Año. 2 Núm. 11
Poesía
europea
del siglo
XX
EL C O M I T É 1973
Revista de difusión, crítica y creación literaria.
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editorial
En este número, como lo hemos hecho a lo largo de nuestro trabajo, se mira un momento de la literatura desde nuestra perspectiva. Lo hemos hecho, a sabiendas de que nuestra mirada no podría abarcar de forma profunda y detallada, un ámbito que puede volver cualquier estudio que se haga de él, interminable. En esta ocasión, presentamos algunos de los poetas destacados del siglo XX, aunque lo son en cuanto a la propia inclinación afectiva de esta publicación. Intentar una muestra de la poesía europea del siglo XX, es posible a partir de la admiración y no desde una condición objetiva. Una de las razones por las que afirmamos tal juicio es, porque durante esos años, la poesía está pintada con una amplia paleta de colores; como casi es característico para cualquier tópico del arte de ese entonces. Un ejemplo son Las Vanguardias, muestra de la efervescencia espiritual que configuró gran parte de la situación ideológica, artística, social y económica de la cultura occidental ulterior. Por otro lado, la idea de la poesía como valor cultural y espiritual definitorio del hombre, aún conservaba una gran presencia. No estamos seguros si en estos años recientes, la poesía tiene un papel lo suficientemente relevante, aunque intuimos que su presencia no está apagada y, por esa razón, deseamos aportar una brizna de certeza a ese universo de incertidumbre. Su lectura también lo hará y la compañía de todos ustedes nos complace como siempre. Gracias totales.
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Po eu e s d r Ăa el o XX s pe ig a lo
EL COMITÉ 1973. N0. 11. Poesía Europea del Siglo XX Revista de difusión, crítica y creación literaria. Correo electrónico: elcomite1973@gmail.com http://issuu.com/revistaelcomite1973 https://www.facebook.com/revistaelcomite1973 https://twitter.com/ElComite1973
Comité Directivo
portada y contraportada. javier márquez
Publicación Bimestral Año 2. Número 11. 2014. Mayo-Junio
Director general Marco Antonio Meneses Monroy Director Editorial Israel J. González S. Difusión y medios Almendra Vergara Arte y Diseño gráfico Israel Campos Nava
Consejo colaborador Rodrigo Círigo Eney Fernando Guadalupe Flores Liera Jimena Ramírez Comité colaborador de este número Rodrigo Círigo Corina I. Colliere Alejandra Craules Alma Curiel Eney Fernando Guadalupe Flores Liera Margarita García Alonso Michelle González Israel J. González S. Mijail Lamas Javier Márquez Marco Antonio Meneses Monroy Karsten Wilms
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índice Poesía
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Dos poemas de Marco Antonio Meneses Monroy Matteo Maria Orlando, traducción de Alejandra Craules Dos poemas de Italo Testa, traducción de Alejandra Craules Poema de Israel J. González S. Poesía en traducción
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Un poema de Hermann Hesse Versión en español de Marco Antonio Meneses Monroy Portafolio
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Javier Márquez
Dossier Ensayo y poemas
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Poesía griega del siglo XX, a vuelo de pájaro (Guadalupe Flores Liera) Poemas de Rose Ausländer y Paul Celan (Karsten Wilms) Poema de Charles Dantzig (Eney Fernando y Michelle González) Versión de un poema de Louis Aragon (Eney Fernando y Michelle González) Versión de un poema de Jean Cocteau (Rodrigo Círigo) Dos traducciones de Mijail Lamas
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Margarita García Alonso “Del tedio” Creación digital 11 x 9 pulgadas 2014
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Marco Antonio Meneses Monroy
Acerca de la vida y la muerte
A veces, sólo a veces miramos nuestra piel y está desvencijada lo mismo que la puerta que conduce al cementerio. Pensamos que en todo instante se consume nuestro halo de existencia, que la muerte se halla en cada mancha de la piel en cada partícula que cesa, en cada sonrisa, burbuja tornasol que un niño arroja y pronto expira. Miramos a la esfera de luciérnagas que alumbrando muere abrasada por su fuego. Pensamos que como hombres en la tierra hay estrellas apagadas en el cosmos. Pensamos en la muerte de todo lo vivo, en Dios que siendo vida debe también ser muerte, pensamos en nosotros los sabidos mortales. Sí, todo fenece a cada momento. Las propias jacarandas también mueren, incluso al florecer, el germen de la muerte está creciendo. Las palabras perecen lo mismo que las lenguas y nos referimos a ellas como “lenguas muertas”. Los amigos mueren, la amada morirá un día o ya ha muerto. Todo muere, incluso el odio, con sus dientes de fuego, acaba devorándose a sí mismo, el amor, ese ingenuo, más pronto que tarde termina en una caja. Luego, pisamos el pasto que sucumbe a nuestro paso y reflexionamos que también sin pisarlo muere. Entonces, tras varias reflexiones acerca del morir creemos comprender mejor el universo, una luz resplandece al tiempo que nos hiere. Y justo en ese instante, el milagro ocurre: olvidamos el hallazgo para seguir viviendo sin pensar, sin recordar lo obvio: la vida no es otra cosa que muerte. Así, el camino que trazamos al vivir es el de la muerte oculta en nuestro ser.
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Certeza Marco Antonio Meneses Monroy
Para Esther S贸lo tengo una certeza: cuando llegue mi muerte y ya no importe el tiempo ni el fulgor de los mares, ni el deseo de los cuerpos te seguir茅 amando.
