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Principales características de los inicios del siglo XX Las claves para iniciar el estudio del mundo actual No existe una visión unitaria de una centuria en la que el progreso y la barbarie han ido tan de la mano, como afirma Julio Aróstegui 1. El siglo nació con optimismo, no sólo por los grandes avances científicos que repercutían en la vida cotidiana, sino, también por la consolidación de grandes relatos ideológicos que, criticando o no la sociedad existente, hablaban de una sociedad nueva que caminaba hacia el progreso. Pero rápidamente, el siglo XX vivió el Apocalipsis de dos grandes guerras mundiales y termina con un progreso científico que nos lleva a una civilización nueva que aún no podemos intuir.

Las catástrofes Sin duda son las dos guerras mundiales los acontecimientos más significativos de los inicios del siglo XX, especialmente porque sus consecuencias repercutirán durante el devenir del siglo. Tanto la primera guerra mundial, como la segunda conforman esa "era de las catástrofes" de la cual nos habla el historiador Eric Hobsbawm. Los resentimiento que dejó la gran guerra, la brutalidad de los régimen nazi-fascistas y los ideales expansionistas de Hitler, son algunos de los causantes del segundo gran conflictos bélico mundial, que representó uno de los momentos más dramáticos del siglo, que se prolongó por seis años y afectó a todos los continentes. “Nunca antes del siglo XX el mundo había asistido a un conflicto bélico que involucrara a países de los cinco continentes. En dos oportunidades, de 1914 a 1918 y de 1939 a 1945, cambió el mapa de los poderes hegemónicos; el precio fue diez años de guerra abierta y decena de millones de muertos”2. Las dos grandes guerras estuvieron definidas por la estrategia de conformar grandes frentes de batalla y la locura de su extensión a la población civil como forma de desmoralizar al adversario y destruir el apoyo de las retaguardias. Son guerras totales, donde se pelea hasta la rendición sin condición del enemigo y esto fue aún superior en la segunda. La tecnología se desarrolló gracias a la guerra y pensando en la seguridad de los combatientes, lo que significó un mayor peligro para los que se convertían en victimas indefensas o mal protegidas. Las ciudades y sus habitantes fueron grandes campos de tiro y experimentación bélica, lo que

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Julio Aróstegui Catedrático de historia Contemporánea, Universidad Complutense de Madrid. “Breve historia del siglo XX”, Fernando García de Cortázar, Ed. Galaxia Gutemberg S.A., Bracelona, 1999. Pág. 159 2

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hace que el horror sea una constante, no sólo para los soldados, sino más bien para los civiles.

