


22 de mayo de 2026

Págs. 8-11
Darma Morales afianza su registro de voz para la escena
Biografía
Pág. 6
Huella chapina
Pág. 7 Guatemala fluye en sus cantos











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22 de mayo de 2026

Págs. 8-11
Darma Morales afianza su registro de voz para la escena
Biografía
Pág. 6
Huella chapina
Pág. 7 Guatemala fluye en sus cantos











El reportaje central de la edición 609 de la Revista Viernes presenta el muralismo urbano en Guatemala, el cual pasó de ser una actividad prohibitiva durante épocas de protesta y crítica al sistema en Guatemala, a convertirse en un baluarte de memoria colectiva, sanación y expresión participativa. Desde los primeros murales de los años setenta en la Plaza Rogelia Cruz, en la Universidad de San Carlos, hasta la actual recuperación en muros y plazas de comunidades, entre ellas, San Juan Comalapa, Chimaltenango, donde el aerosol ha transformado el sentido de identidad.
Destaca la figura de Hugo Mejía Dopezilla, quien plasma sobre el entorno integrando tecnología; Por Amor al Arte, de Ángel Salamá, que promueve valores éticos; Rudy Ortiz combina el acrílico con el espray para rescatar espacios; Renata Faggioly, con su enfoque de género, muestra mujeres seguras, y Seimer Guerra, clave en el grafiti para la proyección. Además, se invita al lector a conocer la literatura que en el país se produce, en particular la Tipografía Nacional, que en esta ocasión presenta el poemario de María del Rosario Radford, Apenasmideseo. También,una obra
Director General: Edin Hernández
difundida por la Editorial Cultura. Elmundoeranuestro, ambos títulos, los encuentra en la Guíadelibros Presentamos en la Entrevista una conversación con la artista peruana Karín Elmore, quien es directora del Festival Internacional de Danza interdisciplinaria y en 2009 ganó el premio Claus para impulsar el proyecto Tu cuerpo.
En la sección Biografía se publica la trayectoria de la actriz y docente Darma Morales, quien despojada del cliché teatral, trabaja por perfeccionar su formación, en un oficio construido durante 22 años en escenarios y salones de clases.
En la Huella chapina, una sección dedicada a quienes partieron al exterior en busca de formación profesional: una de ellas es Dominique Hunziker, artista que a los 19 años decidió estudiar en Suiza tras vivir su formación en el conservatorio nacional, decidió que su futuro sería mejor si se formaba fuera.
El Personaje, un retrato a lápiz y colores, se dedica a Ana María Iriarte (1949–2007), cuya trayectoria de cuatro décadas, en las que participó en más de 120 puestas en escena, dirigió 10 montajes escénicos y formó parte del grupo El Gadem y del Teatro Nacional de Bellas Artes.
Subdirector técnico: Miguel González Moraga
Coordinación de Información: Mario Ramos
Editor: Hugo Sergio Del Águila
Redactores: Narcy Vásquez, Isa Enríquez y Pablo Cahuec
Diseño Gráfico: Juan Rene Chicoj
Diseño Portada: Tania López
Diagramación: Sulhema Pacheco y Diana Guerra
Corrección: Pedro Meda, Mynor Reyes, Servando Pineda y Amado Monzón
Digitalización: Freddy Pérez
El Conservatorio Nacional de Música Germán Alcántara invita al público al concierto final que presentará las obras Serenata melancólica y Serenataparacuerdas, de Piotr Ilich Chaikovski, en el auditorio de esta institución a las 19:00 horas con ingreso libre.
El Club de lectura Libros negros presentará una sesión dedicada al análisis del relato La máquina, del autor Jack Elkyon. La actividad, conducida por Gabriel Mogollón, tendrá lugar en el espacio cultural La Teca (12 calle 6-25 “B”, zona 1) a partir de las 16:30 horas.
El Ballet Moderno y Folklórico Nacional de Guatemala sube el telón de su temporada infantil con la puesta en escena Las aventuras de Pinocho. Las funciones dominicales serán a las 11:00 horas en el Teatro de Cámara Hugo Carrillo del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias. La entrada tienen un costo de Q50 y se puede adquirir en la taquilla el día de la función.
La artista Anilú Morales expone Danzando en lo imperfecto, en El Claustro del Musac, zona 1, entrada gratuita. Con una propuesta plástica resuelta en acuarela y tinta, explora temáticas vitales como la maternidad contemporánea, la salud mental y la fisonomía femenina. La muestra podrá visitarse hasta el 2 de junio de 2026, de 10:00 a 15:00 horas.
El Ballet Nacional de Guatemala Christa Mertins, junto al Cuarteto Primavera y el Quinteto Xocomil, ofrecen una presentación como parte del FestivaldeMúsicayDanzacon un programa de solos, duetos y cuartetos. La presentación será a las 19:00 horas en el Teatro de Cámara Hugo Carrillo, del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias. La entrada es gratuita y podrá obtenerse mediante descarga a través de las redes sociales institucionales.
La Casa de Bellas Artes de Coatepeque será el escenario del conversatorio dedicado a Alaíde Foppa. El encuentro contará con la participación especial de su hijo, Julio Solórzano Foppa, quien dará lectura a fragmentos de la obra Viento de primavera La cita es a las 18:00 horas, admisión gratuita.
En el Centro Cultural de España se estrenará el documental híbrido Los caminos de actoras, a las 18:00 horas, que ofrece al público una propuesta cinematográfica que combina distintos lenguajes y miradas en torno a la experiencia actoral.

