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Revista viernes del Diario de Centro América del 31 de agosto de 2018

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El genoma del trigo

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Guatemala, 31 de agosto de 2018 AĂąo 5 No. 247

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Guatemala, viernes 31 de agosto de 2018

Editorial Pan. Tres letras en nuestro idioma que codifican el genoma del hambre. En la hechura del pan, ya se sabe, intervienen los cinco elementos primigenios: aire, fuego, tierra, agua y hambre. ¿Quién podría creer que algún día lograríamos descodificarlos? Sí, los nuevos magos han explorado las entrañas del fuego, del agua, del aire, del suelo... y han descubierto que en el principio de todo hay un grano de maíz o de arroz o de centeno o de cebada o de trigo o de frijol... un grano, tan solo un grano. Los nuevos magos (científicos les llamamos hoy) han sido capaces de husmear en el campo minado de la nada y han descubierto que esta, como Dios, es otro modo de nombrar el grano originario. De ese modo, el hambre nuestra de cada día, pareciera ser una suerte de grano primigenio, pues con ella empezó todo: la revolución neolítica, la industrial, la roja, la verde, la digital... Como reportamos en estas páginas, los nuevos magos han conseguido secuenciar el genoma completo del trigo, un afán que les llevó 13 años, con lo que se completa la triada genómica completa encabezada por el maíz y el arroz. Con esta suerte de “juegos del hambre” no cabe duda de que arribamos a una nueva era: la del homo byte. ¿Que tipo de hambre nos depara el futuro?

Director General: Pavel Arellano Arellano

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Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Boris Molina

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iguel Ángel Asturias ha sido, desde que fuera designado Premio Nóbel de Literatura en 1967, una especie de test Rorschach sobre las múltiples actitudes de su país de origen frente al vasto y complejísimo mundo que representó en su imaginario. Ha sido tildado de prácticamente todos los defectos que aquejan a la sociedad guatemalteca: machista, borracho, comunista, racista, cachureco, revolucionario, reaccionario… Esto mismo evidencia el enorme peso que aún tiene en los ilusorios espacios simbólicos de los diferentes sectores sociales de su país, por irreales o inconcebibles que estos sean o puedan parecer. Nunca otro escritor guatemalteco fue visto de esta manera. Tampoco parecería posible que

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La física, científica espacial y matemática estadounidense Katherine Coleman Goble Johnson, nació el 26 de agosto de 1918. Contribuyó a la aeronáutica y los programas espaciales de su país y calculó con precisión la trayectoria para el Proyecto Mercury y el vuelo del Apolo 11 a la Luna en 1969.


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Semblanza

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Johann Wolfgang von Goethe

otro llegara a ocupar un espacio semejante en el futuro. Este hecho insólito —un escritor marcando fantasiosamente los idearios de sus país—es evidencia de la enorme influencia de Asturias tiene todavía, a medio siglo de su premio Nobel y a más de 4 décadas de su muerte. Su prestigio, en todo caso, ha ido en aumento, conforme más lo han vapuleado con epítetos provenientes de todas las direcciones posibles. Algunas, incluso inesperadas. Forma parte de la transición de la desaparición física del ser humano a la constitución del mito. Los disparos cruzados han agrandado su figura. Al igual que el dinosaurio imaginado por Augusto Monterroso, cuando los guatemaltecos se despiertan, Asturias todavía está allí…

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Este escritor alemán nació el 28 de agosto de 1749 en el seno de una familia de clase media de Frankfurt de Main. Johann Caspar Goethe, su padre, abogado y hombre ilustrado, se retiró de la vida pública y educó a sus hijos él mismo. Su madre, Catharina Elizabeth Textor, fue hija de un antiguo alcalde de Francfort, lo cual le relacionaba con la burguesía patricia de su ciudad. Todos los hijos del matrimonio, a excepción de Goethe y su hermana, Cornelia Friederike Christiana, que nació en 1750, murieron en edades tempranas. Goethe fue casi de todo: empresario teatral, crítico, periodista, político, diplomático, pintor, pedagogo, filósofo, historiador, libretista de ópera, hizo algo más que pinitos en las ciencias y finalmente fue novelista, memorialista, dramaturgo y poeta. Dotado de una fabulosa inteligencia y de un ejemplar equilibrio espiritual —conseguido mediante una rigurosa disciplina—, se convirtió en vida en el paradigma de un cierto ideal europeo basado en la cultura y en la curiosidad universal. Cursó estudios de Derecho en la Universidad de Leipzig, donde se interesó por la literatura y la pintura. Entre sus obras iniciales se encuentran una comedia en verso de un acto, El capricho del enamorado (1767), y una tragedia en verso, Los cómplices (1768). Estudió ocultismo, astrología y alquimia. Katharina von Klettenberg, una amiga de su madre, le introdujo en el misticismo religioso. Tras graduarse en Derecho y regresar a Francfurt, escribió la tragedia Götz von Berlichingen (1773). Junto al manifiesto Sobre el estilo y el arte alemán (1773), al que contribuyeron Goethe, Herder (con dos ensayos en los que elogiaba a Ossián y a Shakespeare) y otros, aquel drama inauguró el importante movimiento literario alemán conocido como Sturm und Drang (tormenta e impulso), precursor del romanticismo alemán. En 1774, y en pocos meses, Goethe escribió Las penas del joven Werther. La trágica historia se convirtió en la obra emblemática del Romanticismo. Aunque fue censurado por los sectores religiosos por justificar el suicidio, la novela tuvo una acogida sin precedentes; incluso Napoleón confesó haberla leído más de ocho veces. Estudió mineralogía, geología y osteología. Escribió poco durante los primeros diez años de su estancia en Weimar, si se exceptúan algunos magníficos poemas inspirados por Charlotte von Stein, entre los que se encuentran la lírica Canción nocturna del caminante y la balada El rey de los elfos. Comenzó la composición de algunas de sus obras más famosas, como el drama en prosa Ifigenia en Tauris (1787) y los dramas de carácter Egmont y Fausto, que luego sometería a cambios como resultado de su estancia en Italia desde 1786 hasta 1788. Goethe mismo esperó ser renombrado como un científico. La Biología ha reconocido su larga deuda hacia él, especialmente por el concepto de morfología, el cual es fundamental para la teoría de la evolución. Él pensó que su trabajo mas importante era Zur Farbenlehre, 1810, (La teoría de los colores), con la cual intentó desacreditar la ciencia newtoniana. Se ha dicho de él que fue el último hombre del Renacimiento porque la amplitud de sus conocimientos y la variedad de sus intereses lo emparentaron con figuras como Leonardo da Vinci o Miguel Ángel, por citar a dos genios absolutos y polifacéticos. El legado manuscrito del escritor y científico alemán Johann Wolfgang von Goethe forma parte desde 2002 del Patrimonio de la Memoria del Mundo de la UNESCO e incluye, entre otros manuscritos, una versión pasada a limpio de la segunda parte de Fausto y del Diván de oriente y occidente. Ingresó a la masonería el 11 de febrero de 1783, aunque para el escritor masónico Lorenzo Frau Abrines (en el Diccionario Enciclopédico de la Masonería, I, p.508), fue iniciado el 23 de junio de 1780, a los 31 años de edad en la logia “Amalia”, que abatió columnas dos años después. El 2 de marzo de 1782 Goethe fue elegido maestro al mismo tiempo que el duque Carlos Augusto y un tal Loder. Siguiendo a Frau, se sabe que el 23 de marzo de 1830 la logia «Amalia» celebró el aniversario masónico número 50 de Goethe, con cuyo motivo este compuso los versos titulados Para la Fiesta de San Juan de 1830. Fallecido Goethe el 22 de marzo de 1832 de un infarto agudo de miocardio, en Weimar, Alemania, la logia ofició la ceremonia de duelo el 9 de noviembre del mismo año.

