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Revista viernes 124 del 04032016

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Portal Editorial Cristóbal Colón “descubrió” para Europa un continente habitado por migraciones milenarias provenientes principalmente del noreste asiático. Y Europa lo bautizó, según costumbre, para ligar bautizo con paternidad. O, para el caso, con maternidad. Así de simple. Como se apunta en la página conmemorativa del nacimiento de Américo Vespucio que aquí mostramos, según un oscuro canónigo de la frontera francosuiza, el llamado Nuevo Continente que separaba Europa del distante Oriente, era Amerige, es decir, “perteneciente a”, tierra de Américo. Así las cosas, tal parece que el que inventa primero, inventa dos veces. O tres. O más. Porque América es anglosajona, lusitana y española; o más específicamente, castellana, aragonesa, catalana, genovesa y merovingia. En ella desembarcaron también galos, macedonios, profetas errantes, marineros del Peloponeso, jinetes de elefantes, cazadores de bisontes. Asia también fue un bautizo de occidente. África aún se está inventando pese a ser la madre genética de todos los habitantes del planeta. Dicho de otro modo, este mundo ha sido nombrado innumerables veces y cada una de ellas, en verdad, a su debido tiempo. Abya Yala es el viejo nombre de este paraíso visigodo, malasio, sarraceno, berebere y cananeo. Una vez que aquí tocara tierra el navegante o alcanzara horizonte el caminante, se produjo la fusión, el mestizaje. Reinventar el Continente. ¿No es legítima como aspiración? ¿No es acaso lo que hacemos diariamente?

DIRECTORIO Director General: Héctor Salvatierra. Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo. Edición: Otoniel Martínez. Diseño Gráfico: Héctor Estrada y Scarlett Pérez. Asistencia editorial: Marco Sajquin Digitalización: Boris Molina. Biblioteca de la Tipografía Nacional: Thelma Mayén. Hemeroteca del Diario de Centro América: Álvaro Hernández.

En portada: El Astrolabio, grabado a buril, de Giovanni Stradano

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Ra

Galería poét ISBN: 978-99939-965-7-6 osiblemente la presente sea la primera antología centroamericana impresa en el siglo XIX, al menos, es la primera de la que tenemos

noticia. Ya solo por ello merecería el interés de su reimpresión. Editada en la Unión Tipográfica, Guatemala 1888, reúne un selecto número de autores de su tiempo (y un poco antes), algunos de los cuales son parte esencial de nuestra historia literaria (García Goyena, Irisarri, María Josefa García Granados, los hermanos Diéguez Olaverri, Batres Montúfar). Otros, tal el caso de Francisco Rivera Maestre o de la poeta Jesús Laparra, son una propuesta para que se examine más a fondo su producción literaria por parte de la crítica. La mayoría de los autores residieron en la ciudad de Guatemala, debido en buena parte a la ubicación de la Capitanía General en nuestro país. Y gracias también a este volumen tenemos datos biográficos de los poetas o, por primera vez, sus textos. “La primera edición de esta obra -anota el compilador, Ramón Uriarte-, calificada con mucha gracia por cierto literato español con el título de mendozina, o sea como coetánea de la primera imprenta que a Nueva España trajera el sucesor de Hernán Cortés en el gobierno de México, don Antonio Hurtado de Mendoza, sirvió, no obstante, para dar a conocer, dentro y fuera de Centro América, a nuestros mejores poetas, ofreciendo por primera vez al público, en ordenado conjunto, algunas de sus más escogidas producciones”. “En las repúblicas de Chile y México, se reprodujo por entero; España lo solicitó con maternal anhelo; Francia nos hizo el honor de traducir a la lengua de Racine a los Batres y los Diéguez y Alemania misma, la filosófica patria de los Schiller y los Heine, no pudo menos que tributar justo homenaje de admiración y respeto al genio, haciendo por medio de una sociedad de literatos de Leipzig, cumplido elogio del precioso poema de fray Matías de Córdova, La Tentativa del León y el Éxito de su Empresa”.

