
“Somos garantes del orden constitucional”
Henry Sáenz, ministro de la Defensa Nacional PÁGS. 4-5
Coronela Hilda González abre brecha en la milicia PÁG. 12 PÁGS. 8-10 26 DE
Año 13
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“Somos garantes del orden constitucional”
Henry Sáenz, ministro de la Defensa Nacional PÁGS. 4-5
Coronela Hilda González abre brecha en la milicia PÁG. 12 PÁGS. 8-10 26 DE
Año 13
Al conmemorarse este 30 de junio, el 155 aniversario de la Reforma Liberal y el Día del Ejército de Guatemala, la Revista Viernes No. 614 dedica sus páginas a la historia, evolución y composición actual, en las que las fuerzas armadas han estado ligadas a la construcción del Estado. Tras la independencia de Centroamérica de 1821, las ordenanzas españolas fueron determinantes en las guerras entre Estados. En Guatemala, bajo el mandato de Rafael Carrera se consolidó la organización militar republicana y sus diferentes fuerzas. Después, vinieron las alianzas entre caudillos y ejércitos de leva que sostuvieron el poder político. Con la Reforma Liberal de 1871 se inició la modernización institucional, luego del derrocamiento del mariscal Vicente Cerna. A partir de ahí, el Ejército adquirió oficialidad con la creación de la Escuela Politécnica en 1873. La carrera de las armas se convirtió, además, en una de las pocas vías para lograr ascenso social.
Ya en el siglo XX, la institución tuvo estrecha relación e influencia con el poder político. La Revolución de 1944 trajo autonomía institucional y mayor participación militar en asuntos públicos. A finales de la década de 1940 surgieron tensiones y polarización en torno a la sucesión presidencial.
Luego del derrocamiento del presidente Jacobo Árbenz, en 1954, y el montaje de la Guerra Fría, la milicia fue orientada por Estados Unidos. La firma de los Acuerdos de Paz en 1996 abrió paso a su reconfiguración en un marco democrático, lo que implicó cooperar con la población, apoyar la seguridad pública e incluir la doctrina de los derechos humanos en el pensamiento castrense.
En las páginas 2-3 se sondea el pensamiento de militares en activo a quienes la milicia les ha dado sentido de pertenencia y el desarrollo de sus labores con entrega y entusiasmo.
En las páginas 4-5, el ministro de Defensa, general de división Henry Sáenz, cuenta en una amplia entrevista el grado del compromiso por resguardar la defensa de la democracia y la Constitución como un deber ineludible en la etapa de transformación en el siglo XXI.
Esta edición incluye una descripción de cómo se componen las fuerzas de Aire, Mar y Tierra, cuyas acciones también se enfocan en favor de los guatemaltecos, en la salvaguarda de la soberanía, integra lidad territorial, de acuerdo con lo dispuesto en la Constitución de la República.
Director General: Edin Hernández
Militares de distintas áreas, generaciones y rangos relatan cómo la entrega, disciplina y el compromiso con la población civil han marcado sus vidas

Subdirector técnico: Miguel González Moraga
Coordinación de Información:
Editor: Hugo Sergio Del Águila
Redactores: Narcy Vásquez, Isa Enríquez y Pablo Cahuec
Diseño Gráfico: Juan Rene Chicoj
Diseño Portada: Tania López
Diagramación: Sulhema Pacheco y Diana Guerra
Corrección: Pedro Meda, Mynor Reyes, Amado Monzón y Servando Pineda
Digitalización: Freddy Pérez

Para Marcos Alexander Chalí Carrillo, de 25 años, servir en el Ejército de Guatemala es motivo de orgullo y compromiso. Como integrante del Comando Aéreo Central La Aurora, destaca la labor que efectúan desde el aire para apoyar a la población en los momentos más difíciles. Incendios forestales, evacuaciones médicas, traslados humanitarios y atención durante desastres naturales forman parte de las misiones que le permiten contribuir al bienestar de los guatemaltecos. Afirma que pertenecer a la milicia es estar listo para cuando se necesita, porque cada vuelo representa esperanza para una familia.
Guatemala, viernes 26 de junio de 2026

A un año de su retiro, considera su trayectoria de 32 años en el Ejército con gratitud y serenidad. A sus 53 años, reconoce que la institución le abrió las puertas y le permitió desarrollarse tanto en lo personal como en lo profesional, a lo largo de un camino lleno de experiencias diversas, algunas difíciles y otras profundamente satisfactorias.
Desde sus atribuciones, destaca el valor del trabajo con la población civil, a quienes apoyan directamente. Para ella, ese contacto humano ha sido una de las mayores satisfacciones de su carrera. Sostiene que cada etapa vivida le deja aprendizajes y un profundo agradecimiento por el servicio prestado al país.

Originario de Baja Verapaz, Wilson Bolbito, con 22 años de los cuales cuatro han sido al servicio en el cuerpo castrense. Para él, portar el uniforme es un compromiso diario con la seguridad y el bienestar de la población. Como integrante de la Policía Militar, asegura que cada jornada de trabajo fortalece valores como la disciplina, el respeto y la vocación de servicio. Señala que sentirse orgulloso de pertenecer a una institución que le ha permitido crecer personal y profesionalmente, mientras contribuye a la

De la aldea Chilascó, en Salamá, Baja Verapaz, Willy García se ha incorporado recientemente a sus labores como ayudante de maquinaria y planillero, con apenas 24 días de servicio. Aun en este corto tiempo, destaca la satisfacción de formar parte de un equipo que contribuye al funcionamiento y desarrollo del país desde distintas áreas de apoyo. Considera que el trabajo representa una oportunidad de crecimiento y estabilidad, pero también una forma de aportar al bienestar de su familia, en especial a su esposa e hijos. Expresa que desempeñar sus funciones con responsabilidad le permite sentirse útil y comprometido con el progreso de la nación.