penas mi deseo, de María del Rosario Radford, mejor conocida como María del Mar y publicado por la Tipografía Nacional, propone series de poesías y reflexiones sobre las fuerzas capaces de transformar la vida humana. A partir de una mirada íntima y espiritual, la autora destaca por su expresión profunda del alma y la búsqueda de refugio frente al silencio, el dolor y el paso del tiempo.
Se invita al lector a acercarse a esta poesía como un compañero esencial, capaz de abrir caminos hacia nuevos mundos y
Escrito por Sadrac Chinchilla y publicado por Editorial Cultura, El mundo era nuestro es un libro reúne una serie de relatos atravesados por la decepción, la impotencia y la búsqueda de pertenencia en un entorno que parece negarles un lugar a sus protagonistas. Inspirado en la célebre escena de la película La Haine (1995), de Mathieu Kassovitz, el texto retrata a hombres y mujeres que, entre la derrota y la esperanza, intentan reconstruir su identidad frente a un mundo marcado por la exclusión y la incertidumbre.
Chinchilla convierte estas experiencias de frustración y desarraigo en una forma de resistencia colectiva. Cada historia se transforma en un espacio donde la memoria, la dignidad y la redención dialogan con las heridas sociales y emocionales de sus personajes.
Propone una mirada crítica sobre la naturaleza humana, sus incongruencias, debilidades y, al mismo tiempo, los bellos deseos que pueden nacer de ella.

despertar la reflexión que recorre diversos tópicos, como el primer poema creado por ella a los 7 años; dedicados a su madre y el ambiente familiar; al amor que va y vuelve o nunca regresa; a la naturaleza y el campo, así como muchos otros más.
Con un tono sensible y contemplativo, María del Mar discurre en sus palabras en las que plasma su realidad, sus anhelos y sueños, convirtiéndolas en encuentro interior y recordando que las frases tienen la capacidad de permanecer y trascender incluso frente al olvido y paso de los años.
• Pablo Cahuec


La casa de los espíritus, de Isabel Allende, retrata la historia de la familia Trueba a lo largo de varias generaciones, en medio de los profundos cambios sociales y políticos que marcaron América Latina durante el siglo XX. La novela, una lectura que nunca pierde vigencia, sigue el ascenso y decadencia de Esteban Trueba, un poderoso y autoritario terrateniente cuya ambición y rigidez terminan afectando el destino de quienes lo rodean. A través de intensas relaciones familiares, amores, conflictos y pérdidas, la obra explora las tensiones entre el poder y la transformación social. Con una narrativa que combina lo cotidiano con elementos maravillosos, se construye un universo donde conviven la pasión, la espiritualidad, la violencia política y la esperanza. Considerada una de las novelas más importantes de la literatura latinoamericana contemporánea, la obra exhibe un retrato profundo de las heridas históricas y emocionales de toda una época. • Sophos
Premio Alfaguara de Novela, 2022, El tercer paraíso, de Cristian Alarcón es una obra que entrelaza memoria familiar, naturaleza y búsqueda interior. Ambientada entre distintos paisajes del sur de Chile y Argentina, la obra sigue a un protagonista que reconstruye la historia de sus antepasados, como su madre y abuela, mientras cultiva un jardín que se convierte en refugio, obsesión y símbolo de un paraíso personal frente a las heridas del mundo.
Con una estructura dual y una prosa luminosa, Alarcón explora cómo los pequeños actos cotidianos pueden ofrecer esperanza ante las tragedias colectivas.
Las flores, los ciclos de la tierra y la contemplación de la belleza se transforman en una forma de resistencia.
La novela plantea que, incluso en tiempos marcados por la incertidumbre y el dolor, lo sencillo y lo frágil pueden convertirse en aquello que salva y devuelve sentido a la existencia de los seres humanos.







Textos: Isa Enríquez
En pleno mayo, cuando la fiebre por Star Wars vuelve a apoderarse de las redes sociales y salas de cine, The Mandalorian and Grogu llega como una de las apuestas más comentadas de la saga en años. Aunque las opiniones están divididas, algo queda claro desde las primeras funciones: La película sabe exactamente cómo despertar la nostalgia de los fans. La nueva aventura, dirigida por
La sazón caótica de Carmy nunca deja de sorprender, y ahora TheBear decidió servir un platillo inesperado para sus seguidores. Sin anunciarlo con anticipación, Disney+ lanzó Gary, especial que funciona como mirada al pasado y que aporta nuevas piezas para comprender mejor la historia de varios personajes. El episodio se enfoca en Richie y Mikey durante un viaje laboral a Indiana, mucho antes de los acontecimientos que marcaron el inicio de la serie. Esa pausa lejos del ritmo frenético


