Foto: Archivo
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Una semana Editorial Usualmente no nos damos cuenta que vivimos rodeados de vida. Pero si se ve bien, todo respira alrededor nuestro. Todo se mueve. Aunque pareciera quieto, todo avanza. Es más: todo, absolutamente todo, gira alrededor nuestro. Somos, en efecto el centro del universo, por la razón sencilla de que él forma parte de nosotros. En otras palabras, en nuestro centro está el universo y en el suyo estamos nosotros. Juego de palabras aparte, eso demostraría que la materia posee sentido del humor. Es cambiante. Constantemente pasa de blanco a negro. De negro a blanco. Y es que las palabras también son materia. Tanto como el núcleo de la Tierra que no vemos. Al dirigir la mirada a ese entorno que respira, descubrimos la clave de aquello que no vemos. Gracias a ello sabemos igualmente que la música es materia. No solo apela a todos nuestros sentidos, sino también a la magia de lo que se adivina detrás de cada remolino en el cosmos o en el alma. De eso nos habla el vocalista de la banda Radio Futura conocido como Juan Perro, en una entrevista que indaga sobre el ensamble entre música y filosofía que ha significado su carrera y su vida. En la madrugada un temblor de tierra nos despierta. Los sentidos actúan para alertar sobre los flujos de la materia en el centro que no vemos pero que sabemos. Somos el centro del universo. De eso se tratan las palabras que lo nombran. De eso se trata la música. A pesar de la muerte. A pesar de la vida.
Guatemala, viernes 27 de noviembre de 2015
Bachilleres en Educación
Se gradúa segun promoción
Redacción
os bachilleres en Ciencias y Letras con orientación en Educación sumaron este año 3 mil 391 en todo el país, y constituyen la segunda promoción de esta especialidad. En acto especial en el salón de Banderas del Palacio Nacional, el presidente Alejandro Maldonado Aguirre junto con el ministro de Educación, Rubén Alfonso Ramírez, hicieron entrega de diploma y medalla de la excelencia a los 25 graduandos con los mejores resultados promedio. El mandatario puntualizó que este Gobierno de transición continúa con los programas constructivos, valiosos y productivos que vienen de la administración anterior. “No podemos interrumpir aquello que es de gran proyección para Guatemala, al contrario, tenemos que mejorarlo”, dijo Maldonado. Por su parte el ministro de Educación dijo que los 2 primeros años de los graduandos fueron para formar conciencia educativa: “Ahora les espera un reto de 3 años en la Universidad de San Carlos”.
El Gobierno de transición busca mejorar l os planes heredados.
El mandatario hizo entrega de los reconocimientos en presencia del titular de la cartera de Edu
DIRECTORIO
Director General: Héctor Salvatierra. Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo. Edición: Otoniel Martínez. D Museo de la Tipografía Nacional: Thelma Mayén. Hemeroteca del Diario de Centro América: Álvaro Hernández
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Guatemala, viernes 27 de noviembre de 2015
nda Fotos: Cortesía SCSPR
educativos
u cación.
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Cuento 112
A la deriva
El hombre pisó blanduzco, y en seguida sintió la mordedura en el pie. Saltó adelante, y al volverse con un juramento vio una yararacusú que arrollada sobre sí misma esperaba otro ataque. El hombre echó una veloz ojeada a su pie, donde dos gotitas de sangre engrosaban dificultosamente, y sacó el machete de la cintura. La víbora vio la amenaza, y hundió más la cabeza en el centro mismo de su espiral; pero el machete cayó de lomo, dislocándole las vértebras. El hombre se bajó hasta la mordedura, quitó las gotitas de sangre, y durante un instante contempló. Un dolor agudo nacía de los dos puntitos violetas, y comenzaba a invadir todo el pie. Apresuradamente se ligó el tobillo con su pañuelo y siguió por la picada hacia su rancho. El dolor en el pie aumentaba, con sensación de tirante abultamiento, y de pronto el hombre sintió dos o tres fulgurantes puntadas que como relámpagos habían irradiado desde la herida hasta la mitad de la pantorrilla. Movía la pierna con dificultad; una metálica sequedad de garganta, seguida de sed quemante, le arrancó un nuevo juramento. Llegó por fin al rancho, y se echó de brazos sobre la rueda de un trapiche. Los dos puntitos violeta desaparecían ahora en la monstruosa hinchazón del pie entero. La piel parecía adelgazada y a punto de ceder, de tensa. Quiso llamar a su mujer, y la voz se quebró en un ronco arrastre de garganta reseca. La sed lo devoraba. —¡Dorotea! —alcanzó a lanzar en un estertor—. ¡Dame caña! Su mujer corrió con un vaso lleno, que el hombre sorbió en tres tragos. Pero no había sentido gusto alguno. —¡Te pedí caña, no agua! —rugió de nuevo. ¡Dame caña! —¡Pero es caña, Paulino! —protestó la mujer espantada. —¡No, me diste agua! ¡Quiero caña, te digo! La mujer corrió otra vez, volviendo con la damajuana. El hombre tragó uno tras otro dos vasos, pero no sintió nada en la garganta. —Bueno; esto se pone feo —murmuró entonces, mirando su pie lívido y ya con lustre gangrenoso. Sobre la honda ligadura del pañuelo, la carne desbordaba como una monstruosa morcilla. Los dolores fulgurantes se sucedían en continuos relampagueos, y llegaban ahora a la ingle. La atroz sequedad de garganta que el aliento parecía caldear más, aumentaba a la par. Cuando pretendió incorporarse, un fulminante vómito lo mantuvo medio minuto con la frente apoyada en la rueda de palo. Pero el hombre no quería morir, y descendiendo hasta la costa subió a su canoa. Sentóse en la popa y comenzó a palear hasta el centro del Paraná. Allí la corriente del río, que en las inmediaciones del Iguazú corre seis millas, lo llevaría antes de cinco horas a Tacurú-Pucú. El hombre, con sombría energía, pudo efectivamente llegar hasta el medio del río; pero allí sus manos dormidas dejaron caer la pala en la canoa, y tras un nuevo vómito -de sangre esta vez- dirigió una mirada al sol que ya trasponía el monte. La pierna entera, hasta medio muslo, era ya un bloque deforme y durísimo que reventaba la ropa. El hombre cortó la ligadura y abrió el pantalón con su cuchillo: el bajo vientre desbordó hinchado, con grandes manchas lívidas y terriblemente doloroso. El hombre pensó que no podría jamás llegar él solo a Tacurú-Pucú, y se decidió a
pedir ayuda a su compadre Alves, aunque hacía mucho tiempo que estaban disgustados. La corriente del río se precipitaba ahora hacia la costa brasileña, y el hombre pudo fácilmente atracar. Se arrastró por la picada en cuesta arriba, pero a los veinte metros, exhausto, quedó tendido de pecho. —¡Alves! —gritó con cuanta fuerza pudo; y prestó oído en vano. —¡Compadre Alves! ¡No me niegue este favor! —clamó de nuevo, alzando la cabeza del suelo. En el silencio de la selva no se oyó un solo rumor. El hombre tuvo aún valor para llegar hasta su canoa, y la corriente, cogiéndola de nuevo, la llevó velozmente a la deriva. El Paraná corre allí en el fondo de una inmensa hoya, cuyas paredes, altas de cien metros, encajonan fúnebremente el río. Desde las orillas bordeadas de negros bloques de basalto, asciende el bosque, negro también. Adelante, a los costados, detrás, la eterna muralla lúgubre, en cuyo fondo el río arremolinado se precipita en incesantes borbollones de agua fangosa. El paisaje es agresivo, y reina en él un silencio de muerte. Al atardecer, sin embargo, su belleza sombría y calma cobra una majestad única. El sol había caído ya cuando el hombre, semitendido en el fondo de la canoa, tuvo un violento escalofrío. Y de pronto, con asombro, enderezó pesadamente la cabeza: se sentía mejor. La pierna le dolía apenas, la sed disminuía, y su pecho, libre ya, se abría en lenta inspiración. El veneno comenzaba a irse, no había duda. Se hallaba casi bien, y aunque no tenía fuerzas para mover la mano, contaba con la caída del rocío para reponerse del todo. Calculó que antes de tres horas estaría en Tacurú-Pucú. El bienestar avanzaba, y con él una somnolencia llena de recuerdos. No sentía ya nada ni en la pierna ni en el vientre. ¿Viviría aún su compadre Gaona en Tacurú-Pucú? Acaso viera también a su ex patrón mister Dougald, y al recibidor del obraje. ¿Llegaría pronto? El cielo, al poniente, se abría ahora en pantalla de oro, y el río se había coloreado también. Desde la costa paraguaya, ya entenebrecida, el monte dejaba caer sobre el río su frescura crepuscular, en penetrantes efluvios de azahar y miel silvestre. Una pareja de guacamayos cruzó muy alto y en silencio hacia el Paraguay. Allá abajo, sobre el río de oro, la canoa derivaba velozmente, girando a ratos sobre sí misma ante el borbollón de un remolino. El hombre que iba en ella se sentía cada vez mejor, y pensaba entretanto en el tiempo justo que había pasado sin ver a su ex patrón Dougald. ¿Tres años? Tal vez no, no tanto. ¿Dos años y nueve meses? Acaso. ¿Ocho meses y medio? Eso sí, seguramente. De pronto sintió que estaba helado hasta el pecho. ¿Qué sería? Y la respiración también... Al recibidor de maderas de mister Dougald, Lorenzo Cubilla, lo había conocido en Puerto Esperanza un viernes santo... ¿Viernes? Sí, o jueves... El hombre estiró lentamente los dedos de la mano. —Un jueves... Y cesó de respirar.
