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Anécdotas de los cinco sentidos

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CUANDO CONOCÍ A… Hace 6 años, yo tenía 4 años y entonces por la comunión de mi hermano un regalo fue ir al Camp Nou a ver un partido del Barcelona. Cuando terminó, fuimos mi madre, mi padre, mi hermano y yo a ver a los jugadores. Salieron los jugadores: Puyol, Pique y muchos más pero salió un jugador especial para mí, Lionel Messi. Tenía el pelo medio negro medio marrón, los ojos eran de color negro y no era muy alto, media más o menos 170 y para mi ese momento fue muy especial. Se paró, me firmo la camiseta, se sacó una foto conmigo y con mi hermano y otra con mis padres. Lo que más me emocionó fue que al sacarnos la foto me cogió en brazos y nos sacamos la foto y yo me puse a llorar. Cuando se fue me ilusioné, pero me quede con ese momento para siempre, nunca lo he olvidado y nunca lo olvidaré.

Aimar Juaristi

LOS CIERVOS REVOLTOSOS Cuando tenía unos 6 años estuvimos en un pueblo de Zamora que se llama Villarino de manzanas. Al día siguiente nos levantamos a las 7:00 de la mañana y fuimos a otro pueblo de al lado y estuvimos paseando por la carretera y vimos dos ciervos en la carretera. Les sacamos unas fotos, seguíamos andando cuando de repente escuchamos craccc!! Crocc!! Miramos y esta vez había 5 ciervos y les sacamos fotos. Cuando llegamos al pueblo dimos una vuelta y vimos otros 2 ciervos y mi perra fue detrás de ellos y la tuvimos que atar. Llegamos al pueblo de Villarino de manzanas y les contamos a todos lo que paso y se quedaron con la boca abierta. Sin enterarnos paso un ciervo por el pueblo y todos diciendo: -

¿Pero como habrá llegado hasta el pueblo el ciervo?

Aimar Santiago


LA PILA VENDITA

Tendría yo unos cinco años y fui con mi familia s a pasar el sábado a Urkiola, Urkiola Es un santuario que está pasando Durango. Como era sábado nos habían comprado muchas chuches, dulces y saladas. Entre las saladas los chetos los que más me gustan. Los cheetos son círculos naranjas, por lo tanto las manos se te quedan naranjas. Entramos en la iglesia de Urkiola, la gente calladita-calladita rezando. Como no tenía pañuelo yo pensaba que el agua que había en la pila bendita era para limpiarme las manos, metí las manos sucias llenas de chetos hasta que mis manos quedaron limpias, pero cuando mi madre me dijo que no era para eso, miré y se había convertido el agua en naranja. Entonces mi madre se enfadó al ver el agua naranja y yo y mi hermano nos empezamos a reír. Yo me reía porque mi hermano se reía pero no sabía por qué y después me dijeron que era para bendecirse, y la bronca no fue lo peor, lo peor fue la vergüenza que pase cuando a gente me miraba.

Aiur Ormaetxea

LAS CUEVAS IMPRESIONANTES Tendría yo unos 9 años. Aquella tarde estaba tranquilamente en Nerja con mi padre y mi madre y con mi hermano. Cuando me llamó mi madre, me levanté del sofá y me dijo que me preparase para ir a las cuevas de Nerja. Luego nos preparamos y todos nos fuimos en el coche. Llegamos y tuvimos que esperar una hora y de mientas fuimos al bar. Entramos a las cuevas, eran muy bonitas con estalagmitas y estalactitas y al final del recorrido me quedé alucinado con la columna gigante que formaban las estalactitas y estalagmitas. Era gigante, era la columna de estalactitas y estalagmitas más grande de Europa y todos nos quedamos alucinados. El guía nos explicó que tardó miles de millones de años en formarse y tenía 40 columnas pequeñas a su alrededor. Nunca olvidaré la primera vez que vi esa columna gigante.

Andoni Ruiz.


EL TOBOGÁN

Hace 2 años fui a un parque llamado Aquarama cerca de Peñíscola. Vimos toboganes de todo tipo: algunos eran tubos que se cruzaban, otros tenían un neumático para ir en parejas (algunos nos sorprendieron porque no veíamos nada y de repente nos caíamos) nos montamos en uno que parecía que íbamos en el agua del retrete, girábamos y girábamos. También nos montamos en una tirolina, en la mitad nos teníamos que tirar al agua al principio daba miedo, pero después no tanto. Me monté en un tobogán de cincuenta metros (aunque yo tengo vértigo me monté) hicimos media hora de cola, subimos siete pisos y desde arriba se veía todo el parque acuático. A mi madre le veía como un punto negro, lo pasé mal con los ojos cerrados pero al final lo conseguí.

Aritz Narbaiza

CUANDO CONOCÍ A MI ÍDOLO

Tenía 9 años y después de jugar un partido de futbol mi madre me dijo que iba a ver un partido del Barcelona. Llego el día del partido y después del partido estuve viendo a los jugadores del Barcelona. Pasaron todos los jugadores: Suarez, Neymar, Iniesta, Ter Stegen, Mascherano, Pique… Después de ver a todos esos jugadores llegó lo mejor, pude ver a Lionel Messi. De mientras que pasaban todos, un amigo y yo, estuvimos recogiendo las firmas de los jugadores. Pasaron unos 30 minutos y llegaron los jugadores del Eibar: Borja Bastón, Xabi Irureta, Ander Capa, Dani García… Con ellos estuve recogiendo firmas y mientras conseguí hablar con ellos. Me saque unas cuantas fotos. Pero nunca olvidaré cuando vi a mi ídolo, Messi.

Asier Ocariz


LOS DELFINES INCREIBLES Recuerdo el verano pasado cuando tenía 10 años, visité la ciudad de Valencia junto con mi madre, mi padre y mi hermana pequeña. En Valencia vi muchas cosas como el campo de fútbol y el puerto, pero lo que más me llamó la atención fue el Oceanografic. Este sitio era muy grande y de color azul y blanco, y las estructuras de los edificios me recordaron a una medusa por los tentáculos. El espectáculo de los delfines fue en el centro del recinto y lo que más me impresionó fueron los grandes saltos que ellos hacían. Además de esto, anduve por un túnel que iba por debajo del agua y se veían todo tipo de peces: tiburones, anguilas, pirañas… ¡había muchísimos! También pude ver la medida de una ballena azul real porque había una maqueta hecha de cartón. Aunque sólo estuve un día de visita, fue un viaje que no olvidaré jamás.

Eneko Vázquez

LA SUBIDA A URKO

Yo tenía unos 9 o 10 años y mi hermano, mi padre y yo estábamos subiendo el monte Urko, y ya cansados de la caminata fuimos a descansar, pero yo tenía curiosidad de cómo serían las vistas de Urko, ya que era la primera vez que subía. Pero también tenía un poco de miedo, ya que mis abuelos se toparon con una serpiente, entonces espere a que mi padre y mi hermano se levantaran, y después estaban tan cansados que tuvimos que hacer otra parada antes de llegar a la punta, pero el caso era que yo no estaba cansado pero ellos sí y tenía que esperar a que descansaran bien. Ya estábamos llegando y nos encontramos a uno que yo desconocía y mi padre no se paró a hablar tanto como haría mi madre pero al final llegamos y vi esas vistas insuperables. Cuando vi aquellas vistas le dije a mi padre: -

¿Dónde está nuestro pueblo?

Ibai Sagarduy


DE VIAJE A ALEMANIA

Fuimos de vacaciones con nuestro auto caravana a Alemania, estuvimos en la selva negra, pasando primero por Alsacia. Cuando llegamos a la selva negra, vimos cómo vivían de la agricultura, la industria, el ganado… muy parecido a Euskadi. Luego fuimos a nuestro camping y dejamos el auto caravana en la parcela. Luego fuimos de excursión, como éramos turistas teníamos el transporte público gratis. Fuimos a la montaña más alta de la selva negra en autobús, luego fuimos en teleférico para ver las vistas y el monte. Nos quedamos en un sitio que tenía muchas casas y tiendas con ropa, estábamos viendo la ropa y entonces yo toque sin querer una abeja. Luego cuando se me paso el dolor fuimos a comer a un bar y comimos codillo y salchichas. Cuando volvimos de comer fuimos al camping y me tome un poco de refresco. Al día siguiente casi me comí una abeja, porque la abeja estaba dentro de la lata del refresco y dije ‘’ qué rico, tiene hielitos ‘’ y mi madre me dijo ‘’como puede tener hielitos si ese frigorífico no enfría casi nada’’ yo escupí me encontré una abeja. Desde entonces no bebo refrescos, porque me dan asco.

Ihintza Arriaga

LA TORRE DE PIZZA

Tendría yo unos 9 años. Aquella tarde era una tarde de verano en Italia con mi familia y con unos amigos .Visitamos Roma, Florencia y Nápoles . Después con una guía y más familias fuimos en autobús a la ciudad de Pisa. Nos fuimos a un restaurante a comer y después nos dieron 1 hora para ir a comprar recuerdos a las tiendas. Más tarde nos juntamos todos otra vez en una plazoleta, ahí nos explicaron algunas cosas de la ciudad de Pisa.


Después, nos fuimos a ver algunos sitios importantes de la ciudad de Pisa, hasta que con el autobús fuimos a la torre inclinada. Cuando entramos por la puerta de piedra, todos nos quedamos alucinados con lo bonito que era aquel paisaje. Nos contaron cuántos años tardaron en hacer aquel edificio. Después, nos dieron 30 minutos para sacarnos fotos y subir a la torre de Pisa si queríamos. Más tarde, todos se fueron hacia el autobús mientras yo mi hermana y una amiga suya nos quedamos allí sin saber que se habían ido hacia el autobús. ¡Qué susto nos llevamos, menos mal que al final los encontramos en la parada del autobús!

¡Nunca olvidaré la torre de Pisa, es maravillosa!

Iraia Carrasco

LA TORRE EIFFEL

Me acuerdo aquella vez que yo paseaba por París con mi familia, es decir mi hermano Iñigo, mi hermano Javier, mi madre y mi padre. Tendría yo unos siete años. Me acuerdo que mis hermanos y yo estábamos totalmente cansados de tanto andar, camino a la Torre Eiffel. Una vez que llegamos a la plazoleta donde se encontraba la Torre Eiffel miré hacia arriba y me quedé asombrada con la enorme altura que tenía la Torre. De hecho, por un momento pensé que tendría mil millones de kilómetros. Que yo recuerde es la torre o la cosa más grande que he visto nunca. Los campos que le rodeaban eran preciosos, enormes como la Torre Eiffel y además estaban llenos de flores preciosas y coloridas. Nunca olvidaré aquella sensación que sentí cuando vi aquella enorme altura que tenía la Torre Eiffel.