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de marzo

es la fecha límite para que los neozelandeses voten por correo, si desean que se adopte una nueva bandera nacional, dejando atrás a la actual Union Jack, símbolo del colonialismo británico.


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amón Uriarte

tica centroamericana

Willy Estrada

Las cifras Archivo

485 pacientes

de todo el mundo fueron diagnosticados con el síndrome del corazón roto en un estudio de The European Heart Journal, una cardiomiopatía de estrés que surge después de vivir una experiencia alegre.

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Cuento 124

La mimbrera

Durante la Semana Santa, un mujik fue a ver si la tierra ya se había deshelado. Se dirigió al huerto y tanteó la tierra con un palo. La tierra ya se había ablandado. El mujik fue al bosque. Allí, las yemas de las mimbreras ya se habían hinchado. Y el mujik pensó: “Plantaré mimbreras alrededor del huerto y cuando crezcan lo protegerán del viento”. Cogió un hacha, abatió diez arbustos, aguzó el extremo más grueso y los plantó en la tierra. Todas las mimbreras echaron brotes con hojas por encima de la superficie; también bajo tierra salieron brotes, que hacían las veces de raíces; algunos prendieron; otros no se aferraron bien con sus raíces; perdieron vigor y cayeron. Cuando llegó el otoño, el mujik contempló alborozado sus mimbreras: seis habían prendido. A la primavera siguiente las ovejas royeron la corteza de cuatro y sólo quedaron dos. A la primavera siguiente las ovejas royeron también esas dos. Una no salió adelante, pero la otra resistió, echó fuertes raíces y se convirtió en un árbol. En primavera las abejas zumbaban ruidosamente sobre la mimbrera. En las hendiduras solían formarse enjambres, de los que se aprovechaban los mujiks. Las campesinas y los mujiks comían y dormían a menudo bajo esa mimbrera; los niños, en cambio, se subían a su tronco y arrancaban las ramas. El mujik que plantó la mimbrera llevaba ya mucho tiempo muerto, pero ésta seguía creciendo. El hijo mayor cortó dos veces sus ramas para quemarlas en la estufa. Pero la mimbrera seguía creciendo. Le cortaban todas las ramas para hacer bastones, pero cada primavera echaba nuevos brotes, más delgados que antes, pero dos veces más numerosos, semejantes a las crines de un potro. El hijo mayor había dejado ya de trabajar y la aldea había cambiado de lugar, pero la mimbrera seguía creciendo en campo abierto. Unos mujiks forasteros pasaron por allí y cortaron muchas ramas, pero ella seguía creciendo. Un rayo la alcanzó, pero también esta vez salió adelante, gracias a las ramas laterales, y siguió creciendo y floreciendo. Un mujik quiso abatirla para hacer un abrevadero, pero al final cambió de idea pues por dentro estaba bastante podrida. La mimbrera se venció de un lado y sólo una parte se mantenía en pie, pero seguía creciendo y cada año las abejas venían a recoger el polen de sus flores. Un día de principios de primavera, unos niños que estaban guardando los caballos se reunieron bajo su copa. De pronto les pareció que hacía frío y se pusieron a encender un fuego; recogieron rastrojos, ajenjo, ramas secas. Uno se subió a la mimbrera y cortó algunas ramas. Lo colocaron todo en el hueco del árbol y prendieron fuego. La madera de la mimbrera chisporroteaba, su linfa hervía; todo se cubrió de humo, y el fuego empezó a extenderse por el tronco; el interior de la mimbrera se volvió negro. Los brotes jóvenes se arrugaron, las flores se marchitaron. Los niños llevaron a casa los caballos. La mimbrera quemada de arriba abajo, se quedó sola en el campo. Un cuervo negro llegó volando, se posó en ella y graznó: “¡Bueno, viejo atizador, a mejor vida has pasado! ¡Ya iba siendo hora!”

