Skip to main content

Revista Viernes 13102017

Page 1

Archivo


2

Portal Editorial Todo lenguaje está hecho de préstamos. Y a ello seguramente ha contribuido, aparte de la vocación trashumante de la especie y las guerras de expansión, nuestra inveterada necesidad de intercambiar bienes y servicios. Y es que la cultura oral, al tiempo que alimenta y comunica, profetiza y anticipa, constituyéndose en una formidable herramienta de transformación y asentamiento, de ruptura y tradición. En ese sentido, los mitos fundacionales también son préstamos a la imaginación y a la memoria colectiva. De esa cuenta, los pueblos resultan vestigio de otros pueblos, tejen con hilos provenientes de diversas urdidumbres y batallan su presente pertrechados con viejas armaduras. Así lo muestra la fundación mítica de San Andrés Huista, en Jacaltenango, donde unos migrantes coxoh que huían de plagas y maleficios, al adoptar el habla poptí de su nuevo hogar, mezclaron elementos idiomáticos, gestando su propia lengua franca y creando nuevos mitos. El universo, en fin, está hecho de otros universos. A eso se refería el poeta francés Paul Eluard cuando afirmaba que ciertamente hay otros mundos, pero están en este.

DIRECTORIO Director General: Pavel Arellano Arellano Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Boris Molina

Guatemala, viernes 13 de octubre de 2017

Fray Matías

La tentativa d éxito de su at ía s A nton io C órdov a Ordóñez fue un religioso y político nacido en Tapachula, Chiapas, el 17 de marzo de 1766, cuando esta región todavía era parte del Reino de Guatemala. Fundó la Sociedad Económica de Amigos de Chiapas, organizó la primera Escuela Normal en América, fue miembro de la Academia de Madrid, catedrático de la Universidad de Chiapas y Guatemala, y creó un método fonético de enseñanza de lectura y escritura. El 28 de agosto de 1821 proclamó la independencia de Chiapas, poco antes de consumarse la independencia del Virreinato de la Nueva España (México). Aparte de esto, destacó como comunicador creando el periódico El pararrayo, ganador del primer premio del concurso de la Sociedad Económica de Amigos de Guatemala. En esta breve pero significativa obra, el autor vierte todo un bagaje humanístico cuya moraleja, es “¡Mucha gloria es vencerte, noble fiera; /mas, sin comparación es más glorioso/el triunfo celestial de la Clemencia!” De acuerdo con esto, el valor que domina el final de la fábula es la clemencia, en oposición a la venganza, a pesar de que el león se humillara y pidiera su muerte al reconocer la inteligencia del hombre. La actitud clemente del hombre choca con la percepción de que es un opresor que domina la naturaleza, y en su afán por conseguirlo, hace daño incluso a los de su misma especie. Sin embargo, la actitud piadosa del hombre da muestras de cómo debe ser (según el autor, en su intención moralizadora) ante sus vencidos. Este fraile dominico falleció el 17 de octubre de 1828 en Chiapa de Corzo, México.

Músico británico John Winston Lennon; nació en Liverpool, Inglaterra, el 9 de octubre de 1940. Multiinstrumentista y compositor cofundador de The Beatles, la banda más comercialmente exitosa y aclamada en la historia de la música popular. Con Paul McCartney, formó una de las parejas de compositores más prolíficas del siglo XX.

Gal


s de Córdoba

del león y el u empresa

lería

Viernes

Guatemala, viernes 13 de octubre de 2017

Archivo

Archivo

Cuento 203

Tinieblas

Vengo de muy lejos. ¿De dónde? Todo son tinieblas. Oscuridad aterradora. Si pudiera abrir los ojos. Razono que quiero ver. Tengo la voluntad de ver. Pero no puedo. Los párpados. ¡Oh, los párpados! Cómo pesan. No, no se mueven. ¿Estaré ciego? ¿Y dónde estoy? Puedo pensar. Estoy pensando. Y tengo frío y miedo. La muerte. ¿Es la muerte? Si no estoy muerto, ¿por qué no puedo ver nada? ¿Por qué no puedo moverme? Me invade el pánico. ¿Estaré paralítico? ¡Abríos de una vez, Dios mío, abríos! Y ahora ¿qué sucede? -Lucas, Lucas… Es una voz muy suave. Una voz solícita que viene de muy lejos. ¿Lucas soy yo? Sí, debo de ser yo. -Lucas… De nuevo la voz persuasiva, la voz serena. Esto quiere decir que oigo. Mis oídos captan sonidos. Hay algo exterior a mí. Mi mente se desvela. Los dedos. Puedo mover los dedos. No, no estoy paralítico. Estoy tocando una tela, una tela de textura conocida. Sí, una sábana. ¿Y por qué una sábana? Si pudiera ver… Una sábana, una cama. ¿Qué hago en una cama sin ver nada? ¿Estaré realmente ciego? ¡Oh, no, eso no! -Se mueve… La voz se dirige a otras personas. Parece contenta. Luego hay gente a mi alrededor. Un esfuerzo. Un esfuerzo para despegar los párpados. Ver la luz. Sobre todo ver la luz. No siento dolor. No hay duda de que estoy en una cama. Seguramente una cama de hospital. Pero, ¿por qué digo de hospital? No recuerdo nada. Sí, sí recuerdo. Vagamente. La imagen de un coche. Un gran chirrido. Un choque. Eso es. Estoy volviendo a la vida. Salgo de la anestesia. ¡Oh, Dios, los párpados parece que se mueven! Vislumbro formas borrosas, imprecisas. -Por fin… Unos dedos suaves se posan sobre mis ojos. Me cierran los párpados. Y es en este momento cuando al fin veo. Veo con claridad a mis abuelos, a mi padre, a Carlos, mi gran amigo, que murió tan joven… -Lucas, hijo. Al fin has llegado. Ha sido un camino muy duro. Y ahora sí, ahora los contemplo a todos bajo una nueva, infinita luz. Esteban Padrós de Palacios/España

3


4

Abecedario

Guatemala, viernes 13 de octubre de 2017

La fundación mítica de S

San Andrés Huista, aldea del municipio de Jacaltenango, presenta muchas diferencias en relación con las demás. En primer término, al parecer, los habitantes de San Andrés tienen un origen que no es el de los demás jacaltecos. Según se sabe, el grupo originario hablaba una lengua distinta, aunque desde hace tiempo adoptaron el jacalteco (poptí) como propio. Sin embargo, como informaron las autoridades de la comunidad, quedan algunos ancianos “que todavía conocen algunas palabras de los antiguos” y que están familiarizados con el calendario ritual maya.

Fachada de la iglesia de Soyatitán, Chiapas.

Deirdre Nuttall y Mario Tejada Bouscayrol* a aldea, localizada en un lugar quebrado y poco accesible, se encuentra escasamente comunicada con el exterior. Tanto los habitantes de San Andrés como los jacaltecos coinciden en que su origen se encuentra en el estado de Chiapas. En repetidas ocasiones se menciona las localidades mexicanas de Coneta y Rodulfo Figueroa como el lugar de origen. Este dato y las circunstancias en que se desarrolla la historia mítica de la fundación del pueblo de San Andrés tienen implicaciones que aclaran algunos hechos históricos ocurridos durante el período colonial, especialmente la primera parte del siglo XVII, cuando las plagas provocaron una gran baja de población, y muchos pueblos fueron abandonados en la región a la que se refieren las leyendas.