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Abecedario

Guatemala, viernes 31 de agosto de 2018 Fotos: cortesía NASA/JPL-Caltech

Lo más complejo y raro del universo La astrónoma chilena María Teresa Ruiz está convencida de que existe vida inteligente fuera de nuestro sistema solar. Ganadora del Premio L’ORÉAL-Unesco “La Mujer y la Ciencia” en 2017, Ruiz lleva toda una vida observando y sorprendiéndose por la evolución de las estrellas, una actividad que compagina con clases en la universidad, charlas a niños y adultos, la edición de libros y la lucha por la igualdad de género.

Adeline Marcos * esde que empezó a mirar al cielo hace 50 años, a María Teresa Ruiz (Santiago de Chile, 1946) le maravilla su belleza como al principio. Pero una misma pregunta le sigue rondando por la cabeza: “¿Habrá personas varadas en algún planeta girando alrededor de una estrella lejana?”, plantea durante el EuroScience Open Forum (ESOF) celebrado en Toulouse el pasado mes de julio. Licenciada en Astronomía por la Universidad de Chile, Ruiz fue la primera mujer en realizar un doctorado en Astrofísica en la Universidad de Princeton (EE. UU.) en los años 70. Desde entonces, el estudio de la evolución de las estrellas ha centrado su trabajo. Enanas, supernovas y nebulosas han envuelto su carrera profesional, también marcada por la lucha por la igualdad de género. María Teresa Ruiz, que es la primera presidenta de la Academia de Ciencias de Chile, la primera mujer en ganar el Premio Nacional de Ciencias Exactas en su país y la actual directora del Centro de Excelencia en Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA), insiste en que hay que visibilizar a la mujer, hacer notar su presencia y otorgarle poder. Hasta ahora, junto a otras mujeres en Chile, la investigadora ha logrado que haya más presencia femenina en el Congreso y que las madres obtengan un permiso de maternidad opcional de 6 meses pagado por el Estado.

¿Algún día dejaremos de sorprendernos de que una mujer haga lo mismo que un hombre?

Espero que llegue a ser normal, pero cuando entré a estudiar Ciencias en la facultad en 1967, de los 120 alumnos, solo éramos una o dos mujeres. En la actualidad, hay un 30 por ciento de mujeres, y va aumentando. Ellas se consideran científicas y sus padres ya no cuestionan su decisión. Todo lo contrario, las animan y alimentan esa curiosidad y vocación llevándolas a mis charlas. Y ese es el testimonio más poderoso que puedo dar como mujer. Ahora puedes ser científica y pasarlo bien en la vida, tener familia, amigos y una vida social. Normalmente la idea de científico es la de un ser que primero es hombre, y segundo, es alguien socialmente “impedido”. Cuando es una científica que sale en las películas suele ser la mala. En realidad, un científico o una científica pueden ir al supermercado igual que todos.

¿Cómo ha vivido en su área la ola mundial de feminismo?

En Chile ha habido un gran movimiento en la universidad. Fue muy rápido porque a lo mejor ya se estaba gestando desde antes, pero con algunos casos de acoso sexual fue la gota que colmó el vaso. Ahora han aparecido casos de todo tipo. Cuando me preguntaban si yo había tenido problemas siempre decía que no, pero en realidad me las he arreglado para sobrevivir. Luego pensé en todos los momentos en los que


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la mitad. Me explicaron que el salario tenía una parte fija y otra de productividad (número de cursos realizados, trabajos publicados, etcétera) y, obviamente, con los permisos prenatales y el nacimiento mi actividad durante el año fue menor. Nadie se preocupó en darse cuenta de que yo en realidad había trabajado con suerte medio año. Cuando fui a reclamarlo al director del departamento, que era amigo mío, reconoció que era injusto, pero que no se podía hacer nada. Además me preguntó: “Pero no irás a tener otro chiquillo, ¿no?”

¿Qué le contestó?

Reconstrucción artística de una enana marrón, como la descubierta por María Teresa Ruiz.

me sentí mal por cómo me trataban o por lo que me pasó.

¿Recuerda alguno?

Siempre recordaré cuando estaba estudiando el doctorado en EE. UU. Eramos muy pocos, como dos o tres por curso cada año. Era muy elitista. Después me enteré de que yo fui la primera mujer en entrar a Princeton. Además de latinoamericana, era mujer. En el primer año se estudiaba en grupo y a mí nunca me invitaron, ni fui aceptada en ninguno de estos grupos. Yo lo justificaba pensando que hablaba mal inglés y que a lo mejor no era tan buena como ellos porque venían de Harvard o del MIT, y yo de la Universidad de Chile, y a lo mejor no tenía tan buena formación. Pero el segundo año mi inglés mejoró bastante y me iba muy bien en algunos cursos teóricos, y ya estaba acostumbrada a hacer las tareas sola. Un día vi a mis compañeros en una oficina tratando de resolver un problema muy difícil, de esos que si no comienzas bien no puedes nunca llegar a la solución. Yo ya lo había resuelto, entonces entré en la oficina porque ya nos conocíamos y traté de decirles lo que tenían que hacer. Cuando me di la vuelta, se habían ido y me habían dejado sola.

¿Y cómo reaccionó?

No me dio pena, sino la alegría más grande que he sentido, porque me quitó un peso de encima. Me di cuenta de que no era yo, sino ellos. No podían interactuar de igual a igual conmigo en las aulas. Esta experiencia me dejó claro que no hay que echarse la culpa, y que son ellos los que tienen el problema. A los dos años entró conmigo una norteamericana que era muy buena y andaba pegada a mí todo el día porque se sentía intimidada y no muy bien recibida en el grupo de colegas hombres.

¿Ha seguido sintiendo cierta discriminación?

Bueno, al año y medio de volver a Chile, decidimos tener un hijo, y cuando lo tuve me bajaron el sueldo. En una época particularmente miserable, cuando fui a cobrarlo tenía

Me quedé alucinando. No tuve otro hijo y quiero pensar que no fue por eso. Hoy día esto no sería aceptable, pero yo lo tuve que asumir y seguir adelante. Esa discriminación para mí fue la peor de todas porque fue por ser madre. Si las mujeres dejamos de tener hijos, ¿qué será de la humanidad? Además, está más que demostrado que los hijos de mujeres educadas siempre son educados. Los hijos de hombres educados pueden serlo o no. Por eso, se debería poner todo el apoyo en educar a mujeres para garantizar tener hijos educados.

En sus charlas afirma que el universo muestra nuestro pasado. ¿Cómo es eso?

Cuando miras al cielo muchas de las estrellas que ves ya no existen, murieron y todavía no nos ha llegado la noticia porque todo se mueve a la velocidad de la luz. Si hablamos de objetos muy lejanos, la información puede demorarse cientos de miles o millones de años en llegar para contarnos lo que pasó. Vivimos el día a día en un mundo que en el que no todo va al mismo tiempo. Cuando vemos ponerse el Sol, este ya lo hizo hace ocho minutos… En el universo, donde las distancias son gigantes, esto nos permite mirar al pasado. Cuando recibimos la luz de los objetos más lejanos que hemos logrado ver, estamos viendo cómo era el universo en ese momento, hace miles de millones de años. Así podemos reconstruir la historia del universo hasta ahora.

¿Qué puede el cielo enseñarnos sobre nosotros?

