32
TIERRA ADENTRO FRONTERAS
EL DERROTERO DE UNA ORDENANZA Son pocos los lugares de Argentina en donde los centros culturales, que cumplen una función importante en sus territorios, tienen reconocimiento legal. El Colectivo Cultural Quilmeño se propuso esa meta y, como revela esta crónica, el camino no fue fácil.
Por LAUTARO NÚÑEZ NO FUE UN DÍA CUALQUIERA El 9 de agosto de 2016 fue un día gris, de esos a los que estamos tan acostumbrados. Juan Gavian salió temprano de su casa mientras una copiosa lluvia caía en la ciudad de Quilmes, que no alcanzaba para frenar el ritmo citadino que cada día crece más y que parece perder el gusto por esas cosas a las que los pueblos están acostumbrados. De 230.000 habitantes en 2001, la ciudad pasó a tener 582.000 una década después, 200.000 más que toda la provincia de La Pampa. Pero no era eso lo que pasaba por su cabeza. Necesitaba renovar su documento, para hacer un viaje a Uruguay, y le había llegado una carta a su casa donde le informaban que el trámite no se había realizado y lo citaban en el Ministerio del Interior. Juan subió al colectivo y se acomodó en uno de los últimos asientos que quedaban. Mientras accedía a la autopista, no
pudo evitar abstraerse en sus pensamientos mientras miraba la lluvia que, convertida en una molesta llovizna, caía sobre el vidrio. No podía dejar de pensar que mientras viajaba, se concretaba uno de los proyectos más grandes en los que había participado, que consumía -desde junio- gran parte de su tiempo, con dos o tres reuniones semanales. POR ACÁ EMPEZÓ TODO El 2014 no era, para El Patio de Sánchez, un año igual a los demás. Ya se acercaba la mitad de año y se trabajaba mucho con la cabeza puesta en las muestras que se harían a fin de año. Natalia, profesora de teatro y comedia musical, se dedica hace más de una década a la gestión cultural. Hoy le toca estar al frente de El Patio. Un día encendió la PC y un correo electrónico le llamó la atención, fue el que más feliz la
puso. Lo mandaba Guillermo, del Centro Cultural Interlunio, que los invitaba a participar de una reunión entre espacios culturales de la ciudad. A pesar de que muchos espacios de la Ciudad llevaban más de una década en funcionamiento, todavía se necesitaba una unión entre todos. Así se gestó el CirCA (Circuito Cultural Alternativo), que agrupó al Centro Cultural Pampero, al Centro Cultural Raymundo Gleyzer, Factótum, Interlunio, COVI, El Patio de Sánchez, El Andamio y Comunidad Contempo. Ese año fue el punto de partida para otras cosas muy importantes, porque en diciembre, Juan recibió su título en la Universidad Nacional de La Plata: Arquitecto. Meses después comenzó a dictar cursos de computación y diseño en un centro cultural de la ciudad, además de ayudar a los vecinos del barrio a tener los planos de sus casas y a volver las construcciones más seguras.