Plaga de murciélagos

Hasta el siglo XVII y primeras décadas del XVIII, habitaba la zona de Rodulfo Figueroa, Coneta y sus alrededores, un grupo mayense conocido como coxoh, cuya lengua no ha podido ser determinada con certeza. Según los habitantes de San Andrés, el motivo por el que abandonaron su pueblo original se debió a una plaga de murciélagos que asolaron la región después de cometer una afrenta contra el cura del pueblo. El alcalde auxiliar nos relató la leyenda de la fundación de San Andrés de esta manera: “Antes, en el pueblo donde vivían, había una mujer que se encargaba de prepararle la comida al cura. Ella tenía un amante, y una vez decidieron darle de comer zopilote en lugar de gallina. Agarraron un zopilote y lo cocinaron y se lo sirvieron al padre. Este se lo comió, pero se dio cuenta de que le habían servido zopilote y se enojó mucho y maldijo al pueblo, y les gritó que se iba del lugar. El cura le dijo al pueblo que iban a venir muchas desgracias y la gente

se iba a morir. Después que se fue el cura vino una plaga de murciélagos. Los sobrevivientes abandonaron el pueblo y así se vinieron a San Andrés. Escogieron ese lugar porque desde allí se puede ver el lugar de donde salieron”. Ésta es la versión más conocida y aceptada por los habitantes del pueblo. Cuando los días están despejados, desde el centro del pueblo se puede ver La Angostura, donde se encuentran las ruinas de su poblado original. Los jacaltecos por su parte, cuentan versiones similares aunque con variantes importantes. Sin embargo, todas tienen puntos de coincidencia; el conflicto entre el cura y la gente del pueblo siempre está presente. La mayor diferencia estriba en la causa que originó el conflicto. Los habitantes de San Andres reconocen que tienen su origen en Chiapas, más específicamente Coneta y las confluencias de los ríos Lagartero y San Gregorio, en el territorio que antiguamente habitaban los pueblos coxoh. Al igual que sus vecinos, los habitantes de San Andrés coinciden en que el abandono de su pueblo original, Coneta, se debió a un problema con el cura del pueblo. Además reco-

nocen que el jacalteco no es su lengua original y solamente fue adoptada al establecerse en territorio de Jacaltenango. Según cuentan los jacaltecos, la gente de San Andrés vino de México hace muchos años o quizás siglos, huyendo de una catástrofe que resultó cuando unos de ellos pecaron sexualmente, y también rechazaron a la Iglesia o el cristianismo. Las leyendas aluden a la gente de San Andrés Huista como una gente extranjera: “La gente de San Andrés Huista vino de un lugar llamado Peb´al. Había un juicio allí, cayó trementina que quemó a mucha gente y por eso venía huyendo”. (Francisco Morales López, San Marcos). “La gente de San Andrés salió de México huyendo de una lluvia de petróleo quemante y vinieron a refugiarse aquí. La iglesia es de los españoles”. (Informante anónimo, Jacaltenango). “La gente de San Andrés viene de un lugar en Chiapas llamado Tzisis”. (Domingo López, San Marcos). “Algunos dicen que los habitantes de San Andrés vivieron en un lugar en México llama-


Viernes

Guatemala, viernes 13 de octubre de 2017

San Andrés Huista Cortesía: Cicerón Aguilar

do Pay´ab antes de venir aquí”. (Informante anónimo, Jacaltenango). Todas las versiones coinciden en que los habitantes de San Andrés provienen de Chiapas, la ubicación geográfica de su lugar de origen está menos definida. De acuerdo con Thomas A. Lee, la localidad a la que se refieren cuando son más específicos, corresponde al territorio que ocupó la antigua población coxoh, que se extinguió por las plagas y enfermedades que trajeron los españoles. La mención específica al pueblo de Coneta hace más fuerte la asociación entre la leyenda de la fundación de San Andrés y el abandono y destrucción de un poblado real.La plaga de los murciélagos es el tema más difundido en las leyendas sobre el origen de San Andrés y es el que reconocen los habitantes de ese pueblo como la causa que los llevó a abandonar su lugar de origen. Ambas versiones están de acuerdo en que la gente huyó de Chiapas como resultado del rechazo del cristianismo, por ignorancia o por carencias morales.

Relaciones conflictivas

En realidad, si se considera a los antiguos habitantes de Coneta y los pueblos vecinos

desde una perspectiva histórica, se pueden comprender varias razones para los conflictos con el cura. Se encontraban en medio del paso del Camino Real, y les tocaba servir al cura, a los otros religiosos y funcionarios de la administración Real, que transitaban el camino y además a los viajeros y comerciantes españoles y ladinos, y tenían que pagar tributos a un encomendero y al convento de Comitán. De tal suerte que durante las epidemias, las plagas se dispersaban por el camino, matando a los habitantes de los poblados circundantes. Los sobrevivientes de Coneta buscaron otro lugar remoto y aislado para establecerse, escapando de quienes les agobiaban con tantos trabajos y tributos. Según dicen los jacaltecos, cuando llegaron los refugiados de Chiapas, pidieron permiso de las autoridades de Jacaltenango para vivir donde hoy se encuentra la población de San Andrés Huista. Aunque vinieron de lejos, los jacaltecos les consideraban como hermanos y les dieron la bienvenida. En los registros del siglo XVIII de Jacaltenango se menciona a San Andrés Huista como un pueblo pequeño con pocos tributarios, alejado del Camino Real, que producía y traficaba tabaco ilegalmente, ya que esto era monopolio de la Corona y se dedicaban a venderlo de contrabando, defraudando a la Real Hacien-

da sin que hubiera manera de controlarlo por más que intentaran las autoridades. Andrea Elisabeth Nolasco Nolasco, de San Marcos Huista, nos relató que “los de San Andrés son de México. Había un pueblo y un sacerdote fue a dar la misa en este pueblo. Muchos entraron en la primera comunión, entre ellos una mujer que tenía amantes. ¡Voy a ir a ver la misa!, dijo ella a uno de sus amantes. Traeme un poco de la hostia pidió su amante y le trajo una migaja en la boca. Cuando la sacó de la boca para darla al amante se cayó en un arroyito y ellos dos bajaron a buscarla pero no lo encontraron. Vinieron otros y la encontraron. Parece hostia dijeron y trajeron una parte al sacerdote. ¿Quién es culpable? preguntó el sacerdote y empezó a orar. Empezó a hundirse el arroyo. Yo no tengo la culpa de eso, no más les dije a ustedes dijo el sacerdote y se fue en caballo a su pueblo. Luego los señores que llegaron al arroyo escucharon que los caracoles llamados hutes estaban gritando”. “Animales, por que están así, no les escucho, dijo el esposo de la mujer culpable. Y los caracoles hablaron diciendo El que huye del pueblo va a estar salvado y el que no, se va a morir dijeron los hutes. Y poco a poquito se huyeron y los demás se quedaron y vino una lluvia de fuego que quemó a la gente y así vinieron a San Andrés del otro estado. La mujer mala

5

Cortesía: Antonio Silvestre

Iglesia de San Andrés Huista, Jacaltenango.


6

Viernes

Guatemala, viernes 13 de octubre de 2017 Cortesía: Thomas Lee

Ruinas de la iglesia de Coneta, Chiapas.

quedó y murió y el esposo se fue a donde hoy es San Andrés.”

