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Revista Viernes 16062017

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Portal Editorial Los libros del Antiguo Testamento han migrado del hebreo al arameo, y los del Nuevo Testamento lo hicieron desde el griego hacia las demás lenguas. Hasta principios del milenio, el conjunto había sido traducido a 2 mil 454 idiomas, de los entre 3 mil y 5 mil que se hablan en el mundo. Ese formidable corpus canónico escrito a lo largo de mil años, entre el 900 a. C. y el 100 d. C., patentiza que aun los preceptos dogmáticos más enraizados son construcciones en las que, a lo largo del tiempo, se entretejen incesantemente las líneas vivas del espíritu humano. Y entre esas líneas vivas, la imaginación destaca por dar no solo soporte a los lenguajes, en permanente cambio, sino por prefigurar el habla común del futuro. En ese sentido, la literatura, y las artes en general, han mostrado no solo su capacidad anticipatoria, sino su intensidad descriptiva al recrear aquellas zonas de nuestra historia que todavía permanecen a oscuras. En efecto, ahí donde el dato duro de la evidencia o la trascendencia de la fe no iluminan la totalidad del camino recorrido o los espacios por descubrir, la literatura se encarga de nombrar y de reinventar los itinerarios de la especie. Y de ese extraño modo se convierte en luz de la ciencia y en soporte de la fe.

En portada: La sagrada familia Canigiani, de Rafael, óleo sobre tabla, entre 1507 y 1508.

DIRECTORIO Director General: Héctor Salvatierra Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Boris Molina Biblioteca de la Tipografía Nacional: Thelma Mayén Hemeroteca del Diario de Centro América: Álvaro Hernández

Guatemala, viernes 16 de junio de 2017

Juan O

El Miguel Án que yo espués de malgastar su talento literario durante muchos años escribiendo para periódicos y revistas, al fin se decidió Juan Olivero Nelson (24 de noviembre de 1899–30 de noviembre de 1995) a escribir un libro, cosa que nos complace y enorgullece porque fuimos los que le pusimos el trampolín para que se aventara de cabeza al pozo fecundo de los recuerdos y reemergiera enhebrándolos en este “relato anecdótico” de la vida de nuestro común amigo y compañero, Miguel Ángel Asturias; “su” Miguel Ángel Asturias, porque por lo que se ve hay muchos Miguelángeles Asturias rondando en el mundo de las letras. Debería decir “dualmente” porque durante nuestra feliz convivencia en París, tanto Moyas como yo, nos cansamos de de instarlo a escribir algo de más hondura que artículos de periódico, porque lo considerábamos dueño de un manantial del “gay decir” de la ironía de Eça de Queiroz que nos deleitaba. Nunca nos escuchó y siguió desperdiciándose en artículos que hacían surco, pero no dejaban huella. Las hojas volanderas se perdían en las quijadas de las polillas… y en el olvido. Durante esa feliz convivencia comprobamos el afecto y el respeto que nuestro viejo compañero Moyas sentía por Juan Olivero, en quien admiraba la frescura de su mentalidad europea, su hablar bien otros idiomas, pero sobre todo su sabroso escepticismo mediterráneo, gracias al cual vivía feliz y dichoso, sin preocuparse de aprender ya nada superfluo y sonriendo de nuestras inquietudes y de nuestras ilusiones patrióticas. Epaminondas Quintana

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Una abolicionista

El 14 de junio de 1811 nace en Litchfield, EE. UU., Harriet Beecher Stowe, autora de la novela abolicionista La cabaña del tío Tom, la primera gran obra que tiene a un afroamericano como personaje principal. En este libro, la escritora reafirma la importancia de la influencia femenina como factor de cambio y abre brecha al movimiento por los derechos de las mujeres.

Cuento 188

Ausencias

¡Treinta años desde entonces! Uno solo se da cuenta del paso brutal del tiempo cuando de pronto encuentra un punto de referencia tan lejano como el que encuentro ahora. Habíamos estudiado en la misma universidad. Cinco años. Su novio se llamaba Jerónimo Ondárroa. A Rosa María le gustaba bailar en la playa o por los pasillos de la facultad, cantar las canciones más tontas y más divertidas, tomarse martinis hasta que le brillaban los ojos, y reírse de los hombres a los que abrazaba y besaba. Le gustaba reírse. Un día, en una fiesta que hice en mi casa de Masnou, me agarró por la camisa, me arrastro hacia un rincón y me metió la lengua en la boca. Yo metí la mía en la suya. En el jardín se oía la risa estentórea de Ondárroa. El beso era interminable. Teníamos las bocas llenas de saliva. ¿Cuándo había que acabar? ¿Cómo iba a acabar? ¿Se iba a acabar todo cuando terminara el interminable beso? No fue así: me llevó a un cuarto y empezó a desnudarse. Pero yo era el anfitrión y la fiesta no era solo para ella. Y en cualquier momento podría entrar alguien a buscarme. El mismo Ondárroa, si no se le había atragantado la risa. Ya estaba desnuda cuando le dije: “Perdona, vuelvo enseguida.” Salí. La verdad es que me olvidé de ella. Y ahora me la encuentro, treinta años más tarde, y aunque al principio me he quedado indeciso, su efusividad me ha ayudado a reconocerla. Han pasado los años, pero también y más para mí. Ella se mantiene en forma. Y la simpatía la rejuvenece. “¿Nos sentamos en el Doria?”, me propone. Siempre es ella la que toma la iniciativa. Nos sentamos en la mesa donde nos sentábamos cuando éramos estudiantes, debajo del plátano. Sin preguntarme, me pide una cerveza. “¡Maga!”, le digo. Le brillan los ojos de alegría. Nos preguntamos cosas por preguntar, sin esperar una respuesta, por el puro placer de estar hablando. Y de pronto siento que finalmente, en esta ciudad inhóspita que el tiempo ha hecho todavía más inhóspita, puedo comunicar con alguien. Alguien que fue una buena amiga y con la que comparto tantas cosas del pasado, ese pasado al que cada día vuelvo con más frecuencia. Me pregunta si estoy contento en Londres y yo le doy de Londres una imagen muy idílica, para que no se le escape la ironía. “¡Y yo que lo más lejos que he llegado es a Montserrat”, exclama con divertida envidia. Y entonces me entra una especie de hundimiento extraño, como cuando en los sueños nuestra madre se aleja por un paisaje de hojas y cada vez se hace más pequeña hasta que desaparece en el horizonte. Siento que necesito una mano y sé que ella es la única persona ante la que puedo desnudarme y se lo digo, le digo que es conmovedor recuperar algo que creíamos perdido y que de pronto está aquí, a nuestro alcance, como cuando uno está llorando, en los sueños, ante la madre muerta, y le despierta el cálido beso de la madre. “No me gusta la gente que se desnuda sentimentalmente, me parece obsceno y abusivo, pero contigo es distinto.” Le tomo la mano y le hablo de mi acumulación de fracasos sentimentales, de mi soledad, de mi incapacidad para identificarme con el lugar donde vivo, de mi impaciencia ante la estupidez humana. Ella escucha y asiente y parece agradecer mis palabras, como si fueran la mejor forma de recuperarme. De pronto me dice: “Perdona que te interrumpa, Juan Antonio, pero me parece que se han olvidado de tu cerveza”, y se levanta para llamar al camarero, como cuando en esta misma mesa yo estaba besando a Helena, lamiéndole el cuello y las orejas, y ella pedía cerveza para los cuatro para que no se rompiera aquella efímera magia. Su ausencia de unos minutos me duele, me cruje la nostalgia, la necesidad de hablarle, esta posibilidad de comunicar que yo creía perdida para siempre. Pero no tardo en darme cuenta. Soy yo el que llama al camarero con un gesto y le pide una cerveza. Y ya de noche, cuando veo que están a punto de cerrar, me levanto y pago, para no sentir que me están expulsando. Juan Antonio Masoliver Ródenas/España

