19 DE JUNIO DE 2026

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Repaso de la identidad oculta del Centro Histórico
Crónica
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“Escribo por emoción e historia” Entrevista con Rigoberta Menchú
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La Revista Viernes No. 613 presenta a los lectores un trabajo sobre documentos poco conocidos de la cultura maya que preservan la memoria de los pueblos. El conjunto de esos testimonios aproxima a la comprensión del pasado y su desarrollo en la Conquista. En este reportaje se cuenta la destrucción de códices precoloniales, así como su adecuación al castellano para consignar narrativas de quienes describieron la colonización.
Entre los que más resaltan están el TítulodeTotonicapán, otros dostítulos de Xelajuj: K’oyoi y Nija’ib’ que conservan relatos de puño y letra sobre linajes, modos de vida, migraciones, espiritualidad, territorios, conflictos y formas de organización comunitaria.
En la sección de la Guía de libros se publica una de las obras cumbre de Pepe Milla: Elcanastodelsastre, siempre vigente en su misión de describir a través de escritos periodísticos. Relata la Guatemala que vivió, a partir de reflexiones y lecturas que permiten acercarse a este libro, poco habitual entre sus obras.
En la Crónica, un entusiasta guía de historia capitalina que cuenta
Director General: Edin Hernández
hechos, para muchos desconocidos, sobre relatos que están latentes en el Centro Histórico y que forman parte de la memoria, incluso la reciente, de lo vivido por los guatemaltecos y que se anidan en calles y recintos.
Un presente para los lectores es la Huellachapina, segmento que narra la historia de Inmaculada Sánchez, diseñadora guatemalteca que, sin ir tan lejos, aunque deseosa de labrar su porvenir profesional en otras culturas, decidió radicarse en Ciudad de Belice, Belice.
En la página de Entrevista se plantea el sentir y pensamiento de la premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú Tum, quien expresa su emoción por la dedicatoria que le brinda la Feria Internacional del Libro en Guatemala 2026. También habla de su salud y de los retos de formar parte de una iniciativa del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, para el bienestar de los pueblos originarios de la región.
El fotorreportaje de esta edición del suplemento cultural invita a visitar un legado de piezas de fe visibles en el Museo Arquidiocesano de Santiago de Guatemala, ubicado en la Catedral Metropolitana, abierto a todo público de martes a domingo de 10:00 a 14:00 horas.
Subdirector técnico: Miguel González Moraga
Coordinación de Información: Mario Ramos
Editor: Hugo Sergio Del Águila
Redactores: Narcy Vásquez, Isa Enríquez y Pablo Cahuec
Diseño Gráfico: Juan Rene Chicoj
Diseño Portada: Tania López
Diagramación: Sulhema Pacheco y Diana Guerra
Corrección: Pedro Meda, Mynor Reyes, Servando Pineda y Amado Monzón
Digitalización: Freddy Pérez
El Museo de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Musac) invita a la charla La Indumentaria Maya: Patrimonio Intangible de Guatemala, un espacio para valorar la riqueza cultural, histórica y simbólica del traje maya como expresión viva de identidad. La actividad será de 15:00 a 17:00 horas, en su sede de la zona 1 y el ingreso es gratuito.
La Fundación Paiz, en la zona 5, ofrece una visita con guía y artista invitado, de 10:30 a 12:30 horas, y acceso gratis. Además, habrá otra sesión el sábado 25; para más información, puede consultar sus redes sociales.
El Museo del Ferrocarril de Guatemala celebrará el Día del Padre con recorridos en tren hacia el barrio Gerona, actividades recreativas, juegos, premios, transmisión de partidos y venta de alimentos. Los viajes se efectuarán en horarios de 9:00, 10:30, 12:30 y 13:30 horas, entrada Q100.
El Teatro de Cámara Hugo Carrillo, del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, presenta la obra Una jungla gris de apartamento 302, que retrata el caos urbano y las historias de personajes perdidos entre choques y sobrevivencia. La función será a las 19:00 horas con un costo de Q100.
El Centro Cultural de España en Guatemala convoca a la Visita Guiada Familiar, a las 11:30 horas, una actividad para todas las edades donde la imagen se convierte en historia y emoción compartida, a cargo de Esperanza de León, del Creatorio Artístico Pedagógico.
El Teatro de Cámara Hugo Carrillo presenta al compositor Hugo Arenas, en un recital de piano que incluye adaptaciones inéditas en Guatemala de la Rapsodia en Azul, de Gershwin, y el Concierto deVarsovia, de Addinsell, junto a obras de Mozart, Beethoven, Liszt y Rachmaninov. La cita será a las 19:00 horas; la entrada tiene un valor de Q50.
El Clarifest 2026 se celebrará del 24 al 26 de junio en el Conservatorio Nacional de Música Germán Alcántara y la Escuela Municipal de Música, con conciertos, clases magistrales y conferencias. La inscripción para este evento tiene un costo de Q350 para participantes guatemaltecos y US $50 para extranjeros. Puede inscribirse en línea a través en el siguiente formulario: acortar.link/1OOeWn.
viernes


El canasto del sastre, de José Milla y Vidaurre, publicado por la Tipografía Nacional, ofrece una faceta distinta de uno de los autores más importantes de la literatura guatemalteca, quien se aleja de las estructuras tradicionales para reunir una serie de textos breves nacidos de sus reflexiones, lecturas, observaciones y experiencias cotidianas. El resultado es una colección variada que permite acercarse a la dimensión más personal y espontánea de su pensamiento que muestra una libertad creativa poco habitual dentro de su producción.
Los escritos que integran la obra fueron concebidos de manera original en estrecha relación con sus colaboraciones periodísticas, por lo que conservan la frescura y cercanía de textos pensados para dialogar con los lectores de su tiempo. Milla logra transformar temas diversos en reflexiones que retratan a la sociedad, las costumbres e inquietudes de la Guatemala del siglo XIX.
Esta diversidad temática y la libertad expresiva permiten a José Milla combinar observación social, reflexión y humor en textos que, además de describir la Guatemala de su tiempo, conservan actualidad por su mirada sobre la condición humana.• Pablo Cahuec

