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Portal Editorial Como sugiere la imagen de Charles Darwin en la portada, este número está dedicado a la Historia, a la ciencia y a la literatura. Así, empezamos por ofrecer la primera parte de un ensayo histórico sobre un aspecto de la situación económica y política de El Salvador en las primeras décadas del siglo pasado, en el contexto de una crisis que rebasaba las fronteras de ese país centroamericano. A continuación incluimos un breve pero interesante reporte sobre la aplicación de modelos matemáticos en el ámbito de las relaciones de cooperación comunitaria, destacando el hecho de que estos pueden llegar a constituir una formidable herramienta de apoyo para la comprensión y fortalecimiento del tejido social, sobre todo en países con fuertes desequilibrios de poder. Por otra parte, se recogen los resultados de recientes investigaciones genéticas que apuntan hacia la diversidad y complejidad organizativa de los grupos humanos del período Neolítico, subrayando sobre todo sus prácticas productivas y los patrones de consumo alimentario. Finalmente, se anticipan los preparativos para la celebración en 2017 de los 50 años de que le fuera otorgado el Premio Nobel de Literatura a Miguel Ángel Asturias. Esperamos que la celebración de esta significativa efemérides sea propicia para un ajuste de cuentas con la novelística y la poética del Gran Lengua.
DIRECTORIO Director General: Héctor Salvatierra Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Boris Molina Biblioteca de la Tipografía Nacional: Thelma Mayén Hemeroteca del Diario de Centro América: Álvaro Hernández
Guatemala, viernes 25 de noviembre de 2016
Carlos René G
Parlamentos y r danzas tradiciona as más variadas manifestaciones de la sensibilidad de un pueblo pueden verse reflejadas en sus danzas tradicionales, ya que en ellas se articulan diversos lenguajes y múltiples recursos. En la representación de una danza interviene el escenario, la vestimenta, la parafernalia, el ritmo musical, el cuerpo y, por supuesto, la palabra. Esa oralidad, que en cierta forma atraviesa las representaciones danzarias, es quizá el elemento que menos se conoce. En el presente volumen, que viene a complementar el célebre Atlas danzario de Guatemala, el antropólogo Carlos René García Escobar presenta una amplia secuencia de textos surgidos de la tradición oral, que fue compilando y guardando en sus archivos personales durante más de 25 años de investigaciones socioculturales y etnográficas. Estas escrituras, mejor conocidas como “originales”, guían la ejecución de las danzas populares guatemaltecas y son parte fundamental del patrimonio danzario del país. Mediante un completo análisis semiológico y hermenéutico, el autor busca fijar la importancia de estos textos (utilizados a manera de libretos) que empezaron a gestarse desde los primeros años de la colonización hispana y que aún hoy van incorporando elementos que enriquecen su valor histórico. En las páginas de este libro aparece la interpretación que estos pueblos en proceso de mestizaje (árabe, español, africano y americano) han elaborado sobre los acontecimientos más conspicuos de su historia y sociedad. Famosos personajes de la historia mundial, guerreros invencibles, emperadores, conquistadores (Tamerlán, Carlo Magno, Napoleón, Fierabrás, Pedro de Alvarado, Tecún Umán, Kikab, las heroínas Colinda y Floripes, las Malinches, entre otros) e incluso la fauna nahualística mesoamericana van desplegando sus diálogos e interactuando en un ámbito que roza lo simbólico, como en las manifestaciones clásicas del teatro griego y romano, en el que dioses, mujeres, hombres y animales unen sus destinos en un espacio y un tiempo que se mueven por un antiguo y sagrado ritual, lleno de historias, mitos y leyendas.
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García Escobar
recitados en las ales de Guatemala
Cuento 160
El suicida
Al pie de la Biblia abierta -donde estaba señalado en rojo el versículo que lo explicaría todo- alineó las cartas: a su mujer, al juez, a los amigos. Después bebió el veneno y se acostó. Nada. A la hora se levantó y miró el frasco. Sí, era el veneno. ¡Estaba tan seguro! Recargó la dosis y bebió otro vaso. Se acostó de nuevo. Otra hora. No moría. Entonces disparó su revólver contra la sien. ¿Qué broma era esa? Alguien -¿pero quién, cuándo?- alguien le había cambiado el veneno por agua, las balas por cartuchos de fogueo. Disparó contra la sien las otras cuatro balas. Inútil. Cerró la Biblia, recogió las cartas y salió del cuarto en momentos en que el dueño del hotel, mucamos y curiosos acudían alarmados por el estruendo de los cinco estampidos. Al llegar a su casa se encontró con su mujer envenenada y con sus cinco hijos en el suelo, cada uno con un balazo en la sien. Tomó el cuchillo de la cocina, se desnudó el vientre y se fue dando cuchilladas. La hoja se hundía en las carnes blandas y
ISBN: 978-9929-560-33-8
luego salía limpia como del agua. Las carnes recobraban su lisitud como el agua después que le pescan el pez.
lería
rsario 190 de Collodi Carlo Lorenzo Filippo Giovanni Lorenzin, más conocido por el seudónimo de Carlo Collodi, nació en Florencia el 24 de noviembre de 1826. Es el autor de la célebre ficción infantil Las aventuras de Pinocho. Murió el 26 de octubre de 1890, sin anticipar la fama y popularidad que esperaban a su obra.
Se derramó nafta en la ropa y los fósforos se apagaban chirriando. Corrió hacia el balcón y antes de tirarse pudo ver en la calle el tendal de hombres y mujeres desangrándose por los vientres acuchillados, entre las llamas de la ciudad incendiada. Enrique Anderson Imbert /Argentina
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Abecedario
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El Salvador, 1922:
el empréstito Héctor Lindo-Fuentes *
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a historia política del empréstito de 1922 coloca a la presidencia de Jorge Meléndez en la categoría de una de las más dañinas en la historia de El Salvador. Un estudio de las negociaciones muestra que, contrario a lo que dice la narrativa tradicional, la United Fruit Company y su dueño, Minor Keith, tuvieron un influencia grande en El Salvador en la década de los 20. Como resultado del empréstito El Salvador comprometió el 70 por ciento de sus impuestos de aduana al pago de la deuda a banqueros estadounidenses y aceptó la presencia de un “representante fiscal” que supervisó el cobro de impuestos y tuvo gran injerencia en la política económica del país.