Héctor Cermeño Arana tiene 62 años, viene de Jutiapa. Se desempeña como planificador en el Cuerpo de Ingenieros. Su labor se centra en elaborar ensayos de laboratorio sobre suelos, subrasante, subbase y base, así como pruebas de concreto, fundamentales para el desarrollo de infraestructura en distintas regiones del país.
A lo largo de su trayectoria, ha sentido un profundo orgullo de pertenecer a las filas del Ejército, al que considera una institución que ha contribuido al progreso de Guatemala. Destaca el esfuerzo y sacrificio del equipo técnico que, desde distintos puntos del territorio, apoya también a las municipalidades que requieren asistencia especializada; lleva su trabajo donde es necesario para fortalecer el desarrollo del país.
FUERZAS DE TIERRA
Coronel General de división General de brigada Teniente coronel Mayor OFICIALES GENERALES OFICIALES SUPERIORES
OFICIALES SUBALTERNOS
Capitán primero Capitán segundo Teniente Subteniente
ESPECIALISTAS Y TROPAS
Sargento mayor Sargento técnico Sargento primero Sargento segundo Cabo Soldado de primera Soldado de segunda
FUERZAS DE AIRE
OFICIALES GENERALES OFICIALES SUPERIORES
Teniente coronel Mayor
OFICIALES SUBALTERNOS
Capitán primero Capitán segundo Teniente Subteniente Coronel General de división General de brigada
ESPECIALISTAS Y TROPAS
Sargento mayor Sargento técnico Sargento primero Sargento segundo Cabo Soldado de primera
FUERZAS DE MAR
OFICIALES GENERALES
Almirante Vicealmirante Capitán de navío Capitán de fragata Capitán de corbeta OFICIALES SUPERIORES
OFICIALES SUBALTERNOS
Teniente de navío
de fragata Teniente de fragata
de navío
ESPECIALISTAS Y TROPA
Maestre mayor Maestre técnico Maestre especialista Contramaestre
de primera
El ministro de la Defensa, Henry Sáenz, repasa los avances que han tenido las fuerzas armadas y destaca acciones que explican el cambio en el posicionamiento internacional
Texto: Edin Hernández y Pablo Cahuec
Fotos: Jesús Alfonso, Mindef
Las fuerzas armadas de Guatemala atraviesan un proceso de transformación profundo. Doctrina, educación, derechos humanos y el papel de la mujer en la institución castrense son algunos de los ejes que Henry Sáenz, ministro de la Defensa Nacional, describió como pilares de una modernización que, según afirmó, no tiene precedente en el siglo XXI.
Con ocasión de celebrarse el 30 de junio el Día del Ejército, en entrevista con Revista Viernes titular de la cartera hace un balance de su gestión y traza la hoja de ruta de un ejército que busca consoli darse como actor confiable ante la población guatemalteca y la comu nidad internacional.
¿Cuánto se ha modernizado el Ejército?
En el siglo XXI la única moder nización real que hemos tenido es a partir de este gobierno, esta abarca diferentes aspectos, no solo la habi tabilidad, con la construcción de una nueva brigada, sino también un comando aéreo diferente, mejoras en el centro médico militar, compra de aviones y embarcaciones.
Nacido en 1970, su formación militar fue en la Escuela Politécnica de Guatemala. Cuenta con dos maestrías, una en gestión de recursos y tecnología y otra en seguridad pública, además de un doctorado en seguridad y defensa. Funge como el 49 ministro de la Defensa Nacional, desde el 15 de enero de 2024.
Pero lo más importante es que estamos actualizando nuestra doctrina y modernizando el sistema educativo. Aunque lo material y el equipamiento son importantes, la parte que va a trascender es esta segunda.
¿Qué elementos contempla la doctrina?
Ella refuerza que somos un ejército defensivo, respetuoso de los derechos humanos, subordinado al poder civil, alineado con la agenda nacional de riesgos y amenazas. Nuestro propósito central es proteger al pueblo de Guatemala.
¿Qué cambios ha logrado en su gestión?
Nombramos a la primera comandante en 155 años de existencia, no por privilegio sino por capacidad. Tenemos becas para muchas oficiales que ganaron su puesto por oposición y están en las mejores escuelas de España y Estados Unidos.
Hemos publicado políticas institucionales importantes, como la de la mujer, la de transparencia y la de derechos humanos. Además, los buenos resultados en el combate a la delincuencia llevaron a que Estados Unidos levantara el embargo de armas.
¿Cómo se materializa el vínculo con la población?
Tenemos el protocolo de ser los primeros en llegar a los desastres naturales y los últimos en retirarnos. Ponemos a disposición traslados aéreos en casos de emergencia, estamos junto al campesino sofocando incendios y al lado de la población cuando los criminales actúan en las fronteras. Todo eso hace que la gente quiera que el ejército esté cerca de ella.

¿Cómo es la colaboración con Estados Unidos?
Ellos siempre han sido un aliado de Guatemala, pero esta es la mejor época en esa relación. Los intereses son comunes, como combatir el narcotráfico, controlar la migración irregular y enfrentar el tráfico de armas ilegales. El compromiso del Gobierno con el combate directo a esas amenazas resultó en el levantamiento del embargo impuesto y en la donación del mayor monto en equipos que hemos recibido, entre ello embarcaciones tipo guardacostas, interceptoras, equipos de comunicación y armamento.
Un tema pendiente era la falta de radares…
Esa parte la manejamos de forma independiente. Estados Unidos apoya con información sobre la dinámica regional de
Henry Sáenz, ministro de la Defensa Nacional, afirmó que actualizan la doctrina militar.



naves que transportan droga con rumbo a Guatemala. Hemos dado mantenimiento oportuno a los radares para recuperar la vigilancia del espacio aéreo nacional.
¿Qué formación en derechos humanos reciben?
Estamos desarrollando el curso básico de derechos humanos a todo nivel: soldados, especialistas y personal de oficinas. Antes, solo se impartía a nivel de oficiales. Ahora, el 100 % del Ejército tiene formación en estos, lo que permite que cada soldado valore la vida humana y se convierta en el primer defensor de la población.

