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NEGOCIOS / LUNES, 5 DE AGOSTO DE 2013 El periódico de Puerto Rico
EMPRESARISMO
Deterioro rampante en Río Piedras RAÚL CAMILO TORRES, EL VOCERO
El casco urbano de la ciudad refleja los estragos de la depresión económica Mucho se habla sobre el deterioro en las ventas en los cascos comerciales de los pueblos, donde típicamente el bullicio en épocas de auge en ventas era comparado con las grandes cadenas de tiendas bajo techo. En Río Piedras, la situación no era la excepción. El Paseo de Diego, desarrollado para ser el corazón capital del cliente a finales de la década de los ochenta, ahora es un ejemplo agónico de una economía en precaria que no solo se refleja en la cantidad de establecimientos cerrados y en total abandono, sino en la infraestructura que muestra los estragos de falta de mantenimiento. "Aquí el progreso ya no existe. Ha bajado más del ochenta por ciento de las ventas. Todo el mundo está cerrando las tiendas, porque; ¿Quién va a pagar $6,000, $8,000 o más de renta mensual cuando la electricidad sigue ahogándonos. Esto va pa’ tras y sin freno. Mira ese mall – señalando Plaza de Diego Mall—, con rentas de $6,000 se fue a quiebra. Esto sucede porque no hay nadie que lo eche pa’ lante. Hay mucho deambulante y robos. Después de la explosión — de la tienda Humberto Vidal el 21 de noviembre de 1996— esto ha ido pa’ atrás. Después de las cin-
co de la tarde, esto es tierra de nadie", denunció José Vázquez Torres, comerciante y residente de la zona por 63 años. La generalidad de los entrevistados coincidió en la ausencia —o poca acción— de las organizaciones de empresarios que antes procuraban solucionar sus quejas y la falta de atención a sus pedidos por parte de la administración municipal de la capital. "Otra cosa que fastidió la situación es la falta de vigilancia y que los dueños de los edificios no quieren invertir en sus reparaciones. Existe una dejadez muy grande de todos los que pueden hacer algo (…) incluyendo a la administración municipal y los grupos de comerciantes", añadió Vázquez Torres. Factores como una reducción constante en la economía, falta de caminos seguros para los visitantes y el alto costo para la prestación de servicios, muestran sus consecuencias más severas en el referido sector ríopedrense. "Once años atrás la situación estaba mejor, porque en verdad que esto ahora ha decaído mucho muchísimo. La Policía dando ticket a tó lo que da, pues afecta mucho porque
la gente prefiere los estacionamientos gratis de los centros comerciales. En este lugar lo único que está funcionando es este negocio –de venta de mascotas- y el resto; compuesto por una platería, un kiosco de teléfonos celulares y otro de artículos de estética, es lo que queda del Mall", se quejó Yuli Aldarondo, propietaria de uno de los únicos puestos de venta que queda del otrora emblemático Plaza de Diego Mall, que ahora es un moribundo inmueble vacío y oscuro. "La economía está mala muy mala para todo lo que es comercio. No solo para Río Piedras, esto es a nivel mundial. De tres aires que tenía prendidos, ahora sólo tengo dos funcionando y con menos personal, poco a poco reduciendo gastos. Definitivamente el costo de luz es lo que nos está matando, se ha duplicado", sostuvo Ernesto Sánchez, gerente de London City. Explicó que el deterioro que experimenta su entorno, no es único de Río Piedras, debido a que en diferentes áreas comerciales en la Isla, se observa el mismo panorama. "Vete a Caguas para que veas que esto no es solo un asunto solo de aquí. Así están las cosas en Puerto Rico y nadie le mete mano para arreglarlo", criticó Sánchez.
ALANA ÁLVAREZ VALLE, EL VOCERO
A pesar de que Sari Méndez Luiggi está muy atareada y llena responsabilidades, se levanta todos los días gustosa de ir a trabajar a su negocio Pirate’s Chest, para atender a su público y brindarles un producto de calidad. La empresaria se lanzó a la aventura de abrir un negocio en plena recesión económica cuando descubrió el auge del popcorn gourmet en un viaje a Estados Unidos. Su investigación del mercado, le confirmó que en Puerto Rico no había nada similar. Entonces en febrero de este año, con una inversión de alrededor de $50 mil, abrió la tienda en la calle Fortaleza del Viejo San Juan. "Todo lo hemos hecho, mi familia y yo, con mucho sudor y esfuerzo. Cada poquito que se puede se reinvierte. Solicité unas ayudas gubernamentales para pequeños empresarios, pero aún están en proceso. Si las aprueban las usaré para solidificar el negocio", expresó Méndez Luiggi. En un principio, por la localización de la tienda, entendió que su clientela serían turistas. Una vez abrió, se percató que son locales y a sugerencias del público añadió sabores para el gusto boricua. Actualmente ofrecen 26 sabores diferentes de popcorn dulce y salado. Se confeccionan con productos 100% naturales y de alta calidad, sin preservativos. Los más populares son café, canela, caramelo, manzana caramelizada, china y los diferentes quesos. Las personas los compran dependiendo del evento o actividad para lo que lo quieren. Por ejemplo los de queso son los predilectos para acompañar vino. Los precios fluctúan entre $3 a $7 por bolsa. La comerciante, quien cuenta con dos empleados y el apoyo incondicional de sus hijos Richard y Fallone y su esposo Carlos Blanco, aspira en el futuro a tener presencia en otros puntos de la Isla, ya sea con otras localidades o kioskos o por medio de distribuidores. "No es un cuento de hadas, es bien trabajoso. Pero al ver a la gente disfrutando de tu producto, todo vale la pena", subrayó. Para más información puede acceder Pirate’s Chest en Facebook e Instagram.
EL VOCERO / Gerardo Bello
EL VOCERO / Luis Alberto López
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Innovador concepto para todos los gustos
SARI MÉNDEZ LUIGGI