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Revista Viernes 09092016

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Portal Editorial Es bien sabido que las musas no suelen acompañar durante mucho a los poetas. De por sí esquivas, nunca llegan para quedarse. En ese sentido son como la suerte. Así de veleidosas. Quizás a eso se deba que la vida de los

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Luis Eduar

Poe prepó

ISBN: 978-99

vates tienda a ser breve, tanto en términos escriturísticos como físicos. Y es que a lo mejor los poetas esperan demasiado de estas patronas de la inspiración. Nada menos que luz, cuando la sombra. Nada menos que sombra cuando la luz. Hártanse así las musas de su poder de vida, de su poder de muerte y abandonan sin más al oficiante. Pero el poeta chileno, Nicanor Parra, el más Parra de los Parra, pareciera no haberles pedido gran cosa a estas diosas caprichosas en sus 102 años de frugal existencia. Las ha dejado en paz. Las ha ignorado casi. Por lo menos así lo dejan ver los artefactos de su poesía. Quién sabe si por eso le hayan perdonado la vida. Dicho de otro modo, Parra ha rebasado el siglo de existencia a

a escritura de Luis E du a r do R i ver a (Guatemala, 1949), ha sido, desde su inicio, ejercicio de rigor crítico y formal, con una idea siempre ajustada al discurso y la emoción. Por otra parte –y es lo que se aprecia por el buen lector- en sus esparcidos libros de poemas encontramos los textos necesarios. Nada más ajeno a él, por principio estético y por decisión vital, que la proliferación de lo inútil. Acá, en Poesía prepóstuma, se incluyen la totalidad de sus libros publicados, más aquellos poemas que, por razones de la unidad requerida por el libro, no encajaron en ninguno, y también, felizmente, sus más recientes poemas.

espaldas de las musas y no a sus expensas. Vivir a expensas de ellas conduce de fijo a una vida incierta, a una temprana muerte. Olvidarlas un poco, dejarlas hacer a su antojo es la mejor manera de honrarlas. ¡Nicanor vive, carajo! La paz de las musas descenderá seguro sobre él, en lo que queda del milenio.

DIRECTORIO Director General: Héctor Salvatierra. Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo. Edición: Otoniel Martínez. Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Boris Molina. Biblioteca de la Tipografía Nacional: Thelma Mayén. Hemeroteca del Diario de Centro América: Álvaro Hernández.

Gal

9 de septiembre de 1 Hace 188 años nació Lev Nikolayevich Tolstoi, autor de novelas como La guerra y la paz y Anna Karenina, centradas en el autoanálisis de los personajes y la reflexión moral. Su prestigio también está relacionado con su defensa de la conducta no violenta que inspirara a Mahatma Gandhi.


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ardo Rivera

esía óstuma

Cuento 149

Aviso

La isla prodigiosa surgió en el horizonte como una crátera colmada de lirios y de rosas. Hacia el mediodía comencé a

9939-60-87-4

lería

1828

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escuchar las notas inquietantes de aquel canto mágico. Había desoído los prudentes consejos de la diosa y deseaba con toda mi alma descender allí. No sellé con panal los laberintos de mis orejas ni dejé que mis esforzados compañeros me amarraran al mástil. Hice virar hacia la isla y pronto pude distinguir sus voces con toda claridad. No decían nada; solamente cantaban. Sus cuerpos relucientes se nos mostraban como una presa magnífica. Entonces decidí saltar sobre la borda y nadar hasta la playa. Y yo, oh dioses, que he bajado a las cavernas del Hades y que he cruzado el campo de asfodelos dos veces, me vi deparado a este destino de un viaje lleno de peligros. Cuando desperté en brazos de aquellos seres que el deseo había hecho aparecer tantas veces de este lado de mis párpados durante las largas vigías del asedio, era presa del más agudo espanto. Lancé un grito afilado como una jabalina. Oh dioses, yo que iba dispuesto a naufragar en un jardín de delicias, cambié libertad y patria por el prestigio de la isla

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infame y legendaria. Sabedlo, navegantes: el canto de las sirenas es estúpido y monótono, su conversación aburrida e incesante; sus cuerpos están cubiertos de escamas, erizados de algas y sargazo. Su carne huele a pescado. Salvador Elizondo/México

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Abecedario

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Los varones harían casi cualquier cosa con tal de responder a las expectativas que la sociedad deposita en su masculinidad. No importa si el costo de no cuestionar el estereotipo es su salud o la de otros. Juan Guillermo Figueroa Perea* partir de la adolescencia, emergen como principales causas de muerte de los varones los accidentes, los homicidios, la cirrosis hepática, el VIH/sida y los suicidios. Así lo han mostrado varios estudios sobre morbilidad (enfermedad) y muerte de los hombres de diferentes grupos sociales y contextos. Las causas de morbimortalidad son distintas en las mujeres y ello no se explica por diferencias fisiológicas sino por procesos de aprendizaje social diferenciados sobre la forma de construir sus respectivas identidades de género. Esto quiere decir, como se ha documentado, que la dinámica de la salud masculina es reflejo de los patrones vitales de los varones, de sus procesos de socialización, de los papeles que se les ha asignado en la sociedad, de la interpretación social de sus emociones y en el fondo, de la forma estereotipada del “ser hombre”.

El cuerpo, una herramienta

El investigador Luis Bonino observó que tres de cada cuatro de los jóvenes que mueren por accidentes o violencia en un contexto latinoamericano son varones. Habla de una imprudencia personal derivada de la violencia física y psicológica de los hombres, lo cual se suma a la temeridad del período adolescente. Algunos autores señalan que los varones aprenden a usar el cuerpo como una herramienta, minimizando su cuidado e incluso calificando cualquier atención hacia el mismo como una muestra de debilidad y de fragilidad. Al analizar la enfermedad y la muerte entre la población masculina, el médico y antropólogo Benno De Keijzer muestra la existencia de problemas comunes a ambos sexos, a la vez que distingue los que son específicamente masculinos, como los de próstata. Sin embargo, destaca algunos factores asociados a la situación de género, como los riesgos derivados de un proceso de socialización diferencial para varones y mujeres. A partir de ello, constata la sobremortalidad masculina, en especial desde los 15 años de edad, y comenta el descuido suicida por parte de muchos hombres. Lo ejemplifica con un escaso autocuidado de los varones y el abuso de sus capacidades corporales como muestra de hombría. Algunos estudios sobre salud de los varones constatan que muchos de los accidentes y homicidios surgen de esa exposición intencional a situaciones de riesgo, legitimada por un estereotipo de la masculinidad. Por ello, diferentes autores concluyen que no son naturales las diferencias entre las causas de morbilidad y mortalidad entre varones y mujeres, sino que muchas de ellas tienen que ver con los modelos de identidad de género que aprenden y que además no cuestionan.