Censura exitosa
El incidente incluye corrupción, la United Fruit Company, banqueros salvadoreños, franceses, ingleses y estadounidenses, intentos de golpes de Estado y numerosas visitas de barcos de la Marina de Guerra de Estados Unidos. La constante que se mantiene en el trasfondo es la falta de legitimidad percibida de los gobiernos de la llamada dinastía Meléndez-Quiñónez. El hecho que no se conozca esta historia o que por lo menos no tenga la preeminencia que merece en la narrativa de la historia salvadoreña es testimonio del éxito de la censura de prensa. Muchos de los aspectos que se discutirán a continuación apenas se vislumbran o no se encuentran por ningún lado si se consultan las fuentes periodísticas tradicionales, como La Prensa, el Diario de El Salvador o el Diario Oficial. Los muy pocos trabajos de historia que tocan este tema, como la excelente obra de Jan Suter, no están traducidas al español. Tampoco se encuentra traducido el trabajo de Dana Munro que describe los arreglos del préstamo desde el punto de vista del Departamento de Estado de EE. UU. A pesar de la falta de atención que ha recibido, el empréstito de 1922 es indispensable para comprender las dificultades del país para reaccionar ante la gran depresión de la década de los 30, la obsesión del general Maximiliano Hernández Martínez con la austeridad fiscal, y la poco comentada pérdida de autonomía en la toma de sus decisiones económicas debido a la prolongada y activa presencia de un representante de los bancos estadounidenses en el país. A continuación se discutirán algunos aspectos de la problemática: la recesión de 1920-1921, la respuesta popular, la inestabilidad política, las negociaciones del empréstito y el papel de los Estados Unidos en la determinación de las contrapartes y las condiciones del contrato final. Se dejará de lado el esfuerzo de unión centroamericana que se llevó a cabo paralelo al aniversario del primer centenario de la Independencia. Este último es un tema conspicuo en las narrativas de la política de la época y aparecía
Jorge Meléndez, miembro de una prominente familia salvadoreña de azucareros, fue electo presidente de su país en enero de 1919. prominentemente en las páginas de los periódicos. Sin embargo, la documentación consultada no deja en claro la seriedad de los personeros del régimen al tratar este asunto. Ciertamente en el futuro cabe una discusión sobre las verdaderas posibilidades del ideal unionista en esta coyuntura histórica, pero para
la discusión del empréstito de 1922 es un elemento que, curiosamente, los actores dejaron prácticamente de lado en sus discusiones. Jorge Meléndez fue electo a la presidencia en enero de 1919. Lo antecedió su hermano Carlos, quien había sufrido un derrame y se rumoraba que el cuñado de ambos, el Dr.
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El detonante de la crisis bancaria de 1921 fue la desvaloración de las monedas de plata. La población acudió en masa a cambiarlas por papel moneda de dudoso valor. Esto desencadenó el descontento de los sectores más pobres del país.
Alfonso Quiñónez Molina, aspiraba también a la magistratura, pero a fin de cuentas el candidato fue Jorge. Las circunstancias casi dinásticas de la sucesión fueron suficientes para que se cuestionara su legitimidad desde el primer momento. Además, las elecciones presidenciales fueron problemáticas. Semanas antes había llegado al puerto de La Unión el USS Marblehead, un barco de guerra norteamericano, para asegurarse de que la turbulenta situación política salvadoreña se desenvolviera sin más dificultades. El comandante del barco informó a sus superiores que su visita había tenido un efecto saludable puesto que quedó clara la intención de Estados Unidos de intervenir si se presentaban nuevas complicaciones.
El patrón oro
El origen más inmediato de la crisis económica y política que llevó al empréstito de 1922 se encuentra en la adopción del patrón oro mediante la Ley Monetaria del 11 de septiembre en 1919. Según Victor Bulmer-Thomas, el hecho de que el precio de la plata fuera alto permitió a los bancos locales comprar oro a buen precio, y así obtener reservas saludables. Pero el cambio representó un desafío político. El nuevo sistema chocó con los intereses de los bancos, y la oposición era tal que el presidente temía por su vida. Hubo rumores de revolución la semana misma en que se aprobó el decreto. A mediados de 1920, el nuevo régimen monetario experimentó desajustes debido a las
repercusiones de la fuerte, pero breve, recesión económica de Estados Unidos de 1920 a 1921. La crisis se refleja en las cifras oficiales, que indican que las rentas fiscales bajaron del 30 por ciento en ese período. En el mismo lapso, el número de sacos de café exportado bajó un 25 por ciento. La baja en la demanda de productos salvadoreños llevó a una pérdida de valor de la moneda local. En el caso del café, el Gobierno empezó a gestionar, sin éxito, su venta en Europa: “El asunto es de una transcendencia enorme en los momentos actuales, en que la potencialidad económica de la nación estaba amenazada de graves quebrantos”, decía uno de los periódicos. Escritos periodísticos como este reflejaban el sentimiento de crisis que sentían los exportadores y que los llevaron a tomar medidas drásticas.
Crisis bancaria
Para mediados de septiembre, la alarma generalizada llevó a una crisis bancaria. Ante la pérdida de valor del papel moneda local, muchos buscaron aprovechar la convertibilidad del colón en dólares oro y corrieron a los bancos para deshacerse de sus billetes. Los mismos bancos empezaron a sacar oro hacia Estados Unidos. La fuga llegó a constituir una verdadera hemorragia. Durante 4 días, los bancos enfrentaron una situación que se aproximó a un pánico bancario. Los clientes llegaban con cientos de miles de colones en papel moneda para cambiarlos por dólares de oro. El Gobierno no tenía ideas claras de cómo enfrentar la situación, pero los
bancos se estaban desestabilizando. Se terminó impidiendo la exportación de oro. La baja en el valor de las exportaciones llevó a que disminuyeran los ingresos de las arcas fiscales. El Gobierno comenzó a atrasarse con sus pagos. Tanto empleados civiles como militares dejaron de recibir su salario. La compañía de cables se rehusaba a transmitir las comunicaciones del Gobierno por falta de pago. Para febrero de 1921, la falta de pagos de empleados, el desempleo, la incertidumbre sobre el valor del colón, el descontento con el continuismo en el poder de la familia Meléndez y la corrupción habían creado una percepción de crisis generalizada. Ni siquiera los soldados habían recibido su salario.
Detonante de plata
La colonia extranjera esperaba un golpe de Estado de un momento a otro. No se dio el esperado cambio de gobierno, pero hubo potentes y violentas protestas populares. Primero, el 21 de febrero, hubo una importante huelga de zapateros que recibió amplio apoyo de los grupos obreros. El detonador de las protestas más graves fue la medida de poner en práctica la desmonetización de la moneda fraccionaria de plata que era parte de la Ley Monetaria de 1919. El comunicado del Ministerio de Hacienda el 23 de febrero parecía inocente: “Se recuerda al público nacional y extranjero que las monedas salvadoreñas de plata de 5, 10, 20, 25, 50 y 100 centavos de antiguos cuños y las extranjeras de cualquier valor y ley, quedaron desmonetizadas
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iernes conforme al Artículo 3 de la Ley Monetaria del 11 de septiembre de 1919”. El anuncio de que se iba a hacer cumplir esta parte de la ley causó un verdadero furor. Dos días más tarde, las señoras del mercado y los obreros convocaron a una demostración de protesta. A la manifestación en la Plaza Morazán acudieron más de 5 mil personas. Los asistentes no eran solamente obreros organizados, acudieron además personas de todo tipo. Los periódicos hablaban de ancianos de pelo blanco que se unieron a la manifestación desesperados por la pérdida de sus ahorros. Un artículo periodístico describe la perspectiva de la población humilde: “Muchas de esas gentes que tenían plata en la alcancía, asustadas por la disposición del señor ministro, acudieron a cambiar buenos pesos de 900 milésimos de fino por la suma exigua de 75 centavos, y hubo quien dio, según se informa, dos pesos en monedas de 5 y 10 centavos por un peso de papel, bien que con respaldo”. Los más pobres, aquellos que guardaban en una alcancía sus ahorros en moneda fraccionaria, veían desaparecer de un plumazo de ministro el fruto de sus esfuerzos. El episodio culminó con desórdenes en la capital el 28 de febrero de 1921, que incluyeron el ataque a comercios. Muchos establecimientos de inmigrantes chinos y árabes sufrieron saqueos. La Policía disparó en contra de los amotinados y de acuerdo con cifras oficiales, hubo 6 policías y 4 civiles muertos. El mismo día, la Asamblea Legislativa declaró el estado de sitio. Los considerandos del decreto respectivo hablaban de “turbas impulsadas por apasionamientos políticos”, que habían “perturbado la tranquilidad y el orden público rebelándose contra la autoridad constituida”. El Gobierno administró el estado de sitio de forma vigorosa, con censura de prensa, numerosas detenciones y torturas.