Pueblos fantasma

La conexión entre los habitantes de San Andrés y Chiapas es solo una entre las muchas que unen a los jacaltecos con el lado mexicano de la frontera. En la región a la que se refieren las leyendas, se encuentran las ruinas de varios pueblos fantasma, cuya población se extinguió a causa de las pestes. Durante el siglo XVII la población local se redujo considerablemente y en el transcurso del XVIII desapareció por completo y muchos pueblos de la región quedaron abandonados. Los relatos locales podrían ser la interpretación nativa de las razones del abandono del pueblo de Coneta y otros pueblos vecinos durante el siglo XVII y las primeras décadas del siglo XVIII, a causa de las pestes. La devastación que estas causaron entre las poblaciones nativas provocaron el abandono de muchos de los llamados Pueblos de Indios a lo largo del Camino Real, entre estos, los habitados por los coxoh y muchos otros por tzeltales y zotziles. En Socoltenango (entre Comitán y Chiapa de Corzo) hay una leyenda parecida a la versión jacalteca, que se refiere a la destrucción y abandono de Soyatitán, y el traslado de la Virgen y los ajuares de la iglesia y la reubicación de los sobrevivientes en Socoltenango. Esta leyenda

presenta los elementos de la pareja de amantes, la resistencia del amante a convertirse, el robo de la hostia por la mujer y su subsecuente profanación en el río, la maldición del cura y la plaga de murciélagos.

Toro negro

En este caso se introduce una variante: un toro negro entró bufando a la iglesia. Esta bestia es equivalente al “coche de montaña” que contaron en Jacaltenango. Fray Francisco Ximenez, en su Historia de la Provincia de San Vicente de Chiapas, menciona este hecho y se hace eco de una explicación sobrenatural para interpretar los hechos. Como sucede en muchos casos, los hechos reales se fusionan con la leyenda o alcanzan proporciones mágicas, por la necesidad de dar una explicación a los acontecimientos. Para los pobladores indígenas el gran sufrimiento y devastación que causaron las pestes tenía que tener una explicación en el plano sobrenatural, por lo que las atribuyeron a pecados y al rechazo a la Iglesia. Las plagas que asolaron a los pueblos indígenas durante los siglos XVI, XVII y XVIII, causaron un gran impacto en el imaginario de la población nativa. Tratando de buscar una explicación a sus males se los atribuyeron a un castigo de Dios por sus pecados. Desde que se inició la conversión al cristianismo y las “reducciones” a

pueblos a mediados del siglo XVI, los nativos trataron de resistirse buscando la manera de encubrir su antigua religión. Esta resistencia a convertirse al cristianismo se pone de manifiesto en los pasajes donde una pareja a veces adúltera comete un sacrilegio con la hostia. La versión de Soyatitán, Chiapas, explica de esta manera el abandono del pueblo; de manera similar a los pueblos coxoh, la población tzeltal de Soyatitán fue diezmada por las plagas y para principios del siglo XVII se había reducido a un pequeño número de habitantes. En las siguientes décadas del siglo XVII, entre 1645 y 1667, la Virgen de Candelaria y los adornos de la iglesia y las campanas, fueron trasladados a Socoltenango. Tanto las versiones de Soyatitán como las de Jacaltenango coinciden en las amenazas de condena y destrucción que hace el cura a los que no lo sigan, mientras que los que lo sigan y se establezcan en un nuevo pueblo se salvaran. El hecho histórico de las epidemias que asolaron a las poblaciones indígenas pudo haber dado paso a la interpretación del pecado como causa. Para esos tiempos los frailes insistían a los nativos que la resistencia a convertirse traía la condenación, motivo por el cual llovió resina encendida o los atacó una plaga de murciélagos. * Etnóloga y arqueólogo


Guatemala, viernes 13 de octubre de 2017

Gavetas

7

Hemeroteca del Diario de Centro América

Nuevo mundo

DCA, 12 de octubre de 1934- En la gráfica, alumnas de la Escuela Central de Artes y Oficios Femeniles, entonan el himno a la Bandera de la Raza, en el marco de la solemne celebración de un aniversario más del descubrimiento de América por parte de Europa. El historiador Antonio Villacorta, designado por la Secretaría de Educación Pública para dar el discurso oficial, expresó: “No os voy a hablar de la vida portentosa del inmortal genovés que con los auxilios de la más grande de las reinas de España, Isabel la Católica, llevó a cabo, a finales de la decimaquinta centuria, el más notable de los hechos humanos, cual fue el haber llegado el 12 de octubre de 1492, a tierras cuya existencia era ignorada por los europeos de entonces; ni me referiré a los móviles que impulsaron a Colón para emprender aquel famoso viaje en busca de las Islas de las Especias, que se sabía estaban colocadas al Oriente del Asia, por un camino que tomara precisamente el rumbo opuesto, dada la corta extensión que se suponía mediaba entre las costas de la Europa occidental y las de Cipango y Catay, es decir, China y Japón y una vez visitadas esas islas, recoger cuantas especias pudiese, colonizar los territorios y, con el producto de una empresa tan extraordinaria, levantar ejércitos e ir enseguida a arrebatar a los turcos musulmanes, el Santo Sepulcro de Jerusalén...” Y luego de ponderar los beneficios del encuentro de culturas, el licenciado Villacorta concluyó: “¡Loor pues a los viejos caudillos quichés que trajeron la cultura maya desde las selvas de Petén hasta las altiplanicies de Guatemala; y loor a los manes del marino genovés Cristóbal Colón, de la heroica reina Isabel de Castilla y de los millares de españoles que durante la Conquista y el período de la Colonia, hicieron de América una patria grandiosa que alaba hoy, en un grito de entusiasmo, la labor de España en nuestro continente!”


8

Reporte en V

Los genocidios, atentados y ataques violentos tienen algo en común: el odio. Cuando odiamos, se activa un circuito exclusivo en el cerebro. Ningún otro animal experimenta esta emoción destructiva que nos hace ver a los demás de forma binaria: pensar en términos de “nosotrosellos” tiene la poderosa habilidad de eliminar nuestra empatía. Si no lo controlamos, nos jugamos el futuro de la especie.

Guatemala, viernes 13 de octubre de 2017

El sentimiento Manifestante en una marcha por la paz celebrada en Medellín (Colombia) en octubre de 2016, pidiendo el fin del conflicto armado.