Leire De la peña


LA EXPOSICIÓN MISTERIOSA

Yo tendría unos seis años, y estaba con mis padres y mi hermana en la “kutxa espacio”. Después de comer fuimos a ver una exposición, yo sabía de qué iba pero no del todo, entonces terminamos de comer y nos fuimos a ver la exposición. En el momento que entre en el aula, vi que todo el aula estaba lleno de cajas de cristales, y no me lo esperaba. Fui a ver lo que estaba dentro y vi cuerpos de animales: había un ratón, un murciélago… Esto estaba en una esquina y delante había un cuerpo humano cortado por el medio para ver todas las partes del cuerpo. Luego al lado suyo había partes del cuerpo para ver mejor cómo eran y yo pensé: ¿cómo te sentirías si el cuerpo de algún familiar está en esa exposición?

¡Me gustó mucho la exposición!

Libe Areitioaurtena

EL HELADO

Hace unos 4 años estaba yendo para el garaje de mis tíos y mi primo y yo decidimos jugar al pilla - pilla en el parque y de repente me choque con un niño que jugaba con nosotros y me caí al suelo. Más tarde, me subí al coche de mis tíos y fuimos al Eroski de Eibar y fui a la sección de helados. Abrí el congelador de la sección de los helados con mis tíos, y cogí un helado sin decirles nada , cuando llegamos a la caja se dieron cuenta de que había cogido un helado de la sección por las cámaras y me echaron una gran bronca, cuando

me baje del

coche no mire bien y me choque con un árbol.

Maialen Corrales


EL RECREO INFERNAL

Tendría yo unos 7 años. Aquella mañana estaba tranquilamente en mi casa con mi madre, yo iba para la escuela con mis amigos y entramos en clase. Después fuimos al recreo y lo pasamos muy bien. Luego fuimos de nuevo a clase y después fuimos al comedor. En el recreo del comedor, de repente salieron muchísimas manchitas negras, todos fuimos al patio de al lado. Yo estaba con un amigo, teníamos miedo porque nos pasó una de esas manchitas negras por al lado. Nosotros pensábamos que eran abejorros, pero no. Eran avispas asiáticas, uno de los profesores tiraba su zapatilla para protegernos, todos teníamos mucho miedo, además salimos en la tele. Yo me quede con un pequeño trauma, luego cuando volví a casa tuve muchísimo miedo.

Mikel Bouzo

EL JABALÍ Un día cuando tenía 5 años fui con mi padre, mi madre y mi hermana a la presa. Íbamos en el coche y se nos cruzó por medio un jabalí, nunca olvidaré esa imagen tan sorprendente. Hicimos una carrera porque había dos caminos. Fuimos yo y mi padre y por el otro lado mi madre y mi hermana. Después cuando nos vimos a mitad de camino nos dimos cuenta de que la cosa iba muy igualada y vimos un montón de gente y es que había una preciosa cascada de delfín. Era una imagen preciosa que tampoco la olvidaré. Quedamos empate y luego todos teníamos mucha hambre y fuimos a comernos un pintxo. Después fuimos a la playa y nos bañamos y luego fuimos a casa. Nos lo pasamos genial, fue el día que más cosas vi. Por último me tumbe en el sofá y estuve viendo la televisión. Ese día dormí perfectamente porque estaba cansadísimo.

Mikel Navarro


LOS GEMELOS Cuando me desperté aquella mañana tranquilamente desayuné, me vestí y llegó mi prima que tenía 4 años. Estuve jugando a “atrapa ratones”, cuando mi tía me dijo que tenía que ir al hospital por que ya iban a nacer mis primos gemelos. Recogimos todo muy rápido y fuimos al hospital. Cuando vi por primera vez a mis primos, me enamoré de ellos, eran una ricura, nunca me olvidaré la primera vez que les vi. Ahora tienen 4 años y me en canta jugar con ellos. Mi prima mayor ya tiene 7 años, es adorable pero hora no le gusta jugar a “atrapa ratones” ahora le gusta jugar a las barbies y a su hermana y su hermano si le gusta mejor dicho le encantan y juegan mucho a “atrapa ratones”.

Naiara Acedo

KILÓMETRO

Tengo dos amigas, que son mayores que yo. Una se llama Bego y la otra Margarita, están casadas y viven en Galicia, tienen un perro y se llama Beltz. Antes tenían otro perro que se llamaba Hodei, pero se murió porque era muy mayor.

Muchas veces, hemos ido de viaje en coche. La primera vez que hicimos un viaje largo, Bego y Margarita nos enseñaron un juego que solo se puede jugar en el coche y se llamaba “Kilómetro”. La intención del juego es que cuando vamos en marcha, el primero que ve la señal del kilómetro, grita: Kilómetro, gana un punto y al final del viaje el que tenga más puntos que


las otras personas gana la partida. A partir de ese día siempre hemos jugado. Para jugar a este juego se necesita muy-muy buena vista y estar muy atento. Cuando se os haga el camino muy largo o aburrido, os recomiendo este juego y se os hará más corto y más entretenido.

Nerea Mugarza

LA ALHAMBRA Este año, en Semana Santa, fui a Granada. Un día de ellos, me dijeron que íbamos a ir a la Alhambra. Yo no sabía lo que era aquello, pero fui convencida de que iba a ser una experiencia inolvidable. Al día siguiente, cuando fuimos a la Alhambra, entré y vi muchas partes muy interesantes. Mientras que iba conociendo su historia, la historia de la Alhambra, la de los Árabes vi sitios muy, muy bonitos, pero cuando llegue a una parte de la Alhambra, a el patio de los leones, me quedé increíblemente alucinada de lo precioso que era. Encima, con el tiempo que hacía…hacía mucho calor. Las fotos que hacíamos eran increíbles. Entramos en propiedades del reino de Isabel la Católica y Fernando el Católico. Sabíamos que eran sus propiedades, porque había una llave encima de la puerta de la sala que íbamos a entrar.

Olatz Espeso


LA ESTÁTUA

Hace unos 6 años tuve una experiencia no muy buena. Estaba en un parque de Eibar con mi primo y mi abuela, y me ocurrió una cosa que no me gustó nada. Estábamos correteando por el parque cuando mi primo se fue a un sitio muy raro donde había dos estatuas. Una era grande y la otra era un poquito más pequeña. Él estuvo corriendo alrededor de las estatuas mientras que yo lo perseguía. Nos subimos en un escalón y corrimos hacia las estatuas. Yo no vi la estatua grande y me choqué contra ella. Me salió un chinchón enorme. Mi abuela me echó una pomada que surgió efecto porque al cabo de unos días el chinchón había desaparecido. Yo me puse muy contenta y le dije a mi abuela que me fijaría mejor en las cosas.

Uxue Ballesteros


CUANDO OLÍ EL… Una vez yo estaba jugando con mi hermano a esconder cosas y que el otro la encuentre. Le tocaba a mi hermano esconder lo que él quisiera y escondió mi pulsera. Entonces yo empecé a buscar, no sabía dónde la había escondido y entonces me rendí. Fuimos a donde estaba. Miramos muy bien pero la pulsera no estaba, entonces me puse a buscarla. Mi hermano no me ayudo entonces la tuve que buscar yo solo. Miré por todos los lados, menos en el armario de mi cuarto. Me puse a buscar y tarde un cuarto de hora en buscar. Se encontraba detrás del de la ropa, en una esquina abajo del todo. Cuando la encontré mi hermano se estaba riendo, le dije por que se reía y me dijo que me había tomado el pelo porque él ya sabía dónde estaba desde el principio.

Aimar Juaristi

EL QUESO HORROROSO Un día nos levantamos todos y pensamos en ir a algún pueblo a hacer algo y se nos ocurrió ir a Eibar. Estuvimos mirando en unos puestos de ropa a ver si había algo bonito. Estuvimos caminando y vimos un puesto que vendían quesos y se nos ocurrió ir a comprar uno. Lo compramos y nos fuimos directamente a casa a probar el queso, estuvimos preparando la comida y se nos quedó el queso en el coche. Tuvimos que ir a por el queso. Lo trajimos y lo pusimos encima de la mesa cuando nos dimos cuenta que toda la casa olía súper mal, y tuvimos que abrir todas las ventanas de la casa hasta que se fuera el olor. El olor del queso como era muy fuerte tuvimos que echar medio bote de ambientador para que se fuese el olor horroroso del queso.

Aimar Santiago

EL JUEGO DE LOS OLORES Cuando yo tenía unos cinco o seis años, era un día lluvioso y nos aburríamos viendo la tele, y no sabíamos que hacer. A mi madre se le ocurrió la idea de jugar yo mi madre y mi hermano al juego de los olores. El juego de los olores se trata de que tengas una venda en los ojos, y te ponen algo que tenga olor. Puede ser desde una cola hasta un champú y tienes que acertar que es. Mi madre nos puso: Cola cao, Fairi, especias: orégano, laurel y pimienta blanca,


vinagre y unas cuantas cosas más. Mi hermano acertó todas o casi todas y yo solo hacerte unas pocas. Al final me puso un calcetín usado y dije que era queso y nos empezamos a reír. Pero eso no fue lo más gracioso me puso pimienta y yo no pensé que era sino que cuando pararía de estornudar. Aiur Ormaetxea

EL OLFATO IMPRESIONANTE Un día que yo estaba en el sofá tirado viendo la tele, mi madre estaba en la cocina y mi padre también, mi hermano estaba en su habitación y yo estaba viendo la tele. De repente olía muy mal, y estuve pensando un rato en ese olor si vendría de la calle o de mí casa, y al final dije: -

Este olor tiene que venir de mi casa, porque huele muy fuerte.

Y entonces no le avisé a nadie que estuviese en casa y empecé a dirigirme a aquel sitio y cada vez olía más fuerte. Fui a mi habitación y olía más fuerte todavía pero miré y no había nada, entonces fui a la habitación de mi hermano, abrí la puerta del balcón y era el carro de la compra que estaba en un altillo. La rueda de goma se estaba fundiendo con la bombilla de alta potencia encendida en el techo y le avise a mi padre, a mi madre y a mi hermano. Todos me dieron las gracias, y nunca olvidaré ese día.

