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Guía de Sala Bogotá

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Muro de la vergüenza, 2015 María Roldán


inaudito magdalena - 46sna

El Salón Nacional forma parte de un programa que año tras año ha venido actualizándose y pensándose dentro de un marco cada vez más maleable. Es así como diversas disciplinas han interactuado con él en donde la danza, las artes escénicas, la música, la literatura, entre otras han transitado por las propuestas curatoriales. En el año 2019, el Ministerio de Cultura empezó a gestar la semilla del 46 Salón Nacional de Artistas que estamos abriendo en estos meses del 2022. La idea se construyó bajo las premisas de cubrir un amplio territorio, provocar una mirada transversal y generar diversos cruces culturales por donde transitara este evento cultural. Muy pronto, las aguas del río Magdalena emergieron en el mapa mental del Salón, no solo por su imponencia, sino también por su sentido extraño en la historia del país. Es tanto testigo como protagonista de un paisaje que hemos venido construyendo desde hace siglos. Paisaje físico, económico, político y cultural. La apuesta era, en su momento, osada. Ello planteaba un reto. Durante el año 2020, se organizó en medio de la pandemia un estudio de factibilidad que nos ayudara a entender de qué tamaño podría llegar a ser el proyecto, cuáles podrían ser sus costos y qué lugares tendrían infraestructura para adelantar procesos de formación o de exposición. Siempre con la idea de estar configurando algo que pudiese sembrar una semilla en un país que reclama oportunidades para sus regiones; el Salón fue creciendo con el cauce del río Magdalena. Esa idea lentamente se fue transformando en un proyecto descentralizador con intenciones de involucrar comunidades en la arteria fluvial más importante del país. En el año 2021, se construyó el equipo curatorial, un equipo de producción, uno de museografía y de conservación, uno de medios y difusión, uno de formación y tantas personas detrás de toda esta “empresa” que hicieron posible lanzar el 46SNA en el municipio de Honda durante el mes de agosto del mismo año. En el entretanto, se unieron a todo este propósito las convocatorias de Arte Naturaleza tanto de obras de artistas como de proyectos curatoriales, que sin duda les abrieron un espectro refrescante a los procedimientos participativos del Salón y nutrieron los recorridos con artistas y obras de todos los rincones del país. Finalmente, se hicieron pruebas piloto de formación en tres municipios y el equipo curatorial hizo un recorrido por la cuenca para determinar acciones y espacios en cada lugar. De esta forma, se dejó el mapa listo para iniciar esta aventura por el paisaje del Magdalena. Ya en el mes de agosto, después de haber transitado con exposiciones en Neiva, Ibagué, Honda, Barrancabermeja, Mompox y Barranquilla, además de tener en la agenda laboratorios de diversa índole en 23 municipios de la cuenca del río Magdalena, llegamos a una última estación en Bogotá. Hemos intervenido el espacio público ocupado salas de exhibición, estaciones de radio, y hemos acompañado al río desde diversas perspectivas. “La Barca del 46”, lugar de memorias del Salón, nos ha venido acompañando en el trayecto como un espacio de participación colectiva desde donde se recogen experiencias y vivencias de las comunidades. Creadores que van despertando con el río, y desde el río, nos ayudan a entender este gran cuerpo de agua como un ser vivo con ganas de ser escuchado. Hoy en día, podemos decir que estar en Bogotá con “La Barca del 46” y con la exposición de Melissa Aguilar como curadora invitada se empieza a cerrar un proyecto que ha determinado una serie de cambios estructurales en las dinámicas de los Salones Nacionales. Haber estado en este “Inaudito Magdalena” ha sido una confrontación de experiencias con todo tipo de públicos que se acercaron con curiosidad a hacer parte del mismo. Sin duda, como país, muchas enseñanzas sacaremos de esta aventura.

Plan Colombia, 2002 Colectivo de diseño La Colmena (Beehive Design Collective)


exposición en sala

TODO LO MUERTO, TODO LO VIVO Umbrales de resistencia Museo Nacional de Colombia - Ak. 7 #N. 28-66, Bogotá

Melissa Aguilar (Medellín, 1983) Curadora e investigadora con formación en diseño y maestría en Historia del Arte de la Universidad de Antioquia. Entre 2020 y 2021 se desempeñó como curadora del Museo Casa de la Memoria de Medellín y recientemente hizo parte del equipo curatorial de Imagen Regional 9, programa del Banco de la República. Se ha desempeñado como docente universitaria y ha publicado textos en catálogos de exposiciones, revistas y ediciones académicas desde 2010. Actualmente se desempeña como curadora jefe del Museo La Tertulia de Cali.

