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ATC MAGAZINE Nº99

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Autor: Javier de la Cruz Autor: Alberto Ferreras Autor: Alberto Ferreras

Por otra parte, si lo que ocurre es que una vez extendido el tren de aterrizaje una o más de sus patas no baja, o bien se encuentran extendidas pero no bloqueadas, se intentará un aterrizaje con extensión parcial del tren. Es un procedimiento anormal de aterrizaje que requiere distintas técnicas de pilotaje, dependiendo de qué pata del tren no se haya extendido o haya quedado bloqueada. En este escenario se planeará la toma de tierra con meticulo-

sidad. Normalmente se declarará emergencia y, en coordinación con el ATC, se pondrán los servicios de emergencia en máxima alerta. La pista de aterrizaje se preparará adecuadamente, y lo más normal será solicitar el rociado de espuma a partir del punto estimado donde el metal entre en contacto con pista, donde se corre mayor riesgo de que el avión pueda quedar envuelto en llamas. Cada aeropuerto se categoriza (en una escala del 1 al 10) en función del tipo y cantidad de espuma disponible, capacidad de descarga y número de dotaciones de bomberos. Cada tipo de aeronave, en función de sus dimensiones, sólo podrá operar en aeropuertos con una categoría mínima. Finalmente aterriza, normalmente sin mayores complicaciones. Aun surgiendo dificultades en los últimos estadios del vuelo, la aeronave llegará a su completa parada con seguridad aunque con cierto retraso. Ya no queda más que rodar (taxi in) a la posición de aparcamiento remoto o al finger de la terminal. Recuérdese que si la velocidad de aproximación fue anormalmente alta, ello supondrá una elevadísima temperatura de frenos, lo que podría significar la inmovilización de la aeronave en la calle de rodadura. En comunicación con el ATC, sería conveniente tener en 99

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