Horacio Quiroga/ México
Diseño Gráfico: Héctor Estrada, Scarlett Pérez y Roinel Martínez. Corrección: Jorge Mario Juárez. Internacionales: Édgar Quiñónez. Digitalización: Boris Molina. ez.
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Abecedario
Guatemala, viernes 27 de noviembre de 2015
San Gaspar y San Pedrito:
Dos barrios fundadores
Anaité Galeotti*
Foto: Archivo
San Gaspar y San Pedrito son dos de los barrios con los que luego del terremoto de 1773, arranca el proceso de asentamiento de la Nueva Guatemala de la Asunción en el Valle de las Vacas y continúan el proceso de poblamiento posterior. En esta primera entrega del trabajo de Anaité Galeotti nos ocuparemos de San Gaspar, concluyendo en el siguiente número con la investigación sobre el barrio de San Pedrito.
or Real Cédula expedida en el Castillo de San Ildefonso, a 21 de septiembre de 1775, su Majestad Carlos III, mandó que se trasladara al Valle de las Vacas, la Capital del Reino de Guatemala, que en la tarde del 29 de julio de 1773 había sido destruida por los terremotos llamados de Santa Marta, siendo Gobernador y Capitán General, don Martín de Mayorga, durante el arzobispado de don Pedro Cortés y Larraz, activo líder del bando de los terronistas. Como es bien conocido, el traslado de la capital guatemalteca al nuevo valle se cumplió oficialmente a finales de 1775 y ya el 2 de enero de 1776 se celebró la primera Junta de Cabildo con las nuevas autoridades y la primera misa en la Ermita del Cerro del Carmen. La ubicación de la nueva capital dista unos 45 kilómetros del sitio donde estaba Santiago de los Caballeros, y a prudencial distancia de los colosos volcánicos -los que según se consideraba en ese tiempo-, tanto habían hecho padecer a las capitales anteriores. En aquellos años se ignoraba que la nueva ciudad había quedado en zona mucho más peligrosa, porque estaba justamente situada en el radio de la Falla de San Andrés, lo que la hacía mucho más vulnerable. Las autoridades de la época adquirieron 13 ejidos que comprendían 204 caballerías, y pese a lo despoblado, ya existían algunos caseríos, el mayor de los cuales era el pueblo de La Ermita, con mil 658 habitantes, que vivían en 249 ranchos paupérrimos al pie de la colina del Cerro del Carmen. Este caserío de la Ermita, fue el núcleo original de la ciudad que en 1776 recibió por orden real el pomposo nombre de Nueva Guatemala de la Asunción. Agrandando este caserío, el nuevo conjunto de recién llegados tomo el nombre de “Provisional Establecimiento de La Ermita”, el que luego se llamaría Barrio de la Parroquia, ubicado al noreste de la ciudad, y que siempre fue uno de los barrios tradicionalmente pobres.
Los Guardas de la ciudad
El traslado forzado de varios poblados indígenas que ya tenían hecha su vida en el valle de Panchoy, fue uno de los más dramáticos y conflictivos del que se tenga noticia; estos poblados (Jocotenango, Ciudad Vieja, San Pedro de Las Huertas, San Gaspar Vivar y Santa Isabel Godínez) no solo tuvieron que contribuir a cargar los enseres de los españoles y criollos adinerados de Antigua, sino que se les forzó a trabajar en la construcción, como mano de obra semi-gratuita, perdiendo todos ellos sus cosechas en Sacatepéquez y por ende, sus viviendas. A los dos o tres años, casi todas estas personas habían abandonado el nuevo asentamiento y vuelto a sus comunidades, en las cercanías del derruido Santiago. Los pocos habitantes que se quedaron en la nueva capital, según datos de Gisela Gellert, demuestran lo escaso de la población de estos barrios; en el caso del barrio San Gaspar incluso para 1880 había apenas mil 577 habitantes urbanos y apenas 14 rurales, haciendo un total de mil 718 habitantes para esas fechas. A la ciudad de Guatemala se accedía por diferentes puntos, y en cada uno de estos se construyeron accesos estilo neoclásico, que permitían el ingreso individual de las personas y animales de carga. En estos Guardas funciona-
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Guatemala, viernes 27 de noviembre de 2015 Foto: Julio Menchú
ba desde la calle de La Culebra (actual bulevard Liberación) y cruzaba hacia la derecha, con la construcción del Acueducto de Pinula, del que el historiador Julio Menchú halló todavía evidencias materiales ya en terrenos de San Gaspar. Antiguamente, a esta porción de la ciudad (actual zona 8) se le llamó el Potrero de Bolaños, luego se le llamó Cantón La Paz y ya en 1916 llegó a tener tanta población que se le concedió la categoría de municipio, llegándose a constituir en la llamada Ciudad Estrada Cabrera durante los años 1917 y 1918. Nombre que naturalmente se obvió luego de 1920.
El barrio de San Gaspar
Calle lateral al Callejón San Gaspar.
