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Revista Viernes 01122017

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Guatemala, viernes 1 de diciembre de 2017

Alfonso Enriq

Editorial Ralph Barby, seudónimo escriturístico de los catalanes Rafael Barberán y Ángels Gimeno, de cuya historia nos ocupamos en estas páginas, ha inundado los quioscos de Pangea con su narrativa eficaz y alucinada. Eficaz porque logra que vaguemos a lomos de caballo por las planicies del Viejo Oeste. Alucinada porque puede también hacernos viajar de revelación en revelación a bordo de una nave espacial por los confines del universo. ¿Cómo lo logra? Se sitúa y nos sitúa en el contexto. Nos pone en las botas, corazas o pieles de los viajeros del Gran Cañón del Colorado, de las nieves del Kilimanjaro, de la estepa, del mar o de la estación espacial equis. Y así, los paisajes, tan vívidamente descritos, se convierten en la otra piel de los protagonistas. Y en la nuestra. Sí, Rafael Barberán, un hombre que ha perdido casi totalmente la vista, asumió la tarea de darnos cuenta cabal del paisaje. ¿Y quién mejor que él como narrador para conseguirnos, digamos, una visión de conjunto? Desde la materia oscura, este hombre mira y describe lo que mira. Porque en él, mirar, esta forma de mirar, es un modo de estar ahí. Por eso sus novelas tienen que ver con el viaje sempiterno del ser humano entre la luz y la sombra. Quizás por eso, aunque los escenarios de Barby suelen ser abiertos y calados por la luz, en ellos puede también habitar a sus anchas la oscurana. Vale la pena viajar con él.

Máscara incuenta años de ininterr umpida labor literraria marcan el signo de un escritor que ha probado su talento en diversos géneros: novela, cuento, teatro, ensayo, biografía, crónica, crítica literaria, reseña de libros y, uno muy suyo, el epistolar, que ejercita en las cartas a sus amigos escritores los fines de año. Tal es el caso de Alfonso Enrique Barrientos, autor y hombre de letras por los cuatro costados. De los estudiosos de nuestra historia literaria habrá que esperar, alguna vez, el análisis crítico e integral de su obra múltiple y su enmarcamiento dentro del panorama de las letras de Guatemala en el siglo pasado. Entretanto, Barrientos, que falleció en 2007, siguió escribiendo y dio a conocer la presente novela que se agrega a las 3 anteriores: El desertor (1961), Áncora en la arena (1972) y, la aún inédita, Muy tarde para amanecer.

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DIRECTORIO Director General: Pavel Arellano Arellano

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Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Boris Molina

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que Barrientos

Cuento 209

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El murciélago Cuando el tiempo era muy niño todavía, no había en el mundo bicho más feo que el murciélago. El murciélago subió al cielo en busca de Dios. No le dijo: “Estoy harto de ser horroroso. Dame plumas de colores”. No; sino que le dijo: “Dame plumas, por favor, que me muero de frío”. A Dios no le había sobrado ninguna pluma. —Cada ave te dará una pluma —decidió. Así obtuvo el murciélago la pluma blanca de la paloma y la verde del papagayo, la simpática del colibrí y la rosada del flamenco, la pluma azul del martín pescador, la de arcilla del águila y la de sol que arde en el pecho del tucán. El murciélago, frondoso de colores y suavidades, paseaba entre la tierra y las nubes. Por donde iba, quedaba alegre el aire y las nubes, y las aves mudas de admiración. Dicen los pueblos que el arcoíris nació del eco de su vuelo. Pero la vanidad le hinchó el pecho. Miraba con desdén a todo el mundo y ofendía. Se reunieron entonces las aves y juntas volaron hacia Dios. —El murciélago se burla de nosotras —se quejaron. Y además, sentimos frío por las plumas que nos faltan. Al día siguiente, cuando el murciélago agitó las alas

lería

ropólogo influyente El 28 de noviembre de 1908 nació en Bruselas, Bélgica, Claude Lévi-Strauss, gran figura de la antropología y la etnología en la segunda mitad del siglo XX. Su método se basó en la lingüística creada por Saussure y desarrollada por el formalismo ruso.

en pleno vuelo, quedó súbitamente desnudo. Y una lluvia de plumas cayó sobre la tierra. Él anda buscándolas todavía. Ciego y feo, enemigo de la luz, vive escondido en las cuevas. Sale a perseguir las plumas perdidas cuando ha caído la noche, y vuela muy veloz, sin detenerse nunca, porque le da vergüenza que lo vean. Eduardo Galeano/Uruguay

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Abecedario

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Ralph Barby,

Homero de la literatura p Fotos: Archivo

En un poblado de la Costa Dorada catalana, subiendo a mano izquierda por la primera rotonda y muy cerca de un castillo antiguo, se encuentra una casa muy peculiar. Está hecha de libros.

Juan Carlos Pérez Salazar*

lo está en sentido literal: su primera piedra, situada bajo el actual dintel, es una botella repleta de libritos pequeños, de los que hace años se conocían en España como “libros de a duro”: novelas de poco más de 100 páginas con temas variopintos que van desde la ciencia ficción al terror, pasando por el viejo oeste y una que otra policíaca. Mientras me explica esto, Rafael Barberán planta con firmeza sus dos pies sobre el dintel. Durante los últimos 30 años, esta casa sobre una colina y con vista al espejeante Mediterráneo ha sido su hogar y el de Ángels Gimeno, su esposa. Rafael y Ángels. Dos nombres que en realidad son uno solo: Ralph Barby, autor extraordinario que durante más de medio siglo ha publicado cerca de mil novelas del género popular y —calculan— vendido alrededor de 18 millones de ejemplares. Libros de a duro (5 antiguas pesetas españolas), con los que edificaron no solo esta casa sino su vida entera.

Mano de hierro

Barcelona, principios de los 70. La efervescencia se siente en el aire. Por su posición geográfica en el extrarradio y en la frontera, por su tradición de resistencia al centralismo, por su rica vida intelectual, por sus editoriales y editores, porque el franquismo ha empezado a aflojar su mano de hierro sobre la cultura, la capital de Cataluña se ha convertido también en la capital de facto de la literatura latinoamericana. En la ciudad y sus alrededores viven Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa (a una

caliente en kioskos de prensa de España y América Latina. Porque la ciudad no es solo la capital de la literatura latinoamericana, también lo es de la literatura popular. Decenas y decenas de escritores pulp agrupados bajo la sombrilla de la editorial Bruguera. Y Ralph Barby es uno de ellos.