Ser hombre… h

Vivir es para muchos un acto de rebeldía; para otros, resistir es valentía y para los demás, sobreviv

Se trata de una descripción en apariencia extrema de algunos comportamientos, al margen de que haya varones que encajen perfectamente en los mismos; sin embargo, esto suele interpretarse como irresponsabilidad, y en menor medida, como pérdidas que podrían evitarse o reducirse si se cuestionaran los modelos de socialización a través de los cuales aprendieron a ser hombres.

Cuestionar las causas

Un estudio realizado en 2002 en 20 países, comparó los niveles de mortalidad femenina y masculina, y de manera paralela trató de identificar algunas de las causas o factores que condicionan tales diferencias. Los investigadores Randolph Nesse y Daniel Kruger llegaron a la conclusión de que el principal factor demográfico

asociado a los niveles de mortalidad y sobremortalidad de las dos poblaciones era el hecho mismo de ser varón. Es decir, se afirma que si se pudiera igualar el nivel de mortalidad masculina con el de las mujeres, el efecto benéfico desde el punto de vista epidemiológico sería mayor que si en general pudiera curarse el cáncer. Lo que de alguna manera está detrás de esta conclusión es que, más que limitarse a acciones de salud pública y de políticas sanitarias para atender y curar las causas de morbilidad y mortalidad de los varones, en términos de los efectos visibles y finales de estas, parece que sería mejor y más eficiente cuestionar las causas que socialmente legitiman el ejercicio de la violencia de unos varones contra otros, así como hacia otras personas con las cuales llegan a vincularse, y a la vez hacia sí mismos.


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La velocidad, una de las principales causas de deceso entre varones urbanos en edad competitiva.

hasta la muerte

vir es pura sabiduría.

A propósito del ejercicio de un derecho humano como el de la salud, resultaría interesante discutir su significado en una población que pareciera tener serios problemas, pero no de acceso, sino del discurso y del significado de la identidad de género con el fin de poner en práctica el cuidado de su salud como derecho. Pareciera que en muchos modelos de identidad masculina uno de los atributos que se asignan a los varones es no cuidar de su salud, por tener que vivir riesgos, lo que genera contradicciones que deben ser analizadas con amplitud.

Masculinidad hegemónica

Algunos autores que han investigado sobre el tema encuentran en los hombres (según su interpretación) una mayor dificultad para asumir derrotas, para reconocer el

dolor, la tristeza y la soledad, pero sobre todo una mayor dificultad para pedir ayuda, porque ello supone reconocer cierta debilidad, reconocer fragilidad, “necesitar algo”. Al parecer esto cuestionaría los modelos de masculinidad vigentes y por ende, los varones acaban de alguna manera atrapados en ese aprendizaje cultural, muchas veces reproducido sin mayores cuestionamientos o por lo menos, sin muchas opciones como para inventar nuevas modalidades de vivencia de la masculinidad y sus diferentes consecuencias negativas y contradictorias. Para propósitos de discusión y reflexión colectiva sobre el sentido del derecho humano a la salud en la experiencia de los varones, podemos recordar las categorías que diferentes autores han utilizado para describir la sobre-

La soledad parece ser otra sombra que acompaña ciertos estereotipos de masculinidad.

Algunos estudios señalan que ser varón en algunas culturas puede tener componentes autodestructivos.


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mortalidad de los hombres con respecto a las mujeres. Por ejemplo, De Keijzer interpreta la sobremortalidad de los varones como un proceso de “morir como hombre”; los hombres se mueren porque necesitan demostrar que son “muy hombres”, señala el autor. Él mismo habla de “la masculinidad como factor de riesgo”, ya que la forma de vivir de muchos varones es un riesgo tanto para ellos mismos y para otros hombres, como para las mujeres y para los niños y niñas. Es decir, el abuso del riesgo y la falta de autocuidado de los varones generan una violencia real y simbólica como parte de modelos hegemónicos de masculinidad en algunos grupos poblacionales. Otra de las interpretaciones de este comportamiento temerario y con buenas dosis de imprudencia alude al “mito del héroe”, que señala la socióloga Florinda Riquer, según el cual muchos varones aprenden que para poder legitimarse como hombres deben llevar a cabo actos heroicos ya que con ello tienen historias que contar. Una de las formas de hacerlo es exponerse a situaciones peligrosas y luego conversar de “las que se sobreviven”. Como un ejemplo, lo que han mostrado algunos estudios antropológicos sobre la construcción masculina de los cuerpos, es cómo los varones presumen de sus cicatrices, pero no de las que se hacen accidentalmente sino de las que supuestamente se originan por sobrevivir a situaciones riesgosas. Incluso hay muchos varones que reconocen que la cicatriz es una huella de una batalla ganada, de una aventura vivida, de una situación riesgosa sobrellevada y entonces es una marca muy relevante. Sobre este aspecto reflexiona la antropóloga social Denise Fagundes al discutir la construcción social del cuerpo masculino. Describe la experiencia de muchos varones con un cuerpo activo que sabe exponerse a riesgos y que busca respeto mediante la violencia y los duelos verbales, ya que eso le va dando una historia que contar y le permite caracterizar su vida como algo heroico. Por su parte, Edison Gastaldo, investigador de la Universidad de Vale do Rio dos Sinos, en Brasil, discute la forma de “forjar hombres de hierro” por medio de deportes de contacto corporal, ya que ello constituye un cuerpo para la lucha, en el cual se aprende a despreciar el dolor. Existe un uso y percepción social del cuerpo masculino para la resistencia y el enfrentamiento a los otros. La filósofa feminista Franca Basaglia señaló, en la década de los 80, que muchas mujeres aprenden a “ser para los otros, un ser para los demás”; lo que la literatura sobre masculinidad a veces pareciera reflejar es que muchos varones aprendemos a “ser para nosotros”, no para los otros, “un ser para sí”, o un ser, como dicen algunos, a pesar de los otros, “un ser auto referido”. Lo que es muy extraño es que un ser para sí, no cuide de sí; ¿qué pasa con alguien que ve por él, pero no cuida de él? Es decir, ve por él simbólicamente en muchos contextos, ya que trata de cumplir un estereotipo de la masculinidad, porque existe una presión de los pares y de la colectividad para cumplir el estándar, pero a la par se mueren por ser hombres, tratando de alcanzar cierto modelo de la masculinidad, en particular por no cuidar de sí mismos. *Colegio de México