Dos testimonios
Una de las pocas descripciones de los acontecimientos del 28 de febrero es el relato de un testigo presencial que, además, era hijo de una de las organizadoras de las manifestaciones populares. José Figeac, en su libro La libertad de imprenta en El Salvador, escribió lo siguiente décadas después del incidente: “Doña Concepción Cornejo de Figeac encabezó a las humildes mujeres de los mercados capitalinos, y en ese día el despotismo recibió un severo latigazo: la Asamblea Legislativa que había emitido el decreto desmonetizante fue obligada por el pueblo a rectificar su atentatoria medida. Don Jorge [Meléndez] vio huir a su ministro de Hacienda hacia Guatemala, y él mismo comenzó a liar maletas, planeando su fuga del país”. “El pueblo se había hecho justicia por su mano, y así logró también libertad a los reos políticos caídos en la mañana de dicho día, haciendo que la misma Asamblea Nacional votara el decreto correspondiente. De los edificios ocupados por la Policía en las barriadas, no quedó más que un montón de ruinas. La Policía huyó atemorizada, buscando la indumentaria de los civiles para salvar el peligro”. “Ese día le tocó al autor de esta obra leer en público y frente a la Catedral Metropolitana una hoja suelta intitulada El pueblo asesinado, tirada esta hoja en la Imprenta Comercial de don Mariano Flores. La Asamblea Legislativa estuvo prisionera en el Palacio Nacional y los
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La corrupción empeoraba el problema. El enviado de Estados Unidos informó a su Gobierno que si “la recolección de impuestos y su gasto estuvieran administrados de manera honesta, los gastos no serían mayores que el ingreso.” Para recibir su pago, los miembros del Ejército tenían que hacer arreglos con algún intermediario. A cambio de cobrar los cheques, el intermediario, quien tenía buenas conexiones con las autoridades, los obligaba a pagarle un mes de sueldo. Para mediados de julio de 1921 el Gobierno no había pagado a la Policía en 6 meses y a los maestros de escuela en 7 meses. El Gobierno buscó dos salidas para la situación. Por un lado, las autoridades parecen haber estado en búsqueda constante de artículos a los que se les pudieran subir los impuestos. Por otro lado comenzó una actividad febril para obtener préstamos de gran envergadura. Alfonso Quiñónez, cuñado de los hermanos Meléndez, fue mencionado como candidato presidencial.
señores diputados se mostraban, como es lógico suponerlo, dóciles ante su carcelero, que era el pueblo. El Gobierno optó por la suspensión de medidas agresivas y la ciudadanía entró en calma cuando creyó que ya se había hecho justicia por mano propia”. Las escuetas notas que tomó Roque Dalton durante su entrevista con Miguel Mármol, en 1967, reflejan los vívidos recuerdos que tenía el anciano líder de estos acontecimientos: “Había agitación, protestas y descontento. Francisco Morán, [Rubén] Dimas, agitaban al magisterio por los sueldos atrasados. Descontento del ejército. 1921: la moneda fraccionaria: cuartillo, ración: 1/2 cuartillo, real, medio. Golpeaba al pequeño comercio pero también a la banca conservadora que movió sus fuerzas. Manifestaciones de Santa Ana, Sta. Tecla. En San Salvador ametrallaron la manifestación de mujeres. Mataron policías. El terror se desató. Protestas del mercado. (El tren. Pararon el tren cuando iba a San Salvador) 28 de febrero de 1821. Mujeres de los mercados tomaron el cuartel de policía del Calvario”.
Decreto anulado
Ante la violencia de la respuesta popular, la Asamblea anuló el decreto que desmonetizaba la moneda fraccionaria y renunció el ministro de Hacienda. Dos meses más tarde hubo rumores de que el del Interior había dicho informalmente que se iba a declarar un moratoria del pago de créditos. La confianza era tan escasa que el rumor llevó a otro conato de pánico bancario el 19 de abril. A finales de mes, el enviado de Estados Unidos escribía a su Gobierno: “No hay fondos en las arcas del Gobierno y los empleados gubernamentales no han recibido pago por dos meses, y en el caso de algunos funcionarios, por tres. Es necesario obtener un préstamo. Los bancos locales se rehúsan a prestar más dinero al Gobierno, pues necesitan las grandes cantidades que ya prestaron con anterioridad”. La llegada de oro importado de Estados Unidos en mayo apenas alivió la situación. La incapacidad del Gobierno para cumplir con sus obligaciones financieras continuaba. Para mayo de 1921, los empleados civiles y los miembros del ejército seguían sin recibir sus salarios.
Impuestos
Los principales aumentos de impuestos estaban dirigidos a las importaciones. Primero artículos de lujo y luego insumos para la actividad económica. La lista y las fechas de las nuevas cargas impositivas muestran un alto grado de improvisación y hasta pánico. El único elemento consistente en las decisiones tributarias fue el respeto a los intereses de los productores de azúcar, grupo que tenía a la familia Meléndez entre sus miembros más prominentes. En septiembre de 1920, la Asamblea decretó un nuevo impuesto a la importación de automóviles, gasolina y aceite de gasolina. En noviembre, un decreto legislativo intentó detener la salida de oro prohibiendo la importación de automóviles, bicicletas, calzado, cervezas, motocicletas, muebles (de madera, de mimbre, de caña y de junco), sombreros adornados para señora y para niños y seda. Seis meses después, los padres de la patria, al darse cuenta de que la prohibición de importar artículos superfluos decretada en noviembre reducía una fuente de ingresos para el Gobierno, anularon el decreto y crearon un impuesto de 50 por ciento en artículos de lujo “a excepción del champagne y demás vinos espumosos que pagarán un peso oro el kilo”. También en mayo de 1921 se aumentó el impuesto de importación a las joyas y a los materiales de construcción y de maquinaria de hierro o acero. En agosto, al mismo tiempo que se bajaron los impuestos de exportación de azúcar se subieron para la importación de fósforos. En octubre se aumentó el impuesto de importación del cobre y del bronce para propósitos industriales. Al mismo tiempo se redujo el impuesto a la importación de sacos para azúcar y se eliminó el impuesto a las bolsas de papel que iban dentro de dichos sacos. Un aspecto más creativo de las nuevas cargas impositivas de 1921 fue un impuesto a la soltería que, además de aumentar los ingresos del Gobierno, constituía un incentivo para aumentar el número de matrimonios sancionados por el Estado y buscaba disminuir la tasa de ilegitimidad. Dado que el principal problema era una reducción del comercio exterior debido a la recesión en Estados Unidos, no era mucho lo que se podía obtener con impuestos al gobierno exterior. La solución se tenía que encontrar en un préstamo que permitiera consolidar deudas previas y dejara fondos extra para estimular la economía. *Boletín AFEHC #64 (Primera parte)
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Gavetas
Hemeroteca del Diario de Centro América
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Mensajeros celebran DCA, 21 de noviembre de 1933.- El 10 del corriente, con motivo del cumpleaños del presidente de la República, los mensajeros de los Telégrafos, Radios y Teléfonos Nacionales estrenaron lujoso uniforme de gala de casimir azul oscuro de industria nacional. El presente fotograbado representa a dicho cuerpo de mensajeros, los cuales integran a su vez la institución conocida con el nombre de Sociedad de Auxilios de Mensajeros Treinta de Junio.
