COMMENTARY • COMENTARIO
8 El Tecolote
July 2-15, 2020
THE ASIAN AMERICAN ROLE IN BLM Nick Chang
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e as Asian Americans, have a unique position in this country and because of that, we have a unique responsibility. We are positioned somewhat, in the middle of a racially hierarchical society. We are not white and not quite fully accepted as Americans, yet not Black; so we are not feared or perceived as a threat. But it’s not about reaching the top of society, it’s about bringing those below you, up, and evening out society to better benefit everyone. We know what it is like to be oppressed; more so, we know what it’s like to be enslaved, persecuted and incarcerated. Fortunately, we largely no longer suffer the most blatant and violent aspects of racism in our society, it’s evolved into more sophisticated and subtle forms. We currently benefit from the very same society that oppressed us. We enjoy privileges that many other communities have not been given. Yes, we have worked hard and rightfully earned the liberties we possess but other communities have worked just as hard and received nothing, despite deserving it all the same. Primarily, we’ve been given access to the entitlements of society strategically, by the white-hegemonic structure. Asian Americans have been used as a tool, to further oppress and divide Black and Brown communities. Our fight for social equality has been co-opted, and our successes used to
throw salt in the wounds of others’ so-called failures. This tactic simultaneously keeps us subdued, as it is a condition of our indentured social contract of acceptance into the white structure; be obedient, work hard, contribute to society and don’t complain. Some of us have taken the bait and remain complicit in our subjugation. The sense of security we enjoy is false, as it is built on the decimation of others like us. Just two months ago, Asian Americans were once again vilified, returning to the nostalgic “yellow peril,” as the face of the coronavirus. Now, that seems like a flash in the pan, compared to the string of atrocities against African Americans condensed in the last few weeks, endemic of centuries-long racism. This should serve as a reminder to us all, of how fast the public can turn against us given the wrong conditions. We can no longer accept the allowances of our oppressors, we cannot continue to do what is expected of us. Far too often, our community does nothing because nothing is expected of us at all. We cannot remain on the sidelines of these conversations, for as long as we play into that, we will remain stagnant in our position in society. We will prove true, the stereotypes of the docile and complacent Asian American. Now is the chance to prove them WRONG and assert that we are NOBODY’S model minority. It is now our duty to pay forward the privileges we possess. We need to take action to dismantle the sys-
now protests against the detention of migrant children at the southern border. These heroes understood the connectedness of all oppressed and marginalized people. They knew that to liberate the most oppressed in society, means to liberate everybody. That means today, nobody can truly be free until Black people are free. What we can do now is listen, as well as amplify Black voices and stories. We need to follow Black leaders and show that we are with them, that we can learn to share their struggle and not just sympathize from afar. We need to talk to our families to ensure we are all on the same page. We can make the change where we can, starting with our own cultures, and begin eliminating the insidious acts of anti-Blackness and colorism that we want to rid of our greater society. We as Asian Americans, need to see ourselves, when we see immigrants being feared and detained. We need to see ourselves, when Arab descent and Muslim Americans are viewed as existential threats because of differing ideology. We need to see the Black bodies, murdered in the street, as the full manifestation of our nation’s hatred and racism that could readily be turned on to us, if need be. Individually, we are minorities, but together, the people of color are the majority. Once we choose to priActivista Yuri Kochiyama. American activist Yuri Kochiyama. oritize and value our shared experiArtist: dignidadrebelde ences, rather than our differences, tem we are enmeshed in, that while nal members of the Black Panther can we finally begin to access our keeps us afloat, will never allow us to party. We need to follow the lead of true power. sail. We need to remember our heroes 81-year-old Christine Umeda, who like Richard Aoki and Yuri Kochiya- was once incarcerated at a Japanese ma, civil rights activists and origi- internment camp on U.S. soil, and
EL PAPEL DE LOS ASIATICOAMERICANOS EN EL MOVIMIENTO BLM Nick Chang