CarneFósil, de Jorge Martínez, es un libro de cuentos entrelazados que forman un entramado novelesco. A la manera de libros como Crónicas Marcianas, de Ray Bradbury, en la obra se cuenta, desde distintas perspectivas, espacios y temporalidades, el acontecimiento fantástico central del texto. Los personajes caminan por un desarrollo hacia sus etapas más elementales y se mezclan con su entorno.
Cabe recalcar el uso elegante y preciso de la prosa de Jorge Martínez. Se trata de un libro veladamente adscrito a lo que se conoce como “literatura norteña” de México, pero cuya calidad literaria está por encima del subgénero.
• FCE
Cuentos de Cabañas, de Gustavo Chacón Figueroa, y publicado por Editorial Cultura, es una obra que rescata y preserva la tradición oral de Cabañas, Zacapa, en donde se convierten en literatura las voces, recuerdos y experiencias transmitidas de generación en generación.

A través de la recopilación de relatos narrados por seis de sus habitantes, el autor construye un mosaico de historias donde conviven memoria colectiva, creencias populares, humor y las vivencias cotidianas de la región. Más que una colección de cuentos, el libro constituye un valioso testimonio del patrimonio cultural.
Cada relato refleja la manera en que una comunidad entiende su pasado, interpreta el entorno y fortalece la identidad. Con un lenguaje cercano y auténtico, la obra invita a adentrarse en las tradiciones de Cabañas y a reconocer la importancia de conservar estos saberes para las futuras generaciones.
Crónicadeunamuerteanunciada, de Gabriel García Márquez y distribuida por editorial Diana en De Museo, relata el asesinato de Santiago Nasar, un crimen que era conocido por gran parte de los habitantes de un pueblo antes de que ocurriera. A través de una narración que mezcla periodismo y ficción, el autor reconstruye los hechos para mostrar cómo una serie de omisiones y convenciones sociales condujeron a una tragedia aparentemente inevitable.
La novela explora temas como el honor, el destino y la responsabilidad colectiva. Con una estructura original y una narración ágil, García Márquez invita a reflexionar sobre el papel de la sociedad frente a la injusticia y sobre cómo las decisiones individuales pueden influir en el curso de los acontecimientos.

Su vigencia radica en la profundidad de los temas que aborda y en la maestría con la que están narrados.

Textos: Isa Enríquez
El 22 de noviembre de 1995 llegó a los cines una película que cambió la animación para siempre. Woody, Buzz y el resto de juguetes que cobraban vida se ganaron el corazón de
te, también se convertirán en sus mejores amigos.
Toy Story 5 llegó a las salas este 19 de junio con una misión complicada. No solo continuar una de las sagas más queridas del estudio de Disney, Pixar, sino hacerlo abordando un tema actual. Según informó la BBC, la nueva aventura enfrenta a Woody, Buzz y Jessie con Lilypad, una tableta con
que muchos padres reconocen, aunque también recuerdan que cada época ha tenido sus propias discusiones sobre la tecnología. Sin conocer todavía la reacción definitiva de la crítica, todo apunta a que Toy Story 5 busca hacer lo que siempre ha distinguido a la franquicia: Hablarle a los niños desde la aventura y a los adultos desde la nostalgia. Ese equilibrio convirtió a la primera


El próximo 24 de junio, los cines Capitol acogerán la proyección de Maspalomas, una película de los directores Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi, que llegará a Guatemala gracias a la Sociedad Fílmica Iximulew y La Otra Banqueta.

La historia sigue a Vicente, un hombre de 76 años que ha construido una vida de libertad y disfrute lejos de su ciudad natal. Pero un inesperado problema de salud lo obliga a regresar y reencontrarse con una hija de la que se distanció hace décadas. El cambio también lo enfrenta a espacios donde siente la necesidad de ocultar una parte importante
Más allá del drama familiar, la cinta propone una reflexión sobre la vejez, la identidad y el derecho a vivir con autenticidad hasta el final. La película encuentra su mayor fortaleza en la humanidad de su protagonista y en la manera en que aborda temas poco frecuentes en la pantalla con sensibilidad y cercanía.
Se trata de una historia íntima la cual recuerda que nunca es demasiado tarde para buscar la reconciliación con los demás y, sobre
La cinta Soy Frankelda llegó hace poco al catálogo internacional de Netflix y confirmó que el universo creado por Arturo y Roy Ambriz tiene mucho por ofrecer. El filme expande la historia presentada en los sustos ocultos de Frankelda y apuesta por una fantasía con identidad propia. La protagonista es Francisca Imelda, joven escritora que intenta abrirse camino en una época que limitaba las aspiraciones de las mujeres. Aunque puede resultar confusa en algunos tramos, la película compensa esas irregularidades con una propuesta visual extraordinaria. El trabajo en stopmotion está lleno de detalles y la influencia se percibe en las criaturas, escenarios y una paleta de colores que evoca las tradiciones mexicanas.