Liev N. Tolstói/ Rusia


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Abecedario

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La Buena Muerte:

una devoción viva en e Cortesía Mario Maldonado.

quía española y el papado, quienes gobernaban “por voluntad divina”. En este contexto el desarrollo de la vida cotidiana era contemplado como una preparación para la vida eterna, que se alcanzaba en distintos lugares intangibles como el limbo, el purgatorio, el reino de Dios o el infierno. El primero es un lugar en la nada donde eventualmente van los no cristianos, al segundo van los cristianos que no cumplen los mandamientos de las leyes de Dios o la Iglesia pero que pueden ser rescatados para el perdón de sus pecados, al tercero van los justos y el cuarto es un sitio de castigo para los irredentos. Sin embargo, toda persona podía alcanzar el reino de Dios de manera inmediata, si era justa bajo la lógica y el ideario del periodo de desarrollo de la cultura hispánica (1524-1821); si invocaba con arrepentimiento “El Dulce Nombre de Jesús y/o el de la Santísima Virgen” a la hora de su muerte, eventualidad que le facilitaba el fin de la vida y el principio de una nueva existencia.

Anagramas de invocación

Capilla de la devoción a la Buena Muerte en el antiguo templo de Santo Domingo de la capital.

Fernando Urquizú * n la presente exposición vamos a identificar generalidades de la devoción que se desarrolló por la orden de predicadores de Santo Domingo bajo el título de “La Buena Muerte”, que desde la última década del siglo XX, se transfirió a una escultura que representa a Jesús Nazareno situado en primera capilla al lado del púlpito de dicho templo.

Florecimiento de una devoción

El desarrollo de la devoción a “La Buena Muerte” lo encontramos de manera paralela a la expansión de la cultura hispánica en el área

identificada por el científico Paul Kirchhoff como Mesoamérica, quien después de varios estudios determinó características culturales comunes entre los actuales territorios de México y América Central en el periodo prehispánico, invadidos en la segunda década del siglo XVI por los españoles que pasaron después de 1547 a formar el arzobispado de México, hasta 1743 cuando se formó el de Santiago de Guatemala. En este periodo se diseñaron las ciudades, villas y pueblos con un sentido ritual propio para reproducir un sistema de vida económico de tipo monárquico en donde las autoridades reales y religiosas encarnaban en la Tierra, un poder político derivado de su relación con la monar-

En este contexto los anagramas de Jesús y la Virgen María son los primeros elementos simbólicos de invocación de sus nombres para alcanzar eternamente el reino de Dios, mientras que las figuras del arrepentimiento terrenal alcanzaran la figura de San Pedro y María Magdalena. El primero habría negado conocer a Jesús, mientras la segunda dejó, para seguirlo, un mundo banal, expresado en el lujo. Jesús y la Virgen María aunque vinieron al mundo a sufrir como cualquier otro ser humano alcanzaron la perfección como modelo a través de los gozos y dolores de sus vidas expresados de manera resumida en los Misterios del Rosario, para servir de ejemplo al pueblo de Dios, con vidas comunes donde es muy importante la rectificación de la conducta permite a todo ser humano revisar su conducta y reorientarla si es necesario, tal como lo ejemplificó San Pedro y María Magdalena, librándose de la condenación parcial o eterna como lo ejemplifica un retablo de animas que se encuentra en el templo de San Francisco en la Antigua Guatemala, cuyo ejemplo fue propagado por las ordenes de predicadores de San Francisco y Santo Domingo.

El tránsito de la muerte

El correcto entendimiento de estas ideas en la formación del imaginario de las personas durante el periodo de desarrollo de la cultura hispánica nos explica el brote y florecimiento de las devociones relacionadas con el tránsito de la muerte que todos debemos enfrentar. Alcanzar la Buena Muerte es aún en nuestros días un privilegio que en el periodo histórico antes referido contaba con devociones específicas para alcanzar este momento con la mayor tranquilidad posible. En este orden de ideas la primera devoción muy difundida fue el rezo del Santo Rosario que acompañado de la oración que cita: “Santa