Foto: Julio Menchú
Tanque municipal del Barrio San Gaspar.
ban garitas, donde se cobraba en especie o en metálico el impuesto de la alcabala. Los Guardas fueron cinco: el Guarda Viejo que era la entrada de los viajeros que provenían de Santiago de los Caballeros, del occidente del país así como de México. El llamado Guarda del Golfo, que iniciaba a un costado de la actual escuela Alejandro Marure, el que en dirección al oriente atravesaba la actual Calzada José Milla y Vidaurre, descendía por el barranco de las Vacas subiendo por su ladera oriental y enfilaba hacia San José del Golfo, primera parada de un largo recorrido que llevaba a los viajeros al lago de Izabal. El Guarda de Chinautla, que partía del camino viejo a Chinautla, que quedaba en lo que ahora es la Avenida Cipresales y que pasaba por varias fincas; el llamado Guarda de la Barranquilla, que saliendo de la actual 10ª avenida de la zona 1, descendía el barranco y subía la ladera correspondiente al pueblo de San Pedro Las Huertas, -actual San Pedrito en la zona 5-, por lo que fue también una de las entradas importantes de la ciudad de Guatemala, de la población que venía de El Salvador, Pinula y lugares aledaños. Y por último, el Guarda del Incienso, actual final de la 6ª calle de la zona 3, a donde después de atravesar el barranco del Incienso, los
pobladores llegaban de San Juan, San Pedro y el resto de poblaciones kakchiqueles. Estos guardas comienzan a desaparecer a inicios del siglo XX, quedando sus nombres en el habla usual de los vecinos de la ciudad, aunque sus ubicaciones físicas ya hayan sido olvidadas. Durante el gobierno liberal de J. Rufino Barrios y Miguel García Granados se cambiaron de nombre algunos barrios. De tal manera que el nombre de Barrio San Gaspar se transformó en Cantón La Libertad, es decir, sur de la zona 1 y parte de la zona 8 actual. Esta sección de la ciudad integraba tres arterias muy importantes, orientadas de norte a sur: la Calle Real del Guarda Viejo o Calle de la Libertad, -nuestra actual Avenida Bolívar-, que no solo permitía el ingreso de bienes y viajeros del occidente, sino que también permitía la llegada de bienes y viajeros desde el Puerto San José, Escuintla, ciudad que al igual que Amatitlán, eran cabeceras departamentales y lugares importantes de comercio en aquellas épocas. Además, la recorría también la Avenida Santa Cecilia y la vía del ferrocarril del sur, actual Calzada Atanasio Tzul. Como puede apreciarse todavía, existe una larga colina que actualmente cubre todo el sector de la zona 8 y que corre paralelamente a la Avenida Bolívar. Dicha colina alargada arranca-
El barrio de San Gaspar está marcado por lugares estratégicos que ayudan a ubicarlo. El Amate, situado en la parte norte del barrio, es uno de ellos. Otro punto que ayuda a ubicar a San Gaspar es el actual Centro Cultural Miguel Ángel Asturias donde estuvo el viejo fuerte de San José, al nororiente de dicho barrio. Este barrio siempre fue pequeño en su extensión, con un terreno sumamente irregular de pendientes y calles cerradas, lo que todavía se conserva, aportándole características únicas en la ciudad. Y otro punto que identifica a San Gaspar es donde estuvo la Capilla de la Santa Faz, humilde iglesia que existió en el lugar que hoy ocupa el Santuario Expiatorio del Corazón de Jesús, la cual quedaba en la cima del cerro de Buenavista, una de las dos alturas que dominaban la ciudad. Siendo la otra, el Cerrito del Carmen. Y para ubicarlo sin dilaciones, el Rastro de la ciudad quedaba en su parte oriente; rastro que permaneció funcionando desde el siglo XIX hasta casi finales del siglo XX, en la actual zona 4. Siendo un pueblo de indios, a lo largo de su historia nunca fue atendido por las máximas autoridades de la ciudad, pero ello no fue obstáculo para que su población lograra entre sí, fuertes lazos identitarios. Según acota el investigador Julio Menchú […]”este pueblo era considerado de menor importancia ya que su contribución a las Cajas Reales no representaba ninguna contribución destacada, según consta en los libros sobre esta materia de los pueblos de indios”. El Común de San Gaspar solicitó varias veces se le dotara de un edificio para su municipalidad así como una cárcel, y tener derecho a una capilla, la que habían denominado la Capilla de la Santa Faz para la veneración del Divino Rostro, cosas que no se le concedieron nunca debido a su cercanía con dos parroquias importantes. En el mapa de la planificación urbanística de la Ciudad de Guatemala por cantones, de 1894, levantado por el ingeniero Claudio Urrutia, puede verse cómo el barrio disponía de una fuente pública de agua, algo de lo que muchos pueblos carecían. Y esto se viabilizó en San Gaspar debido a que en sus inmediaciones pasaba el acueducto procedente de Pinula. Este lugar aparece registrado como el Llano de la Culebra, según consta en varios documentos y planos, de los cuales Menchú logró hallar evidencia arqueológica que aún puede ser apreciada.
Un lugar de migrantes
San Gaspar, fue desde sus inicios un lugar “adonde llegaban gentes de afuera”, ya que además de la gente original trasladada forzadamente desde Antigua, pobladores de otros lugares
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Guatemala, viernes 27 de noviembre de 2015 Foto: Julio Menchú
Foto: Julio Menchú
de obra tales como albañiles, carpinteros, fontaneros, electricistas, etcétera. Dicha situación fue comunicada a través de anteriores inmigrantes a los familiares y amigos que seguían en el campo, motivándolos a emigrar a la ciudad en busca de nuevas expectativas laborales. Es bueno recordar que la especialidad de San Gaspar fue desde el inicio dotar a la ciudad de albañiles y constructores en general.
La religiosidad popular
Vista oriente del Barrio San Gaspar.
Foto: Cortesía Anaité Galeotti
Vestigio del Acueducto de Pinula: caja arenera convertida en habitación. Foto: Cortesía Anaité Galeotti
El arco en San Gaspar: supervivencias de una tradición popular que se resiste a morir.
del Occidente fueron a vivir ahí. Siendo quizás la razón más importante para estos migrantes, el punto de vista económico, o bien el anhelo de encontrar un mejor nivel de vida, ya que el trabajo del campo se hace tedioso, incómodo, poco lucrativo, no ofrece oportunidades de progreso, y en el proyecto de progresar, las personas llegan a las ciudades y se quedan. Otra razón para asentarse pudo ser el hecho -que a veces no se advierte por parte de los investigadores-, que ya hay otros paisanos asentados, lo que da un margen de confianza y confiabilidad en las propias capacidades. Este fue sin duda, uno de los factores que hicieron que San Gaspar se poblara rápidamente en los últimos 10 años del siglo XIX, ya que con motivo de las luchas del Sexto Estado y la violencia vivida, muchos quetzaltecos, y gente de poblados aledaños a Quetzaltenango y de Totonicapán, huyeron hacia la capital de Guatemala, ubicándose “en la salida”, es decir, en el inicio del camino que los llevaba a sus pueblos de origen. Este fenómeno se repite hacia 1920, siendo pobladores de los mismos orígenes quienes emigran a un barrio que ya no quedaba en las afueras de la capital y que disponía de un relativo número de servicios, así como de cercanía al mercado ubicado en el sur de la ciudad (La Placita), lo que les permitía vender e intercambiar productos. Otra causa que propició el poblamiento de San Gaspar fue la falta de empleo con la crisis de 1929, la cual si bien golpeó a la población urbana, fue más dramática en el campo. Cuando la población rural no encontró trabajo en su lugar de origen, se vio obligada a buscarlo en otras áreas y oficios en la ciudad, con la voluntad de establecerse permanentemente, y aunque desde
Las nuevas generaciones vestidas de ángeles y demonios acompañando a la Virgen de La Pólvora.