¿Cómo respondieron ante la incitación a la sublevación?
Pudimos verificar la madurez que ha alcanzado la oficialidad. Algunas organizaciones que se denominan de “la libertad” hicieron arengas para que oficiales y soldados rompieran filas y se
sublevaran, algo que puede verse en redes sociales. Ni un solo oficial atendió a esos llamados, porque todos entendemos que somos garantes del orden constitucional y custodios de la Constitución.
¿Qué garantías existen de no repetirse abusos como en el conflicto armado?
Pueden ocurrir casos individuales. Lo que puedo asegurar es que como institución no tenemos en planificación, ni en doctrina ni en conducta; esa práctica quedó en el pasado. Supervisamos fuertemente que soldados unilateralmente no incurran en esas conductas. Estamos cambiando el proceder de las unidades en el terreno para que la población nos tenga confianza.
¿Cómo se visualizan a corto y mediano plazo?
En el corto plazo cumplir los proyectos de desarrollo del presidente junto al Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados

Unidos en el norte del país. En el mediano plazo, que esos proyectos se expandan por todo el territorio nacional y que el Ejército participe al 100 % en el desarrollo de Guatemala.
¿Qué cuentas espera entregar al pueblo y al presidente cuando llegue su retiro?
Un ejército mejor capacitado, más educado y mejor equipado, que sentó las bases para la modernidad. No estamos modernos todavía; solo sentamos las bases para ello, de la dignificación del personal y de la educación que necesita la institución. Cuando esas tres bases se consoliden, Guatemala tendrá una institución que contribuirá a su desarrollo en todas las áreas.
¿Y el crecimiento en el número de efectivos?
En esta primera etapa no hay crecimiento; lo que necesitamos es modernización pura con mejores equipos, armamento y movilidad. En una segunda etapa sí será deter-
minante, porque los parámetros actuales son muy bajos en relación con la población y el territorio que se debe cubrir.
¿Cómo lograron convenios con otros países para la lucha contra el crimen internacional?
Porque somos confiables, damos resultados, respetamos a las autoridades civiles y protegemos al pueblo sin fanfarronear. Esos indicadores hacen que la comunidad internacional nos vea como un ejército profesional y respetuoso, lo que nos abre puertas para capacitaciones, becas y acceso a equipos modernos. La confianza generada nos posiciona como socio confiable.
¿Cómo crecerá la participación de la mujer?
No manejamos cuotas, pero fijamos normas y abrimos las puertas a toda la población. El cumplimiento de esas normas determina el acceso, sea de mujeres, pueblos originarios y otros grupos. A la fecha, las mujeres lo hacen muy bien, pues ya tenemos una comandante y varias oficiales en España y Estados Unidos.
Un mensaje a las fuerzas armadas y al pueblo
A los integrantes del Ejército, de aire, mar y tierra, agradezco su trabajo y su compromiso. Laborar hombro a hombro ha generado resultados históricos reconocidos por la comunidad internacional. Al pueblo de Guatemala le digo que cada día tienen un ejército más profesional, respetuoso, obediente y no deliberante, y que tengan la plena seguridad de que fortalecidos vamos a hacer de nuestro país uno más próspero para cada ciudadano.

y
Guatemala, viernes 26 de junio de 2026
fuerzas
Texto: Pablo Cahuec Fotos: Mindef
Salvaguardar la soberanía, la integridad territorial y la paz de la República es el mandato constitucional del Ejército de Guatemala, institución que para cumplirlo se estructura en tres fuerzas complementarias: Aire, Mar y Tierra. Según lo explicó el coronel Mynor Reyes, director general de prensa del Ministerio de la Defensa Nacional, al detallar la organización que establece el Artículo 244 de la Constitución de la República.
El dominio del cielo
La Fuerza Aérea Guatemalteca es el componente aéreo del Ejército. Está organizada, equipada y entrenada para planificar, conducir y ejecutar las operaciones que exige la defensa militar del Estado mediante el empleo del poder aéreo. Existe desde 1920, por decisión del entonces presidente Manuel Estrada Cabrera.
Conduce operaciones que garantizan la soberanía del espacio aéreo nacional, disuade amenazas y apoya a las unida des militares de superficie. Reyes agregó el respaldo en la formación de paracaidistas y el trabajo humanitario, entre ellos los traslados médicos. Como parte de sus comandos están el Aéreo
Central La Aurora, la Fuerza Aérea Gua temalteca, el Aéreo del Norte y el Aéreo del Sur, junto con el patronato Hospital Nuestra Señora Virgen de Loreto.
Poder naval
bién por la legislación militar, civil y marítima vigente, así como por los acuerdos y tratados internacionales ratificados por Guatemala. Tiene a su cargo el poder naval, entendido como el conjunto de recursos y medios militares que el Estado emplea en el mar para la defensa nacional y el desarrollo. En ese sentido, tiene capacidad de disuasión y acción para responder directamente a la protección de los intereses marítimos nacionales.
Busca resguardar la soberanía en el Mar Territorial, la Zona Contigua, la Zona Económi ca Exclusiva y las aguas interiores, lacustres y fluviales, mediante el control de las fronteras maríti mas y la acción conjunta con las
fuerzas de tierra y aire. Las conforman la Comandancia de la Marina Defensa Nacional, el Comando Naval del Pacífico, el Comando Naval del Caribe, el Comando de Fuerza Especial Naval, la Brigada de Infantería de la Marina y el Astillero Naval de Guatemala, este último le permite al país dar mantenimiento a sus embarcaciones en el territorio, ya que antes eran llevadas al extranjero, aclaró el coronel Reyes.
La columna vertebral
La Comandancia de Fuerzas de Tierra es el componente más extenso del Ejército en términos de organización territorial. Está estructurada en siete brigadas de Infantería distribuidas en el territorio, entre las que destacan la Primera Brigada de Infantería General Luis García León, la Segunda Capitán General Rafael Carrera y la Tercera General Manuel Maximiliano Aguilar Santamaría. Como comentó el coronel, están a la disposición de lo que requieran las autoridades o brindar apoyo en caso de emergencias.