La escuela de Barcelona

La versatilidad de Ralph Barby le ha llevado a ocuparse, lo mismo del Viejo Oeste, que del espacio interestelar.

cuadra de distancia el uno del otro), José Donoso, Nélida Piñón o Cristina Peri Rossi. Julio Cortázar cae los fines de semana. Y todos orbitan alrededor de la gran abeja reina, la inefable Carmen Balcells, la editora catalana que los dio a conocer en el mundo entero. Pero debajo de este panal extraordinario, en Barcelona también hay un pequeño y bullicioso hormiguero del que semanalmente salen toneladas de libros que se venden como pan

Los más conocidos, además del propio Ralph (1939), son Silver Kane (Francisco González Ledesma, 1927-2015), Clark Carrados (Luis García Lecha, 1919-2005), Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz, 1929-2013) y Lou Carrigan (Antonio Vera Ramírez, 1934). “La escuela de Barcelona”, los llama Ralph. Ángels contesta sin vacilar cuando pregunto cuál fue la primera novela que publicaron. Cinco fosas esperan, situada en el Viejo Oeste. Estamos sentados en el comedor, que poco a poco empieza a cubrirse de libros y recuerdos. Ángels tiene en sus manos un pequeño libro de contabilidad en forma de álbum de fotografías, en el que, con letra juiciosa, ha consignado la fecha de publicación de cada novela, así como el número de ejemplares del tiraje y las reediciones. Cinco fosas esperan fue editada en 1964. Para entonces ya habían escrito varias novelas y adoptado el nombre de Ralph Barby. ¿Por qué un seudónimo en inglés? pregunto. Responde Rafael: “Las editoriales pedían un nombre anglosajón. Era obligatorio. En realidad es una corrupción de Rafael Barberán. Le hemos cogido tanto cariño. Nos ha dado la vida. Lo tengo grabado en mis jerseys”. No era la única imposición de las editoriales: ninguna obra podía ocurrir en España y


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popular menos si contenían violencia (cosas del franquismo) y en las novelas del Viejo Oeste los héroes no podían ser mexicanos ni indios. También estaba prohibido repetir personajes. Por eso, a mediados de los 60, cuando empezó a trabajar con contrato exclusivo para Bruguera, comenzó con el pie izquierdo con la primera novela que envió: El Quijote azteca. El protagonista era mexicano. La editorial estuvo a punto de rechazarlo. “Pero al director general le gustó. Se publicó poco después”. Está consignado en el librito de contabilidad: “año: 1966. Tirada: 11 mil 350 ejemplares”. Pero no solo eran las restricciones. Dicen que la editorial también evitaba, en lo posible, que tuvieran contacto con otros escritores. No les revelaban las cifras de ventas y si llegaban cartas de los lectores, rara vez se las entregaban. La relación con Bruguera duró 20 años. La primera novela de la colección de Ciencia Ficción la escribió y publicó en 1969 (Supervivencia, reeditada en 1978). La primera en la colección de Terror fue publicada en noviembre de 1972 (El monasterio perdido, con dos reediciones, 1977 y 1983). En total han sido casi un millar. En su época de mayor producción escribían una cada 10 días (a veces 5 al mes), Rafael redactaba de un tirón las historias que se imaginaba por las noches, al irse a dormir. Ángels corregía y añadía detalles. Y Ralph Barby aparecía en portada.

La franquicia literaria también ha desarrollado historias de Terror y, a juzgar por las ventas, es una narrativa exitosa.

En el portón de entrada de la casa de la pareja, se aprecia la silueta de un murciélago de la buena suerte.

Los estantes de la casa de Rafael y Ángels, se comban literalmente bajo el peso de las numerosas ediciones y reediciones de sus libros.

Gente muy fina

Los dos mundos de la literatura en Barcelona (la “seria” y la popular) pocas veces se cruzaron. Aunque ambos se alimentaban del fermento editorial de la ciudad, corrían paralelos, sin tocarse. Uno de los pocos puntos de contacto fue Silver Kane o Francisco González Ledesma, abogado y periodista de La Vanguardia, quien también intentó su mano en la literatura “seria” y ganó un premio Planeta con Crónica sentimental en rojo. Pero detrás del boom de la literatura B y su pléyade de escritores, hay una explicación política. Así lo expresó el periodista Jacinto Antón para el programa El antropólogo inocente de la cadena española SER: “La mayoría de ellos había militado en el bando republicano (durante la Guerra Civil) y fue una forma de reciclarse, de colarse en algún sitio gente que estaba señalada por el franquismo, como pasó también en el mundo del comic. Gran parte de toda nuestra literatura popular se ha sustentado en que muy buenos intelectuales, gente muy fina, pues se tuvo que poner a hacer este tipo de cosas para ganarse la vida”. Tal fue el caso del archiconocido Marcial Lafuente Estefanía, quien llegó a ser general de artillería del ejército republicano. Y ciertamente es el caso de Rafael. “Yo soy del bando de los perdedores. Catalán. Mi padre era sargento administrativo de un hospital de la República y terminó en un campo de concentración. Mi

madre me parió cuando hacía 3 o 4 semanas habían entrado las fuerzas invasoras fascistas en Barcelona. Se quedó sin leche. Yo no mamé. Chupé de la teta de una vaca triste porque la pobre no vio el sol en su vida”. Ralph dice que su rebeldía contra Franco se refleja “un poquito” en lo que escribía. “Muestra mi moral: el héroe que se enfrenta al poderoso como fuera. Era para gente que soñaba con enfrentarse al poderoso pero no podía. Al leer la novela pensaban que podían hacerlo y al terminarla pues se habían aliviado”. En el centro de esta historia hay un vacío. Una página en blanco. Rafael y Ángels me han explicado cómo se conocieron (en un club de ajedrez de Barcelona). Cómo él la enamoró con su “rollo”. Cómo ella trabajaba de secretaria en la empresa de aviación española y él de químico en una compañía estadounidense. Pero cada vez que les pregunto por qué lo dejaron todo y se la jugaron por la escritura, evaden responder. Vuelvo a insistir. Pero, a ver, ¿cómo deciden dejarlo todo y empezar a escribir? Silencio. No se miran. Rafael se medio voltea y le pregunta a Ángels, ¿le decimos? Ella se encoje un poco de hombros y responde “No sé. Quizás sí”. Entonces Rafael se levanta y, como si estuviéramos en una de sus novelas, me pide:

“Sube las manos”. Me las hace levantar y dejar a los lados de mi cabeza, como si alguien me apuntara con un revólver. “No te muevas. Yo en estos momentos solo veo tus manos. No veo tu cabeza. Tu cabeza no existe para mí. Me lo dijeron en el servicio militar obligatorio y fue mi condena: ya no podrás volver a leer nada, ya no podrás distinguir las caras de la gente. Esa fue mi sentencia. Perdí el empleo. Lo perdí todo”. Ángels añade: “Él solo tiene visión periférica. Quedaron dañadas sus máculas”. Para todos los efectos de la vida cotidiana, Ralph Barby es ciego. Todas las piezas empiezan a caer en su lugar. A partir de aquí todo lo veo un poco más claro. La decisión de jugársela toda a una sola carta: la escritura. Por qué Rafael es el que escribe y Ángels la que revisa y pule. Y quizás —a un nivel más profundo— su obsesión en sus novelas de terror con lo que habita en las sombras. Con lo que no se ve. Ella, que era secretaria, le enseñó a escribir a máquina hasta que fue capaz de hacerlo sin ver el teclado. Y así lo hizo. Cuando recibió el primer cheque de pago no pudo ver la cifras. Tampoco pudo ver los billetes cuando se lo cambiaron en el banco. Tuvo que entregárselos a Ángels para que le dijera cuántas pesetas eran (3 mil). Ralph se entusiasma y empieza a contarme cómo, a veces, se


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Basándose en una novela de Ralph Barby, el mexicano Arturo Ripstein escribió el guion de una película llamada Cinco mil dólares de recompensa.

