CortesĂa Estuardo Salvatierra Mata
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Portal Editorial En el libro de cuentos de la desaparecida periodista guatemalteca Irma Flaquer Azurdia que aquí reseñamos, se recogen vivencias de primera mano de las circunstancias que marcaron su trayectoria personal y profesional, siempre al límite. En la dedicatoria a su querido asesino afirma “El amor es la fuerza más poderosa del universo. Siempre está presente y tiene que manifestarse de cualquier manera. Cuando el yo ve amenazada su existencia, disfraza con agresividad el desarrollo frustrado del gigante. Es un mecanismo de defensa. Cuando tú manifestabas odio, no hacías más que defender tu amor, disfrazándolo.” Y agrega: “Algún filósofo dijo que el amor y el odio son los promotores de la evolución. Tenía razón, pero se le olvidó que los dos tienen un mismo origen, vienen de la misma especie y se nutren de la misma sangre.” Este libro permite acercarse a uno de los personajes del medio periodísticos más polémicos de su época y puede aportar reflexiones relacionadas con la violencia y con la forma en que esta impacta la vida de un país y de los seres anónimos que afanosamente construyen en él sus propios sueños y aspiraciones. La intensidad de los relatos contenidos en A las 12:15 El Sol, forma parte ya de la tradición periodística y literaria de esta construcción llamada Guatemala. Las páginas rescatadas por la Tipografía Nacional, permiten vislumbrar un retrato en claroscuro del país, con un trasfondo en el que, pese a las vicisitudes, triunfan tercamente el amor y la esperanza.
DIRECTORIO Director General: Héctor Salvatierra. Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo. Edición: Otoniel Martínez. Diseño Gráfico: Héctor Estrada y Scarlett Pérez. Asistencia editorial: Marco Sajquin Digitalización: Boris Molina. Biblioteca de la Tipografía Nacional: Thelma Mayen. Hemeroteca del Diario de Centro América: Álvaro Hernández.
Guatemala, viernes 26 de febrero de 2016
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A las 1 ISBN: 978-9929-560-05-5
rma Flaquer (Guatemala 1938-1980) es otra víctima de los más oscuros años de la historia guatemalteca reciente. Su caso, como el de muchos, quedó en el incómodo limbo de las desapariciones: aunque se intuye su destino, nada se sabe con certeza. Sin embargo, no todo muere con la muerte y lo que se ha dicho sobre ella, sobre su vida, su trabajo y su incierto desenlace, extiende su fatal combate contra el silencio. Por defender sus opiniones y por indagar en las eternas causas de la problemática social de su país, Flaquer sufrió una serie de atentados directos contra su vida. El primero de ellos, ocurrido en 1958 cuando ella tenía apenas 20 años, la acercó a Clemente Marroquín Rojas, quien le ofreció un espacio en el diario La Hora. Es así como nace la columna “Lo que otros callan”, una muestra fehaciente de su valentía al cuestionar y poner en jaque instituciones que estaban investidas de un poder casi absoluto. Esto es lo que le valió otro ataque con granada diez años más tarde. A raíz de esta experiencia traumática surge una serie de relatos de tinte autobiográfico que viene precedida de una dedicatoria sorpresiva a su frustrado asesino. Queda en estas páginas el testimonio de un cercano encuentro con la muerte y, por lo tanto, una renovada visión de la vida. Dice Flaquer en su dedicatoria: “Este libro está dedicado a tí, mi frustrado asesino. Estos cuentos son producto de un nuevo sentido de la vida que encontré en las puertas de la muerte. Puertas a las que tú me llevaste. ¡Dios te bendiga!” “Ahora doy a publicidad un trabajo distinto al que tú conociste y que te hizo odiarme. Te recuerdo con remordimiento. Ese remordimiento y recuerdo me obligan a dedicarte este libro en un acto de desagravio.” “Te pido perdón ante el mundo. Me siento culpable ante el mundo. Me siento culpable del odio que sentiste por mí, llevándote a atentar contra mi vida. Te hice daño, mucho daño. La violencia de mis artículos periodísticos te hizo desear mi muerte.”
