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Boletín Salesiano - Antillas

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Realidad Social TELESFORO GONZÁLEZ MERCADO, PHD.- PSICÓLOGO SOCIAL tgm2010@claro.net.do

NIÑEZ Y RESILIENCIA SOCIAL El tema Niñez y Resiliencia Social, es un tema que debería ser de dominio de los padres y tutores, los trabajadores sociales, los psicólogos y los educadores responsables de orientar y educar a niños y adolescentes. El Concepto Resiliencia consiste en la “capacidad que tiene una Familia para vivir con los riesgos, dentro de los riesgos, pero sin convertirse en parte de los riesgos”. Se sabe que, las personas adultas son el resultado del aprendizaje familiar, sociocultural y ambiental en el que nacieron, vivieron y se recrearon los niños y los adolescentes. El primer contacto de los niños se produce con sus padres y luego con sus hermanos, sus primos, sus amigos y sus vecinos. Luego los niños entran en contacto con otros niños en su proceso de socialización al ingresar a los centros educativos públicos o privados. Si la Familia es disfuncional y de alto riesgo, existe la posibilidad de que los niños y los adolescentes desarrollen conductas desajustadas y riesgosas. Los patrones de crianza aprendidos por los niños y los adolescentes en el seno familiar, son reforzados por el ambiente sociocultural que les toca vivir. Desde la antigüedad se reconoce que, la responsabilidad fundamental de la Familia consiste en facilitar y proveer los mecanismos necesarios para que los niños y adolescentes asuman su rol a lo interno de la Familia y, al mismo tiempo, se inserten sana y productivamente a la sociedad. Los códigos de conductas domésticas y universidades se aprenden en el seno familiar. Aprender a respetar o a violar las leyes, se aprende en la Familia. Aprender, reproducir y recrear conductas delictivas y criminales, también se aprende en el seno familiar y/o en el ambiente socioambiental donde los niños y adolescentes interactúan cotidianamente. Los niños y los adolescentes son esponjas-videocámaras que absorben y graban todos los actos, los hábitos, las conductas y los comportamientos de sus padres, sus hermanos, sus tutores y, lo que ocurre en su entorno socio ambiental y cultural.

BOLETÍN SALESIANO ANTILLAS

El hacinamiento y la promiscuidad, la falta de educación de calidad, la ausencia de oportunidades sanas para los niños y adolescentes, la exclusión social y la pobreza, son los detonantes de la violencia y la criminalidad que hoy ponen en peligro la débil y cuestionada Democracia en la que vivimos los latinoamericanos y caribeños. Enfrentar los males sociales por los que atraviesan nuestras familias y nuestros pueblos, requiere del uso de estrategias de Resiliencia y de Sanción Social. La falta de límites, control y fiscalización de la autoridad de los padres y/o tutores ante a los actos, los comportamientos, los hábitos y las inconductas de sus hijos, es un caldo de cultivo generador de los más espeluznantes actos de violencia y criminalidad. En una Familia Sana sus integrantes funcionan adecuadamente en lo biológico, lo social, lo cultural y lo psicológicoconductual. Aprender a aceptar las diferencias y a tolerar las individualidades de cada uno de los integrantes de la Familia, se aprende con el ejemplo de los padres, el ejemplo de los tutores y el ejemplo de los hermanos mayores. Los malos ejemplos de los padres, tutores y hermanos mayores (conductas agresivas, conductas permisivas, conductas no deseables o aberrantes), favorecen el desarrollo de diversas patologías en niños y adolescentes. Esto, a su vez, influye en el surgimiento de conductas desadaptadas y de alto riesgo para los niños y adolescentes expuestos a un ambiente familiar y social disfuncional. Como se puede apreciar, la Familia está llamada a transmitir valores morales y éticos sanos, conductas, comportamientos y hábitos correctos a los niños y adolescentes y, éstos a su vez, deberían transmitirlos a sus congéneres. Los vínculos y el apego entre los padres, los hijos y los hermanos, influyen en la distribución del poder y la autoridad en el seno familiar. Estos vínculos fomentan un estilo de comunicación y de relaciones armoniosas y afectivas entre los padres y sus hijos, así como y entre los hermanos. La ausencia de los padres en el seno fami26

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liar, no permite que sus hijos se identifiquen con figura masculina y con la figura femenina. Nuestros hijos, ya sean hembras o varones, necesitan convivir sanamente con sus progenitores para que éstos puedan fijar los valores morales, espirituales y éticos aceptados social y universalmente. Las personas que trabajamos con familias disfuncionales, con niños y adolescentes desadaptados social, sicológica, emocional y conductualmente, conocemos, grosso modo, las causas que generan las conductas desadaptadas en niños y adolescentes. Los integrantes de una Familia (padres, hermanos, primos y tutores), los amigos y los compañeros de estudios y recreación, así como la socialización socio-ambiental y cultural, influyen positiva o negativamente en las conductas, los hábitos y los comportamientos de los niños, adolescentes y jóvenes. Finalmente, comparto con ustedes un aspecto fundamental que conocemos y compartimos los especialistas en Salud e Higiene Mental y Conductual. El aspecto al que me refiero consiste en que: “Los Padres y los Tutores permisivos muestran excesivo afecto y protección para con sus hijos, pero al mismo tiempo, ejercen poco o ningún control sobre los actos, las conductas, los hábitos y los comportamientos de éstos”. Esta actitud de padres y tutores, castra el desarrollo sano sus vástagos y, estos a su vez, crea pequeños monstruos de los que, sus padres, sus tutores, sus hermanos, primos, familiares y amigos nos sintamos avergonzados de sus conductas, sus hábitos y comportamientos.


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