luego no estaban preparados para afrontar la nueva forma de vida, contaban con la voluntad de luchar y quedarse. Y un factor muy importante que tomar en cuenta fue el servicio militar. En el pasado se daba con frecuencia el caso que muchos de los campesinos, después de prestar el servicio militar y cuando ya conocían la ciudad, sabiendo algunas labores que les podían servir como base de conocimiento y experiencia para desarrollar otras actividades, preferían emplearse especialmente como guardianes, conductores, jardineros, carreteros, etcétera. Esta población contraía matrimonio en la ciudad y sus hijos tendrían indudablemente más oportunidades que sus padres para estudiar y prepararse. Otro elemento que contribuyó al rápido poblamiento de San Gaspar fue la comunicación interpersonal. Con las necesidades derivadas del terremoto de 1917-1918, se dio el aumento de la construcción para restaurar la ciudad con la consiguiente demanda de mano
Como se consignó arriba, el pueblo estaba habitado por personas sumamente pobres, las que solicitaron en varias ocasiones se les otorgaran tierras ejidales; en 1816 se le asignaron 3 caballerías “para que puedan hacer uso los indios de este pueblo y puedan tributar” y un año después en 1817, se le asignaron otras 3 caballerías en vista de que el pueblo estaba creciendo, aunque posteriormente para 1822, el pueblo no llegaba a las 30 familias. La posesión de la tierra en comunidad debió darle alguna seguridad económica a la población de San Gaspar, lo mismo que construir ellos mismos su rudimentaria capilla, por lo que podemos afirmar que desde sus inicios hasta la década de 1990 del siglo XX, San Gaspar siempre fue un barrio tradicionalmente católico. La religiosidad siempre formó parte de su vida y esto se manifestó siempre en la fiesta grande del 1 de enero, fecha en que se hacían y se hacen alfombras tradicionales, salía procesión y todo el barrio se adornaba con arcos decorados con flores y frutas, para lo cual se velaba toda la noche del 31 de diciembre, y los muchachos y hombres eran los encargados de adornarlos, mientras las jóvenes y señoras los convidaban con ponche o alguna bebida caliente. Estos arcos decorados con flores y frutas al inicio eran cuatro, uno para cada bocacalle del Callejón San Gaspar. Actualmente, solo se hace uno de metal, pero igual se adorna y se vela para adornarlo por ser el Rezado de la Venerada Imagen de la Inmaculada Concepción de La Pólvora, la que recorre las principales calles de San Gaspar, además de otras calles de las zonas 1, 3 y 8. Esta procesión, originalmente salía de la iglesia de la Santa Faz, y custodiaba a la virgen un escuadrón de ángeles y uno de demonios, mostrando cómo la Concepción de María representa esa lucha entre el bien y el mal, y cómo el bien, siempre vence. Tradición que actualmente se mantiene. Pero sobre todo la Virgen se llama así porque en varias cuadras se celebran competencias de quema de ametralladoras de cohetes y la que dure más minutos, es la ganadora. De tal manera que para esta competencia los vecinos mandan a fabricar ametralladoras de hasta 100 metros de cohetillos. Hace ya unos 50 años, vecinos distinguidos del Barrio de San Gaspar contrataban organistas y cantantes religiosas para honrar a la Virgen, momento en que la procesión se detenía frente a alguna de las casas que ofrecía conciertos, para bendecir a sus moradores, continuando su recorrido cuando cesaba la música. Afortunadamente, la convivencia entre católicos y evangélicos ha ganado en amistad y respeto y es a partir de 2012 que un grupo entusiasta de vecinos ha vuelto a retomar la tradición de los arcos y la pólvora, festejo que hace único el rezado de San Gaspar. * Historiadora
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Fotografías de los delegados gubernamentales Carlos Salazar (izq.) y Adrián Recinos, aparecidas en el DCA del 19 de agosto de 1931.
DCA, 19 de agosto de 1931.- Licenciado Carlos Salazar, eminente jurisconsulto guatemalteco, honra de nuestra legislación, nombrado por nuestro Gobierno Abogado de Guatemala para dilucidar en Washington, por medio de un arbitraje, la antigua controversia de límites entre nuestro país y la República de Honduras. Licenciado Adrián Recinos, ministro de Guatemala en Washington y designado por nuestro Gobierno para que efectúe el canje de ratificación del Tratado de Arbitraje celebrado entre nuestros representantes y los de Honduras, el 16 de julio del año pasado. [La disputa limítrofe entre Guatemala y Honduras data de un Tratado de 1843 que reconoce sus límites como “aquellos puestos por la Diócesis de cada uno en la Real Ordenanza de
Conflicto limítrofe Intendencias de 1786, y (que) para fijar la línea divisoria de modo que no pueda dudarse, los dos Estados designarán a sus comisionados…” Sin embargo, los dos países no siguieron trabajando mucho más allá del punto de partida (la línea cerca del Cerro Brujo) a causa de lo incierto de la Ordenanza en materia de división. En 1914, un segundo tratado intentó sin éxito dirimir la disputa. Esta se intensificó diez años más tarde luego de que Guatemala cediera 64 millas de tierra desocupada (del puente El Rico al Mar Caribe) a la United Fruit Company. La concesión estaba en conflicto con la tierra de la Cuyamel Fruit Company, al este del río Motagua en Honduras. En 1928, producto de ese conflicto, Honduras movilizó tropas y ocupó la ciudad de Chachagualilla, provocando que
Guatemala enviara soldados al área para detener la incursión. Los reclamos de Guatemala sobre el área en disputa se basaban en un acuerdo arbitrado por Estados Unidos que se hizo entre 1918 y 1919, en el que se reconocía el statu quo como se presentaba en la cédula de Felipe II en 1563. Honduras, por otra parte, aplicó el principio de uti posidetis juris de 1910 que establecía su soberanía sobre un área que se extendía al oeste del río Motagua. El arreglo final de la disputa se alcanzó con el arbitraje de los Estados Unidos con el Tribunal Internacional Centroamericano como medio para resolver y el 23 de enero de 1933 la Corte Entregó su fallo final. ] Tomado de Manuel Orozco, “Conflictos fronterizos en América Central: Tendencias pasadas y sucesos actuales.” Flacso, 2003
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Reporte en V
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Para entender la teo
El 25 de noviembre de 1915, Albert Einstein presentó la formulación definitiva de su Teoría de la Relatividad General, introduciendo el misterioso concepto de la curvatura del espaciotiempo. Con la ayuda del físico Roberto Emparan, de la Universidad de Barcelona, nos adentramos en los entresijos de esta teoría, que superó a su creador al plantear la existencia de objetos en los que no creía: los agujeros negros. Enrique Sacristán*
e cumplen 100 años del día en que Albert Einstein explicó en una conferencia ante la Academia Prusiana de Ciencias, en Berlín, las ecuaciones definitivas de su teoría general de la relatividad. Tras casi una década de tortuosos intentos de compatibilizar la fuerza gravitatoria con su teoría especial de la relatividad (1905), y con el matemático David Hilbert pisándole los talones, por fin dio forma precisa y definitiva a la que se considera una de las cimas intelectuales de la humanidad. Su presentación se publicó aquel mismo día, 25 de noviembre de 1915, en las actas ( Proceedings o Sitzungsberichte) de la academia.
¿Einstein presentó ese mismo día la ecuación que hoy se conoce?
En realidad es un sistema de diez ecuaciones, pero se pueden escribir de manera unificada, utilizando una sola vez el signo “=”, y resumirlas en una sola: Rμv -1/2 gμv R = 8πG Tμv. En la forma original en la que la escribió Einstein en su artículo, la notación (por ejemplo, usaba índices latinos en lugar de griegos) y la distribución de los términos era ligeramente distinta, pero aún así, es totalmente equivalente a esta.
¿Y qué significa Rμv -1/2 gμv R = 8πG Tμv en un lenguaje que todos podamos comprender?
En lenguaje común, la nueva ecuación de Einstein relaciona dos aspectos: curvatura del espacio-tiempo ↔ Masa (energía). Por ponerlo en contexto, anteriormente la teoría de la gravedad de Newton, el mayor éxito de la revolución científica del siglo XVII, aportaba dos leyes que podemos visualizar así: Masa → Gravedad; y Fuerza de gravedad → Movimiento de cuerpos masivos, donde “→” podemos leerlo como “crea”. Es decir, una masa -por ejemplo, la Tierracrea un campo gravitatorio, que a su vez ejerce una fuerza que controla el movimiento de otras
En noviembre de 1915, Albert Einstein (1879-1955) dio a conocer su teoría de la relatividad general, resultado de años de intenso trabajo.
masas, como una manzana o la Luna. Con la aportación de Einstein, la teoría de Newton se veía ahora desbancada por otra que la incluía como una aproximación solo válida para masas y velocidades relativamente pequeñas. Pero la teoría de Einstein era mucho más que un refinamiento de la de Newton: cambiaba completamente el concepto de qué es y cómo actúa la gravedad.