Guatemala, viernes 19 de junio de 2026
Alexander López, en una caminata por la zona central, cuenta con historias de la ciudad, que a simple vista no se ven
Texto: Narcy Vásquez
Foto: Carlos Caljú
La mañana apenas se desperezaba sobre la 6a. avenida de la zona 1. Los comercios levantan sus cortinas con parsimonia, el murmullo de los primeros transeúntes se mezcla con el canto lejano de las palomas y, poco a poco, la plaza central comienza a llenarse de vida. Allí se reúne un grupo que no buscaba descubrir una ciudad desconocida, sino mirar con otros ojos la que habita todos los días. Son residentes, emprendedores y profesionales que dan vida al Centro Histórico, convocados por el deseo de reencontrarse con las historias ocultas tras fachadas familiares. Al frente camina Alexander López, guía e investigador con una década de experiencia, para quien la ciudad no es un museo inmóvil ni una sucesión de fechas aprendidas de memoria. En sus recorridos, la historia susurra. Se despliega en relatos y en detalles arquitectónicos que suelen pasar inadvertidos y en las voces que han dado forma a las calles durante generaciones.
Tour Comunidad
El guía señala hacia el flanco norte de la Plaza de la Constitución, donde hoy coexisten la Concha Acústica y el Palacio Nacional de la Cultura, para rememorar el antiguo Palacio Real que los sismos de 1917 y 1918 redujeron a escombros. Con sutil picardía, recuerda también al Palacio de Cartón: aquella estructura efímera levantada en cinco meses para el centenario de la independencia, cuyo destino de papel termina devorado por las llamas apenas cuatro años después. Entre todos, las miradas se cruzaron con asombro; el suelo que pisan está lleno de capas invisibles de ceniza y reconstrucción.
Compromiso
A unos pasos el contingente se detuvo ante una ventana arqueológica: los antiguos canales coloniales
Una arqueóloga, una funcionaria, empresarios, estudiantes y una periodista integraron el paseo histórico.
“No tengan pena, esto no es para memorizar fechas. Si tienen un aporte o una duda, hablen. El arte es política”, advierte López con una sonrisa que rompió el hielo mientras el grupo se acomoda bajo la sombra de los portales. El recorrido, bautizado como Tour Comunidad, arranca con la brisa del Valle de la Ermita y una paradoja: la ciudad de Guatemala se fundó por papel hace más de cinco siglos, pero su traslado definitivo fue hace dos siglos y medio a este “Valle de las vacas”, el cual no fue por gusto, sino por el trauma de los terremotos.
de distribución de agua y tiestos de cerámica prehispánica. Se trata de un hilo invisible que conecta la ingeniería de la nueva capital con el pasado prehispánico del valle. La conversación se tornó reflexiva cuando la arquitecta y urbanista Ninotchka Matute, una de las participantes, lamenta el evidente abandono del patrimonio. “Es una vergüenza que una ventana arqueológica tan valiosa se esté deteriorando entre la maleza”, reclama con impotencia. El cronista de a pie asiente y valida el reproche, consciente de que el recorrido es también un espacio de denuncia: recordar el pasado no es un acto contemplativo, sino un compromiso de la comunidad para defender el presente.
El grupo avanza hacia la Biblioteca Nacional. Tras detallar la riqueza del Archivo General de Centro América, López planta a los presentes frente al mural de concreto esculpido por Efraín Recinos en la década de 1960. El sol de mediodía iluminaba las figuras abstractas y las palabras esculpidas en la piedra: “No tenemos ganas de nada, solo de vivir, Tú y otras”.
López explica los simbolismos de la opresión: las calaveras disparando, las bayonetas, las manos que simulan revólveres y la enigmática silueta de La Presidenta, un guiño satírico del arquitecto a los constantes golpes de Estado militares. “Este es en realidad, un monumento a la censura y la resistencia”, afirma.
La comitiva avanzó hacia el Musac, donde coexisten el fulgor de Tierra Fértil, el mural de Rina Lazo, y el Salón Mayor que resguarda los restos del expresidente Mariano Gálvez. Al clausurar la jornada frente al Pasaje Rubio, la libreta vuelve llena: nos descubrimos herederos y vigías del pasado. Luego, con el aroma de un café en Ambrosía —ese rincón donde la memoria se saborea a sorbos—, guardo los apuntes y digo hasta luego a este íntimo reencuentro urbano.
Puede comunicarse con Alexander López a través de sus redes sociales (Guate a Pata) o al teléfono 4426-7720.

Nació en Chimel, Quiché, el 9 de enero de 1959. Es una lideresa indígena maya, defensora de los derechos humanos y activista por la paz. Recibió el Premio Nobel de la Paz en 1992 y también el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 1998. Proviene de una familia campesina marcada por la pobreza y exclusión social. Desde niña trabajó en la agricultura en fincas, aprendió español de forma autodidacta. Es cofundadora del Comité de Unidad Campesina (CUC) para defender los derechos de los trabajadores agrícolas.

Rigoberta Menchú Tum compartió sobre su salud, el nuevo rol diplomático con México y huellas del libro que prepara sobre su infancia

En el marco de su homenaje en la Feria Internacional del Libro en Guatemala (Filgua) 2026, Rigoberta Menchú Tum premio Nobel de la Paz, compartió una mirada que transita entre el testimonio personal y la diplomacia. En esta entrevista, aborda desde sus batallas de salud hasta el desafío de universalizar la literatura indígena y sus nuevos pasos en la política exterior latinoamericana. El resultado es el retrato de una mujer universal que, al marcar el ritmo de sus memorias entre salas de espera, mantiene intacta su raíz en Chimel, Quiché.
¿Cómo recibe el homenaje?
Lo recibo con gran emoción y alegría, porque nada es más valioso que ser homenajeado en la tierra que uno ama, por la que se lucha y a la que se entrega lo mejor de sí. Aunque me considero una mujer universal, y gran parte de lo que hago está ligado a la humanidad, mi raíz y cuna es Guatemala. Mi primera cuna es Quiché, en especial Chimel, donde comienza mi caminar. Deseaba presentar aquí un nuevo libro, pero no logré concluirlo a tiempo.
¿Será un perfil biográfico?
No soy escritora de profesión; lo hago por emoción e historia, muchas veces en aviones o salas de espera. Mis textos son huellas del tiempo. Ahora, deseo reunirlos en una obra sobre mi infancia, hasta los 14 años, y mi llegada a la ciudad de Guatemala gracias a una beca, donde
comenzaron “las mañas del estudio”. La obra también aborda el premio Nobel y sus implicaciones. Aunque el primer volumen se retrasó por problemas de salud y tratamientos dolorosos, mi prioridad es recuperar el bienestar.
¿Su lectura es del momento que viven las letras?
Concibo la literatura ancestral como un silencio profundo que aún debe romperse. En esta Filgua busqué obras originales en Guatemala —literatura infantil y expresiones comunitarias— y confirmé que es un camino marcado por la ausencia de voz. Será necesario un gran esfuerzo para que surja una creación con verdadera pertinencia cultural. Confío en las juventudes, pues hay artistas que prosperan desde su lenguaje ancestral y pronto aparecerán “hijos de la escritura” capaces de inspirar a otros.
¿Existe crecimiento de autores mayas?
En comparación con Humberto Ak’abal (poeta maya’ k’iche’) y otros pioneros, la literatura sigue siendo limitada para un país tan multicultural y plurilingüe. Aunque existen avances, como los ensayos de profesores y el trabajo de los kaqchikeles, suelen ser esfuerzos regionales. Es necesario que se consolide como una cultura, capaz de generar identidad compartida y ser leída por mames, kaqchikeles, quichés y hispanohablantes para universalizar un mensaje en cualquier idioma.
¿Cómo marcha el apoyo a Claudia Sheinbaum?
Trabajar con cancillería mexicana es una experiencia invaluable,dado su liderazgo internacional. Con el apoyo del PNUD, se elabora un protocolo para la atención a comunidades indígenas. Admiro el compromiso de la presidenta y su canciller Roberto Velázquez, esperamos publicar el protocolo, mientras avanzamos con firmeza.

