Skip to main content

Revista Viernes No. 137 10062016

Page 1

El Ăşltimo combate de Ali

Archivo

Guatemala, 10 de junio de 2016 AĂąo 3 No. 137

iernes Guatemala, VIERNES 10 de enero de 2014

7


2

Portal

Guatemala, viernes 10 de junio de 2016

Editorial Hay un sentido de la pequeñez que nace de la grandeza misma. Pero cuando ese sentido de lo ínfimo viene de una idea equivocada de grandeza, fácilmente se puede convertir en agrandamiento. Mohammad Ali, a quien rendimos homenaje en estas páginas, no era un agrandado. Era un grande en el sentido de que estaba convencido de la fugacidad de su luz ante las cosas del más allá y de su capacidad de incendiar algunas del más acá. Y para ello contaba además con el formidable poder de la palabra. En efecto, su fuerza comunicacional consistía en subrayar sus actos con un pensamiento incisivo y clarificador. Y es que su mirada nunca perdió el filo diamantino de la infancia. Poder comunicacional. Eso definió su temperamento. Ese poder le permitía poner frente a nuestros ojos la formulación simple de una idea compleja. Como la idea de Dios o la brutalidad cotidiana del stablishment que enfrentó. O la idea del decoro. Esa es otra noción que va de la mano con Ali: la del decoro. Un decoro que le permitía flotar como mariposa y picar como abeja. Es así como iba de cosa en cosa recogiendo sensaciones, aprendiendo de ellas y trabajando intensamente para enfrentar aquello que odiaba. Fue un guerrero de tiempo completo que ganó todas sus guerras. Aun aquellas en las que fue vencido. Finalmente puede decirse de él que no fue la muerte la que lo venció. Él, como nosotros, supo siempre que la muerte es, en verdad, inofensiva.

DIRECTORIO

Director General: Héctor Salvatierra. Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo. Edición: Otoniel Martínez. Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Boris Molina.

Biblioteca de la Tipografía Nacional: Thelma Mayén. Hemeroteca del Diario de Centro América: Álvaro Hernández.

Judy Garland

Noventa y cuatro años de su nacimiento.

El 10 de junio de 1922, vino al mundo la actriz que a los 16 años dio vida a un personaje de 12, en la inmortal película El mago de Oz, estrenada en 1938, hace 78 años.


iernes

Guatemala, viernes 10 de junio de 2016

Cuento 137

Archivo

Simón Bergaño y Villegas

Las ciudades y los intercambios

Poemas

ISBN: 978-99939-60-75-1 imón Carreño, mejor conocido en nuestra literatura por el pseudónimo de Simón Bergaño y Villegas, nació en la ciudad de Escuintla en 1781 y falleció en La Habana, Cuba, en 1828. Poeta y periodista, precursor de las ideas de independencia y crítico enconado del conservadurismo de la sociedad colonial americana. Desarrolló una importante tarea como redactor-editor de la Gazeta de Guatemala (1804-1807), abordando temas variados en lo económico, educativo y social. El 23 de octubre de 1808, gracias al celo puntilloso del Tribunal del Santo Oficio, la Audiencia de Guatemala lo acusó de “díscolo, revoltoso, agitador de ideas perniciosas y sedicioso”. Sus pertenencias (en su gran mayoría libros) fueron rematadas para cubrir los gastos del juicio. Condenado, fue remitido a España, pero en el trayecto, por motivos de salud, lo dejaron en La Habana, donde ejerció el periodismo y publicó algunos poemas. Allí falleció veinte años después. Irónico e ingenioso, su escritura es el antecedente de la de José Batres Montúfar. Al referirse en términos de Economía Política a la Guatemala colonial, el poeta Bergaño dice: “En su área que comprende 74 leguas geográficas, produce cuanto pueda desearse para dar y repartir: el añil, grana o cochinilla, achiote u orellana, pimienta, seda de monte, algodón, alquitrán, acaciavera, goma arábiga, hule, sangre de drago, palo de tinte, benjoin, vainilla, zarza, cacao, café, liquidámbar, mil géneros de otros bálsamos y mil y mil de maderas exquisitas y abundantes, todo, todo puede cosecharse hasta el grado de surtir a la Europa (...) Este reino, este imperio, acaso el más rico en producciones naturales, el más fértil del continente americano, y aún de todo el universo, es también el más pobre de la América Española; proposición que parece una paradoja, pero que es una verdad tan clara como la luz del mediodía”.

Galería

AFP

A ochenta millas de proa al viento maestral, el hombre llega a la ciudad de Eufemia, donde los mercaderes de siete naciones se reúnen en cada solsticio y en cada equinoccio. La barca que fondea con una carga de jengibre y algodón en rama volverá a zarpar con la estiba llena de pistacho y semilla de amapola, y la caravana que acaba de descargar costales de nuez moscada y de pasas de uva ya lía sus enjalmas para la vuelta con rollos de muselina dorada. Pero lo que impulsa a remontar ríos y atravesar desiertos para venir hasta aquí no es solo el trueque de mercancías que encuentras siempre iguales en todos los bazares dentro y fuera del imperio del Gran Kan, desparramadas a tus pies en las mismas esteras amarillas, a la sombra de los mismos toldos espantamoscas, ofrecidas con las mismas engañosas rebajas de precio. No solo a vender y a comprar se viene a Eufemia sino también porque de noche, junto a las hogueras que rodean el mercado, sentados sobre sacos o barriles o tendidos en montones de alfombras, a cada palabra que uno dice -como “lobo”, “hermana”, “tesoro escondido”, “batalla”, “sarna,”, “amantes”- los otros cuentan cada uno su historia de lobos, de hermanas, de tesoros, de sarna, de amantes, de batallas. Y tú sabes que en el largo viaje que te espera, cuando para permanecer despierto en el balanceo del camello o del junco se empiezan a evocar todos los recuerdos propios uno por uno, tu lobo se habrá convertido en otro lobo, tu hermana en una hermana diferente, tu batalla en otra batalla, al regresar de Eufemia, la ciudad donde se cambia la memoria en cada solsticio y en cada equinoccio. Ítalo Calvino/Italia

3


4

Abecedario

Guatemala, viernes 10 de junio de 2016

De muchas maneras el triunfo de la revolución liberal de 1871 constituyó el resurgimiento de occidente, pero esta vez no un occidente buscando emanciparse de Guatemala, sino más bien decidido a conquistar el control sobre el aparato estatal nacional.

El sexto Estado (II) Jorge González Alzate*

as obras de corte general más recientes se ocupan exclusivamente de los procesos sociales y económicos, en agudo contraste con las mencionadas historias tradicionales que tienden a privilegiar los sucesos político-militares. No obstante, en todas ellas el análisis del papel de occidente en el desarrollo histórico de Guatemala también tiene fuertes limitaciones. En estos trabajos, la experiencia colonial de la región de occidente por lo general no amerita más que un breve bosquejo, usualmente describiéndola como una región pobre y periférica, habitada por unos cuantos colonos no indígenas y una mayoría indiferenciada de comunidades indígenas dedicadas a la producción de subsistencia, social y económicamente homogéneas, viviendo al margen del resto de la sociedad y economía coloniales.

