Agricultura La agricultura produjo magníficos resultados. La forma de trabajo indígena cambió cuando se introdujeron nuevas técnicas e instrumentos para sembrar, cultivar y cosechar. Se araba con bueyes, bajo el sistema conocido como yunta, mientras que antes de la llegada de los españoles los indígenas sembraban el maíz haciendo hoyos con una coa o palo donde depositaban las semillas que el sembrador cubría de tierra con su pie. En la provincia de Sinaloa se sembraba maíz, calabaza, chile, y en la de Sonora algodón y trigo, lo que motivó que el paisaje cambiara, ya que se construyeron pequeñas obras de irrigación para garantizar el riego de cultivos.
Uno de los cambios fue sembrar con yunta, en la cual se aprovechaba la fuerza de los bueyes.
La Corona española, deseando impulsar el desarrollo de la agricultura, entregaba tierras y equipos de trabajo a los colonos que llegaban a vivir a las nuevas tierras conquistadas. Además de los cultivos mencionados se introdujeron árboles frutales y plantas de ornato, como la granada, el membrillo, la naranja, el limón, el manzano, la pera, la parra, el almendro y los rosales, que se desarrollaron exitosamente y cambiaron el paisaje de extensas zonas campestres
El comercio en el noroeste novohispano El comercio no estaba tan desarrollado como en otros lugares de la Nueva España, ya que las poblaciones estaban alejadas de los lugares donde se hacían o producían las cosas, además de que no todos los trabajadores recibían su salario en dinero sino en productos, y los caminos que se necesitaban para transportar las mercancías estaban en malas condiciones. Por si fuera poco, eran inseguros porque había muchos asaltos, de modo que era necesario establecer rutas de navegación marítima para agilizar la circulación mercantil y abaratar el costo del transporte de los productos regionales. Las personas practicaban el trueque o “cambalache” para allegarse de las diversas mercancías y alimentos que ocupaban. Había muy pocas tiendas y abarrotes que contaran con lo necesario para la venta de carne, manteca o mantas; por ejemplo, en 1755 en toda la gobernación de Sinaloa y Sonora sólo había 15 establecimientos que contaban con regular o surtida existencia de mercancías.
Tianguis típico.
Como las monedas también escaseaban y las poblaciones de este extenso territorio estaban muy dispersas y apartadas, los pocos productos existentes se vendían muy caros.
61
AB-SIN-3-INDD-CS5-2012-p048-077.indd 61
28/06/12 12:55