Rafael ha perdido la visión, pero no la cabeza, y Ángels, su pareja, ordena y remata las historias que aquel concibe. A la derecha se pueden apreciar carátulas de publicaciones firmadas con seudónimos de escritores peninsulares.

un cine de barrio. Otro de sus grandes orgullos es que varias de sus novelas fueron grabadas (“en la voz de un puertorriqueño”) por la Biblioteca del Congreso para los invidentes estadounidenses que hablan español. Fueron buenos tiempos. Pero igualmente la pasaron difícil. En los inicios, claro, cuando eran tan pobres que no tenían con qué perforar los originales para ponerles las portadas de cartulina roja y entregarlos a la editorial, por lo que usaban un clavo y un martillo. Pero también a mediados de los 80, cuando Bruguera quebró al tratar de crecer demasiado y no ser capaz de pagar unos préstamos en dólares. Rafael: “Fue un desastre. Pensé ¿y ahora qué hacemos?”. Ángels: “Una tragedia griega”. Hicieron lo que sabían: escribir y editar libros. Por un tiempo tuvieron su propia editorial. Luego se dedicaron a editar libros de otros.

Saludos desde Mongolia sentaba ante la máquina de escribir, no se daba cuenta de que la cinta se había atorado y seguía escribiendo páginas y páginas en blanco. Capítulos enteros perdidos para siempre. “Escribía sin apuntes, de tirón. Sin mirar nada”, dice. Y agrega: “Tengo la cabeza un poco rara”. “Y una memoria excelente”, apunta divertida Ángels. Aquí me doy cuenta de cómo la dinámica de escritura de la pareja se repite en la vida real. Rafael se desparrama, hace meandros en lo que cuenta. Agita los brazos. Ángels puntualiza. Aporta el dato y la fecha que hacen falta. Trae la historia de vuelta al hilo central. Escritora por derecho propio —tiene 11 libros publicados— Ralph Barby no existiría sin ella. ¿Y por qué lo han mantenido en secreto?, pregunto. Ángels: “Es muy orgulloso. Quiere que, si se valora su obra, sea porque está bien. No por las circunstancias en que se ha escrito”. Rafael: “No se lo he dicho a ningún editor, ¿eh? Me han pedido: firme aquí y yo con ganas de llevarme el contrato a casa para que Ángels lo leyera, pero me decían: no puede salir de esta oficina. Y pues firmaba sin saber qué decía. No he buscado la discriminación positiva”.

Ralph Barby en el cine

La primera escena parece de una película estadounidense del oeste: una carreta, un edificio con el aviso “Saddles” (sillas de montar), una pareja que camina furtiva. Cuando empiezan los diálogos el espectador se da cuenta de que no es una cinta estadounidense. Y se hace mucho más evidente con la primera muerte a tiros: es especialmente realista y violenta, algo muy poco común en las películas de Hollywood de los años 70. Efectivamente, se trata de una película mexicana, Cinco mil dólares de recompensa, dirigida por José Fons y con guion del legendario Arturo Ripstein. Esta cinta de 1974 guarda un lugar especial en las memorias de Ralph. Se basó en su novela Elvis el gatillero, escrita en 1966. “Lo bueno es que pagaron enseguida. Vino alguien de México y pagó enseguida. Éramos jóvenes. teníamos hipoteca. Yo volví a casa alucinado. Que allí hicimos la piscina ¿eh?”, recuerda Rafael. Solo la “vieron” años más tarde, cuando el padre de Ralph lo llamó a decirle que había visto su nom de plume en una película de

Así llegamos al siglo XXI. En retiro, Rafael y Ángels han encontrado una tardía y merecida celebridad. De tanto en tanto alguien les escribe (“¡de Patagonia, de Mongolia!”, se asombra Ralph) para decirles que sus libros los inspiraron a leer e incluso a tomar la pluma. Y no dejan de escribir: hace poco Ralph publicó su obra más ambiciosa La baronesa, una novela de horror gótico en 2 volúmenes. Y se dio el placer de situarla en Barcelona, algo impensable en los años de Franco. Ángels publicó recientemente bajo su nombre la trilogía El diablo azul, Como un tiburón y El vestido, que ya van por su tercera edición. Esta empezó como una historia de Horror: el nacimiento de Rafael cuando Barcelona caía ante las fuerzas fascistas. Siguió como una de Ciencia Ficción: su improbable triunfo como escritor de literatura popular. Pero en realidad es una historia de Amor. La de Rafael y Ángels. Por eso le dejamos la última palabra a ella: “¿Eso que dicen que la fe mueve montañas? No. Es el amor el que las mueve”. Afuera, más que ver, siento que el último rayo del atardecer se posa sobre el dintel de la casa. BBCMundo


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Gavetas

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Hemeroteca del Diario de Centro América

Certamen de gallináceas en la Feria Nacional

DCA, 23 de noviembre de 1934.- Ayer se reunió en el campo de la Feria Nacional el jurado calificador de las gallináceas, que dio su veredicto de la forma siguiente: al señor Pedro A. Molina, por un trío de la raza de gallinas Plymouth Rock, se le otorgó el tercer premio; por un trío Leghorn, tercer premio; por otro trío Plymouth Rock, primer premio y uno más por un gallo Houndan. A doña Matilde de Durán se le otorgó un primer premio por un trío Plymouth Rock y al señor Enrique Sempé hijo, el primer premio por un gallo Plymouth Rock. A don Jacinto Luna se le otorgó el tercer premio por un trío Minorca y al señor Enrique Nanne se le dieron dos primeros premios: uno por un trío Leghorn y otro por un gallo de la misma raza. A don J. Aurelio Molina, un segundo premio por un trío Mayas y un primero por un trío Marino Azul. Los premios serán entregados el próximo domingo a las 10 horas y consisten en medallas, menciones honoríficas y diplomas.