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servidores
equipados con 8 procesadores gráficos, donará Facebook a institutos europeos para apoyar las investigaciones sobre inteligencia artificial.
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Guatemala, viernes 26 de febrero de 2016
rma Flaquer
Cuento 123
12:15, El Sol
Génesis 2
Willy Estrada
Las cifras
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400 muertes
por lo menos, causó un jarabe para la tos en Panamá en 2006, caso en el que están procesadas 11 personas, cuyo juicio no podría efectuarse por negligencia de las autoridades.
Archivo
Imaginad que un día estalla una guerra atómica. Los hombres y las ciudades desaparecen. Toda la tierra es como un vasto desierto calcinado. Pero imaginad también que en cierta región sobreviva un niño, hijo de un jerarca de la civilización recién extinguida. El niño se alimenta de raíces y duerme en una caverna. Durante mucho tiempo, aturdido por el horror de la catástrofe, sólo sabe llorar y clamar por su padre. Después sus recuerdos se oscurecen, se disgregan, se vuelven arbitrarios y cambiantes como un sueño. Su terror se transforma en un vago miedo. A ratos recuerda, con indecible nostalgia, el mundo ordenado y abrigado donde su padre le sonreía o lo amonestaba, o ascendía (en una nave espacial) envuelto en fuego y en estrépito hasta perderse entre las nubes. Entonces, loco de soledad, cae de rodillas e improvisa una oración, un cántico de lamento. Entretanto la tierra reverdece: de nuevo brota la vegetación, las plantas se cubren de flores, los árboles se cargan de frutos. El niño, convertido en un muchacho, comienza a explorar la comarca. Un día ve un ave. Otro día ve un lobo. Otro día, inesperadamente, se halla frente a una joven de su edad que, lo mismo que él, ha sobrevivido a los estragos de la guerra nuclear. Se miran, se toman de la mano: ya están a salvo de la soledad. Balbucean sus respectivos idiomas, con cuyos restos forman un nuevo idioma. Se llaman, a sí mismos, Hombre y Mujer. Tienen hijos. Varios miles de años más tarde una religión se habrá propagado entre los descendientes de ese Hombre y de esa Mujer, con el padre del Hombre como Dios y el recuerdo de la civilización anterior a la guerra como un Paraíso perdido.
Marco Denevi/ Argentina
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Abecedario
Guatemala, viernes 26 de febrero de 2016
Fotos: Cortesía Estuardo Salvatierra Mata.
Cuadro 3.
Cuadro 4.
Los Ruegos de
Francisco Au María Aguilar Balsells *
Cuadro 1, perteneciente a la serie Los Ruegos.
Cuadro 2.