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Reporte en V
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Las matemáticas:
el poder de los débiles AWikipediarchivo
Mujeres indias, en una reunión para la gestión de microcréditos. El nuevo modelo matemático del estudio prueba que las poblaciones pequeñas deberían promover conexiones con las comunidades vecinas para minimizar los riesgos financieros.
Las comunidades modestas salen más beneficiadas si eligen cooperar que si se someten a los poderosos. Y aún más: los débiles de una red de redes tienen en sus manos el destino del conjunto. Lo prueba un modelo matemático desarrollado por tres investigadores españoles. Las redes de microcrédito en la India, la colaboración entre grupos de investigación y la conservación del oso pardo en los Pirineos son solo algunos de los ejemplos.
SINC* Imagina tres o cuatro grupos de trabajo diferentes. Habrá uno de ellos más fuerte que los demás. Para crecer en importancia, los débiles solo tienen dos opciones: aliarse con el fuerte o cooperar entre sí. Las matemáticas nos dicen que la cooperación suele ser la mejor estrategia para los débiles y que, curiosamente, es también la más beneficiosa para el conjunto. Además, cualquiera de los débiles en solitario puede forzar esta situación. Un poder del que carecen los fuertes”.
Red de redes
Así explica Jacobo Aguirre, investigador del Centro Nacional de Biotecnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, su último trabajo publicado en la revista Nature Communications junto a Jaime Iranzo, de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos y Javier M. Buldú, de la Universidad Rey Juan Carlos y el Centro de Tecnología Biomédica. El estudio se centra en entender las relaciones establecidas entre comunidades en forma de red que compiten por ganar importancia,
lo que los investigadores denominan una red de redes. Los autores combinan en su estudio la teoría de juegos, conocida por los trabajos que concedieron el Nobel a John F. Nash; y la denominada ciencia de redes complejas. En este juego solamente existen dos soluciones estables: la cooperación o la sumisión. La primera resulta ser beneficiosa para los competidores débiles, mientras que la segunda es positiva para el más fuerte. Los resultados muestran claramente que la primera opción es, además, la mejor para el conjunto.
Transición
Pero lo más sorprendente es que cada una de las comunidades modestas es capaz de provocar una transición desde un sistema de sumisión al poderoso a uno de cooperación. “Cualquiera de los competidores débiles tiene el poder de inducir un cambio de estrategia global sin importar lo que haga el competidor fuerte, que es incapaz de cambiar la situación” explica Javier M. Buldú quien concluye subrayando que “este es el gran poder de los indefensos. Tienen en sus manos el destino del conjunto”.
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la mejor decisión posible a la hora de buscar colaboraciones”, indican.
Población dominante
La conservación del oso pardo
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Población menor
Población menor
? Estrategia de conexión Sumisión
Cooperación
B C
B A
A C
Estrategia de colaboración entre poblaciones de la India.
Según los autores, esta línea de trabajo nació cuando estudiaban procesos evolutivos en secuencias de ARN –un ácido que forma parte del material genético de los seres vivos–, pero la teoría es aplicable a multitud de juegos y situaciones en la vida real. Para realizar el estudio, los científicos han analizado ejemplos reales de economía, biología o relaciones sociales.
Microcréditos en la India
Como primer ejemplo, el trabajo analiza una red de interacciones entre tres pueblos del sur de la India en el contexto de un programa de microcréditos. El estudio muestra cómo las autoridades de una de las poblaciones más pequeñas deberían promover conexiones con las comunidades vecinas para minimizar los riesgos financieros asociados a plagas o fenómenos meteorológicos que pudieran afectar a las plantaciones de las que depende el pueblo. El dilema surge a la hora de decidir con quién aliarse. Pueden optar por asociarse a la ciudad más importante de la región, un modelo en el cual la principal beneficiada sería esta última. La opción alternativa, es decir, la asociación entre las poblaciones débiles, les permitiría superar a la ciudad fuerte. “El resultado de nuestro trabajo habla claramente: esta es la mejor opción desde el punto de vista global”, explican los autores.
Contra el ébola
Varios grupos de investigación de todo el mundo trabajan desvelando los misterios del virus del Ébola. Este ha sido el segundo ejemplo que los autores han destacado en su trabajo. El estudio analiza las potenciales colaboraciones de los virólogos de la Universidad de Oxford con otros centros europeos. En este escenario, la universidad tendría que decidir qué estrategia le conviene más promover, es decir, con quién asociarse. “Creemos que la teoría que presentamos en nuestro trabajo puede ayudar a los centros de investigación a tomar
Durante décadas, el esfuerzo de conservación del oso pardo en los Pirineos ha estado coordinado por España, Francia y Andorra. Cada país cuenta con sus propias zonas de reserva entre las que se establecen corredores ecológicos a través de los cuales los osos pueden pasar de una reserva a otra. Este es un buen ejemplo de que, en beneficio de una especie protegida, a menudo tres o más administraciones deben coordinarse para establecer vías de conexión entre sus respectivas zonas protegidas. El nuevo trabajo arroja luz acerca de la forma más eficiente de establecer dichos corredores, optimizando el movimiento y la recuperación de la especie. En definitiva, según concluyen los autores en su trabajo, “la amplia aplicabilidad de este modelo hace del ‘poder de los débiles’ un concepto a tener en cuenta a partir de ahora en la modelización de sistemas tecnológicos, biológicos y sociales”.
¿Cooperación instintiva?
Usted está contento con su salario hasta que se entera de que su compañero de al lado, con el mismo puesto, gana más. La razón evolutiva de este fuerte sentido de la equidad, que los humanos comparten con otros animales, intriga a los científicos. “Nos interesa saber por qué los humanos no somos felices con lo que tenemos, aunque sea bueno, si alguien tiene más que nosotros”, dice la psicobióloga Sarah Brosnan, de la Universidad Estatal de Georgia (EE. UU.). “En este sentido de la justicia se fundamentan desde la discriminación salarial hasta la política internacional”, añade Brosnan; sin embargo, no se sabe cuál es su origen en la historia de la evolución. En busca de sus raíces, durante las dos últimas décadas se ha generado una gran cantidad de literatura sobre la moral de los animales, en especial de los primates. Brosnan y el primatólogo Frans de Waal, de la Universidad Emory (Atlanta, EE. UU.) han publicado en la revista Science una revisión de más de 90 artículos sobre las respuestas a la desigualdad de primates y otras especies. Los científicos han llegado a la conclusión de que “el sentido de la justicia no ha evolucionado porque sí, sino para asegurar los beneficios que se obtienen de la cooperación a largo plazo”. Para De Waal, la moral se basa en dos pilares fundamentales: la reciprocidad y la empatía. Solo en relaciones de cooperación de las que se espera un beneficio recíproco surge, en algunas especies, el concepto de justicia. Entre primates es habitual establecer vínculos de cooperación con otros, incluso si no son parientes. Precisamente, con individuos ajenos a la familia el rechazo a la injusticia se hace más fuerte. Frans de Waal explica por qué: “Hay menos competición en estas relaciones. Cuando los individuos viven juntos durante mucho tiempo, pierden la cuenta de las veces que colaboran. Pero si yo le hago un favor a un conocido, lo recordaré por ser algo que no sucede con demasiada frecuencia”. Los animales que trabajan de forma cooperativa reconocen la injusticia en los resultados que son fruto de un esfuerzo similar.