Uno de los estereotipos es que violencia y guerra son, por excelencia, industrias masculinas.

El derecho humano a la salud en la experiencia de los varones La reflexión sobre el sentido que puede tener el derecho humano a la salud adquiere matices diferentes dependiendo si la salud se interpreta como el menor número posible de enfermedades, padecimientos o síntomas de molestia, o bien como avances en el estado de equilibrio o bienestar biológico, psicológico y social de una persona, de un grupo o de una colectividad. Esto resulta muy relevante después de esbozar la caracterización de las causas de morbilidad y mortalidad de los varones. Es claro que dichas causas pueden combatirse asignando recursos para hospitales en donde atender a los sujetos que sufren accidentes, lesiones diversas, cirrosis hepática y algunas otras problemáticas que caracterizan la mortalidad de los hombres, pero un cambio sustancial implícito detrás de este proceso de salud y enfermedad de los varones, pasaría por un cuestionamiento de las formas de constituirse como hombre, sin que ello implique un proceso de violencia hacia sí mismo y hacia los demás. Versión editada de El derecho a la salud en la experiencia de los varones: ¿un concepto ambivalente en los modelos de masculinidad vigentes?, en Exclusión y derecho a la salud. La función de los profesionales de la salud. EDHUCASALUD, Lima Perú 2007, pp.373-392.


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Hemeroteca del Diario de Centro América

Carlos de Urrutia y Montoya DCA, 11 de septiembre de 1933.- El 28 de marzo de 1818, José de Bustamante hizo entrega del cargo de presidente, gobernador y capitán general del Reino de Guatemala, a don Carlos de Urrutia Montoya y Hernández Matos James, Caballero Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo con grado de teniente en el ejército español. El nuevo funcionario Veló por la seguridad del vecindario, creando rondas de policía a los que la ironía de los guatemaltecos llamó “enchamarrados” y emitió bandos como el siguiente: “Que nadie profiera, diga o cante de noche ni de día, en las calles, plazas y lugares públicos, palabras sucias, deshonestas y maldicientes; los Alcaldes de barrio quedan obligados a presentar listas secretas de personas que en el suyo respectivo vivan amancebadas; se prohíben ensayos de bailes de noche y a puerta cerrada, entre las personas de ambos sexos; ninguna persona andará por las calles después de las diez de la noche a no ser de urgente necesidad; después de las oraciones, nadie podrá pararse embozado en las esquinas, plazas o contornos de ella...” Al aparecer en 1820 El Editor Constitucional, Urrutia manifestó al licenciado José Cecilio del Valle que tal impreso era para él de novedad por su atrevimiento y le encomendó publicar otro periódico a efecto de combatir ciertas ideas externadas en El Editor. Fue entonces cuando apareció El Amigo de la Patria.


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Reporte en V Juan Arturo Otero Castillo* i nos detuviéramos en una transitada calle de la ciudad, podríamos observar, por ejemplo, filas de automóviles que convergen en la esquina esperando el mandato del semáforo, mientras, rebelde, el piloto de un tráiler bloquea el paso ignorando el rojo casi con ese mismo tipo de indiferencia con que es tratada una anciana que pide limosna a una mujer que la esquiva apresurando el paso. Desde la otra esquina, el vidrio polarizado del primer auto de la fila se esfuerza en vano por ocultar la mirada encendida del que desde atrás reclama el derecho de avanzar. Aumenta la presión sanguínea y el corazón grita a través de la bocina, pero el verde del semáforo se extingue de nuevo y la ira se transforma en impotencia y frustración. Todo esto sucede cuando en el reloj del joven angustiado que va con retraso a su entrevista de trabajo, todavía no dio una vuelta completa el segundero.

El poder del ánimo

Innumerables historias se cuentan a cada segundo y se entrelazan sin querer, tan distintas, tan humanas y diversas, como las emociones que dan matiz a cada una de ellas. Se dice que lo que nos separa de los animales es nuestra capacidad y agudeza de pensamiento, pero igual de importante es la de expresar emociones y hacerlo de forma consciente. Esta es la clave que dirige nuestras vidas sin darnos cuenta, pues el estado de ánimo lleva a tomar decisiones que conducen a consecuencias muchas veces insospechadas; pensemos un momento en un joven autoexigente que hasta el bachillerato siempre fue el primero de la clase pero que para su sorpresa no logra aprobar el examen de ingreso a la universidad y se derrumba, siente culpa, preocupación, miedo, frustración y tristeza, además en un entorno familiar desfavorable. A la semana siguiente tiene una entrevista de trabajo que esperaba con ilusión, pero que ante lo sucedido, no siente motivación y acude avergonzado porque su autoestima dependía del reconocimiento académico. Ante la falta de apoyo familiar, pierde confianza y muestra un rendimiento pobre en las pruebas y la entrevista por lo que finalmente no es contratado. Todo esto le lleva a tomar la decisión de consumir bebidas alcohólicas para olvidar su desgracia. De vuelta a casa, conduce su moto de forma temeraria y se implica en una pelea callejera que tiene como consecuencia ser privado de su libertad. ¿Qué hubiera pasado si hubiera reconocido sus sentimientos negativos, afrontado su vergüenza y necesidad de afecto? O si hubiera interpretado sus sentimientos como una alerta y no como una sentencia. Si bien es un trágico ejemplo, se trata de un escenario posible que sirve para comprender la importancia que las emociones tienen sobre nuestras acciones y la necesidad de aprender a reconocerlas y conducirlas.