Jon Favreau recupera el tono ligero y aventurero que hizo popular a la serie original. La dinámica entre Din Djarin y Grogu continúa siendo el corazón de la historia, y buena parte del encanto recae en la presencia de Pedro Pascal, quien logra mantener el carisma del personaje incluso detrás de la armadura.
Además, la banda sonora de Ludwig Göransson aporta ese aire épico que muchos asocian inmediatamente con el universo galáctico.
Uno de los aspectos más entretenidos es que la película parece menos preocupada por conectar cada detalle con décadas de historia y más enfocada en ofrecer una experiencia dinámica y divertida. Eso permite que las escenas de acción tengan mejor ritmo y que el relato avance con mayor soltura. La cinta está disponible en salas de cine. Aun así, no todo funciona igual de bien. La trama puede sentirse demasiado predecible para quienes esperan una historia más arriesgada y algunos per-
sonajes secundarios quedan desaprovechados. El caso de Rotta the Hutt seguramente originará debate entre los seguidores de la franquicia, ya que su aparición ha generado tanto curiosidad como rechazo.
Pese a esas debilidades, la película cumple como una experiencia para disfrutar en pantalla grande. Tal vez no marque una nueva etapa para Star Wars, pero sí ofrece aventura, nostalgia y momentos capaces de conectar con quienes crecieron soñando con esa galaxia muy muy lejana.

de la cocina permite que la relación entre ambos personajes tenga más profundidad y emoción.
Entre los detalles más curiosos está que el especial no aparece directamente junto al resto de episodios de la serie, casi como si fuera regalo oculto para quienes siguen de cerca el universo de The Bear
Gary mantiene el tono humano y emocional que hizo tan querida a la producción, mientras deja abierta la posibilidad de explorar aún más el pasado de sus personajes antes del esperado cierre de la historia.







Si alguien propusiera hacer una película donde un grupo de ovejas debe resolver un asesinato, probablemente sonaría como idea imposible de vender.
Lo curioso es que alguien sí apostó por ella y decidió producirla, y lo más inesperado es que The Sheep Detectives terminó siendo de las sorpresas más encantadoras del año.
La película mezcla misterio, humor y ternura
mientras el rebaño intenta descubrir quién mató a su pastor.
Más allá de lo absurda que pueda parecer la premisa, la historia logra tocar temas como la pérdida, la amistad y la solidaridad sin dejar su tono divertido.
Además, la voces de Hugh Jackman, Emma Thompson y Bella Ramsey terminan de darle personalidad a esta extraña pero atractiva aventura familiar.










Texto: Narcy Vásquez
Fotos: Mario León
La voz puede ser memoria, refugio, protesta o caricia. Puede sostener un escenario vacío, dar vida a personajes imposibles o conmover a un auditorio entero con apenas una palabra. Para Dharma Morales, su registro vocal también ha sido un oficio construido durante 22 años entre escenarios, cabinas de grabación, salones de clases y ensayos interminables.
Entre micrófonos e instrumentos de la radio acompañó a su padre, el locutor Luis Morales Orellana, quien sin proponérselo sembró en ella la disciplina y el amor por el arte sonoro. Hoy, la niña que grababa spots publicitarios es actriz y docente.
“Ser artista en Latinoamérica es un camino de resistencia”, afirmó, mientras repasa una trayectoria marcada por el
aprendizaje constante. Para ella, el teatro contemporáneo exige desaprender y volver a aprender una y otra vez: nuevas técnicas, nuevos lenguajes y un rastreo incansable de autenticidad estética en el complejo panorama del quehacer escénico.
Actriz y diseñadora
Su carrera comenzó formalmente en 2004, cuando comenzó a estudiar actuación en la Universidad Popular (UP). De manera paralela cursaba diseño gráfico, y su tesis universitaria se materializó en un compendio audiovisual sobre la historia del teatro en Guatemala, reflejo de una inquietud que con el tiempo definiría su trabajo: unir investigación, memoria y creación escénica.
Aunque nunca imaginó dedicarse a la docencia, el espacio de expresión la condujo también hacia las aulas. Ahora, imparte cursos de actua -

años en la escena respaldan su profesionalismo.
Ser actriz no signi ca ser buena maestra. He aprendido herramientas para enseñar”.
Dharma Morales Actriz y docente
ción, narración oral, ortofonía y técnica vocal tanto en la UP y en la Escuela Superior de Arte de la Universidad de San Carlos. Cuerpo, voz y libertad
Consideró que la formación artística requiere disciplina. Por ello su entrenamiento físico es constante —incluido boxeo— como parte de la preparación. “Nuestro trabajo involucra cuerpo, voz y mente; todo debe estar en movimiento”, explicó.
En su carrera, la versatilidad la ha llevado a transitar por el teatro clásico y experimental, doblaje, cine y locución. La inmersión en la pantalla grande, en producciones locales e internacionales le permite descifrar la sutil frontera que separa la proyección escénica del lenguaje frente a la cámara.
“Antes, nos decían que los artífices de las tablas éramos sobreactuados. Eso me llevó a estudiar actuación para el séptimo arte y adaptar mi trabajo a lenguajes más orgánicos”, comentó.
En el teatro político y experimental es donde expande su libertad creativa. Así lo demostró con su papel en Una jungla gris, propuesta de teatro físico y danza contemporánea dirigida por José Castro. El montaje representó un punto de inflexión y asumió el reto de cantar, bailar y explorar la corporalidad distante de los formatos que había transitado en el pasado.
Según Morales, el verdadero éxito no está en los premios ni en el reconocimiento público, sino en permanecer activa dentro del arte.
Centra su trabajo en el análisis de la voz y su relación con la corporalidad;


