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Guatemala, viernes 19 de enero de 2018
Andrés Antonio
Editorial
Las operacion y 69 interven
Quien esté familiarizado con las aventuras de Alicia
en el país de las maravillas no puede negar la fuerza visual que sostiene sus tramas. Por eso, quizás no sea aventurado afirmar que este vigor nace del hecho de que su autor, Lewis Carroll, fue, antes que literato, un consumado fotógrafo. De ahí la idea de proponerlo, esencialmente, como un artista visual. Pero su formación académica, que lo llevó a ser considerado un brillante matemático, seguramente también influyó en lo que podríamos calificar como una narrativa guiada por la precisa fantasía del absurdo, muy cercana a la teoría del caos, en la que un “azar calculado” pareciera constituir el motor que dota al mundo de movimiento y sentido. Un motor en el que la materia y la imaginación se acoplan en perpetua mutación, para construir una realidad tan sólida y lógica como descabellada y escurridiza. En ese sentido, se puede apreciar que los textos de Carroll montan fascinantes escenarios en los que la luz se oye y se palpa y los sonidos exudan un aroma envolvente. Pero en el fondo del desbordado imaginario de este artista de lo exacto, hay un enigmático cuarto oscuro en donde se revelan las alucinantes imágenes de un mural en el que la pureza aún no ha sido mancillada.
DIRECTORIO Director General: Pavel Arellano Arellano
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Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Boris Molina
l autor de estas piezas narrativas nació en la capital guatemalteca con un humor de todos los diablos el 19 de enero de un desconocido año de gracia del Señor. De ahí, tal vez, le viene la vena humorística. Se inició en el periodismo en 1948, en la difícil rama de la crónica deportiva, habiendo sido jefe de página de Nuestro Diario, de grata recordación, como lo son todos los muertos, llegando en el mismo periódico a ocupar el puesto de director. Con el tiempo se dio cuenta de que podía hacer reír a la gente con sus cuentos, y tuvo a su cargo la página humorística del semanario primero y después periódico, Alerta, también de grata recordación, pasando luego al staf de redactores del Diario de Centro América donde ocupó el puesto de jefe de Redacción. Fue socio fundador de la Asociación de Cronistas Deportivos y socio 109 de la Asociación de Pediodistas de Guatemala. Fuera del periodismo, desempeñó el cargo ad honorem de presidente de la Asociación Guatemalteca Protectora de Animales.
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Nace el clarinete
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Guatemala, viernes 19 de enero de 2018
o Ortíz Álvarez
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lería Este instrumento de caña fue inventado el 14 de enero de 1690 por Johann Christoph Denner en Nuremberg, Alemania. Se desarrolló a partir de uno anterior llamado chalumeau, pero al agregar dos teclas aumentó su alcance. Mozart fue el primer compositor en usar clarinete en una sinfonía. El de 1690 solo tenía 2 teclas y más tarde 3, pero fue una mejora con respecto al chalumeau y pronto se escuchó en orquestas de todo el mundo.
Semblanza
Benjamin Franklin
Filósofo, político y científico estadounidense, nacido el 17 de enero de 1706, en Boston, EE. UU., trabajó ayudando a su padre en la cerería propiedad de la familia. A los 13 años de edad fue aprendiz en la imprenta de su hermano James. Desde 1721 colaboró con él en la redacción y edición del New England Courant. Se trasladó a Filadelfia en octubre de 1723 y conoció a William Keith, gobernador de Pensilvania, el cual le recomienda viajar a Gran Bretaña para completar su formación como impresor y comprar el equipo necesario para fundar su propia imprenta en Filadelfia. Llegó a Londres en diciembre de 1724 y encontró empleo en dos de las más destacadas imprentas de Londres, Palmer’s y Watt’s. En octubre de 1726 volvió a Filadelfia y al año siguiente organizó un grupo de debate que más tarde se convertiría en la Sociedad Filosófica de Estados Unidos. En septiembre de 1729 compró la Pennsylvania Gazette. En 1731 fundó la que probablemente era la primera biblioteca pública de Norteamérica, inaugurada en 1742 con el nombre de Biblioteca de Filadelfia. También publicó el Almanaque del Buen Ricardo en 1732, bajo el seudónimo de Richard Saunders. Ayudó materialmente a los corsarios estadounidenses que operaban contra la Marina británica, especialmente John Paul Jones. El 6 de febrero de 1778 negoció los tratados de comercio y amistad con Francia y España, que posteriormente cambiaron el rumbo de la guerra. Meses después fue nombrado por el Congreso ministro plenipotenciario de Estados Unidos en Francia. En 1781, Franklin, John Adams y John Jay fueron designados para concluir un tratado de paz con Gran Bretaña. El Tratado de París, que puso fin a la guerra, se firmó en Versalles el 3 de septiembre de 1783. Como dignatario de una de las más distinguidas logias masónicas de Francia, tuvo oportunidad de conocer a muchos personajes. En marzo de 1785 renunció a su cargo en Francia para regresar a Filadelfia, donde fue elegido inmediatamente presidente del Consejo Ejecutivo de Filadelfia (1785-1787). Benjamin Franklin falleció el 17 de abril de 1790 en Filadelfia.
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Guatemala, viernes 19 de enero de 2018 EFE
Dicen que hay que rodar la primera película como si fuera la última. El problema es que hacerlo, la mayoría de las veces, es una odisea agotadora.