Guatemala rural

Un caso típico es la obra de David McCreery, Rural Guatemala, una síntesis general de la evolución histórica del universo rural guatemalteco durante el período 1760-1944. En este trabajo, el autor describe al altiplano occidental como “ante todo el dominio del indígena. La pobreza generalizada de la región limitó la presencia española y ladina… De hecho, habían muy pocos incentivos para los ladinos pobres en ir en busca de fortuna en esta región, caracterizada por ofrecer pocas oportunidades de ganancia y donde no sólo los indígenas sino también la Iglesia y el Estado hacían muy precaria la vida de todo forastero… las poblaciones ladinas históricamente eran más numerosas en las zonas orientales del país, pero al iniciarse la producción de café en gran escala [hacia finales del siglo XIX], miles de ellos emigraron hacia la bocacosta y el altiplano occidentales.” McCreery añade que “la participación -de las comunidades indígenas- en la economía de mercado se reducía al trueque o un apocado comercio en mercados locales o a una compra

Ferrocarril de los Altos, al momento de arribar por primera vez a Quetzaltenango a finales de ma

ocasional hecha con plata ahorrada con mucho sacrificio o mediante el comercio coercitivo de los funcionarios reales diseñado con el fin de despojarlos de sus escasos recursos.” Una caracterización similar se encuentra en la obra de Miles Wortman, Government and Society, una de las historias generales sobre la colonia centroamericana más citadas: “áreas como Verapaz y Quezaltenango tenían entre ellas menos de 100 colonos -españoles-, la mayoría de los cuales eran demasiado pobres como para entablar empresas de envergadura. En tales áreas, los funcionarios reales eran los agentes comerciales más poderosos, junto, tal vez, con los representantes del clero.”

Historia colonial

Lo mismo ocurre en la obra, Catholic Colonialism (Colonialismo Católico), de Adriaan van Oss. Al referirse a la región de occidente en el contexto de la historia colonial guatemalteca, el autor utiliza el mismo lenguaje que los anteriores textos: “a partir del siglo XVI, emergieron dos sistemas económicos distintos. En el altiplano occidental, el sistema tradicional indígena de milpa, suplementado por mercados locales y regionales, llegó a constituir un patrón de vida esencialmente autosuficiente y estático. En las tierras bajas de oriente, por el

contrario, un sistema más dinámico, centrado en la agricultura comercial -especialmente el cultivo de añil para la exportación y la crianza de ganado- marcó la pauta.” No obstante, resulta importante señalar que el trabajo de van Oss constituye un extraordinario logro investigativo como obra pionera en el estudio del campo cultural, concretamente en el poco estudiado tema del importante papel, no solo espiritual sino también político, que la Iglesia católica jugó en la diócesis de Guatemala a lo largo del periodo colonial. Sin embargo, aunque el trabajo incluye numerosas referencias a varias comunidades indígenas de occidente, el carácter general de la obra no permite a van Oss ahondar en detalle en lo que concierne a esa relevante dimensión de la historia cultural de la región. Tales referencias sólo sirven el propósito de ilustrar o reforzar los argumentos centrales de la obra. Como se señaló anteriormente, está claro que la carencia de estudios monográficos dedicados a la investigación sistemática de la evolución histórica de occidente, ha impedido a estos destacados investigadores del pasado guatemalteco elaborar una narrativa histórica más veraz y matizada de los procesos de cambio que la región experimentó a lo largo de la época colonial y primer siglo de vida independiente.


iernes

Guatemala, viernes 10 de junio de 2016 Fotos: Archivo

nomía nacional, al tiempo que estaban constantemente involucradas en los asuntos políticos tanto coloniales como nacionales. Los hallazgos e interpretaciones de estos estudiosos son, por lo tanto, muy valiosos en tanto que alentarán a futuras generaciones de historiadores de Guatemala a incorporar en sus investigaciones un análisis más preciso y matizado de las sociedades indígenas y sus experiencias históricas.

Nueva lectura de occidente

Con el propósito de aplicar dichas metodologías y marcos conceptuales novedosos, y apoyado en una enorme base documental de archivos, emprendí en mi tesis doctoral el primer estudio de longue-durée de la región de occidente, enfocando el período 1750-1885. En la primera parte del trabajo, me centré en el poco investigado tema de la presencia española y ladina, en especial los orígenes y formación gradual de un grupo élite en Quetzaltenango, una red de familias acaudaladas y políticamente ambiciosas que llegaron a amasar altos niveles de capital económico y político a lo largo de los siglos XVIII y XIX. La mayor parte del estudio, sin embargo, lo dediqué a demostrar en detalle el destacado papel que Quetzaltenango, y en especial su élite hispana, jugó en el prolongado y conflictivo proceso que culminó en la construcción del Estado nacional guatemalteco y la transición del país al capitalismo cafetalero a mediados del siglo XIX. Es por ello que los procesos de los años iniciales de la colonia no recibieron la atención que ameritan, con sólo unos cuantos aspectos importantes considerados, esencialmente como antecedentes a los temas principales del trabajo. Un esfuerzo similar ha sido emprendido por el historiador guatemalteco Arturo Taracena Arriola en su libro Invención criolla, en el cual ofrece una detallada y excelente síntesis de la experiencia histórica de occidente durante el período de 1740 a 1850.

rzo de 1930.

Lo que tales caracterizaciones ignoran, más concretamente, son los significativos cambios demográficos, económicos y sociales que la región experimentó con cada vez mayor intensidad a partir de las últimas décadas del siglo XVII. De hecho, las descripciones de McCreery, Wortman y van Oss simplemente hacen eco a las interpretaciones de Murdo MacLeod, quien en su influyente trabajo, Historia socio-económica de la Centroamérica española , y con una base documental muy limitada, definió a occidente como de predominio indígena, dedicado mayoritariamente a la producción de subsistencia y en general viviendo al margen de los desarrollos políticos de la colonia, en contraste con oriente, región con una economía más desarrollada y dinámica, orientada a la producción de exportación y con población mayoritariamente ladina.

Acercamientos

Sin embargo, a partir de 1980, una nueva generación de etnohistoriadores y científicos sociales (la mayoría geógrafos) comenzó a utilizar un acercamiento mucho más dinámico en el estudio de la cultura y sociedad indígenas. Inspirados por tendencias intelectuales en México y Suramérica, áreas donde los estudios locales y regionales multidisciplinarios habían predo-

minado desde 1970, dichos investigadores han producido un buen número de valiosos estudios monográficos enfocados en la experiencia histórica de las comunidades mayas de occidente. Centrados principalmente en el período colonial, estos trabajos arrojan luz sobre una gran variedad de aspectos asociados con la evolución histórica de las sociedades indígenas de la región de occidente. Tales hallazgos e interpretaciones resultan enormemente valiosos sobre todo para aquellos historiadores interesados en incorporar las vivencias y contribuciones de los pueblos indígenas a sus investigaciones sobre el pasado tanto de occidente como de Guatemala.