Andoni Ruiz

EL PETO QUE NO ERA DE NADIE En el 2016 pasó la historia que estoy contando, fue aquí mismo en Ermua, en un caluroso día. Hicimos un entrenamiento de fútbol muy duro en Betiondo (donde entrenamos) fue duro porque en aquel día nos tocó físico para calentar. Dimos ocho vueltas al medio campo, después hicimos un ejercicio que teníamos que correr 3 minutos sin parar y después 15 segundos de descanso. Ese ejercicio nos llevó 15 minutos. Media hora estuvimos saltando unos palos e hicimos un ejercicio que era una escalera y había que poner un pie en cada escalón. Cuando acabamos había un peto que no tenía nombre así que lo olí y resultó ser de Eneko Vázquez, nos reímos durante mucho tiempo, seguramente sería lo más gracioso de mi vida y la de los de mi equipo. Aritz Narbaiza


MI OLFATO Y LA SUDADERA PERDIDA Fue hace dos años cuando en fiestas de navidad fui a los hinchables con mis amigos de futbol y algunos de clase. Después de pagar la entrada fuimos a dejar las zapatillas y las sudaderas, luego estubimos en cinco hincables en los que estubimos muy bién y en unas colchonetas también. Fuimos a comprar chuches corriendo porque solo teníamos diez minutos para volver. A la vuelta fuimos a jugar con los diferentes juegos que pusieron en la play y en otras maquinas más. Ya eran las ocho menos cuarto y nos íbamos a ir. Ese fue el momento cuando fuimos a ponernos les zapatillas y las sudaderas y nos dimos cuenta de que le faltaba la chaqueta a uno de mis amigos. Buscando y buscando yo vi una sudadera igual, me azerqué a Igor le olí la camiseta y despues la sudadera y … Efectivamente era le de mi amigo Igor!

Asier Ocariz

EL ASQUEROSO OLOR DEL HUMO El año pasado fue uno de los peores días para mi nariz. Fue el 31 de diciembre, donde en mi pueblo se celebra el día de Nochevieja de una manera especial. Ese día se hace unos pasacalles por las calles de Ermua donde se lleva el muñeco del Olentzero y termina quemándose en la plaza central. Durante el recorrido había muchísima gente en el pueblo porque era un día festivo y por eso mucha gente estaba fumando cigarros y puros. Mientras estaba cantando con mis amigos empecé a oler todo el humo de la gente que fumaba y me pareció injusto y asqueroso. Me entró por la nariz y me llegó hasta los pulmones. Además del humo, también el Olentzero estaba en llamas y sacaba mucho humo negro. Intenté respirar tranquilo y me entró una tos increíblemente y fuerte. Al final mi nariz ya no aguantaba más esos olores sucios y me tuve que ir a casa para poder descansar. ¡Menos mal que mi padre y mi madre no fuman!

Eneko Vazquez


EL MANDO PERDIDO Era un día muy aburrido y estaba tenía más o menos 8 años, de repente me entraron unas ganas tremendas de ver la tele porque no tenía nada más que hacer, entonces intente buscar el mando pero no apareció ni en el escritorio, ni en la cama. Pero yo no me rendí, busque en la sala, en la cocina, en el baño, en el cuarto de mi hermano…pero seguía sin encontrarlo. Mi madre dijo que lo dejara pero no me rendí. Ya era la hora de cenar pero seguía sin encontrarlo, ya habían cenado y yo sin encontrarlo, mi madre dijo que lo dejara, pero no le hice caso. Llegó la hora de dormir pero yo quería ver la tele así qué seguí sin rendirme. Me fui a la cama y me acordé de que no había mirado muy bien en algunos sitios y dándole vueltas al tema de repente me caí de la cama y casualidad allí estaba.

Ibai Sagarduy

SUA Y YO Cuando se murió mi gato estuvimos pensando en acoger un perro entonces fuimos a Navarra y cogimos un perro, le llamamos Sua. Ahora ya tiene 8 meses pero le cogimos con 2 meses o menos. Mis padres y yo algunas veces vamos al monte y al pipican de abajo de mi casa, nos ha hecho un montón de trastadas pero lo peor fue cuando nos comió el pan. Mi madre no estaba en casa y yo llegue a casa y menudo susto me di. Bueno pero como iba diciendo, yo y mis padres vamos al monte, y un día Sua se metió en todos los charcos de barro, llegamos a casa y dijo mi hermana “aquí huele a perro mojado” y olía fatal pero le duchamos y luego nos mojó todo el sofá y rompió el papel pintado de la pared.

Ihintza Arriaga

EL OLOR MISTERIOSO Aquel día como todos, me levante, me vestí rápido y fui a desayunar. Luego mis amigos me tocaron el timbre y fuimos hacia clase. Después de unas largas clases, llego la hora de comer. Cuando acabamos de comer fuimos otra vez a clase. A las 16:00, por fin terminamos. Entonces, bajé a todo


correr hacia casa. Cuando llegué a casa empecé a merendar, luego, cogí otra vez la mochila y me fui hacia la academia. Al terminar la academia fui hacia casa a todo correr, al llegar le pregunté a mi madre a ver si estaba mi tía, me dijo que no entonces yo muy enfadada me fui hacia mi habitación. De pronto empecé a oler un olor muy misterioso, salí de mi habitación a todo correr para averiguar de dónde venía aquel olor. Miré en la cocina, en el balcón, en los baños, en la sala, en la habitación de mis padres y en la secadora pero nada, no encontré el olor misterioso. Hasta que me di cuenta de que me faltaba la habitación de los terrores, la habitación de mi hermana. Decidí entrar en la habitación de mi hermana, al entrar empecé a oler todos los objetos, solo me faltaba el armario y empecé a olerlo. Pronto me di cuenta de que el olor venia de allí. Al abrir el armario me encontré a mi tía. Gracias al olfato supe que mi tía estaba en la casa y que mi madre me mintió.

Iraia Carrasco

LOS TULIPANES

Esta semana santa he ido a Holanda a casa de unos amigos a pasar las vacaciones. Ellos son una familia como la nuestra. Hacíamos excursiones y jugábamos con ellos. Un día fuimos de excursión al parque de flores más famoso del país, que estaba lleno de tulipanes. Millones y millones de tulipanes de distintos colores, tamaños, formas... y olores. Nos dijeron que hacían experimentos con distintas semillas de flores para conseguir más tipos de tulipanes con distintos colores y olores. Unos minutos después entramos a una sala llena de tulipanes. Me quedé asombrada al oler los distintos y exquisitos olores de los tulipanes. Había olores fuertes y suaves pero todos muy agradables. ¡Incluso había tulipanes que olían a plátano, fresa, chocolate, naranja, pipas…! ¡Olía genial! Lástima que no vendieran colonia de tulipanes. Aunque creo que nunca olvidaré los olores de aquellos tulipanes de Holanda.

Leire de la Peña


EL EXPERIMENTO Hoy teníamos que escribir una anécdota sobre el olfato y a mí no se me ocurría nada, le he dicho a mi padre y me ha propuesto hacer un experimento sobre el olfato. Me ha empezado a contar como iba a ser. Ha llegado la hora de cenar y después de cenar hemos realizado el experimento. Me ha tapado los ojos con una diadema y la nariz con las manos después, me ha dado dos alimentos diferentes y yo con la nariz tapada tenía que adivinar que comida era así iba a descubrir que sin el olfato no podemos saber cómo huelen las comidas. Yo he sido la primera y mi padre me ha dado un trozo de cebolla y luego un poco de manzana y yo como no tenía la nariz bien tapada he notado que era pero luego ha probado mi padre y ha dicho que él solo ha notado por la textura. Mi madre ha dicho lo mismo y así hemos descubierto como sin oler no se sabe que comes solo por la textura.

Libe Areitioaurtena

LA FLOR

Hace unos 6 años estaba en Plasencia (Extremadura) cuando me dijeron que íbamos a ir a la piscina. Todo iba bien cuando de repente me dijeron que nos íbamos ha comprar un refresco y yo elegí el de sabor naranja. Seguidamente por el olor que desprendía me di cuenta de que me había tocado otro refresco. Otra vez cogí el de naranja porque me encantaba. En el camino para casa me tropecé con una cuerda que estaba tirada en el suelo, me hice mucho daño en la rodilla. En el camino nos encontramos un parquecito, nos paramos y vi una flor. Cuando empecé a olerla se me metió una abeja en la nariz.

Maialen Corrales


EL MUSEO DEL VINO OLOROSO Tendría yo unos 6 años. Aquella mañana me desperté en Ezcaray. El día anterior me dijeron que íbamos a hacer una excursión. Fuimos al coche, yo no sabía a dónde íbamos a ir. Entonces vi un edificio enorme, mis padres me dijeron que era un museo del vino. Entonces leí “Museo del vino en Briones”. Mis padres se fueron a ver unos vinos que eran muy antiguos, a mi hermana y yo en cambio fuimos a hacer unas manualidades. Llenamos una botella con pintura y luego la decoramos por fuera y también le pusimos un corcho para que pareciese una botella de vino. Luego nos encontramos de nuevo con nuestros padres, fuimos a ver unos cuantos sacacorchos muy raros y después fuimos a oler diferentes cosas, por ejemplo: tierra, vainilla, cacao, azufre, serrín… Yo creo que fue una experiencia excepcional.

Mikel Bouzo

LAS FLORES DE MI MADRE El primer domingo de mayo es el día de la madre, todos le felicitamos, era un día muy importante para ella. Le hicimos una comida y salimos como si íbamos a reventar. Llegamos a casa y le dimos los regalos que le encantaron y uno de esos regalos fueron las flores. Puso las flores en un jarrón con agua. Yo como todos los domingos estaba tan tranquilo jugando con mi hermana y de repente olimos un olor de perfume. Mi hermana pensó que era mi madre otra vez con sus perfumes, mi padre pensó lo mismo pero yo dije que eran las flores. Mi padre y mi hermana dijeron que estaba loco e hicimos una apuesta, yo dije que eran las flores y aposte mis 5euros. Mi padre y mi hermana dijeron que eran sus perfumes y cada uno aposto sus 5euros. Mi madre dijo que eran las flores yo me empecé a reír y cogí el dinero. Fue el mejor día de la madre.

Mikel Navarrro


LA PIZZA Cuando tenía 8 años fui a la Warner. Aquel día lo pasamos muy bien hasta las 9 de la tarde y luego fuimos a una pizzería y siempre pedía la de jamón y queso y mi madre la de barbacoa. A mí por el olor no me gusta la de barbacoa y me decía continuamente si quería probarla y yo que contestaba que no. Cuando me comí toda la pizza compartida con mi hermana todavía seguía teniendo hambre y mi madre insistió que comiera la suya. Entonces me di cuenta de que la barbacoa me gustaba aunque su olor me echara para atrás. A partir de aquel día siempre como pizza barbacoa ¡esta riquísima!