Tu primera película Marta Medina*
a cosa no es que un día uno se levanta, decide hacer una película y la hace. El cine es, junto a la arquitectura, seguramente, el arte que requiere de más medios económicos, de más requiebros burocráticos y de equipos más grandes, lo que hace más fácil que el camino quede sembrado de cadáveres fílmicos. ¿Cómo empezar? ¿De dónde sacar el dinero suficiente? Si el engranaje de la industria es un medio hostil para directores consagrados, ¿cómo no va a serlo para los neófitos barbilampiños que intentan, por primera vez, meter la cabeza en las fauces del monstruo? Sin una ley de mecenazgo, con unas ayudas a la producción de cine exiguas a las que solo se puede acceder con el apoyo de una productora y sin unos cimientos estables en la siempre cambiante estructura burocrática de la industria del cine, muchos se sienten solos y perdidos a la hora de sacar adelante su ópera prima. Más allá de iniciativas de tutorización, los workshops de los festivales, y similares... ¿Dónde debe acudir uno con su primer proyecto bajo el brazo? “El problema es que los recién salidos de las escuelas intentan buscar un productor para que les haga la película y consideran que los que
más producen son los más capaces para sacar adelante su película, así que intentan llegar a los productores top que hay en este país”, analiza Gonzalo Salazar-Simpson, productor de cine y director de la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid (ECAM). Y claro, esas puertas son muy difíciles de abrir, porque muchos tienen directores recurrentes con los que trabajan y el volumen de trabajo y de creación que existe en estas productoras es muy alto. Entrar ahí es muy difícil”. Precisamente a raíz de haber detectado esas trabas, la ECAM ha ideado un nuevo programa de desarrollo de proyectos cinematográficos, La Incubadora de The Screen, dirigida para productores, guionistas y directores noveles que intentan sacar adelante su primer o segundo largometraje. “Es una iniciativa que acoge unos cuantos proyectos de largometraje, diferentes, porque a priori no hay ninguna norma”, explica el director Enrique Urbizu, uno de los tutores de La Incubadora. De todos los proyectos presentados, los directores, guionistas y productores de 5 de ellos contarán con una dotación económica —10 mil euros por proyecto— para que durante 5 meses puedan centrarse en sus propuestas de película. “En ese período de acogimiento, se proporciona toda la ayuda profesional e intelectual, de
opinar sobre el guion, en mi caso desde el punto de vista de la dirección. Aquí la novedad es que con el proyecto acogemos a todas las especialidades y centralizamos diferentes tipos de asesorías y ayudas, y con la intervención financiera colaborar durante un tiempo a que el proyecto avance”, cuenta Urbizu.
Así lo han vivido estos directores
A Luis López Carrasco le costó varios años sacar adelante El futuro, su primer largo en solitario —antes había rodado un documental con el colectivo Los Hijos—, una película experimental que acabó llegando hasta el Festival de Locarno. “El cine experimental que hacíamos con el colectivo nos parecía que tenía un encaje tan difícil de cara a la financiación de carácter institucional que, desde un primer momento, decidimos que para la primera película lo más rápido y lo menos costoso era intentar financiarla con nuestros ahorros”, explica el director y productor. “En el caso de El futuro, el productor y yo intentamos durante un año encontrar maneras de financiar la película, pero tampoco, ni a nivel institucional ni de subvenciones”, prosigue. “Durante un año, prácticamente tuvimos que tirar la toalla y no sería hasta que Ion de
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EFE
Sosa, como productor y director de fotografía decidió invertir dinero personal, y que otros dos inversores metieron su dinero, que la película se hace posible. Ya estábamos en 2011-2012 y el tejido público de ayudas se había desmoronado —yo creo que el 80 por ciento de los incentivos que había en ese momento— no quedaba más opción que las inversiones personales. Tardamos alrededor de año y medio en rodar porque no encontrábamos financiación; El futuro es una película arbitraria y azarosa, que no es un modelo de nada”. Para Carrasco, entre los principales obstáculos para sacar adelante se encuentra la organización de las ayudas del Estado — “hay gente que recibe las ayudas selectivas que tendrían que ir destinadas a cine independiente o directores noveles y que acaban financiando un cine más industrial”—, la “discriminación por origen” — “hay comunidades autónomas que no invierten en cine y que lo tienen más desasistido”—, una “Ley de mecenazgo bloqueada” y la inactividad de la televisión a la hora de actuar como un servicio público y “emitir cine independiente” que muchas veces “está exponiéndose fuera” y que en España no se ve. “¿Por qué no emiten más cine independiente en vez de tantos telefilms alemanes?”, propone irónico.
Un caso aparte
En las antípodas de la experiencia de López Carrasco, la de Manuela Burló Moreno. En las antípodas sí, y también un caso bastante infrecuente. “Es verdad que yo no he tenido tanto sufrimiento para sacar la película adelante, como tal”, comienza, casi disculpándose. “Yo soy guionista, productora y directora de mis 6 cortitos. El último cortito, Pipas, se convirtió en viral, arrasó en el Notodofilmfest y me nominaron a los Goya. Pero mi tercer corto, Camas, lo preseleccionaron para los Oscar. Yo, en el mundo del corto me había hecho un espacio; mis cortos habían ganado muchos premios, habían ido a festivales internacionales, en Fotogramas, cada año que estrenaba un corto salía en el anuario…”. “Aunque yo tenía mi película para debutar, Rumbos, escrita desde hacía 8 años”, continúa, “de repente ocurre que los productores de Nostromo Pictures, me vinieron a buscar”. Contaban con un borrador; necesitaban a una directora y pensaron en ella. “’Tenemos un guion sobre chicas, sobre despedidas de soltera, muy alocado y muy divertido y nos encantaría que lo dirigieras. Ya está la estación Antena 3 detrás’, me dijeron. O sea que el proyecto estaba ya financiado, tú imagínate. Una película de encargo, con una estructura, con un target concreto y rollo, gaseosas y palomitas. Que también son necesarias estas cintas, que tiene que haber de todo”. El título: Cómo sobrevivir a una despedida. Una ópera prima con una gran productora detrás es un perro verde en la industria española. Pero no todo es tan idílico. “Yo llevaba muchos años sembrando. Historias sencillas sin pensar en festivales ni en nada. También te digo que a veces mis padres me reñían, porque ganaba un premio y, estando en paro, todo lo que ganaba lo invertía en otro corto. Y yo le decía a mi padre: bueno, ya veremos, ya sacaré dinero de otro lado. Y encima soy de un pueblo de Murcia, y cuando llegué a Madrid no conocía a nadie, ni mis padres tienen nada que ver con esta profesión de locos… Se puede llegar y
La guionista y directora de cine Manuela Burló Moreno, en una imagen durante el rodaje de Camas. Archivo
Para algunos, “hacer cine es hacer milagros”, no solo con el presupuesto sino ante los espectadores.
se puede conseguir, lo que hay es que trabajar, trabajar y trabajar. Yo es que soy muy positiva”.