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Abecedario

Guatemala, viernes 16 de junio de 2017 Fotos: Archivo

¿Puede la naturaleza hablar? ¿Puede la naturaleza contarnos los males que le afectan? Descontando el lenguaje verbal creado por el ser humano, la naturaleza no verbaliza; lo que sí tiene es una capacidad infinita de comunicar, mediante otros lenguajes no proposicionales, un conjunto de conmociones que la están perturbando. El calentamiento global es uno de estos cambios dramáticos que a diario la naturaleza nos informa.

Ambiente e igualdad social

Álvaro García Linera*

ambios abruptos del clima, sequías en regiones anteriormente húmedas; deshielo de glaciales, cataclismos ambientales, huracanes con fuerza nunca antes vista, desbordes crecientes de ríos, etcétera, son solo unos de los cuantos efectos comunicacionales con los que la naturaleza informa de lo que le está sucediendo. No obstante, la manera en que las catástrofes ambientales afectan la vida de la humanidad no es homogénea ni equitativa; mucho menos lo es la responsabilidad que cada ser humano tiene en su origen. En la última década se puede constatar que las catástrofes naturales más importantes están presentes por todo el globo terráqueo, sin diferenciar continentes o países; en ese sentido, existe una especie de democratización geográfica del cambio climático. Sin embargo, los daños y

efectos que esos desastres provocan en las sociedades, claramente están diferenciados por país, clase social e identificación racial. De manera consecutiva, hemos tenido en el período 2014-2016 los años más calurosos desde 1880, lo que explica la disminución en el ritmo de lluvias en muchas partes del planeta. Aun así, los medios materiales disponibles para soportar y remontar estas carencias y, por tanto, los efectos sociales resultantes de los trastornos ambientales, son abismalmente diferentes según el país y la condición social de las personas afectadas. Por ejemplo, ante la escasez de agua en California, la gente se vio obligada a pagar hasta un 100 por ciento más por el líquido, aunque esto no afectó su régimen de vida. En cambio, en el caso de la Amazonía y las zonas de altura del continente latinoamericano se tuvo una dramática reducción del acceso a los recursos hídricos para las familias indígenas, causando malas

cosechas, restricción en el consumo humano de agua y (especialmente en la Amazonía) parálisis de gran parte de la capacidad productiva extractiva con la que las familias garantizaban su sustento anual. Asimismo, el paso del huracán Katrina por la ciudad de Nueva Orleans en 2005, dejó más de 2 mil muertos, miles de desaparecidos y 1 millón de desplazados. Pero los efectos del huracán no fueron los mismos para todas las clases e identidades étnicas. Según el sociólogo P. Sharkey, el 68 por ciento de las personas fallecidas y el 84 por ciento de las desaparecidas eran de origen afroamericano. Ello, porque en las zonas propensas a ser inundadas, donde el valor de la tierra es menor, viven las personas de menos recursos, mientras que los que habitan en las zonas altas son los ricos y blancos. En este y en todos los casos, la vulnerabilidad y el sufrimiento se concentran en los más pobres (indígenas y negros); es decir, en


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las clases e identidades socialmente subalternas. De ahí que se pueda hablar de un enclasamiento y racialización de los efectos del cambio climático. Entonces, los medios disponibles para una resiliencia ecológica ante los cambios ambientales dependen de la condición socioeconómica del país y de los ingresos monetarios de las personas afectadas. Y, dado que estos recursos están concentrados en los países con las economías dominantes a escala planetaria y en las clases privilegiadas, resulta que ellas son las primeras y únicas capaces de soportar y disminuir en su vida esos impactos, comprando casas en zonas con condiciones ambientales sanas, accediendo a tecnologías preventivas, disponiendo de un mayor gasto para el acceso a bienes de consumo imprescindibles, etc. En cambio, los países más pobres y las clases sociales más vulnerables tienden a ocupar espacios con condiciones ambientales frágiles o degradadas, carecen de medios para acceder a tecnologías preventivas y son incapaces de soportar variaciones sustanciales en los precios de los bienes imprescindibles para sostener sus condiciones de vida. Por tanto, la democratización geográfica de los efectos del calentamiento global se traduce, instantáneamente, en una concentración nacional, clasista y racial del sufrimiento y el drama causados por los efectos climáticos.

La naturaleza tiene muchas maneras de expresar el efecto que en ella ha tenido la acción humana. Las sociedades deberán articular un nuevo pacto con ella.

El antropoceno

Este enclasamiento racializado del impacto medioambiental se vuelve paradójico e incluso moralmente injusto cuando se comparan los datos de las poblaciones afectadas y de las poblaciones causantes o de mayor incidencia en su generación. La nueva etapa geológica del antropoceno (un concepto propuesto por el premio nobel de Química P. Crutzen), caracterizada por el impacto del ser humano en el ecosistema mundial, se viene desplegando desde la Revolución Industrial a inicios del siglo XVIII. Y, desde entonces, primero Europa, luego Estados Unidos, y en general las economías capitalistas desarrolladas y colonizadoras del norte, son las principales emisoras de los gases de efecto invernadero que están causando las catástrofes climáticas. Sin embargo, los que sufren los efectos devastadores de este fenómeno son los países colonizados, subordinados y más pobres, como los de África y América Latina, cuya incidencia en la emisión de CO2 es muchísimo menor. Según datos del Banco Mundial, Kenia contribuye con el 0.1 por ciento de los gases de efecto invernadero, pero las sequías provocadas por el impacto del calentamiento global llevan a la hambruna a más del 10 por ciento de su población. En cambio, en EE. UU., que contribuye con el 14.5 por ciento, la sequía solo provoca una mayor erogación de los gastos en el costo del agua, dejando intactas las condiciones básicas de vida de su ciudadanía. En promedio, un alemán emite 9.2 toneladas de CO2 al año; en tanto que un habitante de Kenia, 0.3 toneladas. No obstante, quien lleva en sus espaldas el peso del impacto ambiental es el ciudadano keniano y no el alemán. Datos similares se pueden obtener comparando el grado de participación de los países del norte en la emisión de gases de efecto invernadero, como Holanda (10 TM por persona/año), Japón (7 TM), Reino Unido (7.1 TM), España

La mirada contemplativa sobre el entorno deberá dar paso a una acción responsable en el manejo de sus recursos.