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Alma Curiel S/T FotografĂa digital 11 x 9 pulgadas 2012
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Matteo Maria Orlando
Altísima
Traducción de Alejandra Craules Altísima, arrastras con tu encanto lo sagrado y siembras resurrecciones en los reinos post-atómicos. En ti, y para ti el infante se ha hecho hombre, y el hombre poeta. En tus vestidos mi verbo no teme más a la antigua marca, que de Homero a Borges arrancó los ojos y de laurel ciñó al capo de los electos. Rapaz de la estirpe de cantores vomito el idioma, para que tú te nutras.
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Alma Curiel S/T FotografĂa digital 11 x 9 pulgadas 2012
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Italo Testa
Por cada amenaza
Traducción de Alejandra Craules hay un campo, y una hacha, y tú que sonríes: vamos adelante, has dicho, sin volvernos. y otra vez, en el campo, con la cabeza posada sobre el vidrio te empujé y después con firmeza te levanté: pero no queda otra cosa y mientras te desnudas aún sobre el vidrio me flexiono y recaigo. bastaba mostrarse y todo era dado sin luz volverse y quitarse cada peso: ahora llama las cosas, sopla sobre el vidrio, en el estacionamiento ya vacío no hay más morada aquella mirada que un día lanzabas sobre un prado por cada amenaza que desde la obscuridad oprimía. cuando te sujeto por los hombros midiéndote el flanco apretando los muslos afirmas la rendición: entonces deja, no lo digas, en otro lugar que no estamos y en la luz inagotable nos abrimos a la obscuridad. hay un campo, y una hacha, y tú que te vuelves porqué dirigiéndose hacia adelante después se regresa hacia atrás: no debemos, dijiste, traicionar el sendero y calcando mis pasos sobre el muro me has preso.
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Con un hilo de baba en la boca te vi desplomada: he aquí, como sobresalta la verdad, y no me lastima verte ya que no soy más yo y he mutado la piel por el tiempo que cambia, también ahora deberá darme refugio el abrazo de una madre escavada, si no respondo, y dirijo la mirada contra los muros y detrás de la espalda: pero tú y yo sabemos que esto es la cuenta y nosotros los ceros suprimidos del cambio: yo el cordero que tiene listos los colmillos y fija manso las venas del cuello: mas si nos lleva, y nos avienta donde sea, en una plaza, una estancia, en tu cama, esta luz que con llamas nos mide y luego nos alcanza de alguna forma cuando abre las piernas a alguno o bajo la ducha lava el pecado, si cada vez recomienza desde el inicio, si se debe repetir cada gesto y decir que la nieve es nieve, o es blanca, que las gemas son nuevas y jamás vistas: mas en el hielo sereno de enero como el aire que sopla frio en el rostro sientes que no tienes más un contorno, así te expandes y estás en las manos de los demás, en las mantas, el cabello, no eres más nada que pueda tocar solo un velo de miedo difuso como aquellos que nadie los ve y están entre los otros sin chistar.
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Israel J. González S.
La luz no sólo ilumina es acero con empuñadura algunas sombras brotan de su filo al hundirse en tu mirada de lo que fue y de lo que aún no ha sido También es gato nocturno cuando sólo queda el escalofrío de su presencia gota ardiente que agita el sueño se ensancha caprichosa
descompuesta
en el río que nos lleva a la fiebre que cruza tu rostro con una estocada De esa herida me sea devuelto tu ser con su claridad originaria.
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Margarita García Alonso “La cible (la diana)” Creación digital 11 x 9 pulgadas 2014
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Hermann Hesse
Traum Es ist immer derselbe Traum: Ein rotbl端hender Kastanienbaum, Ein Garten, voll von Sommerflor, Einsam ein altes Haus davor. Dort, wo der stille Garten liegt, Hat meine Mutter mich gewiegt; Vielleicht - es ist so lange her Steht Garten, Haus und Baum nicht mehr. Vielleicht geht jetzt ein Wiesenweg Und Pflug und Egge dr端ber weg, Von Heimat, Garten, Haus und Baum Ist nichts geblieben als mein Traum.
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Versión de Marco Antonio Meneses Monroy
Sueño Siempre es el mismo sueño: Un floreciente castaño rojo, Un jardín, lleno de flores de verano, Sólo una vieja casa detrás. Ahí, donde se encuentra el jardín silencioso, Mi madre me meció en sus brazos, Quizás – de eso hace mucho tiempo – Ya no haya jardín, casa, árbol. Quizás ahora es un prado Y arado y rastrillo estén sobre él. De tierra, jardín, casa y castaño Nada permanece, salvo mi sueño.