En un conocido experimento realizado por De Waal y Brosnan, dos monos capuchinos (Cebus capucinus) recibían un trozo de pepino por una acción realizada correctamente. En un primer momento, ambos aceptaban el premio, hasta que uno de ellos observaba que, por el mismo esfuerzo, su compañero obtenía una gratificación superior: uvas. El mono, entonces, rechazaba el pepino, pese a que esto agrandaba la diferencia entre ambas recompensas. Aunque las uvas siempre habían estado a la vista, junto a los trozos de pepino, no habían sido un problema hasta que su compañero se beneficiaba de ellas. La extrapolación de este experimento a los seres humanos es el juego del ultimátum. En él participan dos individuos. Uno se encarga de repartir una cantidad de dinero fija de forma que, si el otro está de acuerdo con la distribución, ambos reciben la cantidad aceptada, pero de no hacerlo, no hay recompensa para ninguno. A grandes desigualdades (cuya percepción depende de la cultura), el sujeto que recibe una oferta menor a la esperada castiga al compañero negándole la recompensa. El problema para la cohesión de la comunidad comienza cuando el conocido no colabora como se espera o si obtiene más beneficios que los demás. Según explican los investigadores, “los individuos que perciben resultados desiguales podrían obstaculizar la cooperación y encontrar un nuevo compañero”. Brosnan y De Waal distinguen dos tipos de aversión a la desigualdad: la que supone una ventaja para el individuo y la que juega en su contra. Lo más común entre todas las especies es protestar cuando la injusticia nos perjudica. Solo los humanos y algunos primates, como los chimpancés, se sienten incómodos ante una desigualdad que les beneficia e incluso llegan a rechazar el trato de favor. “Renunciar a una ventaja para conseguir un beneficio a largo plazo requiere no solo capacidad de pensar en el futuro, sino también cierto autocontrol”, explica Brosnan. Este segundo paso, que exige habilidades cognitivas superiores, lleva a un verdadero sentido de la justicia, añade la autora.
La actitud también cuenta
Según varios de los estudios analizados por los dos investigadores, para algunos animales la actitud a la hora de colaborar es tan importante como los resultados. Por ejemplo, los monos capuchinos son reticentes a colaborar con un individuo que monopoliza la recompensa. Esto indica que “lo que impide la colaboración no es la desigualdad per se, sino que se combina con la actitud del compañero”. Para De Waal, esto también nos sucede a los humanos. Preferimos no colaborar con personas que nos han demostrado actitudes nocivas, incluso renunciando a una recompensa segura. Según De Waal, esta actitud independiente puede proporcionar ventajas siempre que sea viable, pero no siempre lo es. “Si un chimpancé puede obtener ventajas por sí mismo, preferirá actuar solo. Los humanos probablemente también. Pero hay algunas ventajas que no puede obtener solo y necesita compañeros. Ahí es donde surge la cooperación y empieza a cobrar sentido comparar los propios esfuerzos con sus recompensas”, concluye. *Servicio de Información y Noticias Científicas
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Contando el tiempo
Agricultura neolítica
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La transición del sistema de caza y recolección a la agricultura sedentaria, ocurrida en el Creciente Fértil (Mediterráneo oriental, Mesopotamia y Persia) hace unos 10 mil años, no fue obra de una población genéticamente homogénea, sino muy diversa. Así lo asegura un nuevo análisis de ADN procedente de cuatro esqueletos del Neolítico temprano hallados en Irán.
SINC* n estudio internacional, en el que ha participado la Universidad Colegio de Londres (UCL), ha analizado el ADN de cuatro esqueletos del período Neolítico temprano procedentes de la región de Zagros (Irán), una zona donde se han hallado las evidencias más antiguas de agricultura hasta la fecha. Los resultados se han publicado en un número reciente de la revista Science. Hasta ahora se había asumido que los primeros agricultores procedían de una sola población genéticamente homogénea del Creciente Fértil, una región histórica que abarca zonas del Levante mediterráneo, Mesopotamia y Persia. Sin embargo, los autores han encontrado que hay profundas diferencias genéticas en estas primeras poblaciones agrícolas, lo que indica ascendencias muy distintas. Según explica Mark Thomas, profesor de Investigación de Genética Evolutiva de la UCL, y uno de los autores, el análisis de ADN de los esqueletos reveló que era muy diferente de los genomas de los primeros agricultores del entorno del mar Egeo y Europa.
Trozos de ADN
“Realizamos una combinación de análisis de ADN genómico, datación por radiocarbono e isótopos estables que se pueden utilizar para indicar la dieta”, dice Thomas. “Los datos de isótopos estables mostraron que los cuatro individuos de Zagros tenían una dieta similar, rica en cereales cultivados en lugar de proteína animal”. El investigador destaca que sus genomas indican que eran genéticamente muy similares entre sí, pero distintos de los primeros agricul-
tores neolíticos del Egeo (Grecia y Turquía). “Las diferencias entre estos primeros agricultores orientales y occidentales son sustanciales, lo que demuestra que la genética de las poblaciones agrícolas tempranas del sudoeste de Asia estaba altamente estructurada”, apunta. Mediante la observación de cómo los humanos antiguos y contemporáneos comparten largas secciones de ADN, el equipo demostró que las primeras poblaciones agrícolas eran genéticamente muy estructuradas. Y también que algunas de estas estructuras genéticas se preservaron a medida que agricultura y los agricultores se extendieron a regiones vecinas desde el Creciente Fértil hacia el oeste (Europa) y al este (adentrándose en el sur de Asia). Los primeros agricultores en Europa y algunos europeos modernos pueden tener rastros de ADN de los agricultores del Neolítico temprano del Egeo, mientras que las personas que viven en Afganistán, Pakistán, Irán y la India comparten trozos largos de ADN procedentes de primeros agricultores de Irán.
Herencia perdurable
Esta herencia genética de los primeros agricultores persiste, aunque nuestra composición genética posteriormente ha sido conformada por muchos milenios de otros movimientos de población y la mezcla de varios grupos, dicen los autores. “Sabíamos que las tecnologías agrícolas, incluyendo diversas plantas y animales domésticos, surgieron a lo largo del Creciente Fértil, sin un centro concreto. Pero haber encontrado que esta región se compone de poblaciones agrícolas genéticamente tan distintas ha sido una sorpre-
sa. Estimamos que se separaron hace entre 46 y 77 mil años, por lo que es casi seguro que su apariencia era muy distinta y hablaban lenguas diferentes. Por ello, tal vez, deberíamos estar hablando de un origen federal de la agricultura”, destaca Thomas.
Cambios profundos
Se calcula que el paso de la caza y la recolección móvil a la agricultura sedentaria se produjo por primera vez hace unos 10 mil años en el sudoeste de Asia y fue una de las transiciones de comportamiento más importantes desde que los humanos evolucionaran por primera vez en África, hace unos 200 mil años. Esta transición produjo cambios profundos en la sociedad, incluyendo mayores densidades de población, nuevas enfermedades, desigualdad social, vida urbana y, en última instancia, el surgimiento de las antiguas civilizaciones. Los animales y las plantas fueron domesticados por primera vez en el Creciente Fértil y el impacto de esta actividad en nuestra especie fue tan grande que los arqueólogos han debatido durante más
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Guatemala, viernes 25 de noviembre de 2016 Fotos: Archivo
Rebaño de ovejas en el yacimiento arqueológico de Tell Halula (valle del Éufrates, Siria).
de 100 años cómo se originó y se extendió a las regiones vecinas, entre otras, Europa, Norte de África y el Sur de Asia”, dice Stephen Shennan, profesor de Arqueología de la UCL y coautor del trabajo. “Hemos demostrado por primera vez que diferentes poblaciones en zonas distintas del Creciente Fértil llegaron a soluciones similares en la búsqueda de una vida mejor en las nuevas condiciones creadas al final de la última Edad del Hielo”, concluye.