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el ideario guatemalteco

Cortesía Fernando Urquizú

María, madre de Dios ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte amén.”, que fue estandarizado como ejercicio espiritual prescrito por Papa Pio V, aún vigente en nuestros días, sirve de consuelo al pueblo de Dios, expresado en el cristianismo católico para preparar a todos para este momento crucial. Una forma particular de devoción la constituye el Dulce Nombre de Jesús, que podemos rastrear cuando es invocado a la hora de la muerte con un “Jesús”, que debía pronunciarse a cada estornudo, ataque de hipo o cualquier reacción corporal, y que otro cristiano cercano al enfermo o afectado debía decir para recordarle “Jesús lo ampare” para tener efecto de esta devoción protectora y recordar que la muerte podía llegar mediante una enfermedad, un suspiro o de manera violenta. Estas reacciones eran muy perceptibles en la idiosincrasia de nuestro pueblo hasta antes del terremoto de 1976, cuando ante el inminente peligro se agregaban a la invocación del Dulce Nombre de Jesús la frase: Jesús lo ampere, para fortalecerse ante la desgracia colectiva, además de cantos colectivos como: “Santo Dios y Santo fuerte, Santo Dios Inmortal, líbranos Señor de todo mal”.

Resurrección eterna

El Dulce Nombre de Jesús contaba con una capilla y cofradía en la actual Basílica Menor de Nuestra Señora del Rosario entre 1808 a 1917, presidida por una imagen de Jesús infante, que simboliza la pureza del hombre portando una cruz, como símbolo del sacrifico de su muerte para alcanzar la resurrección eterna. Aparte de la escultura que presidía la capilla también habían patentes ilustradas con grabados e imágenes domésticas para el culto en el hogar. La fiesta principal de esta devoción en la tradición local, es el primero de enero, asociada con la presencia de esta advocación con la Sagrada Eucaristía, relación que es aludida por una pintura mural donde figura Santo Tomas de Aquino portando un cáliz y una hostia junto a otros dos santos difusores de esta advocación: San Antonio de Padua y San Bernardino de Siena, situada en el convento de San Francisco de la Antigua Guatemala, que puede asociarse como fundamento en la construcción de una escena con que cuenta la pintura titulada por su autor Mariano Pontaza como: “La Apoteosis de Santo Tomas de Aquino”, situada en la entrada del traceptum sur de la actual Basílica Menor de Nuestra Señora del Rosario.

Cuaresma y Semana Santa

Esta devoción era recapitulada en la temporada de Cuaresma y Semana Santa en el ideario de los fieles en dos momentos específicos. Uno cuando Jesús es retirado después de ser azotado en la columna de La Flagelación y cae de rodillas, apoyándose en sus manos, aceptando su muerte en la cruz.

Pintura de Jesús de la Buena Muerte después de haber sido azotado.

Estas representaciones pasaron a llamarse “Jesús de la Caída de la Buena Muerte”. Una segunda devoción era la que se recapitulaba cada Viernes Santo cuando después de doce campanadas de luto emitidas por las llamadas: “Campanas Lacrimosas” se meditaba acerca de “La Buena Muerte” de Jesús en la cruz para redimir de sus pecados a la humanidad y darles acceso a la resurrección en un mundo inmaterial. Este ceremonial necesitaba de los llamados Cristos de la Penitencia, o sea esculturas de Jesús con movimientos en las manos piernas y cabeza para llevar a cabo dramáticas ceremonias en honor a la Buena Muerte y las Cinco Llagas de Cristo, que también sirven de base en las meditaciones de los novenarios de difuntos en la tradición popular de Guatemala. El esbozo de la identificación de estas devociones es muy importante en el ideario del país para comprender y valorar algunas imágenes en culto y otras en bodegas, museos y otros ambientes de las iglesias de nuestro país, para comprender su utilidad didáctica primigenia y así explicar su presencia en estos lugares para prever su futuro y para explicar estos aspectos de la formación del ideario nacional a las nuevas generaciones. * Doctor en Historia del Arte

Cortesía Liber Aureus, Miguel Fernández Concha.

