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La entidad donde vivo Durango

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Los tepehuanos adoraban como dioses al Sol, la Luna y la lluvia, los representaban con figuras de piedra o madera. Sus ritos se reducían casi exclusivamente a sus danzas que se conocen con el nombre de El gran mitote; éstas no constituyen un simple divertimento, menos aún la manifestación de un placer morboso, sino el sacrificio por un favor divino, como al ir a sembrar, o la acción de gracias por los bienes recibidos del Sol, de la Luna o del Lucero, como la fiesta de la recolección de fruta, donde se entonan cánticos alusivos. El canto está dedicado al lucero de la mañana y dice así: “Bailad, bailad, golpead, golpead, voltead, voltead, blanca flor, blanca flor, bendita, bendita”. El grupo de los xiximes comparaba la carne de los indios con la del buey, la de los negros con la del cerdo y la de los españoles con la de los carneros. Adoraban a los astros y a Oruba y Sahuatoba. Al dios de las aguas le llamaban Bamuschua y el más venerado era Cocohuame, que significaba muerte. Según los antiguos pobladores de la sierra, el mundo fue creado por Rayenari (dios sol) y Metzakka (diosa luna). En su honor, se sacrificaban animales y bebían tesgüino. En el principio de los tiempos, dios les dio vida y el diablo a los chabochis. Así explican las relaciones asimétricas entre las sociedades rarámuri (tarahumara) y la sociedad mestiza. Los miembros de un pueblo se reúnen los domingos en la iglesia para escuchar el rezo del maestro, por lo general, en su misma lengua. A veces se invita a los sacerdotes católicos para que oficien misa e impartan el bautismo.

Para cerrar y compartir

Actividad • Organizados en equipos, consulten en la Biblioteca Escolar, o en alguna otra fuente que el maestro les indique, acerca de las leyendas o mitos de los grupos prehispánicos que se abordaron en este tema. • Den a conocer al resto de los equipos los hallazgos encontrados.

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