Margarita García Alonso “De error y misterio” (detalle) Creación digital 2014
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PORTAFOLIO Javier Márquez (México, D.F. 1973)
Realizó estudios de arte en el CEDART Luis Spota del Instituto Nacional de Bellas Artes y en La Escuela Nacional de Artes Plásticas (ahora Facultad de Artes) de la UNAM. Desde 1994 ha participado en exposiciones colectivas. En 2003 expuso en la Galería La Joya y Casa de la Cultura Venustiano Carranza. Formó parte del grupo de escultores del Museo de Cera de la Cd. de México y participó en el mural “Alegoría de la naturaleza” de la Universidad Autónoma de Chapingo, realizó la escultura pública “Construcción-deconstrucción” en Tula, Hidalgo y ha participado en proyectos desde ilustración, escenografía, esculturas a gran escala hasta publicidad. En 2007 forma parte del colectivo artístico Ojo de Medusa, el cual es un grupo de pintores figurativos que defienden la forma estética frente a la predominancia del discurso conceptualista “No concuerdo mucho con el arte que se hace hoy, no termino de conciliar sus propuestas y sus justificaciones con el resultado final, son divagaciones ociosas y necias, protegidas, eso sí, con una retórica inflada llena de pretensiones” En su serie “Naturaleza muerta con fauno”, Javier Márquez nos presenta un imaginario cargado de simbolismo y mitología, su composición es dinámica en cuanto al dramatismo cromático. El manejo de la figura humana predomina destacando la línea precisa y jugando con el entorno, crea ambientes un tanto sombríos y sutiles, pero con fuerza expresiva, reinterpretando a personajes de la mitología griega como creadores, esculturas imponentes con carácter fuerte y decisivo.
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JAVIER MÁRQUEZ “Personaje oscuro” Serie naturaleza muerta con fauno Acrílico 38 x 26 cm 2014
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JAVIER MÁRQUEZ “Retrato imaginario” Serie naturaleza muerta con fauno Digital 38 x 26 cm 2014
JAVIER MÁRQUEZ “Naturaleza- madre” Serie naturaleza muerta con fauno Acrílico/papel 29.5 x 22 cm 2014
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JAVIER MÁRQUEZ “Ninfa” Serie naturaleza muerta con fauno Acrílico/papel 25.5 x 21 cm 2014
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JAVIER MÁRQUEZ “Estanque” Serie naturaleza muerta con fauno Acrílico y grafito/papel 25.5 x 21 cm 2014
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JAVIER MÁRQUEZ “Bosque profundo con personajes extintos” Serie naturaleza muerta con fauno Acrílico/papel 34.5 x 25.5 cm 2014
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JAVIER MÁRQUEZ “Ave” Serie naturaleza muerta con fauno Acrílico/papel 32 x 22 cm 2014
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JAVIER MÁRQUEZ “Fauno” Serie naturaleza muerta con fauno Acrílico/papel 30 x 21.5 cm 2014
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JAVIER MÁRQUEZ “Fauno-centauro” Serie naturaleza muerta con fauno Acrílico/papel 29 x 25 cm 2014.
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JAVIER MÁRQUEZ “Fauno” Serie naturaleza muerta con fauno Acrílico/papel 38 x 25 cm 2014
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JAVIER MÁRQUEZ “Náyade” Serie naturaleza muerta con fauno Acrílico y lápiz de color/papel 40 x 30 cm 2014
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JAVIER MÁRQUEZ “Personaje oscuro” Serie naturaleza muerta con fauno Acrílico 38 x 26 cm 2014
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POESÍA GRIEGA DEL SIGLO XX, A VUELO DE PÁJARO Por: Guadalupe Flores Liera
El siglo XX fue tumultuoso para Grecia, estuvo lleno de desengaños, tragedias, inestabilidad política, cambios vertiginosos de sistema de gobierno, golpes de Estado, pérdidas territoriales, polarización ideológica, reivindicaciones sociales, ocupación nazi, esfuerzos por librarse del intervencionismo imperialista, guerras civiles... Al mismo tiempo, los conflictos ideológicos mundiales, los choques de intereses, el reparto de zonas estratégicas, tuvieron en muchas ocasiones a Grecia como su palestra, tal fue el caso de las persecuciones a los comunistas o la imposición de sistemas de gobierno afines a los intereses de las potencias extranjeras ─primero Gran Bretaña y luego Estados Unidos─, que condicionaron la ayuda para la liberación del nazismo, primero, e inclinaban la balanza hacia un lado u otro cada vez que Grecia enfrentaba algún conflicto interno o externo, imponiendo su tutela. Solamente las últimas dos décadas del siglo pasado parecieron un preanuncio de tiempos mejores y de la ansiada conquista de la estabilidad, sobre todo para las clases sociales tradicionalmente menos favorecidas. Sin embargo, el desengaño, una vez más, llegó pronto, y los griegos se encontraron inmersos en un clima que les recordó tiempos que creyeron olvidados. Pero esta historia pertenece ya al nuevo siglo. Grecia comenzó el siglo XX recibiendo oleadas de refugiados como consecuencia de la política de limpieza étnica que el gobierno de los neoturcos aplicó, a raíz del desmoronamiento del imperio otomano, en zonas donde milenariamente habían vivido otros grupos étnicos, como griegos, armenios o asirios, en los alrededores del Mar Negro. Poco después, en 1922, el gobierno griego de la época, en un deseo de liberar a la población helena que aún vivía bajo dominio otomano, intentó recuperar las zonas de Asia Menor tradicionalmente habitadas por éstos, en una estrategia conocida como La Gran Idea, que acabó en desastrosa derrota, pérdida definitiva de aquellos territorios y que produjo nuevas persecuciones y nuevas oleadas de refugiados que se hacinaron en los puertos ─por ejemplo en el Pireo o en Tesalónica─ y alrededor de las ciudades más importantes, formando anchos cinturones de miseria. En 1912-1913 Grecia había participado en las guerras balcánicas y había podido conquistar algunos de sus actuales territorios en la parte norte. Participó en la primera guerra mundial al lado de los Aliados. Durante la segunda guerra las fuerzas alemanas nazis ocuparon todo el país, el gobierno legítimo se exilió y los ingleses condicionaron su ayuda de 34