¿Qué diferencias hay entre la visión clásica del mundo de Newton y la relativista de Einstein?
Hay dos esenciales. Por una parte, en la formulación de Einstein desaparece la noción de gravedad, que ha sido sustituida por algo más misterioso y sugerente: la curvatura del espacio-tiempo. Y, por otra, unifica en una sola ecuación las dos leyes básicas de la teoría newtoniana. Es decir, ambas “→” quedan aunadas en una sola “↔”. Sin duda alguna, la eliminación de la gravedad como una fuerza ‘real’ y su interpretación como un ‘efecto aparente’ de la curvatura del espacio-tiempo es el elemento más revolucionario de la teoría. De
esta manera, Einstein explicaba con una simplicidad pasmosa la observación de Galileo de que, en ausencia de fricción, todos los cuerpos caen al mismo ritmo: los objetos se mueven en un mismo espacio-tiempo que, al estar curvado, produce la impresión de movimiento bajo una fuerza que actúe sobre ellos.
¿Podemos visualizar el concepto de la curvatura del espacio-tiempo?
Es habitual representar sus efectos como el movimiento de canicas en una cama elástica deformada por el peso de una masa mayor. Aunque ilustrativa, esta analogía no consigue transmitir el hecho esencial de que la curvatura del espacio-tiempo apenas afecta las direcciones espaciales de la cama elástica, sino que se produce mayoritariamente en la dirección del tiempo. La teoría es demasiado rica y sutil como para dejarse capturar completamente por analogías e imágenes simplificadas.
Entonces, ¿no hay forma de representar con una imagen
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oría de la relatividad
Fotos: Archivo
La representación de la curvatura del espacio-tiempo como una “cama elástica” presenta limitaciones.
sencilla la teoría de la relatividad?
Habría que utilizar distintas imágenes para ilustrar diferentes aspectos de la teoría, pero no hay una que lo capture todo correctamente. Lo de la cama elástica está bien, pero tiene limitaciones serias. Por ejemplo, no sirve para ilustrar ni medianamente bien lo que es un agujero negro, y da lugar a confusiones: ¿Cómo es que decimos que la curvatura es tan pequeña que no la notamos habitualmente y, sin embargo, es suficientemente grande como para que un proyectil, o la Luna, sigan una trayectoria curva en lugar de recta? Habría que explayarse mucho para explicar que nos movemos mucho más en el tiempo que en el espacio, y lo que eso conlleva.
¿Qué relaciona la relatividad general con los agujeros negros?
Todo comienza en aquel mismo año 1915. En una carta fechada el 22 de diciembre, ¡nada menos que desde el frente de guerra ruso!, el astrónomo alemán Karl Schwarzschild comunicaba a un -imaginamos- atónito Einstein que había encontrado una solución extremadamente simple a sus ecuaciones. En concreto, para el caso de la curvatura (o gravedad) que crean los cuerpos masivos como el Sol, la Tierra, las estrellas y de unos objetos que ninguno de los dos vivirían para reconocer: los agujeros negros. Son pozos insondables y absolutos, más fantásticos que la más delirante creación de la imaginación humana.
¿Einstein creyó en los agujeros negros?
La predicción de la existencia de los agujeros negros que implicaba la teoría fue tan radical -aún más que la expansión del universo- que ni siquiera Einstein fue capaz de entenderla.
¿Por qué los agujeros negros también enfrentan a la relatividad y la física cuántica?
“La eliminación de la gravedad como una fuerza real es el elemento más revolucionario de la relatividad general. La teoría es demasiado rica y sutil como para dejarse capturar completamente por imágenes simplificadas”. Fue uno de sus principales errores. Solo se aceptó después, tras un largo y arduo proceso completado en los años 60, dando así un magnífico ejemplo de que las mejores teorías de la física son a menudo “más listas” que sus propios creadores. Hoy en día sabemos que los agujeros negros son reales. Recientemente en la película Interstellar hemos podido ver una de las mejores representaciones de lo que las ecuaciones de Einstein pueden llegar a contener.
Imagina que se te cae tu móvil o tableta a un agujero negro. ¿Hay alguna posibilidad, por muy remota que sea, de que recuperemos la información que había en ellos? La teoría de Einstein nos dice que no: cuando algo ha cruzado el horizonte del agujero negro, ya no es posible recibir ninguna señal suya. Sin embargo, la mecánica cuántica nos dice que la información nunca se puede perder: se puede embrollar muchísimo (como sucede si quemamos la tableta), pero en principio siempre ha de ser posible extraerla de nuevo. Esta contradicción entre ambas teorías se conoce como la paradoja de la pérdida de información en los agujeros negros. Esperamos que los esfuerzos en intentar resolver esta cuestión nos ayuden a entender cómo unificar ambas teorías.
¿Tiene alguna aplicación práctica la relatividad general?
Si todavía alguien no está suficientemente impresionado por la nueva visión del mundo que la teoría de Einstein proporciona, y pide una utilidad práctica, basta con que se deje guiar por un navegador GPS. Si este no tuviese en cuenta el efecto, pequeñísimo pero medible, que la curvatura del espacio-tiempo tiene sobre la señal que el aparato recibe de los satélites, nuestros coches acabarían en pocos minutos en la carretera equivocada. Así que la próxima vez que su navegador le diga “ha llegado a su destino” y no se encuentre en el fondo de un barranco o empotrado contra un muro, piense por un instante que eso de la curvatura del espacio-tiempo debe tener algo de cierto. Agradezca a Einstein los años de intenso trabajo que dedicó a entenderlo, y celebre su culminación en una teoría tan magnífica.
*Sinc
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Contando el tiempo
Guatemala, viernes 27 de noviembre de 2015
Una exhaustiva investigación de una profesora investigadora del Ciesas (México), se plasma en el libro Sur profundo. Identidades indígenas en la frontera Chiapas-Guatemala, editado recientemente. Alejandro Montaño* ace 133 años, el 27 de septiembre de 1882, fue firmado el Tratado de Límites entre los Estados Unidos Mexicanos y la República de Guatemala, luego de un prolongado conflicto por definir las fronteras entre ambos países. Pero esta línea divisoria, particularmente la que divide el país centroamericano con el estado de Chiapas, no solo ha separado dos naciones que históricamente han mantenido lazos estrechos, aunque no carentes de conflicto, también dividió culturas e identidades. Rosalva Aída Hernández Castillo, con un doctorado en antropología por la Universidad de Standford, es profesora investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas) y ha estudiado por más de 30 años los procesos históricos de constitución de las identidades indígenas en ambos lados de la frontera sur, concretamente en los municipios fronterizos del estado de Chiapas. El Ciesas es un organismo público descentralizado fundado en 1973 y adscrito al Sistema de Centros Públicos de Investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), como parte del Subsistema de Ciencias Sociales. La exhaustiva investigación de Hernández Castillo se plasma en el libro Sur profundo. Identidades indígenas en la frontera ChiapasGuatemala, editado recientemente por el Ciesas y la Comisión Nacional de Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI). Para la investigadora, el trazo de la línea fronteriza, fragmentó desde finales del siglo XIX los territorios de numerosos pueblos, como el jakalteko, el kaqchikel, el mam, el mochó, el q’anjob’al, el chuj y el quiché, los cuales vieron sus tierras ancestrales cortadas por una frontera, la mayoría de las veces, imaginaria e invisible. Dichos pueblos tienen el mayor número de representantes y de territorios sagrados del lado guatemalteco, pero los movimientos migratorios estacionales y el trabajo temporal en las fincas cafetaleras del lado mexicano generaron una dinámica migratoria muy agitada.