Recogiendo frutos
El madrileño Adrián Orr ha pasado los últimos años grabando material para su primera película, entre rodaje y rodaje como ayudante de Dirección. Ahora comienza a recoger los primeros frutos de su Niñato, que se ha llevado el premio a Mejor película en la sección de Nuevas olas del Festival de Sevilla y el premio a Mejor película
en la Competición internacional de BAFICI. “Antes de la película ya estrené un corto en 2013, para el que estuve rodando año y medio, dos inviernos. Y luego para la cinta otros cuatro”, cuenta Orr. “Eso de rodaje, porque acabé de rodar el año pasado; luego viene la posproducción y la distribución, que estoy en ello, así que sigo trabajando en la película” Las mayores trabas que ha encontrado Orr a la hora de sacar adelante el proyecto también han sido el acceso a las subvenciones y la dificultad de compatibilizar el rodaje con los trabajos
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que le permiten pagar el alquiler. “La Ley del cine cambió hace unos años y, durante los últimos dos, yo no me he podido presentar a las ayudas, porque al ser director novel, sumaba puntos, pero al ser también productor novel, no, entonces no pasaba el corte para poder presentarme a las ayudas del ICAA. Y viviendo en Madrid es más difícil, porque no hay ayudas a la producción de largometrajes por parte de la Comunidad Autónoma, no como en otras comunidades; si eres de Cataluña, de Galicia, del País Vasco, de la Comunidad Valenciana, de Andalucía o de Canarias tienes más oportunidades de conseguir dinero. En Madrid, no. Y, además, la televisión pública madrileña tampoco compra cine”. Por eso, para el director madrileño, sacar su película adelante ha sido cuestión de una voluntad férrea y de la ayuda de sus amigos. “Con el dinero de los premios de mi último cortometraje me compré una cámara. Luego me dejaron el equipo de sonido, alguien más me dejó una óptica de su cámara de cine para el rodaje... A través de amigos vas pidiendo cosas prestadas y vas rodando. Es la película más barata que se puede hacer; no se puede hacer una película más barata que la mía. De rodaje, por lo menos. Luego de posproducción se me suben los gastos. Y yo he estado rodando 6 años y ni la familia protagonista ni yo hemos visto dinero. En otros países hay fórmulas como que te echen una mano y que te den algo de dinero para pagar cosas y para tener un mínimo de sueldo para no tener que trabajar en otras tres cosas para poder hacer una película y pagar el alquiler”. Y aunque él no ha cobrado como director, sí ha intentado que en su proyecto la gente cobre. “Yo entiendo que la gente que trabaja en las películas tiene que ganar dinero. Igual no les
Para Adrián Orr, director de Niñato, las batallas más duras se libran fuera del set de filmación.
he pagado lo que debería, pero les he pagado lo que he podido, sueldos medio dignos. Creo que es importante que la gente que trabaja en tu película cobre, porque está invirtiendo su tiempo y su talento. Pero es una pena que lo tengas que pagar de tu bolsillo y que tú no cobres por un trabajo que también estás haciendo...”.
Rodando solo
Trabajo, mucho, le está llevando sacar adelante su primer largo documental a Ricardo Yebra. El ejemplo de un estudiante de cine que decide coger el petate, rodar solo e invertir sus ahorros en un documental, que es un género más barato para comenzar. Dos años después de grabar su primera película, todavía está esperando tener el montaje final para poder estrenarlo “en Málaga o DocumentaMadrid”. “Yo fui en abril de 2015, cuando tenía mi trabajo y estaba estudiando un master en
Filosofía en la Autónoma, y cogí de la noche a la mañana un billete sin retorno para irme a Sudamérica y grabar un documental durante el viaje, con un trasfondo más allá del viaje en sí”, recuerda. “Llegué a una isla, Puerto Gala (Chile), de 200 habitantes, sin luz ni agua corriente, y me quedé allí durante un mes, viviendo con unos pescadores que me invitaron a quedarme en su casa de chapa de 30 metros cuadrados”. Entre una primera estancia de 20 días y una vuelta de 10 días, Yebra pasó alrededor de un mes entero rodando. “Fue complicadísimo porque yo iba solo con mi cámara”, explica. Una vez rodado todo el material, volvió a España para montarlo, sonorizarlo y etalonarlo. “Hablé con Alejandro Lázaro y, después de enseñarle los brutos aceptó ser el montador” y “en La Bocina me hicieron buen precio para el sonido”. Al final, sólo la postproducción le ha costado alrededor de 6 mil 500 euros, que no es una cantidad muy grande para un proyecto, pero sí para una persona sin una productora detrás. “Lo he pagado yo todo con mis ahorros y con lo que me han prestado familiares”, asegura. Pero rodar barato conlleva inconvenientes. “Yo grabé en 2015, pero al final es todo tan de gratis, de favores o a un precio irrisorio, así que los que te echan una mano lo hacen cuando pueden, cuando tienen un espacio. Esta vez no he echado a subvenciones porque no tenía tampoco mucha idea de cómo hacerlo”, pero para la próxima película “estoy viendo si encuentro financiación; montarlo un poco mejor —ya tengo bastantes buenos contactos con esta—, presentarla a productores, financiarla con una productora y hacerlo todo de otra manera”. Una lucha a contracorriente en la que la mayoría acaba palmando... su propio dinero. *EC
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Con frecuencia, los jóvenes productores de largometrajes tienen que endeudarse para no detener sus proyectos.
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Gavetas
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Hemeroteca del Diario de Centro América
José Milla reeditado DCA, 4 de enero de 1935.- Se ha comenzado a hacer en los talleres de la Tipografía Nacional, por orden del señor presidente de la República, general Ubico, una nueva edición de las obras del destacado literato e historiador guatemalteco, don José Milla y Vidaurre, quien firmó varias de sus publicaciones bajo el anagrama de Salomé Jil. Fue socio correspondiente de la Real Academia Española, delegado en Guatemala del Congreso de Americanistas de Bruselas, miembro honorario de la Sociedad Literaria Internacional de París, miembro correspondiente de la Academia de Bellas Letras de Santiago de Chile, asistente de la Sociedad Económica El Porvenir de Guatemala, del Ateneo de León, Nicaragua, y de varias sociedades literarias y científicas internacionales. Varias son las ediciones que se han hecho, tanto en Guatemala, como en el extranjero, de las obras de José Milla, pero es tal la demanda de las mismas, que a la hora presente, estas se encuentran agotadas y el Gobierno, en cuyo programa de acción está el desarrollo de la cultura intelectual de Guatemala, dispuso una nueva edición de las obras del genial novelista, trabajo que, como se ha dicho, se ha comenzado a hacer en los talleres tipográficos nacionales.
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Reporte en V
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Hacia un nuevo pacto mu Fotos: Archivo
La historia de los movimientos migratorios en el mundo involucra a todos los estratos sociales, independientemente de su orientación política o religiosa.