Por otra parte, la leche
Las comunidades neolíticas del norte del Mediterráneo empezaron la producción de leche hace entre 9 mil y 7 mil años, desde el inicio de la agricultura, tan pronto como introdujeron la domesticación de animales. La leche fue un alimento importante, que habría contribuido significativamente a la expansión de las primeras comunidades campesinas, proveyéndolas de alimento y productos duraderos. También habría sido un factor clave para la extensión y adopción de la domesticación animal en la región.
Así lo indica una investigación internacional, publicada en la revista PNAS, que aporta nuevas evidencias y una perspectiva regional sobre la explotación de los primeros animales domésticos en esta área geográfica. El estudio, liderado por las universidades británicas de York y Bristol y el Centre National de la Recherche Scientifique (Francia), con participación de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), ha combinado el análisis de residuos de grasas animales (lípidos) en 567 fragmentos de recipientes cerámicos, con el análisis de los perfiles de mortalidad (la edad de la muerte de los ejemplares) de las principales especies de animales domésticos halladas en 82 yacimientos del norte del Mediterráneo y Próximo Oriente, datados entre el séptimo y el quinto milenio a. C. Los resultados muestran una gestión animal diversificada a inicios del Neolítico. La obtención de leche y su procesado tuvieron una implantación diversa en la región, si bien la mayoría de las comunidades empezaron a explotar este producto paralelamente a la domesticación de animales. El hallazgo de residuos lácteos en cerámica del año 7 mil a. C. evidencia la importancia de la producción láctea tanto en el este como en el oeste; mientras que en el norte de Grecia la intensidad habría sido mucho más baja, con una producción de alimentos basada en la carne, principalmente de cerdo. La importancia de la producción de carne y leche en el Neolítico Mediterráneo es un tema de debate entre los expertos, con investigación previa sugiriendo que la atracción por la leche podía haber sido clave para la domesticación de rumiantes, como vacas, cabras y ovejas. La profesora del Departamento de Prehistoria de la UAB y coautora del estudio, María Saña, señala: “El hallazgo tiene una especial relevancia porque la integración de la producción de leche en las prácticas de subsistencia remodeló la economía y la alimentación humana de tal manera que todavía es perceptible actualmente”.
Ácidos lácteos
Los yacimientos del Neolítico antiguo de la Península Ibérica analizados evidencian que las ovejas y cabras habrían sido el componente principal de los primeros rebaños de animales domésticos en esta área más occidental del Mediterráneo, documentándose también
una fuerte correlación entre las edades a las que cabras y bueyes se destinaban al consumo humano y la presencia de residuos de ácidos lácteos en recipientes cerámicos. En cuanto a las causas que podrían haber influido a la hora de orientar o no los rebaños a la producción láctea, los investigadores apuntan que, además de los factores ambientales, también podrían haber sido importantes las diversas dinámicas y tradiciones culturales que caracterizaron a las comunidades del Neolítico inicial del norte del Mediterráneo. La investigación también abre interrogantes sobre cómo se procesó esta leche para hacerla digerible y agradable al paladar de los primeros granjeros, muchos de ellos, probablemente, intolerantes a la lactosa.
También las abejas
Los lípidos que contiene la cera de abeja han servido para cartografiar la relación entre estos insectos ( Apis mellifera) y los primeros granjeros de Europa, Oriente Medio y el Norte de África en la prehistoria. Las moléculas grasas, que actúan como una huella química en objetos arqueológicos, han permitido certificar que los granjeros neolíticos ya se beneficiaban de los productos de las abejas hace 9 mil años. “Este trabajo reúne pruebas de la presencia de cera de abeja en las vasijas de cerámica de los primeros agricultores de Europa. Hemos encontrado estos componentes químicos atrapados en la arcilla de 6 mil 400 fragmentos en más de 150 yacimientos arqueológicos”, explica Mélanie Roffet-Salque, investigadora de la Universidad de Bristol (Reino Unido) y autora del trabajo, publicado en Nature. “Las primeras evidencias se dan en Anatolia, donde las prácticas agrícolas son también más antiguas. El uso de la cera y la miel parece particularmente intenso en algunas regiones balcánicas y de Centroeuropa, y muy poco frecuente en las regiones atlánticas del continente”, concreta Jesús Emilio González-Urquijo, del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria y coautor del trabajo. “Esta distintiva huella química indica lo generalizada que estaba la relación entre los humanos y las abejas en tiempos prehistóricos”, concluye Roffet-Salque. *Servicio de información y noticias científicas
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Tragaluz
Guatemala, viernes 25 de noviembre de 2016
Miguel Ángel Asturias y su archivo Elena Poniatowska* iguel Ángel Asturias, cuyo gran homenaje prepara Guatemala a los 50 años del Nobel, se parecía a los frescos de Bonampak, con sus labios gruesos caídos, su frente elevada como la pirámide de Tikal, sus ojos saltones, su color de azúcar quemada. Junto al venezolano Rómulo Gallegos (que estaría consternado con la situación de su país ahora) y el colombiano José Eustasio Rivera formó la trilogía de los novelistas de América Latina de la generación de 1920, los que se pusieron a nombrar las cosas de la tierra y posaron su mirada en los indios. En El Señor Presidente, el maya Asturias recoge todos los giros populares, el lenguaje callejero (allí leí con sorpresa la expresión puso pies en polvorosa, o se echó a correr, que creí tan mexicana). Asturias defendió a su país, a sus pobres, a sus mendigos del Portal, el Mosco, el Pelele, el Patahueca, la Masacuata y la niña Fedina en contra del tirano, del dictador, del Señor Presidente. Asturias siempre estuvo del lado de los patarrajadas, los de a pie, los que beben pozol y cargan a su recién nacido en maravillosos bordados que luego los turistas compran por una bicoca. Miguel Ángel Asturias se dedicó a escucharlos. De ahí salieron sus Leyendas de Guatemala, sus Hombres de maíz, sus poemas, ahora traducidos a tantos idiomas. El 19 de octubre se cumplieron 49 años de la concesión del Premio Nobel de Literatura al único centroamericano considerado por el jurado, ya que en América Latina solo le ha sido concedido a Gabriela Mistral, a Pablo Neruda (ambos chilenos), a Octavio Paz (mexicano), a Gabriel García Márquez (colombiano) y a Mario Vargas Llosa (peruano y español).
El escritor guatemalteco, durante la gala de recepción del prestigioso Premio Nobel. Esta distinción coronaba toda una vida dedicada a la literatura.
Grandes festejos
Ahora, la sufrida Guatemala (para mí la de Alaíde Foppa) prepara grandes festejos para 2017, a medio siglo de la distinción. En 1967, cuando Asturias obtuvo el Premio de la Academia Sueca, era el segundo latinoamericano en recibirlo, pues antes lo había hecho Gabriela Mistral (1945). Miguel Ángel Asturias Amado, hijo del novelista, declaró a El País que su padre no siempre fue profeta en su tierra. Después del golpe de Estado de 1954 (patrocinado por la CIA) le quitaron la nacionalidad guatemalteca “y tuvo que viajar con un pasaporte de no argentino otorgado por el Gobierno de aquella nación sudamericana (…). La CIA lo persiguió toda la vida y durante décadas los diarios guatemaltecos tenían prohibido hablar de él”.
El año próximo tendrán lugar las actividades relacionadas con el cincuentenario del galardón literario a Miguel Ángel Asturias. La Fundación que lleva su nombre estará a cargo de estas.