al vez en la ejecución de su propia obra, el artista no siempre puede reconocer o medir en su totalidad la cantidad de pequeños detalles o indicios que marcan o dan identidad a su trabajo. Esto debido, seguramente, a que la intencionalidad en la búsqueda del “tema” o la complejidad técnica de la obra adquiere un papel preponderante, dejando poco visible para él mismo, los impulsos puramente individuales, aquellos que se escapan sin que el artista se dé cuenta que se hacen de forma instintiva o automática y que por último llevan consigo historias y realidades profundas De las expresiones gráficas del arte la pintura ha alcanzado alta sofisticación, y si bien es cierto que requiere de observadores o contempladores capaces de descifrar los símbolos y detalles que se esconden en su interior, también en otro sentido está ahí para ser discurso público y testigo del pensamiento o la realidad sentida de la humanidad en un tiempo y contexto determinado. Es importante aquí mencionar que tuve la suerte de haber conocido cercanamente a uno de los grandes artistas de Guatemala, Francisco Auyón, y aunque nuestra insaciable sed por el arte nos haga sentir que su vida fue corta, su obra es extensa y con inmensa fuerza ha logrado trascender la locura de un mercado de burbujas inflacionarias del arte y establecerse como un sólido referente del arte guatemalteco, tanto por el gran valor de su expresión gráfica formal o estética, como por su contenido significante. Reconozco en lo que una vez fueron los detalles, los gestos, las
cosas que se escapaban al artista, el lugar donde Auyón se revelaba ante el observador como el hombre que puede verse a sí mismo y el gran expresionista, sin que esto pueda situar su propuesta artística, apoyada en el acercamiento personal que tuve con él. Valoro la obra de Francisco como expresión de un pensamiento colectivo, y que únicamente un artista de la sensibilidad y de la talla de este es capaz de interpretar. Con la madurez propia de un maestro de la pintura que reflexiona sobre su obra, el mismo Francisco recoge lo que en un inicio fueran sus gestos, detalles sin intención, y que para enfrentar su realidad convierte en elementos importantes y característicos de su obra. Una historia de dolor, una cultura de prejuicios, sojuzgamiento y martirio que en una obra de arte lleva a la revalorización, a la meditación. Si el arte es huella del pensamiento humano en un tiempo y contexto, la obra de Francisco Auyón es huella del sentir y la historia de nuestra sociedad del siglo XX en Guatemala, como mencionara el maestro Roberto Cabrera, Francisco Auyón es hijo de la posguerra. Con su profunda sensibilidad y temeridad, Francisco cargó su obra de símbolos que en una observación detallada hablan de su vida personal, enfrentando sus éxitos y tropiezos, pero más allá del expresionismo individual, sus símbolos y significados se vinculan a la vida cultural profunda de los guatemaltecos, a nuestra realidad, a la compleja percepción individual y colectiva de nuestra historia de eternas luchas. Hoy la obra de Francisco Auyón nos permite enfrentar nuestras penas y prejuicios. * Licenciada en Artes Visuales
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Guatemala, viernes 26 de febrero de 2016
Cuadro 5, serie Los Ruegos.
uyón Entierro ( homenaje a las víctimas del huracán Stan).
Francisco Auyón
(3 de diciembre de 1968 - 23 de noviembre de 2007) Estudió Artes Visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, de Guatemala. Presentó su primera exposición en galería El Sereno de Antigua Guatemala, en 1990. De ese año hasta el 2002 realizó 28 exposiciones colectivas en Guatemala, Estados Unidos, República Dominicana, El Salvador, Honduras, Alemania, Francia, Ecuador, y Egipto, reflejando su gran actividad creadora. Entre sus premios cuenta con un Glifo de Oro de la XII Bienal de Arte Paiz; uno de la I Bienal del Istmo Centroamericano, Guatemala y un primer lugar en el XIV Salón Nacional de Acuarela entre muchos otros.
Obra de la serie Parábola.
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Reporte en V
Guatemala, viernes 26 de febrero de 2016 Archivo
La coacción nos exculpa Sinc* n experimento realizado por un equipo internacional de neurocientíficos demuestra por qué la gente puede ser coaccionada con facilidad. Los resultados, publicados en la revista Current Biology, revelan que cuando alguien nos da una orden nos sentimos menos responsables de nuestras acciones. Según los investigadores, ante una situación en la que nos obligan a hacer algo, el cerebro establece una distancia emocional entre nuestros actos y sus consecuencias negativas para reducir la conexión entre ambos. “Resulta útil saber que no experimentas la misma sensación de responsabilidad cuando actúas obligado que cuando lo haces por voluntad propia. Pero si sabes que existen estos riesgos, puedes evitarlos”, explica Patrick Haggard, investigador en la University College de Londres (Reino Unido) y autor principal del estudio. Para Haggard, el trabajo resulta relevante no solo para quienes obedecen, sino también para aquellos que dan las órdenes. Mientras los primeros pueden no sentirse responsables de sus actos, “quienes dan una orden quizás sean incluso más responsables porque les dicen a otros lo que tienen que hacer”, destaca el experto.