Inteligencia emocional

En este sentido, diríamos que una persona que puede resolver un problema de forma exitosa es seguramente inteligente, lo que concuerda con lo expresado por diversos autores e investi-

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La inteligencia no se limita a tener capacidad de comprender y ser hábil en algunas áreas pues implica la correcta intepretación y uso de la información para responder de forma adecuada al medio. gaciones que indican que la inteligencia es una capacidad que nos permite recoger, asimilar, interpretar y elaborar información para adecuar respuestas al contexto. Las teorías sobre la inteligencia pasaron con el tiempo de proponer una inteligencia única a comprender, como plantea Gardner, que existen diversos tipos de inteligencia influenciados principalmente por aspectos biológicos hereditarios y el medio y que, en todo caso, siempre es posible desarrollar el potencial del individuo, con lo cual pruebas de coeficiente intelectual (CI) comúnmente utilizadas para evaluar la inteligencia han perdido peso como identificadores de deficiencias en favor de una perspectiva más positiva que interpreta este indicador como muestra de potencial en diversas áreas. La dificultad más importante que encontraron estas pruebas y la concepción del coeficiente intelectual, es que al no tomar en cuenta la parte emocional, no eran capaces de explicar por qué personas con un menor CI que otras podían adaptarse mejor a diversas situaciones y ser más exitosas. La inteligencia no se limita a tener capacidad de comprender y ser hábil en algunas áreas, implica además la correcta interpretación y uso de la información para responder de forma adecuada al medio, el cual está directamente influenciado por nuestras emociones y las de los demás.

Bases biológicas

No existen aún pruebas específicas que puedan medir la inteligencia emocional por su naturaleza, pero se acepta ampliamente que tenemos principalmente dos tipos de inteligencias: la lógica o racional y la emocional. Dentro de esta última se habla de la inteligencia intrapersonal e interpersonal, a partir de las cuales los psicólogos John Mayer y Peter Salomaid nombraron en una tesis doctoral por primera vez la Inteligencia Emocional, que podría resumirse como la capacidad de reconocer los sentimientos propios y ajenos, así como tener la capacidad de manejarlos para gestionar las relaciones. Existen bases biológicas que explican comportamientos y tendencias emotivas. Por ejemplo, el hecho de que la base de operaciones de la inteligencia emocional es el sistema límbico al cual pertenece la amígdala y el hipocampo en donde se ha descubierto que surgen las emociones y se guardan recuerdos asociados con ellas. Este núcleo está rodeado por el neocórtex, que es responsable del pensamiento y razonamiento, por lo que desde esta cercanía e interacción biológica es posible reflexionar y supervisar las emociones, a pesar de que existen ciertas

Intelig Emoc


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gencia cional

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redes cerebrales que van directamente de los órganos sensoriales a la amígdala dificultando pensar con claridad por la fuerza de la emoción. Por otra parte, sobre los hemisferios cerebrales, se conoce que el izquierdo está implicado en procesos lógicos y el derecho en la parte emocional, creativa, más visual y sensible, lo que explica la sensibilidad creativa reflejada en los artistas. Lo ideal es desarrollar el potencial de ambas para brindar respuestas efectivas y equilibradas.

La emoción como herramienta

Las emociones constituyen entonces estados anímicos en los que se ven implicados aspectos fisiológicos, sociales y psicológicos. Se distinguen siete de ellas como primarias: ira, miedo, felicidad, amor, sorpresa, disgusto y tristeza, a partir de las cuales se desarrolla una serie de matices como paleta cromática con base en los colores primarios. A pesar de que fácilmente podríamos interpretar que la ira y el miedo son negativos, en realidad cumplen funciones específicas, ya que a raíz del miedo se entra en un estado de alerta general, aumenta la frecuencia cardiaca y la sangre se concentra en músculos esqueléticos para facilitar la huida. En el caso de la ira, además del aumento de la frecuencia cardiaca se libera adrenalina permitiendo realizar acciones que requieren mayor fortaleza. Así mismo, la tristeza tiene como objetivo un menor gasto energético en busca de adaptación al cambio que la provoca, y a raíz del disgusto se produce un bloqueo de las fosas nasales para evitar olores desagradables. Por otra parte, la felicidad implica buena disposición y estado de descanso, así como el amor facilita la cooperación en oposición al miedo y la sorpresa amplía la capacidad visual para obtener más información sobre el suceso. Esta realidad lleva a comprender que no existen emociones buenas o malas como suelen categorizarse, sino emociones desagradables en contraste de otras más agradables, pero que de igual forma cumplen una función. Nos dan un mensaje concreto que de interpretarse correctamente nos permite actuar de forma adecuada para superar el conflicto y adaptarnos, permitiendo el equilibrio y el afloramiento de las emociones más agradables. Para esto es necesario desarrollar competencias como la autoconsciencia y la autorregulación, que implican autocontrol, ser confiable, empático, íntegro y flexible. Estas competencias se desarrollan desde la niñez cuando en la relación con el medio se experimentan y se dotan de significado, siendo importante el papel de los padres, cuidadores y entorno escolar para ayudar al infante a dar nombre a lo que siente y buscar conductas adaptativas en lugar de conflictivas de forma directa y a través del ejemplo. De cualquier forma, independientemente de la edad que se tenga, es posible desarrollar la inteligencia emocional retomando la particularidad planteada al principio, de que los seres humanos podemos pensar y reflexionar sobre nuestras propias emociones, e incluso provocar la aparición de las mismas en el proceso de autorregulación, convirtiéndolas así en una poderosa herramienta que nos permite avanzar en la dirección deseada de forma firme y estable.

*Psicólogo

Expresar estados de ánimo es un acto de liberación.

La razón y la emoción son parte de una ecuación.