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Reporte en V La periodista mexicana Carmen Lira, directora del diario La Jornada, que acaba de ser distinguida con el Premio Democracia a la personalidad latinoamericana, analiza el papel de los medios en general y de su diario en particular en la era digital. “Si está bien hecho, el periodismo es literatura bajo presión”, dice. Página 12

Si está bien hecho, el periodismo es literatura bajo presión”, dice Carmen Lira, directora de La Jornada, de México, que dirige desde 1996. Lira recibió el Premio Democracia 2017, destinado a una destacada personalidad latinoamericana, otorgado por el Centro Cultural Caras y Caretas de la Fundación Octubre (Argentina), porque “reúne en sí misma las diversas dimensiones que hacen el maravilloso oficio de comunicar: asume riesgos, se aventura a lo nuevo, innova con audacia, se apasiona con la verdad y, sobre todo, se compromete con la realidad de su geografía y de su tiempo”. La periodista mexicana “construye el camino del periodismo ético y nada ni nadie ha podido silenciarla en su lucha cotidiana por la verdad”. Lira, que obtuvo el Premio Nacional de Periodismo en México por su entrevista a Fidel Castro en 2010, plantea que “tiene que haber una alianza entre medios similares”.

¿Medios impresos o digitales?

El papel tiene una larga vida todavía. Toda la parte digital no ha resuelto muchas cosas como la publicidad, el sostenimiento y financiamiento. El periódico impreso tiene un peso que no tiene la edición digital y te da la seguridad de la publicidad. Si no es una larga vida la del papel, tiene una vida saludable por un tiempo.

En la imagen principal, la periodista Carmen Lira, aparece junto al escritor colombiano Gabriel García Márquez.

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Información y democracia

Fotos: Archivo


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¿Qué tipo de vida tendrá el diario de papel?

Es la que tiene: lo impreso sigue teniendo más fuerza que lo digital. Hay gente que quiere leer noticias, pero otros queremos leer periódicos, que es diferente.

¿Cuál sería la diferencia?

Un periódico requiere toda una factura distinta. No es lo mismo que estés lanzando tus notas, por más que armes una presentación, a que armes el rompecabezas que significa. Es hasta una cuestión de arte en el diseño. ¿Por qué destacas una nota a 8 columnas? ¿Por qué a 3 columnas o a 2 columnas? Le das diferente valor. Eso no quiere decir que no se lo des en el digital, pero es diferente. Lo digital es la rapidez con que entregas la información. Abres Twitter a la mañana y te enteras de una serie de cosas; pero leer un periódico es otra cosa, como leer libros es otra cosa.

Imagen de la entrevista que la periodista galardonada sostuvo con el dirigente cubano Fidel Castro Ruz.

escritor le conteste autoritariamente a un lector que manda una queja o un comentario, porque viene a hacer uso de su derecho a replicar. Eso hay que respetarlo mucho. Esto tiene que ver con ética del medio.

¿Los periódicos pierden la carrera por la información con las redes sociales?

Puede ser… De todas maneras, los reporteros son fundamentales en un periódico. Luego puede venir todo el análisis que quieras, pero el que trae la liebre es el reportero, y ese es el trabajo base. Lo digital es más rápido, como antes lo eran las agencias. Ahora abres a la mañana tu teléfono y tienes todas esas notas. ¿De qué te sirve? Nada más para enterarte, pero la gente no lee nada más para enterarse. Quiere saber qué son las cosas, quiere los antecedentes y lo que hay alrededor de ese hecho. Si está bien hecho, el periodismo es literatura bajo presión. También en lo digital tienes que tener una edición, porque no es posible que se alienten las cosas mal escritas, como en la mayor parte de lo digital. La rapidez no necesariamente da calidad; es muy difícil conseguir que todo sea perfecto y rápido. Yo sé que tenemos que tener lo digital porque eso lo piden los tiempos y el público. En nuestro caso tenemos un público muy grande y una buena parte de ese público es del periódico impreso.

Un público que se relaciona con el periodismo en papel.

A mí no me dan la misma confianza ni Facebook ni Twitter. El problema con las redes es que no tienen ninguna credibilidad. El hecho de que tuitees lo que se antoje no te hace reportero: requiere de más rigor y de más trabajo del que uno imagina. Dicen que si ya tuitearon tal cosa la noticia está regada. No sé… Ahí se cuelan interpretaciones que confunden mucho a la gente, con notas sesgadas. No hay rigor. Es un poco el desorden. En las redes no hay el rigor que exige el medio impreso. No quiere decir que en los impresos no se cometan errores, claro que sí. Una cosa que queda escrita, cuidado, porque no solo te pueden desmentir, sino que te pueden llevar a juicio.

¿Por qué las redes generan la ilusión de parecer periodistas?

¿Tú te dejas abrir el estómago por alguien que no tiene el título de médico? La verdad es que no. Cómo es posible que seamos tan descuidados con la información, con el análisis; es como la educación: lo que bien se aprende

¿Cómo hace un periódico para sobrevivir?

Portada que se dedicó a Julio Scherer García, figura visible del periodismo crítico y de investigación.

jamás se olvida. No aprendas mal porque lo repites toda tu vida. Es un problema porque eso se queda. Yo he visto campañas verdaderamente horripilantes en redes sociales, campañas políticas de mi país muy distorsionadas. En el caso concreto de América Latina, he visto campañas terribles contra el Gobierno de Venezuela y contra los gobiernos de (Luiz Inácio) Lula (da Silva) y de Dilma (Rousseff), y ha sido muy difícil para ellos contrarrestar todo eso porque todo el mundo dice lo que se le antoja. Lo terrible de las redes sociales es que no hay rigor.

¿El ejercicio periodístico está jaqueado por la posverdad?

Es probable. El problema es que no es importante la verdad, sino lo que tú sientes. Esto se presta mucho a la manipulación. Los buenos reporteros son historiadores; es muy importante que las historias estén bien contadas, donde lo cuentes. La posverdad es peligrosa para el periodismo. Nosotros tenemos que describir los hechos; en el momento en que los deformamos, somos malos periodistas. Aunque los otros periódicos tengan más público, lo que tenemos en La Jornada es que somos número uno en credibilidad y en contenido. Yo no permito jamás que un reportero del periódico o un

Tenemos que pensar en cómo sustentar nuestros periódicos, sobre todo los medios impresos, pero también en lo digital. Se han intentado muchas cosas; en el informe MacBride se habla de que el Estado tiene que intervenir. Por eso se votan anualmente convenios de publicidad, porque el Estado tiene presupuestos para medios. Eso no quiere decir que te van a comprar, quiere decir que te dan o no la publicidad. Por ejemplo, a La Jornada le dan cierta publicidad, pero no la que le dan a Televisa o a otros periódicos. Es mucho más baja porque es un medio impreso; la televisión se lleva más. Esa publicidad no me da vergüenza pedirla y no me ata a nada porque los Estados tienen un presupuesto para esto. Si el Estado se anuncia en tu periódico, tiene que pagar.

¿Qué pasa cuando el Estado discrimina medios?