Guatemala, viernes 22 de mayo de 2026
Dominique Hunziker vive en Suiza, donde su afición musical le ha servido para consolidarse como cantautora
Texto: Pablo Cahuec
Fotos: Cortesía
Amás de 9 mil kilómetros de Guatemala, entre los inviernos de Berna y los escenarios europeos, Dominique Hunziker ha construido un hogar a través de la música. Su historia es la de una artista que dejó el país a los 19 años para estudiar en Suiza y ha convertido la experiencia migratoria en uno de los ejes emocionales de su obra.
Nacida en Guatemala en 1996, Hunziker creció en un entorno familiar donde la música estaba siempre presente, aunque nadie se dedicara de manera profesional. Desde niña mostró interés por el canto y la composición, buscó espacios de formación que la llevaron al Conservatorio Nacional de Música Germán Alcántara y, años después, a emprender el viaje hacia Europa.
“Mi papá nació en Suiza, entonces siempre estuvo en el horizonte la posibilidad de estudiar acá, y decidí tomar la oportunidad”, rela -
tó la artista, quien ahora reside en Berna. Ahí cursó una licenciatura en canto pop y una maestría en pedagogía de la misma carrera.
Lejos del hogar
Más allá de la formación académica, el traslado implicó también enfrentarse al desarraigo y a la reconstrucción de identidad lejos de Guatemala. “Si bien fue un proceso privilegiado de migración, sigue siendo un desarraigo”, explicó Hunziker sobre sus primeros años en Europa, etapa en la que comenzó a escribir muchas de las canciones que más adelante darían vida a su álbum Regresar La adaptación también llegó acompañada de contrastes culturales y cotidianos. “Aunque nunca me he acostumbrado al invierno y a esos días fríos de muy pocas horas, la parte que me encanta de Suiza es el verano con sus días cálidos y largos”, compartió. En medio de esa distancia, pequeños detalles se volvieron una
el

forma de mantener el vínculo con Guatemala. “Estoy feliz de haber encontrado un lugar donde puedo conseguir frijoles volteados, eso me hace la vida más sabrosa”, dijo
Destacó el papel que han tenido los amigos y la comunidad que encontró lejos de casa. “Por suerte, he hallado gente muy linda y cálida y he podido formar bonitas amistades”, expresó.
Carrera
Lanzado en 2024, Regresar fue compuesto durante siete años y producido de forma independiente junto con músicos amigos que conoció durante sus estudios. El proyecto gira alrededor de temas como la memoria, el hogar y la pertenencia.
“Empecé a componer canciones y, cuando volteé a ver todo lo que había escrito, observé un hilo conductor, el cómo construir un hogar después de salir del país en el que crecí”, explicó.
Actualmente, se presenta junto
toca

Uno de los conciertos más signi cativos para ella ocurrió en Berlín, Alemania frente a una audiencia mayoritariamente guatemalteca. “Fue muy conmovedor, porque por una noche hicimos nuestra casita chapina por allá”, recordó. Ahora, mientras prepara un nuevo proyecto musical más íntimo y experimental, Dominique Hunziker continúa llevando a Guatemala consigo en cada escenario. “Si pudiera ir todos los nes de semana a Guatemala a tocar, lo haría”, a rmó. Sus canciones, interpretadas principalmente en español, se han convertido en un puente emocional entre quienes viven lejos de casa y la memoria compartida de un país que sigue presente, incluso a la distancia.
a su banda Los Cuchumatanes, integrada por músicos latinoamericanos. Con ellos ha recorrido escenarios en Suiza, Francia y Alemania, donde gran parte de su público está conformado por comunidades migrantes que encuentran en sus canciones un vínculo emocional con sus países de origen.







El
muralismo urbano se consolida como un archivo histórico en varios lugares y un motor de cambio comunitario.
Narcy Vásquez
Fotos: Carlos Caljú y Manuel Del Cid.

Bajo el pulso rítmico del aerosol, una sinfonía visual comienza a orquestarse sobre el lienzo de concreto.