Visión diferente

En consecuencia, una visión marcadamente diferente de occidente ha comenzado a surgir. Visión que contrasta en mucho con la que ofrecen las historias generales consideradas anteriormente, en particular en lo que atañe la caracterización de las numerosas comunidades indígenas como estáticas, herméticas y aisladas del resto de la vida nacional. Por el contrario, estos trabajos describen de manera convincente a las comunidades indígenas como enormemente complejas y dinámicas, diferenciadas en términos sociales y económicos y plenamente integradas a la eco-

Patria chica

El tema central de la obra es el surgimiento de un sentimiento de pertenencia regional o de “regionalismo” por parte de la élite criolloladina de occidente y la gradual ascendencia a la cima del poder económico y político de dicha élite a nivel nacional, así como la tenaz resistencia de la población indígena a dicho proceso, el que veían como lesivo a su integridad cultural. Con base en esto, Taracena plantea la que considero una tesis importante. En su opinión, el modelo de nación que ha caracterizado a Guatemala hasta el presente, en el cual se privilegia la cultura ladina y se excluye la indígena, surgió inicialmente entre los ladinos altenses en el contexto de su “patria chica”. Luego, tras el triunfo de los liberales altenses en 1871, dicho modelo de “nación” regional se convirtió en el modelo nacional al imponer los nuevos líderes su ideología política y modelo económico sobre el resto del país. Ambos trabajos constituyen sólidos aportes a la historiografía de occidente en el siglo XIX y al mismo tiempo arrojan nueva luz sobre los orígenes históricos de la Nación-Estado de Guatemala. Sin embargo, en lo que atañe al período colonial, el tratamiento no va más allá de un breve bosquejo, elaborado principalmente como antecedente a la temática central. Este es también el caso de los estudios de los historia-

5


6

Primeros colonos alemanes en Quetzaltenango.

iernes

Guatemala, viernes 10 de junio de 2016

no como estática sino más bien como enormemente dinámica, no como aislada, sino como activamente vinculada a los procesos tanto económicos como políticos de la colonia, no como homogénea y unificada sino como estratificada en términos socioeconómicos y diversa en términos culturales, no como estable en términos políticos sino más bien como en constante efervescencia e involucrada en procesos de negociación frente al Estado colonial y sus agentes.

Ascendencia demográfica

dores Alvis Dunn y Greg Grandin, los únicos trabajos que hasta la fecha se han ocupado exclusivamente de Quetzaltenango, el núcleo urbano y comercial más importante de occidente. La tesis doctoral de Dunn se ocupa con gran detalle de sólo un episodio notable: el tumulto indígena acaecido en abril de 1786, mientras que la excelente monografía de Grandin, centrada en el importante papel que los principales kichés de Quetzaltenango han desempeñado en los procesos de construcción del Estado guatemalteco, ofrece sólo un breve resumen sobre la historia de Quetzaltenango durante las décadas finales del dominio español.

Voces de los protagonistas

En mi trabajo, La experiencia colonial y transición al periodo independiente en el occidente de Guatemala (publicado recientemente por UNAM, Mérida) me propongo contribuir a una mejor comprensión de la época colonial, ofreciendo una reconstrucción y análisis pormenorizado de dicho período y los primeros años de vida independiente, con un énfasis especial en la ciudad de Quetzaltenango. Apoyado en mi trabajo de tesis, así como una enorme base documental adicional, mi propósito principal, en términos más concretos, es arrojar luz sobre ese prolongado, complejo y a menudo conflictivo, proceso que vio a Quetzaltenango y su hinterland transformarse gradualmente a lo largo del siglo XVIII en una populosa metrópoli multiétnica, el núcleo comercial y político más importante de occidente, albergue de una numerosa y dinámica población maya-kiché así como un sector ladino en vías de expansión junto con una acaudalada y poderosa élite española/ladino. En consecuencia, nuestra comprensión de por qué y cómo la ciudad llegó a jugar tan decisivo papel en el desarrollo económico y político

Quedan por realizarse investigaciones de síntesis que complementen y resuman lo que ya se ha logrado, así como trabajos que exploren las relaciones de género y la configuración de las estructuras culturales en occidente, tanto durante la colonia como en el período independiente. de Guatemala en las décadas después de la independencia será considerablemente iluminada. Otro importante objetivo del trabajo consiste en incorporar a la narrativa histórica de Guatemala las voces y perspectivas de los actores indígenas y ladinos, con el propósito de corregir suposiciones y estereotipos comunes respecto a ambos grupos. Es decir, intento avanzar la investigación histórica más allá de lo que Greg Grandin llama “la tendencia tradicional de la literatura histórica y antropológica guatemalteca a considerar a los mayas como viviendo aparte de los procesos históricos del país… la creencia de que la cultura maya existe aparte del devenir nacional… al margen de los procesos de formación estatal y económica.” Contrario a las descripciones de McCreery, Wortman y van Oss, la evidencia consultada me permite caracterizar a la sociedad kiché

Adicionalmente, intento explorar la índole y la trayectoria del asentamiento de españoles y ladinos en la región de occidente, rastreando con cierto detalle el proceso de ascendencia demográfica, económica y política de tales comunidades. Dedico atención especial a rastrear los orígenes de ese grupo privilegiado de familias españolas acaudaladas y políticamente ambiciosas que llegaron a asumir el control casi total sobre las instituciones de gobierno y recursos económicos tanto de Quetzaltenango como del resto de la región de occidente hacia finales del periodo colonial. Y en lo que concierne las relaciones entre kichés, ladinos y criollos, también me esfuerzo en elaborar un retrato más complejo, es decir, una descripción que evite la codificación tradicional de los indígenas como víctimas indefensas y de los ladinos como opresores. Porque como la documentación consultada demuestra, las relaciones étnicas en occidente eran (y siguen siendo) marcadamente complejas, caracterizadas a menudo por la cooperación tanto como por el conflicto, y en todo momento distinguidas por la interacción y negociación constantes entre los diversos grupos, aunque, sin lugar a dudas, dentro de un contexto de desigualdad socioeconómica y subordinación política. De tal forma, al integrar la experiencia histórica de las gentes de occidente (tanto indígenas como ladinas) a la narrativa histórica de Guatemala, espero poder contribuir a la muy loable y relevante tarea de construir una comprensión de la evolución histórica de Guatemala mucho más completa y veraz y al mismo tiempo adelantar esa vital empresa de forjar una narrativa nacional que refleje las visiones, luchas y contribuciones de todos los guatemaltecos, no sólo las de los de la minoría privilegiada sino también las de los sectores populares mayoritarios.