artistas Adolfo Bernal

TIERRA, AIRE, FUEGO, 1982

Ana María Velásquez

Bandada. El tratado del gallinazo, 2020 - 2022

Carolina Caycedo

Serpent River Book, 2017

Colección de animales disecados perteneciente a la Casa de la Cultura de Mompox Colectivo de diseño La Colmena(Beehive Design Collective) Mesoamérica Resiste, 2004 - 2013; Plan Mesoamérica, 2004 2013; Plan Colombia, 2002

Colectivo WeReBeRe

Concierto anfibio, 2022

Eblin Grueso

Alabandear, 2021 - 2022

Floro Piedrahíta

Serie cacería de caimanes; serie sobre luchas obreras en Barrancabermeja, 1925 - 1927

María Roldán

Muro de la vergüenza, 2015

Mauricio Carmona Rivera

Efecto Kuleshov (Magdalena Medio), 2014

Sonia Gutiérrez

Magdalena Medio (del Portafolio Graficario de la Lucha Popular en Colombia), 1977 ; Y con unos lazos me izaron, 1979

Trixie Allina, Nathaly Espitia, Daniel D. Castillo, María Buenaventura y Quintina Valero. Arrullos del agua, 2021

¿Cuánto pesa una bala dentro de un cuerpo? ¿Cuánto pesa un cuerpo dentro del agua? Todo lo muerto, todo lo vivo constituye el resultado de una curaduría invitada que se plantea como una suerte de epílogo, de cierre. No obstante, no a la manera en que las partes finales se ofrecen como un resumen, sino, más bien, en el sentido de referirse a narrar o discurrir sobre algo que guarda relación con la acción principal o en consecuencia con ella. La exposición se propone como un contrapunto al enfoque curatorial del 46SNA Inaudito Magdalena, es decir, un ejercicio que parte de unos postulados comunes, pero que se expresa en términos de contraste. Tres exposiciones-premisa: Caudal adentro, Caminar contracorriente y Tierra en tránsito fueron el entramado de fondo para un diálogo al que hoy se suma esta muestra desde Bogotá, una ciudad que de muchas maneras ha dado la espalda a sus ríos, pero que se ha beneficiado ampliamente de ellos. Su desconexión actual con estos cuerpos de agua pone de presente, en este contexto, la pertinencia de cuestionarse en esta versión del Salón por el río más allá de su materialidad y representaciones. El Magdalena se manifiesta, entonces, como un pretexto para hablar de lo que lo habita en calma o en disputa. Hay una historia colonial que todavía rige al río, tal vez hoy más claramente actualizada en el capitalismo extractivista en el que la explotación de los cuerpos se configura mediante nuevos repertorios de violencias, pero así mismo es contrarrestada por respuestas de resistencia. La ruina colonial sobre la que este proyecto de nación ha sido construido obliga a interpelar la relación de los ríos con la muerte. Por un lado, la visión racionalista en la que la naturaleza representa un cuerpo que debe ser sometido, disciplinado, diseccionado, disecado y encauzado. Por otro, la presencia de los ríos como testigos de una configuración cartográfica capaz de dar cuenta de las formas de apropiación voraz del territorio, a través de las cuales las violencias históricas, las economías extractivistas y el conflicto armado se expresan de manera más nefasta. Sin embargo, tal vez paradójicamente, es gracias a estas fuerzas que se sitúan en las pulsiones de muerte, que los sujetos se ven impulsados a luchar y reclamar su existencia. Se comportan como potencia que nos empuja a la acción. En este juego de oposiciones pulsionales –las de vida y muerte–, el río es lo que resiste y cede a la vez. Entonces, ¿Cómo contar la vida de este río –el Magdalena– desde la muerte? ¿Cómo narrar su muerte –siempre en tránsito– desde la tenaz persistencia de la vida? En el conjunto de obras y canciones que aquí se presenta, el río aparece como un indicio, como un rastro que se invoca; en otras, el río es un pliegue-umbral, territorio intermedio en el que las pulsiones de muerte y vida se encuentran en la potencia de lo colectivo. El río hace presencia, también, en los cuerpos que lo habitan, se levantan y se movilizan, así como en los que lo sobrevuelan y han sido arrastrados sin vida. En las voces que le cantan y lo cuentan, en el sonido anfibio que resuena entre el viento de los vahos y de las piedras.

Melissa Aguilar Curadora


la barca del 46 La Barca del 46 reconstruye un relato que fluye, como el río, desde San Agustín hasta Barranquilla, y que recoge las experiencias locales de lo que ha sido el 46 Salón Nacional de Artistas. Este espacio invita a participar en un diálogo entre las exposiciones locales y las diferentes actividades que están ocurriendo y que han ocurrido a lo largo de la cuenca del río Magdalena.

Mas info 46sna.com EN ASOCIO CON


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