Laura Chaparro* Por supuesto que los odiábamos. El plan para matarlos estaba dispuesto y terminado. El odio estaba profundamente arraigado, de modo que cualquiera que veía a un tutsi lo mataba”. Lauren Renzaho tenía 50 años cuando en 1994 participó en el genocidio de Ruanda y no dudó en contarle al fotoperiodista Nick Danziger, del programa BBC Panorama, los motivos que le movieron a asesinar a sus compatriotas. Así lo recoge el libro La naturaleza del odio (2010), de los psicólogos Robert J. y Karin Sternberg. La etnia, la política, el territorio, la religión e incluso el trabajo y el amor pueden activar este oscuro sentimiento que deja su huella en el cerebro. Una investigación de Semir Zeki y John Paul Romaya, dirigida por el University College de Londres y publicada en la revista PLoS ONE , reveló que, cuando odiamos a alguien, en nuestra mente se activa un circuito que no se registra con otros sentimientos como el miedo o el amor. Los científicos mostraron a 17 voluntarios fotografías de personas que aseguraban detestar y midieron su actividad cerebral con imágenes de resonancia magnética. También les enseñaron fotos de individuos neutrales para comparar los resultados. Cuando experimentaron odio, en los cerebros de los participantes se estimularon zonas de la corteza y del subcórtex asociadas con el comportamiento agresivo y la acción. Además, se puso en funcionamiento una parte de la corteza frontal relacionada con la predicción de movimientos de los demás. También se activaron el putamen y la ínsula, dos áreas relacionadas con el amor romántico; sin embargo, apenas se desactivaban las áreas relacionadas con el juicio y el razonamiento, como sí ocurre con el amor. Quien odia está alerta ante el adversario. En el experimento de Zeki y Romaya, varias áreas del cerebro se activan de manera especial cuando los voluntarios del experimento miraban las caras de las personas odiadas. “En el amor y en el odio, tal vez de un modo que no sucede con ninguna otra experiencia, uno se adentra en una intensa relación con otras personas”, destacan Robert J. y Karin Sternberg en el libro. Esta relación tan estrecha entre

ambos sentimientos podría explicar, en parte, por qué en ciertas parejas el amor se transforma rápidamente en odio.

Exclusivamente humano

A diferencia de la agresividad o la ira, que las especies ponen en marcha por supervivencia, detestar no tiene una clara finalidad biológica. “Mientras que la ira es una emoción básica, necesaria para sobrevivir, el odio es una emoción construida culturalmente”, afirma Fernando Broncano, catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la Universidad Carlos III de Madrid. Su complejidad y el hecho de que se asocie a un contexto determinado dificultan definirlo e investigarlo, como se hace con otros sentimientos. Según el escritor científico Rush W. Dozier Jr., de forma general, el odio es una emoción primitiva que sirve para atacar o evitar aquellas cosas que percibimos como una amenaza a nuestra supervivencia o reproducción. “Cuando nos sentimos atrapados en una situación que nos atemoriza, existe una tendencia para que nuestra reacción pase al sistema límbico y a una respuesta agresiva primaria que puede evolucionar hasta el odio”, cuenta el escri-

tor en su libro ¿Por qué odiamos? (2003). Este tipo de respuesta no suele darse en el mundo animal. Es cierto que existen las violentas guerras entre chimpancés y los ataques hacia las crías de otras hembras, pero deben analizarse desde el prisma biológico y no del comportamiento humano, según los expertos. “Dos o más chimpancés pueden hacer una coalición para atacar a otro individuo, normalmente macho dominante, que antes los ha maltratado. ¿Es odio, venganza o una mezcla de ambas? No lo podemos saber”, aduce Manuel Soler, catedrático de Biología Animal de la Universidad de Granada. Los ataques podrían explicarse, incluso, por el prestigio puesto en juego: al formar una coalición, los dos chimpancés salen beneficiados puesto que ascienden en la pirámide jerárquica del grupo.

El mismo origen evolutivo

Como ocurre con la maldad, el odio aparece en el ser humano cuando toma consciencia de ello. No se trata de un instinto primario ni de algo racional. “El odio es un sentimiento que emergió evolutivamente de conjuntos más básicos de sensaciones corporales y emocionales que son comunes en humanos y otros prima-


Viernes

Guatemala, viernes 13 de octubre de 2017

o más oscuro

9

Fotos : Archivo

Medial frontal gyrus Voxel (6,9,60) T15 - 8.41 p= 1.21e02 t-statistic 0

2

aquello que odiamos, estamos ante un sentimiento que no tiene cabida en la naturaleza, dado que implica un consumo de energía y un riesgo innecesarios”, subraya Francisco Ortega, paleontólogo del grupo de Biología Evolutiva de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).

4

6

8

Igual que el odio deja una huella cerebral, ¿tiene una marca genética? El conocido como gen guerrero se asocia con impulsividad, agresividad y violencia, aunque bajo ciertas condiciones.

Sin empatía no hay paz

tes, como el hambre y el miedo”, señala Henry Evrard, neuroanatomista en el Instituto Max Planck de Cibernética Biológica (Alemania). Según Evrard, es muy probable que el odio sea un derivado humano de comportamientos básicos negativos, como el rechazo o la evitación, que se producen en todos los animales. Tanto nosotros como el resto de primates podemos tirar objetos, gritar o evitar a otro individuo si lo detestamos. El mecanismo es el mismo, pero la diferencia está en la conciencia de esa aversión, desconocida para el primate. Eso también tiene su explicación en el cerebro. El neuroanatomista ha estudiado lo que ocurre en la ínsula de los macacos, región cerebral relacionada con este sentimiento negativo. “La ínsula anterior humana es más grande y está más desarrollada que la del mono. Esta diferencia estructural podría proporcionar la base para sensaciones más refinadas en los seres humanos”, razona Evrard. Por eso los monos pueden sentir y reaccionar como los humanos ante determinadas amenazas, pero carecen de la capacidad de percibir conscientemente eso que llamamos odio. “Si aceptamos odio como la necesidad de actuar de forma irracional y gratuita contra

En ocasiones, este sentimiento exclusivamente humano desemboca en violencia. Quienes perpetran atentados terroristas, asesinatos o agresiones movidos por el odio comparten algo: la falta de empatía. “La división binaria nosotros-ellos tiene la poderosa habilidad de eliminar nuestra empatía”, mantiene Dozier Jr. Un estudio publicado en PLoS ONE demostró que ponernos en el lugar del otro está estrechamente relacionado con la cercanía afectiva que tengamos hacia esa persona. En la investigación, los científicos analizaron el grado de dolor que sentían 66 participantes cuando imaginaban que alguien querido, un desconocido o una persona que odiaban se encontraba en una situación dolorosa. Las puntuaciones más altas de dolor las experimentaron cuando pensaban que sus seres queridos sufrían. En el caso de las personas por las que sentían aversión, el dolor fue el más bajo, inferior incluso al que sentían hacia un desconocido. “Esta falta de empatía por las víctimas es un distintivo del odio que se ha hecho evidente repetidamente en incontables matanzas y genocidios”, recuerda el escritor. “Podemos ser exquisitamente sensibles a los sentimientos de nuestra familia y amigos, y totalmente insensibles a los sentimientos de nuestros enemigos”, añade.

Lucha contra lo irracional

A pesar de ser un sentimiento irracional, es posible minimizarlo con diferentes estrategias. “El estereotipo del otro como causa de nuestros males, cuando falta un examen objetivo de estas causas, suele ser un producto salvaje de nuestros túneles mentales”, describe Broncano. Para controlar a este ser imaginario amenazante al que echamos la culpa de nuestras desgracias, lo mejor es tratar de racionalizarlo. En el caso de grupos, se trata de cambiar el binomio

nosotros-ellos por el de nosotros-nosotros. “El objetivo del mundo civilizado debe ser pasar de la antigua orientación nosotros-ellos de nuestro sistema nervioso primitivo a una orientación nosotros-nosotros, orquestada por nuestro sistema nervioso avanzado”, propone Dozier Jr. Otra opción pasa por abordar el problema desde cuatro perspectivas diferentes, como plantean los psicólogos Robert J. y Karin Sternberg. La primera es el pensamiento dialógico: analizar los actos desde el punto de vista de la otra persona. La segunda, el pensamiento dialéctico; es decir, comprender que una solución no es inmutable y que puede cambiar con el tiempo. La tercera, pensar a largo plazo y no limitarse al cortoplacismo —muy común en la sed de venganza—, y la cuarta, potenciar valores positivos, como integridad, honestidad o compasión. “Solo educando y formando en la tolerancia y el respeto hacia los demás se puede alcanzar la sabiduría y, con ella, una sensibilidad hacia el bienestar de los otros y la coexistencia pacífica de los grupos”, sostienen los psicólogos. El futuro de la especie está en juego. *Sinc

Aunque las peleas entre otros primates, como los chimpancés, son habituales, no responden al sentimiento de odio consciente, como el humano.