Los paleontólogos tratan de reconstruir la vida y el desarrollo de distintos seres vivos a partir de fósiles, pero nosotros la vemos directamente. A mí lo que me gustaría que se entendiera es que formamos parte de una especie, y que por mucho que queramos diferenciarnos, somos todos iguales. Nuestro destino como humanidad va a depender de lo que hagamos cada uno de nosotros. La gente piensa que estudiar el universo es ciencia-ficción, pero somos parte del universo, y somos lo más complejo y raro que se ha fabricado, la vida con conciencia. Formamos parte de una historia larga y tenemos trascendencia en la materia. No aparecimos así como así, somos el resultado del esfuerzo del universo. Somos una rareza…

Que sepamos…

Espero que no seamos los únicos (risas). Siempre hemos querido ser el centro del universo, del sistema solar, etcétera. ¿Pero, por qué tratamos de encontrar vida como la nuestra? Siempre buscamos planetas que se parezcan

a la Tierra, que tengan agua… Cuando no se conoce nada, siempre partes de algo conocido para descubrir cosas distintas. No sería raro que encontremos cosas totalmente diferentes a nosotros.

¿Cree entonces que no estamos solos en el universo?

Hace más de 30 años, cuando era estudiante, se pensaba que éramos el único sistema planetario que existía y que era una excepción. Hoy sabemos que lo normal es que las estrellas tengan planetas en torno a ellas porque es una consecuencia de cómo se forman. Gracias a ello, se conocen ahora miles de planetas alrededor de otras estrellas, pero de ahí a saber si tienen vida todavía nos falta un poco.

¿Algunos tienen condiciones para albergar vida?

Sí, pero no solo las condiciones tienen que ser adecuadas, también tienen que tener una estrella que tenga lo que tiene el Sol respecto a nosotros: una evolución bastante tranquila para darnos tiempo a evolucionar. Si el Sol hubiera tenido grandes llamaradas como otras estrellas no podría haber aparecido la vida en la Tierra. Ha estado más o menos tranquilo durante miles de millones de años y eso nos ha permitido evolucionar. Solo en nuestra galaxia hay 100 mil millones de estrellas y el Sol en realidad no tiene nada de especial. Muchas de ellas podrían parecerse a él. Además, en el universo hay 100 mil millones de galaxias, pero claro, comunicarnos con algunas de ellas será algo más complejo…

¿Porqué observar el cielo desde Chile?

Chile es un lugar único en el mundo para la observación astronómica. Lo primero es que desde el hemisferio sur se ven partes del universo distintas a las del norte. Además, todas las grandes civilizaciones tecnológicas están concentradas en el hemisferio norte, así que el cielo en el norte está bien estudiado. La suerte que tenemos en Chile es que el centro de nuestra galaxia está encima de nuestra cabeza; y se ven otras galaxias satélites que no se pueden observar desde el norte. Por eso se instalaron telescopios estadounidenses y europeos. El norte del país disfruta también de muchas noches despejadas respecto a otros países como Sudáfrica o Australia. Otra ventaja es que el cielo es muy estable y no tiene muchas turbulencias.

¿Cómo ha evolucionado la observación astronómica?

Cuando fui a doctorar a Princeton, en los años 70, Europa estaba lejos de la vanguardia en investigación astronómica. Los europeos venían con muchos retrasos y con una astronomía más clásica. Pero con las instalaciones del Observatorio Europeo Austral (ESO), en Chile, el panorama ha cambiado de manera impresionante en 10 o 20 años. Europa lleva ahora la vanguardia de la investigación astronómica gracias a que tiene los mejores laboratorios. La instrumentación es espectacular. Pero en este período también ha cambiado la manera de hacer astronomía. Ahora los estudios los realizan equipos con muchos científicos internacionales, y entre todos afrontan problemas mucho más grandes.

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“¿Habrá animalitos en otros planetas?”

El avance en la investigación astronómica se apoya, en buena medida, en el avance tecnológico.

Con telescopios como el James Webb y el ELT (Extreme Large Telescope) de 39 metros de diámetro, ¿qué se pretende encontrar?

Uno de los objetivos es estudiar planetas extrasolares, y eso sigue siendo muy sexy. Pero también se quieren estudiar los inicios del universo, que es un área de la que sabemos muy poco, y cuándo se formaron las primeras estrellas y cómo eran. Se tenía una idea preconcebida de ello, pero el radiotelescopio ALMA que tenemos en Chile ha ido cambiando los paradigmas, porque con él se encontraron objetos con estrellas formadas y elementos nebulosa –que fabrican las estrellas– mucho más lejanos en el tiempo y en el espacio. Es ahí donde hay un gran signo de interrogación: no sabemos cómo se fabricaron los elementos después del Big Bang. Por eso, yo siempre digo que construir instrumentos nuevos es como abrir la ventana a lo desconocido. Muchas veces te encuentras con cosas que no te imaginabas.

¿Así descubrió una de las primeras enanas marrones?

La enana marrón me salió a saludar. Había otros grupos de investigación, uno de ellos en Canarias, que sí las estudiaban y había varias candidatas. Lo sorprendente de la que yo encontré es que fuera brillante y que la hallara con un método con el que no debería de haber aparecido, porque no era el más indicado. En realidad yo estaba buscando cadáveres de estrellas, es decir, enanas blancas, frías y muy densas. Fue como un regalo, le tengo mucho cariño, pero me siento mucho más orgullosa del trabajo que he realizado durante décadas con las enanas frías.

¿Cadáveres de estrellas?

Cuando al Sol se le acabe todo el combustible, va a colapsar y quedar como una roca del tamaño de la Tierra, muy caliente al principio

La astrónoma chilena María Teresa Ruiz fue una de las invitadas especiales al EuroScience Open Forum (ESOF), celebrado en Toulouse en julio.

y por tanto brillante, pero poco a poco se va a ir enfriando y va a desaparecer. A mí me apareció por pura casualidad una de esas enanas frías y no sabía lo que era. Estaba comparando fotografías tomadas en su día con otras captadas un año antes buscando supernovas, nuevas estrellas, cuando me apareció este objeto que se movía de un lado a otro. Pude ver que lo que pasaba es que la estrella estaba muy cerca de nosotros y era muy rara porque no tenía nada de energía. Después de mucho investigar me enteré de que era una estrella muerta, de materia degenerada, que cuando está muy fría ya no tiene la huella digital ni del oxígeno, ni del hidrógeno, ni nada. A partir de ahí, empecé a buscar estos objetos a propósito para entender la evolución final de las estrellas más numerosas.

¿Qué le queda por saber?

¡Mucho! Ahora estoy trabajando con un grupo mayoritariamente de mujeres españo-

Además de Hijos de las estrellas (editorial Debate, 2017), María Teresa Ruiz ha escrito varios libros, entre ellos dos exclusivamente para niños como El universo: ciencia y ficción. ¡Que no te cuenten cuentos!, basado en preguntas realizadas por niños en las escuelas, las más difíciles de responder según ella. De hecho, dos la dejaron una vez sin respuesta… “Te preguntan desde las ganas de saber”, señala. La astrónoma les habla de los planetas extrasolares y de la búsqueda de vida extraterrestre, pero “a ellos no les interesa la vida en forma de bacterias”. “¿Habrá animalitos en otros planetas?”, le han llegado a preguntar a Ruiz. Esos mismos niños que protagonizaron su libro vuelven a aparecer con 12 o 13 años en el segundo Más universo, ciencia y ficción, esta vez hablando de temas científicos leídos en noticias. La historia transcurre con la misma dinámica, con la ciencia y la ficción de la mano. “Sin ficción, los niños no son capaces de soñar y de imaginarse cosas, y no tendremos nunca científicos o seres humanos valiosos”. María Teresa Ruiz cuenta con un club de fans numeroso, sobre todo entre las niñas de 10 a 13 años, pero “yo ya no seré habitante de este planeta cuando esas niñas entren en masa para ser astrónomas” concluye. *Sinc las para saber cómo se forman las enanas café (o marrones), porque existía la idea de que se podían formar como los planetas —ya que algunas de ellas giran alrededor de otras estrellas y otras solas, como la que yo encontré. Tratamos de entender con el telescopio ALMA si lo hacen por colisión como los planetas o por colapso como las estrellas.


