CYAN MAGENTA YELLOW BLACK
QUITO
Guantes contra violencia de género
CrONOS A10
viernes 29 dE AGOSTO dE 2014 La Hora quiTO, ECuAdOr
D
Box
CoNCENTRACIÓN. Tania Lara se alista para practicar box.
Algunas mujeres quiteñas han optado por aprender box para defenderse de los hombres.
ENTRENAMIENTo. Any Hurtado (segunda de izquierda a derecha) recibe clases de boxeo.
QUITO, AFP • "¡Golpea más arriba!" Any escucha, respira hondo, levanta los hombros y lanza al aire su puño cerrado. Desde hace un año la ecuatoriana, víctima de un intento de agresión sexual, practica boxeo para defenderse de los hombres. Visto tradicionalmente como una práctica de "machos", cada vez más mujeres se ponen los guantes como arma contra la violencia de género, un fenómeno que afecta a seis de cada diez mujeres en Ecuador, según el Instituto Nacional de Estadística
y Censos (INEC). La mayoría de los casos involucra a las parejas de las damnificadas. Any Hurtado tiene 17 años y estudia enfermería. Su padre emigró a España hace cuatro años y hoy vive sola. El año pasado, mientras regresaba a su casa, intentaron violarla. Por eso, quiso aprender a pelear y comenzó a frecuentar un gimnasio mixto del centro de Quito, en el tradicional barrio La Tola, donde encontró a otras mujeres que compartían el mismo temor. Mientras muchas se inclinan por las artes marciales, sobre todo en las capas medias y altas de la sociedad, Any y sus compañeras optaron por el boxeo. El sentimiento de vulnerabilidad que experimentan en las calles o en sus propias viviendas, explican, las condujo hacia una actividad más ruda. Quieren inspirar temor. El INEC calcula que una de cada cuatro mujeres, un 25,7% del total de la población femenina de Ecuador (8,9 millones), ha sufrido violencia sexual. "Vivimos en una sociedad en la cual el espacio público es muchas veces más seguro para los hombres que para las mujeres. Entonces las mujeres recurren a la autodefensa (...) cuando la sociedad las considera un obje-
to vulnerable", explicó Santiago Castellanos, un sicólogo experto en estudios de género de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. ¡Más duro, sin miedo!
Tania Lara, de 27 años, y María Vega, de 30, frecuentan el mismo gimnasio. La primera es una empleada doméstica que asegura haber sido golpeada por su exmarido, mientras María vende papas en un mercado del centro de Quito. "Me arrancaron el celular y salí corriendo detrás de él. Le caí a golpes hasta que me lo devolvió", recuerda sonriente María aquel suceso. Lara cree ahora que el boxeo le hubiera evitado las agresiones que sufrió. "A veces como que me dan ganas de volver al pasado y pienso cómo hubiera sido si en esa época yo fuera como ahora, una boxeadora. Ahí sí lo sonaba (golpeaba) duro", apunta. Durante 15 minutos, Tania y María intercambian ganchos y rectos, y se mueven con gracia ante la mirada de otros boxeadores. "Uno piensa que una mujer no dura ni una semana (boxeando), pero cuando las ves ahí te das cuenta que son fuertes", comenta Eric Bone, uno de los alumnos de Chango.
TRABAJo. Tania Lara (d) y María Vega durante el entrenamiento en el gimnasio.
PRÁCTICA. María Vega realiza ejercicios que son parte de la rutina.