5 TM), Francia 8 TM), pero con alta resilencia ecológica; frente a países del sur con baja participación en la emisión de gases de efecto invernadero, como Bolivia (1.8 TM), Paraguay (0.7 TM), India (1.5 TM), Zambia (0.2 TM), etcétera, pero atravesados por dramas sociales producidos por el cambio climático. Existe, entonces, una oligarquización territorial de la producción de los gases de efecto invernadero, una democratización planetaria de los efectos del calentamiento global, y una desigualdad clasista y racial de los sufrimientos y efectos de las conmociones medioambientales.

Ambientalismos coloniales

Si la naturaleza comunica los impactos de la acción humana en su metabolismo de una forma jerarquizada, también existen ciertos conceptos referidos al ambiente, parcializados de una manera todavía más escandalosa; o, peor aún, que legitiman y encubren estas focalizaciones regionales, clasistas y raciales. Como señala McGurty para el caso norteamericano en la década de los 70 del siglo XX, lo que hizo posible que el debate público sobre

las demandas sociales de las minorías étnicas urbanas, e incluso del movimiento obrero sindicalizado, fuera soslayado, llevando a que la “temática social” perdiera fuerza de presión frente al Gobierno, fue un tipo de discurso ambientalista. Un nuevo lenguaje acerca del ambiente, cargado de una asepsia respecto de las demandas sociales, que ciertamente puso sobre la mesa una temática más “universal”, pero con responsabilidades “adelgazadas” y diluidas en el planeta; a la vez que distantes, política y económicamente en relación con las problemáticas de las identidades sociales (obreros, población negra). Por otra parte, el sociólogo francés Keucheyan subraya cómo en ciertos países el “color de la ecología no es verde sino blanco”; no solo por la mayoritaria condición social de los activistas (por lo general, blancos, de clase media y alta), sino también por la negativa de sus grandes fundaciones a involucrarse en temáticas ambientales urbanas que afectan directamente a los pobres y las minorías raciales.

Pureza original

Al parecer, la naturaleza que vale la pena salvar o proteger no es “toda” la naturaleza (de la que las sociedades son una parte fundamental), sino solamente aquella naturaleza “salvaje” que se encuentra esterilizada de pobres, negros, campesinos, obreros, latinos e indios, con sus molestosas problemáticas sociales y laborales. Todo ello refleja, pues, la construcción de una idea sesgada de naturaleza de clase, asociada a una pureza original contrapuesta a la ciudad, que simboliza la degradación. Así, para estos ambientalistas, las ciudades son sucias, caóticas, oscuras, problemáticas y llena de pobres, obreros, latinos y negros, mientras que la naturaleza a proteger es prístina y apacible, el santuario imprescindible donde las clases pudientes, que disponen de tiempo y dinero para ello, pueden experimentar su autenticidad y superioridad. En los países subalternos, las construcciones discursivas dominantes sobre la naturaleza y el ambiente comparten ese carácter elitista y disociado de la problemática social, aunque

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incorporan otros tres componentes de clase y de relaciones de poder. En primer lugar se encuentra el estado de autoculpabilización ambiental. Eso quiere decir que la responsabilidad frente al calentamiento global la distribuyen de manera homogénea en el mundo. Por tanto, talar un árbol para sembrar alimentos tiene tanta incidencia en el cambio climático como instalar una usina atómica para generar electricidad. Y como en la mayoría de los países subalternos existe una apremiante necesidad de utilizar los recursos naturales para aumentar la producción alimentaria u obtener divisas, a fin de acceder a tecnologías y superar las precarias condiciones de vida heredadas tras siglos de colonialidad, entonces, para estas corrientes ambientalistas, los mayores responsables del calentamiento global son estos países pobres que depredan la naturaleza. No importa que su contribución a la emisión de gases de efecto invernadero sea del 0.1 por ciento o que el impacto de los millones de automóviles y miles de fábricas de los países del norte afecten 50 o 100 veces más al cambio climático.

“Financiarización ambiental”

Surge así una especie de naturalización de la acción antiecológica de la economía de los países ricos, de sus consumos y de su forma de vida cotidiana, que en realidad son las causantes históricas de las actuales catástrofes naturales. Dicha esquizofrenia ambiental llega a tales extremos, que se dice que la reciente sequía en la Amazonía es responsabilidad de unos cientos de campesinos e indígenas que habilitan sus parcelas familiares para cultivar productos alimenticios y no, por ejemplo, del incesante consumo de combustibles fósiles que en un 95 por ciento proviene de una veintena de países altamente industrializados. Un segundo componente de esta construcción discursiva de clase es una especie de “financiarización ambiental”. En los países desarrollados ha surgido una economía de seguros, expansiva y altamente lucrativa, que protege a empresas, multinacionales, gobiernos y personas de posibles catástrofes ambientales. Así, el desastre ambiental ha devenido en un lucrativo y ascendente negocio de aseguradoras y reaseguradoras que protegen las

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Los millones de automóviles y miles de fábricas inciden 50 o 100 veces más en el cambio climático.

inversiones de grandes empresas, no solo de crisis políticas sino de cataclismos naturales, mediante un mercado de “bonos catástrofe”, volviendo al capital “resiliente” al calentamiento global. Paralelamente a ello, en los países subalternos emerge un amplio mercado de empresas de transferencia de lo que hemos venido a denominar plusvalía ambiental. A través de algunas fundaciones y ONG, las grandes multinacionales financian, en los países pobres, políticas de protección de bosques. Todo, a cambio de los Certificados de Emisión Reducida (CER) que se cotizan en los mercados de carbono. De esta manera, por una tonelada de CO2 que se deja de emitir en un bosque de la Amazonía gracias a unos miles de dólares entregados a una ONG que impide su uso agrícola, una industria de armas, autos o acero, que utiliza como fuente energética al carbón y emite gases de efecto invernadero, puede mantener inalterable su actividad productiva sin necesidad de cambiar de matriz energética o de reducir su emisión de gases ni mucho menos parar la producción de sus mercancías ambientalmente depredadoras. En otras palabras, a cambio de 100 mil dólares invertidos en un alejado bosque del sur, la empresa puede ganar y ahorrar cientos de millones, manteniendo la lógica destructiva de consumo inalterada. Así, depreda la naturaleza y eleva las tasas de ganancia empresarial. Convierte la conta-

minación en un derecho negociable en la Bolsa de valores. Hace de las catástrofes ambientales provocadas por la producción, una contingencia sujeta a un mercado de seguros. Y, finalmente, transforma la defensa de la ecología en los países del sur, en un redituable mercado de bonos de carbono concentrado por las grandes empresas y países contaminantes. En definitiva, está subsumiendo de manera formal y real la naturaleza, tanto en su capacidad creativa como el mismísimo proceso de su propia destrucción. Por último, el colonialismo ambiental recoge el divorcio entre naturaleza y sociedad, con una variante. Mientras que el ambientalismo dominante propugna una contemplación de la naturaleza purificada de seres humanos, el ambientalismo colonizado, por la fuerza de los hechos, se ve obligado a incorporar en este tipo de naturaleza idealizada a los indígenas que inevitablemente habitan en los bosques.