Naiara Acedo LAS TIRAS DE PAPEL Un día a la mañana, tenía que ir a Markina, pero por la tarde, tenía que hacer unas actividades. Me quería echar colonia, pero se me había gastado. Entonces le dije a mi madre a ver si podíamos ir a comprar colonia. Mi madre me dijo que si y yo le pregunte a donde y ella me dijo a Éibar, al Corte Ingles. Allí estuvimos viendo a ver si encontrábamos el sitio donde vendían perfumes y al final lo encontramos y había un montón de perfumes y no sabía cuál elegir. La dependienta vio que no nos decidíamos y entonces empezó a sacar perfumes de muestra. Sacó unas tiras de papel y nos dio para oler los perfumes que había sacado. Algunos olores eran muy fuertes y otros raros como a coco, a vainilla... al final no compramos ningún perfume pero volvimos a casa con un montón de tiras de papel olorosos. En casa pegué las tiras de papel como un asterisco y los solíamos oler yo, mi madre y mi hermana. A mi madre se le ocurrió que tenía muchos perfumes y que podía elegir alguno de los suyos y me quedé con uno que se llama “Pachá Ibiza”.

Nerea Mugarza


EL VINO Esa anécdota, me pasó cuando tenía 8 años. Estaba en una sociedad de unos amigos que viven en Eibar, la sociedad estaba en Eibar. Primero, los niños estuvimos jugando a un juego que era de unos huevos de gallina. Después, vimos un poco la televisión, la película de “Oz”. Cuando llegó la comida, estuvimos comiendo pollo con patatas y pimientos verdes, y después jugamos a otros juegos. Entonces, me acerqué al vino, y mi hermano me dijo: -Olatz, no huelas el vino, que huele muy mal, muy raro. Entonces, aunque mi hermano me dijese que no lo oliera, lo olí. En aquel momento, quería oler más de mil colonias. Olía taaaaaaaan mal. Entonces, mi hermano empezó a decirme y a restregarme esto: -Te lo dije, te lo dije, te lo dije…

Olatz Espeso

UN OLOR MUY FAMILIAR

Mi amama Itziar usaba una colonia que yo conocía perfectamente por el olor. Sabía si había estado en casa o no. También recuerdo cuando venía por las tardes a estar conmigo y cuando se iba de mi casa todavía se notaba su olor. Pero por desgracia, mi amama Itziar ya no está. Hace unos meses, un día por la mañana al levantarme e ir al cuarto de baño olí la colonia de mi amama. Me agrado mucho, pero…no sabía porque olía su colonia si ella ya no estaba. Cuando a las ocho y media me llamó mi madre de Barakaldo, le pregunté a ver por qué olía a la colonia de la amama Itziar en casa. Ella se rió y me contestó que ahora ella tenía la colonia de su madre (mi amama) y que como le gustaba mucho recordarla la estaba usando. Me encanta que se eche su colonia. ¡Qué olor tan familiar!

Uxue Ballesteros


LAS MOTOS RUIDOSAS Un día, estábamos en un pueblo de Aragón y fuimos a ver las motos. Estuvimos un fin de semana entero en un camping que había al lado de la pista de motos, dormimos en la furgoneta de un amigo mío. Al día siguiente fuimos a ver la carrera de motos, había mucha gente y casi nos perdemos con toda la gente que había en ese sitio, estábamos en unas gradas sentados. Cuando empezó la carrera vino la primera moto y hacia un ruido súper fuerte y nos tuvimos que tapar los oídos casi toda la carrera. Cuando terminó dijeron por el megáfono de la pista que iban a sacar unos aviones (cazas). Cuando nos dimos cuenta estaban encima de nosotros volando y toda la gente sacando fotos, grabando videos…y al final fuimos al camping y vinimos a Ermua. Le conté todo lo que había pasado a todos mis amigos y tuvieron envidia.

Aimar Santiago

CUANDO OÍ EL… Cuando yo tenía 10 años fuimos a León. Salimos a la calle, estábamos yo, mi hermano, mis padres y mis primas. Yo me iba a jugar con mis amigos y vinieron mis primas. Fuimos a jugar a futbol y a baloncesto y después volvimos a donde nuestros padres y entonces oímos un extraño ruido. Todos nos quedamos sorprendidos al escuchar aquel ruido, no sabíamos lo que era. Cuando nos acercamos a ver nos encontramos con unas zarzas. No podíamos pasar, y nos fuimos. Mientras nos íbamos, volvimos a escuchar el ruido y nos quedamos con las ganas de conocer el ruido. Volvimos al sitio donde escuchamos el ruido. Cuando llegamos nos encontramos otra vez con las zarzas pero ya las zarzas no era nuestro oponente. Cruzamos las zarzas y vimos el ruido. El ruido venía de una casa que tenía el tejado roto. Cuando vimos que era una casa nos quedamos sorprendidos. Entonces nos fuimos pero oímos otra vez el ruido y esta vez venía de unas gotas que caían a un cubo de metal.

Aimar Juaristi


EL CONO DE FUEGO Cuando tenía unos cinco años hubo una temporada en la que no oía y mi madre y mi padre me decían cosas y no les hacía caso y me gritaban y tampoco les hacía caso. Mi madre no sabía que era o porque me pasaba aquello. Siempre les hacía caso y que de repente no les haga caso no tenía sentido, entonces halando con Saioa, la madre de un amigo mío le dijo a mi madre que podía ser que tuviera tapones en los oídos y que por eso no oía. Entonces mi madre fue a la farmacia a preguntar como quitar esos enormes tapones, le dieron que con conos de papel y fuimos a casa. Me tumbo en la cama, me puso un cono en la oreja y le prendió fuego, la verdad pensé que estaba loca pero cuando el fuego consumió la mitad del cono grite ¡milagro! Ya podía oír porque la cera había subido al cono de papel. Aiur Ormaetxea

EL MEJOR OÍDO Voy a escribir una anécdota que me ocurrió. Un día cuando yo estaba en mí habitación mi madre me dijo… -¿Quieres pasear al conejo por la casa? Yo le dije que sí quería. Entonces le saqué de la jaula, y fue corriendo por toda la casa y acabó en la sala, porque le gusta mucho subirse al sofá y entonces se subió. Jugó con la manta, luego se bajó y anduvo un poco y al rato se subió pero no pudo porque había una caja de cartón. Al poco rato se subió otra vez y se pegó con la caja de cartón y se le engancho la pata en la plancha y chilló. Cuando oí ese ruido me quedé de piedra y me asusté porque no sabía que los conejos podían chillar tan fuerte. Se lo dije a mi madre para que le ayudara a desengancharse.

Andoni Ruiz

LA INFECCIÓN Ocurrió el verano pasado, no sé lo que me pasó para que me doliese tanto el oído, me acuerdo que estuve jugando con mi vecino en el portal de mi casa.


Como siempre estábamos en el tercer piso (porque los dos vivimos en el tercer piso) jugando al móvil, viendo videos en el móvil e incluso con la tablet y con la Nintendo. Pero ese día cuando llegué a casa (sobre las 12 de la noche) les dije a mis padres que me dolía el oído un montón. Me dijeron que esperase porque al día siguiente íbamos a ir al médico. A la noche no pude dormir con ese dolor, era insoportable, así que cuando fui al médico me dijeron que tenía una infección de oído. Estuve unas semanas echándome gotas hasta que se me curó.

Aritz Narbaiza

POR MI OÍDO ME SALVÉ DE UNA BUENA

Tan solo tenía cinco años, yo estaba en casa con mis padres y me fui a la playa. En la playa, me bañé y jugué con la arena, luego mi padre y yo fuimos a coger cangrejos y como no tenía cubo mi madre me compró uno. Mi padre y yo fuimos a coger cangrejos, y mi madre vino a ver como los cogiamos. Después de la playa, volvimos a Ermua. En Ermua, jugué en la plaza con mis amigos y media hora más tarde fui a comer a casa de mi abuela. Me tumbé y heché la siesta. Con mi abuela fui a ver como pasaban los trenes por la vía y me compró unas chuches muy – muy ricas. Mis pdres me recogieron y fuimos a la residencia a ver a mi otra abuela que estaba enferma. En la residencia vi a mi abuela y a un montón de ancianos más. Llego la hora de irse a casa y mi madre y mi padre estaban al lado mientras yo iba a cruzar la carretera. Ese fue el momento en el que escuché aquel coche, de no haber sido por eso, me hubiera atropellado.

Asier Ocariz

El PRECIOSO MONTE GORBEA Me acuerdo cuando fui con mi padre y mi madre al monte Gorbea un sábado por la mañana a pasar un soleado día de otoño. Me levanté a las 10:00 y desayuné muy rápido para coger el coche e ir lo más pronto posible al monte, antes de que llegase mucha gente. Cuando llegué a Gorbea empecé a pasear


por el camino más largo que había y escuché el canto de muchos pájaros. Di un paso hacia el árbol y todas las aves se asustaron por el ruido y despegaron de la rama en la que estaban apoyadas. Después, seguí paseando por la ruta y pude escuchar el viento entre la hierba y los arbustos. Además, había muchos perros por el camino y mi perra les ladró a todos porque eran muy grandes. Cuando llegué a la cima de la montaña, pensé que habría silencio, pero no, había mucho ruido. La gente se estaba sacando selfies y corrían por toda la cima. Aun así, todas las personas respetaban la naturaleza que hay en ese monte.

EL RUIDO DESAGRADABLE Era una tarde tranquila estábamos yo, mi madre, mi hermano pequeño, mi otro hermano y mi padre. Estábamos todos tranquilos y aburridos, no sabíamos que hacer, yo por lo menos me aburría mucho y vi las caras de aburridos de mis familiares y pensé hacer un juego: cogíamos hojas de papel, las arrugábamos y hacíamos bolas muy muy redondas, y empezamos a jugar a el juego que consistía en lo siguiente: nos repartíamos las bolas y cogíamos una a una las bolas, si te daba una te eliminabas. Yo era con mi padre y mi hermano mayor, pero éramos in pares así que uno se tenía que ir fuera pero no fui, fue mi padre. Después le eliminaron a mi hermano mayor, luego yo eliminé a mi madre, y entonces quedábamos yo y mi hermano. Yo sabía que si ganaba yo le hacía llorar a mi hermano pequeño, pero no quería perder, entonces tiramos a la vez y yo esquivé a mi hermano, y seguido le di a él. Después le di y lloró como si no hubiera un mañana. Todos nos empezamos a tapar los oídos para no escucharle pero no paró hasta que le calme y dijimos que había ganado él para que no llorara más.

Ibai Sagarduy

EN EL MONTE Voy a contar lo relacionado con el oído que me ocurrió cuando fui al monte con mi madre y mi perra, Sua. Escuché como cantaban los pájaros, me gusta mucho como


cantan porque a mí también me gusta silbar. Oí también el viento en las hojas y en los árboles, este sonido relaja mucho y es bonito, pero me gusta más de día porque a la noche puede dar miedo. Oí perros ladrando, a mí me dio miedo un perro porque pensaba que le iba a atacar a Sua, pero luego jugaron sin pelearse y eran muy divertidos. Después escuché el agua del río chocando contra las piedras y Sua se metió en el agua que cubría mucho. En el monte, Sua escucha todo lo que hay en la zona y cuando escucha el agua quiere adentrarse pero no nos puede dejar atrás porque tiene miedo de que nos perdamos. A todos nos gusta ir al monte y escuchar los sonidos agradables del lugar, pero da mucha pereza ir.