Conclusión

En conclusión, como esta breve consideración de la literatura más representativa nos revela, la tradición historiográfica del siglo XX tendió a privilegiar los trabajos de corte general, razón por la cual hasta hace poco las experiencias regionales no habían recibido la atención que ameritan. Este es el caso de la región de occidente, la cual, pese a su enorme importancia, sólo en años recientes ha comenzado a ser objeto de estudio sistemático de un pequeño grupo de estudiosos. El objetivo central de estos estudios ha sido el de reconstruir y analizar, con base en documentación de archivos, el desarrollo socioétnico, económico y político de la región de occidente, aportando de tal manera una explicación más completa, dinámica y matizada del vital papel que la región llegó a desempeñar (y sigue desempeñando) en el devenir moderno. *Historiador


Guatemala, viernes 10 de junio de 2016

Gavetas

7

Hemeroteca del Diario de Centro América

Esplendor de Zaculeu

DCA, 26 de mayo de 1933.- Las ruinas de Zaculeu están situadas aproximadamente a media legua de la ciudad de Huehuetenango. Se encuentran sobre una elevada meseta que mide 5 manzanas y mil 178 varas, rodeada de barrancas inaccesibles, menos por la parte norte, en donde una estrecha faja de tierra une la meseta al resto del territorio. El lugar fue, indudablemente, escogido por ser una fortificación natural que lo hace casi inexpugnable. La defensa de una ciudad era de la mayor importancia en aquel periodo cuando la región era invadida por los nahuas de México y también cuando los diferentes pueblos del territorio se enfrentaban entre sí.


8

Reporte en V

Guatemala, viernes 10 de junio de 2016

Joan Schmelsz:

La astrofísica que destapó el acoso Marta Sofía Ruiz*

a astrofísica Joan Schmelz trabaja para mejorar la situación de las investigadoras en el masculinizado sistema científico. Su trabajo durante seis años al frente del Comité sobre la Posición de la Mujer en la Ciencia de la Sociedad Astronómica Estadounidense ha contribuido a que términos como “sesgos de género”, “acoso sexual” o “patriarcado” se hagan visibles en el mundo de la ciencia y lleguen a la opinión pública. En 2011, esta científica publicó una entrada en el blog Women In Astronomy en la que narraba el acoso que había sufrido al inicio de su carrera por parte de un supervisor, cuando todavía era una joven estudiante de doctorado. Esta experiencia le ocasionó una depresión y supuso una gran traba en su desarrollo profesional. Sin embargo, Schmelz acabó forjando una brillante carrera como física solar. También se comprometió con la lucha contra los abusos. Desde el Observatorio de Arecibo en Puerto Rico, la investigadora explica que una joven estudiante muy persuasiva fue quien la convenció para que lo hiciera público: “Yo estaba intentando ayudarla a atravesar una situación de acoso sexual y ella me convenció de que publicara mi historia porque podría ayudar a otras jóvenes. Cuando finalmente decidí hacerlo y escribí el primer borrador, me convencí a mí misma de que era necesario que pusiera mi nombre. Los abogados lo revisaron y ajustaron y, finalmente, aprobaron la versión que publicamos”. En el texto del blog el único nombre reconocible es el de la astrónoma. Nunca ha revelado el nombre de su acosador y tampoco se identifica el centro en el que ambos coincidieron o la institución a la que ella se trasladó. La experiencia fue tan dura que se vio obligada a cambiar de especialidad.

La reacción a su testimonio

“Después de que publicara mi historia varias mujeres contactaron conmigo de forma privada para pedirme consejo sobre cómo afrontar sus propias situaciones de acoso. En ese momento descubrí que varias eran víctimas del mismo investigador, Geoffrey Marcy, pero no se conocían entre ellas ni sabían que otras estaban en la misma situación”, relata durante la conversación. Se toma su tiempo para explicarse y habla de forma pausada, con una pronunciación muy clara. Schmelz les preguntó si en el caso de

Al terminar 2015, la revista Nature incluyó a Joan Schmelz en su lista de las diez personalidades del año por haber denunciado el acoso sexual en el mundo académico de Estados Unidos. Esta física solar, codirectora del Observatorio de Arecibo en Puerto Rico, relató en un blog el infierno al que un mentor la sometió al inicio de su carrera. que hubiera otras mujeres que hubieran sido acosadas por Geoffrey Marcy les gustaría saberlo y poder estar en contacto. Algunas de ellas respondieron afirmativamente y la científica las ayudó a reunirse para que pudieran compartir sus historias. Fruto de este contacto, cuatro mujeres elevaron sus denuncias, que provocaron una investigación de la Universidad de Berkeley (EE. UU). Tras las pesquisas, el centro consideró que el científico había violado su código de conducta desde 2001 a 2010, pero Marcy, un brillante cazador de exoplanetas que ha sonado varias veces como candidato al Premio Nobel, permaneció en su puesto. En este punto, Schmelz elige con cuidado las palabras y se corrige para usar exactamente las que considera adecuadas: “No creo que Berkeley hiciera un buen trabajo en absoluto.

De hecho, creo que la forma de proceder de la universidad es lo que convenció a las jóvenes de acudir a la prensa”.

Apoyo público

En cambio, la investigadora describe la respuesta de la comunidad científica como “impresionante”: “Fue mucho mejor de lo que habíamos previsto. Dieron un paso adelante para apoyar a estas mujeres. Creo que fue ese apoyo público lo que forzó a Marcy a dimitir”. En octubre de 2015, Marcy abandonaba su cargo en la universidad, después de la publicación de una carta de los miembros del departamento de Astronomía reprochando su conducta y exigiendo su retirada. Esta dimisión fue uno de los logros que citaba Nature en su reconocimiento al trabajo de la científica.


iernes

Guatemala, viernes 10 de junio de 2016

9

Fotos: Archivo

Joan Shmelz, una de las diez personalidades científicas del año 2015 según la revista Nature.

El caso no ha sido el último en hacerse público en Estados Unidos. En enero de este año, el Instituto de Tecnología de California en Pasadena (EE. UU.) confirmaba en un comunicado que había expulsado sin sueldo durante un año a un miembro de la facultad, tras determinar que había cometido acoso por razón de sexo sobre dos estudiantes graduadas. Según las publicaciones Science y Nature, y aunque la institución no ha revelado oficialmente la identidad del profesor, el catedrático sancionado sería el astrofísico Christian Ott, algo que ambas estudiantes han confirmado a distintos medios estadounidenses.