Pueblos del bosque

Pero no se incluye a cualquier indígena porque, para ellos, el que cultiva la tierra para vender en los mercados, el que reclama un colegio, hospital, carretera o los mismos derechos que cualquier citadino, no es un verdadero sino un falso indígena, un indígena a “medias”, en proceso de campesinización, de mestización; por tanto, un indígena “impuro”. Para el ambientalismo colonial, el indígena “verdadero” es un ser carente de necesidades sociales, casi camuflado con la naturaleza; ese indígena fósil de la postal de los turistas que vienen en busca de una supuesta “autenticidad”, olvidando que ella no es más que un producto de siglos de colonización y despojo de los pueblos del bosque. En síntesis, no hay nada más intensamente político que la naturaleza, la gestión y los discursos que se tejen alrededor de ella. Por eso, aun es largo el camino y la lucha que permitan el surgimiento de una política ambiental que, al tiempo de que fusiona temáticas sociales y ecológicas, proyecta una mirada protectora de la naturaleza desde la perspectiva de las clases subalternas, en lo que alguna vez Marx denominó una acción metabólica mutuamente vivificante entre ser humano y naturaleza. *Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia


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Gavetas

Hemeroteca del Diario de Centro América

Gustavo V, rey de Suecia

DCA, 16 de junio de 1934.- Hoy es el aniversario natal del soberano de Suecia. Con este motivo se encuentran izadas las banderas en los edificios públicos, Legaciones y Consulados de esta capital. Nació este monarca el 16 de junio de 1858. Fueron sus padres Óscar II y Sofía de Nassau. Ascendió al trono el 8 de diciembre de 1907. Suecia es una de las naciones más civilizadas del Viejo Continente. En la pasada Guerra Mundial este país no participó, por cuyo motivo no ha sufrido las consecuencias de aquella sangrienta hecatombe que ha producido tantos disgustos a los beligerantes, por las deudas, los muertos, los inválidos y todos los perjuicios de la tragedia. El rey de Suecia es descendiente de un héroe francés, soldado de Bonaparte, apellidado Bernadotte, que en 1818, por cesión que hizo en su persona Carlos XIII, subió al trono de Suecia con el nombre de Carlos XIV. Desde es fecha se separó totalmente de la influencia de Napoleón I, quien hizo de las monarquías de Europa un tablero de ajedrez.

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Reporte en V

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Desterrar la televisión

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Los hábitos de sueño están marcados por costumbres o afirmaciones que no siempre son correctas ni saludables. Hablamos con Joaquín Terán, presidente de la Sociedad Española del Sueño, para saber qué dice realmente la ciencia sobre este aspecto y mejorar nuestras costumbres para dormir mejor. Maykel Pérez*

omar un vaso de leche caliente antes de irse a dormir; gente que dice que “con seis horitas de sueño” va servida y la que opina que si no duerme 8 horas, “no es persona”. Usar el móvil antes de acostarse desvela y hacer deporte antes de ir a dormir es bueno para llegar “cansado” a la cama y dormir mejor... Son costumbres o afirmaciones relacionadas con los hábitos de sueño que seguro que hemos escuchado alguna vez pero ¿todo el mundo necesita dormir esas 8 horas? ¿Hay alimentos que nos ayudan a dormir? ¿Cómo afecta a nuestra salud la privación de sueño o el trabajo nocturno? Para resolver estas dudas y saber más sobre los efectos que tienen sobre la salud los trastornos del sueño, hablamos con Joaquín Terán, presidente de la Sociedad Española del Sueño y jefe de la Unidad de Sueño del Complejo Asistencial de Burgos.

¿Necesitamos realmente 8 horas de sueño diarias?

Los expertos recomiendan un mínimo de 7 a 8 horas para mantener la actividad biológica que representa el sueño, pero establecer las necesidades de sueño es una cuestión que aún genera controversia. El sueño es un proceso activo y complejo, fundamental para mantener un correcto estado de salud física y mental. Las necesidades varían a lo largo de la vida, fundamentalmente por la edad y también asociadas con otros factores interindividuales y genéticos.

Entonces ¿no todo el mundo necesita dormir lo mismo?

La respuesta es claramente, no. Uno de los retos más relevantes de la investigación en este ámbito es determinar el número de horas de sueño por edades, género y etnias y relacionarlo con el impacto en la salud Así, para los recién nacidos se recomienda una duración diaria de sueño de entre 14 y 17 horas. Excepto para los bebés de pocos días de vida, se desaconseja que duerman más de 18 horas, ya que esto podría alterar su desarrollo cognitivo o emocional, al verse limitada su interacción con su entorno más cercano. En el otro espectro, podríamos situar a los ancianos. El

Joaquín Terán, presidente de la Sociedad Española del Sueño.

proceso de envejecimiento conlleva variaciones a nivel de la macro y microestructura del sueño. Con el paso del tiempo se observa un descenso en el ciclo total de sueño y en la eficiencia de este. Las personas de la tercera edad pierden la habilidad para dormir de manera continuada, lo cual provoca que el sueño se redistribuya a lo largo de las 24 horas del día y sean frecuentes las siestas.

¿Qué efectos tiene en nuestra salud la falta de sueño?

Además de fatiga, cansancio y excesiva somnolencia diurna, la privación crónica de sueño produce cambios a nivel metabólico, endocrino e inmunológico. Cada vez hay más evidencia científica que apoya que la falta de sueño deriva en intolerancia a la glucosa y diabetes, incremento de la actividad del sistema nervioso simpático e hipertensión o reducción en la secreción de leptina y obesidad. También ha sido descrita la asociación de un sueño de corta duración con la aparición de enfermedades cardiovasculares, perfil lipídico

aterogénico, calcificaciones en las arterias coronarias o diversos tipos de cáncer. Podemos afirmar que la privación de sueño o su fragmentacion son el modelo más importante donde se mide el impacto del sueño y la salud. Dormir pocas horas genera un estado de activación inflamatoria que se relaciona directamente con el deterioro en la salud.

¿Dormir más de la cuenta también tiene efectos adversos para la salud?

La relación entre sueño y mortalidad ha sido a menudo descrita como una ‘U’, de tal forma que tanto un sueño muy corto como uno de larga duración pueden ser contraproducentes para el estado de bienestar y la salud física y mental. Hay estudios de base epidemiológica y basados en cuestionarios que demuestran que los dormidores cortos y largos tienen, respectivamente, un 12 y un 30 por ciento más riesgo de muerte que los que duermen las horas apropiadas. Así que para dormir mejor y conciliar


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el sueño debemos establecer rutinas con una buena conexión entre cama y sueño. Para ello, hay que mantener un ritmo de sueño lo más ligado posible a la luz y a la oscuridad, de tal manera que aprovechemos la síntesis fisiológica de melatonina asociada a la oscuridad. Por lo tanto, evitar la exposición a luz brillante aportada por dispositivos electrónicos etcétera, es una condición importante. Además, asegurar una exposición adecuada a la luz solar durante el día fundamentalmente en las primeras horas del día ayuda a sincronizar nuestro ciclo vigilia-sueño.

Y comer o usar aparatos antes de dormir...