Texto:Isa Enríquez
Cuando Inmaculada Sánchez Munduate estudió en la Universidad Rafael Landívar, apareció una oportunidad que cambiaría el rumbo de su vida. Un primo, fundador de una empresa de comunicación en Belice, la conocía como diseñadora gráfica y animadora. Después de conversaciones y pruebas, la invitó a ser parte del equipo.
La decisión implicaba dejar su país, pero también cumplir un deseo pendiente desde los años de la pandemia. Siempre quiso vivir una experiencia internacional y conocer otra cultura. Cuando llegó la propuesta en 2024, dio el paso.
“Sentía que era un riesgo que valía la pena tomar”, recordó. Además, sabía que no esta ría sola. La presencia de familiares en Belice le brindó la confianza para comenzar una nueva etapa.
Vida entre dos países
ce y trabaja para una empresa dedicada a desarrollar materiales
educativos e informativos. Su labor la ha llevado a colaborar con instituciones, organizaciones no gubernamentales y agencias de Naciones Unidas en campañas por la salud, educación, medioambiente y desarrollo comunitario.
“Me gusta sentir que, desde mi trabajo, puedo aportar un granito de arena para generar cambios en la sociedad”, comentó. La experiencia de vivir allí le ha permitido descubrir diferencias. Una de las primeras fue el idioma. A pesar de hablar inglés, tuvo que adaptarse al criollo beliceño, una forma de comunicación que al principio le resultaba difícil comprender. Halló una cultura con identidad caribeña en música, gastronomía y tradiciones. Ritmos como el soca, regué y la punta forman parte de la vida diaria, mientras que la comida tiene una mayor presencia de mariscos y sabores
deporte. El voleibol se convirtió en una de las puertas que le ayudaron a integrarse a la vida local. Participar en torneos le da la oportunidad de conocer nuevas personas, recorrer distintas regiones y construir amistades que hoy forman parte de su vida.
“El deporte ha sido uno de los principales puentes para conectar con la cultura y con las personas”, afirmó.
Aunque reconoció que la adaptación no siempre ha sido sencilla, aseguró que la gente la ha recibido con calidez. Incluso las referencias al histórico diferendo territorial entre Guatemala y Belice suelen quedarse en simples bromas o conversaciones de curiosidad.
La presencia de guatemaltecos en Belice no es muy visible. Sus encuentros con otros chapines han sido ocasionales y, en muchos casos, vinculados al trabajo. Uno de los recuerdos que más atesora ocurrió en un encuentro trinacional sobre ganadería, donde compartió con paisanos, que le regalaron un pín.
A pesar de la distancia, mantiene el orgullo por sus raíces. “Cada vez que me preguntan de dónde soy, digo que soy chapina”.
Lo que más extraña no son lugares, sino personas. Su familia y las salidas con amistades ocupan un lugar especial en la memoria.

Lejos de los atascos
Sin embargo, una de las cosas que más valora es la tranquilidad. La ausencia de tráfico le ha permitido recuperar tiempo para sí misma y dedicarlo a actividades que disfruta.
Gracias a ello retomó el
Ha recorrido pueblos, ciudades y paisajes beliceños, hasta encontró el amor.
Inmaculada Sánchez nunca pierde su raiz Guatemala, su hogar. Belice es ahora el escenario donde construye su futuro.
Texto: Pablo Cahuec
Fotos: Carlos Caljú, MCD y Centro de Investigación Arqueológica de Boundary End
Cuando se habla de los grandes documentos legados por la civilización maya, suelen aparecer nombres conocidos como el Popol Wuj, el Memorial de Sololá o el Rabinal Achi. Estas obras han ocupado un lugar central en los estudios históricos y literarios por su riqueza narrativa y por el papel que desempeñan en la preservación de la memoria de los pueblos indígenas de Mesoamérica.
Sin embargo, más allá de estos textos emblemáticos existe un conjunto de documentos menos conocido que también constituya testimonios fundamentales para comprender el pasado de esta civilización y su desarrollo durante la conquista española. Mercedes de la Garza, en el prólogo de su compilación LiteraturaMaya, expuso que los conquistadores, como fray Diego de Landa, destruyeron diversos códices precoloniales, por lo que algunos mayas

