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Eje Central Semanario #19

Page 26

26. ejecentral. Del 6 al 12 de octubre.2016

www.ejecentral.com.mx

www.theintercept.com

Ilustración realizada sobre la base de las declaraciones de los dos exdetenidos.

Por

Alex Emmons

: TESTIMONIOS de dos tunecinos que estuvieron en la cárcel Pozo de Sal, en Afganistán, revelan el empleo de una silla eléctrica hechiza y de “virus mentales” para atormentar a los detenidos. La CIA sigue sin responsabilizase de las secuelas físicas y emocionales.

@AlexanderEmmons

alex.emmons@theintercept.com

Relatos desde el palacio del sadismo y la tortura

D

os exprisioneros de la CIA describieron recientemente la forma como fueron amenazados con una silla eléctrica improvisada —un método de tortura no reportado previamente— durante su detención en la infame prisión Pozo de Sal, en Afganistán. En entrevistas independientes con Human Rights Watch en agosto, publicadas el lunes pasado, Ridha al-Najjar, de 51 años, y Lufti al-Arabi al-Gharisi, de 52, describieron un dispositivo de metal que tenía cables con clips que se colocaban en los dedos y un casco conectado a cables con carga. “Vi un interruptor eléctrico y luego la silla… Ellos me dijeron ‘te vamos a torturar con electricidad’”, relató al-Gharisi, quien dijo que fue forzado a sentarse en la silla y conectado a la máquina, pero que nunca fue electrocutado. Ambos hombres describieron también diversas formas de tortura con agua, incluyendo la inmersión de la cabeza dentro de una cubeta hasta que no podían respirar, el “submarino”, y el ser atados a una tabla mientras eran sumergidos boca abajo en una tina. Ésta es la primera vez que al-Najjar

y al-Gharisi, ambos ciudadanos de Túnez, hablan acerca de su tiempo bajo custodia de la CIA. No hay mención alguna de sillas eléctricas en el resumen ejecutivo desclasificado del Reporte de Tortura del Comité de Inteligencia del Senado publicado en diciembre de 2014.

❝Estos terribles recuentos de los métodos de tortura inéditos de la CIA muestran lo poco que el público sabe sobre el programa de tortura de Estados Unidos ❞, dijo Laura Pitter, asesora de seguridad nacional de Human Rights Watch. “La liberación de estos dos hombres sin que EU ofrezca asistencia o reparación por la tortura y el sufrimiento también muestra lo mucho que EU todavía tiene que hacer para dejar atrás al programa de tortura de la CIA”. Ambos hombres son ciudadanos de Túnez y fueron liberados y repatriados a su país el año pasado. Ninguno de los dos fue acusado de un crimen, y el gobierno de EU no los compensó, ya sea por su tortura o por 13 años de deten-

ción injustificada. Los abusos descritos por los dos hombres tuvieron lugar en Pozo de Sal, una vieja fábrica de ladrillos al norte de Kabul, Afganistán, mencionada en el informe de tortura del Senado como “Centro de Detención Cobalt”. Muchos de los abusos más sádicos en la historia del programa de la CIA tuvieron lugar en esas instalaciones, a las que Al-Najjar y Al-Gharisi se refieren sólo como “la prisión oscura”. Los interrogadores de la CIA citados en el resumen ejecutivo del informe desclasificado del Senado describen la prisión como “una mazmorra”, donde los detenidos “se hacían ovillo” cuando los interrogadores entraban en sus celdas, “algo parecido a un perro que ha sido castigado”. Aunque el resumen desclasificado no mencionó una descarga eléctrica o una silla eléctrica, es posible que el informe completo —que contiene una descripción detallada del interrogatorio de cada detenido— sí lo haga. Por el momento continúa clasificado por la administración Obama. De acuerdo con el resumen del informe del Senado, Al-Najjar fue el primer detenido en situación de detención en Cobalt. El vocero de la CIA Ryan Trapani


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