Estas son complementadas por 14 comandos especiales que atienden necesidades específicas de seguridad y defensa como el comando Regional de Entrenamiento de Operaciones de Mantenimiento de Paz, la brigada Especial de Operaciones de Selva Teniente Coronel Víctor Augusto Quilo y la brigada de Paracaidistas General Felipe Cruz.
El coronel Reyes subrayó que las tres operan articuladas bajo la jefatura del Estado Mayor de la Defensa Nacional, desde donde se coordinan las órdenes. “Hay operaciones donde se necesita el apoyo terrestre como el naval o aéreo”, señaló, lo que hace del trabajo conjunto no una excepción, sino una condición de operación.
La actuación de la Marina se rige tam

La articulación entre todas refleja la integralidad con la que el Ejército asume su función. Cada componente opera en su propio dominio, pero actúa de manera conjunta cuando la defensa nacional así lo requiere, como una estructura pensada para responder a los desafíos en cualquier escenario.

Guatemala, viernes 26 de junio de 2026
De la marcha militar al jazz: el ensamble del Ejército que no para de reinventarse

Foto: Manuel Del Cid
Siglo y medio de historia, uniformes impecables y ensayos diarios. Pero la Banda Sinfónica Marcial del Ejército de Guatemala declarada Patrimonio Cultural de la Nación y raíz de la cual brotaron las grandes agrupaciones, no se queda en la marcha militar: sus más de 60 músicos se mueven con igual naturalidad por el jazz, la cumbia ola fusión con ritmos autóctonos. Conversamos con la clarinetista
Frandy Mishel Raguay y el oboísta Edwin Heriberto Palacios, quienes desvelaron el equilibrio entre la disciplina militar y la libertad del arte.
¿Qué implica portar traje e instrumento?
Palacios: Es un gran orgullo y respeto hacia la institución y los músicos que han pasado por ella. Son 154 años de historia que dieron origen a agrupaciones como la Orquesta Sinfónica Nacional. Es un honor llevar este arte al Ejército y al pueblo de Guatemala. Raguay: También un gran compromiso de mantener vivo el legado
de músicos que dejaron su huella y asumir esa responsabilidad con dedicación.
¿Cómo es el proceso para lograr versatilidad musical?
Palacios: Para llegar a un género complejo como el jazz, primero se transita por música académica, sones y cumbias: un camino de lo básico a lo avanzado. En la banda ensayamos de lunes a viernes, unas tres horas diarias cuando no hay comisiones.
Lo ideal para un músico es estudiar entre cinco y ocho horas de forma individual. El apoyo del Ministerio de la Defensa Nacional, que nos remunera por hacer lo que amamos, es muy satisfactorio.
¿El grupo se proyecta en distintos formatos?
Raguay: De la misma institución surge la Big Band, ideal para eventos de gala con bajo eléctrico y guitarra; la marimba Teclas Marciales y de la Orquesta Quetzal, una de las más recientes creación, dedicada a música popular bailable.
¿Qué pieza representa el alma del conjunto?
Palacios: ¡Es difícil elegir solo una! Para mí, una obra emblemática es la OberturaIndígena, de Jesús Castillo, fusión hermosa que incorpora marimbas y refleja la esencia y versatilidad de la música guatemalteca. Recientemente interpretamos la Obertura de Rigoletto(oPreludiodeRigoletto), un reto técnico extraordinario en afinación, ritmo y ensamble.
¿Cuántas mujeres integran el elenco?
Raguay: En el cuerpo musical somos solo tres mujeres: una clarinetista, una trompetista y, recientemente una saxofonista que participa en el estudio de grabación. En las oficinas administrativas hay más compañeras, pero en la parte musical seguimos siendo pocas.
Aun así, poco a poco más mujeres se incorporan a este campo.
¿Qué atrae a los jóvenes a la banda sinfónica?
Palacios: La diversidad de ritmos y estilos permite que cada quien se incline por su género favorito. En una fusión, la experiencia cambia por completo. En la música popular, cualquier género, lo que distingue es la letra, sonido y ritmo. Al final, esto ocurre en toda música, popular o académica: cada estudio aporta matices y valor propio.
Raguay: El impacto visual y auditivo es enorme. A los jóvenes les atrae ver a la banda en desfile y escuchar la fuerza de las marchas militares en vivo. Esa experiencia genera una conexión inmediata y despierta el deseo de superarse para formar parte de la agrupación.
Fundada el 25 de septiembre de 1871 bajo la dirección del maestro italiano Pedro Vissoni, la Banda Sinfónica Marcial del Ejército de Guatemala alcanzó un nivel de excelencia gracias al aporte de músicos europeos. Con una trayectoria que supera los 150 años, esta institución ha difundido música académica, militar y popular, consolidándose como un pilar en la formación de generaciones de músicos.
Gobiernos militares Presidentes que encabezaron perìodos de dominio militar.

Rafael Carrera (1844-1848; 1851-1865)
Consolidó el Estado tras la disolución de la Federación.

Vicente Cerna (1865-1871)
Dio continuidad al régimen de Carrera hasta la Revolución Liberal.

Miguel García Granados (1871-1873) Inició la Reforma Liberal.

Justo Rufino Barrios (1873-1885) Impulsó la Reforma Liberal.

Guatemala, viernes 26 de

De los conservadores del siglo XIX a la era democrática, su evolución ha estado ligada a diversos momentos decisivos en el país
Texto: Isa Enríquez Fotos:Manuel del Cid y Midef
Desde las milicias heredadas de la Época Colonial hasta las fuerzas armadas actuales, la historia del Ejército de Guatemala ha estado ligada a la construcción del Estado y a los principales procesos políticos. Su evolución atravesó guerras regionales, reformas liberales, una revolución, conflictos internos y etapas de modernización. A lo largo de casi dos siglos, la institución ha cambiado de estructura, funciones y alcances en la sociedad, al tiempo que ha ocupado un lugar relevante en la vida pública.
Las fuerzas armadas que existían en Guatemala en los primeros años de la República eran herederas de las estructuras militares de la Colonia. Sin embargo, los historiadores no coinciden plenamente sobre el origen. Óscar Peláez Almengor (QEPD) en su ensayo Antonio García Pérez y la tradiciónmilitarhispanaenGuatemala, recogió dos posturas presentes en la historiografía nacional.
Mientras Manuel Rubio Sánchez ubica los orígenes del Ejército