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Contando el tiempo

El número

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en el tiempo BBC* ada número es significativo por sus propias razones, a veces asignadas, otras comprobadas: el 1, por ejemplo, es el más popular de todos como primer dígito (en un conjunto de datos, alrededor del 30 por ciento de las cifras empieza con 1) y el 5 en Medio Oriente repele el mal. ¿Sabe que el 1 y el 2 no son del mismo género y que los números tienen personalidades? Sin embargo, cuando se trata de ser especial, el 7 merece un lugar privilegiado.

El preferido

Algunos días, en algunos lugares • Domenica o “Nuestro Señor” es como se dice domingo en italiano, en referencia cristiana a Jesús. • Hétf es “Cabeza de la semana” en húngaro. • Kay bi en japonés es martes, y su nombre viene del elemento fuego, una de las 7 luminarias que están asociadas a los 7 cuerpos celestes, en este caso Marte. • Di-Ardaoin en gallego escocés es jueves y no está asociado con los dioses paganos sino con los ayunos cristianos. Significa: “El día entre dos ayunos”. • Wan Suk en tailandés es viernes y viene de la palabra Shukra que en sánscrito es el nombre del planeta Venus. • Yaum as-sabt en árabe es el fin de semana; Sabt significa descanso.

Antes de hablar de los días de la semana, exploremos el número de ellos que hay. Al parecer, el 7 es el dígito favorito. Para su libro Alex a través del espejo, Alex Bellos lo quiso comprobar, así que hizo un experimento lanzando por las redes la pregunta “¿Cuál es tu número favorito?”, y recibió decenas de miles de respuestas de todas partes del mundo. Aunque le llegaron votos para todos los números del 1 al 100 y 472 votos para los números del 1 al mil, el predilecto sin lugar a dudas fue el 7. Quisimos comprobarlo, y en un experimento muy poco científico mandamos un email a los periodistas que estaban trabajando en nuestras oficinas un día determinado, para tratar de confrontar tal afirmación. Recibimos la respuesta de 16 personas y 7 de ellas escogieron el 7, mucho más que otros dígitos, que como máximo lograron 3 seguidores.

¿Por qué el 7?

“Es un poco irregular; no se puede dividir en dos números enteros y no se doblega a las reglas sin dar su lucha”, fue la respuesta de una mujer cuando le preguntaron por qué el 7 era su número favorito.

“Cuando elegimos nuestro número favorito, es probable que nos decantemos por un número impar, pues nos parecen más interesantes”, dijo Bellos. “Los pares son más cómodos (2, 4, 6, 8...), mientras que 3, 6, 9, eehh... ¿18? Nos hacen pensar un poco más. Y el 7 es más peligroso pues es la tabla de multiplicar más difícil. De hecho, una de las pruebas de demencia o para personas que salen del estado de coma, es pedirles que, partiendo de 100, empiecen a restar de 7 en 7, hasta llegar a 0”, cuenta este autor. “Lo hacen porque es mucho más difícil. 5 es fácil. Incluso si lo hicieran con 6 y 8, los números se repiten mucho más que con el 7, así que no sería igual de complicado”. ¡Difícil hasta si uno está en sus cabales! Lo curioso, señala Bellos, es que incluso gente que dice odiar las matemáticas o que le parece imposible la tabla del 7, lo escoge como número favorito.Pero no sólo es un número que gusta, sino que además tiene una larga historia de ser el elegido.

Simbólico por excelencia

“A lo largo de la historia, de entre todos los números, el 7 es en el que se ha depositado más simbolismo cultural, místico y religioso” apunta el autor de Alex a través del espejo. Los 7 mares (que han sido reales e imaginados a lo largo de los siglos y a través de las culturas), las 7 edades del hombre de Shakespeare, los 7 metales de la Alquimia... “Para mí, la razón de que le hayamos conferido más cualidades místicas gira en torno a su unicidad numérica”, declara Bellos. Lo que ha pasado, explica, es que de alguna manera percibimos su singularidad entre los dígitos que puedes contar con tus... dígitos. “El 7 es único entre los primeros 10 números porque es el único que no puede ser multiplicado o dividido dentro del grupo. Si multiplicas por 2 el 1, 2, 3, 4 o 5, el resultado es menos o igual a 10, o sea que multiplicados por uno del grupo, no se salen de él. Los números 6, 8 y 10 pueden ser divididos por 2, y el 9, por 3, y siguen interactuando solo en su grupo de 10. El 7 es el único que no produce ni es producido. Es por eso que se siente especial... ¡Porque lo es!”, exclama Bellos.

Número de la suerte

La salida y puesta del sol son eventos demasiado imponentes para que los pasáramos por alto, más aún cuando en nuestros comienzos como especie no sabíamos iluminar las noches. La naturaleza separaba los días y los humanos los marcábamos así fuera con muescas en un palo. “Nuestros primeros calendarios estaban vinculados a los fenómenos astronómicos, como la Luna Nueva, de manera que el número de días en cada calendario variaba. Si se regían por la Luna, por ejemplo, los ciclos duraban 29 o 30 días”, comenta Bellos. “En el primer milenio antes de Cristo, los judíos introdujeron un nuevo sistema: decretaron que el Sabbat sería cada séptimo día ad infinitum, independientemente de la posición de los planetas”. A diferencia de otras culturas, en hebreo los días de la semana no tienen nombres de dioses, festivales, elementos o planetas, sino números, con la excepción del sábado, Yom Shabbat o día Sabbat. De esa manera, explica, nos emanciparon de las leyes de la naturaleza, poniendo la


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Metales y planetas según la Alquimia 1· Oro: Sol 2· Plata: Luna 3· Cobre: Venus 4· Hierro: Marte 5· Estaño: Júpiter 6· Mercurio: Mercurio 7. Plomo: Saturno