Ihintza Arriaga

EL OIDO IMPRESIONATE Era el mejor día del mundo, mis amigas venían a mi casa a comer. Mientras mi madre preparaba la comida, mis amigas y yo nos fuimos a jugar al parque. En el parque jugamos a que dos escondían una cosa y las otras cuatro tenían que buscarlo. La primera pareja que lo encontrara ganaría y le tocaría esconder el objeto. Nos tocaba esconderlo a mí y a mi mejor amiga, lo escondimos debajo del tobogán. Tardaron una media hora para encontrarlo. Ahora les tocaba esconderlo a mis otras dos amigas, planearon donde esconderlo, pero yo y mi mejor amiga lo oímos entonces, al decirnos que ya podíamos ir a buscarlo lo encontramos en un minuto. Haciendo aquella pequeña trampa ganamos todas las partidas.

Iraia Carrasco


CUANDO MI TÍO CANTA…

Yo siempre he sido una niña muy buena pero eso sí muy-muy llorona desde que nací. Pero lo que lloraba con mi tío Jesús es inexplicable. A mí, como a la mayoría de niños, mis padres, mis abuelos, mis tíos y tías, mis primos… es decir, mis familiares, me cantaban canciones para que me durmiese. Normalmente me cantaban la de “Los pollitos dicen pio, pio, pio” y al escuchar con la suavidad que me la cantaban, enseguida me dormía. Pero cuando oía a mi tío Jesús que me cogía y me cantaba fuerte y grave la de los pollitos, cantaba tan mal, que entonces sí que me ponía a llorar y a llorar sin parar. Todo el mundo se asustaba al oírme llorar así. ¡Hasta mi tío Jesús se asustaba! A veces me cantaba así adrede, para hacerme rabiar y entonces mi tía Irene, (su mujer) me cogía en brazos y me llevaba a otro cuarto para que no llorara. Ella misma me cantaba otra canción. Yo prefería las canciones que me cantaban mi tía Irene y los demás, es decir, casi todos los demás, menos mi tío Jesús.

Leire de la Peña

EL PITIDO EN LOS OIDOS Yo tendría unos seis años y estaba en Lekeitio de vacaciones con mi abuela, mi hermana y mi madre. Eran las fiestas de allí y mi madre se enteró que venía Zea Mays al pueblo, y pensó que era buen plan para ir conmigo. Me avisó que el siguiente día venia Zea Mays, yo le dije que quería ir. El día siguiente llegó la noche y nos fuimos a ver Zea Mays y tardaron bastante para empezar, pero por fin empezaron. Cuando empezaron yo me asuste del ruido que había pero la canción que yo quería oír todavía no habían tocado, yo me harte, encima que había un montón de ruido la de delante mío estaba tan contenta y saltando que el vino que tenía en el vaso se le caía a mis pies. Tocaron la canción que yo quería y nos fuimos a casa. Cuando llegué a casa no había nada de ruido y me pitaban los oídos. Le pregunté a mi madre que porque tenía ese ruido y me dijo que era por el contraste del ruido a tranquilidad y no pude dormir por el pitido que tenía en los oídos.

Libe areitioaurtena


EL JUEGO Todo paso una tarde de verano en la que mis padres mis tíos, mis primos y yo estuvimos en casa aburriéndonos un montón. Estuvimos estudiando, comiendo helados, haciéndonos retos unos a otros y también haciendo bromas telefónicas, pero no nos quitó el aburrimiento. También echamos una larga siesta, pero tampoco nos quitaba el aburrimiento. Nuestros amigos de Galicia y Plasencia todavía no habían llegado a Lodoselo cuando de repente se nos ocurrió jugar al pilla -pilla pero tampoco nos quitaba el aburrimiento. Estuvimos viendo videos en YouTube y apareció un juego relacionado con el gusto y decidimos jugar. El juego consistía en vendarle los ojos a tu amigo, coger una porción de comida y metérsela en la boca. A mí me toco una cucharada entera de sal, se me quedó el mal sabor de boca durante una semana.

Maialen Corrales

EL RUIDO DE AMSTERDAM

Tendría yo unos 8 años, yo estaba de viaje con mi familia para ir a Holanda. Llegamos a Holanda, fuimos a Naievein, un pueblo de allí. Después fuimos a Ámsterdam, allí había mucho ruido, demasiado! Estuvimos allí durante todo el día. No soportaba más aquel ruido, era insoportable, entonces se me ocurrió ir a un musical, y me dijeron que era muy buena idea para descansar de aquel ruido. Como el musical se oía muy alto no se escuchaba el ruido de fuera, el musical fue precioso porque la música era aún más bonita, fuimos al tren para ir a Meppol (otro pueblo de allí, que está al lado de Naievein) el viaje fue muy ruidoso, además yo tuve dolor de cabeza. Después del tren coche fuimos a Naievein, lo pase bien pero fue demasiado ruidoso.

Mikel Bouzo


LOS REFLEJOS DE LOS SONIDOS Una vez cuando estaba en el camping jugando con mis amigos al móvil en la sala de juegos, nos aburríamos, entonces decidimos jugar a futbol. Hicimos un partido y acabamos todos partiéndonos de risa y sudando. Fuimos a beber agua y seguimos el partido. Después del partido nos tiramos tiros entre nosotros, la verdad es que no metía nadie, dábamos al palo, al larguero, la paraba el portero o la tirábamos fuera. Yo estaba hablando con otras personas y tiraron un tiro fuerte, escuché el sonido y me agaché, me salve por los pelos, si no hubiese tenido los oídos bien abiertos me hubiese quedado sin cabeza. Cuando llegué a la caravana todavía estaba asustado.

Mikel Navarro

EN REINA Cuando tenía 3 años en Reina, a la mañana había juegos en la plaza. Luego pasó la virgen y después estuvimos en la tómbola. Me toco una sartén verde y unos vasos. Comimos allí unos pinchos. Después de esto, nos fuimos a casa a echar una siesta para que a la noche aguantáramos más. Hicimos tortilla de patata para cenar con la sartén que nos tocó en la tómbola y las patatas se quedaron verdes. Fuimos hacia el castillo, la verdad es que hay buena caminata desde mi casa al castillo. En el castillo había fuegos artificiales, hinchables y música. Primero fui a los hinchables, allí hice nuevas amigas y mi hermana también. Luego vimos los fuegos artificiales, eran muy bonitos. Estuvimos jugando al escondite y volvimos a los hinchables. Para finalizar la noche, estuvimos escuchando música de tango y también lo bailamos.

Naiara Acedo

EL FESTIVAL Un día, cuando era el “festival de vértigo rock”, estaba en el caserío de mi abuela en Mallabia y desde allí se oía cómo los grupos tocaban su música. Mi madre y yo estábamos en la huerta y se oía un poco, mi madre pensaba que


en casa no se iba a oír, aunque estuviera muchísimo más cerca y yo le decía que no, que no se iba a oír y entonces le dije a ver si hacíamos una apuesta y la hicimos. Cuando llegamos a casa, era muy tarde y cuando salimos del coche se oían muchos grupos que estaban tocando pero al entrar en casa, no se oía nada. Mi madre me dijo que había ganado nuestra apuesta y como era muy tarde nos fuimos todos a la cama. Desde allí se oían los grupos tocar y le pregunté a mi madre a ver quién había ganado la apuesta, y dijo que no lo sabía y yo le conteste que habíamos quedado empate.

Nerea Mugarza

EL CONCIERTO El año pasado, fui a un concierto, el concierto era de un grupo de 3 chicas. Ese grupo se llamaba: Sweet California. Al principio, mis padres me decían que no tenían las entradas, pero si las tenían, solo que escondidas. Aun no sé donde las escondieron. Lo descubrí un día que estaba comiendo en un bar, en el “Sagarra”, en Ermua. Estaba muy triste porque mi mejor amiga y mis otras tres amigas iban a ir y yo no. En la comida, le estuve preguntando de nuevo a mi madre, se lo estuve preguntando una y otra vez, hasta que se rindió y me lo dijo. Un mes antes de que fuera el concierto, vi unos carteles en la calle, unos carteles que ponía: Rocío (una de las del grupo) no va a estar en el concierto de Ermua, se ha retirado del grupo. En ese momento me quedé muy decepcionada, pero todavía no había leído lo que ponía al final. Por eso, el concierto de Ermua se atrasó unos días, un mes, para ver si encontraban a alguna otra chica que le gustara la música tanto como a ellas. Al final llegó el día, el día del concierto.

Olatz Espeso

MI TELEFONITO

Hace unos años, más o menos unos siete, mi madre me dijo que íbamos a fabricar un teléfono. Cogió dos botes de yogur líquido que estaban vacíos y limpios y les hizo un


pequeño agujero en la parte de abajo. Luego cortó un trozo largo de lana roja y metió un extremo por el agujero de uno de los botes e hizo un nudo. Hizo lo mismo con el otro bote de yogur. Así quedaron los dos botes unidos por una cuerda roja. Yo le miraba extrañada porque no entendía lo que estaba haciendo. Aquello no era un teléfono, eran dos botes de yogur unidos por una cuerda. Ella me dijo que me pusiera un bote (la parte hueca) pegado a la oreja y se separó de mí hasta que la cuerda quedó del todo tensa. De pronto se puso el bote que ella tenía pegado a su boca y empezó a hablar. ¡Le oía perfectamente! Luego me dijo que lo hiciera yo, pero yo cogí los dos botes, me puse uno en la oreja y otro en la boca y comencé a hablar. ¡Pero no oía igual! Mi madre me dijo que lo hiciéramos a su manera. ¡Efectivamente! Yo le hablaba a ella y ella a mí. Me encantó tanto el invento que todavía lo tengo guardado.

Uxue Ballesteros


CUANDO TOQUE EL… Érase una vez, yo tenía 6 años. Yo, mi hermano y mis padres nos fuimos de vacaciones a Benidorm. Mi hermano y yo nos fuimos a la calle, yo estaba con mi hermano y no me podía separar de él. Nos dirigíamos para la casa de un amigo de mi hermano que también fue allí de vacaciones. Mientras íbamos para la casa del amigo de mi hermano que se llamaba Julen, nos encontramos con un gato que se había escapado de su dueño. El gato era grande, peludo y muy cariñoso y era de color blanco. El dueño nos dejó tocarle. Cuando lo toqué solo sentí el pelo de tanto que tenía. El dueño me dijo que le tocase más para dentro para poder tocarle mejor. Después nos fuimos para la casa del amigo de mi hermano. Cuando llegamos le contamos lo fabuloso que fue tocarle al gato.