Un grupo de jóvenes dirige esta coreografía de aerosol, brochas y rodillos, que despiertan el color en las arterias de las ciudades que, durante décadas, fue condenada al mutismo del gris y la censura. En el aire flota una neblina de pigmento turquesa —un suspiro cromático que se resiste a caer— mientras, en lo alto de un andamio improvisado, un artista desafía al vértigo para obligar al ladrillo gastado a confesar sus historias. En las venas de Guatemala, el arte urbano ha dejado de ser un adorno para erigirse en una conquista simbólica del territorio. Lo que en los años más crudos del conflicto armado interno germinó como una consigna clandestina trazada a medianoche —y borrada por el ejército al amanecer— ha transmutado hoy en un baluarte contra el olvido. Del grafiti vertiginoso de los años setenta en la Plaza Rogelia Cruz, a la recuperación sistemática de la memoria en San Juan Comalapa, Chimaltenango, el aerosol ha cambiado su intención: ya no solo grita urgencia, ahora forja un sentido de pertenencia.
Este reportaje es un viaje por ese taller sin techo donde el clima dicta la pauta y el transeúnte se inviste de espectador inmediato, aquí no existen las galerías. Es un encuentro con los rostros detrás del pigmento: desde el fervor artístico persistente de Dopezilla y la maestría de Renata Faggioli hasta el activismo social de Seimer Guerra y la identidad fronteriza de Rudy Ortiz. El muralismo se manifiesta aquí en un linaje de titanes —de la herencia de Carlos Mérida a la luz de Rina Lazo— que hoy brota en festivales y callejones.

Guatemala, viernes 22 de mayo de 2026
Herencia del gigante
Para entender la plástica urbana del país hay que mirar hacia el norte y el pasado. El muralismo mexicano (encabezado por Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros), estableció que el arte no pertenecía a las galerías, sino a las masas, según el libro UNAM: 100 años de muralismo. Guatemala absorbió este lenguaje, pero lo adaptó a su propia mística.
Figuras de la talla de Carlos Mérida, cuya formación fue moldeada por este movimiento artístico y social mexicano, cimentaron las bases de esta expresión, al amalgamar la abstracción geométrica con el simbolismo maya. Esta raíz permitió que el mural en Guatemala naciera con el propósito de la construcción de identidad.
Rina Lazo, figura cimera de la plástica guatemalteca y heredera estética de Rivera, consolidó un legado en la pintura monumental latinoamericana. Su producción se distingue por la sensibilidad social y la reivindicación de la cosmogonía maya, ejecutadas con la técnica al fresco. Sus obras Tierra Fértil (1954), la combativa Venceremos (1959) y su testamento pictórico El inframundo de los
mayas (2019), por mencio nar algunos, atestiguan su virtuosismo y compromiso histórico.
Asimismo, los murales del Centro Cívico de la ciudad de Guatemala representan un acervo estético que fusiona modernidad y tradición. Creados entre 1950 y 1970 por artistas como Carlos Mérida, Dagoberto Vásquez, Guillermo Grajeda Mena y Roberto González Goyri, plasman la cosmovisión ancestral junto con símbolos de progreso. Estas obras públicas fueron concebidas para educar visualmente y fortalecer la identidad nacional.

Durante las décadas más sombrías de la guerra interna (19601996), el muro fue un territorio en disputa. En aquel entonces, las expresiones urbanas se refugiaban en la clandestinidad: eran consignas políticas trazadas al amparo de la medianoche que el ejército se apresuraba a borrar con el alba. El esténcil y el grafiti vertiginoso fueron las únicas armas de una juventud que desafió el silencio impuesto por la censura para gritar sobre el concreto.

Con la Firma de la Paz, en 1996, el espray evolucionó su intención. La denuncia urgente cedió espacio a la recuperación sistemática de la memoria. Un caso emblemático es el de San Juan Comalapa, donde las paredes se transformaron en libros abiertos que custodian el testimonio de las masacres y la resiliencia del pueblo kaqchikel.
La evolución estética del arte guatemalteco —que hoy refleja el alma de un pueblo en busca de justicia— ha sido documentada y respaldada por entidades como la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (Odhag) y Amnistía Internacional, organizaciones que reconocen en la expresión mural una herramienta vital para la sanación y el resguardo de la verdad histórica.
Bajo la tutela histórica de la Escuela Superior de Arte, el muralismo en la ciudad universitaria nació en la década de 1970, en la Plaza Rogelia Cruz.
En una época de feroz represión, en la cual la libertad de expresión se pagaba con el exilio o la vida, intelectuales como Arnoldo el Tecolote Ramírez Amaya, Luis de Lión y Mario Roberto Morales —respaldados por la AEU— desafiaron la censura con un plan audaz: “muralizar” la USAC.

Desde una estética pop y caricaturesca, los virtuosos plasmaron frases irreverentes que sacudieron a las autoridades y fascinaron a la opinión pública. “Decían que era vulgar, pero era un acto de creatividad pura, más artístico que la misma huelga”, recordaba Morales. Actualmente, el campus es un manuscrito visual donde conviven grafitis, esténciles y retratos que custodian la memoria de los mártires guatemaltecos.
El perfil del artista ha cambiado. En la actualidad conviven los colectivos de grafiteros que dominan el wildstylecon muralistas académicos que utilizan las técnicas de mosaico o el relieve. Esta efervescencia creativa es impulsada por, colectivos AF, Por Amor al




















Gra ti: se fundamenta en la caligrafía y el trazo; es la expresión del nombre, la letra o el texto como unidad estética principal. Es, en esencia, la identidad del autor que reclama su espacio en la urbe.
Arte, junto a destacados exponentes de Sumpango, Chimaltenango, o Sololá y de otros departamentos, quienes han proyectado la plástica guatemalteca en importantes festivales nacionales e internacionales.
Abrirse a la innovación



Arte urbano (Street Art): comprende representaciones en su mayoría gurativas que trascienden la letra. Abarca desde murales de gran formato y dibujos hasta técnicas como el esténcil (estarcido), el cartelismo e incluso la escultura efímera.



