Víctor Villa Mejía*
Competencia lectora = lectura crítica
de Peralta y Espinosa (2005:777):
Homologar lectura crítica a razonamiento crítico –y este a pensamiento crítico– tiene una ventaja: uniforma la terminología del examen de admisión. Si una de las dos partes constitutivas es el Razonamiento Lógico, lo más indicado es que a la otra se le denomine Razonamiento Crítico, puesto en evidencia por la lectura crítica. Cassany (2003:114) diferencia entre persona crítica y lector crítico. La persona crítica es la que:
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Comprende autónomamente el propósito lingüístico, las intenciones pragmáticas y los puntos de vista particulares que subyacen a los discursos que le rodean * Toma conciencia del contexto (contenido cognitivo, género discursivo, comunidad de hablantes, etc.) desde el que se han elaborado dichos discursos * Puede construir discursos alternativos, que defiendan sus posiciones personales y que se vinculen polifónicamente o intertextualmente con los anteriores * Utiliza todos los recursos lingüísticos disponibles para conseguir representar discursivamente sus opiniones a través de esos segundos discursos
Más adelante se caracterizará al lector crítico de Cassany. Vale señalar por el momento que la trilogía lectura crítica / razonamiento crítico / pensamiento crítico no se aprehende de manera mecánica. Por eso, es un imperativo averiguar cómo la experticia define la lectura crítica y, lo que es mucho más importante, cómo conceptúa el deber ser de su evaluación. La definición de lectura crítica que más se ajusta a los propósitos del examen de admisión de la Universidad de Antioquia es la
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Capacidad que supone en el lector una predisposición para hacer consciente, ante una lectura, su propia postura sobre el tema –con grados variables de conocimiento, reflexión y elaboración–, misma que será confrontada con lo expresado en el texto. El debate constante con el autor le hace posible al lector develar los supuestos implícitos, la idea directriz (articuladora) y analizar los puntos fuertes y los débiles de los principales argumentos del escrito. De esta manera puede proponer otros planteamientos que superen los del autor y reafirmar o modificar su postura previa. Puede resumirse como la habilidad para detectar y seguir lo implícito, a través de lo que se enuncia por escrito, llegando a ciertas inferencias.
Uno de los autores que más ha aportado a la teorización de la lectura crítica ha sido Cassany, para quien un lector crítico ha de cumplir las siguientes cinco tareas:
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1) Recuperar las connotaciones que concurren en las distintas palabras y expresiones del discurso, tomar conciencia del imaginario y del conocimiento del mundo al que se apela –y poder confrontarlas con otras potenciales opciones– 2) Identificar la modalidad (actitud, punto de vista) que adopta el autor respecto a lo que dice (incluidos los usos de ironía, doble sentido, sarcasmo, etc.) –y poder neutralizar los efectos que causa en la comprensión del significado– 3) Distinguir la diversidad de voces convocadas (citas directas, indirectas, ecos, parodias, etc.) en el discurso, diferentes a las del autor –y valorar el grado de autoridad que aportan, además de hipotetizar sobre su contexto de origen y el redireccionamiento que pueden haber experimentado– 4) Identificar el género discursivo empleado, su grado de adecuación a una determinada tradición de la comunidad de habla –y valorar su idoneidad y efectividad– Delimitar la orientación argumentativa de Medellín, • No. 27 • Diciembre de 2016