Obligaciones éticas

En un artículo de Buzzfeed, la periodista Azeen Ghorayshi explica que ambas estudiantes de doctorado eran parte del equipo de este astrofísico. Según la redactora, el investigador se había enamorado de una de ellas, y tras cuestionar sus posibilidades como científica, la despidió. Tras esto la alumna se replanteó durante un tiempo su carrera y sufrió depresión. Ott tomó como confidente a otra estudiante a la que acosó con mensajes y llamadas y cuya valía también puso en tela de juicio. En una conversación por Skype le confesó que era incapaz de lidiar con sus sentimientos por la primera alumna y que esa había sido en realidad la razón del despido. Al preguntarle por este caso, Schmelz afirma que Ott no debería seguir al frente de un equipo de investigación con jóvenes doctorandos: “En mi opinión su trabajo va más allá

de hacer ciencia. Su trabajo consiste en guiar y aconsejar a estudiantes y a posdoctorados de manera eficaz, y su comportamiento ha demostrado que no es capaz de hacerlo adecuamente. Ha infligido un daño tremendo, no solo a las dos estudiantes que lo denunciaron, sino también a otros”. Ante la publicación de estos incidentes, la investigadora explica por qué este acoso parece suceder más en el campo de la ciencia que en otras disciplinas: “Muchos campos científicos están dominados por hombres, especialmente en los niveles más elevados. Además, expulsar a un catedrático de la universidad es muy complicado”. “Para convertirte en científica necesitas escribir una tesis doctoral, lo que quiere decir que tendrás un director de tesis, que si es un buen mentor te presentara a colegas y te ayudará a introducirte en el campo de estudio. Pero si no lo es, se pueden producir situaciones de bullying, acoso sexual o intimidación”, explica Schmelz.

El Congreso

El 12 de enero de este año la congresista estadounidense Jackie Speier revelaba el caso de Timothy F. Slater, un profesor de astronomía que fue declarado responsable en 2004 de crear un ambiente de trabajo hostil para los estudiantes y empleados de la Universidad de Arizona (EE. UU.), haciendo comentarios sobre los cuerpos de las mujeres e invitando a estudiantes a ir a clubs de striptease. “Es hora de dejar de fingir que el acoso sexual en la ciencia es algo que sucedió hace

mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana”, afirmó en su discurso..

Ante el acoso

La investigadora puntualiza que la palabra a la que recurre una y otra vez para hablar sobre límites es “profesionalidad” y que cuando se cruza la línea “Hay muchos pequeños pasos que se pueden dar. Los jefes de departamento deberían informarse, saber cómo tratar estas situaciones y asegurarse de que su propio departamento está libre de acoso. Y no únicamente sexual, sino cualquier tipo de comportamiento no profesional”, concreta. Schmelz también reclama que cada universidad tenga un departamento donde pueda acudir una víctima que sufra acoso, sexual o por razón de género, para que le puedan aconsejar y guiar, lo que no implicaría necesariamente formalizar una denuncia, sino tener un lugar en el que poder hablar de forma confidencial y en el que se le informe de cuáles son las opciones que le ofrece el centro. “Ha habido muchas declaraciones en la prensa de organizaciones, incluso de algunas tan importantes como la NASA, explicando que están revisando su políticas de acoso y afirmando que no lo tolerarán en sus departamentos. Pero el problema es qué ocurre una vez que el acoso sexual ha sucedido: ¿cómo se apoya a las víctimas?, ¿cómo se castiga al acosador?, ¿cómo se crea un ambiente en el que no vuelva a suceder?”. La investigadora concluye que todos los casos que se están haciendo públicos, pudieron haberse detenido “mucho antes”. *Sinc


10

Contando el tiempo

La prima Frida Mario R. Loarca Pineda*

íjese que tengo una prima -la Fridadel lado de mi mamá, que salió de bachiller en el Instituto Oxford y como logró buenas calificaciones le consiguieron una beca para estudiar en Inglaterra. Allá vivió y se graduó de Ingeniera Química, orientada a la industria textil. Le fue bien en los estudios pero en su vida personal, ¡ay Dios! Resulta que estaba en el Tecnológico de Bristol y allá conoció a un afgano que había emigrado al Reino Unido con su familia, yo supongo que huyendo de la guerra en Afganistán porque tenía status de refugiado. Pues, ¿qué cree? Se enamoraron y decidieron casarse de un día para otro, nada más nos participaron su efectuado enlace. Mi pobre tía se la pasaba bien intrigada al no conocer nada de él ni de su familia y por escuchar las cosas tan preocupantes que siempre se dicen de Afganistán, ya ve que hay mucha gente que se toma en serio todo lo que dice la TV, máxime si la mantienen prendida desde que se levantan hasta que se acuestan.

Viaje a Australia

Los recién casados, como no pudieron conseguir trabajo estable ni residencia en Inglaterra se fueron a vivir a Australia y allí se establecieron. Tuvieron un par de niños y aparentemente la llevaban bien, nos contaron que habían puesto una casita bien chula y que eran felices; yo me figuraba algo parecido a lo que uno mira en esas telenovelas colombianas del vallenato. ¿Sí las ha visto? Estando tan lejos muy poco se supo de ellos por acá. De repente mi tía, por aquello de las corazonadas de madre, se decidió a viajar a Australia para visitarlos y estando allá se dio cuenta del maltrato que el mentado afgano le daba a mi prima. Parece que el tipo no es nada feo, pero perdía los estribos a cada rato y le pegaba, le gritaba, le exigía que lo atendiera y la humillaba aún delante de su misma mamá. Ni modo, mi tía se lo hizo ver y de plano que la Frida se puso a reflexionar, cayó en la cuenta de lo que sufría, de que era muy infeliz y que estaba siendo dominada por el tipo ese. La pobre vivía sojuzgada. Usted comprenderá que, a veces, uno no se percata de que está atravesando por una situa-

ción difícil hasta que otra persona se lo hace ver. ¡Pues eso fue lo que le pasó a Frida! Mi tía, por supuesto que contaba con los ahorritos de toda su vida y le ofreció ayudarla por si decidía venirse a vivir a Guate. ¿Y adivine que fue lo que hizo mi prima? Pues lo mismito que en aquella película No me iré sin mi hija. ¡Sí, esa mera! Una que está ambientada en el Irán del tiempo de Khomeini.