Otros documentos históricos de la identidad maya que resguardan más detalles de la historia, cultura y riqueza de esa gran civilización
aprovecharon el alfabeto latino para escribir, en su propia lengua, libros que recogieran datos consignados en antiguos códices y tradiciones orales que eran complemento de ellos, así como acontecimientos y lasemociones que a sus autores les tocó experimentar.
Origen
Carlos Ochoa, historiador e investigador los aproxima alrededor de los años 1540 y 1592. Entre los que más resaltan están el Título de Totonicapán, así como dos de los cuatro TítulosdeXelajuj:elK’oyoiy elNija’ib’. No obstante existen cientos de textos de todo tipo y lengua. Héctor Concohá, estudioso de la historia, señaló que estos conservan relatos sobre linajes, modos de vida, migraciones, espiritualidad, territorios, conflictos y organización comunitaria.
Junto a ello, su actualidad es reconocida, pues como declaró Eduardo Pacay, guía espiritual maya q´eqchi´, han ayudado a legitimar procesos de reivindicación socio-históricos, la localización de lugares sagrados coincidentes con las toponimias actuales. “Confluyen en la definición de territorios y en la reconstrucción de una cosmovisión común, a pesar de los embates violentos y confusión de la invasión”, indicó. Aunque han recibido menor atención afuera de círculos académicos, resguardan una valiosa memoria que permite reconstruir la visión que los propios pueblos mayas tenían sobre su origen, derechos y los profundos cambios ocurridos tras la llegada de los españoles. Juntos, conforman una parte esencial del patrimonio docu-
En yucateco están los Libros del Chilam Balam, Cantares de Dzitbalché o las Crónicas de los Xiú; en k’iche’ el Título de los indios de Santa Clara la Laguna o los Títulos de los Señores de Zacualpa; en kaqchikel el de Xpantzay y el de Chajoma, y así la lista se extiende.
mental de la región y ofrecen una mirada complementaria a la de los textos mayas más célebres.
Título de Totonicapán
Son en realidad una decena de manuscritos que se conservan en San Miguel Totonicapán. Entre ellos se cuentan el de Totonicapán, Yax, Velasco, Ramírez, Ilokab´ , Caciques y Paxtoka
El investigador describió que fueron redactados en un período que va de 1540 a 1592, aunque la mayoría se concentra en la época de fundación de San Miguel Totonicapán. Su multiplicidad no es casual, pues cada manuscrito corresponde a una comunidad distinta, que en k’iche’ se denomina un chinamital, lo cual explica su numerosidad. “Cada chinamital guarda su propio documento”, agregó.
En cuanto al contenido narran la fundación del pueblo, la contribución de cada comunidad a ese proceso y se remontan, como es propio de la tradición maya, a los tiempos más antiguos que sus autores podían considerar. Uno de los aspectos más llamativos es la riqueza metafórica, indicó Ochoa. Al no existir traducciones a términos mayas equivalentes a palabras como “paraíso” o “eternidad”, los textos recurren a imágenes de gran precisión conceptual.
“La eternidad no se nombra, sino que se describe como ‘mientras haya luz, mientras haya claridad’, es como una elaboración intelectual”, reflexionó el académico y aclaró que concentrar el pensamiento en metá-

foras es más preci so que con una palabra simple. “Las metáforas que uno aprende en estos son de un gran conocimiento y una maravilla”, confesó.
Entre otros de los registros mayas más signifi cativos, pero poco extendidos, se encuentran los cuatro Títulos de Xelajuj, un grupo de manuscritos en k’iche’ alrededor de 1560 que narran la historia de esta región desde tiempos fundacionales hasta la invasión española.

Interior del Título Real que nombra al último rey Nija’ib’ del Quiché en facsímil k’iche’-español.
Son los títulos K’oyoi, Nija’ib’, Tz’unun y Lopes Escot o Ixkot; fueron escritos por razones internas “para reorganizar y explicar todo el orden político y territorial después de la invasión, tiempos sumamente críticos”, explicó Ochoa, quien se centra en los primeros dos, ya que se conservan versiones en su idioma original, el resto solo cuenta con traducciones al español del siglo XVIII. De igual manera, a los alrededores de este valle se crearon otra veintena de escritos, como recogió el mismo historiador en su libro Xelajujenla historia antigua

Ruinas del reino de Q’umarkaj (Quiché), cuya caída es descrita en los Títulos de Xelajuj
Traducción original del Título de los Señores de Quetzaltenango y Momostenango, firmado por el conquistador Pedro de Alvarado. Menciona al rey Quikab y la conquista de occidente por los españoles.
Según narra el título Nija’ib’ , el señor Nija’ib’ recorrió una vasta parte de la zona occidental en 1501. Desde el río Negro bajó por la zona central de Momostenango (Totonicapán), pasó por Buenabaj (Quetzaltenango) y llegó hasta la costa, al Soconusco, hoy México. “Describe todo este territorio y la relación del pueblo k’iche’ con el resto de estos pueblos”, señaló Carlos Ochoa. Aún así, este registro también describe a profundidad la época de apogeo de este pueblo. En cuanto al título K’oyoi, narra las conquistas del rey Quikab, pero la particularidad es que constituye uno de los únicos documentos que describen
Traducción original del Título de los Señores de Zacapulas conservado en el Archivo General de Centro América en la zona 1.
Fotografía y firma (encontrada en el Archivo General de Centro América) del coleccionista, Charles Brasseur de Bourbourg.