Altar de devoción al ceremonial de la Buena Muerte en el antiguo templo de Santo Domingo antes de 1906.


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Contando el tiempo

Guatemala, viernes 4 de marzo de 2016 Archivo

Daniel j. Boorstin* mérico Vespucio nació en el seno de una influyente familia de Florencia el 9 de marzo de 1454, en la tierra y entre los hombres del Renacimiento italiano, donde pasó los primeros 38 años de su vida. Cuando todavía era muy joven entró al servicio de los Médici para ayudarles a administrar sus múltiples negocios. En 1492 fue enviado a España a ocuparse de los intereses comerciales de esta familia. Américo se hizo armador por su propia cuenta en Sevilla, donde cambió las actividades comerciales por la exploración. A causa de la malaria contraída en uno de sus dos viajes al Nuevo Continente, murió el 22 de febrero de 1512.

El bautizo

El bautizo del continente hasta entonces desconocido fue obra de Martin Waldseemüller (1470?-1518), un oscuro clérigo que había estudiado en la universidad de Friburgo (Suiza). Era un hombre de vastos intereses que amaba las palabras y sentía pasión por la geografía. Cuando fue designado canónigo de la pequeña ciudad de Saint-Die, construida alrededor de un monasterio fundado por san Deodato en el siglo VII, en las montañas de los Vosgos, en el ducado de Lorena, situado al noroeste de Francia, Waldseemüller halló el puesto muy agradable. El duque que regía la Lorena, Renaud II de Vaudemon, deseoso de cultivar las artes, había organizado una sociedad provincial de eruditos, una especie de salón, y el canónigo se convirtió en uno de sus miembros. Un acaudalado integrante del grupo, el canónigo Walter Ludd, satisfizo su vanidad estableciendo en el año 1500 una imprenta para publicar sus propias obras, e incidentalmente la de otros miembros de la sociedad. El pequeño grupo dirigido por Waldseemüller tenía el ambicioso proyecto de imprimir una nueva edición de la geografía de Ptolomeo. Fue entonces cuando uno de los miembros informó que había visto una copia impresa de una carta francesa titulada Cuatro viajes, en la cual “un gran hombre, de gran valor pero escasa experiencia, Américo Vespucio, ha descrito por primera vez sin exageración un pueblo que vive en el sur, poco menos que bajo el polo Antártico.”

Cambio de planes

El grupo de Saint-Die abandonó de inmediato su ambicioso proyecto de editar a Ptolomeo y en su lugar produjeron un pequeño volumen de 103 páginas titulado Cosmographiae Introductio, que resumía los principios tradicionales de cosmografía, incluía definiciones de ejes y climata, las divisiones de la tierra, los vientos, y las distancias de un lugar a otro. Ofrecía también algo sensacionalmente nuevo: un informe sobre la cuarta parte del mundo revelada en los viajes de Américo Vespucio. Waldseemüller observaba en el sumario sin darle importancia: “Ahora, estas partes de la Tierra [Europa, África, Asia] han sido mejor exploradas, y ha sido descubierta una cuarta parte por Américo Vespucio”. “Puesto que Europa y Asia recibieron nombres de mujeres, no veo ninguna razón por la que alguien pudiera oponerse a que llamásemos Amerige a esta parte del mundo [del griego ge que significa tierra de], es decir, la tierra de Amé-

Tierra incógnita

Américo Vespucio prestó involuntariamente su nombre para bautizar un continente.

rico, o América, por su descubridor Américo, un hombre de gran talento”. Para acompañar estos artículos, como tercera parte de la Cosmographiae, imprimió un mapa de gran tamaño mediante 12 grabados en madera hechos en Estrasburgo. Cada hoja medía 46 por 62 centímetros y el mapa completo, cuando se ponían todas las piezas juntas, medía alrededor de 34 metros cuadrados. Añadió dos retratos situados en la parte superior: Claudio Ptolomeo, que miraba hacia el este, y Américo Vespucio, que lo hacía hacia el oeste.