La gestión de la migración es uno de los mayores desafíos para la cooperación internacional en nuestra época. António Guterres*
a migración impulsa el crecimiento económico, reduce las desigualdades y conecta distintas sociedades. Sin embargo, también es una fuente de tensiones políticas y tragedias humanas. La mayoría de los migrantes viven y trabajan legalmente. No obstante, una minoría de personas desesperadas pone en riesgo su vida para entrar en países en los que se enfrentan a la sospecha y los abusos. La presión demográfica y los efectos del cambio climático en las sociedades vulnerables pueden provocar un mayor aumento de la migración en los próximos años. Como comunidad mundial, nos enfrentamos a una elección. ¿Queremos que la migración sea una fuente de prosperidad y solidaridad internacional o un fenómeno marcado por la inhumanidad y las fricciones sociales? Este año, los gobiernos negociarán un Pacto Mundial sobre la Migración en el marco de las Naciones Unidas. El Pacto será el primer acuerdo internacional de carácter global de este tipo. No será un tratado formal. Tampoco impondrá obligacio-
nes vinculantes para los Estados. Más bien es una oportunidad sin precedentes para que los dirigentes contrarresten los perniciosos mitos que se ciernen en torno a los migrantes y establezcan una visión común sobre la manera de lograr que la migración beneficie a todas nuestras naciones. Esta es una tarea urgente. Hemos visto lo que sucede cuando se produce una migración a gran escala sin mecanismos eficaces para gestionarla. El mundo se estremeció ante los videos hechos públicos recientemente de migrantes vendidos como esclavos. Por aterradoras que sean esas imágenes, el verdadero escándalo es que miles de migrantes corren la misma suerte cada año y no queda constancia de ello. Muchos migrantes más están atrapados en empleos precarios y degradantes que, en definitiva, bordean la esclavitud. Actualmente hay casi 6 millones de migrantes atrapados en el trabajo forzoso, con frecuencia en las economías desarrolladas.
¿Cómo podemos poner fin a esas injusticias y evitar que se repitan en el futuro?
A fin de establecer una dirección política clara sobre el futuro de la migración, creo que son tres las consideraciones fundamentales que deberían orientar los debates del Pacto. La primera es reconocer y reforzar los beneficios de la migración, que con tanta frecuencia se ignoran en el debate público. Los migrantes hacen enormes contribuciones tanto a sus países de acogida como a sus países de origen. En efecto, los migrantes aceptan empleos que no puede cubrir la fuerza de
trabajo local, de modo que impulsan la actividad económica. Muchos son innovadores y emprendedores. Casi la mitad de todos los migrantes son mujeres que buscan una vida mejor y oportunidades de empleo. Los migrantes también realizan una gran contribución al desarrollo internacional mediante el envío de remesas a sus países de origen. Las remesas ascendieron a cerca de 600 mil millones de dólares el año pasado, es decir, tres veces más que toda la asistencia para el desarrollo. El desafío fundamental es aprovechar al máximo los beneficios de esta forma de migración ordenada y productiva y acabar con los abusos y los prejuicios que hacen que una minoría de migrantes viva un infierno. En segundo lugar, los Estados deben fortalecer el Estado de derecho dando un impulso a la forma de tratar y proteger a los migrantes, en beneficio de sus economías, sus sociedades y los propios migrantes. Las autoridades que levantan grandes obstáculos a la migración, o imponen graves restricciones a las oportunidades de trabajo de los migrantes, infligen un daño económico innecesario a sus propios intereses, ya que imponen barreras que impiden que sus necesidades laborales se cubran de forma legal y ordenada. Lo que es aún peor, esas autoridades involuntariamente alientan la migración ilegal. Cuando a quienes desean migrar se les cierran las vías legales para viajar, inevitablemente recurren a métodos irregulares. Esto no solo los coloca en una posición vulnerable, sino que además, socava la autoridad de los gobiernos. La mejor manera de acabar con el estigma de
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undial sobre la migración
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Las estadísticas apuntan a que un elevado porcentaje de migrantes está compuesto por jóvenes, especialmente mujeres que buscan cambiar sus condiciones de vida.
Las movilizaciones masivas de refugiados han modificado el mapa demográfico en el mundo y todo apunta a que este factor se convertirá en un catalizador económico y social con un componente de conflictividad.
la ilegalidad y el abuso en torno a los migrantes es, de hecho, que los Gobiernos establezcan más vías legales para la migración, eliminando los incentivos para que las personas quiebren las normas y atendiendo mejor a la necesidad que tienen sus mercados de trabajo de mano de obra extranjera. Los Estados también tienen que colaborar más estrechamente para compartir los beneficios de la migración, por ejemplo, estableciendo asociaciones de colaboración para determinar cuáles son las lagunas importantes
en las competencias existentes en un país que pueden cubrir migrantes cualificados de otro país. En tercer y último lugar, se requiere una mayor cooperación internacional para proteger a los migrantes vulnerables, así como a los refugiados, y debemos restablecer la integridad del régimen de protección de los refugiados de conformidad con el derecho internacional. La suerte de los miles de personas que mueren en su infortunado intento por cruzar mares y desiertos no es solo una tragedia humana. También representa el fracaso más grave de
la política, puesto que los movimientos no regulados de masas en circunstancias desesperadas alimentan la sensación de que las fronteras están amenazadas y los Gobiernos no las controlan. A su vez, ello conduce a controles fronterizos draconianos que socavan nuestros valores colectivos y contribuyen a perpetuar las tragedias que demasiado a menudo hemos visto en los últimos años. Debemos cumplir nuestras obligaciones básicas para salvaguardar la vida y los derechos humanos de los migrantes a los que el sistema actual ha fallado. Debemos adoptar medidas urgentes para ayudar a quienes están ahora atrapados en campamentos de tránsito o en riesgo de esclavitud o se enfrentan a situaciones de gran violencia, ya sea en el Norte de África o en América Central. Debemos contemplar la adopción de medidas internacionales ambiciosas para reasentar a quienes no tienen a dónde ir. También deberíamos tomar medidas, mediante la asistencia para el desarrollo, las iniciativas de mitigación del cambio climático y la prevención de conflictos, para evitar esos grandes movimientos de población no regulados en el futuro. La migración no debería significar sufrimiento. Debemos tratar de lograr un mundo en el que podamos celebrar la contribución de la migración a la prosperidad, el desarrollo y la unidad internacional. En nuestro poder está alcanzar este objetivo colectivamente. Este año, el Pacto Mundial puede ser un hito en el camino para conseguir que la migración realmente beneficie a todos. * Secretario general de Naciones Unidas