Intervención artística: toda manifestación estética ejecutada en el espacio público con el n de dialogar con una audiencia especí ca. Utiliza lenguajes diversos como el performance, el bodypaint, la instalación o la pintura mural para recon gurar la percepción del entorno.








Desde la épica del muralismo mexicano hasta la irreverencia del gra ti neoyorquino, las expresiones de calle han transitado de la clandestinidad política a ser herramientas de regeneración social.



En el artículo académico de César Corado Cartagena ( Revista Científica Internacional) sostiene que la enseñanza debe ir más allá de conservar técnicas tradicionales y abrirse a innovaciones tecnológicas, nuevos contenidos y enfoques sociales, para responder a la realidad contemporánea. Según su análisis, el muralismo no solo es una práctica artística, sino también una expresión pública con impacto social, capaz de enriquecer la formación de los estudiantes y aportar a la comunidad con un arte público novedoso y trascendente.
val Bonito Mi Barrio, que durante más de una década llenó de color la zona 4 capitalina mediante murales. Diversos estudios académicos respaldan esta visión. La investigación de Leslie Rodríguez Ávila, presentada para optar al grado de licenciada en artes visuales, destaca cómo el festival se convirtió en un referente del arte urbano. Además, el estudio Analogía de ocho expresiones artísticas en el Centro Histórico de Guatemala refirió que la expresión pública funciona como una herramienta educativa y social frente a la cultura de violencia. Las pinturas en estos espacios contienen mensajes sociales y humanistas que contribuyen al desarrollo cultural y a la apropiación comunitaria de los sitios públicos.
Uno de los referentes más importantes de esta transformación en Guatemala ha sido el Festi -
Estas investigaciones también subrayan la importancia de impulsar un arte participativo y contextual, donde las comunidades for-
men parte de los procesos creativos y de la toma de decisiones. De esta manera, los murales dejan de ser intervenciones aisladas y se funden en expresiones colectivas con identidad, memoria y pertenencia. El artista urbano puede definirse como quien lleva su obra al espacio abierto y público para dialogar con una audiencia amplia y diversa. Más que un adorno, el muralismo contemporáneo es la huella de una sociedad que se resiste al olvido. Al decantar la urgencia política en trascendencia artística, los muros han dejado de ser barreras para volverse espejos. En cada ráfaga cromática reside la promesa de que, mientras el arte ocupe la calle, el asfalto siempre tendrá una historia que contar y una identidad que defender. Ha protegido el testimonio de las generaciones pasadas mientras traza el camino para las que están por venir.













Con 23 años de trayectoria, Hugo Mejía, conocido como Dopezilla, es un referente del arte urbano que cambió los discursos románticos por la honestidad del asfalto. Su nombre nació del concepto urbano Dope y la influencia de Bartzilla, de Los Simpson. Lo que en principio fue un ejercicio de pertenencia adolescente en 2002, evolucionó de simples firmas a letras complejas, hasta llegar a su icónico dinosaurio.







Cuestiona la doble moral del espectador guatemalteco: “La gente ama lo que reconoce (jaguares, rostros y más). Si ven letras de grafiti, aunque tengan mejor técnica, lo llaman suciedad”. Critica el uso de la imagen indígena como producto turístico (la “postal”) mientras la sociedad los margina en la vida cotidiana.
A sus 43 años, su proceso ha cambiado. Aunque prefiere la libertad de los espacios abandonados sin permiso, ahora utiliza la tecnología: fotografía el muro y boceta en una tableta para que la obra se integre perfectamente al entorno y respete el espacio visual de la comunidad.
“Para mí, el grafiti no fue una pose artística, fue mi válvula de escape”, afirmó.















Rudy Ortiz




Originario de Tacaná, San Marcos, descubrió la técnica del aerosol durante la pandemia en 2020. Su obra, que fusiona el acrílico con el grafiti en una técnica mixta, no solo embellece muros, sino que rescata espacios públicos degradados, transformándolos en puntos de identidad cultural.
Con una trayectoria que ya suma participaciones en festivales de El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Honduras, también se ha convertido en gestor cultural en su municipio, al organizar festivales con apoyo de la iniciativa privada local. Además de murales, diversifica su talento como artista plástico mediante la escultura en madera y piezas de artesanía, en las cuales proyecta siempre las tradiciones de los pueblos originarios. “Cada obra es una oportunidad para representar la cultura y las tradiciones de nuestros pueblos, dándoles el color y la dignidad que merecen”, dijo.











Seimer Guerra



Renata Faggioly






Su amor por el arte empezó cuando estudiaba diseño gráfico en Quetzaltenango. Luego descubrió en internet a la artista francesa Miss Van (pionera francesa del arte urbano y grafiti) que pintaba chicas seguras y sexys con pincel en las calles.