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Guatemala, viernes 25 de noviembre de 2016
A su hijo menor, Rodrigo Asturias Amado, guerrillero que tomó el nombre de un personaje de la novela de su padre, el indígena Gaspar Ilom, de la novela Hombres de maíz, candidato a la presidencia de Guatemala en 2003, lo conocí cuando trabajaba en la editorial Siglo XXI, de Arnaldo Orfila Reynal. Lo mismo atendía la puerta que acomodaba sillas o discutía con Orfila algún libro o algún acontecimiento político. Modesto, inteligente y guapo, lo quise y admiré mucho. Cuando entrevisté a Miguel Ángel Asturias, en noviembre de 1966, se hospedaba en casa de Alaíde Foppa y Alfonso Solórzano, porque Alaíde, solidaria como pocas, abría las puertas de su casa y de su corazón a todos los centroamericanos que llegaban a México. A 49 años de que Asturias recibiera el Nobel, rescato aquella conversación como homenaje a uno de los seis premios nobel de literatura que ha dado América Latina al mundo.
Señor Asturias, ¿usted cree que a partir de El Señor Presidente y de su generación hay en América Latina novelistas dignos?
Desde luego que los hay. El concepto de la fama es absolutamente elástico y no hay un cartabón en que se pueda medir la fama o la no fama.
Pero la fama depende de la mayor o menor difusión de una obra, ¿o no?
Justamente, y en lo que toca a América Latina los libros circulan con mucha dificultad. Un novelista, un poeta, necesita años para ser reconocido. Piense usted que un libro que se publica en Buenos Aires llega a México –cuando llega, y si es que llega– ocho meses después. Yo reto a cualquiera a que me cite seis o siete novelistas bolivianos, que los hay, y muy importantes, y que no son conocidos por el hecho de que no circulan sus libros. En Bolivia hay un novelista que me parece sumamente importante y digno, Jesús Lara, que escribió una novela admirable, Yanacuna. Cuando hablo de Yanacuna me doy cuenta de que nadie la conoce. ¿Por qué? Porque ha sido publicada en La Paz, en Cochabamba, y no ha alcanzado mayor difusión. Por eso relaciono la fama con la posibilidad de difusión de los libros.
bres, se llevan mujeres públicas y después, en medio de la fiesta, se les hace firmar contratos para ir a trabajar a los cauchales, las plantaciones, los yerbatales en el sur. La gente, ya ebria, firma o pone su dedo pulgar y queda contratada, o sea enganchada, obligada a trabajar durante quién sabe cuánto tiempo. Por eso, el tipo de la novela de los enganchados, por la circunstancia misma del problema, ha tenido una gran difusión.
¿Y El Señor Presidente?
Portada de El Señor Presidente, editada por Losada en Buenos Aires, Argentina.
rompiendo paulatinamente todas las barreras en América Latina.
Pero ¿no cree usted, señor Asturias, que las novelas de América Latina que han tenido éxito son las que tocan nuestros problemas?
Sí, allí está José Eustasio Rivera, que toca el enorme problema no solo de la selva, sino también el problema (menos vigente en la actualidad) de los enganchados. Rómulo Gallegos, así como Eustasio Rivera, y el paraguayo Roa Bastos y el argentino Varela, autor de El río oscuro, han mostrado un poco el sistema que se usa para enganchar a los hombres y llevarlos a trabajar casi como esclavos a las minas, a las zonas chicleras, etcétera. Se pone una marimba en una plaza pública, se embriaga a 198 hom-
En el caso de El Señor Presidente debemos decir que como en América Latina la enfermedad de la dictadura sigue vigente, la novela va teniendo vigencia. ¿Qué horas son? Las que usted diga, señor presidente. Es curioso, pero el presidente es un poco el termómetro de nuestras democracias. Cuando el presidente empieza a transformarse en dictador, los libreros empiezan a ocultar mi libro. Desaparece de los escaparates, lo guardan en la trastienda y un buen día lo esconden y solo se lo venden a ciertos amigos. Por eso mismo, El Señor Presidente ha adquirido gran difusión por la circunstancia política que vive América Latina.
¿Y ahora El Señor Presidente está escondido en la trastienda o en circulación? ¿Está tapado o destapado?
Creo que en algunas partes debe estar tapado. Por ejemplo, en Nicaragua no creo que circule mucho, y en Paraguay, con el monstruoso de Alfredo Stroessner, desde luego que no. Él es una vergüenza para América Latina.
¿Y en Guatemala y México?
Creo que en todos los demás países está presente El Señor Presidente… (Ahora los archivos de Asturias y su biblioteca personal, que consta de 3 mil 200 escritos, se encuentran en el Archivo General de Centroamérica, en la ciudad de Guatemala, uno de los pocos que no han sido comprados por universidades estadounidenses.) *La Jornada
¡Usted es muy famoso!
Hay novelistas que hemos tenido la suerte de que nuestras novelas circulen más, pero esto se debe a circunstancias de orden de vida, porque visitamos más países, nos movemos más y esto hace que se conozcan más nuestros libros.
¿A poco usted viaja con un baúl lleno de libros suyos para ir repartiéndolos en los países que visita? Está usted siendo demasiado modesto. Un buen libro siempre tiene una buena recepción. Pero en América Latina hay muy pocos libros, ¿o no?
No. Hay muchísimos. Podríamos citar infinidad de nombres. Don Segundo Sombra es una novela que cuenta con toda mi admiración. Uno de los libros que yo hubiera querido escribir es Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Me parece admirable. Es un libro que, fíjese usted, ha ido
El diario Prensa Libre del 20 de octubre de 1967 destacó que estudiantes guatemaltecos en París felicitaron a Miguel Ángel Asturias por el premio que le fue otorgado.
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Ventanas
Guatemala, viernes 25 de noviembre de 2016
Biografías y vidas
El origen de las especies El título completo de la primera edición fue On the Origin of Species by Means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life (El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida). En su 6a. edición de 1872, el título fue modificado a The Origin of Species (El origen de las especies). El libro de Darwin introdujo la teoría de que las poblaciones evolucionan durante el transcurso de las generaciones mediante un proceso conocido como selección natural. Presentó pruebas de que la diversidad de la vida surgió de la descendencia común a través de un patrón ramificado de evolución. Darwin incluyó la evidencia que reunió en su expedición en el viaje del Beagle en la década de 1830 y sus descubrimientos posteriores mediante la investigación, la correspondencia y la experimentación. Ya se habían propuesto varias ideas evolucionistas para explicar los nuevos descubrimientos de la biología. Hubo un apoyo cada vez mayor a estas ideas entre los anatomistas disidentes y el público en general, pero durante la primera mitad del siglo XIX la comunidad científica inglesa estaba estrechamente vinculada a la Iglesia de Inglaterra, mientras que la ciencia era parte de la teología natural. Las ideas sobre la transmutación de las especies fueron controvertidas, ya que entraban en conflicto con las
creencias de que las especies eran parte inmutable de una jerarquía diseñada y que los seres humanos eran únicos, sin relación con otros animales. Las implicaciones políticas y teológicas fueron debatidas intensamente, pero la transmutación no fue aceptada por la corriente científica. El libro fue escrito para lectores no especializados, y suscitó un gran interés a partir de su publicación. Como Darwin era un científico eminente, sus conclusiones fueron tomadas en serio y las pruebas que presentaba generaron un debate científico, filosófico y religioso. El debate sobre el libro contribuyó a la campaña de Thomas Huxley y sus compañeros del X Club para secularizar la ciencia, promoviendo el naturalismo científico. En dos décadas hubo un acuerdo científico general de que había ocurrido la evolución, con un patrón ramificado de descendencia común, pero los científicos tardaron en darle a la selección natural la importancia que Darwin creía conveniente. Durante el “eclipse del darwinismo”, desde 1880 hasta la década de 1930, se dio más importancia a otros mecanismos de evolución. Con el desarrollo de la llamada síntesis evolutiva moderna en los años 1930 y 1940, el concepto de Darwin de la adaptación evolutiva por selección natural se convirtió en fundamental para la teoría moderna de la evolución, ahora concepto unificador de las ciencias de la vida.
