sigue tan vigente como el primer día. Por suerte, Goldacre resulta tan fácil de leer como divertido, gracias a su ácido humor inglés. Los capítulos más interesantes de Mala ciencia son aquellos en los que el divulgador explica el efecto placebo —la única terapia milagrosa que existe—, el funcionamiento y problemas del sistema científico actual y la responsabilidad de los medios a la hora de que el público malinterprete el trabajo de los investigadores. Porque el verdadero tesoro de Mala ciencia reside en enseñar al lector a pensar y analizar la ciencia con ojo crítico.
sus propios circuitos neuronales. Aunque funciona independientemente del sistema nervioso central (SNC), se comunica con él a través de los sistemas simpático y parasimpático.
2. El 70 por ciento de las células del sistema inmune vive en el intestino
Según Rossi, eso hace que la salud del intestino sea clave para nuestra inmunidad ante las enfermedades. La especialista dice que las investigaciones más recientes sugieren que si usted tiene problemas intestinales, es más probable que sea más vulnerable ante enfermedades comunes como una gripe, por ejemplo.
3. El 50 por ciento de las heces son bacterias
No son solo restos de comida: en realidad, alrededor de la mitad de nuestras heces fecales son bacterias. Muchas de esas bacterias son buenas y por eso los trasplantes de heces
Goldacre no solo ataca a charlatanes, diseños experimentales de dudosa calidad y periodistas amantes del fin del mundo; se atreve también con esa industria global de 5 billones de euros que son las farmacéuticas. Asimismo el divulgador critica la visión hollywoodense que tenemos de las malvadas corporaciones que nos enferman con sus vacunas y que guardan bajo llave la cura del cáncer para — nadie sabe cómo— forrarse. En su opinión, estas leyendas urbanas nos alejan de los verdaderos tejemanejes, en forma de ensayos clínicos mal diseñados y marketing sutil. Vivimos en una sociedad donde los charlatanes se disfrazan de médicos y la pseudociencia maquilla sus mentiras; por eso, Mala ciencia es de esos libros imprescindibles. (Sergio Ferrer/Sinc)
Viernes
Guatemala, viernes 5 de octubre de 2018
15
mejora con una dieta diversa. Un microbioma rico y variado está asociado con una mayor salud intestinal, según Rossi, y en consecuencia con un mayor bienestar general. Por otro lado, las personas que siempre comen lo mismo tienen un microbioma más pobre.
5. El intestino está ligado a los grados de estrés y al estado de ánimo
tos y, por eso, el microbioma intestinal mejora con
pueden ser una forma de tratamiento vital para algunos enfermos con un microbioma intestinal debilitado. Por otro lado, hablando de heces, se le preguntó a Rossi con cuánta frecuencia es normal ir al baño. La especialista contestó que, de acuerdo con las investigaciones, se considera normal defecar desde 3 veces al día hasta 3 por semana.
4. Cuanto más diversificada la dieta, más diverso el microbioma
En nuestro intestino viven trillones de microbios, a los que les gustan distintos alimentos. Estos microbios son clave para la digestión, porque su actividad le permite a nuestro cuerpo absorber ciertos nutrientes de los alimentos. “A mí me gusta decir que los microbios son como nuestras pequeñas mascotas internas, así que las debemos cuidar y nutrir”, dice la especialista. Distintos microbios prosperan con distintos alimentos y, por eso, el microbioma intestinal
Si se tienen problemas intestinales, según Rossi, “algo clave que se necesita hacer es observar cuánto estrés se acumula”. “En mi práctica clínica, yo siempre le digo a los pacientes que hagan 15 o 20 minutos al día de meditación. Después de hacerlo a diario, durante 4 semanas, y de convertirlo en un hábito, veo que solo con eso ya mejoran los síntomas”. Así que “desestresarse es muy, muy importante”, dice la especialista. Es interesante también pensar que la mayoría de la serotonina del cuerpo, se estima que en torno al 80 o 90 por ciento, se encuentra en el tracto gastrointestinal. La serotonina es un neurotransmisor que afecta a muchas funciones corporales, como el peristaltismo intestinal. También está asociada a muchos trastornos psiquiátricos. Su concentración puede verse reducida por el estrés e influye en el estado de ánimo, la ansiedad y la felicidad. Varios estudios con humanos y animales han mostrado evidencias de diferencias en el microbioma intestinal de los pacientes con trastornos mentales como la depresión. Por eso, una área incipiente de investigación psiquiátrica tiene que ver con la prescripción de “psicobióticos”: en esencia un cóctel probiótico de bacterias saludables, para mejorar la salud mental.