Regreso a Guatemala

Pues le sigo contando. Frida hizo los preparativos con mucho sigilo, en secreto compró sus pasajes, actualizó los pasaportes y un día cualquiera, sin que lo sospechara el mentado marido, se fue al aeropuerto con sus dos hijos y volaron a Guatemala. Llegaron, les costó un poquito ambientarse en este paisaje pero a las dos semanas, por medio de un anuncio clasificado, la Frida consiguió trabajo en una fábrica de telas y como le pagaban bien, empezó a hacer sus ahorritos y al poquito tiempo se trasladó con los niños a un condominio residencial jardinizado, allá por Oakland, rumbo a la salida a El Salvador. Y adivine ahora qué, ¿un final feliz bajo el cielo de Guatelinda? ¡No, qué va a ser! Ha sido un final digno de película de intriga, de suspenso. ¡Pero dejéme contarle, oiga lo que viene! Ya habían pasado como dos años desde que llegaron a Guate y el infeliz hombre -el talibán le puse yo- se apareció por acá, logró averiguar en donde vivían y se presentó en la casa una vez que mi prima andaba de viaje, creo que se había ido a San Pedro Sula por asuntos de trabajo. Sus patronos tienen origen sirio-libanés, creo que son de la iglesia maronita. Sólo estaba la empleada con los niños y ni modo, como era su papá, ellos lo reconocieron y se alegraron de volver a verlo. Entonces el talibán los sonsacó con alguna treta, los convidaría a almorzar o qué se yo. ¡Asústese! Al siguiente día se los llevó a otro país, demandó a Frida por delito de secuestro y así los retuvo, con toda la intención de regresarse a Australia. Pasó casi un mes y mi prima se enfermó, estaba deprimida, ansiosa, hasta tuvo que dejar su trabajo y lo primero que se imaginó fue que habían salido a El Salvador porque es posible cruzar la frontera sin pasaporte. Se fue a San Salvador y anduvo dando vueltas, averiguando,

Guatemala, viernes 10 de junio de 2016


iernes

Guatemala, viernes 10 de junio de 2016

A mitad de la conversación bajo un discreto farol de La Mezquita, mientras dábamos cuenta del tinto argentino Shyraz acompañado de queso camembert y pan baguette, la canchita locuaz se soltó con un relato sobrecogedor. pero nada. ¡Aquella bien desesperada, demacrada, ya no dormía, se vino abajo!

Empezar desde cero

Por fin alguno le dijo que podrían estar en México y agarró viaje, sin saber en dónde buscarlos. Después de una semana de andar revoloteando en el DF logró dar con ellos y enfrentó al hombre, que ratificó la acusación en su contra por delito de secuestro. El tipo tenía el respaldo de la embajada australiana y logró obtener la patria potestad. Ella fue obligada a regresarse y tuvo que enfrentar el juicio ante una corte de Melbourne. Ya sólo vino a malbaratar todo lo que había empezado a hacer en Guatemala. Su apartamento, los muebles, la ropa, el carro, todo lo vendió por cinco centavos, de la noche a la mañana. Llegó a Australia en calidad de prófuga de la justicia, custodiada con policías, sin trabajo, sin casa y añorando recuperar a sus hijos. No sé cuánto tiempo pasó así, tal vez un medio año. Finalmente, con el apoyo de una buena abogada litigante, consiguió demostrar que el tipo la maltrataba, que era muy violento y que ya no deseaba seguir matrimoniada con él. Fue entonces cuando el tribunal la absolvió del cargo de secuestro y le concedió la patria potestad. Por supuesto que se divorció del malvado talibán ese y no tuvo otro remedio que quedarse a vivir en Australia. Volvió a empezar de cero, desde el mero sótano. ¡Que historia tan intensa verdad! La que más sufrió fue la pobre de mi tía porque se le agudizó la diabetes, se descuidó y le tuvieron que amputar una pierna. Gastó un montón de dinero para poder ayudar a su única hija, hasta tuvo que vender el tesoro de su vida que era una casita en Utatlán II, agotó sus ahorros. ¡Fue un calvario para la pobre! La Frida ya se repuso bastante, le ofrecieron un buen trabajo y se fue a vivir a Adelaida, en el oeste de Australia. Ya se casó otra vez, ahora con un profesor de origen chileno que es cuatro años menor que ella. Pero mi pobre tía sí que de veras pagó el pato. Acaba de descansar hará como unos ocho meses. Ni modo, la Frida tuvo que venir al entierro, tardó más de dos días viajando por malas conexiones del vuelo. Estaba muy apesarada y la noté bien delgada, escuálida, aparentaba más edad de la que tiene. *Escritor

11


12

Tragaluz

Guatemala, viernes 10 de junio de 2016 Fotos: Archivo

Adriano Corrales Arias:

Rueda de la vida Francisco Rodríguez Barrientos*

esde Goethe y Baudelaire los poetas modernos han hecho de su vida y experiencias elementos nutricios de su obra. Naturalmente, toda obra poética, como no se cansó de recordarlo Octavio Paz, se ubica en una cierta tradición, sea para seguirla, modificarla, ensancharla o negarla. Pero en poesía incluso las negaciones son formas de admiración y de afirmación. Las negaciones o afirmaciones categóricas quedan para los fundamentalistas, no para la poesía que solo puede navegar a sus anchas en el tumultuoso piélago de la libertad de espíritu. La obra de Adriano Corrales, poeta obstinado y consecuente donde los haya, es, al menos en algunas de sus facetas, una rara avis en la

poesía costarricense contemporánea. Y lo es, justamente, por su diálogo franco, airado, turbado, fascinado con la tradición poética, sea costarricense (Eunice Odio, Max Jiménez), centroamericana (Rubén Darío, Carlos Martínez Rivas, José Coronel Urtecho), hispanoamericana (Borges, José Emilio Pacheco, Lorca, Gonzalo Rojas) o universal (Eliot, Ezra Pound, Propercio, Pessoa, Cavafis, entre otros). Pero, en mi criterio, lo que vuelve singular la poesía de Adriano Corrales en nuestro medio es su intento por rescatar y reconstruir la memoria histórica, cosmológica y mítica de Centroamérica y la penosa trashumancia de sus pueblos, su miseria, su calvario, su naturaleza austera o fastuosa, salvaje o civilizada, sus derrotas, sus nostalgias y anhelos, sus caídas adánicas, sus victorias sociales y políticas, siempre pírricas y

de corta duración, porque los amos/verdugos siempre se las ingenian para recuperar el poder y blandir de nuevo sobre los cuerpos mancillados de las víctimas el látigo de la crueldad o renovar las cacerías humanas, los holocaustos y genocidios en medio del pasmo y el terror de noches sin nombre. Su poesía intenta recuperar esta memoria colectiva, porque Adriano Corrales sabe muy bien que únicamente la poesía -el poder mágico, totémico y siempre deslumbrante y deslumbrador de la poesía- es capaz de tal milagro. Por eso, la poesía no solo nombra, sino que resucita, otorga cuerpo y alma a cuanto se hallaba olvidado en la gigantesca tumba anónima del olvido. Lo antes dicho se plasma en el poema más logrado, según mi criterio, de la producción del autor: La Nacencia, notable resumen de varios


iernes

Guatemala, viernes 10 de junio de 2016

de sus motivos y preocupaciones, expresado con un verbo airado y solemne con reminiscencias de Whitman o de Allen Ginsberg: la imaginación cósmica y religiosa precolombina que sigue latiendo en sus descendientes: “Luz que despunta en los cerros con voz de océano en el caracol. Vela encendiéndose cual primera fogata en este continente, desplegándose por todo el pluriverso: los habitantes del cosmos al unísono inician el galope celeste con el primer verso. Destello que nos vence siempre. Ojo de agua. Marejada de diciembre al amanecer de la tonada. / Zopilotl en el firmamento de las palabras. Serpiente por la piedra. Jaguar en el agua. Esfera en las estrellas. Los astros inician su revuelta con un número que no alcanza para enumerar el fundamento de infinitos nexos. / Es la alquimia del monte. La hoguera, por siempre la hoguera. Es el fin del principio, el principio del fin. El equilibrio del centro”. El eterno reiniciar, la renovación universal, el eterno retorno: “Aunque todo se repite de forma diferente. Como la flecha que torna al arco. La bala al cañón. Boomerang”. Lo inerme y fugitivo de la vida humana: “Porque acá la vida cotidiana se nos muere constantemente. Somos sombras renacidas y encubiertas”.