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Contando el tiempo
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El espía que llegó de Fotos: Archivo
Héctor G. Barnés
noche se coló en las instalaciones del Laboratorio Nacional de Los
a historia de este alemán nacido en Rüsselsheim en 1911 es una de las más apasionantes del siglo XX. En 1950, el físico e investigador atómico fue detenido en Gran Bretaña por pasar a los soviéticos información clasificada perteneciente a EE. UU., pero también al propio Reino Unido y Canadá. Sin embargo, como recuerda Mike Rossiter en su libro The Spy Who Changed the World, durante mucho tiempo fue difícil conocer cuál fue su grado exacto de implicación y, sobre todo, qué le movía a jugarse la vida. Durante la friolera de 9 años, Fuchs pasó información sobre el desarrollo del proyecto a los científicos soviéticos sin pedir nada a cambio. Y, por eso mismo, fue condenado a 14 años de cárcel, de los que pasó 9 entre rejas. Según los testimonios de algunos antiguos agentes rusos y académicos especialistas en energía nuclear, la información proporcionada por Fuchs permitió que la URSS se adelantase en dos años a la creación de su propia bomba atómica, algo que terminaría logrando finalmente en el verano de 1949. Muchos historiadores han interpretado esta diferencia como un factor clave en el desarrollo de la Guerra Fría, ya que fue lo que permitió que se pudiera establecer la doctrina militar de la destrucción mutua asegurada, que disuadía a ambos bandos de utilizar armamento nuclear contra el enemigo o chantajearlo porque el más mínimo ataque conduciría a la aniquilación total mutua. ¿Cómo consigue un hombre infiltrarse en uno de los círculos científicos más exclusivos, obtener la más sensible de las informaciones y transferirla al enemigo? Por una parte, por un carácter entregado, afectuoso y trabajador que le convertían en un científico querido e imprescindible (también era un gran mujeriego, pero ese es otro tema). Por otra, aprovechando las circunstancias: cuando Fuchs llegó a Gran Bretaña en 1933, huía de la que era la mayor amenaza potencial en ese momento, la Alemania nazi. Sin embargo, lo que no recordaban sus promotores es que era un reconocido miembro del Partido Comunista de Alemania, y que mientras terminaba su formación en Física, siguió manteniendo contacto con los miembros del partido. Su breve paso por los campos de internamiento británicos al comienzo de la guerra fue breve y se resolvió sin mayores dificultades.
Álamos en compañía del alemán Klaus Fuchs, otro de los científicos
¿Cómo lo hizo?
Sus biógrafos cuentan que, mientras trabajaba en el Proyecto Manhattan, que alumbró la bomba atómica estadounidense, el físico Richard Feynman solía pasar por alto los protocolos de seguridad, algo que ponía nerviosos a los militares americanos. Una
que trabajaban con él. Entre copas, el considerado por algunos como el físico más importante del siglo XX admitió ante su colega que, de todos ellos, él era el que tenía más posibilidades de ser un espía. Se equivocaba. Fuchs, aunque nadie lo sospechaba, era el espía. Y llevaba años filtrando información.
Si Fuchs consiguió escalar a lo más alto fue, ante todo, porque en un contexto en el que perder un segundo (o un gran científico) podía cambiar el signo de la historia, el alemán era uno de los físicos más brillantes y trabajadores de su época. También se aprovechó de algún patinazo de inteligencia, como el informe del MI5 que le animaba a viajar a Los Álamos porque ahí tendría más difícil contactar con espías rusos. Entre finales de los años 30 y principios de los 40 trabajó codo con codo con Max Born, que ganaría el Nobel en 1954 por sus estudios
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el frío
sobre mecánica cuántica; más tarde lo haría con Rudolf Peierls en Tube Alloys, el programa nuclear británico y canadiense, quien lo había seleccionado personalmente. Gracias a él terminó colaborando en el ambicioso Proyecto Manhattan, algo que haría frotarse las manos a “Sonia” y sus amigos. O, mejor dicho, a Ruth Kuczynski, su contacto en las filas soviéticas. El propio Fuchs había contactado a su hermano, Jurgen, un profesor de la London School of Economics. En Los Álamos, el alemán —ya nacionalizado británico— se convirtió en una de las grandes figuras de los laboratorios, haciéndose amigo íntimo de Feynman al mismo tiempo que enviaba al químico Harry Gold la información que obtenía. “Él obviamente ha trabajado antes con nuestra gente y es consciente de lo que hace”, escribió este tras su primera cita. Según sus primeros informes de 1944, que llegaron directamente a Stalin —que les restó importancia—, la bomba nuclear estaba más cerca de lo que se pensaba. No obstante, el principal receptor del trabajo de Fuchs era Lavrenti Beria, jefe del NKVD (la policía secreta de la URSS), quien revisaba personalmente los documentos, eso sí, sin entender demasiado. El libro de Rossiter detalla cómo eran algunos de esos encuentros clandestinos con sus socios, y parecen salir de las novelas de espías más tópicas, con sus consabidos santos y señas. Mientras estaba en Reino Unido, por ejemplo, Fuchs debía sentarse en un pub determinado a tomar una cerveza hasta que un hombre se le acercara y le dijera “la cerveza negra no me gusta mucho, prefiero la Lager”. El británico alemán contestaba “creo que Guinness es la mejor”. La conversación seguía por derroteros semejantes hasta que se realizaba el traspaso de información. La actividad de Fuchs fue a más a lo largo de los años, y quizá el detonante definitivo se produjo después de 1946, cuando el signo de las alianzas cambió y comenzó a trabajar también para los británicos en Harwell, donde se estaba desarrollando su propio programa nuclear. Los oficiales pasaron por alto las advertencias sobre el alemán, pero en 1949 su nombre finalmente salió a la luz en la operación de contraespionaje Venona. Aunque en un primer momento negó ser un espía, terminó confesándolo en enero de 1950 y señaló a otros de sus compañeros.
