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urbanistas, corno un mal ejemplo de solución del problema de la vivienda obrera. Viena es una de las viejas metrópolis que tienen excelentes so.... luciones del urbanismo artístico de un tiempo pa.... sado: enormes castillos bien ubicados y lujosos bulevares bordeados por altas y costosas casas ·colectivas. Pero VienéS, como París y muchas otras ciudades de Europa, ha estado rodeada por -estrechas y sofocantes fortificaciom:s durante mu .... <:hos siglos. Viena no fué una ciudad de exten .... -sión libre, como Londres, Montevideo y muchas otras ciul!ades de América. El tipo de vivienda que pudo levantarse en ciudades de extensión ¡¡ .... mitada como Viena, París o Berlín, no fué la ca• sa particular con jardín, sino, necesariamente, la -casa alta, con muchos pisos, o, - como dice el artículo de " El Día " de Montevideo - el " enor• me edificio en el cual se alojan cientos de fami• lias · · . es decir, el edificio que en Berlín se na .... ma la caserna o el cuartel. En Viena se ha con• tinuado, aún después de la revolución de 1918, Ja vieja rutina constructiva de la ciudad fortifi• cada En Viena, recientemente - como en una época anterior en Montevideo - "leyes líberales han abatido buena parte de las injustas desigual• dades sociales ", pero la mala rutina constructi• va de Viena continúa en los enormes edificios " . También amontonando "a cientos de familias en las partes viejas de B~rlín, las condiciones de las viviendas son muy malas. Sin embargo, estoy de acuerdo con la mayor parte de los críticos en que las grandes casas colectivas que se han construido recienremente en Berlín son más ca• ras, pero también más confortables y más her• mosas que los enormes edificios de Viena. Por otra parte, estoy también de acuerdo con el sei'\or Guerrico, Intendente de Buenos Aires, que criticó severamente estas casas berlinesas. Lo escuché decir, con suma satisfdcción de mj parte, que renunciaba a toda s esas construccio· nes de ejecución artística de Berlín, porque no aprobaba el alojamiento de cientos de familias en inmensos cuarteles, aunque fueran obras de .arte y contaran con grandes jardines. Siempre he compartido esta opinión del lnten• dente de Buenos Aires, aunque eso no impide que vea también los inconvenientes de las casas bajas, particulares, si están amontonadas, mal construidas, sin desagües, sin aguas corrientes y, ante todo, sin jardín suficiente o sin parques pú· blicos. Condiciones de este género hacen hablár .al articulista de "El Día .. justamente de "lo antihigiénico que resultan esas casit.~~ d~ madera y zinc que se construyen con medios precarios -en los barrios de extramuros". El articulista de " El Día " habla. además, de
" la incomodidad y el gasto que sufren los habitantes de esas casillas al tener que hacer largos viajes cada día para acudir al trabajo. - Es ra• zonable, - dice e continuación, -que la gente modesta tenga su lugar de expansión para los días feriados y en tal sentido realizan una misión simpática las tan comunes casitas que llenan ac· tualmente los barrios suburbanos, pero no es ad· misible que en ellas se haga vida permanente, sufriendo las inclemencias del tiempo y los peli• gros de la falta de comodidades higiénicas", De estas pdlabras deduzco que el articulista cree posible edificar dós casas distintas para ·la meyorfa de las familias de Mvnlevideo: casitas particulares para los días feriados o de verano y edificios enormes para amontonar cientos de familias durante el invierno. Yo feliciio a Mon· tevideo si es que puede pagar este lujo agrada• ble y lamento que países más pobres, como Ale• manía y la Argentina, no puedan pagarse seme• jantes ventajas para la mayoría de su población. Creo que una nación que está forzada- a eco• nomizar, debe darse por satisfecha si ella puede proporcionar una sola casa para cada familia y debe concertar sus esfuerzos para que esa casa sea buena. ¿Qué es una casa buena ? ¿Cómo puede pro• curarse una casa buena? Estas son las dos cuestiones más importantes del urbanismo. Muchos aspectos del urbanismo ·cambian --con:. tínuamente. Nosotros no sabemos con qué ma· ferial construiremos nu~stras casas dentro de diez anos, o en qué vehículos nos trasladaremos a nuestras casas en un futuro próximo. Estas cosas pueden cambiar mucho; pero lo que no cambia mucho es el nino en su relación a la madre. Sabemos que aún por diez y muchos años, para que el nii'\o crezca . bien, debe vivir cerca de la tierra y al aire libre. Sabemos aún más : si una familia vive en el quinto, sexto o séptimo piso de una enorme casa colectiva, la madre que debe hacer todo el trabajo doméstico. a menudo no dispone de tiempo y de fuerza para descender con sus hijos y vigilar sus juegos• cosa que es fácil si la cocina y la habitación se encuentran en un piso bajo ampliado por un pe· queno jardín. La pequei'\a casa con jardín, bien urbanizada, es el ideal de la familia con ninos· Yo he felicitado a las ciudades argentinas que conozco por el gran número de viviendas bajas construidas por el es·~iritu de iniciativa de sus habitantes. Este espíritu emprendedor merece gran respeto · aún si los resultados y las casitas de zinc producen fotografías menos impresionan· tes que las de los enormes edificios de Viena . •
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