El hundimiento de Europa y la bipolaridad El proceso de pérdida hegemónica de Europa en el concierto internacional viene dado ya desde la primera guerra mundial; ésta devastó al continente tanto material como humanamente, es que la mayoría de batallas se libraron en dicho continente, y creó un clima de revancha para los perdedores (especialmente Alemania que fue acusada de responsable), sentimiento que se agudiza con la crisis de posguerra. Pero, fue la segunda guerra la que selló la ruina de Europa y el surgimiento de nuevas potencias fuera del continente europeo (Estados unidos y la URSS). Desde el punto de vista demográfico, la Segunda Guerra Mundial fue la mayor catástrofe de la historia. El conflicto, se cree que provocó casi 60 millones de muertos y el porcentaje mayoritario corresponde a civiles, sin contar los heridos o mutilados y desaparecidos. Los países con pérdidas humanas más elevadas fueron la URSS, China y Alemania, pero en términos proporcionales, las dos primeras posiciones las ocupan Polonia y Lituania. Asia, que, relativamente, había tenido pocas víctimas durante la Gran Guerra, sufrió los horrores de una guerra que tuvo consecuencias mucho más lesivas para la población civil que ninguna otra anterior. Campos de exterminio de minorías étnicas (judíos, gitanos y otros) y bombardeos aéreos masivos de ciudades –bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki incluidas- y de centros industriales constituyeron trágicas novedades que incrementaron la mortalidad de la población no combatiente. El desplazamiento forzoso de millones de personas, principalmente en Europa, vino a añadir dramatismo al desolador panorama al que se enfrentaban los supervivientes de la Segunda Guerra Mundial3. El costo del conflicto en gastos militares se ha calculado en un billón de dólares de la época; esto es, algo así como cinco veces el producto anual de la los EEUU. Se trata de una estimación que no incluye el valor de las viviendas, instalaciones industriales e infraestructuras de transporte (carreteras, vías férreas, etc. destruido). Tampoco se tiene en cuenta otros gastos (financieros, pensiones, etc.). Durante la fase de máxima actividad militar, algo más de un tercio del producto mundial se destinaba a fines bélicos. La victoria de los Aliados frente al Eje se debió en buena medida a la superioridad económica norteamericana. La intensidad del esfuerzo bélico realizado por los EE UU es puesta de manifiesto por los siguientes datos: en 1945, el gasto militar del gobierno federal equivalía al 37,5% del PIB y al 89,5% del gasto total. Los préstamos de EEUU a Gran Bretaña y la URSS también resultaron decisivos para la victoria aliada. A diferencia con la Primera Guerra Mundial, en la Segunda el mapa Europeo no se modificó en gran medida sus fronteras. Es la Unión Soviética la gran beneficiada al desplazar su frontera occidental más de 200 kilómetros hacia el oeste, recuperando lo perdido en 1918. Estas anexiones “empujaron” a 3

Datos extraídos de Rafael Dobado González en http://www.historiasiglo20.org/HM/5-6.htm

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Polonia en la misma dirección: los polacos cedieron territorio a la URSS y a cambio obtuvieron importantes regiones de la zona oriental de Alemania. Alemania fue la gran perdedora. Además de ser dividida en cuatro zonas de ocupación (soviética, norteamericana, británica y francesa) cedió más de 100 mil kilómetros cuadrados a Polonia y la URSS. La otra potencia del Eje, Italia, perdió sus colonias y la península de Istria que se anexionó Yugoslavia. En Asia, Japón vio desaparecer su imperio y tuvo que abandonar los territorios que controlaba en China, Corea y la isla de Formosa (Taiwán). A esta modificación de fronteras se agrega los desplazamientos masivos de población. Aproximadamente doce millones de alemanes abandonaron sus hogares en la zona oriental de Europa (URSS, Polonia, Sudetes en Checoslovaquia, Balcanes) y marcharon hacia lo que quedaba de Alemania. Casi dos millones de polacos de la antigua Polonia oriental fueron reinstalados en las regiones occidentales arrebatadas a Alemania. Medio millón de finlandeses abandonaron las regiones anexionadas por la URSS y una parte importante de los húngaros que vivían en Eslovaquia tuvieron que salir del país. En el continente asiático, siete millones de japoneses dispersos por su antiguo imperio tuvieron que retornar al archipiélago nipón4. Europa dejó de ser el centro del mundo para transformarse en zona de crisis. Esto propicio un auge de la industria estadounidense, que llegó a producir más de la mitad de los bienes y servicios de todo el mundo. De ahí que la ayuda estadounidense, después de la Segunda Guerra Mundial, fuera vital para recuperar las economías. El horror de la guerra exigió la conformación de las Naciones Unidas que tendrá como fin mediar en futuros conflictos y fomentar la paz; el fracaso de la Sociedad de Naciones, hace que “las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial se reunieran en San Francisco para hacer realidad el viejo sueño de una organismo capaz de arbitrar los conflictos internacionales. En la práctica, la ONU. parece ante todo un instrumento de los más poderosos”5. El mundo que surgió del conflicto se halló profundamente dividido en dos campos que fueron intensificando sus diferencias, como consecuencias del antagonismo en sus estructuras políticas, económicas, ideológicas, etc. “El antiguo sistema de equilibrio multilateral, cuyo centro era Europa, fue sustituido por un sistema bilateral de dos superpotencias extraeuropeas: los Estados Unidos y la unión soviética. Ellas superaron en poderío económico, militar, científico y técnico a las demás naciones del planeta estableciendo una bipolaridad que explicó, en buena medida, la marcha de los acontecimientos mundiales hasta 1990”6. También el mundo ingresa en la era nuclear en ese contexto bipolar. Si el desarrollo de la guerra fue brutal, no menos su final, con el lanzamiento de las bombas 4