en las expediciones de conquista del siglo XVI. Ernesto Chinchilla Aguilar sostuvo que en el Reino de Guatemala no existió un ejército regular, sino cuerpos de milicias para responder a amenazas.
Según Aarón Arguedas Zamora, en Historiografía sobre los enfrentamientos militares centroamericanos, 1808 a 1824, las ordenanzas emitidas por la Corona española a finales del siglo XVIII influyeron en su organización, incluso después de la independencia de 1821. La región transitó
entonces de un sistema colonial a una etapa marcada por guerras y disputas entre los nuevos Estados centroamericanos.
Ejército de antes
En ese contexto surgió Rafael Carrera, quien encabezó un movimiento que terminó por consolidar el proyecto conservador. El historiador estadounidense Ralph Woodward, en Lapolíticacentroamericana de un caudillo conservador, Rafael Carrera, 1840-1865, señaló que la desintegración de la
Federación Centroamericana fue consecuencia de amplias tensiones políticas y regionales, por lo que no puede atribuirse a un solo líder. En el prolongado período conservador, las milicias se desarrollaron alrededor de liderazgos personales. El coronel retirado Jorge Ortega Gaytán afirmó que las organizaciones militares de la época respondían a los caudillos que encabezaban distintos proyectos políticos; entre ellos, Carrera, en Guatemala, y Francisco Morazán, en el ámbito federal.
Está línea de tiempo reúne algunos de los principales gobiernos militares que marcaron la historia política de Guatemala, más que una simple lista de presidentes con formación castrense, el recorrido busca destacar períodos en los que el Ejército tuvo un peso decisivo en la conducción del Estado, ya fuera como sostén del orden conservador, impulsor de la Reforma Liberal o actor central durante los regímenes autoritarios del siglo XX. Bajo ese criterio, no se incluye a Jacobo Árbenz, quien, aunque era militar de carrera, formó parte del ciclo de la Revolución de 1944 y llegó a la presidencia por la vía electoral.
Manuel Lisandro Barillas (1885-1892) Continuó el proyecto Liberal y la consolidación del Estado.

José María Reina Barrios (1892-1898) Promovió modernización, obras públicas e infraestructura.

Jorge Ubico (1931-1944)
Estableció un régimen autoritario con fuerte control militar y policial.

Intentó
Guatemala, viernes 26 de junio de 2026

La evolución de Ejército nacional enfrentó guerras regionales, reformas y conflictos internos hasta llegar a su etapa de modernización institucional.
Precisó que con Carrera se fortaleció la organización militar republicana mediante la consolidación de la infantería, la caballería y la artillería, además de impulsar el Castillo de San José.
Paláez citó que la separación definitiva de Centroamérica de México y la posterior crisis de la federación dieron paso a décadas de conflictos entre liberales y conservadores, un período en el que los ejércitos de leva y las alianzas entre caudillos fueron de los principales sostenes del poder político. Buena parte de las estructuras conservaron la influencia de las antiguas ordenanzas españolas, realidad que cambiaría con la llegada de las reformas liberales.
Ejército moderno
La Reforma Liberal de 1871 marcó el inicio de una nueva etapa. En FragilidaddelaPaz, Ortega explicó que el movimiento encabezado por Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios representó una ruptura con el orden conservador y abrió un proceso de modernización que alcanzó a instituciones del país.
En criterio del autor, la campaña militar iniciada en marzo de 1871 permitió derrotar al gobierno del
mariscal Vicente Cerna. Uno de los momentos decisivos fue la firma del Acta de Patzicía, mediante la cual se desconoció a las autoridades vigentes y se nombró a García Granados presidente provisional. La posterior entrada de las fuerzas liberales a la capital consolidó el triunfo del nuevo proyecto. Los cambios impulsados por los gobiernos liberales también transformaron al Ejército. Peláez escribió que, a partir de 1871, la institución adquirió un carácter permanente y avanzó hacia la profesionalización de su cuerpo de oficiales, lo que también dio lugar a fijar el 30 de junio como fecha que ahora permite celebrar el 155 Aniversario de la gesta revolucionaria y Día del Ejército. Además, fue creada la Escuela Politécnica en 1873, mediante el Decreto 86, a cargo de una misión militar española encabezada por Bernardo Garrido.
La influencia hispana continuó en la formación de las primeras generacio -
nes de oficiales y también se reflejó en el Código Militar de 1878, que reguló la organización de la institución y de la justicia castrense. Aunque las condiciones de la tropa seguían siendo limitadas, la carrera comenzó a convertirse en una de las pocas vías de ascenso social para sectores que no podían acceder a posiciones de prestigio por otros medios. Peláez aseguró que el Ejército asumió nuevas responsabilidades en el proceso de modernización del Estado. Además de sus funciones de defensa, la institución participó en educación, obras
públicas y otros servicios que acompañaron la transformación liberal.
El fortalecimiento del Estado coincidió con la expansión del cultivo del café, que se convirtió en la principal fuente de riqueza del país. El historiador Gustavo Cazali Ávila, en su estudio sobre la Reforma Liberalyeltrabajoagrícola, explicó que los ingresos generados por la caficultura permitieron financiar buena parte de las políticas gubernamentales, aunque en distintos momentos también se establecieron impuestos para cubrir gastos extraordinarios, entre ellos los relacionados con la movilización y el sostenimiento del Ejército.
La profesionalización de la milicia y el desarrollo del nuevo modelo económico avanzaron de manera paralela. Con el paso de las décadas, aquella institución surgida de la Reforma Liberal incrementó su presencia en la vida pública y terminaría convirtiéndose en uno de los actores determinates del siglo XX.
Influencia política
En las primeras décadas del siglo pasado, los militares mantuvieron la importancia adquirida tras la llegada del liberalismo y continuaron siendo principal soporte del Estado. Aunque no todos los gobernantes provenían de esas filas, la institución conservó estrecha relación con el poder político.
Jennifer Schirmer, en Intimidades

Óscar Humberto
Mejía Víctores (1983-1986)
Dirigió la transición hacia el retorno al orden democrático.