en detalle la invasión española en la zona occidental del país, concentrándose en la toma de Xelajú y la caída de Q’umarkaj; parte de la historia maya no recogida en el Popol Wuj, “desconcierta que no lo tenga, tampoco un capítulo de tierras. Es intrigante”, comentó.
Traducciones
Muchos de estos relatos se conocen, sobre todo, por las reproducciones de las traducciones que se hicieron al castellano, que de una manera u otra ayudaron en su preservación. Esto se dio desde el propio deseo de los pueblos en tenerlos traducidos para defenderse ante la Corona Española, aunque en otros casos, como apuntó Concohá, fue por obligación de los propios misioneros católicos, haciéndoles “escribir su cotidianidad para que al momento de evangelizarles se utilizaran estos mismos términos”, anotó. De la Garza detalló que los misioneros españoles adaptaron los caracteres latinos para representar los sonidos de las lenguas mayas, así como idearon un sistema de símbolos que permitieran la pronunciación de consonantes inexistentes en el español, llegando a crear gramáticas y vocabularios. “Esto, al lado del afán de los indígenas por conservar su historia y tradiciones, fue la base de la sobrevivencia de la literatura maya prehispánica”, expuso.
Referente a las Actas de Totonicapán, Ochoa anotó que en 1837 fueron llevadas ante el sacerdote Dionisio Chonay para su traducción al castellano y al finalizar, la comunidad recuperó el original. Informó que “lo mismo podemos pensar que pasó con el PopolWuj”, donde los Señores que lo resguardaron le pidieron a fray Francisco Ximénez que lo tradujera, cuando finalizó se llevaron de regreso el documento original. De eso no hay registros de lo acontecido. En el caso de los títulos de Xelajuj, el Tz’unun fue enviado a traducir en 1842.
Si algunos de estos archivos sobreviven ha sido gracias al cuidado y protección de las comunidades que los produjeron y heredaron. Según el historiador, para ellas no son simples registros históricos, sino testimonios de sus raíces, por ello, el papel en la conservación ha estado ligado a las estructuras de autoridad local y a estrictos mecanismos de protección y prudencia transmitidos a cada generación. Sobre este sistema de resguardo, ambos consultados fueron deliberadamente discretos. “Este guarda en secreto los detalles, porque esto ha permitido la conservación. Si no, se los habrían robado como a los otros”, señaló Ochoa. Ese silencio, lejos de ser evasivo, es en sí mismo una estrategia de protección que ha funcionado por siglos ante la desaparición de centenas y de escritos, testimonios y códices. Concohá reflexionó que la figura comunitaria es la representación viva de sus documentos. Con ellos se entrelaza debido a que “son la base cultural cotidiana, eso implica religión, vestuario, gastronomía, idioma y más”. Por lo tanto, indicó que son elementos que los pueblos aún practican y viven pero sin haberlos leído, esto hace que “la
comunidad sea el propio texto vivo”, argumentó.
Por ello, es igualmente fundamental el rol de la juventud como perpetuadora de estas realidades. Pacay señaló que ha visto un creciente interés juvenil por practicar la espiritualidad maya, quienes le están dando más importancia. Así como intelectuales mayas interesados en la reconstrucción histórica.
“Visualizo que son esfuerzos aislados que las instituciones estatales podrían apoyar”, comentó.
Saqueos y pérdidas
Ya fuera por deseo de sus custodios o por orden de los misioneros, muchos manuscritos fueron traducidos al castellano y se efectuaron copias de los mismos. Los frailes crearon gramáticas y vocabularios que facilitaran el proceso.
Esta tradición adquiere relevancia si se considera que la mayor parte de los manuscritos indígenas de América Latina se encuentran fuera de las comunidades que los produjeron. Ochoa recordó que alrededor del 90 o 95 % de ellos se conservan en grandes bibliotecas y universidades de Estados Unidos y Europa.
Esto tiene su inicio durante el siglo XIX cuando algunos de estos comenzaron a circular en copias traducidas provocando una cadena de robos y transacciones que llevó a que algunos de los documentos más importantes pararan a miles de kilómetros de los territorios que los produjeron. El proceso no fue repentino, Ochoa culpa primero a los gobiernos liberales y el saqueo de estos a la Iglesia católica.
Apuntó que en ese tiempo muchos manuscritos y copias eran conservados en los templos y conventos de los pueblos, por lo que para 1830, al ser expropiadas sus pertenencias, estos fueron man -
dados a la capital. “Pasaron a los archivos nacionales y ahí quedaron expuestos”, precisó. Fue en ese momento cuando llegó el primer gran coleccionista: el sacerdote y lingüista francés Charles Brasseur de Bourbourg, quien alrededor de 1850 recorrió Mesoamérica y se hizo de una gran cantidad. “Simplemente los obtuvo como fuera”, aclaró Ochoa.
En 1874 publicó un catálogo que listaba unos 275 manuscritos, con la excusa de salvarlos para la ciencia. Brasseur no solo acumulaba originales, sacaba copias y las vendía. Se conoce una copia de la traducción de Ximénez del PopolWujque hoy está en la Biblioteca Nacional de París, Francia. Después de su muerte, la colección pasó por diversas manos hasta llegar a William Gates, quien la incrementó enormemente. Ese personaje contrató a dos personas durante al menos dos años que recorrieron el continente en una cacería de textos. En 1937 publicó en Baltimore, Estados Unidos, un catálogo que listaba cerca de 540 manuscritos, precisó Ochoa al agregar que fue el propio Gates quien dejó constancia más explícita del alcance del despojo, en una frase de ese catálogo: “Prácticamente, no dejamos nada en las bibliotecas y en los archivos nacionales; nos llevamos todo”.
Fueron las grandes colecciones norteamericanas, “deben ser unas 15 grandes instituciones en Estados Unidos”, lamentó Ochoa. Entre ellas Harvard, Berkeley, Princeton, la Newberry Society y la Biblioteca del Congreso. Newberry, en particular, acumuló unos 450 manuscritos.
Frente a ese panorama, los que permanecen en manos comunita95 %
de documentos históricos mayas se encuentran en instituciones fuera de Guatemala, aproximadamente.
Guatemala, viernes 19 de junio de 2026