México-Guatemala, una frontera, múltiples identidades
La antropóloga comenta: “Mi investigación se ha centrado en cuatro regiones, una de ellas es el Soconusco, de las más ricas del estado y del país, en donde la economía de plantación, sobre todo de café y caña de azúcar, y más recientemente plátano y palma africana, ha sido históricamente un vínculo muy estrecho y fundamental para la constitución de las identidades de los pueblos indígenas”. Otra región estudiada por Hernández Castillo es la Sierra, “caracterizada por comunidades dispersas, unas casitas por aquí, una ranchería por allá, no correspondían para nada con la visión de los llamados Pueblos de Indios que tenemos de los Altos de Chiapas. Cuando comencé a trabajar ahí, se desdibujaron muchas de las visiones preconcebidas acerca
Identidades in frontera Méxic
de las comunidades indígenas incorporadas, cerradas”. En dicha región existían situaciones muy diferentes a las de los pueblos tseltales y tsotsiles más estudiadas y conocidas, algunas de ellas son la migración guatemalteca, el trabajo estacional, pero sobre todo, la dispersión territorial. Según la investigadora, “estamos hablando de comunidades que históricamente han sido muy dispersas y que el ejido vino a concentrar en la segunda mitad del siglo XX, entonces el trabajo se ha centrado en recuperar la historia de cómo se construye lo social y el papel tan importante de la memoria y de la historia oral”. En el pasado se impulsaron estrategias brutales de asimilación, de mexicanización: “En los años 30, en La Trinitaria se quemaban en la plaza pública los trajes tradicionales, se
prohibía el uso de las lenguas, se declararon extintas muchas de ellas, a favor de integrarse a la llamada cultura nacional que trataban de imponer los gobiernos posrevolucionarios”, comenta Hernández Castillo. La investigadora ve las identidades como construcciones colectivas que sirven mucho para ver cuál es la armazón mediante la cual las personas se relacionan, y contra lo que suele pensarse, no es algo inamovible. La antropóloga confronta varios mitos y cuestiona fuertemente algunos conceptos que desde la antropología se tienen muy asumidos, como el de las identidades (así, en plural, un plural dinámico y cambiante). Cabe preguntarse: ¿hay una sola identidad o son varias?, ¿cómo se construyen concretamente las identidades indígenas?
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Guatemala, viernes 27 de noviembre de 2015
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Fotos: Archivo
Los pueblos indígenas de la frontera experimentan cambios acelerados en consonancia con su tiempo.
En su nuevo libro, Hernández (derecha) llama la atención sobre la naturaleza dinámica de las identidades fronterizas.
ndígenas en la co-Guatemala Algunos de estos grupos, que ya no se adscribían como indígenas, ahora se empiezan a autodefinir nuevamente, algunos de ellos comparten raíces culturales, una lengua, tradiciones comunes a ambos lados de la frontera, pero el tema de las identidades es más flexible; hoy construye, mañana destruye, se dobla, regresa a su sitio. En varios contextos, incluyendo el académico, ahora se exige a los indígenas que porten su traje, que hablen su lengua y que conserven intactas sus tradiciones, que permanezcan congelados en el tiempo, para seguir siendo considerados como tales, ante esto, la investigadora cuestiona: “Pero si una mujer indígena estudia, no se casa, se pinta el pelo de morado, usa pantalón de mezclilla junto con su huipil, se declara feminista y lesbiana, y cuestiona los llamados usos y costumbres que legitiman la violencia de
género en su comunidad, entonces se le ataca, incluso por académicos de renombre que la acusan de ya no ser indígena, de haberse asimilado, de traicionar a su gente”. Para Hernández Castillo y otros antropólogos, “ser indígena” es una construcción muy reciente, muestra una gran diversidad de formas de ser y estar en el mundo. Algunos se definen localmente, por su comunidad de origen, como chamulas o zinacantecos (ambos de lengua tsotsil, muy cercanos geográficamente, pero muy diferentes culturalmente entre sí). Otros se autoadscriben por su cultura y su idioma, como los mam (que significa “abuelo”, “ancestro”), más allá de las fronteras nacionales. “Esta construcción política de ‘ser indígena’ es trasnacional, ha sido apropiada por muchos pueblos y todos han reivindicado su origen, pero
también la resistencia al colonialismo, y por eso comienzan a apropiarse el concepto de indígena, como categoría política, y comienzan a movilizarse como indígenas, en distintas partes del mundo”. No se trata de un solo discurso, sino muchas voces que cambian constantemente, sobre todo cuando se miden frente a quien identifican como “el otro”, el no indígena, el Kaxlán (voz indígena derivada de “castellano”), que agrupa a todo aquel que no es indígena, los mismos mestizos, los ladinos -que abandonaron las costumbres para adoptar el modo de vida occidental-, y en general a todo extranjero, sea cual sea su nacionalidad. Se trata de una autoafirmación de la identidad, a partir de la relación —conflictiva, la mayoría de las veces— con aquellos que en el pasado los conquistaron, y los que en el presente intentan negarles el derecho a existir, como menciona la investigadora: “Kaxlán es aquel que me obliga a quitarme mis ropas tradicionales, o a ponérmelas, a callar mis palabras, a aprender su idioma, a olvidar mis historias, pero yo me identifico, más allá de cualquier asignación que quieran ponerme, y soy indígena, me vista como me vista, y hable el idioma que hable, sin pedirle permiso a nadie”. Hernández Castillo concluye: “Las fronteras marcan los límites de nuestra visión, son puntos nítidos que nos dificultan, como investigadores, ver más allá de la línea divisoria. El simple nombre de frontera sur ya es una categoría excluyente y hegemónica, desde lo mexicano, que fue importante en su momento para diferenciarla de la frontera norte, pero que ahora también debe ser repensada para ampliar la mirada más allá de las fronteras, así, en plural, más allá de mojoneras y líneas rectas, que solo existen en el papel y en algunas mentes”. Rosalva Aída Hernández Castillo es originaria de Ensenada, Baja California, México, es doctora en Antropología por la Universidad de Stanford, actualmente es profesora investigadora titular C del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) en la ciudad de México. Se formó en el oficio de escribir a través del periodismo trabajando desde los 18 años como redactora en una agencia centroamericana de prensa. Su trabajo de investigación ha estado enfocado en la defensa de los derechos de las mujeres y los pueblos indígenas en América Latina. Ha vivido y realizado investigación de campo en comunidades indígenas mexicanas en los estados de Chiapas, Guerrero y Morelos, con refugiados guatemaltecos en la frontera sur, así como con migrantes norafricanos en España. *Agencia Informativa Conacyt
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Tragaluz
Guatemala, viernes 27 de noviembre de 2015
“La filosofía me proporciona paisajes mentales y libertad”
Santiago Auserón
músico y doctor en Filosofía Enfundado en un traje, de negro impoluto, el compositor Santiago Auserón (Zaragoza, 1954), también conocido por su álter ego Juan Perro, llegó una mañana de hace pocas semanas a la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense para culminar un sueño. Tras 20 años de estudio, 500 páginas de manuscrito y 4 horas de defensa de tesis, el vocalista de Radio Futura -considerado como el mejor grupo español de los 80- se doctoró en Filosofía.
Eva Rodríguez Nieto* a historia académica y vital de Santiago Auserón guarda algunas similitudes a la de Brian May, de la banda Queen, doctor en Astrofísica, que retomó su tesis 30 años después de iniciarla. Auserón iba para ingeniero de caminos -o así lo esperaba su familia- pero un libro de 6º de bachillerato truncó este destino y, más tarde, la música. El polímata Aristóteles y el pensador alemán Immanuel Kant lo atraparon con 16 años y, desde entonces, su interés por la filosofía no ha hecho sino crecer. La importancia de la banda que lideró, Radio Futura, no tiene discusión en la historia musical reciente de España. Ahora, después de décadas de obstinación, tampoco la tiene el valor de su tesis Música en los fundamentos del logos, por la cual ha recibido el título de doctor.