Ídem Cita anterior. “Breve historia del Siglo XX”, Fernando García de Cortázar…, Pág. 391. 6 “Historia del mundo actual” Manual para Bachillerato. AA.VV. Santillana, Montevideo, 2008. Pág. 19. 5

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atómicas en Hiroshima y Nagasaki, que además de sus secuelas, mostró los alcances de la ciencia y representó el inició de una nueva etapa de conflictos: ahora denominada "Guerra fría" (la lucha por establecer su hegemonía en el mundo entre las potencias capitalistas y comunistas, EE.UU. y URSS respectivamente). De poco sirvió la experiencia de la Segunda Guerra Mundial, pues en estos años, el mundo vive bajo el fantasma de una guerra nuclear. El fin de la guerra no significó un verdadero sentimiento de coexistencia y paz que pregona la ONU. y la Declaración de Derechos del Hombre. Por este motivo el nuevo orden no fue estable y las guerras no se hicieron esperar. Con la "Guerra fría", la paz solo se apuntaló para quienes tenían la capacidad de defenderla y el poder nuclear era su mejor defensa7.

Lee

con

atención el

diálogo

de

estos

personajes de un cómic muy popular de los EE.UU. en 1954: -

El chico dice: "-Pero

en

esa

película,

la

bomba

H acabó con la mayoría de la ciudad. ¿Serán asesinados todos? -

La mujer le responde: "No Johnny, no vuelvas a creer en esos rumores.

¡Ese

es

el

tipo

de

cosas

que dice el enemigo para que tú les creas!"

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Texto elaborado por la docente tomando como referencia "Historia de Mundo Contemporáneo" de Pfeiffer y Lettieri, Ed. EUDEBA, Bs. As. 1999

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Dos fotografías clásicas para la historia y que representan el rol de EE.UU. y la URSS en la Segunda Guerra Mundial y el posterior mundo bipolar.

Mayo de 1945 Soldados de la Unión Soviética flamean su bandera en uno de los edificios de Berlín.

Autor: Yevgeny Khaldei

1945, soldados norteamericanos colocan su bandera en señal de victoria en Iwo Jima.

Autor: Joe Rosenthal

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La segunda Guerra Mundial en nuestro país 8

La saga del Graff Spee se extiende entre los meses de setiembre y diciembre de 1939. Durante ese corto período la nave corsaria logra capturar y hundir 9 buques mercantes británicos sin causar una sola baja civil. Luego de su hundimiento, los marinos y oficiales alemanes fueron conducidos a buenos Aires en calidad de prisioneros. Finalizada la guerra, muchos de ellos optaron por quedarse a vivir en las dos capitales del Río de la plata.

Marinos del Graff Spee conducen los ataúdes de los compañeros muertos en combate hacia los carros fúnebres. Como podemos observar, asisten a la procesión varios montevideanos que simpatizan con los nazis.

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Imágenes y datos extraídos de: “Historia del Uruguay en imágenes” Fascículo 24 y 25. Publicación del El País y BSE.

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Impactante desembarco de los 37 ataúdes de los marineros alemanes fallecidos durante la batalla del Río de la Plata.

Formación de honor previo a la sepultura en el Cementerio del Norte (Montevideo).

La traumática guerra, que en un primer momento parecía europea, se mundializó e inesperadamente llegó a nuestro país de la mano del Graff Spee. Esto tuvo un gran impacto en los años posteriores, por ejemplo aquí observamos como una instructora oficial en nuestro país capacita a compatriotas en el uso de máscaras antigás.

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LAS PRIMERAS DÉCADAS DEL SIGLO XX