Ninguno de los textos tiene título propio, ya que no era de usanza habitual, explicó Carlos Ochoa. Los nombres con que hoy se les conoce fueron asignados a partir de la identificación de su comunidad de origen, territorio o su autor.
rias constituyen ejemplos excepcionales de continuidad cultural. Gracias a la protección ejercida, muchos documentos que se creían perdidos han sobrevivido hasta hoy, con lo que se ha podido reconstruir la historia de los pueblos mayas desde la voz de sus propios protagonistas.
Ochoa destacó que los casos como el del TítulodeTotonicapán evidencian el profundo valor que estos documentos poseen para sus custodios. Aunque durante mucho tiempo se creyó que el manuscrito original había desaparecido después de ser entregado para su traducción, más de un siglo después se comprobó que seguía siendo conservado. Según explicó, cuando el investigador Robert Carmack visitó la región, las autoridades comunitarias le mostraron el original junto con otros documentos históricos. “Esto es una cosa extraordinaria”, afirmó.
La misma situación ocurrió con el TítuloNija’ib’y la Relacióndelos Nima’q Achi de Paxtoka, fechado el 25 de marzo de 1545. Al respecto, el historiador recordó que pudo constatar personalmente la forma en que son preservados, pues “no está abandonado en un baúl. Es parte de la autoridad y del sistema de organización local y de la identidad comunitaria”.
Esta observación permite comprender que esto responde a una práctica viva vinculada a la memoria de las comunidades.
Por su lado, Héctor Concohá situó un problema en una dimensión más amplia. Para él, el robo físico de los manuscritos es solo una parte de la pérdida.
El verdadero problema es que incluso los textos que permanecen accesibles no son aprovechados para la vida de las comunidades.
“La memoria de la comunidad está en esos escritos”, comentó. Pero esta, advierte, corre el riesgo de perderse, si no se hace el esfuerzo de explicarla, pero no desde la visión de una universidad ni desde estudios de investigación.
“Lo que hay que preguntarse”, explicitó, “es qué tan útiles son estos documentos para la cotidianidad actual”. Agregó que en algunos lugares no aprecian los documentos que tienen al no conocerlos ni entenderlos.
Para las civilizaciones mayas, de antes y en la Colonia, su historia, costumbres y cosmovisión no eran variables carentes de sentido o importancia, eran elementos dignos de ser puestos en papel para no ser olvidados en un momento donde las bases mismas de su ser y existir se vieron amenazadas. Y cuando esos documentos corrieron peligro, las comunidades los defendieron. Las que pudieron recuperar originales lo hicieron, y las que nunca los perdieron, los custodian y mantienen sistemas de resguardo en secreto, porque vieron lo ocurrido en otros casos, como indicó Ochoa. Reconocer la existencia de estos y otros tantos registros históricos mayas, más allá de los altamente extendidos, permite conocer el pasado del país en otros matices. Con ello, se observa cómo su conte -
nido e historia de resguardo revelan tanto la riqueza intelectual de las comunidades que los produjeron, como la fragilidad de ese patrimonio frente al saqueo sistemático que sufrieron otros documentos similares.
Profundizar
Ante esto, los guatemaltecos no pueden menos que esforzarse por fortalecer cualquier proyecto que permita conocer a profundidad el tesoro escondido que estos datos representan.
Ambos historiadores resaltaron que muchísimos de estos textos se encuentran en versiones actuales y disponibles para ser consultados, para que, como recomendó Coconhá, no sea solo importante preservarlos, sino también saber encontrar la memoria implícita en ellos y hacerla de utilidad en el presente.

Ilustración: Sergio Espada
Más información disponible en este QR Fue escritora, periodista y promotora cultural guatemalteca nacida en 1896. Impulsó proyectos que marcaron la historia del país, como la revista Nosotras, que dirigió durante una década; además, participó en los inicios de diario El Imparcial. También estuvo al frente del programa radial La Voz del Hogar y fue docente de literatura y teatro. Comprometida con las causas sociales, contribuyó a la fundación de la Cruz Roja Guatemalteca y promovió la instauración del Día de la Madre en Guatemala. Asimismo, creó el grupo teatral Gabriela Mistral y publicó obras literarias, algunas �irmadas con el seudónimo Aurora Boreal. Fue autora de la letra del himno al maestro. Falleció en 1971, dejando un legado para la cultura y el servicio comunitario.
Guatemala, viernes 19 de junio de 2026

Viceministro de Cultura
evaldesm@mcd.gob.gt)

Filgua 2026: Cita con las letras para construir un país lector
EVuelve la tradición literaria y centenaria al Diario de Centro América
Autores de poemas y cuentos cortos de todas las edades, manden sus obras para su publicación en nuestras páginas.
Los textos, previa revisión, serán divulgados en un esfuerzo por recuperar la tradición literaria del DCA.
Extensión máxima 3,400 caracteres con espacios en Word.
Correo cuentosypoemas@dca.gob.gt
n países donde los índices de lectura continúan siendo un desafío, las ferias del libro cumplen una función que trasciende lo comercial o lo estrictamente literario. Son espacios de encuentro, descubrimiento y formación ciudadana. Son, sobre todo, una afirmación colectiva de que el acceso a la cultura y al conocimiento debe estar al alcance de todos.
En Guatemala, la Feria Internacional del Libro (Filgua) se ha consolidado como uno de esos espacios. Del 7 al 19 de julio de 2026, la 23 edición de la feria reunirá a lectores, escritores, editoriales, bibliotecas, promotores culturales y familias bajo un lema sencillo, tan ambicioso como necesario: “Vamos por un país lector”. Este año, la feria también convoca a pensadores y profesionales de otras disciplinas, como música, memoria histórica y peluquería.
La importancia de una feria como Filgua resulta especial para una nación donde la lectura enfrenta obstáculos históricos relacionados con el acceso a los libros, desigualdades educativas y limitaciones de infraestructura cultural. Sin embargo, Guatemala también posee una de las tradiciones literarias más ricas de América Latina. Es la tierra de poetas, narradores, cronistas y pensadores que han contribuido de manera decisiva a la literatura universal.
Entre ellos destaca Miguel Ángel Asturias, figura fundamental de las letras hispanoamericanas y primer centroamericano en recibir el Premio Nobel de Literatura en 1967. Su obra abrió caminos para comprender la complejidad cultural de Guatemala y reivindicar voces, símbolos y cosmovisiones de los pueblos originarios. Novelas como El señor Presidente, Hombres de maíz o la trilogía bananera son referentes indispensables para entender la literatura latinoamericana del siglo XX.
Este año se conmemorarán 57 años de la entrega del Premio Nobel de Literatura a Asturias; en junio se cumplen 52 años de su fallecimiento, ocurrido en 1974, y el país se prepara para la repatriación de sus restos, un acontecimiento de profundo significado para Guatemala.
Las ferias del libro permiten tender puentes entre ese patrimonio y las nuevas generaciones. Un niño que asiste a un cuentacuentos, una joven que conoce a su autora favorita, una familia que compra libros para todos sus miembros o un estudiante que descubre la obra de Asturias participan en un proceso de construcción que fortalece el pensamiento crítico, la creatividad e identidad colectiva.
Filgua 2026 contará con más de medio millar de actividades culturales, la participación de autores nacionales e internacionales, 159 stands y una amplia programación para públicos de todas las edades. Alemania es el país invitado de honor y la edición es dedicada a Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz 1992, que reafirman el carácter plural, incluyente y diverso de la feria.
Los libros siguen siendo una de las herramientas más poderosas para entender el pasado, enfrentar los retos del presente e imaginar futuros posibles. Por eso, apoyar la lectura es apostar por una sociedad más libre, informada y humana. La invitación es enérgica. En Fórum Majadas, Filgua 2026 espera a miles de visitantes para celebrar la literatura, las ideas y la cultura.
Ambas publicaciones tienen versión digital.
Guatemala, viernes 19 de junio de 2026