manera que los comunistas, que habían asumido la tarea de liberar al país, no pudieran formar gobierno después de la liberación. Consumada ésta, el país quedó sumido en la guerra civil, que continuó hasta 1949, cuando volvió a instaurarse la monarquía. En 1967-1974, mediante un golpe de Estado, los militares se hicieron del poder. En noviembre de 1974 se llevaron a cabo las primeras elecciones libres y en 1975, mediante la Constitución, Grecia fue declarada república presidencialista. Los griegos del Mar Negro o Helesponto, así como los de Asia Menor, habían sido portadores de una cultura rica y dinámica, cosmopolita, ilustrada, que contribuyó a enriquecer enormemente la producción literaria local. Asimismo, generalizó el cultivo de los temas ligados a la tragedia de los desraizados, que llegaban para sentirse extranjeros en su propia patria, así como las consecuencias del desastre para la nación que, en principio, se vio imposibilitada para absorber al nuevo millón y medio de habitantes, ya que Grecia era un país pequeño, pobre y sin desarrollo. Lo mismo sucedió con la ocupación alemana, los estragos causados en la población civil fueron tantos y tan cruentos, que no puede decirse que el tema se haya cerrado. Asimismo, los enfrentamientos civiles que siguieron, la polarización ideológica, las persecuciones a los comunistas y las islas de castigo, llevan a decir que cuando la guerra civil terminó en las armas continuó en el plano social y que todo esto lo reflejó la literatura. Igual sucedió con la dictadura de los coroneles, cuando la población vivió de nuevo la represión, los creadores la censura y los disidentes el exilio, la persecución, el encarcelamiento; todos estos hechos marcaron de manera rotunda los contenidos literarios. Se trata, pues, de generaciones de creadores que vivieron la guerra en carne propia y que ─vencedores o vencidos, marginados, automarginados o exiliados─ intentaron todos ellos transmitir su experiencia.
Margarita García Alonso Mi exilio (detalle) Creación digital 11 x 9 pulgadas 2014
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El primer poeta griego más importante del siglo XX es, sin duda alguna, el alejandrino Konstantinos Kavafis (1863-1933), autor de una poesía personal, intimista, peculiar, difícil de descifrar, íntimamente ligada a su vida y a la vida de su ciudad; el representante por excelencia del helenismo de la diáspora. Es el creador de lo que se llamó “el nuevo estremecimiento en la poesía”. Kavafis explora todas las formas expresivas (epigrama, sátira, drama, monólogo, ironía, etc.), todos los recursos poéticos y lingüísticos, así como el conocimiento de la historia, de la filosofía, de la actualidad de su tiempo, y los incorpora a su creación, con lo que logra una amalgama de fuerza y misterio difícil de superar. Si bien Kavafis es el creador de una escuela, su voz es única. Sin embargo, si algo lo une a la “generación de los 80” del siglo XIX ─la encabezada por el gran poeta Kostís Palamás, de la que es contemporáneo─, es la convicción en que la poesía tiene la capacidad de transformar la vida, así sea en la esfera de lo estético, y que brinda la posibilidad de indagar en el alma de los acontecimientos históricos. La poesía en Grecia, en particular, tuvo durante décadas papel protagónico con respecto a los demás géneros, era la mejor manera de testificar los acontecimientos, la forma más directa y más pura de comunicación y de conservación de la memoria. Prácticamente no hubo nadie que saliera incólume de estas décadas agitadas. Algunos de los poetas más destacados son: Giorgos Sourís, Aléxandros Pallis, Argyris Eftaliotis, Ioannis Gryparis, Zakharías Papandoníou, quienes causaron una revolución al insistir en la exploración de lo cotidiano y por dar a la lengua hablada categoría filológica. Más adelante, Nikos Kazantzakis, Ánguelos Sikelianós, Kostas Várnalis, entre otros, que representan la búsqueda del sentido de la patria y la reflexión en la historia. Importantes son, asimismo, los representantes de la generación de entreguerras, también conocida como “generación perdida”, al hacerse eco del clima de fracaso y desilusión que despojaba a su vida de ideales: Kostas Karyotakis, María Polydouri, Napoleón Lapathiotis, Telos Agras. En el terreno de las luchas ideológicas de la posguerra: Manolis Anagnostakis, Stratís Tsirkas, Titos Patrikios, Byron Leontaris, Tasos Livaditis, Menelaos Lountemis, Nikos Karouzos, Nikiforos Vrettakos, Aris Alexandrou, Nikos Gatsos, y otros, a los que se suman otras figuras de la resistencia a la dictadura de los coroneles, como Vasilis Vasilikós, Alekos Panagoulis, Lina Kásdagli, hasta llegar a las generaciones de los ochenta y noventa, que en realidad incluyen a muchas de las voces anteriores, todavía en plena productividad, pero a las que se suman quienes nacieron y crecieron ya en una sociedad que empezaba a disfrutar de los beneficios del retorno a la vida democrática, como son: Giannis Kondós, Katerina Anguelaki, Jenny Mastoraki, Nasos Vagenás, Lefteris Poulios, Vasilis Steriadis, Stratís Paskhalis, Kostís Guimosoulis, por citar sólo a unos cuantos de entre quienes se han ganado ya un sitio en la producción contemporánea.