Yo creo que tiene que haber una alianza entre medios similares. Tenemos que buscar una forma de financiamiento colectivo para los que integren esta alianza, a partir no de la publicidad, sino de la venta de tus servicios. Me parece que no queda más remedio que hacer una alianza y comercializar nuestros productos. Todavía no sé qué forma le podríamos dar. Tenemos que luchar en alianza con los similares, no solo de América Latina, sino también de España. Y me doy cuenta de que eso lo pensamos varios.

¿Cómo define a La Jornada?

Somos un periódico que centra el interés en el desarrollo de nuestras naciones. No puede haber la desigualdad que tenemos en este momento en muchos países de América Latina. Algo está mal; lo tienes que señalar. Nuestra forma de mirar es crítica, muy compasiva con algunos sectores, como los más desfavorecidos. No estamos de acuerdo con muchas cosas del Gobierno y lo decimos. No somos golpeadores ni estamos en ese plano: somos críticos muy responsables.


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Contando el tiempo

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Los Manuscritos del Mar Muerto:

nuevos hallazgos Recientes hallazgos

arqueológicos reabren uno de los casos más enigmáticos de la historia antigua, y nos ayudan a entender un poco mejor quién pudo estar detrás de los textos. Héctor G. Barnés* ra uno de los primeros días del verano de 1947 cuando el pastor Mohammed ed-Dhib arrojó una piedra a una cueva de Qumrán, mientras buscaba a una de sus cabras extraviadas. Pertenecía, como su primo Jum›a, a la tribu beduina de los Ta›amireh. El sonido que la oquedad le devolvió no era lo que esperaba: en lugar del habitual retumbar de paredes, de la gruta manó un crujido, como si algo se hubiera roto. Era una vasija que contenía lo que ha sido considerado por algunos historiadores como el hallazgo más importante de la arqueología del siglo XX. Gracias a aquella piedra y a la cabra fugada encontramos lo que hoy se conoce como los Manuscritos del Mar Muerto. Se trata de una colección de 972 documentos datados entre el siglo III a. C. y el I d. C., escritos sobre todo en hebreo y en arameo,

aunque algunos textos estén también escritos en griego. Si tan importantes resultan es porque entre ellos se encuentra el testimonio más antiguo de textos bíblicos encontrados hasta hoy, lo que mostraría que estos se trasmitieron a lo largo de los siglos sin grandes cambios ¿Quiénes eran los que lo escribieron y por qué se encontraban precisamente allí? Qumrán se halla en la orilla noroeste del Mar Muerto, en lo que hoy es Cisjordania, relativamente cerca de Jericó. Semanas atrás, un grupo de historiadores de la Autoridad de Antigüedades de Israel liderados por el antropólogo Yossi Nagar ha presentado los resultados de sus excavaciones, que pueden ayudar a aclarar el misterio. Según los análisis realizados a los 33 esqueletos encontrados en las cuevas de Qumrán, estos tienen la misma antigüedad que los textos, ya que habían sido enterrados entre el 150 a. C. y el 70 d. C., por lo que es razonable pensar que los manuscritos les pertenecían.

¿Quién fue?

La pregunta del millón: ¿eran esenios, como han defendido la mayoría de expertos, o pertenecían a alguna de las otras tribus israelitas del momento, a romanos, artesanos nómadas o incluso a beduinos, como se ha llegado a plantear? Durante la presentación de sus hallazgos, el profesor Nagar ha recordado que, aunque no puede asegurar que los cuerpos hallados sean los de los auténticos autores de los manuscritos,

“la alta concentración de varones adultos de distintas edades enterrados en Qumrán es similar a lo que ha sido encontrado en los monasterios bizantinos”. Esta tesis es reforzada por el nuevo análisis de los restos de otros 53 esqueletos, que han mostrado que 6 que eran considerados de mujeres eran realmente hombres. El imperio bizantino fue la parte oriental del imperio romano que se ubicaba en el Mediterráneo oriental, y que se constituyó como tal en 395, por Teodosio I. El arqueólogo probablemente se referiría más bien a los romanos que ocuparon la zona durante la época. Parece tratarse de una mera comparación o un antecedente, más que una pista adicional de uno de los episodios más confusos de la Antigüedad en un territorio particularmente complejo, donde colisionaban culturas, tribus, lenguas e identidades. Investigaciones previas ya habían mostrado que la ciudad se había fundado en el siglo VII a.C., que se despobló en algún momento y que fue refundada en el 68 d.C., en los albores de la era cristiana. Los esqueletos encontrados no muestran heridas de guerra ni otros traumas físicos, y la mayoría no son de jóvenes, por lo que han descartado que el asentamiento fuese un cementerio de guerra. Según sus investigaciones, aunque no puede confirmarse por completo que sean esenios, sí que presentan algunas de las características definitorias de esta secta, como que fuesen célibes. Esta comunidad judía nació a mediados del siglo II a. C. tras la Revuelta de los Macabeos contra el imperio seléucida y la


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Mar seco

Los papiros encontrados en Qumrán constituyen un soporte documental invaluable para rastrear los orígenes de algunos de los libros que componen la Biblia.

influencia helenística en la región, y su existencia probablemente se prolongó hasta el siglo I d. C.

Los ascetas

Los esenios apoyaron dicha Revuelta, pero no la compartieron por completo, por lo que se retiraron al desierto a vivir una existencia ascética, aunque también se instalaron en urbes como Jerusalén. Se necesitaban años de formación y estudio para formar parte de la comunidad, así como ceder todos los bienes personales a esta. La mayoría de ellos se instalaría en Qumrán, ciudad a la que llamaron “Damasco” (nada que ver con el Damasco sirio), donde vivieron durante siglos. Otras versiones, como las defendidas por los profesores Norman Golb, de la Universidad de Chicago, o la doctora Rachel Elior, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, apuntan que los textos fueron escritos por sus enemigos los saduceos, que habían sido expulsados del templo de Jerusalén. Para ello, se amparan en que los propios manuscritos no nombran a los esenios en ningún momento. Algunas fuentes han comentado que personajes bíblicos como Jesucristo o San Juan Bautista podrían haber sido cercanos al culto esenio o, incluso, formar parte de él. El propio papa Benedicto XVI avalaba dicha tesis, como manifestó en una homilía pronunciada el Jueves Santo de 2008. “Parece que Juan el Bautista y tal vez también Jesús y su familia fueran cercanos a esta comunidad”, argumentó. “En cualquier caso, en los manuscritos de Qumrán hay múltiples puntos de contacto con el mensaje cristiano. No puede descartarse que Juan el Bautista viviera un tiempo en esta comunidad y haya recibido en ella su formación religiosa”.