Hay toda otra serie de recomendaciones ligadas a evitar comidas copiosas o que no favorezcan la inducción del sueño o evitar bebidas estimulantes. Mantener unas buenas condiciones ambientales en la habitación, relacionadas con la temperatura y el ruido son también factores relevantes. La luz artificial constituye un gran avance para la sociedad. Sin embargo, la innecesaria exposición a la luz, antes y durante el sueño nocturno, puede causar problemas de salud, entre los que se encuentran las alteraciones del sueño. La luz emitida por dispositivos electrónicos utilizados antes del horario habitual de sueño produce un retraso de fase de la actividad del núcleo supraquiasmático y, en consecuencia, se retrasa la secreción de melatonina, aumenta la alerta, retrasa el inicio del sueño y disminuye la vigilancia por la mañana. Dormir con la luz encendida o en dormitorios con contaminación lumínica, a intensidades tan bajas como 5-10 luxes, no solo causa un sueño más superficial y frecuentes despertares, sino que produce un efecto persistente sobre las ondas cerebrales asociadas al sueño profundo y a su estabilidad.

Es indispensable tomar medidas que ayuden a la conciliación del sueño, pues en ello nos va la vida.

Insomnio crónico Falta de atención o problemas de memoria son algunos de los síntomas que presentan las personas que sufren insomnio crónico. Estos son más intensos en pacientes que duermen menos de 6 horas al día tal y como revela un estudio de la Universidad Complutense de Madrid. Cuando la dificultad para iniciar o mantener el sueño dura 3 meses o más –aunque las condiciones ambientales sean favorables para dormir–, la persona padece insomnio crónico. Los pacientes con este trastorno presentan alteraciones cognitivas leves, principalmente, en tareas de atención complejas, en el proceso de consolidación de la memoria durante el sueño y en algunos aspectos de las funciones ejecutivas. “Solo los insomnes que habitualmente duermen menos de 6 horas tienen déficits cognitivos significativos”, indica la investigación.

Y otros hábitos, como leer o ver la televisión antes de acostarse...

Hábitos más tradicionales como leer no tienen un efecto pernicioso como, por ejemplo, ver la televisión, que, con sus horarios prime time retrasados y la emisión de luz azul, ejerce un efecto fragmentador del sueño. Es necesario desterrar la televisión de la habitación donde dormimos.

¿Es aconsejable hacer deporte antes de dormir?

En la población general es importante insistir en alejar el deporte al menos 3 o 4 horas antes de irse a dormir, sobre todo en deportes de competición con alto nivel de concentración, pues constituye un factor importante de estimulación de la vigilia y de retraso del sueño.

¿Y el trabajo nocturno?

El trabajo por turnos es cada vez más frecuente en las sociedades desarrolladas. Se estima que entre el 20 y el 25 por ciento de trabajadores tiene un horario no convencional; es decir, que implica turnos rotatorios o trabajo nocturno. Este patrón afecta a la calidad de vida de casi todos los que lo realizan; a largo plazo, se asocia a un aumento del riesgo cardiovascular, metabólico, alteraciones cognitivas y quizás cáncer. Sin embargo, hay una cierta variabilidad individual en sobrellevar o adaptarse a esta

Entre los trastornos de sueño más comunes están las pesadillas, el insomnio, el sonambulismo, la parasomnia y el síndrome de apnea.

situación, siendo mejor tolerado por los jóvenes y más acusado con la edad. Aproximadamente, 1 de cada 4 trabajadores presenta problemas de somnolencia en el trabajo, insomnio o sueño con interrupciones frecuentes, o ambos, con consecuencias inmediatas de bajo rendimiento laboral, afectación del estado de ánimo, aumento de accidentes o más problemas sociofamiliares. Esta mala tolerancia ha dado lugar a un trastorno específico llamado síndrome de mala

adaptación al trabajo por turnos, o Shift Work Sleep Disorder.

¿Hay alimentos que nos ayudan a dormir? Por ejemplo, el típico vaso de leche antes de acostarse...

Los alimentos ricos en triptófano, aminoácido esencial para la formación de las hormonas principales que intervienen en el sueño: la serotonina y la melatonina, que induce y mantiene el sueño. Plátanos, piña, aguacate, leche, carne, huevos, pescado azul o frutos secos como las nueces son algunos de los alimentos con mayor contenido en triptófano, y el mejor momento del día para ingerirlos es la tarde o por la noche. *Sinc


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Contando el tiempo

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Causalidad: el poder

Ante un evento traumático, las víctimas directas e indirectas suelen cuestionarse ¿por qué hoy?, ¿por qué aquí?, ¿por qué así?..., calificando los hechos como desafortunada suerte o dolorosa casualidad. Sin embargo, emociones aparte, intuimos que los hechos en la vida no son casualidad y terminamos por culpabilizarnos sin llegar a ver que las causas son mayores que nuestra individualidad y que como sistema social, todas las acciones de sus miembros son causa y efecto. Juan Arturo Otero Castillo* espaldamos a la intuición cuando analizamos que un edificio solo puede construirse con un plan definido, planteado por una mente entrenada e inspirada y los recursos materiales y humanos necesarios implicados en un proceso ejecutado con un orden preciso. De la misma forma que nos parecería absurdo, tomando un ejemplo planteado por Helena Petrovna Blabatsky (escritora y teósofa), lanzar al aire trozos de madera esperando que caigan al suelo convertidos en un piano. De ahí que cada decisión tomada y la suma de factores coincidentes en un momento, nos parezcan justos o no, tengan sentido en ese momento o no, arrojen un resultado final, que se convierte a su vez en precursor de una nueva realidad, acomodando cada cosa en su lugar con el peso de una ley universal compensadora. En cualquier caso, la balanza se inclina a demostrar que no existe la casualidad, dando paso a la causalidad, aunque para nuestra limitada comprensión, los nexos entre fenómenos complejos, como los que se presentan en la sociedad humana, nos parezcan muchas veces lejanos, invisibles o inexistentes.

El campo minado

Recientemente han tenido lugar hechos de violencia en nuestro país con saldos fatales. Tomaremos como referencia dos casos. En el primero, varios estudiantes de una institución educativa que formaban una barrera humana (como resultado de otros fenómenos sociales) fueron arrollados, y en el segundo, un extranjero, sin razón aparente, atropelló a motoristas y peatones culminando el acto con un intento suicida fallido, en uno de esos momentos en que la realidad supera a la ficción. Ambos casos son representativos de una sociedad de ánimo lábil y vulnerable que se presenta como un campo minado para sus habitantes, en donde fácilmente se puede cumplir tanto el papel del caminante como el de la mina bajo tierra, si los factores se suman en el momento preciso como causalidad de un complejo dispositivo social. Hay coincidencia en ambos en el uso de un vehículo como arma, reflejando lo fácil que es llegar a la acción, premeditada o

no, cuando se cuenta con un medio o recurso que otorga poder, desequilibrando la ecuación y dejando indefensa a la víctima, en este caso motoristas y peatones, pues queda claro que en ambos hechos la acción violenta se dirige hacia el más débil, como sucede frecuentemente en los ciclos de violencia en donde se dirige el impulso negativo en una línea descendente de poder. Otro aspecto que llama la atención, es la referencia a lo religioso que hacen los individuos implicados, enunciando el primero “Dios es grande” al entregarse a las autoridades y escribiendo el otro con su propia sangre “Jehová”, tras su intento de suicidio, con un acto de desplazamiento como mecanismo de defensa, trasladando simbólicamente a alguien que considera más grande que su problema, su destino y la volición de sus actos. Esto sería reflejo de la fe aprendida en la infancia, retratando así una imagen grotesca de

contradicción que se asemeja a ver la paloma de la paz disparando por la espalda.