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Las voces poéticas más destacadas recogieron en todo momento los acontecimientos que marcaban la cotidianidad, así como sus huellas en la vida psicológica, emocional y cotidiana del pueblo. El discurso poético caló tan hondo que muchos poemas fueron musicalizados y, convertidos en canciones, pasaron a formar parte de la memoria colectiva. Tal es el caso de Giorgos Seferis, Odysseas Elytis, Giannis Ritsos, por citar no sólo a los más conocidos, sino a los corifeos; los dos primeros, además, merecieron sendos premios Nobel de literatura, en 1963 y 1979, respectivamente. Y si bien, como parte dinámica de la poesía europea, en Grecia florecieron todas las corrientes literarias conocidas en el siglo XX: surrealismo, hiperrealismo, simbolismo, expresionismo, etc., es difícil resumir en estas páginas la rica trayectoria de este pequeño país, que ocupa sin duda alguna uno de los capítulos más interesantes de la creación poética europea de todos los tiempos. Muchos poetas, además, participaron de varias corrientes, evolucionaron y convivieron con otras generaciones. Lo cierto es que la poesía griega del siglo XX estuvo profundamente marcada por los hechos históricos señalados de forma esquemática anteriormente. La que sigue es apenas una pequeñísima muestra en la que hemos preferido presentar nombres y textos poco conocidos.
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Κώστας Καρυωτάκης (1896-1928) ΚΡΙΤΙΚΗ Δεν είναι πια τραγούδι αυτό, δεν είναι αχός ανθρώπινος. Ακούγεται να φτάνει σαν τελευταία κραυγή, στα βάθη της νυχτός, κάποιου πόχει πεθάνει.
Kostas Karyotakis (1896-1928) CRÍTICA Esto ya no es canción, no es clamor humano. Se oye llegar como grito postrero, en lo profundo de la noche, de alguien que ha muerto.
Γαλάτεια Kαζαντζάκη (1881-1962) ΑΜΑΡΤΩΛΟ
PECADORA
Στη Σμύρνη Μέλπω, Ηρώ στη Σαλονίκη, στο Βόλο Κατινίτσα έναν καιρό, τώρα στα Βούρλα με φωνάζουν Λέλα. Ο τόπος μου ποιος ήταν; Ποιοι οι δικοί μου; Αν ξέρω, ανάθεμά με. Σπίτι, πατρίδα έχω τα μπορντέλα. Ως κι οι πικροί μου χρόνοι, οι παιδικοί μου, θολές, σβησμένες ζωγραφιές, κι είναι αδειανό σεντούκι η θύμησή μου. Το σήμερα χειρότερο απʼ το χτες, και τʼ αύριο απʼ το σήμερα θε ναʼ ναι. Φιλιά από στόματʼ άγνωστα, βρισιές, κι οι χωροφύλακες να με τραβολογάνε. Γλέντια, καυγάδες, ως να φέξει, αρρώστιες, αμφιθέατρο του Συγγρού, κι ενέσεις 606. Πνιμένου καραβιού σάπιο σανίδι, όλη η ζωή μου του χαμού. Μʼ από την κόλασή μου σου φωνάζω: Εικόνα σου είμαι, Κοινωνία, και σου μοιάζω!
En Esmirna Melpo, Hero en Salónica, en Volos Katinita, por un tiempo; hoy en Vourla me llaman Lela. ¿Mi país, cuál era? ¿Cuál mi familia? Si lo sé, que me parta un rayo. Por hogar, por patria, tengo a los burdeles. Hasta los tiempos amargos de mi infancia son opacas pinturas borrosas y es un baúl vacío mi memoria. El hoy es peor que el ayer, y el mañana lo será del hoy. Besos de bocas desconocidas, insultos y a los gendarmes zarandeándome. Fiestas, pleitos, hasta el amanecer, enfermedades, anfiteatro del Syngroú e inyecciones 606 . Barco hundido de madera podrida mi vida entera es de la perdición. Pero desde mi infierno te grito: ¡Soy tu imagen, Sociedad, y tu semejanza!
Galatia Kazantzaki (1881-1962) 38
Margarita García Alonso “Selfie Antique” (detalle) creación digital 2014
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Μανόλις Αναγνωστάκης (1925-2005) ΤΟ ΝΑΥΑΓΙΟ Θα μείνω κι εγώ μαζί σας μες στη βάρκα ‘Υστερα απʼ το φριχτό ναύαγιο και το χαμό Το πλοίο βουλιάζει τόσο μακριά (Πού πήγαν οι άλλες βάρκες; ποιοι γλυτώσαν;) Εμείς θα βρούμε κάποτε μια ξέρα Ένα νησί ερημικό όπως στα βιβλία Εκεί θα χτίσουμε τα σπίτια μας Γύρω γύρω απʼ τη μεγάλη πλατεία Και στη μέση μια εκκλησιά. Θα κρεμάσουμε μέσα τη φωτογραφία Του καπετάνιου μας που χάθηκε ─ ψηλά ψηλά, Λίγω πιο χαμηλά του δεύτερου, πιο χαμηλά του τρίτου Θʼ αλλάξουμε τις γυναίκες μας και θα κάνουμε πολλά παιδιά Κιʼ ύστερα θα καλαφατίσουμε ένα μεγάλο καράβι Καινούριο, ολοκαίνουργιο και θα το ρίξουμε στη θάλασσα. Θάχουμε γεράσει μα θα μας γνωρίσουνε. Μόνο τα παιδιά μας δε θα μοιάζουνε με μας.
