Viernes Guatemala, 7 de septiembre de 2018 AĂąo 5 No. 248
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Las joyas perdidas
del Museo Nacional de Brasil
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Guatemala, viernes 7 de septiembre de 2018
Mario Ren
Editorial Veinte millones de piezas parecen haberse perdido tras el devastador incendio del Museo Nacional de Brasil. Entre ellas se cuenta una valiosa colección sobre la cultura egipcia en la que se encontraba Kherima, de 2 mil años de antigüedad, llevada a Brasil por un comerciante en 1824. Muchos relatos aseguran que Kherima provocaba estados alterados de conciencia en quienes se acercaban a su cuerpo momificado. Asimismo se perdió a Luzia, uno de los esqueletos más antiguos jamás encontrado en América, de unos 11 mil 500 años de antigüedad. La característica principal de Luzia eran sus rasgos africanos, según una reconstrucción de laboratorio, lo que, de acuerdo con algunos teóricos, apunta a que el poblamiento de América no solo se dio por las migraciones provenientes de Asia. En rigor, y recordando Alejandría, pareciera que buena parte de la historia es una sucesión de incendios y a las generaciones siguientes les toca rescatar las cenizas. Y en ese rescate se aprende el oficio del fuego, es decir, el oficio de la historia. Pero lo cierto es que, aunque los eventos catastróficos se empeñen en borrar la evidencia del paso de la humanidad por el mundo, el recuerdo no se extingue, pues es incombustible y, donde hubo fuego...
DIRECTORIO Director General: Pavel Arellano Arellano
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Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Boris Molina
Cuentos e
l escritor Mario René Matute García-Salas (19322018) sabía compartir su entusiasmo por la vida: la jovialidad era su carta de presentación. La ceguera fue siempre un distintivo, no un problema. Lo más importante para él era alcanzar las metas que se proponía, y lo logró de la mejor manera, desde su educación temprana hasta su paso por la Universidad de San Carlos, donde se convirtió en el primer graduado no vidente de Guatemala, en la rama de Psicología, ocasión en la que presentó la tesis El problema psico-social de la ceguera. Otro de sus grandes logros fue haber escrito alrededor de diez obras literarias, entre las que siempre consideró este libro como una de sus mejores producciones. Esta nueva edición conserva los dibujos del poeta Luis Alfredo Arango.
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Semblanza
Fernando Pessoa Este poeta nació el 13 de junio de 1888 en Lisboa, Portugal. Hijo de Maria Magdalena Pinheiro Nogueira y de Joaquim de Seabra Pessoa, un funcionario culto y crítico musical del Diário de Noticias. Cuando tenía 5 años murió su padre, de tuberculosis, y poco después su madre contrajo matrimonio con el comandante Joao Miguel Rosa. La figura de su abuela materna, Dionisia, aquejada de locura rotativa — entre la calma y grandes crisis violentas— marcó su infancia y se convirtió en obsesión, aunque su locura derivó en otra cosa: depresiones de origen histériconeurasténico, según él mismo las definió. Durante su infancia viajó a Durban, Sudáfrica, donde su padrastro era cónsul. Su primer poema, À miña Querida Mamã, data de 1895. Estudió en la Universidad de Capetow (África del Sur) y en la de Lisboa. Creó una imprenta entre otros negocios, todos fracasados, e intentó comenzar una carrera como bibliotecario, pero no le admitieron. Aprendió inglés y trabajó como traductor; publicó sus primeros poemas en inglés. Fue uno de los creadores del movimiento literario Orfeu, introductor del Futurismo en Portugal. Entre sus teorías estéticas destacan: “sensacionalismo”, “paulismo”, “interseccionismo”. Colaboró y fue miembro fundador de las revistas: Centauro, Portugal Futurista, Contemporânea,
Presença, y Descobrimento. Tuvo tres vicios en vida: el aguardiente, cuatro cajetillas de tabaco diarias y vestir los trajes del mejor sastre de la ciudad. Desdeñó el dinero, odió la fama y se dedicó por entero al arte. Rechazó varios empleos bien remunerados, y fue distante e inaccesible. Solo tuvo una novia, Ofélia Queirós. Fue influenciado por filósofos como Schopenhauer y Nietzsche, y por el simbolismo francés. Publicó un libro, Mensaje, al ganar el segundo premio de un concurso literario. El resto de su obra, que suma 27 mil 543 páginas, fue guardado en un baúl de madera. Publicó en portugués un año antes de morir,
lería
cuando apareció una colección de poemas firmados con diferentes nombres. Tras
Diva helénica
La actriz de cine, teatro y cantante griega, Irini Lelekou, más conocida como Irene Papas, nació en Corinto, Grecia, el 3 de septiembre de 1926. Es considerada una de las grandes actrices trágicas helénicas del siglo XX. Saltó a la fama con películas como Los cañones de Navarone, Zorba, el griego y Z de Costa Gavras.
su muerte aparecieron sus Obras Completas publicadas con diferentes nombres. I-Poesías, 1942, de Fernando Pessoa; II-Poesías, 1944, de Alvaro de Campos; III-Poemas, 1946, de Alberto Caeiro; IV-Odas, 1946, de Ricardo Reis; V-Mensajes, 1945; VI-Poemas dramáticos; y VII y VIII-Poesías inéditas. Además es de destacar El libro del desasosiego (1982), que inició el poeta en 1912, y que se compone de aforismos, divagaciones y fragmentos de su diario. Su última frase la escribió en inglés: I know not what tomorrow will bring. Fernando Pessoa falleció a causa de una cirrosis hepática, el 30 de noviembre de 1935, en Lisboa. El parte de defunción de Pessoa indica como causa de la muerte “bloqueo intestinal”.
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Abecedario
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idea de que su hija estudiara matemáticas en un nivel avanzado, tanto ella como su hermana creían que nunca les daría permiso para ir a estudiar a Europa occidental”, cuenta Ann Hibner Koblitz, autora de A Convergence of Lives: Sofia Kovalevskaia; Scientist, Writer, Revolutionary (Una convergencia de vidas: Sofia Kovalevskaia; científica, escritora, revolucionaria). Fue así como Sofya, quien nació en 1850 y también era conocida como Sonya, ideó un plan junto a su hermana mayor, Aniuta, de casarse por coveniencia. “Se puso de moda un tipo especial de matrimonio por conveniencia. Se buscaba a un hombre liberal, comprometido políticamente, que se prestara a fingir un matrimonio legal con el único objetivo de ayudar a su esposa a eludir las trabas y dificultades de una sociedad que discriminaba brutalmente a las mujeres. Después, cada uno hacía la vida por su cuenta”, cuenta el profesor J. M. Méndez Pérez, del departamento de Análisis Matemático de la Universidad de La Laguna, de Tenerife, en una biografía de Kovalevskaya. Para ese fin, Aniuta escogió para sí misma un editor y traductor que simpatizaba con ideas políticas liberales y que era aficionado a la biología: Vladimir Kovalevsky. Pero Vladimir tenía otra idea en mente: a Sofya. Así que aunque aceptó que sería un matrimonio por conveniencia, prefirió a la hermana menor de Aniuta.