Encarnando al victimario

Puede contribuir a todo esto, en forma de chispa de ignición, el proceso de despersonalización (sentir que no se es uno mismo) que puede experimentar una persona al permitirse encarnar al hombre en conflicto (con la suma de las frustraciones sociales) sobrepasado por sus emociones y problemas. Así, descarga sobre símbolos comunes de amenaza (valoración negativa de motoristas como posibles fuentes de peligro, producto de la generalización del concepto del motorista asaltante) y autoridad (PMT, quienes otorgan o impiden el paso) las frustraciones presentes en el colectivo mediante un acto impulsivo individual. Esto es significativo, especialmente porque el inconsciente colectivo, a raíz de la globaliza-


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Guatemala, viernes 16 de junio de 2017

oculto

Fotos: Archivo

Es conocido el papel del azar en la estructuración de los fenómenos de la materia y también el poder transformador de la voluntad para cambiar las reglas de convivencia social.

ción, tiende a estar marcado por los procesos de transculturación ya mencionados (observación de actos semejantes cometidos en el extranjero), aderezado por la comodidad de la inmediatez informativa, tendiendo a interiorizar lo escuchado sin filtro o análisis. Esto se hace desvinculando la acción del sentido y contexto y agregando por aprendizaje vicario al “repertorio de conductas personales”, las de naturaleza agresiva, posiblemente implantadas desde la infancia (maltrato) y reforzadas a través de los medios y, en los últimos años, las redes sociales, que en el imaginario de las personas “validan” su contenido por su carácter formal y socializador.

Desensibilización

Adicionalmente a los mecanismos de defensa ya mencionados, existen otros que surgen en determinado momento con el fin de ayudar en la superación de eventos traumáticos, como la

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El encadenamiento de los fenómenos universales hace que constituyan una sola unidad, sin que la parte pierda su propia especificidad y singularidad.

negación y la represión que permiten afrontar a cada persona en “su propio tiempo” el evento, en relación con las habilidades y herramientas emocionales que posee. Sin embargo, en una sociedad en donde los hechos de violencia y traumáticos se generan con rapidez y frecuencia, los mecanismos se han hecho una necesidad sostenida dando lugar a la desensibilización, convirtiendo la resistencia en forma de “olvido automático”. Esto reduce la brecha que separa lo socialmente aceptado de lo rechazado, normalizando la violencia, en proceso ascendente en que el aprendizaje vicario y por modelado (actitud que muestra la sociedad ante los hechos) lanza el mensaje a las nuevas generaciones de que, un asesinato por ejemplo, si bien es lamentable, no es ya algo extraño ni sorprendente. La carencia de sentimientos reflejados en el lenguaje verbal y no verbal en los adultos, a través del cual una persona puede mostrarse conmovida o indignada, aumenta el umbral de resistencia ante hechos violentos de forma similar a la que un paciente que con nula sensibilidad en los dedos del pie es capaz de lastimarse sin sentir dolor aumentando los riesgos y consecuencias. Se construye así una sociedad indolente que se sumerge en un proceso de destrucción progresiva, en la medida en que sus generaciones pierden estos sistemas de alarma en una lógica adaptación hacia días menos brillantes y noches más obscuras. Afortunadamente, aún permanece intacto un sistema de respuesta: la esperanza de que en algún momento, por alguna causalidad ahora insospechada, se multipliquen exponencialmente los elegidos de los que habla Silvio Rodríguez, cantautor cubano, en su aguda Canción del elegido. Como contraparte del hombre perdido y desvalorizado en sus actos transgresores, la Canción del elegido, nos permite pensar en el hombre necesario, presente y por venir, forjado al calor de la experiencia y las causas invisibles, tomando sus últimos versos: “Supo la historia de un golpe/sintió en su cabeza cristales molidos/y

comprendió que la guerra;/era la paz del futuro./Lo más terrible se aprende enseguida/y lo hermoso nos cuesta la vida./La última vez lo vi irse/entre humo y metralla,/contento y desnudo,/iba matando canallas/con su cañón de futuro.” Nos hace pensar en que tomar consciencia sobre la historia de la humanidad, es siempre un duro golpe, pues la violencia se repite sin descanso y el estado final de hoy no es más que la base de un mañana, constituyendo así la guerra de hoy, la paz del futuro, dejando esa común sensación de que “tiempos pasados fueron mejores” despreciando el presente y dándole valor solo con el paso del tiempo, que es finito y nos cuesta la vida. Por eso, siendo optimistas, el elegido, los elegidos, podrán matar canallas contentos y desnudos, es decir, mostrando su verdadera esencia en una lucha contra los defectos propios y sociales con un arma invaluable, el cañón de futuro: la comprensión de las consecuencias de los actos y la esperanza de un mundo mejor, para modificar las causas presentes, otorgando valor al porvenir, fortaleciendo ese cañón de futuro para los elegidos del mañana, desbaratando el espejismo de la casualidad, forjando causas más justas y humanas. *Psicólogo

La acción humana detona procesos causales.


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Tragaluz

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Nuevo Testame

Pintores, escultores, músicos, dramaturgos, arquitectos, cineastas y escritores han elaborado su propia versión de figuras bíblicas. Algunos han reescrito y enriquecido la historia oficial de la Biblia para enseñarnos a ver el mundo y la vida desde otras esquinas. Eso han hecho, por ejemplo, desde Thomas Mann hasta Ricardo Menéndez Salmón, pasando por Robert Graves, Nikos Kazantzakis, Jorge Luis Borges, Norman Mailer, José Saramago y Colm Tóibín.

Fotos: Archivo

Jesús, amor resignado del hijo.

Jesús, del Greco.

Winston Manrique Sabogal*

esús, María, Judas y Magdalena son los cuatro personajes del Nuevo Testamento más abordados en la literatura. Mitificados y desmitificados; endiosados y desacralizados. Aquí se repasan algunas obras de grandes escritores. Narraciones que nos desvelan verdades secretas que no dejan de ser las historias de cuatro duelos por el raciocinio, de cuatro clases de amor. Empezaré por una de las más recientes, arriesgadas y conmovedoras: El testamento de María , de C o l m Tó i b í n (Lumen). El autor irlandés crea un monólogo de la madre de Jesús, de una virgen humana, i ncrédu la, severa, nostálgica, rebelde, descreída, desafiante, dolida y tierna que clama: “Si es posible convertir el agua en vino y resucitar a los muertos, entonces quiero que el tiempo retroceda. Quiero vivir otra vez antes de la muerte de mi hijo, o antes de que se marchara de casa, cuando era un bebé y su padre vivía y había tranquilidad en el mundo (...). Todo eso ha terminado. El niño se convirtió en un hombre y se marchó de casa y acabó convertido en una figura agonizante colgada en una cruz. Quiero ser capaz de imaginar que lo que le pasó no llegará, que lo que le pasó nos mirará y decidirá: ahora no, a ellos no. Y que nos dejará en paz para que envejezcamos”. Una voz conmovedora logra Colm Tóibín en esta novela que nació como monólogo teatral. Si el autor irlandés recrea los últimos días de una virgen pagana, el español Gustavo Martín Garzo explora en Y que se duerme el mar (Lumen) la posible infancia de la virgen que, además, es manca. Si María reniega de su vida y del destino impuesto a ella y su hijo, este hace lo propio en otras obras literarias. Se ve a un Jesús acechado por sentimientos sombríos que van de la culpa al desprecio, que se sabe manipulado y lucha contra las artimañas que lo empujan a un destino impuesto. Lo cuenta José Saramago en El evangelio según Jesucristo (Alfaguara). Saramago reescribe esa historia, sobre todo la de su infancia. Para empezar, cuando José se