Efraín Ríos Montt (1982-1983)
marcó el inicio de una nueva era para Guatemala.
Carlos Castillo Armas (1954-1957)
Encabezó la contrarrevolución y revirtió algunas reformas de Jacobo Árbenz.


Miguel Ydígoras Fuentes (1958-1963)
Gobernó en medio de crisis política y creciente descontento militar.

Enrique Peralta Azurdia (1963-1966)
Reforzó la militarización del Estado tras un golpe de Estado.

Carlos Arana Osorio (1970-1974)
Endureció la contrainsurgencia y la represión estatal.
Aplicó la política de tierra arrasada en la fase más cruenta del conflicto.

Intensificó la represión y la violencia durante la guerra.

Kjell Eugenio Laugerud García (1974-1978)
Gobernó durante el conflicto armado y la reconstrucción tras el terremoto de 1976. Fernando Romeo Lucas García (1978-1982)

Guatemala, viernes 26 de junio de 2026

yecto político de los militares en Guatemala, apuntó que el general Jorge Ubico (1931- 1944), representó el último modelo de liderazgo personalista.
La Revolución de Octubre de 1944 marcó un cambio en la relación entre las fuerzas armadas y la sociedad guatemalteca. Según Schirmer el movimiento que puso fin al gobierno de Federico Ponce Vaides reunió temporalmente a diversos sectores civiles y a oficiales del Ejército, permitiendo mayor participación en asuntos públicos.
Ortega añadió que tras la Revolución, la institución se denominó Ejército de la Revolución y experimentó cambios que incluyeron modificaciones en uniformes y organización militar. El coronel retirado refirió que en esos años aumentó la participación de la institución en la vida política. Schirmer sostiene que, de manera paradójica, los llamados Diez Años de Primavera fortalecieron la autonomía del Ejército. La Constitución de 1945 creó el Consejo Superior de la Defensa Nacional y otorgó nuevas atribuciones en el Estado. En los gobiernos de Juan José Arévalo y Jacobo Árbenz, varios oficiales ocuparon cargos en la administración públi ca y participaron en el Congreso.
Árbenz, egresado de la Escuela Politécnica, también representó la lle -
gada a la Presidencia de una nueva generación formada en el proceso de profesionalización iniciado con la Reforma Liberal.
Los cambios impulsados alcanzaron la estructura interna de la institución. El general retirado Ismael Cifuentes, en su blog Perspectiva militar publicó que entre 1945 y 1947 se reorganizó la distribución territorial mediante la creación de siete zonas militares, se estableció el Cuartel General del Ejército, se organizó el Batallón de Ingenieros y se fortaleció la Fuerza Aérea por medio de nuevas escuelas. El Ejército participó en proyectos vinculados con las comunicaciones, infraestructura y actividades agrícolas.
Las reformas impulsadas en aquellos años consolidaron la profesionalización de oficiales y fortalecieron la imagen del Ejército como una institución vinculada al proyecto nacional. Al mismo tiempo, las transformaciones políticas y sociales favorecieron la aparición de nuevas corrientes de pensamiento dentro de las generaciones más jóvenes. Sin embargo, Las diferencias entre distintos sectores militares comenzaron a manifestarse con mayor claridad tras la muerte del coronel Francisco Arana en 1949, uno los lideres de la revolución
de octubre cuya causa de muerte sigue siendo debate historico y las tensiones surgidas alrededor de su sucesión reflejaron un escenario cada vez más polarizado. Asimismo, Ortega sostuvo que la renuncia de Árbenz y el triunfo del movimiento encabezado por Carlos Castillo Armas fracturaron la unidad del Ejército. Schirmer añade que, después de ese episodio, la institución adoptó una orientación influida por el contexto de la Guerra Fría y por la relación con Estados Unidos.
En la segunda mitad del siglo XX, el cuerpo castrense incrementó su presencia y se consolidó como uno de los actores de poder. Su participación trascendió las funciones militares y alcanzó distintos ámbitos, una influencia que tendría un papel decisivo en años posteriores y en la guerra interna.
Proceso de adaptación
“El ejército implica organización jerárquica permanente, disciplina y entrenamiento. Eso es precisamente lo que logra
Rafael Carrera”.
Coronel Jorge Antonio Ortega Gaytán
La firma de los Acuerdos de Paz en 1996 marcó el inicio de una nueva etapa para el Estado y sus fuerzas armadas. De acuerdo con la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH), el fin formal de la guerra entre el Ejército y guerrilla abrió un proceso de transformación para redefinir las funciones del Estado en un marco democrático en construcción.
En este contexto, se inició un proceso de adaptación a su misión en tiempos de
paz. Ismael Cifuentes, explicó que se impulsaron planes de y reorganización que incluyeron la creación de unidades orientadas al desarrollo y apoyo a la población civil. Este cambio implicó una transición desde una lógica de conflicto hacia una mayor cooperación con otras instituciones del Estado.
En 1998 las fuerzas armadas recibieron la orden de apoyar a la Policía Nacional Civil en tareas de seguridad, función que fue oficializada con el Decreto 40-2000.
Schirmer apuntó que aunque los Acuerdos de Paz redujeron la participación en la política, esa influencia no desapareció; encontró nuevas formas de expresarse.
Ortega consideró que la evolución del Ejército debe entenderse como un proceso continuo de adaptación más que como una ruptura y que la profesionalización impulsada a partir de la Reforma Liberal, en particular con la fundación de la Escuela Politécnica en 1873, marcó un punto de inflexión en el desarrollo de la institución militar moderna.
A su juicio, los cambios posteriores a la firma de la paz incluyeron modificaciones en la formación militar, incorporación de contenidos sobre derechos humanos, la apertura de la carrera militar a las mujeres y participación en operaciones de mantenimiento de paz.
Construcción del Estado
Las desigualdades, la debilidad institucional y diversas tensiones sociales siguen presentes, que obligan al Estado a replantear sus mecanismos de gobernabilidad y seguridad.
Pocas instituciones han acompañado tantos momentos decisivos de la historia como el Ejército. Desde las guerras que siguieron a la independencia hasta cambios impulsados tras los Acuerdos de Paz de 1996, su evolución ha estado vinculada con la construcción del Estado y las transformaciones del país.