Aimar Juaristi

EL NIÑO TRAVIESO Un día cuando tenía 3 años estaba en casa con mis padres, estaba viendo la tele (los deportes), me aburría mucho y seme ocurrió una idea: les dije a mis padres a ver si podía ir a el parque. Me dijeron que si y entonces me preparé, me puse la ropa, me puse el calzado y me eché un poco de colonia. Cuando fui al parque no había nadie y estuve media hora jugando. Dos minutos después vino un niño, un poco más grande que yo. Estábamos jugando los dos pero al subir por las escaleras para subir a los toboganes y el niño me tiro por las escaleras. Mi padre muy preocupado vino a por mí y tenía sangre por toda la rodilla y la mano, y mi padre me llevó rápidamente al médico. El médico me dijo que era solo un golpe y que se me pasaría en dos o tres semanas y yo me quedé tranquilo cuando el médico dijo esas palabras.

Aimar Santiago

EL VALIENTE El día de mi cumpleaños, 19 de septiembre de 2012, cumplí mis primeros y últimos 6 años. Al despertarme el día 19super contento, no vi a nadie, entonces me asusté. A la tarde me dieron los regalos y me felicitaron. Yo súper contento por dos razones, porque tuve muchísimos regalos y porque ya era mayor. Iba a ir a clase con la mochila, carpeta y estuche.


Le dije a mi madre que yo podía hacer tareas de casa como limpiar, fregar poner el cola cao en el micro ondas… esas cosas. Pasaron unos meses y era el cumple de mi madre, mi madre venia de trabajar y le quise preparar un cola cao, lo hice bien pero al sacarlo estaba tan caliente que se me cayó. Por suerte la taza no se me cayó al pie pero el cola cao caliente me quemó. Aiur Ormaetxea

EL CACTUS DOLOROSO Un día que estaba en mi casa, con mi hermano, nuestros padres nos dijeron que íbamos a ir a comprar al Eroski del Max center ( Barakaldo). Fuimos de compras a las tiendas y sobre todo al Eroski a comprar todo lo que necesitábamos. Mi hermano y yo vimos un cactus, entonces fuimos a donde nuestros padres corriendo con el cactus y nos dijeron que lo podíamos comprar. Yo y mi hermano nos pusimos emocionados. Cuando fuimos a la caja a pagar el cactus nos lo metió en una caja de plástico. Cuando llegamos a casa y mis padres abrieron la caja de plástico, mi hermano dijo que el cactus era de los dos, pero se lo llevó a su habitación y yo como lo quería en mi habitación se lo robé. Lo cogí i me pinché con los pinchos, y que yo recuerde me dolió mucho porque yo tenía 3 o 4 años. Lloré mucho y mis padres vinieron y me pusieron una tirita.

Andoni Ruiz

LAS HORTIGAS Hace dos años en el monte verdoso de Arrate que está cerca de aquí la mayoría subimos en coche así que no me cansé mucho. Como iba diciendo, ya habíamos llegado a la cima, preparamos la comida “barbacoa” y no sobró nada, la mejor comida que probé aquel año. Después de comer fuimos a un parque que había a unos metros de donde comimos. En él nos entretuvimos


por una hora más o menos. Cuando salimos del parque fuimos corriendo a otra barbacoa y vimos un cuchillo gigante. Después volvimos al parque y cuando intenté salir me apoyé en unas ortigas. Me picaba todo, un amigo cogió el cuchillo gigante y empezó a cortar las ortigas, mientras, yo me echaba mucha tierra en la mano y me picó durante unas semanas, para mi bastante largas.

Aritz Narbaiza

ESTABA BUSCANDO PEZES CUANDO SE ME AGARRÓ A LA PIERNA UN… Me desperté en un día de principios de verano en mi casa. Me levanté pensando en ir a la piscina, y mientras desayunaba, mi padre nos dijo a mi hermano y a mí que si queríamos ir a la playa. Le dijimos que sí y preparamos la mochila para ir a la playa con mi madre. A las 10:00 más o menos llegamos a la playa de Deba. Aparcamos el coche y con la mochila y la sombrilla, fuimos a dejar las cosas y ponernos el bañador. Yo fui con mi padre a bañarme y mi hermano se quedó con mi madre tomando el sol. Era ya la una cuando empezamos a comer. Después mi hermano y yo queríamos ir a coger peces y quisquillas, pero mis padres querían pasear. Decidimos que mientras paseaban nosotros íbamos a coger peces. Cuando mi hermano se cansó se fue con mi madre y mi padre siguió conmigo. Mientras que mi padre llegaba a la otra punta yo me quede en una roca con un pozo. Metí el pie en el pozo i se me agarró un pulpo a la pierna. Uuuuh!!! ese pulpo era viscoso y gelatinoso.

Asier ocariz

LA MEDUSA ASQUEROSA Siempre me acuerdo de cuando en verano fui a Javea, Alicante, con mi madre y mi padre a la playa. Un día fui con mi padre a nadar y el agua estaba muy caliente, entonces mi padre me llevó más lejos. Mientras jugábamos, vimos un parque en el agua. Estuve una hora y cuando me iba salte al agua y una medusa me picó. El que cuidaba el parque llamó a la cruz roja. Cuando llegué a la arena el chico de la cruz roja me echó una crema especial para medusas. Tenía toda la mano quemada y muy hinchada, pero cuando llegué a casa me eché agua fría. Todavía sigo teniendo la marca, no puedo parar de


recordar lo que pasó pero nunca olvidaré aquella medusa y por culpa de la medusa ahora tengo pánico a la playa y a las medusas.

Eneko Vázquez

EL GOLPE EN LA CABEZA Un día estábamos mis padres, mis hermanos y yo e íbamos a la casa de mis abuelos. Yo tenía unos dos años y no era consciente de que por un pequeño paso se podía hacer mucho daño. Bueno, estábamos a punto de llegar al piso, porque íbamos en ascensor, faltaban pocos minutos para llegar, pero yo sin querer di un paso para las escaleras y me resbalé. Después de eso solo supe que me di un golpe tremendo en la cocorota. Luego me desperté en un hospital, pero yo no sabía que sucedía y mi madre dijo que estaba muy asustada, pero yo no le entendía nada porque era muy pequeño. El doctor dijo que si me había dado un golpe pero dijo que no pasaba nada. Después de eso, pensé que tenía que andar con más cuidado, aunque era muy pequeño para aprender tal cosa porque apenas sabía hablar y caminar.

Ibai Sagarduy

EL TACTO QUE ME GUSTA Hoy os voy a contar lo que me gusta del tacto. De pequeña me gustaba tocar la manta de Nemo que mi madre me compró, y todavía la tengo en mi caravana que está en Noja. También, me gusta que me hagan cosquillas por el cuerpo, pero eso sí, que no se pasen porque no me gusta que me lo hagan fuerte y doy patadas. Muchas veces, mi hermana Olatz me hace cosquillas fuertemente y otras veces me hace masajes. Me gusta el tacto de la hierba y de la arena en los pies pero no me gusta que este muy caliente o que me ensucie los pies. Me gusta también, tocar el pelo de mi perra Sua. Sua de pequeña era muy suave como el algodón pero ahora se le ha endurecido porque su pelo vale para el agua, por eso cuando se moja está más seca por dentro que por fuera. Ihintza Arriaga.


ELJUEGO DEL TACTO Tendría yo unos 8 años, ese día íbamos a celebrar algunos cumpleaños de mis amigos. Entonces fuimos al batzoki, una sociedad de Ermua. Al llegar todos a la sociedad, empezamos a merendar, después de merendar fuimos al frontón de la sociedad. Hay empezamos a jugar con el balón. Más tarde un amigo propuso jugar al juego de la gallinita ciega. Entonces fue cuando empezamos a botar, la mayoría dijo que sí. Fue cuando todos juntos decidimos quien se la quedaba. Después, de elegir el que se la quedaba, empezamos a darle vueltas, unas seis vueltas. Había pasado ya por lo menos un hora, eran las siete y el cumple se acababa a las nueve. Ese momento me atraparon. Me la quedaba yo entonces por fastidiarme me dieron unas veinte vueltas, pasaron quince minutos y cogí a mi mejor amiga en ese momento, empecé a tocarla para saber quién era, y adivine a la primera. Lo conseguí gracias al tacto!!!!!!!!!

Iraia Carrasco

EL CONEJO

Me acuerdo aquella vez, que mi clase y yo nos fuimos de excursión. Lo pasábamos muy bien, jugábamos, cantábamos, hacíamos manualidades, montábamos en caballo… Uno de los días a nuestro profesor se le ocurrió ir a una granja. Y así lo hicimos el día siguiente. Cuando entramos en la granja me quedé asombrada al ver todos los animales que había. Luego fuimos animal tras animal, y el profesor nos iba enseñando los distintos animales y nos contaba la historia que tenía cada uno de ellos. Hasta que llegamos a la jaula donde estaban los conejos, y nos explicó que uno de los conejos estaba cojo. Luego el profesor nos dejó entrar en la jaula de los conejos de dos en dos para que pudiéramos tocarlos. Yo fui tocándolos de uno en uno, pero dejé el conejo cojo para el final. Cuando llegué al conejo cojo, lo toqué con mucha suavidad. ¡Era súper suave! Era tan suave que por un momento pensé que era de mentira y que venía de las nubes. Tenía ojos azules, piel blanca


como la nieve, y una colita que perecía una bola de algodón. ¡Cómo me gustaba aquel conejo!

Leire de la Peña

LA CAMA DEL FAQUIR Estábamos la familia y yo en “Kutxa espacio”, y era la hora de comer, pero justo a esa hora había un taller que se llamaba “la cama del faquir” a mí me daba un poco de miedo porque con ese nombre....Bueno, me fui con mi madre y mi hermana a ver que era. Nos acercamos y había una cama llena de pinchos, mi hermana no se atrevió pero yo sí. Primero te ponías en la cama pero los pinchos estaban debajo, luego cuando te colocabas bien apretabas a un botón y se subían los pinchos, pero, como había muchos pinchos no hacían tanto daño. Tenías que poner la cabeza encima de la barra porque en la cabeza te puedes hacer daño. Pero luego te decían que te pusieses sentado y eso si que dolía un poco, porque estaba todo el peso en el culo. Luego mi madre también lo probó y le gustó mucho.