Νικηφόρος Βρεττάκος (1911-1991) Ο ΠΡΑΣΙΝΟΣ ΚΗΠΟΣ Έχω τρεις κόσμους. Μια θάλασσα, έναν ουρανό κι έναν πράσινο κήπο: τα μάτια σου. Θα μπορούσα αν τους διάβαινα και τους τρεις, να σας έλεγα πού φτάνει ο καθένας τους. Η θάλασσα, ξέρω. Ο ουρανός, υποψιάζομαι. Για το πράσινο κήπο μου, μη με ρωτήσετε. Nikiforos Vrettakos (1911-1991)
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Manolis Anagnostakis (1925-2005) EL NAUFRAGIO Me quedaré también yo con ustedes en la barca Después del terrible naufragio y de la pérdida El barco ahora se hunde lejos (¿dónde están las demás barcas? ¿quiénes se salvaron?) Un día nosotros encontraremos un escollo Una isla desierta como en los libros Ahí construiremos nuestras casas Alrededor de la enorme plaza Y en el centro una iglesia En el interior colgaremos la fotografía De nuestro capitán que se perdió ─alto, muy alto, Un poco más abajo la del segundo, más abajo la del tercero Cambiaremos nuestras mujeres y tendremos muchos hijos Y luego calafatearemos un gran barco Nuevo, novísimo, y lo botaremos al mar. Habremos envejecido pero nos reconocerán Únicamente nuestros hijos no se nos asemejarán.
EL JARDÍN VERDE Tengo tres mundos. Un mar, un cielo y un jardín verde: tus ojos. Podría, de atravesar los tres, decirles hasta dónde llega cada uno. El mar, lo sé. El cielo, lo sospecho. De mi jardín verde, no me pregunten.
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Espenbaum Espenbaum, dein Laub blickt weiß ins Dunkel. Meiner Mutter Haar ward nimmer weiß. Löwenzahn, so grün ist die Ukraine. Meine blonde Mutter kam nicht heim. Regenwolke, säumst du an den Brunnen? Meine leise Mutter weint für alle. Runder Stern, du schlingst die goldne Schleife. Meiner Mutter Herz ward wund von Blei. Eichne Tür, wer hob dich aus den Angeln? Meine sanfte Mutter kann nicht kommen. Paul Celan
In memoriam Paul Celan „Meine blonde Mutter kam nicht heim“ Paul Celan Kamnichtheim die Mutter nie aufgegeben den Tod vom Sohn genährt mit Schwarzmilch die hielt ihn am Leben das ertrank im Tintenblut Zwischen verschwiegenen Zeilen das Nichtwort im Leerraum leuchtend Rose Ausländer 42
Álamo Álamo, tus hojas miran blancas hacia la oscuridad. El cabello de mi madre nunca se emblanqueció. Diente de león, tan verde es Ucrania Mi rubia madre nunca regresó a casa. Nube de lluvia, ¿te asomas por el pozo? Mi silenciosa madre llora para todos. Estrella redonda, tu anudas el lazo dorado. El corazón de mi madre se excorió con plomo. Puerta de roble, ¿quién te soltó de las bisagras? Mi tierna madre no puede venir. Paul Celan
In memoriam Paul Celan “Mi madre rubia no llegó a casa“ Paul Celan No llegó a casa la madre Nunca desahuciada la muerte nutrida del hijo con leche negra que lo mantenía con vida que se inundaba en sangre de tinta Entre líneas que ocultan la inpalabra en el espacio vacío luciente. Rose Ausländer 43
Sprich auch Du Sprich auch du, sprich als letzter, sag deinen Spruch. Sprich Doch scheide das Nein nicht vom Ja. Gib deinem Spruch auch den Sinn: gib ihm den Schatten. Gib ihm Schatten genug, gib ihm so viel, als du um dich verteilt weißt zwischen Mittnacht und Mittag und Mittnacht. Blicke umher: sieh, wie’s lebendig wird rings Beim Tode! Lebendig! Wahr spricht, wer Schatten spricht. Nun aber schrumpft der Ort, wo du stehst: Wohin jetzt, Schattenentblößter, wohin? Steige. Taste empor. Dünner wirst du, unkenntlicher, feiner! Feiner: ein Faden, an dem er herabwill, der Stern um unten zu schwimmen, unten, wo er sich schimmern sieht: in der Dünung wandernder Worte. Paul Celan
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Habla también tú Habla también tú, habla como último, di tu dicho. Habla Pero no separes el No del Sí. Dale a tu dicho también el sentido: Dale sombra. Dale sombra suficiente, dale tanta, como la sabes repartida entre medianoche y mediodía y medianoche. Mira a tu entorno: Ve, como se llena de vida alrededor – ¡En la muerte! ¡Vivo! Con verdad habla, quien sombras habla. Pero ahora se encoge el lugar, donde estás parado: ¿A dónde ahora? Despojado de sombras, ¿a dónde? Asciende. Palpa hacía arriba. Más delgado te haces, menos reconocible, ¡más fino! Más fino: un hilo, por el cual quiere ella descender, la estrella: Para nadar abajo, abajo, donde se ve resplandecer: en las dunas de palabras caminantes. Paul Celan
A Rose Ausländer (11 de mayo de 1901, Chernivtsi, Bukowina –tres de enero de 1988 Düsseldorf) y Paul Celan (veintitrés de noviembre de 1920, Chernivtsi, Bukowina, -veinte de abril de 1970, Paris) no solamente los enlazaba el origen y la amistad – escondidos en el Ghetto de Chernivtsise leyeron sus poemas - sino también la persecución y el exterminio. Ambos se enmudecían, y se refugiaban en una poesía, que se erigía en una lengua que no podian dejar atrás. Traducciones: Karsten Wilms Revisión: Corina I. Colliere 45
