Page 1


Esposo amado, padre ejemplar, abuelito consentido. Se cumple un año de tu partida física, al lado

del Señor, ya abrazado a nuestra querida Katy y a nuestra chiquita María Valentina.

Tu ausencia nos ha dejado un gran dolor, un

inmenso vacío, pero hemos querido recordar

hoy, aquellas cosas que tanto aprendimos de tí, de los momentos vividos a tu lado, y algo más.


¿Quién no expresa una sonrisa, al pensar en los campeonatos mundiales de fútbol? y esa pasión tuya, desbordada por el equipo de Argentina; Menotti, Maradona, Messi y otros tantos que te envolvían de alegría, junto a tu famoso y exagerado grito de goool. Siempre reunidos en casa, celebrando o entristecidos por el triunfo o la pérdida de un excelente partido. Ah! No podía faltar esa camisa celeste, la cual lucías con gallardía. Contigo, nosotros, tu familia, del mismo equipo, la misma camisa. Cuanta satisfacción para tí, ser magallanero, ir al estadio, en una época, y en otra, ya más tranquilo, ver cada uno de esos partidos por televisión; ah! eso si, oírlos por radio, porque sólo esa trasmisión y por ese medio, comparabas, jugada e interpretación de la misma. Sufrías mucho al ver a tu equipo perder, pero jamás declinaste tu orgullo al decir “Es el mejor”


Reíamos mucho, cuando agarrando un cojín en tus manos, lo lanzabas a la pantalla del televisor, porque el árbitro (sucio) no había cantado la jugada correctamente, según tu opinión. De nosotros, quién puede olvidar esas hermosas vacaciones de agosto y septiembre.

A Oriente, su paseo preferido. Carúpano, rancho de Güiria; Cumána, casa del tío Hugo. “Vamos saliendo a las 5 am (decía), a las 11 am debemos estar en Playa Colorada, un bañito y seguimos vía Carúpano” por supuesto, antes, un excelente desayuno a orilla de carretera; sus preferidos chicharrones, cochino frito, arepa pelá y todo aquello que representara mucha grasa, siempre fue así, su grasita no podía faltar. Llegar al rancho de Güiria, alegría total para todos, mucha playita, sol, por supuesto, unos buenos libros para los ratos de descanso.


Mar, sol, ríos, paseos en lancha. Cada uno de esos momentos fueron placenteros para él, siempre al lado de su familia.

Margarita, su querida Margarita, su playa preferida GUACUCO. Más de una vez, quizás en son de guasa, decía “aquí van a estar mis cenizas y sobre ellas, siembren un arbolito” Sus parrillas, siempre él, nadie más que él para hacerlas y por supuesto picar y picar hasta la saciedad “a ver cómo esta quedando” sólo se sentaba a comer su pedazo de punta, una vez que todos hubiesen comido.

Vienen a nuestra memoria, incontables recuerdos de sus acciones y decires “No comerse jamás un semáforo” “No paso en carretera de 90 Km por hora, sólo llego a 100 Km por hora, cuando me toca pasar un carro”


“No llego jamás, tarde a mi trabajo” “Hay que tener humildad” “Ser fiel a sus principios (siempre lo fue).

Por éstas y muchas cosas más, lo llamábamos:

El Ciudadano Ejemplar. Hombre honesto, incorruptible, trabajador, solidario con todos los que compartía, muchas horas de faena. El Profe Emilio, como lo llamaron sus alumnos y compañeros de trabajo. No escuchamos, jamás, decir otra cosa que no fuera, “el Profe Emilio, fue mi mejor profesor” Dedicado a su profesión, Educador, siempre dando lo mejor de sí.


Tristeza causó ver a sus alumnos (el día que falleció) llorando inconsolables, diciendo “Por qué él”

Esta es la vida, no está su presencia, pero en la ausencia, nuestros corazones están impregnados de él.

Te amaremos siempre. Jamás te olvidaremos Tu esposa, hijos y nietos. Paz a tus restos.


28-08-1948

24-02-2012

Semblanza Emilio Brito  

Semblanza Emilio Brito