10

Contando el tiempo

Guatemala, viernes 13 de octubre de 2017

Se preguntará, estimado lector, por qué esta crónica sobre un tema específico y de tan poca actualidad para quienes manejan la res publica y la cosa mediática. Bueno, porque es parte de inquietudes inspiradas, quizá, en la opción de pertenecer a la inmensa minoría y no a la pequeña mayoría vociferante. Pues en la vida social también habitan, y a menudo se contraponen, el microcosmos y el macrocosmos. Edmundo Moure* n un mundo que persigue la uniformidad cacofónica y ramplona, donde el paradigma es vestirse igual, escuchar la misma música, opinar según lo que dice el canal de mayor rating (estoy empleando el estereotipo al uso), hablar como hablan los otros, optar por lo minoritario parece necedad mayor. Muchos sugieren ser “universales” o se ufanan de “cosmopolitas”. Yo prefiero los hogares, es decir, esos espacios insuperables donde, según su etimología, “se conserva el fuego”; del latín “fogar”. Cientos de miles de años tardaron los homínidos en atesorar las brasas hospitalarias, y acuñar, al mismo tiempo, las palabras con que nominarían su intimidad, el entorno y el vasto mundo, tallando con llamas y vocales sus cosmogonías. Ahí nacieron, probablemente, las lenguas y luego los idiomas; con literatura oral, primero, a cargo de las mujeres, que traspasaban la cultura y los conocimientos de supervivencia en forma de coloquios; luego, con la reciente invención de la imprenta, a cargo de los varones, medio formidable para el progreso y para la dominación por medio de la palabra. Los nacionalismos, que mucho repugnan a Fernando Savater y a otros conocidos “cosmopolitas”, tienen, para mí, un aspecto positivo en la batalla, quizá de antemano perdida, que libran para defender sus particularidades y diferencias frente a un proceso avasallador y, al parecer, sin retorno. Me aferro a esta ilusión en el modesto frente de batalla de las lenguas que luchan por sobrevivir, mientras escucho los cantos mortecinos de las ya abatidas en nuestro largo y enjuto Chile: chono, selknam, kawésqar, yagán; las por acallar en breve: quechua, mapudungun, aimara y rapanui.

Lengua minorizada

El concepto de lengua minoritaria se asigna a un idioma hablado por un pequeño número de usuarios en una comunidad determinada. El término lengua “minorizada” se aplica a las que padecen mengua en su mantenimiento y posible extensión, debido al apremio, a menudo incontrarrestable, que ejerce la lengua domi-

Lenguas min nante, tanto a través de los hablantes como del aparato burocrático y académico del Estado. En todo caso, ambos conceptos no son equivalentes, pues no siempre una lengua minorizada es minoritaria, aunque se encamine a ello. Sin embargo, en la mayor parte de los casos hace referencia a lenguas amenazadas. Ayer, lo hizo el Imperio (Isabel la Católica, Felipe II); luego, el totalitarismo militareclesiástico (Francisco Franco), prohibiendo, mediante drásticas penas, el uso público de las lenguas vernáculas, en beneficio del castellano (español), como idioma único. Hoy, este proceso, aún más avasallador que el anterior, es promovido, de manera consciente o inconsciente, por la globalización, que actúa como aplanadora sobre las culturas más débiles. Los especialistas estiman que cerca de 10 mil lenguas minoritarias desaparecerán por completo, de aquí al año 2050. Es una constatación tan probable como el derretimiento de los glaciares y el aumento del volumen de los océanos. En la época del dictador gallego se colgaban letreros en las escuelas y lugares de concurrencia masiva, con expresiones tan gráficas como esta: “No sea rústico, hable el idioma de los caballeros (no se mencionaba a las damas, claro): el Castellano”. Y se cometían aberraciones tales como introducir en las escuelas rurales de Galicia a maestros traídos de Andalucía, para que enseñasen a los niños galego falantes el rotundo idioma imperial. Alfonso Castelao recoge, en De geniale caricatura, una anécdota decidora al respecto: el profesor andaluz pregunta a un niño gallego de 9 o 10 años de edad, con esa característica prosodia de los hijos de Al Andalus, que se comen las eses y las eles finales (sí, como nosotros, los chilenos):

—¿Cuántoh añoh tieneh tú, chaval? El niño gallego piensa un instante, tratando de descifrar la pregunta que no entiende, para responderle, en la única lengua que conoce y ha mamado desde sus primeros días: —Na miña casa non temos años, senón dúas ovellas. (En mi casa no tenemos corderos, sino dos ovejas). Año, en idioma gallego, significa cordero; procede del latín “agnus”. Dado que el gallego es una lengua menos evolucionada que otras romances, su sintaxis se halla más cerca del idioma que extendieron en Occidente los romanos. El caso trazado por el hijo de Rianxo, Daniel Alfonso Castelao Rodríguez, clarifica, mejor que una cátedra universitaria, lo que significa la diglosia, esto es, la convivencia, a menudo forzosa, de dos lenguas (di = dos; glosia = lengua), donde una de ellas prevalece, deturpando a la otra, desnaturalizándola hasta llegar, como en muchos casos, a absorberla para siempre. Este es un proceso que se ha repetido a lo largo de la historia, dinámico e inexorable, como lo son la decrepitud y la muerte. Aunque así como el ser humano lucha contra la enfermedad, puede y debe hacerlo para preservar valores y tesoros culturales en riesgo de perecer bajo la ceniza del olvido.

Minorías mayoritarias

Conviene tener presente que la Carta Europea de las Lenguas Minoritarias o Regionales, donde se establece que son lenguas minoritarias “las no oficiales del Estado” o, si lo son, se encuentran en franco deterioro. Por ejemplo, el idioma catalán puede ser considerado como lengua minoritaria con respecto a la Península española, sin serlo en su territorio, como lengua habitual de unos 4.4 millones de personas; además, son capaces de hablarlo unos 7.7 millones


Viernes

Guatemala, viernes 13 de octubre de 2017

Las palabras son un vasto territorio habitado por voces que se hacen escuchar en diferentes idiomas.

noritarias y diglosia El mapa de los lenguajes también es un trazado en el que las diferencias del habla también expresan relaciones de poder entre individuos, comunidades y naciones.