Libe Areitioaurtena

EL CACTUS Hace unos 7 años estaba con mis padres viendo la tele cuando de repente toqué algo que no me resultaba nada familiar. Resulta que era un juguete que desarrollaba el sentido del tacto, era un cuadradito que tenía distintos tactos, uno demasiado suave, otro cuadrado que tenia círculos alrededor, otro tenía unos triángulos, otro tenía un tacto que noconseguí diferenciarlo, otro era una moneda de juguete… Después me entraron ganas de beber agua y fui a la cocina, cuando termine de beber agua le fui a darle comida a mi tortuga. Luego salí al balcón y con mis propias manos toque el cactus.

Maialen Corrales


LA QUEMADURA DOLOROSA Tendría yo unos 9 años, estaba en casa tranquilamente. Yo estaba viendo la tele, entonces vino mi padre diciendo que tenía que ir a andar con él y luego que le tenía que acompañar a su carnicería a por la carne, yo dije que no, pero me hizo una propuesta que no podía rechazar. Me daría de paga 5€ y luego además iría a la carnicería en coche. Fuimos a andar al monte, 5km, luego fuimos a la carnicería y yo me quedé en el coche, yo vi una cosa nueva, pensaba que solo era un tapón, pero en realidad era un mechero. Tuve que ir al médico (a urgencias), me tuvieron que poner vendaje, una crema especial y no podía ir a la piscina, fue una experiencia horrible.

Mikel Bouzo

LA GATA DE MI AMIGO ARITZ Mi amigo Aritz tiene una gata que se llama Elur. Una vez fui a su casa, estuvimos jugando a la play4. También, estuve jugando con la gata, me encanta su piel tan suave y delicada. Luego bajamos a jugar al fútbol, estuvimos ahí alrededor de unas dos horas. Cuando nos llamó el padre subimos a su casa y comimos. Yo no podía comer, me reía cada dos por tres de las tonterías que hacía Aritz. Después de comer, volvimos a jugar a la play4, jugamos unos cuantos partidos rápidos. Los mandos estaban muy calientes de tanto rato que jugamos. Cuando nos cansamos de echar unos partidos, jugamos con el equipo de Aritz personalizado. ¡Fue muy guay!, fichamos unos cuantos jugadores (Aduriz, Laporte, Butland…) Fue el día perfecto, pero la gata de Aritz me arañó en el brazo, ¡Qué daño! eso fue lo peor. Aun así, me lo pase muy bien porque ganamos la mayoría de los partidos .Pero, en el cuarto partido hubo “hándicap”. “Hándicap” es que tu tiras a la portería y la para el portero, luego tiras de cabeza sin portero y le das al larguero, llega la segunda parte nos tiraron por primera vez y metieron gol. Nosotros nos enfadamos mogollón.


El mando estaba sudado de tantas horas… Cené también en su casa, menos mal que no hizo sus tonterías y me dejo cenar tranquilamente la rica pizza.

Mikel Navarro

PEDORRETAS Siempre me acuerdo que cuando era pequeña, no me acuerdo cuando, me gustaba una cosa que hacia pedorretas. Era pegajoso y pringoso y cuando alguien se agachaba o se sentaba, lo apretaba y salía como un tipo de pedo. Un día lo saque del cubo y se me pegó a la camiseta y era mi favorita, entonces me quedé muy preocupada porque pensaba que no se podría despegar. Ahora no lo puedo tocar porque me acuerdo de aquello y pienso que me volverá a pasar lo mismo.

NaiaraAcedo

LAS SEMILLAS DE TRIGO Un día de verano vinieron al caserío de mi abuela un grupo de personas para buscar semillas de trigo que eran muy viejas, de hace 40 años. Nos costó encontrar el trigo porque estaba lleno de paja, al tocar sabíamos si era paja o si era trigo, porque el trigo estaba agrupado y la paja no. Cuando cogimos el trigo y lo bajamos delante del caserío empezamos a separar el trigo de la paja y luego empezamos a buscar las semillas y vimos que había muy pocas y muchas cascaras vacías porque se notaba al tocarlas y al apretar que estaban vacías. Si tenían semillas estaban duras, las metíamos en una caja para guardarlas y volver a plantarlas. Las personas que vinieron se llevaron algunas semillas para plantarlas en un laboratorio e investigarlas. Nerea Mugarza

EL LIBRO Con 4 años, me regalaron un libro por mi cumpleaños. A mí me encantaban los peluches, y siempre, todos los días le pedía a mi abuela que me comprara un


libro que aparecieran animales. Mi abuelo me decía que me regalaría lo que yo quisiera para mi cumpleaños. Entonces se me ocurrió otra idea: -

¿Sabes que abuelo? Acabo de cambiar de opinión, para mi cumpleaños quiero una mascota.

Mi abuelo se quedó un rato pensando y después me respondió: -

Olatz, pero no te puedo regalar ni un perro ni un gato, porque tu padre y tu madre no me dejaran regalarte eso.

En ese momento me quedé muy triste, yo quería que me regalaran una mascota. Llegó el día de mi cumpleaños y el primer regalo que abrí fue el de mis abuelos, lo que me regalaron no era ni una mascota ni un libro de animales. Era un libro de pieles de animales. Con eso podría saber cómo eran sus pieles, cómo de suaves eran.

Olatz Espeso

EL JUEGO DE LAS CHAQUETAS

Era un día muy lluvioso estaba con mi madre en casa. Estábamos muy aburridas porque no teníamos nada que hacer. Hasta que se me ocurrió una idea, era un juego. Le conté la idea y me dijo que le gustaba. Por eso empecé a explicarle el juego. Teníamos que sacar 4 o 5 chaquetas distintas entre ellas. Nos teníamos que tapar los ojos, la persona que tenía los ojos destapados ponía 1 chaqueta delante de la otra persona. Y yo en ese caso, tenía que adivinar qué chaqueta era y de quién era. Para eso tenía que tocar bien la chaqueta y fijarme sobre todo en la textura, el tamaño y la forma de la chaqueta. La verdad es que fue un juego muy divertido y pasamos un buen rato jugando y pasando el tiempo.

Uxue Ballesteros


CUANDO POBRE LA… Cuando pobre la lasaña por primera vez fue un momento especia . Ahora la lasaña es mi comida favorita con bechamel y tomate. Yo primero no quería probar la lasaña. Mis padres siempre estaban insistiendo e insistiendo a que la probara pero yo siempre decía que no. Un día, yo acepte a probar la lasaña. Nunca había comido algo así, fue un momento especial que a mí nunca se me ha olvidado. Desde ese momento la lasaña es mi comida favorita. Ahora siempre que llego a casa pido lasaña para pero ahora casi nunca comemos lasaña. Las pocas veces que comemos lasaña ahora, me pongo muy feliz y le doy un beso a mi madre.

Aimar Juaristi

LAS PATATAS FRITAS Un día, cuando tenía unos 4 años, fui a dormir a casa de un amigo que se llamaba Aritz y nos dijo su madre que queríamos para comer. Aritz contestó que quería patatas fritas y yo no sabía lo que eran. Me dijo la madre de Aritz que era un tipo de comida muy rica y que a mí me gustaría mucho. Llego la hora de comer y olían muy bien las patatas fritas. Las probé y me encantaron, no paré de comer. Un poco más tarde nos fuimos a jugar al campo de futbol, justo paso mi madre por el campo de futbol y le conté toda la historia, todo lo que me había pasado. Hoy en día las sigo comiendo y me siguen gustando mucho. Pido todos los días para comer un plato de patatas fritas.

Aimar Santiago

EL KAS Un día, mi hermano hizo su primera merendola de cumpleaños. Tenía 4 años y mi hermano 6, él no quería que fuese pero yo fui. Estuvieron jugando al


futbol, yo les miraba porque no me dejaban jugar. A sí que solo miraba. Acabaron de jugar al futbol hacía las cinco y media. Empezó la merendola y yo estaba solo en otra mesa jugando aburrido a la Nintendo. Me enfadé y le dije a mi madre que quería comer o beber algo. Yo no había probado esas chuches, yo solo comía gusanitos y patatas. Mi madre les dijo a los amigos de mi hermano que me dejasen probar. Todo estaba riquísimo pero las bebidas estaban malísimas esas burbujas en mi boca no me gustaron nada.

Aiur Ormaetxea

LA TARTA EXQUISITA El día de mi comunión fuimos a comer a un restaurante, mis tres primos, mis tíos, mis padres, mis abuelos, mi hermano y yo. Nos pusieron variedad de aperitivos, jamón, pate... Entonces yo me llené bastante, y fuimos a jugar a un parque que había cerca. Jugamos y corrimos bastante. Al rato nos vino nuestra madre y nos dijo: - Vamos a comer la comida, venga que está muy rica. Entonces mi madre se fue y luego nosotros le seguimos. Nos sentamos todos en la mesa y empezamos a comer todo, había ensalada, carne, pescado, gambas con mayonesa, y para beber nos pusieron un sorbete de limón para niños. A los adultos vino o agua pero lo mejor fue la tarta de hojaldre con nata. Era preciosa con mi nombre encima, y al lado de mi nombre la figura de la comunión de cerámica.

Andoni Ruiz

EL BACALAO No me acuerdo de la primera vez que lo probé, porque fue hace mucho tiempo. Puede que la primera vez que lo probé fuese hace ocho o nueve años


cuando era un bebé. Pero desde aquel momento me encanta el bacalao y lo tomo cuando hay algo especial como mi cumple o las comidas en la sociedad. Al principio mi abuelo que era socio de la sociedad, me preparaba el bacalao una y otra vez hasta que se hizo mayor y le dio la receta a mi padre y como no, la tarjeta de socio. Ahora el que prepara el bacalao es mi padre y sigue siendo igual de bueno e incluso mejor, aunque mi padre debería darle la receta a mi madre porque su bacalao no está muy salado. Total que si alguna vez probáis el bacalao y pensáis “qué bueno está esto” os acordaréis en mí y yo de vosotros.

Aritz Narbaiza

LO PROBE DE PEQUEÑO Y TODAVÍA SIGO COMIENDOLO Tan solo tenía unos cuatro – cinco años cuando probé mi primer trozo de chocolate. Tenía un sabor dulce y era tan – tan rico que todavía sigo comiéndolo. Me acuerdo que con seis años tenía que esperar a que llegara el fin de semana para comer un poco de esa delicia. Ahora que tengo diez años mis padres me dejan coger chocolate hasta entre semana. A mi hermano cuando cumplió los cinco – seis años le di un poco para que probase. Cuando le dijimos a mi abuela que nos gustaba el chocolate nos compró chocolate para cuando fuéramos a comer a su casa. No teníamos que esperar hasta que llegara el fin de semana para comer chocolate y lo mejor es que yo siempre le decía a mi padre que quería comer en casa de mi abuela para comer un poco de chocolate.