Comprender su historia permite observar cómo han cambiado las relaciones entre el poder y la seguridad y la sociedad a lo largo de casi dos siglos.
Guatemala, viernes 26 de junio de 2026

Ilustración: Sergio Espada
Más información disponible en este QR Nació en la capital de Guatemala. Tras cursar la secundaria, ingresó el 8 de enero de 1882 a la Escuela Politécnica siendo el cadete 280, donde sobresalió y en poco tiempo ascendió al grado de cabo por sus atributos personales. Después fue sargento segundo y luego, primero; dicha distinción en esa época rara vez era concedida por la academia militar. Fue enviado al Batallón Jalapa, para unirse al frente de batalla en la guerra por la uni�icación forzada de Centroamérica en el siglo XIX. La muerte en combate de la mayor parte de o�iciales llevó a Justo Ru�ino Barrios a dirigirse hasta donde estaban los Jalapas, y allí admiró y reconoció el arrojo y la valentía del cadete Hall Ramírez. Lo ascendió a teniente coronel en el propio campo de batalla. Falleció durante el combate el 2 de abril de 1885, en Chalchuapa, El Salvador.
La coronela redefine con convicción el rol de la mujer en las fuerzas armadas nacionales
Texto: Narcy Vásquez y Hedy Quino
Foto: Jesús Alfonso
Su infancia transcurrió en un ambiente de tradición militar y disciplina. Para Hilda Obeyda González Klusmann (1970), hija y hermana de miembros del Ejército Nacional, los uniformes no eran destino elegido, sino heredado. Al cumplir la mayoría de edad y se topó con un muro: la Escuela Politécnica de Guatemala aún no aceptaba a las mujeres. Lejos de desistir, cruzó fronteras. Gracias a una beca por rendimiento, ingresó a la Escuela Militar de Enfermería en México, de donde egresó en 1994 como subteniente, lista para reclamar su espacio en el cuerpo armado guatemalteco.
Esa determinación cimentó una carrera impecable, especializada en la diplomacia de cascos azules y ayuda humanitaria. Tras participar en cinco misiones de paz de la ONU, incluida su labor como observadora en la República Democrática del Congo, su nombre quedó inscrito en la historia desde 2024. Bajo la administración del presidente Bernardo Arévalo, se convirtió en la primera mujer en asumir la comandancia de una unidad militar en Guatemala, a cargo del Comando Regional de Entrenamiento de Operaciones de Mantenimiento de Paz (Creompaz) en Cobán, Alta Verapaz.
Hoy, ostenta el rango de coronela de sanidad militar DEM (Diplomado en Estado Mayor) y lidera la Brigada Humanitaria y de Rescate (BHR). “Es un honor este espacio que nos brinda Diario de Centro América”, afirmó.
“Considero que el papel de la mujer es fundamental en todos los ámbitos. Estamos rompiendo paradigmas al ocupar espacios en las fuerzas de aire mar y tierra que antes estaban solamente para los caballeros”.
Para González, la apertura en las áreas académica y operativa repre senta una ventana para el desarrollo profesional femenino a través de becas y despliegues internacionales. Al asu mir la comandancia, comprendió que su rol trascendía el plano militar: “Es una responsabilidad grande y, sobre todo, ser referente para futuras gene raciones. Exige hacer un buen papel, pero en especial tener conocimiento y empoderamiento”, aseveró.
Aunque el paso de Creompaz a la BHR impli có conocer el complejo sistema de comando de incidentes, evacuacio nes e incendios, la tran sición fue guiada por la empatía. “El ámbito de unidades de resca te no lo conocía. Sin embargo, es mucho más fácil cuando el amor a la población y la entrega de la gente es contagioso”, confesó.
Sensibilidad
La coronela defiende con convicción la equidad en las misiones, donde la presencia femenina transforma el entorno. “No es lo mismo que vaya solo un grupo de caballeros a que vaya personal femenino; las locales se sienten identifi cadas”, afirmó.
“Es una oportunidad de demostrar que tenemos la capacidad, conocimien to y que cumplimos con todos los requisitos”.
Hilda Obeyda González Klusmann nació en 1970 en Guatemala. Se graduó de la licenciatura en Enfermería en la Escuela Militar de México en 1994. Cuenta con una especialidad técnica como terapeuta respiratoria y maestría en recursos y tecnología. Tiene 29 años de servicio activo y ha participado en despliegues de paz de Naciones Unidas en la Repúbica Democrática del Congo, Eritrea-Etiopía, Sudán y Sudán del Sur.


Guatemala, viernes 26 de junio de 2026



Texto: Pablo Cahuec
Fotos: Mindef
Desde la década de 1990, el Ejército Nacional desarrolla una trayectoria sostenida en operaciones internacionales de mantenimiento de paz bajo mandato de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con presencia en conflictos de África, América Latina y Medio Oriente.
Según el director de las Operaciones de Paz del Estado Mayor, coronel Elmer Aceituno, son unidades entrenadas a solicitud de la ONU, llamados tropas de misiones de paz, que actúan como Cascos Azules o Fuerza Multinacional (Policía Militar), que a la fecha suman 6 mil 365 unidades.
Primeros pasos
Aceituno explicó que entre 1994 y 1995 Guatemala envió los primeros tres contingentes a Haití, en la Misión de la Organizacion de Naciones Unidas.
Guatemala y la ONU firmaron en 2003 un Memorando de Enten-