y es comprendido por cerca de 10.5 millones de personas, adicionalmente quienes habitan territorios más o menos cercanos a la región autonómica de Cataluña. El gallego o galego es una lengua romance (derivada del latín vulgar), del subgrupo galaicoportugués, que dio origen a la lengua portuguesa, como bien lo afirma el gran poeta luso del siglo XVI, Lluis de Camoens, en su epopeya Os Luisíadas, hablada principalmente en la comunidad autonómica de Galicia. Se estima en 3 millones el universo de sus hablantes, aunque quienes lo escriben corresponderían a un tercio de esta cifra. Para los españoles castellano-hablantes no se hace muy difícil el entendimiento del gallego, por su cercanía con el portugués y con la lengua de Castilla, aunque sea más complicado acceder a sus formas escritas más refinadas. También se hablan diferentes variedades del gallego en las comarcas del Bierzo y en Sanabria. Tal como ocurre

en Cataluña, el gallego está definido como su idioma propio y tiene carácter oficial, junto al castellano (castelán), así establecido en el Estatuto de Autonomía de Galicia. No obstante, como suele ocurrir con muchos textos constitucionales, a menudo los hechos y situaciones de la vida social y cotidiana ponen en entredicho las mejores intenciones del legislador. Porque estimar en un nivel de igualdad de derechos, en un territorio acotado, a una lengua mayoritaria y universal, como el castellano, respecto del catalán o del vascuence o del gallego, resulta un claro despropósito. Sería como articular una carrera entre un potro de fina sangre y un pequeño caballo de tiro. Al respecto, las aspiraciones más avanzadas (o radicales) de los defensores de las lenguas vernáculas peninsulares, es inducir el empleo y utilización de estas lenguas en la enseñanza escolar, impartiendo todas las asignaturas en la lengua materna, para lograr así un cierto equi-

11

librio lingüístico con el idioma más fuerte, en este caso, el castellano o español, propuesta que no ha sido aceptada por los poderes centrales ni autonómicos, en ninguno de los tres casos. Por lo tanto, los hablantes más jóvenes solo reciben la enseñanza de la lengua nacional como otra más de sus asignaturas, sin experimentar la necesidad real de hablarla en todos los ámbitos de la vida, donde es mayor el prestigio de la lengua de Cervantes. Quizá en Cataluña este fenómeno sea menos corrosivo, porque las capas medias de la sociedad catalana, su burguesía o hidalguía acomodada, nunca despreciaron el uso del catalán, como sí ocurriera, durante siglos, en Galicia, donde el uso masivo y constante del idioma propio quedaba circunscrito al pueblo campesino y marinero. El caso de Rosalía de Castro nos ilustra bien en este sentido. Ella, la principal figura del Rexurdimento, no hablaba la lengua gallega, porque en su casa de hidalgos nadie lo hacía; aquel idioma era el medio de comunicación de la servidumbre y del campesinado. Ahora bien, como poeta excelsa que ve donde otros no ven, Rosalía descubrió la riqueza del galego y fue capaz de hacerlo florecer, luego de cuatro siglos de oscurantismo, dando a luz, en 1865, Cantares Gallegos. Después de todo, el universo de las palabras es más grande que todos los Estados de la Tierra, y más amable, aun cuando no conviene olvidar el terrible aserto de Bertoldt Brecht: “La palabra es el peligro de los peligros para el hombre”. Cierto. Ahí están, pendiendo sobre nosotros, desde Caín y Abel, esas verbas: odio, muerte, guerra fratricida, a las que oponemos luz, poesía, libertad… La palabra es, asimismo, la más entrañable de todas las patrias, como lo afirmara, ha mucho, Wolfgang Goethe. * SurySur


12

Tragaluz

Guatemala, viernes 13 de octubre de 2017

El Nobel de Literatura 2017, otra sorpresa Fotos: Archivo

El escritor británico de origen japonés es autor de novelas como Lo que queda del día, Pálida luz en las colinas o Los inconsolables. Daniel Arjona*

El escritor nacido en Japón y nacionalizado británico ha recibido reconocimientos por la consistencia de su obra, pese a no contarse entre los autores más prolíficos.

on una obra traducida a más de 40 idiomas y publicada en su mayoría en español por la editorial Anagrama, Ishiguro es un nobel tan inesperado como tradicional, según las normas de la Academia Sueca. Sus libros han sido alabados por la crítica, y llevados al cine en varias ocasiones, entre los que destacan títulos como Pálida luz en las colinas, Lo que queda del día (premio Booker), o Los inconsolables. Según la Academia Sueca, Ishiguro “ha descubierto el abismo bajo nuestro ilusorio sentido de conexión con el mundo a través de novelas de gran fuerza emocional”. Ishiguro nació en Nagasaki en 1954, pero su familia se trasladó al Reino Unido en 1960. Estudió en las universidades de Kent y de East Anglia, y hoy reside en Londres. En 1995 fue nombrado Oficial de la Orden del Imperio Británico, y en 1998 Caballero de las Artes y las Letras, por el Gobierno francés. Las novelas de Ishiguro se mueven en el quicio de la experiencia dramática que la II Guerra Mundial supuso para su país de nacimiento, pero en ellas el argumento es solo la percha para el despliegue de las emociones y las pasiones tristes. La angustia, la opresión y una obsesiva rememoración brindan un peculiar juego psicológico a una escritura sin concesiones que el lector reconocerá en títulos como Un artista del mundo flotante (1986), donde recuerda los años de ruinas y lágrimas posteriores al bombardeo atómico de Nagasaki. Pero el escritor también ha probado suerte con historias prospectivas de ciencia ficción ucrónica, como Nunca me abandones, donde describe un mundo tan similar como alternativo al nuestro en los años 90 del siglo pasado, y que fue llevada al cine por Mark Romanek en 2010. La prosa de Ishiguro ha sido adaptada en dos ocasiones al cine; Lo que queda del día, una película ambientada en los albores de la Segunda Guerra Mundial protagonizada por Anthony Hopkins y Emma Thompson consiguió 8 nominaciones a los Óscar de 1994; y Nunca me abandones, estrenada en 2010, contó con Keira Knightley, Carey Mulligan y Andrew Garfield en el reparto protagonista. En 2010, la


Viernes

Guatemala, viernes 13 de octubre de 2017

¿Kazuo Ishiguro? La sorprendente elección del jurado del Nobel de Literatura supone un reconocimiento indirecto a la gran generación de narradores británicos nacidos a mediados del siglo XX. Después del trauma que supuso premiar a Bob Dylan, uno casi se alboroza ante la elección de Kazuo Ishiguro como premio Nobel de Literatura 2017, le invade esa alegría barata de dejar atrás una enfermedad menor, o de volver a casa después de un largo día aguantando las ocurrencias del jefe. Bob Dylan solo ganó una vez el Nobel, pero su reinado amenazaba con extenderse, pues aquello parecía el desahucio permanente de los escritores, y no sabíamos si el siguiente galardonado iba a ser Woody Allen, Beyoncé o un tuitero polaco. Superada la falsa euforia, uno no puede sino cuestionarse la pertinencia de este reconocimiento. Se premia a un varón que escribe en inglés, lo que facilita encender las alarmas feministas y antiimperialistas, pues nada descubrimos ni apoyamos, nada consolamos ni ponemos en duda con esta ratificación de la cultura predominante. Además, varones que escriben en inglés y merecen tan alta distinción hay muchos, y dudo que puestos los críticos, los escritores y los lectores a determinar cuál es el mejor de ellos, o su favorito, apareciera Ishiguro entre los veinte primeros. De hecho, para The Times Ishiguro solo es el 32º mejor escritor británico nacido desde 1945. ¿Qué ha querido premiar la Academia Sueca? Por ponernos durante un segundo a favor del veredicto, este galardón puede abrochar en la historia uno de los milagros de concentración de talento más evidentes e irrepetibles de nuestro tiempo. El llamado comercialmente dream team británico acogotó con su narrativa elegante y original las librerías de todo el mundo en los años 90. Autores como Martin Amis, Ian McEwan, Salman Rushdie o Hanif Kureishi, junto a Ishiguro, situaron al Reino Unido en primera línea