La esposa
Esta foto fue tomada poco después de 1880 y se cree que proviene de la colección del Instituto de Mittag-Leffler de la Academia Sueca de Ciencias
Sofya tiene 8 años. Está en su habitación, rodeada de hojas con fórmulas y símbolos matemáticos que su padre pegó en las paredes porque no alcanzó el papel tapiz. Las ve una y otra vez, se enfoca en una sección e intenta buscar la secuencia en otra parte del cuarto. Pasan horas, siente curiosidad y ansias por entender ese mundo “nuevo y maravilloso”, como después lo describiría.
Sofya Kovalevs
Margarita Rodríguez* rece Sofya, se hace mujer y su veneración por las matemáticas se intensifica. Decide que debe casarse, pero no porque esté enamorada, desee tener hijos o quiera salir de la casa de sus padres. Quiere casarse porque quiere ser libre para estudiar, quiere ser libre para salir de Rusia. En su sociedad, la del imperio ruso, las mujeres tienen prohibido estudiar en la universidad y las que aspiran a hacerlo en uno de los poquísimos países con menos restricciones, tienen que contar con el permiso de su padre o de su esposo. Viajar sola también es complicado. De hecho, estar casada le facilitará obtener un pasaporte. Sofya tiene una meta clara.
Rumbo al altar
“Aunque el papá de Kovalevskaya era más receptivo que muchos padres de la época a la
El padre de Sofya, Vassily Krukovsky, quien ignoraba la verdadera intención de la pareja, no estaba muy convencido del matrimonio, pero terminó cediendo ante la determinación de su hija, como cuenta Roger Cooke en su libro The Mathematics of Sonya Kovalevskaya (Las matemáticas de Sonya Kovalevskaya). La boda de Sofya y Vladimir se celebró en 1868 y el apellido de ella pasó a ser: Kovalevskaya. Se fueron a vivir a San Petersburgo, “donde al menos podría asistir a algunas clases en la universidad, eso sí, siempre que fuera acompañada de su marido o tío”, indica el autor. Y es que su tío, al igual que su padre, fue clave para que Sofya empezara —cuando era una niña— a fascinarse por los números. “La familia de Kovalevskaya era rica y noble”, cuenta Sergei Pilyugin, profesor de la Facultad de Matemáticas y Mecánica de la Universidad de San Petersburgo. En casa tuvo una gran educación.
El famoso Karl Weierstrass
En compañía de Vladimir, Sofya abandonó Rusia. Estuvieron en Viena y después se radicaron en Alemania. “Allí, aunque no era legal, si los profesores lo autorizaban, podía asistir a clase”, explica Méndez Pérez. Y lo logró, pues pudo escuchar a eruditos de la física y la matemática de la época. Aunque sabía que en Alemania no iba a poder inscribirse en la universidad, trató de
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skaya,
emática rusa Sofya Kovalevskaya hizo investigación en física matemática, mecánica celeste, teoría potencial y cálculo.
obtener el apoyo de una figura respetada en el mundo de la matemática con algo en la mira: forjar una reputación para buscar trabajo. Tras impresionar con su talento y rapidez para resolver problemas matemáticos a quien es considerado el padre del análisis matemático moderno, Karl Weierstrass, Sofya consiguió que le diera clases particulares en Berlín. Y se llegó a ese punto porque la eminencia de esa disciplina en el siglo XIX no obtuvo permiso de las autoridades universitarias para que Sofya asistiera a las clases.
Vladimir, el paleontólogo
Su esposo Vladimir era un amante de la investigación científica y llevó a cabo estudios en ciencias naturales y paleontología. En un viaje que hizo junto a su esposa a Inglaterra, se reunió con un amigo.Nada más y nada menos que con el hombre que cambió la forma como se percibe y estudia la naturaleza: Charles Darwin. Y es que, como indica Cooke en su libro, Vladimir había publicado una traducción de Variación de plantas y animales domesticados ( Variation of Plants and Animals under Domestication) de Darwin. En el capítulo del Diccionario completo de biografía científica, dedicado a Vladimir, se le llama uno de los fundadores de la paleontología evolutiva. “Basando su argumentación evolutiva en la teoría de Darwin, Kovalevsky estableció la concepción de la evolución adaptativa e inadaptativa en el caso especial de las extremidades de los ungulados”, señala el diccionario. “Kovalevsky era un darwinista consecuente y atribuía los cambios evolutivos en las formas fósiles no a la autogénesis, ni al uso o desuso de partes (corporales), sino a la selección natural”. También hizo un doctorado en geología y fue profesor asociado en la Universidad de Moscú.
Estampilla en honor a Vladimir Kovalevsky emitida por la Unión Soviética en 1952.
La vida de casados
El matrimonio por conveniencia seguía su curso, cada uno dedicado a su carrera científica. Kovalevskaya se convirtió en una promotora de los derechos de las mujeres y expresó su rechazo al orden social y político que reinaba en la Rusia de su tiempo. Pero, como cuenta Méndez Pérez, “las peleas y desavenencias eran cada vez
Rusia no era el único país en el siglo XIX en donde las mujeres tenían prohibido seguir estudios universitarios. Esta imagen fue extraída del libro: La mode illustrée (La moda ilustrada).
más frecuentes en la pareja”. De hecho, según Koblitz, “Vladimir era muy inestable y volátil”. Y una anécdota que cuenta Méndez Pérez en su biografía, publicada en la Gaceta de la Real Sociedad Matemática Española, es clave para comprender el rumbo que tomaría la carrera de Sofya: “Un día Sonya le explicó a Weierstrass —que estaba confuso con la forma tan extraña de comportarse que tenían estos supuestos esposos— cuál era la situación real de su matrimonio. Para ayudarla, Weierstrass se ofreció a dirigirle la tesis (de doctorado)”. El maestro usó su influencia para que la universidad alemana de Gotinga “autorizara en 1874 la lectura de la Tesis in absentia, es decir, sin la habitual defensa oral”. De esa forma, Sofya se convirtió en Doctora en Matemáticas y con ello en la primera mujer en Europa que lo conseguía. En 1875, la pareja regresó a Rusia y tuvo una hija. Al preguntársele a Ann Hibner Koblitz si terminaron enamorándose, responde: “Enamorarse podría ser una forma muy romántica de plantearlo”, dice. “Se convirtieron más bien en amigos con beneficios si hablamos en lenguaje moderno”. Pero otros expertos, como Pilyugin, creen que sí hubo amor y que se enamoraron. Y si hay algo que Hibner Koblitz reconoce es que Sofya “se preocupaba sinceramente por el bienestar de su esposo” y de su hija.
La tragedia
Estando en Rusia, Vladimir hizo una serie de inversiones en negocios inmobiliarios, en gran parte para financiar los proyectos académicos de ambos, pero los negocios fracasaron dramáticamente. En un viaje que Sofya hizo a París, recibió una trágica noticia: su esposo se había suicidado. Vladimir estaba sumido “en una profunda depresión” y “fue incapaz
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Guatemala, viernes 7 de septiembre de 2018 Cortesía: Dominio Público
Karl Weierstrass es considerado el padre del análisis matemático moderno.
por su aporte a la teoría básica de las ecuaciones en derivadas parciales, sino también porque algunas especulaciones que hizo sobre soluciones posibles a problemas abiertos han terminado siendo correctas”. Sofya inventó formas de analizar el movimiento de un cuerpo en rotación sobre un punto fijo, lo cual, explica Koblitz, se conoce como el Kovalevskaya top. Y ahí es en parte donde reside la trascendencia de su legado. “Su logro más importante es la investigación de la teoría de rotación de cuerpos rígidos”, señala Nikitin. “Los primeros pasos cruciales fueron dados por los grandes matemáticos Euler y Lagrange. Kovalevskaya resolvió el tercer y último caso de la teoría. Pero no se limitó a ese campo, también hizo investigación en física matemática, mecánica celeste, teoría potencial y cálculo”. Pilyugin dice que se siente orgulloso del legado de su compatriota y es que, resalta, fue una de las primeras mujeres cuya investigación científica fue ampliamente conocida en todo el mundo. “Uno de sus aportes más famosos fue el teorema Cauchy-Kovalevskaya, el cual generalmente se incluye en cursos universitarios de matemática”, indica el profesor.
Más allá de la ciencia
Pese a sus grandes logros y a los premios y honores que recibió (en vida), Sofya tenía un salario muy inferior al de sus colegas hombres que desempeñaban las mismas funciones. Su vida la hizo convertirse en una promotora de los derechos de las mujeres y la llevó a expresar su rechazo al orden social y político que reinaba en la Rusia de su tiempo. Para muchos fue una revolucionaria, una progresista. Y es que “en la Rusia zarista a lo más que podían aspirar era a matricularse en una especie de curso superior para mujeres, en los que primaba la enseñanza literaria en detrimento de la científica”, cuenta Méndez Pérez. Para Koblitz, Sofya es una inspiración que supera las fronteras de la ciencia y la literatura, pues también fue escritora. “Fue una pionera (…) Fue realmente cool. La tragedia es que ella probablemente estaría impactada y decepcionada al ver cuánta discriminación de género todavía hay en el mundo”, reflexiona la profesora.
Michele Audin, autora
Kovalevskaya se convirtió en una promotora de los derechos de las mujeres y expresó su rechazo al orden social y político que reinaba en la Rusia de su tiempo. Esta ilustración refleja la antigua San Petersburgo, donde Sofya vivió.
de soportar los fracasos de sus negocios y la acusación de fraude que pesaba sobre él. Este hecho sumió a Kovalevskaya —que sentía remordimientos por este trágico final— en un estado de absoluto abatimiento y abandono, llegando sus amigos más cercanos a temer por su vida”, escribe Méndez Pérez. Sin embargo, Sofya salió adelante y se dedicó más que nunca a su pasión y catapultó su nombre como una de las matemáticas más brillantes de la historia. En 1883 aceptó la invitación a impartir clases de Matemáticas en la Universidad de Estocolmo. En 1889 fue promovida a Profesora titular, un hecho también histórico: fue la primera
mujer que lo conseguía en Europa. “En el siglo XIX eso era prácticamente imposible”, indica Yakov Nikitin, profesor de la facultad de Matemáticas de la Universidad de San Petersburgo.
Sofya, la grande
En muchos aspectos, Sofya fue una pionera. “Fue la primera mujer en tener una cátedra universitaria y la primera en ser elegida como miembro de la Academia Imperial (Rusa) de Ciencias, cuyas reglas cambiaron para permitir su membresía”, señala Koblitz, quien también es profesora emérita de Estudios de Mujeres y Género de la Universidad del Estado de Arizona. “Su trabajo fue importante no solo
Tras un viaje a Italia, Sofya regresó a Estocolmo y en el trayecto contrajo un catarro que terminó en neumonía. Murió el 18 de febrero de 1891. Tenía 41 años. Michele Audin resumió magistralmente su legado en el libro Remembering Sofya Kovalevskaya ( Recordando a Sofya Kovalevskaya): “Ella fue sin duda la primera mujer que tuvo una carrera universitaria profesional como la entendemos hoy: probó teoremas originales que le otorgaron el título de doctora, impartió cursos, se preocupó por la política, creyó en las responsabilidades de los científicos, viajó, demostró más teoremas, participó (sin mucho entusiasmo) en reuniones de comité... tuvo una hija, fue editora de una revista internacional ( Acta Mathemática), luchó por los derechos de las mujeres, atendió y contribuyó a reuniones científicas, estuvo lista para ser promovida, escribió informes y cartas de recomendación, viajó para reunirse con colegas de otras universidades”. *BBC
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Hemeroteca del Diario de Centro América
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Juan Diéguez Olaverri DCA, 28 de junio de 1935.- Cúmplense en este día, 69 años de que el gran poeta y jurisconsulto Juan Diéguez Olaverri traspuso los linderos de lo ignoto (1813-1866). Fue el cantor de la cadena de montes que se extiende desde Guatemala a Chiapas, como una prolongación de la cordillera de los Andes, conocida como Los Cuchumatanes. Su padre, don José Domingo Diéguez y su madre, doña María Josefa Olaverri, le dieron esmerada educación, habiendo estudiado en la Pontificia Universidad de San Carlos, donde cursó Filosofía, para dedicarse después a los estudios de Humanidades. Obtuvo el título de abogado y desempeñó la judicatura de Sacatepéquez, pero circunstancias relacionadas con un atentado contra el presidente Carrera lo obligaron a abandonar el país, radicándose en Chiapas, en donde contrajo matrimonio con Dominga Almendáriz, dama de singular belleza. Tradujo a Lafontaine, a Víctor Hugo; conoció a Publio Ovidido Nassón y a Quinto Horacio Flaccus en su propio idioma; imitó a Víctor Hugo en El cerezo en flor y fue romántico como Bécquer y delicado de alma como Nervo. Su Canto a los Cuchumatanes es recordado con cariño en Guatemala: “¡Oh cielos de mi patria! / ¡Oh claros horizontes!, / Oídme desde allí, / el alma mía os saluda, / cumbres de la alta sierra, / murallas de esta tierra / donde la luz yo vi”.
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Reporte en V
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La proteína alcohol desidrogenasa es la responsable de metabolizar el alcohol en el hígado.
Proteínas ancestrales
Científicos españoles están empeñados en reconstruir la versión primitiva de una proteína. Rebobinar en la historia de la evolución permite entender, por ejemplo, cuándo empezamos a tomar alcohol o a sufrir gota. También sirve para proteger cultivos que enferman por infecciones virales.
Rocío Pérez Benavente* n el complejo mapa de las lenguas del mundo, el español pertenece a la rama de las lenguas romances, en la que se encuentran también el catalán, el gallego, el francés, el italiano y el rumano. Esta rama nuestra pertenece a la familia de lenguas más habladas del mundo, las indoeuropeas, que incluye también las celtas, las bálticas, las eslavas, las germanas o las griegas. Todas ellas tienen un ancestro común, el idioma protoindoeuropeo. Nadie vivo hoy lo ha escuchado, porque se extinguió hace miles de años a base de evolucionar de forma diferente en cada territorio, pero es posible formular una hipótesis de cómo sonaba gracias a métodos de reconstrucción de lenguas ancestrales. Se toman palabras similares de idiomas relacionados y, conociendo previamente el camino evolutivo que han seguido esos idiomas, se rebobinan las palabras hacia atrás para encontrar el momento en que la original se bifurcó. Andrew Byrd, lingüista de la Universidad de Kentucky, grababa en 2015 para la revista Archeology una serie de cuentos basándose
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en la pronunciación hipotética de ese idioma protoindoeuropeo.
Recuperar la bioquímica ancestral
Esto se llama resurrección o recuperación ancestral y no se aplica solo en lingüística, sino también en otras áreas científicas para recuperar características ya perdidas. En el campo de la bioquímica, la recuperación de proteínas ancestrales permite echar un vistazo atrás en nuestra evolución para reconstruir momentos enigmáticos. Es a lo que se dedica José Manuel Sánchez Ruiz, catedrático de Química de la Universidad de Granada. Las proteínas son estructuras formadas por cadenas de aminoácidos siguiendo una determinada frecuencia. Se sabe que algunas provienen de una misma proteína ancestral común, hoy extinta. “Si sabemos que dos proteínas tienen el mismo origen y conocemos el proceso evolutivo que han seguido, podemos retroceder en el tiempo y hacer una estimación razonable de esa proteína ancestral común”, explica. Después, gracias a técnicas de sintetización en el laboratorio, estos investigadores pueden cocinar esa proteína ya desaparecida “para ver sus propiedades y observar si son coherentes con lo que sabemos sobre la evolución”. Explica, por ejemplo, que la vida primitiva era termofílica, es decir, resistente a altas temperaturas. Por tanto, las proteínas que formaban parte de esos organismos deben ser estables en condiciones de calor.
¿Desde cuándo bebemos alcohol o sufrimos gota?
Gracias a la recuperación de proteínas ancestrales, ha sido posible echar un vistazo atrás y resolver enigmas en torno a momentos evolutivos cruciales. Utilizando esta técnica, por ejemplo, tenemos una idea más concreta de cuándo el ser humano comenzó a consumir alcohol. Para procesar el alcohol hacen falta una serie de enzimas (proteínas), que no todos los mamíferos poseen y que se encargan de degradar las moléculas del alcohol, y convertirlas en azúcares más simples que nuestro cuerpo pueda procesar. ¿En qué momento evolucionó nuestra especie para favorecer a los individuos con más cantidad de estas enzimas y, por tanto, más eficaces a la hora de procesar el alcohol? Una posibilidad era que esto hubiese ocurrido hace unos 10 mil años, el momento en el que surgió la agricultura y pudo generalizarse la fermentación de fruta y cereales. Pero al resucitar las enzimas se pudo observar que de hecho esto ocurrió mucho antes, hace unos 10 millones de años, tal y como explicaban los autores de una investigación publicada en la revista PNAS en 2014. “Este cambio ocurrió cuando nuestros ancestros bajaron de los árboles y adoptaron un estilo de vida terrestre, y debió de ser una ventaja para los primates que vivían en el suelo, donde la fruta fermentada era más frecuente”, explicaban en ese estudio. Otro equipo estadounidense utilizó la misma técnica para entender por qué padecemos gota. Esta enfermedad, causada por una acumulación de ácido úrico, es propia del ser humano que, junto con otros grandes primates, no genera uricasa, una proteína que ayuda a degradar
Parte del grupo de investigación de la UGR que ha resucitado una proteína denominada tiorredoxina mediante ingeniería genética y la ha introducido en una bacteria actual, E. coli. Estas proteínas la protegen contra infecciones víricas.
el ácido úrico y convertirlo en otras moléculas más fáciles de expulsar. Por eso se acumula en nuestro cuerpo, causando problemas de salud. ¿Por qué perdimos la capacidad de generar una enzima tan útil? Recuperando formas primitivas de esa proteína, los científicos determinaron que el gen de la uricasa fue perdiendo actividad progresivamente hasta que llegó un momento en el que se silenció por completo. Ocurrió durante el Mioceno, un período en el que hubo una baja generalizada de las temperaturas que dificultaba la alimentación y nutrición de los seres vivos del planeta. Ante la escasez de alimentos, especialmente de fruta, la acumulación de grasa indispensable para vivir se puso peliaguda y la uricasa la dificultaba aún más. Por eso, los individuos con menor actividad de la uricasa tenían mayor probabilidad de supervivencia y, con ello, de pasar sus genes a las siguientes generaciones. Publicaron los resultados de nuevo en PNAS. La pena es que hoy la acumulación de grasa no es tan difícil, y un poco más de resistencia a la acumulación de ácido úrico no nos vendría mal.
Una ventaja contra los virus
Resucitar proteínas ancestrales tiene otras utilidades, además de la resolución de enigmas evolutivos. Una de ellas es ganar ventaja en la lucha contra algunas enfermedades causadas por virus. Los virus son seres vivos muy pequeños y sencillos, tanto que son capaces de codificar solo unas pocas proteínas, así que para expandirse y reproducirse necesitan reclutar proteínas del anfitrión al que han infectado. Es lo que se llaman factores provirales y evolucionan a la par que el propio virus. “Piensa en ello como una carrera armamentista: las proteínas del hospedador evolucionan, entonces el virus evoluciona también, para poder utilizarlas, y así continuamente”, dice Sánchez Ruiz. La diferencia es que, en este caso, el ser humano ha aprendido a dar un paso atrás en esa evolución y los virus no. “Damos un salto hacia
atrás y, de pronto, el virus ya no puede utilizar los factores provirales que necesita para infectar a su huésped”, añade el investigador. El equipo de Sánchez Ruiz llevó a cabo una prueba de concepto. Reconstruyeron versiones ancestrales de una proteína denominada tiorredoxina, mediante ingeniería genética, y las introdujeron en una bacteria actual, E. coli. Así comprobaron que estas proteínas la protegen frente a infecciones víricas. Lo que hicieron fue estropear y desmontar toda la estrategia del virus, al utilizar una proteína fósil en lugar de la actual. Se puede utilizar esta técnica para proteger cultivos ante los virus que los amenazan, lo que podría ser de vital importancia en países que dependen del monocultivo para alimentar a su población. Sus resultados se publicaron en 2017 en la revista Cell.
Reacciones a la carta
Por último, recuperar proteínas ancestrales es de gran interés para la ingeniería de proteínas que lleva a cabo la industria química. Las enzimas son catalizadores excelentes que desencadenan todo tipo de reacciones químicas en los seres vivos. Consumen poca energía y generan pocos residuos, además de funcionar bien a bajas temperaturas (en el cuerpo humano, a unos 37º C). El problema es que, al ser resultado de la evolución, sirven para lo que los seres vivos las han ido necesitando y funcionan solo en reacciones con componentes orgánicos. Las moléculas ancestrales pueden ofrecer una ventaja ante este obstáculo, ya que cuanto más antiguas sean las proteínas recuperadas, más estables, versátiles y flexibles son. “Si te vas lo suficientemente atrás, llegas a un momento en el que había pocas proteínas con muchas funciones. Es lo que llamamos correr de nuevo la cinta de la vida, y a partir de ahí puedes dirigir su orientación hacia donde tú quieras. Cuanto más atrás retrocedes, más incierto es el resultado, pero también tienes más posibilidades a tu alcance”, concluye Sánchez. *Sinc
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Contando el tiempo
Junto al esqueleto humano aparecen los restos de una mandíbula de buey. En la Edad de Cobre era normal dejar trozos de carne como ofrenda.
Cuando el Egipto de los faraones florecía a orillas del Nilo, al otro lado del Mediterráneo, muy cerca de lo que hoy es la ciudad de Sevilla, los pobladores ibéricos levantaban monumentos megalíticos y construían grandes estructuras subterráneas, algunas para enterrar a sus muertos, otras para reunir a los vivos.
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Reuniendo a lo congregando Leonardo García Sanjuán*
unos 6 kilómetros en línea recta del centro de la ciudad de Sevilla se localiza, entre dos municipios, uno de los más importantes yacimientos prehistóricos de España: la zona arqueológica de Valencina de la Concepción y Castilleja de Guzmán. Las primeras investigaciones en este yacimiento se realizaron a finales del siglo XIX, después de que en 1868 se descubriera (durante la plantación de un viñedo) el tholos de La Pastora, una de las construcciones megalíticas más bellas y singulares de la península. Los tholos están formados por un corredor y una cámara de planta circular techada con una cúpula de barro seco, o bien una falsa cúpula por aproximación de hiladas de piedras. Las sucesivas investigaciones de este asentamiento han revelado que se trata de uno de los de mayor tamaño del tercer milenio a. C. en toda Europa, con una extensión estimada de 450 hectáreas, en la que se incluyen monumentos de gran porte, incluyendo megalitos, enormes zanjas y miles de estructuras subterráneas (cuevas artificiales, hoyos e hipogeos para enterrar a sus muertos), donde se han encontrado elementos de cultura material sin parangón. Es el caso de los ajuares funerarios del gran tholos de Montelirio, en el cual algunas
de las mujeres inhumadas estaban vestidas con indumentarias realizadas con decenas de miles de cuentas perforadas y decoradas con colgantes de marfil y ámbar. Por el momento es un misterio cómo las elaboraron. Las preguntas sobre este yacimiento son muchas, aunque hay una fundamental: ¿Qué era exactamente Valencina? ¿Una aldea con un contingente de población permanente, o un lugar de reunión y celebraciones, tipo santuario? ¿Quizás una combinación de las dos cosas? A esto hay que sumar los debates referentes a la organización social, la producción económica y la tecnología de sus pobladores. Para buscar respuestas, durante más de cinco años investigadores e investigadoras de las universidades de Sevilla, Huelva y Cardiff (Reino Unido) y del Museo de Valencina han aplicado la técnica del carbono 14 para fechar 130 nuevas muestras de huesos humanos y animales, conchas, elementos de marfil y carbón de encina encontrados en la zona arqueológica, además de aplicar modelos estadísticos para ofrecer aproximaciones temporales más precisas.
Importante avance sobre la Edad del Cobre
Los resultados se publicaron en junio de 2018 en el Journal of World Prehistory, una de las revistas más importantes de la arqueología
Corredor del tholos de La Pastora.
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os muertos y a los vivos
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En una de las estructuras subterráneas del yacimiento se encontraron nueve cráneos separados de sus esqueletos.
Aspecto final de la cámara grande del tholos de Montelirio, con las mujeres inhumadas.
mundial. El estudio, al que han titulado Reuniendo a los muertos y congregando a los vivos, supone un importante avance en las investigaciones sobre las sociedades de la Edad del Cobre (3200-2300 a. C.) en la península ibérica. De hecho, Valencina se convierte en el yacimiento mejor fechado por radiocarbono de toda la prehistoria reciente en Iberia. Entre las conclusiones principales de la investigación cabe señalar que los contextos más antiguos constatados en este lugar, fechados en el siglo XXXII a. C, son de tipo funerario, concretamente cavidades hipogeas que sirvieron como escenario para enterramientos colectivos secuenciales. Por otra parte, la obtención de fechas del C14 asociadas a sus grandes monumentos megalíticos ha permitido establecer una primera secuencia orientativa de su construcción y uso. También se ha comprobado que el fin de la ocupación del asentamiento calcolítico de Valencina ocurrió entre los siglos XXIV y XXIII a. C., sin que se hayan encontrado pruebas de su frecuentación o uso en la posterior Edad del Bronce (2200-850 a. C.). El abandono del sitio parece más bien abrupto, lo cual abre la
posibilidad de que se debiera a una crisis social. De hecho el evento final ahora fechado consistió en la deposición en un hoyo de varios cráneos humanos (separados de los esqueletos) de individuos que murieron casi con toda seguridad al mismo tiempo, lo que abre la posibilidad de un episodio de violencia (matanza, crimen o sacrificio). El hecho de que varios de los cráneos fueran tratados ritualmente, mostrando marcas de descarnamiento, y que este depósito mortuorio especial aparezca asociado a una de las mayores colecciones de cerámica campaniforme encontradas en el yacimiento, sugiere que el episodio tuvo una gran significación simbólica.
Posible ocaso por aridez
Desgraciadamente no tenemos datos polínicos de calidad en esta zona, pero los registros paleoambientales para el conjunto del Mediterráneo y Europa indican que justo entre los siglos XXIV y XXIII a. C se inició un período de mayor aridez y sequedad global que pudo tener consecuencias severas para muchas sociedades, incluyendo sequías. En ese momento se produjo en toda la península ibérica el fin de la
forma de vida de la Edad de Cobre, y el abandono de algunos de los más importantes sitios con recintos de fosos, como parece ahora ser el caso de Valencina de la Concepción. Esto coincide a grandes rasgos con el fin en el valle del Nilo del llamado Reino Antiguo, donde también se produjo una fuerte crisis que supuso el fin de la etapa de construcción de las grandes pirámides.
La cara y la cruz del yacimiento
La parte de este yacimiento que cae en el municipio de Valencina de la Concepción está muy bien cuidada gracias al gabinete de arqueología y el museo de su ayuntamiento, que también ofrece un sistema organizado de visitas a los principales monumentos. En cambio, la parte localizada en el municipio de Castilleja de Guzmán está totalmente abandonada y no es visitable, lo cual es realmente triste pues en esta localidad se encuentra un auténtico tesoro de la prehistoria española como es el tholos de Montelirio, uno de los monumentos prehistóricos más celebrados de Europa. *Sinc
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Tragaluz
Guatemala, viernes 7 de septiembre de 2018 Fotos: Archivo
El Juicio final de Miguel Ángel se aprecia en la Capilla Sixtina, en el Vaticano.
El cristianismo y Satanás En una biblioteca histórica en la ciudad de Tréveris (Trier), en Alemania, hay un manuscrito que probablemente fue hecho entre los años 800 y 825, que contiene una versión del libro bíblico del Apocalipsis completamente ilustrado. Edison Veiga* n grabado muestra la lucha del arcángel Miguel contra los ángeles rebeldes. En ese grabado hay dos grupos de ángeles: los rebeldes y los que permanecieron fieles a Dios. “Lo interesante es que no hay ninguna distinción entre ambos grupos, solo la posición de cada uno en el cuadro”, dice Edin Sued Abumanssur, profesor del departamento de teología y ciencias de la religión de la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo, Brasil. “Esa es quizás la representación más antigua de los demonios de la que se tiene noticia”, señala. “El diablo es representado como un enorme dragón, pero sus compañeros rebeldes y decaídos son iguales a los ángeles que los derribaron: tienen alas, vestiduras largas, cabellos rizados, lo único que les falta es la aureola», describe la periodista y escritora italiana Paola Giovetti en su libro L›Angelo Caduto (El ángel caído). Según Abumanssur, a lo largo de la historia, se observa una correlación entre diversos momentos políticos y sociales y las representaciones del diablo. “En el campo de las artes pictóricas, escultóricas o literarias, el intento de trazar un desarrollo cronológico de la imagen del diablo difícilmente rendirá buenos frutos, hay contradicciones y permanencias en diferentes formas de representarlo, que se superponen sin ningún
En las representaciones, el diablo adquirió los cuernos del dios griego Pan.
criterio claro y aprehensible” , afirma el profesor. Hasta el siglo XI casi siempre fue retratado con apariencia humana, apunta. En Occidente, a partir del año mil, el diablo comienza a ser representado con apariencia grotesca y monstruosa, entre humano y animal. “En la Edad Media las formas de imaginarlo no eran homogéneas. Grandes poblaciones esparcidas por extensos territorios, en una época en la que las comunicaciones y los intercambios culturales eran lentos, fragmentados
y de baja densidad, llevaban a que convivieran diferentes comprensiones e ideas sobre el diablo”, dice el investigador. “Podemos afirmar con algún margen de seguridad que a partir del siglo XI, características no humanas de la figura del demonio empiezan a ganar cierta hegemonía, aunque todavía sobreviven de esa época representaciones de ángeles caídos que guardan proximidad con la figura del hombre”, señala. El escritor y semiólogo italiano Umberto Eco trató esta cuestión en su libro Historia de la fealdad. “Es solo a partir del siglo XI que comienza a aparecer como un monstruo dotado de cola, orejas animalescas, barba y pies de chivo y cuernos, adquiriendo también alas de murciélago”, escribió.
Rojo y con cuernos
Eco resalta que “parece obvio, también por motivos tradicionales, que el diablo deba ser feo (...). (Este diablo) feo, con forma terrorífica y diabólica, hace su ingreso en el mundo cristiano con el Apocalipsis de San Juan Evangelista”. “No es que faltaran menciones al demonio y al infierno en el Antiguo Testamento y en los otros libros del Nuevo Testamento, pero en esos textos el diablo es nombrado sobre todo por las acciones que realiza y los efectos que produce”, disertó el semiólogo. “Nunca aparece con la evidencia ‘somática’ con que será representado en la Edad Media”, afirmó. La figura más icónica
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Guatemala, viernes 7 de septiembre de 2018
del demonio, el ser rojo, con cola, cuernos y tridente, es una construcción paulatina y gradual. “Se inicia a partir del siglo XI un proceso de sistematización dogmática de la figura del diablo que intenta reunir en una síntesis tanto la teología como las representaciones del imaginario social del período, y al mismo tiempo va al socorro de las necesidades políticas en un mundo medieval que empieza a desmoronarse”, señala el sociólogo Abumanssur. “La extensa iconografía del diablo da testimonio de la lucha teológica y política, muchas veces violenta, que hace emerger poco a poco la figura de un señor terrible, que subyuga a los hombres y mujeres en la maldad”. “La imagen señorial y majestuosa, incluso inhumana, del diablo, emerge lentamente en el proceso de consolidación del poder papal y de la figura del rey autocrático como torretas de fortaleza, capaces de resistir a un dios de la maldad cada vez más poderoso y antagonista de la paz y del orden”, afirma el experto. Esa figura es la mezcla de la cultura erudita de los monjes y teólogos medievales con la cultura popular viciada de supersticiones y paganismo.
Satanás no siempre apareció como un ser atemorizante, mezcla de hombre y animal.
Creencias grecorromanas
“El hambre, las pestes y el lento desmoronamiento del sistema feudal cooperaron para que el diablo asumiera sus características inhumanas a partir del siglo XI”, dice Abumanssur. “La asimilación de la cultura griega y sus dioses por parte del cristianismo trajo contribuciones como los cuernos, los pies de chivo y la cola, características del dios Pan. La llegada del cristianismo a los países celtas, en el norte de Europa, contribuyó a reforzar esa imagen, parecida a la del dios Cernunnos”. Como destaca el teólogo Volney Berkenbrock, profesor de ciencia de la religión de la Universidad Federal de Juiz de Fora, en Brasil, la versión caricaturizada del diablo como un ser rojo y con cuernos es consecuencia de lo que el cristianismo procuraba combatir en sus comienzos: las creencias grecorromanas. “En los choques de culturas —en este caso de religiones— los símbolos de las otras religiones son considerados algo extremadamente malévolo, así que Satanás adquirió accesorios de aquellos a los que se combatía”, explica. “El cristianismo, para combatir la religión griega y romana, le agrega cuernos al diablo por el dios griego Pan, una figura representada como medio hombre, medio cabra, que seduce a las jóvenes. Y le da un tridente en referencia a Poseidón, el dios griego de los mares —Neptuno para los romanos—”. Esta dicotomía, apunta el investigador, ocurre incluso hoy. “Un ejemplo típico es cómo algunas iglesias cristianas identifican la figura de Exu, proveniente de la religión africana de los yorubas, como el demonio”, puntualiza.
El diablo en la cultura
Las representaciones culturales de la figura de Satanás son recurrentes desde la Edad Media. En la actualidad se usa mucho en la cultura pop, desde las películas hasta las historietas. “En el cine, la película El exorcista, de 1974, marcó un antes y un después”, cree Abumanssur. De origen hebreo, la palabra “satanás” significa acusador o adversario. Sus usos más antiguos, por lo tanto, no aluden a una figura opuesta a
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Esta es la representación más antigua de los demonios que conocemos hoy.
Antigua ilustración de Lilith, con cola de serpiente, con Adán y Eva.
Dios, mucho menos a alguien que personifica el mal. “Él era simplemente el acusador, lo que hoy se podría llamar un promotor de justicia”, resalta el teólogo Berkenbrock. “La idea de satanás como personificación del mal entró al judaísmo probablemente por medio de la influencia babilónica, más específicamente de la religión de Zaratustra (el mazdeísmo), que tiene una figura opuesta a Dios”. Las palabras diablo y demonio son un legado de la influencia griega sobre el cristianismo. El demonio (o daimón) significa fuerza, impulso, y pasó a ser identificada como fuerza negativa. El diablo (diabolos) es el divisor, el que causa división. En su libro El Cristo Pantocrátor, la investigadora Wilma Steagall De Tommaso resalta que el contexto en el que vivía la sociedad durante la Edad Media fue favorable a la creación de la imagen de satanás. “La vida humana estaba siempre bajo amenaza, los fardos cotidianos eran pesados, la muerte era una guía constante y los moribundos se preguntaban si les esperaría la vida eterna después de la muerte o las torturas del infierno”, afirma. “Fue así que el tema del Juicio Final se convirtió en el predilecto de los tímpanos, los arcos situados por encima de la entrada de la iglesia”. Mostraban a Dios colocado de forma paralela al diablo, cuenta Tomma-
so. El Juicio final en la Capilla Sixtina, en el Vaticano, es también considerado el principal fresco de la carrera del renacentista Miguel Ángel.
Otras representaciones
En su libro, Umberto Eco recuerda otras representaciones del demonio. En Egipto antiguo estaba el monstruo Ammut, un híbrido de cocodrilo, leopardo e hipopótamo. La cultura mesopotámica también tenía referencias a seres de facciones bestiales. “En cuanto a la cultura hebrea, que influye directamente a la cristiana, es el diablo, asumiendo la forma de una serpiente, quien tienta a Eva en el Génesis”, afirmó Eco. “En la Biblia siempre encontramos menciones a Lilith, monstruo femenino de origen babilónico que, en la tradición hebrea, se transforma en un demonio femenino con rostro de mujer, largos cabellos y alas”. Diosa adorada en Babilonia y Mesopotamia, Lilith estaba asociada a vientos que, según se creía en la época, traían enfermedades y muerte. En la tradición judía antigua, aparece como un demonio nocturno. Para los islamistas, Lilith fue la primera mujer del personaje bíblico Adán y acabó acusada de haber sido ella la serpiente que hizo que Eva comiera el fruto prohibido. * BBC
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Ventanas
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Las joyas perdidas en el inc Fotos: EFE
Las llamas se abrieron paso hasta que lo consumieron prácticamente todo. El incendio que se declaró en el Museo Nacional de Río de Janeiro fue sofocado por los bomberos, pero el poder de fuego fue tal que durante las horas que estuvo en activo pudo calcinar por completo el interior del edificio que contenía unos 20 millones de piezas pertenecientes a distintos períodos de la historia del país y del mundo.
Incendio en el centenario Museo Nacional de Brasil.
Carolina Martínez* l incendio comenzó sobre las 19:30 hora local del primer domingo de septiembre, cuando las instalaciones ya estaban cerradas y en su interior solo permanecían cuatro vigilantes de seguridad que no resultaron heridos, por lo Sin embargo, el daño material es prácticamente incalculable ya que pese a que todavía no se han contabilizado oficialmente las pérdidas, las imágenes apuntan a que poco o nada puede haber sobrevivido a las llamas. Así, el Museo Nacional, el pueblo brasileño, América Latina y el mundo en general han perdido piezas históricas tan importantes como el esqueleto de Luzia, colecciones úni-
cas de huesos de dinosaurios, momias egipcias o miles de utensilios fabricados por las civilizaciones locales durante la época precolombina.
Luzia, la madre de América
Luzia era una de las principales atracciones del Museo Nacional. Este esqueleto, encontrado en la cueva localizada al Este del país en 1975, fue considerado como el más antiguo de América Latina, ya que el análisis de los huesos del cuerpo de esta mujer americana, que falleció entre los 20 y 25 años y medía sobre 1.50 metros, fechan el esqueleto en al menos 11 mil 400 años.
La colección egipcia
Otra de las joyas del Museo Nacional de Río de Janeiro era la colección de arqueología egip-
cia que guardaba. Se trataba de 700 piezas y estaba considerada como la más grande y la más antigua de América Latina.Entre ellas se encontraba otra de las principales atracciones del museo, el sarcófago de Sha-Amun-en-su, que data del año 750 a.C. y numerosas momias humanas así como de gatos, ibis, diversos peces e incluso de crías de cocodrilo.
Colección sobre la cultura konduri
Otra de las colecciones importantes que guardaba el museo era la que recogía diversos objetos de la cultura konduri, una civilización que habitaba las zonas de Río Trombetas y Nhamundá, y que desarrolló características propias entre las que destacan sus creaciones
¿Qué causó el incendio?
A cualquier desastre o accidente le siguen las preguntas de si se pudo haber evitado y qué lo provocó. Y los primeros testimonios de quienes trabajaban en el museo apuntan a que más de un empleado ya había expresado su preocupación por la falta de fondos y el ruinoso estado de las instalaciones. Por su parte, el ministro de Cultura brasileño, Sergio Sa Leitão, describe el desastre como “una tragedia inconmensurable” que “podía haberse evitado”. Varios medios brasileños reprodujeron las teorías que podrían esclarecer las causas del desastre. El ministro habló de dos líneas de investigación: la caída de un pequeño globo aerostático y un cortocircuito, según el diario brasileño Folha de Sao Paulo. En Brasil, estos globos son llamados “baloes” y se utilizan especialmente durante las
fiestas “juninas”, una celebración tradicional que se realiza a mitad de año en algunas ciudades del país. Respecto al posible cortocircuito, este se podría haber generado en el laboratorio audiovisual del museo. “Parece que el fuego comenzó por encima, en lo alto, y fue bajando”, dijo Leitão, en Radio Eldorado, una estación del diario brasileño Estadao. El ministro asegura que cuando todo comenzó, la brigada contra incendios ya no estaba en el museo, sino que solo había cuatro vigilantes, quienes tardaron en percibir el fuego. “Cuando lo hicieron ya era imposible que actuaran”, lamentó. Los “baloes”, que se elevan al calentarse el aire de su interior por una pequeña llama, lucen casi exactamente como un globo aerostático regular, solo que son más pequeños. Los incendios causa-
dos por estos globos no son raros en Brasil. De hecho, en julio de este año un pabellón de Riocentro (uno de los más importantes centros de exposición de la ciudad Río de Janeiro) fue consumido por las llamas en un evento que incluía estos artefactos. Algo similar pasó en el Velódromo Olímpico de Río, en 2017. El subdirector adjunto del museo, Luiz Fernando Dias Duarte, expresó “una gran ira” tras el suceso y acusó a las autoridades brasileñas de “falta de atención”. “Luchamos hace años, durante diferentes gobiernos, para obtener recursos que nos permitieran preservar adecuadamente todo lo que se destruyó hoy”, dijo y señaló que un tercio de las 30 salas de exhibición del museo había sido cerradas debido a recortes presupuestarios. BBC
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cendio del museo de Brasil
Cubierta del sarcófago de Sha-Amun-en-su. Imagen de Luzia moldeada por el artista Cícero Moraes.
cerámicas con un estilo exuberante y distinto al de las demás regiones de Brasil.
Colección de culturas del Mediterráneo
El museo de Río de Janeiro también albergaba una parte de la historia del mundo grecolatino. Nacida como una iniciativa de la emperatriz Teresa Cristina de Borbón, esposa de Pedro II, con el traslado desde Europa de varias piezas recuperadas de las excavaciones realizadas en Pompeya y Herculano, esta colección de arqueología clásica contaba en la actualidad con 700 piezas, siendo la más grande de Latinoamérica.
Meteorito de Bendegó
Este meteorito metálico se encontró en el estado de Bahía en 1784 y se convirtió en el segundo más grande del mundo. Con un peso de 5 mil 260 kilos y más de dos metros de largo y uno de ancho, el meteorito de Bendegó o piedra de Bendegó se exhibía desde 1888 en Río de Janeiro, y pese a que sus características invitan a pensar que su supervivencia es posible, según la prensa local la zona en la que se encontraba se habría derrumbado, por lo que encontrarlo entre los escombros puede ser difícil.
Tinaja policromada de la cultura konduri.
*El Confidencial
La trágica pérdida de Luzia
“Perdimos nuestra memoria, nuestra historia. No vamos a tener a Luzia nunca más. Luzia murió en el incendio”. Con estas palabras de lamento al diario Estadao, la presidenta del Instituto de Patrimonio Histórico y Artístico Nacional de Brasil, Kátia Bogéa, confirmó una de las pérdidas más importantes causadas por el incendio. Se trata del cráneo de Luzia, encontrado en una cueva del estado brasileño de Minas Gerais en 1975 por una expedición conjunta francobrasileña capitaneada por la arqueóloga Annette Laming-Emperaire. Sin embargo, permaneció en el olvido durante años, guardado en un almacén del Museo Nacional de Río hasta que fue “rescatado”, como contaban en un artículo publicado en 2011 los antropólogos Verlan Valle y Ricardo Ventura.
Cuando se exhibió por primera vez, en 1999, Luzia atrajo inmediatamente la atención del público, al ser presentada por científicos brasileños en aquel momento como los restos humanos más antiguos nunca encontrados en el Hemisferio Occidental. El título, sin embargo, actualmente le corresponde a la llamada Eva de Naharon, quien vivió en lo que ahora es la península de Yucatán, México, hace unos mil 600 años. El rostro de Lucía también fue reconstruido en 1999 gracias a la financiación de la BBC, como parte de un documental sobre la ocupación prehistórica de las Américas, según cuentan Valle y Ventura. Para ello, el cráneo fue mapeado mediante tomografía computarizada en Brasil y las imágenes se enviaron al Reino Unido, donde Richard Neave, de la Universidad de Manchester, elaboró
la réplica. Los rasgos de Luzia, más negroides que mongoloides, sugerían que el hemisferio occidental “puede haber sido ocupado no solo antes de lo que se pensaba, sino por pueblos distintos a los ancestros actuales de los indios del norte y del sur de América”, según contaba un artículo del New York Times de la época.Y Luzia se convirtió en un emblema de una nueva teoría, creada por el bioantropólogo brasileño Walter Neves -y quien le dio nombre al esqueleto (que hasta entonces se llamaba Lapa Vermelha IV)-, unos diez años antes de que examinara a Luzia. La teoría defiende que América fue colonizada por dos oleadas de poblaciones biológicamente distintas y que había un contingente anterior a los ancestros de las poblaciones indígenas actuales. BBC