Cambios en la percepción
Para llegar a estas conclusiones, los científicos realizaron dos experimentos con parejas, que desempeñaban los papeles de “agente” y
El sentimiento de culpabilidad puede ser inexistente si, al cometer un delito, se siguieron órdenes. Esta reacción puede producirse para evitar castigo o porque actuar bajo presión realmente modifica la sensación de responsabilidad. Un nuevo estudio confirma que, ante esta situación, la percepción cambia al establecerse una distancia emocional entre las acciones y sus consecuencias negativas. “víctima”. En un principio, los agentes decidían libremente qué hacer y más tarde el encargado de dirigir la prueba era quien les decía cómo actuar. En la primera prueba, el agente podía conseguir dinero quitándoselo a su víctima (daño económico); en la segunda, para tener un beneficio económico, el agente debía darle una descarga eléctrica a su compañero (daño físico). Los neurocientíficos estudiaron el “sentido de agencia” de los participantes en los
experimentos, es decir, la conciencia de que uno es responsable de las acciones que lleva a cabo y sus consecuencias. Por ejemplo cuando pulsamos un interruptor y se enciende una luz, entendemos casi instantáneamente la relación causa-efecto; es decir, en este caso el lapso de tiempo de percepción entre ambos es pequeño. Sin embargo, los resultados revelan que este intervalo de tiempo era mayor cuando los agentes del experimento actuaban bajo coacción que cuando elegían libremente si infligir daño a su compañero o no.
Consecuencias legales
El estudio demuestra que una persona puede estar diciendo la verdad cuando declara no sentirse responsable de las consecuencias si actúa obedeciendo órdenes, y este argumento no será utilizado como mera excusa para evitar un castigo. Según los autores, los resultados de la investigación podrían tener implicaciones importantes en términos de responsabilidad legal y social, aunque subrayan que, en todo caso, no justifica la comisión de un delito. Sugieren, por ejemplo, que la justicia se centre no tanto en quien acata sino en quién da las órdenes, para evitar que abusen de su posición. “No obstante, la ley debe tener en cuenta los hechos objetivos para determinar la culpabilidad de alguien y no solo su experiencia subjetiva de sentirse responsable o no”, concluye Haggard. *Servicio de Información y Noticias Científicas
Un eco galáctico
Manuel Obregón* oy me entero de la muerte de Umberto Eco. El artista de la semiótica. El periodista alerta de lo que pasa y cómo debe interpretarse lo que ocurre en el mundo. Nunca se quedó en la superficie, exigió que hay que nadar hasta el fondo. Cuestionar las mentiras o medias verdades que se dicen a diario en los periódicos o en Internet y TV. Protestar contra la corrupción endémica, la testarudez, la chatura literaria, el bombo que acompaña a los que se creen importantes, la ironía como arma que nos defiende de la mediocridad, y actualizarse siempre en lo que ocurre a diario, no tanto en el sentido noticioso como poner en perspectiva lo acontecido, para tener una visión analítica y no morbosa de la noticia. Comprender el mundo en sus distintas etapas evolutivas, tanto en lo científico como en el desarrollo social y tecnológico. Siempre diferenciar, lo creíble y documentado, de la simple charlatanería mediática.
*Escritor centroamericano
Fotos: Archivo
Eco con Vargas Llosa y Salmán Rushdie.