Cabos sueltos
La declaración de Fuchs permitió que otros agentes dobles fueran detenidos, tirando de un hilo que a través de Harry Gold llevaría a la condena de los famosos Ethel y Julius Rosenberg, los primeros ejecutados por traición en EE. UU. en junio de 1953. El juicio de Fuchs, en el que adujo que sufría de “esquizofrenia calculada”, apenas duró 90 minutos, y la condena fue de 14 años, de los que cumplió 9 por buen comportamiento: era el máximo tiempo por traición, ya que en ese momento, la URSS aún se consideraba una aliada británica. Su historia propició en 1950 uno de los primeros brotes
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El arqueólogo
La literatura, el cine y la televisión han popularizado la imagen del espía aventurero y osado, que triunfa sobre la adversidad.
de terror rojo sobre la infiltración de espías en Gran Bretaña. ¿Hasta qué punto cambió el físico el transcurso de la Guerra Fría? El físico nuclear Hans Bethe, uno de los padres de la bomba atómica en el Proyecto Manhattan, dijo de él que era el único científico que conociera que había cambiado la historia. Una tesis que comparte el propio biógrafo del alemán, para quien fue “el espía más importante del siglo XX” al trabajar para los tres aliados de la Segunda Guerra Mundial que terminarían enfrentándose durante décadas después de la gran contienda (y, quizá, como algunas fuentes aseguran, también en el programa nuclear chino). No obstante, hay quien relativiza su papel, como Georgi Fliórov, uno de los más eminentes físicos rusos, que recuerda que la nula comprensión del proyecto nuclear por parte de Beria provocó que sus informes cayesen en saco roto. La gran pregunta, no obstante, es por qué hay una gran cantidad de documentos sobre el caso Fuchs que no han sido publicados y siguen estando clasificados por el Reino Unido, 70 años después. También por qué terminó confesando, ya que, como recuerda en The Guardian el historiador Richard Norton-Taylor, probablemente no habría sido encarcelado si no lo hubiese hecho. Como este se pregunta, es posible que se le ofreciera un trato de favor en caso de que lo hiciera, y que tan solo fue después de que se conociera hasta qué punto llegaba su traición que no les quedó otra que encarcelarlo. Rossiter cuenta en su libro que cuando volvió a visitar los Archivos Nacionales a consultar un documento llamado Las notas de Fuchs sobre la superbomba, este había desaparecido desde su anterior visita. Sea como fuere, tras su salida de la cárcel, Fuchs vivió en la RDA hasta su muerte en 1988 en Berlín. Fue condecorado con la Orden de Karl Marx y la Orden Patriótica del Mérito en su país natal.
Tal vez el nombre de Sylvanus Morley no le suene conocido, pero uno que seguro sí recuerda es Indiana Jones. ¿Qué tiene que ver uno con el otro? Pues que Sylvanus es el verdadero Indiana Jones. Sylvanus era uno de los espías estadounidenses más importantes de la Primera Guerra Mundial y sirvió, en parte, como inspiración para George Lucas y Steven Spielberg a la hora de crear a Indy. Este arqueólogo de la Universidad de Harvard dedicó gran parte de su vida a estudiar la cultura maya, que se asentó en el sureste mexicano, El Salvador, Honduras y Guatemala. Su especialidad era descifrar jeroglíficos y fue uno de los primeros en lograr descifrarlos en el mundo. Esto le trajo una enorme reputación con la comunidad científica y ante la sociedad, lo que le llevaría a ser llamado a trabajar como espía. De acuerdo con David Prince, profesor de Antropología de la Saint Martin’s College en Washington, este se volvió un trabajo recurrente para los arqueólogos durante la guerra, ya que el presidente de los Estados Unidos en la época, Woodrow Wilson, sabía que sus habilidades y conocimientos serían de gran utilidad. Entre esas habilidades encontramos descifrar códigos, estar involucrado con las tradiciones de la población y poder excavar libremente en las áreas donde pudieran existir conflictos. Prince explica que en 1917 Morley se encontraba fotografiando un viejo fuerte español en las costas hondureñas, pero un grupo de soldados salió para impedírselo. Les mostró una carta del presidente de Honduras en aquel año, Francisco Bertrand, en donde constaba el permiso explícito para hacerlo. Lo que pocos sabían era que el verdadero propósito de su visita, además de investigar la zona arqueológica, era encontrar zonas de transmisión y agentes alemanes. También buscaba descubrir si existían bases de submarinos en Honduras. En 1946 publicó su último gran trabajo: Los antiguos mayas. En él recopiló lo que había aprendido sobre ellos en más de 30 años de investigación de campo. El estudio ayudó a la restauración de Chichén Itzá, específicamente el observatorio, también llamado Templo de Venus. Esteban Luján/www.vix.com
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La muestra se presentará del 1 de marzo al 20 de mayo en la National Portrait Gallery de Londres.
Tragaluz
Guatemala, viernes 19 de enero de 2018
Lewis Carroll, artista visual El fotógrafo y escritor británico
Notimex
Lewis Carroll, autor de Alicia
a muestra conmemorativa reúne por primera vez las obras de cuatro de las figuras más famosas de la fotografía artística, Lewis Carroll, Julia Margaret Cameron, Oscar Rejlander y Clementina Hawarden, señala la página oficial del museo. Reitera que estos cuatro artistas llegarían a encarnar lo mejor de la fotografía en la época victoriana. Su enfoque experimental hacia la toma de imágenes y las actitudes radicales hacia la fotografía han informado a la práctica artística desde entonces. Fotógrafo, escritor y matemático y experto en lógica, el británico Charles Lutwidge Dodgson, mejor conocido como Lewis Carroll, nació en Daresbury, Cheshire, Inglaterra, el 27 de enero de 1832. Fue el tercero de los hijos del matrimonio Dodgson, y el primer varón. Cuando Charles tenía 11 años de edad, su padre fue nombrado párroco de la localidad de Crofton-Tees, en North Yorkshire, y toda la
en el país de la maravillas es recordado a los 120 años de su muerte, ocurrida el 14 de enero de 1898, con la exposición
Victorian Giants: The Birth of Art Photography, que incluye retratos de Alicia Liddell, la niña que lo inspiró a crear su célebre obra.
familia se trasladó a la espaciosa rectoría que sería la morada familiar durante los siguientes 25 años. El joven Charles inició su educación en su propia casa. Las listas de sus lecturas conservadas por la familia atestiguan su precocidad intelectual: a los 7 años leyó The Pilgrim’s Progress, de John Bunyan. De acuerdo con sus biógrafos, Lewis sufrió de un tartamudeo que tendría efectos perjudiciales en sus relaciones sociales durante toda su vida, lo mismo que de sordera en el oído derecho a consecuencia de una enfermedad. A los 12 años fue enviado a una escuela privada en las afueras de Richmond, donde parece que se integró bien, y en 1845 fue trasladado al Rugby School, donde fue evidentemente menos feliz, como él mismo lo escribió algunos años después. Su brillantez como matemático le hizo ganar, en 1857, un puesto de profesor en Christ Church, que desempeñaría durante los 26 años siguientes, aun cuando no parece haber disfrutado mucho de esta actividad. Cuatro años después fue ordenado diácono.