Asier Ocariz

LA SOPA DELICIOSA Me acuerdo, la primera vez que fui a un restaurante a cenar porque mi madre se dejó las llaves en casa y no podíamos entrar. Era muy tarde, entonces fui a un restaurante llamado “el restaurante caliente”, solo había


comida caliente. Yo pedí sopa, mi madre lasaña, mi padre bacalao con tomate y mi hermana salchichas. La sopa estaba en su punto, aunque a mi hermana no le gustaron las salchichas y empezó a llorar, pero mis padres también estaban muy contentos por la comida. Después de cenar fuimos a casa y me tomé otra sopa que me hizo mi madre. Cuando comía la sopa recordé la sopa del restaurante y ahora es mi comida favorita. Nunca olvidare la sopa del “restaurante caliente”. Al final me fui a la cama y soñé con la sopa. Al siguiente día cené otra vez sopa pero no estaba tan rica como la del restaurante caliente.

Eneko Vázquez

LA ALBÓNDIGA Aún recuerdo cuando me comí mi primera albóndiga. Era una mañana de sábado cuando a mi abuela compró carne, yo no sabía que iba a hacer con esa carne asique le pregunte: -¿Abuela que vas a hacer? Entonces me dijo que ya vería lo que iba a hacer. Ya llegó la hora de comer y de primer plato había verduras como de costumbre y de segundo había hecho una bola perfecta de carne y la probé y la albóndiga era perfecta de sabor, el tomate era templado y la carne deliciosa. Quise más y me comí dos platos, y a partir de ese día los sábados solo comía verdura y albóndigas con muchísimo tomate. Eso pensé hasta que un día mis abuelos se fueron a Benidorm y mi madre no sabía hacerlos, entonces me quedé sin comer las deliciosas albóndigas. Ya cuando llegaron mi abuela le explicó a mi madre como se hacían las albóndigas y entonces casi todos los domingos o sábados comía albóndigas.

Ibai Sagarduy


LA ABEJA MALDITA

Hace años fui a Alemania, a la selva negra, con mi padre, mi madre y mi hermana. Como los trasportes públicos los teníamos gratis, me monté en un teleférico que me llevó a un monte. Entonces cuando llegué me picó una abeja en unos puestos. En este viaje, fuimos a varios mercadillos y vimos muchos tipos de comidas diferentes. Allí pobre por primera vez Chucrut que es una comida de Alemania. No me gustó porque sabía raro, pero el codillo y las salchichas me gustaron. Las salchichas no sabían igual que aquí y me gustaron más que las de aquí. Al día siguiente, estaba tomándome un refresco de naranja que había abierto antes y mi madre me lo metió en el congelador. Al sacarlo, dije: - tiene hielitos. Y mi madre dijo: -¡Cómo va a tener hielitos si ese congelador no congela nada! Entonces noté una cosa que no sabía muy bien y al escupirlo me encontré una abeja muerta y partida en dos partes, ¡ME DIO MUCHO ASCO!

Ihintza Arriaga.

EL DELICIOSO KINDER La primera vez que probé un kínder me encantó. Ese chocolate tan delicioso que les gusta a todos los niños, chocolate blanco por dentro, negro por fuera y ese precioso premio que trae dentro. Cuando yo era pequeña le decía a mi tía que eso no me iba a gustar que estaba hecho de caca, pero hasta que un día mi tía me dijo: -Iraia, eso no está hecho de caca, ¡pruébalo! Entonces yo le dije a mi madre que mi tía me dijo que eso no estaba hecho de caca. Mi madre me respondió:


- Iraia, ¿cómo va a estar eso hecho de caca? y entonces yo seguí sin probarlo. Al cabo de una semana yo estuve en el hospital porque no podía mover la espalda. Mis abuelos y mis tías fueron a verme y de regalo me trajeron un huevo kínder, entonces yo no podía rechazar aquel regalo porque era de mis abuelos, entonces me comí el huevo kínder y me encantó y aún sigo comiéndolo.

Iraia Carrasco

SUSHI

Cada vez que como un trozo de sushi recuerdo la primera vez que lo probé. Tendría yo unos seis años y celebrábamos el cumple de mi tía y el mío. Así que todos mis tíos, mis tías, mis abuelos y mis primos de Santander vinieron a mi casa a celebrarlo. Como además del cumple de mi tía también celebrábamos el mío me dejaron elegir lo que quería cenar. Así que me lo pensé muy bien, pero al final me decidí, dije que para cenar quería espaguetis con tomate. Y mi tía eligió sushi. Ella sabía hacer sushi así que ella misma lo hizo. Luego empezamos a cenar y yo y mis primos estábamos tranquilamente cenando espaguetis cuando a mí me llamaron mis padres para que fuera a probar el sushi que había hecho mi tía. Yo al principio me negué. Pero al final me convencieron y lo probé. ¡Estaba riquísimo!. Luego mis tíos me prepararon una bandeja con sushi. Estaba tan rico que a partir de aquel día siempre que es mi cumple, que se termina el curso y que he sacado buenas notas o que es un día especial pido sushi para cenar.

Leire de la Peña

EL JUEGO DEL TOMATE Yo tendría unos 7 años y estábamos de vacaciones en Lekeitio con mi familia. Mi abuelo vino a darnos verduras y nos dio tres cajas de las verduras de su huerta. Yo estaba mirando que tipo de verduras había traído


y aparecieron tres tipos de tomates: naranjas verdes y rojos. Al día siguiente teníamos de cenar ensalada de tomate y pusimos los tres tomates, en diferentes platos para probar. Mi padre dijo que podíamos hacer un juego que se llamaba el juego del tomate. Primero probamos todos los tomates para saber que gusto tenían, luego nos tapamos los ojos con un pañuelo y mi padre me dio una clase de tomate, yo no me acuerdo muy bien pero creo que la primera no adivine pero las otras sí. Mi padre, mi madre y mi hermana hicieron lo mismo, al final comimos todo.

Libe Areitioaurtena

MI PRIMER HELADO Tendría yo unos 3 años. Me despertó mi madre y tenía intención de desayunar leche. En aquel momento me dijo que me iba a comprar mi primer helado. Yo estuve todo el día alterado porque iba ser mi primer helado, además me lo iba a comprar a la tarde. Todo el rato le decía: - ¡cómpramelo ya, cómpramelo ya! Mi madre al mediodía ya se hartó y me dijo que si decía una vez más que me lo comprase, que no me iba a comprar el helado. Entonces me callé, estuve muy nervioso porque se acercaba el momento. A las 17:30 salimos a la calle, llegó el momento del helado. Me lo abrió mi madre y lo empecé a chupar, fue un sabor delicioso, era un helado de leche, además a mí me encantaba la leche, le dije para repetir. Y desde entonces me gustan los helados de leche.

Mikel Bouzo

LA TARTA DE MI TIA Mi tía siempre hace tartas de chocolate en fin de año, pero dijo que ese fin de año de 2016 haría otro tipo de tarta y mi hermana se asustó porque no le gustan bastantes comidas. Yo y mi madre fuimos a casa de mi tía segunda que tiene un hijo de 3 meses y me hizo un cola cao y comí galletas también, estaba todo riquísimo y yo estaba cada día más nervioso, faltaba muy poco y yo fui a jugar a frontenis con mis amigos. Faltaba solo un día mi madre como


todos 30 de diciembre eligió la ropa, al final me di cuenta de que mi hermana no era la única que estaba nerviosa también mi tía estaba nerviosa, más que mi hermana. Llegó el día, la tarta era una casa con tres motos de chocolate.

Mikel Navarro

EL CHOCOLATE Me acuerdo que con 7 o 8 años, mi madre me dijo que tenía una sorpresa para mí y para mi hermana y que nos gustaría. Un acuario con mis primos, eso era una parte de la sorpresa. Vimos a Dori y a Nemo, al pez tiburón, al pez que limpia cristales y al pez que limpia el acuario. Yo me se esos nombres porque tengo un libro sobre peces y es para que yo pueda elegir qué tipo de peces quiero tener. Aquel día, después de visitar el acuario, comimos un montón de chocolate de todo tipo. Me encanta el chocolate y lo como siempre que puedo.

Naiara Acedo

LOS CHURROS Siempre que como churros me acuerdo de una amiga mía que se llama Bego. Bego me cuidaba desde muy pequeña, ella vive en Galicia y tiene una mujer que se llama Margarita. Bego es de Ermua y Margarita de Galicia. Un día, cuando eran fiestas de Ermua, fuimos a las barracas mi madre, Bego, mi tía Miren, mis tres primas Amaia, Izaskun y Arrate y mi hermana Maren. Bego pregunto: - ¿Quién quiere churros? De repente todos levantaron las dos manos pero, yo no, no levante ninguna porque yo no los había probado todavía. Bego grito: - Arriba las manos esto es un atraco.


Y entonces, yo también levanté las manos y Bego compró churros para todos, incluida yo. A todos les dio dos churros, pero a mí no, a mí solo me dio un churro para probar. Yo le dije que no. Pero, ella insistió que lo probara y al final hicimos un trato. Yo probaría el churro si ella montara conmigo en “la rana loca”. Y así fue, yo probé el churro y me encantó y desde entonces me gustan mucho los churros.

Nerea Mugarza

LAS TORTIAS DE CILANTRO Cuando yo tenía 8 años, un viernes, la chica que nos hace la comida, María, nos hizo para comer unas tortitas de cilantro. Yo primero me comí el primer plato y me encantó, después, cuando me iba a comer el segundo, me acercó la bandeja con las tortitas de cilantro y yo creía que eran espinacas. ¡¡Tortitas de espinacas!! Ella me dijo: -

Que no Olatz, que las tortitas no son de espinacas, que son de cilantro.

Yo no me lo creía, porque no sabía lo que era el cilantro y creía que se estaba inventando una palabra, y entonces le dije: -

Que no María, que no te creo. Esa palabra no existe.

Cuando llegó mi madre, me hizo comerme la tortita. Cuando me la metí en la boca y empecé a saborearla, estaba deliciosa. Ahora siempre quiero que me pongan para comer unas tortitas de cilantro.

Olatz Espeso

EL MAÍZ Desde muy pequeñita me ha gustado el maíz. El primer día que lo probé creo que tendría yo unos 3-4 años. Mi padre estaba preparando una ensalada cuando le pregunté: -¿Qué es esa cosa amarilla aita?


Él, sorprendido, me dijo que esa cosa amarilla era maíz. Yo nunca hasta ese momento había conocido el maíz. Le dije a ver si me daba un poquito para probar y él me dijo que sí. Cuando lo probé me quedé extrañada por el sabor y ahora cada vez que como maíz recuerdo de aquel día. También le suelo preguntar a mi padre a ver si él también se acuerda, normalmente me dice que no, pero alguna que otra vez me ha dio que sí.

Uxue Ballesteros


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