María, amor rebelde de madre. La virgen de la silla, de Rafael.

entera de que Herodes ha ordenado el asesinato de los menores de 3 años, el padre, en lugar de avisar a los demás, corre en silencio hacia su cueva para salvar al “hijo de Dios”. A partir de ahí, el escritor portugués crea a un carpintero llamado José, hijo de Heli, muy humano, inquieto e invadido de arrepentimiento. El niño, como todos los niños, no tardará en dar rienda suelta a su avalancha de preguntas, y los encuentros con ángeles y demonios lo desconcertarán. En medio de esas apariciones hay un asomo del futuro: a los 33 años, José es crucificado por equivocación, el hijo lo encuentra y hereda las pesadillas de su padre, cómplice de asesinato. Con 13 años, en un diálogo con su madre, Saramago escribe:


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mento y literatura “Las manos de Jesús se alzaron de repente hasta el rostro como si quisieran desgarrarlo, su voz se soltó en un grito irremediable: —¡Mi padre mató a los niños de Belén! —¿Qué locura estás diciendo?, los mataron los soldados de Herodes. —No, los mató mi padre, los mató José, que sabiendo que los niños iban a ser muertos no avisó a los padres. Y cuando estas palabras fueron dichas, quedó perdida toda esperanza de consuelo (...). María tendió la mano al hijo. —No me toques, mi alma tiene una herida. —Jesús, hijo mío... —No me llames hijo tuyo, tú también tienes la culpa”. José Saramago muestra a un Jesús que se resiste a su destino. Que no le gusta pensar que no es dueño de sus decisiones. Se sabe engañado. Al final, es ese niño traicionado por su dios el que pide a la humanidad que perdonen a ese dios porque no sabía lo que hacía. En España, uno de los últimos autores que han recreado la infancia de Jesús ha sido Ricardo Menéndez Salmón en Niños en el tiempo (Seix Barral), con un capítulo clave de la infancia hurtada de Jesús.

Judas, amor manipulado del padre.

El paradigma de Judas

Judas Iscariote es uno de los personajes más odiados. Pero la verdad es que sin él o, mejor, gracias a él, Jesús es Jesucristo. Sin Judas no se habría cumplido la palabra de dios, su traición está al servicio de otro. Jorge Luis Borges lo vio. Lo tuvo claro. Lo contó en un cuento maravilloso: Tres versiones de Judas (Alianza). Allí descifra “un misterio central de la teología”. Al comienzo, Borges da una pista: “La traición de Judas no fue casual; fue un hecho prefijado que tiene su lugar misterioso en la economía de la redención”. Párrafos más adelante, el autor nos vislumbra el horizonte de su teoría: “El verbo, cuando fue hecho carne, pasó de la ubicuidad al espacio, de la eternidad a la historia, de la dicha sin límites a la mutación y a la muerte; para corresponder a tal sacrificio, era necesario que un hombre, en representación de todos los hombres, hiciera un sacrificio condigno.

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María Magdalena, amor vilipendiado de mujer. Noli me tangere, de Antonio da Correggio.

Judas Iscariote fue ese hombre. Judas, único entre los apóstoles, intuyó la secreta divinidad y el terrible propósito. El Verbo se había rebajado a mortal; Judas, discípulo del Verbo, podía rebajarse a delator y a ser huésped del fuego que no se apaga”. Y tras 9 páginas hechizantes, Borges concluye: “Dios totalmente se hizo hombre, pero hombre hasta la infamia, hombre hasta la

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El beso de Judas, de Caravaggio.

reprobación y el abismo. Para salvarnos, pudo elegir cualquiera de los destinos que traman la perpleja red de la historia; pudo ser Alejandro o Pitágoras o Rurik o Jesús; eligió un ínfimo destino: fue Judas”. ¡Es Borges! Con el amor más vilipendiado concluyo esta historia literaria sobre 4 personajes clave de la Biblia cuyas vidas han marcado la humanidad. Es la relación entre María Magdalena y Jesús. Contiene todos los elementos del amor trágico, prohibido, pecaminoso, secreto. Ya se sabe que el amor eterno es el que nunca fue. Y esa es la versión bíblica. Pero la versión literaria es otra cosa. La Biblia propone un ser humano, Jesús, carente de lo más maravilloso y el impulso de cada día: el temblor y el suelo del amor-amor por otra persona, la pasión, el deseo... el Amor. Nikos Kazantzakis se acercó a aquella sombra en la novela La última tentación (Cátedra). El narrador griego entra en la vida de estos hipotéticos mortales para crear una ucronía en la que Jesús da la espalda a dios. Prefiere el paraíso terrenal con María Magdalena señalada como prostituta. Prefiere el desvelo de imaginarse con alguien, de amar y sentirse correspondido y deseado... Cuando está en esa gloria, abre los ojos y allí sigue en la cruz. Lo cierto es que que la misma Biblia dice que es a ella, a María Magdalena, la primera persona a quien Jesús se le aparece resucitado. Hay formas y formas de expresar el amor. Historias literarias que agrandan el poder del mito desde el desafío y ofrecen a estos personajes dos de los grandes regalos de la vida negados en sus versiones oficiales: la racionalidad y el amor. *Huffington Post


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Ventana

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El hombre que plantó su propia selva

La Amazonía cumple un rol vital en regular el clima del planeta.

BBC us vecinos lo tildaban de loco. ¿A quién si no se le ocurriría comprar un trozo de tierra despejada a unos 200 km. de Sao Paulo, Brasil, y empezar a plantar árboles? “Cuando empecé a plantar, la gente me decía: No vas a poder comer las semillas, porque la planta tarda 20 años en dar frutos”, cuenta Antonio Vicente. “Yo les decía: Voy a plantar estas semillas, porque alguien plantó las que estoy comiendo ahora. Así que las plantaré para que otros las coman”. Vicente, a punto de cumplir 84 años, compró su terreno en 1973, una época en la que el gobierno militar ofrecía facilidades de crédito para invertir en tecnología agrícola, con la intención impulsar la agricultura. Pero su idea era exactamente la opuesta. Criado en una familia numerosa de campesinos, Vicente veía con preocupación cómo la expansión de los campos de cultivo destruía los bosques y la flora y fauna local, y cómo la falta de árboles afectaba los recursos hídricos. “Cuando yo era niño, los campesinos cortaban los árboles para crear pastizales y por el carbón. El agua se secó y ya no regresó”, dice Vicente. “Yo pensé: el agua es valiosa, nadie fabrica agua y la población no deja de crecer. ¿Qué va a pasar? Nos quedaremos sin agua”. Los bosques son fundamentales para la conservación del agua porque la absorben y retienen en sus raíces. Además, evitan que se erosionen los suelos.