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Hemeroteca del Diario de Centro América

Darwin, predecesor de la baronesa Wagner DCA, 15 de junio de 1935.- En las islas Galápagos, la legendaria baronesa austriaca Eloise de Wagner, heroína de un sombrío drama, tuvo un predecesor ilustre: el gran naturalista Carlos Darwin, que permaneció, hace un siglo, durante 5 semanas en el misterioso archipiélago, exactamente del 15 de septiembre al 20 de octubre de 1835. La aventura de la supuesta baronesa en las Galápagos es el drama del mundo desengañado, vencido, agonizante. Carlos Darwin buscó el origen del drama que vive la humanidad. Es, en efecto, en el archipiélago ecuatoriano en donde el ilustre sabio parece haber concebido las grandes líneas del sistema que iba a formular en El origen de las especies. Fue el 27 de diciembre de 1831 que Darwin se embarcó en Devonport a bordo del Beagle, una

nave de 10 cañones, tipo de pequeños navíos que los marineros de la época denominaban “ataúdes”, en razón de la enojosa costumbre que tenían dichas embarcaciones de irse a pique cuando hacía mal tiempo. No por ello dejó de dar la vuelta al mundo en poco menos de 5 años. El Beagle estaba, en efecto, de regreso en Falmouth el 2 de octubre de 1836. Se trataba de una expedición hidrográfica alrededor de Sudamérica, atravesar el océano Pacífico, reconocer las costas de Nueva Zelandia y de Australia, el Cabo de Buena Esperanza y de nuevo las costas de Brasil. Este viaje, dirá más tarde Darwin, “ha sido el acontecimiento trascendental de mi vida y de mi carrera”. Es, sobre todo en las Galápagos, donde se dio cuenta de la transformación progresiva de las especies.


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Reporte en V

Guatemala, viernes 31 de agosto de 2018 Fotos: Archivo

Un equipo internacional de científicos ha logrado secuenciar con un detalle sin precedentes el genoma del trigo harinero, un alimento ampliamente cultivado en todo el mundo y esencial para la humanidad. El avance servirá para producir trigos más resistentes y con mayor rendimiento. Sinc*

El genoma del trigo El trigo se cultiva desde hace milenios y sigue siendo, después del maíz y el arroz, uno de los cereales más importantes para el consumo humano.

ás de 200 científicos de 73 institutos de investigación en 20 países, pertenecientes al Consorcio Internacional para la Secuenciación del Genoma del Trigo (International Wheat Genome Sequencing Consortium, IWGSC), han logrado secuenciar el genoma del trigo harinero, uno de los cultivos esenciales en la historia de la agricultura y ampliamente difundido en la actualidad. El trabajo, que sigue a otros estudios preliminares menos precisos, se publicó en la revista Science y servirá para facilitar la producción de variedades de trigo más adaptadas a los retos climáticos, con mayores rendimientos, mejor calidad nutricional y más sostenibles. El primer artículo presenta el genoma de referencia de la variedad de trigo harinero Chinese Spring. La secuencia ordenada de ADN para los 21 cromosomas del trigo constituye la secuencia genómica de mayor calidad producida hasta la fecha para el trigo, y es el resultado de 13 años de investigación colaborativa internacional.

Cultivo clave

La investigadora Pilar Hernández, del Instituto de Agricultura Sostenible de Córdoba — que ha participado en el estudio—, explica los detalles: “En este trabajo se ha analizado la distribución y el contexto genómico de elementos codificantes y no codificantes a lo largo de los 21 cromosomas del trigo, correspondientes a sus tres subgenomas (A, B, y D)”. “Se ha conseguido una cobertura del 94 por ciento del genoma, con 107 mil 891 genes —continúa la experta—, lo cual ha permitido establecer un atlas de expresión génica del trigo y descubrir redes de genes que se expresan de manera coordinada en los diferentes tejidos y estadíos de desarrollo de este cereal”. Como cultivo clave para la seguridad alimentaria, el trigo es el alimento básico de más de un tercio de la población mundial, y supone casi el 20 por ciento del total de calorías y proteínas consumidas por el ser humano en todo el mundo, más que cualquier otra fuente de alimento. Igualmente, constituye una fuente importante de vitaminas y minerales. Para poder satisfacer la demanda futura de alimentos para una población mundial estimada en 9 mil 600 millones de habitantes, en 2050, resulta necesario incrementar la producción de trigo en un 1.6 por ciento anual.


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Cereal etíope sin gluten

Para preservar la biodiversidad, los recursos hídricos y el suelo, la mayor parte de este incremento debe conseguirse mediante la mejora de las variedades y el manejo del cultivo en los terrenos ya dedicados a este fin, en lugar de dedicar nuevas tierras para ello. “Con la secuencia del genoma de referencia que se acaba de completar, los mejoradores del trigo tienen a su disposición nuevas herramientas para afrontar estos retos. Podrán identificar más rápidamente genes y elementos reguladores subyacentes a caracteres agronómicos complejos como la productividad, calidad del grano, resistencia a enfermedades y tolerancia a condiciones ambientales desfavorables, para producir variedades de trigo más sostenibles”, detalla Hernández. “Se han podido describir en detalle familias de genes muy complejas en trigo, ya que se han duplicado y expandido en esta especie, responsables de la adaptación al ambiente y de la calidad del trigo. Con este recurso comunitario se establecen las bases para acelerar la investigación en trigo y sus aplicaciones, a través del avance en el conocimiento de la biología del trigo y de la mejora facilitada por la genómica”, añade la investigadora. Los autores esperan que el hecho de disponer de un genoma de referencia de gran calidad aporte un fuerte impulso a la mejora del trigo en las próximas décadas, con beneficios parecidos a los obtenidos en maíz y arroz cuando se publicaron sus secuencias de referencia.

Base de datos

Durante mucho tiempo, la secuenciación del trigo harinero se consideró como una tarea imposible debido a su enorme tamaño —cinco veces mayor que el genoma humano— y complejidad, ya que el trigo harinero posee tres subgenomas y más del 85 por ciento del genoma está formado por elementos repetidos. Además de la secuencia de los 21 cromosomas, el artículo presenta la ubicación exacta de 107 mil 891 genes y más de 4 millones de marcadores moleculares, así como información sobre secuencias entre genes y marcadores que contienen elementos reguladores que influyen en la expresión de los genes. Todos los recursos de la secuencia de referencia del consorcio IWGSC están disponibles en su repositorio de datos en Unité de Recherche Génomique-Institut National de la Recherche Agronomique, en Versalles (Francia), así como en otras bases de datos científicas internacionales, como GrainGenes y EnsemblPlants. *Servicio de información y noticias científicas