Con más de 30 años de trayectoria, su historia es la de una evolución constante: desde sus inicios en la Escuela Nacional de Artes Plásticas Rafael Rodríguez Padilla (ENAP) y su formación en diseño gráfico, hasta la consolidación de una metodología que utiliza la pintura en espray como herramienta de cambio social y prevención de violencia.
Fue pieza clave en la profesionalización del grafiti en el país. Como socio fundador de Guate Graf, el primer colectivo legalmente constituido a inicios de siglo XXI, ayudó a romper el estigma que vinculaba el arte urbano con el vandalismo.





Aunque pasó por el caballete y aprendió muralismo con pincel de la mano del maestro Maugdo Vázquez, su verdadera pasión surgió al experimentar sola en la calle. Sus primeros trazos nacieron del pincel ante el alto costo del aerosol; sin embargo, hace un lustro logró dar el salto a esta técnica. Se trata de una disciplina tan exigente como arriesgada, en particular para una mujer que desafía en solitario las complejidades del entorno urbano.
Busca pintar mujeres seguras de sí mismas, independientes y fuertes. Se motiva especialmente a que las niñas pasen por la calle y vean figuras femeninas imponentes. Combina esto con elementos de la naturaleza, como mariposas y colores vibrantes, para crear una conexión espiritual con el contexto del mural.
“Como mujer, siempre parece que debés probar que puedes; yo lucho demostrando que podemos igual o más”, aseguró.

Según Guerra, el arte urbano posee un imán natural para la juventud por su carácter libre. Sin embargo, su enfoque va más allá de lo estético. A través de su programa Dejando Huellas, implementa un proceso de tres fases diseñado para transformar la mentalidad de jóvenes en zonas vulnerables.
“El arte tiene el poder de transformar y de dar esperanza. No solo se pinta por pintar; hay un lenguaje visual y un mensaje intencional detrás de cada obra”, sostuvo.


Ángel Salamá Boz Smart








Ángel Salamá inició su camino en el grafiti en 2009, cuando recorría las calles de la zona 3 capitalina. Tras una pausa de varios años por motivos laborales, retomó su arte en 2019 con el festival Bonito mi Barrio, que marcó el inicio de una etapa técnica más madura y elaborada. Fundador del proyecto Por Amor al Arte, con la misión de transformar el entorno urbano a través de mensajes de fe, esperanza y valores positivos.
Orgulloso de sus raíces en La Ruedita, el artista, fusiona la estética del grafiti con el muralismo social. Su obra se caracteriza por el uso de aves coloridas (libertad), búhos (guardianes) y elementos de la cultura maya. Como colaborador de la oenegé Amén Familia, trabaja para que el arte urbano en Guatemala sea una herramienta de desarrollo económico y turístico, similar a modelos tipo la Comuna 13 en Colombia. Su enfoque no es la lástima, sino el empoderamiento de la clase trabajadora, sembrar en las nuevas generaciones la semilla del cambio a través del color y la palabra.
“El arte, donde lo pongas, florece. Mi meta es dejar un mensaje positivo en mi comunidad antes de partir de este planeta”, indicó























Ilustración: Sergio Espada
La actriz y maestra dedicó su vida al desarrollo del teatro nacional. A los 15 años ingresó en la Academia de Arte Dramático de la Universidad Popular (UP), donde marcó un hito al convertirse en la primera mujer en dirigir su compañía teatral en 1996. Su trayectoria abarcó cuatro décadas, durante las cuales participó en alrededor de 120 puestas en escena. Aparte, de dirigir más de 10 montajes escénicos y la Academia de la UP. Formó parte de las agrupaciones El Gadem, 7-79 y el Teatro Nacional de Bellas Artes. Fundó Producciones Candilejas y el Grupo de Teatro para Niños René Molina. Recibió múltiples reconocimientos. Actuó en Don Juan Tenorio; Mi Suegra, Mi Mujer y Yo; Maribel y la extraña familia y Ropa de Teatro.
Guatemala, viernes 22 de mayo de 2026
JORGE SIERRA
mondosonoro2003@yahoo.com.mx