¿Qué poder tiene la filosofía respecto a otras disciplinas?
Tiene la virtud de orientar la imaginación hacia las cosas que pueden ser contrastadas con la realidad, principalmente a través de la experiencia de otras personas, es decir, por medio del diálogo. Otras disciplinas dependen de técnicas especializadas. La filosofía se especializa en conceptos, que son como un vuelo general sobre datos contrastables, y en una presentación
coherente o sistemática que aspira al rigor de las matemáticas. Nunca puede conseguirlo del todo, porque, si lo hace, se vuelve tautológica, es decir, no aporta nada. La filosofía aporta algo cuando se arriesga a contrastar experiencias y, en consecuencia, puede y debe ser discutida.
Ha comentado que tiene esta vocación desde los 15 o 16 años. ¿Fueron las clases del instituto las que le introdujeron esa inquietud?
Fue el libro de 6º de bachillerato. Yo trabajaba como aprendiz de delineante y estudiaba en un pueblo de Huelva. Me examiné como alumno libre en la capital. En el manual de filosofía me encontré con la teoría de la relación entre materia y forma de Aristóteles y con las ideas sobre el espacio y el tiempo de Kant. Me resultaron intrigantes y decidí que no iba a estudiar para ingeniero de caminos, como esperaba mi familia.
¿Cómo ve la nueva Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) que deja la Filosofía como asignatura optativa en 2º de bachillerato?
Imagínese. Yo no sabía lo que era la filosofía hasta que me encontré con este texto y,
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Guatemala, viernes 27 de noviembre de 2015
Fotos: Archivo
más tarde, con algunos buenos profesores. En la situación actual, quedaría descartado que un caso como el mío vuelva a producirse en España. Espero, sinceramente, que la reforma de la LOMCE sea reversible. Hay un rencor contra la especulación abstracta por parte de quienes creen que todo es interés inmediato. Occidente, en general, se inclina así hacia una especie de suicidio intelectual, por influjo del pragmatismo anglosajón. Esa tendencia se refuerza por la ignorancia arrogante de las élites.
En referencia a este tema, durante la presentación de su tesis se ha comentado que será necesaria la “interdisciplinaridad para sobrevivir”, como ya ocurre en ciencias. ¿Es ese el camino?
En mi campo de investigación, las relaciones del canto con la filosofía, es evidente que, además de esta última, hay que estudiar algo de historia, métrica, filología y musicología. Para llegar a resultados rigurosos y perdurables, sería preciso trabajar en equipo, como hacen los científicos. Las cátedras de humanidades españolas se prestan poco a ello, pero las nuevas generaciones van a cambiar las cosas. Recientemente, los helenistas españoles, por ejemplo, se están poniendo las pilas, en relación con la música. Tenemos también excelentes musicólogos. A la filosofía le toca sacar consecuencias de todo ello.
La guitarra como razón y el canto como actitud, son consigna en Auserón.
Estudió en la Universidad París VIII bajo la dirección del filósofo Gilles Deleuze. ¿Existen diferencias palpables entre Francia y España en la sensibilidad hacia las ciencias sociales y las humanidades?
En Francia, en Inglaterra, en Alemania y en Italia son muy conscientes del valor de sus ciencias sociales y sus tradiciones humanistas. El público tiene conciencia, a través de la escuela y de los medios de comunicación, de que esos valores están ahí y son compartidos. En España no ocurre lo mismo, pese a que la tradición humanista y letrada es igual de importante. Las cosas podrían ser diferentes. Nuestras universidades deberían ser centros internacionales de primer orden. Podríamos ofrecer al mundo nuestra riquísima tradición cultural, además del patrimonio histórico y lo que queda de los entornos naturales. La Constitución debería incluir la protección de las humanidades, junto con las artes y las ciencias.
¿Cuál ha sido su principal motivación para dedicar 20 años a una tesis?
La necesidad de conciliar la vocación filosófica con la práctica del oficio musical.
¿Qué proyectos se plantea a partir de ahora en el estudio de la filosofía?
Hay dos o tres temas en relación con la filosofía griega antigua que no he podido abordar en la tesis y que quiero tratar separadamente. Después me gustaría estudiar a fondo el fenómeno sonoro desde una perspectiva contemporánea.
Se ha hablado muchas veces de la estrecha relación que existe entre la matemática,
Juan Perro encuentra en la música algunas respuestas a las interrogantes de la filosofía.
la física y la música. ¿Música y filosofía se relacionan de la misma forma?
La música y las ciencias exactas se relacionan, según las proporciones de la octava musical y la física de la onda sonora. El fenómeno musical no responde por completo a razones numéricas, pero las leyes de la armonía siguen bastante de cerca la serie de los números naturales. De hecho, la armonía revolucionó la matemática de los griegos antiguos. Sin embargo, en la consonancia musical siempre intervienen factores difícilmente cuantificables. La filosofía interviene en esa relación entre los números y lo que escapa a toda medida en música.
¿Cómo ha influido la filosofía en su trabajo como músico y compositor?
Me proporciona paisajes mentales y también libertad respecto del show business.
¿En qué consisten las conferencias-conciertos que ha impartido en varios centros Cervantes y universidades tan
prestigiosas como Harvard, Princeton y la Estatal de Nueva York?
La mayor parte se centran en las ideas contenidas en mi libro El ritmo perdido, acerca de la presencia del ritmo negro en Iberia desde hace siglos.
Por último, también se ha dicho en la defensa de su tesis que quien más elementos tiene para reflexionar sobre filosofía “es quien se moja todos los días con su trabajo”. ¿Cómo se moja un músico de rock en su día a día en este campo, aparte de dedicar parte de su vida a una tesis doctoral?
Permanezco muy atento al entorno en que acontece el fenómeno sonoro y musical, al modo en que las relaciones interpersonales -entre los músicos, con el público-, los espacios acústicos y la electrónica condicionan la percepción de la música. Ese es el mar de sensaciones en que me mojo. Sinc*
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Ventanas
Guatemala, viernes 27 de noviembre de 2015
Los que mejor enseñan
Foto: Archivo
Los profesores que investigan imparten un 21.5 por ciento más de clases.
La investigación beneficia a la enseñanza universitaria porque mejora su calidad, tal y como revela un estudio en el que ha participado la Universidad Complutense de Madrid. En una muestra con más de 600 docentes, los autores comprobaron cómo los profesores que investigan tienen mejor criterio y son más rigurosos a la hora de dar clases aunque, si investigan demasiado, la calidad docente empeora, al faltarles tiempo. UCM* na mayor producción investigadora está asociada con una mayor calidad docente. Es la principal conclusión de un estudio elaborado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Universidad Jaume I (Castellón), en el que han participado 604 profesores universitarios. “Hemos descubierto que los docentes que cuentan con resultados de investigación enseñan mejor que otros profesores con menos investigación”, destaca Teodosio Pérez Amaral, del departamento de Economía Cuantitativa de la UCM. De hecho, según el estudio, los que no investigan son cinco veces más propensos a ser los peores docentes. Los participantes procedían de 25 departamentos de las áreas de humanidades, ciencias sociales, económicas, gestión, ciencias naturales e ingenierías de la Universidad Jaume I (UJI). El estudio, publicado enApplied
Economics, incluyó 69 variables de fuentes oficiales para medir los índices de enseñanza, tareas administrativas e investigación de los docentes. Uno de estos índices es Teachqual, con el que los estudiantes evaluaron la calidad de la enseñanza en una escala de 0 a 9. La investigación se cuantificó con Researchl, entre otros indicadores, que da un valor a la investigación publicada en función de la calidad de las revistas científicas en las que esta aparece. El estudio revela que, de media, los profesores que investigan imparten un 21.5 por ciento más de clases que los que no lo hacen. Además, dos tercios de los docentes podrían mejorar su enseñanza si realizaran más investigación.
Investigar hasta un límite
Diferentes argumentos justifican este resultado. “Los investigadores tienen mejor criterio para elegir qué temas abordar en la docencia, y mayor acierto y rigor por los continuos filtros y controles a los que está sujeta su actividad científica”, afirma Nikolaos Georgantzis, del Laboratorio de Economía Experimental de la UJI y coautor del trabajo. Dada su experiencia, estos profesores pueden dirigir tesis doctorales con mayores garantías de éxito que los no investigadores y orientarlos académicamente o profesionalmente con mejor criterio. El trabajo también revela cómo la investigación se puede volver en contra de la enseñanza cuando es excesiva, al consumir la mayor parte del tiempo y energía del docente. “Lo atribuimos a que, en algunos casos, la dedicación a la investigación puede ser tan intensa que puede dar lugar a que disminuya la calidad de
la enseñanza”, alerta Aurora García Gallego, del mismo laboratorio de la UJI y coautora del trabajo. Lo que también afecta a la excelencia educativa son las tareas administrativas, que restan tiempo al docente. No obstante, si su peso es elevado y el profesor recibe a cambio una disminución de la carga docente, el nivel de la enseñanza no empeora. Por áreas, los profesores del departamento de Educación consiguieron los mejores resultados, y entre sexos fueron las mujeres las que registraron una docencia de más calidad. Elaborar libros y material multimedia también benefició a la enseñanza, pero no lo hicieron los cursos de mejora pedagógica en los que participaron los profesores.
El Decreto baja la calidad
El estudio refleja que el Real Decreto 14/2012 -de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativoredujo la calidad educativa 0.75 puntos sobre 10, al disminuir la carga docente de los investigadores consolidados pero aumentarla en la mayoría de los profesores. “Abarata la docencia, al incrementar el número de horas de la mayor parte del profesorado”, alerta Joan Martín Montaner, investigador del Instituto de Economía Internacional de la UJI y coautor del trabajo. Como conclusión, los autores proponen que el organismo evaluador del profesorado, la ANECA, incentive la calidad docente como hace con la investigación. “Se podría controlar con encuestas o con auditorías con profesores externos”, proponen. *Universidad Complutense de Madrid
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Guatemala, viernes 27 de noviembre de 2015 Foto: Archivo
La patria es ara Mario R. Loarca Pineda*
finales de octubre se han cumplido 50 años del deceso de Mario Méndez Montenegro (MMM), un trágico acontecimiento que conmocionó a la sociedad y que ha sido interpretado por familiares, policías, políticos y periodistas como suicidio. ¿Un candidato ganador que se pega un tiro dentro de su propia casa? ¡A la gran diabla! ¿Cómo puede uno tragarse semejante explicación? Se decía una vez y otra el sacerdote Héctor Pineda Flores, clérigo y músico de tendencia arevalista, próximo a la familia de MMM y asiduo contertulio del fundador del gran Partido Revolucionario (PR). Para él no cabía otra explicación que la de un homicidio calculado y ejecutado con particular destreza por aparentes desconocidos que tuvieron fácil acceso al lugar del crimen: la residencia de MMM situada entre el Cerrito del Carmen y el jardín de Isabel la Católica. Entre los comentarios suscitados destaca uno del periodista Mario Monterroso Armas:
algo hay en el fondo de esa tragedia que a todos ha conmovido, más que una simple muerte del líder revolucionario. Hay una evidencia y un síntoma. La evidencia: que la política de Guatemala es innoble, escabrosa y hasta grosera, cuando en ella campean la ambición, el egoísmo y la mezquindad, factores que pueden inducir a un líder al suicidio y a un pueblo a la violencia. (Diario El Gráfico, noviembre de 1965) En su Biografía Política de Guatemala -los pactos políticos de 1944 a 1970 -, Francisco Villagrán Kramer refiere: “Poco después de la convocatoria a elecciones el PR afrontó la trágica muerte del licenciado Mario Méndez Montenegro. Rodeada de misterio, traumatizó a su partido y al gobierno. Se trajeron a cuenta discrepancias del dirigente del PR con el gobierno militar y las de carácter ideológico con otros sectores revolucionarios. Lo singular fue que no hubo ninguna sindicación ni acusación específica. La dirigencia del PR propuso, con la venia de la familia del dirigente fallecido, que asumiera la candidatura presidencial su hermano el licenciado Julio César Méndez Montenegro, quien aceptó y, a la vez, le pidió al licenciado Marroquín Rojas que conti-
nuare como candidato a la Vicepresidencia.” Una semana después del suicidio los mencionados fueron proclamados como candidatos del PR. Se habló de unificación de la izquierda democrática en torno a dicha candidatura o binomio. El Maestro Mario Aníbal González, exmilitante del PR, docente emérito de la USACCUNOC así como primer director de FLACSOGuatemala, evoca la trayectoria de MMM y su deceso: fue uno de los 311 ciudadanos firmantes de la célebre carta en que se le pidió la renuncia a Jorge Ubico. Participó activamente en las jornadas de octubre de 1944 y después colaboró con el gobierno de Juan José Arévalo en el que ocupó distintos cargos (Secretario General de la Presidencia y Director de la Guardia Civil). Era valiente y arriesgado además de ser un orador que infundía entusiasmo y voluntad de querer cambiar el orden existente, el statu quo como se decía en ese tiempo. Se destacó siendo alcalde de la capital y a él se le debe la prolongación de la 6a. y la 7a. avenidas rumbo al sur, porque todavía en los años 50 la ciudad se acababa en la 18 calle, por allá atrás de El Calvario y de la Tipografía Nacional. Siempre tuve la impresión de que el asesinato del coronel Francisco Javier Arana influyó a tal grado en su mente y en su ánimo que él optó por distanciarse de Jacobo Árbenz. Se supo que salió al exilio en 1954 y que fue uno de los muchos que regresaron en 1957, poco después del asesinato de Carlos Castillo Armas, otro crimen que aún permanece en el misterio. En muy poco tiempo organizó el PR y participó como candidato presidencial. Alcanzó un tercer lugar y logró rescatar el ideal de la Revolución de Octubre que todavía seguía atrayendo a mucha gente. Yo no creo que MMM haya obedecido a los dictados de Juan José Arévalo como se dijo. Más bien se ubicaba entre el reformismo que impulsaba la Acción Democrática (AD) de Venezuela y eso que los del PRI mexicano, como aquel presidente López Mateos, llamaron el nacionalismo revolucionario. MMM no simpatizó nunca con los movimientos guerrilleros que surgieron en América Latina. Él entendía que la revolución armada no representaba una vía apropiada para alcanzar el poder y menos en un país como este. Un día de Guadalupe, allá por donde ahora queda El Trébol de la zona 7, se arrancó con un discurso bien fuerte y fue nombrando uno por uno a los miembros del PGT que se habían infiltrado en la dirección nacional del PR y que lo tenían prácticamente cooptado. Los expulsó del partido. Creo que fue en 1959. En 1965 era el candidato del PR a la presidencia y Clemente Marroquín Rojas lo acompañaba como vicepresidente. El cargo de la vicepresidencia no existía en la Constitución anterior (1956), entró en vigor con la Constitución de 1965, bajo el gobierno militar del coronel Peralta Azurdia. Ya se daba por hecho que iba a ganar las elecciones y que sería el nuevo Presidente de la República. Cuando MMM falleció, pusieron a su hermano Julio César como candidato de reemplazo y me parece que don Clemente Marroquín Rojas insistió en que así se hiciera para mantener los mismos apellidos y que los simpatizantes no se desanimaran. Yo no miré el cadáver. Para mí que se trató de un suicidio, como sostuvo la versión oficial. Sea como haya sido, digamos que se trató de otro crimen político rodeado de mucho misterio. * Escritor altense
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