El origen de la Biblia

Esta llamativa tesis promovida por nada menos que un papa muestra la complejidad del origen de los Evangelios. En especial, a todo lo que concierne al de Juan. Mientras que los de Lucas, Marcos y Mateos, considerados sinópticos por su afinidad narrativa, fueron escritos con una mayor proximidad temporal a la muerte de Jesús, el de Juan difiere temática y estilísticamente de los sinópticos, e incorpora otras fuentes. Por ejemplo, algunas de las que se muestran en los Manuscritos del Mar Muerto, que terminaron penetrando en la obra del

Los hallazgos son la primera evidencia arqueológica relacionada con las tradiciones bíblicas judeocristianas.

último de los evangelistas canónicos. En este sentido, ha sido centro de un gran debate la fecha en la que Juan data la Última Cena, que no habría tenido lugar en Pascua sino en su víspera, el mismo día que se sacrificaban los corderos para la celebración de la festividad. El papa Benedicto XVI recordaba que “los exégetas pensaron que Juan no había querido comunicar la fecha de la muerte de Jesús, sino una simbólica: Jesús era el nuevo y verdadero cordero”. Sin embargo, la solución, según Ratzinger, puede encontrarse en estos manuscritos de los esenios, que celebraban sus fiestas con un calendario diferente al oficial. Existe también la posibilidad de que el Maestro de Justicia que fundó la congregación esenia fuera el propio Jesucristo, como han interpretado algunos exégetas. Desde luego, compartían características: a ambos se les había revelado la comprensión de las profecías, y ambos habían liderado a su pueblo. Sin embargo, el nombre de Jesús no es nombrado ni una vez en los manuscritos. Se trata, por lo tanto, de un problema de interpretación y no de arqueología. Como recuerdan muchos historiadores, lo más interesante de estos textos quizá no se encuentre en su relación con la Biblia, sino en textos como la Regla de la Comunidad o la Regla de la Guerra que nos ayudaban a entender las costumbres y normas de dicha comunidad. * El Confidencial

El Mar Muerto se está secando, dejando enormes abismos a su paso. Estos aparecen en forma de dolinas y están aumentando en toda la región. Los expertos afirman que ahora se están formando a un ritmo de casi uno por día, pero no tienen manera de saber cómo o cuándo van a aparecer. Las estimaciones de Moment magazine sugieren que por el lado de Israel en la actualidad hay más de 3 mil dolinas alrededor del Mar Muerto. El Mar Muerto se extiende más de 60 millas (96.5 km) a través de Israel, Cisjordania y Jordania. Sus aguas son 10 veces más saladas que el norte del océano Atlántico, ya que no tiene salida. Esto significa que los minerales que contiene, permanecen allí. El aumento de los sumideros se relaciona directamente con el Mar Muerto secándose a razón de un metro por año. Los hundimientos tienen forma de cuenco y tienen lugar cuando un espacio vacío debajo de la tierra crea una depresión geológica. Esta es el resultado de una reacción entre el agua dulce y salada que se encuentran debajo de la superficie. Cuando el agua dulce disuelve la sal, se crea un vacío, provocando que el terreno alrededor y de encima colapse repentinamente. Una solución presentada por el Banco Mundial es crear un canal que una el Mar Muerto con el Rojo. Pero los ambientalistas advierten que esto podría significar el fin del Mar Muerto y creen que aún queda mucho por hacer para encontrar una solución. Alon Tal, profesor del Departamento de Ecología del Desierto de la Universidad Ben-Gurion del Negev, dijo: “La intervención humana casi ha destruido al Mar Muerto. Requerirá medidas humanas extraordinarias —sabios cuidados, intervenciones y cooperación regional positivas— para salvarlo.” El geógrafo-geólogo Eli Raz, experto en sumideros, dijo: “Si no hacemos algo acerca de la situación en el Mar Muerto, los sumideros nos destruirán.”

Tiempos proféticos


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Tragaluz

Guatemala, viernes 1 de diciembre de 2017

Françoise Heritier:

“La violencia machista no es natural” Fotos: Archivo

“La humanidad es la especie más estúpida: es la única donde los machos matan a sus hembras”, dijo Françoise Heritier. Ha muerto el 15 de noviembre la etnóloga francesa que probó que la violencia de género no responde a ninguna ferocidad natural, sino a un exceso de cultura patriarcal. Pablo Francescutti *

na intuición fundamental del antropólogo Claude Lévi-Strauss le llevó a basar en el intercambio de mujeres la teoría del parentesco que explicaba la sociabilidad humana. Lo respaldaba la práctica milenaria de las bandas paleolíticas, los asentamientos neolíticos y las primeras sociedades históricas. ¿Razones? La prohibición del incesto, que obligaba a los hombres a conseguir esposas fuera del grupo de parientes consanguíneos, y el apremio por aliarse con los pueblos vecinos para evitar la guerra de todos contra todos. Las mujeres servían de moneda de cambio entre padres y hermanos de distintas tribus, que se asociaban al convertirse en suegros y cuñados. En resumidas cuentas: las mujeres fueron sometidas en beneficio de la supervivencia grupal y la cohesión social.

¿Por qué no ocurre al revés?

Tal fue la pregunta que movió a la francesa Françoise Heritier a buscar una respuesta que la alejaría del estricto estructuralismo de su maestro. Y la buscó guiada por la hipótesis de que, para que dicho intercambio fuera aceptado, tenía que existir previamente una convicción común a ambos sexos de que las cosas debían ser así y que sus parientes masculinos actuaban correctamente. Su pesquisa la llevó lejos de su patria, hasta Burkina Faso, a sumergir-


Viernes

Guatemala, viernes 1 de diciembre de 2017

xxOvita sae re dolume corest quae sapelique estiam sincit re nosa natur? Is audam, occus nus arum voluptas

Entre las mujeres de Burkina Faso, Heritier encontró evidencia de que persistían papeles sociales instaurados desde el Palelolítico.

se en la vida de los samo, una etnia mandinga cuyo sistema de filiación estudió, en especial las relaciones de género y el incesto de segundo tipo —entre una madre y una hija con un mismo amante—. De formación geógrafa, gustaba contar que las fascinantes clases de Lévi-Strauss la decidieron a apuntarse a una expedición a Gabón que requería un geógrafo y, a falta de candidatos varones, la aceptaron.