Poesía como redención

La denuncia del poder terrible y corruptor del Capital que en su invencible avance va devorando o pervirtiendo todas las cosas que hacen digna la vida humana y, a veces, con la complicidad de quienes, se supone, deberían oponérsele. Gran Bestia que desangra y acadavera a la poesía: “Miles de animales transgénicos o manipulados se sacrifican para alimentar a la bestia. La Gran Bestia que avanza con la venia de los tribunales, electores, disertantes… hasta pianistas y cantantes en los ministerios de adobe, o en las alcantarillas… Avanza con la tiniebla de sus pezuñas, las herrumbres de cascanueces tropicales babeantes en las escaleras, las mansiones, los estadios, las academias…” La poesía como redención / revelación / deslumbramiento, diosa genésica, cifra de acceso al ser: “No, no es la utopía tampoco. Acá no hay ríos de leche y miel sino aguas turbias. Es el verso que versa y dice. Sencillamente el verso. La poesía es otra era. La de siempre. La llave. La flor. La quimera. Acá en este límite, en este batallar, está el centro del juego”. Y la esperanza mesiánica de justicia y libertad: “Lágrimas de sangre renovarán los campos para el alimento de los dioses. El cosmos se vestirá de flores propicias para el arco de la primavera. Y los pueblos de la Tierra se desnudarán agradecidos por el camino de las esferas que conduce el tiempo infinito de los cometas…”. Dichas obsesiones, tan urticantes como apasionadas, están presentes, con variaciones, en otros de los mejores poemas del autor recogidos en La Rueda de la Vida, como The house of the rising sun -dedicado a la Nueva Orleans devastada por un huracán apocalíptico. Hay otras constantes en la obra de Adriano Corrales: la nostalgia, el amor y la mujer, temas que suelen abrazarse en muchos de sus poemas como amantes perplejos, desesperados o prestos al adiós. La mujer –y lo femenino– es una presencia dominante en la obra del poeta. La mujer como sostenedora del orden de las cosas, tanto en la vida cotidiana como en el devenir

“Lágrimas de sangre renovarán los campos para el alimento de los dioses. El cosmos se vestirá de flores propicias para el arco de la primavera. Y los pueblos de la Tierra se desnudarán agradecidos por el camino de las esferas que conduce el tiempo infinito de los cometas”.

cósmico (así en el poema Escultura 2); la mujer encontrada a la que se le dediquen odas vibrantes y gozosas (Bocetos de La Habana); la mujer finalmente perdida en algún recodo del río de la vida, como en los poemas Diana (Los pájaros vuelan al sur / mientras me pierdo por avenidas de niebla / Hay tanta poesía de crin y cadena / amontonada sin sus poetas / Tanta palabra inútil en bibliotecas), o Mary, melancólica evocación de un amor adolescente. Adriano Corrales ha sido y es un certero crítico de los males de una sociedad injusta, excluyente y cada vez menos libre y más represiva. En esto sigue la gran tradición china de Li Po, Tu Fu, Fan Shan, la de Omar Khayyán, la de Propercio, Horacio y Cátulo, la tradición, en fin, de Villon. El desengaño o, para ser más exacto, la traición que otros han infligido a los ideales políticos y éticos de su juventud, aparece con resignada amargura en poemas como Verde olivo, sentido homenaje a un guerrillero costarricense caído en la guerra contra la satrapía somocista (“Ciertamente lo asaltamos / Infierno ingrato de otra Managua / enardecida como enorme supermercado / Tu muerte no fue en vano / compañero del alma tan temprano / la piñata, sin embargo, / ha sido el corolario”). El compromiso con los ideales de justicia y libertad, de autonomía y unión latinoamericana, un noble empeño más actual que nunca, encuentran cabal expresión en su obra, pero siempre con calidad y emoción poéticas. La poesía de Adriano Corrales respira trashumancia, vitalidad, pasión, ironía, voluntad de comprensión (“se percibe la quietud del milagro que acontece / cuando el hombre se compenetra con su propio yo / que es la misma naturaleza al ritmo de otro sol”. Poema frente al lago).

La vencedora

La poesía de Adriano Corrales es la de un viajero que va dejando constancia de sus peripecias existenciales, de sus estados de ánimo, de sus reflexiones nacidos en lugares y culturas muy heterogéneos. Pero su actitud no es la del cronista que pinta con indiferente objetividad cuanto ven sus ojos, sino la del buscador de sentidos, de afinidades, de bellezas invisibles y resplandores ocultos, es decir, la típica del creador, porque este se compromete con el mundo, sufre con él, goza con él, delira con él y, en última instancia, lo transforma; mejor aún, lo recrea. No hay poetas espeleólogos, porque el poeta se enraíza en lo vivo aunque reflexione muchas veces sobre la muerte (¡¿cómo poder evitarlo, por otra parte?!). La Vencedora es parte de la vida, no al revés. La muerte es una dimensión de la vida infinita. Y la poesía contribuye a la expansión de la vida –suprema tarea humana, según creo– y nos ayuda a develar el misterio que somos. Sí, la poesía es una interrogación / indagación pero y, sobre todo, es la raíz y el tallo de muchas plantas que ayudan al florecimiento del ser y de la existencia. Los poetas son dadores de vida y de belleza. Develan misterios, enriquecen la vida, cantan al mundo. Agradezcamos a Adriano Corrales para quien la poesía ha constituido una pasión absorbente y ha hecho más grande y hermoso nuestro mundo, rescatándolo un poco de la sordidez y del envilecimiento en que tantos quieren sumirlo. Privilegio reservado a los poetas de verdad. *Escritor