Viernes
Guatemala, viernes 19 de enero de 2018
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Carroll trató de combinar los ideales de libertad y belleza con la inocencia edénica, donde el cuerpo humano y el contacto humano podían ser disfrutados sin sentimiento de culpa. Morton Cohen, su principal biógrafo, anota que Carroll rechazó rotundamente el principio calvinista del pecado original y lo sustituyó por la noción de la divinidad innata. La obra definitiva acerca de su actividad como fotógrafo Lewis Carroll, Photographer, de Roger Taylor, publicada en 2002, documenta exhaustivamente cada una de las fotografías de Lewis Carroll que se han conservado hasta nuestros días.
Cambiar imágenes por palabras
Abandonó repentinamente la fotografía en 1880, pese a que después de 24 años dominaba completamente el medio, disponía de su propio estudio en el barrio de Tom Quad y había creado unas 3 mil imágenes. Menos de mil han sobrevivido al tiempo y a la destrucción intencionada. El escritor registraba cuidadosamente las circunstancias que rodeaban la creación de cada una de sus fotografías, pero su registro fue destruido. Fue entonces cuando comenzó a escribir poesía y cuentos que envió a varias revistas, los cuales le reportaron un éxito discreto. Entre 1854 y 1856 su obra apareció en las publicaciones de ámbito nacional The Comic Times y The Train, así como en revistas de menor difusión, como la Whitby Gazette y el Oxford Critic. Años antes de Alicia en el país de las maravillas ya buscaba ideas de cuentos para niños que pudieran proporcionarle dinero: Un libro de Navidad, que podría venderse bien, también Instrucciones prácticas para construir marionetas y un teatro. En 1856 publicó su primera obra con el seudónimo que lo haría famoso: un predecible poemilla romántico, Solitude, que apareció en The Train firmado por Lewis Carroll. El sobrenombre lo creó a partir de la latinización de su nombre y el apellido de su madre. Así, Lutwidge fue latinizado como Ludovicus, y Charles como Carolus, para regresar al inglés como Lewis Carroll. También en 1856, un nuevo deán, Henry Liddell, llegó a Christ Church con su joven esposa y sus hijos, que tendrían un importante papel en la vida del escritor, pues entabló una gran amistad con la madre y los niños, especialmente con las tres hijas: Lorina, Alice y Edith. Se convirtió en una especie de tradición para Carroll llevar a las niñas de picnic al río, en Godstow o en Nuneham, y en una de estas excursiones, concretamente, según sus diarios, el 4 de julio de 1862, cuando inventó el argumento de la historia que más tarde llegaría a ser su primer y más grande éxito comercial. En otro viaje con las niñas y el reverendo Robinson Duckworth, a partir de este y de Alice, la mediana, empezó a improvisar la narración, que entusiasmó a las niñas, especialmente a la propia menor de 10 años. Después de la excursión, la chica le pidió que escribiera la historia, por lo que Carroll pasó una noche componiendo el manuscrito y se lo regaló a Alice Liddell en la siguiente Navidad. Se titulaba Las aventuras subterráneas de Alicia, y estaba ilustrado con dibujos del propio autor. Se especula que la heroína de la obra está
John Tenniel ilustró la primera edición de Alicia en el país de las maravillas, aparecida en 1865. Tenniel es el autor del mosaico Leonardo da Vinci en el patio sur del Victoria and Albert Museum.
basada en Alice Liddell, pero el escritor negó que el personaje estuviera basado en persona real alguna. Tres años más tarde, movido por el gran interés que el manuscrito había despertado entre todos sus lectores, llevó el libro, convenientemente revisado, al editor Macmillan, a quien le gustó de inmediato. Tras barajar los títulos de Alicia entre las hadas y La hora dorada de Alicia, la obra se publicó finalmente en 1865 como Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, firmada por Lewis Carroll. Las ilustraciones de esta primera edición fueron de John Tenniel. El multitudinario éxito del libro llevó a su autor a escribir y publicar una segunda parte, Alicia a través del Espejo ( Through the Looking-Glass and what Alice Found There). Posteriormente publicó su gran poema paródico, La caza del Snark ( The Hunting of the Snark), en 1876, y los dos volúmenes de su última obra, Silvia y Bruno, en 1889 y 1893, respectivamente. También publicó con su verdadero nombre muchos artículos y libros de temas matemáticos, entre los que destacan El juego de la lógica y Euclides y sus rivales modernos. Lewis Carroll falleció el 14 de enero de 1898, en la localidad de Guilford, Surrey, Reino Unido.
La obra de Lewis Carroll, especialmente su personaje, Alicia, ha sido adaptada tanto al cine como al teatro.
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Ventanas
Guatemala, viernes 19 de enero de 2018
El factor circadiano
Un estudio reciente advierte de la necesidad de ajustar las preferencias circadianas de cada persona a sus horarios de trabajo, ya que cuando se somete a horarios que no encajan puede ver afectada su capacidad de tomar decisiones. Los ritmos circadianos son cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo aproximado de 24 horas y que responden, principalmente, a la luz y la oscuridad en el ambiente en el que vive un organismo. Estos ritmos afectan al estado emocional y al control cognitivo de las personas, que es la posibilidad de regular exitosamente y de modo deliberado la intensidad, las circunstancias provocadoras de emociones. A su vez, la toma de decisiones de un sujeto está afectada por factores psicológicos como el estado emocional o el control cognitivo. Investigadores de la Universidad de Granada (España), junto con los de la Universidad de Bolonia (Italia), han evaluado la preferencia circadiana –es decir, si los participantes eran matutinos, vespertinos o intermedios– para conocer la influencia de la hora del día y la preferencia circadiana en la toma de decisiones interpersonales mediante un juego económico que los participantes realizaban en un ordenador. Una vez seleccionados los participantes, en función de su preferencia circadiana extrema (matutino y vespertino), se les citó en dos momentos temporales (por
la mañana y por la tarde) para que realizaran una prueba de control cognitivo y la prueba principal de toma de decisiones. Además, se tomaron en cuenta marcadores corporales como la temperatura para verificar que realmente se encontraban en sus momentos óptimo-no óptimo del día. A la luz de los resultados de su trabajo, sus autores afirman que cuando somos sometidos a horarios que alteran nuestro ritmo circadiano, podríamos tomar decisiones de manera más impulsiva, lo que podría afectar a la calidad de nuestras acciones y, por supuesto, actuar en contra de nuestro propio beneficio. Además, afirman que existe una diferencia entre estilos de toma de decisiones entre matutinos y vespertinos, ya que los matutinos invierten más tiempo en meditar las decisiones. Los autores advierten, por tanto, de la necesidad de conocer la preferencia circadiana para ajustar a los trabajadores a sus horarios laborales. De este modo, las empresas mantendrían una ventaja, ya que se podrían adaptar de manera más adecuada los horarios de trabajo para aprovechar los picos de rendimiento óptimo de cada trabajador. SINC