En Guatemala, los cantantes tienen muy poco concepto del crooner (baladista). Es decir, el tipo de intérprete que aborda en forma de swing orquestal el gran cancionero norteamericano. Por lo mismo, son escasísimos los que han incursionado en este estilo. Apenas puedo mencionar a Herman May, Carlos Peña, Andy Barrios y ahora Daniel Cano.
A la fecha, el que quizá ha salido airoso en el estilo sea Daniel. Y es que nació en una familia musical. Su abuelo fue el trompetista Nery Cano y, según cuenta, siempre lo acompañó en su crecimiento musical desde niño. Se percibe su especial querencia por el swing de las big bandsy esas grandes voces como Frank Sinatra y más recientemente por Michael Bublé.
El domingo 3 presentó su concierto Frank SinatraSinfónico, para celebrar el 90 aniversario del Teatro Lux. Para la ocasión, contó con más de 30 músicos, entre sección de metales y cuerdas, con arreglos atrevidos del joven talento, el trompetista Otto Cano (primo).
El cancionero que abordó de memoria (algo que pocos hacen) pretendió ser representativo del viejo de ojos azules, como Feeling Good, The lady is a tramp, Come fly with me, I’ve got you under my skin, Day by day o esas dos archiconocidas: Strangers in the night y New York,NewYork. Por supuesto, si nos ponemos exigentes faltaron otras más emotivas como I’ll bearound,Dayswineandroses o Thewayyou looktonight, pero se entiende lo difícil que es escoger lo esencial cuando en los 59 años de carrera, el crooner grabó 54 álbumes.
Cierto que en algunos arreglos se quiso aportar, pero a veces también no vale la pena arriesgarse para no desfigurar la melodía. Además, como es una orquesta que se arma para un solo fin y ocasión, le es difícil construir un swing y una articulación pulida y homogénea. Hay que reconocer y felicitar que Daniel opte por un género difícil en el país. Y de que logre contar con personas o empresas que confían en su proyecto. Pero no hay que dejar de respaldarlo, porque su voz barítona y sedosa, más ese gusto auténtico y elegante que posee (no es una pose), y esa pasión juvenil que proyecta conforman un potente motor en marcha dispuesto a no detenerse para alcanzar largas distancias.
Conviene darle tiempo para ver en qué se convertirá y cuánto espacio logre abrirse. Pero sí puedo asegurar que es una promesa en el panorama nacional, en un país ávido de música diferente y exigente, alejada de la predecible y convencional.



l ingeniero y artista Cecilio Baeza en su colección Los Rostros divinos, pinta sobre la madera y sus imperfecciones. La idea surgió entre sus proyectos ambientales donde una lugareña le obsequió una roseta rústica con el desafío de ver qué hacer con esto. Meses después, la fotografía de un Cristo crucificado encajó en las vetas (líneas, franjas o dibujos naturales que se ven en la superficie). Así nació la primera pie -

za de una serie que cautiva la mirada del espectador de estas imágenes grabadas en la madera. El destino consolidó la labor artística. Un transeúnte, impactado por la obra, le regaló más rosetas, mientras que su hijo, el arquitecto Carlos Baeza Arteaga, aportó su colección fotográfica de imaginería religiosa para adaptarla a la madera y sugerir una muestra durante Semana Santa 2026. La genialidad de la colección radica en su razón artística: la imperfección que talla en cada trazo de sus creaciones.







Leticia Eugenia Padilla


En una era dominada por el parpadeo incesante de las pantallas y la gratificación instantánea de las redes, la lectura suele percibirse como un pasatiempo idílico o una obligación escolar. Sin embargo, la ciencia moderna revela que abrir un libro es, en realidad, uno de los actos más revolucionarios y transformadores que podemos ofrecerle a nuestra salud mental y cerebral.
Para comprender el impacto real de esta práctica, el destacado neurocientífico cognitivo Stanislas Dehaene, catedrático del Collège de France, ha dedicado décadas a estudiar los misterios de la mente humana. Su conclusión es fascinante: el ser humano no nació genéticamente programado para leer. A diferencia del lenguaje hablado, que se desarrolla de forma casi natural, la lectura requiere un “hackeo” biológico.
Este autor acuñó el término “reciclaje neuronal” para explicar este fenómeno. Cuando aprendemos a leer, áreas del cerebro originalmente diseñadas para reconocer rostros, objetos o formas en la naturaleza se reconvierten y se especializan en procesar letras, sílabas y palabras. Leer, literalmente, modifica la anatomía de nuestro cerebro, creando densas autopistas de neuronas que conectan nuestros hemisferios, mejoran la memoria, la concentración y retrasan el declive cognitivo propio de la edad. Basándonos en la ciencia de Dehaene, aquí se enlistan algunos consejos prácticos para construir este hábito de forma efectiva:
• Empiece con dosis mínimas (baje la resistencia): el cerebro se resiste al cambio drástico. No intente leer una hora el primer día. Dehaene explica que el aprendizaje se consolida mediante la atención focalizada; por ello, es más eficiente leer 10 minutos diarios con concentración que intentar forzar una maratón de lectura un solo día a la semana.
• Asocie la lectura con un estímulo visual (el poder de los grafemas): el sistema visual de nuestro cerebro necesita claridad. Deje el libro que desea leer en su mesa de noche, sobre el comedor o en un lugar donde sus ojos lo encuentren al iniciar el día. Reducir la fricción visual le recuerda al cerebro la acción antes de que gane la distracción digital.
• Asegure el descanso (el sueño consolida el hábito): uno de los hallazgos más importantes de las ciencias cognitivas es que el cerebro no descansa mientras dormimos; al contrario, procesa y fija lo aprendido. Leer unos minutos antes de dormir garantiza que la información y la estructura del hábito se automaticen en la noche.
• Fomente la lectura activa: no lea de forma pasiva. Subraye, anote al margen, hágase preguntas o comente lo leído. Al involucrar más áreas cerebrales (motricidad, lenguaje hablado, análisis etc.), el proceso de reciclaje neuronal es más profundo y la recompensa cognitiva es mayor.
Cada página volteada es un circuito neuronal que se fortalece. Permitámonos el espacio de desconectar las pantallas para conectar, de forma profunda, con nuestra propia capacidad de pensar y descubrir el mundo a través de las letras.







































































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