13


14

Requiem

Frases

Enloquecía a sus seguidores en el ring y sacudía a la opinión pública con sus declaraciones. Aquí una muestra de las frases más recordadas del legendario púgil Muhammad Ali: “Ojalá la gente quisiera a los demás de la manera como me quiere a mí. El mundo sería un lugar mejor”. “Imposible es sólo una palabra de hombres pequeños que prefieren vivir en el mundo que les han dado en vez de explorar el poder que tienen para cambiarlo. Imposible no es un hecho, es una opinión”. “El combate se gana o se pierde lejos de las miradas: en el gimnasio y en la carretera, mucho antes de que me ponga a bailar bajo los focos”. “El boxeo es un montón de hombres blancos mirando cómo dos negros se pegan entre sí”. “No serán las montañas en tu camino las que acabarán contigo. Será la piedra en tu zapato”. “Es difícil ser humilde cuando se es tan grande como yo”. “Soy el más grande. Lo dije incluso antes de saber que lo era. Pensé que si lo decía lo suficiente, convencería al mundo de que realmente era el más grande”. “Quizá el Parkinson sea la manera de Dios de recordarme lo que es importante. Me ha hecho más lento y me ha obligado a escuchar en vez de hablar. De hecho, la gente me presta más atención ahora porque hablo menos”

Guatemala, viernes 10 de junio de 2016

Fotos: Archivo

El último combate de Ali José Antonio Marina*

l legendario exboxeador estadounidense Muhammad Ali falleció en la noche del viernes 3 de junio a la edad de 74 años, pero su leyenda como atleta, que trascendió más allá del deporte como ningún otro, seguirá presente. Lo dijo siempre: “No quiero ser líder, sino libre”, y enloquecía a los aficionados con sus movimientos en el cuadrilátero como si se tratase de un bailarín de ballet, siempre en perfecta armonía y libertad de acción. Se retiró del boxeo en 1981 con 56 victorias y cinco derrotas y conquistó el título mundial de los pesos pesados. Podía boxear en cualquier parte del mundo y todos lo querían ver. De hecho, en 1974 el promotor Don King cobró más de 10 millones de dólares cuando llevó a Kinshasha la pelea de los pesos pesados entre el campeón George Foreman y el aspirante A li, con Mobutu Sese Seko de espectador especial. Fue la mayor bolsa de la historia hasta aquel entonces. Ali sabía como cautivar y a atraer al gran público, además de visibilizar siempre el enfrentamiento racial, como demostró al cambiarse el nombre de nacimiento de Cassius Marcellus Clay, porque era nombre de esclavo. Frente a Foreman, a pesar que sabía que no era favorito, Ali declaró en rueda de prensa en Zaire de manera tajante: “Yo soy un sabio del boxeo, un científico del boxeo. Esa es una realidad científicamente demostrada. Allá ustedes si olvidan, por su cuenta y riesgo, que soy maestro del baile, un gran artista”. La Batalla de la jungla no mostró al Ali de siempre sino todo lo contrario, recostado en las cuerdas esperó y allí fue donde destrozó a Foreman, al que noqueó en el octavo asalto conquistando por segunda vez el cinturón. El muchacho que comenzó a boxear a los 12 años, bajo la supervisión del policía Joe Martin en Louisville, tras ganar la medalla de oro del peso semipesado en los Juegos Olímpicos de Roma, era la figura más importante de Estados Unidos, dentro y fuera del cuadrilátero. Después lanzaría la medalla olímpica al río Ohio porque no lo quisieron atender en un restaurante por ser negro. Más tarde también fue el joven que retó al rudo campeón mundial Sonny Liston, al verlo con el cinturón, con un par de preguntas: “¿Para qué quieres eso? ¿Para sujetarte los pantalones?”. Y al destronarlo en 1964, a los 22 años, pregonó ser “’el mejor boxeador de la historia”. Promocionó los combates como ninguno, anticipando y acertando sobre el asalto en el que caerían los rivales, mostrando en acción cualidades difíciles de igualar por un boxeador de 200 o más libras: agilidad, finura, inteligencia y fuerza. Fue también el campeón que, en pleno esplendor, cuando “flotaba como mariposa y picaba como abeja”, en 1967, fue despojado del título mundial por negarse a prestar el servicio militar e ir a la guerra de Vietnam, una decisión que dividió al país. La sociedad se dividía entre quienes lo apoyaban y seguían sus charlas en universidades sobre la paz (no podía salir de EEUU, al serle retirado el pasaporte) y quienes lo consideraban antipatriota por no defender la bandera estadounidense en aquel conflicto armado. Aun así, atraía a ambos bandos sobre el ring, porque regresó al ganar la lucha judicial, y en 1970 triunfó de nuevo sobre el cuadrilátero, aunque encajando golpes que antes no le daban, debido a una inactividad de tres años, siete meses y cuatro días. Convertido al islamismo y luchando contra la desigualdad social, proclamó: “Tomé la decisión de ser un negro de los que no se dejan atrapar por los blancos”. Finalmente, Ali consiguió que todos, blancos y negros, lo aceptasen como una leyenda del deporte y de la sociedad estadounidense al ganar la batalla de la igualdad de derechos para todos sin importar su color de la piel ni su religión. * El Confidencial


iernes

Guatemala, viernes 10 de junio de 2016

"Algunas personas confunden mis limitaciones con un daño cerebral. Quizás eso se debe a que hay quienes han dicho que estuve por mucho tiempo en el cuadrilátero y que el boxeo me causó esos problemas. Pero no es verdad. Hubiese tenido Parkinson si hubiese sido un panadero.” Mohammad Ali

15

El triunfo de Mohammad Ali sobre George Foreman fue considerado en su momento como “la victoria del siglo”.

El combate de Norman Mailer “Kinshasa, 1974. Un ring africano presidido por el retrato gigante de Mobutu Sese Seko, el dictador del Zaire. Ali bomaye, Ali bomaye (Ali, mátale; Ali, mátale), grita la afición. Aquí Muhammad Ali, antes Cassius Clay, 32 años, exnúmero 1 del mundo. En el otro extremo del cuadrilátero, George Foreman, 24 años, de gran pegada y favorito en la pelea”. El 30 de octubre se cumplen 42 años del combate mejor contado de la historia del boxeo. Lo narró el escritor Norman Mailer en 8 reportajes divididos en dos partes y publicados en la revista Playboy: The Dead Are Dying of Thirst y All Night Long (mayo y junio de 1975). The fight (El combate) tuvo lugar en el centro de África, en el actual Congo, el mismo lugar donde Joseph Conrad situó El corazón de las tinieblas. En El combate, Norman Mailer emplea las técnicas del nuevo periodismo: “La construcción escena-por-escena, contando la historia saltando de una escena a otra y recurriendo lo menos posible a la mera narración histórica. De aquí parten las proezas a veces extraordinarias que emprendieron los nuevos periodistas para conseguir su material, para ser efectivamente testigos de escenas de la vida de otras personas a medida que se producían... y registrar el diálogo en su totalidad”. Al igual que ya lo hicieran los nuevos periodistas, el novelista que ejercía de reportero tuvo acceso completo al personaje. Y a su entorno, dominado, con mano dura, por su manager Don King, un promotor inmobiliario, expropietario de clubes nocturnos, rey del juego ilegal, que consiguió que Mobutu les pagara a Ali y Foreman, 5 millones de dólares a cada uno.


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Revista Viernes No. 137 10062016 by Diario de Centro América Guatemala - Issuu