televisión japonesa emitió la serie Watashi wo hanasanai de, inspirada también en esta última novela. Además, Ishiguro ha trabajado como guionista en varios cortos y tv movies. El premio nobel de Literatura, siempre tan previsible y en los últimos años algo achacoso, vivió una revolución inesperada en 2016 al señalar con el dedo de la gloria a Bob Dylan, cantante y trovador predilecto de varias generaciones, que desató inmediatamente —y a parte iguales — la alegría y la polémica. Algunos advirtieron

y Philip K. Dick, o de Henry James y El cuento de la criada, de Margaret Atwood. Mezcla, dicho sea de paso, que no sé si da para una carrera literaria completa. A la distinción de una prosa muy mimada en sus biorritmos, Ishiguro añade tramas autorreferenciales que, sean utópicas o no, se proponen al margen del mundo. Esto cobra bastante sentido si tenemos en cuenta lo que cambia el mundo en diez años, que es el plazo que se da nuestro autor para dialogar con él.

No sexy

Su pasión literaria por los mundos paralelos y singulares lo acerca de un modo extraño a su Japón natal.

de la cultura literaria mundial con una generación que no se veía por aquellos lares desde la angry young men de Sillitoe o Amis padre.

¿Qué pasa con McEwan?

Sin embargo, entregados a la taxidermia de lo consabido, es sin duda Ian McEwan quien debería soportar el peso simbólico de dicha generación, pues su obra en este ya avanzado siglo XXI es la única que se mantiene constante en el riesgo y la excelencia, hecho trizas el don de Martin Amis, dedicado Barnes a cocinar para los amigos, y perdido Kureishi en su propia papiroflexia sentimentaloide. Por si fuera poco, Ishiguro es de esos autores que se toman con tanta calma publicar un nuevo libro que, si me apuran, yo ya pensaba que lo había dejado. Diez años trascurrieron entre su exitosa Nunca me abandones y su última novela, El gigante enterrado (2015), novela de cuya publicación en España me acabo de enterar. Su obra hasta ese momento —y entiendo por las notas de prensa que también en El gigante enterrado— era una extraña mezcla de Henry James

entonces que aquello era el fin de la literatura, para otros no había galardonado mejor que este bardo genial y ensimismado de la música popular pero, fuera de una u otra manera, o de todas a la vez, no cabe duda hoy de que la decisión rejuveneció de la noche a la mañana a la provecta Academia Sueca y la puso en boca de todos. Tras la revolución, llega la calma... con sorpresa. Este año la lista de candidatos al Nobel de Literatura (900 mil euros), elaborada a medias

Quiere decirse que Ishiguro no es un autor sexy, que apetezca, por mucho que sea un buen escritor y que sus novelas cuenten en varios casos con la promoción extendida de una película. Su origen japonés, por otro lado, sugiere un cierto señalamiento de esa transnacionalidad que tomó cuerpo en la literatura mundial en los años 90, cuando cuajó en los libros la evidencia del peso de la inmigración en un país, y las segundas y terceras generaciones empezaron a contar su historia. Sin embargo, uno diría que Ishiguro, más que desdeñar, bloquea Japón, reniega de esas raíces, lo que, freudianamente, podría explicar su pasión por los mundos paralelos y singulares. No creo que sea Japón, en particular, el país más satisfecho en el día de hoy por la elección del jurado sueco, teniendo como tienen a Karuki Murakami corriendo por ahí todo el día, a la espera de que lo llamen. Incorporando el nombre de Kazuo Ishiguro a su palmarés, el Premio Nobel de Literatura consigue, en definitiva, ratificarnos en las sensaciones habituales: emoción por saber quién lo recibirá, tuits premonitorios que elevan la expectación, y aburrimiento una hora después de conocer el fallo. Con Bob Dylan podías indignarte o ponerte a defenderlo; con Ishiguro, te pones nostálgico, pero quizá es la nostalgia equivocada. Alberto Olmos /EC

con las informaciones de las inevitables casas de apuestas y con las apetencias y deseos de cada uno, mostraba una secuencia de nombres mucho más tradicional: el inevitable y constantemente aplazado Haruki Murakami, el favorito del gusto de la Academia Ngugi Wa Thiong’o, la opción americana femenina y feminista de Margaret Atwood, el pacifista israelí Amos Oz o la carta española de Javier Marías. Pero no ha sido ninguno de ellos. *El Confidencial

13


14

Ventanas

Guatemala, viernes 13 de octubre de 2017 Fotos: Archivo

Oncólogas Verónica Fuentes *

Aletta Jacobs: médica y feminista defensora de la igualdad

Los logros obtenidos durante años de lucha a favor de la igualdad de género no habrían sido posibles sin mujeres con la determinación y el coraje para cambiar su propio destino. Es el caso de Aletta Jacobs (1854-1929), la primera mujer médico de Holanda. En febrero se cumplieron 163 años de su nacimiento en el pequeño pueblo de Sappemeer, al norte del país, donde vivió junto a sus 12 hermanos. Su padre, médico rural, le contagió la vocación por la medicina, lo que la llevó a solicitar algo insólito para la época: que una mujer cursase estudios superiores en la universidad. Tras inundar con peticiones al mismísimo ministro de Educación, logró un permiso para estudiar en la Universidad de Groninga, donde insistió en ser tratada como el resto de alumnos varones, negándose a asumir cualquier tipo de trato especial por el hecho de ser mujer. No solo se graduó, sino que se doctoró en medicina en 1878. Siempre implicada en la defensa de los derechos de la

mujer, vivió en Londres durante algún tiempo, donde entró en contacto con movimientos feministas que defendían el acceso de las mujeres a los estudios de medicina y el sufragio universal. De regreso a Holanda, creó una clínica en Ámsterdam para atender a personas sin recursos. Fue una de las pioneras en impulsar el uso de anticonceptivos como el diafragma para la planificación familiar. Cuando se le negó el voto en unas elecciones locales por el hecho de ser mujer, fundó la Asociación Holandesa para el Sufragio de la Mujer, dejando la medicina en 1903 para dedicarse por completo a ello. Contribuyó a que, en 1919, se aprobase el sufragio femenino en Holanda. Licencia : Creative Commons

ada vez hay más mujeres dedicadas a hacer frente a la segunda causa de muerte en el mundo: el cáncer. Sin embargo, la realidad es que pocas llegan a puestos de liderazgo. La iniciativa europea Women for Oncology pretende promover un acceso con las mismas oportunidades a hombres y mujeres en esta disciplina médica. Su comité se ha reunido estos días en Madrid durante la celebración de ESMO, el congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica, con un objetivo claro: reducir los casos a partir de 2025. Por ese empeño velan cada día más mujeres aunque su trabajo sea poco visible, de momento. La iniciativa, desde su creación formal en 2015, pretende apoyar a las oncólogas que desean desempeñar papeles de liderazgo y acabar con el desequilibrio de género entre los profesionales del sector médico. “Primero, hay que mostrar que la situación existe y luego, intentar reducir ese sesgo entre hombres y mujeres, una diferencia que no entendemos y que no se sustenta en nada objetivo”, explica Pilar Garrido, jefa de sección de Oncología Médica en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid y única representante española del comité. Los últimos datos sobre la representación en el trabajo de las oncólogas muestran que mientras en el 63.7 por ciento de los equipos la persona responsable es un hombre, la mayoría de los miembros son mujeres (en un 59.6 por ciento de los grupos).

