No era la primera vez que una compañía aérea elegía Santiago como base para dar la suelta a sus tripulaciones, pero nunca con un flamante Boeing 787. Para muchos spotters de la zona, se trataba de una oportunidad única para verlo de cerca, y además en casa. Texto y fotos: José Luis Maquieira Taboada http://joseluis.maquieira.es
Ú
ltima semana de enero, en La Coruña y a la hora del café. Suena mi móvil: - M a q u i ¿ h a s v i sto e n FlightRadar24 al 787 en Santiago? -Si ya, claro, el carnaval se acerca. Déjate de bromas, será un sobrevuelo a Miami o por ahí. -Que no Maqui, que está a baja cota, parece que haciendo tomas y despegues. -Un segundo, espera que vea el FlightRadar... Pues sí, eso parece. -Pues vete, que yo no puedo ir. Segunda llamada: -¿Has visto el 787? -Sí, lo veo. -Donde siempre en diez minutos y vamos en un solo coche. -¡Hecho! Tras haber intercambiado información con otros spotters, y una vez en el punto de encuentro, nos pusimos rumbo a Lavacolla todos en un mismo coche. Por el camino, sintonizando la frecuencia de la torre con el scanner, ya escuchamos como efectivamente estaba haciendo tomas y despegues por la pista 17. Serían algo más de las cinco de la tarde cuando llegamos a las inmediaciones del aeropuerto. Con esa luz, lo mejor era irnos
a la carretera vieja de Lugo, a la vera del Camino de Santiago y con los peregrinos vigilándonos. Desde allí, al estar muy bajos respecto a pista, sólo podíamos cazarlo en el aire o con mucho paisaje de fondo, pero era la mejor opción. Las primeras fotos que hicimos fueron aterrizando por la 17; el 787 entró en la rodadura para realizar un cambio de tripulación. En ese momento, aprovechamos para irnos al lado contrario de la cabecera, con el fin de atraparlo mientras alineaba con la pista antes de despegar. A pesar de que el sol nos daba de cara, pudimos hacerle alguna buena foto al pájaro. Antes de irnos a la cabecera contraria, volvimos al primer punto a repetir más fotografías, ya que éste nos quedaba de camino. Seguidamente nos desplazamos a la 35 para cazarle en despegue, ya que el B 787 seguía haciendo tomas y despegues una tras otra. Con otro cambio de tripulación, pudimos verle y fotografiarle muy de cerca en rodadura camino de la plataforma. En esos momentos la luz comenzaba a escasear y los eucaliptos daban ya demasiada sombra en la rodadura, pero aún así conseguimos salvar la jugada correctamente. Agotamos la tarde en la cabecera de la 35, hasta que la luz era incompatible con los sensores de nuestras cámaras. Las últimas fotos realmente aprovecha91
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