Desde la década de 1990, Guatemala es parte de los esfuerzos multinacionales de la ONU de trabajar por la paz.
Desde 1994, el Ejército ha desplegado contingentes militares
en misiones de las Naciones Unidas en cuatro continentes
dimiento, y al año siguiente se autorizó el despliegue de contingentes de Policía Militar en Haití, en particular para las funciones de control de tráfico, seguridad de instalaciones del Estado e internacionales, así como apoyo en investigaciones.
Kaibiles al Congo
En 2005 se desplegaron fuerzas especiales en la República Democrática del Congo, en el marco de la misión internacional. A la fecha suman 20 contingentes, con tareas de reconocimiento aéreo y terrestre, patrullaje de largo alcance, planificación operacional y rescate de personal de Naciones Unidas.
Esa misión tiene una página significativa en la historia militar, ya que el 23 de enero de 2006, ocho kaibiles perdieron la vida en combate; ellos “nos dejaron un legado de sacrificio”, conmemoró Aceituno.
También se han desplegado oficiales individuales como observadores militares, oficiales de estado mayor y oficiales de enlace en diversas misiones a Costa de Marfil, Sudán del Sur, Darfur, Líbano, Malí, República Centroafricana y Colombia, entre otros países, en funciones de monitoreo de derechos humanos, negociación de cese de hostilidades y planificación de operaciones.
Centro de formación
Un pilar fundamental de esta participación es el Comando Regional de Entrenamiento de Operaciones de Mantenimiento de Paz, con sede en Cobán, Alta Verapaz, fundado en 2003. Ahí se capacitan militares guatemaltecos y de Centroamérica bajo estándares internacio -
nales, con formación en áreas operacionales, jurídicas y de coordinación civil-militar, con el respaldo de Canadá y apoyo del programa estadounidense Global Peace Operations Initiative. El centro se distingue por su certificación. En el mundo solo cuatro escuelas están reconocidas por la ONU: Guatemala, Uruguay, India y Pakistán, precisó
Reconocimiento
En estas décadas de participación, el país ha construido un reconocimiento. “El soldado es más compenetrado”, afirmó el coronel, y lo ilustró con un rasgo que las misiones internacionales saben valorar, la disposición de cumplir órdenes sin importar las condiciones. “Cuando nos dan una orden, la cumplimos. No preguntamos si hay horarios”, señaló. Esa cultura de disciplina y entrega ha posicionado la confianza en Guatemala.


Texto: Pablo Cahuec
Fotos: Manuel Del Cid
l Museo de Servicio de Historia Militar preserva y difunde el legado histórico de las fuerzas armadas del país. Abrió en 1987 y en 1999 concluyó un proceso de restructuración que lo integró al Departamento de Información y Divulgación del Ejército, donde opera la sección de Historia Militar. Sus colecciones permanentes incluyen uniformes históricos, armamento y objetos que pertenecieron a personajes ilustres, entre otros. La biblioteca resguarda documentación sobre las batallas libradas por el Ejército nacional, mientras que su videoteca ofrece una perspectiva detallada del entrenamiento castrense, las prácticas de la fuerza aérea y las transformaciones institu cionales a lo largo de la historia mili tar guatemalteca. Abre de lunes a sábado, de 9:00 a 16:00 horas.


Exposición que ilustra parte de la época liberal del Ejército. Resalta el retrato del mariscal Serapio Cruz y fusiles del siglo XIX.

Sables y espuelas que le pertenecieron al mariscal José


El museo de la institución resguarda la historia militar divida en etapas.


En los pasillos del recinto se exhiben diversas armas utilizadas a los largo de más de 129 años.

Cuando pensamos en el Ejército, lo primero que suele venir a la mente son los uniformes, los desfiles o las grandes marchas. Sin embargo, detrás de la fachada externa existe un entramado invisible de valores que no solo sostiene a las fuerzas armadas, sino que ofrece una lección profunda para toda la sociedad civil. Hablamos de la disciplina, el patriotismo y el respeto a las jerarquías; pilares que, lejos de ser simples reglas rígidas, son el verdadero motor de la cohesión humana.
El reconocido psicólogo militar israelí Reuven Gal dedicó gran parte de su carrera a estudiar qué hace que un grupo de personas permanezca unido frente a las peores crisis. Sus hallazgos invitan a ver los valores militares bajo una luz nueva y más humana.
La disciplina
Uno de esos valores es la disciplina. En el día a día, se tiende a confundirla con la obediencia ciega. Sin embargo, desde el enfoque de Gal, esta es en realidad una herramienta de protección y predictibilidad. En momentos de incertidumbre o emergencia, como los desastres naturales que el país enfrenta cíclicamente, la disciplina permite que una orden se traduzca en ayuda inmediata. No se obedece por temor, sino por la certeza de que la indicación salva vidas. La disciplina colectiva transforma el caos en una sinfonía de esfuerzo coordinado.
Otro valor es el respeto a las jerarquías, el cual no debe entenderse como una muestra de sumisión, sino como un pacto de confianza mutua. Reuven Gal explicó que los lazos verticales (la relación entre un líder y subordinado) funcionan cuando existe un liderazgo legítimo y ejemplar.
El respeto a la cadena de mando garantiza que las decisiones críticas se tomen con la cabeza fría, se delega la responsabilidad en quienes tienen la visión macro de la situación. En una institución armada, respetar al superior es confiar en su experiencia, un principio de orden que bien podría aplicarse en nuestras familias, escuelas y entidades públicas para recuperar la institucionalidad.
El valor de la patria actúa como el pegamento emocional de todo este sistema. Gal acuñó conceptos clave sobre cómo el apego a una causa compartida y el amor a la tierra son los mayores predictores de la moral y el heroísmo. El patriotismo no es un concepto abstracto de los libros de historia; es el sentido de pertenencia. Es el motor que impulsa a un soldado a pasar noches en vela cuidando una frontera, o a un ciudadano a trabajar con honestidad por el futuro de sus hijos. Es saber que formamos parte de algo mucho más grande que nosotros mismos.
La psicología de las fuerzas armadas enseña que ninguna sociedad puede prosperar en la anarquía o el individualismo. La disciplina ordena, el respeto a la jerarquía organiza y la patria da el sentido de unidad. En tiempos donde el tejido social a veces parece debilitarse, volver la mirada a estos valores fundamentales no es mirar al pasado, sino asegurar el camino hacia un futuro más sólido, integrado y seguro.
Al final, la psicología militar de Gal nos recuerda una verdad eterna: el heroísmo y la entrega no nacen del temor a la autoridad, sino del sentido de pertenencia a una patria que vale la pena proteger y de la disciplina compartida para sacarla adelante.