Más mujeres, menos jefas

“Es importante presentar cifras objetivas en las que quede patente que, en la realidad, sigue habiendo una diferencia de género. Así se pueden identificar aquellos factores sobre los que se puede trabajar”, añade Garrido, profesora también de la Universidad de Alcalá. “Por eso es tan importante tener números que demuestren que no es una simple percepción”. En 2016, el comité inició su segundo sondeo sobre los retos relacionados con el género en oncología. Para la mayoría de los encuestados (tanto mujeres como hombres, 54.6 y 43.2 por ciento, respectivamente), la principal barrera que impide alcanzar la paridad de género es la falta de equilibrio entre trabajo y vida personal. Tras ella, surgen otras dos razones menos evidentes, “aunque extremadamente importantes”, subraya Garrido. “Por una parte, el sesgo inconsciente; cuando tienes que elegir para una posición, muchas personas elegirían antes a un hombre que a una mujer, por distintos motivos. Y, por otra, la falta de autoestima. Es más habitual en mujeres pensar que no se tienen las capacidades para acceder a un determinado puesto”, recalca. Pero enfrentarse a esos obstáculos no es sencillo, ya que las condiciones son distintas en cada país dentro y fuera de Europa. Además, se necesitan más estudios que expongan los problemas

El 65 por ciento de las oncólogas piensa que hombres y mujeres no tienen iguales oportunidades en su trabajo.


Viernes

Guatemala, viernes 13 de octubre de 2017

reales de las mujeres que ejercen la medicina y que presentan oportunidades viables de superar estas barreras. El año pasado, la revista The Lancet publicó una revisión de 52 trabajos sobre el motivo por el que las mujeres eligen o rechazan una carrera en medicina. Los autores encontraron evidencia, no sin cierta polémica, sobre un mayor interés en la enseñanza que en la investigación. Además, en este último caso, los estudios pueden alentar sus carreras en medicina, que sufren una falta de mentores y modelos adecuados y que experimentan discriminación y sesgo de género.

La conciliación, ¿el único problema?

Para Garrido, que fue presidenta de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y la primera mujer en dirigir el Consejo Nacional de Especialidades de Ciencias de la Salud, la conciliación no es el problema más importante de este sesgo de género en esta disciplina. “Es más una necesidad de reforzar la autoestima y la visibilidad. Creo en la evaluación de méritos, pero quizá en este momento haya que dar una primera oportunidad a una mujer antes que a un varón a igualdad de condiciones”, sostiene. “Por ejemplo, hay que revisar que en los congresos exista un número de ponentes mujeres representativo”, explica. Las cifras al respecto son esclarecedoras. Si bien el porcentaje de mujeres ponentes en todos los congresos internacionales de oncología ha crecido desde 2004 hasta 2016, apenas supone el 28.6 por ciento del total de conferenciantes. Es más, solo cuatro de las 37 sociedades internacionales de oncología analizadas tiene como presidente a una mujer. “En EE. UU. hay también bastante preocupación”, confirma Garrido. “Existe un porcentaje mayor de oncólogas americanas en puestos de responsabilidad que europeas, aunque todavía el sesgo es enorme y no está justificado. Es necesario mantener una actitud proactiva en distintos ámbitos para hacer una labor de visualización de las mujeres”. “En la actualidad no tenemos un número suficiente de mujeres en puestos de responsabilidad”, afirma la experta. “Estamos perdiendo la mitad del talento, el 50 por ciento de un liderazgo potencial. No se trata de perder mujeres, sino de perder a personas muy capacitadas para dirigir por un sesgo de género. Y no nos lo podemos permitir”, subraya. Para Pilar Garrido, el problema recae en la valoración que hacían al respecto las especialistas consultadas con menor rango de edad, en las que existía una mayor percepción de igualdad entre hombres y mujeres. “Creo firmemente en las políticas de género y en la responsabilidad de visualizar que el sesgo sigue siendo un hecho y demostrarlo con números. Pero soy pesimista sobre el futuro porque las mujeres más jóvenes no perciben que haya una diferencia”, sostiene. “El problema es que cuando vas cumpliendo etapas profesionales y compruebas que en realidad no posees las mismas oportunidades puede ser tarde para cambiarlo. Necesitaríamos que la conciencia de que el sesgo de género está aún patente la tuvieran desde generaciones menos veteranas”, concluye Garrido. *Sinc

Pilar Garrido, única representante española de Women for Oncology.

Melanoma

Dos nuevas investigaciones sobre melanoma han sido presentadas en el marco del Congreso Europeo de Oncología, ESMO, de acuerdo con The New England Journal of Medicine. En los últimos años, el melanoma –el cáncer de piel más agresivo– se ha convertido en uno de los tumores que mejores perspectivas ofrece en investigación oncológica. El conocimiento cada vez más detallado sobre los fallos que acumulan las células malignas se ha traducido en nuevas terapias. Uno de los ensayos clínicos, COMBIAD, ha demostrado que la terapia combinada con dos medicamentos –dabrafenib y trametinib– duplica el tiempo que los pacientes con melanoma en fase III y una mutación en el gen BRAF, permanecen libres de enfermedad. Dabrafenib es un inhibidor de BRAF, mientras que trametinib inhibe una vía celular conocida como MEK. En total, 870 pacientes con melanoma en fase III fueron asignados para recibir esta combinación de tratamiento durante 12 meses o bien un placebo (sustancia inactiva), tras una cirugía para extirparles metástasis en los ganglios linfáticos. Al cabo de 2.8 años de seguimiento, el tratamiento redujo el riesgo de recaídas o muerte un 53 por ciento en comparación con el placebo. “Estos son los mejores resultados nunca vistos en el tratamiento adyuvante [después de la cirugía] del melanoma en fase III”, señala Axel Hauschild, profesor de la Universidad de Kiel (Alemania) e investigador principal del estudio. “El interferón es la terapia aprobada para este escenario, pero solo mejora la supervivencia relativa sin recaídas un 20 por ciento”. A su juicio, estos resultados cambiarán la práctica clínica en este tipo de pacientes con melanoma de alto riesgo. Como comenta de manera independente Oliver Michielin, coordinador del ESMO Melanoma Faculty, “llevamos muchos años intentando desarrollar terapias adyuvantes para el melanoma [que ayuden a prevenir recaídas después de la cirugía para extirpar las metástasis]. La primera de estas revoluciones fue ipilimimumab, aunque con un perfil bastante tóxico”. A diferencia de ipilimimumab, que es un tipo de terapia inmunológica (es decir, que refuerza el papel del sistema inmune contra las células tumorales), los dos medicamentos usados en este estudio COMBI-AD son dianas dirigidas, es decir, que actúan contra fallos específicos de las células tumorales. “Estos resultados suponen una nueva opción de tratamiento para los pacientes con mutación en BRAF, que representan aproximadamente la mitad de los afectados con melanoma”, recuerda Michielin. Las diferencias en el perfil de toxicidad entre la inmunoterapia o esta nueva combinación influirán en la elección de tratamiento en cada paciente. Sinc

15


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook