GLOBAL I
La dura de la guerrilla Ana Milena García Leyton siempre fue una mujer muy atractiva –cuerpo escultural, ojos oscuros, cabello castaño (a veces, y negro otras, según el tinte), dicharachera, linda sonrisa y piel canela- y, como ella misma lo aseguraba, ‘echada pa’lante’. En 1998, apenas cumplidos los 18 años, dejó los estudios y comenzó a hacer amistades con varios muchachos en su natal barrio Belén, en Cali. Iban a fiestas o partían a la rumba los viernes en la noche hacia Juanchito, la meca de la salsa y, en la semana, cuando quedaba tiempo, estudiaban. Pero, sobre todo, discutían cómo cambiar el mundo y salir de la pobreza. Cómo luchar contra la injusticia que era (y sigue siendo) el pan diario para mucha gente.
mente urbana. A su retorno eran admirados por los compañeros. Para completar, en el ELN habían estado hasta sacerdotes católicos influidos por la Teología de la Liberación, como el español Manuel Pérez Martínez y el colombiano Camilo Torres Restrepo. Pero, en las ciudades hacían falta –y con urgencia- muchachos que no solamente desplegaran afiches y organizaran marchas, sino que combatieran también, pero de otra forma. “El país tiene que cambiar y nosotros podemos hacerlo, ya que las FARC no lo han hecho” era prácticamente el lema de todos. Las reuniones terminaban con un abrazo y la frase repetida en coro del Che Guevara a Fidel Castro: “Hasta la victoria siempre”.
‘Hay que cambiarlo todo’
A la guerra
Pero eran amistades peligrosas, en cierta forma. En su mayoría, jóvenes inconformes, algunos universitarios, intelectuales y con ideales que habían decidido formar parte de la red urbana del Ejército de Liberación Nacional de Colombia o ELN. Los elenos, como les llaman. Algunos habían viajado a Cuba y allí aprendieron cómo lanzarse a la lucha armada, aunque no por la vía de una guerrilla campesina sino fundamental-
Ana Milena, que se ganó el sobrenombre de guerra de ‘Sonia’ y a quien sus conocidos llamaban ‘La Mona’ (porque otras veces era rubia), ingresó a las filas rebeldes del frente urbano José María Becerra, que operaba en Cali y desde su entrada, llegó marcando territorio. Más tarde se involucró con Juan Carlos Orozco, alias ‘Juaco’, cabecilla principal del frente ‘Camilo Cienfuegos’ en el departamento del Cauca (en el suroeste
OPERATIVO. La captura de Ana Milena se produjo en la frontera colomboecuatoriana. (Semana)
colombiano), con quien tuvo una hija. Desde cuando llegó, el ELN sabía que era distinta. No era una chica del común. Tanto que decidieron prepararla especialmente en armas y doctrina guerrillera. Y sobresalió en este aprendizaje. Su compromiso, inteligencia y estrategia la llevaron a que en tan solo dos años de militancia –en 2000- se convirtiera en la cabecilla de una escuadra, lo que no es nada fácil. Bautismo de fuego
Con esta cuadrilla participó en el ataque a la Estación de Policía en el municipio de La Cruz (Nariño), donde fueron asesinados nueve policías. Fue su bautismo de fuego. Ahí, ‘Sonia’ no se inmutó ante la muerte. Al contrario, probó hasta dónde podía llegar. En 2001 ascendió y empezó a comandar el frente Omaira Montoya Henao en Cali, y ya separada de ‘Juaco’ inició una relación con Ovidio Antonio Parra Cortés, ‘Julián’ o el ‘Tío’, actual cabecilla del frente suroccidental y con quien tuvo otro hijo. La poderosa mujer se convirtió así en la más deseada por los jefes de esa guerrilla: estuvo con los dos grandes comandantes del ELN,
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PERSONALIDAD. ‘Sonia’ era una en la vida civil y otra en las filas insurgentes.
ILUSTRACIÓN. Pocas son las mujeres que han escalado posiciones en la guerrilla colombiana. (Archivo particular)
Cabecilla del ELN, ‘Sonia’ fue mujer de dos comandantes y engañó a los bancos en Ecuador. Esta es su historia.
LUNES 27 DE JULIO DE 2015 La Hora, ECUADOR
lo que no hizo más que incrementar su poder. Su lugar de accionar
‘Sonia’ fue verdugo de los ciudadanos del Valle del Cauca y una de las autoras intelectuales de los peores crímenes de la región, como el plagio colectivo en la iglesia La María en Cali, donde el 30 de mayo de 1999 los guerrilleros interrumpieron una misa y sacaron del templo a más de un centenar de feligreses. Fue el primer secuestro masivo en la historia colombiana. Un año después, participó en otro de los hechos que marcaron la historia de esta región: el asalto en el kilómetro 18 de la vía Cali-Buenaventura, cuando hombres armados y vestidos de camuflado militar invadieron dos restaurantes y una hacienda y se llevaron a cerca de 70 personas. Primera captura
Después de tantos episodios, en el 2003 las autoridades la capturaron por estar sindicada de fabricar explosivos y de reclutamiento de menores. Fue condenada a tres años de prisión, de los que solo pagó uno por buena conducta. Pero la cárcel no fue suficien-
te. Al salir continuó como cabecilla del frente Omaira Montoya Henao. Secuestró a cuatro miembros de una familia, a quienes extorsionó por 150 millones de pesos (80 mil dólares) para dejarlos en libertad, caso por el que ahora deberá pagar varios años de cárcel. Su ambición por escalar en ese mundo era lo único que importaba. En el 2005 asumió el liderazgo del frente Manuel Vásquez, uno de los más importantes del ELN que opera en Cauca y Nariño, el que comandaba hasta hace pocos días. ‘Sonia’, la internacional
A Ana Milena se le puede negar cualquier cosa, menos la astucia. Ante la persecución de que era objeto por las autoridades, esta mujer decidió cruzar fronteras y llegó a Ecuador. Aquí ya no era no era más ‘Sonia’, ni Milena. Se convirtió en Zaida Michelle López Fernández, una joven ecuatoriana con múltiples negocios. Su capacidad de engaño es tanta que logró pedir créditos por alrededor de 55.000 dólares a varios bancos para montar salones de belleza y poder prestar dinero con altos intereses. Obviamente, ella nunca pagó, pues Zaida no existe. Por ahora no se conoce ninguna orden de captura contra Ana Milena en Ecuador. Le llegó la hora
Después de un año de estar tras ella con labores de inteligencia, la Policía colombiana logró capturarla. La tarea no fue fácil. Hace tres semanas, cuando ‘Sonia’ estaba reclamando un giro en Ipiales, en la frontera con Ecuador, llegaron los uniformados y la atraparon. Otras fuentes dicen que “con esa plata iba a levantar un negocio de comidas en Quito”. (OGL)