en 1964, rodrigo moya tuvo oportunidad de fotografiar en una sesión prolongada al comandante y ministro de la Revolución cubana Ernesto Che Guevara, ya entonces realidad poderosa que de manera inevitable adquiriría las proporciones de leyenda. En las fotos de Rodrigo, el Che se muestra afable, el estadista y el guerrillero y el ideólogo en su hora de interés sonriente, al servicio de sus interlocutores verbales y gráficos. No es el Che de las batallas, las asambleas populares, las recapitulaciones críticas, los encuentros internacionales. Es el Che por así decirlo cotidiano, el combatiente encargado esta vez de la defensa institucional de un país en medio del acoso norteamericano. Las imágenes son excepcionales porque la gran calidad técnica de Moya se concentra en la observación desprejuiciada de la personalidad que contiene y trasciende al personaje. Carlos Monsiváis
Fragmento tomado del álbum Che, México, Era, Imprenta Madero, 1987. El propósito del mismo era reunir fondos para la adquisición de material escolar en apoyo a la Revolución nicaragüense. Diseñado por Rafael López Castro y producido por el propio Moya, el álbum reunía fotografías que veían la luz por primera vez. | 91 |