El santo grial
El autor de frases puntiagudas que nos obligan a pensar y repensar nuestros esquemas y valores culturales. El que asido a la punta del iceberg no ignora lo que se oculta debajo. El filósofo, el novelista, el historiador, el sociólogo, el periodista. El que no queda satisfecho con el relato sesgado o la historia falseada o coja. El que quiere llegar a la verdad. Se aventuró en la cultura medieval, en las famosas cruzadas, en la búsqueda del Santo Grial. En la biblioteca Alejandrina y su destrucción. Como Fellini, entra en los túneles oscuros o luminosos de la religión y su liturgia, arrastrando los mitos de su educación salesiana, y se solaza en la alegría de su adolescencia. Todo lo que concibe no puede separarse de su biografía. Las frases, puntillosas, son reflejo de una vida auténtica, la suya. Entremezcla la realidad con la ficción, y fusiona texto con el comic, con las ilustraciones de cartel, semejante al que se usaba en los años cincuenta y sesenta para acompañar las películas en cinemascope. Obligado a releer El nombre de la rosa (1982) y La misteriosa llama de la reina Loana (2004), transcribo la nota que acostumbro al final de cada lectura, referida, en este caso, a esta última novela. Es la fragancia más fresca que conservo cuando leí el libro en el año 2008. “La novela pareciera autobiográfica, y a la vez, un retrato en sepia de lo que pudimos vivir, cada uno de nosotros. Quién no ha temido a la dictadura, quién no ha sufrido una insatisfacción de fondo -llamémosle desamor- quién no a la enfermedad y a la muerte. Para resistir esos embates y un manejo consciente de estas calamidades o distorsiones, siempre habrá que recurrir, como bálsamo restaurador de nuestras heridas, a la nostalgia de los años mozos. Ello nos podrá servir de consuelo y a la vez reconocer que, si en la vida hay y seguirá habiendo inequidad e injusticia, también hay remansos de buena nueva, olor a infancia y, sorpresa, quién no la ha tenido, por explorar el mundo, y descubrir sus novedades y sortilegios”. Siento un eco que de lejos me roza, es de un gigante, galáctico.
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Réquiem
Guatemala, viernes 26 de febrero de 2016
Umberto Eco fue considerado un renacentista.
Portada de una de sus novelas.
En la búsqueda del Grial, Eco llegó a construir su propia Biblioteca de Alejandría.
Policía de Ubico
Imagen del director de la Policía Nacional, coronel Roderico Anzueto, aparecida en el DCA del 15 de marzo de 1932.
DCA, 15 de marzo de 1932.Una de las tareas más importantes era la de lograr una completa reorganización de la Policía, moralizando a los agentes, destituyendo a los empleados maleados por las componendas que sus antiguos jefes les sugerían y, en una palabra, orientando la misión de este Cuerpo en el sentido de velar por la tranquilidad de los ciudadanos sin distinción de credos; rompiendo de una vez para siempre con los abusos que en épocas pretéritas se cometían a la sombra del puesto. El general Ubico marcó la orientación que dicho cuerpo debería seguir, señalando los límites de los mismos y dejando a cargo del Director la selección de sus agentes para lograr el fin que desde un principio se propuso el ciudadano Presidente. Esto ha sido logrado en una forma completa. La Policía ha dado muestras de su actividad, ya persiguiendo en las montañas a los criminales que se refugiaban allí para cometer sus fechorías lejos de las manos de la autoridad, ora en la acción eficaz y salvadora aprehendiendo a los agitadores rojos que en forma perversa se ocultaban bajo la protección de nuestra paz, para trazar el plan de sus obscuras maquinaciones comunistas. En cuanto al cuerpo de Investigación, en la Memoria presentada por el Director del ramo, coronel Roderico Anzueto, al Ministerio de Gobernación, dice: “Los servicios de las oficinas de (…) Identificación y de Investigación, calificadas de ensayos en la Memoria anterior, fueron objeto este año de importantes mejoras (…): A.- En la adopción de una nueva tarjeta o ficha de dactilificación; B. En la difusión entre los agentes de los conocimientos sobre identificación necesaria, abandonándose el empirismo; y C.- En el aumento y especialización del personal.”