6. Si le da miedo un alimento, sentirá que le hace daño
Es cierto que hay unos intestinos más sensibles que otros, pero según la doctora Rossi hay investigaciones recientes sorprendentes que sugieren que si se le tiene miedo a una comida en particular y se ingiere, físicamente pueden
Algunos historiadores lo consideran un precursor de la biología, la antropología y la bioquímica. Carl Jung incluso lo creyó un pionero del psicoanálisis. Pero Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim —más conocido por su alias, Paracelso— vivió mucho antes de que todas esas disciplinas se crearan. Paracelso, médico que nació cerca de Zúrich, Suiza, en 1493, además de galeno era astrólogo y alquimista, y su principal aporte a la medicina fue la creación de las primeras drogas basadas en químicos y minerales. La vida de este hombre, quien se apodó a sí mismo Paracelso —literalmente en latín: superior a Celso, famoso médico romano del siglo I— fue tan colorida y polémica, que inspiró a incontables escritores a través del tiempo, desde Goethe hasta
Paracelso
Las personas que siempre comen lo mismo, tienen un microbioma intestinal más pobre que las que siguen una dieta variada.
desarrollarse síntomas. “En la clínica veo constantemente cómo las creencias pueden desencadenar problemas intestinales”. Hay mucha gente que cree, a veces por una moda pasajera, que el gluten o la lactosa les va a hacer daño, sin que tengan realmente una alergia o una intolerancia.
7. Mejorar la salud digestiva y el microbioma intestinal
Según Rossi, estas son algunas acciones que se pueden realizar para mejorar la salud intestinal: • Seguir una dieta variada, para diversificar el microbioma intestinal. • Bajar el grado de estrés, haciendo medita ción, relajación, mindfulness o yoga. • Si ya tiene síntomas de algún problema intestinal, es mejor evitar el alcohol, la cafeí na y las comidas picantes, porque pue den exacerbarlos. • Trate de dormir mejor: un estudio demos tró que si se cambia o interrumpe el reloj biológico, alterando los patrones de sue ño, también se interrumpe el de los micro bios del intestino, que requieren ser mimados.
Jorge Luis Borges. A pesar de haber recibido una formación universitaria, Paracelso se oponía a la enseñanza reglada de la medicina y chocó con el stablishment médico. Cuestionó los textos de Hipócrates, Galeno, Avicena y otros autores clásicos, y hasta quemó públicamente algunos de sus libros. En lugar de seguir las tradiciones antiguas, heredadas de los griegos y los árabes, propuso que la práctica médica se basara en principios de la alquimia y la astronomía. Él creía que los seres humanos son un microcosmos y que un buen médico no es el que más se prepara académicamente, sino el que mejor entiende la naturaleza y el orden cósmico. Pensaba que solo los médicos con este talento innato debían practicar la medicina. Hoy podríamos asemejarlo con un chamán.
*British Broadcasing Company
Creía que la clave para sanar era separar lo puro de lo impuro, y esto se lograba a través de la alquimia. “Muchos han dicho de la alquimia que es para hacer oro y plata. Para mí no es el objetivo, sino considerar qué virtud y poder hay en la medicina”, escribió. Para separar químicos y minerales, Paracelso utilizaba tres métodos: la destilación, la calcinación y la sublimación. Todos estos procesos producían sustancias más puras, intensas y poderosas. Él creía que las plantas y minerales tenían fuerzas ocultas, y que solo un médico inspirado por Dios (y no uno con título universitario) podía reconocer y separar esas fuerzas, que tenían el poder espiritual para sanar, ya que su medicina era profundamente cristiana y reemplazaría a la de Hipócrates y Galeno, que era pagana. (BB)