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osotros, los asiaticoamericanos, tenemos una posición única en este país y por eso mismo, una responsabilidad única. Estamos ubicados de alguna manera, en medio de una sociedad racialmente jerárquica. No somos blancos ni somos totalmente considerados americanos, tampoco somos negros; así que no somos temidos ni percibidos como una amenaza. Sin embargo, no se trata de llegar a la cima de la sociedad, sino de llevar a los de abajo hacia arriba, y emparejar la sociedad para el beneficio de todos. Sabemos lo que es ser oprimido; más aún, lo que es ser esclavizado, perseguido y encarcelado. Afortunadamente, ya no sufrimos los aspectos más flagrantes y violentos del racismo en nuestra sociedad, sino que ha evolucionado hacia formas más sofisticadas y sutiles. Actualmente nos beneficiamos de la misma sociedad que nos oprimió. Disfrutamos de privilegios que muchas otras comunidades no han recibido. Sí, hemos trabajado duro y ganado con razón las libertades que poseemos, pero otras comunidades han trabajado igual de duro y no han recibido nada, a pesar de merecerlo. Principalmente, se nos ha dado acceso a los derechos de la sociedad, estratégicamente, por la estructura blanco-hegemónica: los asiaticoamericanos han sido utilizados como una herramienta de opresión y para dividir aún más, a las comunidades negras y morenas. Nuestra lucha por la igualdad social ha sido cooptada, y nuestros éxitos solían echar sal en las heridas de los llamados fracasos de otros. Esta táctica nos mantiene subyugados al mismo tiempo, ya que
es una condición de nuestro contrato social de aceptación en la estructura blanca; ser obedientes, trabajar duro, contribuir a la sociedad y no quejarse. Algunos de nosotros hemos mordido el anzuelo y seguimos siendo cómplices de nuestra subyugación. La sensación de seguridad de la que disfrutamos es falsa, ya que se construye sobre el diezmo de otros como nosotros. Hace sólo dos meses, los asiaticoamericanos fueron vilipendiados una vez más, volviendo al nostálgico ‘peligro amarillo’, con la cara del coronavirus. Ahora, eso parece un destello, comparado con la serie de atrocidades contra los afroamericanos ocurridas en las últimas semanas, propias del racismo de siglos. Esto debería servir como un recordatorio para todos nosotros, de lo rápido que el público puede volverse contra nosotros dadas las condiciones equivocadas. No podemos seguir aceptando las concesiones de nuestros opresores, no podemos seguir haciendo lo que se espera de nosotros. Con demasiada frecuencia, nuestra comunidad no hace nada porque no se espera nada de nosotros. No podemos permanecer al margen de estas conversaciones, porque mientras sigamos participando en ellas, permaneceremos estancados en nuestra posición en la sociedad. Demostraremos que son ciertos los estereotipos del dócil y complaciente asiaticoamericano. Ahora es la oportunidad de probar que están equivocados y demostrar que NO somos la minoría modelo de NADIE. Ahora es nuestro deber pagar los privilegios que poseemos. Debemos tomar medidas para desmantelar el sistema en el que estamos metidos, que mientras nos mantenga a flote, nunca nos permitirá navegar. Nece-
sitamos recordar a nuestros héroes como Richard Aoki y Yuri Kochiyama, activistas de los derechos civiles y miembros originales del Partido Pantera Negra. Tenemos que seguir el ejemplo de Christine Umeda, de 81 años de edad, que una vez estuvo encarcelada en un campo de internamiento japonés en suelo estadounidense y que ahora protesta contra la detención de niños migrantes en la frontera meridional. Estos héroes comprendieron la conexión de todos los oprimidos y marginados. Sabían que liberar a los más oprimidos de la sociedad, significa la liberación de todos. Eso significa que hoy en día, nadie puede ser verdaderamente libre hasta que los negros sean libres. Lo que podemos hacer ahora es escuchar, así como divulgar las voces e historias de los negros. Necesitamos seguir a los líderes de color y mostrar que estamos con ellos, que podemos aprender a compartir su lucha y no sólo simpatizar desde lejos. Tenemos que hablar con nuestras familias para asegurarnos de que todos estamos en la misma página. Podemos hacer el cambio donde podamos, comenzando con nuestras propias culturas, y comenzar a eliminar los insidiosos actos anti-negros y el colorismo que queremos eliminar de nuestra sociedad. Nosotros, como asiaticoamericanos, necesitamos vernos a nosotros mismos, cuando vemos a los inmigrantes siendo temidos y detenidos. Necesitamos vernos a nosotros mismos, cuando nuestros descendientes árabes y musulmanes americanos, son vistos como amenazas existenciales por sus ideologías. Necesitamos ver los cuerpos negros, asesinados en la calle, como la manifestación del odio y el racismo de nuestra nación, que podría fácil-
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Richard Aoki, activista por los derechos civiles y miembro original del Partido Panteras Negras. Richard Aoki, civil rights activist and early member of the Black Panther Party. Courtesy: wikimedia commons mente dirigirse a nosotros, si fuera tras diferencias, podremos, finalnecesario. Individualmente, somos mente, comenzar a acceder a nuestro minoría, pero juntos, la gente de co- verdadero poder. lor es mayoría. Una vez que elijamos priorizar y valorar nuestras experiencias compartidas, en lugar de nues-