Pongámonos a pensar... Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado, domingo. Pero también... Do, re, mi, fa, sol, la, si: 7 notas musicales. Rojo, naranja, amarillo, verde, cian, celeste o turquesa, azul, violeta: 7 colores del arcoíris. Sajasra-ara, agñá, vishudha, anajata, mani-pura, sua-adhisthana,

regularidad numérica en el centro de la práctica religiosa y la organización social. “La semana de 7 días se convirtió en la tradición calendárica ininterrumpida más antigua de la historia”. El 7 ya era el número más místico cuando los judíos declararon que a Dios le tomó 6 días hacer el

muladhara, 7 chakras en el cuerpo humano, según la teosofía. Podríamos seguir. Si bien es cierto que la razón de ser de los números desde su principio y hasta el final es práctica -contar ovejas o tomates-, también revelan patrones abstractos, y eso hizo que se volvieran objetos de profunda contemplación.

mundo y el séptimo, descansó. Otros pueblos más antiguos también habían usado períodos de 7 días en sus calendarios, pero nunca repetidos eternamente. “La explicación más comúnmente aceptada del predominio del 7 en el contexto religioso

es que los antiguos veían 7 planetas en el cielo: el Sol, la Luna, Venus, Mercurio, Marte, Júpiter y Saturno”, señala Bellos. Los babilonios fueron uno de esos pueblos que asociaron el número 7 con los cuerpos celestes. Por ello, creen algunos, se volvió importante marcar el séptimo día con rituales. La semana de 7 días atada a los astros fue adoptada hasta en el Lejano Oriente. Pero puede haber otras explicaciones para su importancia simbólica. Una de ellas es que los egipcios usaban la cabeza humana para representar el 7, porque hay 7 orificios en ella: los oídos, los ojos, los de la nariz y la boca. La psicología provee otra: “6 días podría ser el período óptimo de tiempo que puedes trabajar sin descansar. Además, 7 puede ser el número más apropiado para nuestra memoria, es decir, el número de cosas que la persona promedio puede mantener en su mente simultáneamente es 7, con un par de números más o menos”. Y hay algo más que hace al 7 especial, según dijo Bellos, y lo ilustró con un ejemplo algo peculiar. “Piensa en los 7 enanitos de Blanca Nieves... ¿por qué no 6? Serían suficientes -ni muchos ni pocos- pero se podrían separar 3 contra 3, o dividir en grupos de 2. Si son 7, los tienes que tomar como un grupo. Para mí, eso hace que el 7 sea poderoso: hace que todos sean iguales.” *British Broadcasting Company

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Tragaluz

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SPQR,

una historia de la antigua Roma

¿Por qué Roma, una insignificante aldea en medio de un territorio cenagoso, llegó a crear un imperio tan imponente? La académica Mary Beard huye de las crónicas ficticias difundidas por películas y novelas para reconstruir la apasionante historia de una civilización pionera en medidas políticas, como el voto secreto y el deber del Estado de alimentar a sus súbditos en apuros. Pablo Francescutti * e los romanos creemos saber mucho. ¿Quién no tiene en la cabeza una panorámica que abarca desde la fundación de Roma por una versión latina de Caín y Abel hasta su decadencia entre despilfarros extravagantes y crímenes abominables, sin olvidar el magnicidio de Julio César? ¿Quién ignora ese relato de las hazañas de grandes hombres en toga, sumamente prácticos y poco amigos de las abstracciones? Esas versiones beben de fuentes variopintas: superproducciones de Hollywood sobre gladiadores y emperadores depravados, novelones acerca de cristianos perseguidos (Quo Vadis), cómics (Asterix), tragedias shakesperianas y mucha propaganda, como los escritos de autobombo de los romanos y la mala prensa difundida por los padres de la Iglesia. En suma, un mosaico de piezas irregulares que configura una crónica con más de ficticio que de realidad histórica. De ahí la conveniencia de expurgarse de pseudoconocimientos mediante una infusión con base en hallazgos arqueológicos recientes. Para ese cometido nada mejor que la lectura de SPQR, una historia de la antigua Roma. El acrónimo SPQR significa “El Senado y el Pueblo de Roma”, el archiconocido emblema de la ciudad motivo de bromas como Sono Pazzi Questi Romani (“Están Locos Estos Romanos”), acuñada en Italia en escarnio de los habitantes de su capital. Relatar el recorrido de Roma desde su fundación en el mítico año 753 a. C. hasta la deposición del último emperador en 476 d. C.,

no es tarea sencilla; Mary Beard, catedrática de Cambridge, se la facilita un poco cerrando su libro el año 212, cuando Caracalla concedió la ciudadanía romana a todos los habitantes libres del imperio, una medida que, a su juicio, trastocó de modo irreconocible la fisonomía del dominio de los césares. Aun así, inevitablemente deja cosas fuera; pero lo notable es lo mucho que cubre su conciso resumen de cientos de libros y artículos académicos. De entrada, nos advierte que la Roma arcaica se pierde en las brumas de la leyenda. Durante largo tiempo, solo fue un aglomerado de cabañas y casas acaudillado por señores de la guerra y sus parentelas. Hay que esperar al siglo IV a. C. para contar con referencias fiables en pergaminos, papiros o piedra, aparte del tesoro informativo encerrado en los epitafios de las lápidas.

Azar y buenas decisiones

Con esos datos Beard afronta la cuestión clave: ¿por qué Roma, una insignificante aldea en medio de un territorio cenagoso, llegó a crear un imperio tan imponente? Los romanos lo atribuían a un destino decidido por los dioses. La historiadora británica, en cambio, parte de que esos latinos encaramados en sus colinas no eran tipos más belicosos que los demás europeos y ofrece una explicación más compleja, que toma en cuenta la pura suerte y una serie de

inteligentes decisiones puntuales; por ejemplo, la incorporación al servicio militar de los pueblos conquistados, garantía de un flujo de tropas sin parangón. O sea: en su expansión hubo más improvisación que planificación. De estas páginas aprendemos que Roma fue pionera en establecer el voto secreto para evitar coacciones, junto al deber legal del Estado de alimentar a sus súbditos en apuros (una iniciativa revolucionaria en tiempos de sátrapas consagrados a exprimir a sus sometidos hasta la última gota). Pero sobre todo, se distinguió por una noción de ciudadanía extensible a extranjeros y exesclavos, a la que San Pablo le debió ser decapitado en vez de la crucifixión reservada a los foráneos. En esta norma, que rompía el estrecho derecho civil de la Antigüedad, Beard ve el instrumento que permitió a la metrópoli integrar a individuos de cualquier origen geográfico o social.