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a revolución científica del Renacimiento estableció una nueva astronomía en la que la Tierra dejaba de ser el centro de la creación; su defensa valió a Galileo un proceso inquisitorial. Cuando, en el siglo XIX, el naturalista británico Charles Darwin formuló sobre bases científicas la moderna teoría de la evolución en su obra El origen de las especies (1859), también las más airadas reacciones procedieron de los estamentos eclesiásticos: el modelo evolutivo cuestionaba el origen divino de la vida y del hombre. Una vez más (y en ello reside la trascendencia histórica de la obra de Darwin), los avances científicos socavaban convicciones firmemente arraigadas, dando inicio a un cambio de mentalidad de magnitud comparable al de la revolución copernicana. Charles Robert Darwin nació en Sherewsbury el 12 de febrero de 1809. Fue el segundo hijo varón de Robert Waring Darwin, médico de fama en la localidad, y de Susannah Wedgwood, hija de un célebre ceramista del Staffordshire, Josiah Wedgwood, promotor de la construcción de un canal para unir la región con las costas y miembro de la Royal Society. Su abuelo paterno, Erasmus Darwin, fue también un conocido médico e importante naturalista, autor de un extenso poema en pareados heroicos que presentaba una alegoría del sistema linneano de clasificación sexual de las plantas, el cual fue un éxito literario del momento; por lo demás, sus teorías acerca de la herencia de los caracteres adquiridos estaban destinadas a caer en descrédito por obra, precisamente, de su nieto. Ya desde la infancia dio muestras de un gusto por la historia natural que él consideró innato y, en especial, de una gran afición por coleccionar cosas (conchas, sellos, monedas o minerales), el tipo de pasión “que le lleva a uno a convertirse en un naturalista sistemático, en un experto, o en un avaro”. Más que de los estudios académicos que se vio obligado a cursar, Darwin extrajo provecho en Cambridge de su asistencia voluntaria a las clases del botánico y entomólogo John Henslow, cuya amistad le reportó “un beneficio inestimable” y que tuvo una intervención directa en dos acontecimientos que determinaron su futuro: la expedición a Gales y, sobre todo, el viaje del Beagle.
Los frutos de un viaje
Darwin regresó a Inglaterra el 2 de octubre de 1836; el cambio experimentado en esos años debió de ser tan notable que su padre, “el más agudo observador que se haya visto, de natural escéptico y que estaba lejos de creer en la frenología”, dictaminó al volverlo a ver que la forma de su cabeza había cambiado por completo. También su salud se había alterado; hacia el final del viaje se mareaba con más facilidad que en sus comienzos, y en el otoño de 1834 había estado enfermo durante un mes. Se ha especulado con la posibilidad de que, en marzo de 1835, contrajera una infección latente de la llamada enfermedad de Chagas, como consecuencia de la picadura de un insecto. Trabajó en la redacción de su diario del viaje (publicado en 1839) y en la elaboración de dos textos que presentaban sus observaciones geológicas y zoológicas. Instalado en Londres desde marzo de 1837, en julio de ese año empezó a escribir su primer cuaderno de notas sobre sus nuevos puntos de vista acerca de la “transmutación de las especies”, que se le fueron imponiendo al reflexionar acerca de sus propias observaciones sobre la clasificación, las afinidades y los instintos de los animales,
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Guatemala, viernes 25 de noviembre de 2016
rles Darwin
El origen de las especies fue publicado el 24 de noviembre de 1859. Fue precursor de la literatura científica y fundamento de la biología evolutiva.
Fotos: Archivo
y también como consecuencia de un estudio exhaustivo de cuantas informaciones pudo recoger relativas a las transformaciones experimentadas por especies de plantas y animales domésticos debido a la intervención de criadores y horticultores. Sus investigaciones, realizadas sobre la base de “auténticos principios baconianos”, pronto le convencieron de que la selección era la clave del éxito humano en la obtención de mejoras útiles en las razas de plantas y animales. La posibilidad de que esa misma selección actuara sobre los organismos que vivían en un estado natural se le hizo patente cuando en octubre de 1838 leyó “como pasatiempo” el Ensayo sobre el principio de la población de Thomas Malthus. A comienzos de 1856, Charles Lyell aconsejó a Darwin que trabajara en el completo desarrollo de sus ideas acerca de la evolución de las especies. Darwin emprendió entonces la redacción de El origen del hombre y la selección en relación al sexo, donde expuso sus argumentos en favor de la tesis de que el hombre había aparecido sobre la Tierra por medios exclusivamente naturales. En 1872, con La expresión de las emociones en el hombre y en los animales, obra seminal de lo que luego sería el estudio moderno del comportamiento, Darwin puso fin a sus preocupaciones por los problemas teóricos y dedicó los últimos 10 años de su vida a diversas investigaciones en el campo de la botánica. A finales de 1881 comenzó a padecer graves problemas cardíacos, y falleció a consecuencia de un ataque al corazón el 19 de abril de 1882.
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Cronología de Darwin w 1809
Nace Charles Robert Darwin en una familia rural adinerada de la ciudad de Shrewsbury, oeste de Inglaterra. w 1825-27 Desesperado por los malos resultados de su hijo en el colegio, el padre de Darwin lo manda a la Universidad de Edimburgo para estudiar Medicina. Darwin abandona tras dos años, espantado al tener que disecar un cadáver humano. w 1831-36 Darwin se embarca como naturalista a bordo del buque de investigación Beagle, con el que da la vuelta al mundo en 52 meses. Toma numerosos apuntes de zoología y geología, escribe un diario de 770 páginas y regresa a Europa con unos 5 mil 400 especímenes, así como tortugas vivas de las islas Galápagos. w 1838 Elabora la noción de selección natural, según la cual los individuos que heredan las características más adecuadas al entorno son las más aptas para sobrevivir. w 1840 Publica Viaje de un naturalista alrededor del mundo. w 1842 Desarrolla la teoría de la evolución, que plasma en un ensayo secreto que entrega a su mujer. El documento no se publica mientras Darwin sigue trabajando en la elaboración de sus ideas. w 1858 Darwin recibe una carta de un joven naturalista, Alfred Russel Wallace, quien trabajando en Indonesia llegó por separado a una teoría similar a la suya sobre la evolución por selección natural. La Sociedad Linnaen de Londres publica ambos trabajos al mismo tiempo. w 1859 Publica El origen de las especies. El libro provoca una enorme controversia. w 1871 Aparece La ascendencia del hombre, en la que aplica la teoría de la evolución al ser humano. w 1872-81 Da a conocer trabajos adicionales sobre la expresión de las emociones en el hombre y los animales, basados en la investigación llevada a cabo en el jardín de Down House, en Kent, sudeste de Inglaterra. w 1882 Darwin muere a consecuencia de una enfermedad misteriosa. Es enterrado en la Abadía de Westminster, en Londres, junto a Isaac Newton, Michael Faraday y otros grandes científicos.