Texto: Pablo Cahuec
Fotos: Jesús Alfonso
reado en 2005 por iniciativa del arzobispo Rodolfo Quezada Toruño, el Museo Arquidiocesano de Santiago de Guatemala está ubicado en el antiguo Colegio San José de los Infantes, un inmueble que integra el conjunto histórico de la Catedral Metropolitana, zona 1. Su acervo reúne piezas que reflejan la relación entre la espiritualidad y el arte, mediante colecciones de pin -
tura, imaginería, textiles, orfebre ría y altarería elaboradas entre los siglos XVI y XX. Es un recorrido que refleja el desarrollo espiritual de Guatemala, desde la Colonia a la modernidad.
El recinto abre sus puertas de martes a viernes de 9:00 a 13:00 y de 14:00 a 17:00, mientras que sábados está de 9:00 a 13:00 y de 14:00 a 16:00. La entrada tiene un valor de Q10 para visitantes nacionales, Q5 para estudiantes que presenten carné y Q20 para turistas extranjeros.


El museo resguarda un conjunto completo de vestimentas litúrgicas, posicionadas en cómo sería una procesión de Corpus Christi.
Guatemala, viernes 19 de junio de 2026
Una de sus salas está dedicada a la vida y reliquias de la monja




Los finos detalles y acabados de la orfebrería guatemalteca la convierten en un completo tesoro visual.

Durante décadas, el modelo tradicional de paternidad se limitaba a una fórmula fija: el padre era el proveedor económico y el encargado de imponer castigos. Un hombre que estaba, pero muchas veces se ausentaba de la vida emocional de la casa. Hoy, afortunadamente, ellos quieren abrazar, jugar y estar presentes. Sin embargo, en ese cambio de rumbo, ha surgido un nuevo tropiezo. Como bien explica Luciano Lutereau (nacido en Buenos Aires, Argentina, en 1980), uno de los psicoanalistas, filósofos y escritores más influyentes de la actualidad en América Latina en lo que respecta a la salud mental, las relaciones de pareja y, de forma muy especial, la crianza y las nuevas paternidades, en el afán de no ser autoritarios como los abuelos, muchos padres han caído en el extremo opuesto: convertirse en los “mejores amigos” de sus hijos.
El rol no es caer bien
Lutereau nos lanza una advertencia que sacude: un niño no necesita otro amigo en la escuela de la vida; amigos consigue en el colegio o en el barrio. Lo que él necesita es un padre. ¿Qué quiere decir esto? Significa que el rol del padre no es caer bien todo el tiempo ni evitar los conflictos. Ser papá hoy implica aprender a sostener el “no”. Los límites no son desamor; al contrario, son la estructura que le permite a un niño sentirse seguro. Cuando un padre se comporta como un par o un amigo más, deja al pequeño huérfano de autoridad, navegando en un mar de decisiones para las que su madurez emocional aún no está lista.

El gran reto del padre del siglo XXI es encarnar una paternidad que combine la ternura del cuidado con la firmeza de la ley familiar. No se trata de infundir miedo, sino de generar respeto a través de la coherencia y la presencia.
Paternidad activa
Para pasar de la teoría a la práctica este Día del Padre, Lutereau nos invita a ejercitar una “paternidad activa” a través de dinámicas diarias muy sencillas:
Ejercicio 1: El valor de sostener la palabra. La próxima vez que su hijo le pida algo y la respuesta deba ser “no”, sosténgalo con calma, sin gritos, pero sin ceder ante el berrinche. No intente compensar la culpa de trabajar todo el día comprando un juguete o levantando un castigo. Su hijo aprenderá que su palabra tiene peso y que en el mundo hay reglas.
Ejercicio 2: Tiempo de mirada limpia. Dedique al menos 20 minutos al día a estar con sus hijos sin pantallas de por medio (ni el celular de papá ni la tableta del niño). Jueguen a algo donde usted no dirija, sino donde observe y acompañe. Estar presente es mirar, no solo cohabitar el mismo espacio.
Ejercicio 3: Compartir el mundo del trabajo. Cuéntele a sus hijos qué hace cuando no está en casa, pero desde el entusiasmo, no desde la queja. El padre es quien tradicionalmente tiende el puente entre el hogar y el mundo exterior; mostrarles que el trabajo es un lugar de realización les ayuda a proyectar su propio futuro.
Ser papá es una tarea asimétrica: requiere la valentía de saber que, a veces, amar implica frustrar a quien más queremos, para que mañana se convierta en un adulto fuerte, seguro y libre. Feliz día a los padres que se atreven a criar con el corazón, pero también con la palabra. Reconocer que no tenemos todas las respuestas no nos hace débiles, sino padres responsables.