Un desierto llamado paz

En contraste, nos refresca que su democracia se fundaba en un sistema censitario en virtud del cual los sufragios de los ricos contaban más que los de los pobres. Y que la otra cara de esos magníficos monumentos, el derecho romano y la retórica jurídica, era la ausencia de policía y un aparato judicial limitado a los poderosos, que abandonaba al resto de la sociedad a la ley de la selva.


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Guatemala, viernes 9 de septiembre de 2016

En sus conquistas, los romanos se mostraron brutales y a menudo genocidas. La columna de Marco Aurelio, el precursor de la autoayuda al que tenemos por un estoico estadista, celebra la ejecución masiva de sus cautivos germanos. Los pecios rescatados del Mediterráneo nos cuentan que el Mare Nostrum fue el escenario de un intenso tráfico de seres humanos reducidos a la esclavitud por las huestes del imperio. Pero enseguida advertimos que los primeros críticos del imperialismo fueron sus propios ciudadanos, como Tácito, a quien debemos la frase “los romanos hacen un desierto y le llaman paz”, tan célebre que todavía se hacían eco de ella, muchos siglos más tarde, los muros de mi facultad en Argentina, en alusión a la paz pregonada por la dictadura militar. Beard, locuaz cicerone, nos guía por las ruinas de la Ciudad Eterna. De la columna de Trajano, el Coliseo o el Panteón nos lleva a sitios menos conocidos: la tumba de los Escipiones, el sepulcro del panadero Eurisaces, la Cloaca Máxima o el monte Testaccio, el vertedero de las vajillas rotas, las sobras de comida y los bebés indeseados. Un recorrido sazonado con obscenidades usadas por la plebe y los poetas de postín, cotilleos de alcoba provistos por los más ilustres cronistas y anécdotas crudas como la del cómico muerto a golpes en el escenario por el público enardecido por sus chistes políticos, sin que el crimen interrumpiera el espectáculo. Y con

económiaspectos cruciales como la transición económi ca de la sociedad gentilicia a la urbe comercial y esclavista, la estructura administrativa de las provincias, o las razones de fondo por las cuales el pueblo y los senadores prefirieron soportar a los caprichosos emperadores en vez de restaurar la añorada república. Es igualmente discutible el énfasis puesto en la agonía de la república y los inicios del imperio, en detrimento de los demás períodos.

Una mujer en el club

toques de ironía como el comentario de que los higos eran el principal peligro en la corte, en relación con los asesinatos de emperadores con presuntos frutos envenenados, sin ocultar que el problema real era la falta de mecanismos de sucesión. Al término del tour hemos presenciado un abigarrado tapiz de la vida cotidiana, desde las alturas senatoriales al proletariado expuesto al paludismo endémico. Quedan en el tintero

Sacando estas comprensibles lagunas, la tarea realizada por la autora es formidable por su capacidad de síntesis y la calidad de su escri escritura amena, a ratos coloquial y siempre rigurosa. Se agradecen los mapas y las ilustraciones, y la bibliografía inteligentemente comentada. En definitiva: una lectura apasionante, un genuino modelo de divulgación histórica. De Mary Beard cabe decir que ha sido una de las primeras mujeres en forzar la entrada del club de caballeros que era la historia clásica académica. Con su aire de hippie entrada en años, la clasicista es un ícono mediático en su país debido a su labor divulgadora de la historia antigua. Le honra haber defendido públicamente a los inmigrantes de la xenofobia de sus compatriotas. Este año fue galardonada con el Premio Princesa de Asturias de Humanidades y Ciencias Sociales. *SINC

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Las superproducciones de Hollywood sobre gladiadores y emperadores depravados han contribuido a un falso conocimiento de la historia de Roma.


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Ventanas

Guatemala, viernes 9 de septiembre de 2016

(San Carlos, Chillán, 1917 – Santiago, 1967) Cantautora y folclorista chilena, hermana del poeta Nicanor Parra.

Violeta Parra Desde pequeña sintió afición por la música y el folclore chilenos; su padre Nicanor Parra, profesor de escuela primaria, fue un conocido folclorista de la región. El constante viajar por todo el país le puso en contacto con la realidad social chilena, plagada de desigualdades económicas. Violeta Parra adoptó una postura política que la llevó a buscar las raíces de la música popular. En 1952 recorrió los barrios más pobres de Santiago de Chile, las comunidades mineras y las explotaciones agrarias, recogiendo canciones anónimas que después repetirá, ya en 1954, en una serie de programas radiofónicos para Radio Chilena, emisora que la proyectó al primer plano del folclore nacional. En 1953 había conocido a Pablo Neruda. A mitad de los años 50 realizó un viaje por Europa y a su paso por Francia tuvo la oportunidad de plasmar temas del folklore chileno para el catálogo del sello Le Chant Du Monde. En 1956, ya de regreso a Chile, grabó el primer álbum de la colección El folclore de Chile, serie que impedirá que se pierdan multitud de temas, la mayoría de autoría anónima. Fue designada directora del Museo de Arte Popular de la Universidad de Concepción y retomó sus actuaciones en

Radio Chilena. En 1964 tuvo la oportunidad de organizar una exposición individual de su obra plástica en el Museo del Louvre, la primera realizada por un artista latinoamericano. Con su hermano Nicanor y sus hijos mayores, animaron la “Peña de los Parra”, de resonancias legendarias en la música popular de América Latina. Violeta Parra fue una investigadora del folclore chileno; su obra recopilada comprende tonadas, parabienes o villancicos. Su labor de difusora de la expresión del pueblo campesino la volcó en composiciones musicales como Casamientos de negros(1955), Yo canto la diferencia (1961), Una chilena en París (1965), Qué dirá el Santo Padre (1965), Rin del angelito (1966), Run run se fue pal Norte (1966),Volver a los diecisiete (1966) y Gracias a la vida (1966), muchas de las cuales han sido grabadas por destacados intérpretes. Su creatividad la llevó también a cultivar la cerámica, la confección de tapices, la pintura y la poesía. Los dolores y las alegrías de su vida alientan los versos de A lo humano y a lo divino. Como consecuencia de una fuerte depresión, Violeta Parra acabó con su vida el 5 de febrero de 1967, momentos antes de salir a un escenario.