Semana d
Uno de los capítulos más excepcionales de la historia inglesa tuvo lugar en 1974, al reducirse la semana laboral. H. G. Barnés
l primer día de enero de 1974 entraron en vigor en Reino Unido las medidas de restricción del consumo energético impuestas por el gobierno conservador de Edward Heath, aprobadas el 13 de diciembre anterior. Entre otras cosas, estas limitaban a 3 días seguidos el tiempo que se podía consumir electricidad lo que, a efectos prácticos, se traducía en que la semana laboral debía limitarse, salvo en los servicios esenciales. Era una situación excepcional que tenía como objetivo optimizar las reservas de combustibles fósiles y hacer frente a una rampante inflación que estaba generando malestar social y huelgas (la más importante, la de la Unión Nacional de Mineros). Los británicos suelen recordar esta época como un período de inestabilidad económica y convulsión social. Sin embargo, cada vez son más los que utilizan aquella solución transitoria —se puso fin a ella apenas 2 meses después, una vez Heath perdió las elecciones y se llegó a un pacto con los mineros— como ejemplo de que una semana laboral de apenas 72 horas puede ser viable. Un informe del think tank inglés liberal New Economic Foundation, por ejemplo, recuerda que “cuando la crisis terminó, los analistas descubrieron que la producción industrial había descendido apenas un 6 por ciento”. Y no el 40 que, haciendo la cuenta de la anterior, podría haberse visto dañado. ¿A qué se debe este sorprendente dato? Según cuenta el informe, a un aumento de la productividad y a un descenso en el absentismo, que habrían compensado que cada persona trabajara menos horas. No todo el mundo está de acuerdo en ese diagnóstico, que pasa por alto que se trataba de una solución de compromiso en un contexto muy concreto en el que muchos trabajadores habían perdido poder adquisitivo a causa de la infla-
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Guatemala, viernes 19 de enero de 2018 Fotos: Archivo
Entorno laboral óptimo
Una investigación indica que el mejor trabajo es el que da más participación, más posibilidades de adaptar las condiciones a las necesidades del empleado, mayor reconocimiento y un trato justo.
de 3 días
ción y el estancamiento salarial. Como recuerda un artículo de Hatful of History, “había buenas razones para pensar que esta situación no podía haber durado mucho más tiempo”.
¿Con qué nos quedamos?
Daryl Worthington matiza en New Historian que la medida debe entenderse ante todo como una expresión del descontento generalizado en las islas y un recuerdo de “cuán caótico fue este período”. Una decisión dolorosa pero necesaria para prevenir un problema mayor. “Las horas reducidas de trabajo por supuesto que dañaron la economía, y contribuyeron a significativos despidos”, explica. Según sus datos, hasta 885 mil personas se registraron para recibir un subsidio de desempleo durante el 7 de enero de ese año. Una cifra que terminaría ascendiendo hasta el millón y medio. La lección que este episodio de la historia británica nos puede enseñar, es que la reducción de las horas que trabajamos no tiene por qué implicar un declive directamente proporcional de la productividad, sino que por otros factores (descanso, menores niveles de estrés, más tiempo libre) el rendimiento por hora puede elevarse al mismo tiempo que se fomenta el consumo. La segunda razón expuesta por el think tank es que esto dispararía el consumo, puesto que no solo habría más clientes potenciales, sino que estos tendrían mucho más tiempo libre para gastar su dinero. Por otra parte, esto permitiría reducir algunos de los gastos del estado social, ya que los ciudadanos también tendrían un mejor margen a la hora de cuidar a sus hijos, personas mayores o a ayudar a la sociedad fuera de las instituciones del Estado. De ahí que no sorprenda que Carlos Slim haya defendido esta medida. En su caso, se trata de una manera de dar salida a los problemas de una sociedad en la que cada vez más personas podrían y estarían dispuestas a trabajar después de los 65 años, aunque quizá no a tiempo completo. “Con 3 días a la semana, podríamos tener más tiempo para relajarnos y una mayor calidad de vida”, explicaba. “Tener cuatro días disponibles sería muy importante para generar nuevas oportunidades de entretenimiento y otras formas de estar ocupados”.
“Hemos estudiado la relación entre la exposición a los riesgos psicosociales y las llamadas Prácticas Empresariales de Gestión de la Mano de Obra (PEGMO) destinadas a contratar, utilizar, desarrollar y retener o despedir a los y las trabajadoras”, explica Clara Llorens Serrano, autora principal del estudio, publicado en la revista Scandinavian Journal of Public Health. En él determina que un buen ambiente laboral se relaciona con métodos de trabajo participativos y que permiten aprender nuevos conocimientos, con fórmulas contractuales indefinidas, con no hacer sentir a los trabajadores fácilmente reemplazables o amenazarles con el despido, con remunerar según las horas trabajadas y tareas desarrolladas, así como con una jornada semanal de entre 31 y 40 horas y en horario de mañana. “Según nuestros análisis y la evidencia previa, los riesgos psicosociales se relacionan con las PEGMO. Estas pueden constituir un factor clave de la asociación entre los riesgos psicosociales y la salud, y un objetivo primordial para la prevención en origen del estrés laboral al modificar la organización del trabajo”, apunta Llorens. Las claves de un entorno laboral óptimo Los resultados más relevantes muestran cómo un funcionamiento
democrático y la aplicación de fórmulas de participación directa de los trabajadores en la realización cotidiana de sus tareas conducirían a un mejor entorno de trabajo. Las asociaciones más fuertes se encuentran en las variables de “control” (influencia en la realización del trabajo, posibilidad de aplicar y aprender nuevas habilidades y conocimientos en la realización del trabajo, sentido del trabajo...), “apoyo social” (recibir ayuda y feedback en la realización del trabajo por parte de compañeros y supervisores, sentido de grupo, tareas y margen de autonomía claro), así como “compensaciones” (reconocimiento en el trabajo y trato justo). La investigación afirma que las PEGMO sobre el diseño de tareas y métodos de trabajo deberían tener en cuenta las habilidades y conocimientos de los trabajadores y también sus necesidades de aprendizaje y su autonomía. “Esto podría reducir significativamente o eliminar parte de los riesgos psicosociales en países donde el taylorismo (la fórmula de organización del trabajo más extendida y persistente) ignora a los trabajadores como profesionales y como personas capaces de aprender y de decidir”, concluye. SINC
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