Profecía cartográfica

En esta asombrosa profecía cartográfica, la parte sur del continente, en la que se hallaba inscrita la palabra “América”, mostraba un contorno notablemente parecido a su forma actual. En el pequeño mapa que aparecía en uno de los ángulos del grande, los dos extremos continentales estaban realmente unidos. Más allá, en dirección oeste, aparecía un océano completamente nuevo, mayor que el Atlántico, que separaba Asia del Nuevo Mundo. Fueran cual fuesen las hazañas de los valientes y famosos exploradores, fue el oscuro

Martin Waldseemüller quien puso a América en el mapa. El primer libro de la imprenta de SaintDie, aparecido en abril de 1507, se hizo tan popular que en agosto fue publicada una segunda edición. Al año siguiente, Waldseemüller se vanaglorió ante su socio de que su mapa era conocido y recomendado en todo el mundo. Muy pronto anunció que había vendido un millar de ejemplares. Cuando cambió de idea y decidió que, después de todo, Américo Vespucio no debía ser considerado el verdadero descubridor del Nuevo Mundo, ya era demasiado tarde. Aunque en los tres mapas posteriores que publicó mostrando el Nuevo Mundo borró el nombre “América” que había aplicado a la parte sur del continente, este resultó tan atractivo que Gerardo Mercator, cuando publicó su gran mapa del mundo en 1538, lo utilizó de manera doble: mostraba a América del Norte (Americae pars septentrionalis) y a América del Sur (Americae pars meridionalis). Esta fue la primera muestra global del poder de la imprenta para transmitir información… y errores. *Los descubridores. Ed. Crítica, 1988


Tragaluz

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A la conquista del corazón del metal

Marco Sajquin*

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as ramas intrincadas parecen ser la excusa perfecta para que no exista hasta la fecha, un intento por definir sus evolución, sin que esto quiera decir, perfección. El rock, quizá sea el género musical con más variantes en la historia, muchas de las cuales son fácilmente definibles o identificables; pero hay fenómenos que quizá escapan a su valoración.

La genealogía del mal

Desde el brutal, tímidamente designado en Carcass, la banda de Liverpool que a finales de los 80 sorprendiera con su “propuesta” de una carnicería humana y sus miserias infecciosas y repugnantes; hasta el garage rock, para darle un poco de crédito a los estadounidenses en su origen, el rock, ha tenido un sinnúmero de vertientes. Los periodistas que por motivos laborales abordaron el género, aquellos afortunados al codearse con estrellas y participar en bacanales, muchas veces fueron los “responsables” de nombrar esos estilos y encuadrarlos en una dirección. Sin embargo, en otras, cuando podía más el movimiento social que se erigía por encima del análisis de escritorio, los subgéneros del rock, nacieron por el entusiasmo de un público que solo compartía sus gustos. Pero incluso hay episodios que podrían salirse de esa lógica, y cuestionan la premisa de calificar todo para su comprensión y el encasillamiento en cierta corriente musical. Tal es el caso de la banda japonesa Babymetal, un “fenónemo”, sin ser peyorativos, que ha crecido como la espuma en el referido país asiático, y sin ser la punta de lanza de una corriente musical.

Ángeles caídos

Con una fuerte carga teatral, el conjunto se formó en 2010 y ya tiene en su haber dos álbumes en estudio, el homónimo de 2014 y el que se anuncia para este año, Metal Resistance. La unión del rock alternativo, el heavy metal e, incluso, el Black, con la marca de la casa, el J-Pop, hacen del conjunto femenino un interesante episodio de la música actual. En retrospectiva, surgieron de Sakura Gakuin, agrupación de kawaiis o adorables jovencitas que bajo el atuendo de colegialas, son parte de la cultura popular del Japón contemporáneo. Las Twinklestars, Mini-Patissier, Scoopers y Pastel Wind, entre otros, son algunos de sus subgrupos. Pero regresaremos a este punto. Está integrada por Suzuka Nakamoto, con su álter ego Sumetal; Yui Mizuno como Yuimetal y Moa Kikuchi, Moametal. Como buenas frontwoman, o rostro de una banda que tiene la