Nicano Parra Redacción* oeta chileno que, junto a Gabriela Mistral, Pablo Neruda y Vicente Huidobro, es considerado uno de los grandes de la poesía de su país, y una de las mayores voces de la lírica latinoamericana. Terminó el bachillerato en su población natal y se trasladó a Santiago para graduarse como profesor de mecánica teórica y matemáticas. Con una beca del Institute of International Education estuvo durante 3 años en la Universidad de Brown, en Estados Unidos. De vuelta a su país fue nombrado director interino de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile (1948) y un año más tarde, gracias de nuevo a una beca, esta vez del Consejo Británico, se trasladó hasta Inglaterra, donde permaneció 2 años más. Empezó su labor literaria en 1937, con la publicación de Cancionero sin nombre, aunque ya en 1935 había aparecido el cuento Gato en el camino, en La Revista Nueva. El Cancionero sin nombre fue relegado por el propio autor a su prehistoria poética, aunque destaca por su estilo antihermético, en el ámbito de una corriente que propugna el retorno a la claridad expresiva. De 1954 es Poemas y antipoemas, su obra fundamental, compuesta por 3 partes: Cantos a lo humano, Poemas y Antipoemas. En esta obra abandonó su poesía hasta entonces simbólica y desesperanzada por otra más folclórica, irónica, de acentos escandalosos y muy vinculada a la realidad. El libro fue acogido como una obra revolucionaria en el ámbito de la poesía hispanoamericana de aquellos años. Sobre todo en Chile, dominado entonces por el tono solemne y grandioso de Neruda, el coloquialismo del autor significó un profundo cambio e introdujo un modelo alternativo, abierto a la ironía y el humorismo. La antipoesía planteaba una reacción contra la función metafísica de la poesía y su sacralización y se adhería a una línea fundamentalmente antirromántica, comprometida políticamente y desmitificadora. A partir de allí se le conoció como el antipoeta por excelencia, lo que tuvo confirmación en La cueca larga (1958). Esta obra, que alude en su título al ritmo musical chileno por excelencia, desarrolla el tono antirretórico y popular, abriéndose a las canciones, también debido a la relación del poeta con su hermana, la célebre cantautora Violeta Parra.


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Guatemala, viernes 9 de septiembre de 2016 Fotos: Archivo

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La década de 1960 fue especialmente activa en cuanto al número de publicaciones de Parra y brillante por sus aciertos. Versos de salón (1962) cambió el sujeto pasivo de los antipoemas por un sujeto activo, muy agresivo y delirantemente enérgico; Discursos, que apareció el mismo año, fue publicado de forma conjunta con Pablo Neruda. Le siguieron Manifiesto (1963) y Deux Poèmes (1963), en edición bilingüe en francés y castellano. Canciones rusas (1967) es más elaborado, y alterna la antipoesía con la recuperación del lirismo con un neosimbolismo intimista. En 1969 la publicación de Obra gruesa permitió reunir en un solo volumen la “antipoesía” del autor, con la incorporación de nuevos textos. Ese mismo año obtuvo el Premio Nacional de Literatura, que le consagró definitivamente. Artefactos (1972) inaugura una nueva etapa de su obra: es un libro en forma de caja, que contiene decenas de postales en las que se establece una contraposición entre palabra e imagen. El punto en común de estos textos es la exasperación del sarcasmo, que intensifica su efecto gracias al estilo epigramático. Alrededor del poeta empezaron a manifestarse algunas voces de desacuerdo, precisamente por la ironía feroz que a veces parece lindar con el cinismo. Las polémicas se hicieron más encendidas después de los dramáticos acontecimientos de 1973, cuando el autor fue acusado de mantener una postura ambigua respecto de la dictadura militar. La última fase de su poesía está representada sobre todo por Sermones y prédicas del Cristo de Elqui (1977), seguida de Nuevos sermones y prédicas del Cristo de Elqui (1978). Inspirándose en un personaje extravagante de la actualidad chilena, el poeta creó a través de esta pantalla un efecto de extrañamiento. Al mismo tiempo, estas obras atestiguan la relación constante del autor con el mundo popular, del que extrae continuamente elementos sugerentes, en formas renovadas. La compilación Hojas de Parra (1983-1996) y Poemas para combatir la calvicie (1996) son sus más recientes publicaciones. Nominado muchas veces sin éxito para el Premio Nobel, recibió en cambio muchos otros como el Internacional Juan Rulfo, el Prometeo de Poesía, el Municipal de Santiago, el Juan Said de la Sociedad de Escritores de Chile, el del Sindicato de Escritores de Chile, el Bicentenario y, en el 2001, el X Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. *Biografías y vidas.com

Este 5 de septiembre, el chileno Nicanor Parra, el desafiante y mordaz creador de la antipoesía, cumplió 102 años.

Qué es un antipoeta: un comerciante en urnas y ataúdes? un sacerdote que no cree en nada? un general que duda de sí mismo? un vagabundo que se ríe de todo hasta de la vejez y de la muerte? un interlocutor de mal carácter? un bailarín al borde del abismo? un narciso que ama a todo el mundo? un bromista sangriento deliberadamente miserable? un poeta que duerme en una silla? un alquimista de los tiempos modernos? un revolucionario de bolsillo? un pequeño burgués? un charlatán? un dios? un inocente? un aldeano de Santiago de Chile? Subraye la frase que considere correcta. Qué es la antipoesía: un temporal en una taza de té? una mancha de nieve en una roca? un azafate lleno de excrementos humanos como lo cree el padre Salvatierra? un espejo que dice la verdad? un bofetón al rostro del Presidente de la Sociedad de Escritores? (Dios lo tenga en su santo reino) una advertencia a los poetas jóvenes? un ataúd a chorro? un ataúd a fuerza centrífuga? un ataúd a gas de parafina? una capilla ardiente sin difunto? Marque con una cruz la definición que considere correcta.

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