Recuperar el bosque

Cuando tenía 14 años se mudó a la ciudad, donde trabajó como herrero. Con el capital que hizo vendiendo su negocio pudo comprar unas

Aunque no ha llegado a los índices de 2004, la deforestación está creciendo nuevamente en Brasil.

30 hectáreas en una región de montañas bajas, cerca de San Francisco Xavier, una localidad de unos 5 mil habitantes. La vida en la ciudad no fue fácil, recuerda. En un momento “terminé viviendo bajo un árbol porque no podía pagar la renta. Me bañaba en el río y vivía bajo el árbol rodeado de zorros y ratas. Juntando muchas hojas me hice un cama y dormía allí”, cuenta Vicente. “Pero nunca tuve hambre. Comía sándwiches de banana de desayuno, almuerzo y cena”. Tras regresar, empezó a plantar, uno por uno, cada uno de los árboles que hoy forman este bosque lluvioso tropical de cerca de 50 mil árboles.

Contra corriente

La labor de Vicente iba en contra de lo que ocurría a su alrededor: durante los últimos 30 años en que reforestó su terreno, cerca de 183

Fotos: AFP

mil hectáreas de bosque en el estado de Sao Paulo fueron deforestadas para dar lugar a la agricultura. Según la Fundación Bosque Atlántico SOS y el Instituto Nacional de Brasil para la Investigación Espacial (INPE), el bosque atlántico cubría originalmente el 69 por ciento del estado de Sao Paulo. Hoy día, sólo queda el 14 por ciento. El problema es más amplio: si bien los niveles de deforestación no son lo que fueron cuando alcanzaron su máximo, en 2004, cuando se destruyeron 27 mil hectáreas de árboles, estos niveles están comenzando nuevamente a incrementarse en Brasil. Entre agosto de 2015 y julio de 2016, por ejemplo, se destruyeron 8 mil hectáreas de selva. Esto representa un 29 por ciento más que el año anterior y el nivel más elevado desde 2008, según el INPE.

El regreso de los animales y el agua

Una pintura colgada en la pared de la casa de Vicente sirve de recordatorio de los cambios que ha conseguido con su trabajo a pulmón. “En 1973 no había nada, como puedes ver. Era todo un pastizal. Mi casa es más hermosa que lo que ves aquí, pero hoy no podrías tomar una fotos desde ese ángulo porque la tapan los árboles, que son tan grandes”, dice. Y a esa selva han regresado muchos animales. “Hay tucanes, todo tipo de aves, un gran roedor llamado apaca, ardillas, lagartijas, zarigüeyas, e incluso están regresando los jabalíes. Tenemos un pequeño jaguar y un ocelote, ¡que se come todas las gallinas!”, dice riendo. Pero, y más importante aún, han regresado los cursos de agua. Cuando compró el terreno había solo una fuente; hoy hay cerca de 20.


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Pasos de la semana

Gobierno atiende emergencia por sismo Jose Pelico

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Danilo Ramírez

urante la semana del 8 al 14 de junio, el Gobierno continuó una serie de actividades para mejorar el bienestar de la población, y accionó de manera inmediata para atender la emergencia por el fuerte temblor que afectó, en su mayoría, el suroccidente del país. El vicepresidente Jafeth Cabrera y la entidad Humanity First presentaron el proyecto de construcción de un hospital en Santa María Cauqué, Santiago Sacatepéquez, el cual se inaugurará en un período de 6 a 8 meses. Por su parte, el mandatario Jimmy Morales hizo una visita a su homólogo de Francia, Emmanuel Macron, con el objetivo de que se incluya a nuestro país como miembro del Centro de Desarrollo, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social destacó que de los 44 hospitales públicos, 5 tienen una ejecución presupuestaria base, por lo cual autoridades de ese despacho anunciaron que se buscará optimizar el gasto. Para garantizar un servicio de sanidad adecuado, la cartera en mención anunció que ha optimizado las capacidades del Modelo Incluyente en Salud, y así este año sean beneficias 6.1 millones de personas, centrándose en 7 departamentos.

Ixchiguán y Tajumulco

La presente semana también se caracterizó por el trabajo de la Policía Nacional Civil, que continuó la erradicación de las plantaciones de amapola en Ixchiguán y Tajumulco, San Marcos, bajo estado de sitio; mientras, otro equipo mantiene las investigaciones para dar con los grupos de narcotráfico que operaban en ese territorio. A su vez, la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional informó que un total de 677 familias vulnerables de esa localidad recibirán asistencia, la cual llegará a 12 comunidades, 6 de cada municipio. La acción será implementada luego de un estudio en las poblaciones de ambos distritos. La ayuda para los habitantes de esta área continuará con la construcción de un centro de formación de nivel medio, el cual atenderá a no menos de 200 alumnos. Los establecimientos brindarán herramientas académicas a los jóvenes, para que lleguen preparados al campo laboral. Se espera que el recinto comience a funcionar en enero de 2018.

Contra el trabajo infantil

Otra de las acciones que destacan en los recientes 7 días es el refuerzo contra el trabajo infantil, promovido por el Ministerio de Trabajo y Previsión Social por medio de la Unidad de Protección del Adolescente Trabajador, con

Uno de los departamentos más afectados por el temblor de la madrugada del miércoles fue Quetzaltenango; los afectados ya están recibiendo asistencia como resultado de la rápida reacción de las entidades respectivas.

el fin de acelerar la reducción de empleabilidad de la niñez en el país. En el tema de la red vial, el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda mencionó que se hacen esfuerzos para continuar los trabajos de reparación y mantenimiento de los caminos, a pesar de las complicaciones presupuestarias. Para la conservación de las distintas carreteras se bachean 16 tramos.

Agricultura y documentación

En otros puntos, fue presentado el Programa de Agricultura Familiar para el Fortalecimiento de la Economía Campesina, durante una actividad dirigida por el presidente Morales y Mario Méndez, titular del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación. Esta iniciativa beneficiará a 1.2 millones de personas de la provincia, cuyos hijos son vulnerables a

la desnutrición crónica. Además, la Dirección General de Migración informó que recibió el último lote de cartillas de pasaporte, con lo cual se garantiza el abastecimiento de estas para los siguientes 8 meses.

Emergencia por sismo

A causa del sismo que azotó el territorio nacional la madrugada del miércoles, el gobernante Jimmy Morales dio instrucciones al Consejo Nacional para la Reducción de Desastres naturales, para ayudar y proteger a todas las familias afectadas por el movimiento telúrico. De igual modo, Lucrecia Hernández Mack, titular del despacho de Salud, aseguró que los vecinos lesionados ya reciben la atención requerida. Simultáneamente, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército trabaja en coordinación con el CIV en la remoción de los escombros.


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