Apoderarse de sus vientres

Con esos conocimientos y otros que fue adquiriendo con el correr de los estudios tejió una explicación de la universalidad de la subordinación femenina. La respuesta la encontró en la capacidad reproductiva de las mujeres; ellas pueden “producir” niñas y, sobre todo, ¡niños! Ese gran don siempre asombró a los hombres, que han tratado de controlarlo desde la noche de los tiempos. Para apoderarse de sus vientres y su poder generador se convencieron a sí mismos de que eran ellos quienes introducían el principio sexualizante en la mujer. Aristóteles teorizó esa fantasía al afirmar que todo dependía del esperma. Como Heritier explicó, a Lévi-Strauss no le preocupaba la sumisión femenina sino el intercambio, las reglas estables que gobiernan el aparente desorden social y cultural. Y por eso le enmendó la plana a su concepción del incesto, demostrando que este no obedecía únicamente a las exigencias del intercambio, pues el tabú se impone incluso a los parientes políticos. Al fin y al cabo, ¿qué necesidad de intercambio obliga a vetar las relaciones de un hombre con su cuñada o su nuera? Fiel, sin embargo, a la lógica binaria a la que era tan adepto su maestro, postuló que la singular biología de los dos sexos ha sido la inspiración de todo un intrincado complejo de creencias sobre las identidades de los géneros. Y enseguida aclaró que “los dos sexos son diferentes, pero la naturaleza no dice nada en términos de jerarquía”, valores establecidos por una estructura de poder, el patriarcado. Como se encargó de recalcar, los últimos descubrimientos de la neurología niegan las diferencias sexuales en el funcionamiento y organización cerebral. Es el aprendizaje discriminatorio —las niñas con las muñecas, los niños con los caballitos— lo que

promueve el desarrollo de conexiones sinápticas divergentes. Conjeturaba que, en algún momento del Paleolítico medio, nuestros ancestros inventaron la prohibición del incesto, una de las mayores innovaciones de la especie, para salir del refugio precario de sus familias extensas. Superaron así el brete mortífero que los empujaba a guerrear sin fin con los vecinos para robarles esposas cuando su grupo endogámico no se las podía proporcionar. “Hoy los hombres ya no intercambian mujeres”, reflexionaba. “Pero la dominación masculina existe igualmente. Es por eso que desarrollé la idea de que la diferencia sexual era una invariante todavía más fundamental que la necesidad del intercambio”. Pero que la subordinación femenina sea universal no significa que tenga nada de natural, como tampoco lo tiene la igualmente extendida violencia machista. No existe un comportamiento semejante en la fauna, afirmaba categóricamente. Y aunque se intenta explicar la agresividad masculina como un vestigio bestial, una recaída en el animalismo, se trata de una explicación sin fundamento.

Ningún animal agrede a sus hembras

“Algunos animales matan a las crías de las hembras, pero solo para interrumpir la lactancia y volverlas sexualmente receptivas. Y si es cierto que a menudo los machos pelean entre ellos por la supremacía en una manada, jamás combaten ni matan a las hembras de su grupo”, decía Heritier en un artículo publicado en Science et Avenir. En síntesis: la violencia de género no responde a ninguna ferocidad natural, sino más bien a un exceso de cultura patriarcal. Titular de la cátedra de antropología del Colegio de Francia, un templo del saber señalado por su misoginia, a la que accedió por sus méritos y gracias al apoyo de Lévi-Strauss, se distinguió además como divulgadora de las grandes aportaciones de la antropología en materia de género. Socialista moderada, se mojó en los crispados debates que han dividido a Francia en las últimas décadas: defensora del matrimonio gay, del control de la natalidad y del derecho al aborto, se opuso con todas sus fuerzas al

velo en las escuelas y a la adopción por parejas homosexuales. Al final de su vida se aproximó a LéviStrauss en el pesimismo acerca del cambio de estructuras socioculturales que se le antojaban inmutables, como el reparto sexual del trabajo, el tabú del incesto y la valencia diferencial de los sexos, la raíz de las desigualdades jerárquicas. No creía que en un plazo cercano se pudiera llegar a la deseada igualdad entre hombres y mujeres.

Frases de Heritier

“Decir que las mujeres tienen el derecho de venderse es enmascarar que los hombres tienen el derecho de comprarlas.” “Se dice que un hombre no puede casarse con tal o cual mujer. Pero jamás se ha dicho que una mujer no puede casarse con tal o cual hombre. De hecho, las mujeres nunca han sido sujeto de derecho con voz en los textos históricos.” “Seguimos moviéndonos con patrones de conducta y pensamiento forjados en el Paleolítico Superior.” “La humanidad es la especie más estúpida: es la única donde los machos matan a sus hembras.” “No me intriga saber lo que ocurrirá después de mi muerte. Después de todo, nadie se plantea la cuestión de qué era antes de nacer.”

*Sinc La fertilidad como elemento ritual está representada en la Venus de Willendorf (Austria) del Paleolítico.

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Ventanas

Guatemala, viernes 1 de diciembre de 2017

Ahorro paleolítico

La escasez de vegetación en el Paleolítico obligaba a restringir el uso de la madera. Un estudio ha demostrado que los seres humanos de hace 25 mil años aprovechaban al máximo los huesos de los animales como combustible. Los seres humanos del Paleolítico paliaban las duras condiciones de esta etapa aprovechando los recursos disponibles al máximo, como la grasa del hueso de un animal para aumentar la durabilidad de los fuegos y así economizar el desgaste de madera, según una investigación reciente. Los huesos analizados, cuyos resultados recoge Archaeological and Anthropological Science, datan del Gravetiense, una fase del Paleolítico Superior, de hace aproximadamente 25 mil años, y se localizan en el yacimiento de Coímbre (Asturias, España)), cercano a los Picos de Europa. Aunque no se trata de los restos óseos más antiguos utilizados como combustible, “son la primera evidencia de su uso para este fin en el Gravetiense Cantábrico”, apunta José Yravedra, investigador del Departamento de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y autor del estudio. Durante el Paleolítico, los huesos animales se utilizaron para fabricar herramientas, representaciones artísticas y, como es este caso, para combustible, aprovechando la ventaja de su durabilidad y convirtiéndolo en sustitutivo de la madera, que por entonces escaseaba en el entorno. El científico de la UCM explica que la peculiaridad de este descubrimiento es que,

mientras en otros emplazamientos como la cueva de El Esquilleu (Cantabria), donde el mismo equipo descubrió que los neandertales echaban al fuego el esqueleto completo del animal sin preferencias específicas, en el caso de Coímbre los restos hallados contienen más grasa y parecen haber sido elegidos a conciencia, aprovechando aquellos que aumentarían más la durabilidad del fuego. Entre los restos óseos identificados en la cueva se encuentran elementos axiales – costillas o vértebras– y las epífisis (extremos) de los huesos largos de animales grandes tipo uro-bisonte. “Estos huesos, al tener tejido esponjoso, son ricos almacenes de grasas y, por tanto, son mejores combustibles que los que no lo tienen”, explica Yravedra. Para llevar a cabo este trabajo, relata el investigador, en primer lugar se estudió el material faunístico del yacimiento y después el estado de carbonización y calcinación de los huesos hallados. “Mediante diferentes experimentos ,vimos la viabilidad del hueso como posible combustible complementario de la madera, de modo que fuegos sin hueso asociado duraban una cantidad de tiempo determinado, y si incorporábamos hueso se duplicaba su durabilidad, aunque no su temperatura”, concluye.