El baile y las coreografías son características de la agrupación japonesa.

misión de mantener la atracción del público, se apoyan en la Kami-Band, con dos guitarras, un bajo y una batería, en los que se puede identificar un elemento del Black metal, corriente surgida sobre todo en los países nórdicos, y que enfatizó la vena maligna que siempre ha tenido el rock. Aunque catalogado para la posteridad por la agrupación británica Venom, fue en Noruega donde el Black alcanzó el clímax antirreligioso. El maquillaje, máscara que enfatiza la característica humana del dolor, y que esa banda de soporte utiliza, no deja lugar a dudas.

Visión corporativa

Pero tal como la doctrina que implantó Televisa al ser semillero de artistas de todos los tipos y para todos los gustos, la versión japonesa, no se queda muy atrás. Y es que una especie de “Academia”, a la mejor versión del horario estelar de la televisión latinoamericana, también tiene lugar en el referido país asiático en donde Amuse Inc., uno de los emporios más importantes, maneja las líneas del entretenimiento. Dicha compañía se interesa en organizar realitys, que permiten la “graduación” de nuevos ídolos para agruparlos en conjuntos musicales que deleitarán al público local. Con tales antecedentes, no es casualidad que su logotipo presente a la dama de la libertad que divisa a los migrantes desde su islote cerca de Manhattan.

Ese es el contexto en el cual surge Babymetal. Detalle, que hace necesario preguntarse si el movimiento casi sincronizado de los fanáticos en el mosh pit o debajo del escenario es, en realidad, una componenda para impactar al espectador crédulo que proviene de otros rumbos. Un ritual que cualquiera puede ver en Youtube, en el que se encuentran recitales de la banda en el Saitama Super Arena o en Budokan, el burlado recinto de las artes marciales, en donde actuó Ozzy Osbourne, KISS y The Beatles, entre otros. Pero tal argumento se queda sin mucho sustento, al ver cómo en 2014, peludos con playeras de Iron Maiden, Slayer y otros íconos del metal tradicional, se rindieron al levantamiento de polvo que provocaron las chicas en el Festival Sonisphere, edición Reino Unido.

Epílogo

Ante algo tan fresco, solo queda decir poco para comprenderlo e incitar, si es posible, al debate. Veamos. El rockero puritano seguramente lo desdeñe; pero ¿quizá no es lícito recordar que la diversión siempre ha sido la médula de un género, por demás, insolente? Una parodia para la que habría que remontarnos a instantes no difíciles de hallar. Y por otro lado, las críticas lógicas al consorcio y la masificación, olvidarían que el negocio de la música es, muchas veces, solo eso. La vida, es otra cosa. *Periodista

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sin desatender los demás temas culturales, los acontecimientos mundiales, las novedades sociales y las exhumaciones históricas a que fuera siempre tan dedicado, se advierte al solo requerirse indistintamente un número cualquiera”. Por su parte, la Tipografía Nacional cuenta actualmente con un buen edificio, y una maquinaria de

primer orden. El taller de fotograbado ha sido reforzado, haciéndose de él uno de los mejores de su género en Centro América. Se ha dado mayor impulso al arte peliculero, teniendo en la actualidad verdaderos triunfos con las cintas que, salidas de la Tipografía Nacional, han recorrido los teatros de Centro América, demostrando en forma gráfica los adelantos de la industria nacional.

Diario de Centro América y Tipografía Nacional DCA, 15 de marzo de 1932.- En la Memoria presentada por el señor ministro de Gobernación y Justicia, licenciado Guillermo Sáenz de Tejada a la Asamblea Nacional, dice lo siguiente: “La mejor presentación del Diario está a la vista de los señores diputados. Su labor comentando todos los días las más importantes disposiciones y puntos de vista gubernativos,


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