Un equipo de científicos españoles y etíopes han confirmado en un estudio, publicado en Carbohydrate polymers, la idoneidad de la harina de tef, un cereal sin gluten que constituye el principal alimento de Etiopía, como ingrediente en la formulación de nuevos alimentos a base de cereales. “El tef es un cereal sin gluten, rico en fibra y en minerales como hierro, calcio, magnesio, manganeso, potasio y zinc, a los que se atribuye parte de su interés nutricional”, explica Felicidad Ronda, coautora del estudio e investigadora en la Universidad de Valladolid (UVa), España. Asimismo, la composición de proteínas ofrece un excelente equilibrio entre los aminoácidos esenciales, destacando la presencia de lisina, inexistente o escasa en otros cereales como el trigo o la cebada. Por ello, el tef se considera un ingrediente particularmente adecuado para la industria de alimentos infantiles y de poblaciones vulnerables, por su elevado valor nutricional. Sin embargo, “es un cereal muy poco conocido con gran diversidad de variedades, escasamente caracterizadas”, recuerda la investigadora, quien destaca que el objetivo del estudio ha sido profundizar en las características físico-químicas y nutricionales de la harina de tef de diferentes variedades, con el fin de establecer su adecuación como ingrediente en el desarrollo de productos alimentarios saludables, de alto valor nutricional, tanto destinados a consumidores con intolerancia al gluten como a consumidores sanos. Los científicos también han estudiado sus posibilidades de aplicación y ventajas nutricionales, para facilitar su empleo en Europa. “En los últimos años la enorme demanda de alimentos funcionales, dietéticos y para colectivos con intolerancias o alergias alimentarias en los países más desarrollados ha hecho que el cultivo del tef se expanda, desde Etiopía hacia Europa, Estados Unidos y otras partes del mundo”, dice Ronda. En este momento, España se sitúa entre los países líderes en la exportación de tef para consumo

humano y en producción del cereal en el mundo occidental. “Castilla y León, y principalmente Zamora, León y Valladolid están entre las principales provincias productoras de tef en España, y la única empresa que comercializa tef para alimentación humana es de Zamora”, apunta la experta. La investigación se ha centrado desde 2011 en la tesis doctoral de Workineh Abebe, científico del Instituto Etíope de Investigación Agrícola (EIAR, por sus siglas en inglés). El trabajo se ha dividido en dos grandes bloques. Por un lado, los científicos caracterizaron las propiedades tecnológicas y de manejo de harinas de variedades controladas de tef. Las variedades empleadas se seleccionaron en función del año de aparición, del color y de su popularidad entre agricultores y consumidores. Del mismo modo, se han utilizado dos sistemas de molienda diferentes. Los resultados obtenidos se compararon con los de harinas más convencionales, como la de trigo y la de arroz, la más empleada en la elaboración de productos sin gluten. Por otro lado, los investigadores realizaron estudios de aplicación de las harinas de tef a usos alimentarios, como geles utilizados en la elaboración de cremas, postres, salsas y panificación. Finalmente, se llevaron a cabo determinaciones químicas y nutricionales en las harinas y en los productos elaborados, como el contenido en antioxidantes y sustancias bioactivas. Los resultados no solo determinaron la idoneidad de la harina de tef, como ingrediente en la formulación de nuevos alimentos a base de cereales. También comprobaron que la accesibilidad del almidón al ataque de las enzimas propias del proceso digestivo es inferior en la harina de tef que en las harinas de referencia, sobre todo que en la harina de arroz, así como la presencia de azúcares libres en el tef que le otorgan un sabor dulce característico y un potencial para desarrollar productos con este sabor. El objetivo ahora es estudiar otras variedades de tef y otras aplicaciones.

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Contando el tiempo

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Frobenius: andanzas de La asirióloga Rocío Da Riva ha reconstruido el plan secreto del arqueólogo germano Leo Frobenius para lanzar a los musulmanes etíopes y sudaneses a una guerra santa contra los británicos en la Primera Guerra Mundial. El nombre de la misión era Cuarta Expedición Alemana de Investigación en África Central. Pablo Francescutti * Una Yihad islámica organizada por la cristiana Alemania con el fin de debilitar a la también cristiana Gran Bretaña? Por paradójico que parezca, tal fue el propósito de una de las acciones de espionaje más rocambolescas de la Primera Guerra Mundial. Dirigida por el arqueólogo germano Leo Frobenius, y disimulada con el inocente nombre de Cuarta Expedición Alemana de Investigación en África Central, tuvo por cometido sublevar a etíopes y sudaneses contra las fuerzas inglesas desplegadas en Sudán y Egipto, y de ese modo amenazar su control del Canal de Suez. Los entresijos de la operación fueron expuestos por Rocío Da Riva, asirióloga de la

Una de sus grandes contribuciones a la antropología alemana, fue acuñar el término Kulturkreise (círculos culturales), además, estimuló la “escuela morfológica”.

Fotos: Archivo

Universidad de Barcelona (UB), en una conferencia dictada en el Museo Arqueológico de Madrid. En una entrevista refirió cómo, por azar, se vio tentada a colmar las lagunas de una misión de la que se habló mucho y de la que se sabía muy poco. Apenas se conocía que, al estallar la Primera Guerra Mundial, “Frobenius, amigo del káiser de Alemania, obtuvo su apoyo para aplicar sus conocimientos africanos en pos de un objetivo oficial (transportar correo a la legación alemana en Adís Abeba, Abisinia) y de otro secreto: organizar la guerra santa contra los ingleses”, rememora Da Riva. Por aquel entonces, contaba 41 años y se hallaba en la cúspide de su fama. De formación autodidacta, había descollado por su exploración del África Central y por su Decamerón Negro, una antología de hazañas guerreras y amorosas recogidas de la tradición oral del Sahel. En su currículum lucía además su aportación al difusionismo, la teoría que atribuye la evolución cultural a la irradiación de invenciones desde unas pocas zonas creadoras, junto con las manchas producidas por el afán de notoriedad que le llevó a situar la Atlántida en Nigeria, y su implicación en el expolio del patrimonio africano. Tal era el bizarro personaje cuya misión encubierta la investigadora se propuso desenterrar.

Una pesquisa en archivos

A estas alturas una pregunta se impone: ¿cómo acaba una asirióloga metida en esas aventuras de capa y espada? “Por casualidad”, responde. “En 2007, me hallaba en el Instituto Frobenius de Frankfurt recabando datos sobre la arqueología alemana en Irak. Si bien de esta no encontré nada, me mostraron sus fondos relativos a Arabia, incluido un dosier reservado acerca de la expedición”. El hallazgo picó su curiosidad. Su siguiente paso fue una visita al Foreign Office en Londres. “Tuve acceso a los archivos desclasificados sobre el seguimiento que la diplomacia británica hizo de Frobenius”. Tomándose la pesquisa como un hobby (su objeto de estudio son las inscripciones babilónicas), publicó un artículo con lo averiguado en Frankfurt y Londres. Al poco tiempo, Dario Biocca, un historiador italiano, le aportó la pieza que faltaba: los documentos clasificados de su país referidos a Mario Passargue, un compatriota que participó del contingente de espías. “En 2010, regresé al Instituto Frobenius y me entregaron material adicional sobre la misteriosa expedición”, recuerda Da Riva, y pudo terminar de reconstruir su audaz periplo.

De Berlín a Eritrea

En su libro Arqueólogos, etnólogos y espías recoge que, a fines de 1914, Frobenius se puso en marcha, no sin antes “ser condecorado y equipado con una bonita suma de dinero y un cargamento de medallas para regalar a quienes le ayudaran en su tarea”. Partiendo de Berlín, él y sus hombres se desplazaron por línea férrea

Leo Viktor Frobenius nació el 29 de junio de 1873. Fue un etnólogo y arqueólogo alemán nacido en Berlín que se orientó al estudio de la cultura africana.

hasta Estambul, y desde la capital otomana, atravesaron Anatolia, Siria, Palestina y Arabia. Alternando tren y lomo de dromedario, alcanzaron las costas del Mar Rojo. A la manera de T. E. Lawrence, los 17 aventureros se pusieron atuendos y nombres árabes con la intención de pasar desapercibidos; pero de nada les valió, pues los británicos los detectaron a su paso por la península arábiga y dieron la voz de alarma. Cuando cruzaban el mar Rojo, “tuvieron que esconderse en las letrinas del barco para burlar a los marineros franceses”, relata Da Riva. Por los pelos lograron desembarcar en Massawa, un puerto eritreo bajo dominio italiano. Para las autoridades coloniales, explica la profesora, la presencia de Frobenius era un serio incordio. Temían que los aliados hicieran de ella un casus belli que amenazara la neutralidad de Italia; máxime después de descubrir en su equipaje panfletos convocando a la guerra santa. La noticia llegó al parlamento de Roma, y la cancillería alemana se vio obligada a atajar el escándalo; dio por abortado el asunto y negoció con italianos, ingleses y franceses el retorno de los expedicionarios. Genio y figura hasta el fin, Frobenius se jactó ante la prensa de haber debilitado la influencia de la Royal Navy sobre Arabia y acrecentado la lealtad de los árabes a las autoridades otomanas. No hacía falta más para confirmar las sospechas sobre su condición de agente secreto. El fiasco no acabó con la carrera del excéntrico personaje. En su calidad de etnólogo, “fue requerido por el Gobierno para mediar con los prisioneros de guerra magrebíes detenidos en un campo de concentración cercano a Berlín, donde se alzó la primera mezquita en suelo


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Guatemala, viernes 31 de agosto de 2018

el arqueólogo espía un Lawrence de Arabia y no un Frobenius de Sudán. Que dicha estrategia continúa hasta hoy lo prueba la Yihad fomentada por la CIA en Afganistán contra los soviéticos, aunque con Bin Laden el tiro le salió por la culata. El único ganador claro ha sido la literatura de espionaje, que utilizó esas operaciones como materia prima. De hecho, los términos “Gran Juego” los acuñó Rudyard Kipling en su novela Kim; y “los planes germanos para una rebelión islámica en el Cáucaso inspiraron el relato Greenmantle a John Buchan, padre del thriller político”, señala Da Riva, devota lectora de esas mixturas de realidad y ficción.

Cantera de espías

Vivió allí 10 años y dedicó 25 al estudio de las costumbres y cultura de los africanos, recopiló más de 12 mil fotografías, grabados, piezas y una completa biblioteca.

Su primer trabajo científico (Origen de las culturas africanas) fue en 1898. Ese año creó el Afrika Archiv en Berlín. Y ya no hubo descanso. “La voz de África”, le llamaban algunos.

alemán”, prosigue Da Riva. Posteriormente, fue invitado a dictar conferencias en la Residencia de Estudiantes de Madrid, en 1924. Sus andanzas africanas y su visión de la expansión de la cultura por el orbe fascinaron a Ortega y Gasset, quien acogió sus ideas en la Revista de Occidente.

El gran juego

Poco después del retorno de Frobenius, en Arabia estalló la insurrección beduina liderada por T. E. Lawrence. ¿Por qué el británico triunfó donde el alemán fracasó? “Hubo demasiada improvisación de su parte”, sostiene Da Riva. “No hablaba árabe, y, por lo tanto, dependía de los intérpretes locales; tampoco conocía el terreno, y encima la población autóctona no veía con buenos ojos las comitivas tuteladas por los turcos, a quienes consideraba sus opresores”. El fracaso, en última instancia, hunde sus raíces en las circunstancias del llamado Gran Jue-

go: las intrigas europeas por el control de Asia Central a lo largo del siglo XIX. Unos y otros atizaban en beneficio propio los sentimientos nacionales y religiosos de los asiáticos: los británicos azuzaban a los musulmanes del imperio zarista contra Moscú, y los rusos procedían a la inversa con afganos, pakistaníes e indios. Los alemanes se sumaron en la Primera Guerra Mundial con su Yihad made in Germany. “Berlín había activado proyectos similares al de Frobenius sin coordinarlos”, advierte Da Riva. “Se creó una situación caótica, dando pie a que los turcos se quejaran de los numerosos espías que pululaban dentro de sus fronteras, algunos disfrazados de cómicos de la legua árabes”. En esa partida los británicos jugaban con gran ventaja, pues llevaban décadas formando expertos en la geografía y cultura de esos territorios. El factor humano no se improvisa de la noche a la mañana. Eso explica que hubiera

Frobenius y Lawrence fueron solo dos de los muchos arqueólogos reclutados por el espionaje. El segundo hizo sus pinitos participando de excavaciones en Siria con el propósito de vigilar la construcción del ferrocarril entre Berlín y Bagdad. Durante la guerra, su compatriota Gertrud Bell espió a las tribus árabes de Basora. Los estadounidenses no se quedaron atrás. Por esos mismos años, el experto Sylvanus Morley buscaba agentes y radioemisoras alemanas en Centroamérica so pretexto de un tour fotográfico de vestigios mayas, revela el antropólogo David Price. En la II Guerra Mundial, el arqueólogo de Harvard, Samuel Lothrop, se alistó en el FBI para seguir las actividades alemanas en Perú mientras estudiaba cacharros antiguos en el Museo Nacional de Lima. ¿Qué tenían los profesionales del pico y la pala que les hacía aptos para tales labores? “En esa época eran muy pocos los occidentales que recorrían el mundo, y entre los más experimentados sobresalían los geólogos, arqueólogos, naturalistas, etnólogos…”, evoca Da Riva. Además de su patriotismo, poseían cualidades valiosas para el espionaje, como la capacidad para “moverse fácilmente por las fronteras y zonas interiores, observar el movimiento de tropas, la distribución de bases y pertrechos militares, e incluso cometer sabotaje. Además, muchos habían sido entrenados en descifrar lenguas muertas, una habilidad muy útil para elaborar mensajes en clave”, analiza Price. A juicio de este académico, el espionaje en el trabajo de campo puede entrañar un peligro real para los demás colegas. “Las asociaciones profesionales deberían insistir en que los arqueólogos abjuren de sus conexiones con las agencias de inteligencia en aras de la seguridad de ellos y de sus compañeros”. Por su parte, Da Riva entiende que el doble juego y sus apasionantes peripecias distorsionan la visión de su disciplina. “Ni Indiana Jones ni Lara Croft tienen mucho que ver con un arqueólogo actual”, afirma con rotundidad. “En nuestro oficio hay mucho trabajo de logística y preparación previa, algo completamente ajeno al comportamiento improvisado del arqueólogo de Hollywood, presto a ponerse el sombrero y subir sin más a un avión rumbo a un destino exótico”. *Sinc

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Tragaluz

Guatemala, viernes 31 de agosto de 2018 Fotos: Archivo

Imagen de En realidad, nunca estuviste aquí.

El talento indivisible:

¿existe el punto de vista femenino?

Que una película o una novela sean obra de una mujer quizá no tenga nada que ver con una visión colectiva de la realidad.

Alberto Olmos*

esde que ver películas ya no obliga a trasnochar ni a hacer cola en la filmoteca, ni a desplazarse al centro para comprar un DVD, me pasa que veo muchas más películas, pero ya no memorizo quién las dirige. Muchas veces no me quedo ni con el título de la película que acabo de ver en Nexflix o HBO, ni aunque me haya gustado mucho. El otro día vi En realidad, nunca estuviste aquí, por ejemplo, una película muy violenta que había dirigido un fulano. A los que llevamos sin golpearnos desde una tarde de 1989, lo que más nos gusta en esta vida es ver películas violentas. Sabiendo que iba a serme imposible recordarlo, copié el nombre de su director en IMDB (Internet Movie Database, es una base de datos en línea que almacena información relacionada con películas, personal de equipo de producción, actores, series de televisión, programas de televisión, etcétera), para averiguar si había visto alguna otra película suya. El nombre del director era Lynne Ramsay. Era una directora.

Lo supe por la foto que acompañaba su perfil. Me entró un subidón importante, en ese mismo momento. Llevo todo este año dándole vueltas a la queja feminista de que el cine es machista, de que no hay directoras y de que, por ello, escasean los papeles importantes para las actrices. Las vueltas que le doy a esta filípica —por lo demás, bastante sensata— tienen que ver con eso que se desliza a veces sobre un “punto de vista femenino” o una “mirada femenina”, que se echa de menos. Yo creo, la verdad, que esa mirada femenina no existe.

Química narrativa

Quiere decirse que no hay ni una visión del mundo ni una necesidad de contar historias que se bifurquen y tengan como resultado obras de creación antagónicas y complementarias. Quiere decirse que esa “mitad de la imaginación” que algunas muy respetables activistas, debo decirlo, adjudican a las mujeres forma parte de una suma que no sale. No hay dos mitades de la imaginación, como no hay dos mitades del talento.


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Guatemala, viernes 31 de agosto de 2018

Toda la imaginación y todo el talento son de unos pocos, como el dinero, la belleza y la suerte. Que esos pocos sean hombres o mujeres resulta irrelevante a efectos artísticos, que son los efectos que aquí trato de acotar. Un test interesante sería proponer a un puñado de jóvenes que se dedicaran a ver dos películas muy similares, La noche más oscura y Sicario, y decirles que sólo una de ellas fue dirigida por una mujer. Los jóvenes tendrían que averiguar cuál, y dar argumentos. No hay química narrativa capaz de descomponer estos dos largometrajes en un puñado de planos, diálogos o trucos de montaje que lleven a averiguar fundamentadamente que La noche más oscura fue dirigida por una mujer y Sicario por un hombre, como así sucedió. Igualmente, es imposible defender como evidente que Drive fue dirigida por un varón y En realidad, tú nunca estuviste aquí —de pathos idéntico— por una mujer. Ni Kathryn Bigelow ni Lynne Ramsay proponen una “mirada femenina”, o no más femenina que la que proponen Denis Villeneuve o Nicolas Winding Refn. De hecho, siempre habrá más diferencias entre el cine de Quentin Tarantino y el de Lasse Hallström, que entre el cine de una directora y el cine de un director, tomados así en general.

La crítica ha coincidido en señalar a En realidad... como una cinta sorprendente.

Que los hay, los hay

Hay directores que cuentan historias de mujeres (Woody Allen, Pedro Almodóvar) y hay directoras que cuentan historias singularmente viriles (la misma Kathryn Bigelow). Lo que no hay, hasta nueva orden, son directores o directoras que se olviden de su vocación estrictamente personal y se pongan a hacer el cine que no se sabe quién cree que deben hacer. A lo mejor una mujer quiso ser directora porque le obsesionaba la figura del padre y, al analizar la figura del padre, dedica todas sus películas, relegando a las mujeres a papeles secundarios. Eso es arte: una obsesión, no una estadística. Mi apuesta o creencia es perfectamente linchable, pero ahí va: no falta nada en el cine, en la literatura, en el arte. Falta, sí, autoría femenina, pero no personajes femeninos complejos, historias de mujeres, relaciones de madres con hijas. El primer best seller de la la industria editorial tal y como la conocemos fue Pamela (1740), de Samuel Richardson, donde una criada contaba en forma epistolar su resistencia al acoso del señor de la casa donde trabajaba. Todo lo ha explorado ya la literatura o el cine, todo lo está explorando, nuestro día a día y el día a día de los que vengan. Estoy seguro por ello de que si decretáramos que sólo las mujeres podrán dirigir películas desde el año 2019, para el año 2025 —después de unos primeros años de abusiva inclinación—, el cine sería exactamente igual al que vemos hoy, con sus Tom Cruise, con sus James Bond, con sus Jennifer Lawrence y con sus Catwoman. Con sus Drive y sus Lilya Forever.

Para muestra, un botón

Todo esto se me ha hecho evidente, y ya digno de que ustedes me lo lean, después de leer a mi vez Honrarás a tu padre y a tu madre (Anagrama), de Cristina Fallarás. Sus primeras cien páginas son exactamente lo que yo considero buena literatura, buenísima prosa de esta autora, española, por más señas. Vale decir que Fallarás es un personaje difícil de tragar a nada

que uno descrea del histrionismo como virtud periodística, pero su libro —qué le vamos a hacer— es espléndido. Pero su calidad, su timbre, sus recursos retóricos son indistinguibles de los que utilizaba Francisco Umbral, de los que encontramos en Ordesa, de otro peninsular, Manuel Vilas, y hasta de algunas páginas de Camilo José Cela. Es la prosa madre de la literatura española, que viene de Quevedo; es ese gusto por la aliteración (“cadáveres grises bañados en miedo movidos como peleles por los vaivenes del vehículo”), por la enumeración dispar (“vida familiar decorada con geranios y pan caliente”) o la greguería (“cuántas cuantísimas botas caben en las botas militares”).

Metáfora feliz

“Las letras de la palabra casa dibujaron en el aire un hueco donde existir”. ¿Quién podría asegurar que esta memorable frase ha sido escrita indudablemente por una mujer y no por un hombre? ¿Qué mirada femenina hay, en suma, en la metáfora feliz? Sin embargo, el libro de Fallarás, ocultando el nombre de su autora, podría ser acusado perfectamente de cipotudo (adjetivo cada vez más calamitoso, por cierto, y que se refiere a una forma “viril y rimbombante” de hablar y escribir de algunas personas), de patriarcal (en la narración se apela a las mujeres como “su hembra” varias veces, mientras que el varón es “su hombre”); en fin, de lo que ustedes quieran. De modo que la feminista Fallarás habría publicado un libro estéticamente machista, si no fuera porque lo firma ella. Piénselo. *

onfidencia

Joaquin Phoenix es un monstruo de la interpretación que además lleva años demostrando tener muy buen ojo para los papeles que acepta.

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Ventanas

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Bienvenidos a la Edad Megalayense La historia oficial de la Tierra tiene un nuevo capítulo.

BBC* os geólogos acaban de clasificar los últimos 4 mil 200 años como una edad definida en la historia de nuestro planeta. La nueva era geológica se llama Edad de Megalaya o Megalayense, y comenFotos: Archivo

zó cuando una gran sequía afectó numerosas civilizaciones. La nueva clasificación significa que deberá actualizarse la célebre Carta Internacional Cronoestratigráfica, el famoso diagrama sobre la historia geológica de la Tierra, que se enseña a escolares en todo el mundo. Pero la decisión anunciada recientemente por la Comisión Internacional de Estratigrafía de la Unión Internacional de Ciencias Geológicas ha causado sorpresa y controversia en la comunidad científica. Varios investigadores aseguran que no hubo suficiente debate desde que un estudio planteó la posibilidad del Megalayense, hace 7 años.

Sequía de 200 años

El mejor registro de la Edad Megalayense puede verse en capas de estalagmitas o depósitos de minerales en cuevas en Megalaya, un estado en el noreste de India.

Los geólogos dividen los 4 mil 600 millones de años de la historia terrestre en franjas temporales. Cada una corresponde a un evento significativo, como la separación de continentes, cambios dramáticos en el clima o el surgimiento de ciertas especies de plantas o animales. Actualmente vivimos en la época geológica del Holoceno, que incluye todo lo sucedido desde hace 11 mil 700 años, cuando un gran calentamiento puso fin a la última Edad del Hielo. Pero el Holoceno mismo fue dividido ahora en edades por la Comisión Internacional de Estratigrafía. Cada una de esas edades marca cambios dramáticos en el clima del planeta. La más reciente, Megalayense, va desde hace 4 mil

El Antropoceno y la agricultura

La Época Holocena es el período actual de tiempo geológico. Otro término que se usa a veces es la Época del Antropoceno, porque su característica principal son los cambios globales causados por la actividad humana. Sin embargo, este término puede ser engañoso; los humanos modernos ya estaban bien establecidos mucho antes de que comenzara la época. La Época Holocena comenzó entre 12 mil y 11 mil 500 años al final de la Edad de Hielo en el Paleolítico, y continúa hasta hoy. Cuando la Tierra entró en una tendencia de calentamiento, los glaciares del Paleolítico tardío retrocedieron. La tundra dio paso al bosque. A medida que el clima cambió, los mamíferos más grandes que se habían adaptado al frío ex-

tremo, como el rinoceronte mamut y lanudo, se extinguieron. Los seres humanos, que alguna vez dependieron de estos “megamamíferos” para la mayor parte de sus alimentos, cambiaron a un menú de menor tonelaje y aumentaron la recolección de materiales vegetales para complementar su dieta. La evidencia indica que hace 10 mil 800 años el clima sufrió un brusco y frío cambio que duró varios años. Los glaciares no regresaron, pero las piezas de cacería y las plantas pudieron haber sido escasas. Cuando las temperaturas comenzaron a repuntar, la población humana aumentó y comenzamos a inventar los procesos que cambiarían el planeta para siempre. La agricultura es una de las principales formas en que la actividad huma-

na ha impactado al planeta. En 8000 antes de Cristo, el cultivo de trigo, cebada y otras plantas se había extendido desde sus orígenes en la Media Luna Fértil a través de gran parte del mundo indoeuropeo. La domesticación de ovejas, cabras y ganado comenzó casi al mismo tiempo. En América Central y del Sur, las plantas más comúnmente domesticadas fueron el maíz, las calabazas y los frijoles. La agricultura parece haber tenido un comienzo posterior en Asia. La evidencia actual sugiere que esta actividad pudo haberse introducido en China mediante el comercio con tribus indoeuropeas, aunque parece haber sido común en el momento del comienzo de la dinastía Shang, alrededor de 1675 antes de Cristo.


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dos de dos sondeos distintos en el centro de Groenlandia, a profundidades de mil 492 y mil 228 metros, respectivamente. El otro nombre, Norgripiense, alude a uno de esos sondeos en Groenlandia llamado NGRIP1 (North Greenland Ice core Project nº 1).

Megalaya, un estado en India

Algunos científicos creen que el impacto de la humanidad en el planeta es el cambio más importante que debería ser reflejado en una nueva era.

El nuevo diagrama fue publicado inicialmente en inglés, por la Comisión Internacional de Estratigrafía.

200 años hasta el presente, y comenzó con una sequía cuyos efectos se hicieron sentir durante 200 años. La sequía provocó el colapso de civilizaciones y migraciones en Egipto, Grecia, Siria, Palestina, Mesopotamia, el Valle del Indo y el del río Yangtsé. Los científicos creen que esta sequía devastadora fue causada probablemente

por cambios en la circulación oceánica y atmosférica.Además del Megalayense, las otras dos subdivisiones del Holoceno son Groenlandiense (11 mil 700-8 mil 300 años antes del presente) y Norgripiense (8 mil 300-4 mil 200 años). Estas fases fueron definidas mediante cambios climáticos globales registrados por marcadores isotópicos en núcleos de hielo extraí-

Para que una fase sea clasificada como distinta es necesario que refleje algún cambio de impacto global y que sea asociado a alguna roca o sedimento que la muestre en forma clara. El límite, por ejemplo, que hace 66 millones de años marcó el cambio del período Cretácico al Terciario puede verse en trazas del elemento iridio en sedimentos. Este metal se esparció por el planeta tras el impacto del asteroide que aniquiló a los grandes dinosaurios. En el caso del Megalayense, el mejor registro puede verse en capas de estalagmitas o depósitos de minerales en cuevas en Megalaya, un estado en el noreste de India. “Ahora es oficial” Algunos científicos cuestionan el impacto de los cambios en el clima usados en la nueva clasificación, y aseguran que esta es prematura. Varios geólogos también cuestionaron que se aprueben nuevas subdivisiones mientras se debate una posible nueva fase que refleje el impacto de los seres humanos en el planeta. Esta fase ha sido llamada tentativamente Antropoceno, y se investiga actualmente cuál sería su definición precisa e inicio. “Luego del estudio, hace siete años y la consideración por varios comités, hacen un anuncio repentino y cambian el diagrama”, dijo Mark Maslin, profesor de Geografía de University College London y uno de los principales científicos en el debate sobre el Antropoceno. “Ahora es oficial, estamos en una nueva edad. ¿Quién lo diría? Tenemos ahora definiciones que (…) tal vez van en contra de lo que la mayoría de los científicos ve como el cambio más importante en la Tierra en los últimos 10 mil años”. Jonathan Amos*

Guardar el CO2 bajo tierra

El Acuerdo de París refrendado en 2015 estableció el compromiso de limitar el incremento de la temperatura media global en un máximo de 2 ºC para combatir el cambio climático. Este pacto pide a los 195 países firmantes que reduzcan las emisiones de CO2 a la atmósfera derivadas de la actividad industrial, la generación de energía eléctrica, la calefacción o el transporte. La captura de estas emisiones y la garantía de que el CO2 puede ser almacenado de forma segura bajo tierra es crucial para poder proteger con éxito la atmósfera y frenar el calentamiento global. Un equipo de científicos, liderado por Juan Alcalde, investigador de la Universidad de Aberdeen, asegura en un estudio publicado en Nature

Communications que la captura y almacenamiento geológico de este gas de efecto invernadero es una herramienta segura para luchar contra el calentamiento global. “No vamos a poder cumplir con los objetivos de reducción de emisiones de CO2, a menos que usemos esta y otras tecnologías, y se incremente la producción y empleo de energías renovables”, explica Alcalde. Los autores reunieron una gran cantidad de datos a escala global sobre acumulaciones naturales de dióxido de carbono y metano. A esto se añadió la información histórica disponible relacionada con la producción de la industria de los hidrocarburos: almacenamiento de gas natural, sondeos de inyección y experimentos de laboratorio.

“Se trata de una base de datos muy compleja que nos ha llevado casi cuatro años completar, pero que nos permite entender qué ocurre con el CO2 cuando es inyectado en el subsuelo”, indica el experto. Con toda la información, los investigadores generaron un modelo de almacenamiento geológico de CO2 y realizaron diferentes simulaciones para obtener predicciones sobre el comportamiento del gas almacenado durante los siguientes 10 mil años. “Nuestro trabajo muestra que el almacenamiento subterráneo de este gas es una alternativa demostrablemente segura a largo plazo y, por lo tanto, constituye una herramienta fundamental para combatir el cambio climático”, considera Alcalde.


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Revista viernes del Diario de Centro América del 31 de agosto de 2018 by Diario de Centro América Guatemala - Issuu