ADN nea

El análisis del genoma de una mujer neandertal –el segundo más completo hasta la fecha–, hallada en la cueva croata de Vindija, revela que los humanos modernos no africanos comparten entre el 1.8 y el 2.6 % de ADN neandertal, un porcentaje mayor del estimado anteriormente. SINC l flujo genético entre los primeros humanos modernos y los neandertales se produjo hace entre 145 mil y 130 mil años. Hasta ahora los científicos solo habían podido secuenciar el genoma de 5 neandertales, y únicamente uno de ellos —conocido como el neandertal de Altai en Siberia— aportó en enero de 2014 datos de alta calidad. El resto procedía de 3 individuos encontrados en la cueva de Vindija en Croacia y uno en la de Mezmaiskaya, en Rusia. Ahora, un equipo internacional de científicos, capitaneado por el Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology, en Alemania, ha analizado el genoma de una mujer neandertal, denominada Vindija 33.19, que pudo vivir en la cueva croata hace 52 mil años. Según los investigadores, es la segunda secuenciación del genoma neandertal más completa hasta la fecha y arroja nuevos datos sobre esta especie humana con la que convivimos. “El neandertal de Vindija y el de Altai, publicado previamente, están muy estrechamente relacionados: en promedio hay 3 diferencias por cada 10 mil pares de bases. Esto confirma que en el pasado no vivieron muchos neandertales; es decir, que provienen de una población pequeña”, explica Kay Prüfer, investigador en la institución alemana y primer autor del estudio publicado en Science. Los hallazgos anteriores ya habían demostrado que los Homo neanderthalensis vivían en poblaciones aisladas de unos 3 mil individuos. Además, el genoma de neandertal de Altai sugirió que sus


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Guatemala, viernes 1 de diciembre de 2017

Fotos: Archivo

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Humanos y primates El análisis de muestras de tejido de varias regiones de cerebros de humanos, chimpancés y macacos confirma que la mayor diferencia con nuestro cerebro se produce en la región asociada al movimiento y, por tanto, a la bipedación.

andertal

propios padres eran medio hermanos, lo que hizo suponer a los científicos que en este grupo humano se entrecruzaban los miembros de una misma familia. Sin embargo, el nuevo genoma de Vindija 33.19 no presenta los mismos patrones de incesto, por lo que la endogamia extrema que se produjo entre los padres del neandertal de Altai no tuvo por qué ser algo recurrente entre neandertales. Pero los análisis sí demuestran que la mujer neandertal compartió un antepasado materno con 2 de los otros 3 individuos hallados en la cueva croata. El genoma de Vindija 33.19 ha permitido a los científicos analizar las divergencias y el flujo genético entre los neandertales, los homínidos de Denisova y los humanos modernos. Así, los científicos revelan que el flujo genético entre los primeros humanos modernos y los neandertales se produjo hace entre 145 mil y 130 mil años, antes de que los neandertales de Croacia y los de Siberia se diferenciaran. Gracias al análisis de los genomas de los neandertales de Altai y Vindija, los investigadores estiman que las poblaciones modernas no africanas tienen entre un 1.8 y un 2.6 % de ADN neandertal, cifras que superan los cálculos anteriores que se situaban entre 1.5 y 2.1 %. “El neandertal de Vindija es más cercano a la población de neandertales que se mezcló fuera de África con los humanos actuales. Esto es útil para identificar variantes genéticas en nosotros, que son consecuencia de nuestra mezcla con los neandertales”, detalla Prüfer. Los autores han detectado una gran cantidad de nuevas variaciones en la secuencia del ADN neandertal que influyen en el humano moderno. “Algunas de estas variantes de neandertales también se encontraron en otros estudios completos del genoma que analizan si estas contribuyen al desarrollo de una enfermedad o, de lo contrario, la protegen de ella”, subraya el investigador alemán. El trabajo muestra que entre las enfermedades que “heredamos” de los neandertales se encuentran los trastornos alimenticios, la acumulación de grasa visceral, la artritis reumatoide, la esquizofrenia y las respuestas a fármacos antipsicóticos. Sin embargo, “no todas las variantes que vienen de los neandertales son “malas” y causan enfermedades”, recalca Prüfer. “Una variante que encontramos con la ayuda de Vindija, por ejemplo, tenía una asociación con niveles más bajos de colesterol LDL; es decir, que eran protectores contra las enfermedades del corazón”, concluye.

El cerebro humano es más grande que el de nuestros parientes vivos más cercanos –el chimpancé, el bonobo y el gorila–, pero esto no explica las funcionalidades que hacen que sea único. Un análisis de los tejidos de cerebros humanos, chimpancés y macacos, publicado en la revista Science, concluye que el cerebro humano no solo es una versión más grande del cerebro primate ancestral, sino que ha acumulado un gran número de diferencias. Esto lo convierte en el órgano primario que da identidad a nuestra especie. “Que nuestros cerebros sean tres veces mayores que los de los chimpancés es un hecho muy destacable que se ha conseguido en poco más de un millón de años”, explica Tomàs Marquès-Bonet, profesor de investigación ICREA en la Universitat Pompeu Fabra (UPF) e investigador y director del Instituto de Biología Evolutiva (IBE), y uno de los autores del estudio. “Los cerebros humanos tienen mucho más células que las de los otros primates, y estas están más interconectadas; por ello, tienen más capacidad de procesamiento”, añade el experto. En el estudio se analizaron 247 muestras de tejido de 16 regiones del cerebro implicadas en el comportamiento y en el proceso cognitivo de alto nivel –en concreto, del hipocampo, la amígdala, el estriado, el núcleo dorsomedial del tálamo, la corteza cerebelosa y 11 áreas del neocórtex–. Las muestras procedían

de 6 humanos, 5 chimpancés y 5 macacos. Tras el análisis, liderado por Nenad Sestan, catedrático de la Universidad de Yale (EE. UU.) e investigador del Instituto Kavli de Neurociencias, se observaron entre las especies de primates sorprendentes similitudes en cuanto a la expresión génica en todas las regiones del cerebro estudiadas, e incluso en el córtex prefrontal, la región del cerebro implicada en el aprendizaje de orden superior que más diferencia a los humanos de los otros simios. En cambio, el área del cerebro humano en el que se detectó una expresión génica más específica fue el estriado, una región que habitualmente se asocia al movimiento y que podría estar vinculada a la bipedación. Los coautores del estudio, André M. M. Sousa y Ying Zhu, ambos investigadores del laboratorio de Sestan, se centraron en el gen TH, que está implicado en la producción de dopamina, un neurotransmisor con un papel clave en la función del orden superior, y que está ausente en las personas afectadas por la enfermedad de Parkinson. Sousa y Zhu observaron que mientras que el gen se expresaba mucho en una población rara de neuronas inhibidoras del neocórtex y del estriado en humanos, no aparecía en el neocórtex del cerebro humano. Según Sousa, “la expresión de este gen en el neocórtex se perdió, muy probablemente en un antepasado común, y reapareció en el linaje humano”.


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