charles Dantzig
Accident, dimanche soir (cathédrale a u loin) Les grandes araignées aux campagnes du Nord Se campent sur les mains en soulevant les coudes Exhibant leurs bustes tatoués De roues en souvenir des drakkars de labour Et sur les langues rêches des routes Observent les autos qu’écrase une tapette Nature essuie à son torchon ses mains sanglantes S’ôte une écharde de carrosserie et rit Douché de rouge par un gyrophare Un chien aboie cambré de colère Des têtes lentement se tournent dans leurs aquariums
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Versión de Eney Fernando y Michelle González, en base a la traducción literal de Michelle González
Accidente, en la tarde de domingo (catedral a lo lejos) Las grandes arañas en los campos del norte Se posan sobre las manos, levantando los codos, Exhibiendo sus bustos tatuados De ruedas en recuerdo de los drakkars de labranza Y en el idioma áspero de carretera Observando los autos que atropellan maricas La naturaleza limpia sus manos ensangrentadas con su pañuelo Quita una astilla de su carrocería y ríe Regado por una luz roja parpadeante Un perro ladra arqueándose de ira Las cabezas se giran lentamente en acuarios
Drakkars (embarcaciones de los vikingos). [N. de los traductores]
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Louis Aragon
Louis Aragon
Versión de Eney Fernando y Michelle González, en base a la traducción literal de Michelle González Lo que dice Elsa Me dices que estos versos son oscuros, y tal vez lo sean, sin embargo, son menos de lo que he querido. Cerremos nuestra ventana sobre la felicidad robada, por miedo a que entre el día y vele para siempre la foto que deseaste. Me dices que nuestro amor abre un mundo, un mundo donde la gente gusta de hablar sencillamente. Deja allá a Lancelot, deja la mesa redonda, Ireo Virnana Esclarnionda, que por espejo tenía una espada deformadora. Lee el amor en mis ojos y no en los números. No emborraches tu corazón con sus antiguos filtros. Las ruinas del mediodía no son más que escombros. Ésta es la hora en que tenemos dos sombras para alcanzar mejor la práctica de los amantes. ¿Tendría acaso la noche más encanto que el día? Pena por aquellos que bajo un cielo puro no pueden suspirar. Pena por aquellos que no se aflijan por un niño. Pena por aquellos que no poseen lagrimas por un canto callejero o una flor en los prados. Tú me dices que olvide un poco el estruendo de la orquesta porque en el momento en que esté entre la gente pobre y no pueda buscar en los diccionarios amaré las palabras comunes y podré reflexionar susurrando.
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Si quieres que te ame, tráeme agua pura esa que saciara mis deseos. Que tu poema sea la sangre de tu herida como un refugio que canta sobre el tejado para las aves donde no tienen nido. Que tu poema sea la esperanza que debamos seguir bajo la trágica guillotina de nuestros pasos. Ese triunfo de la voz humana sobre los metales. Y que da razón para vivir aquellos que todo pareciera llevar a la muerte. Que tu poema este en los lugares sin amor Donde haya fatiga, donde haya sangre, donde se muera uno de frio. Como el aire que murmura y da alivio a los pies. Un café negro al alba. Un amigo encontrado en el camino de la cruz. Para quienes cantar, valdría realmente la pena, si no es por aquellos a los que sueñas frecuentemente y cuyo recuerdo es como un ruido de cadenas. La noche es vigilia en tus venas y habla a tu corazón como el velero al viento. Tú me dices si tú quieres que te ame y te amo. Es preciso que ese retrato que vas a pintarme tenga como un gusano vivo al fondo del crisantemo. Un tema escondido en su tema. Y una al amor el sol que vendrá.
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JEAN COCTEAU DEDICATORIA
VERSIÓN DE RODRÍGO CÍRIGO
Para Roland Garros prisionero en Alemania. Garros yo te Garros nosotros
aquí
tú Garros nada más que este silencio negro Morane Una comida en Villa Coublay Vemos en un estereoscopio todas tus fotografías Malmaison El césped las abejas el arpa de Joséphine una gran ala rota Vivías en su recámara querido criollo Cüstrin tan lejos en el Joanne y en el Larousse Cüstrin tan difícil de encontrar en el mapa
En Jean Cocteau, Le Cap de Bonne-Espérance, 1919. Nombre en francés de Kostrzyn, localidad del noroeste de Polonia. (N. del T.)
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Garros nuestros vuelos Creía que nos íbamos a caer y ése era tu rasgo distintivo Una hebra de cielo desgarra un pedazo de corazón infinitamente y remontamos pero anda yo conozco tu puño piloto familiar del aceite usado y sobre nuestros silencios de escafandristas al revés la ciudad muerta Sujétate bien Garros sujétate bien de mi hombro Dante y Virgilio al borde del despeñadero Te llevo en mi turno aviador de la tinta yo y aquí están mis loopings y mis récords de altura
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No me interrogues más es inútil porque sordo en mi viento mi motor y mi casco te escojo inmediato prisionero de los hombres incapaz de defenderte de mi regalo fraterno En marcha con toda la fábrica Los mecanismos comienzan a sonar Hay ragtimes enormes cortocircuitos tics de luna Una biela rima con una biela un pistón con un pistón una tuerca con miles de tuercas pero no los unos contra los otros unidos a lo lejos el mismo aceite circula por las junturas y con el dentista fúnebre el reo estadounidense invadido de amperios como un navío que se va a pique
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AquĂ tienen el canto de obediencia nuestro exigido papel de esclavos y tĂş el ĂĄngel de plomo Garros tu hermosa tu triste epopeya
Somos pesados mi pobre amigo.
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Alma Curiel (detalle ) S/T fotografĂa digital 2012.
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Adolfo Casais Monteiro (1908 -1972)
Traducción de Mijail Lamas
Yo hablo de las casas y de los hombres Yo hablo de las casas y los hombres, de los vivos y de los muertos: de lo que pasa y no vuelve nunca más… No me vengan a decir que estaba materialmente previsto, ¡ah, no me vengan con teorías! Veo la desolación y el hambre, la angustia sin nombre, el espanto marcado para siempre en las caras trágicas de las víctimas. Y sé lo que veo, sé que apenas imagino una ínfima, una insignificante parcela de la tragedia. Yo, si lo viese, no lo creería. ¡Si lo viese, acabaría en loco o en profeta, acabaría en jefe de bandidos, salteador callejero, pero no lo creería! Miro a los hombres, las casas y las bestias. Miro en un pasmo sin límites y quedo sin palabras, en el dolor de que sean hombres los que hicieron todo esto: esta pasta ensangrentada a la que redujeron la tierra entera, este lodo de sangre y alma, de cosa a ser, y pregunto en esta angustia si aún habrá alguna esperanza, si el odio siquiera servirá para algo…
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¡Déjame llorar y llora! Al menos las lágrimas lavarán la vergüenza de que estemos vivos, de que hayamos sancionado con nuestro silencio el crimen hecho institución, y en tanto lloramos tal vez juzguemos nuestro el drama, por momentos será nuestro un poco de sufrimiento ajeno, por un segundo seremos los muertos y torturados, los mutilados para toda la vida, los locos y los encarcelados, seremos la tierra podrida de tanto cadáver, seremos la sangre de los árboles, el vientre doloroso de las casas saqueadas, sí, por un momento seremos el dolor de todo esto… Yo no sé porque me brotan lágrimas, porque tiemblo y un calosfrío corre dentro de mí, yo que no tengo ni amigos ni parientes en la guerra, yo que soy extranjero frente a todo esto, yo que estoy en mi casa tranquila, yo que no tengo guerra a la puerta ¿Yo por qué tiemblo y sollozo? Quien llora en mí dice: ¿Quién llora en nosotros? Todo aquí va como un río harto de conocer su cauce: las calles son calles con gente y automóviles, no hay sirenas al gritar espantos irreprimibles, y la miseria es la misma miseria que ya había. Y si todo es igual a los antiguos días, a pesar de la Europa a nuestro regreso, exangüe y mártir, me pregunto si no estaremos soñando que somos gente, sin hermanos ni conciencia, aquí enterrados vivos, sin nada sino lágrimas que vienen tarde, y en una noche de regreso, una noche en que nunca llega el albor de la madrugada…
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José Regio (1901-1969)
I
Traducción de Mijail Lamas
Al frente va mi alma, yo me arrastro tras de ella: porque soy feo y triste, pero mi alma es muy bella… Sí, mi alma sabe esas palabras ebrias que nos arrojan al infinito. Cuando mi alma habla, su voz es un grito. Grito de oro que agita la soledad del espacio, y que Dios toma en su regazo. ¡Qué pena que mi alma sólo con su voz de mi cuerpo hable! ¡Que el habla de mi cuerpo es intolerable, pero mi alma es bella, y yo he de pedirle que se calle, he de darle la voz de mi lengua miserable! II
Ronda de los brazos quebrados
—«¿Dónde hay una doctrina que pueda poner de acuerdo toda mi propia grandeza con toda mi desgracia? ¿Qué Dios humano me dirá esa parábola divina? ¿Quién me hará ese milagro? ¿Quién me abrirá esa puerta? ¡Sea quien fuere, (Dios o Satán, poco importa) quiero llamarle mi señor, abrazarme a sus pies como un esclavo!» Pero en vano lanzo al silencio mi pregón, lo arrojo a la multitud que pasa: —«¿Dónde hay una doctrina que pueda poner de acuerdo toda mi propia grandeza con toda mi desgracia?»
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III ¡Tierra del suelo, tapa mi boca! —Tierra del suelo que piso a mis pies… Arenas del desierto, arenas que suben por el aire en torbellino, ¡ciéguenme! Póstrenme, vientos que pasan silbando… Olas del mar que se derrumban (¡ah el mar…!), ¡llévenme! Estoy harto de luchar, ya no puedo. (Mas no querría languidecer en mi camastro…)
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